Tercera vía, Comisión Europea y estrategias de empleabilidad
Abstract
El objetivo de este artículo es analizar la llamada estrategia europea para el empleo. La primera parte del artículo se dedica a evaluar sus propuestas teóricas en referencia a la formación profesional y ocupacional, y en la segunda parte se analizan las iniciativas de desarrollo local y su relación con las estrategias de empleabilidad, concretándolas en el caso de dos colectivos de jóvenes de la ciudad de Reus.
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· 11 · TERCERA VIA, COMISIÓN EUROPEA Y ESTRATEGIAS DE EMPLEABILIDAD Ignasi Brunet e Inma Pastor (Universidad Rovira i Virgili) RESUMEN El objetivo de este artículo es analizar la llamada estrategia europea para el empleo. La primera parte del artículo se dedica a evaluar sus propuestas teóricas en referencia a la formación profesional y ocupacional, y en la segunda parte se analizan las iniciativas de desarrollo local y su relación con las estrategias de empleabilidad, concretándolas en el caso de dos colectivos de jóvenes de la ciudad de Reus. ABSTRACT The aim of this article is to analyse the so-called “European strategy for employment”. In the first part, this strategy is evaluated with reference to professional and occupational training. In the second, we analyse the local development initiatives and their relation with the employability strategies, making specific reference to the case of the youth collective in the town of Reus. 1 Introducción En un contexto de políticas de ajuste y de mejora de la competitividad que, con la aprobación del Tratado de Amsterdam (1977), se concentra sobre los salarios y el empleo al exigir el capital una parte creciente de la renta nacional, el empleo pasa a formar parte de la estrategia de la Unión Europea y a convertirse en una cuestión de interés común.1 Sin embargo, dado el supuesto de que la racionalidad del mercado es el único cálculo social válido, la estrategia europea no cuestiona la lógica de los ajustes propugnados en Maastricht y sus efectos negativos sobre el empleo y la cohesión social, sino que esta cuestión de interés común es considerada como un problema individual de los Estados miembros. Mientras la moneda única, y los ajustes que la acompañan, establecen un clima sociolaboral que devuelve al capital su poder de control, no compartido, sobre los procesos productivos, los ajustes son percibidos como cuestión de interés colectivo. En este marco analizamos la inserción laboral 1 Acorde con el gran marco que es la tercera vía, cuyas líneas maestras se identifican esencialmente con las de neoliberalismo.
Anduli · Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 3 - 2003 · 12 · de dos colectivos de jóvenes con características diferenciadas. Nuestro análisis se ha centrado en dos colectivos de jóvenes2: uno ha sido una muestra de licenciados de la Facultad de Económicas y Empresariales3 de la Universitat Rovira i Virgili como representativo de aquellos jóvenes que han desarrollado una trayectoria educativa larga, y otro ha sido una muestra de jóvenes estudiantes del Instituto Municipal Formación y Empresa4 (IMFE) de Reus, como representantes de aquellos que abandonaron prematuramente el sistema educativo. 2 Políticas de empleabilidad La nueva estrategia para el empleo, adoptada en el Consejo Europeo de Ámsterdam, se inspira en el modelo seguido por la convergencia económica5 en el que se reafirma la necesidad de avanzar en la unión monetaria y la moneda única para contribuir al logro, mediante la eliminación de los altos tipos de interés y la incertidumbre de los tipos de cambio, de un marco macroeconómico estable para que el empleo sea sostenible. Este modelo se asienta en el axioma de la ineficiencia de las políticas ocupacionales, basadas en el estímulo de la demanda, y postula una orientación en que la acción pública en la economía ha de ceñirse a estimular las fuerzas del mercado mediante la generalización de las desregulaciones-liberalizaciones, a proteger la competencia y a crear un marco favorable para el estímulo de la iniciativa 2 En relación a la metodología utilizada hay que apuntar que la información se ha recogido a través de dos instrumentos, encuestas y grupos de discusión. Por un lado, los datos relativos a los titulados superiores se recogieron a través de una encuesta por correo ya que las características formativas de éstos (su nivel de estudios) garantizaban el éxito de la encuesta. Sin embargo la encuesta realizada entre los estudiantes del IMFE fue realizada de manera presencial dado que, precisamente, el bajo nivel de estudios de este colectivo no aseguraba la exactitud de la información si se hubiera recogido a través de otras modalidades de encuestas. En el caso del primer colectivo se recogieron 250 cuestionarios (de un total de 400 exalumnos ya titulados). De los estudiantes del IMFE se recogieron 180 cuestionarios de un total de 250 jóvenes entre 16 y 24 años que realizan cursos de formación para estudiantes con perfiles educativos bajos. Además de las encuestas se realizaron diversos grupos de discusión para captar el discurso que los propios jóvenes construyen de su realidad. Entre los jóvenes titulados se realizaron 8 grupos de discusión y entre los jóvenes del IMFE se realizaron 6 grupos de discusión. 