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Federica Montseny, un estudio de caso. Una mirada feminista a los años 30 del siglo XX

Girón Sellés, Amparo

Abstract

La historiografía feminista en España ha conseguido en las últimas décadas despertar el interés por las mujeres y su impronta en trabajos de investigación social con perspectiva de género o sin ella. Se ha demostrado que la categorización histórica que se ha hecho de las mujeres está sometida a los efectos de la cultura y la acción humana pudiéndose apreciar, una utilidad política y social en las observancias de las mujeres, sus experiencias y sus modos de vida. Uno de los periodos más activos y que se observa esto con mayor interés, es el de los años 30 del siglo XX, donde las mujeres tomaron un protagonismo sin igual con conductas libertarias y de emancipación de la mano de la educación y el discurso anarcofeminista. Una época llena de altibajos donde se aprecia una dicotomía social en los grupos de mujeres que harán que confluyan, por un lado, las mujeres femi-nistas y por el otro las anarquistas, aun siendo la misma lucha, la de la igualdad. Mujeres como Federica Montseny tratarán de paliar con una incansable actitud emancipatoria y revolucionaria las desigualdades de género de su época, llegando incluso a institucionarse para conseguirlo.

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3 4 ¿Qué es pues la mujer? Un ser preciso, indispensable en la sociedad, a quién desde la vida, la humanidad entera que a todos proporciona mayor o menor felicidad. Pero para conocerla, no debemos contentarnos con examinar a la mujer de hoy; debemos estudiarla lo mismo cuando disfruta de su plena libertad que cuando gime oprimida por la negra esclavitud; debemos estudiarla en las diferentes edades y con esto desarrollaremos nuestro segundo punto. ¿Qué representación ha tenido, tiene y tendrá la mujer en la sociedad? Martina Castells Ballespí Fragmento del discurso de presentación de su Tesis Doctoral el 5 de octubre de 1882 La mujer era un auténtico cero a la izquierda, yo lamentaba mucho haber nacido mujer (...) Concha Liaño Cofundadora Agrupación Mujeres Libres Una historia sin la mitad del género humano es menos que media historia Gisela Bock Historiadora 5 AGRADECIMIENTOS Seré breve y concisa en este apartado de no obligado cumplimiento académico, aunque sí de obligada carga moral. Quiero agradecerle ante todo a mi marido, al que amo profundamente, el aguantar mis ausencias y mis ataques de pánico ante la posibilidad de no ser capaz de asumir con éxito y a tiempo este empeño por hacer un trabajo Fin de Máster digno de este tribunal. A mis hijos Álvaro y Víctor por entender lo que hago y sentirse orgullosos. Por otra parte, agradecer la inestimable colaboración del Dr. Rafael González Galiana, para mí y para otros muchos que le conocen y estiman, simplemente Rafael y como no, al Dr. Alberto Carrillo por su ayuda incondicional aun cuando su cotutorización no le sea reconocida en los ámbitos académicos correspondientes. Siempre un amigo, lo que le agradezco y valoro profundamente. Agradecimiento también al Dr. Miguel Vázquez por aceptar en un primer momento dirigir este trabajo y que a pesar de su retiro académico temporal se ofreció para cualquier ayuda que necesitase. La amabilidad y la buena disposición de los encargados del Centro documental de la Memoria Histórica de Salamanca, cuyos nombres desgraciadamente no recuerdo, a los que doy las gracias de corazón, así como a Juán Cruz, de la Fundación Anselmo Lorenzo de Madrid cuya colaboración y sobre todo amabilidad no quiero dejar de agradecer. Del mismo modo, por su ayuda y estima les doy las gracias también al personal de la biblioteca de la Facultad de Comunicación, José, Yolanda, Natalia y Rodrigo, un lugar que ha sido en este tiempo de producción mi segunda casa. A mi querida amiga Christie Snowdon por su colaboración con las traducciones en inglés y por su continua positividad y ánimo. Gracias por comprender también mis ausencias y mis olvidos. Y por último y no por eso menos importantes, las gracias también a Ximena, Guillermo, Ismaray, Itzel, Laura, Santiago, Manuel..., nombres que siempre llevaré en el corazón y que, de una manera u otra, con sus palabras de ánimo y sus consejos me ayudaron en este trabajo de investigación. Espero de corazón no defraudar. 6 7 ÍNDICE Agradecimientos ......................................................................................................... 5 Resumen ..................................................................................................................... 8 CAPÍTULO I. Introducción ........................................................................................ 9 1.1. Presentación ...................................................................................................... 1.2. Sobre el periodo temporal escogido ................................................................. 1.3. Interés del tema, justificación y antecedentes .................................................. 1.4. Sobre el objeto de estudio escogido ................................................................. 1.5. Objetivos .......................................................................................................... 1.6. Cuestiones de la investigación. Las hipótesis ................................................. 1.7. Metodología ..................................................................................................... 1.7.1. Método ................................................................................................. 1.7.2. Fuentes ................................................................................................. 1.8. Marco teórico, histórico y sociocultural ........................................................... 9 13 15 17 18 19 19 20 22 24 CAPÍTULO II. Conceptualización de ideas y corrientes .......................................... 2.1. Leve referencia al Anarquismo ....................................................................... 2.2. Feminismo como teoría ................................................................................... 2.2.1. Una breve introducción .......................................................................... 2.2.2. Historia y trayectoria del feminismo ...................................................... 2.3. La construcción del Anarcofeminismo ............................................................ 29 29 31 31 32 46 CAPÍTULO III. La mujer española en la década de los años 30 ............................... 3.1. La mujer como objeto de derecho ................................................................... 3.2. Situación civil y política de la mujer: cambios legislativos ............................ 3.3. La educación y la sexualidad de la mujer como vía de emancipación ............ 3.4. Las mujeres del POUM ................................................................................... 3.5. la estética del relato anarcofeminista ............................................................... 55 55 56 58 61 63 CAPÍTULO IV. La figura de Federica Montseny en su contexto histórico ............... 73 CAPÍTULO V. Evidencias del feminismo en el discurso de Federica .................... Montseny. Un estudio de caso 5.1. “La mujer, problema del hombre ..................................................................... 5.2. Algunos fundamentos previos a tener en cuenta ............................................ 5.3. Evidencias de feminismo en el discurso de Federica Montseny ..................... 5.4. Procedimiento de análisis ................................................................................ 87 87 87 89 90 CAPÍTULO VI. Discusión y conclusiones ................................................................. 101 REFERENCIAS ......................................................................................................... 107 ANEXOS ..................................................................................................................... 113 8 Resumen La historiografía feminista en España ha conseguido en las últimas décadas despertar el interés por las mujeres y su impronta en trabajos de investigación social con perspectiva de género o sin ella. Se ha demostrado que la categorización histórica que se ha hecho de las mujeres está sometida a los efectos de la cultura y la acción humana pudiéndose apreciar, una utilidad política y social en las observancias de las mujeres, sus experiencias y sus modos de vida. Uno de los periodos más activos y que se observa esto con mayor interés, es el de los años 30 del siglo XX, donde las mujeres tomaron un protagonismo sin igual con conductas libertarias y de emancipación de la mano de la educación y el discurso anarcofeminista. Una época llena de altibajos donde se aprecia una dicotomía social en los grupos de mujeres que harán que confluyan, por un lado, las mujeres feministas y por el otro las anarquistas, aun siendo la misma lucha, la de la igualdad. Mujeres como Federica Montseny tratarán de paliar con una incansable actitud emancipatoria y revolucionaria las desigualdades de género de su época, llegando incluso a institucionarse para conseguirlo. Abstract Feminist historiography in Spain has achieved in recent decades aroused interest in women and their imprint in social research work with gender perspective or without it. It has been shown that the historical categorization that has been made of women is subject to the effects of culture and human action being able to appreciate, a political and social utility in the observances of women, their experiences and their ways of life. One of the most active periods and one that is observed with the greatest interest is that of the 30s of the 20th century, where women took an unparalleled role with libertarian and Independent behaviors in the hand of education and anarcho-feminist discourse. An age full of ups and downs where a social dichotomy can be seen in the groups of women that will bring together, on the one hand, feminist women and on the other, anarchists, even though it is the same struggle, that of equality. Women like Federica Montseny will try to alleviate, with a tireless emancipatory and revolutionary attitude, the gender inequalities of their time, even establishing themselves to achieve it. Palabras clave Mujeres, feminismo, anarcofeminismo, emancipación, igualdad, Federica Montseny Key words Women, feminism, anarcofeminism, emancipation, equality, Federica Montseny 9 CAPÍTULO I Introducción 1.1. Presentación La herencia de un sistema patriarcal en España y las nefastas condiciones de trabajo del primer tercio del siglo XX despertaron el instinto de supervivencia, superación y liberación de muchas mujeres sometidas a la tiranía machista de la época que las remitía al contexto del hogar y la maternidad en el mejor de los casos, y a condiciones laborables infrahumanas y a la prostitución en el peor de ellos. Ellas supieron aprovechar el impulso de un momento de cambios sustanciales tanto en el ámbito político como en el modo de vida de la sociedad del momento, para unirse a la lucha por el avance social y la igualdad de género guiadas de la mano de las filosofías del anarquismo y el feminismo. Los ecos de sus palabras y sus acciones transcendieron dando un vuelco sin precedentes en la vida de las mujeres españolas, como veremos más adelante, hasta los años de la tiranía franquista, momento en que sus voces fueron acalladas y su libertad doblegada hasta bien entrado el siglo XX. Como ya dijera Martina Castells en 1882 en su discurso de presentación de su tesis doctoral, “Hubo un tiempo en que la mujer en la sociedad no tuvo representación ninguna. La tiene hoy bastante y es de esperar que la tendrá mucho mayor porque la ley del progreso no consiste en retroceder” 1 . Más de trece décadas después no podemos saber, ni siquiera intuir, si a la primera mujer en obtener un doctorado en España le parecería bastante la representación que la mujer actual tiene en la sociedad de hoy. Si los logros obtenidos en cuestión de derechos e igualdad se acercan a la representación igualitaria que deberíamos tener de facto, sin cuestionarnos el carácter identitario de género y el ser todas y todos, personas con el mismo capital humano. “Preciso será que avancemos más por el libro de la Historia si queremos ver a la mujer ocupando el lugar que le corresponde" decía la doctora Castells en su discurso, crédula de que la vida y la historia pondría 1 Esta frase podría considerarse intemporal, ya que aún sigue teniendo sentido en nuestra época. En Castells, M. (1882) Educación física, moral e intelectual que debe darse a la mujer para que ésta contribuya en grado máximo a la perfección y la dicha de la humanidad [Manuscrito] Madrid, España. Consultado en http://www.cervantesvirtual.com/obra/educacion-fisica-moral-e-intelectual-que-debe-darse-a-la-mujer- para-que-esta-contribuya-en-grado-maximo-a-la-perfeccion-y-la-dicha-de-la-humanidadmemoria-leida- por-martina-castells-ballespi-en-el-acto-de-recibir-la-investidura-de-doctor 10 a cada quién en su lugar. Por tanto, ¿qué sentiría esta mujer de finales del siglo XIX si se asomara a la ventana del 8 de marzo de 2018 y viera todavía a miles de mujeres bramando en las calles por conseguir ese lugar que les corresponde? Eso no lo sabremos nunca. Es de justicia desempolvar una vez más a la mujer, en genérico, en ese femenino singular que incluye a todas las mujeres del mundo pasado, presente y futuro, que en la obra histórica ha asumido a la fuerza, y por lo general, un papel casi de figurante en la escena social. Maltratada en todas las culturas y en todos los tiempos, ha arrastrado con ella el estigma de ser considerada, por el hombre y por la propia mujer, como un ser inferior, o como dijera Teresa Claramunt “(...) se le ha considerado como eterno niño”. Ella contestaba así a este hecho en uno de sus artículos 2 : “La mujer es inferior al hombre. Sus facultades físicas é intelectuales lo prueban superabundantemente.” Tal es la afirmación que imperturbablemente lanzan los burgueses siempre que se habla de los derechos de la mujer. ¿Decís que la mujer es inferior al hombre? Eso será verdad, quizá, en esta innoble sociedad en que vivimos. Por la dependencia material á que está sujeta, separada de todas las funciones que no son serviles, reducida á un salario insuficiente, obligada á venderse en casamiento á cambio de una protección á menudo ilusoria ó alquilarse para un concubinato en el que sabe ha de ser despreciada, la mujer es, en efecto, inferior al hombre, que goza de monstruosos privilegios. La doctora Castell describía que cuando había un nacimiento en una familia, la desdicha de ese hogar dependía de una única palabra “¡Níña! Esa exclamación era acompañada del más profundo pesar, ocultábase en lo posible el nacimiento; avergonzábanse los padres de haber engendrado una niña y ¡horror causa pensarlo! Raros eran los que la dejaban en su hogar” Ella, al igual que su compañera Dolores Aleu, se pasea por la historia de las mujeres, a las que considera “oprimidas”, en la presentación de sendas tesis doctorales como base de justificación de sus trabajos, ya que, eran consciente del poder del discurso que tenían en sus manos en ese momento. En la edad antigua se nos presenta en primer término el Asia esclavizando a la mujer; despreciándola, sin concederle ningún derecho; cuando la mujer dejaba de ser 2 En realidad, este artículo publicado en Bandera Social el 2 de octubre de 1886 titulado “La igualdad de la mujer (I)” no está firmado, sin embargo, por el estilo de escritura y el tratamiento del tema se estima que muy probablemente haya sido escrito por Teresa Claramunt. Esta cuestión es abordada en ÁLVAREZ JUNCO, José (1991). La ideología política del anarquismo español (1868-1910). Ed. Siglo XXI, Madrid. p. 303. Aún en el caso de que no recayera la autoría en Claramunt, esta publicación nos sirve igualmente para ilustrar la situación de la mujer en esos años. 11 esclava del padre, pasaba a serlo del esposo el cual solía poseerla, cuando aquella contaba sólo ocho años. Para formarnos idea de lo que allí ocurría, recordamos tan sólo que la mujer, se vendía a pública subasta y era cedida al mejor postor: no quedaba siquiera el derecho de considerarse pura, pues para quitarle tal vanagloria la obligaban, cuando menos una vez en la vida a sacrificar su castidad en templos como el de Militta, consagrados a un culto infame; llegando esta idea a arraigar hondamente en las costumbres a tal extremo, que se consideraba denigrada la pobre mujer que no merecía ser escogida para tal objeto. (Castells, 1882) 3 Por ley y por justicia, les atendían el mismo derecho de estar allí que a cualquier hombre, o más, si tenemos en cuenta los obstáculos y vicisitudes a los que tuvieron que hacer frente sólo por ser mujeres. Sin embargo, algunos hombres supieron apreciar el valor de éstas y las apoyaron con su sapiencia y amistad. Me indica V. que ha experimentado algunos sin sabores. Supongo parti pris en ciertos Profesores: habrán dicho «yo no quiero saber lo que esta aspirante sabe; es mujer y basta; ... no debe recibir el grado de Doctor.» Son malignos desahogos de la reacción. Estos señores olvidan que la ley la ha concedido á V. la plenitud de los derechos académicos, así como á ellos les ha ordenado que juzguen de la aptitud científica del graduado y no de la sexualidad del mismo. Perdónelos V. y compadezca su miseria: tienen fotofobia incurable. La desamortización del cerebro de la mujer les enloquece. El día en que la mujer elabore tan bien como puede el pensamiento, se afianzarán la libertad y el progreso, es decir, dos cosas diametralmente opuestas á las que sus menguados espíritus desean. Compadezcámosles y perdonémosles. (Giné y Partaga, 1882) 4 . Haciendo una breve reflexión de los discursos de apertura de las doctoras citadas, denotamos una cierta concienciación de la limitación de las mujeres de la época, empecinadas en pensar y aceptar, que la mujer debía primeramente ser madre y después todo lo demás. No se concebía el hecho de poder elegir voluntariamente el no ser madre para ser a tiempo completo cualquier otra cosa, baluarte por otra parte del feminismo de los años 30 de la 3 No se añade el número de la página ya que el manuscrito ha sido transcrito por la autora de este trabajo para facilitar el uso de las partes citadas. El archivo se encuentra en páginas escaneadas del manuscrito en formato de imagen JPG. 4 Esta carta del Dr. D. Juan Giné y Partaga, presidía la Tesis doctoral de Dolores Aleu defendida el 16 de octubre de 1882 en Barcelona (Archivo 01.DAR_1de3.pdf) descargado de https://www.tdx.cat/handle/10803/2257?show=full 18 de respuestas. Antes de decidirnos definitivamente por ella, fijamos la atención en una serie de personajes que cumplieran con algunos requisitos: que fuera mujer, que tuviera una gran relevancia para la historia de las mujeres, para la historia en general, para las feministas, para las mujeres que aun no siendo feministas (conforme a una definición estándar que establecemos) buscan la igualdad entre sexos y para la comunidad científica y académica. Así mismo debía de haber documentación suficiente para la investigación que pudieran derivar en unas conclusiones válidas para la sociedad de hoy y que, además, pudiera dar paso a investigaciones posteriores dejando pistas y datos a otros investigadores. Surgió entonces una lista de nombres, nada despreciables, pero sólo uno brillaba con luz propia en esta investigación, el de Federica Montseny. Sin entrar de momento en su vida, sus logros o su trayectoria, sí debemos definir los porqués de esta decisión. Federica Montseny, además de lo obvio (era una mujer), llegó a ser la primera en ocupar una cartera ministerial en España 11 . Era anarquista, ante todo, como ella misma afirmara en muchas ocasiones, autodidacta, escritora, militante de la CNT, librepensadora... Fueron muchos los mítines y discursos hablados y escritos que dio en su carrera, brillando en el periodo escogido para este trabajo. Compaginó sus tareas profesionales con ser madre, tanto en su tierra como en el exilio. Montseny dejó una huella importante que encontramos en multitud de documentos fílmicos y sonoros así como, datos importantes en su autobiografía y otras biografías. Además, su impronta escrita está presente en periódicos, revistas, libros, panfletos, discursos y mítines. Son muchos los elementos que nos sirven para que sea ella, y no otra mujer relevante de su época la que sirva a ésta como objeto de estudio. 