Historia de la ganadería Juan Pedro Domecq
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Revista de Estudios Taurinos N.os 45-46, Sevilla, 2019/2020, págs. 351-387 HISTORIA DE LA GANADERÍA JUAN PEDRO DOMECQ Juan Pedro Domecq Morenés* a Ganadería de Juan Pedro Domecq, representa a lo largo de los años, toda la evolución de la corrida de toros propiamente dicha, por ello su historia puede decirse que es la historia de nuestra corrida de toros. La antigüedad de la ganadería data del 2 de Agosto de 1790 y desde esta fecha ha conservado su divisa encarnada y blanca. Esta divisa ha pasado por cuatro familias Vazquez, la familia Real, los Duques de Veragua y Juan Pedro Domecq. VÁZQUEZ Según datos que se encuentran en los Anales de la Plaza de toros de Sevilla 1730-1835 (Rojas y Solís, 1917)D. Gregorio Vázquez padre de D. Vicente José, ya lidia toros en esta Real Maestranza los días 21 a 23 de abril de 1763 con divisa encarnada y blanca. Su ganadería estaba formada por reses de Cabrera, Bécquer y Casa Ulloa, estas últimas procedentes las dos de Cabrera. El verdadero creador del toro “Vazqueño” es el hijo de D. Gregorio Vázquez llamado D. Vicente José Vázquez. Comenzó éste a hacerse cargo de la ganadería en 1780 y desde el primer momento marcó su objetivo, crear un encaste, utilizando para ello, todos los medios a su alcance. En primer * Ganadero. L
Juan Pedro Domecq Morenés 352 lugar decidió que para obtener este toro, tenía que conjugar las virtudes y cualidades de los toros mejores de su época y para ello junto a las reses del Sr. Marques de Casa Ulloa «que se caracterizaban por la fuerza en sus acometidas y la condición de pegajosos» incorporó las Reses de D. José Rafael Cabrera «que se caracterizaban por su poder, tamaño y peso», y las Reses de Becquer «que se caracterizaban por su dureza reserva de pies y a veces la malicia, procedentes de la ganadería de su padre». Todos ellos eran vecinos de Utrera como él. Don Vicente José añadió a estas reses de Vistahermosa «que se caracterizaban por su bravura por todo extremo, pero que no tenían corpulencia ni peso, como si hubieran padecido escasez. Eran de cuernos cortos y con exiguo poder y no producían grandes temores en la gente de a caballo, ni ocasionaban grandes caídas, eran en cambio las delicias de los aficionados, que los veían siempre acudir a los cites, tomar gran número de varas y recargar en todas ellas, conservándose bravos, prontos y ligeros para todas las suertes, llegando a la suprema con el mismo valor y bravura con que habían salido de los chiqueros». Cuando se hizo la fusión de unas vacas con las otras, no hubo más que un hierro y una señal en toda la ganadería, adoptándose con todos sus productos el sistema racional de tientas, y los toros y vacas procrearon sin que se tuviese en cuenta su procedencia. Con tales elementos, obtuvo don Vicente José Vázquez unos productos distintos en conformación y pujanza a los ya conocidos, arrancando desde ese momento la tan preciada casta vazqueña. La pinta de las reses es variada, como corresponde a la diversidad de las sangres que entraron en la composición de la ganadería, pudiendo observarse los pelos negro, jabonero, alhabio, sardo, cárdeno, castaño y berrendo en negro, etc.
Historia de la ganadería Juan Pedro Domecq La sangre vazqueña imperó durante el siglo XIX y primeros años del XX en numerosas vacadas, subsistiendo actualmente en reducido número de ellas. El toreo en la época de Vázquez significa el comienzo de las verdaderas corridas de toros, en la que destacan los nombres de los tres toreros que pueden considerarse como los grandes iniciadores del arte de torear. Joaquín Rodríguez Costillares (1767-1800) –Pedro Romero (1771-1799)– José Delgado Pepe Hillo (1770-1800), inventor este ultimo de la suerte de matar del volapié y redactor de la primera Tauromaquia. Después continuará con la siguiente gran época del toreo absorbida toda ella por la gran personalidad de Francisco Montes Paquiro 1832-1851, alumno de la primera escuela de Fig. n.º 70.- Cartel de una corrida con un toro de Vázquez en 1762. Todas las imágenes de este artículo son propiedad del autor del mismo. 353
Juan Pedro Domecq Morenés tauromaquia, sita en Sevilla y creada por la voluntad del rey Fernando VII, es también el redactor de la segunda Tauromaquia. Esta afición del Rey es lo que le mueve a comprar la Ganaderia de Vazquez tras la muerte de Don Vicente José el 11 de Febrero de 1830 GANADERÍA REAL (1830-1834) A la muerte de D. Vicente José Vázquez, el rey Fernando VII a través de D. Fernando Criado Freire adquirió de la testamentaria, la mayor parte de la ganadería formada por un total de 354 Fig. n.º 71.- Los hierros de la Ganadería Real. 700 cabezas realizándose la compra por un valor de 301.000 reales de vellón. Don Fernando Freire habla con el capitán general y juez de la testamentaria don Vicente Quesada para revistar todo el ganado que se hallaba en la finca el Toruño en el término de
