Los orígenes comerciales del fenómeno de la desmaterialización de la fachada en la arquitectura moderna. Transparencia y luz eléctrica
Abstract
En este artículo se analiza la tendencia a la desmaterialización de la piel exterior de los edificios que sirven al gran comercio urbano (almacenes y grandes almacenes clásicos). La función del comercio popular, extrovertida y ávida por exponer la mercancía y el interior del espacio comercial, tiende a la vitrificación de la fachada, generando una arquitectura muy transparente incluso antes de que la transparencia fuese un valor de modernidad. En las horas nocturnas el edificio comercial transparente es un edificio que brilla, explotando el reclamo de la luz eléctrica para cosificar la arquitectura, como si se tratase de una mercancía más.
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REVISTA EUROPEA DE INVESTIGACIÓN EN ARQUITECTURA 10 Rafael Serrano Sáseta Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla. Departamento de Historia, Teoría y Composición Arquitectónica. Universidad de Sevilla / [email protected] Los orígenes comerciales del fenómeno de la desmaterialización de la fachada en la arquitectura moderna. Transparencia y luz eléctrica / The commercial origins of the phenomenon of dematerialization of the facade of modern architecture. Transparency and electricity REIA #02 / 2014 208 páginas ISSN: 2340–9851 www.reia.es Arquitectura del comercio, Grandes almacenes, Transparencia, Iluminación eléctrica, Desmaterialización arquitectónica /// Retail Trade Architecture, Department Stores, Transparency, Electric lighting, Architectural dematerialization En este artículo se analiza la tendencia a la desmaterialización de la piel exterior de los edificios que sirven al gran comercio urbano (almacenes y grandes almacenes clásicos). La función del comercio popular, extrovertida y ávida por exponer la mercancía y el interior del espacio comercial, tiende a la vitrificación de la fachada, generando una arquitectura muy transparente incluso antes de que la transparencia fuese un valor de modernidad. En las horas nocturnas el edificio comercial transparente es un edificio que brilla, explotando el reclamo de la luz eléctrica para cosificar la arquitectura, como si e tratase de una mercancía más. This article describes the phenomenon of dematerialization of the outer skin of the buildings that serve the retail trade (Department stores and warehouses classics). Large buildings for retail trade result in an extrovert and avid architecture for displaying goods. It is an architecture that seeks exposing his inner space. So the facade is constructed with increasing glass surface and a very transparent architecture is generated even before that transparency is a value of modernity. At night the large department stores are buildings that shine. The effect of electric light is used as attraction in order to reify the building and treat it as if it were a commodity more.
1– Anuncio publicitario (1849): El edificio se abre como un libro, explicando suinterior, que se utiliza como motivo publicitario. Fuente: Archivos de la Belle Jardinière. REIA #2 Rafael Serrano Sáseta — Los orígenes comerciales del fenómeno de la desmaterialización de la fachada en la arquitectura moderna. Transparencia y luz eléctrica pág. 165 Históricamente, la arquitectura para el comercio moderno se ha caracterizado por ser marcadamente extrovertida y expansiva. En los anuncios gráficos en los que el motivo publicitario del establecimiento es el edificio mismo –y no los artículos a la venta en su interior–, la fachada, cuanto más noble y monumental mejor, es sin duda un reclamo de primera magnitud. Sin embargo ésta se deforma a menudo en la representación, porque lo que de verdad interesa mostrar es la mercancía en su medio natural, o sea, el espacio interior. No es raro, incluso, que la fachada, molesta tapadera, quede reducida a su mínima expresión, (fig. 1) o se elimine totalmente para abrir a la vista el interior como si de una casa de muñecas se tratase. Lo que se obtiene así es una sección explicativa del edificio que traduce esa psicología abierta que lo caracteriza. (figs. 2 y 3) Esto que vemos idealmente alcanzado en la representación publicitaria, inspira en el fondo toda una corriente evolutiva de la piel exterior de este género de edificios a lo largo de su historia. La aspiración obsesiva a la fachada transparente solo desaparece con la generalización