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Relacion juridica de una milagrosa curacion que por la intercesion de N.S.P.S. Francisco, y de la Madre Santa Clara, obró ... en Roma la noche del 22 al 23 de abril del año pasado de 1796, en la persona de Soror Maria Ines Firrao ...

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RELACION JURIDICA DE UNA MILAGROSA CURACfvN gue Por ^f intercesión. de JV. S. P. S, Francisco, yde la Madre Santa Liara, obro JJios Nro* Sentir en Roma la noche del 22 al ,S3de Abril del año pasado de Í796 ,en la persona de Saror María Inés htrrao, Religiosa Novicia, del Tercero Orden de Penitencia', traducida. del. original autentico que se formó en Roma-, íydada &el publico ásolicitud ydevoción cle un Religioso Tercer ode estct Provincia de Andalucía, para honra ygloria de su> Santo Patriarca, yde la gloriosa Santa Clara. JlíOS Milagros que nunca han faltado en la Iglesia de Jesu Christo, yque según convienen los Santos Padres fueron necesarios al principio de la Rdigion ,se han renovado después de tiempos en tiempos en los siglos del Chrisiianismo. Dios sabe porque los ha querido manifestar en nuestros tiempos, yrenovarlos con tanto explendor, yuniversalidad! Quizá para que concibamos esperanza de que por un efecto de su misericordia, refor-, marémos nuestras costumbres, ynos fortaleceremos en la fé, como lo dixo" el Aposto! (1 ad Corinth. Capit¿ 14 ür. 22.) Por esta razón repite Dios sus designios anunciando su gloría álas gentes, ysus maravillosas obras 9todos ios Pueblos* para que vengan en conocimiento de su grandeza ,yque es acreedor ánuestras alabanzas (Psalm. 95. 3. y4.) Admirable es el Señor en sus Santos ,ymucho mas en los efectos de su misericordia. Por tanto. ahora que toda Roma tiene áJa vista una se/ie de prodigios ,en su conjuntoacaso jamas oidos en los siglos, yque se están verificando continuamente con los mas auténticos testimonios, se ha creído muy conducente para la gloria de Dios, ypara la publica edificación* dar á luz este sucinto razonamiento de una instantánea sanidad, que los peritos Médicos han juzgado superior átodas las fuerzas de la naturaleza ,yaun al ordinario trastorno de sus fenómenos, como es fácil lo juzguen así aun los menos instruidos, si re-, flexíonan el estado desesperado yextremo de la. vida áque estaba redtyj cida la Enferma Sor Maria Inés Firrao* yla pronta, total, yperseverante sar nación, sin el mas leve intermedio ocurrido de medios humanos, por la sola intercesión de S. Francisco, ySanta Clara, como se comprehenderá de la sencilla narración del suceso. En substancia, ámas de la Enferma, todas las Religiosas del Monasterio de Santa Clara ,si) Confesor Ordinario, yel Director de la misma Enferma, como también quajtro Mengos,, y dos .Cirujanos de los mas Doctos de Roma, que en el discurso de,, si) larga ypenosa enfermedad han tenido bastantes motivos de hacer sobre todo las observaciones yexperimentos del Arte ,han sido otros tantos Testigos. Todos saben que quando se trata de verificar la certeza de un Milagro, que conduzca ála justa edificación de los fieles, yqüe debe servir al mas rigoroso 6infalible juicio, que se ordeha al honor del Altar *asi comq quando se trata de algún nuevo Heroe de la Religión, se tornan todasjais añedidas necesarias 4la fotmalidad del suceso* por la deposición de ios tes- V<H> llsttgos ác vista, y<le flecho propio. Se han omitido en este escrito porque *solo servirían para abultarlo demasiado, ycansar álos Lectores ,qqando quedan puestos ycolocados en les Autos con toda la solemnidad de juramentos, yrigor del derecho canónico, lo que basta, por quanto abundan en la plena prueba de un hecho qasi evidente, en el qual no se puede sospechar que nadie tenga interes de alterar ni en un ápice la verdad, ni menos sea creíble el que tantos se hayan conspirado ádar