Nec aquarum natura miraculis cessat. Losa caminos de África en la historia natural de Plinio.
Abstract
El presente trabajo estudia la descripción el agua en la Naturalis Historia de Plinio, y de qué modo contribuyó a formar la idea pliniana del continente africano. El trabajo se divide en seis capítulos, y parte de la idea de que la descripción de las aguas de África sirvió no sólo como forma de delimitar el espacio geográfico sino también como elemento discursivo: la enumeración de cuencas fluviales y fuentes permitió unir puntos geográficos separados y a la vez conciliar la observación científica con la memoria mítica.
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1 Nec aquarum natura miraculis cessat Los caminos de África en la Historia Natural de Plinio Tesis Doctoral presentada por Adriano Duque Universidad de Sevilla. Departamento de Filología Griega y Latina Directores: Juan Gil Fernández y Rocío Carande Herrero
2 ÍNDICE PÁGINA Introducción 4 1. La Historia Natural 4 2. La concepción del mundo 6 3. Magna his libido coitus 14 4. Geografía y corografía 18 5. El mapa 25 6. La idea de África 26 7. De la geografía al mito 31 8. El presente trabajo 33 Capítulo 1: Las tradiciones africanas en Plinio 35 1.1. Fuentes autóctonas 48 1.2. Los pueblos de África 51 1.3. Los blemies 56 1.4. Los pueblos que cambian de sexo 62 1.4.1 Tipos de transformación 65 1.4.2. Cambio de sexo y folklore 70 1.5. El conocimiento de África a partir de los textos africanos 72 1.5.1. Autores 73 1.5.2. La agricultura de Magón 82 1.5.3. El África de Juba 83 1.5.4. La racionalización del mito 87 1.5.5. Hércules en el Mediterráneo 91 Capítulo 2: Tiempo y espacio 97 2.1. Las Fuentes del Nilo 104 2.2. El periplo del Nilo 108 2.3. El origen y el viaje en el tiempo 110 2.4. Tipología y exokeanismos 116 2.5. Temporalización del espacio 118 Capítulo 3: El espacio mítico 121 3.1. Los ríos comunicantes 125
3 3.2. La personificación de las aguas 131 3.3. La diosa África 137 Capítulo 4: El espacio simbólico 142 4.1. Las zonas de África 144 4.2. Criaturas africanas 148 4.3. El thiasos marino 163 Capítulo 5: Paradoxografía. El espacio imaginario 175 5.1. Mirabilia fontium et fluminum 180 5.2. El mundo como representación 187 5.3. El espacio inestable 189 Capítulo 6: El África peligrosa 196 6.1. El hombre frente al peligro 205 6.2. Periculum y paradoxografía 206 6.3. El África en los triunfos romanos 208 Conclusión 219 Bibliografía 224
4 INTRODUCCIÓN Los estudios sobre el conocimiento geográfico de África en la Antigüedad se han centrado sobre todo en la contribución de los geógrafos en lengua griega y latina. A través del análisis de autores como Heródoto, Aristóteles, Estrabón o Plinio, los estudiosos como Jehan Desanges o Pietro Janni han tratado de explicar cómo el descubrimiento de África justificó el paso de la visión de un espacio determinado por las rutas marítimas, en el que los continentes constituirían grandes masas insulares, a la concepción de la οἰκουμένη como un gran territorio en torno al cual los mares no serían sino grandes lagos oceánicos. El presente trabajo se basa principalmente en la Historia Natural de Plinio y estudia de qué modo el autor romano utilizó la descripción del agua como un elemento fundamental para organizar su descripción del espacio africano. Tomando como referencia los testimonios de los viajeros grecolatinos, pero también las tradiciones vernáculas africanas transmitidas por autores como Juba II, mi estudio expone la concepción que Plinio tenía del espacio africano, y muestra hasta qué punto la descripción de las aguas de África le permitió conciliar distintas tradiciones sobre este continente. Tras examinar la descripción que Plinio hace del río Nilo como frontera física y temporal, el estudio se centra en la caracterización de las aguas como espacio mitográfico entre el mundo grecorromano y África, para concluir que los relatos míticos permitieron generar un espacio moral que podía incorporar visiones contradictorias de África. A continuación, el estudio se dirige hacia la descripción de las maravillas de África, reconociendo con ello el papel fundamental de la Historia Natural no ya como descripción del territorio africano sino como una interpretación de los fenómenos que la conforman. Finalmente, el estudio considera la noción de peligro en la Historia Natural y de qué forma dicha noción permitió elaborar una descripción del continente como un espacio simbólico que conciliara la visión nueva de un mundo desconocido con los principios de la civilización romana. 1. LA HISTORIA NATURAL Compuesta entre los años 77 y 79 d. C., la Historia Natural constituye un compendio enciclopédico que abarca la descripción del universo y el mundo, el hombre, los reinos animal y vegetal, su farmacopea y el reino mineral. Pero la novedad de Plinio consistió en la incorporación de la geografía a la concepción general de la naturaleza. En este sentido, escribe Juan Paniagua, “La apertura de la obra con la sección dedicada a la geografía por fuerza debe obedecer a las
5 implicaciones que habían asumido esta disciplina y su conocimiento en Roma en el último siglo. Toda la Historia Natural recibe como marco la descripción geográfica del mundo conocido, en el que se desarrollan y tienen lugar todos los demás contenidos que plantea Plinio en la obra, antropológicos, zoológicos, botánicos y mineralógicos”. 1 Lejos, sin embargo, de presentar una visión equilibrada del mundo, Plinio presta especial atención a los artículos e intereses comerciales del Imperio Romano; así, mientras que los libros II y IV se consagran a Europa, Plinio anuncia al final de este último su intención de ocuparse de África y Asia. 2 La cercanía del continente africano a la urbe romana resulta de especial relevancia, ya que permite que Plinio acceda a todo un caudal de información que sin duda le resultaba más accesible. La descripción del conocimiento sobre el continente africano depende, según hemos visto, de un mecanismo de síntesis del conocimiento científico. Dicha descripción ayuda a situar los conocimientos adquiridos en el plano físico de la realidad. En su libro Pliny the Elder’s ‘Natural History’, Trevor Murphy escribe que el material etnográfico de Plinio no estaba destinado a establecer un catálogo descriptivo, sino a delimitar los límites del mundo conocido y del poder romano; 3 del mismo modo, Greg Woolf llama la atención sobre el hecho de que Plinio subordinara la historia a la geografía. A través de un esquema tomado de la literatura de los periplos, Plinio organiza la información disponible y la sitúa en un espacio universal en el que presente y pasado mítico se unen: The ethnographic structure of the world, it insinuates, derives from its overall shape, not from the contingent chance of the moment at which Pliny surveyed it. 4 El modelo de los periplos púnicos y griegos permitió, por otra parte, a Plinio establecer un hilo conductor sobre el que organizar la información recibida, a la vez que le sirvió de recurso narrativo en el que integrar la visión de autores como Eratóstenes, que concebían el mundo como una masa acuática sembrada de islas: en la obra de Plinio, la búsqueda de las fuentes del Nilo se convierte en un hito de especial importancia, no sólo porque afirmaba el carácter continental del África sino también porque su búsqueda permitía mantener la idea de un mar circundante que englobaría las diferentes masas terrestres. 1 PANIAGUA AGUILAR 2006, p. 163. 2 PLIN. 4, 122. 3 MURPHY 2004, p. 213. 4 WOOLF 2011, p. 11.
6 2. LA CONCEPCIÓN DEL MUNDO La concepción helenística del continente africano ha sido expuesta por Christian Jacob, que en su exposición sobre la cartografía en época helenística señala hasta qué punto la visión geográfica dependía de un conocimiento basado, más que en la localización de los elementos geográficos, en su evocación poética. 5 Frente a esta visión poética de la realidad, Jacob contrapone la obra de Anaximandro, a quien la tradición identifica como el primer geógrafo, y cuya aportación habría consistido en componer una serie de listas de nombres agrupados por categorías y con clara función mnemotécnica. 6 Concebido en el siglo VI a. C. para delinear las rutas marítimas entre la ciudad de Mileto y sus colonias en el Mar Negro y el Mediterráneo, el mapa de Anaximandro tenía forma esférica, similar a la de la base de una columna, y su altura sería un tercio del diámetro de la base; 7 en el centro de la esfera se encontraba el mar Mediterráneo. El mapa se hallaba dividido por una línea horizontal que tocaba la ciudad de Delfos, el centro del mundo. 8 En la parte superior se encontraría la región de Europa, y en la parte inferior Asia. El mundo habitado consistía en dos pequeñas zonas al norte y al sur del mar Mediterráneo. Según Naddaf, el centro geográfico se hallaba en la ciudad jonia de Mileto o incluso en la ciudad de Teos, situada en el delta del Nilo Tomando como referencia la obra de Heródoto, Naddaf señala la diferencia fundamental entre la tierra (γῆ) y la tierra habitada (οἰκουμένη); según Heródoto, lo que los escritores clásicos consideraban como una esfera no era la zona habitada sino la tierra en general, lo que abría la posibilidad de considerar tres masas continentales: 9 γελῶ δὲ ὁρέων γῆς περιόδους γράψαντας πολλοὺς ἤδη καὶ οὐδένα νοονεχόντως ἐξηγησάμενον: οἳ Ὠκεανόν τε ῥέοντα γράφουσι πέριξ τὴν γῆν ἐοῦσαν κυκλοτερέα ὡς ἀπὸ τόρνου, καὶ τὴν Ἀσίην τῇ Εὐρώπῃ ποιεύντων ἴσην. ἐν ὀλίγοισι γὰρ ἐγὼ δηλώσω μέγαθός τε ἑκάστης αὐτέων καὶ οἵη τις ἐστὶ ἐς γραφὴν ἑκάστη. 10 Para Germaine Aujac, la alusión de Heródoto se refiere con toda probabilidad a la representación de las periodoi ges (circuits of the earth) que se representaban en bronce o madera 5 JACOB 1990, p. 23. 6 Ibíd., p. 38. 7 KAHN 1960, p. 81. 8 Esta visión de la superficie terrestre fue expresada por Agatémero, Hist. 1, 2: Οἱ μὲν οὖν παλαιοὶ τὴν οἰκουμένην ἔγραφον στρογγύλην, μέσην δὲ κεῖσθαι τὴν Ἑλλάδα, καὶ ταύτης Δελφούς· τὸν ὀμφαλὸν γὰρ ἔχειν τῆς γῆς. Cf. BOUCHET 2010, que examina la cuestión de la centralidad del mundo en Isócrates y su relación con el modelo de desarrollo en Atenas. 9 NADDAF 2002, p. 36. 10 HDT. 4, 36.
7 pintada. 11 La representación pictórica de la tierra remitía, a su vez, a un modelo homérico que la concebía como una proyección de la esfera celeste sobre una superficie plana; esta representación fue criticada por Heródoto, según el cual no podía comprobarse que el mundo habitado estuviera rodeado de agua en toda su extensión. Basándose en la expedición de Necao, rey de Egipto (609- 594 a. C.), que había conseguido circunnavegar la extensión de África a lo largo de tres años, Heródoto afirmaba que el continente africano se hallaba rodeado de agua excepto en la pequeña parte que lo comunicaba con Asia. Partiendo de un modelo de exploración que descartaba la simple especulación teórica, Heródoto insistió en elaborar lo que Aujac llama una empirical cartography founded on exploration and travel: 12 para él, Asia se hallaba habitada tan sólo hasta la India, y más allá se extendía un desierto desconocido; en el caso de Europa, nadie sabía a ciencia cierta si el mar la bordeaba al norte o al este; más allá de las elucubraciones teóricas de los filósofos griegos, Heródoto proponía con ello un método de conocimiento basado en la experiencia personal: Οἱ δὲ ὁρμηθέντες ἐκ Κασπατύρου τε πόλιος καὶ τῆς Πακτυϊκῆς γῆς ἔπλεον κατὰ ποταμὸν πρὸς ἠῶ τε καὶ ἡλίου ἀνατολὰς ἐς θάλασσαν, διὰ θαλάσσης δὲ πρὸς ἑσπέρην πλέοντες τριηκοστῷ μηνὶ ἀπικνέονται ἐς τοῦτον τὸν χῶρον ὅθεν ὁ Αἰγυπτίων βασιλεὺς τοὺς Φοίνικας τοὺς πρότερον εἶπα ἀπέστειλε περιπλέειν Λιβύην. 13 Anaximandro presenta el mundo como una entidad limitada y mensurable. Según él, la tierra se compone de un cilindro tres veces más ancho que largo, ocupado en un lado por el espacio terrestre y en el otro por el Tártaro; así, la tierra se muestra como un cuerpo geométrico susceptible de ser representado. Para ello, Anaximandro desarrolla un modelo esquemático y miniaturizado y sugiere la posibilidad, al menos teórica, de la existencia de un mundo habitado en las antípodas. 14 La carta terrestre viene a ser una teorización de los diferentes modelos anteriores y supone el nacimiento de un modelo analógico que se extenderá a autores como Hecateo de Mileto. 15 11 AUJAC 1987, p. 135. 12 Ibíd., p. 136. 13 HDT. 4, 44. 14 AUJAC 1987, p. 36. 15 Ibíd., p. 208.
8 Reconstrucción del mapa de Hecateo (http://cartographic-images.net/Cartographic_Images/108_Hecataeus.html La geografía de Hecateo de Mileto mejora el modelo de Anaximandro, ya que amplía la esfera terrestre y la divide en dos periplos: el primero alcanza la región del Mediterráneo hasta la tierra de los escitas y el segundo comprende el periplo del mar Eritreo. Siguiendo el curso del periplo, Hecateo ofrece la descripción de los pueblos que lo habitan y con ello formula el modelo de exploración de escritores como Heródoto; la utilización del periplo le permite relacionar elementos distantes sin conexión aparente, incluyendo las constelaciones celestes. Según Jacob, el texto de Hecateo inaugura un proceso discursivo en el que las ideas personales se imponen a la descripción geográfica. La división del mundo en una dimensión cartográfica permite concebir las masas acuáticas como delimitadoras del mundo habitado; en la medida en que aportaba una visión bidimensional del espacio, la carta permitía conectar puntos geográficos remotos,
9 estableciendo con ello un nuevo principio de coherencia y justificando “su particular estatus como pieza básica de argumentación en la configuración continental del orbe”. 16 La descripción del globo terrestre sobre un modelo cartográfico encuentra su máximo exponente en la obra de Heródoto, quien no sólo reconoce la obra de sus antecesores, sino que también critica su método de representación. Según Heródoto, la visión de Anaximandro denotaba una visión idealizada del mundo que nada tenía que ver con la realidad: frente a esta idealización, Heródoto propone el desarrollo de un modelo basado en la observación empírica, que tiende a organizar a los pueblos por regiones geográficas. Tomando como referencias el mar Eritreo, el Caspio, el Ponto, el golfo de Miriandro o el cabo Triopio, Heródoto intenta elaborar un modelo cartográfico que da pie a la exploración etnográfica de los distintos pueblos que habitan el mundo. La construcción del espacio llevada a cabo por Heródoto se tradujo en una delimitación de las masas continentales, destinada no a guiar a los navegantes sino a imponer la visión de un modelo organizado políticamente en torno a un único centro de poder. 17 En su estudio sobre cartografía en la antigüedad, Jacob critica el método de trabajo que atribuía a los autores grecolatinos una observación directa de la naturaleza, ya que dicho método supone la aplicación de la ciencia exacta actual a un fenómeno de la Antigüedad Tardía; propone, en cambio, Jacob considerar el papel fundamental que la interpretación de textos antiguos tiene en la formación de la idea del mundo en época clásica. 18 Sin pasar por alto este esfuerzo de interpretación, estudios recientes como los de Pietro Janni han destacado la importancia que tiene la noción de espacio en la historiografía clásica; 19 Para Janni, la geografía antigua en general se caracteriza por una concepción hodológica que establecía los puntos geográficos en una línea continua marcada por el itinerario de las diferentes navegaciones; el espacio se concibe, así, a partir de una serie de itinerarios y periplos referidos, respectivamente, a las vías de comunicación y a la enumeración de las poblaciones costeras del mar Mediterráneo. Del mismo modo que las islas de Cerdeña y Sicilia habían constituido el punto de apoyo para la dominación romana del Mediterráneo, 20 la descripción de la insularidad de África permitía acotar y reconocer los límites del conocimiento del continente africano, estableciendo a la vez un principio de separación que 16 GÓMEZ ESPELOSÍN, p. 252; cf. JACOB 1997, p. 171. 17 JACOB 1990, p. 62. 18 JACOB 1985, p. 38. 19 JANNI 1984. 20 CHIAI 2014, p. 52.
16 naturaleza, el continente africano se erige en un terreno de voluptuosidad donde todo es posible y donde la naturaleza se enfrenta una y otra vez a los excesos de la hibridez. El hecho de que en este pasaje los animales se congreguen en torno a las aguas del río apunta, por otro lado, a la importancia que las aguas de África desempeñan en la formación de la idea del continente africano, no ya como elemento singular, sino como forma de establecer la diferencia entre lo fantástico y lo verosímil. La descripción de las aguas como elemento narrativo constituye, en definitiva, un motivo recurrente en la literatura paradoxográfica griega y latina, basado en una visión insular del mundo donde las tierras se prestan a una transformación constante. Ya se trate de describir las razas maravillosas o los animales fantásticos, la presencia de las aguas y su capacidad para mutar la realidad se convierten en principios de legitimación y pasan pronto a expresar la helenización o incluso la romanización del continente africano. La hibridez del continente africano, concebido como una zona intermedia, se revela como una categoría que excede la coherencia del discurso geográfico y que ayuda a definir estrategias discursivas que ponen en tela de juicio la visión que su audiencia tiene del continente africano. La hibridez propuesta por Plinio permite, elevar los elementos de África a un nivel de abstracción sin precedentes, así como exponer las contradicciones y singularidades del continente sin abandonar con ello el sistema epistemológico del mundo grecorromano. La transición de África desde un territorio independiente a una provincia se define, así, por la tensión entre la idea que los romanos se hacen de África y la propia realidad que el continente brinda a sus habitantes o a sus exploradores. La descripción de África como una región eminentemente acuática permitió a Plinio recopilar las tradiciones anteriores sobre la constitución física del universo. 50 Frente a autores como Thomas R. Laen, para quien el elemento característico de la Historia Natural estaría en su particular falta de simetría, 51 Sorcha Carey y Mary Beagon han querido ver en la obra de Plinio una estrecha correspondencia entre descripción y contenido. La división de la Historia Natural en treinta y seis libros es reflejo de la habilidad del escritor para reproducir una realidad que se desarrollaba fuera del texto; dicha división no iría encaminada a elaborar una lista de particularidades, sino a ofrecer una visión unitaria y literaria del mundo. 52 Al dividir y clasificar sus observaciones sobre el mundo natural, Plinio adoptaba en realidad un procedimiento topográfico firmemente anclado en el desarrollo de una visión temporal del espacio. 53 Esta definición 50 UNWIN 1992, p. 52. 51 LAEHN 2013. 52 CAREY 2003, p. 19. 53 UNWIN 1992, p. 53.
17 topográfica de la geografía adquiere un sentido temporal que permite a Plinio describir con cierto detalle los diferentes elementos de la realidad. En lo que se refiere a la estructura de la obra, y retomando la propuesta de A. Locher, quien cree reconocer la existencia de unidades estructurales (structural units) sobre las que se organiza el caudal de información, Thomas Laen propone una división de la obra sobre un principio anular en el que los capítulos de cada sección vendrían a explicar los anteriores, y en el que el criterio naturalista se impondría al geográfico; en este sentido, los elementos disonantes deberían verse no ya como digresiones sino como elementos orgánicos de la estructura global. De esta división habrían surgido los grupos de libros: diez libros sobre la naturaleza inanimada (1-5; 32-36); ocho libros sobre los animales (6-10; 27-31) y dieciséis libros sobre las plantas (11-18; 19-26). 54 La concepción del espacio de África se infiere con toda claridad a partir de las fuentes utilizadas por Plinio en la Historia Natural. Solo para lo que se refiere a Etiopía, Plinio parece haber seguido la obra de periplógrafos como Hanón, Éuforo, Eudoxo, Timóstenes, Clitarco, Polibio y Jenofonte de Lámpsaco; 55 de Marco Agripa habría tomado Plinio no pocos conocimientos acerca de la dimensión y medida de las regiones, mares y continentes; 56 la obra de escritores como Hanón o Eudoxo de Cnido le habría proporcionado, por último, un método de exploración costera basado en la descripción de puntos geográficos y la estimación de las distancias entre dos puntos concretos. En este sentido, la Historia Natural seguía la composición de itinerarios como el de la Tabula Peutingeriana o las tradicionales rutas comerciales entre Roma y África. Más que describir el espacio, el propósito de este tipo de representación habría consistido en describir los hitos por los que el individuo debía pasar antes de alcanzar su destino; el establecimiento de las rutas servía para determinar no sólo qué información se hallaba disponible sino también cuál podía ser relevante para el lector. Mientras que la descripción geográfica moderna utiliza los hitos geográficos como puntos de orientación, Plinio prefiere utilizar un método tomado del periplo donde cada uno de los puntos geográficos se sitúa en relación al que lo precede inmediatamente, excluyendo la existencia de un punto final. 57 54 LOCHER 1986. 55 HEALEY 1999, p. 45. 56 Ibíd., p. 44. 57 BEKKER-NIELSEN 1988, pp. 157-158.
18 4. GEOGRAFÍA Y COROGRAFÍA La representación del continente africano en Plinio remite en última instancia a una diferencia fundamental entre los conceptos de geografía y corografía. En su introducción a la Historia Natural, al relacionar el contenido del libro III, Plinio declara su intención de describir los accidentes geográficos y las gentes que habitaron cada una de las regiones: L. III CONTINENTVR. situs, gentes, maria, oppida, portus, montes, flumina, mensurae, populi qui sunt aut fuerunt Baeticae. 58 En la medida en que introduce la relación de los pueblos del pasado, la descripción de Plinio se aleja de la descripción topográfica e introduce un elemento de temporalidad. Por otra parte, la inclusión de ciudades, puertos, mares y ríos tiene más que ver con la corografía que con la descripción geográfica. En la introducción a su Geografía, Ptolomeo define la geografía como una imitación delineada de la parte de la tierra que abarca nuestro conocimiento: Τάδε ἔνεστιν ἐν τῷ πρώτῳ βιβλίῳ. Τίνι διαφέρει γεωγραφία χωρογραφίας. Τίνα δεῖ ὑποκεῖσθαι πρὸς τὴν γεωγραφίαν. Πῶς ἀπὸ τοῦ σταδιασμοῦ τῆς τυχούσης ἰθυτενοῦς διαστάσεως, κἂν μὴ ὑπὸ τὸν αὐτὸν ᾖ μεσημβρινὸν, ὁ τῆς περιμέτρου τῆς γῆς σταδιασμὸς λαμβάνεται, καὶ τὸ ἀνάπαλιν. 59 El conocimiento geográfico tendía al reconocimiento de una estructura teórica que abarcara la naturaleza del mundo. 60 Para Ptolomeo, la corografía se centra en la descripción de las partes aisladas del mundo y la geografía se refiere al mundo en su totalidad; así, la descripción geográfica se basaría en un principio matemático, y la corografía solamente en la descripción topográfica. Partiendo de esta diferenciación, los geógrafos romanos adquirieron un marcado sentido utilitario que les llevaba no tanto a establecer conjeturas sobre la composición del mundo como a describir los elementos que lo integraban. A la descripción de las diferentes regiones los geógrafos romanos añadieron un elemento de comprensión histórica que se asociaba íntimamente al programa político de la conquista territorial. Para Tim Unwin, la descripción del territorio se asociaba íntimamente con la idea de conquista, y así la campaña de Alejandro sería un modelo de descripción geográfica. 61 En la medida que la geografía delineaba los límites del espacio corográfico, Ptolomeo reconocía los límites de su propio conocimiento, y proponía por tanto la ubicación del máximo 58 PLIN.1, 13. 59 PTOL. Geog. 1, 1-3. 60 ROLLER, p. 3. 61 UNWIN, p. 55.
19 posible de puntos geográficos, incluyendo el territorio completo de la οἰκουμένη. 62 Siguiendo este modelo, en el año 44 a. C. Julio César encargó a cuatro geógrafos griegos que compusieran un mapa del mundo conocido; tras la muerte de César, la responsabilidad de llevar a cabo la confección del mapa recayó en Marco Vipsanio Agripa, que completó el encargo bajo el mandato de Augusto. 63 En su reconstrucción del mapa de Agripa, J. J. Tierney supone que el mapa tendría una extensión de 30 x 60 pies y que sería una representación rectangular cuyo eje este-oeste ocupaba la parte horizontal. Situado en un lugar público a lo largo de la vía Flaminia, el mapa de Agripa se diferenciaba de mapas previos en que no representaba solamente el imperio romano, sino toda la extensión del mundo habitado, dentro de la cual el imperio romano ocupaba tan sólo una parte. Lejos de constituir una mera representación del mundo, la confección del mapa requería una explicación geográfica exhaustiva. En este sentido, la crítica ha llamado la atención sobre un pasaje en el que Plinio el Joven reseña la existencia de unos Commentarii Agrippae a los que se refiere como opisthographos quidem et minutissimis scriptos y que debían de explicar el sentido del mapa. 64 La exhaustividad de estas notas debió de contribuir al prestigio del mapa: cuanto más exacta fuera la información, tanto más prestigiosa sería la representación del mapa. Por otra parte, la fama de la obra radicaba no tanto en la persona que lo había compuesto como en la que lo había encargado; precisamente por esta razón, al referirse al mapa de Agripa, el mismo Plinio se maravillaba de que Agripa y el deificado Augusto pudieran haber cometido un error a la hora de medir la extensión de la Bética: Baeticae longitudo nunc a Castulonis oppidi fine Gadis C'C'L' et a Murgi maritima ora X'X'V' p. amplior, latitudo a Carteia Anam ora C'C'X'X'X'I'I'I'I' p. Agrippam quidem in tanta uiri diligentia praeterque in hoc opere cura, cum orbem terrarum orbi spectandum propositurus esset, errasse quis credat et cum eo Diuum Augustum? 65 La aportación principal del mapa de Agripa consistió en la delimitación de la οἰκουμένη: al dividir el territorio en una serie de secciones o rectángulos dispuestos en torno al Mediterráneo, surgieron tres regiones: Europa, Asia y Libia. 66 La separación del mundo en varios continentes 62 DILKE 1987ª, p. 183. 63 HARWOOD 2006, p. 23. 64 PLIN. epist. 3, 5. 65 PLIN. 3, 17. 66 TIERNEY, 1962-1964, p. 163; cf. PLB. 3, 37, 2: ταύτης διῃρημένης εἰς τρία μέρη καὶ τρεῖς ὀνομασίας, τὸ μὲν ἓν μέρος αὐτῆς Ἀσίαν, τὸ δ’ ἕτερον Λιβύην, τὸ δὲ τρίτον Εὐρώπην προσαγορεύουσι. τὰς δὲ διαφορὰς ταύτας ὁρίζουσιν ὅ τε Τάναϊς ποταμὸς καὶ Νεῖλος καὶ τὸ καθ’ Ἡρακλέους στήλας στόμα. Νείλου μὲν οὖν καὶ Τανάιδος μεταξὺ τὴν Ἀσίαν κεῖσθαι συμβέβηκε, πίπτειν δὲ τοῦ περιέχοντος ὑπὸ τὸ μεταξὺ διάστημα θερινῶν ἀνατολῶν καὶ μεσημβρίας.
20 tenía como propósito explicar la segmentación de la οἰκουμένη y dividir el conocimiento en unidades discretas. En este sentido, y del mismo modo que Eratóstenes había dividido la tierra en σφραγíδες o sellos, Agripa dividió la tierra en grupos de países, independientemente de su situación geográfica o política, hasta el punto de que, si Eratóstenes había determinado los límites de sus sellos en cuadriláteros irregulares, Agripa sigue el método de Estrabón y proporciona además la latitud y longitud (largo y ancho) de las unidades geográficas. 67 Desde el punto de vista de la corografía, la división del mundo terrestre en distintas regiones se prestaba a una corografía del espacio en zonas independientes, dentro de las cuales se situaban los diferentes hitos de la naturaleza. 68 Por otro lado, esta división planteaba la necesidad de establecer un criterio que integrara las diversas partes de la οἰκουμένη, y que distinguiera entre la representación en sí y el número de descripciones y leyendas que se atribuían a cada división. Para solucionar esta dificultad, los corógrafos griegos recurrieron a un sistema de representación basado a su vez en el periplo; el viaje de los periplógrafos proporcionó un modelo de organización que veía en la navegación costera un trayecto que lograba sobrepasar los accidentes geográficos. El desarrollo del método periplográfico conllevó, por otro lado, que quedara consagrada la idea de un mundo dominado por las masas acuáticas; está visión de una gran masa acuática jalonada de islas queda perfectamente expresada en un pasaje en que Estrabón explica que el mar, junto con los ríos, configura el terreno de los istmos, las penínsulas y los promontorios; según Estrabón, las aguas son, en definitiva, las que permiten reconocer el perímetro de los continentes y de las gentes que ocupan el espacio de los mapas regionales: Πλεῖστον δ’ ἡ θάλαττα γεωγραφεῖ καὶ σχηματίζει τὴν γῆν, κόλπους ἀπεργαζομένη καὶ πελάγη καὶ πορθμούς, ὁμοίως δὲ ἰσθμοὺς καὶ χερρονήσους καὶ ἄκρας· προσλαμβάνουσι δὲ ταύτῃ καὶ οἱ ποταμοὶ καὶ τὰ ὄρη. διὰ γὰρ τῶν τοιούτων ἤπειροί τε καὶ ἔθνη καὶ πόλεων θέσεις εὐφυεῖς ἐνενοήθησαν καὶ τἆλλα ποικίλματα, ὅσων μεστός ἐστιν ὁ χωρογραφικὸς πίναξ. 69 Más adelante, Estrabón vuelve a insistir sobre la insularidad de la οἰκουμένη: κεφαλαιώδεις λόγοι πάσης οἰκουμένης συντόμως ὑποτυποῦντες τὴν διάθεσιν. πίστις εἰκότων καὶ τεκμηρίων 67 TIERNEY 1962-1964, p. 166. 68 Al describir el proceso de composición de la Tabula Peutingeriana, Pascal Arnaud (2014, p. 33) describe el proceso de composición de los mapas grecorromanos y deduce que, mientras una persona ilustraba el mapa en sí, otro geógrafo se encargaba de recoger las leyendas que lo poblaban. 69 STR. 2, 5, 17.
21 βεβαίων τοῦ κατὰ μέρη τὴν γῆν καὶ τὴν θάλασσαν ἐνηλλάχθαι καὶ εἰς ἀλλήλας μετατεθῆναι. 70 En la práctica, el reconocimiento de la masa terrestre se anclaba en la necesidad de llevar a cabo expediciones que permitieran reconocer las diferentes masas terrestres no como regiones aisladas sino como unidades culturales o sociales; 71 entendida como unidad discrecional, la isla permitía concebir y compartimentar el espacio físico. 72 Para Gian Franco Chiai, la insularidad proporcionó además un marco de referencia para juzgar el territorio nilótico. 73 Descripciones como la de Estrabón, para quien las ciudades emergentes en la inundación del Nilo no parecían sino islas, 74 muestran hasta qué punto la insularidad permitía representar el paisaje nilótico y establecer un principio de correspondencia entre el río africano y el espacio marítimo. Chiai recoge en este sentido el testimonio de autores como Diodoro, 75 Estrabón 76 y Séneca; 77 al referirse a Polibio, Chiai menciona que en la Gallia Narbonensis había una región en forma de isla, delimitada por dos ríos y semejante al Delta del Nilo: Ἀννίβας δὲ ποιησάμενος ἑξῆς ἐπὶ τέτταρας ἡμέρας τὴν πορείαν ἀπὸ τῆς διαβάσεως ἧκε πρὸς τὴν καλουμένην Νῆσον, χώραν πολύοχλον καὶ σιτοφόρον, ἔχουσαν δὲ τὴν προσηγορίαν ἀπ’ αὐτοῦ τοῦ συμπτώματος. ᾗ μὲν γὰρ ὁ Ῥοδανός, ᾗ δ’ Ἰσάρας προσαγορευόμενος, ῥέοντες παρ’ ἑκατέραν τὴν πλευράν, ἀποκορυφοῦσιν αὐτῆς τὸ σχῆμα κατὰ τὴν πρὸς ἀλλήλους σύμπτωσιν. ἔστι δὲ παραπλησία τῷ μεγέθει καὶ τῷ σχήματι τῷ κατ’ Αἴγυπτον καλουμένῳ Δέλτα, πλὴν ἐκείνου μὲν θάλαττα τὴν μίαν πλευρὰν καὶ τὰς τῶν ποταμῶν ῥύσεις ἐπιζεύγνυσι, ταύτης δ' ὄρη δυσπρόσοδα καὶ δυσέμβολα καὶ σχεδὸν ὡς εἰπεῖν ἀπρόσιτα. 78 La inaccesibilidad del territorio constituye, en definitiva, una de las marcas características del territorio insular. Por otro lado, la necesidad de conocer el nuevo territorio justifica el desarrollo de un proceso de deducción analógica: del mismo modo que Polibio utilizaba el conocimiento del río Nilo para inferir la existencia del νῆσος de la Galia, los autores clásicos buscaron en su propio conocimiento una clave para descifrar el terreno que se abría ante sus ojos. 70 Íd., 1,1. 71 CONSTANTAKOPOULOU 2007, p. 50. 72 CHIAI 2014. 73 Ibíd., p. 101. 74 STR. 17, 1, 4. 75 D. S. 1, 36, 8. 76 STR. 17, 1, 4. 77 SEN. Nat. 4, 2, 11. 78 PLB. 3, 49, 5-8.
