Análisis del plano en el estudio de la ciudad histórica. Trasvases metodológicos entre arquitectura y arqueología
Abstract
This paper deals with the study of the historic city through the plot plan as a source of knowledge. Methodological issues are tackled in their relation to two different yet linked concepts, morphology and stratigraphy, with the purpose of setting the basis for each and their respective links to the areas of architecture and archeology as disciplines, and a proposal is made for the application of both concepts to the analysis of the plan. At the background lies the reflection on drawing in investigation and on the need for multidisciplinary outlooks
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[ 943 ] Análisis del plano en el estudio de la ciudad histórica. Trasvases metodológicos entre arquitectura y arqueología Mercedes Díaz Garrido Escuela Técnica Superior de Arquitectura. Universidad de Sevilla Abstract: This paper deals with the study of the historic city through the plot plan as a source of knowledge. Methodological issues are tackled in their relation to two different yet linked concepts, morphology and stratigraphy, with the purpose of setting the basis for each and their respective links to the areas of architecture and archeology as disciplines, and a proposal is made for the application of both concepts to the analysis of the plan. At the background lies the reflection on drawing in investigation and on the need for multidisciplinary outlooks. Keywords: Historic city, urban morphology, urban stratigraphy. La comunicación revisa los conceptos y los principios teóricos en los que basar el análisis del plano de la ciudad histórica, del plano parcelario en particular, como fuente de conocimiento de la misma. La idea surge en el curso de una investigación en torno a la iglesia de Santa María en Carmona1. Por la importancia del edificio y sus implicaciones en el desarrollo de la ciudad, el proyecto contempla la escala urbana con el objeto de establecer la relación arquitectura-ciudad a lo largo de las distintas etapas de crecimiento-transformación de ambos. La complejidad del plano de Carmona, fruto de una ocupación continuada desde la antigüedad, ha propiciado la reflexión teórica que aquí se expone, en torno a la naturaleza de la ciudad histórica como construcción, a la forma urbana, y al análisis de la misma. La comunicación se ordena en dos partes: Primero. Se revisan dos conceptos relacionados y complementarios: el de morfología, tal y como es empleado por el análisis urbano, y el de estratigrafía, como se emplea en la arqueología de la arquitectura. Ambos se ponen en relación con un concreto entendimiento de la naturaleza del objeto de estudio –la ciudad y el edificio respectivamente–, y se considera el método que cada uno adopta para el análisis de la forma. Segundo. Se propone una síntesis de ambos conceptos, orientada al análisis de la ciudad histórica, en un entendimiento de ésta como construcción orgánica y estratificada a la vez. Se esboza un método de análisis de la forma urbana que emplea el plano parcelario como documento básico. El papel fundamental del dibujo está implícito en él, como medio e instrumento de documentación, de análisis y de transmisión de resultados. Morfología y análisis urbano El término morfología aparece en los textos del análisis urbano como sinónimo de forma urbana, normalmente empleado en relación al de tipología. Mientras que este último, así como el concepto de tipo, es objeto de reflexión y de definición precisa, no ocurre lo mismo con el primero. Veamos pues qué entendemos por morfología y de qué forma el análisis urbano emplea este concepto. Morfología es un término utilizado en distintas ramas del saber, desde la lingüística a la biología, pasando por la geología entre otras, con el sentido de estudio de la forma y estructura de alguna cosa, en especial de un organismo. En todos los casos remite al estudio de la forma en relación a su lógica de formación. El estudio de la forma se entiende así como lectura del proceso de formación, a través de la identificación de los esquemas y de las pautas o leyes que lo han determinado2. El análisis urbano puso gran énfasis en la relación tipología-morfología, entre tipo edilicio y forma urbana, pero es en Caniggia donde encontramos un desarrollo
