El lenguaje secreto que susurramos entre nosotras sin abrir la boca
Abstract
Este texto no se trata de una obra reivindicativa, ni revolucionaria. No pretendo poner en palabras opiniones personales como si fueran verdades absolutas o actuar como si fueran novedades. Este texto es una reflexión, una cavilación acerca de la mujer, su cerebro, su visión y su actitud ante la vida.
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El lenguaje secreto que! susurramos entre nosotras! sin abrir la boca Inga Barrera Golding
Título: El lenguaje secreto que susurramos!entre nosotras sin abrir la boca Alumna: Inga Barrera Golding Tutor: Manuel Castro Cobos Trabajo Fin de Grado Universidad de Sevilla Bellas Artes 2024 El lenguaje secreto que! susurramos entre nosotras! sin abrir la boca
7 Índice 1. la cuna 2. la cama 3. la mujer 4. la mirada 5. la obra 6. la conclusión 7. la bibliografía 10 21 35 49 60 97 99
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9 Abstract Este texto no se trata de una obra reivindicativa, ni revolucionaria. No pretendo poner en palabras opiniones personales como si fueran verdades absolutas o actuar como si fueran novedades. Este texto es una reflexión, una cavilación acerca de la mujer, su cerebro, su visión y su actitud ante la vida. Términos clave la feminidad - la mirada - la sensibilidad - la identidad - la maternidad - la añoranza
16 Estas mujeres “niña buena” son fruto de falacias, son cánones inalcanzables de lo que nadie nunca podría ser. Desde el momento en el que pisamos el mundo y comenzamos a interactuar con él, somos conscientes del papel que desempeñamos cada una, y las niñas poco a poco asumimos que se espera mucho de nosotras. Nuestro entorno, ansioso por educar futuras madres, cuidadoras, mujeres delicadas y cariñosas, asume que eso es justo lo que queremos. Asume que somos complacientes, que deseamos ser las que cuidan y siempre están, las que siempre dan cobijo y se mueven en silencio entre las sombras, que es parte innata de nosotras, que es a lo que aspiramos y que vivimos por y para ello.! Parece en ocasiones revolucionario no cumplir con las expectativas. Aunque podamos pensar que ha pasado mucho tiempo desde que se dejaron atrás los ideales machistas y que las cosas han cambiado, lo cual está claro, sorprende en ocasiones que en ciertos aspectos no hemos avanzado tanto como queremos pensar. Creo que es importante analizar de qué manera afectan al funcionamiento de la sociedad actual los aspectos que están bien y mal vistos.!
17 Una mujer que trabaja a tiempo completo no sorprende desde hace ya tiempo, de hecho, favorece el funcionamiento de la economía de un país y cuenta como un salario más para sustentar a una familia. Una mujer con un puesto de trabajo y un buen sueldo es una mujer trabajadora. Pero, pongamos que esta mujer trabajadora tiene que dejar de lado ciertas tareas del hogar por su horario, o no puede atender al completo todas las necesidades de sus hijos. Aquí ya pasa a percibirse como una madre desorganizada, poco implicada en su familia y poco atenta a sus hijos. Desde la revolución de la primera ola feminista, desde que las mujeres tienen derecho al trabajo, las mujeres tienen casi la obligación de trabajar, como cualquier hombre. Pero, ¿acaso el hombre tiene cierta obligación de adoptar los roles estereotípicos de la mujer? Para nosotras existen altas expectativas en varios aspectos, ahora somos trabajadoras y madres. Pero eso no basta, debemos ser buenas trabajadoras, buenas madres, buenas amas de casa, buenas cuidadoras, buenas mujeres tradicionales, como las de siempre, pero trabajando y ganando un sueldo como un hombre.!
18 Por estas mismas expectativas inalcanzables Gioconda Belli nos habla de varias mujeres en su cabeza, son varias las que pudo haber sido, cada una cumpliendo con una expectativa. Pero ¿cómo de inalcanzables son estas expectativas si ni siquiera ellas son capaces de alcanzar el ideal que se espera? porque entonces, en ese caso, serían solo una. Sería solo una mujer que todas podríamos haber sido, que tenemos en nuestra cabeza y que cumple todas las expectativas externas. Externas, claramente, porque ninguna de las expectativas son nuestras realmente. Estas mujeres que podríamos haber sido son lo que se espera que queremos ser. No son nuestras mujeres. Favorecen algunos de nuestros sueños, pero cada sueño en su cajón correspondiente. Si sueño con ser escritora, puede ser mi trabajo, pero debajo del escritorio estoy amamantando a mis hijos y cocinando la cena. Si sueño con tener una gran familia, y ser ama de casa, adelante, pero durante el día hay que ganarse el pan y hay que trabajar. En condiciones. Ser ama de casa no es trabajar.!
