13/4/2014 Valores y contravalores del periodismo: la imagen ética de la profesión en nueve películas americanas institucional.us.es/ambitos/ Fernando Quirós Fernández Universidad Complutense de Madrid
[email protected] Resumen El cine sobre periodistas y medios de comunicación es un filón muy rico de la cultura cinematográfica norteamericana que casi se ha convertido en un subgénero. Para la docencia en las titulaciones de Periodismo donde se introducen es una excelente herramienta con la que mostrar a los futuros periodistas las grandezas y la miseria de la profesión que han elegido. Este artículo es fruto de la investigación que sobre el tratamiento de la profesión periodística en el cine, ha llevado a cabo el Observatorio de medios de comunicación de la Universidad Complutense de Madrid , bajo la dirección del autor. Analiza una selección de películas norteamericanas significativas, estrenadas entre 1952 y 2008 en las que el periodista y el medio aparecen retratados como ideales, incluso como héroes sociales, bien siendo los protagonistas, bien dando réplica a un periodista o a un medio villano. Palabras clave Cine , periodismo, valores éticos, contravalores, imagen ideal, imagen infecta. Abstract The movies about journalists and media is a very rich mother lode of American film culture it has almost become a subgenus. For the teaching on the degree of journalism where entered is an excellent tool with which to show to future journalists the greatness and the misery of the profession they have often grain. This article is the result of the research on the treatment of the journalistic profession in the film, he has carried out the Observatory of Media, in the Universidad Complutense de Madrid , under the direction of the author. Analyzes a selection of significant American films, which were released between 1952 and 2008 in which the journalist and the media are portrayed as ideals, even as social heroes, well being the protagonists, either by giving reply to a journalist or a medium villain. Keywords Cinema , journalism, ethical values, values, ideal image, image becomes infected. 1. PRESENTACIÓN El periodismo se mueve entre dos imágenes extremas creadas por los periodistas considerados más prestigiosos (es decir: desde dentro y desde la élite). Una de esas imágenes se resume en la idea de que son el compendio de los valores democráticos y la causa y la garantía de que la democracia exista. La otra se extrae tanto de los medios “amarillistas” como de las guerras intraprofesionales (insultos que se lanzan editorialistas y columnistas; cuentas pendientes entre ex compañeros) e intereses emresariales (la lucha por el mercado y la concentración). A la primera la llamaremos imagen ideal y a la segunda imagen efectiva. (PICOS, 2002:11). Existe una realidad perfecta, aquella que está clausurada y no permite manipulación, y realidad infecta, que es la que se puede manipular buscando su desarrollo. En este artículo nos ocupamos de las películas que nos han presentado al periodista, servidor público. Se trata de un profesional que basa su trabajo en los valores éticos contenidos en los códigos deontológicos de casi todo el mundo. En el otro extremo encontramos al periodista pícaro, villano y amoral que realiza su actividad desde los contravalores de esos mismos códigos. 1/18
Los valores éticos son los siguientes: Al comienzo de “Ciudadano Kane”, vemos al protagonista firmar esta declaración que, a continuación, pisoteará sin descanso: My Declaration of Principles I I will provide the people of this city witha a daily paper that will tell all yhe news honestly II I will also provide them a fighting and tireless champions Of the rights as citizans an human beigns. Salvo en este momento es imposible encontrar en el resto de la película un solo comportamiento ético de su protagonista y las réplicas son insignificantes. Por eso no la hemos incluido en nuestra investigación, pero nos vale para presentar esta investigación, en tanto que supone el máximo contrario al periodista ideal. Kane es un trasunto de William R. Hearst que con brutal sinceridad afirmaba: “El poder de un periódico es la mayor fuerza dentro de cualquier civilización”. Por contra, Pulitzer representa al periodista y empresario pilar de las libertades. Entre otras cosas dijo: “El periodista tiene una posición que es toda suya. Solo él tiene