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¿Eres hombre o mujer? ¡Soy drag!: Reportaje multimedia sobre el drag como movimiento artístico en España y su impacto en la deconstrucción de los roles de género tradicionales

Montanero Romero, Jesús

Abstract

El Trabajo de Fin de Grado (TFG) que lleva por título Reportaje multimedia sobre el drag como movimiento artístico en España y su impacto en la deconstrucción de los roles de género tradicionales trata de reivindicar el drag como uno de los movimientos artísticos más transgresores y con trasfondo profundamente político de los existentes actualmente. A pesar de que este espectáculo está alcanzando estos últimos años el ámbito de lo mainstream, su origen se remonta (por establecer un punto cronológico oficial, aunque las prácticas relacionadas con el travestismo ya estaban presentes en sociedades más antiguas como la griega) al teatro isabelino donde los hombres desarrollaban ambos papeles: masculinos y femeninos. Este hecho marca un antes y un después en el desarrollo del término que da nombre a este movimiento definido en el propio argot teatral como aquellos hombres que se visten con vestimentas de mujer (Dress Resembling A Girl). Este espectáculo de variedades, que tiene una gran evolución desde este punto primigenio hasta nuestros días, va incorporando a su repertorio elementos como el lip sync, chistes, bailes, etc. En otras palabras, se va consagrando esa imagen cercana a la creación de personajes y maquillaje fantasía acompañados de plataformas de vértigo, purpurina por doquier y vestuarios bastante extravagantes. Elementos con los que aterriza en España en la década de los noventa tras una cultura transformista bastante desarrollada durante la transición que irá uniendo su camino inconscientemente al arte del drag. A través de un minucioso viaje por las trayectorias profesionales de personas dedicadas a esta disciplina, se pretende acercar esta expresión artística a aquellos que la desconocen (o que, por el contrario, solo conocen la cara visible de esta: las drag queens), deconstruir los prejuicios asociados a ella, así como desligar la concepción de este arte como una práctica ligada exclusivamente a la comunidad LGTBIQ+, o a una identidad de género u orientación sexual concreta; en el arte de la transformación solo el cuerpo es el verdadero protagonista.

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FACULTAD DE COMUNICACIÓN GRADO EN PERIODISMO TRABAJO FIN DE GRADO MEMORIA EXPLICATIVA CURSO 2021/2022 ¿Eres hombre o mujer? ¡Soy drag! Reportaje multimedia sobre el drag como movimiento artístico en España y su impacto en la deconstrucción de los roles de género tradicionales Are you a man or a woman? I’m a drag! A multimedia story about drag as an artistic movement in Spain and its impact on the deconstruction of traditional gender roles. Autor: Jesús Montanero Romero. Página 2 de 65 “Hay artes que la gente excluye por miedo” Uriel Drag Drag, 2013 Página 3 de 65 Resumen El Trabajo de Fin de Grado (TFG) que lleva por título Reportaje multimedia sobre el drag como movimiento artístico en España y su impacto en la deconstrucción de los roles de género tradicionales trata de reivindicar el drag como uno de los movimientos artísticos más transgresores y con trasfondo profundamente político de los existentes actualmente. A pesar de que este espectáculo está alcanzando estos últimos años el ámbito de lo mainstream, su origen se remonta (por establecer un punto cronológico oficial, aunque las prácticas relacionadas con el travestismo ya estaban presentes en sociedades más antiguas como la griega) al teatro isabelino donde los hombres desarrollaban ambos papeles: masculinos y femeninos. Este hecho marca un antes y un después en el desarrollo del término que da nombre a este movimiento definido en el propio argot teatral como aquellos hombres que se visten con vestimentas de mujer (Dress Resembling A Girl). Este espectáculo de variedades, que tiene una gran evolución desde este punto primigenio hasta nuestros días, va incorporando a su repertorio elementos como el lip sync, chistes, bailes, etc. En otras palabras, se va consagrando esa imagen cercana a la creación de personajes y maquillaje fantasía acompañados de plataformas de vértigo, purpurina por doquier y vestuarios bastante extravagantes. Elementos con los que aterriza en España en la década de los noventa tras una cultura transformista bastante desarrollada durante la transición que irá uniendo su camino inconscientemente al arte del drag. A través de un minucioso viaje por las trayectorias profesionales de personas dedicadas a esta disciplina, se pretende acercar esta expresión artística a aquellos que la desconocen (o que, por el contrario, solo conocen la cara visible de esta: las drag queens), deconstruir los prejuicios asociados a ella, así como desligar la concepción de este arte como una práctica ligada exclusivamente a la comunidad LGTBIQ+, o a una identidad de género u orientación sexual concreta; en el arte de la transformación solo el cuerpo es el verdadero protagonista. Palabras-clave Cultura drag; estudios queer; performance; estilo Camp; estereotipo; género. Página 4 de 65 Abstract The Final Degree Project (FDP) entitled Multimedia story about drag as an artistic movement in Spain and its impact on the deconstruction of traditional gender roles seeks to claim drag as one of the most transgressive artistic movements with a profoundly political background of those currently in existence. Despite the fact that this spectacle is reaching the mainstream in recent years, its origins date back (to establish an official chronological point, although practices related to cross-dressing were already present in more ancient societies such as the Greeks) to Elizabethan theatre where men played both male and female roles. This fact marks a turning point in the development of the term that gives its name to this movement: defined in theatrical slang as men who dress in women's clothes (Dress Resembling A Girl). This variety show, which has evolved greatly from its origins to the present day, has incorporated elements such as lip sync, jokes, dances, etc. into its repertoire. In other words, it is gradually consecrating this image close to the creation of fantasy characters and makeup, accompanied by ultra high platforms heels, glitter everywhere and quite extravagant costumes. Elements with which drag landed in Spain in the nineties after a rather developed star impersonator culture during the Spanish transition to democracy and which will lead to this culture unconsciously linking its path to the art of drag. Through a detailed journey through the professional careers of people dedicated to this discipline, the aim is to bring this artistic expression closer to those who do not know it (or who, on the contrary, only know the visible face of it: drag queens), to deconstruct the prejudices associated with it, as well as to detach the conception of this art as a practice linked exclusively to the LGTBIQ+ community, or to a specific gender identity or sexual orientation; in the art of transformation only the body is the true protagonist. Keywords Drag culture; queer studies; performance; camp style; stereotype; gender. Página 5 de 65 Índice Introducción .................................................................................. 6 Objetivos ........................................................................................ 9 Metodología ................................................................................. 11 Resultados y Discusión ............................................................... 15 Conclusiones ............................................................................... 18 Agradecimientos ......................................................................... 20 Referencias bibliográficas .......................................................... 21 Anexo ........................................................................................... 23 Página 6 de 65 Introducción El crossdressing no es una práctica fruto de la posmodernidad. A lo largo de la historia siempre han existido diferentes razones por las que una persona se ha visto o bien obligada, o bien por placer, a usar prendas de vestir que no son asociadas socialmente con su sexo: desde mujeres como la escritora Margaret King, a la que el travestismo le dio la oportunidad de estudiar medicina en la Universidad de Jena (en una sociedad en la que la educación estaba destinada a hombres, hecho que no cambia hasta finales del siglo XIX); hasta hombres como Julian Eltinge, actor teatral y de cine estadounidense muy popular por sus transformaciones de mujer a comienzos del siglo XX. Un elemento indispensable para la difusión de esta burla de los roles de género tradicionales ha sido el teatro, el cual antaño tenía la misma influencia sobre la población que hoy en día tienen los medios de comunicación como la televisión. Aunque de forma usual se suele localizar el origen de este travestismo teatral a las obras dramáticas (entre las que destaca la de Shakespeare) que se escribieron y representaron durante el reinado de Isabel I de Inglaterra, los hombres ya desempeñaban los roles femeninos en sociedades anteriores como la de la Antigua Grecia. Ambas épocas, aun siendo separadas por un importante intervalo de tiempo, se caracterizan por una vida política en la que la figura de la mujer no tenía cabida ni siquiera en el mundo de la actuación; por ello, los varones jóvenes e imberbes eran los encargados de suplir su ausencia en el teatro. No obstante, si hubiese que destacar uno de los períodos que comprenden toda la historia de la dramaturgia, ese vendría siglos después con la consolidación del burlesque victoriano. Este teatro cultivado en Reino Unido adquiere una gran popularidad a finales del siglo XIX al parodiar sobre el escenario obras clásicas como la Cenicienta o Romeo y Julieta. Dentro del burlesque de la época, se encontraba la vertiente travesti que era la enfocada en la ridiculización de los roles de género y que surge a partir de la creación del papel de la pantomime dame (un personaje femenino representado por