22 Así, la propia descripción del itinerario se convirtió en una fuente de información directa que tendía a establecer nuevas analogías entre la insularidad de la οἰκουμένη y las regiones insulares del interior. El desarrollo de obras como el Imperatoris Antonini Augusti Itinerarium en el siglo IV 79 y su señalización territorial, que marcaba 225 rutas (374 según Molina) para el transporte de tropas a lo largo de las carreteras del imperio, justificó la confección de este tipo de itinerarios. El hecho de que el itinerario más largo se refiriera, según Bunson, al viaje de Caracala de Roma a Egipto en el año 214-215 d. C. 80 no hace sino destacar el valor de este tipo de representación, siempre susceptible de ser explicada y comentada. La dimensión temporal de la ruta y su vinculación con la campaña de Caracala indican que el itinerario se concebía como un esquema híbrido, a medio camino entre el itinerario propiamente dicho y la descripción corográfica. La aplicación del método periplográfico a la descripción corográfica del mundo apunta, según Pascal Arnaud, a una diferencia de representación. Así, mientras que la geografía se interesa solamente en fijar los datos cuantitativos del mundo habitado, la corografía se interesa en la naturaleza o cualidad de los objetos y en el parecido, geografía, escala y situación del mundo habitado en el globo terrestre. Más que expresar una visión particular del mundo, la corografía denota un proceso de selección por parte del autor, que se compromete a dar una visión particular y personal del mundo. 81 La delimitación de los contornos del mundo habitado remitía a la visión tolemaica que lo consideraba una isla rodeada por el mar océano. 82 Como regla general, los geógrafos griegos y latinos reconocieron además el papel que el río Nilo había tenido en el desarrollo de la civilización egipcia, hasta el punto de afirmar que Egipto era el regalo del Nilo: δῶρον τοῦ ποταμοῦ. 83 Si bien es cierto que ninguna fuente clásica menciona el papel del Nilo como vía de comunicación entre el Delta y el interior del continente, 84 Plinio desarrolla un uso particular de los ríos no ya como frontera sino como vía de comunicación, siguiendo con ello el modelo periplográfico. 85 79 BUNSON 2002, p. 279. 80 MOLINA MARÍN 2010, p. 338. 81 ARNAUD 2014, p. 38. 82 PTOL. Geog. 8. 12–14. 83 HDT. 2, 5. La idea del Nilo como principio generador se repite en autores como Ovidio, para quien la tierra se origina no sólo a partir del sedimento de los ríos sino también por el retroceso del mar: cf. met. 11, 422-3 nascuntur enim, nec fluminum tantum inuectu, sicut Echinades insulae ab Acheloo amne congestae maiorque pars Aegypti a Nilo, in quam a Pharo insula noctis et diei cursum fuisse Homero credimus, nec recessu maris, sicuti olim Cerceis; cf. además PLIN. 2, 201. 84 SHAVIT 2000, p. 81. 85 La definición de las aguas fluviales remite en última instancia a la distinción entre el espacio físico (ripae) y el temporal (quae fluunt): cf. KRAMER 2008, p. 206. La distinción se basa sobre todo en las dimensiones del río y a las
23 El reconocimiento de las masas acuáticas, tanto marítimas como interiores llevó, pues, a una división tripartita del mundo en tres grandes masas continentales, dando carta de naturaleza a un espacio geográfico perfectamente definible y mensurable. 86 Por el principio de analogía, los geógrafos griegos quisieron ver en el Nilo una representación del Istro; así se manifiesta Heródoto cuando dice que, del mismo modo que el Istro cruzaba el continente europeo, el Nilo hacía lo propio en el continente africano: Τὸν δὲ δὴ ποταμὸν τοῦτον τὸν παραρρέοντα καὶ Ἐτέαρχος συνεβάλλετο εἶναι Νεῖλον, καὶ δὴ καὶ ὁ λόγος οὕτω αἱρέει. Ῥέει γὰρ ἐκ Λιβύης ὁ Νεῖλος καὶ μέσην τάμνων Λιβύην· καὶ ὡς ἐγὼ συμβάλλομαι τοῖσι ἐμφανέσι τὰ μὴ γινωσκόμενα τεκμαιρόμενος, τῷ Ἴστρῳ ἐκ τῶν ἴσων μέτρων ὁρμᾶται. Ἴστρος τε γὰρ ποταμὸς ἀρξάμενος ἐκ Κελτῶν καὶ Πυρήνης πόλιος ῥέει μέσην σχίζων τὴν Εὐρώπην (οἱ δὲ Κελτοί εἰσι ἔξω Ἡρακλέων Στηλέων, ὁμουρέουσι δὲ Κυνησίοισι, οἳ ἔσχατοι πρὸς δυσμέων οἰκέουσι τῶν ἐν τῇ Εὐρώπῃ κατοικημένων). 87 Una vez dividido el espacio de la οἰκουμένη, los corógrafos griegos recurrieron a un segundo sistema de referencias, centrado esta vez en la propia existencia del mar Mediterráneo, que se identificaba con el espacio de civilización; cuanto más se alejaba uno de ese espacio, tanto más salvajes eran las regiones. La sencillez de este método favoreció, en definitiva, la creación de una geografía de los confines que tendía a situar en sucesivos grados de lejanía todo aquello que parecía improbable o maravilloso. Según Arnaud, la apreciación de Estrabón revela el intento de limitar los accidentes permanentes al mundo de la geografía, en tanto que la corografía se ocuparía de lo que él llama anthropic features. 88 Partiendo de esta idea, Plinio establece tres principios de discriminación corográfica, basados en la división corográfica del mundo en tres masas continentales divididas por el Nilo, el Istro y el mar Negro, que constituirían respectivamente el mundo civilizado (terra qua colitur), el mundo habitable (terra habitabilis) y el mundo conocido (terra quae cognoscitur). 89 diferentes funciones que se pueden desempeñar en él: atar las naves, orear las redes, talar árboles o simplemente navegar se convierten en actos de apropiación. Planteada en el contexto del uso de las aguas públicas, el concepto de flumen perenne se plantea en el Derecho Romano como una contraposición al flumen torrens y como base de la distinción entre ríos públicos y privados. En la medida que un río era perenne, se consideraba que era público: cf.. KRAMER 2008, p. 151 y TERRAZAS PONCE 2012, p. 379. DIG. 43, 12, 1, 2-4. Item fluminum quaedam sunt perennia, quaedam torrentia. Perenne est, quod semper fluat, ἀέναος, torrens o χειμάρρους: si tamen aliqua aestate exaruerit, quod alioquin perenne fluebat, non ideo minus perenne est; cf. además MURPHY 2004, p. 142. 86 GÓMEZ ESPELOSÍN 2008, p. 250. 87 HDT. 2, 33. 88 ARNAUD 2014, p. 38. 89 Ibíd., p. 44.
24 La confluencia entre la Chorographia y el método periplográfico generó a su vez un nuevo género literario que concebía el espacio marítimo como un método de referencia geográfica. La aparición de obras como el Periplus maris interni de Menipo de Pérgamo o la propia Historia Natural conforma un nuevo género en el que la descripción del viaje se compagina con el descubrimiento geográfico. 90 El reconocimiento de ese nuevo espacio se traduce en una decodificación geográfica de la naturaleza y de las prácticas espaciales de la humanidad, que no son meramente racionales; el nuevo espacio visible permite, así, penetrar las representaciones y comprender la relación especial que se establece entre espacio e imagen. 91 Heródoto sustituye la idea del océano como límite exterior por una serie de barreras que, como el Mar Negro, el Caspio al norte, el Eritreo al sur y el Atlántico al oeste, delimitaban los confines del mundo habitado. Esta sustitución del océano por mares reconocibles era indicativa de un cambio en la configuración de la geografía de los confines, que sin embargo se mostró incapaz de abandonar el esquema homérico. La necesidad de delimitar los mares conocidos habría llevado, por otra parte, a desarrollar un sistema geográfico basado en el límite de la masa terrestre, hasta el punto de que el mar exterior que debía sustituir al mítico río circular procedente de la imagen épica quedaba ahora circunscrito a espacios marítimos más delimitados y concretos, dotados de sus propios nombres. 92 Uno de los ejemplos de esta delimitación se refleja en la constitución del mare Africum, la zona marítima frente a la costa de Cartago. 93 Concebido como parte integrante del mare nostrum, el mare Africum abarcaba el estrecho comprendido entre el norte de África y las islas de Córcega y Cerdeña. Así se manifiesta Marciano Capela cuando escribe Africum mare spectans a Corsica in octauo Sardinia est; in quo angusto freto sunt paruae insulae, quae Cuniculariae perhibentur, item Pitonis et Fossae. 94 Del mismo modo, en De Bello Iugurthino, Salustio utiliza el mare Africum para situar a medos y armenios: Medis autem et Armeniis adcessere Libyes -nam ii propius mare Africum agitabant, Gaetuli sub sole magis, haud procul ab ardoribus-, iique mature oppida habuere; nam freto diuisi ab Hispania mutare res 90 SALWAY, p. 46. 91 AMORIM MACIEL 2001. 92 Cf. GÓMEZ ESPELOSÍN 2008, p. 237. 93 Juvenal lo llama Maurus oceanus: JUV. 10, 48 quem non capit Africa Mauro percussa Oceano Niloque admota tepenti; cf. CAES. B. C 3.26 qui per biduum flauerat in Africum se uertit y LIV. 30, 24 deinde uersus in Africum turbauit ac passim naues disiecit. 94 MART. CAP. 6, 645; cf. PLIN., 3, 82 Leucothea extraque conspectum pelagus Africum attingens Sardinia, minus V'I'I'I' p. a Corsicae extremis, etiamnum angustias eas artantibus insulis paruis, quae Cuniculariae appellantur, itemque Phintonis et Fossae, a quibus fretum ipsum Taphros nominatur; y MEL. 2, 123 Sardinia Africum pelagus adtingens, nisi quod in occidentem quam in orientem angustius spectat, par et quadrata undique et nusquam non aliquanto spatiosior quam ubi longissima est Corsica, ceterum fertilis et soli quam caeli melioris, atque ut fecunda ita paene pestilens.
25 inter se instituerant. nomen eorum paulatim Libyes conrupere, barbara lingua Mauros pro Medis appellantes. 95 La descripción pliniana de las aguas se relaciona también con la visión de Eratóstenes (276 a. C.-194 a. C.) Mientras que los antiguos mapas se habían basado en principios de simetría y en conjeturas, Eratóstenes propuso un método científico y matemático basado en la localización de varios puntos centrales, poniendo énfasis en los nombres de ciudad y en los puntos geográficos y señalando la primacía de los mares sobre el territorio; así, al referirse al Mediterráneo, Erastótenes explica cómo, antes de conectarse con el océano, el Mediterráneo se hallaba conectado con el Mar Rojo; consecuentemente, el istmo de Egipto se creó cuando el Mediterráneo se conectó con el océano más allá de las Columnas de Hércules: Ἐπιφέρει δὲ τοῖς περὶ τοῦ Ἄμμωνος καὶ τῆς Αἰγύπτου ῥηθεῖσιν, ὅτι δοκοίη καὶ τὸ Κάσιον ὄρος περικλύζεσθαι θαλάττῃ καὶ πάντα τὸν τόπον, ὅπου νῦν τὰ καλούμενα Γέρρα, καθ’ ἕκαστα τεναγίζειν συνάπτοντα τῷ τῆς Ἐρυθρᾶς κόλπῳ, συνελθούσης δὲ τῆς θαλάττης ἀποκαλυφθῆναι. τὸ δὴ τεναγίζειν τὸν λεχθέντα τόπον συνάπτοντα τῷ τῆς Ἐρυθρᾶς κόλπῳ, ἀμφίβολόν ἐστιν, ἐπειδὴ τὸ συνάπτειν σημαίνει καὶ τὸ συνεγγίζειν καὶ τὸ ψαύειν, ὥστε, εἰ ὕδατα εἴη, σύρρουν εἶναι θάτερον θατέρῳ. ἐγὼ μὲν οὖν δέχομαι καὶ τὸ συνεγγίζειν τὰ τενάγη τῇ Ἐρυθρᾷ θαλάττῃ, ἕως ἀκμὴν ἐκέκλειστο τὰ κατὰ τὰς στήλας στενά, ἐκραγέντων δὲ τὴν ἀναχώρησιν γενέσθαι, ταπεινωθείσης τῆς ἡμετέρας θαλάττης διὰ τὴν κατὰ τὰς στήλας ἔκρυσιν. 96 5. EL MAPA En un trabajo sobre la creación de la Galia Cisalpina, Nicolas Purcell plantea cómo entre los ciudadanos romanos la lectura de mapas exigía una habilidad especial, que no estaba al alcance de todos. Partiendo del hecho de que la misma existencia de la Península Itálica es un concepto del siglo III, Trevor Murphy ha señalado la dependencia que los exploradores romanos tenían de los mapas periplográficos y de la señalización de las masas acuáticas. 97 Por otra parte, según Purcell el conocimiento geográfico de los romanos se basaba en cinco modelos de representación que se reflejan en distintas obras: 98 95 SALL. Iug. 18, 9. 96 STR. 1, 3, 13. 97 PURCELL, 1990, p. 8. 98 Ibíd., pp. 9-10. Jacob argumenta que la Antigüedad Clásica carecía de la idea de espacio como categoría continua, y por tanto no estaba en condiciones de relacionarlo con la idea de grandeza: cf. JACOB 1985, p. 68.
32 recostado sobre un hipopótamo. Tomado como elemento de localización geográfica, la existencia del cocodrilo permitía además determinar el espacio geográfico que ocupaba el pueblo de los pigmeos, seres con los que el cocodrilo se hallaba normalmente asociado. Tradicionalmente situados en los confines del océano, se describía a los pigmeos como hombres diminutos, negros, de un pie y medio de altura, 127 que según Homero cada primavera se enfrentaban a las grullas en la costa del mar Océano. 128 Geográficamente, los pigmeos se situaban en las márgenes de los ríos y se correspondían con toda probabilidad con toda una serie de pueblos que ocupaban las márgenes del Níger; según Pietro Janni, no serían sino una caracterización grotesca de los cazadores de cocodrilos. 129 Situados en el extremo de la οἰκουμένη, los pigmeos constituían el reflejo negativo de la heroicidad y refinamiento de los atenienses, y favorecían además la representación del desenfreno sexual que simbolizaba la incontinencia propia de los bárbaros. Junto al reconocimiento del cocodrilo como hito geográfico, refrendan su carácter sagrado la descripción del cocodrilo disecado que existía en el templo de Isis y que había sido, según la tradición local, ofrecido al templo por el rey Juba II, y el reconocimiento de enclaves nilóticos como la ciudad de Crocodilopolites (Kom Faris), lugar de culto del dios Sobej, 130 venerado en figura de cocodrilo: Heracleopolites est in insula Nili longa p. L', in qua et oppidum, Herculis appellatum. Arsinoitae duo sunt; hi et Memphites usque ad summum Delta perueniunt, cui sunt contermini ex África duo Oasitae. quidam ex iis aliqua nomina permutant et substituunt alios nomos, ut Heroopoliten et Crocodilopoliten. 131 Entendidos como señalizadores geográficos, tanto los cocodrilos como los pigmeos permitían situar los confines del continente africano en unas coordenadas espacio-temporales precisas: unos y otros señalaban la existencia de un lejano espacio moral de desenfreno en el que se situaban las maravillas del África. Y era el curso del Nilo la única vía de comunicación entre diferentes enclaves físicos y temporales. 127 O, lo que es lo mismo, de un codo (πυγμή) de altura, lo que les daría el nombre de Πυγμαῖοι, cf. EVST. in Il. 6. 128 Il. 3, 1-9. 129 JANNI 1978. 130 OTTONE 2002, p. 489. Alfredo Mederos Martín (2000, p. 88) reconoce la existencia de cocodrilos en el norte de Marruecos en fecha tan tardía como el siglo XI 131 PLIN. 5, 51. Plinio refiere igualmente la localización de un mons Crocodilus en la región de Siria (5, 91). Heródoto (2, 32) contaba el caso de numerosos viajeros que habían cruzado el desierto y que habían visto un gran río que fluía hasta el este y tenía cocodrilos, junto a una ciudad de hombres negros; seguramente se trataba del río Níger, descrito en las cercanías de Tombuctú.
33 El descubrimiento de África pasa así a depender de la presencia de los exploradores y de su habilidad para reconocer y reflejar las relaciones de sus habitantes; desde este punto de vista, la descripción de las aguas de África funciona como un elemento metanarrativo, un principio de organización a lo largo del cual se desarrolla cada uno de los territorios. El descubrimiento del curso del Nilo como símbolo de África y como elemento narrativo sobre el que se organizan las distintas digresiones de Plinio es fundamental a la hora de caracterizar la singularidad del continente africano. A lo largo de la descripción del continente, el curso del Nilo no sólo evoca una serie de lugares exóticos, sino que exige también un proceso de interpretación por el cual el lector concilia las tradiciones del África: el mito de la ninfa Cirene, la expedición de los argonautas o la incursión de los centuriones de Nerón en busca de las fuentes del Nilo convierten el curso del río en una secuencia temporal que oscila entre el recuerdo del pasado mítico y las necesidades del momento presente. 8. EL PRESENTE TRABAJO El siguiente trabajo se propone estudiar la descripción de las aguas de África, y más concretamente mostrar hasta qué punto contribuyen a la formación de la idea pliniana del continente. El trabajo se divide en seis capítulos, y parte de la idea de que la descripción de las aguas de África sirvió no sólo como forma de delimitar el espacio geográfico sino también como elemento discursivo: la enumeración de cuencas fluviales y fuentes permitió unir puntos geográficos separados y a la vez conciliar la observación científica con la memoria mítica. El capítulo 1 estudia la contribución de los autores africanos en la descripción pliniana de África. Tomando como referencia las tradiciones africanas recogidas en la Historia Natural, se examina la adaptación de los mitos africanos dentro de la mitografía grecorromana, pero también la aportación de las numerosas expediciones llevadas a cabo por Tutmosis III o el mismo Hanón. Al hilo de este estudio, el capítulo compara la relación de los pueblos africanos con las referencias de otros autores como Magón, Juba o Hanón; la adaptación de las fuentes africanas llevada a cabo por Plinio será clave para comprender y analizar los que serán los diferentes mitos acuáticos. El capítulo 2 examina la descripción que la Historia Natural hace del río Nilo y de qué modo esa relación favoreció una asociación especial de las categorías de espacio y tiempo. A partir del examen de las fuentes de Plinio, el capítulo analiza la función del Nilo como frontera física y temporal, pero también como reconocimiento similar al de los periplos de Hanón o Escílax. El método historiográfico de Plinio permite, por otra parte, articular mediante la
34 descripción del Nilo un esquema narrativo en torno al que se organizan los hitos del descubrimiento de África. Aun cuando la descripción de las aguas de África revela la importancia del método historiográfico, la descripción de los ríos genera también un espacio mítico. El capítulo 3 examina las varias alusiones de Plinio a mitos acuáticos como el de los argonautas o el rapto de Cirene, y muestra hasta qué punto estos mitos contribuyeron a delimitar el espacio geográfico y situarlo dentro de las coordenadas de la historia mítica. A partir de estas representaciones y de su relación con la figuración de África en mosaicos hispanos y del norte de África, el capítulo examina el papel primordial que los mitos acuáticos tuvieron en la formación de la idea de África. El capítulo 4 se centra en la construcción de África como un espacio simbólico centrado no en los accidentes del territorio físico sino en el de sus masas acuáticas; a través de representaciones como la del dios Neptuno o los tritones, el capítulo analiza la idea de África como un territorio capaz de generar y restringir su propia identidad. La delimitación del espacio geográfico genera invariablemente un espacio simbólico que logra unir visiones contradictorias de África. Al mismo tiempo, la identificación metonímica del mar con el continente africano y más especialmente con la región púnica de Cartago permite construir un proceso moralizador que opone la civilización del mundo romano a la barbarie del mundo africano. 132 El capítulo 5 estudia la formación del espacio imaginario. A partir de los mirabilia fontium, el capítulo expone el poder transformador de las aguas y la influencia que tienen sobre la mutabilidad de los seres en África; tomando como referencia el género paradoxográfico, el capítulo analiza la creación de un espacio inestable donde todas las realidades se someten a un nuevo examen. Mientras que el espacio simbólico tendía a establecer una diferencia entre el espacio real y el espacio de poder, el imaginario supone la introducción en un mundo de realidades fragmentarias siempre susceptibles de ser analizadas. Enfrentado a esta realidad, el lector de la Historia Natural se encuentra con un constante proceso de interpretación y acepta de manera concluyente la existencia del agua como un agente transformador, del que emergen todas las cosas. El capítulo 6 trata del concepto de peligro en la Historia Natural. Partiendo de la descripción pliniana de los juegos circenses que tuvieron lugar en el 46 a. C. con ocasión del fin de la Segunda Guerra Púnica y de la importación de animales exóticos, el capítulo explora la apropiación que emperadores como Cómodo hicieron del simbolismo africano para redefinir las relaciones dentro del Imperio, pero también para manifestar su propio poder. La transformación 132 Sobre el concepto de barbarie en la geografía egipcia de época faraónica, cf. MOERS 2009.
35 de la idea de África en una serie de símbolos abstractos permite la recreación temporal y física de los lugares exóticos de África: la categoría de peligro se erige así en una nueva categoría epistemológica que coloca a los ciudadanos romanos frente a un mundo desconocido, a la vez que les permite reconocer los valores de la civilización romana.
36 1. LAS TRADICIONES AFRICANAS EN PLINIO Además de enumerar las posibles fuentes africanas de la Historia Natural de Plinio, este capítulo se propone examinar la valoración que el autor hizo de ellas. 133 El uso de fuentes vernáculas tuvo que servir a Plinio para aceptar y asimilar las tradiciones de la región, al tiempo que componía la idea de un espacio africano cada vez más alejado de las divisiones corográficas de autores como Estrabón o Heródoto. 134 La importancia de las tradiciones africanas no se planteaba al margen de las relaciones entre África y Roma, ni disminuía el papel protagonista que Plinio adoptó a la hora de modernizar el conocimiento africano. 135 En su libro Catalogue des tribus africaines de l’Antiquité Classique, Jean Desanges reconoció la labor de Plinio en la creación de una identidad africana, ya que método de exploración etnográfica abarcaba no sólo la obra de los autores grecorromanos sino también la de los otros escritores provenientes de África. El estudio de Desanges abarca el ámbito cultural de las inscripciones y tradiciones del continente que se extienden desde el Delta del Nilo hasta la laguna Nílide en Mauritania. 136 Los trabajos recientes de Chávez Reino 137 y José María Candau 138 , que se refieren a casos específicos, evidencian la importancia que las tradiciones vernáculas –a menudo provenientes de fuentes egipciastuvieron en la transmisión de conocimientos africanos dentro del mundo romano. 139 No resulta improbable que Plinio se sirviera de otras fuentes vernáculas provenientes del resto del continente africano, favoreciendo con ello el paso de una tradición de exploración periplográfica a un sistema de exploración corográfico. 140 Plinio emprendió su labor con un método triple: asimilación de tradiciones africanas, conversión de las tradiciones al sistema mitográfico grecolatino y negociación con la cultura romana. La Historia Natural es la primera gran obra cuya composición integra las diferentes tradiciones africanas, las cuales desempeñaron 133 HEALY 1999, pp. 42-62. 134 Cf. al respecto ASSO 2010, que estudia la formación de la idea de África en Plinio y el complejo haz de intereses políticos y geográficos que le llevaron a establecer nuevas estrategias de composición a medio camino entre la recopilación histórica y la creación literaria. 135 ENRÍQUEZ 2010. 136 DESANGES 1962, p. 11. 137 CHÁVEZ 2008. 138 CANDAU 2008. 139 Plinio cita a menudo las tradiciones africanas como principio de autoridad. Cf., por ejemplo, 26, 18 Aethiopide herba amnes ac stagna siccari; onothuridis tactu clausa omnia aperiri; Achaemenide coniecta in aciem hostium trepidare agmina ac terga uerti; latacen dari solitam a Persarum rege legatis, ut, quocumque uenissent, omnium rerum copia abundarent, ac multa similia. 140 BIANCHETTI 2008.
37 un papel importante en la composición de un programa político destinado a reconocer y legitimar la incursión romana en el territorio de África. Por otro lado, la descripción de África permite a Plinio establecer un modelo de disposición geográfica trapezoidal. En este sentido, afirma Desanges que: Il faut toutefois prendre garde que la conception d’une Afrique triangulaire ou trapezoïdale, et la croyance en une source occidentale du Nil, ont pu favoriser certains ‘raccourcis’, liant parfois directement, et pas seulement chez les poètes, le Sud Marocain a la Nubie, à qui l'on attribue tour à tout Cerné et les Blemmyes”. 141 La integración de las tradiciones romanas y africanas proporcionó, además, el modelo para la descripción de otras regiones del Imperio Romano, de modo que la Historia Natural se puede comprender como un instrumento normativo cuya influencia se extendería a descripciones de viajes, como el de Juan del Cárpine a Mongolia 142 o el de Cristóbal Colón a la isla de Santo Domingo. 143 Pues Plinio había sido el primero en recoger muchas de las leyendas africanas y egipcias, encaminadas a demostrar no solo la influencia de un paradigma exótico sino la unión física de personajes como Apolo y Cirene o Jasón y la Górgona. 144 La relación de pueblos africanos, la repetición de tradiciones, o la recopilación de dichos permiten que los lectores de la Historia Natural se conviertan en los herederos legítimos del legado romano africano. En la medida que entraban a formar parte de la memoria colectiva, estas historias contribuyeron a formar un proceso de identidad que en numerosas instancias se concebía como parte de la visión del mundo vigente en la historiografía romana. Esta visión encontrada permitió a su vez una revisión de las ideas romanas en la formación de una nueva conciencia histórica. En su libro Tales of the Barbarians, Greg Woolf clasifica no pocas de las historias en torno a los pueblos limítrofes del imperio romano como barbarian tales o adaptaciones de motivos clásicos. Lo que antes había sido visto como una imposición grecorromana, se concibe ahora como un ejercicio de intercambio. Es más, Woolf afirma en este sentido que la interpretación llevada a cabo por Plinio no se basa en la descripción de los diferentes pueblos sino en su 141 DESANGES 1962, p. 14. 142 Cf. GIL 1993, pp. 71-77 y 159-259. 143 Cf. Wey Gómez 2008. En este sentido se manifiesta Benjamin Moser (2013); tras analizar tres casos concretos -el halieto, la pantera y la crocota-, Moser analiza los problemas de interpretación a los que se enfrentaba Plinio y muestra la dificultad que supone aplicar una taxonomía moderna a las clasificaciones de Plinio.. 144 Cf. a este respecto EUZENNAT 1984; Euzennat examina el efecto de una inruptio agravada por las actitudes seminómadas de las tribus de Mauritania; según él, Plinio se empeña en presentar una visión unitaria y estable de una situación profundamente inestable: mitos como el de la Górgona vendrían a favorecer la idea de un origen común.
38 proceso de adaptación a la realidad geográfica. 145 Al desarrollar el análisis de la obra de Plinio, Woolf indica cómo Plinio inicia su relato con la descripción de las dos Mauritanias, su fundación legendaria por el gigante Anteo, que luchó con Hércules, 146 aportando a la vez noticias sobre recientes actuaciones de los emperadores romanos: la conversión de reinos clientelares en provincias llevada a cabo por Calígula, las ciudades fundadas por Claudio y Augusto. Al llegar el río Lixo, Plinio se detiene en describir el jardín de las Hespérides, si bien no relata todos sus prodigios y se limita a mencionar los acebuches y la historia de la serpiente, relacionada sin duda con el río que serpentea por el centro del jardín; a continuación, arremete contra Cornelio Nepote por haber creído todas las noticias difundidas por los griegos. 147 A continuación, Plinio centra su atención en el desierto, las manadas de elefantes y la gran montaña del Atlas. Desde ahí se dirige hacia la costa, y cita los comentarios de Hanón el Cartaginés, junto con gran número de autores griegos y latinos, hasta centrarse en las expediciones de la flota de Escipión Emiliano comandada por Polibio. Tras un largo periplo por la costa donde describe los diferentes animales que va observando, Plinio vuelve a la descripción de Mauritania bajo el principado de Claudio, refiriéndose de manera indirecta a una campaña que incluyó a varios generales y senadores. Tras condenar el lujo excesivo de estos senadores basándose en testimonios locales 148 , Plinio aporta el testimonio de Suetonio Paulino, el primero en cruzar el Atlas al frente de un ejército, que menciona la existencia de la tribu de los canarios, que comen pescado crudo como si fueran perros. A continuación, Juba es citado como fuente sobre las plantas y gentes del Atlas, y luego se describe la Mauritania Tingitana. La relación de los ríos sirve como excusa para relatar una serie de anécdotas, a menudo sobre el período de la Guerra de Jugurta o las diferentes campañas de Augusto. Tras una mención anecdótica a los mármoles y bestias de Numidia y la Zeugitana, Plinio menciona una serie de ciudades vinculadas con diferentes acontecimientos históricos; de Útica dice que es famosa por la muerte de Catón; la colonia de Cartago se levanta sobre las ruinas de la ciudad púnica; la frontera entre la Africa Noua y la Africa Vetera sería una zanja cavada por Escipión el Africano. Las Sirtes contienen un desierto lleno de serpientes, un bosque lleno de bestias salvajes y más elefantes, amén de los Garamantes y otras tribus del interior; la tierra de los lotófagos, los altares de los Filenos y el lago Tritón 145 WOOLF 2009, pp. 209-218. 146 PLIN. 5,2. 147 Íd., 5, 4. Cf. SCHULTZE 2011, que estudia la estructura de la Historia Natural, situando la obra de Plinio en la tradición de la literatura enciclopédica latina, en que los mirabilia habrían servido para conectar con los temas de la historia universal; siempre existe, sin embargo, la ambigüedad, que provoca que un mismo episodio pueda interpretarse de maneras diferentes. 148 PLIN. 5, 12.
39 inscriben el territorio en el escenario de la mitografía griega. El último capítulo 149 resume por fin los pueblos de África y enumera las diferentes colonias romanas, las ciudades tributarias y las tribus. 150 La obra de Plinio es, por tanto, un relato en el que la memoria histórica de Roma se superpone a los conocimientos adquiridos en el transcurso de las diferentes campañas bélicas y exploraciones. En este sentido, el aspecto más importante de la descripción de África consiste en la habilidad que Plinio demuestra a la hora de desarrollar una descripción geográfica que integrara la mitografía grecorromana, las diferencias económicas, las conquistas, el comercio y la modernidad romana. 151 Más allá sin embargo de establecer una diferencia categórica entre fuentes vernáculas y romanas, Plinio se esfuerza por adaptar la realidad africana a la realidad histórica de África, admitiendo al mismo tiempo una limitación de orden lingüístico. En este sentido, resulta de especial interés la apreciación hecha al principio del libro 5, cuando escribe: populorum eius oppidorumque nomina uel maxime sunt ineffabilia praeterquam ipsorum linguis, et alias castella ferme inhabitant. 152 La dificultad que entraña pronunciar los nombres de ciudades y pueblos africanos en otras lenguas hace que no se puedan reproducir; de hecho, el tratamiento de los nombres de África y Asia provoca que los libros 5 y 6 se hagan más descriptivos, especialmente en lo que se refiere a los lugares remotos. En el intento de hacer comprensible su obra, Plinio se enfrenta al desconocimiento que los lectores romanos tienen sobre los lugares que intenta describir y se limita por tanto a buscar lo que Aude Doody llama un Roman world for a Roman readership. 153 Plinio aboga por una observación de la naturaleza en la que la visión empírica del presente impone una visión contemporánea de la realidad. Al enumerar los pueblos de África, Plinio tiende a latinizar la identidad de los diferentes pueblos, si bien se abre al reconocimiento de las vertientes locales. Plinio opina, por ejemplo, que los miembros de la tribu del Atlas, situados en el interior de África, han caído en niveles ínfimos de humanidad, ya que no se llaman unos a otros por su nombre y cuando el sol sale o se pone le dirigen tremendos insultos, como si se 149 Íd., 5, 29. 150 WOLF 10. Refiriéndose a la estructura de la Historia Natural, Thorsten Fögen (2007, p. 196) defiende la necesidad de abarcar el estudio de Plinio desde un punto de vista moral, como expresión de un sistema de valores que comparten tanto el autor como los lectores de una comunidad política en concreto. 151 Según Ode Ogede (2011, pp. 41-52), la localización de ciertos elementos del momento presente en un pasado histórico y remoto resulta necesariamente en la creación de una literatura vernácula. Aun cuando la apreciación de Ogede se refiere a la literatura del siglo XX, su trabajo analiza el peso de esa misma tradición en la formación de una literatura que en cualquier caso nunca deja de ser independiente. 152 PLIN. 5, 1. 153 DOODY 2001, p. 128.