El arquitecto, de la tradición al siglo XXI [ 944 ] más completo, en un entendimiento de la forma urbana realmente relacionado con el concepto de morfología, a pesar de que el autor no utilice este término. El libro Tipología de la edificación. Estructura del espacio antrópico (Caniggia, Maffei, [1979] 1995) recoge ampliamente sus planteamientos, que sintetizamos aquí en los siguientes temas: − La ciudad como organismo histórico, organicidad que implica identidad, así como un tipo de orden estructurado, con la presencia de elementos y relaciones a distintos niveles. − Estructura como resultado del proceso de formación, de ahí la identidad historia-estructura. − Análisis como lectura, como reconstrucción del proceso reconocible en la propia estructura. − Proceso regido por la existencia de pautas y esquemas elementales comunes a un mismo contexto cultural, lo que se denomina como proceso tipológico. − Niveles de organización progresivos del organismo urbano, correspondientes a diferentes escalas de observación y a diferentes momentos de lectura. La idea de proceso tipológico lleva a la comparación como método, tema que también podemos encontrar desarrollado en otros textos del mismo autor. Así, la intención de Caniggia, está en identificar y tipificar los procesos, a través del estudio comparado de ejemplos similares, dentro de un ámbito cultural concreto: “(…) podemos aislar comportamientos tipificados, codificados, y por lo tanto reconocibles para nosotros, en un intervalo espacial y temporal, y de otro lado, podemos también verificar la diversificación orgánica, concordante, de aquellos comportamientos al cambiar tal intervalo. Podremos por tanto reconstruir una serie de procesos tipológicos que conecten objetos análogos de varias épocas” (Caniggia, Gianfranco [1974] 1997, 30). El interés por los procesos tipológicos lleva al mismo tiempo a un requisito de continuidad evolutiva del entorno urbano analizado, como podemos ver en su artículo “Lectura de las preexistencias antiguas en los tejidos urbanos medievales” (Caniggia, Gianfranco [1974] 1997). El autor se refiere aquí al análisis urbano como método arqueológico de estudio de la ciudad histórica en los siguientes términos: “Nos proponemos examinar entre qué límites, y con cuánta probabilidad de éxito, sería posible deducir las estructuras de una ciudad antigua cuando en su lugar exista un agregado actual, leyendo en éste sus características con una sistematicidad parangonable a la que se obtiene con otros métodos, o sea con una formulación teórica y técnica que ofrezca garantías de una suficiente objetividad; con tal de que se verifiquen unas condiciones indispensables: que el paso del agregado antiguo al nuevo se haya producido mediante una transformación gradual y no por una sustitución traumática, repentina, y sin un intervalo de abandono demasiado prolongado” (Ibídem, 27). Pero cuando se trata de abordar el estudio completo de un organismo urbano, y en particular cuando la complejidad del mismo es grande por su antigüedad, el problema está en identificar los distintos procesos habidos en su evolución y en ponerlos en relación unos con otros. Es en este sentido en el que incorporamos el concepto de estratigrafía. Figura 01. Caniggia. Transformaciones medievales similares de estructuras antiguas análogas.
