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Los juegos deportivos y el arte en el reino de Granada

Ramírez Macías, Gonzalo

Abstract

El Reino Nazarí de Granada se consolida en 1232 tras la batalla de Las Navas de Tolosa, siendo el último reducto musulmán en la Península Ibérica. La riqueza cultural de la sociedad nazarí se plasmó en diferentes manifestaciones artísticas (cerámica, pintura, escultura o arquitectura). Dichas manifestaciones son fuentes magníficas que pueden aportar datos precisos sobre los juegos deportivos practicados en este reino. En este estudio se propone estudiar las fuentes artísticas primarias de esta sociedad para conocer las actividades de índole deportiva que practicaban y las repercusiones sociales que éstas tenían. Las conclusiones más destacadas demuestran que las actividades deportivas tenían un marcado carácter de espectáculos públicos y que las clases dominantes las utilizaban no sólo como forma de esparcimiento sino como mecanismo de control social

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Recorde: Revista de História do Esporte Artigo Volume 4, número 1, junho de 2011 Gonzalo Macías 1 LOS JUEGOS DEPORTIVOS Y EL ARTE EN EL REINO DE GRANADA Dr. Gonzalo Ramírez Macías 1 Universidad de Sevilla Sevilha, Espanha [email protected] Recebido em 21 de dezembro de 2010 Aprovado em 07 de fevereiro de 2011 Resumen El Reino Nazarí de Granada se consolida en 1232 tras la batalla de Las Navas de Tolosa, siendo el último reducto musulmán en la Península Ibérica. La riqueza cultural de la sociedad nazarí se plasmó en diferentes manifestaciones artísticas (cerámica, pintura, escultura o arquitectura). Dichas manifestaciones son fuentes magníficas que pueden aportar datos precisos sobre los juegos deportivos practicados en este reino. En este estudio se propone estudiar las fuentes artísticas primarias de esta sociedad para conocer las actividades de índole deportiva que practicaban y las repercusiones sociales que éstas tenían. Las conclusiones más destacadas demuestran que las actividades deportivas tenían un marcado carácter de espectáculos públicos y que las clases dominantes las utilizaban no sólo como forma de esparcimiento sino como mecanismo de control social. Palabras clave: Juegos deportivos; España en la Edad Media; cultura musulmana. Resumo Os jogos desportivos e a arte no Reino de Granada O Reino Nazari de Granada se consolidou em 1232, após a batalha das Navas de Tolosa, sendo o último reduto muçulmano na Península Ibérica. A riqueza cultural da sociedade Nazarí se expressou em diferentes manifestações artísticas (cerâmica, pintura, escultura e arquitetura). Tais manifestações são fontes magníficas que podem fornecer dados precisos sobre os jogos desportivos praticados neste reino. Neste estudo, se propõe estudar as fontes artísticas primárias desta sociedade para conhecer as atividades de caráter desportivo que praticavam e as repercussões sociais que elas tinham. As principais conclusões demonstram que as atividades desportivas tinham um marcado caráter de espetáculos públicos e que as classes dominantes as utilizavam não apenas como forma de lazer e sim como mecanismo de controle social. 1 Departamento de Educación Física y Deporte. Recorde: Revista de História do Esporte Artigo Volume 4, número 1, junho de 2011 Gonzalo Macías 2 Palavras-chave: Jogos desportivos; Espanha na Idade Média; cultura muçulmana. Abstract Sport games and art in the Kingdom of Granada The Kingdom of Granada, the last Muslim kingdom in the Iberian Peninsula, was consolidated in 1232 after the battle of Las Navas de Tolosa. The cultural wealth of this people is reflected in various art forms (ceramics, painting, sculpture or architecture). These artistic expressions are great sources that can provide precise information on sports games practiced in this country. This research aims to study the primary artistic sources of this society in order to know the sports played and its social impact. The main conclusions show that sporting activities were characterized as public entertainment, which the nobles used not only as a form of recreation but as a mechanism of social control of people. Keywords: Sports games; Spain in the Middle Ages; Muslim culture. Introducción Los territorios que forman la Península Ibérica se dividían durante la Baja Edad Media en diferentes reinos, los cuales fueron el embrión de los futuros estados modernos que conforman el panorama geográfico de la península hoy día, es decir, fueron el comienzo de Portugal, España y el Principado de Andorra. Como afirma Mitre (2004), los títulos reales con los que eran nombrados los soberanos de