de nuevas tecnologías de iluminación y de ventilación que permiten la autonomía del espacio interior mediante sistemas cerrados. Las primeras fachadas de grandes almacenes mayoritariamente opacas aparecen en Europa durante los años 30, coincidiendo precisamente con la generalización de la transparencia como un valor positivo de la arquitectura moderna. (fig. 4) El relato de la conquista paulatina de la fachada del gran almacén por parte del vidrio, debe sin duda comenzar por el nacimiento del escaparate y su evolución posterior. Más globalmente, para entender la evolución de la fachada del edificio comercial en general, es importante tener en cuenta que se trata de una arquitectura que se hace desde fuera hacia dentro. Como indican algunos textos de estudiosos en la materia, en el primitivo local comercial de la ciudad, la única zona en la que el comerciante gasta su dinero contratando a un arquitecto es la fachada exterior. Según Francis Courpotin… “…hay que reconocer que en la mayoría de los casos el artista sólo está presente en pequeñas dosis en la producción del espacio de la boutique, del escaparate y de los locales comerciales de las galerías. Quizás sólo se le encuentra en la fachada, ordenando huecos y superficies llenas.”1 1. COURPOTIN, Francis. “De la boutique sur rue au magasin : Construction et aménagement”. En: La boutique et la ville : Commerces, commerçants, espaces et clientèles, xviè-xxè siècle : actes du colloque des 2, 3 et 4 décembre 1999. Textes réunis et présentés par Natacha COQUERY. Tours. Université François Rabelais, 2000. p. 324. Rafael Serrano Sáseta Los orígenes comerciales del fenómeno de la desmaterialización de la fachada en la arquitectura moderna. Transparencia y luz eléctrica
2– La desmaterialización de la fachada enla arquitectura del comercio moderno es el resultado de un afán por exteriorizar su interior. Fuente: Collection Debuisson. 3 – Publicidad de los almacenes de novedades Aux Statues de St.-Jacques. Elrecurso a la representación en paralelo de interior y exterior del edificio. Fuente: Bernard Marrey. REIA #2 Rafael Serrano Sáseta — Los orígenes comerciales del fenómeno de la desmaterialización de la fachada en la arquitectura moderna. Transparencia y luz eléctrica pág. 166 La boutique se construye hacia el transeúnte de la calle. En los comercios primitivos la distribución interior es bastante sobria y funcional, como muestra René Favier en su estudio sobre las mercerías de Grenoble en el siglo xviii.2 Se trataba, según él de “...espacios desnudos, espacios de trabajo antes que nada, que nunca dejaban entrever los gustos del comerciante en materia de decoración o de arquitectura interior.”3 Hector Lefuel cita sin embargo un artículo de la revista L’Ermite de la Chaussée-d’Antin, aparecido el 8 de noviembre de 1811: “Cada vez es más rebuscada y elegante la decoración exterior de las boutiques, de manera que cuando alguna de ellas se pone en venta, el perito que va a tasarla redacta la mayor parte de su informe en la misma calle.”4 Al parecer, lo que diferencia en origen la actividad comercial de la residencial en las calles de la ciudad es fundamentalmente el cartel, l’enseigne que anuncia lo que allí se vende. La primera evolución de la fachada comercial es en efecto la de dicha enseigne: “Primitivamente es la mercancía misma la que sirve de enseigne [...] Más tarde se sustituye ésta por su representación [...] Luego es el cartel [el tableau d’enseigne, perpendicular a la fachada] el que hace su aparición, de chapa o de zinc, donde se representan los atributos del comercio, al principio muy sencillamente, luego de manera cada vez más compleja. Pero el cartel también va a desaparecer 2. Fernand Braudel recuerda el origen etimológico del término “mercería”: “viene del latín merx, mercis, la mercancía en general”. Las mercerías deben ser consideradas los primeros comercios puros, ejerciendo de intermediarios entre el artesano que fabrica y el cliente, sin modificar o modificando levemente la mercancía. (BRAUDEL, Fernand. Civilisation matérielle, économie et capitalisme, xve-xviiie siècle. T. II. París. Colin, 1979. p. 93.) 3. FAVIER, René. “Faiseurs de rien, vendeurs de tout. Les merciers de Grenoble au xviiiè siècle”. En: Natacha COQUERY, op. cit., p. 104. 4. LEFUEL, Hector. Les boutiques parisiennes du Ier Empire, ou Collection de maisons de commerce de Paris et des intérieurs les mieux décorés. París: Albert Morance, 1926. p. 13.