19 Es interesante un estudio realizado en Chile en 2011 a 400 niñas, que sustenta que entre 13 y 18 años aproximadamente, el 74% de las niñas aspira dedicarse tanto al trabajo como al hogar más que exclusivamente uno de ambos trabajos. Analizando la clase media baja, casi el 15% se decide por trabajar en el hogar exclusivamente, y el 64% quiere trabajar en ambos aspectos. Estas cifras parecen dispararse al analizar la clase media típica, cuyas niñas aseguran en el 90% querer dedicarse al hogar y al trabajo, pero menos del 1% aspiran dedicarse exclusivamente al hogar. ¿Por qué tantas niñas sueñan con una doble jornada laboral con una remuneración tan poco satisfactoria? ¿Por qué tan poco deseo por dedicarse sólo al trabajo remunerado sin sentir culpa por no trabajar en el hogar? ¿Quién nos ha metido en la cabeza que trabajar el doble sin remuneración alguna es lo ideal?
20 He mencionado al comienzo y probablemente me veré con la necesidad de repetir varias veces, que esto no se trata de un texto reivindicativo. No pretendo lanzar constantes y repetidos ataques hacia la sociedad y su estructura, ni que esto sea un reflejo de un enfado delante del teclado. Aún así, entiendo que sigue siendo importante recalcar, que durante la reflexión de cómo vemos el mundo las mujeres y de dónde proviene nuestra mirada, es inevitable caer en tratar temas de manera menos pasiva y reflexiva. Quiero dejar claro que nada de esto parte de una intención premeditada de convertir este trabajo en una colección de protestas, ni de querer tratar temas feministas. No pretendo dar opiniones personales que inevitablemente van a ser extremadamente parecidas a las de muchas otras mujeres, que durante años a lo largo de la historia han trabajado duro para reflexionar y redactar sus puntos de vista de manera mucho más revolucionaria que yo.!
la cama
“Ellos me hablan como a un hombre. Ellos esperan de mí! lo que esperan de un hombre. Pero yo sangro. Animal o mujer: hecha de sueño y lágrimas” María Sánchez, 2017
23 Tanto los niños como las niñas sueñan. Sueñan con ser mayores, con vivir aventuras, con construir, crear, ser, vivir. Pero, ¿cuánto estamos condicionados por nuestro género? ¿Tienen las mismas aspiraciones ambos sexos?! De pequeña yo soñaba con ser una mujer delicada, alta y delgada. Soñaba con ser elegante y estilosa como las mujeres que aparecían en las nanas que me cantaba mi madre. Soñaba con ser callada y misteriosa, enamorar a todo el mundo y vivir en el campo, montar a caballo y pasear entre árboles y flores. Me veía con 20 años, con un príncipe azul de la mano, feliz y en silencio, sintiendo haber triunfado en la vida por mi belleza y bondad. Regando flores y cuidando mi jardín durante el día y preparándole a mi marido los platos más ricos para sorprenderle después de una dura jornada de trabajo. Ese era mi sueño. No soñaba con ser una gran deportista famosa, ni con viajar a la luna, ni siquiera tener un trabajo estable para sustentar una familia. Soñaba con ser una mujer de un mundo de fantasía.!
24 “Ride a cock-horse to Banbury Cross, To see a fine lady upon a white horse; Rings on her fingers and bells on her toes, And she shall have music wherever she goes.” Traducción al castellano: “Montar un caballo de juguete a Banbury Cross, para ver una fina mujer sobre un caballo blanco, anillos en sus dedos y campanas en sus pies, ella lleva música donde quiera que vaya.”