crédito, á]a falsedad. Refiriéndose pues álas declaraciones de las Personas muy menuda yconstantemente informadas, que fueron exátnmadas formalmente ámas. dei dicho de la Enferma de propio hecho, ydos prudentísimas Religiosas que le asistieron de continuo *por la notoria, ciencia de todo el Monasterio, ypor la declaración de dos Médicos, yespecialmente el honestísimo yPeritísimo Doctor D. Pedro Pablo Bucciolóti ,que asistió á la Enferma hasta la noche del 23 de Abril, que ia dexó desauciada cont moral certeza de que moriría en aquella noche, el qual llamado Xtoda prisa volvió! visitarla en la siguiente mañana del 33, quedando sorpreh,envido de hallarla, verla, yesperimentarla perfectamente sana. Ciertamente el estado en que se hallaba la Enferma era tal que padecí 1una especie de prodigio ,que hubiese vivido tanto tiempo. En el discurso dé tres meses, desde el 24 de Enero, que fue quando vistió el Abito Religioso ,se puede decir que no tuvo un solo dia de perfecta salud. Qualesquiera que hubiese sido la causa de sus enfermedades ,es evidente yconsta de los- Autos ,que cerca de quince dias de tomado el Abito Religioso, fue preciso que Sor María Inés se pusiese en estado de formal curación, yel Señor Pedro Firrao su Padre lo envió ásu propio Medico el Doctor Virgilio Adami ,el qual la encontró, constituida en una enfermedad muy seria, como el dice en su declaración, yque hizo juicio que era una cólica convulsiva con fiebre ,que amenazaba inflamación, yápesar de los remedios del arto, el mil convulsivo pertinaz se mantenía en su primerestado ,por lo que hacía temer perniciosos efectos para la Enferma. Aun se manifestó otro sintoma en el vientre baxo ,que se puso incitado, duro yperezoso, ycausó en la Enferma una inquietud inuy grande, «repugnancia total átodo genero de comida, yvigilias nocturnas, que siempre se mantuvieron constahtes. Afines de Febrero le sobrevino otro gravísimo, que fue supresión de- Orina, que le atormentaba hasta lo ultimo, por cuya causa no se podía lograr beneficio sin el uso de la geringa ,que solo produxo muy corto ymomentáneo alivio, el qual se experimentó en los primeros dias con el uso de baños tibios, que fue necesario brevemente suspenderlos, Estos fueron determinados por el Señor Doctor Buccioloti que por entonces no resolvióuna cura fixa, ycontinuó el uso de renae- «lios anodinos ,yopiatas, mas para mitigar el furor da los. dolores, «gue para una curación radical de la paciente: ypor tanto continuaron las convulsiones ,persistía la calentura,, la falta de sueño no daba treguasj áque se juntaron freqüentes vómitos por la escasa comida ybebida, ypor los remedios que tomaba. Aveinte yuno de Febrero(ptosigue diciendo el Señor Buccioloti) se mantenía ia Enferma en este peligroso estado ,yque en aquel dia se manifestó mas grase yviolento, porque el universal temblor de que estaba poseída le asaltó' coaims vioieaeia, sobre el pecho ylos Organos d* cm) I áe hrespiración, amenazándole una próxima sofocación. No fue posible |con remedio alguno darle el menor alivio, yse reduxo áno poder estar acostada en la cama, yfue preciso tenerla como si no tubiera juicio sentada, sostenida de varias almohadas, con atención especial 'ála convulsión, |que se propagó áel vientre baxo de una manera estrafía yno ordinaria, Ide que resultó que por espado de cerca de quince dias se Je atormentairon las entrañas, músculos ydiafragma, yaunque dixe (prosigue dicho \Medico) antes, que este fue nuevo insulto, debo advertir que el mal era 1tan grave, que con razón temía yo que por instantes se acercaba la muerte, ypor tanto por consejo mió, del Medico Ada tnj, ydel Doctor Mora, que dos ó tres ipeses la visitó, se le administró el Santísimo Viatico. Los resaltos convulsibos llegaron átanto, que se le levantaron las costillas fueíra de su natural situación, yninguna volvió