1.5. Objetivos • Principal: Dar a conocer la figura de Federica Montseny como baluarte del anarcofeminismo en España 11 Un dato curioso es que Federica Montseny criticaba en la Revista Blanca el 15 de febrero de 1924 (p.10) a Miss Margaret Bondfíeld, y escribía que “Constatada la pequeña diferencia que media entre las mujeres, laboristas o no, que quieren gobernar y las que no queremos que nos gobiernen ni gobernar (...)”. Es cierto que la crítica iba al modo en que la recién nombrada Subsecretaria del Ministerio de Trabajo del gobierno de Mc Donald trató el tema de las mujeres en la Cámara. Lo relevante de este artículo es que Federica Montseny reafirma su creencia anarquista de no ser gobernada ni gobernar, de ahí la paradoja. Recuperado de http://hemerotecadigital.bne.es/issue.vm?id=0002886326&search=&lang=es 19 • Secundarios: 1. Hacer partícipe a la comunidad científica y a la sociedad en general de la historia de las mujeres. 2. Descubrir por qué no se ha considerado una mujer feminista a pesar de su lucha por las mujeres 3. Determinar a través del análisis de un discurso de Federica Montseny si las ideas principales derivadas de él servirían hoy día. 4. Determinar hasta qué punto hay signos o no de feminismo en sus dicurso 1.6. Cuestiones de la investigación. La hipótesis Ser mujer fue, en la figura de Federica Montseny, una ventaja en un momento de gran represión, pero también de gran aperturismo político y social a pesar de la gran desigualdad entre sexos que seguía existiendo en los años 30 de la pasada centuria. La reestructuración del campo sociopolítico provocada por los discursos de mujeres como Federica Montseny, imprimió una impronta propia a los modos de hacer política, sentó las bases de una nueva sensibilidad y de una nueva cultura que dotó a la actividad parlamentaria y de gobierno de nuevos códigos y, más concretamente, de un nuevo estilo de pensar en la población. Hipótesis general. Todas las mujeres que luchan por su independencia y creen que la sociedad debe ser igualitaria en todos los aspectos, son feministas, independientemente de las estrecheces de las definiciones que pueda tener el término. Hipótesis específica. Federica Montseny, aunque repitió en múltiples ocasiones no ser feminista para no pasar a la historia con ese estigma, en realidad, a su manera, lo fue. 1.7. Metodología Esta es una investigación social con técnicas de investigación cualitativa y un método deductivo y el análisis del discurso para validar la hipótesis, atendiendo al modelo de citación de la Norma APA. Debemos apuntar que hemos escrito el nombre completo de los autores y autoras ya que creemos, que en un trabajo con perspectiva de género no debemos dejar pasar la oportunidad de nombrar a todas las mujeres que normalmente pasan desapercibidas detrás de una inicial, muchas veces confundida con un nombre 20 masculino. Pedimos disculpas de antemano al lector si esto le causa algún tipo de rechazo al quebranto de las directrices genéricas de la norma. A nivel teórico-metodológico, proponemos la Metodología de Investigación Feminista (MIF), que valida la experiencia de las mujeres investigadas al mismo tiempo que la de los hombres, premisa fundamental del conocimiento feminista (Biglia 195-229), así como el enfoque biográfico con lo que conseguiremos, por un lado, revalorizar la figura de Federica Montseny como hacedora de cambios importantes en la conciencia colectiva de sus congéneres y por otro lado ponerle voz e inscribirla en una investigación comprensiva, que adopta el punto de vista del actor social investigado, es decir, el de la propia Federica Montseny. Danielle Desmarais, profesora en la Universidad de Québec nos dice que la perspectiva biográfica ha llegado a adquirir una vocación política puesto que algunos investigadores la utilizan para dar una voz a los “sin-palabra de diversas sociedades”, cuando se hacen estudios de vida, y que esta perspectiva “es fácilmente utilizada en investigaciones no tradicionales, tales como la investigación-acción o la investigación feminista” 12 (2009-2010:33). Uniendo por tanto ambas, desarrollaremos una Metodología de Investigación Biográfica Feminista generando nuevas estrategias de análisis de la vida, la obra y el discurso de Federica Montseny cuyas conclusiones y resultados se derivarán del método añadido del Análisis del Discurso. 1.7.1. Método La producción escrita de Federica Montseny en su larga vida fue enorme, por tanto, rescatar un texto de los miles que escribió podía ser una zancadilla en esta investigación por varios motivos: por un lado, la muestra debía ser suficientemente relevante para su estudio, por otro, científicamente aceptada al ser escogida aleatoriamente, es decir, sin haberla buscado específicamente. Era evidente que se planteaba una situación compleja, sin embargo, a lo largo de una investigación siempre hay elementos que, sin buscarlos, aparecen en ese mar inmenso que supone la documentación compilada por la investigadora. Este fue el caso de la muestra que aquí analizamos, ya que ésta surgió revisando los textos de Federica Montseny de la segunda etapa de la Revista Blanca en un orden cronológico ascendente. Esta búsqueda y la lectura de esos textos se justifican en el punto 2.3 de este 12 Desmarais, Danielle (2009-2010). El enfoque biográfico. Cuestioes Pedagógicas. Secretariado de Publicaciones Universidad de Sevilla. (20), 27-54. 21 trabajo que sitúa la muestra en la segunda época de La Revista Blanca (1923-1936), donde las aportaciones de Federica Montseny se hacen evidentes. El artículo titulado “La mujer, problema del hombre” será analizado en el apartado 5.1 (p. 87) de este trabajo. Hemos escogido el Análisis del Discurso (AD a partir de ahora) ya que es una de las perspectivas teórico-metodológicas más activas del análisis de textos. Como apunta Luisa Martín Rojo (2006) “los discursos, pero también los análisis que de ellos se hacen, son considerados prácticas sociales” (p. 161), ya que podemos decir que resalta su carácter constitutivo al operar en tres dimensiones: a) el discurso en tanto que texto (el resultado oral o escrito de una producción discursiva), b) el discurso como práctica enmarcada en una situación social concreta y c) el discurso como ejemplo de práctica social, que no sólo expresa o refleja identidades, prácticas, relaciones, sino que las constituye y conforma. (Íñiguez, 2006:100) Para Foucault (1991) también es una práctica social y como tal, se pueden definir sus condiciones de producción. Entendemos pues, que los discursos de Federica Montseny eran socialmente relevantes e imbricados en conflictos sociales y por tanto se prestan sin problemas al AD. Se ha escogido este caso de un artículo periodístico que aborda el problema de la mujer en la sociedad española de esos años a través de una fuerte crítica social y que posiciona a la autora en un tema concreto que será debatido largamente por ella y otras mujeres y hombres coetáneos, tanto en la prensa como los foros de debate 13 . Este discurso consideramos que influyó en la sociedad del momento tanto por su contenido como por su forma de usar el lenguaje. Los usos y las formas de éste para referirse tanto a hombres como a los distintos modelos de mujeres servirán para crear una imagen de cada uno de los estratos de la sociedad existentes. Dichas imágenes pueden usarse para justificar y recrear hoy día, los distintos modos de vida de la época. Entendemos pues que este modelo de análisis nos permite examinar el discurso desde una perspectiva social, política y crítica, ya que, por regla general, se usa para establecer legitimación o ejercer o hacer resistencia al poder y a la dominación, una legitimización en 13 Nos referimos a la formación del Lyceum Club Femenino Español, una iniciativa que “no fue bien recibida por toda la sociedad española del momento, ni siquiera por las propias mujeres” (Aguilera, 2011:66) sobre todo las anarquistas que pedían espacios públicos mixtos. 22 este caso cuyas estructuras y estrategias podemos encontrar en todo discurso y que no pasa desapercibido como veremos en los resultados del AD. Se han de hacer, por tanto, planteamientos y análisis de los problemas sociales que se tocan en el texto, que haremos con los recursos lingüísticos del enunciador a través de sus puntos de vista, actitudes y valores y de sus objetivos en la enunciación. “Los hablantes construimos así en el discurso una particular representación de los acontecimientos, de las relaciones sociales, y de nosotros mismos” (Martín, 2006:162), que se hará, como propone Norman Fairclough, bajo las tres dimensiones del discurso: social, discursiva y textual (ibid.:166). Otro factor a tener en cuenta es el de la argumentación. Este método nos va a permitir a través del análisis comentado justificar (si así lo creemos) actuaciones o discursos controvertidos que han de manejarse con precaución para no despertar ningún tipo de sospecha sexista (Martín, 2006). Como sigue diciendo Luisa Martín, a menudo necesitamos recurrir a asuntos como los principios morales o los hechos sobre los que no puede haber controversias, o apelar a los principios y creencias del hablante o escritor para justificarlos. En los discursos llamados “cotidianos” las narrativas y las anécdotas desempeñan un papel clave ya que relatan en ocasiones experiencias vividas por otros en las que, “el que habla”, no tiene responsabilidad alguna, sin embargo, sí le sirve para transmitir una idea o mensaje. Las anécdotas también las protagonizan otros y de ellas se suelen extraer conclusiones que suelen afectar a todos los representantes de una categoría, llámense mujeres, hombres o cualquier organización o colectivo. Habrá pues de tener cuidado en esos aspectos ya que, como concluye Luisa Martín “El capital simbólico del discurso radica no sólo en la capacidad de acción que representa, sino también en generar representaciones de las prácticas sociales y de la sociedad en sus conjunto” (p. 166). 1.7.2. Fuentes Este trabajo de investigación ha sido asumido con mucha modestia ya que el papel de una mujer como Federica Montseny en la historia de las mujeres requería de mucho más tiempo y profundad. Esto se debe a la gran cantidad de documentación localizada, tanto para exponer una biografía certera y concisa como para recabar opiniones y textos relativos a los logros de esta mujer, que nos servirá como estudio de caso en el periodo de la II República. Dado los distintos enfoques con los que podemos analizar e investigar a Federica Montseny, cuya producción periodística y literaria podrían llevarnos a un 23 posterior trabajo de mayor envergadura, como una tesis doctoral, dejamos bien referidas todas las fuentes de donde hemos bebido en esta investigación. A este respecto, hemos querido hacer un uso prioritario de los discursos o mítines grabados, las entrevistas en radio y televisión, fuentes por tanto primarias ya que obtenemos los testimonios en primera persona y los textos publicados en diferentes soportes escritos y fotográficos de la protagonista de este estudio (revistas, prensa, libros, fotos...). Por tanto, nos hemos centrado mucho más en todo el material videográfico y radiofónico así como en los artículos en la prensa y libros escritos de Federica Montseny. Para su biografía hemos querido que sea ella misma la que se presente y relate con sus propias palabras su vida y trayectoria recogido en su libro biográfico Mis primeros cuarenta años. De igual modo hemos consultado la biografía realizada por la profesora e investigadora Susana Tavera en su libro Federica Montseny, La indomable y hemos reproducido los testimonios de las personas que la conocieron personalmente y que compartieron de algún modo algún aspecto de su vida. Entre ellos se encuentran el historiador José Álvarez Junco, Floreal Samitier amigo y compañero de Federica, Carmen Alcalde periodista-bió- grafa y amiga de la líder anarquista, la periodista Irene Lozano que estudia su etapa como ministra y Vida Esgleas Montseny entre otros. También nos ha parecido esencial consultar trabajos publicados anteriormente de autoras doctas en la materia como Ackelsberg, Klapan, Bock y Nash, de gran importancia en este trabajo. Ciertamente la consulta de bibliografía para acertar con un marco teórico coherente ha sido imprescindible en esta investigación dirigida por el doctor Rafael González Galiana y asesorada también por el Dr. Alberto Carrillo Linares, ambos de la Universidad de Sevilla. La investigación por tanto se ha arropado con las teorías cercanas al objeto de estudio como son el anarquismo, situado en el contexto de la España Republicana del siglo XX; el feminismo, muy importante para dejar claro la perspectiva desde la cual las mujeres del momento luchaban por sus derechos; el anarcofeminismo dentro del cual muchos autores han enmarcado a Federica Montseny teniendo en cuenta su trayectoria y actuaciones en su vida privada y política, y por supuesto, el contexto histórico que habrá de situarnos para comprender los objetivos de la investigación. Del mismo modo ha sido muy importante contar con la ayuda del material compilado en la Fundación Anselmo Lorenzo en Madrid y el Archivo Histórico Provincial de Salamanca, así como los títulos bibliográficos consultados en las distintas Bibliotecas 24 Universitarias y Hemerotecas (Nacional, Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, Hemeroteca Digital de la BNE); Fondos documentales (RTVE, Archivo Histórico Nacional, Archivo Provincial Andaluz); Bases de datos, iVoox y fonotecas. Igualmente habremos de destacar la importancia de haber adquirido títulos no encontrados en la oferta pública de préstamos bibliotecarios en librerías especializadas como La Malatesta, Librería de la Fundación Anselmo Lorenzo y Librería de Libros Antiguos Alcaná. También habría de destacar la importancia de las consultas de revistas de alto impacto en el seno de la Sociología e Historia como Historia Social; Revista Internacional de pensamiento político, Ayer; Espacio, Tiempo y Educación; Revue française de science politique; Barataria, Revista Castellano-Manchega de Ciencias Sociales, Feminismo/s, etc., muchas de ellas con acceso desde Internet y otras muchas de consulta en los depósitos bibliotecarios, ya que sólo están disponibles en papel al no haber sido digitalizadas. Para acceder a toda la documentación necesaria, hemos hecho uso de las bibliotecas de la Universidad de Sevilla para bibliografía y bases de datos como CSIC, Dialnet, o JSTOR, entre otras. Buscadores de Internet: WorldWideScience.org., refseek.com, Microsoft Academic, Jurn.org, etc. Los artículos de revistas especializadas y periódicos han sido consultados en los distintos medios expuestos y también hacemos uso de Google Académico para seleccionar artículos académicos como Tesis Doctorales, revistas científicas, sociales y periodísticas. La posibilidad de encontrar en nuestro entorno y en Internet fuentes suficientes para cubrir las necesidades de información ha sido todo un éxito. Si bien es cierto, que parte de la documentación necesaria están en fondos documentales fuera de nuestro alcance geográfico, hemos tomado la decisión de viajar y consultarlos en su lugar de depósito como parte de la experiencia que todo investigador debe tener. 