Ceballos Viro, Álvaro (ed.) (2014), "La retaguardia literaria en España (1900-1936)", Madrid, Visor Libros, 388 pp.
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La letra en pantalla: literaturas hispánicas en el cine y la televisión María del Rosario Martínez Navarro (2017): «Ceballos Viro, Álvaro (ed.) (2014), La retaguardia literaria en España (1900-1936), Madrid, Visor Libros, 388 pp.», Cuadernos de Aleph, 9, pp. 236-240. Ceballos Viro, Álvaro (ed.) (2014), La retaguardia literaria en España (1900-1936), Madrid, Visor Libros, 388 pp. MARÍA DEL ROSARIO MARTÍNEZ NAVARRO ([email protected]) UNIVERSIDAD DE SEVILLA La retaguardia literaria en España (1900-1936) es el título de este libro colectivo que acoge una serie de valiosas contribuciones de dieciocho especialistas nacionales y extranjeros, todos reconocidos estudiosos de la literatura y de la cultura españolas de los primeros treinta años del siglo pasado, en torno a un concepto complejo, raramente mencionado en la historia literaria y que «ha comenzado a conceptualizarse muy recientemente» (p. 11), como explica en la introducción su editor, Álvaro Ceballos Viro. La problemática del tema ha radicado, además, en que el término ha estado vinculado implícita y diametralmente opuesto a otro «muchísimo más difundido» (p. 9), y de similar origen militar como es el de vanguardia, este último asociado, a su vez, al modernismo. Publicado bajo el generoso auspicio de los Fonds de la Recherche Scientifique- FNRS y de la Fondation Universitaire de Belgique, el volumen viene a ampliar y a completar considerablemente estudios fundamentales precedentes —si bien escasos en comparación con la ingente bibliografía de su “antagonista” vanguardia—, como, por ejemplo, el dirigido por William Marx (Les arrière-gardes au XXe siècle. L’autre face de la modernité esthétique, Paris, Presses Universitaires de France, 2004); el de Antoine
Cuadernos de Aleph, 2017. Reseñas María del Rosario Martínez Navarro (2017): «Ceballos Viro, Álvaro (ed.) (2014), La retaguardia literaria en España (1900-1936), Madrid, Visor Libros, 388 pp.», Cuadernos de Aleph, 9, pp. 236- 240. 237 Compagnon (Les antimodernes: de Joseph de Maistre à Roland Barthes, Paris, Gallimard, 2005); el coordinado por Jan Baetens y Sjef Houppermans et al. (Arrière- Garde: Modernismen in de Europese letterkunde (deel 3), Amsterdam, Rozenberg, 2008); o el editado por Nathalie Adamson y Toby Norris titulado Academics, Pompiers, Official Artists and the Arriere-Garde: Defining Modern and Traditional in France, 1900-1960 (Newcastle upon Tyne, Cambridge Scholars Publishing, 2009), entre otros de muchos de los investigadores que aquí se reúnen. De esta manera, ahora se aborda de forma conjunta no solo el menos conocido panorama literario exclusivamente español de la retaguardia y de su periferia, sino que también en lo que atañe a nuestros representantes en concreto, las distintas aportaciones que componen el presente libro consiguen cuestionar esa imagen sistemática de la retaguardia europea de «nacionalista y católica» (p. 12), así como matizar y afinar algunos de los juicios que se habían asumido como válidos en relación con este fenómeno. El ejemplar, aunque cuenta con artículos muy variados, presenta una cuidada y coherente organización temática al estar dividido en cinco secciones que agrupan los distintos enfoques que sus autores han dado sobre la retaguardia («crítica», «comercial» e «infiltrada»), sobre su sistema, y sobre esa dialéctica en la periferia. No obstante, creemos que habría sido conveniente para su mejor manejo que cada artículo hubiese incluido una bibliografía final que recogiera todas aquellas referencias mencionadas en las notas al pie. En un primer capítulo se muestra la poco acogedora recepción crítica, literaria e institucional de «la nueva literatura» (p. 24) modernista en diversas áreas que comprenden desde el periodismo moderno, a partir de las opiniones vertidas por distintas personalidades en el prestigioso suplemento literario semanal Los Lunes de El Imparcial (Cecilio Alonso), hasta el ámbito académico (Rosario Mascato Rey) y la parenética eclesiástica (Javier Serrano Alonso). Asimismo, se nos da a conocer el tratamiento humorístico y difamatorio e incluso con cariz político de la literatura republicana en la revista satírica semanal madrileña Gracia y Justicia (Juan Herrero- Senés).