El arquitecto, de la tradición al siglo XXI [ 945 ] Estratigrafía como método arqueológico La estratigrafía es en su origen un método geológico empleado para el estudio de los procesos que dieron lugar a las formaciones de la Tierra. Parte de la consideración estratificada de las mismas y del carácter histórico de la estratificación, así como de la existencia de un conjunto de leyes que rigen su formación. Considera, tanto los estratos o niveles diferenciados, como las interfacies o discontinuidades entre los mismos, ambos consecuencia de periodos de tiempo, bien de sedimentación, bien de interrupción y erosión del depósito. Dado su carácter acumulado de origen natural, relativamente sencillo, unos pocos principios o leyes permitirían reconocer la secuencia relativa de los estratos a partir de su situación espacial. Son las leyes de superposición, de horizontalidad original y de continuidad original. Estando su origen en la geología, la estratigrafía es objeto de un desarrollo específico en arqueología, donde se consolida con el método propuesto por Edward Harris en la década de 1970 (Harris, Edward [1979] 1991). Se definen entonces los principios de la estratigrafía arqueológica y se idea un sistema de registro derivado de los mismos denominado Matrix Harris, el cual representa diagramáticamente la secuencia estratigráfica. El método es aplicable al yacimiento arqueológico, allí donde las condiciones naturales de estratificación son alteradas por la actividad del hombre. Los principios o leyes de la estratigrafía arqueológica serían en este caso los que actúan sobre la disposición física de la estratificación arqueológica permitiendo al arqueólogo determinar el orden cronológico relativo en que fue creada la estratificación. Pero, frente al carácter acumulado lineal de la estratificación geológica, la mayoría de yacimientos arqueológicos presentan secuencias estratigráficas multilineales. Teniendo esto en cuenta, a las leyes de la estratigrafía geológica, debidamente adaptadas, Harris añade una más a la que denomina ley de sucesión estratigráfica, la cual se refiere a la forma de recoger cada unidad estratigráfica dentro de la secuencia representada por su correspondiente diagrama, el Matrix Harris, de manera que se eliminen relaciones redundantes. De este modo, “El Matrix Harris proporciona a la arqueología un método gracias al cual las secuencias estratigráficas pueden ser diagramáticamente expresadas en términos muy simples” (Ibídem, 58). Figura 02. Harris. Construcción gradual de una secuencia estratigráfica.
El arquitecto, de la tradición al siglo XXI [ 946 ] De la arqueología urbana, ámbito en el que hace su aparición, el método estratigráfico propuesto por Harris pasará a la arqueología de la arquitectura, donde será objeto de un nuevo desarrollo específico en lo que se conoce como método estratigráfico de lectura de paramentos o análisis estratigráfico de construcciones históricas (Caballero Zoreda, L. 1995, 38). El método supone la consideración del edificio como construcción histórica y su aplicación a la lectura de los alzados, entendidos como estratigrafía. Su aparición se produce en el contexto de desarrollo de la arqueología medieval en Italia, con la contribución de arquitectos como Roberto Parenti y Gian Pietro Brogiolo. Tanto en la definición de las unidades estratigráficas como en la de las relaciones, se emplean conceptos estratigráficos y arquitectónicos. Ambos se definen en base a sus características de continuidad material y de diferenciación, pero también en relación a la acción constructiva que los produjo. Los criterios para su identificación deben ser estratigráficos pero también constructivos y formales y requieren de conocimientos, tanto de las técnicas y procesos constructivos, como de los aspectos formales presentes en el edificio: − El estrato o unidad estratigráfica muraria se define como “La unidad construida menor, individualizable estratigráfícamente de las que la rodean, y el objeto fundamental de análisis –un fragmento de muro o de ventana, un mechinal, una pieza del forjado, un relleno...