el privilegio de moldear la opinión, tocando los corazones y apelando a la razón de cientos de miles cada día. He aquí la más fascinante de todas las profesiones”. Al final, Hearst cargó con el estigma de sensacionalista y manipulador, mientras que Pulitzer da nombre a los premios más prestigiosos del periodismo. En realidad eran dos caras de la misma moneda, es decir del periodismo amarillo y sensacionalista. Dos personajes que compartían la doctrina del Destino Manifiesto y que rivalizaron en ver quién decía las mentiras más espectaculares (haciendo estallar la noticia ante el lector) para conseguir arrastrar a los Estados Unidos a la guerra contra España. “Yo pondré la guerra” había dicho Hearst y con la ayuda de Pulitzer, añadimos aquí, su país desató la guerra en 1898. Hay que ser sumamente cuidadosos con la generalización en todo el mundo de los estándares profesionales norteamericanos porque no nos dan necesariamente la solución a todos los problemas. El viejo modelo de relaciones entre los medios de comunicación y el gobierno conocido como del adversario en el que cualquier 2/18
abuso del poder será impedido por el watch dog (el perro guardián: los medios) es sólo una bonita formulación teórica, demasiadas veces desmentida por los hechos. Con mucha facilidad se cita esta frase de Pulitzer:”El Globe no tiene amigos”, de lo que se sigue que sus periódicos existían sólo para oponerse a los saqueadores y los depredadores de una sociedad libre. (Squires, 1994). Lo que ocurre es que Pulitzer era eso, un depredador. Otra cita obligada es Lippmann. De él dice Squires (1994) : (…) lo escribió todo. Las palabras del famoso columnista definieron a la perfección cuál debe ser la misión de una prensa libre. Había algo sólido y sagrado en la idea de ser un ‘haz luminoso moviéndose incansablemente y sacando de la oscuridad una noticia tras otra. No queremos decir que las bases del periodismo estadounidense sean falsedades, pero sí que los organismos sociales cuyos abusos pretendían prevenir y combatir corrompieron a periodistas y empresas (sobre todo a éstas) con más frecuencia de la tolerable en democracia. 2. FUENTES Para la elaboración de este trabajo nos hemos basado en los textos clásicos de Barris (1976), Kael (1974), Wood (1998) y Leprohon (1966). En la bibliografía española los de los de Ortega (2000,2006); Mera (2008); Bezunartea (2007,2010) y Picos (2002). En cuanto a las bases de datos on-line hemos utilizado la de Enrique Martínez-Salanova (http://www.uhu.es/cine.educacion/cineyeducacion/periodismo.htm). Los datos sobre satisfacción de los periodistas españoles con su profesión pertenecen a los estudios de la Asociación de la Prensa de Madrid desde 2005 a 2012. 3. SELECCIÓN Y DATOS BÁSICOS DE LAS PELÍCULAS De entre ciento cuarenta películas que compusieron la muestra para la investigación, hemos seleccionado nueve: El cuarto poder, Todo los hombres del Presidente, Network, un mundo implacable, Murrow, Detrás de la noticia, El dilema, El precio de la verdad, Buenas noches y buena suerte y El desafío Frost contra Nixon. Ocho son producciones para el cine y una es cine para TV (Murrow).Temporalmente el arco abarca desde 1952 (El cuarto Poder) a 2008 (Frost/Nixon). Según la intensidad con la que se cumplen los valores éticos de la profesión Todos los hombres del Presidente ocupa el valor más alto y Network, un mundo implacable el más bajo. La tabla siguiente muestra la selección completa y los datos básicos de cada película. Todas ellas son producciones que tienen al periodista y/o al medio de comunicación como protagonistas. 3/18
Los valores éticos no siempre están encarnados en el protagonista principal. Es así en El cuarto poder, Todos los hombres del presidente, Murrow, Buenas noches y buena suerte, Frost/Nixon Detrás de la noticia y El dilema; no lo es en Network y El precio de la verdad donde otro periodista da la réplica ética a un periodista villano o a una gran corporación que es dueña de su medio. 