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LOS APÉNDICES INTERROGATIVOS EN EL CORPUS PRESEEA-SEVILLA: SOCIOLECTOS ALTO Y BAJO Juana SANTANA MARRERO Universidad de Sevilla RESUMEN En esta investigación nos centramos en la distribución sociolingüística de los apéndices interrogativos registrados en el corpus PRESEEA-Sevilla (sociolectos alto y bajo). Estos recursos le permiten al hablante asegurarse de que se mantiene abierto el contacto con el interlocutor y, al mismo tiempo, corroborar el consenso, el seguimiento o el conocimiento de la información a la que acompañan. Los resultados obtenidos revelaron que la forma más recurrente en la capital hispalense fue ¿no?, la cual se empleó junto a otras unidades con una frecuencia intermedia, ¿eh?, ¿sabes?, ¿entiendes? y ¿vale?, o baja, ¿de acuerdo?, ¿um?, ¿verdad?, ¿ves?, ¿comprendes? y¿me explico? El análisis sociolingüístico puso de manifiesto la influencia de los factores nivel educativo y edad en el reparto de estas partículas. PALABRAS CLAVE:apéndices interrogativos, PRESEEA-Sevilla, sociolingüística. ABSTRACT This investigation focuses on how the tag questions are distributed in PRESEEA- Seville corpus (high and low sociolects) from a sociolinguistic point of view. These mechanisms allow the speaker to make sure that the contact with the interlocutor remains open and, at the same time, to show agreement, to confirm following or knowledge of what it is being reported. The results showed that the most employed form in Seville was ¿no?, along with other units which were halfused such as ¿eh?, ¿sabes?, ¿entiendes? and ¿vale?, or on a low frequency like ¿de acuerdo?, ¿um?, ¿verdad?, ¿ves?, ¿comprendes? and ¿me explico? The sociolinguistic analysis brought to light the influence that the educational level and age factors had over the distribution of these markers. KEYWORDS:tag questions, PRESEEA-Seville, sociolinguistics. Fecha de recepción: 19/03/2018 Fecha de aceptación: 28/05/2018 Fecha de la versión definitiva: 21/06/2018 ORALIA, vol. 22/1, 2019, págs. 143-160. (07)–Art. Santana Marrero. Oralia 22-1.qxp_(00)–Maqueta Oralia 13 3/4/19 9:55 Página 143
1. PRESENTACIÓN1 El estudio de los marcadores del discurso en español desde la perspectiva de la variación dialectal y social ha arrojado valiosos resultados en los últimos años (Carbonero y Santana 2010; Valencia 2014; Valencia y Vigueras 2015). Entre ellos cabe señalar los que se han llevado a cabo empleando los materiales de PRESEEA de diferentes ciudades del mundo hispánico como Madrid (Cestero 2019; Cestero y Moreno Fernández 2008; Molina 2006 y 2017), Medellín (Grajales Alzate 2011), México (Aldama y Reig 2016), Santiago de Chile (San Martín 2004-2005, 2011 y 2013; San Martín et alii 2016) o Sevilla (Santana 2015), entre otras. Se aúnan en estos trabajos las aportaciones del ámbito pragmático-discursivo, necesario para la caracterización adecuada de estas unidades, y las de la sociolingüística, perspectiva que permite conocer si se aprecian influencias de los rasgos sociales de los usuarios en su empleo. Dado el interés de los resultados alcanzados hasta el momento, en el XVIII congreso de ALFAL (Bogotá, julio de 2017), los equipos integrantes de PRESEEA asumieron el compromiso de incluir entre sus objetivos prioritarios el estudio coordinado de los apéndices interrogativos (Cestero 2003) o marcadores de control de contacto (Briz 2001; San Martín 2011). Esta investigación se enmarca dentro de dicha iniciativa, centrada en el corpus PRESEEA de la ciudad de Sevilla. Nos ocupamos de recursos del tipo ¿no?, ¿eh?, ¿vale?, ¿sabes?, ¿verdad?, entre otros. Para ello hemos utilizado los materiales de los sociolectos alto y bajo, compuestos por 48 grabaciones procedentes de encuestas semidirigidas, de unos 40 minutos cada una, recopiladas entre los años 2009 y 2017. El carácter dialogado del corpus favorece el análisis de los elementos bajo estudio. Siguiendo las premisas del Proyecto (Moreno Fernández 1996), la muestra está sometida a control sociolingüístico, incluyendo los parámetros de nivel educativo (alto: con estudios universitarios; bajo: sin estudios o con formación primaria), edad (primera generación: de 19 a 34 años; segunda generación: de 35 a 54 años; tercera generación: de 55 años en adelante) y sexo (distribución equilibrada entre hombres y mujeres)2. 