4– Maqueta del nuevo proyecto de los grandes almacenes Galeries Lafayette deParís (1936, arq.: Pierre Patout). Ejemplo pionero en Europa de sistema cerrado. Fuente: Archivos Galéries Lafayette. REIA #2 Rafael Serrano Sáseta — Los orígenes comerciales del fenómeno de la desmaterialización de la fachada en la arquitectura moderna. Transparencia y luz eléctrica pág. 167 progresivamente, se acaba pintando directamente sobre el muro, sobre las puertas, sobre la devanture.”5 La palabra francesa devanture, que se traduce normalmente al castellano como “escaparate” se ha utilizado en el pasado, durante mucho tiempo, para designar toda la fachada de delante (devant) del edificio comercial. “El Larousse recoge esta acepción todavía en 1929.”6 En 1863, el Littré habla también de devanture como el “revestimiento de ebanistería de la fachada a la calle de la boutique”, acepción que data de 1811. En 1859 se produce una mutación metonímica por la que se comienza a utilizar el término para referirse también a “la disposición de mercancías expuestas en el escaparate de un almacén.”7 Aunque sea semánticamente, gracias a ese deslizamiento metonímico del elemento que es contenido al que contiene, la mercancía ocupa aquí el mismo lugar que la fachada o antigua devanture del edificio. El motor de esta evolución de l’enseigne a la devanture es la necesidad del comerciante de atraer la atención del transeúnte. El transeúnte aparece con las aceras. Anteriormente a las aceras el escaparate no tiene mucha razón de ser, ya que no puede ser fácilmente observado sin bajarse del vehículo. Sólo es posible la aparición de escaparates en los pasajes, lugares específicamente peatonales.8 En las calles más comerciales de las grandes ciudades, el adecentamiento de la calzada llevado a cabo a comienzos de siglo xix, y la aparición de zonas específicas para el peatón, invita al paseo a pie de los componentes de 5. REINHAREZ, Claudine y CHAMARAT, Josseline. Boutiques du temps passé. París: La Connaissance, 1977. p. 17. 6. Dictionnaire Historique de la Langue Française Robert. 7. Ibid. 8. HAUTECOEUR, Louis. La Revue de Paris. París. 1933. p. 822. Sobre los pasajes Cfr.: GEIST, J. F. Le Passage. Un type architectural du xixe siècle. Bruselas: Pierre Mardaga, 1989.
ciertas clases acomodadas, –“la silla de manos cae en desuso. Los grabados de la época muestran a los ricos parados en la calle entre los curiosos.”9 Todo ello contribuye al desarrollo formal de la fachada del local comercial, así como de su escaparate. En algunos casos son los propios comerciantes los que incentivan la urbanización de las calles e incluso la creación misma de calles de acceso a sus comercios. Desde octubre de 1843, Siméon Mannoury, director de los almacenes de novedades Au Petit Saint-Thomas… “…manda realizar aceras con pavimento de granito, de un ancho de 1,80 metros delante de su establecimiento. [...] No se trata de obras menores, teniendo en cuenta que la longitud de la fachada del almacén era de 79,60 metros.10 [...] Antes de esto, sólo unos mojones delante de la fachada evitaban el impacto de los contados vehículos.”11 Por otra parte, no podemos pasar por alto la importancia de la tecnología del vidrio en la evolución de la fachada comercial. Sin la invención del vidrio colado en 1688, por Lucas de Nébéon, el escaparate como elemento importante de la fachada no hubiese podido desarrollarse. 9. CAHEN, Léon. Revue d’Histoire Moderne. París. 1926, p. 191. 10. Archivos de París, VO11 Carton nº 176. Affaires Générales Ponts-et-Chaussées, trottoirs devant les propriétés, rue du Bac, nº 23, 1843 et 1844. 11. Comtesse LAETITIA. Supplément de la Revue Illustrée. 1817. JUILLARD, Béatrice. Les magasins de nouveautés à Paris, de 1810 au début du xxe siècle. Tesis doctoral. Lille: Universidad de Lille 3, 1997. p. 256. REIA #2 Rafael Serrano Sáseta — Los orígenes comerciales del fenómeno de la desmaterialización de la fachada en la arquitectura moderna. Transparencia y luz eléctrica pág. 168 5, 6– Evolución de la fachada de los almacenes Au Petit Saint-Thomas desde 1824 hasta 1840. Fuente: Tétart-Vittu.
