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1. Introducción La Cueva de Nerja constituye una de las secuencias arqueológicas más amplias y diversas del sur peninsular (vid. una revisión en Simón, 2004). Así, aparte de los potentes depósitos paleolíticos (con ocupaciones gravetienses, solutrenses, magdalenienses y epipaleolíticas) y postpaleolíticos (con vestigios neolíticos, calcolíticos y puntualmente de la Edad del Bronce), el yacimiento dispone de varios santuarios parietales paleolíticos y postpaleolíticos (Sanchidrián, 1994). Estos últimos encuadrados en cuatro estilos: dos pictóricos, uno de antropomorfos de corte esquemático y otro asimilado Esquemático Negro Subterráneo; otro de figuras bitriangulares femeninas grabadas y, por último, agrupaciones de “cazoletas” creadas mediante técnica de repiqueteado. Frente a esta riqueza, la Cueva de Nerja apenas dispone de representaciones mobiliares postpaleolíticas de carácter simbólico. Así, sólo mencionaremos algunos motivos sobre vasos cerámicos, entre los que destacan una serie de fragmentos con decoración incisa, que han sido interpretados como representaciones de cápridos, y diversos ideomorfos aislados (p. ej. soliformes o ramiformes) y, entre los elementos de carácter estrictamente simbólico, algunos “ídolos placas” (Pellicer, 1997; Pellicer y Acosta, 1995; Caballo et al., 1987). Este panorama, sin cambiar sustancialmente, sí que viene a enriquecerse con la pieza que venimos a presentar. © Universidad de Salamanca Zephyrus, 60, 2007, 155-172 ISSN: 0514-7336 EELL ““TTOORRSSOO”” AANNTTRROOPPOOMMOORRFFOO DDEE LLAA CCUUEEVVAA DDEE NNEERRJJAA ((MMÁÁLLAAGGAA)).. RREEFFLLEEXXIIOONNEESS SSOOBBRREE LLAASS RREEPPRREESSEENNTTAACCIIOONNEESS HHUUMMAANNAASS SSOOBBRREE SSOOPPOORRTTEE MMOOBBIILLIIAARR DDEELL IIIIII MMIILLEENNIIOO AANNEE EENN EELL SSUURR DDEE LLAA PPEENNÍÍNNSSUULLAA IIBBÉÉRRIICCAA The anthropomorphous bust from Cueva de Nerja (Málaga). Reflections about the human representations on mobiliar support from III millennium before at present in the south of Iberian Peninsula María D. SIMÓN VALLEJO* y Miguel CORTÉS SÁNCHEZ** * Fundación Cueva de Nerja. Crta. de Maro,s/n. 29787 Nerja (Málaga). Correo-e: [email protected] ** Museo de Frigiliana. Casa del Apero. C/ Cuesta del Apero, 10. 29788 Frigiliana (Málaga). Correo-e: [email protected] Fecha de aceptación de la versión definitiva: 01-09-06 BIBLID [0514-7336(2007)60;155-172] RESUMEN: Presentamos en este trabajo el estudio de un objeto de arte mueble postpaleolítico realizado en cerámica procedente de la Cueva de Nerja. La datación directa mediante termoluminiscencia y el contexto cronológico donde fue hallado permiten encuadrarlo dentro de la segunda mitad del III milenio ANE y el Calcolítico reciente del yacimiento. El “Torso de Nerja” dispone de una profusa decoración mediante puntillado, cuyo análisis morfotécnico, decorativo e iconográfico entronca con las manifestaciones artísticas del “Fenómeno Esquemático”. Así, la pieza constituye un nuevo ejemplo de arte mobiliar modelado en cerámica y además sobre sus facetas aglutina buena parte de los elementos más usuales en el Arte Esquemático. El análisis arqueológico del horizonte reciente del Calcolítico y Bronce antiguo en la Cueva de Nerja y su entorno permiten deducir la existencia de procesos sociales entroncados en el complejo contexto histórico en transformación que afecta a las sociedades humanas del sur peninsular en la segunda mitad del III milenio ANE y que manifiestan una tendencia hacia la complejización social, en el que se están articulando nuevos modelos semánticos de expresión iconográfica. Palabras clave: Sur Península Ibérica. Arte mueble. Calcolítico. Iconografía. Figura antropomorfa. Complejización social. ABSTRACT: We present in this work the study of an object of art postpaleolithic mobiliar made of ceramics proceeding from Nerja’s cave. The direct datation by thermoluminiscence method and the chronological context where it was found they allow to fit it inside the second half of the millenium III ANE and the most recent Chalcolithic levels of this site. “Nerja’s Torso” has a profuse decoration by means of impression points, which morfo-technical, decorative and iconographic analysis is connected with the artistic manifestations of the “Schematic Phenomenon”. In this way, the piece constitutes a new example of art mobiliar shaped in ceramics and for other one on its facets it agglutinates good part of the most usual elements in the Schematic Art. The archaeological analysis of the recent horizon of the Chalcolithic and ancient Bronze age in Nerja’s cave and his environment they allow to deduce the existence of social processes connected in the complex historical context in transformation that affects to the human societies of the peninsular south in the second half the IIIrd millenium ANE and that they demonstrate a trend towards the social complexity, in that there are articulated new semantic models of iconographic expression. Key words: South of Iberian Peninsula. Mobiliar art. Chalcolithic. Iconography. Anthropomorphous figurine. Social complexity.