144 Juana Santana Marrero ORALIA, vol. 22/1, 2019, págs. 143-160. 1Esta investigación se inserta dentro del proyecto Patrones sociolingüísticos del español de Sevilla (PASOS-SE) [Proyecto de Excelencia I+D+I, convocatoria de 2015, referencia FFI2015- 68171-C5-3-P, financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad de España y por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional]. 2Para la identificación de los ejemplos se emplea el siguiente sistema de codificación: en primer lugar se indica el sexo (H‘hombre’ / M‘mujer’), a continuación el grupo de edad (1 ‘primera generación’, 2 ‘segunda generación’ y 3 ‘tercera generación’) y seguidamente el nivel educativo (1 ‘bajo’ y 3 ‘alto’). En último lugar se señala el orden que ocupa cada informante: del 001 al 024 para el sociolecto bajo y del 049 al 072 para el sociolecto alto. (07)–Art. Santana Marrero. Oralia 22-1.qxp_(00)–Maqueta Oralia 13 3/4/19 9:55 Página 144
La finalidad última de esta investigación es conocer la rentabilidad que tienen las partículas seleccionadas en la ciudad hispalense: qué formas se emplean, con qué frecuencia y qué repercusión tienen los rasgos sociales de los hablantes en su distribución. 2. CARACTERIZACIÓN Los marcadores de los que aquí nos ocupamos conforman un grupo de unidades conversacionales que el hablante utiliza para reclamar la atención del interlocutor, con quien busca mantener el contacto, y cerciorarse de que el proceso comunicativo fluye sin problemas de comprensión o de seguimiento. Todos ellos tienen entonación interrogativa, aspecto que delata el ámbito de la interacción dialógica en el que actúan. En lo que respecta a su forma, en unos casos están constituidos por una secuencia fonológica breve, a menudo monosilábica (¿no?, ¿eh?, ¿ah?, ¿ya?), por lo que han sido considerados elementos «de cuerpo fónico reducido» (Ortega 1986: 272) o «microunidades» (Rodríguez Muñoz 2009: 84). En otros casos tienen origen en una unidad léxica con base en el campo semántico de ‘la verdad’ o ‘la certeza’ (¿verdad?, ¿cierto?) o en un verbo de ‘percepción física o intelectual’ (¿ves?, ¿sabes?). No es extraño encontrar algunas variaciones formales, habituales en los marcadores del discurso (Martín Zorraquino 2010: 104), debidas a diferencias dialectales (¿entiendes? / ¿entendés?) o a que no ha culminado plenamente el proceso de gramaticalización (¿comprendes? / ¿comprende?; ¿ves? / ¿tú ves?). La caracterización pragmático-discursiva que se ha hecho de estas partículas en la bibliografía especializada y las diferentes denominaciones que han recibido dan cuenta de las principales facetas que las definen: funciones fática y apelativa. Briz (2001: 224-225) ubica estas unidades dentro de los marcadores de control de contacto, en tanto que «implican activamente al interlocutor» en el proceso comunicativo y lo hacen partícipe de «razonamientos de los hablantes». San Martín (2011: 139) se suma a esta denominación y considera que son partículas «mediante las cuales los hablantes mantienen la atención y controlan la comprensión del resto de los participantes en un intercambio comunicativo». Por su parte, Cestero (2002: 620) resalta también su carácter fático, pues sirven para «asegurarse de que el canal de comunicación está abierto y funciona, es decir, confirmar que se mantiene la atención y el seguimiento continuos». En lo que respecta a la faceta exhortativa, Fuentes (1990: 172) incluyó parte de estos marcadores dentro de los apéndices con valor apelativo que, en palabras de la autora, «tienen como función apelar al oyente, llamar su atención, pedir su colabo- ORALIA, vol. 22/1, 2019, págs. 143-160. Los apéndices interrogativos 145 (07)–Art. Santana Marrero. Oralia 22-1.qxp_(00)–Maqueta Oralia 13 3/4/19 9:55 Página 145