1.8. Marco teórico, histórico y sociocultural Como ya hemos referido en los apartados de justificaciones, el tema y el personaje no se nos han antojado arbitrarios. Responden a una necesidad de llenar un vacío referido a la historia de las mujeres representada por las mujeres de la historia. Muchas y muchos han sido las autoras y los autores que han abordado, desde diversas perspectivas y con distintos objetivos e hipótesis, el objeto de estudio que aquí tratamos e investigamos. En cuanto 25 a la corriente político-filosófica llamada anarquismo, dentro de la cual se enmarca Federica Montseny, no hay olvidar que, a pesar de defender la igualdad entre todos los seres humanos, dejó de lado el encajar a la mujer en los procesos de emancipación contemplando “separadamente la emancipación femenina de la del varón y, como la de éste, se supeditaba a un profundo cambio en las estructuras sociales”. (García-Maroto, 1996:57) En este trabajo se analizará cómo fue la vida, el trabajo y los discursos de Federica Montseny con el telón de fondo del anarquismo siempre presente en todo lo que hacía, sobre todo en los años de la II República y hasta terminar su mandato como ministra. Cuando en la historia general se encuentra un personaje tan completo como el de Federica Montseny, se tiende a llevarlo al terreno de cada cual. De ahí que encontremos este nombre asociado distintas teorías como el anarquismo, el sindicalismo, la propaganda, el feminismo, el anarcofeminismo o el movimiento libertario, y también a grandes títulos de libros y grandes titulares de periódicos y revistas de prestigio. La historia por tanto se rinde a ser reescrita continuamente, a ser reeditada por nuevos autores y vista con nuevas perspectivas. Se plantean pues debates derivados que no dejan a un lado al feminismo, al género, a la igualdad, al patriarcado o a la sexualidad, si de una mujer hablamos. Debemos añadir por tanto que la producción científica encontrada sobre Federica Montseny no es tan extensa como autores tratan estos términos ni se encuentra en las referencias que la historiografía hace de las obras dedicadas a otros temas como los sindicatos, el movimiento obrero español o la prensa sindicalista y anarquista de los años 30, en los que le nombre de Federica Montseny debería aparecer. Debemos por tanto apuntar la importancia que los autores referidos a continuación han dado a los temas antes mencionados y a la figura de nuestra protagonista. Mary Josephine Nash Baldwines, más conocida por Mary Nash, es una de las escritoras y editoras más prolíficas en el estudio de la historia de la mujer y del feminismo en España y en otros lugares y buena conocedora de Federica Montseny. De ella podemos encontrar grandes libros con perspectiva de género: Mujeres en el mundo, Feminidades y masculinidades, Multiculturalismos y géneros, Represión, Resistencias, memoria..., Rojas. La memoria de la guerra civil y 18 libros más, además de muchos artículos publicados en revistas de alto impacto presentes en este trabajo. Esta historiadora y profesora universitaria de origen irlandés concibe que la historia de las mujeres debe tener en cuenta “que la mujer es distinta del hombre en el desarrollo de la humanidad” y entiende, y nosotros 26 participamos de esta afirmación, que “las distintas corrientes historiográficas apenas han estudiado a la mujer en la historia” (Nash, 1981:9). Ella ha realizado un estudio profundo de Federica Montseny sobre todo en la etapa como Ministra de Sanidad, en la que destacaba su labor además de por su condición femenina, por su determinación y habilidad como ministra, como una mujer culta con un status importante en la sociedad a la que pertenecía. Decía Nash en un artículo publicado en Historia y sociedad que “En el pasado, las mujeres consideraron la educación como una herramienta crucial para conseguir sus derechos y la mejora de sus status” también añadía que “en el presente el impulso de los estudios sobre las mujeres puede ser la clave para cambiar la visión del mundo y sus perspectivas” (2005:138). En el caso de Montseny la educación recibida y el entorno en el que la recibió fue crucial. Nash escribe de ella con tono cordial y de admiración. Otra autora, Gisela Book, nos recuerda que “desde mediados de los años 70 se ha introducido el género (Geschlecht, genere, genre, geslacht) como una categoría fundamental de la realidad social, cultural e histórica, y de la percepción y el estudio de dicha realidad (...)” (1991:59). Se empezó a usar la palabra “género” sustituyendo a la palabra “sexo” ya que la historia de las mujeres, “la cuestión de la mujer” quedaba de algún modo reducida al sexo, a la sexualidad, muy presente en las teorías y prácticas anarquistas de los años 30, aunque como acabamos de ver, no se usaba aún este término. Género por tanto tenía un carácter más amplio, más común en su condición gramatical y sociocultural en todos los idiomas y culturas (1991:60). Esta cuestión se plantea en los estudios sobre las mujeres y ha determinado un cambio radical en la manera de entender y abordar estos estudios de “género”. Por su parte Sandra Harding en su libro Ciencia y feminismo aborda el tema yendo más allá: El feminismo afirma también que el género es una categoría fundamental en cuyo ámbito se asignan significado y valor a todas las cosas, una forma de organizar las relaciones sociales humanas. Si considerásemos la ciencia como una actividad plenamente social, empezaríamos a comprender las múltiples formas en las que, también ella, se estructura, de acuerdo con las expresiones de género. (1996:57) La Historiadora española Susana Tavera, catedrática y profesora titular de Historia Contemporánea en la Universidad de Barcelona, especializada en estudios relacionados con la mujer en contextos socio-políticos cercanos al anarquismo y al movimiento obrero en España, escribe una biografía extensa de Federica Montseny con una perspectiva muy particular. Ella reconoce que “para romper con este modelo tradicional de la biografía ha 27 sido necesario el desarrollo de lo que hoy se llaman «nuevos paradigmas de la historia», tanto los de la historia feminista como en general los de la historia social” (2005:21). Tavera propone ampliar “transversal” y “longitudinalmente” aquellos conocimientos históricos derivado de la vida de las personas extraídos a través de métodos cualitativos, de historias de vida que han influido “en lo que hoy se le pregunta a una biografía femenina” (Ibid.:21). Un libro de una importancia singular es el titulado Mujeres libres, El anarquismo y la lucha por la emancipación de las mujeres de Martha A. Ackelberg, catedrática de Ciencias Políticas y miembro del Women’s Studies Program Committee del Smith College. En él se recogen, a través de un estudio profundo, “las condiciones sociales y políticas que permitieron el surgimiento de un movimiento emancipatorio de mujeres en la España revolucionaria del 36”, (definición textual de la contraportada del libro). Este grupo de mujeres revolucionarias y combativas o simplemente “mujeres de conciencia” 14 (Turon, 2016) se las ha considerado anarcofeministas por ser la mayoría anarquistas, por sus discursos, por el modo en que lucharon por sus derechos y por el modo también en que se organizaron. Sin embargo a Ackelberg le sorprendió que muchas de las mujeres que entrevistó le confesaran que “No somos y no fuimos «feministas» ⸺insistía⸺ , luchadoras contra los hombres. No queríamos sustituir una jerarquía masculina por una feminista. (...)”, “Me sorprendió su idea de que «feminismo» significase oposición a los hombres o deseo de reemplazar una jerarquía masculina por una femenina” (1999:25). En Offen (2015) se vuelve incidir en enmarcar a estas mujeres como feministas: “De particular interés para la historia del feminismo es la Federación de Mujeres Libres (...)” (p.457). Este interesante dilema se plantea también en Federica Montseny ya que insiste, como veremos en este trabajo, que ella no es, ni ha sido, feminista. 15 Alma Méijome por su parte hace una afirmación que podría darnos la clave a este asunto: “Existe una relación cuanto menos extraña entre Anarquismo(s) y Feminismo(s). A nivel teórico, la filosofía anarquista llevaría implícita el Feminismo” (2013, p. 81-94). Esta cita viene a poner de relieve que, aunque Federica Montseny nunca perteneciera o se considerara feminista sí se la ha considerado desde la perspectiva histórica como tal. 14 Sònia Turon en el prólogo de Mujeres Libres y feminismos en tiempo de cambio (2016) dice que “siempre había existido revolucionarias, aunque yo las llamaría mujeres de conciencia, sin más (...)” 15 En distintos capítulos de este trabajo daremos cuenta de estas afirmaciones con las oportunas referencias a las citas. 34 debía de transcurrir. En representación del llamado “feminismo revolucionario” resaltan los nombres de Dolores Ibárruri, Irene Falcón y Federica Montseny. 26 Fernando Álvarez- Uría, catedrático de Sociología de la Universidad Complutense, nos ofrece esta clasificación tras el análisis de los textos biográficos de estas cinco mujeres de los años 30 de las que dice: Todas ellas compartieron una pasión común por el periodismo, que representaba el seguimiento al día de la rabiosa actualidad, la voluntad continuada de entender el presente, la búsqueda con otras mujeres de un estatuto de autonomía en pie de igualdad con los varones. En su proceso de crecimiento y de emancipación personal, desempeñaron un papel importante los valores modernos transmitidos por las pedagogías nuevas, pero también el nuevo aire de modernidad con el que irrumpieron los periódicos, el cine y las revistas de moda durante los locos años veinte. Todas ellas fueron también mujeres emancipadas por el trabajo, que les proporcionaba, a la vez, autonomía económica y redes sociales propias. (Álvarez-Uría, 2013:635) Entrando en aspectos más genéricos y para poder hacer un balance de cierre de este capítulo, habremos de atender antes al recorrido histórico del feminismo o del movimiento feminista, deteniéndonos en los llamados feminismo premoderno, feminismo moderno y feminismo contemporáneo. Feminismo premoderno. La recuperación histórica sobre la polémica feminista puede que nos arrastre a tiempos más remotos de los que en este estudio tratamos, ya que la genealogía del feminismo lo sitúa en la Ilustración. “En general puede afirmarse que ha sido en los periodos de ilustración y en los momentos de transición hacia formas sociales más justas y liberadoras cuando ha surgido con más fuerza la polémica feminista” (de Miguel, 1995:218). A pesar de ello, podemos encontrar rastros feministas en nuestra historia más clásica y medieval, aunque no es hasta el siglo XVII cuando encontramos verdaderamente el sentido a una formulación de igualdad en lo que venimos llamando el feminismo posmoderno. Los espacios públicos siempre han propiciado los escenarios perfectos para que las mujeres se hicieran ver y oír. En Francia, los salones fueron ese escenario donde las mujeres tuvieron un cierto protagonismo ya que crearon un 26 Esta clasificación de mujeres y feminismos aparece en Fernando Álvarez-Uría (2013). Mujeres y política. Las políticas de las mujeres en la España de la Segunda República y la Guerra Civil. Papers. 98/4. 629-646. Nos ha parecido interesante ya que es uno de los autores que clasifican a Federica Montseny como feminista. 35 movimiento literario y social que se ha venido a llamar preciosismo. Olivia Blanco resalta que estas “preciosas” establecieron normas propias en asuntos en los que siempre habían mandado los varones y, con respecto a la aportación al feminismo de los salones añade, que “gracias a ellos la «querelle féministe» deja de ser coto privado de teólogos y moralistas y pasa a ser un tema de opinión pública” 27 . Sin embargo, este fenómeno no fue un proceso de aceleración hacia la igualdad. Como pasara en la Ilustración sofística, las reacciones patriarcales no se hicieron esperar siendo más conocidas y reconocidas las misóginas obras de Molière y Quevedo, a saber, Las mujeres sabias y La culta latiniparla respectivamente, que las “preciosas”. Feminismo moderno. Encontramos éste en la raíz ilustrada y la Revolución francesa. Aunque no hay una barrera visible o un hito histórico destacable que separe una etapa del feminismo de otra, podemos destacar la obra de Poullain de la Barre y los movimientos de les femmes et feministes de la Révolution française ya que pueden ser los puntos de partida desde donde analizar este feminismo moderno 28 . La obra titulada De l’égalité des deux sexes, discours physique et moral où l’on voit l’importance de se défaire des préjugez 29 aparece por primera vez de manera anónima 30 , como otras obras del autor de la misma temática. Claudia Opitz 31 nos presenta a través de esta obra, la discusión científica que se mantiene sobre este autor cartesiano y al mismo tiempo señala la cuestión central planteada por su feminismo durante mucho tiempo. Se pregunta si su actitud y su argumento fueron por un lado debido a la aplicación de un cierto cartesianismo o si representaban una actitud original y personal. De igual manera se pregunta cuáles fueron las fuentes de este "feminismo masculino". Independientemente de las respuestas a estas cuestiones, lo que es seguro es que De la Barre se posicionó con respecto al trato desigual que sufrían las mujeres alegando que no tenía un fundamento natural, sino que procedía de un prejuicio cultural. En esta obra al igual que en De l’éducation des dames pour la conduite 27 Blanco, Olivia. «“La querelle féministe” en el siglo XVII» en Amorós, Celia (coord.), Actas del seminario permanente Feminismo e Ilustración, 77. 28 Geneviève Fraise y Celia Amorós creen que son dos momentos claves, teórico uno y práctico el otro, en la articulación del feminismo moderno. En Amorós (1995) 29 Traducción propia: De la igualdad de los dos sexos, discurso físico y moral donde vemos la importancia de deshacerse de los prejuicios 30 Portada original, donde se ve claramente que no tiene autor. En anexos 31 Claudia Opitz, « François Poulain de la Barre, De l’égalité des deux sexes. De l’éducation des dames ; De l’excellence des hommes », Clio. Femmes, Genre, Histoire [En ligne], 40 | 2014, mis en ligne le 15 janvier 2015, consulté le 31 octobre 2018. URL : http://journals.openedition.org/clio/12231 36 de l’esprit dans les sciences et dans les mœurs, Poullain De La Barre preconiza la educación superior de la mujer, una fórmula que se repetirá en todos los estadíos de la historia de las mujeres como salvaguardia de la igualdad de facto. De este modo denuncia, con radicalidad y originalidad, la situación “inferior” de las mujeres y los medios para ponerle fin a través de la educación 32 y la desmitificación de los prejuicios como fórmula de choque y a continuación atajando el tema religioso e ideológico, ya que la cuestión de las mujeres se utiliza para resolver muchas otras cuestiones curiosas, como la moralidad, la teología, la jurisprudencia o la política. Geneviève Fraisse (1991) señala al respecto de esta obra que “la comparación entre el hombre y la mujer abandona el centro del debate, y se hace posible una reflexión sobre la igualdad” (p.194). La raíz ilustrada por tanto de esta obra, como apunta Celia Amorós, está universalizada en la lógica de la razón (racionalista primero e ilustrada después) y en la premisa de que todos los hombres nacen libres e iguales y por tanto con los mismos derechos, lo que hará posible articular el feminismo como “un cuerpo coherente de vindicaciones y como proyecto político capaz de constituir un sujeto revolucionario colectivo” (De Miguel, 1995:222). Los cahiers de doléances que comienzan a redactar las mujeres francesas después de que las dejaran sin derechos en plena Revolución francesa, son la confirmación de esta clara conciencia de colectivo oprimido; estas mujeres se autodenominaron “el tercer Estado del tercer Estado”. Las mujeres se organizan y comienzan a surgir clubes en los que asientan el afán de participación en la vida pública, uno de los más importantes y radicales fue el dirigido por Claire Lecombe y Pauline Léon: la Société Républicine Révolutionnaire en mayo de 1793 y cuyo fin primordial “era frustrar los proyectos de los enemigos de la República” (Gouge y Palm, 2007:186). El marqués de Condorcel 33 , protagonista indiscutible del intento frustrado de que la nueva República educase del mismo modo a hombres y mujeres fue un “firme defensor teórico de la equiparación política de la mujer” (Sazbón, 2007:32) que deja claro en su escrito de 1790 Sobre la admisión de las mujeres al derecho a la ciudadanía. Junto a su joven esposa Sophie de Grouchya funda las tertulias del Hotel de la Moneda en París, donde trabajaba como Inspector general de la Moneda. Estas tertulias fueron muy populares ya que asistían los más destacados personajes 32 Entre todas las lecturas que hemos hecho para este trabajo, la fe en la educación como fuerza transformadora de la sociedad y de las relaciones entre sexos y la igualdad para la mujer, ha sido un continuo hilo conductor que se irá siendo visible en toso los autores y todas las épocas. 33 Se conoce sólo por Condorcet, aunque su nombre era Marie-Jean-Antoine Nicolas de Caritat, marqués de Condorcet, ciudad de la que era originario. Fue un eminente filósofo, científico, matemático, político y politólogo francés que vivió entre 1743 y 1794. 