3 La selección de los estudiantes de esta facultad como representativos de los titulados superiores se debe al hecho de que esta facultad está ubicada en el municipio de Reus y es éste, el territorio, el criterio delimitador del objeto de estudio. 4 El Instituto Municipal de Formación y Empresa “Mas Carandell” empezó a funcionar en 1988 como escuela taller. En la actualidad se define como un “instrumento de promoción y desarrollo local, que enmarca sus actividades en la formación permanente y el apoyo a la ocupación” (Memoria 1988 - 1998). Durante 1998 ha realizado una oferta pública de 134 cursos (que representan 16.768 horas de formación), pasando por sus instalaciones un total de 3.168 personas. Además, 2.905 beneficiarios recibieron charlas de orientación académica en sus respectivos centros educativos a cargo de los técnicos del IMFE. El IMFE ha sido la institución elegida para centrar el análisis en esta investigación porque es la única institución pública con voluntad de ofertar y gestionar formación fuera del sistema educativo reglado, en el municipio de Reus. 5 Modelo que presupone que el capitalismo, tal como es, ya forma parte del sentido común en el que la libertad y la elección individual son valores supremos, considerando, además, la actual distribución de la riqueza una ley natural más que un producto político.
· 13 · Artículos · Ignasi Brunet / Inma Pastor privada, dando por supuesto que lo que produce bienestar colectivo es el crecimiento económico guiado por el mercado. El progresivo desarrollo de este modelo, en que el hombre económico o el sujeto empresarial ha suplantado la idea de ciudadano y la esfera pública6, es paralelo al proceso de construcción europea y se enmarca en la evaluación de las políticas comunitarias de formación profesional y empleo; políticas que ocultan la violencia estructural del paro, de la precariedad y de la amenaza de despido que conlleva la gestión del empleo, al imponer el dogma de la bondad de la formación y, concretamente, el dogma de la responsabilidad personal de formarse, mejorando así la empleabilidad, el espíritu empresarial, la adaptabilidad y la igualdad de oportunidades. Todo ello en el espíritu de que en una sociedad de mercado la disciplina no se plantea en términos de imposición exterior de normas de comportamiento, sino en términos de desarrollo profesional y personal y, en último término, de autocontrol. Una filosofía que destaca, como fin importante del proyecto profesional de los individuos, orientarlos a su capacitación para formular ese proyecto personal de vida y llevarlo a cabo libremente. El paro, esa constante estructural en las economías capitalistas, se convierte en el objetivo en cuanto estructura discursiva e institucional de las políticas europeas, políticas orientadas a aumentar la eficacia del mercado laboral y la inversión en recursos humanos. Así, en el Consejo Europeo de Essen 1994, en base al Libro Blanco sobre el Crecimiento, la Competitividad y el Empleo 1993, se aprobaron los siguientes cinco ámbitos prioritarios de empleo a escala nacional: 1. aumentar y mejorar la inversión en capital humano y la formación profesional; 2. aumentar la intensidad en empleo del crecimiento económico, a través de una organización más flexible del tiempo de trabajo y de la contratación, descentralizar las negociaciones salariales y promover las iniciativas locales de empleo; 3. reducir sensiblemente los costes no salariales del trabajo, especialmente del de baja cualificación; 4. aumentar la eficacia de las políticas activas de mercado de trabajo; y 5. prestar atención preferente a los grupos más desfavorecidos en particular jóvenes, parados de larga duración, trabajadores de más de 45 años y mujeres en paro. Sobre la base también del Libro Blanco, en el Consejo Europeo de Dublín 1996 se aprobaron los siguientes 7 ámbitos prioritarios de política de empleo: 1) el fomento de la formación permanente; 2) el desarrollo de una nueva política de recursos humanos orientada hacia la capacitación técnica y las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación; 3) modernización de la organización del trabajo e incremento de la movilidad; 4) prestar especial apoyo a los grupos más desfavorecidos en aras al logro de una mayor igualdad de oportunidades; 5) los sistemas fiscales y de protección social deben orientarse hacia la creación de empleo; 6) deben explotarse nuevas fuentes de empleo, fomentado el desarrollo del 6 “La creencia de que el Estado debería hacerse cargo de los fracasos del mercado lleva con demasiada frecuencia a una expansión desproporcionada del alcance del gobierno y de la burocracia que conlleva. El equilibrio entre el individuo y la colectividad se distorsionaba. Los valores que son importantes para los ciudadanos, como la realización personal y el éxito, el espíritu emprendedor, la responsabilidad individual y el espíritu comunitario, se subordinaban a menudo a salvaguardas sociales universales” (Blair y Schroeder, 2000: 27).