Historia de la ganadería Juan Pedro Domecq 355 Utrera, así como para acordar las tientas y pruebas a realizar pues al parecer en los últimos años de los Vázquez la vacada había estado algo abandonada. Mediado el año 1831 se refresca la vacada con 6 sementales de don Sebastian Miguez y otros 6 de don Manuel Gaviria. Para dirigir la vacada real se nombra a Don Manuel Gaviria por los conocimientos que tiene en el ramo, por su extremada eficacia, por la brillantez en que tiene su ganadería y porque sin sueldo ni interés alguno se hará un honor en formar una Ganadería para Su Majestad. La verdad es que la vacada estuvo muy poco tiempo en poder de Fernando VII como para que se dieran demasiadas ocasiones de ser lidiada en gran parte por la necesidad apremiante que desde el principio tuvo de ser reestructurada dejando lo mejor y eliminando lo malo y lo dudoso. Así es que los productos de la Real Vacada no se lidian en la Plaza de la Puerta de Alcalá de Madrid hasta después de muerto el Rey con divisa azul celeste y plata. DUQUES DE VERAGUA (1849-1930) El año siguiente de la muerte del Rey, o sea en 1834, la Reina Gobernadora, determinó enajenar la ganadería, realizándose la venta el año 1835 a los Excmos. Srs. Duques de Osuna y de Veragua. El número de cabezas de que constaba la ganadería cuando la adquirieron los Excmos. Srs. Duques era poco más o menos, el mismo que el que tenía cinco años antes, cuando el Sr. Freire las escogió de la testamentaria de Vázquez. La torada se trasladó a las dehesas del Duque de Osuna en Benavente (Zamora), donde permaneció hasta 1840 que regresó a varios pastos de la provincia de
Juan Pedro Domecq Morenés 356 Madrid, de la Mancha y de los Montes de Toledo propiedad del Duque de Veragua. Todas las reses de cuatro años abajo, tenían el hierro de la Real Casa; las de más edad, el de Vázquez, y todas la señal de éste, a excepción de cierto número de erales y de eralas, hijas de los toros de Gaviria y Fuentes. Después de alguna variación en el personal, los nuevos propietarios acordaron extirpar todo lo que no fuera vazqueño, y para que no hubiera duda en la selección, todas las hembras que tenían el hierro de la Real Casa se fueron matando en los años siguientes y a ninguno de los machos de igual hierro se les destinó a la reproducción. Los Duques lidiaron sus toros por primera vez en la plaza de Madrid donde se anunciaron como de la ganadería de Don Vicente José Vázquez, vecino que fue de Sevilla y entonces de la propiedad de los Sres. Duques de Osuna y Veragua, con divisa encarnada y blanca. Encarnada fue la que usaban los vazqueños en Andalucía; más cuando vinieron a Madrid de ese color a los de D. José Gijón, que eran más antiguos, se escogió para los de Vázquez la de los dos colores expresados. De la Tauromaquia de Guerrita (Vázquez; Gandullo y López de Saa (1895), recojo el siguiente párrafo, por su interés sobre la antigüedad de nuestra ganadería. «Por la manera con que los toros se anunciaron, conservaron en la plaza de Madrid la antigüedad de Vázquez, que es hoy la más remota entre todas las ganaderías existentes, con arreglo a la costumbre que para estos casos hay establecida. Por esta razón los toros de Veragua, como los de Valdés, deben romper plaza con cualesquiera que se lidien». En 1849 pasó a ser propiedad del Sr. Duque de Veragua la participación que en la ganadería tenía el Sr. Duque de Osuna, y aquel continuó siendo el único dueño hasta que, después de su muerte, acaecida en 1866, paso la propiedad de esta a su hijo
Historia de la ganadería Juan Pedro Domecq D. Cristóbal Colón de la Cerda, Duque de Veragua, Marques de la Jamaica, Almirante y Adelantado Mayor de las Indias, Senador del reino y ex ministro de la Corona, a quien, se le adjudicó en la testamentaria de su padre. «Desde 1835 no se ha variado el sistema que entonces se adoptó en la crianza, que consiste en la selección de reproductores, fundándose como dato preferente en las condiciones que se revelan en las tientas de machos y hembras después del mayor esmero posible en la calidad de los pastos y la dirección de todas las faenas y operaciones de la ganadería, hechos personalmente por sus dueños». (Tauromaquia de Guerrita) La estrecha amistad que existió entre D. Antonio Miura y D. Cristóbal Colón de la Cerda, Duque de Veragua, hizo que muchas veces discutieran sobre la preferencia entre el sistema de tienta en corral y el de acoso que se sigue en Andalucía, por lo que para hacer una prueba dejaron sin tentar en 1879 veinticinco becerros que fueron acosados, y al año siguiente se tentaron todos los machos de aquella camada por ese procedimiento para proporcionar diversión a la sociedad de garrochistas madrileños de la que el Duque formaba parte. «Estos ensayos dieron motivo a confirmarle en la opinión que siempre sustentara sobre la materia. Los dos sistemas dan buenos resultados cuando se practican con inteligencia, en Andalucía la costumbre y el terreno hacen más fácil y natural la tienta de acoso. En Castilla ese sistema ofrece dificultades por falta de sus propios elementos y un corral bien dispuesto para evitar toda querencia, lo que también es preciso precaver en el campo dejando libre al becerro de todo aliciente que no sea su propia voluntad para ir o no al caballo, da una idea igualmente exacta de sus instintos, con la ventaja de que así es más fácil la vigilancia y la dirección del amo que en horizontes tan abiertos como ofrece el acoso». 357