un hombre) y el principal boy (un papel masculino llevado a cabo por una mujer). En el ámbito español, los artistas masculinos no pisan el escenario del espectáculo de variedades, en el que destaca el cabaret, hasta que llega al país, concretamente a Barcelona (aunque después llevaría su arte a otras ciudades como Madrid, Córdoba, Página 7 de 65 Gijón, Valencia, Sevilla y Jerez), Leopoldo Fregoli, un transformista italiano. Así, alrededor de 1908 aparece el primer artista español en el ámbito de la imitación de cantantes de la época: Ernesto Foliers, quien se pone en la piel de Robert Bertín, La Tortajada, La Fornarina, Amalia Molina, o Esperanza Iris en un primer momento; y más tarde, también será La Goya, la Fornarina, Raquel Meller, Adelita Lulú o Paquita Escribano. A partir de entonces, empieza a surgir un gran número de artistas masculinos anónimos que llevan al escenario la picardía erótica necesaria para atraer a un público en gran parte varonil (la mujer se queda encargada del hogar junto a los niños mientras el hombre sale a divertirse, de ahí que estos sean el target). No obstante, ninguno cosecha la popularidad que adquiere Asensio Marsal Martínez, más conocido por su nombre artístico Edmond de Bríes. A este repertorio de imitadores se unen Lluís Serracant (quien se hace llamar Flor de Otoño sobre el escenario) y Manuel Izquierdo (al que se conoce por Derkas). Esta etapa propicia para el transformismo ve su fin en 1933, cuando el gobierno conservador de la II República declara esta práctica como una manifestación inmoral del arte. Aunque este veto se levanta tiempo después, vuelve la prohibición con la llegada de la dictadura franquista y se mantiene hasta finales de la década de los sesenta. Esto supone toda una nueva etapa en la historia del transformismo español. Los años de represión no logran silenciar completamente a este arte transgresor, aunque sí que lo aleja de los teatros más importantes de la época. En su lugar, el transformismo se refugia clandestinamente en áreas específicas del país entre las que destaca la avenida del Paralelo en Barcelona. Es en esta localización en la que comienza la trayectoria artística de Paco España, quien logrará convertirse en uno de los iconos más emblemáticos del transformismo durante la transición. En el caso de la mujer, a pesar de lo invisibilizadas que siguen aún en la historia, sí que existieron ejemplos dedicados a esta disciplina a nivel internacional como la argentina Azucena Maizani, célebre en el mundo del tango gracias a sus imitaciones masculinas; esto no quiere decir que en España no hubiesen referentes femeninos, sino que el arte de ellas podría estar enfocado a círculos privados y esto es lo que hace que sea más difícil valorar su arte como se merece en el imaginario cultural. Página 8 de 65 Lo que empieza a diferenciar a estos artistas de los procedentes de la Belle Époque es el uso de la fonomímica, es decir, lo que hoy se conoce como lip sync. En la década de los setenta, las folclóricas (término despectivo en este período, ya que este grupo de cantantes de “copla” transmite una imagen de mujeres empoderadas alejadas del papel de ama de casa católica y sumisa que promovía el régimen dictatorial) son las protagonistas de las actuaciones que los transformistas llevan al escenario; del igual modo, este mismo esquema también se suele dar con las divas de pop de nuestros días. Así, el carácter transgresor contra los roles de géneros tradicionales es una característica inherente desde los propios cimientos del travestismo, un arte que además puede adquirir diferentes vertientes. Como se ha mencionado, este uso de la vestimenta regularmente del sexo opuesto puede ser llevado al ámbito del espectáculo dando lugar a lo que se conoce como transformismo, es decir, la imitación de un personaje a través de la caracterización. Cuando esta nueva identidad se convierte en un álter-ego al que se recurre habitualmente mezclado con elementos fantasía, empezamos a entrar en el terreno de la subcultura drag. Un error que se comete muy frecuentemente es especular sobre la identidad de género y de la orientación sexual de las personas que ejercen el drag. A pesar de que este movimiento ha tenido desde sus orígenes una buena acogida entre la comunidad LGTBIQ+, esto no significa que este tipo de espectáculo sea llevado a cabo exclusivamente por artistas homosexuales para un público de sus mismas características. En el ámbito de lo mainstream, ejemplo de ello son las recientes incorporaciones de Victoria Scone (álter-ego de Emily Diapre, mujer homosexual) en la tercera temporada de Drag Race UK y de Maddy Morphosis (interpretada por un hombre heterosexual) en la catorceava edición de RuPaul’s Drag Race. Por ello, subculturas como el drag cuestionan a través del arte los patrones y conductas que repetimos y asimilamos como sociedad para mantener el significado que se le ha dotado a lo masculino: aquello que no es femenino; del mismo modo, se asocia equívocamente la masculinidad con el varón, y la feminidad con la mujer. El conflicto se produce cuando ambos géneros intercambian sus respectivos papeles, es en este momento cuando el ser humano toma una postura discriminatoria hacia el arte drag como defensa y refuerzo del binarismo impuesto por el discurso científico tradicional. Esto no quiere decir que toda persona dedicada a esta disciplina persiga un carácter Página 9 de 65 reivindicativo; sin embargo, aun en aquellas que simplemente realizan esta expresión por afición, produce inconscientemente un impacto bastante considerable en los esquemas de lo que se considera como “ser mujer” y “ser hombre” de quien percibe sensorialmente este arte. Objetivos Desmentir las prácticas relacionadas con el travestismo como manifestaciones artísticas recientes. La exageración del comportamiento propio del género opuesto o el uso de las vestimentas y apariencia de este no es algo que haya surgido en vísperas del siglo XXI. Ya en la Antigua Grecia los papeles femeninos eran desempeñados por jóvenes varones imberbes; este hecho se repitió centurias más tarde con el teatro isabelino y tuvo su máximo esplendor con el burlesque del siglo XIX. A lo largo de los siguientes cien años también han existido inolvidables profesionales de la imitación femenina y masculina; aun con las dificultades que los conflictos bélicos mundiales y civiles supusieron. En el ámbito español, las folclóricas tuvieron un impacto no solo en la cultura transformista y drag españolas, sino también en todo el conjunto del público homosexual. Desarticular los estereotipos negativos asociados a la cultura drag. Al pertenecer esta expresión artística al mundo del espectáculo nocturno y del cabaret, es frecuente que sea relacionado erróneamente con drogas, prostitución y violencia. De esta forma, se desprestigia la labor de este conjunto de artistas que invierten su tiempo, creatividad y capacidad económica para innovar y reinventarse en cada nuevo espectáculo donde lo que prima es el humor, el baile, el maquillaje, la actuación, la vestimenta, etc. Una disciplina que, además, no es exclusiva del mundo de la noche y que cada vez más muchos más profesionales tratan de llevarla a otros formatos. Desvincular el drag de un público estrictamente homosexual y varonil. El drag ya no es solo cosa de hombres. Ahora también se están visibilizando, aunque de una forma más minoritaria desafortunadamente, otra de sus vertientes: los Drag Kings. Destaco vertientes en plural ya que esta disciplina no acaba aquí pues, al igual que el género, no es binaria; de ahí que existan también otras facetas como la queer, la Página 16 de 65 que hace daño. Sin embargo, al evolucionar la persona tras el personaje, también lo hace su álter-ego y normalmente la tendencia es que este pierda la fiereza de la denuncia al machismo; es decir, la siguen manteniendo pero de una forma menos radical. Es aquí donde entra en juego otra de las cuestiones abarcadas: este rechazo hacia dicha vertiente del drag, ¿tan solo se da desde el exterior? Y, desafortunadamente, tampoco los círculos de artistas están libres de machismo. Aunque las personas entrevistadas para el reportaje dan el valor que se merece a esta burla de la masculinidad, existen otras que quizás pueden llegar a considerar que esta no merece tanta atención como, por ejemplo, el dragqueenismo. Por suerte, cada vez más son las personas que deciden adentrarse a espectáculos de los kings para descubrir en qué consiste. Esto no solo es gracias a movimientos de apoyo como el Colectivo Drag King España, sino también a que artistas como Marcus Massalami o Ken Pollet están siendo más demandados en las principales fiestas que acogen a este arte; hecho que da conocer esta vertiente entre personas que solo consuman la parte femenina. Siguiendo con esta perspectiva de género, otro de los aspectos que han sido estudiados durante este proceso es qué impacto tiene esta disciplina artística en el papel de los roles de género tradicionales y la deconstrucción de estos. La mayoría de testimonios afirman que alguna vez a lo largo de su trayectoria se han cuestionado su identidad de género; teniendo en cuenta como se ha indicado anteriormente que la gran mayoría de artistas king se identifican con el género no binario, las queens entrevistadas se ven reflejadas como “hombres”. Esto se debe a que ser drag no implica que quieras adoptar la apariencia del personaje las veinticuatro horas, sino que es una forma de conectar al público con un mensaje empleando el cuerpo como molde y la magia solo dura durante ese preciso instante de tiempo del show. No obstante, la ruptura con los roles de género tradicionales es total. El drag puede ser ejercido únicamente por la pasión de confeccionar, maquillar o hacer performance; y, aunque la persona no sea consciente porque a priori pueda parecer que no está haciendo nada reivindicativo, transmite una imagen que quiebra con lo establecido. Algunas de las personas entrevistadas apuntaban a Carmen Farala (ganadora de la primera edición de Drag Race España y cuyo estilo es más cercano a lo fishy, es decir, perseguir la feminidad en exceso a través del canon tradicional de belleza) la cual mantiene siempre una imagen