Antes de tratarla en detalle parece conveniente recordar que la Cueva de Nerja (Fig. 1) fue descubierta en 1959, habilitándose para su visita turística poco después, en 1960. Durante las primeras prospecciones y durante los trabajos de adecuación de un acceso más fácil al interior del cavernamiento fueron recogidos en superficie una serie de materiales arqueológicos, los cuales permanecían en gran medida inéditos hasta ahora. A partir de 1996, el Patronato de la Cueva de Nerja auspicia y patrocina el desarrollo de un proyecto de investigación, autorizado por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, y nos encomienda su dirección (MCS). La colección analizada en el desarrollo de este proyecto está sirviendo para ampliar y profundizar en el conocimiento de los registros arqueológicos de la Cueva de Nerja (Cortés et al., 2003; Simón, 2003 y 2004), cuya secuencia ha quedado en general bien estructurada en diversos trabajos sistemáticos llevados a cabo por dos equipos diferentes, dirigidos por los profesores M. Pellicer y F. Jordá, a partir de los cortes estratigráficos realizados, entre 1979 y 1987, en las salas más exteriores del yacimiento (vid. Fig. 1): Vestíbulo, Mina y Torca (vid. p. ej. Aura et al., 1998; Pellicer y Acosta, 1997b). Entre las piezas analizadas destaca un objeto de cerámica procedente de la sala del Vestíbulo de la Cueva de Nerja (Simón y Cortés, 2006) y catalogado en la sección de Arqueología del Museo Provincial de Málaga con el número 1819, caja 829 (a partir de ahora utilizaremos “Torso de Nerja”). Los datos recopilados permiten deducir que la pieza fue hallada probablemente en la sala del Vestíbulo, en superficie, entre finales de 1959 y antes de mayo de 1960, durante los trabajos de habilitación de la actual entrada a la cavidad (Simón y Cortés, 2006). Con posterioridad a este trabajo hemos ampliado la información disponible, localizando en los archivos de la Sección de Arqueología del Museo de Málaga y de la Fundación Cueva de Nerja diversos textos y material gráfico (fotografías y bocetos) que coinciden en señalar la procedencia en esta estancia de la Cueva de Nerja. Así, en una de las fotografías localizadas aparece indicada de forma manuscrita “Entrada”. A partir de la documentación textual hallada en los mencionados archivos y las fuentes orales consultadas (descubridores y personas que trabajaron en los trabajos de habilitación de la cavidad), hemos podido reconstruir la denominación de las distintas estancias entre 1959 y 1960. Así, la correspondencia entre los términos empleados en esa época sería la siguiente: Entrada (sala del Vestíbulo), Minas del Cementerio de Maro (Torca), mientras que la actual sala de la Mina se encontraba prácticamente colmatada de sedimentos (Fig. 1) y hasta más adelante no recibió este nombre. En este sentido, hay que reseñar que en la primera planimetría que se realizó de la cavidad y que se empleó en la memoria de la primera campaña de excavaciones de septiembre de 1959 (Pellicer, 1963) podemos apreciar la denominación “Entrada” como acceso a la actual sala del Vestíbulo y la ausencia de la sala de la Mina. Por otra parte y antes de abordar el estudio de la pieza hay que mencionar que ésta no es del todo desconocida en la historiografía, pues forma parte del apartado gráfico empleado en una guía de la Cueva de Nerja (Solo, 1977: 60). No obstante, hay que reseñar que el pie que acompaña a la ilustración presenta una errata, pues indica que los dos objetos representados proceden de la cercana Cueva de la Victoria. En este sentido, son muy diversas las fuentes consultadas que coinciden sobre el hecho de que en realidad ambas proceden de la Cueva de Nerja. Así, el vaso cerámico que acompaña al “Torso” fue hallado en superficie en la sala del Belén, como aparece consignado desde la primera publicación sobre la Cueva de Nerja (Giménez et al., 1961: lám. XIII) y se reitera más tarde en diversos trabajos (Pellicer, 1963: 57; Ortega, 1970: 89; etc.); además, la guía mencionada es, sin duda, cronológicamente posterior a la fecha de edición indicada en la publicación, puesto que, en la figura de la página 69, se presenta un enterramiento de la sala de la Torca descubierto durante la campaña de excavaciones de M. Pellicer de 1982 en este ámbito de la cavidad (Pellicer y Acosta, 1986). 156 María D. Simón Vallejo y Miguel Cortés Sánchez / El “Torso” antropomorfo de la Cueva de Nerja (Málaga) © Universidad de Salamanca Zephyrus, 60, 2007, 155-172 FIG. 1. Cueva de Nerja. Topografía Pellicer, 1963 y actual.