Juan Pedro Domecq Morenés El tipo de los toros de Veragua, es fácil de distinguirse entre los demás, asemejándose mucho al de las castas andaluzas, de donde procede, aunque todavía aparecían a veces en las pariciones crías que las personas conocedoras podían reconocer como si la fusión que se propuso llevar a cabo D. Vicente J. Vázquez no fuera todavía un hecho consumado. Por esta razón en una misma corrida suelen verse pelos sardos, berrendos en colorado y jabonero, de abolengo Cabrereño; negros, cárdenos y rubios acaramelados que acusan la procedencia de Vistahermosa; berrendos en negro procedentes de Casa-Ulloa, y algunos castaños mohinos y de armadura especial que recuerdan a los de Becquer. Un dato curioso es la creencia generalizada de suponer que el pelo jabonero constituye el tipo característico de la raza antigua. Cuando sin embargo hasta 1855 esta capa escaseaba hasta el punto de no contarse más que dos o tres vacas de semejante reseña, y era muy raro ver en la plaza toros jaboneros; pero el deseo de propagarlos hizo destinar para semental a un toro llamado “Charrengue” que se lidió en Valencia en 1861 después de haber fecundado considerable número de vacas durante tres años. De sus hijos se destinaron diez o doce también de pelo jabonero, a la reproducción que a su vez dejaron descendencia de condiciones superiores, y sucesivamente fue aumentándose este pelo, el cual domina sobre muchos otros que fueron distintivo de la ganadería. Merece destacarse como hecho curioso, lo acaecido en la plaza de Madrid en la octava corrida de la temporada de 1841. Existía por aquellos años una gran competencia entre la ganadería de Gaviria, celebre entre todas las de aquella época y la de los Duques de Osuna y Veragua, que había ya conquistado su puesto en primera fila. Se habían lidiado algunas corridas enteras de una y otra casa, quedando siempre la victoria indecisa y disputada entre sus respectivos partidarios. Por lo que se anun- 358
Historia de la ganadería Juan Pedro Domecq ció para el 25 de Mayo tres toros de cada casta, que habían de ser muertos por Francisco Montes Paquiro y José de los Santos. Picaban de tanda Antonio Rodríguez (Antoñín) y Antonio Fernández (Barilla) quedando de reservas Francisco Sevilla (Troni), Antonio Sánchez (Poquito Pan) Antonio Guisado (Barrinches) Francisco Briones y Andrés Hormigo. En la corrida hubo sus naturales peripecias y los picadores estaban magullados; «porque en aquellos tiempos, entre el público y los matadores se exprimía bien el jugo a la gente de a caballo y como Montes decía «mientras se pica no hay que hacer otra cosa». Tocó su turno a “Saltador”, de pelo berrendo en negro y listón, que lucía el distintivo encarnado y blanco de Veragua. Los siete picadores antes mencionados fueron conducidos a la enfermería y a pesar de que el toro había tomado un numero de puyazos que ahora tal vez cansaría al público aún repartiéndolo en una corrida no se dio por terminada la suerte de varas, porque los espectadores protestaban de que se banderillease. El presidente llamó a Montes, consultándole la manera de conjurar el conflicto, y obtuvo de él la seguridad de que si el toro tomaba otro puyazo más se haría la señal para salir los banderilleros, consiguió Montes que Berrinches, el más arrojado, y que por cierto había sido también criado de Vázquez y murió jubilado en la casa de Veragua, se montara a Caballo lleno de vendajes en la cabeza, bajo la garantía del matador que respondió de colocarse al quite de modo que el toro no le dejaría caer. En la corrida siguiente, celebrada el primero de Junio, y a consecuencia de lo referido, se hizo una importante alteración en los carteles, anunciando que «En vista de lo azarosa que había sido la anterior, no tendría derecho el público a exigir que salieran más picadores que los anunciados»,prevención que viene rigiendo desde aquella fecha. Por estas mismas fechas y en la misma documentación de la que he sacado gran parte de la información que hasta ahora he 359
Juan Pedro Domecq Morenés 366 Tienen sus toros la sangre de los célebres Vazqueños, y si ahora tuviera el duque veinticinco años de menos. ni Murube ni Saltillo, Miura ni Pablo Romero podrían con don Cristóbal, que supo en sus buenos tiempos criar los toros más bravos que saltan a los ruedos.”Areva (1959) - 3º. Duque 1910-1928 Decadencia. D. Cristobal Colón Aguilera Quien a finales de 1927 puso en venta la ganadería, adquiriéndola los señores don Manuel y don Fermín Martín Alonso, de Alameda de la Sagra (Toledo), por un millón de pesetas, las 1.137 cabezas de que se componía una de las más famosas ganaderías del mundo. Sobre la personalidad y los criterios de este tercer y último Duque ganadero, voy a transcribir la entrevista que le realizó para el periódico ABC el 19 de Febrero de 1917, Gregorio Corrochano. «Hemos charlado con el duque de Veragua; no le hemos interviuvado, ni hemos adoptado en nuestra conversación esa actitud periodística de pandereta, de cuartilla y lápiz en ristre. Hemos charlado sencillamente, como dos buenos amigos que gustan de comentar una afición mientras fuman unos cigarros. -¿Usted cree, en efecto -dijo el duque-, que al público le interesa el toro? -Cada día más. -En este punto es usted más optimista que yo. Creo que el público sólo se satisface con el lucimiento del torero, y que, logrado esto, no le interesa nada más de la Fiesta.