37 de la vida social parisina del momento 34 , entre los que destaca Olimpe de Gouges, una de las más conocidas defensoras de los derechos de las mujeres en la Francia de finales del siglo XVIII y conocida por su Declaración de derechos de la mujer y la ciudadana, uno de los manifiestos más importante en la toma de conciencia feminista de las mujeres francesas de la época. Uno de los fragmentos más conocidos en el que dice: Nul ne doit être inquiété pour ses opinions, mêmes fondamentales; la femme a le droit de monter sur l'échafaud; elle doit avoir également celui de monter à la tribune: pourvu que ses manifestations ne troublent pas l'ordre public établi par la Loi 35 (Gouges, 1791) recogido en el apartado X del Artículo Primero de este texto que se ha convertido en emblemático y en el que hace una crítica al texto original, por no mencionar éste a las mujeres. En 1791, escribió este suplemento esencial e hizo algunas adiciones, como el derecho a trabajar para mujeres o el reconocimiento de niños ilegítimos como lo fue ella misma. No hay que dejar pasar el hecho de que fue una mujer maltratada por su marido, un tendero que la golpea y la viola. Ella dirá del matrimonio que es "la tumba del amor y la confianza". Olympes de Gouges queda viuda muy joven, una de las mejores situaciones en la que podía quedarse una mujer en el siglo XVIII. Incluida en la lista de las mujeres más bellas de París, tendrá muchos aspirantes, pero decidirá quedarse libre, diciendo que no necesita un hombre para vivir (Cresci, 2016). Fue una mujer sencilla, del pueblo, que decidió dedicar esta declaración a la reina María Antonieta con la que compartiría destino al ser guillotinada quince días después el 3 de noviembre de 1793. Su trágico final es un símbolo de la suerte corrida por el movimiento feminista surgido de la Revolución francesa y de sus ideales de igualdad y libertad. El mismo año de su muerte son prohibidos los clubes y sociedades populares de mujeres. La igualdad revela sus límites, uno de ellos es género-sexo. El único derecho que el gobierno revolucionario otorgará será el reconocido por el artículo X de su declaración, el de 34 Landes, Joan (2016). The History of Feminism: Marie-Jean-Antoine-Nicolas de Caritat, Marquis de Condorcet. First published Tue Mar 10, 2009; substantive revision Wed Jan 20, 2016. Consultado el 2 de noviembre de 2018 en https://stanford.library.sydney.edu.au/entries/histfem-condorcet/ 35 Olympe de Gouges, Déclaration des droits de la femme et de la citoyenne, (1791). Descargado de http://www.siefar.org/wp-content/uploads/2015/09/Gouges-D%c3%a9claration.pdf / Traducción: Nadie debe ser molestado por sus opiniones incluso fundamentales; la mujer tiene el derecho de subir al cadalso; debe tener también igualmente el de subir a la tribuna con tal que sus manifestaciones no alteren el orden público establecido por la Ley. 38 subir al cadalso como los hombres. (Condorcet, De Gouges, De Lamber, 1993:154) En la Revolución francesa se vivió un fuerte protagonismo de las mujeres en los sucesos revolucionarios y también en la aparición de demandas sobre igualdad sexual aunque, se puede tildar de fracaso el hecho de que fueran fulminadas de cualquier actividad pública. La llegada de los jacobinos supuso la prohibición explícita de las mujeres en cualquier actividad política siendo guillotinadas o exiliadas aquellas más significativas independientemente de su ideología. La predicción de Olympes de Gouges se había cumplido, las mujeres no subirían a la tribuna, pero sí al cadalso. “¿Cuál era su falta? La prensa revolucionaria de la época lo explica muy claramente: habían transgredido las leyes de la naturaleza abjurando de su destino de madres y esposas, queriendo ser «hombres de Estado»” (De Miguel, 2007:226). En el siglo XIX el feminismo da un paso más y se presenta unido a otros movimientos emancipatorios que surgen de los problemas derivados de la revolución industrial y el capitalismo, por tanto, y por primera vez, aparece “como un movimiento social de carácter internacional, con una identidad autónoma teórica y organizativa” (p.226) que tendrá un lugar de relevancia entre otros movimientos políticos y sociales como los socialismos y el anarquismo. No por esto la situación de la mujer mejoraría en este siglo de cambios ya que, al no tener reconocidos los derechos civiles y políticos más básicos, las mujeres quedaban exentas de cualquier autonomía personal y económica. Una situación de miseria y degradación que se funde en la historia general con la de los hombres que sí gozaban de derechos y que no quedaron al margen de la riqueza producida por la industria. En este mismo siglo, el movimiento sufragista surge en un contexto en el que las mujeres están divididas en dos clases: las que trabajan en las fábricas o en el campo como mano de obra barata y sumisa y las burguesas enclaustradas en casa, sin derechos a la educación o a ejercer profesiones liberales cuyos dueños legales eran sus maridos. Esto hace que haya una creciente indignación y las mujeres burguesas comiencen a organizarse para reclamar el sufragio. Pensaban, que desde el parlamento podrían cambiar las leyes e instituciones y de este modo mejorar las condiciones de todas las mujeres, independientemente de la clase social a la que pertenecieran, ya que todas sufrían las mismas discriminaciones. En Europa este movimiento surge con más fuerza en Inglaterra por los apoyos de diputados como John Stuart Mill, a favor del voto femenino en 1866, aunque cabe 39 destacar que habría que esperar hasta 1928, después de la primera guerra mundial, para que las mujeres inglesas votaran por primera vez en igualdad de condiciones con los hombres. En España, el derecho al voto femenino se aprueba en 1931 pudiendo votar las mujeres españolas por primera vez en las elecciones generales celebradas el 19 de noviembre de 1933. Feminismo contemporáneo. La consecución del voto y todas las reformas que trajo consigo habían dejado relativamente tranquilas a las mujeres; sus demandas habían sido satisfechas, vivían en una sociedad legalmente cuasi-igualitaria y la calma parecía reinar en la mayoría de los hogares. Sin embargo, debía ser una clama un tanto enrarecida, pues se acercaba un nuevo despertar de este movimiento social. (De Miguel, 1995:236) El Segundo sexo de Simon de Beauvoir marca ese despertar en 1949 y se adelanta a ese cambio radical que se verá en los años 60 y 70 cuando la Segunda Ola del feminismo arranca en Estados Unidos. La obra de Beauvoir es una referencia para el movimiento feminista ya que, hasta el momento de concebir la obra, no había tenido la conciencia de haber estado discriminada como ella misma confiesa, a pesar de lo cual, no hay que infravalorar las dificultades que las mujeres en general de esa época experimentaron. Simone nunca quiso un matrimonio burgués y “No le hacía ascos en principio a tener hijos. Pero en el tipo de vida que quería llevar donde tenía que ganarme la vida por una parte y escribir por otra, no cabían hijos” 36 . Tuvo una intuición rápida, “el nudo mediante el cual se agarra a las mujeres de forma casi indisoluble en su condición de mujer es la maternidad. Por ahí se las pilla siempre”. Ella quería ante todo escribir y su compañero Sartre la anima a que lo haga de ella misma, que es el tema que mejor conoce. Ante esta cuestión ella se pregunta y ¿qué es ser mujer?, ¿en qué me ha influido? Y la primera respuesta que se da es “nada, no me ha influido en nada”. Ella escribe su obra maestra desde un punto de vista teórico e intelectual ampliada más adelante con la filosofía de las mujeres, su historia, pasando luego a situaciones concretas. Su compañero Sartre dice de ella diciendo que “nunca fue feminista hasta que escribió este libro”, entonces comprendió lo que era ser una mujer, cosa que nunca olvidaría. Se convirtió en militante en cuanto se presentó 36 Declaraciones de Simon de Beauvoir recopiladas en un documental subido a Youtube por Fanny Bandini que ha titulado Simone de Beauvoir: No se nace Mujer. Consultado el 18 de octubre de 2018 en https://www.youtube.com/watch?v=bDm9V6TYGVU 40 la ocasión histórica siendo representante de una generación de mujeres que copiaron su filosofía de vida. Simone de Beauvoir además de una pionera es un “brillante ejemplo de cómo la teoría feminista supone una transformación revolucionaria de nuestra comprensión de la realidad” (De Miguel, 1995:236). En 1928 Virginia Woolf pidió dos cosas para las mujeres “habitación y dinero”, en 1949 Simone de Beauvoir defiende “la configuración cultural y social de lo masculino y de lo femenino”, y es por eso por lo que a partir de aquí se inicia “un cambio de marcha importante en las ideas sobre género” (López de la Vieja, 2000:53). “Hasta la publicación de El Segundo Sexo en 1949, las que se atribuían el nombre de “feministas” raramente identificaron la diferencia fisiológica y la división sexual del trabajo de la que se derivaba como uno de los principales instrumentos opresivos de la mujer (Offen, 1991:126). Los años 60 y 70 supusieron en muchos lugares del mundo, no en todos por supuesto, una época de “igualdad legal” aunque llena de desafíos y dificultades para expresar los problemas de las mujeres que aún no tenían nombre. Este fue precisamente el objetivo de la teoría y la práctica feminista, el de nombrarlos. La teórica y activista feminista Betty Friedan en su obra La mística de la feminidad de 1963, analiza la situación de las mujeres que, a pesar de haber conquistado el derecho al voto, a la educación total y a un empleo, se sienten presa de una dominación moral que las hace volver al rol de madre y ama de casa. En la introducción de esta obra la autora describe lo que llamó “el malestar que no tiene nombre” “porque así llamaron las feministas de los setenta al estado mental y emocional de estrechez y desagrado, de falta de aire y horizontes en que parecía consistir el mundo que heredaban” (Valcárcel, 2001:42) de la mujer de los 50 y 60 que se ve vieron abocadas a reflejarse en esa imagen de lo “esencialmente femenino”, lo que Friedan llama la "mística de la feminidad". Eso de lo que hablaban y a lo que se dirigían las revistas para mujeres, la publicidad, el cine y los libros de autoayuda dirigido a las "mujeres modernas", libres de elegir permanecer en su hogar y no salir a competir en un mercado laboral adusto, mujeres competentes y directoras un hogar perfecto y tecnificado, que proyectaba reuniones y asociaciones que dignificaban el lugar donde el marido quería volver y sentirse orgulloso. Una “mística de la feminidad” que surge como un revulsivo patriarcal después de que las mujeres ocuparan la esfera pública durante la II G.M. El orden patriarcal, de momento, se mantenía a salvo de nuevo. Un caso muy parecido ocurrió en España después de la Guerra Civil donde, no sólo se hizo una campaña política y 41 social de domesticación de la mujer, sino que los derechos de las mujeres fueron aniquilados por las leyes pasando a ser una propiedad más del hombre. En 1966 se fundó una de las organizaciones feministas liberales más poderosas de los Estados Unidos, la NOW (Organización Nacional para las Mujeres) que Betty Friedan ayudó a crear. Las liberales activistas contribuyeron a definir la situación de las mujeres como una desigualdad y no como como objetos oprimidos o explotados y reclamaron la reforma del sistema hasta “lograr la igualdad entre los sexos” (De Miguel, 1995:237) y la conquista del espacio público, ya que consideraban, que la pérdida de éstos era el principal problema, incluidos el mercado laboral y los cargos políticos. El feminismo por tanto también se politizó y se abrazó la idea de que lo “personal es político” (Margaret Prescod) 37 adjudicándose el mérito de haber creado una teoría referente al análisis de las relaciones de poder entre familia y sexualidad, recibiendo todos los varones beneficios de la sociedad en términos económicos, sexuales y psicológicos, propios de un sistema patriarcal. La tesis de que “lo personal es político” ejemplifica el impacto de la diferencia en la esfera pública. ¿Igualdad o diferencia?, pregunta Mª Teresa López de la Vieja ya que ambos abren un camino hacia discusiones “en las que no faltan ejemplos, casos prácticos, e incluso alguna contradicción” (2000:55). El feminismo por tanto ejerce una función crítica porque “llama la atención sobre esto, sobre las situaciones asimétricas que hay que corregir. A la vez es una teoría normativa porque entra en el debate sobre los principios que deben ser aceptados como principios válidos” (Ibid.:55) El pluralismo de la Teoría Feminista es el resultado de lo que se avanzó en las etapas anteriores, sin embargo, el feminismo radical fue el protagonismo indiscutible de esta segunda ola de agitación política donde brillaron también los movimientos sociales radicales como el estudiantil, el antirracista o el pacifista, entre otros, integrados por la llamada “Nueva Izquierda”. No estuvieron movidos por un deseo de cambio político sino más bien por la creación de un nuevo concepto de vida donde las mujeres formasen parte de este nuevo movimiento de emancipación: “el auge de la emancipación femenina fue parte de esa personificación de la toma de nuestro poder” (Margaret Prescod en Demetracas, 2018). “Era la segunda ola del feminismo, teníamos un precedente en la historia, y como Nora en la casa de muñecas de Ibsen Henrys, todas dejamos nuestra casa a la vez” 37 Retratos del feminismo es un documental emitido Neflix donde se recogen las declaraciones de mujeres como Lily Tomlin, la actriz Jane Fonda, la periodista Gloria Steinem, la escritora Alice Walker o la artista Laurie Anderson entre otras, que abordan temas como la identidad, el aborto, la raza, la infancia o la maternidad. Consultado y transcrito el 13 de octubre de 2018. 42 (Phyllis Chester, en Demetracas, 2018). Se abren nuevos temas como el aborto o la maternidad y se denota “un nuevo respeto hacia la identidad, la ampliación de los derechos, la búsqueda de igualdad y justicia efectivas, la ciudadanía sin trabas, la plena integración, etc.”, animado por una nueva sensibilidad hacia las diferencias (López de la Vieja, 2000:54). De todo esto surge el concepto de sororidad, un término que Luisa Posada define inicialmente como “la conciencia femenina de su sometimiento dentro de la estructura patriarcal y la revuelta ante el mismo” (1995:334) y es tomada en consideración y asumida en esta llamada “segunda ola del feminismo”. En este contexto las mujeres toman conciencia de una nueva experiencia práctica intelectual y política que existe entre mujeres y pretende materializarse en acciones específicas, en pactos. No ahondaremos en ello ya que, entrar a hacer análisis, excedería en extensión y pretensiones la intención de este trabajo. Sí cabría terminar de entender lo que es la sororidad citando a Marcela Lagarde 38 cuando dice que La sororidad es una dimensión ética, política y práctica del feminismo contemporáneo. Es una experiencia de las mujeres que conduce a la búsqueda de relaciones positivas y a la alianza existencial y política, cuerpo a cuerpo, subjetividad a subjetividad con otras mujeres, para contribuir con acciones específicas a la eliminación social de todas las formas de opresión y al apoyo mutuo para lograr el poderío genérico de todas y al empoderamiento vital de cada mujer. La raíz del Movimiento de Liberación de la Mujer hay que buscarla en el creciente descontento de ésta y el despertar individual que se convirtió en un despertar colectivo. Un colectivo que tomó la decisión política de organizarse de manera autónoma separándose de los varones lo que hizo que el feminismo radical se rompiese en dos: las “feministas” y las “políticas”, originariamente unidas en una posición antisistema y su distanciamiento del feminismo liberal. A pesar de todo, el fuerte activismo del feminismo radical tuvo repercusiones importantes ya que movieron a miles de mujeres en multitudinarias manifestaciones y actos de protesta y sabotaje que removió el, ya no tan cálido ambiente del hogar americano y europeo, ya que estos tuvieron un efecto dominó en muchos países 38 Palabras tomadas de la Ponencia realizada por Marcela Lagarde en 2006 publicado por el Departamento de Comunicación de CELEM en octubre de 2006 y consultada en https://e-mujeres.net/project/pacto-entre-mujeres-sororidad/ el 6 de noviembre de 2018. En el PDF de la ponencia se especifica explícitamente que "Esta información puede ser usada en parte o en su integridad sin necesidad de citar fuentes" por lo que no se ha recogido en el apartado de "Referencias" aunque por respeto a la autora la nombramos en este trabajo. 43 europeos. También habría que destacar que el colectivo feminista negro 39 así como de lesbianas, tuvieron en paralelo sus propias luchas. El feminismo socialista se caracteriza por introducir en su lucha contra el patriarcado un elemento nuevo, el de la lucha de clases. Son interesantes los postulados de las feministas socialistas ya que reconocen que “las categorías analíticas del marxismo son «ciegas al sexo» y la «cuestión femenina» nunca fue «la cuestión feminista» Hartmann (1980). De Miguel (2018) también apoya los postulados de Hartmann (1980) y añade una consideración que compartimos en cuanto que el feminismo también es “ciego para la historia y para las experiencias de muchas mujeres trabajadoras, emigrantes o de color” (p. 246). En España, el movimiento de liberación de la mujer tuvo que esperar hasta bien entrada la democracia en la que resurgiría un tímido feminismo en 1975 y no por la recién estrenada Constitución garante de los derechos igualitarios de todos los españoles y de todas las españolas, sino por la declaración del Año Internacional de la Mujer, proclamado por la ONU. Ese año la representación oficial de la mujer estuvo a cargo de la Sección Femenina, sin embargo, las mujeres feministas que seguían trabajando en la clandestinidad, celebraron a la par, las Primeras Jornadas por la Liberación de la Mujer: Después de un amplio y polémico debate, se ha aprobado la siguiente Resolución:Los días 6, 7 y 8 de diciembre de 1975 se han celebrado en Madrid las Primeras Jornadas Nacionales por la Liberación de la Mujer. Han sido protagonizadas por 500 mujeres de distintos puntos del Estado español:Galicia, Santander, Logroño, Valladolid, Valencia, Madrid, Castellón, Cataluña, Alicante, Salamanca, Málaga, Sevilla, Albacete y Canarias. Se encontraban representadas las diversas tendencias feministas existentes en nuestro país. Estas jornadas adquieren singular importancia por ser la primera vez en 39 años que se celebra un Congreso feminista abierto y democrático a nivel de todo el Estado español, y por el momento político en que se han producido, caracterizado por el continuismo que el Gobierno pretende seguir imponiendo y por la ofensiva general del pueblo para instaurar un sistema democrático. La convergencia de esfuerzos diversos ha posibilitado el intercambio de experiencias entre distintos movimientos y personas que se preocupan de la problemática de la mujer. (Moreno, 2005:75-76) 39 No contemplaron sus diferencias y por tanto no se sintieron representadas en un feminismo centrado en la mujer blanca, occidental, heterosexual y de clase media. 