7– Exterior de los almacenes Au Pygmalion en 1844. La superficie transparente se extiende desde la planta baja hacia la parte superior del edificio. Fuente: Georges Renoy. REIA #2 Rafael Serrano Sáseta — Los orígenes comerciales del fenómeno de la desmaterialización de la fachada en la arquitectura moderna. Transparencia y luz eléctrica pág. 169 Al aumentar la superficie acristalada se resolvía en parte el problema de la iluminación interior, y al mismo tiempo, se posibilitaba la visión de los productos en venta desde el exterior. Así y con todo, el uso de este material sólo se generaliza en el transcurso del siglo xix, convirtiéndose en un elemento distintivo y definitorio de los edificios de almacenes y comercios desde antes incluso de 1850.12 La evolución de la ventana tradicional al escaparate es explicada por Françoise Tétart-Vittu, directora del Museo de la Moda de París, de una manera brillante, con ayuda de la sencilla comparación de dos imágenes que corresponden a dos momentos diferentes de la fachada principal de los almacenes Au Petit Saint-Thomas en los años 1824 y 1840 (figs. 5 y 6).13 El almacén se hace transparente, en primer lugar, al nivel del peatón, pero muy pronto el vidrio ganará terreno en zonas superiores de la fachada del edificio. En Londres el primer almacén con una planta superior accesible a clientes, abarcando los escaparates ambas alturas en continuidad, parece ser el Swan & Edgar Warehouse en 1837.14 En una imagen del exterior de los almacenes Au Pygmalion de 1844 podemos observar cómo el edificio se encuentra en pleno proceso de apertura. Las ventanas superiores se ensanchan. Las únicas zonas ciegas que van quedando en los muros se utilizan para colocar anuncios que hacen alusión a los diferentes artículos vendidos o al reclamo del precio fijo. (fig. 7) El elemento escaparate nace así a partir del elemento ventana, invirtiendo sus términos, de manera que si una de las funciones de ésta era la de poder 12. LEMOINE, Bertrand. Les passages couverts à Paris, Mémoire de diplôme. París. U.P.A. 6, 1978. p. 33. 13. TÉTART-VITTU, Françoise. Au paradis des dames : nouveautés, modes et confections. 1810-1870. Catalogue de l’exposition tenue au Musée de la Mode et du Costume de Paris en 1992. París. Musée de la Mode et du Costume, 1992. 14. ADBURGHAM, Alison. Shops and Shopping. 1800-1914. 3ª ed. Londres: George Allen and Unwin, 1981. p. 96.
REIA #2 Rafael Serrano Sáseta — Los orígenes comerciales del fenómeno de la desmaterialización de la fachada en la arquitectura moderna. Transparencia y luz eléctrica pág. 170 ver el exterior desde dentro del edificio, la de aquel es básicamente poder ver el interior del edificio, junto con lo que contiene, desde fuera. El cambio formal de ventana a escaparate, independientemente del aumento de superficie es, como advertimos al leer los textos de Louis Hautecoeur, muy paulatino. Los primeros escaparates, los que este estudioso del fenómeno encuentra en 1850 en ciertos almacenes de novedades parisinos donde comienzan a desarrollarse en extensión –la Belle Fermière, Aux Colonnes d’Hercule, Au Colosse de Rhodes, Au Carrefour Drouot–... “...se dividen todavía verticalmente mediante montantes metálicos, y se encuentran ornados con balaustradas clásicas. En 1861, en los almacenes Au Grand Condé, situados en el cruce de la calle de Seine y la calle de l’École-de-Médecine, los escaparates llegan a la entreplanta, pero las ventanas de los niveles superiores están todavía tratadas como las de los edificios residenciales.”15 La matriz de la que surge la fachada del gran almacén moderno es, como vemos aquí, la de la fachada del edificio residencial anónimo de la gran ciudad. Sin duda son los huecos de planta baja los que más rápidamente evolucionan hacia formas que satisfacen la nueva función, adaptando innovaciones que contribuyen a esto mismo y dejando un poco retrasada la evolución formal de los huecos más altos del edificio. En 1851, Charles Knight describe los