después ábaxar ásu lugar, ypara decirlo en brebe ,el mal se agrabó de tal modo ycon tanta pertinacia, que los Médicos desde aquel punto formaron el sistema de recetar meidicamentos lenitivos para mitigar el temblor, la falta de sueño ,ypara !ir conteniendo de hora en hora aquel golpe que amenazaba la vida, que !veían extinguirse en cada momento, ypor lo que se mandó volver áel juso abundante de el Oppio, conforme áel nuevo sistema de Broman® experimentada por el Señor Doctor Buccioloti, sin embargo de quese coinocía la poca utilidad de uno yotro remedio, yse temía ácada jihstan- £e quedase ahogada. V.' . El mal se prolongó, yDios quiso por mas tiempo probar áId.' En- :ferm.i; ella se iba deteriorando mas ymas, yllegó áel dia 13 de la enfermedad, que puede tenerse por un continuado prodigio. Improvisamente Je sobrevino un dolor agudísimo en el lado diestro del pecho, con el qual se le aumentó la calentura ymanifestó carácter de inflamatoria .Era tanta la debilidad de la Enferma, que no se pudo ocurrir áel remedio de la sangría sin temor de que se quedase en la operación. Atodo esto se siguió una violenta tos con esputos sanguinolentos, ydespués de algunos (días prosigue diciendo e! Medico) que los esputos estaban podridos, sucios, yfétidos, yque la inflamación en vez de resolvetse pasó á. supuración* que los pulmones daban indicio cierto de estar ulcerados ,y que por lo mismo aunque se minoraron los impulsos convulsibos del baxo vientre, yse le facilitó ála Enferma el poderse acostar ,sin embargo era pava mí una señal mortal, yjuzgue estar próximo el fin de su vida .La convulsión que se le había fixido en la garganta le impidió del todo el tragar, no solo qualquicra comida, bebida, ómedicamento, sino aun la propia saliva, la qual espesa yviscosa por la falta de fluido, la arrojaba de tiempo en tiempo fuera de la boca. En estos trece dias se tuvo la precaución de que quando arrojaba algún esputóse le limpiase al punto con un pañuelo, porque sisucediejra que alguna gota se pegase áel Exófago le promoviese la tos con tal Ímpetu, que podía quedar en el instante sofocada. Se intentó yrecurrió áel liso de las ayudas nutritibas, las que no obraron efecto alguno, porque óno las recibía, óprontamente las arrojaba. En suma consta en ei Proceso, que en estos trece dias sufrió tantos males la Enferma, que se mantubo en todos ellos incapaz de tomar medicina ,ni alimento alguno ,ypor los Ultimos cinco óseis dias perdió del todo la vísta, estubo sin sentimiento alguno en los pies ypiernas, el rostro se puso de un aspecto cadavérico, la extremidad de las manos ¡pálidas, señal que se observa en los que están ptó- 11v;.-• •Ítnnvír Vsu Cuerpo arrojaba utia exálacion semejante ála de' P ós° Cadáveres. Tenil una tan grande inflamación en la garganta, que le tnrecia estaba traspasada de espinas agudísimas, yla Cabeza dolorida que no nX tocarla con las manos, yhabiéndole aplicado algunos pedazos de nieve para refrescarle el grande ardor que sentía, se derretían inmediatamente como si estuvieran junto ael luego, por lo que en el principo de este ultimo yfatal estado se le administro eSacramento de la Extrema unción, ydesde este día quando v.olvm. el Medico avis.ta,la, fenia “iempte el cuidado de preguntar antes sí estaba viva, juzgando mlp scada instante se podía haber muerto. , 9El mismo Medico asegura que quando lo Uamaton reflex.onaba entre si mismo, como podia ser que se hubiese hallado la Enferma en un instante sana perfectamente, sabiendo el estado en que la había dexado, y que no poL dudar ser obra sobrenatural, óun estupendo mtlagro son estas sus propias palabras. Se atribuyó también auna espec'e de prodigio el que deseando con ansia la Enferma recibir el Santo Viatico^ en aquellos Ultimos días, se hizo la prueba dándole una Hostia que¡no estaba consagrada, ypudo, después recibir el hant0 . Sac,'a h ,rei?