50 En el primer tercio del siglo XX se vislumbra una toma de conciencia respecto a las opresiones y desigualdades que sufrían las mujeres y la situación inhumana que soportaban en las fábricas. Hay que tener en cuenta que la incorporación al trabajo asalariado no les eximía de las cargas familiares que, por defecto, les eran propias. Esta situación desembocó en una reivindicación de la emancipación femenina que se situaría en el centro de la lucha social y política. “Se produjo así una alianza histórica, la del Feminismo con los movimientos obreros” (Méijome, 2013:89). Esto hará que las mujeres comprometidas con las ideas anarquistas y feministas en cuanto a pensamiento decidan por ellas mismas tomar las riendas de su emancipación. Habremos por tanto de volver a la organización Mujeres Libres para encontrar en España ese punto de partida desde donde abordar el Anarcofeminismo. La atención principal sobre esta asociación se centra fundamentalmente en el hecho de ser la primera organización dentro del movimiento libertario creada por y para mujeres. Habremos de tener en cuenta que dentro de estos movimientos había opiniones contrapuestas, tanto de hombres como de mujeres, en cuanto a las desigualdades entre ambos sexos y cómo atajarlas de existir. En cualquiera de los casos, el admitir que las mujeres anarquistas se organizaran por su cuenta creando espacios propios de resistencia donde decidir por sí mismas las tácticas válidas para combatir sus opresiones, quedaba fuera de cualquier validación del movimiento anarquista. Los que se oponían a las organizaciones autónomas de mujeres alegaban que el anarquismo era incompatible no sólo con formas jerárquicas de organización, sino también con cualquier organización independiente que pudiera minar la unidad del movimiento. Puesto que la meta del movimiento anarquista era la creación de una sociedad igualitaria en la que hombres y mujeres se relacionaran como iguales, la lucha por alcanzarla exigía la participación conjunta de hombres y mujeres como compañeros iguales. (Méijome, 2013:153) El mayor temor era, que estas organizaciones específicas de mujeres dedicadas a poner fin a la subordinación de las mujeres, pusieran más distancias entre las diferencias entre ambos sexos ya existentes. Obviamente muchas mujeres no estuvieron de acuerdo con esas opiniones ya que hay que tener en cuenta que los movimientos anarquistas de la época estaban divididos en tres organizaciones: la CNT (Confederación Nacional del Trabajo), la FAI (Federación Anarquista Ibérica) y las JJ.LL (Juventudes Libertarias). Se puede decir sin miedo a errar, que las primeras mujeres anarcofeministas de España estuvieron relacionadas (directa o indirectamente) con algunas de estas organizaciones, de 51 hecho, las fundadoras 49 de Mujeres Libres militaban todas en el movimiento anarcosindicalista y pertenecían a ese grupo de mujeres que creían que “las organizaciones del movimiento eran inadecuadas para abordar los problemas específicos a los que debían enfrentarse las mujeres, ya fuera dentro del movimiento mismo o en la sociedad en general” (Ackelsberg, 1999:147). Entre sus militantes y colaboradoras podemos destacar nombres de la talla de Emma Goldman, Igualdad Ocaña, Federica Montseny, Mercedes Comaposada, Lucía Sánchez Saornil, Pepita Carpena, Azucena Fernández Barba, Amparo Poch y Gascón y Soledad Estorach. Todas reconocían la necesidad de que la mujer debía emanciparse. Emma Goldman y Federica Montseny insistían en la necesidad de una restructuración del sistema ya que el que había, no tenía la capacidad de albergar los cambios que se necesitaban para que la mujer alcanzase junto al hombre, la liberación. Ellas creían que esa liberación no sólo era para las mujeres, sino para todas las personas, por tanto, lo entendían como una cuestión humanista más que feminista: Yo no me declaro feminista, pero soy femenina y defiendo los derechos de la mujer. La sola cosa es que considere que esos derechos están incluidos en la defensa de los derechos del hombre que representan, a mi entender, mis ideas junto con todas las ideas de izquierda que quieren mejorar la condición humana. (Montseny, 1999) Federica Montseny reconocía que la emancipación de la mujer era una cuestión urgente en los tiempos que corrían, pero dentro de los anarquistas fue quizás de las más críticas con el movimiento feminista: “Feminismo, palabra sólo aplicable a las mujeres ricas, porque las pobres nunca han sido feministas; ¡ni las dejarían serlo!” (Kaminski, 1976:195). Aunque en principio se asocie el anarcofeminismo con las mujeres de Mujeres Libres no hay que olvidar que ninguna de ellas (hablamos las del movimiento de los años 30) se sintió nunca parte del movimiento feminista y por tanto siempre negaron ser feministas como hemos visto en algunas declaraciones. El feminismo de aquellos años estaba más asentado en las mujeres burguesas que copaban el panorama sociocultural: las intelectuales vanguardistas, las novelistas y dramaturgas, las poetas y artistas. La imagen cultural de la garçonne en Francia, la flapper en Inglaterra y Estados Unidos o la maschietta en Italia acrecentaba también las fantasías sociales y en los ambientes bohemios, que proliferaban en torno a los cabarets, los rumores de 49 En 1934 Amparo Poch y Gascón, Lucía Sánchez Saornil y Mercedes Comaposada fundaron la revista Mujeres libres, que fue portavoz de la Federación Mujeres Libres en pro de la liberación de la mujer obrera llegando a tener una filiación en 1938 de 20 mil mujeres. En Rodrigo, Antonina (2002). Una mujer libre. Amparo Poch y Gascón, médica y anarquista. Flor del Viento Ediciones. p. 300 52 bisexualidad de conocidas artistas de “género ínfimo”, afianzaban la idea del desorden sociocultural que las relaciones lésbicas estaban produciendo (Luengo, 2008:39-48). En estos tiempos, Lucía Sánchez Saornil se declarada lesbiana 50 siendo la más feminista de las impulsoras de Mujeres Libres dando una noción moderna de feminismo a la revista. Mercedes Gómez Blesa (2009) sitúa a Dolores Ibárruri y a Federica Montseny en “el panorama femenino y feminista de la Edad de Plata” bajo el epígrafe de “líderes obreras”: a Ibárruri como “la gran líder obrera de la Segunda República y de la Guerra Civil y a Montseny como “gran líder política desde las filas de anarquismo”, aunque reconoce más adelante que “Federica no era partidaria del feminismo sino del humanismo” (p. 197- 201). A pesar de todo a estas anarquistas se las he etiquetado como “feministas” o “anarcofeministas” ya que lucharon por la emancipación e igualdad de la mujer bajo sus propios criterios que creían alejados de los de las autodenominadas feministas ya que, como apunta Alma Méijome: Realmente, existían muchas diferencias entre las feministas anarquistas y las feministas burguesas partiendo del principio de que las primeras, además de trabajar por la consecución de un proyecto revolucionario, cruzaban los discursos de género y de clase, acercándose un poco más a las perspectivas que hoy en día podemos encontrar en muchos feminismos. (2013:92) Es difícil encajar ciertas actuaciones y opiniones desde la perspectiva histórica y con una visión de la actualidad que no podemos borrar de nuestra mente, por tanto, si pudiéramos hacer esa investigación adoptando la teoría del Conocimiento Situado, nos permitirá intervenir a partir de nuestra comprensión y conocimiento en el contexto real. Este posicionamiento mejoraría sin duda la comprensión y la relación existentes de conceptos teóricos y de realidad. Serían por tanto los parámetros sobre cómo vivían las personas, cuáles debían ser los recursos a los que tenían acceso o cuáles debían ser sus prácticas sociales, las que establecerían, según los límites de lo correcto /normal y lo incorrecto /anormal (Burman, 1999; Rose, 1996), el entendimiento de sus pautas de conducta. Sin duda habernos embutido en sus vidas, en sus contextos socio-políticos, en sus disputas y sus discursos nos habría ayudado a comprender, por qué no entendieron estas mujeres lo que hoy es casi evidente, que el anarquismo y el feminismo son la cara y la cruz de la misma 50 Lucía Sánchez Saornil se convierte en uno de los primeros testimonios de afirmación de la homosexualidad femenina en España. 53 moneda, porque, como dice Alma Méijome, “donde hay conciencia de las desigualdades entre mujeres y hombres e intención de superarla, hay feminismo” (2013:92), cita con la que estamos totalmente de acuerdo. Está claro que la teoría y la práctica entran siempre en conflicto al cambiar la perspectiva de estudio o el espacio geográfico-temporal donde transcurren los hechos. No podemos concluir este apartado teórico del anarcofeminismo con una definición clara o una propuesta cierta donde los autores puedan coincidir de pleno sobre lo que es ser anarcofeminista. Sí podemos hacer un balance sobre todo lo expuesto y concluir diciendo que el anarcofeminismo busca la autonomía plena de cada mujer, su emancipación y realización como persona viendo en el patriarcado una amenaza hacia sus libertades ya que se manifiesta de manera autoritaria minimizando a las mujeres. Hemos entendido que el anarcosindicalismo del que partía muchas de las mujeres que han pasado a la historia como anarcofeministas, eran movimientos de mujeres de ideología libertaria y posición obrera. Ellas no se definían, como nos han dejado claro, como feministas ya que en aquellos momentos el concepto se asociaba a la lucha de los sectores más acomodados de la sociedad que reclamaban derechos, como el sufragio o posiciones de poder. Defendían la igualdad de la mujer, pero no desafiaban las instituciones existentes, por lo que desde el anarquismo se entendía esto como la defensa de privilegios que consideraban injustos y, en palabras de Federica Montseny, “si son injustos disfrutándolo los hombres, también lo serán si lo disfrutan las mujeres”. Estas palabras podemos reconocerlas en cierto modo en el Dictamen del Congreso sobre «Actitud de la Federación Regional en vista de los congresos internacionales de La Haya y Saint-Imie» de 1872 celebrado en Córdoba donde se cita textualmente: La clase obrera si tal hiciera, pretendería y obtendría el destruir los privilegios existentes para constituirse ella en privilegiada; pero no destruiría todos los privilegios, y faltaría por lo tanto al lema que tiene escrito en su bandera, que dice: «No queremos privilegios ni para nosotros mismos». (Termes, 1977:170-171) Mary Nash escribe en la página de Saludas de Mujeres libres y Feminismo en tiempos de cambio que La originalidad de Mujeres Libres fue confirmar a las mujeres como sujeto colectivo de erradicación de la civilización masculina y de la resistencia de la cultura patriarcal.(...) Las dificultades bélicas impidieron el desarrollo inequívoco de una clara plataforma de actuación anarcofeminista. (...) La lucha antifascista y la victoria de 54 Franco impidieron el reconocimiento de la solvencia del anarcofeminismo como corriente legítima del movimiento libertario. En la primavera de 1976 Mujeres Libres reapareció (...). Fue la única organización del nuevo feminismo que remitía en sus orígenes a una organización existente durante la Segunda República y pese a ciertas disensiones como Suceso Portales, se identificó como claramente feminista. Aún me acuerdo de la firme negación del carácter feminista de Mujeres Libres en mis primeras entrevistas con las militantes en los años 1970 y años más tarde su creciente reconocimiento de un perfil anarcofeminista. (Nash, 2016) La originalidad del anarcofeminismo reside especialmente en su visión política, y no enser una corriente dogmática, por lo que se pueden encontrar diversos planteamientos libertarios al respecto de lo que es la mujer, el feminismo o la feminidad. 55 CAPÍTULO III La mujer española de la década de los 30 3.1. La mujer como objeto de derecho. La Constitución de 1931 reconoce por primera vez derechos y libertades individuales y sociales entre ellos y el sufragio activo y pasivo de ambos sexos mayores de 23 años. Esta Constitución tuvo un primer anteproyecto elaborada por una comisión presidida por Luis Jiménez de Asúa 51 , quien se inspiró para su redacción en las tres Constituciones extranjeras más avanzadas del momento: la de México de 1917, las de la Unión Soviética de 1918 y la de la República Alemana de Weimar de 1919 (Aguado, 2006:113). Este primer anteproyecto ya contemplaba la igualdad entre hombres y mujeres. En su artículo primero se establece, entre otros, que “España es una República de trabajadores de toda clase, que se organizan en régimen de Libertad y de Justicia” y se asienta que “Los poderes de todos sus órganos emanan del pueblo (...)”. Se establece así mismo que las leyes se harían en una única cámara llamada Cortes o Congreso de los Diputados y que el jefe del Estado sería nombrado por los diputados que a su vez serían designados por el pueblo en elecciones generales. Notorio sería también para la sociedad del momento y para las mujeres en particular, el reconocimiento del matrimonio civil y el divorcio, siendo esto posible gracias a la incorporación también de la separación de la Iglesia y el Estado. El principio de igualdad ante la ley de todos los españoles recogidos en la Constitución equiparará a la mujer como un igual y capacitará a la defensa y aprobación del voto femenino que se hará efectivo en las elecciones del mes de noviembre de 1933. 52 Habremos de hacer la salvedad y especificar que este artículo 2 se establece la igualdad de todos los españoles ante la ley del cual, no se puede hacer una interpretación maliciosa privilegiando al hombre ya que, el artículo 25 expresa que “No podrán ser fundamento de privilegio jurídico: la naturaleza, la filiación, el sexo, la clase social, la riqueza, las ideas políticas ni las creencias religiosas”. 51 Jurista y político español. En 1931 ingresó en el PSOE y fue elegido diputado a las Cortes Constituyentes por la circunscripción de Granada. Presidió la comisión parlamentaria encargada de elaborar la nueva Constitución republicana, fue director del Instituto de Estudios Penales creado por Victoria Kent y participó en la redacción del Código Penal de 1932. 52 Constitución española de 1931 consultada en http://www.congreso.es/docu/constituciones/1931/1931_cd.pdf 56 Hasta este momento, “el principio de autoridad marital” recaída íntegramente en el marido argumentado durante siglos por razones históricas y naturales. Esto siempre ha representado una constante en nuestra historia jurídica siendo una desigualdad de género, sobre todo para la mujer que había contraído matrimonio, “considerada como una auténtica incapaz”. En la II República se salva esta situación ya que se toma partido a favor de la mujer: “El matrimonio se funda en la igualdad de derechos para ambos sexos, y podrá disolverse por mutuo disenso o a petición de cualquiera de los cónyuges, con alegación en este caso de justa causa”. 53 A pesar de este paso en beneficio de la igualdad de la mujer, algunos artículos que veremos a continuación hacen que se siga manteniendo una hegemonía patriarcal que se hará evidente sobre todo en la mujer casada. Los avances legislativos y el intento de mejora de la condición de la mujer se vieron rotos por el régimen instaurado tras la Guerra Civil, que “suprimió la idea de igualdad de sexos tanto en el terreno jurídico-privado como el público” (Benito y Martínez, 2000:94). 3.2. Situación civil y política de la mujer: cambios legislativos. La mujer a principios de los años treinta arrastraba una difícil situación económica y social, heredada en gran parte de los anteriores gobiernos, como ya hemos visto. El analfabetismo y la pobreza arrastraban a muchas mujeres a la prostitución, situación que las llevaba a la muerte producidas por enfermedades venéreas, lacra social de la época o por las malas condiciones de vida en general. El 1 de junio de 1931 se proclama el decreto que acaba con la prostitución reglada disolviendo el que fuera el Real Patronato para la Represión de la Trata de Blancas, vinculado al Ministerio de Gracia y Justicia. Sus competencias son pasadas temporalmente a una “Comisión provisional Central para la protección de la mujer”. Ese mismo año se crea el Patronato de Protección a la Mujer creado con la colaboración y asesoramiento de María Lejárraga, Matilde Hici y Victoria Kent (Aguado, 2002:214), que a su vez queda disuelto en 1935, asumiendo todas sus competencias el Consejo Superior de Protección de Menores. 54 53 Artículo 43 del Capítulo II de la Constitución española de 1931. Consultado en http://www.congreso.es/docu/constituciones/1931/1931_cd.pdf 54 Junta Provincial de Sevilla del Patronato de Protección a la Mujer (2015). El Patronato de Protección de la Mujer: vigilante de la moral femenina. Documentos del mes, consultado en http://www.juntadeandalucia.es/cultura/archivos/web_es/contenido?id=371ffae1-7e34-11e5-9c59-000ae4865a5f&idActivo=&idArchivo=d9f0f1ac-58a4-11dd-b44b-31450f5b9dd5 57 Por otro lado, las mujeres obreras sufrían las desigualdades en cuestión de sueldos y trabajos ya que todas, sin excepción, laboraban también dentro del hogar con la carga del trabajo doméstico y los hijos. Las mujeres en general no gozaban de derechos y prácticamente estaban excluidas del espacio público, por lo que, la entrada del nuevo gobierno provisional de la República supondría cambios significativos para la mujer. El 8 de mayo de 1931 de modifica la ley electoral permitiéndose a la mujer mayor de 23 años poder ser elegida para el Congreso en todo tipo de comicios y con cualquier estado civil. De este modo estar casada ya no supondría una discriminación para ostentar un cargo político. También pudieron ser partícipe en los jurados populares pudiendo formar parte de los tribunales cuando se tratase de crímenes pasionales, considerados como tal el “parricidio, asesinato, homicidio o lesiones en el que el móvil pasional fuera el amor, los celos, la fidelidad o cualquier aspecto de las relaciones sexuales” (Núnez, 1998:410). Sin embargo, no podían participar en casos de violación, aborto, o infanticidio, ya que la sensibilidad femenina podía ser un impedimento para su buen juicio y ver afectada la objetividad de su criterio. En la legislatura de Largo Caballero se incluye en la legislación el Seguro de Maternidad que se pondría en marcha a partir de la aprobación del decreto de 26 de mayo de 1931. Esto supuso para las mujeres obreras una doble garantía: por un lado, se garantizaba una baja maternal pagada y por el otro la vuelta a su puesto de trabajo ya que se obligaba a la empresa a su readmisión tras la baja maternal. En el artículo 20 de la ley de contrato reincidía en prohibición de rescindir el contrato a ninguna mujer por haberse tomado la baja maternal. Estos cambios legislativos podrían haber supuesto un gran paso para los derechos de la mujer si no hubiera sido porque la sociedad seguía validando al hombre como custodio de la mujer, ya que, en esa misma ley, en el artículo 16, se exigía la firmad el marido para que la mujer casada pudiera firmar un contrato laboral. En el artículo 51 de esa misma ley también se estipula que la mujer sólo podía cobrar un sueldo si no existía oposición alguna por parte del marido. Estas leyes seguirían vigentes en todo el periodo de gobierno republicano a pesar de las protestas de los diversos colectivos de mujeres, tanto feministas, como anarquistas y socialistas. (Núñez, 1998:412). Habría que destacar también otra serie de legislaciones aprobadas a lo largo 1931, que favorecieron la incursión de la mujer al mundo laboral en puestos más profesionalizados como las que daban acceso a las oposiciones de notarías, de registradores de la propiedad 58 o al recién creado Cuerpo de Auxiliares Femeninos de Correos con los mismos sueldos que sus compañeros masculinos. También se funda La Cuarta Sección del Cuerpo Auxiliar Subalterno del Ejército, la Sección Femenina Auxiliar del Cuerpo de Prisiones, el de las Mecanógrafas del Ministerio de la Marina y el del Cuerpo de Escala de Telegrafistas Femeninos (también con el mismo sueldo que sus colegas masculinos) (Núñez, 1998:413). Hay que subrayar que, a pesar de todas estas propuestas, las oposiciones a la carrera fiscal y judicial quedaba restringida sólo al hombre por orden ministerial de 16 de noviembre de 1934, así como otros cuerpos ministeriales. Clara Campoamor, abogada y parlamentaria, intentó en vano que se les permitiera a las mujeres el ejercicio de la carrera de abogacía sin ningún tipo de cortapisa, petición que le fue denegada en varias ocasiones. (Ibid:423) 3.3. La educación y la sexualidad de la mujer como vía de emancipación. En la Segunda Republica la educación adquiere una importancia sin precedentes. La nueva Constitución, que decida tres capítulos a la educación, ampara una enseñanza laica e igualitaria para todos y todas y las propuestas educativas para las mujeres se disparan, ya que, se considera la educación como el motor de trasformación social, partiendo, eso sí, de los movimientos de renovación pedagógica que habían comenzado con la ILE (Institución Libre de Enseñanza). La ILE se había convertido en un importante estamento en este periodo donde la cultura y la enseñanza española deja paso a las avanzadas teorías pedagógicas y científicas que se estaban desarrollando fuera de sus fronteras. 