40 tratara de algo hostil, precisamente porque han olvidado los eventos del día anterior. Así, frente a los animales como los elefantes que se asocian al hombre por su capacidad de reconocer el habla humana, la incapacidad de nombrarse a sí mismos y la falta de memoria son una clara prueba de la decadencia de los habitantes del Atlas. 154 La visión política de Plinio es innegable y se ajusta a la expansión augustea del imperio romano, inscribiéndose, al igual que Juba II, en de un espíritu de expansión que veía el nuevo límite en el Océano. Pero mientras que Juba parecía preocupado por reconocer y valorar una tradición africana de hondas raíces helénicas, Plinio se centra en la relación historiográfica de tradición latina. Más allá de sus ideas sobre el continente africano, Plinio parece valorar a Juba como geógrafo y se refiere a él con cierta frecuencia, no sólo en lo referente a sus trabajos sobre Grecia sino también en lo que se refiere a Arabia, Asiria, Roma, etc. 155 El testimonio directo de Plinio se extiende además al reconocimiento de territorios que, como las islas Canarias, se hallaban deshabitadas. Fiel a sus fuentes, Plinio reproduce sus nombres en virtud de las características que poseían. 156 En el proceso de reconocer y reproducir las tradiciones africanas, Plinio se enfrenta a un segundo problema: la autoridad en la difusión de las leyendas. Independientemente de las garantías que ofrecían autores como Hanón o Juba II, la transmisión de conocimientos parece haberse producido de manera oral o indirecta. 157 Así como la relación de pueblos le permite elaborar un sistema de conocimiento geográfico, la autoridad de individuos como los sacerdotes egipcios permite a Plinio recurrir a los conocimientos vernáculos; muchas de las leyendas africanas vienen por este conducto. 158 Plinio se interesa especialmente por los sacerdotes del templo de Karnak, no solo por su relación con los dioses locales, sino por su vinculación con Júpiter-Amón. 159 Al asumir la tradición de los sacerdotes egipcios, la Historia Natural adquiere una opinión crítica en lo que se refiere a la penetración de la historiografía remana en la historia africana, supeditando la descripción teológica a la observación científica. Al hacerse eco de 154 PLIN. 5, 45. Según González Ponce 2008b, p. 89, Plinio atribuye a los habitantes del Atlas una serie de características propias de los que poblaban el cabo Hesperúcera, cuya existencia negaba el rey Juba II; cf. adenás DESANGES 1978, pp. 60-61. 155 GARCÍA MORENO 1992, p. 145. 156 ROLLER 1006, p. 48. 157 Cf. FRENCH 1994, p. 196. 158 Según George Ebehardt (2002, p. 445), muchas de las leyendas del África occidental sobre los Gnéna podrían estar basadas en las ideas sobre los pigmeos en el mundo clásico. 159 Plinio da las distancias entre el templo de Amón y Cirene en 5, 31; asimismo, menciona el uso del amoníaco que se recogía en las inmediaciones del templo, y se refiere a las fuentes como origen del culto.
41 aquellas tradiciones, Plinio centra su atención en el desarrollo de una tradición con la que su audiencia estaba plenamente familiarizada. 160 La secularización de las tradiciones egipcias provocó el interés por la geografía de África y justificó la elaboración de un método de análisis que buscaba una razón física para explicar las diferentes tradiciones religiosas. Este interés coincidió con la observación de diferentes fenómenos acuáticos cuya divulgación se inició a partir de las informaciones proporcionadas por los sacerdotes de Karnak. 161 La tensión entre religión y descripción geográfica se resuelve en Plinio como una empresa política que arranca en la expedición de Alejandro Magno al templo de Karnak y que culmina con la aventura de los centuriones de Nerón en busca de las fuentes del Nilo. Ya se tratara de criticar veladamente la propaganda religiosa de los emperadores romanos o de exaltar su prurito explorador, el valor de la descripción de Plinio estriba en su cuidadosa elaboración de un material que se circunscribía a una descripción geográfica del ámbito del imperio romano. 162 En este sentido, y a pesar del crédito que Estrabón o Diodoro Sículo dan a sus informantes, Plinio parece dar carta de naturaleza tan sólo a aquellos conocimientos que le parecen verificables y a la exploración de las fuentes del Nilo. 163 Al componer la Historia Natural, Plinio entra en contacto con la creación de una identidad africana que, si bien no establece la superioridad de la cultura romana sobre la cultura de África, sí reconoce el valor de esta misma cultura en la transición de la barbarie a la romanitas o del progreso a la civilización. 164 A medida que se enfrenta con estas cuestiones, Plinio expande su obra más allá del prurito informador de autores como Juba y convierte la descripción de África en una expresión de cultura grecolatina. La descripción del continente africano se hace así equiparable al conocimiento del Istro o de la India y señala una vez más el sentido unificador de la historiografía 160 Plinio expresa en este sentido cierta sorpresa ante la penetración de los cultos egipcios en Roma. Al referirse a los hombres, dice que se enorgullecen de llevar en el dedo la efigie de Harpócrates y de los dioses griegos: 33, 41 “fuit et alia Claudii principatu differentia insolens iis, quibus admissiones liberae ius dedissent imaginem principis ex auro in anulo gerendi, magna criminum occasione, quae omnia salutaris exortus Vespasiani imperatoris aboleuit aequaliter publicando principem”. Sobre este pasaje, cf. MANOLARAKI 2013, p. 127; Manolaraki identifica este hecho como elección personal, pero también como un ejemplo de apropiación de la tradición egipcia que va más allá de la propaganda imperial. 161 El prestigio de los sacerdotes de Amón se elevó en la 18a dinastía, según se desprende de varios tributos ofrecidos por Hapseshut y Tutmosis III; cf. DODSON 2012, p. 81. En época romana, el estado se arrogó el poder de nombrar los sacerdotes; esta disposición debilitó el prestigio de la institución y motivó no pocas disputas, cf. MONSON 2012, p. 213. 162 NICOLET p, 90. 163 Estrabón 17, 2, 3 y Diodoro Sículo 3, 6 mencionan varios casos en los que los sacerdotes, inspirados por la divinidad, exigieron al rey que se suicidara. Ambos afirman que la costumbre persistió hasta tiempos de Ergámeno (250-125), cuya educación griega lo alejaba de toda superstición. A partir de ese momento, la costumbre desapareció. 164 MARCHETTI 1992, p. 3286.
48 1. 1. FUENTES AUTÓCTONAS Aun cuando la creación de una identidad romana en la obra de Juba II parece un hecho indiscutible, el mismo concepto de identidad romana parece haber sido extraordinariamente flexible, en la medida en que permitía la adopción de costumbres foráneas y la asimilación de individuos de otras regiones. Así al menos se expresa Jonathan Conant cuando establece que la identidad romana remitía a un principio de legalidad y no a una necesidad cultural. 191 Según indica Moses Hadas, autores romanos como Apuleyo, que había nacido en Numidia, no reivindicaban una identidad africana. Aun cuando es cierto que Apuleyo debió de tener cierta influencia lingüística del norte de África, Hadas clasifica su estilo y su espíritu dentro de la literatura romana. 192 En este sentido, K. Jongeling llama la atención sobre la penetración de nombres africanos en las fuentes latinas y la estrecha relación que existía entre las dos orillas del Mediterráneo. 193 Desde este punto de vista, los estudios de Borja Díaz Ariño han destacado el alcance de objetos como las tablas de hospitalidad y patronato procedentes del Norte de África halladas en la Península Ibérica y en la propia Italia como forma de reforzar los lazos entre familias aristocráticas. 194 Independientemente de la influencia que los autores e inmigrantes africanos pudieron ejercer en la producción de los escritores romanos, la actividad de los ciudadanos africanos en África parece indicar un esfuerzo por reconocer y establecer la esfera de influencia de los diferentes regímenes políticos. El estudio de los documentos egipcios permite así observar cómo ya en la 5ª dinastía, el rey Necao (610 a. C. – 595 a. C.) interrumpió las obras de canalización entre el mar Rojo y el Nilo y envió a una flota de marineros fenicios a que navegaran hasta el oeste para volver a Egipto y al Mediterráneo por el estrecho de Gibraltar. Del mismo modo Nelson Pierrotti documenta las expediciones que el faraón Mentuhotep III († 1998 a. C.) envió al país de Punt en África oriental, o las de su hijo Mentuhotep IV († 1991 a.C.) al mismo lugar como parte de una campaña de expansión comercial. También la exploración de África llevada a cabo por Pepi II († c. 2184 a. C) para descubrir la entrada a los “desfiladeros del desierto del sur” o los esfuerzos por ejercer su influencia más allá de las rutas comerciales de Numidia y Sudán habrían servicio en definitiva para consolidar las rutas comerciales hacia el sur de Egipto o la expedición al país de Punt en tiempos de la reina 191 CONANT 2012, p. 4. 192 HADAS 1952, p. 343. 193 JONGELING 1994. 194 DÍAZ ARIÑO 2012.
49 Hatshepsut († 1492 a C.) y el estudio de la flora regional, tipos humanos y viviendas de los habitantes indican ya un esfuerzo por establecer vías de acceso hacia el interior del continente: “Exploraré las rutas hacia Punt, descubriré los caminos hacia las terrazas de mirra, tras guiar la tropa por mar y por tierra”. 195 La navegación en tiempos de Tutmosis III y Ramsés III a bordo de grandes navíos botados desde el Eufrates hasta el Golfo Pérsico había significado el acceso a Egipto a través del mar Rojo hasta Pi-Ramsés, en el norte, cerca del Delta; finalmente, la expedición llevada a cabo por Necao permitió representar el territorio de Libia como una masa continental rodada de mar, lindante con Asia, estableciendo con ello el modelo de representación que sería luego adoptado por Heródoto: Λιβύη μὲν γὰρ δηλοῖ αὐτὴ ἐοῦσα περίρρυτος, πλὴν ὅσον αὐτῆς πρὸς τὴν Ἀσίην οὐρίζει, Νεκῶ τοῦ Αἰγυπτίων βασιλέος πρώτου τῶν ἡμεῖς ἴδμεν καταδέξαντος, ὃς ἐπείτε τὴν διώρυχα ἐπαύσατο ὀρύσσων τὴν ἐκ τοῦ Νείλου διέχουσαν ἐς τὸν Ἀράβιον κόλπον, ἀπέπεμψε Φοίνικας ἄνδρας πλοίοισι, ἐντειλάμενος ἐς τὸ ὀπίσω δι’ Ἡρακλέων στηλέων διεκπλέειν [ἕως] ἐς τὴν βορηίην θάλασσαν καὶ οὕτω ἐς Αἴγυπτον ἀπικνέεσθαι. Ὁρμηθέντες ὦν οἱ Φοίνικες ἐκ τῆς Ἐρυθρῆς θαλάσσης ἔπλεον τὴν νοτίην θάλασσαν· ὅκως δὲ γίνοιτο φθινόπωρον, προσσχόντες ἂν θάλασσαν· ὅκως δὲ γίνοιτο φθινόπωρον, προσσχόντες ἂν σπείρεσκον τὴν γῆν, ἵνα ἑκάστοτε τῆς Λιβύης πλέοντες γινοίατο, καὶ μένεσκον τὸν ἄμητον· θερίσαντες δ’ ἂν τὸν σῖτον ἔπλεον, ὥστε δύο ἐτέων διεξελθόντων τρίτῳ ἔτεϊ κάμψαντες Ἡρακλέας στήλας ἀπίκοντο ἐς Αἴγυπτον. Καὶ ἔλεγον, ἐμοὶ μὲν οὐ πιστά, ἄλλῳ δέ [δή] τεῳ, ὡς περιπλέοντες τὴν Λιβύην τὸν ἥλιον ἔσχον ἐς τὰ δεξιά. 196 La expansión económica de los persas en Egipto que tuvo lugar bajo Darío I permitió, por último, utilizar las vías de exploración para comunicar la India con Egipto; esta pasaría a convertirse en una de las rutas más importantes del dominio persa. La expedición de Darío al canal de Necao en el año 518 a. C. y su encuentro con los veinticuatro navíos de Escílax coincidió con la erección de tres estelas conmemorativas en egipcio, arameo y persa antiguo, resumiendo el alcance de la empresa. Eran campañas de exploración que señalaban un proceso de expansión cultural y comercial: “Del alto al bajo Egipto, el gran rey, rey de reyes, Darío (…) el 195 Inscripción grabada en el templo de Hatshepsut en Deir el-Bahari, cf. PIERROTTI 2007. 196 HDT. 4, 42.
50 hijo de Neith, la imagen de Ra (…) de quien todo lo que su majestad pronuncia existe inmediatamente como todo lo que brota de la boca de Ra.” 197 El modelo establecido por los exploradores egipcios contrasta con el Periplo de Hanón, que Plinio parece haber conocido de manera indirecta. 198 Al contrario de lo que ocurrió con las expediciones egipcias, la de Hanón parece haber sido impulsada no tanto por el deseo de buscar nuevas rutas comerciales como para consolidar la reputación naviera de los navegantes fenicios. Plinio se refiere a Hanón en tres ocasiones, para informar de que su expedición tuvo por término el extremo occidental del continente libio, 199 para recordar el carácter fabuloso de sus escritos 200 y para confirmar la existencia de las islas Górgades. 201 González Ponce da por hecho que al menos otros dos pasajes fueron inspirados por Hanón: aquel que refiere las emanaciones de fuego en las inmediaciones del monte Héspero y de Theon Ochema y otro donde describe el trayecto entre las dos colinas. 202 Desde el punto de vista de la obra pliniana, la existencia de numerosas expediciones egipcias y fenicias configuraron la visión que Plinio se hizo del continente africano como una masa insular, rodeada en sus diferentes vertientes por grandes masas de agua. El interés de los egipcios por encontrar nuevas rutas comerciales o el de los fenicios por consolidar sus conocimientos geográficos pasa en Plinio a formar parte integral de su visión del continente desde un punto de vista periplográfico, como una colección de pueblos y zonas unidos por las diferentes masas acuáticas. Aun sin dejar de lado las fuentes griegas y romanas a la vez que incorporaba diferentes tradiciones vernáculas, Plinio llevó a cabo un delicado proceso de selección y de adaptación de los materiales disponibles, sirviéndose a menudo de la interpretación de autores como Polibio o Heródoto, y analizando las fuentes vernáculas mediante la comparación y el estudio. 197 Inscripción en el canal de Tell el-Maskhutah, El-Kabrit; cf. PIERROTTI 2007. 198 GONZÁLEZ PONCE 2008, p. 89. Para un estudio del periplo de Hanón, v. LIPIŃSKI 2004, pp. 435-476. 199 PLIN. 2, 169 et Hanno Carthaginis potentia florente circumuectus a Gadibus ad finem Arabiae nauigationem eam prodidit scripto, sicut ad extera Europae noscenda missus eodem tempore Himilco. 200 Íd., 5, 8 fuere et Hannonis Carthaginiensium ducis commentarii Punicis rebus florentissimis explorare ambitum Africae iussi, quem secuti plerique e Graecis nostrisque et alia quidem fabulosa et urbes multas ab eo conditas ibi prodidere, quarum nec memoria ulla nec uestigium exstat 201 Íd., 6, 200 contra hoc quoque promunturium Gorgades insulae narrantur, Gorgonum quondam domus, bidui nauigatione distantes a continente, ut tradit Xenophon Lampsacenus. 202 Íd., 6, 197 a media eius parte imminens mari mons excelsus aeternis ardet ignibus, Theon Ochema dictus Graecis. a quo nauigatione quadridui promunturium quod Hesperu Ceras uocatur, confine Africae iuxta Aethiopas Hesperios.
51 1. 2. LOS PUEBLOS DE ÁFRICA En su reseña a la obra Catalogue des tribus africaines de l’Antiquité classique à l'ouest du Nil, T. Robert destaca la dificultad de elaborar un catálogo de unas tribus que, en lo esencial, seguían siendo nómadas. Para Robert, la magnitud del trabajo se dificulta aún más debido a las ambigüedades de Plinio, cuya lista es necesariamente incompleta. Robert corrige asimismo la atribución de una lista de pueblos a un tal Herodiano del siglo III en favor de Agretas, que vivió bajo Marco Aurelio. A los nombres propios de cada pueblo sobrepone Robert los calificativos que habían aplicado los autores griegos a pueblos como los ictiófagos, los lotófagos o los lobacchoi. 203 En su introducción al Catalogue des tribus africaines, Jehan Desanges toma como punto de partida la división que Plinio hace del Nilo, identificando la orilla derecha del río como parte de Arabia y la izquierda como parte de Libia; dado que del material etnográfico proporcionado por los autores clásicos era desigual, Plinio lo complementó con el examen de los materiales arqueológicos. Tras la exposición de su método de trabajo, Desanges se hace eco de las teorías de Christian Courtois, para quien las montañas tenían una gran densidad poblacional. 204 La pobre romanización de las zonas interiores, de difícil acceso, apenas dan idea del mapa de población. Partiendo de las duplicidades en la obra de Ptolomeo, Desanges supone que los autores griegos actuaron guiados por un deseo de afirmar el origen líbico de algunas poblaciones de Nubia. En este sentido, afirma, Il faut toutefois prendre garde que la conception d’une Afrique triangulaire, ou trapezoidale, et la croyance en une source occidentale du Nil ont pu favoriser certains “raccourcis”, liant parfois directement, et pas seulement chez les poètes, le Sud-Marocain a la Nubie, à qui l'on attribue tour à tout Cerne et les Blemyes”. 205 Plinio cita, por otra parte, una serie de tradiciones inciertas, recopiladas sin duda a partir de sus informadores, y relativas en cada uno de los casos a la denominación de cada uno de los pueblos. El cuadro siguiente relaciona estas alusiones con sus respectivas fuentes: 203 ROBERT 1964, p. 532. 204 COURTOIS 1955, pp. 118-125. Cit. DESANGES 1962, p. 11. 205 DESANGES 1962, p. 14.
52 TRADVNT PLIN. 5, 13 indigenae tamen tradunt in ora ab Salat C'C' flumen Asanam, marino haustu, sed portu spectabile, mox amnem, quem uocant Fut, ab eo ad Dirim - hoc enim Atlanti nomen esse eorum lingua conuenit - C'C', interueniente flumine, cui nomen est Iuor. PTOL. 4, 1, 3 Ἀσάμα ποταμοῦ ἐκβολαί PLIN. 5, 19 quidam ibi Pygmaeos habitasse tradunt. ARIST. Hist anim. 8, 12, 2. VOCANT / APPELLANT PLIN. 5, 16 iunctam Aethiopum gentem, quos Perorsos uocant, satis constat PTOL. 4, 6, 5 Μετὰ τὸ πρὸς τῇ Τιγγιτανῇ Μαυριτανίᾳ πέρας PLIN. 5, 23 tria promunturia, Candidum, mox Apollinis aduersum Sardiniae, Mercuri aduersum Siciliae, in altum procurrentia duos efficiunt sinus, Hipponiensem proximum ab oppido quod Hipponem Dirutum uocant, Diarrhytum Graecis dictum propter aquarum rigua. PTOL. 4, 3, 6, en relación con los Iontii: Ἱππὼν διάῤῥυτος PLIN. 5, 50 diuiditur in praefecturas oppidorum, quas νόμους uocant: Ombiten, Apollonopoliten, Hermonthiten, Thiniten, Phaturiten, Coptiten, Tentyriten, Diospoliten, Antaeopoliten, Aphroditopoliten, Lycopoliten. POL. 1,82 Ἱππακριτῶν πόλις App.8,110 Ἰππάγρετα PLIN. 5, 52 Nilus incertis ortus fontibus, ut per deserta et ardentia et inmenso longitudinis spatio ambulans famaque tantum inermi quaesitus sine bellis, quae ceteras omnes terras inuenere, originem, ut Iuba rex potuit exquirere, in monte inferioris Mauretaniae non procul oceano habet lacu protinus stagnante, quem uocant Nilidem. Juba PLIN. 5, 72 ergo ubi prima conuallium fuit occasio, in lacum se fundit, quem plures Genesaram uocant, X'V'I' p. longitudinis, V'I' latitudinis, amoenis circumsaeptum oppidis, ab oriente Iuliade et Hippo, a meridie Tarichea, quo nomine aliqui et lacum appellant, ab occidente Tiberiade, aquis calidis salubri. Origen incierto PLIN. 5, 84 Ommam uocant inrumpentem, mox ubi perfregit, Euphraten, ultra quoque saxosum et uiolentum. Origen incierto PLIN. 5, 90 scinditur enim Euphrates a Zeugmate D'L'X'X'X'X'I'I'I'I' p. circa uicum Masicen et parte laeua in Mesopotamiam uadit, per ipsam Seleuciam circaque eam praefluenti infusus Tigri, dexteriore autem alueo Babylonem, quondam Chaldaeae caput, petit mediamque permeans, item quam Mothrim uocant, distrahitur in paludes. Origen incierto
53 PLIN. 5, 130 abest ab Anemurio Ciliciae L'. mare quod praetenditur uocant Aulona Cilicium. HOR. carm. 2, 6 Ver ubi longum tepidasque praebet / Iuppiter brumas et amicus Aulon / fertili Baccho minimum Falernis / inuidet uuis PLIN. 5, 151 est et contra Nicomediam Demonnesos, item ultra Heracleam aduersa Bithyniae Thynias, quam barbari Bithyniam uocant. Origen incierto Según reconoce el propio Desanges, la realidad es mucho más compleja y apunta a ciertos movimientos demográficos en los que poblaciones como la de los garamantes figuran como grupos de transición entre diferentes pueblos. 206 La presión de los ejércitos romanos parece haber empujado, por otra parte, a las poblaciones hacia el interior, causando a menudo fraccionamientos dentro de las poblaciones. 207 Finalmente, Desanges apunta a un sistema diferente para la región de Taza, donde lo que se hizo fue favorecer las comunicaciones terrestres con la región Tingitana, con objeto de reforzar las alianzas con los macenitas. Para Dick Whittaker, que compara los diferentes catálogos de época griega y romana, la confusión es aún mayor, toda vez que un mismo pueblo aparece en partes completamente diferentes del continente. A pesar de estas migraciones, Whittaker reconoce la estabilidad de su identidad como grupo social e étnico y cita el caso de Masinisa, el rey de los masilios de Túnez Occidental, que ayudó a los romanos a derrotar a Cartago en la Segunda Guerra Púnica, y que reivindicaba ciertos territorios en Tripolitania, a más de 500 kilómetros. Los romanos no lo creyeron, negando con ello la posibilidad de un derecho nomádico. Para Whittaker, la clasificación de los diferentes pueblos se ajusta a un patrón de cambio en el que la identidad se plantea como un gesto simbólico; desde este punto de vista, Whittaker señala los motivos de las monedas en el reino de Juba II como un método de establecer credenciales étnicas en una región alejada de su Numidia natal. 208 Ejemplo de estas monedas serían el denario de plata hallado en Mauritania, en el que Juba II aparece, como Hércules, vestido con una piel de león; en el reverso figuran un capricornio, un cuerno de la abundancia y un timón. 206 DESANGES 1962, p. 16. 207 Ibíd., p. 19. 208 WHITTAKER 2009, p. 191.
54 Denario de plata, Institute for the Study of the Ancient World, núm. inv. 1944.100.81078 Pese a la dificultad de probar esta distribución geográfica, la exposición de Desanges destaca la importancia que la enumeración de los diferentes pueblos tuvo en la organización del territorio africano, no ya como expresión de una realidad geográfica, sino como reflejo de la política de expansión del imperio romano. A lo largo de esta distribución, Desanges destaca el carácter periférico del limes romano; pues la situación costera de los diferentes pueblos se ajusta bien a un método de exploración periplográfico destinado a dibujar los contornos del continente y, en cierta medida, a destacar la organización política del territorio. En este aspecto, Plinio parece haber recurrido principalmente a la obra de Ptolomeo, de la que cita numerosos pasajes; la diferencia de tratamiento del material tomado de Ptolomeo descarta, por otro lado, las coincidencias que puedan reconocerse entre las obras de Plinio y Heródoto o entre Plinio y Floro. Un examen de las referencias incluidas en Desanges permite reconocer la existencia de una serie de pueblos que sólo aparecen en Plinio; las referencias geográficas que hemos podido localizar corresponden en su mayoría al Africa Proconsularis, establecida precisamente tras la derrota de Cartago en la Tercera Guerra Púnica (149–146 a. C.). Masati PLIN. 5, 9 Selatiti PLIN. 5, 9 Canarii PLIN. 5, 15 BAtlas 29 B3 Macurebi PLIN. 5, 21 BAtlas 30 E4209 209 Las referencias a BAtlas están tomadas de la página https://pleiades.stoa.org/home.
55 Nababes PLIN. 5, 21 BAtlas 30 G3 Capsitani PLIN. 5, 30 Sabarbares PLIN. 5, 30 BAtlas 31 F4 Vamacures PLIN. 5, 30 BAtlas 34 E2? Amantes PLIN. 5, 34 Niteris natio PLIN. 5, 36 BAtlas 36 Viscera natio PLIN. 5, 36 BAtlas 36 Bubeium (ciudad) PLIN. 5, 37 Nuptii PLIN. 5, 37210 Tamiagi natio PLIN. 5, 37 BAtlas 36 Mareotis regio PLIN. 5, 39 Tarraelii PLIN. 5, 44 Medimni PLIN. 6, 190 BAtlas 47 G4 Nomades cynocephalorum lacte uiuentes PLIN. 6, 190 Alabi PLIN. 6, 190 Phalliges PLIN. 6, 191-192 Ptonebari PLIN. 6, 192 Archisarmi PLIN. 6, 192 Chasamari PLIN. 6, 192 Vacathi PLIN. 6, 194 Isbeli PLIN. 6, 194 Ballii PLIN. 6, 194 Cispii PLIN. 6, 194 210 Mencionados solo en un manuscrito de la Historia natural, cf. DESANGES 1962, p. 129.
56 La relativa desorganización de la enumeración de pueblos contrasta con la alfabetización de las listas de peces o animales fantásticos; ello se debe probablemente a que, mientras que en aquel caso se trataba sólo de elaborar una lista de las criaturas de la masa acuática continental y ofrecer la visión de un mundo terrestre jalonado por islas, la relación de los pueblos de África se encamina, como apunta Desanges, a la clasificación de los límites del Imperio Romano. El hecho de cada uno de los pueblos posea o abandone determinadas costumbres, la observación etnográfica, en definitiva, permite a Plinio establecer diferentes grados de proximidad con el mundo que le rodea. En un estudio reciente, Suzanne Saïd examina la relación que existe entre mito e historia en la obra de los historiadores de época clásica. Para ello, Saïd parte de la definición de mito como intentional history, en el sentido de que aporta conocimientos esenciales sobre la forma en que un grupo social se comprende a sí mismo. El planteamiento de Saïd considera además el mito como un tipo de narración de origen tradicional, caracterizado por una localización concreta, por la intervención de seres sobrenaturales y por su origen tradicional. 211 Según Saïd, el mito se consideraba ya desde un primer momento como un principio de autoridad, y como tal aparece en la obra de Homero; la visión negativa del mito no aparece hasta Heródoto, quien usa el término para descartar la opinión de Hecateo y de sus mutheitai. 212 En la obra de Tucídides, el mito se concibe como un elemento contrario a la historia, y acaba asociándose, ya en Polibio y Estrabón, con los conceptos de extraño, excesivo, maravilloso, o prodigioso La separación, por otra parte, del mundo en dos vertientes, una real y otra irreal, presupone una diferencia cualitativa entre la realidad como tal y la realidad que se desprende del recuerdo del momento pasado. Para salvar esta diferencia, los historiadores acudieron a toda una serie de genealogías que, como en el caso de la dinastía Ptolemaica, tendían a asociar a los diferentes monarcas con personajes de la mitografía grecorromana. 213 El interés por defender este tipo de asociaciones motivó, en definitiva, la propagación de una serie de leyendas que, si bien habrían podido tener una inspiración local, acababan por adentrarse dentro de la memoria colectiva del imperio; los elementos mitográficos permitían, además, establecer un espacio histórico en el que la realidad del presente se oponía a la imposibilidad de descifrar un pasado cada vez más remoto. La mitografía se desarrolla así en un contexto de historia local, como una forma de adentrarse en las circunstancias que configuran el espacio urbano. En este sentido, el 211 SAÏD 2007, p. 74. 212 Ibíd., p. 78. 213 OGDEN 2015, p. 143.
57 mito sigue siendo un elemento narrativo esencial, ya que permite establecer digresiones narrativas que, si bien pueden nutrir la curiosidad de un público ávido de noticias, sirven también para explicar la idiosincrasia de un pueblo. 214 La relación de Plinio con el material mitográfico no deja de ser problemática y apunta a un método de composición organizado en una serie de unidades estructurales sobre las que se organiza una información, a menudo difusa, que se ajusta a su vez en una secuencia lógica de significado. Según Locher, Plinio empleó membretes y palabras clave que le sirvieron para guiar su composición, revelando con ello un cuidadoso método de trabajo; en este sentido, Locher supone en que la composición de la Historia Natural se llevó a cabo en cinco fases: 1) Plinio lee los datos en sus fuentes o los escucha de otros; 2) un escriba escribe los pasajes indicados en pugillares; 3) se copian pasajes concretos, prestando especial atención a las palabras clave; 4) Plinio prepara su comentario basándose en estas notas; 5) el resultado final es la Historia Natural, expuesta en forma de comentarii. 215 Para Trevor Murphy, el uso de materiales míticos respondía al deseo pliniano de expresar su propia visión del mundo. 216 Desde este punto de vista, la Historia Natural se concibe como el producto de un poder imperial y el intento de organizar y presentar, de una manera sistemática, el orden de una naturaleza que se rendía al poder político; la obra se prestaría, en sí misma, a una lectura metafórica del territorio en lo que Mary Beagon reconoce como una “mercantilización del conocimiento”. 217 Dentro de esa mercantilización, la inserción de descripciones maravillosas pasa a entenderse no como expresión literal de un fenómeno antropológico sino como descripción metafórica de un fenómeno capaz de situar una región en particular dentro de unas coordenadas precisas de espacio y tiempo. La descripción de pueblos como los blemies o los garamantes mediaba así entre la memoria colectiva del imperio romano y la realidad del territorio descubierto, atendiendo con ello a una identificación del mundo real con el mundo de la escritura. En palabras de Carey: 214 SAÏD 2007, p. 81 215 LOCHER 1986, pp. 21-27. 216 MURPHY 2004. 217 BEAGON 2004, p. 33.
64 escalera a la que se han atado diferentes instrumentos de tortura; al pie de la escalera hay una serpiente a la que se enfrentan primero Sáturo y luego Perpetua; luego asciende a un jardín. Al finalizar el sueño, Perpetua comprende que los mártires habrán de sufrir. Durante su última visión, en la que tiene que enfrentarse a un egipcio, escribe: et expoliata sum et facta sum masculus. 239 La referencia a la masculinidad de Perpetua se inscribe en un espectro narrativo destinado a destacar la complejidad de la experiencia de la santa, considerada a un tiempo como asesina y como suicida, como mujer y como hombre por su determinación. 240 Para Craig Williams, que discute el valor metafórico de la masculinidad de Perpetua en un contexto cristiano, las numerosas referencias a transformaciones de niñas en la literatura romana funcionan como evidencia de una tradición oral centrada en el motivo de shifting back and forth, que consiste en que el cambio de sexo -que puede ser temporalsignifica el logro de un deseo. El tercer motivo de este tipo de historias residiría en la invulnerabilidad de los personajes: al transformarse en un nuevo individuo, el personaje se hace inmune a las críticas y experimenta lo que Williams denomina como sexual inviolability. El segundo testimonio recogido por Plinio precede de Lucinio Muciano, senador siempre fiel a Vespasiano y autor de unos Mirabilia que Plinio menciona en numerosos casos, a menudo en su calidad de cónsul; 241 la gran aportación de Muciano consistió en su defensa de la misión que el escritor tenía que describir el mundo que lo rodea. En este sentido, Ash recoge una anécdota de Plinio según la cual Muciano tenía la costumbre de atarse una bolsa de lino en torno al cuello, para combatir la oftalmia mientras escribía. Según Ash, el talismán de la bolsa tenía un significado especial para Muciano, pues en numerosas ocasiones se había referido al terror de la oftalmia a la hora de describir los fenómenos de la naturaleza. Por otro lado, Ash señala hasta qué punto las descripciones de Muciano no encajaban en un período histórico concreto y dependían de la presencia del autor como testigo. El mundo resultante es un espacio evocado pero compuesto también de diversos fragmentos que se sitúan sobre un espacio físico que el propio autor se ocupa de delimitar. 242 La identificación que Muciano hace de la ciudad de Argos como lugar donde tuvo lugar la transformación de Arescusa tiene como propósito, según Ash, dar 239 Passio Perp. 10.7-8. PL 3, 98A. 240 WILLIAMS 2012, p. 73. 241 Por ejemplo, sobre un milagro en la laguna Pontina (3, 59); sobre un terremoto en las islas Cícladas (4, 65), sobre Arados (5, 128); el múrice (5, 180), etc. Según indica Rhiannon Ash 2007, p. 2, Plinio y Muciano coincidían en el apoyo que ambos prestaron a la elección de Vespasiano; los Mirabilia, también según Ash 2007, pp. 4-5, debieron de publicarse entre los años 58 y 72. 242 ASH 2007, p. 8.