ración en el acto discursivo». En Fuentes y Brenes (2014: 186) se insiste también en este carácter apelativo como el «valor básico» de estas unidades, a través de las cuales «el emisor le solicita al receptor que se comporte como tal, que preste atención a lo dicho». Tanto Cortés y Camacho (2005: 165-177), quienes caracterizan formas del tipo ¿me explico?, ¿verdad? o ¿comprendes? como «marcadores interactivos centrados en el oyente», como Galué (2002: 36), para quien estos elementos «son especialmente utilizados para interpelar al interlocutor y atraer su atención», se decantan también por la apelación como su cualidad más sobresaliente. A la función básica que les hemos atribuido, marcas que actúan en el intercambio dialógico con las que el hablante se asegura de que se mantiene el contacto con el interlocutor y de que la comunicación fluye con éxito, hay que sumarles valores o matices más específicos. Estos dependen de la intencionalidad puntual con la que se han empleado y en ocasiones están influidos por la base léxico-semántica de la forma que dio origen al marcador. Ambos aspectos nos permitirán perfilar con más precisión qué finalidad se persigue al contactar e interpelar al interlocutor. Aunque no es nuestro objetivo tratar con detenimiento este aspecto, proponemos una aproximación inicial a las principales funciones que se aprecian en nuestro corpus3. Para ello seguimos de cerca la tipología propuesta por Cestero (2003: 87-96). •BÚSQUEDA DE RATIFICACIÓN. Este es uno de los rasgos más característicos de estas partículas, de ahí que Martín Zorraquino y Portolés Lázaro (1999: 4188) las denominen apéndices comprobativos. En unos casos la corroboración va dirigida hacia el contenido al que acompaña el marcador. Es lo que Cestero (2003: 89) llama «búsqueda de ratificación de acierto». El hablante requiere la complicidad del oyente para constatar que comparte con él la información que está aportando. Se trata de lo que Móccero (2010: 71) delimita como «petición de confirmación de hechos». García Vizcaíno (2005: 91-92), en su análisis de ¿no?, señala que este proceso de constatación admite la paráfrasis por «¿no es así?». En ocasiones, incluso, el interlocutor reacciona verbalmente a este requerimiento y da una respuesta. (1) I: la de <alargamiento/> El Cristo de los Gitanos // sabes cuál es ¿no? // E: sí (H13-050) En otros casos la búsqueda de consenso no va dirigida a confirmar que el contenido aportado se ajusta a la realidad y al cono- 146 Juana Santana Marrero ORALIA, vol. 22/1, 2019, págs. 143-160. 3Está en fase de desarrollo aplicar a nuestra muestra una delimitación más precisa de los papeles pragmático-discursivos que cumplen estas unidades en los diferentes contextos en los que se emplean y su posible distribución sociolingüística (Cestero 2019). (07)–Art. Santana Marrero. Oralia 22-1.qxp_(00)–Maqueta Oralia 13 3/4/19 9:55 Página 146
cimiento compartido por ambos actores del diálogo, sino que se solicita acuerdo sobre una opinión expresada. Es lo que Cestero (2003: 88) identifica como «búsqueda de ratificación de acuerdo» y Móccero (2010: 71) como «petición de evaluación». El hablante trata de cerciorarse de que su interlocutor es de su mismo parecer. Para estos casos, García Vizcaíno (2005: 91-92) propone la paráfrasis por «¿no crees?» o «¿no estás de acuerdo?». (2) con ese el <vacilación/> ese ruedo / con ese albero tan bonito que le da tanto colorido ¿verdad? a la plaza (M33-069) Marcadores como ¿no? o ¿verdad? se emplean a menudo con la función pragmático-discursiva de ratificación de contenido o de opinión, según se ha visto en (1) y (2) respectivamente. •COMPROBACIÓN DE LA CONTINUIDAD DE LA INTERACCIÓN. La finalidad del marcador aquí es mantener abierta la comunicación con el oyente, al que alude en su discurso, pero sin la intención específica de buscar una reacción en él. Como apuntan Fuentes y Brenes (2014: 186), la función apelativa característica de estos apéndices interrogativos pierde intensidad hasta «derivar hacia la simple constatación del desarrollo del proceso de comunicación, llegando a convertirse en elementos fáticos». García Vizcaíno (2005: 