25 Las mujeres sufren de sueño de mala calidad mucho más que los hombres. El 15% de mujeres confiesa dormir siempre o casi siempre mal, mientras que en los hombre esta cifra baja al 8%. (Jimenez Barca, Antonio. 2024. El País) Este dato puede resultar algo irrelevante, pero hablamos de sueños, y Marta Carmona, autora del libro Malestamos, afirma que el primer motivo es el trabajo físico y la carga mental que sufren las mujeres a diario.! “Primero, la sobrecarga de los cuidados, que por lo general recae en la mujer. Esto implica!una doble jornada laboral, y que nunca se puedan jubilar. Esto recorta las horas de sueño. […[ Muchas mujeres se han construido la identidad basándola en los cuidados, en la responsabilidad hacia los otros. Y es fácil que se queden atrapadas ahí” (Carmona, M. 2022)! A medida que crecemos, exploramos nuestro entorno y nos relacionamos con los demás, nos vamos percatando de que este mundo ideal de mujeres a caballo con campanas en los pies es, en realidad, una fantasía. Vamos abriendo los ojos y vemos que las mujeres no somos valoradas por nuestro poder, ni por nuestra fuerza ni por nuestro conocimiento y somos reducidas a una superficie. Somos meramente estética. Somos accesorio.!
32 A parte de esto, también defiende que para volver al triángulo relacional que sentimos con nuestros padres en la infancia, buscamos tener un hijo. También para experimentar un amor diferente con el padre en términos de estructura familiar, y para mantener una relación con su hijo similar a la que mantuvo con su propia madre. Esta teoría puede dar explicación a porqué muchas mujeres sienten una conexión especial con la familia o con sus amigas. Tendemos a relacionarnos con nuestras amistades de manera mucho más estrecha que como lo hacen nuestros compañeros varones, puede que a causa de cómo nos relacionamos con nuestra madre, si nos guiamos por la teoría de Chodorow.! A partir de nuestra educación, o biológicamente, o incluso como fruto de nuestra relación estrecha con nuestra madre, las mujeres desarrollamos una necesidad por el cuidado. Nos convertimos en cuidadoras de quienes nos rodean, y desarrollamos una empatía a causa de nuestra manera de relacionarnos entre nosotras y con los demás. La Teoría de Ética del Cuidado de Gilligan defiende que las mujeres nos regimos por un principio relacional.!
33 Es una teoría bastante compleja que incluye varias etapas de la infancia y el desarrollo de la empatía en las mismas, pero se puede resumir en un concepto bastante más breve. La Teoría de Gilligan surge como contrapartida a la Teoría del Razonamiento Moral de Kohlberg, que según ella dejaba de lado valores de importancia para las mujeres como el cuidado de los demás. Gilligan a partir de esto desarrolla un estudio en el que concluye que para las mujeres, el cuidado del otro y las responsabilidades que tenemos hacia personas de nuestro entorno predomina sobre la ley y la justicia abstracta. Para ella, el mayor conflicto moral de las mujeres está entre sus propias necesidades y la necesidad del cuidado de los demás.! Cabe destacar que aunque Gilligan realizase este estudio con la finalidad de analizar las diferencias entre la moral masculina y femenina, no puede ser utilizado como dato científico, pero posteriormente “otros estudios realizados con técnicas de radiología con neuroimagen descubrieron que en las mujeres se veía una mayor actividad cerebral en áreas que están asociadas con el razonamiento basado en el cuidado (cíngulo posterior, anterior y la ínsula anterior); mientras que los hombres presentaban una actividad mayor en otras áreas cerebrales que se asocian con el procesamiento relacionado con la justicia (surco temporal superior).” (Arrimada,M. 2021)
34 Pero ésta no explica la diferencia de roles de hombres y mujeres, ni de dónde surge el desbalance de poder entre ambos sexos. Parece que esta gran diferencia de reputación masculina y femenina, los roles que existen asignados a ambos géneros y todo el conjunto de ideas tan complejas sobre el tema con el que vivimos a día de hoy no se sustenta en ninguna lógica palpable concreta. Es más, está basado todo en un conjunto de ideas que se han ido solapando y haciendo bola una con otras hasta llegar al resultado actual. Volviendo a la teoría de Chodorow, y “Why Women Mother”, podemos decir que, tal como sustenta, no se trata de una fuerza agresiva hacia las mujeres para ser madres, ni es solo fruto de las hormonas femeninas, si no que se trata de un especie de cóctel de biología, sociedad, educación e impulso. Un impulso a seguir haciendo lo que siempre se ha hecho, y una biología que como animales, hace que la reproducción de nuestra especie sea deseable.!