4. LAS PELÍCULAS 4.1. “Todos los hombres del presidente”: el prototipo de periodista ético. Prototipo de periodista y medios de comunicación ideal. Puntúa en la práctica totalidad de las la tabla de valores éticos. Basada en el libro homónimo de Wooward (Robert Reford) y Bernstein (Dustin Hoffman), a pesar del paso de los años, sigue siendo un faro para profesionales y estudiosos del periodismo, por mucho que la identificación del garganta profunda verdadero convirtió al paradigma de periodismo de investigación en paradigma de filtración interesada de información que se conoce por el cargo que se desempeña. ¿Cuantas vocaciones se fundaron en el visionado de la cinta? ¿Cuántos aspirantes a periodistas no llegaron a las aulas imaginándose derribando al presidente de los Estados Unidos o a cualquier gobernante émulo del funesto Nixon? Si el cine cuyos protagonistas son periodistas o medios villanos había contribuido a humanizar a los periodistas bajándolos de su pedestal, “Todo los hombres del presidente” volvió a encaramarlos al prestigio y a la fama y, aunque en mucha menor medida, así sigue siendo a día de hoy. Para González-Casanova, (http://www.uhu.es/cine.educacion/cineyeducacion/periodismo_todosloshombres.htm) Película que al igual que el hecho y el libro en que se basa es un monumento a la libertad de prensa. Refleja el convencimiento absoluto de que no hay democracia sin esa libertad y no hay estado de derecho en el que los medios de comunicación no velen por el respeto a la democracia.(…) Un grupo mediático consciente de la importancia de abrir camino a la verdad, lucha con todas sus fuerzas contra la censura que se le pretende imponer. Para Barris (1976:203), “prescinde de los rancios clichés cinematográficos y nos da en su lugar una aseada descripción de cómo trabajan los reporteros reales”. Y De acuerdo con Mera (2008:508), Todos los hombres del presidente es una película muy especial porque provocó efectos positivos tanto en la 4/18
sociedad del momento (cambió la percepción del periodismo y de los periodistas que tenía la mayoría) como en la propia profesión (los periodistas sintieron de nuevo que tenían una responsabilidad y que su trabajo podía cambiar las cosas). Y para Bezunartea (2007:374-375), Todos los hombres del presidente es un alegato a la libertad de expresión, al papel de la prensa frente al poder, a la independencia. En este caso, puesto que la película es histórica, describe con realismo la firmeza con que el Washington Post resistió presiones de todo tipo para interrumpir la investigación sobre las sucias maniobras que el Partido Republicano, con el conocimiento del presidente Nixon, llevó a cabo contra el Partido Demócrata. Desde los reporteros hasta el director, pasando por la editora, sabían que ponían en juego primero su integridad física, también la credibilidad y la propia supervivencia del diario. Pero siguieron adelante hasta el final y dieron una de las lecciones históricas más relevantes sobre el buen hacer y sobre la función social del periodismo. Hay dos cosas en la película que merecen la pena destacar aquí: todas las personas entrevistadas o a las que se pide una declaración saben con quién están hablando y saben que el anonimato será respetado. Así, cuando Bertsein le dice a Ben Bradley que tiene unas declaraciones que le ha hecho telefónicamente,John Mitchel (el Fiscal General): – (Bradlee) ¿Te has identificado con claridad? – (Bernstein) Es lo primero que hice. – (Bradlee) Entonces, Mitchell sabía que hablaba con un periodista. – (Bernstein) Sí. – (Bradlee) ¿Has tomado notas? – (Bernstein) Al pie de la letra. Y este otro pasaje resalta el respeto al derecho de una fuente a no ser identificado. Berstein llama por teléfono nuevamente: (Bernstein) Hola, soy Carl. Siento molestarlo. Vamos a publicar que Haldeman era la quinta persona en controlar el fondo, y nos están fastidiando. Tenemos tres confirmaciones, pero si nos pudiera ayudar se lo agradeceríamos. (Fuente) no diré nada de Haldeman, nunca. (Bernstein) lo entendemos, no querríamos que lo hiciera, si habla va contra la ley. Solo queremos saber si debemos esperar a publicar la historia. Le agradeceríamos que nos lo dijera. (Fuente) me gustaría, de verdad, ayudarles, pero no puedo. (Bernstein) Mire, voy a contar hasta 10, ¿de acuerdo? Si hay alguna razón por la que deberíamos esperar a publicar la historia, cuelgue antes de que llegue a diez. Si la historia es correcta, no cuelgue. ¿Todo bien?… Y al final, de madrugada, en el jardín de su casa para evitar escuchas Bradley , dice a los dos reporteros: “estamos cercados, nos fríen por todas partes, pero nosotros aguantamos porque está en juego la libertad de prensa y quizá el futuro de nuestro país”. Por nuestra parte, solo añadir que cuando pensamos en incluir o no este filme, -dado que el perfil de los dos periodistas y de “The Washington Post” los colocó como superhéroes de la democracia y eso tampoco es cierto, si se sigue la trayectoria profesional de Wooward y Bersteindecidimos incluir otra película, mucho más reciente, pero basada en los mismos hechos El desafío de Frost contra Nixon. 4.2. “El desafío de Frost contra Nixon”: la prueba que faltaba. 5/18