‘“!yestaYul lanzó el agua que había tomido para la posterior ablución ,est ue después de dos horas, ysin alguna irreverencia de as especies Sac - tales, que ninguna pareció. El prodigio de la total óinstantánea^ acion resulta de los hechos que quedan contestados por gos, que se han indicado áel principio, ymas por la experiencia oubstguíente del caso, que es como se sigue. R.ir> La tarde del aa de Abril, que era dia Viernes, el Señor Doctor Buccioloti, habla dexado ála Enferma, en el estado referido, J.J.l" b“s* el Señor Canónigo Salvatori ,que muchos días antes la »slst,%c°™ “ Director, precisado ápesar suyo, ádexarla para pasar aee. Romano, ácumplir su cargo de Confesor, dexo en su lugar a. ordinario de la Comunidad, encargando mucho ntodos, que en q^ualqmera hora de la noche que tubiese ia Enferma algu«a novedad, lo llamaran, yque no lo privaran del consuelo de asistirla en el ultimo Manee. Queda ion en la celda ámas del dicho Confesor ordinario, Sor Mana Teresa Francia. Religiosa, que fue examinada formalmente en epro »| sirviente del Monasterio llamada Clementina. Cerca, de las * che la Enferma se sintió mas debilitada ycon deseos, acaso mas que con esperanza, de cóger algun reposo, pidió áel Confesor flu rase áuna celda contigua: Cerca de las seis ymedia ^ le so r especie de letargo, que en breve se convirtió en parasismo,, quedando de‘ todo privada de sentidos, ytotalmente desmayada. ... .. La Monja Sor María Teresa, que estaba allí ,se animo inmediata, ypor instantes le tomaba el pulso, yse lo observaba, habiéndola oido también algunos pequeños suspiros, en cuyo estado duro cerca de media ¡hora. L» que sucedió en tal tiempo lo diremos con las propias palabras de la Enferma, que las dixo baxo de juramento en su declaración. ,, Apenas {dixo ella) fui sorprchcndida de aquel deliquio ,vi cerca de mi cama dos personas vestidas con un Abito semejante alos que llevan los Religiosos Franciscanos del Convento de Araceü ,ódel otro de San Francisco de Ripa. Una de estas personas era Muger, yla otra Hombre ¡La muger era ya de edad, abanzada ,vestida de una túnica ,con man- (V) wanto; en la cabeza tenía un velo negro, ydebaxo de él otro blanco, yreparé que era de una calidad de ropa, (Es vasta mal texida.) que se llama FilondenteaEl Hombre manifestaba en su aspecto la edad de cerca de cincuenta años, el rostro pálido,, delgado, ypenitente, yparecía que tenia por baxo délos ojos dos canales, ósurcos por continuo llan- to, mas no le vi las lagrimas; la barba no la tenia muy larga,, ysu color era obscuro, ónegro; su estatura regular, pero mas parecia. pequeña, que grande. Vestía un saco tosco, semejante áel de la Muger ,ylo cenia con una cuerda gruesa, en la qual vi, que habia quatro nudos, sobre. 1.a, túnica llevaba un Abito de lo mismo que la túnica, yámi parecer no llegaba mas que ála miiad de la pierna. Tenia puesta en la cabeza la capilla, ysu cara era de un aspecto benignísimo. Aunque yo no conocía quienes eran estas dos Personas. Religiosas, sin embargo sentí inmediatamente que se infundía en mi interior una particular consolación, que mis palabras no alcanzan iexplicar. Apoco después me. preguntó el Religioso con. estos precisos términos ;me conoces hija ?yesta misma pregunta me hizo la Religiosa. Yo les respondí ,álos dos, ,que no los conocía; entonces el dicho Religioso, que hasta aquel punto habia tenido las manos cruzadas sobre el pecho, las sacó yse baxó la capilla, que le cubría la cabeza, y áel hacer esto abrió las palmas acia mí, yvi que del medio de ellas salieron unos resplandécientes rayos, que me causaron grandísima sorpresa yespanto. Después de esto el dicho Religioso puso su mano derecha sobre el pecho del lado izquierdo ,del qual vi en pronto salir la misma resplandeciente luz, que yo habia visto en las palmas de las manos.