de Miss Universo. Cuida tanto los rasgos faciales que quizás pueda ser Página 17 de 65 confundida con una mujer cis por quienes no conocen lo que es el drag; quizás, cuando la persona descubre la farsa, algo hace clic en su cabeza y esto le ayuda a replantearse hasta qué punto el género es construido socialmente. Es por esto que la teoría expuesta por Judith Butler, una de las pioneras en los estudios queer, han sido los cimientos de esta aventura entre purpurina y plataformas. Alejado de este ámbito sociológico, otro de los temas que interesaban para dar una visión más amplia de este tipo de espectáculo era el ámbito económico. ¿Sienten las fuentes que su arte se ve recompensado como se merece por parte del ocio nocturno? Desafortunadamente, la tendencia de estos locales es a ofrecer malas condiciones laborales; e incluso algunos ofrecen como remuneración por “barra libre”. Un hecho que es doblemente negativo, ya que, por un lado, drags no reciben la compensación que merecen para seguir teniendo capital para invertir en su arte; y, por otro, se ven obligadas a aceptar salarios por debajo de su caché para seguir trabajando. Por suerte, las personas que han dado declaración en el reportaje saben poner límites a este abuso por parte de algunas empresas de ocio y ninguna de ellas estaría dispuesta a trabajar por un valor inferior al que consideran que valen; una reflexión crítica de la que a veces carecen las nuevas incorporaciones a este mundo. Una de las ideas que más se ha destacado a lo largo de las entrevistas es que “el drag es dinero”. Si bien puede realizarse este arte sin necesidad de invertir muchos recursos económicos, finalmente la presión por parte de otras personas que se dediquen a ello o por parte del propio público hace que terminen tratando de buscar formas con las que lograr que sus armarios aumenten. Un ropero que finalmente terminan confeccionando no de la noche a la mañana, sino muy a largo plazo. No se puede concluir esta discusión sin antes mencionar un aspecto que ha afectado a los profesionales de esta disciplina artística a causa de una mala labor periodística. Parte de las personas entrevistadas, antes de aceptar compartir sus testimonios, se interesaban bastante por el enfoque del reportaje y, a raíz de ahí, tomaban su decisión. Esto se debe a que previamente habían acudido a ellas “profesionales” de la información buscando un lado sensacionalista del arte que realizaban como, por ejemplo, esperar encontrar el estereotipo erróneo de un “hombre con pluma” tras una drag queen o de una “mujer machorra” fuera del drag king. Página 18 de 65 Del mismo modo, aquellas que aun están iniciándose en la rutina periodística habían tratado de concertar entrevistas tratando de convencerles de que se montasen exclusivamente para la ronda de preguntas; sin entender el gasto de tiempo y recursos que requiere caracterizarse para un evento con el que no van a obtener parte de lo que han invertido en sus materiales. Si alguien desea captar a cualquier profesional que se dedique al drag en todo su esplendor, no hay mejor forma de captar la esencia del movimiento que acudiendo a uno de los espectáculos que la propia persona pueda ofrecer. Conclusiones Desde su estallido en la década de los noventa, y gracias a la aparición de figuras reconocidas como Psicosis Gonsales y a la apuesta de la televisión por la Gala Drag de las Palmas de Gran Canarias, este fenómeno empezó a formar parte del imaginario cultural español que ha ido pasando el relevo de mano en mano a nuevas generaciones de artistas. Tal es su acogida que desde entonces se retransmite dicho evento a través de la televisión pública del país; incluso, desde 2021, se le ha dado cabida en el ámbito privado adaptando el formato estadounidense de RuPaul Drag Race a la parrilla de Atresplayer. No obstante, sí que es cierto que, en el caso de TVE, el visionado del certamen canario queda relegado al canal secundario, es decir, La 2; mientras que en Antena 3 se reserva el nuevo programa para los usuarios con suscripción de pago en su plataforma propia, lo que limita el alcance de este arte. Aun contando con estas restricciones, ambos eventos reciben la acogida necesaria cada año para que sigan apostando por nuevas ediciones de estos. Este hecho hace que se esté produciendo un auge en la cultura drag en España, donde han surgido nuevas promesas en los últimos meses que buscan su lugar en el mundo del espectáculo; un espacio que ahora comparten con artistas que ya gozan con una larga experiencia y que siguen adaptándose a las nuevas demandas y gustos de un público más y más variopinto. Porque sí, el drag no entiende ni de identidades de género, ni de orientaciones sexuales, ni tampoco de otras variantes sociológicas que puedan mermar su capacidad artística. Esta disciplina abre sus puertas a quien sea que quiera disfrutar la fantasía y la extravagancia que le caracteriza, bien sea desde uno de los asientos del teatro, bien Página 19 de 65 desde el propio escenario. Cualquiera que tenga una propuesta interesante que transmitir a un cúmulo de espectadores, es bienvenido a este arte de la transformación. A pesar de lo que erróneamente se pueda creer, el drag no es solo lipsync. Bajo capas de purpurina, largas pestañas y polvos de cara, se puede realizar comedia de lo más pícara; o usar el propio personaje para contar una historia dramática; o usar este arte como un vehículo de denuncia social hacia temas como el machismo, la LGTBIfobia, etc. Las posibilidades que ofrece son casi tan infinitas como colores hoy en día se pueden encontrar en paletas de maquillaje. Un arte que de forma inconsciente rompe con lo que tradicionalmente se considera como “ser hombre” y “ser mujer” y que borra el género establecido por la sociedad a las vestimentas y condecorados. Familias que no son de sangre pero que se aúnan a partir de estas cuatro letras que ya no hacen referencia a una dramaturgia en la que las mujeres eran desplazadas del escenario. Ahora drag es explorar los límites de la masculinidad y feminidad. Es entretener, reír, o llorar, e irritar, sobre todo, irritar; porque eso quiere decir que tal artista está haciendo bien su labor. Página 20 de 65 Agradecimientos ¿Eres hombre o mujer? ¡Soy drag! no hubiese sido posible sin la cálida acogida de la propia comunidad de artistas que me recibieron con los brazos abiertos. Gracias Yez, Paola, Monge, Pedro, Pablo, Nico, Marina, José y Kristo, porque, sin daros cuenta, habéis dejado un pedacito de vuestros personajes en mí a través de vuestras vivencias que he podido plasmar en algo de lo que sentirme orgulloso. A Beatriz Sanjuán, por creer en este proyecto desde la primera vez que lo puse sobre la mesa y dotarme de tanta autonomía que a veces tuve miedo de perderme en el intento; pero saber que alguien ya confiaba en el drag me alentaba a terminar el camino. A Sergio y Antonio, por la ausencia que os he dejado estas últimas semanas en el piso por las entrevistas por aquí y por allá. Y por vuestros preocupados “¿Eso vas a comer na más?” de abuela ante mi falta de apetito nocturno para irme antes a escribir. A Toni, porque siempre estás sin necesidad de pedirlo. Fuiste el primero en creer en esta idea, como en todas las demás. Y disculpa a mi expresión escrita, a veces odia abandonar su excentricidad y no hace buenas migas con tu adorada (y maldita) etimología. A Yasmín, Mercedes, Alba, Teo y Adrián, porque habéis sido mi gran descubrimiento de este año. Gracias por regalarme instantes de desahogo entre clase y clase y por interesaros por el transcurso de esta pequeña aventura. A Javi, quien se ofreció sin dudar a volver a traer a mi mente los conocimientos sobre cómo usar cámaras JVC que un confinamiento y una veintena de asignaturas con exceso de teoría borraron de mis recuerdos. Sea por tu amabilidad infinita o por el gran talento y constancia que demuestras en tus proyectos, siempre vas a llegar donde te propongas. A Dani, una de las amistades escritas con rotulador indeleble y que los años que se avecinan seguirán sin arrebatármelo de mi lado. Todo mi agradecimiento por sacrificar toda una tarde de domingo para revisar palabra por palabra la versión inglesa de la historia que he querido narrar. Además de a mi familia elegida, a la de sangre. Por interesarse en ver cuál ha sido el resultado final de este viaje artístico durante estos meses. Y a ti, que sigues leyendo hasta aquí, por haberte atrevido a adentrarte en este arte de la transformación. Espero que haya hecho tanta mella en ti como lo ha logrado en mí. Página 21 de 65 Referencias bibliográficas  Alonso Engelmo, E. (2018). Gender Identity in Drag Culture: A Transitivity Analysis of the Discourse of Drag Queens. Universidad de Valladolid. Recuperado de: https://uvadoc.uva.es/bitstream/handle/10324/33214/TFG_F_2018_2.pdf;jsessionid=240 C9138CAADAC0C1FA1A46BCC7FF35F;jsessionid=240C9138CAADAC0C1FA1A46 BCC7FF35F?sequence=1.  Arce, J. (2020). Paco España y El Travestismo Escénico durante la transición. 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Página 23 de 65 Anexo Entrevistas: A continuación, se adjuntan las preguntas generales que se abarcaron en las diferentes entrevistas y que se adaptaron a la situación individual de cada persona entrevistada: Sobre el personaje drag: 1. ¿Cómo conoció el mundo del drag? ¿Qué es lo que le motivó para empezar en él? ¿Cuánto tiempo lleva ejerciéndolo? ¿Dónde suele actuar y cuánto tiempo lleva actuando en dicho lugar? 2. ¿Por qué [NOMBRE PERSONAJE]? ¿Cómo nace dicho nombre artístico? ¿Cómo definiría la personalidad de [NOMBRE PERSONAJE]? ¿Qué detalles no podrían faltar en una actuación de [NOMBRE PERSONAJE] (género musical, vestuario, maquillaje, baile, referencias culturales, etc.)? 