Historia de la ganadería Juan Pedro Domecq -Sin embargo, se inicia una reacción. El abuso de estos últimos años da sus frutos. No diré yo, como esas notas oficiosas publicadas a ruegos de los interesados, que los toreros vayan a pedir, casi a exigir, ganado que no quisieron en otras temporadas; pero el público, empalagado de una fiesta que con sus características va perdiendo su interés, se da cuenta de que sus extravíos le conducirían a tal extremo, que el símbolo del toreo sería Llapisera. Y ya metidos en esto, ¿qué opina usted de la edad de los toros? -En este asunto, mi condición de ganadero podría infundir sospechas. -Lo más interesante de cuanto se diga acerca del toro lo han de decir los ganaderos. -Pues yo creo sinceramente que no es condición precisa que el toro tenga cinco años. Es suficiente con que pase de cuatro y esté bien criado. Por esto creo indispensable fijar un peso mínimo. El peso y la edad han de dar el tipo del toro de lidia. Lo razonaré: “El toro cuatreño tiene todas las características que alguien supone exclusivas de los cinco años, incluso la constitución de la boca, que es la más definida; lo cual quiere decir que el ganadero, aprovechando las condiciones de esta raza precoz, ha logrado mejorar el toro, adelantarle un año. Tiene el cuatreño la ventaja de dar una lidia más franca, ser más ligero, más ágil, más apto, menos propenso a reservarse, a defenderse, a hacerse de sentido. -¿Yno habría temor de que algunos toros diesen el peso no por un desarrollo progresivo, consecuencia del celo del ganadero, sino por haberle engordado a última hora con una sobrealimentación? - Deseche usted este temor. A los toros se los cría con lo que da el campo. Sólo en los años de escasez nos vemos obligados a recurrir a darles pienso. Si así la ganadería es un negocio ruinoso, calcule usted lo que sería si los toros se cebaran como los cerdos. 367
Juan Pedro Domecq Morenés -¿Que es un negocio ruinoso? -Indudablemente. Mire un dato elocuentísimo. Mi abuelo vendía los toros a mil pesetas, a cuatro mil reales, como se decía entonces; de esto viene el llamar veraguas a estos billetes. Yo los vendo a cinco y seis mil reales. A primera vista parece que mi precio es más remunerador; pero no sucede así, porque yo pago por las fincas en renta la misma cantidad de pesetas que mi abuelo pagaba de reales; de manera que para obtener los mismos rendimientos -aun no teniendo en cuenta otras cargassería preciso que yo vendiese cada toro a cuatro mil pesetas. Yo sostengo la ganadería por afición y por tradición de familia; como negocio, no seguiría ni un día más. - ¿Es muy numerosa su ganadería? - De 1.200 cabezas. Saco unos 120 toros por año. Y aquí tiene usted otro dato de lo que es este negocio. Sólo da rendimiento un 10 por 100 del ganado; esto es, que con lo que produce cada toro hay que criar diez. - El origen de su ganadería... - Mi ganadería tiene todas las castas de reses bravas que hay en España. La hizo Vázquez con ganado de todas las procedencias. Sólo un ganadero, el conde de Vistahermosa (de aquellos toros proceden los saltillos de hoy), se negó a venderle toros; pero Vázquez recurrió a un procedimiento ingenioso para conseguir simiente de Vistahermosa. En aquella época se pagaban todavía los diezmos a la Iglesia, y Vázquez compró de los diezmos, y entre ellos, naturalmente, los había de la ganadería de Vistahermosa. -¿Usted tienta en el campo o en el corral? -En el corral. Yo no dispongo de esas grandes llanuras de que disponen los ganaderos andaluces para hacer las tientas a campo abierto. Además, creo que es más fácil darse cuenta de las querencias en un lugar cercado, y esto es muy importante. En el campo, las querencias cambian con más frecuencia, sin 368