2. Descripción del antropomorfo La pieza (Fig. 2) está confeccionada en cerámica y cuenta con unas dimensiones máximas conservadas de 480 mm de alto, 360 mm de ancho y 309 mm de espesor, así como con un peso de 44 g. La incidencia más reseñable en cuanto al estado de conservación son sendas fracturas que afectan a los extremos, zona del cuello y arranque de las piernas. Esta última (Fig. 2f) arranca desde el ángulo inferior izquierdo del torso y se desarrolla ligeramente oblicua hasta alcanzar el extremo opuesto en la cara que representa el pecho. La apariencia del plano de fractura es la de un desprendimiento por flexión de un posible aplique cerámico que se proyectaba probablemente de forma perpendicular al eje vertical de éste, siendo precisamente a grandes rasgos la línea de unión entre ambas las que delinea la fractura. La porción disponible mantiene un buen estado de conservación ya que la alteración más significativa hay que circunscribirla a la pérdida parcial del bruñido que presentaba la pieza originariamente, según se deduce de la zona mejor preservada (el lateral izquierdo); del resto sólo mencionar que el torso y el lateral derecho son los que muestran mayores signos de erosión físico-química. Otras incidencias menores serían pequeños desprendimientos en forma de escamas, que afectan sobre todo a los cantos; erosiones superficiales sobre áreas más o menos extensas y profundas, debidas todas ellas a procesos mecánicos; y, por último, los depósitos de carbonato cálcico ya mencionados y que rellenan, en algunos casos, los orificios que constituyen la decoración. Aunque la figura está incompleta, hecho que limita la lectura de la pieza, la porción conservada permite reconstruir buena parte de la cadena operativa técnica de fabricación y ornamentación. Así, en lo referente al primer punto, la pieza fue moldeada por agregación de capas de una masa de arcilla muy decantada, según se percibe en la zona del cuello (Fig. 2a), a la que se le añadió un desgrasante fino compuesto por fragmentos de cuarzo y esquisto de pequeño tamaño (<1 mm). La cocción otorga una coloración rojiza uniforme a la sección producida por la rotura de la parte inferior del “Torso de Nerja”, mientras que en los cantos, las descamaciones permiten ver que la pasta presenta una alternancia de capas rojiza en el exterior y otra negruzca infrapuesta. La morfología de este objeto recuerda de inmediato al tronco de una representación antropomorfa. Así, en las zonas que representan los hombros surge el arranque de un cuerpo troncocónico oblicuo al desarrollo longitudinal de la pieza, truncado por una rotura, que es el arranque del cuello de la figura, diferenciando en su proyección hacia delante el pecho de la espalda; presenta un mayor grosor entre los laterales y menor en su enlace con el anverso y el reverso. El torso y el dorso son ligeramente convexos tanto en sentido próximo-distal como transversal y aparecen delimitados por un rehundido en las inmediaciones de ambos cantos producido por el realzado con los dedos de los bordes de unión con los laterales de la pieza y de la zona de los hombros (Fig. 2f). Aunque sólo disponemos de esta parte de la figura, no cabe duda de que en origen la pieza disponía de diversos elementos ensamblados que representaban cabeza, brazos y piernas. En este sentido, el objeto dispone de dos agujeros opuestos y alineados que se interconectan a través del cuerpo hueco de la pieza (Fig. 2a y f). La ejecución de la perforación se realizó una vez que estaba acabado el modelado del conjunto del tronco, mediante un instrumento de sección circular. Una vez perforado el tronco de extremo a extremo y mediante un movimiento María D. Simón Vallejo y Miguel Cortés Sánchez / El “Torso” antropomorfo de la Cueva de Nerja (Málaga) 157 © Universidad de Salamanca Zephyrus, 60, 2007, 155-172 FIG. 2. Torso. Mosaico de las distintas facetas del “Torso de Nerja”. a) Vista cenital del cuello,b) Torso,c) Dorso,d) Lateral derecho,e) Lateral izquierdo,f) Vista cenital de la base.
oscilante, subparalelo al eje transversal de la pieza (coincidente además con el desarrollo del mayor grosor), se amplió el agujero del cuello hasta 4,7 mm en su eje mayor. Esta operación dejó una impronta simétrica en la perforación opuesta, aunque de menor tamaño (3,5 mm en el eje mayor) (Fig. 2a y f). La ejecución deliberada de estos agujeros y su ubicación permiten deducir que nos encontramos ante una figura articulada en torno a la pieza de que disponemos, que constituía el tronco del antropomorfo, el cual quedaría constituido además por los siguientes elementos: a) Cabeza. Aunque no es posible descartar que se tratara de una figura acéfala, el agujero y la fractura que presenta el cuello hacen pensar que disponía de una. Ésta estaría modelada en arcilla, como extensión del tronco, o exenta en cerámica u otra materia prima. En este caso, la conexión con el torso podría haberse realizado por medio de un apéndice, que iría incrustado en el agujero del cuello. No obstante, debido a la fragilidad de esta zona o la asimetría y reducidas dimensiones de la perforación (4,7 mm), un enlace de este tipo resultaría extremadamente frágil. Así pues, parece más verosímil que, en el caso de existir tal diferenciación, la cabeza dispusiera también de una perforación que serviría para conectarla al tronco a través de su inserción en el extremo del vástago de hueso o madera que atravesaba el torso de la figura. b) Brazos. Las piezas que los representaban debían disponer bien de perforaciones bien de un sistema de apéndices para asegurar la unión mediante fibras anudadas. c) Piernas. Las posibilidades son diversas, ya que es posible que no se representaran o que fuera un objeto exento en cerámica u otro tipo de materia prima e inserto en el agujero distal del “Torso de Nerja”. Sin embargo, las reducidas dimensiones de éste (3,5 mm) parecen descartar la posibilidad de una conexión mediante apéndice. Así pues, parece más verosímil que estuvieran modeladas como una especie de aplique, hoy desprendido, que concordaría bastante bien con la morfología de la fractura que presenta la pieza en la parte distal, en cuyo caso nos encontraríamos ante una figura sedente. El agujero opuesto al cuello quizás tenga entonces una función más ligada a insertar algún tipo de varilla para estabilizar la figura. La pieza recibió un bruñido intenso de las superficies, según es perceptible en las zonas con una mejor conservación (Fig. 2d), posteriormente se llevó a cabo la ornamentación de todas las superficies disponibles. Esta operación ocasionó que algunos de los bordes que delimitan el dorso de la figura se deformaran, por lo que se procedió a regularizar esta zona. Mencionaremos, por último, que se conservan restos de adherencias de color negruzco en el entorno de uno de los agujeros de los hombros y en el lateral derecho de la pieza. Observadas a través de lupa binocular (Fig. 3e-h), recuerdan una sustancia resinosa, lo que quizás pudiera sugerir la existencia de una fijación complementaria mediante algún tipo de aglutinante de los elementos que representaban los brazos. Así mismo, hallamos algunas manchas negras muy desvaídas sobre la espalda que tanto pueden corresponder a impregnaciones como a restos de pintura. 3. Decoración, técnica e iconografía Como hemos expuesto, el “Torso” presenta una sucesión de superficies que adoptan una morfología ondulante (cóncavo-convexo-cóncavo) en dorso y torso y una tendencia cóncava en los laterales. El campo manual (Barandiarán, 1984) del artesano vendría pues constreñido por las pequeñas dimensiones y morfología de estos planos, de modo que el tamaño de los motivos es reducido y determina la adopción de ciertas deformaciones, distorsiones en las orientaciones o correcciones durante el trazado de los elementos integrantes de la composición. Los motivos ocupan a campo total el espacio disponible, mientras que en conjunto se entrelazan entre sí, articulándose en un desarrollo lineal. 158 María D. Simón Vallejo y Miguel Cortés Sánchez / El “Torso” antropomorfo de la Cueva de Nerja (Málaga) © Universidad de Salamanca Zephyrus, 60, 2007, 155-172 FIG. 3. “Torso de Nerja”. Detalles tecno-morfológicos y decorativos. Adherencias e impregnaciones.