las monarquías hispánicas son indicativos de las tierras que estaban bajo su jurisdicción. Así, el rey aragonés se titulaba, además de soberano de Aragón, rey de Valencia, Mallorca, Sicilia y conde de Barcelona. El de Castilla era, además, rey de León, Toledo, Galicia, Murcia, Jaén, Córdoba, Sevilla, Vizcaya y Molina. Finalmente, Portugal, Navarra y Granada eran reinos unitarios, siendo en el caso de los dos primeros sus tierras jurisdiccionales aproximadas a lo que hoy día es Portugal y la Comunidad Foral de Navarra, sin embargo el Reino de Granada, aunque poco a poco fue perdiendo dominios, era más amplio que la actual provincia andaluza abarcando casi todo el litoral mediterráneo andaluz. Recorde: Revista de História do Esporte Artigo Volume 4, número 1, junho de 2011 Gonzalo Macías 3 Por lo tanto el panorama geopolítico de la época marcaba la existencia de cinco reinos peninsulares: Castilla, Aragón, Navarra, Portugal y Granada. De los cuales los cuatro primeros eran de origen cristiano y habían conformado sus territorios a partir de la reconquista de la Península Ibérica, sobretodo a partir de la Batalla de las Navas de Tolosa en 1212, y el último de ellos, Granada, surgió como resultado de la desintegración de los terceros reinos de taifas en el siglo XIII, siendo el último reducto musulmán en la península. En este último reino se aglutinaba gran parte de la población musulmana de la península, muchos de ellos huidos de las ciudades cristianas debido a la persecución que sufrían (ARIÉ, 1994). Su fundador, Muhammad I (1237-1273), pertenecía a la familia árabe de los Banu Nasr (de ahí el nombre Nazarí). Aparte de la capital, sus enclaves más importantes fueron Málaga y Almería. Entre las razones de su supervivencia a lo largo de más de 200 años se encuentran las barreras montañosas (Sistema Penibético) que lo protegían, la ayuda de los benimerines, guerreros musulmanes llegados del África, y las crisis políticas y guerras civiles de el Reino de Castilla durante el siglo XIV. Sin embargo, en el siglo XV sufrió debido a las frecuentes luchas entre las familias nobles que querían el trono granadino, luchas que lo llevaron a su desaparición en el año 1492. Durante el período de vigencia de este reino se produjo un fuerte impulso organizador, que llevó a un notable crecimiento de las ciudades. Según Arié (2004), se estima que Granada pudo sobrepasar los cincuenta mil habitantes, Málaga los veinte mil y otras ciudades importantes como Almería, Ronda, Loja, Guadix y Baza se acercaban a los diez mil. En la economía del feudo granadino el agua se convirtió en un elemento central, tal vez por los orígenes desérticos no olvidados de la población. Todas las ciudades se Recorde: Revista de História do Esporte Artigo Volume 4, número 1, junho de 2011 Gonzalo Macías 4 asentaban junto a los cauces de los ríos y generaron importantes infraestructuras para el manejo del agua, bien con fines agrícolas, bien para los usos urbanos. Este uso intensivo del agua, junto a la habilidad para explotar los cultivos de secano, dio lugar a una riquísima agricultura; así, más allá del tradicional cultivo del cereal, el viñedo y el olivo, se intensificó la producción de árboles frutales y de gusanos de seda. Los minerales eran también explotados con intensidad y se extrajo mármol de Macael, plomo de Berja, hierro de la Sierra de los Filabres y mercurio de Bayarque. Toda esta producción implicaba la existencia de una industria manufacturera capaz de transformarlos y de comercializarlos; lo que dio lugar a que en las ciudades aparecieran alcaicerías, donde trabajaban toda clase de artesanos: orfebres, talladores, curtidores. El comercio se realizaba en la moneda acuñada en la ceca de Málaga, el dínar, que según su valor se denominaba mizcal, pesante o seyén. La cultura, según Arié (1994), también conoció un importante auge durante el reinado de los nazaríes convirtiéndose en puente entre Oriente y Occidente, florecieron las artes y las ciencias con personajes como Ibn Tufail (médico), Al-Garnatí (viajero y cronista), Ben Said (poeta) o Abú Hayyan (filólogo). Entre todos ellos destacaron los sabios Ibn Al-Jatib e Ibn Zamrak quienes escribieron numerosas obras sobre historia, filosofía, relatos, poesía y todo lo que constituía el saber en la edad media. Sin embargo, la obra por antonomasia que define a la dinastía nazarí es la Alhambra, Qalat al-Amra (el castillo rojo), verdadera síntesis de arquitectura palatina islámica y de los nuevos elementos de fortificación incorporados a la arquitectura militar. A ella se asocia una almunia o huerta de recreo conocida como el Generalife o Yannat al-Arif (huerta del