65 verosimilitud al episodio, puesto que los lectores podían visitar Argos y comprobar el fenómeno por sí mismos. Acerca de los cambios de sexo, Williams señala la existencia de una tradición folklórica cuyas raíces se encuentran en la literatura griega; además del testimonio de Valerio Máximo, que narra el caso de una mujer que pronunció discursos en el foro y ante la justicia, 243 Williams menciona la historia de Ifis, una niña que fue criada como un niño y se enfrentó a la obligación de casarse con otra niña; a través de la milagrosa intervención de Isis, su deseo de transformarse en varón le es concedido, tras lo cual se casa con su amada Jante: sequitur comes Iphis euntem, quam solita est, maiore gradu; nec candor in ore permanet, et uires augentur, et acrior ipse est uultus et incomptis breuior mensura capillis, plusque uigoris adest, habuit quam femina. nam quae femina nuper eras, puer es. date munera templis, nec timida gaudete fide! dant munera templis, addunt et titulum, titulus breue carmen habebat: dona puer soluit quae femina uouerat Iphis. 244 1.4.1. TIPOS DE TRANSFORMACIÓN Como norma general, los cambios de sexo en Diodoro y en Flegón son sucesos maravillosos e insólitos que se inscriben en una determinada concepción de la identidad sexual. Desde el punto de vista de estos autores, los casos de hermafroditismo se confunden con los de androginia y presentan diferentes tipos de comportamiento sexual desviados de las leyes de la naturaleza; en ambos autores queda excluido, sin embargo, cualquier comportamiento bisexual: en cada uno de los casos se establece una separación nítida entre la contemplación estética y el placer sexual. El hecho de que no pocas de las transformaciones se produzcan en el contexto de una unión nupcial permite, además, introducir un aspecto de legitimidad social a fenómenos que aparecen como una alteración de las leyes biológicas a las que se atiene el resto de los mortales. 243 VAL. MAX. 8, 3, citado por WILLIAMS 2012, 70: Ne de his quidem feminis tacendum est, quas condicio naturae et uerecundia stolae ut in foro et iudiciis tacerent cohibere non ualuit. Maesia Sentinas rea causam suam L. Titio praetore iudicium cogente maximo populi concursu egit modosque omnes ac numeros defensionis non solum diligenter, sed etiam fortiter executa, et prima actione et paene cunctis sententiis liberata est. quam, quia sub specie feminae uirilem animum gerebat, Androgynen appellabant. 244 OV. Met 9, 785.
66 Este aspecto ha sido estudiado por Luc Brisson, que interpreta los casos de androginia o hermafroditismo como expresiones de doble sexualidad. Partiendo de los mirabilia de Flegón, Luc Brisson propone hacer una distinción entre sexo y género, teniendo en cuenta además la asimilación entre relato histórico e invención fabulística. Para desacreditar las supersticiones que circulaban en torno a andróginos y hermafroditas, Diodoro Sículo se habría esforzado en demostrar que la androginia es un fenómeno natural que puede resolverse mediante una operación quirúrgica; 245 así, escribe: διόπερ καὶ ἡμεῖς τὰς περιπετείας ταύτας ἀναγραφῆς ἠξιώσαμεν, οὐ ψυχαγωγίας ἀλλ’ ὠφελείας ἕνεκα τῶν ἀναγινωσκόντων. πολλοὶ γὰρ τέρατα τὰ τοιαῦτα νομίζοντες εἶναι δεισιδαιμονοῦσιν, οὐκ ἰδιῶται μόνον ἀλλὰ καὶ ἔθνη καὶ πόλεις. 246 La alusión a las supersticiones en torno a la androginia sugiere, por otra parte, que la transformación se concebía como expresión de la voluntad divina, que no intentaba corregir su propia decisión sino expresar una inversión del orden natural, que debía restaurarse. Desde este punto de vista, las procesiones de expiación que menciona Plinio con motivo de estos prodigios 247 se presentan, según Diana M Swancutt, como expresión viva de la inquietud provocada por fenómenos que atentaban contra los ideales romanos de masculinidad y poder. A través de la descripción de fenómenos de androginia y hermafroditismo, los escritores romanos, al igual que los griegos, habrían manifestado su habilidad para explicar e incorporar -e incluso tratar, a veces por vía quirúrgicalos diferentes fenómenos. En este sentido, metamorfosis como la de Arescusa deben examinarse no sólo como resultado de la observación científica sino también como expresión de las ansiedades políticas y de los distintos pueblos, de cara al mantenimiento de los ideales políticos de la urbe. La transformación de Arescusa se inscribe en un patrón de transformación que se produce siempre en la pubertad, justo antes del matrimonio. 248 Mientras que en Diodoro Sículo la transición de mujer a hombre provoca un conflicto social 249 , las transformaciones citada por 245 BRISSON 2002, p. 37. 246 D. S. 32, 12, 1. 247 Cf. LIV. 24, 10, 10. 248 SHANNON 2016; cf. PLIN. 7.36; AP 9.602.3-4; D. S. 32.10.3, 11, 1; PHLEG. Mir 6-7, 9. 249 Según Diodoro (32.10.9), en la ciudad de Abas, en Arabia, vivía un tal Diofantes, de origen macedonio, que había casado con una mujer árabe y engendrado dos hijos, Diofantes y Heraide. Muerto ya el hijo varón, Heraide se casó con Samiades; en una ocasión, estando de viaje su marido, Heraide cayó enferma con una inflamación en el bajo vientre, que luego reventó haciendo aparecer unos genitales masculinos. El padre de Heraide se opuso a que en adelante su hija cohabitara con Samiades, ante lo cual este llevó a su suegro a los tribunales, que dieron la razón al
67 Plinio se refieren específicamente al paso de mujer a hombre. Así ocurre también en Tito Livio, que relata un caso similar ocurrido a una mujer de Espoleto. 250 La relación de Flegón no se detiene aquí, sino que documenta otros casos de cambio de sexo femenino a masculino; en todos ellos, la transformación se sitúa en el contexto de los enfrentamientos naturales entre mujeres y hombres. El primer caso es el de Tiresias, que pasó de hombre a mujer y luego de mujer a hombre tras ver copular a unas serpientes. Conociendo su historia, Zeus y Hera decidieron preguntarle quién experimentaría mayor placer, un hombre o una mujer. Tiresias respondió que un hombre experimentaría una décima de placer y una mujer, nueve. Enfadada con él, Hera decidió privarlo de la vista: Ἱστορεῖ δὲ Ἡσίοδος καὶ Δικαίαρχος καὶ Κλέαρχος καὶ Καλλίμαχος καὶ ἄλλοι τινὲς περὶ Τειρεσίου τάδε. Τειρεσίαν τὸν Εὐήρους ἐν Ἀρκαδίᾳ [ἄνδρα ὄντα] ἐν τῷ ὄρει τῷ ἐν Κυλλήνῃ ὄφεις ἰδόντα ὀχεύοντας τρῶσαι τὸν ἕτερον καὶ παραχρῆμα μεταβαλεῖν τὴν ἰδέαν· γενέσθαι γὰρ ἐξ ἀνδρὸς γυναῖκα καὶ μιχθῆναι ἀνδρί. τοῦ δὲ Ἀπόλλωνος αὐτῷ χρήσαντος ὡς, ἐὰν τηρήσας ὀχεύοντας ὁμοίως τρώσῃ τὸν ἕνα, ἔσται οἷος ἦν, παραφυλάξαντα τὸν Τειρεσίαν ποιῆσαι τὰ ὑπὸ τοῦ θεοῦ ῥηθέντα καὶ οὕτως κομίσασθαι τὴν ἀρχαίαν φύσιν. Διὸς δὲ ἐρίσαντος Ἥρᾳ καὶ φαμένου ἐν ταῖς συνουσίαις πλεονεκτεῖν τὴν γυναῖκα τοῦ ἀνδρὸς τῇ τῶν ἀφροδισίων ἡδονῇ, καὶ τῆς Ἥρας φασκούσης τὰ ἐναντία, δόξαι αὐτοῖς μεταπεμψαμένοις ἔρεσθαι τὸν Τειρεσίαν διὰ τὸ τῶν τρόπων ἀμφοτέρων πεπειρᾶσθαι. τὸν δὲ ἐρωτώμενον ἀποφήνασθαι, διότι μοιρῶν οὐσῶν δέκα τὸν ἄνδρα τέρπεσθαι τὴν μίαν, τὴν δὲ γυναῖκα τὰς ἐννέα. τὴν δὲ Ἥραν ὀργισθεῖσαν κατανύξαι αὐτοῦ τοὺς ὀφθαλμοὺς καὶ ποιῆσαι τυφλόν, τὸν δὲ Δία δωρήσασθαι αὐτῷ τὴν μαντικὴν καὶ βιοῦν ἐπὶ γενεὰς ἑπτά. 251 El siguiente caso se refiere a Caínide, hija del rey Élato, que habitaba en el país de los Lápitas, quien tras ser violada por Poseidón pidió transformarse en hombre para así resultar invulnerable. Poseidón le concedió su deseo y cambió su nombre por el de Caineo: Οἱ αὐτοὶ ἱστοροῦσιν κατὰ τὴν Λαπίθων χώραν γενέσθαι Ἐλάτῳ τῷ βασιλεῖ θυγατέρα marido. Heraide tuvo entonces que mostrar sus atributos sexuales en público, tras lo cual hizo vida de varón, tomando el nombre de Diofantes; su marido se quitó la vida. 250 LIV. 24, 10, 10. Livio menciona esta transformación entre otros prodigios, como el caso de una lanza de Marte que se movió por sí misma; en Sicilia, habló un buey; un niño nonato exclamó “Victoria” estando aún en el vientre de su madre; en Atri se vio un altar suspendido en el aire, rodeado de hombres vestidos de blanco; en la propia Roma, apareció un enjambre de abejas e inmediatamente algunos hombres llamaron a las armas diciendo que habían visto legiones armadas en el Janículo. Según Tito Livio, dichos prodigios dieron lugar a solemnes actos de expiación y procesiones: íd., 24, 10, 13 haec prodigia hostiis maioribus procurata sunt ex haruspicum responso, et supplicatio omnibus deis, quorum puluinaria Romae essent, indicta est. 251 PHLEG. Mir. 4, 4.
68 ὀνομαζομένην Καινίδα. ταύτῃ δὲ Ποσειδῶνα μιγέντα ἐπαγγείλασθαι ποιήσειν αὐτῇ ὃ ἂν ἐθέλῃ, τὴν δὲ ἀξιῶσαι μεταλλάξαι αὐτὴν εἰς ἄνδρα ποιῆσαί τε ἄτρωτον. τοῦ δὲ Ποσειδῶνος κατὰ τὸ ἀξιωθὲν ποιήσαντος μετονομασθῆναι Καινέα. 252 El tercer caso es el de una mujer de nombre desconocido de trece años de edad. Cuando iba a casarse, empezó a sufrir un terrible dolor; a pesar de los cuidados de su familia, el dolor no cesó, sino que el cuarto día se agudizó y en ese momento le nacieron genitales masculinos. A continuación fue llevada ante el emperador Claudio, que admirado del suceso decidió elevar un altar a Júpiter: παρθένος γὰρ γονέων ἐπισήμων τρισκαιδεκαέτις ὑπάρχουσα ὑπὸ πολλῶν ἐμνηστεύετο, οὖσα εὐπρεπής. ὡς δ’ ἐνεγυήθη ᾧ οἱ γονεῖς ἐβούλοντο, ἐνστάσης οὖσα εὐπρεπής. ὡς δ’ ἐνεγυήθη ᾧ οἱ γονεῖς ἐβούλοντο, ἐνστάσης τῆς ἡμέρας τοῦ γάμου προϊέναι τοῦ οἴκου μέλλουσα αἰφνιδίως πόνου ἐμπεσόντος αὐτῇ σφοδροτάτου ἐξεβόησεν. ἀναλαβόντες δ’ αὐτὴν οἱ προσήκοντες ἐθεράπευον ὡς ἀλγήματα ἔχουσαν κοιλίας καὶ στρόφους τῶν ἐντός· τῆς δὲ ἀλγηδόνος ἐπιμενούσης τρισὶν ἡμέραις ἑξῆς ἀπορίαν τε πᾶσι τοῦ πάθους ποιοῦντος, τῶν πόνων οὔτε νυκτὸς οὔτε ἡμέρας ἔνδοσιν λαμβανόντων, καίτοι πᾶσαν μὲν θεραπείαν αὐτῇ προσφερόντων<τῶν> ἐν τῇ πόλει ἰατρῶν, μηδεμίαν δὲ τοῦ πάθους δυναμένων αἰτίαν εὑρεῖν, τῇ τετάρτῃ τῶν ἡμερῶν περὶ τὸν ὄρθρονμείζονα τῶν πόνων ἐπίδοσιν λαμβανόντων, σὺν μεγάλῃ οἰμωγῇ ἀνακραγούσης, ἄφνω αὐτῇ ἀρσενικὰ μόρια προέπεσεν, καὶ ἡ κόρη ἀνὴρ ἐγένετο. (4.) μετὰ δὲ χρόνον εἰς Ῥώμην ἀνηνέχθη πρὸς Κλαύδιον Καίσαρα· ὁ δὲ τούτου ἕνεκα τοῦ σημείου ἐν Καπετωλίῳ Διὶ Ἀλεξικάκῳ ἱδρύσατο βωμόν. 253 El siguiente caso es el de Filótide, una mujer procedente de Esmirna, que en la víspera de su boda vio que le aparecían un par de genitales masculinos y se convertía en hombre: Φιλωτὶς γάρ τις ὀνόματι παρθένος, Σμυρναία τὸ γένος, ὡραία πρὸς γάμον ὑπὸ τῶν γονέων κατεγγεγυημένη ἀνδρί, μορίων αὐτῇ προφανέντων ἀρρενικῶν ἀνὴρ ἐγένετο. 254 En Epidauro sitúa Flegón la transformación de un hermafrodita, hijo de una pobre familia, llamado Sinferusa, que al transformarse en hombre pasó a llamarse Sinferón, adoptando el oficio de jardinero: 255 252 Ibíd., 4, 5. 253 Ibíd., 4, 6. 254 Ibíd., 4, 7. 255 El jardín es un motivo folklórico común, y en contexto erótico se encuentra en historias como la de los tres príncipes de Serendip o el Miles Gloriosus de Plauto; cf. SMALL 1976. La historia de los tres príncipes de Serendip
69 Καὶ ἄλλος δέ τις ἀνδρόγυνος κατὰ τοὺς αὐτοὺς χρόνους ἐγένετο ἐν Ἐπιδαύρῳ, γονέων ἀπόρων παῖς, ὃς ἐκαλεῖτο πρότερον Συμφέρουσα, ἀνὴρ δὲ γενόμενος ὠνομάζετο Συμφέρων, κηπουρῶν δὲ τὸν βίον διῆγεν. 256 Finalmente, en Laodicea una mujer de nombre Etete cambió de sexo mientras estaba casada con su esposo y adoptó el nombre de Eteto; Flegón declara haber conocido este caso personalmente: Καὶ ἐς Λαοδίκειαν δὲ τῆς Συρίας γυνή, ὀνόματι Αἰτητή, συνοικοῦσα τῷ ἀνδρὶ ἔτι μετέβαλε τὴν μορφὴν καὶ μετωνομάσθη Αἰτητὸς ἀνὴρ γενόμενος, ἄρχοντος Ἀθήνησιν Μακρίνου, ὑπατευόντων ἐν Ῥώμῃ Λουκίου Λαμία Αἰλιανοῦ καὶ Σέξτου Καρμινίου> Οὐέτερος. τοῦτον καὶ αὐτὸς ἐθεασάμην. 257 Según se desprende de las citas de Flegón, el cambio de sexo se podía percibir como un castigo. Así ocurre en el caso de Tiresias y también en el de los guardas de los Escitas, que fueron convertidos en mujer por haber saqueado el templo de Venus en Ascalón. Según otra historia, los sacerdotes del Dios Atis tenían la obligación de castrarse a sí mismos en recuerdo de la castración del dios bajo un pino; a continuación, se vestían de mujer y desempeñaban tareas femeninas: Τοῖσι δὲ τῶν Σκυθέων συλήσασι τὸ ἱρὸν τὸ ἐν Ἀσκάλωνι καὶ τοῖσι τούτων αἰεὶ ἐκγόνοισι ἐνέσκηψε ἡ θεὸς θήλεαν νοῦσον· ὥστε ἅμα λέγουσί τε οἱ Σκύθαι διὰ τοῦτό σφεας νοῦσον· ὥστε ἅμα λέγουσί τε οἱ Σκύθαι διὰ τοῦτό σφεας νοσέειν, καὶ ὁρᾶν πάρεστι αὐτοῖσι τοῖσι ἀπικνεομένοισι ἐς τὴν Σκυθικὴν χώρην ὡς διακέαται τοὺς καλέουσι Ἐνάρεας οἱ Σκύθαι. 258 En general, las transformaciones que documenta Flegón tienden a recurrir, como en Plinio, a una documentación donde se establece el nombre, la procedencia y en algunos casos el momento en el que se produjo la transformación. La forma en que se produce dicha narración induce a pensar en una cierta vacilación por parte de Flegón, quien no acierta a distinguir entre los casos de hermafroditismo y los de cambio de sexo. La historia de Tiresias, por otra parte, y los numerosos casos de transformación en vísperas de una boda denotan por su parte un problema procede de un cuento persa, recogido por vez primera en la obra Hash-Bihisht de Amir Kushrau en 1302 (cf. Ben Amos 2006, p. 318); el cuento trata de un hombre cuya amada ha sido encarcelada por su cruel esposo; para poder entrar en casa de su amada, el hombre practica un agujero en la pared del jardín y consigue encontrarse con ella. En el Miles gloriosus un soldado, Pirgopolinices, tiene en su poder a la amante de Pléusicles; el criado de este último convence a su amo para que compre la casa anexa, y facilita el encuentro entre los amantes mediante un orificio practicado en el muro que separa los jardines de ambas casas. 256 PHLEG. Mir. 4, 8. 257 Ibíd., 4, 9. 258 HDT. 1, 115.
70 de orden social que requiere una solución a una situación que se concebía como inminente. El cambio de nombre de los diferentes personajes debe concebirse en este sentido como la aceptación pública de una transformación que invariablemente amenaza los pilares del ideal de sociedad romana. Por otro lado, en el caso de la mujer que fue llevada ante el emperador Claudio, la historia resulta de especial interés, ya que indica la necesidad de un reconocimiento público y legal no ya para demostrar el poder paradoxográfico de la naturaleza, sino para regularizar la situación social de la criatura transformada. Lo anónimo del personaje sitúa la historia en un vacío legal que debe reglarse; así, hay que entender el sacrificio de Claudio a Júpiter Alexícaco (Διὶ Ἀλεξικάκῳ) como una invocación para alejar cualquier mal. 259 El contexto religioso en el que se produce la invocación de Claudio permite reconocer el valor apotropaico que adquiría el cambio de nombre de cada uno de los personajes. 1.4.2. CAMBIO DE SEXO Y FOLKLORE El sentido de peligro y la amenaza social que representaban este tipo de representaciones se incluía a su vez dentro de una corriente folklórica que veía en el cambio de sexo un accidente natural, capaz de ocurrir en numerosos lugares. Las fuentes indias se muestran claras en este sentido; en ciertas sociedades rurales se pensaba que la diosa Renuka tenía el poder de cambiar el sexo de una persona, de hombre a mujer y viceversa, algo que J. Sujana Mallika considera como un caso de travestismo. 260 Del mismo modo, uno de los dieciséis ritos de las Shodhasha Karmas de la antigua India, la Pumsavana, se aplicaba a la mujer tras su tercer mes de embarazo con objeto de cambiar el sexo del feto. 261 Finalmente, la tradición budista china habla de Avalokiteśvara, un hombre que se transformó en una mujer llamada Guanyin. 262 Según una leyenda del Mahabharata, un rey fue transformado en mujer al bañarse en un río mágico; posteriormente, dio a luz a cien hijos que juntó con los cien que había tenido como hombre, para 259 El título se aplicaba también a Hércules y Apolo, cf. SWINBURNE 1846, p. 260. 260 MALLIKA 1990, p. 55. 261 VARDHAN 1990, p. 134. 262 POINTER 2012, p. 4. Las transformaciones de mujer en hombre son moneda común en el folklore y se encuentran ya desde época remota en la literatura china; cf. LAUFER 1979, pp. 260-261.
71 defender el reino. Más tarde, se negó a volver a ser hombre por la capacidad de la mujer para experimentar mayor placer que un hombre. 263 Dentro de la tradición egipcia, los cambios de sexo eran vistos como fenómenos religiosos. En un estudio sobre cambios de sexo y androginia, Ashley N. Dawson explica que en la mitología egipcia los cambios de sexo se concebían como el origen del poder sexual, hasta el punto de afirmar que the uniting of male creation and female stimulations hold a sacred religious bond that releases overwhelming spiritual and mythological catharsis in ancient Egyptian culture. 264 A partir del precedente de dioses como Atum, creador de la división de sexos, o de Ra, regenerado a través de su madre, Dawson destaca la importancia del cuerpo femenino en la mitología de la creación, hasta el punto de que la regeneración tras la muerte tan sólo era posible si existía un principio masculino y femenino; Tras la muerte, sin embargo, el cadáver, independientemente de su sexo, era colocado en un sarcófago construido para un varón, de modo que pudiera atravesar debidamente la frontera entre la tierra y el mundo de los muertos, lo que solo se creía posible para el sexo masculino. 265 En la tradición africana, el cambio de sexo parece haber sido un motivo de amplia difusión. En este sentido debe encuadrarse la historia que Heródoto refiere sobre los máclues, una tribu de Libia cuyas mujeres llevaban a cabo cada año una batalla ritual en honor de Atenea con palos y piedras contra sus vecinos los áuseos. Antes de comenzar la lucha, los máclues subían en carros a las más hermosas de sus mujeres, tocadas con cascos de Corinto; de esta guisa las hacían circular por la orilla del lago; supone Heródoto que anteriormente habían llevado armas egipcias en lugar del casco corintio, lo que indicaría la antigüedad de la fiesta. En cuanto a Atenea, Heródoto cuenta que los máclues la consideraban hija de Poseidón y el lago Tritón, inscribiéndola en el catálogo de dioses marinos. Finalmente, al referirse a sus relaciones sexuales, Heródoto afirma que son promiscuos como animales, de modo que cada niño, al cumplir los tres años, es sometido a un consejo para decidir a quién se le parece más y quién puede ser su padre: οὗτοι δὲ καὶ οἱ Μάχλυες πέριξ τὴν Τριτωνίδα λίμνην οἰκέουσι, τὸ μέσον δέ σφι οὐρίζει ὁ Τρίτων. Καὶ οἱ μὲν Μάχλυες τὰ ὀπίσω κομῶσι τῆς κεφαλῆς, οἱ δὲ Αὐσέες τὰ ἔμπροσθε. Ὁρτῇ δὲ ἐνιαυσίῃ Ἀθηναίης αἱ παρθένοι αὐτῶν δίχα διαστᾶσαι μάχονται πρὸς ἀλλήλας λίθοισί τε καὶ ξύλοισι, τῇ αὐθιγενέϊ θεῷ λέγουσαι τὰ πάτρια ἀποτελέειν, τὴν Ἀθηναίην 263 Mahabharata 13, 12. En Occidente, los testimonios también son múltiples. Una leyenda rumana de la región de Oltenia cuenta que si una persona cruza un arco iris, experimentará un cambio de sexo; parecida tradición existió en Serbia y en Hungría, cf. LEE ―FRASER 2001, p. 27. 264 Cf. DAWSON 2012, p. 1. 265 DAWSON 2012, p. 5-6.
72 καλέομεν· τὰς δὲ ἀποθνῃσκούσας τῶν παρθένων ἐκ τῶν τρωμάτων ψευδοπαρθένους καλέουσι. Πρὶν δὲ ἀνεῖναι αὐτὰς μάχεσθαι, τάδε ποιεῦσι· κοινῇ παρθένον τὴν καλλιστεύουσαν ἑκάστοτε κοσμήσαντες κυνέῃ τε Κορινθίῃ καὶ πανοπλίῃ Ἑλληνικῇ καὶ ἐπ’ ἅρμα ἀναβιβάσαντες περιάγουσι τὴν λίμνην κύκλῳ. Ὁτέοισι δὲ τὸ πάλαι ἐκόσμεον τὰς παρθένους πρὶν ἤ σφι Ἕλληνας παροικισθῆναι, οὐκ ἔχω εἰπεῖν, δοκέω δ’ ὦν Αἰγυπτίοισι παροικισθῆναι, οὐκ ἔχω εἰπεῖν, δοκέω δ’ ὦν Αἰγυπτίοισι ὅπλοισι κοσμέεσθαι αὐτάς· ἀπὸ γὰρ Αἰγύπτου καὶ τὴν ἀσπίδα καὶ τὸ κράνος φημὶ ἀπῖχθαι ἐς τοὺς Ἕλληνας. Τὴν δὲ Ἀθηναίην φασὶ Ποσειδέωνος εἶναι θυγατέρα καὶ τῆς Τριτωνίδος λίμνης, καί μιν μεμφθεῖσάν τι τῷ πατρὶ δοῦναι ἑωυτὴν τῷ Διί, τὸν δὲ Δία ἑωυτοῦ μιν ποιήσασθαι θυγατέρα. Ταῦτα μὲν λέγουσι. 266 Pinio, por su parte, afirma que todos los máclues eran hermafroditas, medio hombre y medio mujer, e intercambiaban sus papeles en el acto sexual (inter se uicibus coeuntes); los hombres se distinguían por tener solo el pecho derecho, y las mujeres el izquierdo: Supra Nasamonas confinesque illis Machlyas androgynos esse utriusque naturae, inter se uicibus coeuntes, Calliphanes tradit. Aristoteles adicit dextram mammam iis uirilem, laeuam muliebrem esse. 267 El contexto religioso de la androginia y el hermafroditismo aparece una vez más en una tradición del norte de Orán relativa a los rituales de la zaouia. Según refiere Émile Dermenghem refiriéndose a las celebraciones en el Magreb a principios del siglo XX, durante la peregrinación al santuario de Sidi ‘Abed que tiene lugar en el mes de septiembre, un contingente de sesenta guardianes vela por la seguridad de la fiesta. En el pasado, recuerda Dermenghem, las mujeres solían acudir sin protección alguna y no se producían desórdenes; porque, según la explicación popular, tras hacer la ablución las mujeres cambiaban de sexo por un día. Por ello, esas mismas mujeres podían ir y venir libremente sin que los hombres les faltaran al respeto. 268 El interés de la historia de Dermerghem radica en la adaptación de una leyenda local que persistió de una generación a otra. Lejos, pues, de ser una aportación original de Plinio, la historia del cambio de sexo en Tisdra aparece como parte integral de una tradición local que tenía múltiples manifestaciones en el folklore y la religión. Desde el punto de vista antropológico, la descripción de los numerosos cambios de sexo tenía, además, la ventaja de incorporar diferentes tradiciones dentro de un espectro común. Aun cuando lo más fácil hubiera sido aceptar la 266 HDT. 4, 180, 1-5. 267 PLIN. 7, 15. 268 DERMENGHEM 1954, p. 212.
73 existencia de leyendas como la de de Sidi ‘Abed y ver en el cambio de sexo una protección temporal contra los conflictos entre sexos, Plinio inserta la historia de Tisdra como puente entre la mitografía grecolatina y las tradiciones locales de África. 1.5. EL CONOCIMIENTO DE ÁFRICA A PARTIR DE LOS TEXTOS AFRICANOS A la hora de describir la geografía africana, Plinio se sirvió explícitamente de diferentes autores de origen africano o bien que habían transmitido conocimientos directos sobre la geografía del continente; la información proporcionada por dichos autores le fue útil no sólo para describir el continente africano sino también para referirse a otras regiones del imperio. En este sentido, las numerosas relaciones permiten introducir un principio de autoridad. Plnio parece haberse servido, según indica Defltefsen 269 , de las obras de Marco Varrón, Calímaco, Hanón, Erastótenes, Polibio, Jenofonte de Lámpsaco, Posidonio, un paradoxógrafo griego desconocido, un informe sobre Cornelio Balbo, Agripa, Cornelio Nepote, Juba, Estacio Seboso y Suetonio Paulino. Las referencias de Plinio a estos autores no proceden siempre de préstamos directos, sino sobre todo de una reorganización de conocimientos de acuerdo con seis áreas geográficas determinadas: la región mauritana (PLIN. 5, 1-21); Numidia y la provincia de África (PLIN. 5, 22- 30); la región cirenaica y marmárica (PLIN 5, 31-50), el mar africano interior (PLIN. 5, 41), la región que está frente a la costa africana (PLIN. 5, 43-46), y por fin Etiopía (PLIN. 6, 187-197) y las islas de Etiopía (PLIN. 6, 198-205). 1.5.1. AUTORES MARCO VARRÓN Según indica Detlefsen, Plinio se basó en la obra de Marco Terencio Varrón (116-27 a. C.) a la hora de describir la región mauritana, y posiblemente también Numidia. 270 Nacido en la región de Reate, Varrón destacó como colaborador de Pompeyo en la campaña de Ilerda; tras la derrota de Pompeyo, se benefició de la amnistía otorgada por Julio César. Detlefsen le atribuye la composición de un periplo en el que habría descrito la costa de Mauritania 271 y otro sobre la costa del mar Mediterráneo. 272 Plinio se refiere a él en 92 ocasiones, si bien en una de ellas reconoce el 269 Cf. DETLEFSEN 1908. 270 DETLEFSEN 1908, p. 27. 271 Cf. PLIN. 3, 4; 5, 2; Detlefsen 1908, pp. 58-59. 272 PLIN. 5, 17-21.
80 ESTACIO SEBOSO Se trata de un geógrafo romano desconocido, autor de un pariplo, que vivió a mediados del siglo I a. C. 308 Puesto que Plinio cita a Estacio antes que a Juba, parece que el primero ya conocía las Islas Canarias; de él parece haber tomado Plinio noticias sobre Méroe y la costa del mar Mediterráneo, 309 la zona de las islas de las Hespérides y las Islas Afortunadas 310 y el Ganges. 311 SUETONIO PAULINO Gayo Suetonio Paulino es famoso por su victoria sobre la reina Boudica en Britania bajo el principado de Nerón. Nombrado gobernador de Mauritania en el año 41 d. C., fue el primer general romano capaz de conducir un ejército a través de las montañas del Atlas; de él tomó Plinio una descripción del Atlas: Suetonius Paulinus, quem consulem uidimus, primus Romanorum ducum transgressus quoque Atlantem aliquot milium spatio, prodidit de excelsitate quidem eius quae ceteri, imas radices densis altisque repletas siluis incognito genere arborum, proceritatem spectabilem esse enodi nitore, frondes cupressi similes praeterquam grauitate odoris, tenui eas obduci lanugine, quibus addita arte posse quales e bombyce uestes confici. 312 La utilización de fuentes africanas en Plinio consiste, por un lado, en la información proporcionada por los escritores latinos que, como él mismo, habían desempeñado cargos administrativos en África; y por otro en los escritores africanos que, como Juba, eran depositarios de un conocimiento directo y profundo del territorio. En ambos casos, Plinio se preocupó de conciliar las diversas informaciones en un sistema que iba más allá del simple acopio de fuentes y que además incorporaba las tradiciones orales de las que el mismo Plinio se decía acreedor. A las aportaciones de sus predecesores, Plinio añadió toda una serie de conocimientos heterodoxos que procedían de distintos grupos sociales. Una dificultad inicial estriba en los diferentes gentilicios que Plinio atribuye a sus fuentes, superponiendo la tradición etnográfica a la división política del territorio. En este sentido, es importante observar que Plinio sólo usa el término Africanus en siete ocasiones, siempre para 308 Cicerón, Att. 2, 14 cita a un conocido de Catulo llamado Seboso: Sebosus, ille Catuli familiaris. 309 PLIN. 6, 183. 310 Íd., 6, 201. 311 Íd., 9, 46. 312 Íd., 5, 14.
81 referirse a Escipión el Africano (236-183 a. C); 313 la expresión ex Africa, para indicar la procedencia de diferentes animales o peces, o para establecer diferencias con otras regiones del mundo. 314 También usa el término Africus para referirse al viento 315 , mientras que el nombre de la región geográfica es normalmente Lybia. 316 Por otro lado, emplea el término poenus sólo para referirse al escritor Magón, en referencia a la celebridad que le depararon sus obras: et Poenus etiam Mago, cui quidem tantum honorem senatus noster habuit Carthagine capta, ut, cum regulis Africae bibliothecas donaret, unius eius duodetriginta uolumina censeret in Latinam linguam transferenda, cum iam M. Cato praecepta condidisset, peritisque Punicae dandum negotium, in quo praecessit omnes uir clarissimae familiae D. Silanus. 317 En cambio, el término punicus es usado sobre todo para expresar la procedencia de árboles y frutos 318 , o bien para referirse a las guerras con Roma. 319 En un caso, Plinio lo emplea en una secuencia narrativa referida al periplo de Hanón: fuere et Hannonis Carthaginiensium ducis commentarii Punicis rebus florentissimis explorare ambitum Africae iussi, quem secuti plerique e Graecis nostrisque et alia quidem fabulosa et urbes multas ab eo conditas ibi prodidere, quarum nec memoria ulla nec uestigium exstat. 320 Hay, pues, diferencias entre el término poenus y el término punicus. En el caso de Magón, la celebridad de su obra sobre agricultura justificaba el uso de un término suficientemente acuñado; también Varrón, por ejemplo, se refiere a Magón como Poenus Mago. 321 La utilización del término punicus parece, en cambio, destinada a las actividades que tuvieron lugar en el pasado. En este caso, la relación entre Roma y África no determina una diferencia cuantitativa entre escritores africanos y romanos o griegos. La alusión a autores africanos coexiste con las tradiciones reunidas por Plinio. La idea pliniana de África no conlleva en ningún caso una separación de la tradición romana, sino que 313 Íd., 1,30; 5, 25; 7, 47; 7, 145 et passim. 314 Íd., 5; 21; 8, 180; 6, 190 y 192; 8, 104; 11, 105; 15, 47; 16, 172; 21, 120; 51, 115; 31, 31; 36, 135; 37, 184. 315 Íd., 18, 89. 316 Íd., 1, 360 Africam Graeci Libyam appellauere, etc. 317 Íd., 18, 21. 318 Íd., 12, 48 quam maxime Punici mali; 13, 118 Punica arbor, etc. 319 Íd., 2, 200 creberrimus Punico bello, etc. 320 Íd., 5, 8. 321 VARR. 3, 2.