La decoración consiste en motivos bien definidos, que se adaptan a la superficie disponible pero cubriendo todo el área disponible y en los que las zonas no decoradas vendrían determinadas en algunos casos por las limitaciones de sujeción de la pieza, y siguiendo un orden jerarquizado. En cuanto al proceso gráfico en sí, el “Torso de Nerja” recibió una ornamentación puntillada de orificios finos y poco profundos previa a la cocción de la pieza, de los que se conservan 634, la mayor parte de los aplicados sobre el tronco. La observación de las improntas mediante lupa binocular (>100 aumentos) pone de relieve una gran heterogeneidad en las secciones, vinculada a las diferentes posiciones adoptadas por la muñeca y la mano durante su ejecución. No obstante, algunas de las impresiones se corresponden a improntas perpendiculares a la superficie de la pieza, sin venir acompañadas de algún tipo de movimiento de torsión de la mano en su aplicación, lo que permite determinar que el instrumento empleado disponía de una sección subrectangular y un ápice agudo, probablemente un punzón, aguja o alfiler de hueso similares a algunos recuperados en niveles calcolíticos de la Cueva de Nerja, que en ningún caso atraviesa las paredes de la pieza. Los orificios del puntillado se disponen en alineaciones que marcan una tendencia descendente de izquierda a derecha, patrón del que sólo se separa el lateral izquierdo del “Torso”. Así, parece que, salvo éstas, las superficies fueron decoradas manteniendo la figura en una posición vertical y frontal al artesano, mientras que la última bien pudiera ejecutarse tras ser colocada de forma invertida. A tenor de estos indicios, quizás se pudiera identificar una mano de artesano diestro y una decoración que se ejecuta en sentido izquierda-derecha. La decoración de la pieza es heterogénea desde un punto de vista iconográfico (Fig. 4), pues no se repite el mismo motivo en ninguna de las caras de la pieza, e irregular, ya que existen errores en el trazado de las líneas (rectilíneo u ondulante, enlaces incompletos o desviados entre líneas aparentemente conectadas) o en la simetría del motivo. En otros casos, la irregularidad parece vinculada al retoque puntual de la pieza una vez que se había concluido el ideomorfo puntillado sobre la pasta fresca, de modo que se “borra” éste al volver a modelar los bordes, como ocurre en la parte central e inferior del ángulo izquierdo de la retícula/tectiforme que ocupa la espalda. Dada la singularidad de la pieza y la complejidad estructural de la decoración, no parece verosímil pensar María D. Simón Vallejo y Miguel Cortés Sánchez / El “Torso” antropomorfo de la Cueva de Nerja (Málaga) 159 © Universidad de Salamanca Zephyrus, 60, 2007, 155-172 FIG. 4. “Torso de Nerja”. Calco de las distintas facetas. Desarrollo lineal de la decoración y esquema de composición/lateralización del puntillado. Recreación infográfica del “vestuario”.