Las entrevistas de Frost (Michael Sheen) a Nixon (Frank Langella) son cuatro programas conocidos como The Nixon Interviews, un verdadero combate entre el periodista británico, antes presentador de programas de variedades y el ex-presidente celebradas en 1977. El equipo de asesores de Nixon, que preparaba su vuelta a la política activa, después del perdón presidencial de Gerald Ford (algo que no condenaron Woodward y Bernstein) había recibido ofertas del programa 60 minutos de la CBS, pero David Frost parecía un rival más fácil que Mike Wallace y al final fue el presentador de programas de variedades y no el curtido entrevistador quien se sentó en frente de Nixon. Las tres primeras entrevistas se saldaron con un arrollador triunfo de Nixon, pese a los esfuerzos del periodista por hacerle decir la verdad, sobre todo, del caso Watergate. Sin embargo, en la cuarta y última un valiente y bien documentado Frost arrincona de tal forma al viejo político que éste termina por reconocer que mintió. En primer plano dice que su vida política ha terminado. Y la cinta magnetofónica que le condena estaba a disposición de todo el mundo en Washington. Además de recrear esas entrevistas, Ron Howard nos muestra a los dos equipos de asesores y periodistas manteniendo una lucha, entre bastidores, propia de asesores de un campeon mundial de ajedrez., El equipo de Frost cava en busca de la verdad; el de Nixon hecha toda la tierra que puede encima. El director de este ultimo Jack Brenan exclama: “Raza maldita de periodistas sois unos presumidos (…) si me jodes acabaré contigo (….) ¡capullo!”. Además, Frost tiene que luchar contra el desden o las reticencias de las grandes cadenas de television , que no creyeron en la utilidad de las entrevistas hechas por un presentador de variedades inglés. Sobre todo porque no teina asegurado el patrocinio del programa. Frost acude a los estudios de las res grandes networks y recibe de las tres la misma respuesta: Los siento David, tenemos por norma no pagar por una entrevista política. Nos encantas como presentador de programas de entretenimiento. El que hiciste del guinnes nos encantó. Tienes gracia, pero una entrevista de esta clase (…)¿Quieres que pagemos a un entrevistador británico por entrevistar a un presidente norteamericano y sin poder ejercer n ingún control editorial en absoluto?….. Esta es la película definitiva sobre el caso Watergate y sobre el fin político de Nixon que, ni The Washingron Post ni Woodward ni Bernstein habían conseguido. Y es un periodista en busca de la prueba que se convierta en el elemento de persuasiópn del público el que se enfrenta a un político experimentado, hábil y escurridizo. Cuando la consigue Frost se abre camino ante la intrincada selva de trabas y trampas que ha tejido el equipo de Nixon. Entonces asistimos al combate entre un periodista valiente y un politico corrompido: (Frost) Está diciendo que el presidente puede hacer algo ilegal” (Nixon) Lo que digo, es que si es el presidente quien lo hace, significa que no es ilegal. No hay otra película que muestre esta antagonismo salvo las dos que hemos seleccionado sobre el enfrentamiento entre Mccarthy y Murrow: Murrow y Buenas noches y buena suerte. 4.3. “Murrow” y “Buenas noches y buena suerte”: un prototipo bastante mejor. Bastante menos empalagosas que la historia de Woodward y Bernstein son las dos películas que tratan el caso real del enfrentamiento de Edward R. Murrow con el poder político y con el poder económico que conduce a la televisión hacia el reinado del engaño, el despiste y el entretenimiento para desviar la atención de los problemas de la vida real. Desde luego, si hay un icono de la libertad de prensa bien entendida y de lo que debe hacer un periodista ese es, Edward R. Murrow que no sólo encarnó todos los códigos deontológicos conocidos, mientras fue periodista en activo, sino que fue un hombre consecuente hasta el final de su vida. La primera de las cintas, Murrow, pasó casi desapercibida siendo, sin embargo, mejor y más completa que la exitosa Buenas noches y buena suerte que se queda bastante alicorta y resulta confusa . En cualquier caso ambas son un excelente ejemplo, basado en hechos reales. El papel de Murrow (Daniel J. Travanti/David Strathairn) se desarrolla en un circo de dos pistas. Por una parte el 6/18