3. ¿Qué inspira su drag? ¿Tiene otros drag kings como referentes? ¿Se inspira de otros artistas musicales, actores/actrices, comediantes, etc.? 4. ¿Existe la tendencia de crear comunidades de hermanos entre drag kings tal y como ocurre entre drag queens? Sobre las dificultades socioeconómicas a la hora de ejercer el drag 5. ¿Considera el drag un hobbie o su forma de ganarse la vida? 6. ¿Cuáles son las dificultades económicas que se encontró a la hora de iniciarse en el drag? ¿Y sociales? ¿Tiene el apoyo de su familia y amigos? Sobre el drag español 7. ¿Sabría identificar señas de identidad del drag español que lo hagan diferenciarse del que se ejerce en otros países? Página 24 de 65 8. Desde el punto de vista del público español, ¿suele tener una buena acogida el drag en locales de ocio nocturno? ¿Tienen la misma acogida las personas que se dedican al drag queen que las que se oriental al drag king? 9. Desde su experiencia, ¿considera que los locales de ocio nocturno valoran su arte correctamente (valorando el tiempo y recursos que invierten en su arte con la remuneración económica o facilidades que os ofrecen)? Sobre el drag y la deconstrucción de los roles de género 10. ¿Cree que realmente el drag tiene un impacto en la deconstrucción de los roles de género tradicionales? 11. ¿Cómo cree que [NOMBRE PERSONAJE] contribuye a este cuestionamiento de los roles de género? 12. ¿Piensa que las personas que hacen drag king encuentran más dificultades a la hora de realizar un espectáculo que las que llevan a cabo drag queen? ¿Se les infravalora su arte? Página 25 de 65 Texto del reportaje (Español): Título: ¿Eres hombre o mujer? ¡Soy drag! Subtítulo: Feminidad, masculinidad y androginia son los cimientos de esta metamorfosis artística que rompe con el dicotomismo sexual que envenena al ser humano. Entradilla: A veces, tan solo es necesario acudir al arte para dejar la artificialidad del género en evidencia. Drag y transformismo, dos bazas de la maestría del disfraz, abren el melón sobre cómo un ser humano, por el simple hecho de ser asignado como hombre o como mujer al aterrizar en el mundo, es privado de las conductas y cualidades físicas que se les empiezan a considerar “opuestas”. Ambas tradiciones artísticas, cuya evolución individual ha terminado desencadenando su unión, cuentan con alrededor de un siglo de trayectoria sólida en España. Maquillaje en exceso, vestuarios extravagantes y purpurina por doquier, mezclados con las habilidades propias del espectáculo que posea quien lleva a cabo su drag, son la receta perfecta para seguir asombrando a ese público veterano de locales de ambiente y al cada vez más fiel que no procede de la comunidad LGTBIQ+. Estrellas de la nocturnidad dispuestas a recibir con los brazos abiertos a quienes, con valentía, se adentran a ver qué les depara este arte de la transformación. Cuerpo: La oscuridad de la noche ya se cernía sobre la ciudad gaditana de Jerez de la Frontera, aunque la penumbra era prácticamente imperceptible en zonas como La Guarida del Ángel. Un lugar situado en uno de los rincones de la calle Porvenir y que, en esta ocasión, reunía a decenas de personas bañadas por las tonalidades violeta, naranja y azul. Colores que eran liberados por los focos de un escenario donde, a partir de las siete de la tarde, se había dado comienzo al fruto de un considerable tiempo de trabajo aunado ahora bajo el nombre de “La Revista”. Mia Bondage, desde el exterior del recinto, observaba, maniatada y en compañía de su verdugo, al gentío. Esperaban la señal. Suspiraban. Página 32 de 65 actuaciones del cartagenero Egmont de Bries, Mirko y Luisito Carbonell” que serán los artistas más célebres durante la II República. Artistas de variedades que seguían los pasos del italiano Leopoldo Fregoli, cuyas imitaciones, más de un centenar de personajes en un mismo espectáculo, causaban mucho furor en Europa. El transformismo en España, que en sus orígenes calcaba los rasgos más distintivos de los sujetos más célebres independientemente de su género, con el paso del tiempo se fue centrando cada vez más en las personalidades femeninas. Así, al llegar a la transición, el artista más famoso de este espectáculo no es otro que Paco España, el cual, a causa de una imitación de Lola Flores con esta presente en el local y que acaba en riña, acabará protagonizando también la prensa rosa de la época pero todo terminará desembocando en una relación de amistad con la folclórica. Los imitadores de estrellas no solo fueron hombres. A pesar de que aún las artistas femeninas siguen invisibilizadas en el ámbito histórico, las mujeres han usado este arte de la transformación para lograr burlar el machismo que envenenaba los códigos sociales de sus respectivas épocas. Así, figuras como la gallega Concepción Arenal se veían obligadas a adoptar una apariencia varonil para poder acudir a las clases de Derecho en la Universidad Complutense de Madrid del siglo XIX. U, otras de ellas, movidas por amor como le ocurrió a Elisa Sánchez a comienzos del siglo XX quien, para poder contraer nupcias a través de la Iglesia católica con Marcela Gracia, crea el alter ego de Mario Sánchez; siendo el primer matrimonio del mundo de personas del mismo sexo oficializado, aunque hasta que son descubiertas, por dicha institución religiosa. En el mundo del espectáculo de la misma forma existieron buenas imitadoras. En la primera mitad del siglo XX la argentina Azucena Maizani se adentraba en el transformismo masculino para poder desarrollar su talento en el mundo del tango que, por aquel entonces, era un género musical reclamado como propio por los hombres y no aceptaban que ninguna mujer interfiriera en él. O la británica Diane Torr, que dejó de estar en activo hace cinco años, tras una larga trayectoria de espectáculos en los que la identidad de género ocupaba un Página 33 de 65 lugar primordial en sus interpretaciones, y que además fue una de las pioneras del dragkingnismo. Entonces, ¿es el transformismo el término equivalente al drag en español? Lo cierto es que se trata de dos disciplinas distintas. Si bien es cierto que ambas son prácticas en las que la que la persona adopta las características de un determinado personaje sobre el escenario, el transformismo gira en torno al arte de la imitación perfecta de una personalidad; mientras que el drag versa más en torno a la fantasía, es decir, añadir a un personaje, real o ficticio, purpurina, plataforma, extravagancia, etc. Rasgos que, aunque pueden jugar entre la masculinidad y la feminidad, se alejan cierto modo de la figura de un hombre o de una mujer real. En esta línea, las folclóricas también tendrían un poco de la magia del drag a través de su maquillaje con mucho brillo, las batas de cola que barrían sus pasos, o las melenas cardadas. De ahí que aún sean fuente de inspiración para multitud de artistas de incluso generaciones más recientes. Si bien transformismo y drag no son lo mismo, sí que cada uno, en su evolución individual, ha encontrado un camino en el que se ha terminado uniendo con el contrario. Al igual que muchos imitadores también se dedican a la otra disciplina, existen drags cuya estética puede ser tener un carácter menos fantástico que el que realizan artistas de manual. A pesar de lo que algunos sectores de la población erróneamente consideran, como el feminismo radical trans-excluyente, este arte, cuando se trata del dragqueenismo, no persigue la vejación de la mujer. Esto se ve reflejado, en primer lugar, en cómo son los personajes que los artistas suben al escenario: plataformas con altura de vértigo, vestuarios demasiado excéntricos, y capas y capas de maquillaje de colores destellantes; una realidad que se aleja de la representación de una mujer cotidiana de la vida diaria, pero que quizás si puede estar relacionada con lo que heteropatriarcalmente se espera de ella. De ahí que, más que una burla hacia esta, se trate de un arte que lo que ridiculiza es lo absurdo de seguir conservando unos estereotipos de género ya obsoletos. Página 34 de 65 El aterrizaje de las drag queens en la televisión viene de la mano de Psicosis Gonsales en la década de los noventa, período en el que también comienza a tener un hueco en la parrilla la Gala Drag Queen del carnaval de Canarias tras el éxito de la primera edición. Gonsales se caracterizaba por vestir atuendos de color rojo y sus espectáculos eran muy peculiares pues lo que distinguía a la “madre de las drag queens” frente a sus predecesoras es que su número se centraba en ofender al público; una fórmula novedosa que no solo atrajo a los propios espectadores sino también a medios de comunicación. Los drag kings, desafortunadamente, aún están a la espera de su momento en España; aunque es innegable que es un movimiento artístico que está reforzándose año tras año. Su primera figura visible a nivel nacional se podría decir que fue Nico Elsker, un joven gallego que tiene su primer contacto con el travestismo femenino mediante la lectura de la saga infantil de Los Cinco escrita por Enid Blyton; pues, cuando él empezó, no tenía referentes en esta disciplina a los que acudir. En la obra mencionada, uno de los personajes protagonistas, Georgina, manifiesta su deseo de ser George; hecho que marca un antes y un después en la vida de Nico quien no solo comparte dicho sentimiento, sino que además veía lógico que este anhelo por experimentar la masculinidad que le había sido negada pudiese llevarlo a cabo a través de la ficción y del espectáculo. Cuando la adolescencia de Nico está a punto de ser consumida en plenitud, conoce a Cristian de Samil. Este artista drag le abre las puertas del arte de la transformación a través de la vieja escuela, el teatro, el cual, aunque la recibe con tal fascinación que hasta terminará realizando sus estudios en dramaturgia, en cierto modo le decepciona al no hallar a mujeres que desempeñen dicho arte ni en su tierra natal ni en el resto de la nación; o, al menos, profesionalmente. No obstante, Nico también es obstinado y, aun con la ausencia de referentes, no cesó su afán por tratar de moldear su cuerpo para dotarle de una apariencia varonil que imitaba a la de los músicos que había conocido por medio de su padre: Chayanne, Cristian Castro, etc. Mimetismo que transporta al plano escénico cuando conoce a Marinita y se convierte en una de sus “Maromas”. Así, mediante comedias en los inicios, Página 35 de 65 desarrolla su faceta masculina mediante Nico, el personaje que le ayuda a entender que quizás el género que le habían asignado al nacer no es aquel que pedía ser liberado desde hacía ya mucho de su interior. Tan especiales fueron estos años para él, que decide compartir nombre con el papel que encarna