que esta última sea el resultado de una agregación aleatoria de puntuaciones, ya que se percibe una disposición de grafismos que parece seguir una composición intencional que distingue asimismo entre las distintas áreas disponibles. Así, cabe reseñar la ausencia de simetría en la distribución de las puntuaciones, articuladas a partir del eje de distribución de la decoración; de modo que se aprecia una cierta lateralización (vid. Tabla 1), en la que torso y dorso reciben un puntillado más profuso en el lado derecho –definido por el eje de simetría del diseño–, mientras que en los dos laterales predomina el izquierdo. La temática por superficies y el desglose cuantitativo de la decoración sería el siguiente: a) Torso o pecho (Figs. 2 y 4, Tablas 1 y 6): Con 126 puntuaciones es el segundo sector en cuanto a profusión del puntillado (20,00%). Dos motivos claramente diferenciados se realizaron en esta área, en la parte superior un antropomorfo, con dos pares de brazos por cada lateral en torno al eje vertical, mientras en la zona inferior encontramos el único pectiniforme exento y que cuenta con seis barras verticales, de las cuales las centrales son algo más cortas, debido quizás al desprendimiento de material que presenta la pieza en la zona inferior. La distribución de los puntos también es asimétrica, de modo que si dividimos los dos motivos por cada uno de los ejes sobre los que se elabora, observamos que a la derecha se realizaron 21 puntuaciones, mientras en el izquierdo recibe 30. b) Dorso o espalda (Figs. 2 y 4, Tablas 1 y 6): Es con diferencia el área con una decoración más profusa, acaparando con 295 puntuaciones conservadas casi la mitad (46,83%) de las impresiones que mantiene la pieza. La agrupación en torno al eje de simetría aparece también basculada hacia el lado derecho (lateralización: I: 103/D: 153). El motivo ejecutado corresponde a un sistema reticular o tectiforme, aunque con los “errores” mencionados en el trazado y los enlaces entre líneas. La parte inferior sí muestra una diferenciación clara, por cuanto el lado izquierdo mantiene la secuencia de líneas horizontales de la parte superior, mientras que el derecho es segmentado mediante rectángulos verticales. Por último, sobre todo el lateral derecho de la superficie que representa el torso, se ejecutó un pectiniforme enlazado con el borde derecho de la retícula. Así mismo, aparece aislado otro diseño más pequeño (compuesto por nueve orificios) que arranca del lateral derecho del cuello, trazando una línea sinuosa que se detiene, sin tocarlo, ante el agujero correspondiente al hombro de ese lado. En el ámbito cuantitativo existe también una aplicación asimétrica: 141 puntuaciones aplicadas sobre el lado derecho frente a las 99 del izquierdo. c) Lateral derecho (Figs. 2 y 4, Tablas 1 y 6): Es la zona con menor número de puntuaciones (107: 16,98%) que diseñan una especie de pectiniforme con tres brazos en la parte inferior. Esta figura se enlaza, a través de una alineación de puntuaciones, con un conjunto arboriforme compuesto por un trazado vertical en el lado derecho al que convergen tres líneas en forma de segmento de arco y subparalelas entre sí. En este caso, es el lado izquierdo al eje 160 María D. Simón Vallejo y Miguel Cortés Sánchez / El “Torso” antropomorfo de la Cueva de Nerja (Málaga) © Universidad de Salamanca Zephyrus, 60, 2007, 155-172 FIG. 5. Asociaciones recurrentes e inversiones antropomorfo+pectiniforme dentro del “Fenómeno Esquemático”. A partir de J. Martínez (1984: 72). TABLA 1. Cuantificación y lateralización de la decoración puntillada del “Torso de Nerja”. Pectiniforme + Antropomorfos Pectiniforme + Antropomorfo Pectiniforme + Antropomorfo + Ídolo Ídolo/Antropomorfo + Pectiniforme
de simetría de la representación la que recibe un mayor número de puntillados (lateralización: I: 58/D: 37). d) Lateral izquierdo (Figs. 2 y 4, Tablas 1 y 6): Cuenta con 102 puntuaciones (16,19%) que diseñan un pectiniforme de tres brazos más largos que los anteriores; además presenta la particularidad de las dos alineaciones, una perpendicular y otra oblicua, que parten del tramo medio de los dos más exteriores. Sobre este motivo y enlazado con el anterior se ubica un arboriforme en torno a una línea vertical, al que convergen dos líneas no enlazadas, de cuyo extremo surge otro segmento oblicuo. En este caso, a partir de un eje vertical que divide la superficie en dos, el número de puntillados es prácticamente idéntico (lateralización: I: 39/D: 38). Hay que tener en cuenta que el trazo oblicuo que ocupa la parte superior del diseño viene determinado por la existencia del orificio para insertar el brazo. Existen así mismo restos de una sustancia colorante rojiza, probablemente ocre, rellenando una treintena de las perforaciones que configuran la decoración y en forma de manchas muy desvaídas y de reducido tamaño en torno al cuello en el torso y el dorso, de modo que parece presumible que la pieza dispusiera, al menos parcialmente, de una coloración rojiza. 4. Contexto cronocultural del “Torso de Nerja” Debido a las circunstancias arriba expuestas se hacía imprescindible disponer de un contexto cronocultural más preciso. Así, tras obtener la preceptiva autorización de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, contactamos con la Dra. Asunción Millán del Laboratorio de Termoluminiscencia de la Universidad Autónoma de Madrid. Esta investigadora se trasladó a las dependencias de la sección de Arqueología del Museo Provincial de Málaga para realizar el muestreo de la pieza, supervisando el proceso D. Sergio Fernández Reche (Conservador de esta institución). Al objeto de no afectar las superficies con decoración ni alterar el aspecto exterior del “Torso”, se consensuó hacer el muestreo en la parte inferior, que presentaba, como expusimos, una fractura antigua que ponía al descubierto una amplia sección de la pasta. Debido al escaso grosor de ésta en esta zona fue necesaria la extracción de dos muestras separadas por un milímetro para obtener la cantidad mínima de materia requerida para el análisis, pero que en conjunto no supera 1 g. El método de datación consistió en el análisis por termoluminiscencia1mediante la selección de la fracción mineral con tamaño de grano comprendido entre 2-10 μm y que resumimos a continuación. La dosis equivalente almacenada en la pieza, desde que sufrió el último episodio de calentamiento, se evaluó mediante el método de dosis aditivas crecientes, suministradas a partir de una fuente beta (β) de Sr-Y-90 y, para determinar un posible comportamiento supralineal, se realizó un segundo barrido con dosis (β) pequeñas. La efectividad de la radiación alfa (α) para producir TL fue determinada mediante el suministro de dosis alfa (α) crecientes, por medio de una fuente Am-241. Todas las repuestas de TL fueron obtenidas después de un calentamiento previo de las muestras a 90 ºC durante 120 s, con el fin de eliminar las señales inestables de TL. Los cálculos de las dosis equivalentes y la efectividad alfa (α) fueron obtenidos en la región de temperaturas correspondientes a la meseta de la curva, obtenida por representación de la TLnatural/TLinducida frente a la temperatura. María D. Simón Vallejo y Miguel Cortés Sánchez / El “Torso” antropomorfo de la Cueva de Nerja (Málaga) 161 © Universidad de Salamanca Zephyrus, 60, 2007, 155-172 1MILLÁN, A. (2003): Certificado de análisis por termoluminiscencia. Informe Técnico n.º 10040N. Laboratorio de Termoluminiscencia de la Universidad Autónoma de Madrid. TABLA 2. Ubicación del dato TL/“Torso de Nerja” en la secuencia adscrita a la Prehistoria Reciente en la Cueva de Nerja/salas del Vestíbulo y Mina. Elaboración propia a partir de los datos de Pellicer, 1959; Hopf y Pellicer, 1970; Pellicer y Acosta,1997; Aura et al., 1998 y 2005; Simón et al., 2005 e inéditos sobre las antiguas excavaciones del Patronato de la Cueva de Nerja (1959-1978). Abreviaturas: P (M. Pellicer,1959,1979-1987),Q (A. M. Quadra Salcedo),A-J (Arribas y Jordá,1965-1967),J (Jordá,1979-1987). Calibración de las dataciones C14: CalPal2005.