periodista se enfrenta con el Comité de Actividades Antiamericanas, sobre todo con McCarthy, obteniendo el respaldo de Paley (el dueño de la CBS hasta 1986), pleno al principio, dubitativo al final. Con todo, esta batalla se ganó y constituye desde entonces un hito en el periodismo de los Estados Unidos: el medio respalda a su periodista y a su productor porque lo que le traen es cierto. Paley hace que sus redactores firmen el documento del FBI por el que juran no haber sido, ser ni ser comunistas. El programa se emite y, a continuación, la CBS le da el mismo tiempo en antena para responder al senador McCarthy. En las dos películas ese asunto en particular es tratado de forma idéntica. Aunque la anécdota de los teléfonos cortados está mejor puesta en escena en Murrow. Pero, en la otra pista, Murrow y Friendly (Stephen Churchett/George Clooney) se topan con el comercialismo, que desde los primeros tiempos de la televisión corrompió todo el sistema de garantías previsto por las leyes para proteger los servicios informativos: equal time rule, fairness doctrine, dar servicio público. Murrow ha convertido See it Now! en el informativo más visto, pero los informativos no dan dinero y, además de hacerle presentar Face to Face, Paley le retiró su apoyo y le fue marginando hasta forzar su salida de la CBS. Ambas películas tratan también este tema, pero mientras que en Murrow aparece durante bastantes minuto Frank Stanton (personaje real que junto a Paul F. Lazarsfeld introdujo los métodos estadísticos y la medición de audiencia en la CBS) en Buenas noches y buena suerte, sólo se le menciona de pasada. Con todo, la cinta de Clooney recupera el discurso de Murrow ante la Asociación de directores de informativos de radio y televisión, el 25 de octubre de 1958, y fraccionándolo en dos partes entre las que coloca toda la historia de Murrow en la CBS-TV, consigue que el desprecio por los programas comerciales; por la trivialidad creciente de los contenidos, y el asedio en todos los medios audiovisuales a la sección de informativos, quede adecuadamente resaltado. Al principio, tras ser presentado en tono épico por el locutor de la organización que le presenta como un campeón de la libertad y glosa su currículum: -(Murrow) Puede que esto no guste a nadie. Al final de este discurso puede que algunos piensen que muerdo la mano que me da de comer. Y puede que reprochen a la asociación haber dado acogida a ideas subversivas e incluso peligrosas. Y sin embargo el sofisticado entramado de emisoras, agencias de publicidad y patrocinadores permanecerán impasibles. Es mi voluntad y mi deber hablar con franqueza de lo que ocurre en la radio y en la televisión. Y si lo que voy a decir trae consecuencias, yo soy el único responsable de esta opinión. Pasaremos a la historia por nuestros actos. Si dentro de cincuenta o cien años aún sigue habiendo historiadores y se han conservado quinescopios de lo emitido en una semana por las tres cadenas, encontrarán registradas en blanco y negro o en color, pruebas de nuestra decadencia, de nuestro escapismo y nuestro aislamiento de la realidad del mundo en el que vivimos. Somos una sociedad opulenta, acomodada y autocomplaciente. Adolecemos de una alergia innata a la información que nos perturba. Los medios son un reflejo de esta situación. Como no dejemos de considerarlos un negocio y no reconozcamos que la televisión está enfocada básicamente a distraernos, engañarnos, entretenernos y aislarnos, la televisión y los que la financian, los que la ven y los que la producen podrían percatarse del error demasiado tarde. A partir de aquí transcurre toda la vida de Murrow en la CBS-TV y al final, consumado ya el divorcio con William Paley, la película termina con lo que restaba del discurso: -(Murrow) He comenzado diciendo que pasaríamos a la historia por nuestros actos. La Historia se tomara la revancha y las cionsecuencias no tardarán en alcanzarnos. De vez en cuando conviene exaltar la importancia de las ideas y de la información. Imaginemos por un momento que un domingo por la noche un espacio normalmente ocupado por Ed Sullivan sea cedido a un espacio dedicado a la situación de la educación pública y, una semana más tarde, un espacio utilizado por Steve Allen se dedique a la política norteamericana en Oriente Medio. ¿Saldría perjudicada nuestra imagen corporativa? ¿Montarían los accionistas en cólera y protestarían?