Anduli · Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 3 - 2003 · 14 · sector servicios con especial referencia a las PYMES, y actividades de protección del medio ambiente y de los servicios sociales y 7) debe potenciarse el desarrollo local, por cuanto tiene fuertes posibilidades de creación de empleo, asegurando el porvenir de las zonas rurales y contribuyendo de esta forma a la igualdad de oportunidades respecto a las zonas urbanas. Podemos, pues, establecer la siguiente conclusión, las políticas de empleo concitan su atención no a un mejor reparto equitativo del trabajo y las rentas, sino hacia todo lo relacionado con la generación y aprovechamiento del capital humano, aduciéndose razones de competitividad frente a otros mercados de adecuación de la oferta a los nuevos requerimientos que la demanda introduce, la innovación tecnológica, o de adquisición de nuevas aptitudes que pueden facilitar la inserción laboral.7 De esta manera la formación se integra en la política de gestión del desempleo bajo el paraguas ideológico de la teoría del capital humano. En este contexto emergen las nuevas políticas públicas de evaluación de las necesidades de capital humano y de la idoneidad de los sistemas educativos y de formación en las empresas para satisfacerlos, al declararse que el objetivo esencial de la educación es la capacitación de los individuos para ocupar un puesto en el mercado laboral.8 Para ello, el sistema educativo debe transmitir y desarrollar todas las cualificaciones que necesite un trabajador para ocupar adecuadamente un puesto de trabajo y que actualmente se recoge bajo el término de competencias, noción que indica que un trabajador es capaz de resolver, al poseer los conocimientos, las destrezas y las actitudes, tareas independiente y flexiblemente, siempre que tenga la voluntad y la capacidad de desarrollar su esfera de trabajo dentro de la estructura organizativa en la que está inmerso.9 Por tanto, la cuestión clave para la nueva gestión de la fuerza de trabajo, al legitimar la censura dominante entre los parados y trabajadores menos cualificados, por un lado, y los sectores profesionales más cualificados, por el otro, es la mejora de la competitividad de la economía. En la medida que se aboga, de forma subrepticia, por una regresión social que persigue una mayor flexibilidad de las condiciones laborales y salariales, se está forjando una nueva cultura centrada sobre los conceptos de mercado, individuo, eficiencia y competitividad.10 Esta cultura ha generado una sociedad de competitividad al convertirse ésta en patrón ideológico universal, patrón que, a su vez, ha convertido la dimensión humana de la competitividad de la economía en el factor clave del éxito. La productividad, por tanto, depende más de la formación del personal que de la inversión en capital. Así, se concluye que la formación de la fuerza de trabajo condiciona la productividad y, por ende, la competitividad de las 7 “La formación y la consolidación de pequeñas y medianas empresas debe ser una prioridad para los socialdemócratas modernos. Aquí reside el principal potencial para un nuevo crecimiento y formación de puestos de trabajo en la futura sociedad basada en el conocimiento” (Blair y Schroeder, 2000: 36). 8 “Nuestras economías padecen una considerable discrepancia entre el número de puestos de trabajo libres (por ejemplo en el campo de la tecnología de la información y la comunicación) y el número de candidatos cualificados disponibles” (Blair y Schroeder, 2000: 35). 9 Véase al respecto Brunet y Belzunegui (2001). 10 Véase al respecto Hobsbawm (2000).