82 expresa la relación íntima con el legado literario y geográfico de los predecesores de la Historia Natural. En este sentido, la referencia a los autores africanos (Hanón, Mago y Juba) se comprende como una solución de continuidad con las tradiciones africanas y al mismo tiempo, como una regularización de los datos transmitidos. La identidad geográfica de los habitantes de África, que no había acabado de ser bien definida, se planea en Plinio como el resultado estable de un proceso de romanización. Lejos de reconocer a los africanos como parte de un grupo distinto, Plinio los incorpora en su discurso y les permite incorporarse a la tradición cultural y étnica del imperio. La región de África (ya se trate de Mauritania, Libia o Africa) se ve incluida en el conjunto de la Historia Natural; de este modo, y al igual que Hanón y Juba habían emprendido obras que enfocaban su propia realidad geográfica, Plinio propone ahora establecer un nuevo periplo y culminar lo que habían iniciado sus antecesores. 1.5.2. LA AGRICULTURA DE MAGÓN La figura de Magón reviste cierta importancia dentro de la literatura agraria, y lo citan Columela 322 , Varrón 323 y el mauritano Gargilio Marcial. 324 Según indica Jacques Heurgon, su obra fue traducida por Julio Silano 325 coincidiendo con la muerte de Catón de Útica en el año 146 a. C. Heurgon piensa que este Silano habría sido pariente de Marco Junio Silano, muerto en 196 a. C. en la guerra contra los galos boyos, que había servido en África y conocido por ello la lengua púnica. La influencia del libro sobre la agricultura en la península itálica parece haber sido importante, y la obra fue utilizada por Casio Dionisio de Útica (siglo II a. C.) en su perdido tratado de agricultura. 326 Dentro de la Historia Natural, Plinio se refiere a Magón en ocho ocasiones. Excepto una mención en el libro 21, las demás se producen en los libros 17 y 18, que tratan de los frutos y de las granjas; en el libro 17, Plinio lo compara con Jenofonte y cuenta cómo, a partir del año 146 a. C., un decreto del senado ordenó traducir toda su obra, traída de la biblioteca de los reyes númidas: 322 Cf., por ejemplo, COLVM. 3,15 Hi uidentur, ut Mago prodit, et aquas hiemis et uapores aestatis propulsare radicibus, quem secutus Vergilius tutari semina et munire sic praecipit: ‘aut lapidem bibulum aut squalentis infode conchas’ et paulo post: ‘iamque reperti qui saxo superatque ingentis pondere testae / urgerent’. 323 VARR. 1,1, hos nobilitate Mago Carthaginiensis praeteriit, etc. 324 GARG. MART. pom. 177, 185, etc. ; cf. MAIRE 2002, p. 104. 325 HEURGON 1976, p. 443. 326 Ibíd., p. 444.
83 et nos miramur ergastulorum non eadem emolumenta esse, quae fuerint imperatorum! 22 Igitur de cultura agri praecipere principale fuit etiam apud exteros, siquidem et reges fecere, Hiero, Philometor, Attalus, Archelaus, et duces, Xenophon et Poenus etiam Mago, cui quidem tantum honorem senatus noster habuit Carthagine capta, ut, cum regulis Africae bibliothecas donaret, unius eius duodetriginta uolumina censeret in Latinam linguam transferenda, cum iam M. Cato praecepta condidisset, peritisque Punicae dandum negotium, in quo praecessit omnes uir clarissimae familiae D. Silanus. 327 En un trabajo sobre los agrónomos latinos y sus concepciones de la economía y sociedad, René Martin sitúa la obra de Magón en el marco de la prosperidad romana al final de la Tercera Guerra Púnica, entre la muerte de Catón y el siglo I a. C.; en parte, Plinio habría utilizado la obra de Magón para defender el retorno a una producción agrícola modesta y a la reducción de la mano de obra: 328 agro empto domum uendendam inclementer atque non ex utilitate publici status Mago censuit, hoc exordio praecepta pandere ingressus, ut tamen appareat adsiduitatem desideratam ab eo. 329 Alejado de la cuestión africana, el tratado de Magón parece haber influido en las ideas agrarias de Plinio. Frente a la descripción indómita de un territorio salvaje, Plinio opone la visión ordenada que permite valorar la labor del agricultor y su organización del tiempo; más tarde, Plinio opondrá a esta labor bien organizada la acción ocasional de los ictiófagos o de los blemies como ejemplos de pueblos salvajes alejados del orden que impera en la península itálica. Por esta misma razón, Plinio no duda en dirigir consejos a sus lectores y encomiar la obra de los antecesores que cultivaron sus tierras y contribuyeron con ello a la res publica. 330 1.5.3. EL ÁFRICA DE JUBA Se sabe que a los veinte años Juba ya había compuesto un tratado de arqueología, si bien su mayor contribución fue la redacción de unos Lybica donde se trataban diferentes aspectos de la naturaleza e historia política de la región de Libia; 331 la obra incluía, probablemente, una descripción de la región de Egipto. 332 Durante su reinado, Juba envió además expediciones a las 327 PLIN. 18, 21. 328 MARTIN 1971. 329 PLIN. 18, 35. 330 SCHULTZE 2011, p. 176. 331 ROBERT 1964, p. 191. 332 JACOBY 1916, p. 2389.
84 islas Canarias, intentando descubrir nuevas rutas de comercio. 333 La visión africana de Juba respondía principalmente a un propósito político destinado a legitimar su propio título de rey de Mauritania; dicha visión, que tendía a concebir la masa continental libia como una unión de las regiones de Egipto y África, tenía además la ventaja de reivindicar su propia vinculación con la dinastía de los Ptolomeos a la que le daba derecho, entre otras razones, su matrimonio con Cleopatra Selene, hija de Marco Antonio y Cleopatra. Aun cuando las ideas de Juba contrastaban vivamente con la visión de Erastótenes, Plinio se sirvió de su obra principalmente en lo que se refiere a la estructura y organización de la región africana, para describir aspectos concretos de África, supeditando los conocimientos políticos a los científicos; así, a pesar de reconocerlo como autoridad directa en la descripción de animales y plantas, cuando Plinio se refiere a otros pueblos africanos lo cita solamente como transmisor de leyendas y tradiciones locales. 334 En cuatro ocasiones es mencionado Juba como escritor; 335 trece veces, como autoridad en materia geográfica; 336 en diez ocasiones, como fuente de datos históricos; 337 en trece, como fuente de tradiciones locales; 338 y en tres ocasiones como base de conocimientos científicos. 339 En un estudio sobre la descripción de África en la obra de Juba, Raffael Joorde pone de relieve los grandes obstáculos a los que se enfrentó la romanización de Mauritania. Después de llegar a Roma como parte del cortejo triunfal de César tras la victoria de este sobre su padre Juba I († 46 a. C.), el hijo recibió una esmerada educación en Roma a instancias de Octavio Augusto, quien posteriormente lo instituyó como rey de Numidia y luego de Mauritania; con la intención de afianzar sus alianzas con el imperio romano y el egipcio, Juba se casó con Cleopatra Selene, hija de Cleopatra y Marco Antonio, e inició un proceso de romanización entre sus habitantes. Mediante el envío de expediciones hacia el Océano Atlántico, Juba intentó buscar nuevas vías 333 JOORDE 2015, p. 1. 334 Pédech (1955, p. 327) admite que la descripción que Plinio hace de algunos pueblos del interior pudo basarse en Agripa, quien a su vez la había encontrado en Juba II; cf. además GOZALBES 2011, p. 163; MAUNY 1949, p. 53 y MEDEROS MARTÍN 2013; según explica Mederos 2013, p. 1, la fuente de Plinio 5, 9 debió de ser la expedición organizada por Juba II a principios de su reinado, desde el 25 a.C., al sur de Mauritania, cuya parte final, ya insular, relativa a la exploración de las Islas Canarias, estaba bien identificada. 335 PLIN. 12, 56 Iuba rex iis uoluminibus, quae scripsit ad C. Caesarem Augusti filium ardentem fama Arabiae, etc. 336 Íd., 6, 139 Iuba uero prodente L' p., etc. 337 Íd., 6, 96 Onesicritus classe Alexandri circumuectus in mediterranea Persidis ex India, enarrata proxime a Iuba, etc. 338 Íd., 6, 176 gentes Trogodytarum idem Iuba tradit Therothoas a uenatu dictos, etc. 339 PLIN. 25, 14 Iuba in Arabia herba reuocatum ad uitam hominem tradit, etc.
85 comerciales, aunque sus esfuerzos se vieron obstaculizados por las numerosas revueltas de los getulos -al sur del reino-, que se oponían a los esfuerzos de romanización. 340 Concebida como un compendio de mitología, historia y exploración del norte de África, los Libyca de Juba constituyeron una síntesis del conocimiento sobre el África septentrional, desde las exploraciones de Hanón hasta las aportaciones de los reyes de Mauritania. En su reconstrucción del contenido de la obra, opinan José María Camacho Rojo y Pedro Pablo Fuentes González que la obra debió de contar con una sección de mitología que incluía las historias de Hércules y Tinga o de Diomedes. En cuanto a los conocimientos geográficos, Camacho y Fuentes citan la mención de las montañas del Atlas, recogida por Plinio 341 , la descripción de las islas de Mauritania, 342 las islas Canarias 343 y la costa africana; 344 explican estos autores que Juba situó el origen del Nilo en las montañas del Atlas, 345 estimando que podía extraerse esta consecuencia a partir de la presencia allí del cocodrilo: Nilus incertis ortus fontibus, ut per deserta et ardentia et inmenso longitudinis spatio ambulans famaque tantum inermi quaesitus sine bellis, quae ceteras omnes terras inuenere, originem, ut Iuba rex potuit exquirere, in monte inferioris Mauretaniae non procul oceano habet lacu protinus stagnante, quem uocant Nilidem. ibi pisces reperiuntur alabetae, coracini, siluri. crocodilus quoque inde ob argumentum hoc Caesareae in Iseo dicatus ab eo spectatur hodie. 346 Citando a Amiano, Camacho y Fuentes suponen, sin embargo, que Juba habría podido encontrar esa información en fuentes literarias púnicas: rex autem Iuba, Punicorum confisus textu librorum, a monte quodam oriri eum exponit, qui situs in Mauretania despectat oceanum, hisque indiciis hoc proditum ait, quod pisces et herbae et beluae similes per eas paludes gignuntur. 347 En lo que se refiere a las Islas Canarias, Camacho y Fuentes sitúan su descubrimiento en las postrimerías de la Segunda Guerra Púnica, cuando los cartagineses abandonaron todas sus posesiones atlánticas. Juba parece haber enviado una expedición a las Islas Canarias, y luego 340 JOORDE 2015, p. 1. 341 Íd., 5, 16. 342 Íd., 6, 201. 343 Íd., 6, 203-205. 344 CAMACHO y FUENTES 2000, p. 949. 345 PLIN. 5, 51-54. 346 Íd., 5, 52. 347 AMM. 22. 15; cf. SOL. 32, 2: Originem habet a monte inferioris Mauretaniae, qui Oceano propinquat, hoc adfirmant Punici libri, hoc Iubam regem accipimus tradidisse, citado por CAMACHOFUENTES 2000, p. 950.
86 incorporó los conocimientos adquiridos a su Lybica: Iuba de Fortunatis ita inquisiuit: sub meridiem quoque positas esse prope occasum, a Purpurariis D'C'X'X'V' p., sic ut C'C'L' supra occasum nauigetur, dein per C'C'C'L'X'X'V' ortus petatur. 348 En general, D. Braund ha reconocido el intento de Juba de aproximarse culturalmente a Egipto; afirma Braund que Juba se habría esforzado por llevar a cabo una unión entre Egipto y Libia; al sostener que el Nilo nacía en Numidia, Juba se habría arrogado el dominio sobre las fuentes del Nilo. Sólo así se explica su interés por hacer figurar un cocodrilo en el templo de Isis que mandó construir en Cesarea. 349 Friedrich Detlefsen precisa, por otra parte, que la representación pliniana de África se vio condicionada por la división de Agripa, 350 en la cual Detlefsen reconoce la influencia de los autores africanos sólo en lo que se refiere a la descripción de Mauritania y Etiopía. 351 La excentricidad de Juba I, a quien los romanos tachaban de cruel bárbaro por su forma de vestir y sus peinados extravagantes, es muestra por otro lado de su empeño en desarrollar una identidad étnica, como reflejan también la acuñación de monedas con los cuernos de Amón o la cabeza de elefante; el rey había reclamado su derecho ancestral a gobernar sobre las tierras de Tripolitania, erigiendo para ello numerosas inscripciones dedicadas a Masinisa en el centro de Numidia, y ganándose el apoyo de Jugurta en la Guerra contra los getulos. Su alianza contra César fue la que provocó que fuera apresado su hijo Juba, pero también lo que convirtió a este ultimo en un agente de Roma, destinado a dominar la región mauritana. Lejos, sin embargo, de 348 PLIN. 6, 203. Cf. AHLGRIMM 1907 y SPRENGEL 1891 sobre la influencia de Juba en la relación de conocimientos de historia natural en Plinio. 349 BRAND 1984, p. 176; Duane Roller (2003, p. 193) sugiere que en realidad al colocar el cocodrilo en el templo Juba quería imitar a Hanón. Cf. además DRAYCOTT 2010 y BONNEAU 1964. Luis Amela Valverde relata, por su parte, el enfrentamiento entre César y Juba a causa del príncipe númida Masinta, que se había negado a pagar unos tributos al padre de Juba; el altercado fue resuelto por el senado, si bien César llegó a acoger al príncipe en su casa: cf. SUET. Iul. 71, 1, citado por AMELA 2000, p. 256. 350 DETLEFSEN 1908, p. 56. 351 Arcos Pereira (2008, pp. 351-.352) divide la exposición de Plinio en cinco franjas latitudinales: a) la costa septentrional, densamente habitada, que se extiende desde Sala hasta el delta del Nilo, y del valle del Nilo hasta Silene; b) una primera zona desértica desde las Sirtes hacia el interior de la zona ocupada por los getulos y garamantes (PLIN. 5, 26), habitada por serpientes, de clima semidesértico, que incluye el Atlas mauritano; c) una zona interior, deshabitada, que separa Egipto y Etiopia (PLIN. 5, 59); d) una segunda zona desértica comprendida aproximadamente entre 25° y 15° N, y que, en el valle del Nilo, finaliza en los alrededores de Méroe (cf. PLIN. 6, 185); se corresponde con la zona de clima desértico y semidesértico, poblada en la cuenca del rio Senegal, las lagunas del Níger y la Trogodítica; y e) la franja tropical, que incluye la costa atlántica, en la que Plinio (5, 9) menciona bosques de ébano y colinas cubiertas de bosques de agradable sombra, y que está habitada por etíopes, seres fantásticos y simios.
87 desempeñar un papel servil, Juba II logró a expensas de su victoria sobre los getulos y los garamantes atraer el interés de Roma y garantizar la estabilidad de su gobierno. 352 La descripción de África llevada a cabo por Juba II busca desarrollar el conocimiento sobre sus propios dominios. Del mismo modo que la descripción de los temas mitológicos habría contribuido a fundamentar el árbol genealógico de su propia familia, los conocimientos sobre flora y fauna se ampliaban de tal forma que incluían no solo la región libia sino también la egipcia. 353 La incorporación de obras como el Periplo de Hanón permitió a Juba desarrollar un método de exploración directa basada en la exploración del territorio a partir de las cuencas fluviales; la influencia de Juba en Plinio parece haberse extendido, pues, al método de composición, pero también al esfuerzo de estrechar las relaciones comerciales entre Arabia y África. En este sentido, parece claro que Juba se alejó de sus predecesores, y basándose en él Plinio seguramente creyó en la posibilidad de circunnavegar el continente africano a partir de un puerto, el Mosilo, en el que comenzaría el Atlántico; el Coro sería el viento que habría permitido a los navegantes llegar hasta la ciudad de Cádiz. 354 El deseo de conectar el Este con el Oeste habría llevado a Juba a ignorar las fuentes anteriores y a imaginar la expansión de un continente limitado en la costa de Somalia por el Atlántico. En este sentido, la utilización que Plinio hace de Juba se inscribiría dentro de la probatio, una exposición retórica que incluía la exposición de la causa, la exposición de las pruebas y la lista de autoridades. 355 1.5.4. LA RACIONALIZACIÓN DEL MITO En un trabajo reciente sobre la racionalización del mito, explica Greta Hawes que el material mitográfico se adaptó en época romana de acuerdo con un momento histórico preciso; Hawes llama la atención sobre tres puntos esenciales de su racionalización, a saber: la invención, la integración en el acervo cultural y la interpretación propiamente dicha. 356 El mito se revela como un objeto de conocimiento capaz de generar diferentes tipologías, que dependen del lugar y el momento histórico en el que se transmite; el mito se concibe, pues, como un espacio narrativo 352 WHITTAKER 2009, p. 190. 353 JOORDE 2015, p. 3. 354 Ibíd., p. 6. 355 A este respecto véase DARAB 2012. 356 HAWES 2014, p. 279.
88 en sí mismo, susceptible de ser manipulado y reinterpretado ad infinitum. 357 La reubicación del mito es parte de un proceso que buscar relacionar dos momentos geográficos y temporales distintos; el desplazamiento físico de los personajes permite, a su vez, establecer una serie de relaciones paradigmáticas en un sistema de representación de la realidad en el que se funden el pasado mítico y el presente histórico. Esta adaptabilidad condiciona un acercamiento en el que la propia génesis del mito, sus diferentes variantes, motivan un tipo de lectura precisa y determinada; en consecuencia, Hawes propone considerar la interpretación del mito como una mediación entre el momento presente y el pasado mítico; de este modo, para interpretar los mitos el lector tiene que conocer la tradición previa sobre la que podrá examinar la nueva versión. Según esta concepción, historiógrafos griegos como Apolodoro desarrollan su propia visión del territorio africano, que no supone la apropiación de un territorio desconocido sino el reencuentro con una región que ya había sido colonizada por los dioses griegos. 358 En un trabajo sobre mitografía en la Corografía de Pomponio Mela, señalaba R. Scott Smith de que cómo se servía Mela del mito: a lo largo de su obra, el lector va conociendo los diferentes lugares, pero también reflexionando sobre la importancia de los mitos que se adscriben a ellos; en este sentido, la mitografía coincide con la geografía en la medida en que intenta generar una visión coherente del mundo. El paso mítico de los héroes, los viajes de Hércules por el Mediterráneo, sirven para reforzar el conocimiento geográfico de los diferentes lugares pero también para expresar una visión del mundo que es resultado de toda una evolución de fuerzas reales o imaginadas. 359 Al igual que en el caso de Pomponio Mela, la representación del mito acota el espacio entre el conocimiento geográfico y el pasado histórico; pero allí donde Mela se limita a enumerar los diferentes mitos, Plinio introduce un principio de autoridad que le permite examinar las diferentes historias no por su valor intrínseco sino de acuerdo con el que le otorgan los diferentes autores, procurando siempre adaptar la tradición mitográfica a la realidad física de África. La expresión más clara de esta visión animista aparece en la descripción que Plinio hace de la región de Lixo. Plinio refiere cómo en ese mismo lugar ocurrió el enfrentamiento con Hércules y que allí se encuentra el jardín de las Hespérides. Se dice que el lugar está guardado por dos dragones y que en él se conserva un templo de Hércules. Haciéndose eco de las leyendas 357 Ibíd., p. 35. 358 MORI 2016, 102. 359 SCOTT SMITH 2006, p. 110.
89 griegas sobre el lugar, Plinio hace ver que la ciudad se encuentra a la misma distancia de Cartago y de Tinga, error que atribuye a Cornelio Nepote: ab ea X'X'X'V' colonia a Claudio Caesare facta Lixos, uel fabulosissime antiquis narrata: ibi regia Antaei certamenque cum Hercule et Hesperidum horti. adfunditur autem aestuarium e mari flexuoso meatu, in quo dracones custodiae instar fuisse nunc interpretantur. amplectitur intra se insulam, quam solam e uicino tractu aliquanto excelsiore non tamen aestus maris inundant. exstat in ea et ara Herculis nec praeter oleastros aliud ex narrato illo aurifero nemore. minus profecto mirentur portentosa Graeciae mendacia de his et amne Lixo prodita qui cogitent nostros nuperque paulo minus monstrifica quaedam de iisdem tradidisse, praeualidam hanc urbem maioremque Magna Carthagine, praeterea ex aduerso eius sitam et prope inmenso tractu ab Tingi, quaeque alia Cornelius Nepos auidissime credidit. 360 La lucha entre Hércules y Anteo es un tema frecuente en la historiografía antigua y aparece ya en la vida de Sertorio escrita por Plutarco, donde se precisa que tras la muerte de Anteo su esposa, Tinga, se unió con Hércules y tuvo un hijo, Sófax, quien se convirtió en rey de la región y fue padre a su vez de Diodoro, del que muchos libios pasaron a depender. Plutarco precisa que la historia se había propagado con el fin de agradar a Juba, quien decía ser descendiente de Sófax y de Diodoro: ἐνταῦθα τὸν Ἀνταῖον οἱ Λίβυες ἱστοροῦσι κεῖσθαι, καὶ τὸν τάφον αὐτοῦ Σερτώριος διέσκαψε, τοῖς βαρβάροις ἀπιστῶν διὰ μέγεθος. ἐντυχὼν δὲ τῷ σώματι, πηχῶν ἑξήκοντα μῆκος ὥς φασι, κατμέγεθος. ἐντυχὼν δὲ τῷ σώματι, πηχῶν ἑξήκοντα μῆκος ὥς φασι, κατεπλάγη, καὶ σφάγιον ἐντεμὼν συνέχωσε τὸ μνῆμα καὶ τὴν περὶ αὐτοῦ τιμήν τε καὶ φήμην συνηύξησε. Τιγγῖται δὲ μυθολογοῦσιν Ἀνταίου τελευτήσαντος τὴν γυναῖκα Τίγγην Ἡρακλεῖ συνελθεῖν, Σόφακα δ’ ἐξ αὐτῶν γενόμενον βασιλεῦσαι τῆς χώρας καὶ πόλιν ἐπώνυμον τῆς μητρὸς ἀποδεῖξαι· Σόφακος δὲ παῖδα γενέσθαι Διόδωρον, ᾧ πολλὰ τῶν Λιβυκῶν ἐθνῶν ὑπήκουσεν, Ἑλληνικὸν ἔχοντι στράτευμα τῶν αὐτόθι κατῳκισμένων ὑφ’ Ἡρακλέους Ὀλβιανῶν καὶ Μυκηναίων. ἀλλὰ ταῦτα μὲν ἀνακείσθω τῇἸόβα χάριτι, τοῦ πάντων ἱστορικωτάτου βασιλέων ἐκείνου γὰρ ἱστοροῦσι τοὺς προγόνους Διοδώρου καὶ Σόφακος ἀπογόνους εἶναι. 361 La importancia de la adopción del mito de Anteo como parte de la leyenda local justifica que Plinio se refiera a ella como fabulosissime antiquis narrata. La alusión al jardín de las Hespérides y a los míticos dragones que custodiaban la entrada del mar en Lixo se interpreta en Plinio como 360 PLIN. 5, 3-4. 361 PLVT. Sert. 9, 6.
96 Plinio utiliza los conocimientos adquiridos sobre África para determinar los límites entre la romanidad y la barbarie. En este sentido, los diferentes mitos y leyendas permiten establecer un sistema fronterizo que sitúa en unas coordenadas de tiempo y espacio preciso, los diferentes descubrimientos a los que se va enfrentando el escritor. Plinio se esfuerza por ignorar el nomadismo de algunas referencias y situar a cada pueblo en un espacio preciso con relación a un centro geográfico. A lo largo de la Historia Natural, habrán de ser las fuentes africanas las que permitan adentrarse más allá de las fronteras. Cuanto más se adecúen al proceso de romanización los príncipes africanos, más se entregará Plinio a la descripción de una serie de procesos que resultarán a menudo reiterativos. Con la repetición del contenido de las fuentes africanas, Plinio invita a buscar las razones del nacimiento de una identidad africana, manifestada, según él mismo, en la costumbre de los habitantes tenían en la región de no comenzar acción alguna sin invocar el nombre de su patrona: et quoniam scorpio admonuit, in Africa nemo destinat aliquid nisi praefatus Africam, in ceteris uero gentibus deos ante obtestatus, ut uelint”. 386 En este contexto, el uso que Plinio hace de las fuentes africanas denota una aproximación geográfica de lo que son las fuentes de Libia, Cartago o Mauritania. El hecho de que autores como Juba II aparezcan en relación a diferentes regiones denota en última instancia un esfuerzo por supeditar la geografía del continente a una visión geográfica en la que los mismos fenómenos se repiten con regularidad. Dentro de esta visión, la descripción del Nilo y la ubicación de su fuente en la región Mauritana se constituyen en argumentos esenciales para justificar la visión pliniana de África y promover la visión de una región cuya geografía se impone a las divisiones políticas impuestas por la propia tradición grecolatina. El trabajo de los corógrafos latinos como Plinio, a pesar de su búsqueda del rigor, dentro de una prosopografía destinada no sólo a establecer la importancia de África sino a afianzar la autoridad del escritor. En este sentido, Plinio usa las fuentes africanas para reflejar una nueva actividad: el viaje al interior del continente, a menudo guiado por la existencia de mitos antiguos. La referencia a los pueblos de África favorece la comparación entre héroes como Anteo o Jasón por un lado, y por otro los escritores que como Plinio son capaces de redescubrir el mismo espacio. La mayoría de las fuentes africanas utilizadas por Plinio han de quedar necesariamente en el anonimato, ya que Plinio no siempre cita sus fuentes. La referencia a los diferentes cultos africanos evidencian una influencia africana, pero no permiten saber si Plinio entró en contacto 386 PLIN. 28, 24.
97 con cada uno de los pueblos que menciona, o si tan sólo se basó en conocimientos indirectos. En este sentido, Plinio puede haber seguido fuentes griegas o haber seguido fuentes vernáculas africanas: este último parece haber sido el caso en las alusiones a los pueblos que cambian de sexo o el culto de los cocodrilos. Con todo, existe una gran diferencia entre lo que son las fuentes oficiales y la información proporcionada por testigos como los sacerdotes del templo de Amón. Un estudio detenido de la literatura de viajes a África puede aportar conocimientos interesantes sobre la aportación de aventureros, peregrinos y comerciantes en el norte de África. Todos ellos aportaron grandes riquezas al imperio romano. Algunos de ellos se convirtieron en portavoces de las tradiciones locales que a menudo se reinterpretaban dentro del paradigma de la mitografía grecolatina. En resumen, el interés de las alusiones a las fuentes africanas en Plinio, ya sea en relación a los periplógrafos o a los corógrafos latinos o griegos corresponde a una serie de autores anónimos que en muy pocos casos se identificaban como africanos, pero que contribuyeron a formar y adaptar el espacio que separaba el mito y la realidad física de una región que se extendía a lo largo del del Nilo, desde el delta hasta su fuente en la laguna Nílide en Mauritania.
98 2. TIEMPO Y ESPACIO El presente capítulo estudia la descripción que Plinio hace del río Nilo y su relación con la literatura de los periplógrafos griegos; la comparación es importante porque muestra la influencia de la navegación costera en la composición de la Historia Natural. Este estudio incluye la importancia de los ríos a la hora de calcular las distancias entre puntos geográficos distanciados. ¿Hasta qué punto influyen los periplógrafos en la descripción del río Nilo? ¿Qué papel desempeñó el Nilo en la ordenación y composición de la Historia Natural? La descripción que Plinio hace del Nilo constituye, en primera instancia, una síntesis de los conocimientos sobre el curso fluvial, pero también remite a una organización temporal del espacio. A lo largo de esta, el curso del Nilo emerge como un principio organizador que logra generar diferentes significados. Para los exploradores del siglo I, la descripción del Nilo supone la enumeración de toda una serie de hitos que tienden hacia un momento del pasado sobre el que se proyecta la realidad del momento presente. El concepto de “temporalización del espacio” hace referencia a un modo de exploración que concibe la diferencia entre dos puntos geográficos como una separación entre dos momentos de la secuencia temporal. Uno de los hitos más importantes de esta separación se revela en las expediciones militares organizadas por los sucesivos emperadores romanos. En diciembre del año 69 d. C., estando en Egipto, Vespasiano fue proclamado emperador de Roma: como fiel reflejo de la atención que la política romana atribuía al carácter premonitorio de las aguas, la llegada de Vespasiano a Alejandría el primero de julio coincidió, según las crónicas, con una inusual crecida del Nilo, acontecimiento que el sacerdote de Ra se aprestó a ofrecer al futuro emperador. 387 El propio Vespasiano invitó a los habitantes de Alejandría a que se beneficiaran de él tal y como se beneficiaban del Nilo, aludiendo con ello a la creencia egipcia que atribuía al faraón el poder sobre la crecida del río más importante de Egipto: 388 καὶ ἐπιστρέψας ἑαυτὸν ἐς τοὺς Αἰγυπτίους „ἀρύσασθε“, εἶπεν „ὡς Νείλου καὶ ἐμοῦ“. 389 En su estudio de este pasaje, A. Henrichs establece un precedente directo en la visita de Alejandro al oasis de Siwa cuatrocientos años antes. La relación entre las dos campañas vendría confirmada por las circunstancias del viaje: tanto Vespasiano como Alejandro hicieron el viaje de Siria a Egipto, pasando por Gaza, a finales de verano; ambos generales debieron enfrentarse a un 387 MONTERO HERRERO 2012, p. 283. Tácito (hist. 4, 82) y Suetonio (Vesp. 7, 1) recogen además otros acontecimientos milagrosos, como el encuentro en sueños del sacerdote Basílides o la curación de dos enfermos en el templo de Serapis; cf. HENRICHS 1968, p. 54. 388 HENRICHS 1968, p. 72. 389 PHILOSTR. VΑ 5, 28-29; cf. D. C. 66, 8, 1.
99 poderoso oponente (Darío en el caso de Alejandro y Vitelio en el de Vespasiano). Incluso el estilo literario de Tácito, apunta Henrichs, parece copiado de la relación del viaje de Alejandro al templo de Amón. 390 La determinación de Vespasiano por completar la expedición y formular ante el oráculo sus preguntas sobre la estabilidad que había de tener su imperio (super rebus imperii consuleret 391 y firmitate imperii capturus auspicium 392 ) evoca una vez más la consulta que Alejandro hizo a los sacerdotes del templo de Amón, queriendo saber si llegaría a dominar el mundo; 393 el hecho de que el oráculo de Amón ya se hallara abandonado en el siglo I no impidió que Vespasiano buscara emular la gloria de su antecesor. Tan grande era la importancia que Vespasiano prestaba al oráculo del Nilo que en el año 75 d. C. llegó a erigir una estatua del dios Nilo en el interior del Templo de la Paz: en la imagen, el río Nilo se hallaba rodeado de sus dieciséis hijos, en referencia a la crecida ideal del Nilo en dieciséis codos. 394 La adopción del culto al dios Nilo se incluye dentro de los actos de propaganda destinados a expresar las nobles virtudes del emperador, así como a promover sus victorias militares. La relación especial entre Vespasiano y el Nilo constituía, pues, no sólo una apropiación simbólica de la cuenca fluvial sino también la respuesta al deseo de emular la campaña iniciada por Alejandro; así lo expresa un pasaje del Bellum Ciuile de Lucano, donde el sacerdote Acoreo dice saber la verdadera razón por la que César quería conocer las fuentes del Nilo: quae tibi noscendi Nilum, Romane, cupido est, et Phariis Persisque fuit Macetumque tyrannis, nullaque non aetas uoluit conferre futuris notitiam; sed uincit adhuc natura latendi. summus Alexander regum, quem Memphis adorat, inuidit Nilo, misitque per ultima terrae Aethiopum lectos: illos rubicunda perusti zona poli tenuit; Nilum uidere calentem. 395 390 HENRICHS 1968, p. 55. 391 TAC. Hist. 4. 82. 392 SVET. Vesp. 7, 1. 393 D. S. 17, 51, 2; CVRT. 4, 7, 26; PLV. Alex. 27, 6; Ivst. 11, 11, 10. 394 HENRICHS 1968, p. 74; cf. PLIN. 36, 58 numquam hic maior repertus est quam in templo Pacis ab imperatore Vespasiano Augusto dicatus argumento Nili, sedecim liberis circa ludentibus, per quos totidem cubita summi incrementi augentis se amnis eius intelleguntur. El hecho de que la imagen estuviera esculpida en basalto se asociaba, según Östenberg 2009, p. 240, con las representaciones típicas del río. 395 LVC. 10, 268; cf. MANOLARAKI 2013, pp. 86 ss.