la mujer
“Son estos los hombres que me molestan: ¡Son tan celosos de todo lo que no sea! plano! Dioses celosos. Ellos quieren que el mundo entero sea plano porque ellos lo son. Veo al Padre que habla con el Hijo. Una serenidad tal no puede ser más que santa. Se dicen: “debemos crear un paraíso. Lavemos y aplanemos el relieve de! estas almas” Sylvia Plath, 1962
37 A lo largo de la carrera de Bellas Artes, y a lo largo de mi carrera en la vida como mujer, he ido llegando poco a poco a la conclusión de que el feminismo no es tan maravilloso como parece ser. Es cansino, pesado, y con un fin no tan obvio ahora como cuando luchamos por nuestro derecho al voto. Si te consideras “una feminista” a día de hoy parece que estás cayendo en la trampa de decir lo que ya han dicho muchas otras mujeres, de no hacer nada nuevo, de ser pesada e igual que todas. Parece que si te defines como feminista se te mete en un saco gigantesco junto con muchas otras mujeres que se definen igual, y tu opinión que probablemnte difiera de la de muchas otras, queda completamente tapada y cubierta por un cartel que en letras grandes dice “feminista”.
38 YouGov, una empresa global de datos británica, afirmó que en una encuesta realizada en 2018, sólo el 34% de las mujeres en Reino Unido se autoproclaman feministas. Pero el mismo estudio concluyó que 8 de cada 10 personas afirma que los hombres y las mujeres deben ser tratados de igual manera en todos los aspectos. Pero, ¿acaso ser feminista no se trata precisamente de defender esa idea? ¿Qué ha pasado con nuestra percepción del movimiento? ¿Por qué huimos de la palabra “feminista”? Parece que este término no hace a las mujeres sentirse representadas ni identificadas. Se ha convertido en una palabra de la que, al llevar a cuestas tantos estigmas negativos, hay que escabullirse. Seguimos defendiendo la misma idea, sintiéndonos igual de reprimidas, buscando la misma igualdad, pero no somos feministas. El mundo está cansado de oír a mujeres pedir lo mismo una y otra vez, de oír las mismas frases salir de las bocas enfadadas de las mismas mujeres en las manifestaciones una y otra vez, bajo la misma etiqueta. El feminismo está anticuado y ya no significa lo mismo. Ya no es revolucionario.!
39 Por otro lado, no sólo huimos del feminismo porque canse a nuestro entorno, si no que nos cansa a nosotras mismas. No vemos avances palpables, no vemos cambio a nuestro alrededor, no notamos que nuestros gritos sean escuchados y entendidos. No es justo pensar que es necesario luchar con todo nuestro poder y valentía por algo que no nos devuelve nada a cambio.! Parece que muchas llegamos al mundo con unas ganas insaciables de revolucionar, enfadadas con lo que descubrimos tenemos claro que la respuesta es cambiarlo todo. Pero pasado un tiempo nos topamos con un espejo que nos devuelve un reflejo donde nos vemos minúsculas, tan pequeñas y rodeadas por un entorno que ocupa toda nuestra visión. Duro, estático e inmóvil, con unos cimientos muy por debajo del suelo. No se puede deshacer.!
40 Como anécdota personal, creo que como muchas otras adolescentes, yo era muy feminista. Asistía a las manifestaciones, participaba en debates con muchas personas e implementaba el feminismo en mi día a día. Cualquier broma machista debía llevar a una discusión, cualquier comentario mínimamente fuera de lugar desembocaba en un debate intenso sobre el feminismo. Pero, llegado un punto, comencé a sentirme educadora de un tema del que yo ni siquiera estaba completamente enterada. Me llenaba de puro enfado al pensar que el mundo nos trata de esta manera, como “el segundo sexo”. Tenía una rabia monumental que se alimentaba de pequeños recuerdos constantes de que estaba en segundo plano, y que delante mía solo había hombres.! Reivindicar y luchar cansa, de la misma manera que cansa estar constantemente recordada del rol que desempeñamos como mujeres, nuestro puesto en el mundo y de la absurdez de todo ello. Nos surgen tantas preguntas, ¿Por qué las mujeres? ¿En base a qué se nos sexualiza constantemente y se nos mira por encima del hombro? ¿Por qué precisamente nosotras estamos por debajo?!!
41 Es el hombre la configuración predeterminada, es él quien decide, quien delega, quien ocupa las portadas de los libros de biología, es él el cuerpo que se estudia en las facultades de medicina, quien ocupa todo el campo de la ciencia, el arte, la filosofía. Nosotras quienes le cuidamos.!