55 Quizás la parte que más interese en este punto son las acciones educativas paralelas promovida por los movimientos anarquistas, la Asociación Mujeres Libres o las iniciativas de mujeres como la Dra. Amparo Poch, muy sensibilizada con la analfabetización y la salud sexual de las mujeres y la salud de los niños más pobres. En general los anarquistas insistían en la necesidad de dar una educación a los trabajadores y trabajadoras ya que había que capacitar a la clase obrera para que pudieran tomar las riendas de sus propias vidas y esto incluía por supuesto a las mujeres y a los niños. Las redes de escuelas, los periódicos y los centros culturales fueron las grandes apuestas del movimiento anarquista. En sus escuelas, la educación se basaba en las ideas de la 55 Hasta este punto se ha consultado la Constitución de 1931 y la Fundación Ginés de los Rios. Consultado el 15 de octubre en http://www.fundacionginer.org/historia.htm 59 escuela moderna de Francisco Ferrer Guardia que estimulaba la iniciativa y la innata curiosidad de los niños. “Enseñar a las personas a leer y escribir era capacitarlas social y culturalmente; era verdaderamente un acto revolucionario” (Ackesberg, 1999:101). Además de las escuelas racionalistas, con una estructura educativa, llamémosla, más formal, los anarquistas y los anarcosindicalistas financiaron multitud de ateneos que ofrecían importantes oportunidades de preparación a las mujeres de clase obrera, con muchas menos oportunidades que los hombres. La CNT fundó muchos de estos centros educativos y culturales en los barrios obreros de los que se beneficiaron no sólo los afiliados sino mucha gente más. De estos ateneos y escuelas salieron un sinnúmero mujeres que no sólo aprendieron a leer y escribir, sino que desarrollaron una capacidad crítica y un poder de relaciones sociales, sobre todo con sus iguales masculinos en una España segregada. Muchas de ellas estarían más tarde plenamente integradas en la fundación Mujeres Libres (Ackesberg,1999). La capacitación y la captación de las mujeres fueron los objetivos que cimentaron los programas de formación que Mujeres Libres puso en marcha. Capacitar, es decir, preparar a la mujer para el compromiso revolucionario era dotarla de herramientas para superar su subordinación y poder actuar en la sociedad según sus capacidades. Superar el analfabetismo, proporcionarles información sobre cuestiones como la maternidad, el cuidado de los hijos o la sexualidad, eran objetivos prioritarios, conscientes de que las prepararía para una participación activa y efectiva en la fuerza laboral y añadiría el “permitirles que adquirieran experiencia de sí mismas como actoras competentes en la historia” (Ackelberg, 1999:177-178). Al mismo tiempo la captación iría ganando fuerza a medida que las mujeres fueron militando tanto en la FAI como en la CNT, no olvidemos los orígenes anarquistas de Mujeres Libres y su compromiso con sus fundamentos básicos. Para ellas era de gran importancia que se consolidara entres las mujeres la idea de formar una sociedad igualitaria, no jerárquica. No obstante, Mujeres Libres fue consciente de la negligencia con la que los movimientos anarcosindicalistas habían actuado con las mujeres en relación a las desigualdades y jerarquías dentro de estos movimientos, lo que hizo que la organización pusiera el foco en las consecuencias derivadas de estas desigualdades, lo que la diferenciaba de otras asociaciones y movimientos libertarios de la época. Fue 66 2. “La imagen de las mujeres feministas de los años 30 en España” Imagen 2 Nueve de los doce fotogramas pertenecen a fotografías de mujeres con carteles reivindicativos, en manifestaciones, mítines, brazos con puño en alto, etc. y se mezclan varias épocas (la mayoría modernas) a pesar de que hemos puesto explícitamente “años 30”. Una foto es de un cartel de Mujeres Libres, una de una reunión profesional donde aparece una única mujer y varios hombres, y una última foto de una mujer con hiyab. La mayoría de estas imágenes en su conjunto representan lo mismo, tienen la misma configuración de elementos iconográficos por lo que podemos decir que la mujer feminista en general es representada socialmente así, da igual el periodo que escojamos. 67 3. “La imagen de las mujeres anarquistas de los años 30 en España” Imagen 3 Se aprecia claramente la época, con fotos todas en blanco y negro o sepia. Son mujeres reivindicativas de cierta condición social. En tres de ellas aparece Federica Montseny evidenciando su condición de anarquista y de nuevo aparece carteles de Mujeres Libres. 68 4. “La imagen de las mujeres anarcofeministas de los años 30 en España” Imagen 4 Se reconoce efectivamente fotos de distintas épocas donde se reconoce a mujeres feministas y anarquistas aunque también de otras ideologías. Es curioso cómo junto con la primera, es la única imagen donde no aparece carteles de Mujeres Libres, siendo esta asociación el punto de partida del anarcofeminismo como ya ha quedado confirmado anteriormente. 69 5. “La imagen de las mujeres libertarias de los años 30 en España” Imagen 5 Las fotografías se sitúan en la época. Siete de las doce son de la asociación Mujeres Libres, y el resto en su mayoría de mujeres que lucharon durante la época franquista. Aquí la palabra “libertarias” ha abierto un abanico mayor de posibilidades, si bien, en ningún caso se ha colado, por así decirlo, ninguna foto de la época actual. Quizás sea porque, los usos y costumbres se adaptan continuamente a las épocas y el idioma también, por lo que entendemos que esta palabra se enmarca en una época concreta. Parece que las mujeres de Mujeres Libres aparecen reflejadas como feministas, anarquistas y libertarias y representantes de la imagen de una época. 70 6. Mujeres libres y Hombres libres Imagen 6 Los criterios de búsqueda se han cambiado sólo para tener una visión moderna de cómo se representa icónicamente a las “mujeres libres” y “hombres libres” respectivamente. La palabra libre se interpreta en la mujer como la idea romántica de la libertad y en el hombre como la ruptura de las cadenas y la lucha. En una primera aproximación, sólo usando el método de la observación de las imágenes, apreciamos un cambio de conceptos que están íntimamente relacionados con la estética, la apariencia, la imagen personal pero también la reivindicación y como la idealización banal de un concepto (como el de libertad, por ejemplo) puede variar la percepción que tenemos de él. 71 A continuación, exponemos las portadas de algunos números de los 13 que se publicaron en 1936 y no haremos comentarios al respecto. Añadimos además dos carteles de propaganda de guerra de Mujeres Libres y de la CNT. Sólo queremos reforzar con ello la idea de cómo la estética tal como la referimos al comienzo de este epígrafe ejemplariza la referencia de la idea de un concepto, un colectivo o una época. 72 Federica Montseny, 1939. Esta fotografía fue regalada por ella a “Colectivo de Febrero” en Tiempo de Historia en 1977 “harta de que la saquen tan vieja en las fotos que se publican” 73 CAPÍTULO IV La figura de Federica Montseny en su contexto histórico Federica Montseny Mañé no ha sido una mujer olvidada, de hecho, ninguna lo es si seguimos estudiando sus vidas y sus logros. Este capítulo hubiera sido fácil hacerlo sólo con seguir las dos principales biografías que de ella se han escrito, o centrarnos en sus artículos o novelas, sin embargo, hemos querido ir más allá haciendo uso de sus propias palabras y de las que la conocieron bien, sin intermediarios o interpretaciones. Dos documentales y su autobiografía han sido las herramientas principales con las que componer su vida a grandes rasgos: por un lado, y el más importante, el programa de radio titulado Fin de Siglo dirigido por Elvira Martínez en la que intervienen su hija Vida, el historiador José Álvarez Junco, Ángeles Amador, otra mujer que llegaría al mismo ministerio, el de Sanidad en 1993 y Carmen Alcalde, biógrafa y amiga de la líder anarquista. También se cuenta con la colaboración de la investigadora Mari Nash, Catedrática de Historia Contemporánea de la Universidad de Barcelona. Por otro lado, tenemos el documental De toda la vida realizado y dirigido por Lisa Berger y Carol Mazer en 1986 siendo también de valiosa ayuda Mis primeros cuarenta años, una autobiografía de Federica Montseny. - En casa, todo estaba en torno a las ideas de España, de la política, nos criamos en este ambiente. Era la casa de todo el mundo, allí era donde se encontraban, charlaban... Estaba siempre viajando, dando mítines, no paró su actividad. Siempre siempre [sic] continuó sus viajes, sus conferencias, sus mítines en España, sus contactos... El mejor momento del día es cuando ella volvía de sus ocupaciones políticas, ministeriales y todo esto, cuando llegaba, en casa, pues podía encontrar a su niña y era pues el enorme cariño que me manifestaba. Mi madre era eso, una enorme cantidad de calor humano y de alegría. (Vida Esgleas, en Fin de siglo) 59 - Era una mujer muy interesante, de una extraordinaria personalidad que se veía, se imponía, y fue desde el primer momento una mujer muy independiente, muy segura de sí misma, muy rara para la España que le había tocado nacer, una mujer que venía de una clase social, digamos baja, media baja, tampoco muy baja, pero que tenía una formación intelectual muy buena para lo que eran las mujeres 59 Ramos, Ana (Productora) (1999). Fin de siglo: Federica Montseny. [Emisión de radio] España. Consultado el 8/10/2018 en http://www.rtve.es/alacarta/audios/fin-de-siglo/ Transcripción propia. 74 nacidas en España a comienzo del siglo XX. Por otro lado, había en ella una cosa, que si hemos de ser sinceros para mí fue una cosa francamente desagradable y es que era una mujer muy autoritaria, no era una mujer que dejara fácilmente pasar una opinión con la que ella no estaba de acuerdo e incluso con cosas relacionadas con el anarquismo, aspectos problemáticos del anarquismo, por ejemplo, el terrorismo, qué pasó, quién puso las bombas y por qué mataron a tanta gente y tal y cual... (José Álvarez Junco en Fin de siglo) - Federica era de entrada una persona un poco dura quizás por la tremenda lucha y la tremenda vida de exilio que pasó y sobre todo de la retirada que las marcó a todas y a todos, la retirada de España hacia el exilio. Era una persona aparentemente dura, sus compañeros pues la llamaban la leona, la indomable, era el perfil más o menos que tenía público, pero en cuanto entrabas un poquito en su corazón y en su personalidad era una persona entrañable, de una gran ternura y de una lucidez que quizás no he conocido a nadie más como a ella. (Carmen Alcalde en, Fin de siglo) Nací el 12 de febrero de 1905 en Madrid, en la calle Cristóbal Bordiu. En aquellos días, mis padres ocupaban un hotelito rodeado d un pequeño jardín. Nada de todo aquello queda hoy. Algunos han atribuido mi nombre de Federica al hecho de corresponder al seudónimo adoptado por mi padre a partir del proceso de Montjuich. Sin embargo, la verdad es otra. Al nacer yo, quien eligió mi nombre, siendo para mí “la padrineta” (madrinita), fue mi prima, que me dio el nombre de su padre, Federico. (Montseny, 1987:13) Federica Montseny vivió desde su nacimiento todos los avatares del anarquismo. Un movimiento predominante en la España del siglo XIX y en las primeras décadas del XX. Hija de una destacada pareja de militantes anarquistas Federica vivió desde su infancia las ideas, los sistemas de educación, las relaciones familiares propias del movimiento libertario. Su padre, Juan Montseny se había distinguido en la defensa de los detenidos y condenados en el proceso de Montjuic. El relato de la represión policial y de los pormenores del proceso llegó a tener una repercusión importante en las capitales europeas. Su madre Teresa Mañé también anarquista, era una maestra racionalista. Ambos pasaron varias épocas de clandestinidad en las que firmaron sus escritos con los nombres de Federico Urales y Soledad Gustavo. Estos pseudónimos llegaron a ser más populares que sus propios nombres gracias a los escritos aparecidos en la Revista Blanca, la publicación 75 fundada por la familia Montseny fue una de las de más prestigio y notoriedad del campo anarquista. - Mi madre había tenido una actuación de militante anarquista. Escribía en toda la prensa libertaria de la época y sobre todo en las dominicales del libre pensamiento. Había formado parte en actos de propaganda con Fernando Tarrido de Almarmol, con Anselmo Lorenzo, con Pedro Estévez, y cosa extraordinaria en aquel tiempo, era una mujer que viajaba y que daba mítines en compañía de tres hombres imaginaos lo que eso representa a finales del siglo pasado. (Federica Montseny en De toda la Vida) - Federica fue hija única, una cosa que tenemos que tener en cuenta. Sus padres, tanto él como ella eran gente muy especial, eran maestros laicos de Reus. Él venía de una familia de toneleros, de obreros manuales, pero había adquirido una cierta cultura y se había convertido en maestro laico y ella era ya una maestra laica. Se conocieron por correo y se casaron por correo, hicieron un matrimonio racionalista con un pacto escrito entre los dos de que el hombre no dominaría sobre la mujer y cosas de este tipo, lo cual, no lo estoy diciendo en todo de burla, es una cosa muy respetable y muy importante para la España de ese momento. Tuvieron esta hija, se dedicaron a escribir la Revista Blanca entre los dos; la revista la hacían prácticamente ellos dos, aunque firmaban con múltiples pseudónimos, Juan Montseny firmaba como Federico Urales y firmaba también como Ricardo Andes y como muchas otras cosas casi siempre con nombres de montañas, Urales, Andes, etc. y Teresa Mañé firmaba también con otros muchos pseudónimos. Cuando llegó la segunda etapa de la Revista Blanca en 1920 la empiezan a hacer entre los dos y la hija; era una empresa estrictamente familiar y realmente vivían de eso. Los anarquistas españoles compraban la Revista Blanca y la Familia Urales que algunos llamaban “La familia real” dentro del anarquismo, con bastante mala intención, pues la familia Urales vivían de ese producto a parte de sus novelitas rosas revolucionarias, en las cuales se especializaron el padre y la hija. (José Álvarez Junco en Fin de siglo) La infancia de Federica Montseny se desarrolló en medio del campo. Sus padres compaginaban sus trabajos intelectuales y políticos con la explotación de sucesivas granjas agrícolas. Su educación fue atípica, por ejemplo, nunca fue a la escuela. 82 quiso introducir pudieron cuajar más que en el anuncio. Por ejemplo, circulatorios de la prostitución, la cuestión de la sanidad y todas estas cosas no han tenido ninguna concreción y si la han tenido, la han venido a tener 50 años después. Ha habido siempre compañeros que no han aceptado nunca la participación gubernamental y ha habido otros compañeros que han comprendido la situación en aquel momento pero en ningún momento había un enfrentamiento fuerte entre ellos, aparte del enfrentamiento que se producía cuando algunas querían continuar en la misma perspectiva de poder colaborar con un futuro gobierno como ha habido algunas tentativas en los tiempos del exilio. (Samitier, en Fin de siglo) A pesar de todo, la labor de Federica Montseny en el Ministerio de Sanidad reflejó su elevado intelecto y su preocupación por las mujeres, los niños y por hombres que sufrían en estos primeros años de guerra. Construyó un Ministerio que no había existido nunca. “Para muchos había de ser necesariamente una sorpresa algo desagradable, ver al frente del Ministerio de sanidad a una mujer que no era médico, que no tenía título universitario alguno”. Federica describe el sentido del Departamento de Asistencia Social y los duros rechazos de la oposición. También incluye en este discurso la iniciativa con la que despoja a la iglesia de las herencias privadas que irán a partir de ese momento a su departamento. Los hombres, las mujeres y los niños que la Sociedad colocaba en situación de inferioridad por debilidad física, por insuficiencia mental, por desgracias naturales, por lo que fuere, habían de ser reincorporados a la vida, no reduciéndolos a la simple condición de animales a los cuales se les asegura la subsistencia física. Había que coger a esos seres, y había que dotarlos de alma, reeducarles la conciencia y devolverles a la esperanza y a la vida. (Montseny, 1937:14) - En el ministerio pues hice lo que pude: hogares para los niños, residencias grandes convertidas para ancianos, para críos, organización de colonias, los liberatorios de prostitución para ver si podíamos liberar a las mujeres de la prostitución que quisieran aprender un oficio y ponerse a trabajar y sobre todo y más importante fue, el intentar, el intentar conseguir la legalización del aborto, el derecho 83 al aborto, voluntario a sólo la petición de la mujer. (Montseny en De toda la Vida) 64 - Desarrolló una política sanitaria de medicina preventiva, de atención hospitalaria a los heridos de guerra y además en línea con la movilización sanitaria propuesta desde finales de los años 20 en España, Federica Montseny se interesó por el desarrollo de una cultura popular de higiene. En este sentido, por ejemplo, planeó la creación de centros primarios y secundarios de atención sanitaria, de casas de solidaridad para albergar a los mendigos; entre sus proyectos figuraban la fundación de estaciones de despiojamiento para efectuar labores de sanidad e instruir en los valores de la higiene y la limpieza personal como garantía de la salud. La falta de una cultura popular de higiene quedó claro cuando muchos refugiados mostraron una total incomprensión y resistencia a la limpieza y a la higiene y tildaban incluso de fascistas a los componentes de su ministerio cuando intentaban obligarles a proceder al baño y al despiojamiento. Desde otra perspectiva también se propuso avanzar en la campaña de lucha contra la difusión de las enfermedades venéreas, verdadera plaga social no sólo de la guerra civil, sino