en unas obras teatrales que siempre han tenido una buena acogida, sobre todo, entre las mujeres ancianas de Vigo. El renacimiento de Nico Elsker también supuso un punto de inflexión en su relación con su tocayo ficticio. Una vez finalizada su transición, empezaba a dejar de tener sentido para él el realismo que caracterizaba a su personaje. Ya no requería de vello postizo ni maquillaje, herramientas con las que buscaba engañar al reflejo que le devolvía su espejo. Una imagen que, ahora, estaba al alcance de sus yemas. Este hecho también hace que el propio Nico también haga resurgir a su personaje de las cenizas, dotándole ahora de la fantasía propia del drag de manual de la que en sus inicios carecía. Así, este nuevo comienzo de materializa en el Gabinete de Curiosidades de Nico Elsker, donde trata de mezclar su arte con realidades sociales que acercar al público como la transexualidad. La tradición dragkingnista española se fue completando años posteriores con la aparición de otras personalidades como la de Ken Pollet en Cataluña o Marcus Massalami en Madrid. Artistas que inspiran a muchas personas recién llegadas a esta disciplina, y que se codean cada vez más dentro del ocio nocturno con las queens; contribuyendo así a que el lado varonil del drag deje de estar relegada a un segundo plano. Uno de los pilares que tiene esta vertiente artística en España es el Colectivo Drag King, fundado a raíz del Trabajo de Fin de Grado de Sara Rodríguez para la Escuela Internacional de Protocolo. Esta iniciativa ha servido a partir de entonces como apoyo al movimiento mediante la visibilización de nuevos artistas que emergen en el dragkingnismo y la elaboración de talleres formativos en Barcelona para acercar esta pericia a nuevos públicos y potenciales creadores. Desde actividades teóricas que ofrecen la evolución de este movimiento como un formato práctico en el que las personas que asisten Página 36 de 65 desarrollan su creatividad haciendo florecer su lado más varonil. Unas sesiones que fueron acogidas con mucha calidez y que ahora se han transportado a otro de los núcleos de esta vertiente de la metamorfosis en torno al género española como Madrid. A pesar de que esta es la vertiente del drag más invisibilizada en el imaginario cultural, también es la que mayor carácter reivindicativo adquiere. La semilla del travestismo femenino, como ya ha sido desvelado, germina con el instinto de supervivencia de una mujer que, cansada de ser relegada a un segundo plano, comienza a tomar la apariencia del que es considerado míticamente como el “sexo fuerte”. No es el anhelo de ser físicamente un hombre lo que la mueve, sino su sed de libertad. Así, lo que une a artistas drag kings es las heridas que les ha ocasionado un sistema heteropatriarcal que siempre ha cuestionado como deben ser y vestir. Quizás es este mismo dolor compartido el que hace que las disputas en este colectivo sean prácticamente nulas en comparación a las queens. [INSERTAR VÍDEO DE TINTO D.VINO] “Si alguien sale enojado de un show drag, es que la drag lo hizo bien”, recita Chile Güero como su mantra propio. Aunque el Océano Atlántico se interpone entre él y su tierra natal, esto no le es suficiente como para perder ese encanto mexicano inherente. Para él, España siempre ha tenido algo mágico desde el primer momento en el que tuvo oportunidad de poner un pie en ella. Con tan solo diecisiete años, uno de sus tíos le invita a pasar las vacaciones en dicho país; familiar a través del cual conoce el mundo del drag ya que, además de dedicarse a él, le lleva a un espectáculo en la ciudad de Barcelona. Tal es su fascinación por esta cultura que, cuando decide profundizar en sus estudios en maquillaje, elige Madrid como su próximo destino. Su enlace con el dragqueenismo mexicano siempre había estado patente dentro de su ocio nocturno. Sin embargo, lo que la capital española le regala es entrar en contacto con una nueva vertiente que desconocía de este arte y que hará despertar a Chile Güero poco a poco dentro de una recién llegada Yez. Así, empieza a mezclar la figura del “macho norteño” de su tierra con símbolos patrióticos como las mariposas monarcas o las calaveras. Si algo no puede Página 37 de 65 faltar en su “otro yo” es un sombrero rojo de vaquero que, cuando este no aflora de su ser, cuelga sobre uno de los ganchos que sobresalen de la pared de su habitación. Una de los aspectos que añora de México es que allí el ocio no se encuentra tan segmentado; es más sencillo conocer gente cuyo perfil difiere quizás completamente con el suyo. No obstante, esto no le ha resultado ningún impedimento a la hora de recibir la calidez madrileña. Aun llevando poco tiempo en la nueva ciudad, Yez ha encontrado una nueva familia dentro del grupo de artistas drag king locales en quienes encuentra apoyo y cariño que no tienen precio. Personas cuyas trayectorias tal vez también empezaron como una denuncia al machismo que han sufrido desde que tienen uso de razón, pero que con el paso del tiempo estas manifestaciones artísticas han tomado nuevas rutas liberando a sus propios personajes de los estereotipos de género; como en el caso de Chile Güero, donde masculinidad y homosexualidad se dan la mano. Las drag families “Oye, ¿hacemos un drag king?”, preguntaba Lola Menta quien tan solo llevaba pocos días en compañía de su aún nonato invitado. Se encontraban en Vigo, lugar al que ahora se había desplazado la artista tarraconense y en el que se habían reencontrado tras largos meses de espera a causa de las continuas restricciones de movilidad. La otra persona acepta la reciente propuesta sin duda alguna, a lo que ella añade: “Siempre he querido crear un drag king y llamarle Aytor Menta”; y, con su varita cubierta de base de maquillaje, hace desaparecer a su acompañante y en cuyo rostro comienzan a diferenciarse los rasgos de un incipiente Aytor. Antes de su nombramiento como tal, Marina ya había experimentado un dragqueenismo más cercano a la estética monster; rasgos sombríos que también siguen acompañando a su álter ego masculino con el que la próxima noche de Halloween hace siete años en esta disciplina. Casi una década en la que ha logrado recorrer desde locales de ambiente de L’Eixample hasta otros fuera de él pero en los que también le han recibido con los brazos abiertos como su debut en Calafell. La oportunidad de participar en concursos es otro Página 38 de 65 de los hechos que han ayudado a aumentar la familia drag que conforma junto a Lola Menta y que ahora está distribuida entre Madrid, Galicia y su natal Barcelona. Es a través de rituales estéticos como el anterior o también mediante vínculos de amistad simplemente cuando se empieza a conformar el sentimiento de hermandad entre artistas que da lugar a pequeños gremios dentro del universo drag. Este refugio rompe en cierto modo con la idea que se da de esta disciplina artística en televisión al presentarla como una competición continua entre iguales. Fuera de la pequeña pantalla, la tendencia es al apoyo mutuo no solo tanto dentro de una misma familia, sino del mismo modo con personas ajenas a ella. Kristo y Luci, por ejemplo, suelen donar las prendas de su armario que tengan ya algo abandonadas a artistas que recién empiezan para que brillen con ellas. Una de las fraternidades que más estima está aunando se podría decir que es el propio Colectivo Drag King, el cual acoge a cualquier artista emergente sin ningún tipo de discriminación; calidez con la que están logrando que este movimiento reúna más fuerza, al estar sus integrantes apoyados en todo momento. Tal y como el mismo Chile Güero asegura, siempre acuden a las actuaciones de sus camaradas para brindarles la acogida que se merecen. En esta línea también hay otras, procedentes del sur de Andalucía y configuradas por drag queens, como Las Niñas, Las Fuji o Las Sherry Queens. Dentro de esta última, cuyo epicentro brota en Jerez de la Frontera, se encuentra Shani LaSanta. Ella es una de las dos únicas artistas, junto a su hermana drag Jota Carajota (concursante de la segunda temporada de Drag Race España), que pertenecen a su vez a la comunidad gitana en España. Shani, desde que ganó la Dragalada hace unos tres años (el concurso no televisado con mayor repercusión a nivel nacional de esta disciplina), no ha dejado de ser reservada en los distintos locales que conforman el ambiente LGBTIQ+ madrileño y barcelonés; incluso tuvo que abandonar la tierra natal que comparte con uno de sus referentes, Lola Flores, para desarrollar su arte en la capital española. Página 39 de 65 A pesar de los estereotipos negativos que rodean a su familia de sangre, Monge, el joven que aparece cuando la magia de Shani se desvanece, siempre ha contado con todo el apoyo de los que les rodean. Por eso, desde su carisma y talento, espera que su drag pueda llegar a inspirar a otras personas gitanas quienes complementen esta tradición que ha iniciado junto a su hermana postiza, Jota; pues siempre van a contar con una familia artística en la que cobijarse. Y, al mismo tiempo, acercar sus raíces a aquellos que quizás aún conviven con ciertos prejuicios hacia su pueblo. “El drag es dinero”. La anterior frase brota de cada uno de los protagonistas casi sin que se den cuenta pues, efectivamente, para adentrarse en cualquier disciplina artística siempre hay que tener cierto sustento económico que actúe como respaldo. Esto no significa que no pueda realizarse un drag con menos recursos, pero sí que es cierto el público que está acostumbrado a la imagen que se promueve a través de franquicias como Drag Race va a ser más crítico ante el arte más escueto. Así, se forja una especie de presión entre artistas que se ven obligados en cierto modo a estar “al nivel” (o, mejor dicho, a la misma inversión) de otras personas de su mismo barco. Normalmente, el perfil estimado de una persona que se dedica al drag es, en el caso de las queens, de alrededor de veinticinco años de edad; los kings, en cambio, suelen rondar los treinta. Aunque difieran levemente en el rango de edad, la característica que comparten es que de forma usual su arte ocupa un segundo plano al ser considerada como afición cuyos gastos son cubiertos por un trabajo ajeno a los escenarios. Esto