En clave de re. Tertulias de rebotica: "rei"vindicando el papel de la mujer en la ciencia farmacéutica española: "re"escribiendo la historia en femenino
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‒ ‒ CAPÍTULO 4 EN CLAVE DE RE. TERTULIAS DE REBOTICA: REIVINDICANDO EL PAPEL DE LA MUJER EN LA CIENCIA FARMACÉUTICA ESPAÑOLA. REESCRIBIENDO LA HISTORIA EN FEMENINO ANTONIO RAMOS CARRILLO Universidad de Sevilla JUAN NÚÑEZ VALDÉS Universidad de Sevilla ESTEBAN MORENO TORAL Universidad de Sevilla ROCÍO RUIZ ALTABA Universidad de Sevilla 1. INTRODUCCIÓN La lucha por la igualdad es un esfuerzo por el que llevan trabajando muchas mujeres desde el principio de la historia. El enfoque de este trabajo va ligado a la historia de mujeres de ciencia. Es sabido que la referencia a estas mujeres, que tomaron parte en el desarrollo de diferentes especialidades científicas, data de hace unos cuatro mil años. Desde Hipatia de Alejandría en el siglo IV hasta Rosalind Franklin (1920-1958) –por citar un ejemplo-, pasaron por la historia un sinfín de mujeres anónimas, siempre ocultas tras la sombra del hetero patriarcado (Alic, 1991), (Frías, 2001), (García y Pérez, 2018). Si nos centramos en la Ciencia en sí misma, nadie discute que es el pilar en el que se sostiene el progreso de la humanidad, y todas las manos -y cerebrosque contribuyan a esto deben ser acogidos en su seno. Sin embargo, por desgracia a lo largo de los siglos se ha ido dando de lado a la mitad de la población, las mujeres, cuya aportación sin duda alguna
‒ ‒ habría hecho posible haber avanzado aún más en lo que a investigación, desarrollo e innovación se refiere. Si hablamos de hombres de ciencia, nos vienen a la mente multitud de nombres, pero… ¿Ocurre igual en femenino? La respuesta está clara, no. Por ello hemos planteado honrar la figura de las pioneras farmacéuticas de nuestro país para que así, tras leer esta aportación, al lector le pueda venir a la mente el nombre de alguna mujer, española, científica y farmacéutica. 2. OBJETIVOS 2.1. OBJETIVO GENERAL ‒ Poner en valor el papel de la mujer en la Ciencia, y en particular en la Farmacia, a través de la Historia en Femenino. 2.2. OBJETIVO ESPECÍFICO ‒ Ensalzar la figura de las primeras mujeres universitarias farmacéuticas, resaltando las dificultades que tuvieron que superar solo por el hecho de ser mujeres, para conseguir sus objetivos. 3. METODOLOGÍA Los autores creamos un documental en formato vídeo en el entorno del Museo de Historia de la Farmacia de Sevilla centrado, en la vida de las primeras mujeres farmacéuticas, las que pudieran considerarse pioneras de la profesión farmacéutica, que consiguieron entrar en la Facultad del Arte de Curar en nuestro país. Las discusiones y debates en torno a este video, que lleva por título Pioneras de la Farmacia española: encuentros en el Museo de Historia de la Farmacia, han dado origen a este capítulo.