¿ qué otra cosa pasaría millones de personas reciban información sobre cosas que pueden determinar el futuro de este país y por tanto de sus empresas? Buenas noches y buena suerte Hasta ahora, tres películas basadas en hechos reales nos han presentado a los actores principales como encarnación de valores éticos: buscar la verdad y publicarla o emitirla, salvaguardar el anonimato de las 7/18
fuentes, contraste de todos los datos, ofrecer al aludido espacio para responder, etc… Ahora hablaremos de un tipo de periodismo que significa todo lo contrario: El precio de la verdad. 4.4. El precio de la verdad: Glass encontró el hueco. Hechos reales: Stephen Glass se inventó veintiún artículos que publicó The New Republic. Al ser descubierto por otra revista (Forbes Digital) es fulminantemente despedido por su director, Charley Chuck Lane y la revista tuvo qur pedri disculpas publicando un manifiesto firmado por toda la redacción. The Rolling Stone, Harper’s y George. Revistas en las que también colaboraba revisaron sus artículos pero sólo George decubrió que se había inventado declraciones y pidió diculpas. En la dramatización cinematográfica es más que obvio que se ha tenido en cuenta Todos los hombres del presidente. (Mera, 2008:510) y que Glass representa todo lo contrario que Woodward y Bernstein. No se olvide, por otra parte en el vida real el caso de Glass se ha repetido en al menos dos ocasiones que afectaron nada menos que a The Washington Post y a The New York Times, Antes que Sthepen Glass, cuyos engaños se descubrieron en 1998 (el 11 de mayo) Adam Pennenberg publicó en Forbes Digital un artículo titulado “Lies, damn lies and fiction” en el que denunciaba el fraude, y en junio The New Republic pedía disculpas a sus lectores por la actuación de su reportero), la periodista de The Washington Post Janet Cooke había recibido el Premio Pulitzer en 1981 por un reportaje inventado (tras descubrirse que su historia no era verdadera devolvería el galardón). Más recientemente, en 2003, el mismo año que se entrenaba la película basada en la historia de Stephen GLASS, otro reportero llamado Jayson Blayr, esta vez de The New York Times, también fue acusado de publicar historias ficticias. (Mera, 2008: 511) Glass en un rol digno de Jekyll y Hyde, pregona entre sus compañeros la ética profesional más exquisita, dando consejos a los nuevos redactores y ensalzando el riguroso sistema de evaluación de su revista que incluye no menos de tres evaluaciones antes de publicar un artículo. Pero este sistema tiene un agujero: a menudo las fuentes que se contrastan son las notas de trabajo del periodista autor del artículo. Esto lo hace ante en su antiguo colegio ante un grupo de alumnos aspirantes a llegar hasta donde el ha llegado. Ya ha sido despedido, en realidad ha ido hasta allí a esconderse, pero sus cínica loa al periodismo riguroso, recibe los aplausos de los estudiantes, público entusiasmado ante el bonito discurso del periodista de moda. Michel Kelly primero y “Chuck” Lane después, sospechan desde muy pronto de Glass. Este último es el verdadero representante del periodismo ético en esta película. Cuando recibe la llamada de la revista Forbes Digital se enfrenta a su propia empresa que teme desencadenar una crisis general y a los redactores que recelan de su dirección y de sus motivos para despedir a Glass. Pero Lane bucea en busca de la verdad y logra no sólo el apoyo de la empresa, sino la firma de todos los redactores de una carta en la que se pide perdón a los lectores de The New Republic. La película termina con los aplausos dedicados a Lane por empresa y redacción, superpuestos a los aplausos que la audiencia juvenil del colegio dedica a Glass. La escena final nos muestra un aula vacía y triste y un cabizbajo Glass. Glass evoca el periodismo romántico, ideal, de servicio público, (…) Hay directores buenos y también malos, tendréis de todo. Espero que algún día tengáis un director extraordinario. (…) Un buen director defiende siempre a sus redactores.