92) señala para estos casos la posible paráfrasis por «¿me sigues?». Este valor se da especialmente cuando el marcador se convierte en una estrategia recurrente en la intervención de un sujeto y constituye un apoyo discursivo que favorece el avance de la información, como se aprecia en (3). (3) la Feria de noche prácticamente / hay algunas casetas que más que casetas parecen discotecas o sea que / o <vacilación/> o simplemente bares de copas ¿no? más que lo que es una debe o debería de ser una caseta ¿no? el Rocío / pues el Rocío también está <alargamiento/> ¡pff! muy cambiado / además ha cambiado a una velocidad tremenda en muy poco tiempo ¿no? ya cada vez mmm los accesos por el campo son más complicados (H23-053) •CONSTATACIÓN DE ENTENDIMIENTO O DE CONOCIMIENTO. La intención del hablante ahora es reclamar la atención del interlocutor para que le preste especial atención a una información y, al mismo tiempo, le corrobore que la entiende o que la conoce, a fin de evitar malentendidos. A este respecto, Ortega (1986: 275) le atribuía una significación bastante cercana al sentido literal del verbo saber: tratar de «deshacer la ignorancia» del oyente. Este contenido está asociado especialmente a aquellas partículas que tienen origen en formas verbales del campo semántico de la ‘percepción intelectual’ como ¿entiendes?, ¿comprendes? o ¿sabes? ORALIA, vol. 22/1, 2019, págs. 143-160. Los apéndices interrogativos 147 (07)–Art. Santana Marrero. Oralia 22-1.qxp_(00)–Maqueta Oralia 13 3/4/19 9:55 Página 147
(4) y entonces pues / con quince años / aparte de que en la casa hacía falta el dinero // E: <simultáneo> sí </simultáneo> // I: <simultáneo> ¿comprendes? </simultáneo> (H31-012) •ENFATIZACIÓN. La misión de la partícula aquí es reclamar la atención del oyente para destacar un contenido con la finalidad de que no le pase desapercibido. Esto es lo que García Vizcaíno (2005: 94) y Rodríguez Muñoz (2009: 94) llaman «refuerzo expresivo», función que ambos autores comprueban que es muy rentable en el caso de ¿eh? (5) y me dice / quillo Paco este número me suena a mí ¿eh? (H31- 011) Los valores señalados no son necesariamente excluyentes, sino que pueden superponerse y combinarse en una misma partícula. 3. ANÁLISIS DE LA MUESTRA En este apartado vamos a estudiar el comportamiento y la rentabilidad de los marcadores interrogativos de interacción conversacional empleados por los informantes sevillanos encuestados. Para ello dividiremos nuestros resultados en dos bloques: en uno primero aportaremos una visión global del rendimiento y la distribución sociolingüística de todas estas partículas en nuestro corpus, y en uno segundo nos detendremos de forma individualizada en los recursos específicos localizados en la muestra. Por las limitaciones de espacio con las que contamos, en esta segunda parte nos centraremos en resaltar aquellos aspectos que aporten resultados relevantes para la investigación. 3.1 Análisis global El corpus arrojó un total de 1311 apéndices interrogativos, repartidos en 11 formas distintas. En esta primera aproximación se aprecia el claro predominio de ¿no?, el cual se revela como el apéndice prototípico entre los encuestados (857/ 1311, 65,37%). A ello hay que sumar que fue empleado por la mayoría de los informantes (44/48, 91,67%), generalmente como el elemento con mayor rentabilidad en cada uno de ellos (31/44, 70,45%). En consonancia con estos resultados, los datos de la norma culta hispánica revelan también que fue la forma más empleada a uno y otro lado del Atlántico (Santana 2017: 244-246). No solo se registraron casos en todas las ciudades sondeadas, sino que en la mayoría de ellas fue además el recurso más utilizado. 148 Juana Santana Marrero ORALIA, vol. 22/1, 2019, págs. 143-160. (07)–Art. Santana Marrero. Oralia 22-1.qxp_(00)–Maqueta Oralia 13 3/4/19 9:55 Página 148