se achaca a la precariedad laboral que suele emponzoñar los locales de ocio nocturno en los que, en ocasiones, la remuneración de este arte suele ceñirse a ofrecer barra libre tras la actuación; abusos que obligan a barajar otros empleos. Condiciones laborales paupérrimas a las que quizás artistas que aterrizan ahora en el drag no son capaces de rechazar con miras a que su carrera artística prospere pronto. En contraposición, la voz de la experiencia sabe cuándo debe rechazar una oferta. Aytor Menta, Tinto D.Vino, Shani LaSanta, o Luci y Kristo tienen claro que un espectáculo no debe realizarse Página 40 de 65 siempre que no se respete el caché que acompaña al performer. Al fin y al cabo, todas las trayectorias están encadenadas pues, si las nuevas incorporaciones ofrecen su trabajo a salarios realmente míseros, la cabeza de estos negocios siempre sacará provecho de ello y acudirá a este nuevo nicho de artistas. [INSERTAR VÍDEO AYTOR MENTA] Edu Domínguez, quien interpreta a la drag queen que da nombre a la compañía teatral de Marinita y sus Maromas, asocia esta problemática del ocio nocturno a que esta disciplina artística “sigue siendo un mundo de hombres en cuanto a condiciones laborales y materiales”; en el sentido de que “quien dispone de los medios de producción (los locales, empresas y eventos de ambiente LGTBIQ+) son varones cishomosexuales blancos de clase alta”. Estrato social que le lleva, en el proceso de contratación de artistas para ambientes LGTBIQ+ más genéricos, a tener cierta predilección por las queens y relegar al ámbito lésbico exclusivamente a los kings. Este es un esquema que puede repetirse en otros ámbitos como el de la moda y las revistas especializadas en ella. A pesar de ser un sector que aparentemente tiene mucha inclusión del colectivo LGTBIQ+, lo que Pedro ha podido comprobar es que se ciñen exclusivamente a lo normativo; un hecho que ha dificultado poder llevar el trabajo fotográfico que diseña a través de su personaje drag queen, Aorta, a otro nivel. Desde que entró en contacto con este arte una vez abandona el ambiente rural onubense en el que había vivido los primeros años de su vida para estudiar filología inglesa, queda completamente fascinado. En este descubrimiento, ve la oportunidad de explotar su faceta como fotógrafo y como director creativo. Un sueño que Pedro ya ha logrado tintar de realidad, pues algunas de sus fotografías han sido publicadas en revistas. Aunque obviamente se enorgullece de ello, también es consciente de que lo que van a publicar estos medios es el drag comercial que se vende en televisión. “No me imagino cuánto costaría introducir a una queen barbuda”, confiesa, y es algo que le coge de cerca. La androginia es uno de los rasgos que caracteriza a su “otro yo”: Aorta no usa senos postizos, ni tampoco a comienzos abandonaba su barba; rasgo facial Página 41 de 65 que desaparece cuando se ve obligado a ofrecer proyectos que se adecuasen a la normatividad que siguen las editoriales de moda. Y recuerda… “hazlo tuyo”. Sea como fuere, como bien apunta Anabel Castillo, el drag “es un proceso en movimiento”. Existe una clara evolución entre los kings quienes, a mitad de esta exploración del género en su plenitud, la actitud de macho alfa pierde fuerza en sus personajes y es relegada a un segundo plano; adquiriendo así más humanidad. O, en aspectos más cercanos a nivel de performance, cuando cualquier artista adapta su espectáculo al gusto y motivación de las nuevas generaciones que entran como público. Aquello que nunca se debe perder en este crecimiento es la esencia que caracteriza a este arte del transformismo: la fantasía; aunque actualmente ambas se utilizan como sinónimos porque, como cree Aytor Menta, “la cultura se une”. No consiste en que la persona se conforme con el vestuario que cualquiera puede adquirir en cualquier tienda, sino, tal y como defiende Kristo Strabagantha, que la drag “lo haga suyo”, que incorpore, plumas, perlas, o cualquier otro elemento que logre que lo que luce sea único. Todo ello teniendo en cuenta que, en España, existe una corriente bastante característica de este arte y que descansa en las Islas Canarias. Los profesionales de esta tierra son los que verdaderamente han consolidado las plataformas, la purpurina y el exceso como los hitos de este espectáculo que cada año se adueña de todas las miradas desde que a partir de 1998 es celebrada anualmente la Gala Drag del carnaval de Las Palmas. Un espectáculo que es todo un referente a nivel mundial. Formatos como el anterior o el reciente Drag Race España consiguen que esta metamorfosis artística tenga su lugar en el imaginario cultural del país. Al mismo tiempo que contribuye a revalorar el oficio del drag, igualmente es cierto que invisibiliza vertientes de este arte como a los kings, quienes aún no han tenido representación a nivel mundial, o que quizás pueda dar la falsa idea de que esta disciplina gira en torno al lipsync o playback. Se olvidan así otras Página 48 de 65 Now they have found their refuge in the heart of the metropolis, specifically in a self-managed countercultural centre that began as an association but saw the opportunity to materialise physically when its predecessor, the Víbora, was unable to cope financially with the cultural silence caused by the sudden change in the health situation in our 21st century. Since then, Tinto truly feels that their work is properly valued by people who also develop their discipline. Although they do not share the same generation or location, what unites Mia and Tinto is the experimentation they carry out through a kind of role-playing game that takes gender into the realm of hyperbole and is known as drag. This artistic metamorphosis, which began to take shape in Spain at the beginning of the nineties, revolves around the questioning of what in the social sphere has traditionally been understood as what it is to be a man and what it is to be a woman. This gives rise to new external manifestations that are not necessarily based on this dichotomy, which is why it acquires a profoundly political connotation from the very first moment. [INSERT MIA BONDAGE VIDEO] Submitting this binarism to debate through art is what has led it to be the frequent victim of ignorance and gossip in general; two negative factors that limit it within the collective imaginary as an activity exercised by homosexual and cis men, in other words, those who identify with the gender identity assigned to them at birth. And so, an archetype emerges that differs completely from reality where this group of professionals embodies a dark version of Dionysus in which, as Ana Monleón points out, his proposal is reduced to hypersexualisation. It is true that there is also a tendency to confuse being drag with being transsexual by associating it with the desire to wear clothes socially attributed to the opposite gender, but this is totally wrong. Drag performers do not invest hours in make-up and moulding their bodies as an escape route so that biological sex and gender identity coincide, at least in appearance, for one night only to vanish the next day as if they were Cinderella; just as a transsexual person does not have the desire to express themselves as they really are for just one evening. What awakens drag within a person is the very act of using a Página 49 de 65 stage as a vehicle to reach an audience with a message covered in make-up fantasy, whether as a hobby or as a professional endeavour. In the English world of yesteryear, there was a term that was reserved, with contempt, for those who did not fit in with the social norms imposed by the cisheteropatriarchy: queer. This qualification included both men with excessive femininity and women whose masculinity was too palpable. But this word originally used as a weapon was given a new meaning by the LGTBIQ+ community itself and what once caused wounds now served to heal. This made visible a group of people who were not fully defined by the labels that exist today. The explosion of this movement led to the flourishing of a series of investigations that came together under the name of queer studies. At the root of these critical theories is Judith Butler, who completely breaks with the constructivist interpretation of gender according to which sex is the biological basis on which the definition of ‘being a boy’ or ‘being a girl’ is formed. Butler distinguishes a set of ritual acts according to social norms which label a person in one sphere or another when performed repeatedly. Broadly speaking, masculinity is linked to aggressiveness, physical imposingness, and frivolity, while submissiveness, emotions and gentleness are reserved for femininity. Therefore, masculinity has been defined for many centuries, as Anabel Castillo rightly reveals, ‘by opposition, as non-femininity. It was not until the beginning of the Modern Age that manliness ceased to be considered as the only gender, with the womanhood being seen as ‘the weak form’ of masculinity. Thanks to queer studies, this male-female binarism came to an end to be complementary to each other, thus materialising what had long been considered a ‘crisis of hegemonic masculinity’ due to the historical and social evolution of human beings. Raising this dissidence to the level of a performance opens up a new deck of cards to carry a message, although an ephemeral one, to an increasingly heterogeneous public. Nowadays, drag is opening more and more doors outside of LGTBIQ+ venues, despite the tendency to reduce this art to audiences linked to such community. Each show is unique and, even if you try Página 50 de 65 to imitate a formula that has already been successful, you will never achieve the same result because the impact on each new spectator is different. When a performer stands in front of the mirror, the looking glass can return three different types of reflections after an arduous make-up process. If the aesthetic that they will adopt resembles what is conventionally considered feminine, we are dealing with a drag queen; on the other hand, if the predominant aspect of the character is masculinity, then we are handling with a drag king. A third option is that androgyny is the