(…) Aquí no se escapa nada, si no lo tienes comprobado, no lo entregues… Pero lo desmiente cuando afirma: El periodismo está lleno de fantasmas, de fanfarrones e imbéciles. Están siempre vendiéndose, negociando los contactos, intentando parecer más importantes de lo que son. (…) El periodismo es el arte de captar el comportamiento. Tienes que saber para quién escribes y tienes que saber qué se te da mejor. Yo tomo nota de lo que hace la gente, averiguo lo que le conmueve, lo que le asusta, y sobre eso escribo. De este modo son las personas las que cuentan la historia. Coincidimos con Mera (2008:511-512) en que, 8/18
No parece normal que alguien hable así de la profesión que ha elegido. Menos, cuando ese alguien es un joven de 25 años que está empezando. Si, además, la profesión a la que se refiere es la de periodista (un trabajo fundamentalmente vocacional con el que es difícil hacerse rico y en el que las condiciones laborales no suelen ser las mejores), la extrañeza todavía es mayor. ¿Qué clase de profesional es, entonces, Stephen Glass? ¿Un cínico? ¿Un irresponsable arrogante? En cualquier caso nada de ética en su comportamiento. Reencontramos el camino de la ética en El cuarto poder. 4.5. “El cuarto poder”: una película que sigue levantando ampollas en la profesión. En el Informe The State of News Media de 2007 que aborda el descredito de la profesión entre la ciudadanía (un problema tampoco resuelto aquí) se considera que los periodistas que se ven a sí mismos como Bogart en el cuarto poder, realizando un servicio para el público, son los causantes de la fractura entre la profesión y la realidad. El público duda de esa autoimagen y cree que los periodistas se están engañando o simplemente están mintiendo. (MERA, 2008:506). No estamos de acuerdo. Tal vez si hubiera de verdad periodistas con la ética de Ed Hutcheson (Humphrey Bogart) otro gallo le cantaría a la profesión y a las empresas periodísticas. El cuarto poder es un hermoso tributo a la libertad de prensa y a la ética periodística, que no está tan alejada de la realidad como se pretende. El enfrentamiento de un medio con un poder organizado (mafia) que corrompe las elecciones democráticas; la resistencia de los periodistas, técnicos y administrativos de The Day para que su forma de entender el periodismo no sea diluida en una cadena amarillista, o sea: simplemente clausurada, son los dos temas que la película nos presenta. De especial notoriedad son las escenas en que Ed Hutcheson, se enfrenta a las herederas del fundador (John Garrison)) que han arrastrado a su madre a deshacerse del diario para invertir su dinero más sabiamente. Oponiéndose a hijas y abogados que le piden un anuncio discreto de la venta dice: La muerte de un periódico nunca es discreta. ¿Quién compra el periódico, el Standard que lo hará desaparecer? Es cierto que ese tipo de periodismo tiene salida, pero en la práctica lo que harán será cerrar a la competencia. Se vuelve entonces hacia el cuadro del primer número situado a sus espaldas y lee mirando a la viuda las palabras del fundador: Este periódico luchará por el progreso y la reforma. Jamás nos contentaremos con imprimir solamente noticias .Nunca temeremos el ataque del mal, ni con voraz riqueza ni con agobiante pobreza. Y más tarde declarará ante el juez que debe autorizar la venta: (…) Sin competencia no puede existir la libertad de prensa y hablo señores de libertad de empresa, del derecho del público a recibir ideas, noticias y opiniones. Con todo prácticamente perdido, Hutcheson participa del velatorio-funeral que la redacción de The Day ha organizado en un bar cercano. Los periodistas, que se van a quedar sin empleo, narran sus desventuras en una profesión tan dura pero, sin embargo se muestran decididos a ser periodistas hasta que expiren las 48 horas que quedan para la venta: (un redactor porta una bandeja con un ejemplar del diario que lleva una vela encendida en cada esquina) -(un redactor) Hermanos y hermanas, callad un momento, prestadme atención. Amigos y desempleados nos hemos reunido aquí para enterrar al César.. -(Voces) No, No… -(un redactor) vinimos aquí para honrar al “Día” no para enterrarlo.. -(un redactor) Un momento, un momento. Pido la palabra hermanos y hermanas. Baje al rio Jordán desde un 9/18