‒ ‒ 4. RESULTADOS La primera mujer en España en licenciarse en Farmacia fue María Dolores Martínez Rodríguez, una alicantina, que lo hizo tres años antes que Blanca de Lucía. Y, casi al mismo tiempo también que esta última lo hizo Gertrudis Martínez Otero. El documental (Figuras 1, 2 y 3) describe poniendo en valor en modelo de entrevista la vida de Blanca de Lucía Ortiz (Figura 4), Clara Orozco (Figura 5), Elvira Moragas (Figura 6) y Gertrudis Martínez Otero (Figura 7) en el contexto de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Se muestra la realidad de dichas mujeres, todas con fuerte carácter, pero con personalidades muy diferentes. A continuación, extractamos, en modelo de entrevista, que es como se reprodujo en el vídeo, la vida de las cuatro farmacéuticas que se escogieron para el documental (las preguntas son originales de los autores, mientras que las respuestas se han extraído y adaptado de (Núñez, 2021), (Pioneras, 2019) y (Ramos, 2022) como textos más consultados). Sobre Blanca de Lucía Ortiz (E= Entrevistador. B= Blanca): E: Hola Blanca. ¿Cuál fue la fecha de tu nacimiento? B: El 21 de noviembre de 1875, en Palma del Río (Córdoba). Sé que me entrevistas porque fui una de las primeras mujeres que estudiaron y ejercieron la carrera de Farmacia en España. E: Así es. ¿Cómo iniciaste tus estudios? B: Estudié el bachillerato en el Instituto de Córdoba (actual Luis de Góngora) desde 1884 a 1889. Pasé luego un curso en la Universidad de Sevilla para trasladarme luego a estudiar Farmacia a la Universidad Central de Madrid. Y lo cierto es que en todo esto influyó que mi padre era farmacéutico y tenía una farmacia en mi pueblo, Palma del Río. Yo iba a visitarlo muchas veces y empezó a gustarme. E: Entonces, Blanca, teniendo en cuenta que te licenciaste en Farmacia en 1896. ¿Fuiste la primera mujer en licenciarse en España? B: No. La primera fue María Dolores Martínez Rodríguez, una alicantina, que lo hizo tres años antes que yo. Y, casi al mismo tiempo también que yo, Gertrudis Martínez Otero.
‒ ‒ Tras acabar la carrera, comencé a trabajar con mi padre en la farmacia y, al fallecer él, ya me hice yo cargo de ella. E: Se cuenta que eras muy religiosa. ¿Qué puedes contar sobre ello? B: Pues sí, era muy religiosa, aunque nunca tuve vocación de monja. Me casé con mi marido a quien amaba profundamente, pero murió y nunca lo olvidé. De hecho, todos los meses aparecía un recordatorio de su fallecimiento en el Diario de Córdoba pagado por mí. Como verás, siempre llevo puesto un colgante con la imagen de mi difunto esposo. Además, fui presidenta local de Acción Católica e iba a escuchar misa diaria tanto a la parroquia de la Asunción como al Hospital de San Sebastián. Respetaba muchísimo al párroco Don Juan Navas. He de decir que soy una católica convencida. E: Pero Blanca. ¿Por qué no te decidiste a huir del pueblo cuando comenzó la Guerra Civil? B: La verdad, pensé que sería cosa de poco tiempo, y además yo no tenía por qué temer nada. Era de derechas, pero no me metí en cuestiones políticas, daba muchas limosnas y siempre ayudaba en mi farmacia a todas las personas que podía, fiándoles incluso los medicamentos. Mi gran amiga Victoria Díez sí lo hizo, huyó, y gracias a ello salvó su vida y pudo regresar a su puesto de maestra en el pueblo cuando terminó la guerra. En mi caso fue horrible, te cuento. Me asesinaron cuando yo tenía 62 años, cuatro días después del asesinato del párroco Juan Navas, el 20 de agosto de 1936 de la siguiente manera. Me trasladaron a pie hasta el puente de hierro sobre el río Guadalquivir, me desnudaron, me torturaron, me vejaron y me arrojaron con una piedra atada al cuello, ya muerta, a las aguas del río. Traté de dar pruebas de entereza y morí perdonando a mis verdugos y pronunciando el nombre de Cristo. E: ¿Tenías hecho testamento? Sí. Pero yo tenía muy pocos familiares directos, ya que no tuve hijos, así que repartí mi herencia entre ellos y le dejé una buena parte a Pepitín, el hijo de mis caseros, a quien yo le estaba pagando sus estudios primarios. E: Muchas gracias, Blanca, por todo.