protagonist of this metamorphosis, the primordial trait in any drag queer. An art that follows the same ‘logic of ambivalence’ as carnival and seeks to subvert the idea of gender through a transgressive performance in whatever platform it takes. Therefore, the key tool is hyperbole. Once the performer and the character have merged, one does not speak of the person as being in costume or characterisation, but as getting in or out of drag. Expressions like these are what characterise drag slang, heavily influenced by camp aesthetics, where intensity and exaggeration are the protagonists. Thus, teatime (sharing one's opinion without any filter whatsoever) or shading someone (verbal attack on another person) are some of the terms that have arrived in Spain from the English world. Just as it has its own language, drag also plays with certain techniques that perhaps contribute to the creation of stereotypes around this discipline. In the assembly process, it is possible to hide biological features within the artist, such as the virile member through tucking or the breasts through binders or girdles; in the same way that, in the absence of these physical characteristics, it is also possible to falsify them through silicone alternatives or similar materials. Not forgetting that none of these are essential requirements when it comes to showing off the femininidrag and masculinidrag, as some of these artists love to call them. The art of transformation When Kristo Strabagantha started in drag, he did not know what he does today was even designated as such. Much less had his artistic name been born, Página 51 de 65 which came after a long list of candidates that he abandoned over time. At the age of fourteen, his fascination led him to enter the world of one of the groups of boys who lived in the Cádiz district of San Roque where he was. What moved his curiosity was the extravagance that accompanied the costumes of these young people during the carnival, which stood out from the rest, although it was a time for disguises and masks. Where the crowd saw only "the village sissies", he contemplated his chance to unleash his creativity and receive the attention that perhaps outside of this "other self" he did not crave because of his shyness. So the young people ended up lending him some of their costumes, and Kristo experienced for the first time at those festivities that the views from the platforms were addictive. As a result, his interest in making flashy headdresses and costumes and creating fantasy make-up grew. And, almost without realising it, he ended up turning his hobby into his profession and he began to enlist the help of seamstresses in her neighbourhood to make costumes for his shows. These orders sometimes took longer than expected, so he gave the dressmaker a hand to polish the garment in time. It was through these small contacts with the world of embroidery, he ended up learning the skills required, which later allowed him to sew his own pieces himself. However, these pieces of cloth would not be the only thing that would unite drag in Kristo's life. Sixteen years ago he met someone who would share with him countless moments both on stage and backstage. A still incipient Luci Reina landed where the Cadiz-born artist worked as a regular performer, in a Malaga cabaret that was then a reference point for drag at a national level. Despite his short experience, which had been limited to performances in neighbourhood street parties, he managed to captivate not only the audience of the venue, but also Kristo himself, who was a customer that day and who would end up congratulating the newcomer for his impeccable act. Perhaps, it was also influenced by the fact that, although he was making his debut in drag, Luci did have some experience in show business, knowing how to dance flamenco, doing comedy, participating in some of the musical genres of the Spanish carnival, etc. Be that as it may, he closed that night with an employment contract with that venue. Página 52 de 65 [INSERT LUCI Y KRISTO VIDEO] One of the cultural references that have inspired Luci in the development of his artistic career has been Rocío Jurado. When it comes to Spanish drag, names like that of the former artist, together with others like Lola Flores, Carmen Sevilla, Concha Piquer or Sara Montiel, among many others, are continuously repeated not only among the inspirations of veteran drag artists, but also of more recent generations. Spanish folklore women refer to that group of female copleras with character who really ‘were the opposite of the regime's sexism’, as César Estévez argues, despite having the approval of the Francoist system. They sheltered a homosexual public that identified with some of the songs about unrequited romantic desires such as Rocío Jurado's Amor callado, which could hide, in its verses, a declaration of intentions of one woman towards another. This rebellious spirit in the Spanish copleras led them to be the protagonists of star impersonation or, in other words, the art of performing a perfect imitation of the musical icons of the time. A tradition that had been harvested in the country since the beginning of the last century. The journalist Valeria Vegas places its origins ‘in the first third of the 20th century, with the performances of the Cartagena-born Egmont de Bries, Mirko and Luisito Carbonell’, who were the most famous artists during the Second Spanish Republic. Variety artists who followed in the footsteps of the Italian Leopoldo Fregoli, whose imitations, more than a hundred characters in the same show, caused a great furore in Europe. Star impersonation in Spain became more and more focused on female personalities over time, which in its beginnings was based on the most distinctive features of the most famous people regardless of their gender. Thus, at the time of the Span’s transition to democracy, the most famous artist of this show was none other than Paco España, who also ended up making the tabloids of the time because of an imitation of Lola Flores with the latter present in the premises and which ended in a quarrel, but everything ended up leading to a friendly relationship with the folkloric singer. Página 53 de 65 Star impersonators were not only men. Despite the fact that female artists are still invisible in the historical sphere, women have used this art of transformation to make a mockery of the sexism that poisoned the social codes of their respective eras. Thus, figures such as the Galician Concepción Arenal were forced to adopt a manly appearance in order to attend law classes at the Complutense University of Madrid in the 19th century. Or others moved by love, as happened to Elisa Sánchez at the beginning of the 20th century who made up the alter ego of Mario Sánchez in order to marry Marcela Gracia through the Catholic Church. This was the first same-sex marriage in the world to be made official, until they were discovered by the same religious institution. In the world of show business, there were also good female star impersonators. In the first half of the 20th century, the Argentinian Azucena Maizani delved into imitating male artist in order to develop her talent in the world of tango which was a musical genre claimed as their own by men and they did not accept that any woman should interfere in it at that time. Or the British Diane Torr, who stopped performing five years ago after a long career of shows in which gender identity was at the forefront of her performances and who was also one of the pioneers of dragkingnism. So, is star impersonation the equivalent of drag in Spanish? The truth is that they are two different disciplines. While it is true that both are practices in which the person adopts the characteristics of a certain character on stage, star imitation revolves around the art of perfect imitation of a personality while drag is more about fantasy, that is, adding glitter, platforms, extravagance, etc. to a character, real or fictitious. These traits are somewhat different from the figure of a real man or woman, although they can play between masculinity and femininity. In this line, Spanish folkloric women would also have a bit of the magic of drag through their glittering make-up, the tailed gowns that swept their steps, or their carded manes. That's why they are still a source of inspiration for a multitude of artists of even more recent generations. Although star impersonation and drag are not the same thing, each one has found a path in which they have ended up merging with the other in their Página 54 de 65 individual evolution. Just as many star impersonators are also dedicated to the other discipline, there are drag performers whose aesthetics may be less fantastical than those performed by more traditional artists. Despite what some sectors of the population mistakenly believe, as in the case of trans-exclusionary radical feminism, this art form does not pursue the vexation of women when it comes to dragqueenism. This is reflected, in the first place, in the way the characters that the artists take to the stage are: platforms with dizzying heights, overly eccentric costumes, and layers and layers of make-up in flashing colours; a reality that is far from the representation of an everyday woman, but that perhaps can be related to what is heteropatriarchally expected of them. Hence, more than a mockery of this, it is an art that ridicules the absurdity of continuing to conserve gender stereotypes that are already obsolete. Drag queens first appeared on television with Psicosis Gonsales in the nineties, a period in which the Gala Drag Queen of the Carnival of Canary Islands also began to have a place in the schedule after the success of the first edition. Gonsales was characterised by wearing red outfits and her shows were very peculiar. What distinguished the ‘mother of drag queens’ from her predecessors was that her act focused on offending the audience, a novel formula that not only attracted the spectators themselves but also the media. Unfortunately, drag kings are still waiting for their moment in Spain. Although it is undeniable it is an artistic movement that is growing stronger year after