–” (Caballero Zoreda 1995, 39). − Respecto a la interface o superficie: “Como en los elementos se deben diferenciar tres aspectos en las superficies: uno genético, o actividad constructiva, que dio lugar a su apariencia geométrica o forma, que a su vez encierra un valor temporal. Geométricamente se define como los límites o las superficies de los elementos a los que diferencia entre sí” (Ibídem, 40). − Las relaciones entre elementos estratigráficos se definen como estratigráfico-constructivas: “El análisis de las relaciones estratigráfico/constructivas es sin duda la parte más delicada del proceso. En él se mezclan tres lecturas distintas: la de la situación espacial de los elementos –en contacto o no; encima, debajo, al lado– que lleva emparejada la de la acción constructiva que los creó –cubrir, rellenar, apoyar, adosar, cortar, unir, etc.– que concluye con una secuencia temporal –de coetaneidad o de antero/posterioridad–“ (Ibídem, 43). Figura 03. Lectura de paramentos. Miguel Ángel Tabales. Cuartel del Carmen, Sevilla. Al ser el proceso constructivo diferente y más complejo que el de acumulación del yacimiento arqueológico, la secuencia estratigráfica no se deduce de forma tan directa a partir de la situación espacial de los elementos, debiendo ser traducida en términos de proceso constructivo. Los aspectos formales asimismo introducirían un factor añadido de complejidad. La adopción de las mismas leyes o principios, aunque adaptados y ampliados, de la estratigrafía arqueológica, y de la geológica a través de esta última, parece algo forzada. De hecho ya no se mencionan como leyes sino como principios o, de forma aún más imprecisa, como fenómenos: de superposición, sucesión y continuidad; de horizontalidad original y continuidad lateral; de relaciones de cruce o de corte; de la discontinuidad temporal y la mayor importancia de los hiatos en el registro estratigráfico. En cuanto al método empleado, éste pasa por el desarrollo de distintas fases:
El arquitecto, de la tradición al siglo XXI [ 947 ] − Documentación gráfica y observación. Fase considerada como fundamental, ya que “de alguna manera documentar, como sinónimo de leer un documento, supone en el análisis de la construcción histórica lo que la excavación en un yacimiento”. − Diferenciación de elementos y registro en fichas analíticas. Los elementos e interfaces diferenciados se analizan utilizando fichas donde se describen éstos, las acciones que actuaron desde su creación y las relaciones que poseen con los demás elementos. − Diagrama o matriz de relaciones. Representa la secuencia temporal, donde los elementos se ordenan cronológicamente según sus relaciones de diacronía, en columnas verticales, y de sincronía, en líneas horizontales. Los diagramas se construyen primero en las fichas, elemento por elemento, para luego irlos uniendo entre sí para crear los de zona. Lejos de ser una aplicación literal, el método de lectura de paramentos supone una interpretación bastante libre del método estratigráfico, con características que lo hacen singular. Por un lado por lo que supone en cuanto a integración de dos disciplinas, arqueología y arquitectura, que participan en su definición. Por otro por la posibilidad de aplicar un método ideado en el contexto de la excavación al análisis de una realidad construida en su conformación aparente, en este caso a través del alzado. Son estas características las que nos interesa trasladar al estudio de la ciudad y lo que nos lleva en el siguiente apartado a hablar del plano como estratigrafía. El plano parcelario como estratigrafía Lo que viene a continuación sería un esbozo de método estratigráfico-morfológico de análisis del plano parcelario de la ciudad histórica que utiliza paralelamente nociones derivadas de ambos conceptos. El método se orienta a un análisis de conjunto a través del plano, entendido como resultado de evolución en la que intervienen procesos, tanto morfológicos, como estratigráficos. El análisis morfológico aportaría la base teórica desde la cual contemplar la ciudad como construcción. El método estratigráfico la sistematización y, paradójicamente tratándose de un método arqueológico, una cierta posibilidad de abstracción del objeto, de abordar determinados momentos del análisis desde criterios perceptivos basados en las características formales de la estratificación. Ciudad histórica como construcción estratificada Citando a Aldo Rossi (Rossi, A. [1966] 1992, 60), entendemos la ciudad como arquitectura, como construcción colectiva en el tiempo, a lo cual añadimos aquí: como construcción estratificada. Cuando hablamos de construcción de la ciudad no hablamos de construcción material sino de conformación, por lo que sería el concepto de forma urbana el que mejor responde a la idea de ciudad como construcción. Hablamos de forma estructurada, en