100 La invocación a la memoria del Nilo era un principio vital para la legitimación del poder imperial. Sin embargo, esta apropiación reflejaba no tanto el deseo de dominar los hitos del nuevo territorio como el de presentar al emperador como la culminación de un proceso histórico que repetía, e incluso mejoraba, las acciones de sus antecesores. La referencia indirecta a Alejandro o la asociación con el dios Nilo formaba parte de un proceso temporal cuya periodización podía adoptar varias formas; para el emperador Vespasiano, la invocación del Nilo significaba la inserción de su imperio en una cadena histórica iniciada con Alejandro, pero indicaba también una visión del mundo como un orbe organizado en torno a un centro político. Esta distribución se fundamentaba a su vez en una división del orbe entre centro y periferia, pero también en dos coordenadas temporales precisas: así, la conquista del Nilo significaba la conquista de un área remota a la vez que la apropiación de un pasado glorioso con el que el nuevo orden pretendía identificarse. La descripción que Plinio hace del Nilo se inscribe en una tradición cartográfica en la que la función orientativa del mapa se supeditaba a una visión esquemática de la οἰκουμένη. 396 Cartógrafos anteriores como Dionisio Periegeta concebían las masas acuáticas como itinerarios unidireccionales en los que los puntos costeros se nombraban en sucesión progresiva; Dionisio distingue la función del Nilo como separación entre Libia y Asia, pero también como lugar de asentamiento de grandes hombres: ὅς ῥά τε καὶ Λιβύην ἀποτέμνεται Ἀσίδος αἴης ἐς λίβα μὲν Λιβύην, ἐς δ’ αὐγὰς Ἀσίδα γαῖαν. τῷ πέρι ναιετάουσιν ἀριπρεπέων γένος ἀνδρῶν. 397 En su análisis de la Periegesis, J. L. Lighfoot señala la existencia de un itinerario unidireccional que coincidiría con una representación hodológica del espacio. El itinerario unidireccional permitía reconocer tanto el recorrido de la costa como el de regiones enteras. Partiendo así de un principio hodológico, los geógrafos concibieron las masas acuáticas como un espacio delimitado por una ruta con un destino claro; en este sentido, Lightfoot reconoce el papel fundamental que los promontorios y 396 PURVES 2010, p. 118. 397 D. P. 230-232; cf. además la inscripción de Póstumo en el museo de Bucarest fechada en el siglo III d. C., en cuyo texto los ríos funcionan como referentes geográficos: IScM 5, 281 (IScM-05, 00281 = CLEMoes 00040 = ZPE-77- 43 = CLENuovo p 77 = CERom-09, 00518 = Epigraphica-1995-282 = Alumnus 00057 = AnalEpi p 123 = AnalEpi p 251 = AE 1977, 00762 = AE 1980) 2-22 [K]rystallus alumnus / Postumi praef(ecti) class(is) / aput fluent<u=E>m I[b]e[r]ic(um) / Romanus infans editus / alumnus castris Mart[iis] / Hibera postquam uideri[t] / et Maura longe moenia / <n=F>acta quiescit Moesica / primaeue pubis indigus / ut uerna florum germin[a] / uento feruntur Thracio // Achelous alumnus / Postumi praef(ecti) c(lassis) // extima Cappadocum Ponti / qua(e) iungitur orae me genuit / tellus moenia sunt Tyan[ae] / Hermogenes genitur nom[en] / [mihi erat] Acheloo artibus / [Romanus infan]s editus ingen(io) / [3 f]orma a homine[s 3] / iam gemitu. Francisco Marco (cf. MARCO SIMÓN et alii, 2012, p. 194) cita a este respecto un pasaje de Aristóteles (Pol. 7, 15, 2) donde se cuenta que los celtas tenían la costumbre de sumergir a sus hijos en un río y otro de Claudiano (carm. 5, 11), que dice que el Rin prueba el nacimiento de los galos; por ello el jefe galo Viridomaro se vanagloriaba de haber nacido del mismo Rin.
101 puertos desempeñaron a la hora de concebir el espacio geográfico. 398 La concepción del río como elemento localizador se extiende al mapa circular de Julio Orátor, recogido seguramente por uno de sus discípulos en su Cosmographia, y que se basaba en un mapamundi que recogía los nombres de los mares, las islas, las montañas, las provincias, las ciudades, los ríos y las gentes. 399 Para evitar cualquier confusión, el autor de la Cosmographia llevó a cabo una explicación del mapa, utilizando la extensión de los ríos como principio de referencia. 400 Claude Nicolet supone que Julio Orátor pudo haberse basado a su vez en Vitruvio, y cita para ello un pasaje de la obra La Arquitectura, que dice: Haec autem sic fieri testimonio possunt esse capita fluminum, quae orbe terrarum chorographiis picta itemque scripta plurima maximaque inueniuntur egressa ad septentrionem. 401 La Cosmographia de Julio Orátor remite a su vez al mappa mundi de la Porticus Vipsania en Roma. Creado por orden de Marco Agripa con anterioridad al año 12 d. C., el mapa de la Porticus Vipsania venía a ser una representación en mármol del mundo conocido, basada a su vez en los Comentarios de Agripa; al describir este mapa, Plinio reconoce ciertos errores, puesto que la representación de Beturia (la región comprendida entre el Betis y el Guadiana) tenía una extensión muy distinta a la que reconocía el mismo Agripa, debida sin duda al movimiento de los ríos y mares. mares. Desde el punto de vista geográfico, la señalización del espacio a través de sus aguas tenía la ventaja de establecer un sistema fijo de reconocimiento, pero se prestaba también a una serie de incongruencias; al contrastar cada una de las fechas y su relación con los sucesivos consulados, Nicolet señala la falta de coincidencia de los datos y la dificultad de explicar el uso que se hacía de ellos. 402 Tomando como referencia la Historia Natural, Nicolet destaca el uso ambiguo que Plinio hace del mapa de Agripa, especialmente en lo que a las distancias se refiere; ello indicaría la dependencia pliniana de un texto escrito y no del mapa circular que Plinio confiesa haber visto con sus propios ojos. 403 La visión que Plinio ofrece del mapa de Agripa lo hace apartarse del método geográfico y proponer un sistema de exploración que no distingue entre mapa y escrito geográfico. 404 La confusión entre texto y mapa apunta, en realidad, a un método de investigación que tenía como fin no ya explicar un mapa sino producir un texto literario que se pudiera leer a un público poco familiarizado con la literatura de viajes. En este 398 LIGHTFOOT 2013, p. 23. 399 NICOLET 1991, p. 96. 400 Íbíd., p. 100. 401 VITR. 8, 2, 6. NICOLET 1991, p. 114, n. 4. 402 NICOLET 1991, p. 88. 403 Íbíd., p. 98. 404 DILKE 1987b, p. 243.
102 sentido, Plinio se ofrecía como traductor de un conocimiento confuso y abigarrado. Así se desprende al menos de la introducción del libro V de la Historia Natural, donde se explica, entre otras cosas, que el nombre de los diferentes pueblos no puede pronunciarse sino en sus respectivas lenguas. Más adelante, Plinio informa de la existencia de dos pueblos, Lisa y Cotes, ya desaparecidos: Africam Graeci Libyam appellauere et mare ante eam Libycum; Aegypto finitur, nec alia pars terrarum pauciores recipit sinus, longe ab occidente litorum obliquo spatio. populorum eius oppidorumque nomina uel maxime sunt ineffabilia praeterquam ipsorum linguis, et alias castella ferme inhabitant. Principio terrarum Mauretaniae appellantur, usque ad C. Caesarem Germanici filium regna, saeuitia eius in duas diuisae prouincias. promunturium oceani extumum Ampelusia nominatur a Graecis. oppida fuere Lissa et Cottae ultra columnas Herculis, nunc est Tingi, quondam ab Antaeo conditum, postea a Claudio Caesare, cum coloniam faceret, appellatum Traducta Iulia. 405 Al componer su descripción de África, Plinio reconoce la imposibilidad de expresar una realidad geográfica; sin embargo, las masas acuáticas se establecen como un elemento constante, la única referencia fiable que el geógrafo puede reconocer. Entendido como representación plástica, el nuevo mapa permite separar las diferentes zonas de la οἰκουμένη en regiones o islas a lo largo de las divisiones administrativas del Imperio. A lo largo de su descripción, Plinio destaca la importancia del Nilo como línea de división entre África y Asia, pero también como punto de partida para iniciar el reconocimiento de la geografía interior del continente africano. Su insistencia en declarar la unidad del imperio y la preeminencia de las masas acuáticas, 406 aportando la exhibición triunfal del Nilo, le permite destacar la relación íntima que existe entre geografía e ideología imperial. En su trabajo, Nicolet llama la atención sobre la arenga que Eumenio dirige en la primavera de 298 d. C. al foro de los tetrarcas, en la que se refiere explícitamente al mapa que se halla en su pórtico: Ibi fortissimorum imperatorum pulcherrimae res gestae per diuersa regionum argumenta recolantur, dum calentibus semperque uenientibus uictoriarum nuntiis reuisuntur gemina Persidos flumina et Libyae arua sitientia et conuexa Rheni cornua et Nili ora multifida. dumque sibi ad haec singula intuentium animus adfingit aut sub tua, Diocletiane Auguste, clementia Aegyptum furore posito quiescentem aut te, Maximiane inuicte, perculsa Maurorum agmina fulminantem aut sub dextera tua, domine Constanti, 405 PLIN. 5, 1. 406 Íd., 14, 2.
103 Batauiam Britanniamque squalidum caput siluis et fluctibus exserentem aut te, Maximiane Caesar, Persicos arcus pharetrasque calcantem. 407 Las expresiones empleadas por Eumenio destacan se refieren al mapa como una acumulación de tierras y aguas y las relaciones que las gobiernan: su posición, la distancia que las separa, sus golfos y los lugares donde el Océano rodea la tierra o donde las aguas se adentran con ímpetu hacia el interior: Siquidem illic, ut ipse uidisti, credo, instruendae pueritiae causa, quo manifestius oculis discerentur quae difficilius percipiuntur auditu, omnium cum nominibus suis locorum situs spatia interualla descripta sunt, quidquid ubique fluminum oritur et conditur, quacumque se litorum sinus flectunt, qua uel ambitu cingit orbem uel impetu inrumpit oceanus. 408 En la medida en que el mapa ayuda a reconocer las victorias del pasado, permite también que el público de la ciudad reconozca los hitos de las campañas militares y el escenario de los triunfos de Roma. En su estudio del Itinerarium Antonini, R. W. B. Salway explica que los mapas romanos se basaban en la compilación que proporcionaban los datos sobre distancias y postas expuestos públicamente y repartidos en épocas diversas a lo largo del mundo conocido; con ello, Salway revela la dependencia de los mapas con respecto a la experiencia de los viajeros más a la teoría de los geógrafos. En este sentido, señala que el mapa se concibe como un documento compuesto de una mezcla de itinerarios nacidos de la experiencia real, a los que se añadían otros itinerarios recogidos solamente de cara a futuras expediciones. 409 Sin embargo, más que depender de un solo documento, el viajero romano recurriría a la compilación de los itinerarios que le ayudarían a adquirir un conocimiento vasto de las áreas de exploración. Al igual de lo que ocurría en el caso del mapa de Agripa y del Itinerarium Antonini, la función de la descripción geográfica en Plinio es ofrecer un elemento público que pueda ser observado, un recurso mnemotécnico que sirva al mismo tiempo de instrucción para las nuevas generaciones. La distribución de los ríos o la disposición del mar permiten reconocer el alcance de las gestas de Roma y aspirar a nuevos descubrimientos capaces de abarcar el territorio más allá de la tierra conocida. 410 407 PANEG. 4, 21. 408 Ibíd., 4, 20. 409 SALWAY 2001, p. 58. 410 DILKE 1987b, p. 255.
104 2.1. LAS FUENTES DEL NILO La descripción de África en la Historia Natural parte del reconocimiento pormenorizado del curso del Nilo: es a lo largo de las orillas del Nilo donde se sitúan los diversos pueblos y animales, y es también en sus aguas donde surgen reinos míticos como Méroe o las islas flotantes de Egipto. En su obra, Plinio describe el curso del Nilo siguiendo sentidos opuestos, del Atlas al Delta y del Delta a la costa senegalesa, pero mientras la mayoría de los autores griegos y latinos se habían esforzado por conectar el Nilo con las aguas del mar Océano, la propia existencia del río Níger invita a Plinio a cambiar de perspectiva y proponer una conexión entre los dos ríos, retomando con ello una idea de Juba II que tendía a aplicar un principio analógico al descubrimiento del continente africano. 411 La ventaja de este principio era doble, ya que por un lado permitía predecir la organización del espacio desconocido, y por otro daba carta de naturaleza a la opinión de Juba II, que situaba el nacimiento del Nilo en la zona oriental del continente africano. 412 Apoyándose, pues, en la vitalidad de la tradición griega, los autores grecorromanos emplearon la descripción del Nilo como una clave para rescatar el legado de Aristóteles. 413 La concepción antigua del Nilo parte de la obra De inundatione, un texto atribuido a Aristóteles que establecía dos principios de vital importancia para la formación de la idea de África. En este texto se afirma que las fuentes del Nilo se encontraban en los Montes de Plata, y se reconoce además la existencia del Mar Rojo como una masa acuática aislada. 414 Son afirmaciones importantes, ya que por un lado permitían establecer una relación de continuidad entre la India y Etiopía y por otro conectar el Nilo con el Indo, 415 conexión según la cual la crecida del Nilo era un fenómeno que se originaba en el Indo, lo que relacionaba el monzón del Punjab con la crecida del Nilo. 416 Según Nearco, la verdadera razón de esta atribución radicaba en la búsqueda del loto sagrado (nelumbo nucifera), del que se extraían unas habas comestibles. 417 La existencia de este tipo de habas en Asia y la existencia de cocodrilos en el Indo motivaron, a su vez, un concepto de exploración que tendía a conectar las diferentes zonas acuáticas. 411 BIANCHETTI 2008, p. 196. 412 PLIN. 5, 10. 413 BIANCHETTI 2008, p. 210. 414 Íbíd., p. 196. 415 Ibíd., p. 198. 416 BOSWORTH 1993, p. 418. 417 Ibíd., p. 415.
105 El problema de las fuentes del Nilo se inicia con Hecateo 418 y parte de la idea de que el Nilo nacía en el mar océano, creencia que Diodoro Sículo atribuía a los sacerdotes egipcios; 419 dicha ubicación del Nilo favorecía, por otro lado, una división tripartita del mundo en tres zonas: Europa, Asia y África, con evidente autonomía de Egipto y África. Según indica Klaus Zimmerman, la tripartición del mundo se oponía a la visión de Heródoto. Basándose en el carácter provisional de los nombres y los límites, Heródoto relacionaba la división del mundo con el protagonismo que tanto europeos como asiáticos habían tenido en la historia universal; 420 así, frente a la opinión de Hecateo, Heródoto proponía la visión de que la fuente del Nilo se encontraba en un punto sudoccidental de Libia, lugar que Prómato de Samos identificaba con el Monte de Plata, del que a su vez fluía el río Cremetes, en dirección opuesta a las columnas de Hércules. 421 Para Heródoto, la continuidad del Nilo hasta el extremo sudoccidental de Libia constituía una prueba irrefutable de su antigüedad. Tomando como referencia el testimonio de los jonios, Heródoto describe la controversia que lleva a identificar el Nilo sólo con el espacio del Delta; pues, si la situación fuera ésta, los habitantes de Egipto no podrían ser el pueblo más antiguo del mundo, tal y como se decía, dado que el Delta se había formado con la sedimentación del río. Según la opinión de Heródoto, la existencia de los egipcios depende, por tanto, de los aluviones del río provenientes del Bajo Egipto: Εἰ ὦν βουλοίμεθα γνώμῃσι τῇσι Ἰώνων χρᾶσθαι τὰ περὶ Αἴγυπτον, οἵ φασι τὸ Δέλτα μοῦνον εἶναι Αἴγυπτον, ἀπὸ Περσέος καλεομένης σκοπιῆς λέγοντες τὸ παρὰ θάλασσαν εἶναι αὐτῆς μέχρι ταριχηίων τῶν Πηλουσιακῶν, τῇ δὴ τεσσεράκοντά εἰσι σχοῖνοι, τὸ δὲ ἀπὸ θαλάσσης λεγόντων ἐς μεσόγαιαν τείνειν αὐτὴν μέχρι Κερκασώρου πόλιος, κατ’ ἣν σχίζεται ὁ Νεῖλος ἔς τε Πηλούσιον ῥέων καὶ ἐς Κάνωβον, τὰ δὲ ἄλλα λεγόντων τῆς Αἰγύπτου τὰ μὲν Λιβύης, τὰ δὲ Ἀραβίης εἶναι, ἀποδεικνύοιμεν ἂν τούτῳ τῷ λόγῳ χρεώμενοι Αἰγυπτίοισι οὐκ ἐοῦσαν πρότερον χώρην. Ἤδη γάρ σφι τό γε Δέλτα, ὡς αὐτοὶ λέγουσι Αἰγύπτιοι καὶ ἐμοὶ δοκέει, ἐστὶ κατάρρυτόν τε καὶ νεωστὶ ὡς λόγῳ εἰπεῖν ἀναπεφηνός. Εἰ τοίνυν σφι χώρη γε μηδεμία ὑπῆρχε, τί περιεργάζοντο δοκέοντες πρῶτοι ἀνθρώπων γεγονέναι; Οὐδὲ ἔδεέ σφεας ἐς 418 HECAT. 302b: λόγωι δὲ εἰπεῖν θωμασιωτέρη, ἣ λέγει ἀπὸ τοῦ Ὠκεανοῦ ῥέοντα αὐτὸν ταῦτα μηχανᾶσθαι, τὸν δὲ Ὠκεανὸν γῆν περὶ πᾶσαν ῥέειν . 419 D. S. 1, 37, 7: οἱ μὲν κατ’ Αἴγυπτον ἱερεῖς ἀπὸ τοῦ περιρρέοντος τὴν οἰκουμένην ὠκεανοῦ φασιν αὐτὸν τὴν σύστασιν λαμβάνειν; cf. LVCAN. 10, 255 rumor ab Oceano, qui terras alligat omnes, / exundante procul uiolentum erumpere Nilum / aequoreosque sales longo mitescere tractu. 420 ZIMMERMAN 1997, p. 297. 421 ARIST. Mete. 350b, 12.
112 Para Pietro Janni, la expedición de Nerón se comparaba con la circunnavegación del continente africano en tiempos de Necao y respondía al intento de determinar la extensión meridional de África y aclarar de una vez por todas si estaba realmente rodeada por el mar: La differenza sta nel fatto che la spedizione neroniana fu con ogni probabilità cosa reale, ma riuscì solo in piccola parte. 448 Al aludir a la campaña imperial, Plinio se detiene a reflexionar sobre la empresa que afrontaron los centuriones de Nerón y que los enfrentó a un medio acuático y hostil: así se establece una asociación de analogía entre el Nilo de Plinio y los paisajes imperiales del pasado, al tiempo que se sitúa la propia empresa del descubrimiento en el contexto de la expansión universal. La transformación del Nilo en espacio temporal señala un cambio de perspectiva dentro de la obra de Plinio. A diferencia de los periplógafos anteriores, Plinio propone una visión sinóptica del espacio que se compone de dos elementos: la descripción de los habitantes de la región y la de sus animales. La progresiva singularidad de cada uno de los pueblos y animales permite situar las distintas regiones en un plano temporal que toma como punto de partida el mundo Mediterráneo; cuanto más alejadas se encuentren las regiones, tanto más extrañas serán sus gentes y animales. Aparte de recrear las exploraciones del pasado, la exploración pliniana del Nilo supone una navegación río arriba y contracorriente. La navegación contracorriente tiene un precedente directo en el viaje de los argonautas, quienes al volver de la Cólquide hubieron de remontar el curso del Istro. 449 Más allá de facilitar el viaje circular de los marinos de la nave Argo, el viaje contracorriente se inscribe en un espíritu de renovación que llevaría a los marineros a recorrer una y otra vez los mismos pasos. 450 El río Istro desempeña un papel simbólico, como vía de comunicación entre Jasón y Medea y a la vez entre Grecia y la Cólquide. Del mismo modo, a medida que Jasón se adentra en el Tíber para visitar a Evandro, su travesía se convierte en una descripción de Roma en su edad dorada. Lejos, sin embargo, de constituir una reflexión sobre el pasado, la evocación permite a Jasón proyectar la visión ideal de una ciudad; así, Evandro muestra a Jasón los lugares que adquirirán especial significado para los romanos (8. 337-850), de modo que el viaje combina un acto de memoria con una profecía sobre el momento presente. A través del viaje en el río, Eneas revela su habilidad no sólo para adentrarse en el pasado sino 448 JANNI 2008, p. 186. Para la historia de las expediciones en busca de las fuentes del Nilo, cf. KIRWAN 2002, pp. 71-74. 449 A. R. 4, 639-44. 450 JONES 2005 p. 80.
113 también para desvincularse de él. 451 El nuevo espacio generado por la navegación permite, así, la posibilidad de una abstracción que cuestiona la verdadera naturaleza de África y proporciona a su vez una serie de informaciones que permiten teorizar sobre la condición y naturaleza de los pueblos que habitan el interior del continente africano. La navegación a contracorriente aparece representada en el mosaico romano de Palestrina (siglo I d. C.). Concebido inicialmente como parte del santuario de Fortuna Primigenia en Palestrina (Praeneste), el mosaico de Palestrina muestra una visión panorámica de la inundación del Nilo desde sus fuentes hasta el Delta. A través de la detallada indicación de los nombres griegos, el autor del mosaico describe la fauna del Nilo, ofreciendo con ello una guía para reconocer los elementos de un paisaje exótico que se ilustra con viñetas de la vida cotidiana en el Egipto romano. 452 En la parte superior del mosaico, el terreno pedregoso de la región nubia se encuentra plagado de fieras con sus nombres correspondientes; entre los animales propios de la región africana se encuentran algunos asiáticos, como el onagro y el oso. A la vez que va desapareciendo el territorio conocido, desaparecen los nombres, dando paso a una sucesión de edificios que se levantan en el terreno pantanoso. A la derecha, un grupo de grullas sugiere una procesión faraónica. La parte inferior corresponde al espacio del Delta e incluye una escena en un pabellón, posiblemente en alusión a la gran procesión de Ptolomeo Filadelfo en conmemoración de los Juegos Ptolomeos. 451 Ibíd., p. 100. 452 J. F. MOFFITT 1997, p. 228. Plinio cuenta que en el templo de la diosa Fortuna erigido por Sila existía un mosaico fabricado con teselas muy pequeñas: PLIN. 36, 189 Lithostrota coeptauere iam sub Sulla; paruolis certe crustis exstat hodieque quod in Fortunae delubro Praeneste fecit; Según P. Meyboom (1995, p. 119), Plinio habría llamado a la jirafa nabus (7, 27) a partir del mosaico de Palestrina; otra historia tomada de este mosaico sería la de las serpientes que saltan en el agua para coger a los pájaros: cf. íd., ibíd., pp. 20-21.
114 Mosaico de Palestrina. De W. Rieger, B. Andrae, Antike Bildmosaiken, Mainz, I. von Zabern, 2003, p. 78. El mosaico estaba colocado en un ábside de la biblioteca, para ser visto de abajo a arriba: el espectador comenzaba su viaje en el punto más cercano a su visión, el puerto de Alejandría, y ascendía poco a poco hacia las fuentes del río. 453 En esta composición, la exploración del Nilo se explica como el desarrollo de un relato ascendente que coincide con la expansión del territorio. El río se presta así a una metáfora temporal, una diferencia metódica entre civilización y barbarie. 454 La idea del río como agente narrativo permite desarrollar nuevos conceptos e ideas, hasta el punto de que la visión sigue el curso de la representación geográfica y manipula la percepción 453 FERRARI 1999, pp. 363-364. 454 Para Heródoto (2,35), la oposición entre Egipto y las tierras remotas representa la inversión de los patrones naturales, hasta el punto de que en las regiones extremas de África las mujeres tejen las telas hacia arriba y escriben de derecha a izquierda; cf. ROMM 2009.
115 de ese mismo espacio. 455 En este proceso de abstracción, el curso del Nilo indica el paso desde la llanura hasta el paisaje montañoso y de los habitantes de piel clara a los de piel oscura. Ferrari, por su parte, indica que este cambio obedece a una secuencia temporal: a medida que asciende el curso del Nilo, el espectador gradualmente se adentra en el curso de la historia. 456 En esta transición, el agua es el único elemento capaz de conectar las diferentes escenas. La representación de los animales en el registro superior o la proliferación de escenas de caza nilótica revelarían, además, los hitos de una descripción corográfica donde los animales se relacionan de maneras diversas. Situado en el contexto de la biblioteca de Palestrina, el mosaico del Nilo guiaría al lector a través de un territorio exótico poblado de costumbres extrañas, de animales exóticos o de geografías pretéritas. La navegación a contracorriente es un motivo bien extendido en la literatura clásica. El viaje de Eneas, Tíber arriba, en el libro octavo de la Eneida o el viaje de Ulises al Hades, en la proximidad del río Océano, suponen la incursión del héroe en un terreno desconocido situado a enorme distancia: 457 aun cuando el héroe se dirige a un punto concreto, el viaje se concibe como una empresa inabarcable que nunca tiene fin, inscrito en un espacio en que la categoría de tiempo deja de existir como unidad discriminadora. Alejado de la certeza del mundo conocido, el héroe se adentra en un paisaje que traspasa los límites del espacio poético y se abre a la posibilidad de nuevos descubrimientos, que no se sitúan necesariamente en el pasado, sino en un espacio físico y temporal alejado de las limitaciones del momento presente. En el mosaico se confunden a veces las secuencias temporales que separan el centro de la periferia, generando una serie de “viñetas” que destacan la labor interpretativa del autor. La distancia que media entre la desembocadura del Nilo y su origen se resuelve, así, en una temporalización del espacio, y permite situar las expediciones de reconocimiento dentro de un esquema de abstracción universal. La orientación de este esquema resulta, sin embargo, confusa, puesto que implica un modelo de repetición que impide el viaje mismo. Las desviaciones de los centuriones de Nerón, su propia remisión a modelos previos de navegación costera, permiten a Plinio establecer un doble proceso de explicación y confusión. El viaje de reconocimiento requiere, por tanto, la familiarización o domesticación de todo aquello que no es conocido, pero también el alejamiento de todo aquello que se conoce. El viaje resulta ser, en este sentido, un proceso de liberación, que llega a transgredir o al menos poner en tela de juicio las ideas que se 455 Cf. la discusión sobre la importancia del curso de las aguas en la Columna Trajana en JONES 2005, p. 103. 456 FERRARI 1999, p. 363. 457 PURVES 2010, p. 76.
116 forman en la esfera de lo cotidiano. 458 A medida que describe la búsqueda de las fuentes del Nilo, Plinio recurre a una exposición a la vez real y representativa del espacio, que alterna entre la realidad terrestre y la descripción cartográfica. La diferencia entre la superficie de la tierra y la masa terrestre es esencialmente visual. Una vez que la tierra ha sido descrita, se constituye en masa terrestre. El espacio resultante genera un modelo del cosmos capaz de representar el cosmos en sí mismo o de contenerlo. 459 2.4. TIPOLOGÍA Y EXOKEANISMOS 460 La descripción que Plinio hace de África parte de una perspectiva aérea para identificar los límites de la masa terrestre y describir el territorio desde el interior hacia el exterior, señalando los límites de la οἰκουμένη. 461 La señalización de los límites geográficos conlleva, por otra parte, el acopio de los conocimientos de geógrafos y navegantes anteriores. Nacido de la confluencia de las fuentes geográficas griegas y el recorrido literario de Ulises, el exoceanismo dependía de la existencia del río Océano para crear un espacio narrativo; la descripción de los animales de la οἰκουμένη y sus numerosas maravillas extiende la exploración más allá de las fronteras conocidas, hasta los límites de lo verosímil. Esta translación hacia el Oeste, hacia la región delimitada por el Océano, no es tan sólo un acto de descubrimiento, sino que permite hacerse una idea de aquello que está más allá del mundo conocido. Lo inhumano se sitúa, así, en el límite de lo conocido: es en esa región donde existe lo animal y lo monstruoso, lo no humano; pero es también allí donde se desenvuelve la vida más allá de la muerte. 462 Mientras que los autores grecorromanos limitaban el reconocimiento exoceánico al perímetro de la οἰκουμένη, Plinio aplica el motivo a una serie de textos que describen no el Océano sino la orilla del Nilo. La aventura nilótica de Plinio se enmarca dentro de un método extraocéanico que Eratóstenes caracterizaba como la tendencia de cualquier suceso hacia la esfera de lo maravilloso: ἐπὶ τὸ δεινότερον καὶ τὸ τερατωδέστερον ἕκαστα ἐξάγειν. 463 El océano de Eratóstenes se revela como un espacio ficticio, una dimensión que trasciende la diferencia entre lo real y lo maravilloso, constituyéndose en el no-espacio de la ficción, en una narración que no 458 BLUNT 1996, p. 17. 459 PURVES 2010, p. 108. 460 Sobre el término ἐξωκεάνισμος, cf. STR.1, 2, 19. 461 EVANS 2005, p. 62. 462 WESTPHAL 1984, p. 291. 463 ERATOSTH. 1,2,19.
117 evoca realidades imaginarias sino elementos que trascienden la simple definición entre lo real y lo imaginario. El nuevo mundo es un lugar poblado de inventos literarios, lo que Stockhammer llama un Ocean of the Literary. 464 Las diferencias más claras en este tipo de acercamientos se sitúan, según Stockhammer, en las diferentes posiciones que Eratóstenes y Polibio adoptan a la hora de tratar el episodio de Ulises en el Océano: según Polibio, los sucesos tuvieron lugar en el ámbito en el que los sitúa Homero; para Eratóstenes, por el contrario, la localización de Ulises en el océano constituía tan sólo un recurso literario para desplazar las cosas hacia el margin of the mappable. 465 La desviación de Plinio muestra su intención de alejarse del terreno de la poesía homérica, a la vez que refuerza el simbolismo del viaje.En realidad, más que el alejamiento de la metrópolis, el viaje de Plinio representa el regreso temporal a las fuentes del conocimiento. Desde el punto de vista narrativo, la descripción pliniana del Nilo sitúa al lector en la misma situación que experimentaron los héroes épicos. Para Rhiannon Evans, el método seguido por Plinio reside en un comentario simbólico de los fenómenos naturales en el contexto de su época: 466 para describir la inmensidad del orbe, habría seguido un método parecido al de los periplos, recorriendo la costa mediterránea y la del océano exterior sin omitir detalles sobre el interior de la masa continental. Los nombres que utiliza Plinio tienen por fin señalizar el espacio, sin tener en cuenta el significado histórico de este; las listas de nombres que aporta se concentran en zonas específicas: las más pobladas se encuentran en el norte de África, territorio que ya había sido extensamente conquistado. Aunque se adentra en el continente africano, el viaje de Plinio por el Nilo preserva un sentido de circularidad que lo lleva a describir las dos direcciones del curso del río. La doble descripción del Delta al Atlas y del Atlas al Delta evoca las vicisitudes de un viaje hacia lo desconocido que siempre regresa a su punto de origen; el viaje de Plinio reafirma, pues, su relación con la tradición homérica, pero se aleja de ella. El río circular expresa la forma circular del mundo y reinterpreta la linealidad de los ríos. El progreso de la Historia Natural se enmarca dentro de un proceso de iteración y autorreferencia: en tanto que geógrafo, Plinio comienza su periplo en uno de los extremos del mundo, en el lugar donde el Mediterráneo confluye con el Atlántico. El texto se conforma aquí según el modelo del periplo planteado ya en el libro 3 de la Historia Natural, donde se declara precisamente que el mundo está formado de tres continentes y 464 STOCKHAMMER 2013, p. 9. 465 Ibíd., p. 131. 466 EVANS 2005, p. 49.
118 que se halla rodeado de agua; 467 así, Plinio escribe que origo ab occasu solis et Gaditano freto, qua inrumpens oceanus Atlanticus in maria interiora diffunditur. hinc intranti dextera Africa est, laeua Europa, inter has Asia. termini amnes Tanais et Nilus. 468 El recorrido de las costas del Nilo permitía hacerse una idea de las maravillas del interior, pero se supeditaba a un relato que iba más allá de la navegación costera y que permitía reconocer la gran variedad africana, siguiendo, eso sí, el hilo cronológico de una navegación costera. Tomando como referencia la cuenca mediterránea, Plinio establecía una serie de hitos geográficos que explicaban la barbarie y la diversidad del continente africano, y que actualizaban las informaciones de los autores antiguos. Quizás guiado por la falta de objetividad debida precisamente a la mezcla de fuentes escritas, Plinio se desentendió del problema de las fuentes del Nilo y propuso en cambio una descripción que concebía el descubrimiento de África a dos ejes temporales situados en la desembocadura y en el origen del río. 2.5. TEMPORALIZACIÓN DEL ESPACIO En un artículo publicado en el año 2000, el historiador alemán Reinhart Koselleck explicaba la relación entre espacio y tiempo como una proyección del momento presente hacia un futuro ideal y utópico. El descubrimiento de nuevas regiones proporciona al descubridor un espacio donde desarrollar nuevas ideas y también un cambio de percepción en el individuo. Por mucho que el periplo sea un viaje circular, el viajero nunca consigue regresar a su lugar de origen. 469 Esta disparidad entre el lugar de origen y el lugar de destino permite al descubridor elaborar una visión abstracta del espacio en la que el proceso histórico se concibe como el resultado de un cambio continuo. La reducción del espacio a la esfera temporal se convierte en una forma de “desnaturalización” en que el significado del espacio se ve reemplazado por una visión temporal. 470 De acuerdo con esta idea, la habilidad de Plinio para nombrar cada uno de los accidentes en el curso del Nilo depende íntimamente de su presencia en otros autores, y genera un proceso de memoria inversa, donde los tópoi se van traduciendo en elementos mnemotécnicos capaces de generar una memoria colectiva. 471 En otros puntos de su narración, Plinio presenta una relación 467 Ibíd., p. 52. 468 PLIN. 3,3. 469 VAN DEN ABBEELE 1992, p. xix. 470 KOSELLECK 1997; cf. además KOSELLECK 2002, p. 94. 471 PURVES 2010, p. 217.