- Vi. también en este instante un Viril, óCustodia en la mano de la Religiosa, yreconocí áel punto sin ninguna duda ,yme acordé de mi Padre San Francisco yde mi Madre Santa. Clara. Yo con grande alegría de espíritu ,ygozo interior ,les díxe: .Vos .sois mi Padre San Francisco, y,Vos mi Madre Santa Clara :me dixo San .Francisco que habia venido para sanarme, ySanta Clara añadió: para que yo trabajara. Réspondiles. que poco cuidado se me daba de no sanar ,porque lo que deseaba era irme ó el Cielo. A esto me replicó San Franciscos, Yo he venido porque lá voluntad de Dios, es que te pongas buena paraque trabajes por la Religión,porque las Religiones escasean de jugetos.Atal anuncio baxé la cabeza ,conformándome con la voluntad de Dios, yque de buena gana me quedaría en esta vida para cumplir lo que su divina Magestad me mandara. Después de esto me hizo San Francisco una dulce reprehensión con estas mismas palabras: Hija pocos son los que me han invocado. Repliquele áel punto, que yó no habia recurrido ;í él ni áotro algún Santo para sanar de mi mal, á'lo que me respondió. z=zTa lo se. Apenas acabó de pronunciar estas palabras, quando la. Madre Santa Clara con el Viril que tenia en la mano derecha me santiguó toda la circunferencia del pecho, estomago ybaxo vientre, yen aquel mismo acto en que me santiguó la Madre Santa Clara con el Viril, ademas déla increíble consolación quetube, me sentí inmediatamente libre del todo de aquellos fierisimos dolores, que hasta entonces me atormentaban. Quando acabó de santiguarme ,oí que me decia Santa Clara: Que en aquel punto habia yo renacido, Después San Francisco con la mino dere. cha me hizo la señal de la Cruz sobre la garganta, la qual produxñ en mí el mismo efecto queexperimenté quando me santiguó Santa Clara, quiero decir una grandísima interior consolación, yla total cesación de aquellos i* 'v 'dolores que en dicha aparte sufría ,habiéndose disipado del todo aquellas Apuntas de espinas, que yo había tolerado. Después de haber sido signada por San Francisco, con la Cruz sobre la garganta, medixo que yo estaba sana* yprosiguió haciéndome la siguiente admonición con estos precisos términos: Hija sé buena:sé muy observante déla Regla. Hija sábete que si nosotros los Fundadores viniésemos áeste Mundo,no conoceríamos ánuestros hijos-, ydirás ála Madre Abadesa que haga que las Monjas observen exdclamente la Santa Regla, Estas fueron las mismas palabras que yo oí de la boca de San Francisco álas que añadió Santa Clara inmediatamente. = ytu darás buen exemplo átus Compañeras. Finalmente San Francisco me dixo que seria mi Padre en todas mis aflicciones ycircunstancias ,y Santa Clara añadió que también seria mi Madre* yhabiéndome dado el Santo Patriarca su bendición con la mano, ySanta Clara con el Viril, yhaciéndome ambos la señal de la Cruz se desaparecieron. En aquel mismo instante volví del deliquio, ysentándome sobre la cama con los brazos abiertos, ycon un tono alto de voz empecé ágritar: No soy digna: No soy digna. Aestas palabras yademanes Sor Maria Teresa que estaba junto ála cama sentada en una silla se levantó toda espantada yme dixo: <Que te mueres? te mueres ?Yo le respondi: No me muero ya, no me muero ya. Y por el excesivo gozo que cenia me salieron álosojos las lagrimas, yseapoderóde mí un interior consuelo, que no pude hacer otia cosa, que arrojarme álos brazos de la dicha Sor Maria Teresa. ” Esta es la narración formal que hizo Sor Maria Inés en aquel primee jmomento ásus hermanas Religiosas, áel Confesor, áel Señor Doctor Buccioloti, yáel Director, yáquantos llevados de una devota curiosidad con* «urrieron áel Monasterio conducidos de la fama del prodigio sucedido el Sabado 23 de Abril, que se divulgó súbitamente por toda Roma, siendo de notar, que tres meses después, quando se formó el Proceso yAutos, se halló conforme ycóntexte en