year. Its first visible figure on a national level could be said to be Nico Elsker, a young Galician who had his first contact with transvestism through reading the children's saga of The Famous Five written by Enid Blyton; because, when he started, he had no references in this discipline to turn to. In the aforementioned novel series, one of the main characters, Georgina, expresses her desire to be George. This fact marks a turning point in the life of Nico, who not only shares this sentiment, but also saw it as logical that this longing to experience the masculinity that had been denied to him could be carried out through fiction and performance. Página 55 de 65 When Nico's youth is about to be fully consumed, he meets Cristian de Samil. This drag artist opens the doors to the art of transformation through the old school, the theatre, which he is so fascinated by that he ends up studying drama. Although he is somewhat disappointed to find no women performing this art either in her homeland or in the rest of the country, or at least not professionally. However, Nico is also stubborn and, even in the absence of references, he did not cease his eagerness to try to mould his body to give it a manly appearance that imitated that of the musicians he had met through his father: Chayanne, Cristian Castro, etc. This mimicry is transported by the young Galician to the stage when he meets Marinita and she becomes one of his ‘Maromas’. Thus, through comedies at the beginning, he develops his masculine side through Nico, the character who helps him to understand that perhaps the gender he was assigned at birth is not the one he had been asking to be freed from his inner self for a long time. These years were so special for him that he decided to share his name with the role he plays in plays that have always been well received, especially by the elderly women of Vigo. Nico Elsker's rebirth also marked a turning point in his relationship with his fictional namesake. Once his transition was complete, the realism that characterised his character began to cease to make sense to him. He no longer required false hair or make-up, tools with which he sought to deceive the reflection in his mirror. An image that was now within reach of his fingertips. This fact also means Nico himself also made his character rise from the ashes, giving him now the fantasy characteristic of drag that he lacked in his genesis. Thus, this new beginning materialises in Nico Elsker's Cabinet of Curiosities, where he tries to mix his art with social realities to bring the public closer, such as transsexuality. The Spanish dragkingnist tradition was completed in later years with the appearance of other personalities such as Ken Pollet in Catalonia or Marcus Massalami in Madrid. Artists who inspire many newcomers to this discipline, and who increasingly rub shoulders with queens in the nightlife scene, thus Página 56 de 65 contributing to the fact that the manly side of drag is no longer relegated to the background. One of the mainstays of this artistic aspect in Spain is the Drag King Community, founded as a result of Sara Rodríguez's Final Degree Project for the International School of Protocol. Since then, this initiative has served to support the movement by giving visibility to new artists emerging in dragkingnism and by organising training workshops in Barcelona to bring this expertise to new audiences and potential creators. From theoretical activities that offer the evolution of this movement to a practical format in which the people who attend develop their creativity by bringing out their most manly side. These sessions were warmly received and have now been transported to Madrid, another of the nuclei of this aspect of the metamorphosis around the Spanish genre. Despite the fact that this is the most invisible aspect of drag in the cultural imaginary, it is also the one that acquires the most vindictive character. The seed of female transvestism, as has already been revealed, germinates with the survival instinct of a woman who, tired of being relegated to the background, begins to take on the appearance of what is mythically considered the ‘stronger sex’. It is not the desire to be physically a man that moves her, but her thirst for freedom. Thus, what unites drag kings is the wounds inflicted on them by a heteropatriarchal system that has always questioned how they should be and dress. Perhaps it is this same shared pain that makes disputes in this community practically nil compared to queens. [INSERT TINTO D.VINO VIDEO] ‘If someone leaves a drag show feeling angry, it's because the drag did it right’, recites Chile Güero as his own mantra. Although the Atlantic Ocean stands between him and his homeland, this is not enough for him to lose that inherent Mexican charm. For him, Spain has always had something magical about it from the first moment he had the opportunity to set foot in it. When he was only seventeen years old, one of his uncles invited him to spend his holidays in that country. A relative through whom he got to know the world of drag, as, in addition to dedicating himself to it, he took him to a show in the city of Página 57 de 65 Barcelona. Such is his fascination for this culture that, when he decides to further his studies in make-up, he chooses Madrid as his next destination. His link with Mexican drag queens had always been evident in his nightlife. However, what the Spanish capital gives him is to come into contact with a new side of this art that he didn't know about and that will awaken Chile Güero little by little inside a newly arrived Yez. Thus, she begins to mix the figure of the Mexican northern macho man with patriotic symbols such as monarch butterflies and skulls. If there is one thing his ‘other self’ cannot be without, it is a red cowboy hat, which hangs on one of the hooks protruding from the wall of his room when it is not coming out of his being. One of the things she misses about Mexico is that leisure is not so segmented there. It is easier to meet people whose profile is perhaps completely different from her own. However, this has not been an obstacle for her when it comes to welcoming the warmth of Madrid. Even though she has only been in the new city for a short time, Yez has found a new family within the group of local drag king artists in whom she finds priceless support and affection. People whose trajectories perhaps also began as a denunciation of the sexism they have suffered for as long as they can remember, but with the passage of time these artistic manifestations have taken new routes, liberating their own characters from gender stereotypes as in the case of Chile Güero, where masculinity and homosexuality go hand in hand. Drag families ‘Hey, shall we do a drag king?’, asked Lola Menta, who had only been in the company of her still unborn guest for a few days. They were in Vigo, the place where the artist from Tarragona had moved to and where they had met again after long months of waiting due to the continuous mobility restrictions. The other person accepts the recent proposal without hesitation, to which she adds: ‘I've always wanted to create a drag king and call him Aytor Menta’. And, with her wand covered in make-up base, she makes her companion disappear and on whose face the features of an incipient Aytor begin to be distinguished. Página 64 de 65 democracy made the climate less hostile. In this area, in 1995, the New MORBO's would emerge, a cabaret-style venue that combined the most classic side of Spanish transformism and that still remains, despite no longer being active, in the memory of its customers and artists. Extra 2: From the stage to the big screen The eccentricity that accompanies the art of drag and star impersonation is not only attractive to the human eye, but also to cinematography. Although in their beginnings on the big screen they used to be relegated to comedy for the purpose of ridicule, little by little they began to receive the respect they deserve; an example of this occurred during the Francoism in Spain, where the seventh art served to reinforce the positions of the regime and those that did not follow this pattern did not survive censorship either. In Spain, the first time that transvestism was dealt with was in Una pareja... distinta (1974). The film stars Lina Morgan and José Luis López Vázquez as a married couple made up of a bearded woman and a transvestite man from the world of show business. A duo that aesthetically breaks with the norm, a fact that leads them to suffer exclusion from those around them despite their attempts to fit in. Four years later, with the opening up that was beginning to flourish in the roots of the Spanish transition to democracy, the previous feature film was joined by A Man Called Autumn Flower (1978). Inspired by a 1973 play and based during Primo de Rivera's dictatorship, it tells the story of Lluis de Serracant, played by José Sacristán, who keeps his double life a secret: during the day he works as a lawyer as Lluis and, when night falls, he transforms himself into Flower of Autumn, who shines in a cabaret. With the murder of another drag queen with whom he had previously quarrelled, Lluis becomes the centre of suspicion. Drag, being a more recent phenomenon, did not take centre stage on the big screen until well into the nineties, when one of the milestones in this culture was released: The Adventures of Priscilla, Queen of the Desert (1994). In it, two drag queens and a transsexual woman must travel across Australia by bus to reach their next work destination: the Alice Springs hotel. The interesting thing Página 65 de 65 about this feature film is the varied reactions of the people who meet the protagonists. As well as the feminine side, dragkingnism also has its place in cinema through a documentary format. Venus Boyz (2002) is a journey from the New York night to the London night through interviews and performances of professionals who explore their masculinity, questioning the gender established by modern society. In the same vein, Parole de King! (2015) attempts to make this aspect of drag visible through the work of twenty-two French artists.