119 confusa de habitantes y pueblos, introduciendo con ello un principio de indeterminación geográfica. Dicha indeterminación permite a Plinio establecer un modelo conceptual que se ajuste a la representación de un ideal, que resulta, sin embargo, imperfecto y que justifica la labor incesante del geógrafo no como descriptor sino como intérprete de los hechos que se observan. La incertidumbre en la descripción del Nilo abarca un problema de espacio y tiempo que va más allá de la simple demarcación geográfica y que a menudo remite a las estructuras cognitivas del mundo geográfico, más que de su geografía metafísica. En cierto modo, la descripción de la búsqueda de las fuentes del Nilo sugiere la idea de un mundo perfecto: dado que el Nilo se presenta como un sistema cerrado, las ciudades y los pueblos resurgen de manera precisa. Los espacios entre ciudades pasan de representar distancias físicas para convertirse en referentes culturales que permiten situar el espacio físico dentro de un espacio literario, donde cada elemento adquiere entidad propia y permite desarrollar una visión del espacio mensurable y comprensible para el lector. La búsqueda de las fuentes del Nilo viene a ser, desde el principio, la investigación del tiempo dentro de un sistema cerrado, diferente de la simple descripción geográfica; los espacios que separan una anécdota de la otra dejan de ser unidades de medida y se constituyen en absolutos que permiten incluir las regiones de África en un sistema tipológico. Uno de los elementos de apoyo de esta reorganización se cifra en el uso que cada uno de los pueblos hace de la agricultura. Así, cuando Plinio describe a los habitantes del Golfo Pérsico, sitúa allí a los ictiófagos; del mismo modo, cita a Teofrasto al afirmar que en aquella región los bueyes se alimentaban de pescado: adeoque magna differentia est uictus, ut in tractu pisce uiuentium Theophrastus prodat boues quoque pisce uesci, sed non nisi uiuente; 472 y cuenta que los etíopes hacen pan de dátil y los egipcios de papiro; y que los habitantes de Ruspina, en Túnez, consumen higos en lugar de pan. 473 La asociación del pan con las labores agrícolas constituye una de las características que gobernaron el inicio de la civilización romana. En este sentido, afirma Plinio, la fabricación de pan es un fenómeno perfectamente datable, más de quinientos ochenta años antes de la fundación de Roma: Pistores Romae non fuere ad Persicum usque bellum annis ab urbe condita super DLXXX. ipsi panem 472 PLIN. 6, 148 y 11, 280 respectivamente; cf. íd., 7, 30, refiriéndose a los Mani: hi nullum alium cibum nouere quam piscium, quos unguibus dissectos sole torreant atque ita panem ex iis faciant, ut refert Clitarchus. Arriano (Ind. 29, 16. 15) cuenta cómo al pasar Nearco por el país de los ictiófagos éstos le ofrecieron cordero que sabía a pescado, lo que él dedujo que se debía a su dieta; cf. además STR. 15, 2, 2. Plutarco (Alex. 66, 6) menciona que por lo mismo en la India la carne de los animales tenía un sabor desagradable; Eliano (Nat. 16, 35) menciona un pueblo indio llamado Coita donde las cabras se alimentaban de pescado. 473 PLIN. 13, 46; 13, 108 y 15, 82 respectivamente.
120 faciebant Quirites, mulierumque id opus maxime erat, sicut etiam nunc in plurimis gentium. artoptas iam Plautus appellat in fabula, quam Aululariam inscripsit, magna ob id concertatione eruditorum, an is uersus poetae sit illius, certumque fit Atei Capitonis sententia cocos tum panem lautioribus coquere solitos, pistoresque tantum eos, qui far pisebant, nominatos. 474 La ubicación de la panadería en un pasado remoto da idea del desplazamiento temporal que se produce entre la ciudad de Roma y la tierra de los trogóditas y permite reconocer también una transposición de la distancia geográfica a la idea de tiempo. Cuanto más se adentra uno en el continente africano, tanto más remotas e incultas son las costumbres. A pesar de su intención de describir las maravillas de África, Plinio no descubre nuevos espacios ni tiempos de acción. Cuando los centuriones de Nerón remontan el curso del Nilo no hacen sino dividir el mundo en categorías: el paisaje literario que resulta de la descripción nos deja un mapa ideal pero imaginario en el que cada objeto, cada personaje, ocupa un lugar preciso. La parálisis consiguiente de tiempo y espacio permite la descripción del continente africano y genera un espacio literario donde el espacio físico puede al fin ser comprendido de una manera congruente con la observación científica y el legado cultural. La temporalización del espacio permite, en definitiva, articular un sistema donde la distancia geográfica entre dos puntos se percibe como un espacio temporal. Las referencias a las campañas de exploración del Nilo o la descripción de la naturaleza africana permiten una racionalización del espacio en la que la diferencia entre las regiones se entiende como una serie de conflictos entre el presente y el pasado. La incursión de Plinio en el Nilo revela, así, un método de introspección temporal mediante el cual el explorador está en condiciones de adentrarse tanto en el pasado como en el presente. Uno de los efectos de este esquema consiste en la eliminación del espacio geográfico como una categoría objetiva, eliminación que conlleva, por otro lado, el abandono de las ideas preconcebidas, invitando al lector a aventurarse en un nuevo examen del territorio. La señalización del territorio en términos de civilización y barbarie permite, además, transformar el espacio en una cronometría que elimina la categorización de África como un territorio ajeno a la realidad de la οἰκουμένη. 474 Íd., 18, 107.
121 3. EL ESPACIO MÍTICO Mientras que la temporalización del espacio permite el tránsito entre dos realidades temporales, la incursión en el pasado permite adentrarse en el espacio mítico. Al igual que el viaje corriente arriba constituía un adentramiento en el pasado remoto, el propio movimiento desvela la continuidad de un espacio geográfico que se desenvuelve fuera de los límites de la temporalidad. Al no poder identificar una misma región con sucesivas secuencias temporales, la descripción que los geógrafos hacen del Nilo desencadena una desnaturalización de la relación espacio-tiempo: África aparece así como un espacio mítico, una región separada y conectada a un tiempo con la región griega. La existencia de ríos comunicantes y la personificación de esos mismos ríos aportan solución de continuidad a una narración que se nutre de diversas leyendas y que une puntos geográficos distantes. En su artículo “Space and Place: Humanistic Perspective”, Yi-Fu Tuan define el espacio mítico como una categoría humanística regida por la separación integral que existe entre la percepción física y la concepción intelectual del espacio. El estudio del espacio desde una perspectiva humanística viene a constituir el estudio de las percepciones espaciales del individuo y de las ideas que conforman su experiencia vital; 475 según esta visión, la noción de distancia se entiende como una categoría espacial y temporal. Sin embargo, Tuan reconoce que las categorías de espacio y tiempo son interdependientes, dado que son las categorías temporales las que permiten dar idea del espacio físico. La distancia entre dos puntos temporales se puede concebir como una distancia espacial: este es el caso, según Tuan, de las sociedades orientales, donde los lugares más lejanos se sitúan en un espacio mítico en el que convergen pasado y futuro. En el marco de la sociedad occidental, un lugar remoto sugiere la idea de un pasado remoto: cuando los exploradores buscan las fuentes del Nilo, su expedición, en realidad, se adentra en el pasado. 476 Los dos modos de percepción del espacio generan una diferencia entre el espacio (space) entendido como una categoría abstracta y el espacio local (place) entendido como una construcción cultural. 477 El elemento discriminador vendría aquí representado por un proceso de liberación temporal, una transformación del tiempo real en categoría universal que regula las relaciones de espacio y tiempo. Pero, al contrario de lo que ocurre con el espacio, la duración temporal no puede percibirse de inmediato, sino que depende de su representación espacial. Así, Tuan reconoce la existencia de un mythical-conceptual space, un espacio en el que el individuo 475 TUAN 1979, p. 388. 476 Ibíd., p. 390. 477 Ibíd., p. 3.
128 La existencia de ríos comunicantes no se limitaba a las formaciones kársticas, y a menudo incluía desplazamientos de masas de agua dulce por el fondo de las fosas marinas. Una vez más, Cindy Clendenon apunta la existencia de varios textos griegos en los que se da por sentado que los ríos de agua dulce no se mezclaban con el agua salada: el mismo río podía emerger al otro lado de la cuenca mediterránea. Citando la autoridad de tratados como la Meteorología de Aristóteles, la Ἑλλάδος περιήγησις de Pausanias o la Geografía de Estrabón, Clendenon explica la migración de los ríos de agua dulce como un intento de racionalizar los fenómenos kársticos costeros; la geografía acuática permitió conjeturar que así como las corrientes kársticas podían aparecer y desaparecer a grandes distancias, las corrientes acuáticas habrían podido extenderse a grandes distancias, incluso por debajo de las corrientes marítimas. 515 En el curso de la literatura geográfica, la salobridad del agua contribuye no solo a preservar la unidad de las corrientes fluviales, sino también a asegurar su continuidad en otras regiones. Píndaro y Estrabón describen entre otros el curso del río Alfeo, cuya corriente cruzaba por debajo del mar desde el Peloponeso hasta Ortigia, una pequeña isla en la proximidad de Siracusa, donde unía sus aguas con la fuente de Aretusa. 516 En su descripción del río Alfeo, Pausanias precisa que el río se hunde en el llano de Tégea; vuelve a emerger en Ásea, donde se mezcla con el Eurotas; se hunde de nuevo en tierra y reaparece en Pegas para hundirse en el mar en Cilene; finalmente, reaparece en Ortigia: Λακεδαιμονίοις δὲ καὶ Τεγεάταις ὅροι τῆς γῆς ὁ ποταμός ἐστιν ὁ Ἀλφειός. τούτου τὸ ὕδωρ ἄρχεται μὲν ἐν Φυλάκῃ, κάτεισι δὲ οὐ πόρρω τῆς πηγῆς καὶ ἄλλο ὕδωρ ἐς αὐτὸν ἀπὸ πηγῶν μεγέθει μὲν οὐ μεγάλων, πλεόνων δὲ ἀριθμόν· καὶ διὰ τοῦτο τῷ χωρίῳ Σύμβολα γέγονεν ὄνομα. φαίνεται δὲ ὁ Ἀλφειὸς παρὰ τοὺς ἄλλους ποταμοὺς φύσιν τινὰ ἰδίαν παρεχόμενος τοιάνδε· ἀφανίζεσθαί τε γὰρ κατὰ γῆς ἐθέλει πολλάκις καὶ αὖθις ἀναφαίνεσθαι. προελθὼν μέν γε ἐκ Φυλάκης καὶ τῶν καλουμένων Συμβόλων ἐς τὸ πεδίον κατέδυ τὸ Τεγεατικόν· ἀνατείλας δὲ ἐν Ἀσέᾳ καὶ τὸ ῥεῦμα ἀναμίξας τῷ Εὐρώτᾳ τὸ δεύτερον ἤδη κάτεισιν ἐς τὴν γῆν· ἀνασχὼν δὲ ἔνθα Πηγὰς ὀνομάζουσιν οἱ Ἀρκάδες καὶ παρὰ γῆν τε τὴν Πισαίαν καὶ παρὰ Ὀλυμπίαν ἐξελθών, ἐκδίδωσιν ὑπὲρ Κυλλήνης ἐπινείου τοῦ Ἠλείων ἐς τὴν θάλασσαν. ἔμελλε δὲ ἄρα μηδὲ Ἀδρίας ἐπισχήσειν αὐτὸν τοῦ πρόσω· διανηξάμενος δὲ καὶ τοῦτον, μέγα οὕτω καὶ βίαιον πέλαγος, ἐν Ὀρτυγίᾳ τῇ πρὸ Συρακουσῶν ἐπιδείκνυσιν 515 CLENDENON 2009b p. 300. 516 PIND. Sch. N1, 3. Estrabón (6, 2, 4) lo desmiente: ἐπειδὴ δὲ τὸ τοῦ ποταμοῦ στόμα φανερόν ἐστιν εἰς τὴν θάλατταν ἐκδιδόν, ἐγγὺς δὲ μηδὲν ἐν τῷ πόρῳ τῆς θαλάττης φαινόμενον στόμα τὸ καταπῖνον τὸ ῥεῦμα τοῦ ποταμοῦ, καίπερ οὐδ’ οὕτως ἂν συμμείναι γλυκύ, παντάπασιν ἀμήχανόν ἐστι. Según Filóstrato El Joven, el Alfeo cruzaba por encima del mar: cf. PHILOSTR. IVN. Im. 2, 6.
129 Ἀλφειός τε ὢν καὶ πρὸς Ἀρέθουσαν τὸ ὕδωρ ἀνακοινούμενος. 517 El motivo del río como vía de comunicación subterránea se repite una vez más en la descripción que los autores clásicos hacen del curso del Erídano, el río subterráneo que cruzaba el mundo y desembocaba en el Mar del Norte. 518 La confusión a la que se prestaban los ríos kársticos parece haber ampliado el campo de posibilidades y haberse extendido también a otros ríos. De este modo, según Calímaco, los habitantes de la isla de Delos creían que el río Inopo era en realidad el Nilo, que tras cruzar por debajo del Mediterráneo volvía a aparecer en el Monte Cinto: 519 la misma idea aparece en Las Bacantes de Esquilo, donde el río Nilo alcanza a fertilizar las aguas de Chipre. 520 En su explicación del pasaje de Calímaco, Christina Riggs relaciona la apropiación del Nilo con el deseo de conectar los ritos Délicos con el paisaje sagrado de Egipto, y para apropiarse también del carácter profiláctico de estos ríos. 521 La continuidad entre los ríos griegos y los ríos africanos permitía, además, establecer un hilo de continuidad entre la mitografía griega y el descubrimiento de África. Tomando como punto de partida las observaciones sobre la comunicación de los ríos, los autores grecorromanos comprendieron la ventaja de ampliar la obra colonizadora de los primeros navegantes y extenderla hacia las lagunas interiores del continente africano. Mitos como el del rapto de Europa o el de la ninfa Cirene pasaron a simbolizar el impulso migratorio de las aguas occidentales, pero también la estrecha relación que dichas aguas guardaban con los principales personajes de la mitografía grecolatina. 522 La profusión de representaciones de la ninfa Cirene, primero en su ciudad epónima y luego en la ciudad de Cartago, atestigua la importancia de este tipo de asociación y la vinculación marítima y fluvial de las colonias y ciudades del norte de África. 517 PAVS. 8, 54, 3. 518 HDT. 3, 115; APOL. Arg., 4, 597ss.; STR. 5. 1, 9; OV. Met. 2. 367. 519 CALL. Del. 20-208 ἕζετο δ’ Ἰνωποῖο παρὰ ῥόον ὅν τε βάθιστον / γαῖα τότ’ ἐξανίησιν, ὅτε πλήθοντι ῥεέθρῳ/ Νεῖλος ἀπὸ κρημνοῖο κατέρχεται Αἰθιοπῆος. 520 E. Ba. 402-408. 521 RIGGS 2012, p. 428. El carácter profiláctico de los ríos griegos tiene su reflejo en una serie de objetos como lámparas, frescos, mosaicos e incluso monedas, sobre los que se comienzan a figurar representaciones geográficas: cf. DILKE 1987b, p. 244, JOHNSTON 1971; véanse ejemplos como la iglesia de San Nicolás del Nilo o la de los santos Marco y Andrés del Nilo, posiblemente procedentes de la reconsagración de estatuas nilóticas en el siglo XI. Prudence J. Jones llama la atención sobre la tradición griega de acuñar monedas con efigies de dioses fluviales o ninfas: para Jones (2005, p. 45), estas acuñaciones formaban parte del proceso colonizador que tendía a comunicar a los nuevos colonos con sus lugares de origen: From these examples, it seems that a river that travels to a new place can lend something of its character to its new setting. 522 El rapto de Europa aparece frecuentemente en los mosaicos hispanorromanos como imagen apotropaica para la protección del matrimonio y la fecundidad. PEDRAZ 1995, 383-438 sostiene que la difusión de este motivo podría haberse producido como expresión de un sincretismo con otras representaciones de Astarté; ello explicaría la difusión del motivo del rapto de Cirene en los mosaicos del norte de África.
130 Del mismo modo, la relación entre Cirene y el mar se refiere en primera instancia al curso de su propio rapto desde Tesalia hasta la costa africana. Según la Pítica 9 de Píndaro, Cirene era hija de Hispeo, rey de los Lápitas. 523 Ávida cazadora, un día se adentró en el bosque; al verla atacar a un león que amenazaba el ganado de su padre, Apolo se enamoró de Cirene, la raptó y la llevó al norte de África, donde fundó la ciudad de Cirene. Juntos tuvieron dos hijos: Aristeo, el semidiós que inventó la apicultura, e Idmón, el vidente de la expedición de Jasón. Según una segunda versión, el rapto se produjo en el momento en que Cirene descansaba en la orilla del río Peneo, y Apolo la transformó en una ninfa con el fin de alargar su existencia: 524 νῦν δ’ εὐρυλείμων πότνιά σοι Λιβύα δέξεται εὐκλέα νύμφαν δώμασιν ἐν χρυσέοις πρόφρων. 525 El matrimonio de Cirene y Apolo legitimaba el culto de la ninfa Cirene en África: la existencia de la fuente de Apolo en Cirene parece, asimismo, dar carta de naturaleza a la existencia de la ciudad del mismo nombre; 526 no en vano es a dicha fuente a donde los libios condujeron al rey Bato y donde le indicaron que fundara la nueva ciudad: Ἄνδρες Ἕλληνες, ἐνθαῦτα ὑμῖν ἐπιτήδεον οἰκέειν· ἐνθαῦτα γὰρ ὁ οὐρανὸς τέτρηται. 527 El mito de Cirene reflejaba con toda probabilidad el interés por difundir el culto Délfico de Apolo Pítico en el norte de África. 528 Eireann Marshall, por su parte, ha demostrado cómo Píndaro utiliza el motivo del matrimonio de Apolo y Cirene para representar la fundación de la nueva ciudad. 529 La consolidación de la dinastía Batíada, que se decía descendiente de la ninfa Cirene, justificó la pervivencia del mito y sirvió para asentar la legitimidad del poder real en la costa del norte de África. 530 523 PIND. P. 9, 6ss. 524 PAVS. 10, 17, 3; cf. VERG.Georg. 4, 315. 525 PIND. P. 9, 55-57. 526 Píndaro, P. 4, 294, utiliza la fuente para localizar la ciudad de Cirene, subrayando su importancia. 527 HDT. 4, 158. PIND. P. 4, 294. D. S. 8, 29 y CALL. 2, 81. 528 OTTONE, 2002, p. 19. La ciudad de Cirene guardaba un tesoro en el santuario de Delfos, cf. SCOTT 2010, p. 127. Bato I ofreció un carro al templo de Delfos para celebrar una victoria pítica en el año 462 a. C.; cf. SCOTT 2010, p. 90 y PIND. P. 5, 55-62. 529 MARSHALL 1998, p. 57. 530 Según Píndaro P. 4, 260-261, Apolo ordenó que los Batíadas gobernasen la ciudad: σὺν θεῶν τιμαῖς ὀφέλλειν, ἄστυ χρυσοθˈρόνου διανέμειν θεῖον Κυράνας. Ottone (2002, p. 244) cita el precedente de Eugamón de Cirene, quien en su Telegonía conectaba la dinastía de Bato con la leyenda de Ulises; según Eugemón, Bato habría tenido un hijo de nombre Arcesilao, antepasado de Ulises; Arcesilao habría ido con Menelao a Libia, donde fue aceptado por el rey indígena Amnaces, cf. id., ibíd., p. 558. Eufemo estaba emparentado con los Batíadas: su figura representaba, pues, la
131 3.2. LA PERSONIFICACIÓN DE LAS AGUAS Al vincular la fundación de la ciudad de Cirene con el matrimonio del dios Apolo y la ninfa Cirene, los autores como Plinio favorecen no sólo una divinización de la empresa humana sino también la unión simbólica de dos secuencias temporales: el tiempo histórico y el tiempo mítico. En virtud de esta unión, el matrimonio de Apolo y Cirene establece un principio de causa y efecto en la fundación y desarrollo de la colonia griega. Según esta idea, la fundación de la ciudad de Cirene se explica como el encuentro entre la figura de un dios acuático y la de una ninfa identificada con un manantial de la zona: así, el mito de Apolo y Cirene reconoce el papel del agua como elemento comunicante de las visiones geográfica y temporal; sólo cuando se produce esta unión se hace posible la fundación de la ciudad. 531 Mediante la identificación de Apolo como una divinidad fluvial, los mitógrafos explicaban su unión con Dafne, hija del diosrío Peneo, y la protección que tanto él como el dios Poseidón otorgaban a los jóvenes. Aparte de los numerosos mitos que tendían a asociar a Apolo con diversas masas acuáticas, la identificación del dios con Cirene se manifiesta a través de la fuente de Apolo, de donde provenía el agua de la ciudad, y que figura de manera prominente en la narración que Heródoto hace del origen de la colonia. 532 La identificación de la ninfa Cirene como divinidad acuática se fundamenta, por otro lado, en su parentesco con el dios Peneo: 533 en tanto que descendiente de Peneo, la ninfa era una náyade, y como tal protegía el curso del agua que habitaba. La personificación de las masas acuáticas se desarrolló en un primer momento a partir de una representación zoomórfica que influyó a su vez en el diseño de los rostra marina en forma de toro. Dicha representación partía, al menos en lo que a las embarcaciones fenicias se refiere, de una concepción del barco como una representación antropomórfica del poder y vigor de la divinidad; 534 dicha concepción antropomórfica se explicaba, a su vez, a partir de la leyenda del Aqueloo, río que Pausanias consideraban como ποταμῶν τῶν πάντων ἄρχοντα. 535 unión entre el mito y la historia, cf. íd., ibíd., p. 17. Para Claude Calame (1996), esta atribución nacería del esfuerzo por establecer un orden simbólico dentro de la colonia griega. Calame reconoce también un paralelismo directo entre la vistoria de Tesalócrates en Pitia y un proceso de “heroización” cultural desarrollado en torno a la quinta Oda de Píndaro; Maurizio Giangiulio 2001, p. 126 conecta esta tradición con el oráculo de Cirene. 531 La personificación de las aguas permitía, según Murphy 2004, 145, que la sumisión de un río a otro adquiriera especial importancia. 532 HDT. 4, 158. Cf. CALL. In Apol. 65-96. 533 PIND. P. 9, 6 534 WOOLMER 2012. 535 PAVS. 8, 38, 10: τὸν μέν γε ἐπὶ τὰς Ἐχινάδας κατιόντα Ἀχελῷον διὰ τῆς Ἀκαρνάνων καὶ δι’ Αἰτωλίας ἔφησεν ἐν
132 Aqueloo era un Oceánida, primogénito de Océano y Tetis; Poseidón o Gea lo hicieron dios del río y gobernante de todos los peces y tritones que lo habitan. 536 En tanto que dios del río más importante de Grecia, situado entre Etolia y Acarnania, a menudo se lo representaba como dios del agua dulce. En cierta ocasión, Aqueloo compitió con Hércules por la mano de la princesa Deyanira. Durante la lucha, Hércules rompió uno de sus cuernos, con el que hizo un cuerno de la abundancia: ἐν ᾧ πλάττουσι πλῆθος ὑπάρχειν πάσης ὀπωρινῆς ὥρας, βοτρύων τε καὶ μήλων καὶ τῶν ἄλλων τῶν τοιούτων, αἰνιττομένων τῶν ποιητῶν κέρας μὲν τοῦ Ἀχελῴου τὸ διὰ τῆς διώρυχος φερόμενον ῥεῖθρον. 537 Al representar a Aqueloo en figura de toro y la ruptura del cuerno de la abundancia, la literatura mitográfica no hacía sino retomar la tradición que tendía a representar las corrientes fluviales como criaturas bovinas o incluso como figuras antropomórficas con atributos bovinos. 538 Prudence Jones señala que Homero compara el rugido del río Escamandro con el bramido de un astado 539 y recuerda también que los afluentes de un río a menudo se comparan con los cuernos de un toro: 540 por ejemplo, en la representación de Poseidón en los mosaicos de Bulla Regia o del dios Océano en el museo del Bardo, uno y otro aparecen con cuernos de toro, recordando su origen fluvial y evocando también los atributos de los rostra. La imagen de un dios Júpiter raptando a la ninfa Europa evoca, del mismo modo, la unión del dios fluvial con la divinidad acuática y permite establecer una relación de continuidad entre distintos puntos geográficos; en el terreno de la mitografía, esta continuidad señalaba el curso de las navegaciones a localidades como Sidón (Líbano) o Dura Europos, donde se decía que el rapto había tenido lugar. 541 En la tradición egipcia, la figura del dios con atributos bovinos se identificaba Ἰλιάδι Ὅμηρος ποταμῶν τῶν πάντων ἄρχοντα εἶναι. 536 HES. Th. 334-370. 537 D. S. 4, 35, 4. 538 GAIS 1978, p. 358 señala en este sentido la existencia de varias monedas, ya en Metaponto en el siglo V, en las que el río mantiene sus atributos taurinos aunque presenta rostro humano; al analizar piezas posteriores de Olimpia, Gais señala que los atributos taurinos han desaparecido. Según Sófocles, Tr. 1, 5, el río Aqueloo podia aparecer en forma de toro, de dragón o de hombre con cabeza de toro: μνηστὴρ γὰρ ἦν μοι ποταμός, Ἀχελῷον λέγω, / ὅς μ’ ἐν τρισὶν μορφαῖσιν ἐξῄτει πατρός, / φοιτῶν ἐναργὴς ταῦρος, ἄλλοτ’ αἰόλος/ δράκων ἑλικτός, ἄλλοτ’ ἀνδρείῳ κύτει βούπρῳρος·. El mismo Océano podía a veces aparecer con forma de serpiente, cf. FONTEROSE 1980, 124. 539 Il. 21, 237. 540 PURVES 2010, p. 43. 541 LARSON 2011, p. 99.
133 principalmente con el dios Zeus Amón, principal deidad de Egipto. 542 Fue grande su fama en Grecia, hasta el punto de que, según Pausanias, Píndaro hizo erigir una estatua suya en Tebas. 543 En Esparta, el dios Amón recibió un culto importante, más que entre otras gentes de Grecia: φαίνονται δὲ ἀπ’ ἀρχῆς Λακεδαιμόνιοι μάλιστα Ἑλλήνων χρώμενοι τῷ ἐν Λιβύῃ μαντείῳ. 544 Ya en época clásica, Zeus Amón pasó a considerarse como divinidad protectora del norte de África, y como tal figura en numerosas monedas de la ciudad de Cirene, donde se le representa junto con el silphium, una planta usada como condimento y como medicina y que constituía el principal producto de exportación de la ciudad. 545 Cabeza de Zeus Amón con reverso que representa el silphium cirenaico. British Museum 546 La relación entre Zeus Amón y el río Nilo viene refrendada por un pasaje de Heródoto, que utiliza la descripción del Nilo para dar una idea mensurable de la extensión de Egipto. En dicho pasaje, Heródoto invoca la autoridad del oráculo de Amón para dirimir la disputa sobre las 542 Amón era venerado en la ciudad de Tebas como dios de la fecundidad, y se le tenía por el precreador masculino del universo; bajo la 12ª dinastía, fue asimilado con el dios Ra, Dios Sol de la ciudad de Heliópolis, y venerado como Amón-Ra, rey de los dioses: cf. OTTONE 2002, p. 120. 543 PAVS. 9, 16, 1. 544 Íd., 3, 18, 3. 545 Plinio (22, 100-117) dice que el silfio se usaba como purgativo y diurético; la planta, hoy extinta, pudo pertenecer el género de las Ferulae, cf. TATMAN, 2000, pp. 6–24. Bartolomé Mora Serrano (2012, p. 151) destaca el papel que las iconografías monetales tuvieron en la formación de la imagen de las ciudades; sobre la representación de emperadores romanos en las monedas del norte de África, cf. KUHOFF 2008. 546 CM BMC Cyrene 73 (RPK p024F.1).
134 prácticas religiosas preceptivas que había surgido entre los habitantes de las ciudades de Márea y Apis: según la reglamentación de los sacrificios, todos aquellos que vivieran en Egipto no podían consumir carne bovina. La disputa sobre la extensión de Egipto tendía, pues, a establecer zonas de exclusión; no queriendo abstenerse de consumir carne de ternera, los habitantes de Márea enviaron a un delegado al oráculo para determinar que no había ninguna relación entre ellos y los egipcios; pero el dios no se mostró favorable a los de Márea y determinó que Egipto comprendía toda la región inundable del Nilo: Μαρτυρέει δέ μοι τῇ γνώμῃ, ὅτι τοσαύτη ἐστὶ Αἴγυπτος ὅσην τινὰ ἐγὼ ἀποδείκνυμι τῷ λόγῳ, καὶ τὸ Ἄμμωνος χρηστήριον γενόμενον, τὸ ἐγὼ τῆς ἐμεωυτοῦ γνώμης ὕστερον περὶ Αἴγυπτον ἐπυθόμην. Οἱ γὰρ δὴ ἐκ Μαρέης τε πόλιος καὶ Ἄπιος οἰκέοντες Αἰγύπτου τὰ πρόσουρα Λιβύῃ, αὐτοί τε δοκέοντες εἶναι Λίβυες καὶ οὐκ Αἰγύπτιοι καὶ ἀχθόμενοι τῇ περὶ τὰ ἱρὰ θρησκηίῃ, βουλόμενοι θηλέων βοῶν μὴ ἔργεσθαι, ἔπεμψαν ἐς Ἄμμωνος φάμενοι οὐδὲν σφίσι τε καὶ Αἰγυπτίοισι κοινὸν εἶναι· οἰκέειν τε γὰρ ἔξω τοῦ Δέλτα καὶ οὐκ ὁμολογέειν αὐτοῖσι <κατὰ γλῶσσαν>, βούλεσθαί τε πάντων σφίσι ἐξεῖναι γεύεσθαι. Ὁ δὲ θεός σφεας οὐκ ἔα ποιέειν ταῦτα, φὰς Αἴγυπτον εἶναι ταύτην τὴν ὁ Νεῖλος ἐπιὼν ἄρδει, καὶ Αἰγυπτίους εἶναι τούτους οἳ ἔνερθε Ἐλεφαντίνης πόλιος οἰκέοντες ἀπὸ τοῦ ποταμοῦ τούτου πίνουσι. 547 Los sacerdotes del oráculo parecen haber querido destacar y preservar su asociación paradigmática con el curso del Nilo. De hecho, fueron los sacerdotes del oráculo los que informaron a Eudoxo de Cnido de la existencia de las fuentes del Nilo. 548 Según Diodoro, el templo poseía un barco de cedro con revestimiento de oro, donación del rey Seosis; cuando había que consultar el oráculo, el barco era llevado en procesión por los sacerdotes: la interpretación oracular tenía relación con el movimiento del barco hacia un lado o hacia otro. 549 Aun cuando la reputación del oráculo de Zeus Amón era grande en el mundo helénico, 550 los testimonios de Heródoto y de Eudoxo parecen confirmar la asociación directa entre Zeus Amón y el Nilo, que trascendía la simple representación antropomórfica para convertirse en un sincretismo espacial. Si bien es cierto que los cuernos de Zeus Amón se han 547 HDT. 2, 17, 18. 548 EVD. Fr. 287-288. 549 D. S. 1, 57, 5 ἐναυπηγήσατο δὲ καὶ πλοῖον κέδρινον τὸ μὲν μῆκος πηχῶν διακοσίων καὶ ὀγδοήκοντα, τὴν δ' ἐπιφάνειαν ἔχον τὴν μὲν ἔξωθεν ἐπίχρυσον, τὴν δ' ἔνδοθεν κατηρ γυρωμένην· καὶ τοῦτο μὲν ἀνέθηκε τῷ θεῷ τῷ μάλιστα ἐν Θήβαις τιμωμένῳ. 550 Los atenienses solían enviar tributos de oro al templo, y tanto Eurípides como Aristófanes invocaban el nombre del dios en sus obras. El espartano Lisandro soñó que el dios le recomendaba levantar el sitio de Afitis en Palene, una acción que fue acogida con júbilo por los asediados, cf. VASUNIA 2001, p. 274.