todo con lo que había dicho el Medico, ylas Monjas que lo declararon en aquel tiempo por relación en la misma forma, quede hecho propio lo contó la sanada. Unos efectos tan reales yverdaderos, superiores ála naturaleza, instantáneos en su operación, ypermanentes, son yserán prueba la mas cierta, é indubitable de no ser obra de una piadosa imaginación ,incapaz por sí misma de producir tales realidades, sino de ser una aparición verdadera y manifiestamente obrada por la virtud divina, que tiene en su mano el orden yel suceso de todas las cosas. La antes moribunda Sor Maria Inés asegura que en el mismo instante se sintió perfectamente sana, que no padecia ya ningún dolor asi en la cabeza como en la garganta ybaxo vientre ,que las costillas elevadas le volvieron ásu lugar ,que había recobrado la vísta, yel uso ymovimien- to en las piernas yel oido ,yrecobrado las fuerzas ,yque si no fuera porffjue se lo prohibió la Abadesa se hubiera levantado de la cama al instante para ocuparse en qunlquiora trabajo. En efecto ,la Religiosa Sor Maria Teresa Francia que estaba presente, yque se quedó asombrada quando le <oyó decir ála Enferma con un tono de voz .que mucho tiempo antes no 2otenia, aquellas palabras: No soy digna, no soy digna ,se espantó mas quando vió lo que se siguió Ala verdad, verá la Compañera pocos momentos antes sin fuerza para abrir la boca, moribunda ypostrada, yáun pron- to vsrla fortificada ,sostenerse sentada en la cama ,tratar ymanejar sw (VII ) icuerpo ypersona áqualqmítá parte que quería, llena de salud, con un Hj ]tülor natural, yun brío de viveza en el rostro, hablar con voz clara 2 iyexpedita ,yhacer sin fatiga todo el largo razonamiento de aquello que A/ V había visto yexperimentado ;cierto tal espectáculo era bastante ásorpreihenderla. 'En el mismo punto la recién sanada, ySor María Teresa quisieron hacer prueba aobre el fenómeno mas pertinaz, que por trece días enteros no le Ihabía permitido tragar ni una gota de agua. Tomó JaNovicia un baso de \agua de nieve que la tragó sin ninguna dificultad, experiencia que repi- Irió muchas veces ipresencia de qualesquiera personas que venían áverla de manera que se bebió por tres óquatro veces el agua, la limonada v todo lo quo se le daba. Se aumentaba mas la sorpresa de la prudente Relí- •giosa Sor María Teresa viendo que en los últimos momentos en q.ue había pulsado áSor Maiia Ines, pot tenet práctica en esto, la habia hallado el jpulso débil, febricitante, convulribo ,baxo, éintermitente; yahora en .un instante lo hallaba natutal ybueno,, sin mas que con una cierta debilidad, jque era indispensable, yno podía ser de otro modo después de una falta |de sustento de trece días, Le aplicó la mano áuna costilla que se le habia dislocado, yla halló vuelta ásu situación natural ,yponiéndole la mano sobre «lia no le ocasionó molestia alguna., siendo una parte en que iantes padecía tantos dolores. Yen suma para decirlo con sus mismas palabras: En un punto quedó ¡una ytomo renacida. La sorpresa yconmoción de la Celda presto se propagó -á todo el Convento ;yla Madre enfermera álas nueve de Italia, que es una hota antes de salir el Sol, llamada imaginó al instante, que aquel ruido era por la muerte de la Novicia. Fue al punto yla halló buena. Con el mismo susto vino el Confesor ,que se le avisó yestaba en la Celda contigua ,y después las Monjas una, áuna vinieron maravilladas, yse ponían al rededor de la cama de la Novicia ,la miraban como trocada en otra ,y llenas de admiración la escuchaban contándoles lo que le habia sucedido. Ningún remedio ,ningún sudor ,ningún crisis habia precedido, yfute una especie de combinación oportunísima, quando le volvió en aquella misma noche el curso de las orinas, que tanto tiempo antes no se había conseguido sin el doloroso uso de la geringa. Eran pasadas dos horas de la instantánea