Pero, además, en la parte de esta investigación que abarcó el cine sobre el periodista villano en el cine, cuya selección estuvo compuesta por The Front Page, Chantaje en Broadway, Luna Nueva, Primera Plana, Historia del hampa, Interferencias, La Reina de Nueva York, El Manantial, El Gran Carnaval, Eva al desnudo y Al Filo de la noticia, encontramos verdaderos alegatos por el respeto a la ética profesional. Sea como recurso para reforzar la imagen negativa, sea como recordatorio de lo que el periodismo debe ser, los mismos villanos del celuloide, se detienen y entrecruzan diálogos en los que el periodismo noble, valiente y ético se abre paso. Ver cuadro: Los periodistas y los académicos deberíamos saber que la realidad tiene múltiples interpretaciones y que nuestro principal compromiso es con la verdad. Y la verdad es que existen dos tipos de cine sobre periodistas que, basados en hechos reales o no, muestran cómo trabajan dos tipos de periodistas y dos tipos de medios. Lo 16/18
que ocurre es que ambos tipos de periodismo existen. Valga como demostración, poniendo ahora España como ejemplo, el que las encuestas de la APM, muestran año tras año, que lo que nunca debe hacer un periodista es inferior siempre a lo que el periodista hace o debería hacer, pero eso no hace desaparecer al villano, ni hace más héroe al periodista ético. En realidad lo que este último hace no es heroico, lo que hace es cumplir con su deber. Pero, los porcentajes que registran la actividad de periodistas y/o medios dejan sobre el tapete una porción muy significativa de persistente permanencia de prácticas basadas en los contravalores éticos. En La pista falsa de Henning Mankell, leemos: «Hay dos tipos de periodistas: uno es el que cava la tierra en busca de la verdad. Está abajo en el hoyo echando la tierra hacia arriba. Pero encima de él hay otro hombre echando la tierra hacia abajo. Él también es periodista. (…)Tienes periodistas que quieren informar y descubrir. Tienes otros que ejecutan los recados del poder y contribuyen a ocultar lo que realmente está ocurriendo». Por eso, no hay nada de mentira en cuanto el celuloide muestra se trate de periodistas éticos como los nueve presentados aquí o villanos como los diez presentados en otra parte de la investigación. Y, como hemos dicho, valores y contravalores se entrecruzan. El periodismo tiene una imagen ideal y otra miserable y el cine norteamericano ha sabido recoger las dos magistralmente. BIBLIOGRAFÍA ASOCIACIÓN DE LA PRENSA DE MADRID (2005-2012). Encuestas sobre la profesión. Madrid: APM BARRIS, Alex (1976) Stop the presses! (The Newspaperman in American Films). Nueva York-Londres: A.S. Barnes & Co./Thomas Yoseloff Ltd. ISBN:049801603X BEZUNARTEA, Ofa et al (2007). Periodistas de cine y ética. Ámbitos, nº 16, pp. 369-393.ISSN:19887733 BEZUNARTEA, Ofa et al (2010). El perfil de los periodistas en el cine: tópicos agigantados. Intercom-Revista Brasileira de Comunicaçao, vol 33 nº 1, pp. 145-167.ISSN:1980358 GOOD, Howard. (1998) The image of journalism in contemporary film. Lanham: Scarecow Press. ISBN: 0810821621, 9780810821620 KAEL, Pauline. (1974). Raising Kane, Nueva York: Bantam Books.ISBN:071453014X LEPROHON, Pierre. (1966) Historia del cine., Madrid: Rialp. ISBN: 843211449X MERA, Montse. (2008). Periodistas de cine. Estudios sobre el mensaje periodístico, nº 14, 505-525. ISSN:19882692 ORTEGA, Félix. (2006). Periodismo sin información. Madrid: Tecnos. ISBN: 9788420650654 ORTEGA, Félix.; HUMANES, María. Luisa. (2000): Algo más que periodista: sociología de una proesión. Barcelona: Ariel. ISBN :8434418142 PICOS, José Juan. (2002). Imagen ideal e imagen efectiva del periodista español. Tesis doctoral.Madrid: UCM- Servicio de Publicaciones.Recurso electrónico BREVE SEMBLANZA DEL AUTOR Fernando Quirós Fernández es Catedrático de Universidad, Universidad Complutense de Madrid. Director del Observatorio de Medios de Comunicación de la UCM. Doctor en Ciencias de la Información; Licenciado en Ciencias de la Información y Diplomado en Sociología del Desarrollo y en Documentación. Autor de más de 17/18
cincuenta aportaciones entre libros, capítulos de libros y artículos de revista científica. Autor de ciento veinte ponencias/comunicaciones presentadas a congresos nacionales e internacionales. Ámbitos. Revista Internacional de Comunicación, n.24, año 2014, primer trimestre (primavera). Recibido: 15/12/2013 Aprobado: 18/2/2014 18/18