Historia de la ganadería Juan Pedro Domecq que nadie se aperciba. En mi corral hay una tapia que, sin saber por qué, es la predilecta de los becerros, acaso por la orientación, y esto lo tengo muy en cuenta para no equivocarme contando los puyazos a favor de querencia. - ¿Los apura usted mucho? - A las becerras, sí; a los machos, no. A estos sólo les damos dos puyazos, y la nota depende de la bravura y empuje que en ellos pongan. No se puede castigar mucho a los becerros, que luego se acuerdan en la plaza y no se acercan a los caballos. Aun así, nos vemos chasqueados. Porque en esto, como en todo, se cumple la desconcertante ley de la herencia. ¿No nos asombramos muchas veces de la conducta de un hijo relacionándola con la de sus padres diametralmente opuesta? Pues igual nos ocurre con los toros. De padres de nota inmejorable sale un granuja que nos desacredita toda la ganadería. Y a veces de vacas desechadas nacen toros que dan una lidia irreprochable. Si no fuera así, ¿cree usted que con la escrupulosa selección que venimos haciendo durante tanto tiempo se lidiaría un toro que no fuera bravísimo? - ¿Yno sería conveniente que la Asociación pusiera ciertas limitaciones y exigiera ciertas garantías? - Ya lo hemos hecho. Hoy no puede asociarse sino el que compre una ganadería completa, para evitar eso que se llama ganadería de saldo o retazos. - ¿En cuál pelo confía usted más? ¿En los jaboneras? - No, señor. En los negros entrepelados, y menos en los retintos. Aunque hay sus excepciones. Ya que me ha preguntado usted por los jaboneros le diré una cosa curiosa: el pelo jabonero, que va tan íntimamente ligado a nuestra ganadería, no existía cuando la adquirió mi abuelo. En aquella larga vacada, de pelos tan varios, sólo había un jabonero. Cuando se hizo la selección alguien aconsejó a mi abuelo que desechase aquel toro de pelo tan feo. Pero el toro tenía una excelente nota, y lejos de desecharle le echaron a las vacas. Este es el origen del pelo jabo- 369
Juan Pedro Domecq Morenés nero en la ganadería. Como recuerdo conservamos, como verá usted, la calavera de este toro. - He oído decir que ustedes no vendieron nunca sementales. - Nunca. El único macho que salió de la ganadería se lo regaló mi padre a Lagartijo. - ¿A qué achaca usted que sus toros se aplomen tan pronto? - No lo sé. Cada raza tiene sus características. Acaso dependa de la constitución física del animal. Lo que desde luego le aseguro es que contribuye mucho a ello la lidia, y ésta de hoy es capaz de aplomar a un elefante. El abuso del capote es fatal para el toro. Y no hablemos de las puyas actuales. Mientras no se modifiquen es inútil todo; no hay toro que lo resista. La prueba está en que antes se le perdonaba a un toro la vida después de diez o doce puyazos, y el toro curaba de las heridas; hoy, cuando por cualquier causa se retira un toro al corral después de dos puyazos, al día siguiente amanece el toro muerto. ¡Con decirle a usted que en la pasada temporada me mataron un toro de un puyazo de refilón! De esto, cuanto se diga es poco. - Y además de poco, se dirá en balde, mientras no haya más energía para sacudiese imposiciones. Mire usted, cuando nos reuníamos en la Dirección de Seguridad para reformar el Reglamento, el día que nos tocaba examinar las puyas, recibimos un telefonema de los picadores de Sevilla, que decía textualmente: “No estamos conformes con lo que acuerden en el asunto de las puyas”. Es decir, que no nos habíamos reunido, y ya no estaban conformes con lo que acordáramos. - Pues mientras esto no se resuelva, ¿para qué hablar del toro? No habrá toro ni con cinco años ni con siete, aunque el ganadero consiguiera ejemplares excepcionales. De pronto reparamos en que presidía nuestra charla un retrato del viejo duque. De aquel duque tan escrupuloso y severo, que suprimió las elegantes y pesadas moñas de las corridas de 370
Historia de la ganadería Juan Pedro Domecq Beneficencia porque descomponían las cabezas de los toros, y hasta contribuyó a trasladar los músicos de la meseta del toril para que la música no excitase a las fieras en su encierro. Tendría que oír al duque aquel al ver las puyas de hierro limado y con tope, sustituidas por éstas de acero vaciado y sin tope. Casi nos avergonzamos de plantear en presencia de aquel retrato problemas sobre los que no admitiría aquel hombre discusión. Nos despedimos. Queda sintetizada la conversación con el ilustre prócer, que nos deleitó con su charla documentada en materia taurina. No es el duque de Veragua un duque que tiene la pose de ser ganadero; es un ganadero que ha coincidido con un duque. Cuando nos retirábamos del austero entresuelo de la calle de San Mateo, aún quedamos un rato charlando, a modo de posdata, en el recibimiento de la casa ducal. Este recibimiento es un pequeño museo taurino. Retratos del Chiclanero, Montes y Yust, apuntes de Goya; una cabeza de toro de ocho años, matado por el Tato; un cuadro copia de La Moñuza, en el que se ve al duque de Veragua, padre del actual, apartando una corrida acompañado del Regatero; un bastoncito de Paquiro; el palo de la muleta del Chiclanero, palo que tiene pocas dimensiones más que un lápiz comercial, y otras curiosidades menos curiosas que no recordamos. - Adiós, duque; quedamos... - Quedamos en que no creo que al público le interese el toro mientras tolere el capoteo excesivo y la puya actual. 371