Las tomas de muestras en el laboratorio se efectuaron en ambiente de luz roja y enfriamiento con nitrógeno líquido o con una mezcla de dimetil-éter y propano en un equipo de medida compuesto por tres sistemas (Riso TL DA-10, de recuento alfa Daybreak y recuento beta Jen-60). En general, las muestras analizadas presentaron un comportamiento óptimo al análisis, con un buen crecimiento de las intensidades de TL inducidas con las dosis de radiaciones beta y alfa suministradas. El resultado obtenido (Tabla 2), para la dosis equivalente y la anual media de radiación recibida por las muestras, es de 4351 ± 465 años (dato ± equivalente a una edad AMS calibrada de C. 2350 ANE, CalPal 2005) desde la última vez que la muestra sufrió un proceso de calentamiento energético (cocción). Esto supone que, aplicando grosso modo el margen de error, la pieza fue confeccionada básicamente dentro de un momento avanzado de la segunda mitad del III milenio ANE. Recordaremos por último que en los resultados obtenidos mediante termoluminiscencia, los datos no requieren, como los del 14C, ningún tipo de calibración. Por este motivo, la comparación de la fecha TL con datos radiocarbónicos, aunque problemática, debe realizarse sólo tras la calibración de los resultados de estos últimos (Cal.ANE) (Tabla 2). 5. Discusión 5.1. Encuadre cronocultural La información contextual relativa al antropomorfo de Nerja es exigua, de modo que debemos recurrir a una discusión que reconocemos en algún caso especulativa, basada en los escasos indicios y datos empíricos disponibles. No obstante, creemos que la pieza dispone de un interés intrínseco y constituye una aportación modesta pero útil en el análisis de la problemática de las manifestaciones simbólicas sobre soporte mobiliar de las comunidades del sur peninsular durante el III milenio ANE. Respecto al resultado TL obtenido, no parece pertinente abordar aquí la problemática de la aplicación de este método para datar con precisión objetos arqueológicos de la Prehistoria Reciente, periodo en el que la dinámica socioeconómica o tecnológica es de tal envergadura y celeridad, sobre todo en la franja comprendida entre el III y I milenio ANE, que requiere de herramientas de secuenciación cronológica de mayor resolución. Sin embargo, en el caso del “Torso de Nerja”, la necesidad de su datación venía determinada por la ausencia de un contexto preciso, lo que hacía que sólo dispusiéramos de la propia pieza para abordar su posición cronológica. En este sentido, el método empleado es un recurso habitual en procesos de validación de objetos arqueológicos y resulta escasamente agresivo para los objetos a los que se aplica. Así, como hemos expuesto, la pieza apenas ha sufrido una pérdida de masa (ca. 1 g), sobre una superficie muy restringida y que en nada afecta a su valor museográfico o su lectura morfológica y decorativa. Además, consideramos que la datación directa del arte mueble mediante técnicas escasamente agresivas (TL o 14C/AMS) constituye una herramienta que debería generalizarse para disponer de argumentos cada vez más sólidos en la tentativa de articular cronológicamente el fenómeno del arte postpaleolítico. En cuanto al resultado obtenido para el “Torso”, la meseta de probabilidad estadística parece muy coherente, en términos absolutos, con otros vestigios recuperados en superficie en el área del cavernamiento donde presumiblemente fue recogida la pieza, con el tramo más reciente que ocupan, en la secuencia general del yacimiento, los niveles superficiales de la sala del Vestíbulo (Tabla 2) y con las cronologías que suelen dar los contextos arqueológicos en los que se han documentado otros elementos figurativos mobiliares calcolíticos. Así, como hemos expuesto, los datos disponibles indican un hallazgo del “Torso” en superficie en la sala del Vestíbulo. Diversas vicisitudes originaron que este ámbito de la Cueva de Nerja sólo se haya secuenciado a partir de los niveles neolíticos. Sin embargo, existen claros indicios de la presencia de elementos más recientes a techo del relleno sedimentario de esta estancia. En este sentido, recordaremos que M. Pellicer (1996: 37) menciona la presencia de un nivel calcolítico que no pudo evaluarse de forma adecuada; así mismo todos los autores que han trabajado en la sala del Vestíbulo (vid. Pellicer, 1963; Aura et al., 1998) indican la existencia a techo de sedimentación de esta estancia de una costra estalagmítica de distribución desigual. Adherido a este depósito litoquímico se encontró, también durante los trabajos de habilitación para el turismo de la cavidad (Giménez et al., 1961), un fragmento de cráneo humano que ha sido datado por 14C/AMS (Tabla 2) en 4240 ± 79 BP (Simón, 2004) o, en fechas calibradas, una edad comprendida entre 2809 ± 112 ANE (CalPal 2005); es decir, un rango cronológico centrado en torno al primer tercio del III milenio ANE. En el caso del “Torso de Nerja” existe una alta probabilidad estadística en el resultado TL (2350 ± 465 ANE) de que su fabricación se encuadre en torno al comienzo del último tercio del III milenio ANE, en un contexto ya avanzado de la fase antigua del Calcolítico en la