· 15 · Artículos · Ignasi Brunet / Inma Pastor empresas, naciones, individuos..., por lo que las políticas públicas deben tender a aumentar el capital humano circulante en el mercado, y facilitar que las “personas emprendan y amplíen negocios”, por lo que hay que aligerar “las cargas administrativas (...), allanar el camino a las pequeñas empresas, en particular para contratar una nueva plantilla: esto significa reducir la carga de los costes laborales de regulación y extrasalariales” (Blair y Schroeder, 2000: 37). Desde la década de los años 90 las políticas contra el paro se desarrollan en el contexto de los programas de lucha contra la exclusión y el desempleo de larga duración y se efectúan mediante dos perspectivas: por un lado, la perspectiva de la empresa mediante la creación de actividades económicas o el esfuerzo de formación y adaptación de los asalariados a las necesidades de la empresa; por otro lado, la perspectiva local al articular los problemas de inserción con las políticas de desarrollo local. De aquí que la transición escuela-trabajo, que emerge en el marco de la destrucción del marco laboral sancionado como rígido y del abaratamiento de los costes salariales, haya adquirido connotaciones específicas desde la perspectiva de las administraciones locales ya que, en las últimas décadas, se les ha confiado las tareas de lucha contra el fracaso escolar11 y la promoción de la vertebración social.12 Estas tareas adquieren sentido dentro del proceso de reestructuración de la organización del territorio como actor político en la gobernabilidad europea. Gobernabilidad que pretende que toda una jerarquía de niveles de participación relativa sustituya a las categorías y los conflictos de la sociedad industrial. Los problemas sociales ya no se definen por las relaciones de producción sino como problemas urbanos, problemas de distancia social, de identidad y de integración.13 Así, los autores de la tercera vía son conscientes de la aceleración de la desigualdad social pero no reconocen que haya intereses estructurales que impidan la distribución equitativa de la riqueza y de las oportunidades.14 Las transformaciones en el modelo de acumulación capitalista; la crisis de la regulación keynesiana; los procesos de globalización y regionalización económica; el impacto de los procesos de reestructuración productiva y cambio tecnológico producen efectos perversos desde el punto de vista de la cohesión social en la medida en que constituyen una “periferia precaria” y produce la “desestabilización de los estables”15 , originando una dinámica que se ha convertido en un reto a la legitimidad del orden social en su conjunto y, por lo tanto, a su reproducción.16 De aquí que 11 Fracaso que se vive cada vez como una catástrofe hasta en los medios populares ya que los alumnos provenientes de las familias culturalmente más pobres quedan más estigmatizados que antes puesto que han tenido, finalmente, su oportunidad, a parte de que no obtienen, si terminan una larga escolaridad, nada más que un título devaluado. Véase al respecto Bourdieu (1999). 12 Véanse Van Zanten (1994), Donzelot (1994), Charlot (1992). 13 Véanse Dubet (1994) y Derouet (1997). 14 “Por sorprendente que resulte, el discurso de la tercera vía carece de cualquier referencia formal al poder” (Hall, 2000: 67). 15 Véase Castel (1997). 16 Prieto (1999) señala que es en este sentido en el que puede argumentarse la existencia de una crisis del orden social originada por la multidimensional crisis del empleo.