Juan Pedro Domecq Morenés TOREROS DE LA ËPOCA DE VERAGUA La gran época de Veragua, la del duque D. Cristóbal Colón de la Cerda coincide íntegramente con toda la carrera profesional de una de las grandes parejas de la tauromaquia considerada por muchos como una de las grandes épocas del toreo la formada por Rafael Molina Sánchez Lagartijo (1866-1893) y Salvador Sánchez Povedano Frascuelo (1866-1889). Después de Lagartijo y Frascuelo, llega a la tauromaquia Rafael Guerra Bejarano Guerrita (1884-1899), y si los dos toreros anteriores marcaron la cúspide Veragueña, con El Guerra se inicia la decadencia que continuaría con la segunda gran pareja del toreo, con los protagonista de la llamada edad de oro de la tauromaquia, con José Gómez Ortega Gallito(1912-1920) y Juan Belmonte (1913-1927-1935). Y es que con estos dos monstruos de la tauromaquia comienza la era moderna de los toros, porque Belmonte sustituye el toreo sobre las piernas que se realizaba hasta entonces por el toreo sobre los brazos que se va a realizar a partir de es estas fechas. Y a su vez ambos toreros van ha influirse mucho números 105 del año 1931 y 94 del año 1933 que eran hermanos de madre) mutuamente, Belmonte asimilando la técnica y la tauromaquia de Joselito y este inspirándose en la nueva forma de torear que nos trae Belmonte. Y como cambia el toreo, cambian los gustos del público y va a cambiar la forma de seleccionar y evaluar los toros. Ya no sirve el toro que simplemente acometa, ahora se necesita un toro que persiga al capote y la muleta con el ansia de cogerlos y que emplee todo su ser en este objetivo. Ha nacido un nuevo toreo y va a nacer un nuevo toro, comienza la segunda época de la ganadería, la época de los Juan Pedros. 372
Historia de la ganadería Juan Pedro Domecq 373 JUAN PEDRO DOMECQ - Juan Pedro Domecq Núñez de Villavicencio 1930-1937 El primer Juan Pedro Domecq con el objetivo de dar publicidad a su bodega encarga a un joven corredor jerezano Don Manuel Camacho su primer gran trato la búsqueda de una ganadería emblemática. Don Manuel contacta con otro ya avizado corredor Don Manuel Martín Alonso abuelo de los Lozano trasladándole el encargo. Este le ofrece a mi bisabuelo la oportunidad de comprar el hierro y la ganadería de los Duques de Veragua. El traslado duro semanas y acompañado de 4 ó 5 vaqueros del Duque se inicia el traslado a caballo desde Los Molinillos en Toledo hasta Jandillla en Vejer de la Frontera. Siguiendo el consejo de su amigo y después consuegro D. Ramón Mora Figueroa adquirió al Conde de la Corte 4 Sementales: el nº 33 “Llorón”, el nº 38 “Carabello”, ambos nacidos en 1930 y el nº 57 “Chucero” y el nº 47 “Bodeguero”, nacidos en 1931 así como dos camadas de hembras los años 1930 y 1931. Fig. n.º 72.- Cabeza del toro “Hortelano” criado por el Duque pero lidiado ya en propiedad de Juan Pedro Domecq Núñez de Villavicencio, en Madrid, en 1931.
Juan Pedro Domecq Morenés Ramón Mora-Figueroa fue el verdadero profesor de los cuatro hermanos Domecq Díez, que tanto han aportado a la cría del toro bravo así como a la tauromaquia actual. 374 - Juan Pedro Domecq Díez 1937-1975 Juan Pedro Domecq y Díez compra en 1939 la ganadería de Ramón Mora Figueroa procedente de García Pedrajas formada con sementales del conde de la Corte (dos toros de nombre “Chavetero” con los números 105 del año 31 y 94 del año 33 que eran hermanos de madre En 1939 y 1940 compra dos camadas más al Conde de la Corte y vende todo lo puro de Veragua y gran parte de lo cruzado, no quedándose más que con las mejores vacas del cruce Veragua-Conde de la Corte. Ya tenía mi abuelo los mimbres necesarios para realizar su obra, que como anteriormente hiciera D. Vicente José Vázquez no iba a ser otra que la creación de su propio encaste adaptan- Fig. n.º 73.- Juan Pedro Domecq Núñez de Villavicencio, con sus cuatro hijos, Álvaro, Pedro, Salvador y Juan Pedro.