48 Cixous me ha hecho entender lo que me hace ser mujer.! Me ha hecho entender lo que hace que las mujeres de mi vida sean las mujeres de mi vida. Lo mucho que nos volcamos en todo lo que hacemos. Lo cerca que colocamos el corazón a lo que nos importa. Lo mucho que entendemos las cosas que importan. Lo mucho que cuidamos con las manos y con el cuerpo. Lo mucho que decimos de verdad cuando hablamos. Lo mucho que lloramos. Lo mucho que queremos. Lo mucho que sentimos. Y lo poco que nos hemos valorado.
la mirada
“Hay mujeres que hablan para velar y para salvar, no para atrapar, con unas voces casi invisibles, atentas y precisas como dedos virtuosos, y nípidas como picos de pájaros, pero no para sujetar y decir, voces para permanecer muy cerca de las cosas, como su sombra luminosa, para reflejar y proteger las cosas que siguen siendo tan delicadas como los recién nacidos. Hay aquellas mujeres cuya voz disminuye como una llama, casi no habla, pero avanza y se va acercando cada vez mas, cada vez mas a los secretos de las cosas, decrece hasta tocar la tierra, se tiende, roza con la mano el suelo imperceptible mente tembloroso, escucha la música de Ia tierra, el concierto de la tierra con todas las cosas, hay esas mujeres cuya voz percibe los signos de la vida en sus nimios comienzos. Si escriben, lo hacen para rodear de los cuidados más delicados eI nacimiento de la vida. ElIas me enseñaron que la ternura es una ciencia.” Helene Cicoux, 1995
51 Es difícil situarse como mujer artista al entrar en el mundo del arte. Aprender a navegar nuestros pensamientos y los de los demás. Asumir que es muy probable que no se nos comprenda. En realidad es algo parecido a aprender a vivir de nuevo como una mujer. El mundo no está hecho para nosotras, sino que está ideado por y para los hombres, que funcionan de manera completamente diferente. La cultura siempre ha sido liderada por hombres, la historia que conocemos está escrita por hombres, y el arte que conocemos pintado y esculpido por hombres.! Para situarnos, debemos entender primero qué es lo que es el arte, aunque no tendríamos problema llegando a un acuerdo sobre su definición “Manifestación de la actividad humana mediante la cual se interpreta lo real o se plasma lo imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros.” (Real Academia Española, 2024)
52 Lo que realmente es importante para nosotras, como artistas, es diferente a esta definición. Hay un aspecto clave, básico, en toda obra de arte. Primero, debemos coincidir en la idea de que todo puede ser arte con tal de que su intención sea esa, y entendemos que el arte está en manos del artista. El propio concepto de la fotografía como medio artístico es fiel a esto. En 1981, mientras la fotógrafa Sophie Calle trabajaba de limpiadora en un hotel de Venecia, retrataba a escondidas las pertenencias de quienes se hospedaban en las habitaciones en las que entraba a limpiar. Estas fotografías pasaron a formar parte de una serie llamada “El Hotel”, que acompañaban a un diario escrito por ella donde escribía, como registro, los objetos que encontraba y sus curiosidades. La reflexión que surge en mi mente tras ver esta obra es ¿en qué momento esta obra de Sophie Calle se convierte en arte? Las pertenencias de quienes se hospedan no son más que objetos tirados por el suelo o por la cama, pero Sophie Calle consigue crear arte en base a eso. Se podría debatir por tanto quién es realmente el artista, si la fotógrafa o aquellos que se hospedan en las habitaciones. Calle realmente lo que proporciona es su mirada, ella ofrece al público sus ojos, y lo que consideramos arte no es tanto las fotografías o el diario, si no ella misma. Su manera de ver y sus acciones es lo que se expone en “El Hotel”.