La letra en pantalla: literaturas hispánicas en el cine y en la televisión María del Rosario Martínez Navarro (2017): «Ceballos Viro, Álvaro (ed.) (2014), La retaguardia literaria en España (1900-1936), Madrid, Visor Libros, 388 pp.», Cuadernos de Aleph, 9, pp. 236-240. 238 El capítulo siguiente hace un riguroso balance del mercado de la retaguardia y pone de manifiesto su demostrado respaldo por parte de la industria cultural de principios de siglo, así como su éxito comercial y su divulgación en los tres géneros literarios: el teatro (Serge Salaün), la novela corta de quiosco, según constatan las distintas colecciones de la época (Christine Rivalan Guégo), y, especialmente, la poesía de José María Gabriel y Galán, uno de sus máximos representantes (António Trinidad Muñoz). No obstante, es importante señalar al respecto de esa narrativa de peso y de marcado carácter retaguardista que no por ello se cerraban las puertas a otros «usos y representaciones no exentos de novedad» (p. 25), como aquellas innovaciones léxicas y estructurales y otras técnicas y «elementos propios de la escritura cinematográfica» (p. 200) introducidos por «un escritor de masas» como Vicente Blasco Ibáñez en su relato o novela corta Piedra de Luna (publicada en 1926 en un fascículo de La Novela de Hoy). Para Cécile Fourrel de Frettes, responden plenamente a «creaciones híbridas» cercanas al «poema cinematográfico» (p. 206). Habría que añadir igualmente a los escritores que nadaron “entre dos aguas” como Ramón Gómez de la Serna (Laurie-Anne Laget) y Enrique Jardiel Poncela (Marie Franco). El tercer capítulo desvela las huellas perdidas de lo que los autores han definido como una «retaguardia infiltrada»: por una parte, en un borrador de un auto sacramental no publicado de Ramón María del Valle-Inclán que llevaba por nombre El Beato Estrellín. Tragedia Sacramental, descubierto en el archivo familiar Valle-Inclán-Alsina por Amparo de Juan Bolufer, y del que solo se conocía un breve fragmento; y por otra, en su ya mencionado tocayo Gómez de la Serna, quien, a pesar de su aportación esencial a las vanguardias, tiñó a la vez de costumbrismo buena parte de su obra (Antonio Rivas). El cuarto capítulo es sobresaliente —si cabe— por el carácter interdisciplinar del contexto de estudio de la retaguardia, de su sistema y de su difusión en esos primeros años del siglo XX más allá de lo estrictamente literario, rescatando su significativa presencia en la cultura literaria, gráfica, iconográfica y cinematográfica de entonces. Así, Marta Palenque saca a la luz versos de autores decimonónicos como Ramón de Campoamor, Melchor del Palau, José Zorrilla, Gustavo Adolfo Bécquer o José de Espronceda, entre otros, contenidos en las series de las populares tarjetas postales de Hauser y Menet entre 1901 y 1906 (muchas de ellas procedentes de su propia colección
Cuadernos de Aleph, 2017. Reseñas María del Rosario Martínez Navarro (2017): «Ceballos Viro, Álvaro (ed.) (2014), La retaguardia literaria en España (1900-1936), Madrid, Visor Libros, 388 pp.», Cuadernos de Aleph, 9, pp. 236- 240. 239 particular); por su parte, Isabel Clúa Ginés nos enseña distintas ilustraciones, fotografías y otras expresiones artísticas retaguardistas nacidas en el fin de siglo relacionadas con la cultura visual y el cuerpo femenino, «de carácter frívolo y erótico» y de «consumo masivo» (p. 303), según se desprende de las revistas y álbumes sicalípticos estudiados por la autora. En el tercer artículo de este bloque Luis Pascual Cordero Sánchez se centra en desentrañar la verdadera estética «de retaguardia» presente en la película El sexto sentido (1929), del director vasco Nemesio Manuel Sobrevila, comúnmente «asociado a la vanguardia fílmica» (p. 321). El quinto y último capítulo trata una serie de cuestiones directamente relacionadas con la dialéctica de la retaguardia y la vanguardia en un nivel geográfico, «entre centros y periferias culturales» (p. 27) como Burgos, por un lado, en nombres como los de María Teresa León (Leonardo Romero Tobar), o Panticosa, por otro, con novelas llamadas «de balneario» (p. 360) y apenas aludidas del tipo La tristeza errante (1903) de Wenceslao Retana que nos ofrece Alba del Pozo García; o, finalmente, el caso de dos autores hispanoamericanos pertenecientes a la llamada «Promoción de El Cuento Semanal» (p. 375) y enrolados en las filas de la retaguardia española: el cubano Alfonso Hernández-Catá y el limeño Felipe Sassone. Dagmar Vandebosch en su trabajo recorre el «conservadurismo literario» (p. 376) de ambos, «su preferencia por los géneros populares» (p. 385) y su recepción en la crítica y en la historiografía española e hispanoamericana, objeto todavía de visiones contrapuestas. En conclusión, el resultado de las investigaciones contenidas en este número 152 de la colección Biblioteca Filológica Hispana coordinadas por el profesor Ceballos constituye, pues, un completísimo estudio de toda aquella producción denominada de retaguardia en cuanto que propone superar una serie de simplificaciones y esa «animadversión» (p. 11) entre retaguardia y vanguardia, así como esclarecer qué es la primera y desmitificar esa visión peyorativa que ha tenido esta palabra y que se ha mantenido hasta hoy. Junto a ello, nos permite conocer la otra cara de autores tradicionalmente encasillados en la estética vanguardista y aunar facetas en apariencia disonantes. Y es que, siguiendo lo resaltado por Inmaculada Lergo Martín, las
La letra en pantalla: literaturas hispánicas en el cine y en la televisión María del Rosario Martínez Navarro (2017): «Ceballos Viro, Álvaro (ed.) (2014), La retaguardia literaria en España (1900-1936), Madrid, Visor Libros, 388 pp.», Cuadernos de Aleph, 9, pp. 236-240. 240 «manifestaciones retaguardistas y vanguardistas compartieron en algunos casos rasgos estilísticos o temáticos; y —también— espacio» 1 . Por tanto, estimamos que este es un trabajo de indudable mérito porque vierte una perspectiva poliédrica que tiene en cuenta y articula los contextos literario, histórico, artístico y cultural y, en general, el panorama de aquella época. Permite, así, profundizar en el estudio de la historia literaria española e hispanoamericana de un apasionante período de nuestra literatura como es este primer tercio del siglo XX, y en aspectos que hasta el momento no habían sido lo suficientemente atendidos. 1 Remitimos a la reseña publicada en la versión digital de El Imparcial (25 de enero de 2015).