Historia de la ganadería Juan Pedro Domecq do el toro a su época y a su personal interpretación de la tauromaquia; va a nacer el llamado toro “Juan Pedro”. Para ello parte de los siguientes componentes ganaderos: - Mora-Figueroa (Correa-García Pedrajas-Conde de la Corte)- Veragua-Conde de la Corte - Conde de la Corte en pureza 375 Fig. n.º 74.- Cabeza del toro “Llorón” el más importante semental de los comprados al Conde la Corte. Pero para crear un encaste, no basta con contar con los componentes adecuados para conseguir el objetivo, además es necesario fijar un criterio de selección y el objetivo que se pretende alcanzar. En primer lugar se va a basar en una nueva definición de la bravura, la que llamó bravura integral y que definió de la siguiente manera: «Bravura es la capacidad del toro para luchar hasta su muerte». Por lo que para juzgar ésta y calificar al toro debe de tenerse en cuenta su lidia en todos los tercios y lo acla-
Juan Pedro Domecq Morenés en falta de entrega y en genio y violencia y otra positiva que es la entrega de la bravura, la nobleza. El concepto de la bravura genética ha ido desarrollándose a lo largo del tiempo y hoy día ya no podemos analizarla solamente como la capacidad de lucha del toro aunque esta venga acompañada del ansia de coger los vuelos del capote y la muleta, sino que tenemos que analizarla como la conjunción de un grupo de caracteres: apretar, salirse suelto del caballo, arrancarse de lejos, emplearse en cada una de sus embestidas, fiereza (casta), fijeza, movilidad, galope en sus desplazamientos, escarbar, potencia alegría, querencia, desarrollo de sus ansias de combate a lo largo de la lidia, rectitud de las embestidas, recorrido, meter la cara, ritmo, nobleza repetir, reponer, frenarse, cabecear, gazapear, etc... Como valorar esta multitud de caracteres El manejo de tan múltiples caracteres solo es posible si se crea un banco de datos de la amplitud suficiente para poder estudiar la heredabilidad de los mismos y así poder diseñar “El modelo Animal” que haga posible la selección de estos caracteres. La técnica genética y el manejo de los caracteres son según mi personal opinión la forma futura de seleccionar en las ganaderías bravas ¿QUE BUSCO YO Y QUE BUSCA MI PADRE? Partimos de un patrón familiar, de una forma de embestir que ha hecho del toro de “Juan Pedro” un toro único especial. La bravura ha de ser integral el toro ha de acometer en todos los tercios y el toro ha de acometer de forma constante de ahí la importancia de la duración como componente de la bravura Yo he intentado buscar un toro que tenga más profundidad. ¿Qué es la profundidad? Es incidir concentrarse en la búsqueda de una serie de caracteres ya definidos por mi padre. 382
Historia de la ganadería Juan Pedro Domecq Emplearse Fiereza Recorrido Humillación Y una novedad el final: Como acaba un toro el muletazo hacia arriba, a su altura o hacia abajo. Y cuál es el toro profundo el toro que busco. El toro que tiene potencia, se emplea, humilla y tiene un gran final persiguiendo los vuelos de la muleta bien abajo. Partiendo de la base de caracteres diseñada por mi padre y con el fin de utilizar todo lo que la inteligencia artificial es decir el ordenado tratamiento de los múltiples caracteres he pasado a numeralizar todos los caracteres unos en base 3 y otros en base 5. Es por tanto básico en primer lugar la correcta valoración de estos caracteres que definen el comportamiento en la lidia Este conjunto de caracteres que conforman el núcleo de la selección del toro de lidia, lo he dividido en 22 en lugar de los 24 que tenía mi padre a los que añado como complemento tres notas, que puntúo del 0 al 5 . Mi padre valoraba de 0 a 10 pero al a analizar la base de datos observamos que estaba más bien sesgada del 5 al 10. Es mas fácil puntuar de 0 a 5 y ayuda a marcar más las diferencias sobre todo las negativas. La primera nota se refiere a la bravura del animal, con el concepto de bravura integral que al principio definí; la segunda nos mide la toreabilidad desde un aspecto de conjunto y la tercera es la nota de la profundidad. He pasado a evaluar numéricamente estos 22 caracteres sobre base 5 aquellos en los que más quiero incidir y sobre base 3 los restantes. Esto me ha permitido concentrarme en las virtudes del toro que busco y diferenciar los pequeños matices mas allá de las notas generales al llevar la puntuación a 66 puntos. 383