53 Fig.2 The Hotel, Room 29, Sophie Calle 1981 Tate, London
54 Sea o no nuestra intención como artistas, en una obra hacemos una exposición de nuestra mirada, y una obra de arte depende en su totalidad de su artista, como si formara parte de ella. La propia decisión de crear una obra ya nos cuenta sobre su artista mucho más de lo que a veces razonamos. La obra dependerá por tanto del artista, además de su vida, sus experiencias, su pasado, su infancia, su educación, su entorno, su cultura, sus familiares, sus amistades…! Es por eso que el arte creado por mujeres es tan distintivo. La experiencia vital femenina, de base, es completamente diferente a la masculina, y por ello, completamente diferente a lo que estamos acostumbrados. Los grandes artistas de los que aprendemos lo que es el arte son hombres, y acostumbramos a ver representaciones de su mirada en las obras. El arte que consumimos es la vida desde la perspectiva masculina. Pensamos en las consideradas mejores pinturas de la historia del arte, y, siempre con artista masculino, destacan posiblemente por su buena técnica pictórica, por sus composiciones y simbologías. Durante tantos años, las mujeres en el arte hemos sido objeto, y no sujeto. Hemos sido observadas y pintadas, retratadas de mil formas, desnudas cuando gustaba y vestidas para taparnos cuando era necesario.!
55 En todo caso, no es valorada la obra artística de la mujer en la historia. Esto es algo que sabemos, y molesta, pero, ¿por qué molesta? Las mujeres artistas, pongamos a Mary Cassatt como ejemplo, no pintaban ni por dinero ni por encargo, si no por pura necesidad. Como una acción que ocurre sin sentido, con necesidad incontrolable de convertir en palpable sus experiencias y sensaciones. De ahí surge el arte. Vemos esta sensibilidad en la manera de tratar el arte de las mujeres, es un hecho inexplicable que, como un lenguaje propio, entendemos las mujeres, y nos entendemos entre nosotras y a nosotras mismas a través de él. Nuestra experiencia compartida solo fortalece este lenguaje, nos hace más similares, nos une. “Escucha a una mujer hablando en una asamblea (si no ha perdido el aliento dolorosamente): no «habla», lanza al aire su cuerpo tembloroso, se suelta, vuela, toda ella se convierte en su voz, sostiene vitalmente la «lógica» de su discurso con su propio cuerpo; su carne dice la verdad. Se expone. En realidad, materializa carnalmente lo que piensa, lo expresa con su cuerpo. En cierto modo, inscribe lo que dice, porque no niega a la pulsión su parte indisciplinable, ni a la palabra su parte apasionada. Su discurso, induso «teórico» o político, nunca es sencillo ni lineal, ni «objetivado» generalizado: la mujer arrastra su historia en la historia." (Cixous, H. 1995)
56 Nuestras experiencias de vida, la manera en la que sentimos y vivimos hace que todo se amplifique. Se nos tacha de exageradas o histéricas en repetidas ocasiones pero realmente la belleza que carga nuestra manera de percibir el mundo no es valorada. Como menciona Cicoux en el extracto anterior, una mujer hablando no solo habla, si no que se convierte en lo que dice. Esto mismo lo traspasamos al campo del arte y la pintura y lo comparamos con artistas actuales, y pensamos; no pintamos, no fotografiamos, no dibujamos, si no que nos convertimos en aquello que estamos haciendo. No porque lo hagamos mejor, no porque somos mejores artistas que los hombres, si no por el simple hecho de que lo hacemos por y para nosotras. Entendemos así, por tanto, que el arte no es más que unas gafas que ofrecemos al espectador para ver a través de nuestros ojos. Presentamos nuestra visión, nuestra perspectiva de, no solo un tema, si no que de la vida. De hecho, lo que realmente nos habla del artista y nos cuenta sobre su identidad y sus pensamientos no es tanto el punto de vista sobre el tema que trata, como el propio tema que decide tratar.!
57 Llevando integrado en el cerebro la idea permanente de que la obra de una mujer se tacha de feminista, y con miedo a que mi obra no se quiera leer más allá, me alejé por completo de tratar la feminidad, la mujer o el feminismo en mis obras al entrar al mundo de la creación artística. Casi de la misma manera que de chica rechacé llevar vestidos o el color rosa por miedo a que se me interpretara como débil. Miedo a ser malinterpretada. Pues más adelante surgió el mismo miedo en mí, pues no es poco común. Es este el mismo miedo de ser “una feminista”, de ser cansina o repetitiva con un tema que parece que molesta, más incluso que el problema real, que parece tan integrado y asumido que pasa casi desapercibido para muchas personas. ¿Cuánta libertad de expresión se supone que gozamos si nosotras mismas nos “autocensuramos”? Como mujeres, estamos sometidas tanto socialmente como biológicamente al punto de vista femenino. En esto se refiere tanto a nuestra manera de ser desde nacimiento, por nuestro sexo biológico, y la manera en la que esto afecta como vemos el mundo, como a nuestra manera de ser dadas las experiencias que hemos vivido en el cuerpo de una mujer, en sociedad.! En la historia del arte, lo femenino siempre ha ocupado lugar en el campo, pero nunca su punto de vista. Es decir, “lo femenino en su condición pasiva, como elemento contemplativo y estimulante para un contingente masculino” en palabras de Carmen Hernández. Parece que hoy en día “lo femenino” comienza a cobrar vida en el mundo del arte como sujeto, ayudando a reinterpretar la realidad del mismo. Finalmente se comienza a dar valor y palabra a la mitad de la población que existía bajo el silencio de ser siempre retratada y nunca escuchada.!