cavidad; etapa que ha sido secuenciada a partir de los niveles 4 y 5 del corte NM-80B y 5 de NT/82 (Pellicer y Acosta, 1997b) (Tabla 7), aunque también documentada en otras salas de la Cueva de Nerja (Vestíbulo, Mina, Torca, Belén, Cascada y Fantasmas; vid. Simón, 2004). El dato TL del “Torso” constituye la datación más reciente obtenida hasta el momento para los ámbitos de Mina-Vestíbulo y que además parece muy coherente dentro de la serie de dataciones obtenidas para esta última sala en lo relativo a la Prehistoria reciente (Tabla 2). Sin embargo, a la luz de las nuevas precisiones que aportan en los últimos años la amplia muestra de dataciones obtenidas para el sureste de la Península Ibérica, el rango del dato TL del “Torso” apunta hacia su encuadre dentro de la franja que se ha propuesto recientemente para los momentos avanzados del Cobre Tardío (2700/26002500/2400 ANE) y el Cobre Final (2500/2400 y 2200/2150 ANE) en esta área (Molina et al., 2004: 155156), coincidente con parte de las fases II y III de P.V. Castro et al. (1996) o entre una fase avanzada del Calcolítico Inicial o Pleno y el horizonte campaniforme o Calcolítico Final (Martín de la Cruz et al., 2000). En este punto hay que recordar que, en los niveles calcolíticos más recientes de la Cueva de Nerja, los fragmentos atribuidos a cerámicas campaniformes en la Cueva de Nerja presentan decoración impresa puntillada (Pellicer y Acosta, 1997a), atribuibles quizás de forma genérica al campaniforme marítimo. 162 María D. Simón Vallejo y Miguel Cortés Sánchez / El “Torso” antropomorfo de la Cueva de Nerja (Málaga) © Universidad de Salamanca Zephyrus, 60, 2007, 155-172
5.2. Aspectos técnicos El “Torso de Nerja” es el resultado final de la aplicación de una amplia variedad de procedimientos y recursos técnicos puestos al servicio de la consecución de una obra plástica de fuerte carga simbólica creada por el vaciado de la figura –en arcilla muy decantada y empleando un desgrasante muy fino–, en el que se realiza un modelado del cuello, hombros y costados y el bruñido de todas las superficies; la figura se complementa con brazos articulados y, probablemente, con la representación de la cabeza y las piernas. La fabricación de diferentes tipos de figuraciones e ídolos sobre cerámica no resulta extraña durante el III milenio ANE, de modo que hallamos tanto zoomorfos como antropomorfos (Tabla 4), contexto en el que parece producirse quizás un cierto incremento del uso de esta materia prima para elaborar objetos simbólicos en momentos avanzados-finales. La decoración del “Torso de Nerja” está realizada por la aplicación de un instrumento de ápice muy agudo. La técnica del puntillado se documenta en la secuencia de Nerja sólo durante el Calcolítico Antiguo (Pellicer y Acosta, 1997b); no obstante, al tratarse de una pieza de marcado carácter simbólico, los paralelos deben buscarse con elementos de similar carga ideológica y, en este sentido, esta técnica la encontramos en la fase más reciente del Calcolítico, con la generalización del campaniforme, y en algunas cerámicas simbólicas. Así mismo, los residuos de colorante rojizo que rellenan algunos de los orificios que componen la decoración hace factible que la pieza dispusiera de áreas coloreadas aplicada mediante ocre diluido. La articulación de los distintos elementos integrantes del antropomorfo debieron fijarse por medio de fibras anudadas, complementada por algún tipo de adherente, empleando posiblemente resina, del que parecen conservarse zonas residuales (Fig. 3e-f-h) y un elemento-guía insertado a través del cuerpo hueco como elemento estabilizador del conjunto. 5.3. Iconografía 5.3.1. El antropomorfo Desde un punto de vista morfológico, no hemos hallado paralelos muebles claros para el “Torso de Nerja” en los yacimientos del III milenio ANE andaluces; de modo que sólo recurriendo a similitudes relativas a la materia prima podríamos mencionar el “ídolo” en cerámica recuperado en el dolmen de Los Almendrillos (Fernández y Márquez, 2004), aunque el modelado de la pieza nada tenga que ver con el ejemplo de Nerja y la fecha obtenida en dicho yacimiento lo encuadre en una etapa algo más antigua, que puede estimarse en más de 600 años (vid. Tabla 3). Sin embargo, el “Torso de Nerja” no deja de sintonizar bien con la proliferación y diversificación formal que se produce entre los denominados “ídolos” antropomorfos durante el III milenio ANE, definidos por el modelado en una sola pieza (p. ej. Marroquíes Altos o Los Almendrillos) o articulando varias (p. ej. El Malagón o “Torso de Nerja”) y la heterogeneidad de las materias primas empleadas: marfil (El Malagón, Marroquíes Altos o Torre del Campo), piedra (La Pijotilla) o cerámica (Nerja, Cuesta de los Almendrillos) (Arribas, 1977; Fernández y Márquez, 2004). Por otra parte y con todas las cautelas que impone el carácter fragmentario de la pieza de Nerja y las diferencias en técnica o soporte, nos parece oportuno traer a colación la sintonía de la morfología del “Torso” con algunas figuras antropomorfas localizadas en abrigos rocosos, como sería el caso de las manifestaciones pictóricas del abrigo de Las Viñas (Breuil, 