espectaculares almacenes de St. Paul’s Churchyard : “Sus fachadas presentan acristalamientos ininterrumpidos desde el techo hasta el suelo, sin marcos horizontales aparentes y montantes de latón. Podemos apreciar también aquí una nueva moda introducida recientemente en la iluminación de escaparates, gracias a la cual, los productos de la combustión del gas son expulsados al exterior, en vez de quedarse dentro del local. Las lámparas se cuelgan fuera, contando con un elemento reflector que envía la luz hacia los productos que están expuestos”.16 (fig. 8) Con la construcción de edificios específicos para la función comercial, cada vez menos deudores de otros géneros arquitectónicos, el fenómeno de la desmaterialización de la fachada adquiere una dimensión mayor. La preponderancia que se da a la visión de la mercancía deja muy frecuentemente el dibujo de la fachada en un segundo plano. En esta arquitectura específica para el comercio, la fachada completa, como antes la zona de planta baja de los locales, tiende a ser apenas el esqueleto de líneas estructurales imprescindibles. Es la mercancía –y eventualmente su anuncio- la que realmente “construye” la fachada. Ahora bien, esta inmaterialización o progresiva transparencia de la piel del edificio tampoco debería entenderse como el resultado de una reducción. La imagen buscada en el gran almacén es la de la desmesura, la del exceso más bien que la del vacío. “El almacén parecía reventar y expulsar su exceso a la calle”, nos dice Emilio Zola de los grandes almacenes Au Bonheur des Dames.17 15. Louis HAUTECOEUR, loc. cit. p. 826. 16. KNIGHT, Charles. London. Vol. V. Londres: Henry G. Bohn, 1851. p. 327. 17. ZOLA, Emilio. Au Bonheur des Dames (París, Lacroix, 1882). París: Flammarion, 1971. p. 75. (trad. cast.: El paraiso de las damas). 8– Argyll Warehouse, 246-248 Regent St., Londres, 1853. Lunas de vidrio a todo lo largo de la planta baja que hacen aún más pesada la composición superior. Fuente: Abdurgham.
Un cronista de 1874 al entrar en los grandes almacenes de Printemps nos transmite su asombro: “La acumulación de mercancías sobrepasa toda imaginación. (...) La verdad es que el contenido ha conseguido reventar el contenedor.”18 (fig. 9) El gusto que se impondrá posteriormente puede quizás, como hace también Alison Abdurgham, considerar antiestético este alarde ostentoso de acumulación. De lo que se trataba además era de dar a conocer al posible cliente, aún en el exterior, la variedad de elección en el contenido del almacén.19 La fachada, con sus escaparates, funcionaba como catálogo básico del establecimiento. Quizás, el ejemplo de fachada-escaparate más radical sea el Gran Bazar de la calle de Rennes, construido en 1902 por el arquitecto Henry Gutton. (fig. 10) En una publicación de la época la fachada es descrita en los siguientes términos: “Al dejarse el canto del forjado que los separa a 80 centímetros de las grandes lunas de fachada, los dos primeros pisos parecen estar unificados en la misma. Unas repisas de vidrio se sitúan detrás de los planos de cristal y a todo lo alto de los mismos. Las líneas de la arquitectura, más apagadas, sirven de marco a la diversidad de objetos de color que se presentan sobre tales repisas. De esta manera, cada vano se convierte en un inmenso escaparate.”20 En estos años del cambio de siglo se llega en todas las grandes ciudades de Europa a un punto culminante de esta evolución. En la fachada de los grandes almacenes Tietz de Berlín, reconstruida por los arquitectos Sehring, Zauber y Lachmann en 1898, la superficie acristalada ya sólo respeta los últimos bastiones pétreos: el desarrollo en vertical de las puertas 18. FLAVIER, L’Illustration : 1º semestre 1874. p. 202. 19. ADBURGHAM, Alison. op. cit., p. 143. 20. L’Architecte, février 1907. Citado por MARREY, Bernard. Les grands magasins des origines à 1939. París: Picard, 1979. 9 (Derecha)– Exterior de los almacenes Au Tapis Rouge en una imagen de 1860. El edificio quiere dar la apariencia de estar repleto, desbordado de géneros. La fachada queda reducida a elementos estructurales imprescindibles. Fuente: Museo Carnavalet. 10 (Arriba)– Gran bazar de la rue de Rennes (1902, arq.: Henry Gutton). El ejemplo más radical de fachadaescaparate. Fuente: Bernard Marrey. REIA #2 Rafael Serrano Sáseta — Los orígenes comerciales del fenómeno de la desmaterialización de la fachada en la arquitectura moderna. Transparencia y luz eléctrica pág. 171