"Sobre un caballo blanco" Transfer sobre pañuelo de tela y bordado 26 x 26 cm 2023
65 Hay una añoranza que existe sólo a causa de una reconciliación con nuestro pasado. Los roles de género, la feminidad impuesta, la tradición, son conceptos que comienzan siempre en el hogar y en la infancia. Los estereotipos femeninos que esto conlleva son rechazados, negados y alejados por niñas una vez entendida la sociedad actual. Buscando escapar de los tópicos, surge una oposición a la feminidad tradicional y una búsqueda a la aceptación como mujer menos femenina. La “reconciliación” con esta feminidad estereotipada impuesta se debe a la maduración, y a la aceptación de una misma como mujer femenina bajo los cánones. Aparece la comprensión de que no es necesario esquivar los estereotipos femeninos en todas las situaciones para ser considerada una mujer independiente, fuerte e inconforme con la situación actual. Esta obra alaba esta “reconciliación” bajo una estética que roza los extremos de los estereotipos femeninos en la infancia. Representa el disfrute de ser una mujer bajo los cánones y no sólo mostrar la comodidad frente a la feminidad extrema, sino usarla como escudo y como arma, usarla como grito para decir lo que queremos y como queremos.!
66 Según Sigmund Freud, durante la fase fálica (entre los 3 y 6 años) la mujer experimenta una aspiración a la masculinidad a causa de una envidia de poseer un pene. Posteriormente, ésta sucumbe a la represión y se produce el “logro de la feminidad” en el que esta aspiración se transforma en deseo de tener un hijo y un marido que poseen penes. (Lejbowicz et al., 2018) En cambio, desde un punto de vista personal, opino que este rechazo a la feminidad no se debe a una envidia del genital masculino, sino una envidia de la manera en la que se trata en la sociedad al género masculino y los estereotipos que hay ligados a cada uno de los géneros. Con esta edad empezamos a darnos cuenta de cómo funciona el mundo y nos fijamos en patrones que se repiten tanto en lo que se espera de cada género como en la manera en la que se trata a cada uno.
Serie "El jardín" Fotograbado sobre tela de visillo 53 x 36 cm 2023
69 “El jardín” no se trata de una obra reivindicativa ni política, sino que nace como testimonio personal de sensaciones, ideas y sentimientos que surgen a partir de la vivencia femenina y la infancia. Se emplea la creación artística como medio para expresar la feminidad, sanando la relación con la misma a lo largo de la infancia y creando una conexión sana con este aspecto a través de elementos naturales y con la delicadeza y sutileza como protagonistas. Esta obra es una representación algo más madura, buscando caer en estereotipos sobre el género menos infantiles y superficiales, y algo más profundos. Se busca crear un ambiente sereno y nostálgico, invitando a la reflexión del espectador con la utilización de materiales delicados y sensibles, una gran tela translúcida con una sutil y detallada impresión en fotograbado. Cada uno de los grabados representa el velo que cubre la obra artística femenina y su esencia sensible particular.
"Las primeras estrellas, para los ojos y la boca" Cerámica esmaltada 45 x 30 cm 2024
71 A través de la poesía, este conjunto de losetas de cerámica conforma un ambiente y un contexto irreal y fantasioso. Los elementos se combinan para formar una narrativa que es tanto personal como universal, y una visión que cada espectador puede hacer suya. A través de la repetición en los versos, el vocabulario y los elementos naturales, se hace alusión al lenguaje sensible que empleamos entre nosotras. Se utiliza la creación artística como base para expresar la feminidad más sutil, dejando como elemento principal la poesía y el texto escrito. Las losetas, material frágil y delicado, se esmaltan de blanco y rascan dejando ver el color orgánico de la cerámica de debajo.! El conjunto de la obra, sus texturas y formas, exponen el lenguaje y la esencia femenina.