saltación quando sintió Sor María Ines que la bebida que habia tomado antes la estimulaba naturalmente. Le dieron una basija bastantemente capaz en la que se desahogó llenándola, mas de la mitad, lo que fue para todas las Monjas una nueva seguridad de la certeza yperfección del milagro. fie pensó desde luego al rayar del dia ,el llamar al Medico de cabecera, el Sr. Dr. Buccioloti ,el que vino al punto, yhalló al Convento en esta especie de confusión por lo que habia sucedido. Luego que entró en el ,Convento yfue ála Celda de la Enferma, que poco antes la habia desudo desauciada yagonizando, yla halló buena yperfectamente sana; Ial verla dixo :„que solo su aspecto manifestaba bastantemente el acaecido „prodigio ,ySil milagrosa saltación (y no suelen los Médicos confesar estos i„prodigios sin experimentar una razón de tales ideas)” quise por mi mismo Ihacer la prueba de su realidad, le tomó el pulso, la vi beber ytragaba. (.sin dificultad ,yla respiración la tenia libre por haber cesado las convuljsiones: yen suma, habían desaparecido todos aquellos funestos; ymortales. sin- (vm ) síntomas por los quales la habla en la tarde antecedente doxado desnudarla. Quedando asi convencido le preguntó por qué no se levantaba de ¡a cama? y»lg respondió, que había mandado la Abadesa que se estuviese en ella hasta qué* yo la viera en aquel estado, ypara que qualquiera aire no la refríara,y también porque aun le duraban ios vejigatorios. En el día siguiente Sor Maria Ines se vistió, se levantó libre, pasó á la Celda de su Tia, que estaba enferma, con la qual se quedó todo lo testante del dia ,ydespués se volvió ásu Celda ,donde continuó sus acostumbradas funciones como quando estaba sana. Después de este tiempo vive ytrabaja como si no hubiera padecido la mas leve incomodidad, ymuchos Petsonages de todo sexó que la conocían la visitaron ahora, y la hallaron como queda referido, ycomo todos ahora la ven monumento constante de las Divinas misericordias, yde la Omnipotencia de aquel Dios que mortrficat et vivifica! ,deduxit ad Inf.rot tí reducit. Por sola da gloria de este Poderoso Señor del Cielo yde la Tierra, y del Patriarca San Francisco ,yde la Virgen Santa Clara, por cuya intercesión se obró este prodigioso milagro ,se dá la presente relación sacada del Proceso, hecho yformado cotí las acostumbradas diligencias ante el Reverendísimo Señor Canónigo D. Candido Maria Fratini, Promotor Fiscal del Tribunal del Vicariato, ypor especial delegación del Eminentísimo Señor Cardenal Vicaria, juca constituido para el Proceso; el qual después de haberlo leído yconcmdado con su original exhibido por el Señor Francisco Mari, Notario para él deputado, se dignó Su Eminencia mandarle So publicase, como consta por el Decreto siguiente. Eminsntittimut, et Revercndistimut Dominas Jullius M. Tit. S. Savina, Sanche Romane Ecclesies Présbites Card.natis delta Sommaetia Sanctitsimi Doltiini nostri Picarias cfcAnitnum suum apptricnXo tlixit je atente perlcgisse, jaratas Tessium depositantes ,illarumque examina formalid in eidero Procesa contenta, et ex itiius lectura decrevit ,ptene conttare dictam tanationem eomprobatam esse ex juratit Sanatat, Testium Meiicorumjue depositionibus ,ideoque Ídem Eminentiisimut ,et Revel Teniissimut Dominut dictum Vrocetutn publicanii, relalioncm ejutdem Typis imprtttam evulgandi ad majorem Dei gtoriam ,ct Serapbici Patrit Sancti Francisei Astitientit, et Sínctx Ciarte dvotionem augendam benigne facultatem concetsit ,et impertitui fuit, sa Jattius M. Cardinalit delta SommagU» t'iciriut.itz Pro Domino Josepho Ciccooi Caut. Car Eminenlittimi ,et Revercndissimi D. Alma Urbis Cari. Vicar. Nol. ÍFrancitcut Mari Nol. Deputatus. CON LAS LICENCIAS NECESARIAS : IMPRESO EN ROMA POR CARLOS ANTONIO BARBIELLINI AÑO DE 1796. yREIMPRESO EN SEVILLA ENLA IMPRENTA MAYOR DE LA CIUDAD. AÑO DE 1797.