‒ ‒ Te digo que la gente te recordará, y que incluso se abrirá por parte del arzobispo de Córdoba en 2008 una causa de beatificación hacia tu persona, que a fecha de finales de 2021 aún no está resuelta. Sobre Clara Orozco Barquín (E= Entrevistador. Cl= Clara): E: Hola Clara, tus apellidos son, Orozco Barquín y naciste en Zumárraga, Guipúzcoa, el 27 de marzo de 1910. Cl: Sí, así es. E: Naciste en el seno de una familia muy acomodada, y esa circunstancia te marcó toda la vida. ¿Qué puedes decir al respecto? Cl: En efecto, nací en una familia privilegiada. Nos trasladamos a Madrid, donde vivíamos cerca del Retiro en un apartamento de 15 habitaciones. He de admitir que me movía con holgura y suficiencia. Un buen ejemplo es que mi marido, Luis Casas y yo, nos casamos en el Hotel Ritz el 4 de febrero de 1935. Mira, mi pulsera de compromiso tenía más de 300 diamantes, de casi 7 quilates, y la boda contó con la asistencia de 249 personas y costó 3220,80 pesetas. Quiero añadir que en noviembre de ese mismo año nació nuestra hija. E: Ya veo, sí. Entonces, una vez licenciada empezaste a trabajar en un Departamento de la Facultad de Farmacia de la Universidad Central de Madrid. ¿Esto es así? Cl: Sí. Cursé la carrera de Farmacia en la Universidad Central de Madrid licenciándome en 1934. Mientras estudiaba, trabajé en la sección de Electroquímica del Instituto Nacional de Física y Química, bajo la dirección de Julio de Guzmán, durante el curso 1931-32. E: Siento tener que preguntarte por aspectos personales, y tristes. Por tu marido y tu hija. Cl: Todo esto es doloroso para mí, pero también quiero dejar constancia de ello. En Madrid conocí en 1934 a mi marido, Luis Casas, en el Departamento de Farmacología de la Facultad de Farmacia de la Universidad Central. Pero Madrid estaba en los albores de la Guerra Civil, y Luis era miembro de Falange Española. Fue asesinado el 25 de septiembre de 1936, tres meses antes del nacimiento nuestro segundo hijo. Además de ello, el destino me tenía guardado otra fatalidad. Nuestra hija enfermó seguidamente de neumonía y falleció no mucho después, todo lo cual me sumió en una profunda tristeza y melancolía. Pude comenzar a superarlo, en parte, porque mi padre, viudo, se vino a vivir conmigo y con su nieto.
‒ ‒ Pero me reconvertí, soy fuerte, me reinventé como pintora y entré en el círculo cultural y literario de Madrid. Tengo que decirte que soy apasionada, testaruda, y de carácter fuerte, cuando hace falta. E: Me alegro de que salieras de esa depresión, lógica por otra parte. ¿A quién conociste en esa etapa cultural? Cl: Yo ya era otra persona. Por la herencia, dejé de hablarme con la familia de mi esposo. Como te digo, nunca volví a ser la misma. Empecé a codearme con personalidades del mundo científico y artístico como Joan Miro, Jean Cocteau, Andrés Segovia y Salvador Dali, quien era un amigo muy cercano y que me regaló una acuarela de la Virgen. Otro pintor, Enrique Navarro, me pintó en un cuadro en 1948. E: ¿Te volviste a casar? Cl: No, pero tuve muchos pretendientes durante esa época. No quiero aparentar ser pretenciosa, pero fui una musa para muchos artistas. Pude legar a mi hijo una importante colección de arte español. E: Muchas gracias, Clara, esto es todo. Por suerte, en el siglo XXI las mujeres científicas ya no son consideradas una rareza, a pesar de esto, aun no existe todavía paridad en los puestos de poder y directivos con sus colegas masculinos. Sobre Elvira Moragas Cantarero (E= Entrevistador. El= Elvira): E: Hola Elvira. ¿En tu familia había muchos farmacéuticos? ¿Fue esa la causa de que estudiaras Farmacia? El: Sí, tanto mi padre como mi abuelo y un tío mío eran farmacéuticos. Mi padre tenía una farmacia en Lillo (Toledo), lugar donde yo nací el 8 de enero de 1881. Él llegó a tener el grado de Doctor en Farmacia. E: ¿Cuál es tu nombre completo? El: Bueno, según la costumbre de la época, a mí me pusieron muchos nombres. El mío completo es Elvira, Casilda, Luciana, Juana, Manuela, Eladia e Isabel Moragas Cantarero. E: ¿Y los estudios de Farmacia? ¿Y hacerte religiosa? El: Me matriculé en la Facultad de Farmacia de la Universidad Central de Madrid en 1899, y en mi curso era la única mujer. Terminé en 1905. Mi padre fue decisivo en esos estudios porque por el hecho de ser mujer tuvo que dirigir muchas instancias al Señor Rector para que me permitiera realizar mis estudios.