1935); yacimiento en el que encontramos la representación de dos figuras humanas (Tabla 5) en las que la diferenciación del género parece que se realiza mediante la representación del torso, cuadrado para la figura presumiblemente masculina y triangular para la femenina. Otros paralelos de figuras antropomorfas realizadas mediante formas cuadrangulares para expresar el troncovestido (Tabla 5) los hallamos grabados por ejemplo sobre lajas de piedra de dos sepulcros megalíticos de la provincia de Granada, la estela decorada de Moreno-3 y el ortostato de Majadillas 77 (Ferrer, 1976; Castellano et al., 2001). Por último, quizás la expresión concreta del concepto que ilustra la pieza de Nerja sea singular, pero no hay que confundir esta circunstancia con el hecho de que nos encontramos con un producto cultural más, cuyo significado es compartido por la colectividad en la que nace (vid. p. ej. Martínez, 2002). Por otro lado, pueden existir piezas similares tanto en Nerja como en otros yacimientos, pues objetos como la pieza que venimos tratando son muy frágiles y en estado muy fragmentario constituyen un auténtico problema a la hora de realizar su identificación. Por último y como exponen D. Martín y M. D. Camalich (1987: 289) a propósito de las cerámicas simbólicas, la extensión desde las zonas nucleares de las influencias económicas y simbólicas quedan patentes en materiales María D. Simón Vallejo y Miguel Cortés Sánchez / El “Torso” antropomorfo de la Cueva de Nerja (Málaga) 163 © Universidad de Salamanca Zephyrus, 60, 2007, 155-172 TABLA 3. Dataciones mencionadas en el texto. Fuentes: 1Fernández y Márquez,2004; 2Simón,2004 y 3Sanchidrián et al., 2001.
En el caso del “Torso de Nerja”, la pieza constituye a nuestro juicio un claro ejemplo del uso, en el ámbito doméstico/funerario, de motivos simbólicos que se plasman habitualmente en paneles de expresión cosmogónica poseídos por toda la comunidad. Mediante el traslado a los emplazamientos de hábitat de estos ideogramas –con independencia del uso que se les dé– y su fijación en soportes mobiliares, los símbolos alcanzan una ubicación próxima, concreta, integrada en las relaciones sociales (al igual que otros elementos económicos, suntuarios y de prestigio) y, por tanto, susceptibles de ser gestionados en el marco de la dialéctica social y, en última instancia, de ser sustraídos a la comunidad en beneficio de individuos/grupos ligados por lazos parentales que constituirán algunos de los elementos más característicos de visualización de la asimetría social plenamente adquirida en las sociedades del II milenio ANE en el ámbito oriental de la provincia de Málaga. En resumen, el “Torso de Nerja” se enmarca pues en la segunda mitad del III milenio ANE, periodo en el que se produce en el contexto social de este espacio geográfico una auténtica explosión de elementos simbólicos parietales y mobiliares, en el que estos últimos toman expresión sobre diversas materias primas y a través de una gran variabilidad formal. En nuestra opinión, esta proliferación cabe relacionarla con el hecho de que los elementos simbólicos están participando, como un elemento más, en el dinámico proceso de complejización social que están experimentando las comunidades. Así, aunque parte de los repertorios iconográficos estén presentes desde momentos neolíticos (Acosta, 1984; Molina et al., 1999), tanto el incremento y diversificación iconográfica o la variedad de materiales empleados como su articulación en modelos semánticos de expresión más estructurados y asimétricos pueden quizás ser entendidos mejor en el marco de una sociedad más dinámica, en la que empiezan a existir nuevos cauces de expresión, todo ello enmarcado desde luego en el complejo contexto histórico en proceso de transformación que afecta a las sociedades humanas del sur peninsular en la segunda mitad III milenio ANE. Agradecimientos Este trabajo es una aportación del Proyecto Estudio y contextualización cronoestratigráfica de las antiguas excavaciones del Patronato de la Cueva de Nerja/1959-1978, autorizado por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, auspiciado y patrocinado por la Fundación Cueva de Nerja. Nuestro más sincero agradecimiento a D. Francisco Navas Montesinos, D. José Luis Barbero de Miguel y D. Miguel Zorrilla quienes nos brindaron información de primera mano del descubrimiento de la Cueva de Nerja y de los primeros trabajos de habilitación del monumento. A la Dra. Asunción Millán, que se desplazó hasta las dependencias del Museo Provincial de Málaga, y a D. Sergio Fernández Reche, conservador de esta institución, que nos facilitó en todo momento los trabajos y la consulta en los archivos de la institución. A Vicente Navarro Palacios debemos los calcos digitales del “Torso de Nerja”, así como la recreación infográfica del vestido recogida en la Figura 4. Por último, queremos agradecer a José E. Ferrer Palma (Universidad de Málaga) la lectura crítica del manuscrito. Bibliografía ACOSTA MARTÍNEZ, P. (1968): La pintura rupestre esquemática en España. Memorias del Seminario de Prehistoria y Arqueología. 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