135 relacionado con la corona de dos plumas (atef) emblemática del dios Osiris, una tradición temprana de origen libio los relacionaba con una historia fundacional según la cual un carnero habría ayudado a señalar la fundación del templo de Zeus Amón: Liber in India cum aquam quaereret nec inuenisset, subito ex harena aries dicitur exiisse, quo duce Liber cum aquam inuenisset, petit ab Ioue ut eum in astrorum numerum referret, qui adhuc hodie aequinoctialis aries dicitur. in eo autem loco ubi aquam inuenerat, templum constituit quod Iouis Hammonis dicitur. 551 Esta identificación de ciertos lugares como asiento del culto divino es un fenómeno constante en época clásica y se basa indefectiblemente en la identificación del agua del Nilo con la divinidad; en este sentido, Joannis Mylonopoulos afirma que muchas de las ceremonias sagradas de Egipto se relacionaban con el río Nilo, que a menudo se identificaba con Osiris. El acto de beber agua del río permitía la transmisión del poder del dios y se manifestaba en una organización del espacio en la que primaban las conducciones de agua. Dichos rituales que incluían las aguas sagradas se transmitieron junto con el culto de los dioses egipcios y se relacionaban con ciertas disposiciones arquitectónicas, hasta el punto de que numerosos templos egipcios incorporaban diversos ingenios acuáticos. 552 Como norma general, la asociación entre Zeus Amón y el Nilo tendía a afirmar el dominio espiritual del templo de Zeus Amón sobre la región de Egipto y Cirene. 553 La adopción de Zeus Amón como protector de Cirene y la acuñación de monedas con la efigie de Alejandro como hijo de Amón confirman la creciente dependencia de la ciudad de Cirene, 554 y evidencian la estrecha relación que unía la ciudad de Cirene con la región del Nilo; así se expresa Píndaro cuando se refiere a la expedición en barco de Apolo al templo de Nilo (Zeus), hijo de Crono: Φοῖβος ἀμνάσει θέμισσιν Πύθιον ναὸν καταβάντα χρόνῳ ὑστέρῳ, νάεσσι πολεῖς ἀγαγὲν Νείλοιο πρὸς πῖον τέμενος Κρονίδα’. 555 El desarrollo de la imagen de los reyes como divinidades fluviales se explica como parte 551 HYG. Fab. 133; cf. LVC. 9, 511-586. Para las fuentes de la leyenda de Amón, cf. SMITH 1872, pp. 144ss. s. v. Ammon; Ottone 2002, p. 78 ve aquí indicios de una fuente oral de origen libio, difundida por viajeros griegos. 552 MYLONOPOULOS 2008. 553 Elisavet Tsigarida (2011, p. 169) llama la atención sobre el hecho de que cuando se introdujo el culto a Zeus Amón los sacerdotes decidieron construir un sistema de abastecimiento de aguas que iba de la cueva de Dioniso hasta la parte frontal del templo; cf. PLIN. 2, 229 in Tenedo insula fons semper a tertia noctis hora in sextam ab aestiuo solstitio exundat, et in Delo insula Inopus fons eodem quo Nilus modo ac pariter cum eo decrescit augeturue. 554 BRASWELL 1988, p. 84. 555 PIND. P. 4, 54-57.
136 de un proceso de legitimación donde el rey se apropia de los atributos y el poder de la divinidad. Esta representación abstracta del poder real se relaciona a su vez con otras representaciones antropomórficas de África en las que la nueva diosa figura no ya como divinidad fluvial, sino como representación geográfica de un poder político, a menudo sometido al poder de Roma. 556 En el caso de emperadores como Alejandro Magno, la relación con Zeus Amón viene una vez más reforzada por la tradición según la cual el propio emperador Alejandro se habría dirigido al oráculo de Amón para confirmar que era el hijo de Zeus. Esta vinculación, a su vez, tenía la ventaja de legitimar el poder de Alejandro sobre la región egipcia; 557 para destacar esto, los colonos griegos acuñaron toda una serie de tetradracmas con la efigie de Alejando Magno, en las que el emperador aparece deificado con cuernos de carnero: 558 Tetradracma de Alejandro acuñada en Cirene, British Museum El carácter nilótico del templo de Zeus Amón explica la formación de un sistema de representaciones en el que los atributos del dios facilitaban la reunificación del espacio sagrado, y comunicaban además su poder sobre la región que rodeaba el curso del Nilo. La representación de Alejandro Magno con los atributos de la divinidad fluvial implica, pues, su continuidad con el poder de Zeus Amón y establece un modelo de representación que se extenderá a imágenes 556 Véanse, por ejemplo, las representaciones numismáticas de África sometida al poder de Adriano en CHUGG 2001, p. 12. 557 Según Pilar San Nicolás Pedraz (2004-2005, p. 302), la representación de divinidades acuáticas tenía un propósito profiláctico. 558 1871,1202.1.
137 como la del British Museum, donde Arsínoe II aparece con una cornucopia y Ptolomeo II con una piel de elefante: 559 3.3. LA DIOSA ÁFRICA Al igual que en el caso de Zeus Amón, la producción del norte de África evidencia el desarrollo de una diosa África marcada con atributos fluviales. En la mayoría de los casos, la diosa África sigue en lo esencial el patrón de este tipo de divinidades, y se presenta sosteniendo un cuerno de la abundancia, con una cabeza de elefante o con dos colmillos a modo de astas. Así aparece en un denario que se conserva en la Yale University Art Gallery, fechado entre los años 134 a. C. y 138 a. C. Además de los atributos fluviales, la diosa África sostiene en una mano un 559 British Museum EA38442. El mismo Alejandro aparecía con los atributos de África y una piel de elefante en la cabeza en varias monedas de época Ptolemaica, cf. DAHMEN 2007, p. 157. Más frecuentemente, esta representación se asociaba con la ciudad de Alejandría, aunque según CHUGG 2001, p. 11 bajo la figura de Alejandría subyacía la de Alejandro. Véase la representación de Septimio Severo con piel de elefante (RVC 200 edition, number 6261; 6448), Escipión (RCV 2000 edition, number 1380); Nerón (RVC 200 edition, number 2004); Galba (RVC 200 edition, number 2139). Cf. SLIM 1999, p. 183: Ce type de coiffure ou proboscis, qui permet l'identification de 1' Afrique, semble remonter au IVe siècle av. J.-C. II apparaît sur les monnaies de Ptolemée ler et d'Agathocle de Syracuse ainsi que sur celles de Seleucus (321-306 avant J.-C.). Ses origines remonteraient à Alexandre et seraient plus asiatiques qu’africaines.
144 descubrimiento de África. 583 Convertidos en símbolos de depravación o de virtud moral, las maravillas de África favorecen la exploración personal del espacio físico. En este proceso, el descubrimiento de África se convierte en una empresa inabarcable y en el espacio donde se delimita el poder, mientras que las relaciones con la urbe se mantienen inalteradas. El siguiente capítulo se ocupa de la construcción del espacio simbólico de África y del papel que los ríos y aguas desempeñan en relación con las diversas razas y animales. A través del examen de las maravillas de África, el capítulo estudia el papel de las aguas en la moralización del espacio de África y en el desarrollo de la ideología imperial. El capítulo estudia el papel de los ríos no sólo como vías de acceso, sino sobre todo como hitos en el establecimiento de un discurso de continuidad entre la urbe y el espacio de África. 4.1. LAS ZONAS DE ÁFRICA A la hora de explicar la relación entre la descripción física del espacio y su representación simbólica, Plinio describe las diferencias que separan la región de Egipto del continente africano. A medida que establece los límites del continente africano, Plinio señala la existencia de una serie de zonas que se corresponden con cada uno de los modos de vida: la primera zona corresponde a la franja costera habitaba por los pobladores Mediterráneos, que se caracteriza por su carácter urbano, comercial y agrícola; la segunda zona desértica se extiende desde las Sirtes hasta la zona habitada por los getulos y los garamantes; 584 la tercera zona interior, deshabitada, incluye el valle del Nilo en Siene, frontera natural entre Egipto y Etiopía; 585 la cuarta es una segunda zona desértica que termina en las proximidades de Méroe, 586 y la quinta una franja tropical donde se menciona la existencia de bosques de ébano y colinas cubiertas de bosques, habitada por simios y seres fantásticos. 587 Basándose en esta división, Plinio hace nacer el Nilo en la zona del Mediterráneo, para luego descender hasta la franja inferior del África, subir a continuación y desembocar en el Delta. A lo largo de su recorrido, el Nilo atraviesa sucesivas zonas naturales, en las que se sitúan las 583 Según Cicerón (Top. 20, 7), el testimonio de los dioses se revela en los portentos de la tierra, mediante los cuales aquéllos obtienen mayor credibilidad entre los hombres: Diuina haec fere sunt testimonia: primum orationis -oracula enim ex eo ipso appellata sunt, quod inest [in] his deorum oratio-; deinde rerum, in quibus insunt quasi quaedam opera diuina: primum ipse mundus eiusque omnis ordo et ornatus; deinceps aerii uolatus auium atque cantus; deinde eiusdem aeris sonitus et ardores multarumque rerum in terra portenta atque etiam per exta inuenta praesensio; a dormientibus quoque multa significata uisis. 584 PLIN. 6, 26. 585 Íd., 5, 29. 586 Íd., 6, 185. 587 Íd., 5, 9; cf. ALBALADEJO 2008, p. 352.
145 diferentes criaturas; la mayor concentración de razas maravillosas se da en la zona occidental de África, a la altura del Níger. MEDITERRÁNEO ZONA DESCONOCIDA 1 ZONA DESCONOCIDA 2 ZONA DESCONOCIDA 3 TRÓPICO Garamantes Egipanes Augilas Trogóditas Ganfasantes Blemies Sátiros Himantópodes Atlantes Esfingio Cinocéfalos Fieras Cocodrilos Hipopótamos Como se desprende del contenido y organización de la Historia Natural, Plinio sitúa las razas maravillosas según su grado de civilización; así, por ejemplo, los egipanes de la “zona desconocida 1” son vistos como seres medio salvajes (semiferi) y los atlantes presentan un comportamiento humano degenerado, ya que observan la puesta y la salida del sol en medio de horrorosas imprecaciones (dira inprecatione). Del mismo modo, los garamantes son seres que no practican el matrimonio y que comparten a sus mujeres; los augilas sólo veneran a los dioses infernales; los ganfasantes no tienen contacto con ningún extranjero, siempre están desnudos y no combaten. Los blemies no tienen cabeza; los sátiros no se parecen a los mortales; los egipanes son una especie de sátiros, peludos y con patas de cabra; los himantópodes reptan; los farusios fueron, en otro tiempo, persas y acompañaron a Hércules cuando se dirigía a las Hespérides: quidam solitudinibus interposuerunt Atlantas, iuxta eas Aegipanas semiferos et Blemmyas et Gamphasantas et Satyros et Himantopodas. Atlantes degeneres sunt humani ritus, si credimus. nam neque nominum ullorum inter ipsos appellatio est et solem orientem occidentemque dira inprecatione contuentur ut exitialem ipsis agrisque, neque in somno uisunt qualia reliqui mortales. Trogodytae specus excauant; hae illis domus, uictus serpentium carnes, stridorque, non uox: adeo sermonis commercio carent. Garamantes matrimoniorum exortes passim cum feminis degunt. Augilae inferos tantum colunt. Gamphasantes, nudi proeliorumque expertes, nulli externo congregantur. Blemmyis traduntur capita abesse, ore et oculis pectori adfixis; Satyris praeter figuram nihil moris humani; Aegipanum qualis uulgo pingitur forma; Himantopodes loripedes quidam, quibus serpendo ingredi natura sit; Pharusi, quondam
146 Persae, comites fuisse Herculis ad Hesperidas tendentis. 588 A la separación física que señalan los pueblos de la “zona desconocida 1”, Plinio impone un segundo criterio de separación temporal. La mención de los farusios y su relación con el mítico Hércules establece un doble sistema de referencias, por el cual la lejanía geográfica se corresponde no sólo con una cierta degeneración de las costumbres humanas, sino también con una regresión temporal. Desde este punto de vista, el contraste entre la realidad presente y pasada se concibe como un proceso de discriminación social asentado a su vez en una idea de degeneración personal. La descripción de Plinio coincide, así, con el testimonio de autores como Pomponio Mela, que situaba a los farusios en la costa atlántica, a la altura de los etíopes; 589 según Mela, los farusios fueron en otro tiempo ricos, pero ya solo se alimentaban de los rebaños que criaban: et nisi quod pecore aluntur admodum inopes. 590 Para Plinio, los farusios se sitúan no lejos del río Ger, en el norte de Mauritania. 591 En su comentario al libro 5 de Plinio, Jehan Desanges señala la posibilidad de que tanto Plinio como Pomponio Mela confundieran a los farusios con los perorsos etíopes, y cita como autoridad un pasaje de Plinio donde se cuenta cómo destruyeron trescientas ciudades fenicias en la proximidad del golfo Empórico, para lo que se habrían valido de carros armados de jabalinas, arma propia de los persas; 592 la denominación de Plinio (quondam Persae) para referirse a los farusios parece confirmar esta idea. 593 La confusión entre perorsos y persas vendría justificada por la referencia a que fueron los persas los que acompañaron a Hércules en su viaje al jardín de las Hespérides, como relata Salustio. 594 En su estudio sobre los farusios, Stéphane Gsell sostiene que los farusios y los perorsos eran en realidad denominaciones diferentes de un mismo grupo étnico. 595 Ya se basara o no en los comentarios de Suetonio Paulino o en las informaciones de los geógrafos griegos sobre los habitantes de la región mauritana, Plinio los identifica como un pueblo costero situado en las proximidades del Nilo. 596 El pasaje correspondiente de Pomponio Mela es especialmente interesante, ya que muestra el complejo sistema de referencias geográficas sobre el que se desarrolla la descripción de las razas africanas. Así, en un pasaje del libro 3 de la 588 PLIN. 5, 44-47. 589 MELA 1, 22. 590 Íd., 3, 103. 591 PLIN. 5, 16; cf. DESANGES 2008, p. 138. 592 STR. 17, 3, 7; DESANGES 2008, p. 482. 593 Cf. D. P. 215-218. 594 SALL. Iug. 18, 3-5. 595 GSELL 1914, p. 296. 596 PARRONI 1984, p.197.
147 Corografía, Pomponio Mela utiliza dos sistemas de referencia geográfica basados en la identidad de los pueblos y en el carácter liminar de las masas acuáticas: Mela describe las dos fuentes maravillosas de las Islas Afortunadas y la orilla donde se recoge la púrpura y el múrice; entre estas dos referencias, sitúa a los Himantópodes, que se arrastran como reptiles, a los farusios, que perdieron sus riquezas y a los pueblos errantes de nigritas y getulos: contra Fortunatae insulae abundant sua sponte genitis, et subinde aliis super alios innascentibus nihil sollicitos alunt, beatius quam aliae urbes excultae. una singulari duorum fontium ingenio maxime insignis: alterum qui gustauere risu soluuntur in mortem; ita adfectis remedium est ex altero bibere. ab eo tractu quem ferae infestant proximi sunt Himantopodes inflexi lentis cruribus, quos serpere potius quam ingredi referunt, dein Pharusii, aliquando tendente ad Hesperidas Hercule dites, nunc inculti, et nisi quod pecore aluntur admodum inopes. Nigritarum Gaetulorumque passim uagantium ne litora quidem infecunda sunt, purpura et murice efficacissimis ad tingendum, et ubique quae tinxere clarissima. 597 La alusión que Plinio hace a los farusios sugiere igualmente la noción de frontera, reforzada por la ubicación de los farusios entre las franjas del río Sarso y del Bamboto: postea flumen Salsum, ultra quod Aethiopas Perorsos, quorum a tergo Pharusios. his iungi in mediterraneo Gaetulos Daras, at in ora Aethiopas Daratitas, flumen Bambotum, crocodilis et hippopotamis refertum. 598 En ambos casos, la descripción de los farusios remite a un interesante pasaje de Estrabón, que asocia su decadencia a la destrucción de un asentamiento de los tirios, y comenta su costumbre de dormir cubiertos por pieles de serpiente: μίσγονται δὲ καὶ τοῖς Μαυρουσίοις οἱ Φαρούσιοι διὰ τῆς ἐρήμου σπανίως, ὑπὸ ταῖς κοιλίαις τῶν ἵππων ὑπαρτῶντες τοὺς ἀσκοὺς τοῦ ὕδατος· ἔστι δ’ ὅτε καὶ εἰς Κίρταν ἀφικνοῦνται διά τινων τόπων ἑλωδῶν καὶ λιμνῶν. τινὰς δ’ αὐτῶν καὶ τρωγλοδυτικῶς οἰκεῖν φασιν ὀρύττοντας τὴν γῆν. λέγεται δὲ κἀνταῦθα τοὺς θερινοὺς ὄμβρους ἐπιπολάζειν, χειμῶνος δὲ εἶναι ἀνυδρίαν. ἐνίους δὲ τῶν ταύτῃ βαρβάρων καὶ ὄφεων καὶ ἰχθύων δοραῖς ἀμπεχόναις τε καὶ στρώμασι χρῆσθαι. 599 La falta de especificidad en las descripciones de Pomponio Mela y Plinio apunta al deseo de, más que caracterizar las costumbres de los farusios, destacar su papel como figuras liminares, cercanas a los trogóditas y situadas en los confines de la οἰκουμένη. En este proceso, la mención 597 MELA 3, 102-104. 598 PLIN. 5, 10. 599 STR. 17, 3, 7.
148 de los ríos funciona invariablemente como acotación de un espacio simbólico donde las categorías de tiempo se invierten hasta el punto de destruir la actividad civilizadora facilitada por los tirios o por el mismo Hércules. La ubicación de las razas maravillosas en relación con las masas acuáticas sitúa el espacio de África en las coordenadas espaciotemporales del mundo grecorromano. La referencia al Jardín de las Hespérides o a la recolección de la púrpura facilita, en definitiva, el encuentro entre dos modos de existencia y relegan la visión del espacio a una concepción simbólica de la realidad. El hecho de que los farusios hubieran sido ricos y luego perdieran todas sus riquezas convierte su pobreza en un símbolo de lejanía y degradación: cuanto más se aleja uno del centro de civilización, tanto más extrañas y absurdas son la apariencia y las costumbres de los hombres que habitan el territorio. Del mismo modo, la incorporación de los símbolos a la topografía africana hace que las maravillas de África sean de todo punto reconocibles. La interpretación de los símbolos se erige, por tanto, en un instrumento de conocimiento y favorece una visión del espacio como una dimensión moral en la que la descripción física adquiere un valor simbólico esencial. 4.2. CRIATURAS AFRICANAS A medida que va remontando el curso del Nilo, la descripción de Plinio se desprende del espacio físico y conforma las pautas de un espacio simbólico; en su exploración, y conforme la navegación a contracorriente se va adentrando en África, esta se establece como un ámbito susceptible de nuevas posibilidades de interpretación. La atención del lector se desplaza de la simple descripción geográfica a un relato en el que la oposición entre civilización y barbarie se convierte en el criterio de interpretación más importante. Conforme el explorador se adentra en el continente y va conociendo las criaturas que lo habitan, crece el sentido de extrañeza; y cuanto más extraña y desconocida sea una criatura, tanto más extraño y lejano será el lugar en que se encuentra. Del mismo modo, cuanto más se aleje un pueblo de las normas de comportamiento vigentes entre el pueblo romano, tanto más remota será su localización. En este sentido, las descripciones de animales también se usan para describir valores culturales y creencias, pues Plinio los describe desde el punto de vista antropológico y a menudo con apreciaciones de tipo moral. 600 Al describir las criaturas de África, Plinio se inscribe en la tradición de los geógrafos 600 GILHUS 2006, p. 8.
149 grecorromanos interesados en servir a un público ávido de nuevos conocimientos y de relatos extraordinarios. Según Ingvild Gilhus, el propósito de los autores latinos, más que describir las maravillas de África, sería resaltar aquellos animales que tenían alguna relevancia para los ciudadanos de Roma; la observación de los animales permitiría, por otro lado, establecer una reflexión sobre la propia condición humana, partiendo del sentido estoico de utilidad que juzgaba que las criaturas habían sido creadas para beneficio y uso del hombre: Principium iure tribuetur homini, cuius causa uidetur cuncta alia genuisse natura, magna, saeua mercede contra tanta sua munera, non ut sit satis aestimare, parens melior homini an tristior nouerca fuerit. 601 Lejos de adoptar una visión objetiva de la naturaleza africana, la misión del geógrafo consistiría en presentar una nueva dimensión del ser humano según la división del mundo animal en criaturas salvajes, racionales o domésticas. Al referirse a la obra de Plinio, Gilhus reconoce asimismo el intento de presentar a los animales como criaturas cuasi-humanas, capaces de determinar el grado de civilización de las personas que viven cerca de ellos. La visión pliniana partiría, pues, de una visión de la naturaleza entendida no ya como una realidad física sino como un principio moral, reflejo no de la voluntad del individuo sino de los decretos de la naturaleza; 602 el énfasis que pone Plinio en el mundo natural, aun en sus aspectos más insignificantes, supone el reconocimiento del poder y de la importancia de la visión física, impulsada por las ideas capaces de estimular la curiosidad del hombre. La descripción de África daría, así, origen a un proceso capaz de generar mayor curiosidad. 603 La representación de los animales permitiría, por otro lado, señalar las muchas correspondencias que existen en el reino animal, y además reflejar la importancia de las relaciones entre seres humanos y fauna, estableciendo una división categórica basada en la posesión o carencia de inteligencia. 604 Aunque la mezcla entre animales y humanos es un elemento constante dentro de la mitografía grecolatina, la descripción que Plinio hace del reino animal tiende a ignorar este tipo de asociaciones y establece una diferencia taxonómica centrada en la dieta o las costumbres. Cuanto más extrañas o poco comunes sean las costumbres de las criaturas que habitan el continente africano, tanto más se aproximarán al mundo de los animales. Por otro lado, los animales de Plinio se inscriben en una taxonomía que les permite compartir cualidades morales propias de los humanos. Así, por ejemplo, del elefante dice que posee cualidades como la honradez, la sabiduría 601 PLIN. 7, 1. 602 PAPARAZZO 2011, p. 101. 603 GIBSON-MORELLO 2011, p. 9. Sobre la relación de Plinio con el estoicismo, cf. PAPARAZZO 2011. Glacken 1967, p. 73 defiende que Plinio da muestras de seguir tanto la filosofía estoica como la de los epicúreos. 604 GILHUS 2006, p. 71; cf. MU LLER-REINEKE 2010, p. 71.
150 y la justicia, y que desconoce el adulterio; 605 de los caballos dice que poseen una inteligencia indescriptible. 606 Aún más: Plinio parece distinguir entre animales terrestres y acuáticos. Mientras que los animales terrestres pueden compartir las cualidades de los humanos, los animales acuáticos parecen reducirse a una existencia ociosa, alimento de los romanos más pudientes y mejor establecidos. De acuerdo con esta idea, Plinio no dudaba en achacar gran parte de la decadencia de Roma al consumo indiscriminado de animales marinos, de perlas y de ostras, que provocaban el relajamiento de las costumbres: sed quid haec tam parua commemoro, cum populatio morum atque luxuria non aliunde maior quam e concharum genere proueniat? Iam quidem ex tota rerum natura damnosissimum uentri mare est tot modis, tot mensis, tot piscium saporibus, quis pretia capientium periculo fiunt. sed quota haec portio est reputantibus purpuras, conchylia, margaritas! parum scilicet fuerat in gulas condi maria, nisi manibus, auribus, capite totoque corpore a feminis iuxta uirisque gestarentur. 607 Según Plinio, el desorden que existe en las aguas marinas contrasta vivamente con el orden que debe regir las relaciones humanas. En virtud de este contraste, Plinio aporta las claves necesarias que permiten comprender la existencia del mundo como expresión de un principio integrado en la vida humana: 608 así, al estar alejadas de todo contacto humano, las criaturas acuáticas no han adoptado ninguna de sus costumbres. Es lo que apunta Plutarco, cuando escribe: ὁ δὲ τῶν ἐνάλων βίος ὅροις μεγάλοις τῆς πρὸς ἀνθρώπους ἀπῳκισμένος ὁμιλίας ἐπείσακτον οὐδὲν οὐδὲ συνειθισμένον ἔχων| ἴδιός ἐστι καὶ αὐθιγενὴς καὶ ἄκρατος ἀλλοτρίοις ἤθεσι διὰ τὸν τόπον, οὐ διὰ τὴν φύσιν. 609 Plinio, por otra parte, usa las criaturas marinas como referencia para situar a toda una serie de seres extraordinarios, situados incluso más allá de la fauna biológica, en los límites de lo natural y de lo posible. Según Plinio, algunas de estas criaturas tenían cabeza de caballo, de asno o incluso de toro; del mismo modo que los animales compartían algunas de las características de los humanos, los monstruos comparten también algunas de las características de los animales. En tanto que imagen degenerada del orden natural, Plinio explica que los monstruos constituyen una 605 PLIN. 8, 11-13. 606 Íd., 8, 68. 607 Íd., 9, 104. 608 LAEHN 2013. 609 PLVT. Mor. 6, 1, 976B.
151 distorsión tipológica del orden terrestre, hasta el punto de que todos los fenómenos de la naturaleza terrestre tienen un correlato directo en el mundo marino, fenómeno que no sólo afecta a los animales sino también a los productos agrícolas como la uva o el pepino, con los que estos animales guardan gran semejanza: in mari autem, tam late supino mollique ac fertili nutrimento, accipiente causas genitales e sublimi semperque pariente natura pleraque etiam monstrifica reperiuntur, perplexis et in semet aliter atque aliter nunc flatu nunc fluctu conuolutis seminibus atque principiis, uera ut fiat uulgi opinio, quicquid nascatur in parte naturae ulla, et in mari esse praeterque multa quae nusquam alibi. rerum quidem, non solum animalium, simulacra inesse licet intellegere intuentibus uuam, gladium, serras, cucumin uero et colore et odore similem, quo minus miremur equorum capita in tam paruis eminere cocleis. 610 En su descripción de las criaturas marinas, Plinio establece un nuevo principio de discriminación entre animales acuáticos. Frente a las bestias (beluae) o grandes criaturas que se organizan por tamaño, Plinio reconoce un orden piscatorio que aparece enumerado por orden alfabético. No deja de tener interés este tipo de orden, ya que aporta información sobre las divisiones taxonómicas que se establecen en la fauna marina: Plinio, que a menudo se preocupa por la forma de presentar la información, recurre a listas alfabéticas cuando ha agotado todos los demás medios de organización, y llega al punto de disculparse por lo que considera un proceso poco original. 611 En aquellos lugares en los que puede aportar su conocimiento personal, Plinio no duda en incluir un pequeño comentario aclaratorio 612 . Basándose en las peculiaridades de la lista y en los peces que aparecen, Lloyd Daly ha sugerido que Plinio pudiera haberse basado en la obra De Alimentis et Fluuiatilibus de Jenócrates de Éfeso, aunque alterando el nombre de los peces. 613 Concebida como un catálogo de peces divididos en distintas categorías (los de carne dura frente a los de carne blanda; los rocosos frente a pelágicos; los primaverales frente a los veraniegos; los de agua salada frente a los de agua dulce, etc.), la obra de Xenócrates ordena los peces por orden alfabético dentro de cada una de ellas. 614 El aspecto más importante de la lista de Plinio radica, sin embargo, en la falta de clasificación tipológica. Mientras que Xenócrates se preocupa de situar cada grupo de peces en una taxonomía concreta, la alfabetización de los nombres en Plinio provoca cierta confusión geográfica entre 610 PLIN. 9, 2. 611 DALY 1967, p. 38. 612 PLIN. 32, 144-151. 613 DALY 1967, p. 38. LYTLE 2006, p, 21, que se refiere a él como Jenócrates de Afrodisia, apunta la posibilidad de que tanto él como Plinio se basaran en una misma fuente; cf. además RICHMOND 1973, p. 75. 614 LYTLE 2006, p. 211.
152 diferentes zonas del Mediterráneo: el araneus, pez de agua fría, convive con el bathracus o el citharus, que prefieren las aguas más cálidas. Más que apuntar a un defecto de composición, la superposición de nombres en Plinio incide en la comunicabilidad de las aguas y la posibilidad de que una misma especie se encuentre en zonas distintas, pero comunicadas, de la οἰκουμένη. Monstruos ( Beluae ) Nombre español Situados por Plinio arbores615 calamares o medusas gigantes616 Persici maris617 / Gaditano oceano618 physeteres cachalotes Gallico Oceano619 ballenae ballenas620 Indico mare621 pistrices tiburones622 tritones tritones623 Indico mare624 nereidae nereidas625 Indico mare626 elephanti 627 morsas628 Indico mare629 615 HUERTA 1624, p, 534 opina que podría tratarse “de la estrella arbolada… si no dixera ser tan grande, y de tan grandes ramos, que por ellos nunca puede entrar en el estrecho, lo cual no se puede decir de la estrella, por ser en su respeto pequeña…”. Según M. J. Cotte, citado por SAINT-DENIS 1945, p. 289, posiblemente se trate de un alga gigante procedente del mar de los Sargazos y arrastrada hasta el golfo de Cádiz. 616 SAINT-DENIS 1966, p. 128. 617 PLIN. 1, 1. 618 Íd., 9, 8. 619 Íd., 9, 8. 620 De las ballenas dice HUERTA 1624, p. 534 “no se ven antes del invierno, porque en tiempo de estío se entran en algún seno capaz para ellas, y agradable, y allí paren holgándose grandemente.” 621 PLIN. 9, 4. 622 SAINT-DENIS 1966, p. 130. 623 HUERTA 1624, p. 533, citando a Pausanias, dice que el tritón “tiene en lugar de cabello unas láminas verdes asidas a la cabeza, como hojas de peregil, y todo el cuerpo cubierto de menudas y duras escamas. Tiene agallas detrás de las orejas, la nariz como hombre, la boca muy larga y rasgada como la rana, los dientes como la onça, los ojos de un color verde resplandeciente, los dedos de las manos cortos, y las uñas como conchas. En el pecho y en el vientre tiene algunas aletas, de las cuales usa en lugar de pies, y su cola es como de delfín”. 624 PLIN. 1,1. 625 HUERTA 1624, p. 533 cita a Alejandro Napolitano, según el cual “Teodoro Gaza había visto, estando en el Peloponeso, una nereida arrojada de las olas a las orillas del mar, que tenía el rostro de mujer muy hermosa”. 626 PLIN. 1,1. 627 SAINT-DENIS 1945, p. 285 Le nom elephantus parai t de signer deux animaux diffe rents : 1º un monstre rare (Plin., 1, 9, 4 ; 9, 10 ; , ) en particulier, Pline rapporte une histoire fabuleuse de monstres abandonne s par le flot sur la co te des Santons Saintonge) au temps de Tibe re: e le phants, be liers de mer et ne re ide on nomme au ourd hui e le phant de mer, phoque-e le phant, un phoque
153 homines qui marini uocantur630 Gaditano oceano631 rotae cefalópodos632 Italia Mutina633 orcae orcas634 Gallico Oceano635 musculi ballenas macho636 In Arcadia Stymphali637 arietes638 ¿baisare?639 In Santonum litore640 delphini delfines Nilo641 uituli bueyes marinos Africa642 dont le nez se prolonge en trompe mais il habite les mers australes en , , Pline pense a un crustace , sorte de langouste noire, munie de pinces cet e le phant doit e tre un homard. a distinction est nettement e tablie par M. J. Cotte, et l identification du crustace se trouve ainsi corrobore e: a Naples, le homard est encore appele elefante ou alijante di mare (p. 226). 628 Olaus Magnus (Olof Magnusson) los identifica con la morsa a causa de sus colmillos: Elephantum esse uolunt rosmarum Olai Magni, sic dictum quod dentes exsertos habeat elephanti modo, e quibus capuli gladiorum fiunt, ut ex ebore; cf. AJASSON DE GRANDSAGNE 1829, pp. 543-544 (Dalecampius). 629 PLIN. 9,12. 630 En Pausanias (10, 4, 6) se lee que Cleón Magnes, a su vuelta de Cádiz, vio en la orilla a un hombre de cinco codos de altura que había sido fulminado por un rayo. 631 PLIN. 9, 10. 632 HUERTA 1624, p. 533-534 escribe, citando a Eliano, que “es la rueda llamada así, por la semejanza que tiene con una rueda de carro, que en medio tiene un grande cubo, a cuyos lados están los ojos, y desde salen cuatro rayos a la circunferencia”. 633 PLIN. 35, 171. 634 HUERTA 1624, p. 533 “bestias muy enemigas de las ballenas, y cuya forma no se puede declarar con otra semejança, sino con la de una gran máquina de carne armada de terribles dientes”. 635 PLIN. 9, 8. 636 Para Isidoro (orig. 12, 6, 6), el musculus era el macho de la ballena; SAINT-DENIS 1966 p. 130 apunta que para los antiguos el musculus podía ser también el guía de las ballenas. 637 PLIN. 2, 227. 638 HUERTA 1624, p. 631 “El carnero marino, llamado de los griegos chiron, es una bestia grande de las que se crían en el Océano en las honduras de alto mar, donde viven siempre, sin andar de una parte a otra (según escribe Opiano, el cual llama también a este género de pescados probata, que significa ‘ovejas’ o ‘ganado’). AJASSON DE GRANDSAGNE 1829, p. 544 Arietes priore loco hic apellatos quidam esse uolunt arieti, bellicae machinae similes: alios uero paulopost nuncupatus, arieti quadrupedi, et cornibus et capite (Dalecampius). 639 HUERTA 1624, p. 661 “Antonio Tevet cita el caso de un pescado que se cría en el mar de Finmarchia [Noruega], tan grande como un becerro, de color gríseo, con manos y uñas largas como león, y un cuerno en la cabeça, y alrededor del labio alto unas espinas a manera de mostachos. Los pies traseros se terminan en dos aletas anchas, acomodadas para nadar. Sus ojos son grande y redondos. Viénense a los navíos a comer lo que arrojan dellos, y con tridentes sueles herirlos y matarlos. Los finmarchios llaman a este pescado ‘baisare’”. 640 PLIN. 9, 10. 641 Íd., 8, 91. 642 Íd., 8, 38.