‒ ‒ Los profesores y catedráticos se veían obligados a responder ante las autoridades pertinentes de que la presencia de las mujeres en el aula “no alteraría en ningún modo el orden en el aula” Entonces, unos meses antes de que él terminara, yo decidí ingresar en el Convento de Monjas Carmelitas Descalzas de Santa Ana y San Luis Gonzaga, de la calle Torrijos de Madrid. Lo hice con el nombre de Sor María del Sagrario de San Luis Gonzaga en junio de 1914, a mis 34 años. E: ¿Cómo se produjo tu asesinato? El: Los milicianos empezaron a quemar el convento en julio de 1936. Nos detuvieron a las monjas y nos llevaron a la Dirección General de Seguridad. Después nos liberaron, y yo fui con algunas compañeras religiosas a la casa de los padres de una de ellas. Pero, tras unos días, volvieron a detenernos y nos llevaron a la checa de la calle Marqués del Riscal. El 14 de agosto por la noche me trasladaron a la pradera de San Isidro y allí me dispararon tres disparos en la cabeza produciéndome la muerte. E: Gracias Elvira. Te digo que en 1998 te proclamaron Beata en una ceremonia oficiada por Su Santidad el Papa Juan Pablo II, el 10 de mayo, en la Basílica de San Pedro de Roma. Sobre Gertrudis Martínez Otero (E= Entrevistador. G= Gertrudis): E: Hola Gertrudis. Gracias por participar en esta investigación. G: De nada, estoy para ayudarte en lo que necesites. Tengo una vista larga y templada de todo lo acontecido, ya sabes que yo nací el 9 de octubre de 1878. E: Tengo entendido que usted fuiste la primera mujer universitaria de la provincia de Cádiz. ¿Es eso verdad? G: Sí. Te cuento, yo primero estudié en el colegio San Francisco Javier de mi pueblo, Sanlúcar de Barrameda, aunque me examinaba en el Instituto Padre Coloma de Jerez de la Frontera y terminé el bachiller con trece años con la máxima nota. Hice un curso preparatorio en la Universidad de Cádiz, entonces dependiente de la de Sevilla y después me fui a Granada, donde me licencié en Farmacia en1896 con las máximas calificaciones. Después de ello, regresé a Sanlúcar de Barrameda. E: ¿Qué hiciste al llegar a tu pueblo?
‒ ‒ G: Abrí una Farmacia allí, que era la tercera de España regentada por una mujer tras la de María Dolores Martínez Rodríguez en Almoradí (Alicante) y la de Blanca de Lucía Ortiz en Palma del Río. E: Háblame de tu marido G: Era Roberto Witte Mergelina, uno de los nietos de Fernando Mergelina, que fue un importante bodeguero de Sanlúcar de Barrameda. Entonces, cuando trasladé mi farmacia desde la calle Colón a la calle San Agustín, él vivía enfrente de donde la puse y, aunque era 28 años mayor que yo, pronto nos conocimos y nos enamoramos. E: Pero dejaste de ejercer tu profesión, ¿no es cierto? G: Sí, mi marido seguía con los negocios de su padre y yo le acompañaba en muchas gestiones. Vivíamos muy bien y no tuve necesidad de seguir ejerciendo. Pero, desgraciadamente, mi marido murió. Y esto me llevó a asumir dos regencias en mi pueblo de viudas de farmacéuticos, y después otra más de otra viuda de farmacéuticos, esta vez en Lebrija (Sevilla) en 1940. E: ¿Llegó a pensar en los reconocimientos que ibas a tener después de tu muerte? G: Pues francamente no. Pero he de reconocer que me emocionó el homenaje que me realizó el Instituto de Enseñanza Secundaria Padre Luis Coloma de Jerez de la Frontera, donde yo había estudiado el bachillerato, en el que pusieron mi nombre al patio de los naranjos, además de otros muchos. E: Mil gracias, Gertrudis, por participar en este estudio. 5. DISCUSIÓN Ponemos pues en valor la vida de las primeras mujeres licenciadas en Farmacia en nuestro país, todas de personalidades muy diferentes, quienes solo por el hecho de su género, tuvieron que luchar para conseguir sus metas, intentando cambiar tanto las injustas leyes que les ponían trabas como la mentalidad de la época que les tocó vivir. Recuérdese que las primeras mujeres universitarias tuvieron que luchar para poder entrar en las aulas y lo tuvieron mucho más difícil que sus compañeros varones. En la prensa profesional de la época se podía leer cómo ellos eran notables farmacéuticos y ellas -literalmente- “bellas flores” que se entretenían en la farmacia.