Arquitecto). Estas joyas arquitectónicas se caracterizan por la Recorde: Revista de História do Esporte Artigo Volume 4, número 1, junho de 2011 Gonzalo Macías 5 exuberancia decorativa, que enmascara las formas y la pobreza de los materiales de construcción: mampostería, estructuras de madera, soportes de ladrillo, etc. Por lo que respecta a la arquitectura civil, destacan en Granada el testimonio de dos edificios: el funduq y el maristan. El funduq, denominado en la actualidad Corral del Carbón, era una especie de albergue o posada destinada al alojamiento de comerciantes foráneos y de sus mercancías. El maristán u hospital, asociado con posterioridad a manicomio, fue edificado por Muhammad V y demolido en 1843. Ambas fundaciones tenían una estructura cuadrangular de dos pisos en torno a un patio con alberca. Similar al esplendor arquitectónico es el adquirido por las artes suntuarias, destacando las cerámicas de reflejo metálico y los tejidos de seda a las que pueden añadirse los bronces, las taraceas y las armas. La cerámica de lujo, conocida como de reflejo metálico o loza dorada, se caracterizó por someter su última cocción a fuego reducido de oxigeno y menor temperatura. Con este procedimiento, la mezcla de sulfuro de plata y cobre empleada en la decoración llegaba a la oxidación produciendo el brillo metalizado. Con esta técnica se realizaron los famosos vasos de la Alhambra. Como afirman varios autores (ARIÉ, 2004; CASTILLA, 2004; MITRE, 2004) es inestimable la riqueza artística y cultural del Reino Nazarí de Granada. A través de dicha riqueza se destilan muchas de las características propias del mismo: clases sociales, actividades económicas, organización política, educación, etc. Este hecho plantea, desde la perspectiva de la historia del deporte, la necesidad de investigar el legado artístico de este reino, porque a través del mismo es posible obtener datos relevantes sobre las actividades físicas de carácter deportivo que practicaban los granadinos; ya que, hasta hoy día, la mayoría de estudios realizados al respecto se Recorde: Revista de História do Esporte Artigo Volume 4, número 1, junho de 2011 Gonzalo Macías 6 centran en fuentes históricas de origen cristiano, si bien existen algunas excepciones entre las que descolla la investigación sobre la cultura judía realizada por el profesor Fernández Truan (2008). Por tanto, en base a la fundamentación teórica realizada, el objetivo de esta investigación es analizar los vestigios artísticos que se conservan del Reino Nazarí de Granada, con la finalidad de conocer y caracterizar los juegos deportivos que allí se practicaban. En la definición del objetivo de esta investigación, se entiende como juego deportivo al “conjunto de actividades en las que existe una situación motriz regida por una serie de reglas que determinan su funcionamiento” (PARLEBAS, 2001, p.458). Fuentes de la investigación La investigación histórica se basa en el estudio y análisis de fuentes, entendiendo a éstas como todo aquello que puede interpretarse como indicio de la presencia/actividad del hombre que nos precedió (MARROU, 1968). Las fuentes primarias manejadas en esta investigación son obras artísticas del periodo nazarí, abarcando desde la arquitectura hasta la literatura y pasando tanto por la pintura como por la escultura y la cerámica . No obstante, con objeto de completar y detallar los datos obtenidos en las fuentes primarias, se han utilizado fuentes documentales secundarias, concretamente investigaciones previas realizadas por especialistas en el estudio de la cultura musulmana propia de la Península Ibérica. Juegos deportivos en el Reino de Granada a través del arte Recorde: Revista de História do Esporte Artigo Volume 4, número 1, junho de 2011 Gonzalo Macías 7 Los resultados obtenidos en esta investigación, a tenor de los datos existentes en las fuentes estudiadas, indican que dentro del Reino Nazarí de Granada se practicaban los siguientes juegos deportivos. a) La caza: Esta actividad era la más apreciada entre los soberanos nasríes y su corte. Entre las fuentes que atestiguan la práctica de la montería y la cetrería hay que destacar las pinturas de la Sala de los Reyes de la Alhambra y las de la casita del Partal, sin olvidar los poemas cinegéticos de Ibn Zamrak (apud Acosta, 1997) y la cerámica de la época. En las pinturas de la Sala de los Reyes, también conocida como de la Justicia, un caballero musulmán a caballo alancea a un jabalí. Tras él dos ojeadores con lanza observan la escena, uno de ellos con un perro. Más atrás un grupo carga el jabalí cazado en un mulo y aún más atrás otro caballero ofrece una pieza de caza a una joven que