Cartas (1604-1633), de Lope de Vega [Reseña]
Full text
Atalanta -Revista de las Letras Barrocas 200 Cartas (1604-1633), de Lope de Vega Ed. Antonio Carreño (Madrid, Cátedra, 2018) Único e incluso excepcional puede considerarse el epistolario de Lope de Vega, pues es uno de los más completos y complejos que se conservan de un ingenio de nuestro Siglo de Oro. Estas cartas no gozan únicamente de un increíble valor como documento literario, sino que constituyen un maravilloso testimonio histórico-biográfico acerca del Fénix y todo el ámbito literario y cortesano en que se desarrolló su peripecia vital. Hemos de agradecer el privilegio de esta lectura en primera instancia al duque de Sessa, amigo y protector de Lope. Las cartas que el dramaturgo dirigió a su mecenas están fechadas de 1606 a 1633, abarcando gran parte de la vida adulta del autor. El interés casi obsesivo de don Luis Fernández de Córdoba por coleccionar y conservar estas misivas garantizó que pudiesen preservarse juntas y llegasen hasta los estudiosos interesados en la figura del Fénix de los Ingenios. Gracias a ello, a día de hoy pueden ser puestas a nuestra disposición. La última edición de este conjunto epistolar ha visto la luz este mismo año, publicada dentro de la colección Letras Hispánicas de Ediciones Cátedra. Ha corrido al cargo de Antonio Carreño, profesor emérito de la Universidad de Brown cuyos artículos e impresionantes ediciones de la obra de Lope de Vega le han llevado a ser considerado el mejor lopista de nuestro tiempo. Esta edición que tenemos ante nosotros incluye las misivas que el Fénix redactó de 1604 a 1633, descartando las epístolas literarias incluidas en La Filomena, La Circe y el Isidro, así como las aprobaciones, censuras, elogios y prólogos que Lope incluye en libros ajenos. El volumen se compone casi en su totalidad por las cartas dirigidas al duque de Sessa. Asimismo, a este conjunto vienen a sumarse algunas otras, entre las que destacan las dirigidas a don Luis de Góngora. Sin embargo, el editor no descarta que pudiesen aparecer en un futuro otras misivas de interés, desconocidas a día de hoy. Así pues, la recopilación del epistolario del dramaturgo, lejos de presentarse como un proyecto completo y cerrado, lo hace como un proceso constante de revisión y ampliación que avanzará según lo hagan las investigaciones sobre el Siglo de Oro. Las cartas aparecen precedidas de una magnífica introducción que nos ofrece un estudio exhaustivo acerca del contexto, contenido y estilo de las cartas que resulta esencial para que la lectura del epistolario sea lo más completa y satisfactoria posible. Las
Reseñas bibliográficas 201 misivas están enumeradas correlativamente a partir de la primera, fechada en 1604, y encabezadas por epígrafes que pretenden ayudar al lector a identificar detalles de interés. El mismo cometido persigue el breve resumen aludiendo al contenido que antecede al cuerpo de cada carta. Por su parte, esta edición crítica se completa con unas precisas notas que se incluyen al final de cada misiva y no como apostillas a pie de página. En ellas podemos encontrar los distintos testimonios y el cotejo de variantes, junto a anotaciones explicativas, referencias contextuales y literarias y aclaraciones de significado. En cuanto al contenido de las misivas, este es de lo más variado. En este sentido, no hemos de olvidar que, en su concepción, estos textos pertenecían al ámbito privado y su autor no les suponía otro lector más allá del destinatario a quien se dirigía. Tal vez por ese carácter íntimo y confidencial, Lope no se censura. Tiene consejos para todo, opiniones que no oculta, críticas que no calla y anécdotas que expone sin sonrojo. Así, a través de sus cartas nos hace partícipes de su vida cotidiana, asistimos con él a las academias literarias de Madrid y a sus teatros, nos enteramos de las nuevas de la Corte y tenemos que reprimir alguna sonrisa avergonzada ante el relato de sus amoríos y sus comentarios eróticos. Sin embargo, no solo nos vemos inmersos en el mundo de Lope de Vega y su manera de concebirlo, sino también en el del destinatario de la mayor parte de las cartas: el duque de Sessa. Don Luis Fernández de Córdoba es una presencia permanente a la que llegamos a conocer casi tanto como al propio Lope, pese a que no dispongamos de sus respuestas. Por lo que respecta al estilo, no hemos de engañarnos pensando que, debido a ese carácter familiar que ya hemos mencionado, pueda resultar desenfadado y carente de valor literario. Nada más lejos de la realidad. Lope cuida mucho la redacción de sus cartas. Utiliza un lenguaje limpio y sencillo, una sintaxis clara y no pierde nunca de vista que escribe a Sessa o para Sessa, por lo que mantiene siempre la corrección debida a alguien de su linaje. Asimismo, en ocasiones el autor introduce citas cultas para hacer gala de su erudición, pero esto no es moneda común en el epistolario del Fénix. En definitiva, esta colección de cartas constituye un interesantísimo testimonio vital e histórico puesto que nos permite acercarnos a un Lope muy humano, pero también a ese sujeto literario y cortesano que trató con personajes procedentes de diversos estratos sociales. Goza, además, de un increíble valor literario propio de la pluma que las escribió, pese a no tratarse de textos pensados para ser publicados o representados. No obstante, pese a que la conjunción del estudio previo y las notas dan como resultado una
Atalanta -Revista de las Letras Barrocas 202 completísima edición crítica, su lectura estaría recomendada para un público académico, pues un lector no especializado podría perderse entre referencias inalcanzables para él. En consecuencia, esta edición crítica constituye una herramienta fundamental al servicio de investigadores, estudiantes de Filología y personas interesadas o apasionadas por el Siglo de Oro y por la figura de Lope de Vega. Mª ÁNGELES GARCÍA MARÍA