96 “El majestuoso silencio de los glaciares se va quebrando cada vez más por el estruendo de su destrucción” es una propuesta de plasmar en un libro, como si se tratara de un viaje a través de las páginas, la vida misma. Explorando sensaciones nuevas como la pérdida, la nostalgia, o la impotencia desde un punto de vista femenino, se llega al cúlmen en este libro que recoge, como si se trataran de pequeños vestigios, las sensaciones y emociones de lamento. Tanto si se trata de la pérdida de una persona, de la identidad propia, o de una sensación, busca plasmar la búsqueda de paz y tranquilidad en la sensación de duelo. A través de cortos poemas y metáforas se hace referencia a la nostalgia y la pérdida de la identidad de la infancia. La abundancia de blanco, de falta de elementos, que inunda las páginas resalta la delicadeza de los pequeños elementos que sobresalen del libro, como si se trataran de pequeños restos colocados con delicadeza sobre el papel.!
la conclusión
98 Si, como tanto hemos dicho, la obra de arte es personal, y “lo personal es político”, la obra de arte de una mujer siempre va a ser político. Y por tanto, al ser mujer, y lo que eso conlleva, siempre va a ser feminista, aunque no haya intención alguna de tratar el tema. Las mujeres vivimos en sociedad de cierta manera concreta que hablar de nuestra vida y nuestras experiencias es político. Contar una experiencia de abuso sexual, es político. Contar las vidas de nuestras madres y abuelas, es político. Cualquier mención sobre nuestro género en el que no nos deshonremos o injuriemos, es político. Nuestra infancia, nuestros antepasados, nuestro diario, nuestras pequeñas decisiones son constantemente politizadas, porque nuestra propia existencia es una reivindicación. Y por tanto, nuestra obra es un arma.
99 la bibliografía
100 Índice de figuras Fig.1 - Precious Liquids, Louise Bourgeois, 1992. Centre Pompidou, Paris. https://www.centrepompidou.fr/en/ressources/oeuvre/s04yuuz Fig.2 - The Hotel, Room 29, Sophie Calle1981. Tate, London.! https://www.tate.org.uk/art/artworks/calle-the-hotel-room-29-p78302 Bibliografía Abraham, T. (2018). Feminism Suffragettes. YouGov. Arrimada, M. (2021). La Teoría de la Ética del Cuidado de Carol Gilligan (explicada y resumida). Portal Psicología y Mente. Belli, G. (s.f.). No me arrepiento de nada. Bourgeois, L. (1992). Notes pour Precious Liquids. Centre Pompidou. Carmona, M. (2022). Malestamos: Cuando estar mal es un problema colectivo. Capitán Swing. Chodorow, N. (1978). The Reproduction of Mothering. University of California Press. Cixous, H. (1995). La Risa de la Medusa (A. M. Moix & M. Díaz-Diocaretz, Trans.). Anthropos; Dirección General de la Mujer. Corporación Opción, Centro de Estudios de la Niñez, Corporación Humanas. (2013). Aspiraciones y expectativas de niñas y adolescentes. La transformación de los roles tradicionales en medio de las limitaciones estructurales. Gilligan, C. (1982). In a Different Voice: Psychological Theory and Women's Development. Harvard University Press. Hernández, C. (2006). Lo femenino en el arte, una forma de conocimiento. Revista Venezolana de Estudios de la Mujer. Jimenez Barca, A. (2024). Las mujeres en España duermen peor que los hombres y se medican más para lograrlo. EL PAÍS. Kimmel, M. (1995). The Politics of Manhood. Temple University Press. Kuspit, D. (1988). Louise Bourgeois: Interview with Donald Kuspit. Avedon. Lejbowicz, J. V., Berger, A. V., Karpel, P. A., & Racki, G. (2018, September 29). Rechazo de Lo Femenino. Anuario de Investigaciones.! Richard, N., Tandeciarz, S. R., & Nelson, A. A. (2004). Masculine/Feminine: Practices of Difference(s). Duke University Press. https://doi.org/10.2307/ j.ctv125jp8c Sanchez, M. (2019). Tierra de Mujeres. SEIX BARRAL. Sanchez, M. (2017). Cuaderno de Campo. La Bella Varsovia.