REIA #2 Rafael Serrano Sáseta — Los orígenes comerciales del fenómeno de la desmaterialización de la fachada en la arquitectura moderna. Transparencia y luz eléctrica pág. 178 segregación de las zonas de venta y las zonas de almacenamiento o auxiliares lo resuelve originalmente introduciendo niveles intermedios en lo que el denomina “Intermediate Stock Floor System”. (fig. 25) Se prefiere la transparencia del edificio, entendida ya como un valor identificativo de la modernidad, a las soluciones cerradas, que van a aplicarse sobre todo en ciertas configuraciones de centros comerciales suburbanos que proliferarán en los años de la posguerra. Además, en los ejemplos opacos o semitransparentes, tanto las bandas verticales como las bandas horizontales son utilizadas como reclamos luminosos por la noche. El gran almacén, buscando nuevas franjas de consumo, extiende sus horarios más allá del final de la jornada laboral media, explotando asimismo el gancho que la noche tiene para la función comercial como momento mágico y festivo. Así es como se convierte en edificio nocturno, es decir, en edificio cuya arquitectura no depende tanto del sabio juego moderno de los volúmenes bajo la luz diurna, sino en el poder de reclamo de la luz eléctrica, posiblemente posmoderno.Ahora bien, en los primeros grandes almacenes, a finales del siglo xix y comienzos del xx, la utilización sistemática de la luz eléctrica ha de ser interpretada como un signo de modernidad. A la caída del sol, desde luego el edificio transparente es un edificio que brilla. La luz que irradia hacia el exterior contribuye también a ser metáfora de su propio carácter extrovertido. En la noche urbana 26– Grandes almacenes del Louvre de París entorno al año 1890. Utilización ostentosa de la luz eléctrica como reclamo. Fuente: Alfred D’Aunay. 27– Fiesta de inauguración del edificio de ampliación de los grandes almacenes Au Printemps de París en 1910 (arq.: René Binet). La multitud, a contraluz, atraída por la luz cegadora que sale del interior del nuevo edificio. Fuente: Printania.
28 (Arriba)– Publicidad de los grandes almacenes Au Bon Marché de París (1910 aprovechando el interés producido por elpaso del cometa Halley. Fuente: Michael B. Miller. 29 (Debajo)– Grandes almacenes Au Bon Marché de París en 1914. Los edificios iluminan la noche de la ciudad. Fuente: Michael B. Miller. 30 (Derecha)– Imagen publicitaria de los grandes almacenes Au Printemps de París, datada en los primeros años del siglo XX. Fuente: Archivos del Bon Marché. oscura de antes de la luz eléctrica hemos de considerar estos grandes edificios como auténticos focos de atracción por la luz que emiten. La ciudad comienza a brillar, a iluminarse, por sus grandes almacenes, que se convierten en lugares privilegiados, lugares de encuentro, lugares luminosos. Al menos en este aspecto los almacenes se diferencian del resto de grandes edificios generados por la arquitectura del xix. Ni las estaciones ni los grandes hoteles son importantes por el manejo que se hace en ellos de la luz. La utilización de la luz eléctrica que se hace en los primeros edificios comerciales a comienzos del siglo xx es sin duda ostentosa. No se trata tanto de crear unas buenas condiciones lumínicas en el interior del edificio para la práctica a la que éste está destinado, como de sorprender al público con el nuevo invento y así atraerlo hacia el interior del local. En muchos casos las bombillas son dispuestas de manera que puedan ser vistas desde el exterior del edificio y que