Juan Pedro Domecq Morenés Esta puntuación solo numérica me permitirá en un futuro incidir en una mejor valoración y búsqueda del potencial genético con la utilización de la tecnología algorítmica. Hoy día el ganadero tiene que tener en cuenta tres factores fundamentales, en la crianza del toro de lidia: 1.- La Selección Genética 2.- El manejo y preparación de sus animales. 3.- La Morfología La fuerza, la movilidad y por ende la bravura tienen tanto un componente genético, como de manejo. Cual es más importante. Ambos el uno sin el otro hace que los toros embistan, los dos son determinantes en la consecución de un toro bravo Hay que tener una naturaleza fuerte pero se podrá desarrollar más esa naturaleza si se entrena y la sanidad es perfecta. Para que el comportamiento del toro sea el idóneo el soñado la bravura basada y buscada en la selección genética tiene que ir acompañada de un correcto manejo. El ganadero no solo debe acertar en la selección genética en la correcta combinación de caracteres sino que sin un manejo acorde el toro no podrá desplegar hoy en día sus facultades debido a las exigencias de duración y volumen de la tauromaquia de nuestros días. Manejo basado en la alimentación, sanidad y ejercicio físico. Hoy en día además vivimos afectados seriamente por el entorno por factores medio ambientales y externos fuera de nuestro control que inciden en el stress del toro ´. Temperatura, transporte, corrales El manejo es fundamental en el comportamiento del toro. El toro sano y en plena forma física dura más y embiste más y hará que cada toro de verdad desarrolle su potencial genético de mayor o menor bravura. 384
Historia de la ganadería Juan Pedro Domecq Mi padre ha sido un constante investigador e innovador en el análisis genético y de alimentación del toro bravo. Desarrollo el tauródromo, la alimentación compensada obligando a que el toro coma la debida proporción de volumen y pienso para evitar la acidosis y los consecuentes daños hepáticos y que ha sido una gran evolución en la alimentación animal. El unifeed y el tauródromo han sido contribuciones fundamentales en la mejora del manejo del toro bravo. Yo he seguido investigando y evolucionando en la búsqueda del manejo perfecto. Es un cumulo de múltiples detalles. Mantener la misma alimentación a lo largo de su último ciclo de vida, e incluso apartar las corridas de toros varias días antes de su embarque también ayuda al mejor manejo del toro bravo. El enfundado ha sido otro importante avance disminuyendo en gran proporción el número de bajas por peleas y manteniendo los pitones en su verdadera esencia al preservarlos a su origen y manteniendo al máximo la dureza y longitud de los mismos. Por tanto el Toro es la alquimia de Genética, manejo y morfología. El tercer pilar del trabajo y selección ganadera es el trapío la belleza animal los determinados fenotipos que ayuden al toro a embestir. Para mí el trapío es el tipo de toro que gusta en cada plaza y por consiguiente a cada público. Las hechuras son las formas físicas que determinan el trapío. El toro ha de tener un determinado volumen que le da apariencia física expresividad sensación de toro y con ello trapío. El trapío ideal es que cada plaza y cada publico determina que toro es el que más le gusta. Hay muchas mujeres guapas y sobre el gusto no hay nada escrito. La diferencia de trapíos entre plazas de primera y otras la determina un mayor volumen y una mayor longitud de pitón. 385
Juan Pedro Domecq Morenés Pero si hay una serie de caracteres que facilitan la embestida del toro, la longitud del toro, el cuello, la altura, El toro ha de ser bajo de agujas y estar cerca de tierra la estrechez de sienes y esta combinación de caracteres físicos harán un toro mejor dotado para embestir. Y como ha evolucionado el toro de mi padre Busco un toro de cuello largo, estrecho de sienes y con el pitón hacia arriba. La morfología es un factor fundamental en la búsqueda de la embestida y el complemento ideal de la Bravura. Tan es así que por primera vez tengo dos sementales seleccionados solo sobre la base de su morfología. Y todo ello para que, para que un toro emocione, emocione con sus embestidas, para que el torero cincele su obra, para que el publico vibre y se alborote. Porque el Ganadero que no se adapta a los gustos del público de cada época no pervive y esto es el grandioso legado que me han dejado mis antepasados, el encaste determinante en la Historia actual de la Tauromaquia. 386 Fig. n.º 77.- Hierro Domecq.
Historia de la ganadería Juan Pedro Domecq BIBLIOGRAFÍA Delgado Josef, Illo (1796): La Tauromaquia o arte de torear, Cádiz, Manuel Ximénez Carreño. Montes, Francisco, Paquiro (1836): Tauromaquia completa o artede torear, tanto a pie como a caballo, Madrid. Rojas y Solís, Ricardo de, Marqués de Tablantes (1917): Anales de la Plaza de Toros de Sevilla. 1730-1835; Sevilla, Oficina Tipográfica de la “Guía Oficial”, Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Vázquez, Luis; Gandullo Luis y López de Saa, Leopoldo (1895) La Tauromaquia, Madrid, Mariano Núñez Samper. Escrita bajo la dirección técnica de de Rafael Guerra, Guerrita. Vera, Alberto, Areva (1959): Ganaderos de Antraño, Madrid, Artes Gráficas. 387