de aquella época, amenaza sanitaria evaluado por algunos médicos como causante de más bajas que las propias balas de los frentes de guerra (Mary Nash, en Fin de siglo) Por la gestión realizada con la colaboración de muchas personas que se tomaron muy enserio el mantener limpia de infecciones a la España en guerra del momento, se puede decir que Federica Montseny ayudó con su honestidad y sus ideas a que las consecuencias de la guerra no fueran a peor en la población civil. - En los sucesos de la Telefónica, en Barcelona, cuyos enfrentamientos entre comunistas y anarquistas dejaron 400 muertos, Federica tuvo un papel conciliador ya que fue enviada para decir a los suyos que depusieran las armas y que perdieran esas posiciones, si es que la tenían que perder y la verdad, es que a partir de ese momento la historia del anarquismo español, se puede decir que se termina, porque inmediatamente después hubo una remodelación gubernamental, salieron 64 Un Documental de Lisa Berger y Carol Mazer España, 1986 [54 min] consultado el 28 de febrero de 2018 en https://www.youtube.com/watch?v=EAgwDXZoHDU (Transcripción propia) 84 todos los ministros anarquistas, salieron los cuatro. Luego entraría otro en otro gobierno, pero en una posición muy secundaria. (Álvarez Junco, en Fin de siglo) En enero de 1939 Federica con sus dos hijos, su compañero Germinal, sus padres ya ancianos y algunas personas de su entorno más cercano, cruzaron la frontera. Su hija Vida recuera a Federica Montseny como una mujer que ha protagonizado quizás ninguna otra, algunas de las páginas más hondas de la España de este siglo, la de las utopías revolucionarias y la de la derrota. Vida diría que ella nunca olvidó la derrota. - La llegada a Francia de los vencidos, los campos de refugiados, la muerte de Antonio Machado y tantos otros. Medio millón de personas, hombres, mujeres, ancianos, niños, pasaron a Francia huyendo de la metralla y de la persecución fascista. Todas las carreteras de Francia, desde las fronteras hasta las primeras localidades francesas, fueron cubiertas por esa masa humana en las que se mezclaban civiles y militares, heridos e inválidos y las colonias infantiles conducidas por maestras y maestros. Fue algo indescriptible que jamás podrá ser narrado con toda su magnitud con los contornos apocalípticos que revistió para cuantos los vivimos. El pasaje por el Pertus, por la nieve a pie con mi abuela enferma, con mi abuela también la madre de mi padre que nos seguía como podía, mi hermanito que tenía 6 meses fue una cosa que claro no se puede olvidar. (Vida Egleas en Fin de siglo) Federica Montseny desmientes muchas de las cosas que se han escrito de ella, entre otras, que estuvo internada en un campo de concentración. - Yo no fui nunca internada en campo de concentración, porque tuve la suerte de entrar todavía en Francia con pasaporte diplomático que tenía por haber sido Ministro [sic], y gracias a esto yo no fui a un campo, lo que pasó fue que cuando vino la ocupación alemana tuve que refugiarme en la Francia de Vichy y fue el gobierno de Pétain y de Vichy el que a demanda de extradición de España, me detuvo, me tuvo encarcelada primero en la cárcel de Perigué y luego en la de Limoge en donde pasamos Largo Caballero y yo juntos ante la Cour d’appel, la audiencia que es como se traduce la palabra Cour d’appel en español, con la orden de extradición. Pasé yo primero, porque los abogados consideraron que no creían que los magistrados franceses entregaran a España a una mujer que estaba entonces embarazada de 6 meses y luego pasó Largo Caballero con el precedente de mi 85 extradición rechazada, se rechazó también la de Largo caballero. Esa es la verdad histórica. Yo no estuve en campo de concentración, pero en campo de concentración estuvo mi compañero y en campo de concentración estuvieron 400 mil españoles sufriendo todos los vejámenes, siendo explotados miserablemente, llevados a las compañías de trabajadores, a las fortificaciones, al muro del Atlántico, a todas partes y siendo recibidos en Francia, no como perseguidos y como ciudadanos, sino como prisioneros, peor, mucho peor tratados que no lo fueron los prisioneros alemanes. Eso no lo hemos perdonado jamás a Francia ni creo que lo perdonemos nunca porque el trato que se nos dio fue un trato inhumano. (Federica Montseny en Finde siglo) Federica comienza con su compañero y sus tres hijos una vida en el exilio donde intenta recomponer su actividad política y literaria hasta la muerte de Franco. En España comienza una época de reencuentros, mítines y conferencias, pero nunca llegó a instalarse porque, como ella misma explica: - Se han complicado sobre todo por dos hechos tristes de mi vida: el primero, la muerte de mi hija, mi hija Blanca, que murió de un cáncer cuando tenía pedido precisamente un puesto en el Liceo Francés de Barcelona, y luego ella murió en el 77 y en el 81 murió mi marido, el 23 de octubre del 81. ¿Cómo quiere usted que vaya a España si mi otra hija, Vida, mi hijo, mis nietos, todos, están en Francia? (Federica Montseny, en Fin de siglo) Federica Montseny muere el 15 de enero de 1994 en Toulouse donde ha transcurrido la mayor parte de su vida. Su entierro no fue multitudinario, sólo un puñado de compañeros la acompañó hasta el cementerio de Toulouse. Ángeles Amador que en aquel momento ocupaba el Ministerio de Sanidad, el cargo que Federica Montseny había desempeñado en 1936, fue una de las asistentes. - Muy emocionante, no era un acto social, era un acto muy auténtico, en el que mucha gente, muy conmovedora nos dimos cita para dar nuestro adiós y nuestro testimonio, en mi caso, un modesto testimonio de gratitud y de admiración. (Ángeles Amador, en Fin de siglo) 86 87 CAPÍTULO V Evidencias de feminismo en el discurso de Federica Montseny. Un estudio de caso El discurso de Federica Montseny Entendemos que el Análisis del Discurso como método de investigación en los procesos comunicativos en es el más adecuado para aplicar a los discursos, en este caso de Federica Montseny ya que, como se explica en el apartado de Metodología, es una de las perspectivas teórico-metodológicas más hábiles para identificar ideas y deconstruir situaciones sociales y políticas. El análisis se hará tomando como subunidades cada uno de los párrafos que conforman la unidad completa, es decir, el artículo en su conjunto. En el citado apartado de Metodología queda explicado el método y los porqués de esta muestra que analizamos a continuación. 5.1. “La mujer, problema del hombre” 65 . Artículo tomado como unidad de análisis. Montseny publica este artículo por primera vez en La Revista Blanca el 15 de diciembre de 1926 con 21 años de edad, a pesar de lo cual, ya tiene una cierta desenvoltura con la pluma. Se aprecia no obstante su ímpetu juvenil en el estilo cuando da la réplica al veterano periodista y crítico literario Eduardo Gómez de Baquero, más conocido por su seudónimo Andrenio. Éste escribe unos días antes un artículo en La Voz elogiando la apertura del nuevo Lyceum Femenino de Madrid. Después de publicar este artículo, Federica Montseny toma la iniciativa de seguir escribiendo sobre la problemática de la mujer y lo hará en números posteriores de la Revista Blanca entre los años 1926 y 1927. En total escribirá seis artículos bajo el título “La mujer, problema del hombre” 5.2. Algunos fundamentos previos a tener en cuenta En el análisis encontraremos términos que habrá de hacer explícitos para entender a qué nos estamos refiriendo: 65 Texto completo en Anexos extraído de la Revista Blanca Nº 86 de 15 de diciembre de 1926 consultado en http://hemerotecadigital.bne.es/issue.vm?id=0002900701&search=&lang=es 88 • El texto o “registro impreso” (Brown y Jule, 2005:25) se verá representado no sólo por su simple reproducción escrita sino por las convenciones de puntuación, los signos ortográficos, la separación de líneas que indica el cambio de tema, etc. Por tanto, al conllevar el texto todas aquellas ideas enlazadas y expresadas mediante palabras u oraciones con una finalidad comunicativa. Se tendrá en cuenta la literalidad sin cambiar o modificar ninguno de estos elementos. • El corpus será el artículo completo publicado en la Revista Blanca el 15 de diciembre de 1926 titulado “La mujer, problema del hombre” escrito por Federica Montseny. Se dejará abierto al discurso del lenguaje ordinario en que se podrán encontrar algunos párrafos de la muestra, es decir, se tendrá en cuenta que el creador ha usado este lenguaje con intencionalidad que también se analizará como parte de las técnicas usadas en la construcción de los discursos. “El analista del discurso trata su «corpus» como el registro (texto) de un proceso dinámico en el cual el hablante/escritor utiliza el lenguaje como instrumento de comunicación en un contexto para expresar significados y hacer efectivas sus intenciones (discurso)” (Brown y Jule, 2005:47) • El contexto se maneja definitoriamente como entorno o también como las circunstancias en el que se usa el lenguaje. Tendremos en cuenta el contexto en el análisis de esta muestra discursiva pero también quién es el que escribe, a quién se dirige y en qué espacio temporal se encuentra cuando escribe y estaremos muy atentos a las formas deícticas como aquí, ahora, yo, tu/vosotros/vosotras usted/ustedes, nosotros/nosotras, este/esta y aquel/aquella. Entendemos que el análisis de un discurso dentro de un contexto atiende también a la descripción en cierta medida de lo que está haciendo el escritor, por lo que, tendremos en cuenta la referencia, la presuposición, la implicatura e la inferencia (Brown y Jule, 2005) • El tema. Podemos decir de manea muy amplia, que es un marcador identificable que nos va guiando en cada salto de párrafo. También es un eje central del que parten todos los demás marcadores que puede estar explícito o implícito por lo que no siempre es fácil de identificar y que suele ser el leitmotiv del escritor. Tradicionalmente, en español y de una manera simplista, denominamos tema al asunto general del que nos habla cualquier texto, sin embargo, si lo analizamos desde el punto de vista de algunos estudiosos sobre lingüística textual, como van 89 Dijk, se formula una representación del contenido que relaciona con la noción de tema (Brown y Jule, 2005) • La coherencia nos sirve para entender el mensaje que el escritor en este caso ha querido transmitir. Pero la decodificación del mensaje no sólo viene dada por la estructura semántica y en las piezas léxicas empleadas, sino que hay otros elementos básicos (como deícticos, implícitos o sobreentendidos) por lo que, no sólo entenderemos el mensaje, sino que nos darán diversos modelos de interpretación. Brown y Jule aíslan “tres aspectos del proceso de interpretación del significado pretendido por el hablante o escritor al producir su mensaje”, estos están referidos “al cálculo de la función comunicativa (cómo tomar el mensaje), el uso de saberes socioculturales (hechos sobre el mundo) y la determinación de las inferencias necesarias” (2005:278). Todos los lectores hacemos inferencias dependiendo del grado de conocimiento de lo que dice el texto, de quien escribe el texto y del contexto en el que se desarrolla. Por tanto, la coherencia en todos los estadíos del análisis debe estar siempre presente. 5.3. Evidencias de feminismo en el discurso de Federica Montseny En el marco teórico de este trabajo hemos definido y desglosado al feminismo, sus distintas etapas y también sus notas diferenciales como respecto a otras actuaciones concernientes a la igualdad de la mujer. En todos los discursos, de todas las mujeres, de todas las épocas siempre ha habido un denominador común, el descontento de una sociedad patriarcal en todas sus formas y la necesidad de alcanzar la igualdad y romper las cadenas hegemónicas del hombre. Federica Montseny admitía la existencia tangible de una opresión femenina, de un sistema patriarcal de gobierno y la necesidad de una lucha individual pero también colectiva para superarla. Por tanto, esto se manifiesta de manera evidente en todos sus escritos, tanto referidos a la realidad, en sus artículos periodísticos, como en sus novelas de ficción en los que el tema de la mujer es casi una constante. En ellos existen claras evidencias feministas rastreables que también se revelan en sus discursos anarcosindicalistas y en las propuestas legislativas que hizo como ministra. Si atendemos a la pragmática, es preciso dar por supuesto “que lo que se dice siempre tiene un sentido que está más allá del significado que acompaña las palabras. Así es como podemos interpretar 90 las acciones del habla, tanto en términos intencionales como no intencionales” (Íñiguez, 2006:59) 5.4. Procedimiento de análisis En todo proceso comunicativo hay siempre una idea principal a partir de la cual se construye narrativamente la estructura de sentido del discurso. El hilo conductor, esa idea principal es que las mujeres deben conseguir la igualdad como seres humanos independientemente de su sexo ya que es una cuestión de género, por lo que, la creación de espacios sólo para mujeres es criticado. Sujetos de la enunciación: enunciador, enunciatarios Enunciador: habla Federica Montseny Con motivo de la creación, en Madrid, de un Club femenino, el siempre ecuánime Andrenio publicó, hace pocos días, un artículo en “la Voz” hablando del cambio de costumbres, mejor dicho, de la evolución de las costumbres, que ha permitido a un grupo de mujeres cultas españolas fundar un Lyceum femenino sin peligro de servir de protagonistas a sainetes y a chascarrillos, con más frecuencia estúpidos que graciosos. El darle la réplica al artículo de Andrenio sólo le sirve de escusa a la autora para criticar abiertamente su descontento. Califica de “ecuánime” al periodista por hacer una valoración positiva o paternalista (no se sabe, aunque se intuye) de la creación de este nuevo espacio femenino, aunque con un tono irónico. Esto se hace notar enseguida en el uso de aclaraciones de Montseny: “hablando de costumbres, mejor dicho (...) que ha permitido (...) sin peligro de servir de protagonistas a sainetes y a chascarrillos, con más frecuencia estúpidos que graciosos”. Andrenio en su artículo hace una mezcla hábil de la alabanza y la crítica a las nuevas iniciativas e incursiones femeninas en la sociedad. Contrapone los logros con lo que hasta ahora era la normativa de facto de la pertenencia de la mujer al hogar. Federica, entendemos que capta, ese todavía, manifiesto y encubierto pensamiento patriarcal del periodista y arremete, con ira. Tengamos en cuenta que con frecuencia las mujeres eran víctimas de abucheos, bromas e insultos cuando tomaban la palabra en los 91 Ateneos, de ahí que tanto Andrenio como Montseny aclaren que este espacio, al ser sólo para mujeres, éstas no estarán en peligro de soportar dichos abusos machistas. Se pone así en evidencia y califica estos hechos de “estúpidos”. La crítica se basa en que no se necesitaría un espacio diferente y libre de hombres sino libre de estúpidos. El hecho de que Andrenio haya visitado ese Club en compañía y por invitación de Victoria Kent, joven abogada madrileña, parece demostrar que no se trata de un «Sólo para mujeres» prolongación femenil y voluntaria de los gineceos trasladados a la vida colectiva y de sociedad. El tono irónico no deja de aparecer en este otro párrafo. El “sólo para mujeres” lo entrecomilla la autora para enfatizar y poner todo el peso enunciativo en este hecho. Sabemos que no cita literal ya que hemos comprobado que en el artículo de La Voz no aparece esta expresión. “Prolongación femenil y voluntaria de los gineceos trasladados a la vida colectiva y de sociedad”. Sin duda Montseny no deja lugar a dudas de su rechazo a que la mujer reclame para sí un espacio específicamente femenino. En este trabajo hemos hincapié en algunos capítulos de las diferencias que existían entre los discursos de igualdad y emancipación de las mujeres feministas (la mayoría burguesas cultas de clase media alta) y las anarquistas (en su mayoría trabajadoras y afiliadas a sindicatos). Mercedes Gómez hace un apunte importante al respecto, y es que la modernización tecnológica que fue implementándose en estos años, sobre todo en los espacios más acomodados, hizo que de algún modo, se marcara una “mayor diferenciación social entre la clase burguesa, afincada en las principales arterias de la ciudad, y la clase obrera, que vivía en los nuevos barrios creados en los extrarradios de la ciudad, en los que predominaba el «barranquismo» y la «autoconstrucción»” estos barrios no contaban con alcantarillado ni alumbrado público. (2009:108). Esta circunstancia se dio simultáneamente en todas las grandes ciudades de España, principalmente en Madrid y Barcelona, luego, es lógico y coherente hacer una lectura de la posible “antipatía” que Federica le tuviera “al núcleo de mujeres cultas españolas” que tan diferentes vivían del resto. Además, habría que añadir la ya citada referencia al hecho de que las anarquistas se oponían a que los colectivos se organizaran por sexos al ser estas formas jerárquicas de organizarse contrarias a sus ideales. Hombres y mujeres debían luchar juntos por la emancipación. Pero el objeto del Lyceum está aún ajustado a la rancia moral española. Es un apartado femenino, responde al mismo espíritu que separa los sexos en las iglesias y que pretendió separarlos en los cines, teatros y casi, casi, en las calles. 