Anduli · Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 3 - 2003 · 16 · la función ideológica de la pedagogización de las relaciones sociales17 adquiere todo su sentido en un contexto en que la cuestión social18 más apremiante tiene que ver con la vulnerabilidad de la población en torno a la condición de empleabilidad19 , impuesta por un mercado cada vez más poderoso y una sociedad cada vez más desinstitucionalizada y vulnerable frente a las sucesivas oleadas de disciplinamiento y recorte de los derechos sociales y territoriales. De esta manera entra en juego lo que se ha designado como la “crisis urbana” o el “malestar de lo conurbano” al hacer emerger agudamente la cuestión de la exclusión, la violencia y la delincuencia de los barrios, hecho que explica la emergencia expansiva de modelos estratégicos de planificación social y urbana con fines, implícitamente, de control social, pero en la que priman, explícitamente, los fines de crecimiento económico. Es en este contexto de actividad económica globalizada, en donde los capitales gozan de una gran autonomía en la localización geográfica de la producción y la gestión, y donde el papel activo de los poderes institucionales más próximos al territorio llega a ser un factor clave de desarrollo económico-social. Por tanto, las ciudades más dinámicas son aquellas que tienen más capacidad para mantener e innovar unas estructuras sociales y económicas más flexibles.20 Por un lado, la globalización de los mercados y la organización de la producción al hacer obsoletos los límites de la regulación nacional han puesto en primer plano nuevas políticas de desarrollo local21 como instrumento eficaz de adaptación a las necesidades de empleabilidad de las empresas; políticas estrechamente ligadas a los siguientes cuatro factores: 1) las actividades económicas experimentan un cambio importante en las condiciones de competencia y las características organizativas y tecnológicas; 2) la globalización de las relaciones económicas dota, paradójicamente, de una gran importancia estratégica a los ámbitos locales ya que una parte cada vez más numerosa de la población reside en la ciudad y es en su ámbito donde los ciudadanos establecen sus relaciones culturales, sociales y económicas; 3) los principales agentes en una economía de mercado son los ciudadanos las empresas y las organizaciones privadas, mientras que las administraciones públicas tienen la responsabilidad 17 Ejemplarizado en el ideario de la tercera vía. Veáse Giddens (1999 y 2000). 18 Para Castel (1997) la cuestión social es un desafío que pone en cuestión la capacidad de una sociedad para existir como un conjunto ligado por unas relaciones de interdependencia. 19 Que lleva, en último extremo, a tener o carecer de un lugar en la sociedad, existir socialmente o carecer de existencia social (véanse Prieto,1999; Castel, 1997; Topalov,1994). 20 A imitación de las empresas individuales en el mercado autoregulado, las políticas de desarrollo local apuestan por la competencia libre en áreas locales para obtener recursos, inversiones, empleo y mayores niveles de riqueza. En este sentido, el término local no significa sino la identificación de la ciudad como una empresa, forzando nuestra percepción común de la empresa y de la ciudad para construir eficazmente una nueva realidad. 21 Cachón (1999) señala que el interés por el desarrollo local va ligado al déficit de empleo que sufre la sociedad europea, a los insuficientes resultados del crecimiento económico en términos de empleo y a las limitaciones de las políticas de empleo tradicionales. Para una perspectiva crítica del discurso teórico del desarrollo local, véase Benko y Lipietz (1994).
· 17 · Artículos · Ignasi Brunet / Inma Pastor de planificar y asegurar los procesos de cambio y crecimiento económico cuyos verdaderos protagonistas son los anteriores agentes de cambio; 4) los entornos urbanos constituyen en la actualidad el marco de innovación y difusión de conocimiento, por lo que la innovación y la generación de conocimiento de las ciudades es imprescindible para dotar de capacidad competitiva a las empresas locales. Por otro lado, el aumento de los indicadores de desempleo a partir de la década de los ochenta, generará un incremento de demandas sociales dirigidas a los gobiernos locales, y que ha dado lugar a políticas activas de lucha contra el desempleo, de desarrollo de acciones propias en los campos de formación profesional y de reinserción laboral. Al respecto, la Cumbre Extraordinaria de Empleo de Luxemburgo (1997) pone en marcha la estrategia europea para el empleo definida en Amsterdam, estructurada en torno a los siguientes 4 principios de actuación: 1) principio de empleabilidad, que supone la necesidad de introducir mejoras en la capacidad de inserción profesional; 2) principio de desarrollo del espíritu de empresa, que supone estimular el empleo autónomo, reduciendo la burocracia e indicando las nuevas fuentes de empleo; 3) principio de adaptabilidad que supone el fomento de la capacidad de adaptación de los trabajadores y las empresas a los cambios en el mercado laboral y 4) principio de igualdad de oportunidades, que supone facilitar la entrada de más mujeres en el mercado de trabajo y la igualdad de trato en dicho mercado. Estos principios expuestos constituyen el punto de partida de una política de oferta que exige una mayor flexibilidad del