‒ ‒ Es indiscutible que estas mujeres abrieron el camino para que décadas más tarde la figura femenina en las aulas del paraninfo no fuese algo inusual, y se pudiera ver paridad en el número de hombres frente al de mujeres, o incluso en el caso de carreras como Farmacia, ser mayoritaria la presencia femenina en las aulas, pero llegados a esta afirmación “a día de hoy, está más que normalizado la presencia de las mujeres en la Universidad”, podemos hacer esta otra –a modo de crítica en pleno siglo XXI- “a pesar de estudiar en la Universidad, y cursar las mismas carreras, el papel masculino es el que predomina en los cargos directivos”, quizá por tratarse de mujeres, quizá por el rol de madre que se les sigue dando por hecho por la mayoría de la sociedad, que es un papel que le toca a la madre, porque es lo “natural”, seguramente por una mezcla de ambas, la mujer sigue relegada a cargos de menor importancia. En el caso de la Farmacia, sólo hace falta echar un vistazo a los diferentes Colegios de Farmacia, por ejemplo, de las ocho provincias de la Comunidad Autónoma de Andalucía: sólo hay una mujer presidenta cuando, como hemos mencionado, esta carrera se estima que en un 70-80% es cursada por mujeres. Estas mujeres fueron valientes, con características positivas para ser científicas, personas autónomas, totalmente independientes, aunque esas características no eran positivas para ser una mujer de su época. De hecho, el vídeo, por obvias razones de extensión, no recoge más que una mínima parte de las dificultades con las que se tuvieron que encontrar estas mujeres a largo no solamente de su vida de estudiantes, sino incluso después, en el desarrollo de su vida profesional. Comentamos a continuación algunos episodios de sus vidas no contemplados en el vídeo que así lo reflejan (véase (Núñez, 2021), al respecto). Sobre Blanca de Lucía se puede indicar que la Parroquia del pueblo cordobés donde ella nació publicó en 2008 una breve biografía sobre su vida, elaborada a partir, tanto de los testimonios (generalmente vagos y poco precisos) de vecinos de la localidad descendientes de quienes la conocieron, como de diversas fuentes, entre ellas los periódicos de la época, documentos obtenidos en el archivo municipal de Palma del Río, o datos que se custodian en el archivo parroquial. Esa biografía fue elaborada por una comisión creada al efecto por el entonces Obispo de
‒ ‒ FIGURA 4. Blanca de Lucía Ortiz Fuente: https://youtu.be/ByTrV7RZpRY FIGURA 5. Clara Orozco Barquín Fuente: https://youtu.be/ByTrV7RZpRY
‒ ‒ FIGURA 6. Elvira Moragas Cantarero Fuente: https://youtu.be/ByTrV7RZpRY FIGURA 7. Gertrudis Martínez Otero Fuente: https://youtu.be/ByTrV7RZpRY
‒ ‒ 7. REFERENCIAS Alic, M. (). El legado de Hipatia: Historia de las mujeres de Ciencia desde la Antigüedad hasta finales del siglo XIX. Siglo XXI de España Editores, SA. Frías V. (). Las mujeres ante la Ciencia del siglo XXI. Editorial Complutense. García S; Pérez E. (). Las mentiras científicas sobre las mujeres. Los libros de la catarata. º ed. Núñez, J. (). Los primeros años de la mujer en la Farmacia Española (-). Tesis Doctoral. Universidad de Sevilla. Pioneras Farmacéuticas. (). Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid. Ramos, A et al. (). Pioneras de la Farmacia española: encuentros en el Museo de Historia de la Farmacia. Universidad de Sevilla. https://youtu.be/ByTrVRZpRY Roldán-Guerrero, R. (). Diccionario biográfico y bibliográfico de autores farmacéuticos españoles. Vol , , . Imp. del P.H.O.E. Roldán-Guerrero, R. (). Diccionario biográfico y bibliográfico de autores farmacéuticos españoles. Vol. . Instituto de España. Real Academia Nacional de Farmacia.