el entendimiento de la ciudad como organismo, compuesta por dos tipos de elementos, los elementos primarios y el área residencial. Los elementos primarios serian aquellos que dirigen u orientan el crecimiento –elementos del emplazamiento como los recorridos territoriales, elementos construidos como las murallas o delimitaciones, recorridos a escala urbana, lugares o construcciones singulares–. El área residencial es la extensión, el grueso, en la construcción de la ciudad y, como el análisis urbano estableció, su construcción viene dada en base al tipo edilicio y a su forma de agregación en lo que constituye el tejido urbano3. Pero la ciudad en su conjunto, sobre todo cuando hablamos de ciudades de larga historia, resulta de la superposición de distintos momentos en su construcción, de distintas estructuras, que respecto a las anteriores pueden adoptar distintos modos de relación espacial: coincidencia, yuxtaposición, superposición... De ahí que hablemos de construcción estratificada o, lo que es lo mismo, de forma urbana estratificada. Plano parcelario como estratigrafía de la ciudad histórica Como es sabido, el plano es el documento gráfico a través del cual percibimos la forma urbana en su conjunto y en su dimensión de crecimiento, en su extensión. De ahí que hablemos del plano, concretamente del plano parcelario, como estratigrafía y de la posibilidad de su análisis estratigráfico-morfológico. El plano parcelario es el que mejor refleja el carácter de la ciudad como construcción por varios motivos. En primer lugar, la parcela es un elemento que tiende a permanecer, frente a la renovación de la edificación. Es además el elemento de conexión entre tipo edilicio y tejido, el que recoge las características del tipo que tienen que ver con su forma de agregación. Por último,
El arquitecto, de la tradición al siglo XXI [ 948 ] debido al carácter normalmente seriado, modulado, del tejido, es posible a veces recomponer la parcelación originaria, aquella perteneciente al momento de formación del mismo. La parcela es por tanto un elemento fundamental a la hora de diferenciar tejidos y de reconocer su forma originaria. Finalidad del análisis y Fases del trabajo La finalidad del análisis estratigráfico del plano sería la identificación, caracterización y tipificación a ser posible, de las distintas estructuras presentes, relacionadas con distintos momentos de formación, así como el establecimiento de la secuencia temporal, deducida de las relaciones espaciales entre estructuras. Realizado de esta manera, el análisis del plano proporciona una serie de datos a considerar para el conocimiento del proceso de conformación urbana, que deberán ser contrastados con los datos proporcionados por otras fuentes, históricas o arqueológicas. Como fases del trabajo se propone un esquema similar al empleado en la lectura de paramentos con algunas diferencias. Fases: de documentación y observación, de identificación de estructuras y relaciones, de establecimiento de la secuencia temporal, a las que añadimos una fase de síntesis. Veremos algunas consideraciones entre las que aparece implícita la importancia fundamental del dibujo como medio y herramienta: − Documentación y observación. Puesto que se trata de leer el proceso de formación, el plano base del análisis debe ser un plano parcelario fiable, que se remonte hacia atrás en el tiempo en la medida que lo permita la planimetría histórica existente. Desgraciadamente, para la mayoría de casos, el primer parcelario de que se dispone se elabora ya hacia 1970 –planos de implantación catastral–, a partir de la generalización de los vuelos fotogramétricos, datando los primeros planos urbanos lo suficientemente rigurosos –planos militares–, de finales del siglo XIX. Para suplir la carencia de un plano parcelario anterior a la transformación contemporánea de la ciudad, se abordaría una tarea que consiste en la reconstitución del plano histórico, con la incorporación de un parcelario aproximado, resultante del borrado de aquellas parcelas que se reconocen como posteriores al plano reconstituido4. La reconstitución se realizaría en varios pasos, tantos como planos históricos manejemos, según un orden temporal inverso. Por reconstitución entendemos el redibujo del plano histórico, empleando como base gráfica el plano digital actual. Tras la superposición del plano histórico sobre el actual, mediante simples operaciones de giro y escala, llevamos a cabo una labor de