su luz pueda extenderse por aceras y calles. (figs. 26 y 27) El que los grandes almacenes apuesten claramente por el nuevo invento de la luz eléctrica, los convierte, si no lo eran ya antes, en objetos de la más extrema modernidad. “Los grandes bazares, dice un texto de 1881, son los primeros edificios de la gran ciudad del futuro. Su luz eléctrica continuará dando la claridad del sol durante la noche.” La prestancia y el interés plástico que tiene el edificio como fuente de luz en la noche es un tema explotado publicitariamente en gran medida por grandes almacenes parisinos como el Au Bon Marché o el Au Printemps. (figs. 28 y 29) La imagen del gran almacén nocturno, tiene además otras connotaciones interesantes desde el punto de vista arquitectónico y urbano. En el gran almacén transparente, inundado de luz, los aspectos materiales de la arquitectura, efectivamente se diluyen, pasando a un segundo plano. El edificio completamente desmaterializado se cosifica, se abstrae REIA #2 Rafael Serrano Sáseta — Los orígenes comerciales del fenómeno de la desmaterialización de la fachada en la arquitectura moderna. Transparencia y luz eléctrica pág. 179
de su entorno urbano, sumido en la oscuridad relativa. Precisamente lo que va buscando la función comercial: el convertir al edificio mismo en mercancía. El gran almacén entero es así el obsequio que el sumiso dependiente hace a su clienta que, con el rostro encendido, lo observa entre asombrada y dubitativa en una imagen publicitaria de los grandes almacenes Au Printemps. (fig. 30) Referencias bibliográficas Alison ADBURGHAM, Shops and Shopping 1800-1914, Londres, Allen and Unwin, 1964. D’AUNAY, Alfred, Le Louvre, Grand Hôtel et Grands Magasins, Paris, Tolmer et cie., s.d. François FARAUT, Histoire de la Belle Jardinière, Paris, Belin, 1987 Louis HAUTECOEUR, “De l’échoppe aux grands magasins”, en La Revue de Paris, 1933. Paul JARRY, Les magasins de nouveautés. Histoire rétrospective et anecdotique, Paris, A. Barry et fils, 1948. Béatrice JUILLARD, Les magasins de nouveautés à Paris, de 1810 au début du xxe siècle, Lille, 1997, Tesis doctoral dirigida por Alain Plessis. Fernand LAUDET, La Samaritaine, París,Dunod, 1933. Pierre MAC ORLAN, Le Printemps, Gallimard, París, 1931. Bernard MARREY, Les grands magasins des origines à 1939, Picard, París, 1979. Michael B. MILLER, The Bon Marché. Bourgeois Culture and the Department Store, 1869-1920, Princeton, Princeton U.P., 1981. Gilles NORMAND, Les entreprises modernes. Le grand commerce de détail, París, Perrin, 1920. Louis PARNES, Planning Stores that pay, s/l, F.W. Dodge Corp., 1948. Georges RENOY, Paris naguère. Grands Magasins, Zaltbommel, Bibliothèque européenne, 1978. Ludovica SCARPA, Martin Wagner und Berlin. Architektur und Städtebau in der Weimarer Republik, Berlin, Friedr. Vieweg & Sohn, 1986. Franz Schulze, Mies van der Rohe, una biografía crítica, Madrid, H. Blume, 1986. VV.AA., Printania. Cent ans de jeunesse, Revue du personnel des entreprises du groupe Printemps, París, 1965. (Fondos de la Biblioteca Histórica de la Ciudad de París, BHVP) Jan WHITAKER, How the American Department Store Fashioned the Middle Class, Nueva York, St. Martin’s Press, 2006. Hans M. WINGLER, The Bauhaus, Cambridge, MIT Press, 1969. Charles d’YDEWALLE, Au Bon Marché, de la boutique au grand magasin, París, Plon, 1965. Jacqueline y Roger ZIMMERMANN , M. Chauchard des grands magasins du Louvre. Contribution à l’étude des grands magasins parisiens et à l’histoire de leurs fondateurs, Paris, 1994, Trabajo de investigación no publicado (Fondos de la Biblioteca Histórica de la Ciudad de París, BHVP). Emilio ZOLA, Au Bonheur des Dames, París, Lacroix, 1882 (utilizada la edición de bolsillo de Flammarion publicada en 1971. Existe traducción castellana: El paraiso de las damas). REIA #2 Rafael Serrano Sáseta — Los orígenes comerciales del fenómeno de la desmaterialización de la fachada en la arquitectura moderna. Transparencia y luz eléctrica pág. 180