sale del castillo con sus damas. En la zona izquierda un caballero alancea a un oso, mientras dos batidores toca la cuerna y otro un pandero, con objeto de hacer salir a los animales de sus escondrijos. A continuación un caballero alancea a un león, mientras que un peón le ayuda con la espada. Completan estas escenas la cantidad de aves entre el cielo y los árboles, algunas de las cuales aparecen en el momento en que son atrapadas por el halcón o el azor. Las pinturas del Partal de la Alhambra, que se encuentran bastantes deterioradas y actualmente en proceso de restauración, muestran escenas de la caza del oso; en estas pinturas, a pesar de su estado, se reconoce a un oso pardo, que anteriormente fue considerado un león, enfrentándose a un caballero acompañado por su perro. Recorde: Revista de História do Esporte Artigo Volume 4, número 1, junho de 2011 Gonzalo Macías 8 Como afirma Molina (1967), la caza se practicaba frecuentemente en la Alhambra, concretamente en las laderas del valle del Darro, amplio parque extendido entre las torres de las Armas y de los Picos: Las piezas más preciadas eran las de caza mayor: osos, jabalíes, ciervos, venados y gamos. Las de caza menor como grullas, faisanes o conejos se reservaban para la cetrería, en la que los halcones y azores eran las aves de presa predilectas (p.31). Por todo lo dicho es posible calificar a la montería y la cetrería como una práctica deportiva propia del estamento nobiliario, que afirmaba utilizar este entretenimiento como forma de mantener su estado físico, y el de su caballo, ante la eventualidad de posibles batallas futuras. No obstante parece ser que esto no era más que una justificación y las monterías eran realmente actividades de esparcimiento de la nobleza. Además servían como momentos de exhibición social y galantería, como se demuestra en las pinturas que representan al caballero ofreciendo la pieza cazada a una dama. Por último decir que en esta práctica era necesario movilizar a muchos hombres (cazadores, batidores y criados) y animales (caballos, mulos de carga y raleas de perros); siendo las armas utilizadas las lanzas, aunque también existen referencias que atestiguan la utilización de ballestas y espadas. b) La tabla: Según Arié (1994), esta actividad comenzó a practicarse en tiempos nazaríes, pues no existen referencias anteriores a este periodo. En Al-Ihata se cita la altabla como actividad practicada en el reino nazarí, “…consistía en que jinetes a galope lanzaban unos palos a un blanco de madera colgado en el aire, consiguiendo la victoria aquel que lograba el lanzamiento más certero” (IBN AL-JATIB, 1987, p. 245). Hay que destacar que existe en la Alhambra una explanada llamada La Tabla, cerca de la Torre Recorde: Revista de História do Esporte Artigo Volume 4, número 1, junho de 2011 Gonzalo Macías 9 de los Siete Suelos, que toma su nombre de la actividad que allí solía realizarse con más frecuencia. c) Corridas de toros: El historiador y poeta Ibn al-Jatib (1987) nos habla en sus escritos de las corridas de toros con perros que, con frecuencia, se organizaban en el Valle de la Plata, cerca del Generalife. En estas corridas los toros o vacas salvajes eran atacados primero por fuertes perros alanos que, según este autor, se colgaban de las orejas como si fueran pendientes. Luego entraban en la lidia hombres a caballo que alanceaban al toro hasta la muerte. Según Arié (2004), en la crónica de Muhammad V se relata como este soberano participaba frecuentemente en estas lidias como cualquier otro cortesano. Ello demuestra el carácter aristocrático de esta actividad. d) Torneos: Desde principios del siglo XIV los nazaríes destacaron en los torneos efectuados en campo cerrado. Esta actividad consistía en una batalla simulada entre dos bandos, formados cada uno de ellos por un número amplio aunque variable de guerreros, el objetivo de cada participante era herir, golpear y derribar al mayor número de contrarios posibles, ya que la finalidad última de esta actividad era conseguir la rendición del grupo adversario. Esta práctica solía desarrollarse en la plaza de Bab alRambla, hoy conocida como Bibarrambla, y en la Alhambra, concretamente en la ya mencionada explanada de La Tabla. Ibn Abd Rabihi (apud Ramírez Del Rio, 2002, p. 23), en su libro sobre la batalla de los árabes, indica que los musulmanes “torneaban con largas lanzas y escudos, teniendo como arma auxiliar la espada”. Hay que resaltar el hecho de que muchos caballeros, así musulmanes como cristianos, solían dirimir sus diferencias en los torneos, que en muchas ocasiones acababan convirtiéndose en auténticos duelos (PARRONDO, 1989). Uno de ellos se