98 “La mujer, problema del hombre” es un título que la autora lo justifica como realmente un problema porque el hombre mismo lo convierte en eso, en un problema. ¿Será quizás porque “hasta ahora la mujer habla sido «lo que el hombre quería que fuese»” y “hoy es, ha de ser, será cada día más, lo que ella quiera ser”? Encontramos en esta reflexión el punto central de este artículo ya que como apunta Montseny, la mujer está aprendiendo a andar sin andaderas, sin el hombre. Hasta ahora la mujer era en palabras de la autora “una gata voluptuosa, con frecuencia rabiosa en el corazón. Así era femenina. Feminidad”, “se llamó a la coquetería y a la hipocresía. Cuanto más coqueta y más hipócrita una mujer, más femenina. Las mujeres sencillas y valerosas y las que poseían y poseen un relieve personal, eran y son temperamentos varoniles”. Llama la atención cómo lleva de la mano el tema para seguir denunciando lo que ella considera problemas para el hombre siendo éste el que se defiende poniendo apelativos a la mujer inteligente, con estilo propio en la literatura, con ingenio, vigor u originalidad como que “tiene un talento macho”. El “estilo hembra” por consiguiente sería “la cursilería y la vulgaridad”. La masculinidad el hombre tiene que estar clara. Como apunta Aresti (2010) “Hemos de tener en cuenta que distintos ideales de virilidad coexisten en cada momento y lugar. La masculinidad se convierte entonces en un conjunto de valores y referentes identitarios (...)” (p. 16), por lo que se sienten amenazados cuando las mujeres adoptan lo que ellos creen que son sus valores intrínsecos, atentando así contra su masculinidad. Federica Montseny termina su artículo diciendo: Recuerdo estos detalles, insignificantes y que diariamente podemos comprobar, que corroboran la existencia de este problema grave, de este problema que cada día, a cada nueva afirmación de la personalidad femenina, se agrava. Del problema que es la mujer para el hombre. Del problema que debemos esforzarnos en solucionar, porque de su solución depende que se subsanen y eviten errores dolorosos, depende la dicha futura y el futuro desenvolvimiento de toda la especie, que está compuesta de hombre y mujer, y no de hombres y mujeres separados. Celia Amorós (1995) nos dice, “en estas condiciones, ¿cómo lograr la igualdad?” (p. 14). Para Montseny no es difícil, ella cree firmemente que la solución forma parte de que hombres y mujeres se pongan de acuerdo en que tienen un problema y lo solucionen juntos. Nosotros no lo vemos tan fácil, quizás porque conocemos el futuro y quizás porque, como dice Amorós, “Ser mujer es estar siempre, real o virtualmente al menos en un bache geológico con respecto a cualesquiera de los niveles de la pirámide social” (Ibid.:14). 99 Montseny sacó partido de este título ya que como diría ella misma, con este tema “puede desarrollarse todo un estudio, todo un tratado de humanidades”. Enunciatarios: La autora de dirige en un primer momento al periodista Andrenio, en contestación a su artículo, como ya hemos visto, pero entendemos que es una excusa para escribir sobre lo que piensa realmente sobre el hecho de fundarse un Lyceum femenino. Sólo para mujeres, por cierto, ilustradas y de alta cultura, porque no era un lugar para todas. Entendemos por tanto que Montseny responda con un tono áspero, por varios motivos: no era partidaria, como ya hemos visto, de espacios públicos sólo para mujeres, ella no pertenecía a esa élite por lo que creemos que no podría ser miembro, aunque hubiera querido y por último su público objetivo, sus lectores no hubieran comprendido otra postura. La Revista Blanca fue una publicación con una visión publicista y propagandística: “mensajes revolucionarios en formas clásicas literarias, cercanas a la novela rosa, tocando temas de sexualidad, anticlericalismo, antimilitarismo, etc.” (Soriano, 2016) 66 dirigida a un público obrero, de pocos recursos culturales y económicos. También se dirige a esas mujeres de la élite, a haciéndoles una pregunta (aunque está escrito a modo de reflexión): Un Club que brinde un momento de expansión cordial, de verdadera y bella camaradería de sexos, a hombres y a mujeres, camaradería que es el único factor que establecerá un conocimiento íntimo, que descubrirá los sexos el uno al otro en sus matices diversos, superiores, insospechados. Íntimos y morales; que los descubrirá noblemente, fuera del brutal descubrimiento que una moralidad salvaje y profundamente inmoral impone. Les pregunta ¿por qué no pueden hacer un lugar de todos y para todos? Y de nuevo el mensaje idealista, anarquista, de camaradería y fraternidad flota en el discurso de Montseny, una Federica Montseny como ya hemos visto aún muy joven que irá forzando con los años un discurso más feminista. Y para terminar habremos de tener en cuenta que Federica habla al hombre, a todos los hombres en general, a los que se dirige con un mensaje alto y claro: Tenéis un problema, la nueva mujer de hoy. 66 Soriano Jiménez, Ignacio C. (2016). «Semblanza de La Revista Blanca (1899-1905; 1923-1938)». En Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes - Portal Editores y Editoriales Iberoamericanos (siglos XIX-XXI) - EDI-RED: http://www.cervantesvirtual.com/nd/ark:/59851/bmcrr3v2 Consultado el 10 de noviembre de 2018 100 101 CAPÍTULO VI Discusión y conclusiones Durante todo este trabajo de investigación hemos ido analizando cómo las mujeres en las distintas épocas, en distintos contextos y distintas situaciones sociopolíticas, han luchado por su sitio en la sociedad como una igual, como una persona capacitada e inteligente dispuesta a romper con los cánones establecidos por los hombres. Entendemos que todas las mujeres desean romper con cualquier atadura que impida que se desenvuelvan como personas en las mismas condiciones y derechos que los hombres, porque si bien ellos guardan celosamente su idiosincrasia, la mujer también ha de guardarla sin el reproche o el estigma de ser considerada por ello un ser inferior. El hecho de establecer definiciones sobre el feminismo y relacionarlo con ciertos discursos y acciones, hace que muchas mujeres hayan rechazado y rechacen hacer público su feminismo, aunque crean firmemente en sus postulados y actúen conforme a ellos. El problema son las estrecheces que suponen las definiciones, las etiquetas y los estereotipos que se derivan normalmente de ellos; porque no todas las mujeres están dispuestas a ser etiquetadas, ni para bien, ni para mal. En este trabajo hemos visto un ejemplo claro en las mujeres fundadoras de la Revista y posterior Asociación Mujeres Libres. Sònia Turon de la Fundación de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo cree que hay veces que con sólo decir el título no hay nada más que explicar. Recuerda un pequeño poema de María Mercè Marçal que ella traduce así “al azar agradezco tres dones, haber nacido mujer, de clase baja y de nación oprimida, y el turbio azur de ser tres veces rebelde” (Turon, 2016:7), estas mujeres nunca se consideraron feministas porque, como se ha explicado larga y fundamentadamente, las mujeres anarquistas y libertarias de la época querían desligarse del grupo feminista que por entonces lo conformaban las mujeres burguesas e ilustradas. Ambos grupos de mujeres luchaban por la igualdad y la emancipación de las mujeres. Las feministas, autodeclaradas como tal, entendían que había que cambiar primero las leyes para conseguir esa igualdad y posicionarse en la política y la esfera pública dejando a los hombres al margen para empezar a cambiar las cosas. Las libertarias y las anarquistas creían que la lucha había que organizarla desde abajo, dando educación a las mujeres y capacitarlas para la nueva situación de igualdad, pero, con una conciencia de grupo entre hombres y mujeres. En realidad, todas lucharon por lo mismo, por la igualdad y contra el sistema patriarcal, aunque con distintas herramientas y bajo consignas distintas. Desde este punto de vista, el de la mujer, todas eran feministas y todas nos dejaron un legado. 102 Con estos argumentos que resumen parte de este trabajo, entendemos validada nuestra Hipótesis general con la que partimos y que preconizaba que todas las mujeres que luchan por su independencia y creen que la sociedad debe ser igualitaria en todos los aspectos, son feministas, independientemente de las estrecheces de las definiciones que pueda tener el término. Después de conocer la historia del feminismo, no con toda la profundidad que nos hubiera gustado, y hacer balance de todos los logros conseguidos, entendemos que las mujeres, que llamándose de una manea u otra mejoraron la condición de la mujer, merecen hoy día el reconocimiento del Movimiento Feminista. Ellas han creado con sus iniciativas y sus luchas unos precedentes, que sin duda han servido a otras mujeres a seguir esas sendas. Caminos iluminados con los aciertos y errores de otros tiempos y otros contextos pero que nos sirven hoy día para seguir con nuestras propias luchas, para avanzar con más luz. Con respecto a la Hipótesis específica en el que referíamos que: Federica Montseny aunque repitió en múltiples ocasiones no ser feminista para no pasar a la historia con ese estigma, en realidad, a su manera lo fue, creemos que también ha quedado validada a lo largo de este trabajo. Algunos autores, como hemos visto, dan por hecho que las anarquistas también eran feministas ya que una cosa conlleva la otra. Montseny, anarquista y humanista como ella misma se definía, reconocía que la emancipación de la mujer era un máximo problema de los tiempos presentes, pero afirmaba de igual manera que la opresión de la mujer era una serie de factores culturales que influían su baja estima (Ackelsberg, 1999). Para ella el problema de la emancipación no estaba relacionado con los problemas de género, la solución pasaba por desarrollar una nueva personalidad humana para mujeres y hombres, mediante un proceso de autosuperación personal. Se entiende que la interpretación pasa por abordar la problemática desde una trayectoria individualista, que choca con la interpretación por ejemplo de Mujeres Libres que entiende que la emancipación es una tarea colectiva. (Prieto, 2016). Federica Montseny era anarquista, de acuerdo, y no se consideraba feminista, de acuerdo también, pero si el feminismo ha convencido a las mujeres y a la sociedad de que “lo personal es político” como hemos visto en este trabajo y podemos ver en cualquier contexto actual, “¿no hace acaso el anarquismo las mismas reivindicaciones?” (Ackelsberg, 1999:26). Aunque hemos tomado prestada la pregunta a Martha Ackelsberg la hacemos nuestra y la descomponemos en respuestas. Sí, las anarquistas hicieron de lo personal algo político en cuanto que llevaron a la práctica las 103 propuestas por ejemplo naturistas sobre el amor libre y la sexualidad, pero de una manera organizada, desde sindicatos como la CNT, igual que las mujeres feministas desde sus organizaciones. Todas usaban el concepto de igualdad para sus discursos, un término que puede tener multitud de lecturas y concepciones, e incluso percepciones. El concebir la igualdad, como ser libre y por tanto tener autonomía total, implica la no dependencia ni sujeción por razones políticas, ni económicas (Jiménez, 1995) y podemos añadir, ni amorosas, ni familiares, como se desprende del artículo de nuestros análisis. Algo en principio de conseguir si tenemos en cuenta que vivimos en organizaciones sociales y dependemos unos de otros en todos los aspectos nombramos. Por tanto, la igualdad que siempre pidió la mujer fue el de poder elegir, el tener las mismas oportunidades y recursos que los hombres, con las mismas responsabilidades y obligaciones legales, políticas y sociales y el mismo respeto. Federica Montseny escribió multitud de artículos en distintos medios, pero se distinguió en la Revista Blanca entre 1923 y 1927 porque se centraron fundamentalmente en los problemas de las mujeres. Uno de ellos es el que hemos analizado. En el artículo de Montseny el método del Análisis del Discurso nos ha servido para sacar muchas conclusiones que se han ido dando a conocer paso a paso y de las cuales podemos obtener claramente la justificación y la validación, no sólo de la hipótesis específica de partida sino de nuestros objetivos que recordamos: Principal: Dar a conocer la figura de Federica Montseny como baluarte del anarcofeminismo en España. Entendemos que hemos recabado datos suficientes sobre su persona y su trabajo como para que cualquier lector tenga un conocimiento amplio de Federica Montseny. Entendemos de igual modo que seguir incidiendo en ello sería reiterativo y por tanto injustificado el aumentar el volumen de este trabajo, aún así queremos dejar de ellas unas palabras que creemos significativas: Nadie ha defendido más a la mujer, nadie siente con más intensidad la solidaridad y el orgullo del sexo, nadie cree más que yo en la personalidad femenina, que ha de ser cada día, que es cada día más recta y clara. (Montseny, 1927) 67 67 Del artículo publicado el 1 de febrero de 1927. La mujer, problema del hombre. La Revista Blanca. 104 Secundarios: 1. Hacer partícipe a la comunidad científica y a la sociedad en general de la historia de las mujeres. 2. Descubrir por qué no se ha considerado una mujer feminista a pesar de su lucha por las mujeres. 3. Determinar a través del análisis del discurso de Federica Montseny si las ideas principales derivadas de él servirían hoy día. 4. Descubrir si su discurso es feminista o no. 1. En la primera parte de esta investigación hicimos hincapié en la necesidad de hacer historia de la historia de las mujeres ya que “Sólo recientemente la historiografía ha empezado a ocuparse de la mujer y a plantear la exigencia de una Historia de la Mujer (...)” (Nash, 1981:9). Hemos creído importante seguir con el trabajo de muchas autoras que han trabajado y trabajan para que las mujeres no sean las “eternas olvidadas”, como decía Ángeles Maroto (1996). Entendemos que se deben seguir haciendo estudios de mujeres, desde la perspectiva de género o desde cualquier otra, y que las mujeres que investigamos y escribimos no debemos dejar en el olvido. Entendemos por tanto que, aunque tímidamente, hemos cumplido con este objetivo al rescatar de la historia la figura de Federica Montseny. 2. Creemos haber contestado esta cuestión con creces, incluso en el apartado en el que nos encontramos. Queda añadir que si Federica hubiera vivido en otra época o hubiera tenido otro tipo de educación, se hubiese considerado feminista a sí misma. La hemos escuchado y visto en sus conferencias, en sus mítines, en sus entrevistas... Hemos leído sus artículos y sus escritos llenos de pasión y convicción de que la mujer es un ser autosuficiente que merece la igualdad y el respeto. Una mujer comprometida con sus iguales y sus compañeros de pensamiento, con sus hijos y con la lucha que le tocó vivir como mujer y como refugiada de guerra. Federica Montseny fue una anotación en la historia buscada por sus compañeros de la CNT que no quisieron desaprovechar la ocasión de que, la primera mujer en la historia de España en ocupar una cartera ministerial fuera anarquista y de la CNT. Montseny fue casi obligada a aceptar el cargo, decisión que le costó borrar toda su trayectoria como una luchadora anarquista, antisistema y antiguberna- 105 mental para pasar a ser recordada como una mujer institucionalizada y metida de lleno en ese sistema que aborrecía. Llamarla “feminista” sería añadir una gota más a su malestar. Pero sin duda, hoy podemos considerarla como feminista conforme a los postulados actuales, aunque sabemos que no le hubiera gustado. 3. Hemos descubierto un porcentaje alto de ideas que actualmente podrían estar vigentes, si bien hay una idea en concreto que sería el eje vertebral en nuestro tiempo: “Del problema que debemos esforzarnos en solucionar, porque de su solución depende que se subsanen y eviten errores dolorosos, depende la dicha futura y el futuro desenvolvimiento de toda la especie, que está compuesta de hombre y mujer, y no de hombres y mujeres separados” (Montseny, 1926) 68 . Hoy día cada vez más vemos a hombres comprometidos con esa igualdad que parece que nunca alcanzamos. La mujer sigue luchando por esto, pero aún seguimos teniendo el estigma de ser mujer. 4. Es humanista en cuanto que para ella el hombre forma parte de la solución del problema y de la vida de las mujeres, pero sin duda es feminista en cuanto que promueve y defiende la postura de igualdad y libertad de la mujer. No queremos reiterar ideas y conceptos que ya se han expuesto largamente en este trabajo. Para terminar, debemos decir que las mujeres españolas de los años treinta aportaron a la cultura y la comunicación, que es de lo que trata este máster, más de lo que la historia les ha reconocido hasta ahora. Como hemos visto, estas mujeres hicieron más por la cultura y su divulgación a través de revistas, periódicos, panfletos y cursos, que muchos políticos y hombres en general de la historia reciente de nuestro país. Dice Suceso Portales, que ya ha sido presentada en este trabajo, que: Las mujeres que entregamos gran parte de nuestras vidas a luchar por la igualdad entre sexos y la libertad de todos los seres humanos, no queremos que nuestra lucha haya sido estéril porque, de ser así, nuestra existencia no habrá tenido sentido. 68 Montseny, Federica (15 de diciembre de 1926). La mujer, problema del hombre. Revista Blanca. Nº 86, p. 426 106 Me alegra que alguien haya juzgado interesante ocuparse de lo que las mujeres anarquistas dijimos hace muchos años porque, cuando miro a mi alrededor, puedo comprobar que, desafortunadamente, todo aquello sigue teniendo vigencia. (Maroto, 1996:9-10) Aunque estas palabras se las dedica a la escritora Mª Ángeles García-Maroto, Marilés, como la llaman sus amigos, me congratula terminar este trabajo con estas palabras que humildemente las leo como si a mí fueran dirigidas. Investigar el pasado de estas mujeres, cómo lucharon desde una situación precaria por sus derechos e igualdad y las herramientas de las que se sirvieron, debe servir para conectar con la realidad de las mujeres del siglo XXI que seguimos luchando y hacernos recapacitar sobre qué tenemos en común y qué no. ¿Para qué nos ha servido o puede servirnos el conocer su historia y sus logros? Este es el trabajo de investigación que servirá para visibilizar y consolidar la importancia que tuvieron estas mujeres en la construcción de un nuevo camino hacia la igualdad de género que no tiene por qué coincidir con los logros de las mujeres feministas del mismo período histórico. Así mismo, las conclusiones y resultados a través del análisis del discurso de Federica Montseny esperamos que sirvan para futuras investigaciones donde se analicen los discursos de las mujeres de hoy día para evaluar si ha habido un verdadero avance en la igualdad de género. Por últimos nos gustaría plantear algunas preguntas de investigación para su futura discusión e investigación: ¿Han perdido las mujeres de hoy día el poder discursivo de las mujeres de los años 30? ¿Es la cuarta ola del feminismo la última frontera de la desigualdad? ¿Feminismos o feminidades? Evolución de los discursos y actitudes de las mujeres hoy día respecto al feminismo, ¿mejor decir femenina? ¿Masculinismos o masculinidades? Respuestas desde el otro lado 107 REFERENCIAS • A.C. Las siete entidades (1994). Federica Montseny en Andalucía, verano de 1932. A.C. Las siete entidades, Sevilla • Ackelsberg, Marta (1999). Mujeres Libres. El Anarquismo y la lucha por la emancipación de las mujeres. Ed. Virus, Barcelona • Aguado, Ana, Ramos, Mª Dolores (2002). La modernización de España (1917- 1939) Cultura y vida cotidiana. Síntesis. Madrid. • Aguado, Ana (2006). Entre lo público y lo privado: sufragio y divorcio en la Segunda República. En Ramos, Mª Dolores (ed.). 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