tiempo de trabajo y de la autorización del capital productivo, la promoción de nuevas formas de organización en el trabajo, el apoyo a la inversión en I+D, reformas en los mercados de bienes y servicios e inversión en infraestructuras. Por otra parte, dichos principios, deben acompañarse de la aplicación de políticas que incidan en la oferta de trabajo (especialmente en la adaptación y mejora de la cualificación y formación profesional) y en la demanda de trabajo (ligando la evolución de los salarios a la de la productividad, realizando recortes selectivos en las cotizaciones sociales, reduciendo el impuesto sobre la renta para evitar un aumento excesivo de la presión fiscal sobre las rentas y sobre el uso de trabajo como factor productivo, introduciendo incentivos para potenciar la iniciativa privada). Las iniciativas de promoción de desarrollo local hay que encuadrarlas en los cuatros principios básicos que son: empleabilidad, espíritu de empresa, adaptabilidad e igualdad de oportunidades. Dichos principios se concretaron en 19 directrices en 1998 y fueron ampliadas en 22 directrices en 1999; directrices que deben regir las políticas de empleo y que tienen que ser traducidas en planes de acción concretos. Esto explica que las iniciativas de desarrollo local experimentasen un fuerte impulso a través de las políticas comunitarias de ocupación, ya que ponen al servicio de los agentes locales un volumen significativo de recursos dirigidos a la formación profesional laboral, apoyados en programas de financiación del Fondo Social Europeo. Políticas que han sufrido modificaciones importantes que dan más protagonismo a los territorios y los agentes locales. Hasta 1994 las políticas de empleo comunitarias se dirigían sobre todo a sectores determinados de la
Anduli · Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 3 - 2003 · 18 · población y tenían como objetivo la lucha contra el paro.22 A partir del 1 de enero de 200023 se han puesto en marcha políticas dirigidas al territorio que tienen como finalidad conseguir una sociedad más cohesionada frente a la exclusión social, y cuyo objetivo es la creación de ocupación24 mediante las directrices para el empleo emanadas de los cuatro principios generales establecidos en Luxemburgo. Por tanto, en materia de empleo comunitario la puesta en común de una Estrategia Europea de Ocupación, establece la obligación por parte de los Estados de presentar sus planes de ocupación que deben cumplir las directrices anteriores. 3 Estrategias de empleabilidad Es en torno a la carencia de empleabilidad como se activa la estrategia de movilización de los jóvenes para hacer frente a su exclusión del mercado de trabajo. Estrategia cuyo análisis se ha efectuado en nuestro estudio sobre los procesos de inserción laboral de dos colectivos de jóvenes25 ya explicados.26 Analizar los itinerarios laborales de los jóvenes de Reus implica empezar señalando que éstos tienen como característica principal la falta de estabilidad en los puestos de trabajo, lo que genera una dinámica excluyente27 De los jóvenes que trabajan, siete de cada diez han cambiado alguna vez de trabajo. Esta movilidad laboral se produce indistintamente del sexo, el nivel de instrucción y el nivel econó22 En 1996, el presidente de la Comisión, Jacques Santer, presentó como idea los Pactos Territoriales para el Empleo que se basaban en ampliar la colaboración para estimular la economía local y generar empleo entre autoridades locales y regionales, empresas, sindicatos, cámaras de comercio y autoridades educativas. En 1999 se presentaron cerca de 90 borradores de Pactos Territoriales para el Empleo. Actualmente, los Pactos se han consolidado institucionalmente como mecanismo de asignación de recursos para la promoción de empleo. 23 Por resolución del Consejo Europeo de Helsinki (1999). 24 En el marco comunitario, el punto de inicio de la nueva política comunitaria en materia social es la Agenda 2000, que es un acuerdo entre los 15 jefes de Estado de la Unión Europea para los años 2000 al 2006. 25 La recogida de información se ha llevado a cabo en dos fases: la primera consistió en un cuestionario cerrado a partir del cual se identificaron tipologías de jóvenes dentro de cada grupo; en la segunda fase, de formulación cualitativa, se realizaron entrevistas y grupos de discusión con jóvenes de los dos grupos inicialmente diferenciados. 26 La muestra de licenciados de la Facultad de Económicas y Empresariales fue escogida como representativa de aquellos jóvenes que basan su estrategia de empleabilidad en un proceso de acumulación de capital cultural y para ello han desarrollado una trayectoria educativa larga. El otro colectivo es representante de aquellos que, en la medida que abandonaron prematuramente el sistema educativo, carecen de títulos académicos que les garanticen el acceso a los mejores puestos de trabajo y, por tanto, desarrollan una estrategia de empleabilidad basada en la inserción laboral lo más prematura posible y en la aceptación de cualquier trabajo. 27 La inestabilidad genera dos tendencias en el mercado laboral: la dualidad entre los que tienen una vida laboral estable y los que viven en la inestabilidad permanente, y la degradación del trabajo (manifestada tanto en la tendencia a institucionalizar una relación laboral no regulada por contrato como en la generalización de formas contractuales precarias).