En el lado opuesto de la escala se sitúan ¿de acuerdo?, ¿um?, ¿verdad?, ¿ves?, ¿comprendes? y ¿me explico? que, con menos de 15 ocurrencias, relegadas a unos pocos informantes, son marcas poco extendidas entre los sujetos analizados. TABLA 1. Distribución según sociolecto Alto Bajo n % n % ¿No? 644 75,15 213 24,85 ¿Eh? 111 50,45 109 49,55 ¿Sabes? 58 44,96 71 55,04 ¿Entiendes? 2 5,88 32 94,12 ¿Vale? 5 19,23 21 80,77 ¿De acuerdo? 14 100,00 0 0,00 ¿Um? 12 12,00 0 0,00 ¿Verdad? 5 71,43 2 28,57 ¿Ves? 2 33,33 4 66,67 ¿Comprendes? 1 25,00 3 75,00 ¿Me explico? 0 0,00 2 100,00 TOTAL 854 65,14 457 34,86 ORALIA, vol. 22/1, 2019, págs. 143-160. Los apéndices interrogativos 149 GRÁFICO 1. Distribución global 1000 800 600 400 200 0 ¿No? ¿Eh? ¿Sabes? ¿Entiendes? ¿Vale? ¿De acuerdo? ¿Um? ¿Verdad? ¿Ves? ¿Comprendes? ¿Me explico? 857 220 129 34 26 14 12 7642 (07)–Art. Santana Marrero. Oralia 22-1.qxp_(00)–Maqueta Oralia 13 3/4/19 9:55 Página 149
TABLA 2. Distribución según edad 1ageneración 2ageneración 3ageneración n % n % n % ¿No? 136 15,87 392 45,74 329 38,39 ¿Eh? 25 11,36 77 35,00 118 53,64 ¿Sabes? 83 64,34 35 27,13 11 8,53 ¿Entiendes? 1 2,94 10 29,41 23 67,65 ¿Vale? 14 53,85 10 38,46 2 7,69 ¿De acuerdo? 0 0,00 14 100,00 0 0,00 ¿Um? 0 0,00 3 25,00 9 75,00 ¿Verdad? 0 0,00 3 42,86 4 57,14 ¿Ves? 1 16,67 3 50,00 2 3,33 ¿Comprendes? 0 0,00 1 25,00 3 75,00 ¿Me explico? 0 0,00 0 0,00 2 100,00 TOTAL 260 19,83 548 41,80 503 38,37 TABLA 3. Distribución según sexo Hombres Mujeres n % n % ¿No? 532 62,08 325 37,92 ¿Eh? 120 54,55 100 45,45 ¿Sabes? 60 46,51 69 53,49 ¿Entiendes? 5 14,71 29 85,29 ¿Vale? 12 46,15 14 53,85 ¿De acuerdo? 14 100,00 0 0,00 ¿Um? 0 0,00 12 100,00 ¿Verdad? 1 14,29 6 85,71 ¿Ves? 4 66,67 2 33,33 ¿Comprendes? 4 100,00 0 0,00 ¿Me explico? 0 0,00 2 100,00 TOTAL 752 57,36 559 42,64 150 Juana Santana Marrero ORALIA, vol. 22/1, 2019, págs. 143-160. (07)–Art. Santana Marrero. Oralia 22-1.qxp_(00)–Maqueta Oralia 13 3/4/19 9:55 Página 150
Por nivel educacional, los individuos del sociolecto alto emplearon más frecuentemente estos marcadores. Aun así, fueron los hablantes con baja formación académica los que presentaron mayor tendencia al empleo de elementos distintos. Si bien lo más habitual fue la combinación de 2 o 3 formas diferentes en un mismo informante (28/48, 53,33%), esta media subió entre los hablantes con nivel educativo bajo, donde se concentró la mayor parte de los sujetos que utilizaron 4 (5/7, 71,43%), 5 (2/2, 100,00%) y 6 (2/3, 66,67%) apéndices interrogativos distintos. La edad puso de manifiesto que, de forma general, estos marcadores fueron menos habituales en las intervenciones de los encuestados más jóvenes. La variable sexo, por su parte, mostró un ligero incremento entre los hombres. Los datos que arroja nuestra muestra presentan amplias coincidencias con las del corpus PRESEEA-Madrid (Cestero 2019: 43-44), por lo que habría que comprobar si estamos ante patrones sociolingüísticos más generalizados. 3.2 Análisis por marcador A continuación centraremos nuestra atención en las particularidades más destacables del comportamiento de los apéndices interrogativos localizados en el corpus. De forma general cabe decir que a menudo estos elementos se convierten en un rasgo idiolectal de algunos hablantes: en el caso de las formas más recurrentes, hay sujetos que concentran en sus intervenciones índices de frecuencia superiores a la media; en el caso de las unidades menos rentables, a menudo los registros se concentran en unos pocos individuos. Según veremos, las características sociales de estos informantes influyen en la distribución sociolingüística de cada recurso4. 3.2.1 ¿No? Como ya se ha apuntado, es el marcador interrogativo más característico de la muestra (857/1311, 65,37%). Se empleó a menudo para la búsqueda de ratificación, según se ve en (6), y para la comprobación de la continuidad de la interacción, como se advierte en (7). (6) el negocio no se trata del dinero se trata de la distracción / ¿no? // E: <simultáneo> sí </simultáneo> (H33-057) ORALIA, vol. 22/1, 2019, págs. 143-160. Los apéndices interrogativos 151 4Para los siguientes apartados nos basamos en los datos presentados en las tablas 1, 2 y 3. (07)–Art. Santana Marrero. Oralia 22-1.qxp_(00)–Maqueta Oralia 13 3/4/19 9:55 Página 151
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