· 19 · Artículos · Ignasi Brunet / Inma Pastor mico familiar. Es significativo que en el tramo de edad más joven (15-19), el 41,9% de los jóvenes ha cambiado alguna vez de trabajo. Este porcentaje aumenta con la edad, así, el 74,3% de los jóvenes entre 20 y 24 años y el 80,6% de los jóvenes entre 25 y 29 años han cambiado como mínimo una vez de lugar de trabajo. De estos últimos, el 30,6% ha cambiado como mínimo cuatro veces. Si diferenciamos según el nivel de estudios, la máxima inestabilidad laboral aparece en dos grupos: el grupo de los jóvenes que ha finalizado la FP, y el de aquellos que dispone de estudios universitarios, donde el 78,4% y el 81,3%, respectivamente, de los encuestados han cambiado de trabajo como mínimo una vez. Paralelamente, el grupo de jóvenes que parece más estable en cuanto a la permanencia en un lugar de trabajo es aquel con menor nivel de estudios. El bajo nivel de estudios se presenta, de entrada, como un condicionante que disminuye las posibilidades de cambiar de trabajo y, por tanto, la disponibilidad de formación puede ser la llave que impulsa a la búsqueda activa de otros trabajos por parte de quien dispone de esta formación. El colectivo con más nivel formativo es el que puede “escapar” de aquellos trabajos más descualificados y buscar otros con un contenido más próximo a sus expectativas.28 El análisis de las trayectorias laborales que presentan estos jóvenes, muestra que la mayoría buscan incorporarse al mercado de trabajo independientemente de las condiciones laborales. El 43’9% de los encuestados considera que el factor más importante para mejorar las posibilidades laborales es encontrar trabajo lo más pronto posible ya que da experiencia.29 Hay una realidad que se mueve entre las exigencias de formación y las exigencias como mecanismos de selección por parte de los contratantes. Y en los dos casos, el colectivo de estos jóvenes resulta perjudicado: no disponen de estudios que les hagan atractivos para ser contratados (fruto de su abandono escolar) y tampoco disponen de experiencia laboral dada su edad. Algunas entrevistas ilustran esta situación: “Es que, a parte de estudios, experiencia, es que como no te dan la oportunidad, no puedes; es que cuando buscas un trabajo te piden estudios y como no tienes, no te dan la oportunidad.” [EE5] Preguntados por el grado de influencia de diversos factores para conseguir el éxito social, destaca que, en una escala de 1 a 3, el factor que, de media, presenta – entre los jóvenes sin titulación superiorun valor más elevado es ‘Saber adaptarse a todo’. El factor que presenta un valor más pequeño es ‘Pertenecer a una familia influyente’. El primer factor citado es la muestra de que entre los jóvenes se ha asumido claramente el discurso de la flexibilidad y de la disponibilidad. El segundo es la muestra del discurso meritocrático que reclama la vía de los méritos persona28 Por otra parte hay que destacar que tener un mayor nivel de estudios lleva asociadas expectativas y efectos tales como su acción positiva sobre la convivencia ciudadana, el aprovechamiento efectivo del tiempo de ocio, la erradicación de la marginación y de la delincuencia o el asentamiento de valores democráticos, esto es, efectos de disciplinamiento social. 29 El trabajo es el lugar donde se obtiene una cualificación: la experiencia, y por tanto, todo indica que cualquier condición laboral, por mala que sea, se debe aceptar como un mal menor, ante el mal mayor del paro. Existe un conformarse con las circunstancias, una adaptación “a lo que sea”.