comparación por elementos. Esto nos puede llevar a distintas acciones: a eliminar del plano digital actual aquellos elementos posteriores al plano reconstituido; a comprobar aquellos que permanecen; a incorporar, a partir del plano reconstituido, los elementos desaparecidos. El proceso será más fiable cuantos más planos contemplemos en la secuencia, dos como mínimo, empezando por el plano de implantación de catastro y finalizando por el plano histórico más antiguo. Este proceso representa, no sólo la fase de documentación en sí, sino también una primera fase de análisis y de observación. Análisis porque en él se detectan y eliminan los crecimientos y transformaciones sucedidos en el intervalo de tiempo abarcado por la serie de planos empleados. De observación porque al tiempo se produce una necesaria familiarización con el plano, y la capacidad de ver en él estructuras diferenciadas. − Identificación de estructuras y relaciones. Se trata de diferenciar estructuras formales y relaciones entre las mismas, que ofrezcan una lectura significativa y coherente, en el sentido de responder a un proceso razonable de formación. Las estructuras identificadas vendrán dadas por la selección de algunos elementos presentes en el plano –recorridos, parcelas, alineaciones, manzanas…–. Corresponderán asimismo a un fragmento de la forma urbana, correspondiente a un determinado momento en la construcción de la ciudad. La lectura o interpretación de las mismas consistirá en su descripción o caracterización formal y en su tipificación o adscripción, si es posible, a un tipo de urbanismo. Las relaciones espaciales y formales existentes entre estructuras –coincidencia, yuxtaposición, superposición, jerarquía…–, podrán ser interpretadas en forma de relación temporal –continuidad, crecimiento, transformación,…–. − Establecimiento de la secuencia temporal. Del total de estructuras y relaciones espaciales detectadas derivaría el establecimiento de la secuencia
El arquitecto, de la tradición al siglo XXI [ 949 ] temporal completa, como lectura del proceso de formación del conjunto. Tanto en esta fase como en la anterior, la lectura nunca es evidente, sobre todo en aquellas ciudades de estratigrafía más compleja, por lo que requiere de un acercamiento, a veces progresivo, a veces de tanteo y error. El dibujo del plano en este proceso, como forma de visualización y comprobación, es fundamental. (Figuras 06 y 07) Figura 06. Identificación de estructuras. − Síntesis. La lectura obtenida a través del análisis estratigráfico del plano debería ser coherente a su vez con los datos procedentes de otras fuentes con los que debe ser contrastada, en lo que entendemos como síntesis. No obstante, el método no debería perder su autonomía como fuente de conocimiento de la historia urbana de la ciudad, sin llegar a verse condicionado a priori por otras hipótesis. De este modo es posible que las contradicciones respecto a otros datos hagan que el análisis no llegue a conclusiones claras pero sí a plantear interrogantes a resolver que entendemos también como importantes en el avance del conocimiento. El dibujo también juega aquí un papel principal, en la posible elaboración de la secuencia hipotética de conformación urbana, a modo de síntesis gráfica. Escalas o niveles de análisis Puesto que el análisis considera la parcela como elemento fundamental, la escala del mismo sería la del conjunto histórico, o la de una parte diferenciable de éste. No obstante es necesario tener presente una escala o nivel superior, de cuya forma participan tanto los elementos del emplazamiento geográfico como aquellos elementos primarios relacionados con la creación del sitio o con una primera implantación. Del mismo modo, el análisis de un fragmento debería ponerse en relación con una lectura de conjunto. Esto tiene que ver con la naturaleza orgánica de la ciudad, y con los niveles de organización progresivos de la forma urbana como los denomina Caniggia. (Figura 08) Como se decía al principio, el trabajo en torno al conjunto histórico de Carmona ha llevado a reflexionar sobre los conceptos y el método a seguir. En este caso se ha podido constatar que teoría y práctica van de la mano y avanzan conjuntamente. El trabajo se encuentra en una fase avanzada y será publicado próximamente en forma de actas del congreso que se celebrará en la ciudad con objeto de dar a conocer los resultados del proyecto de investigación. Figuras 04 y 05. Reconstitución del parcelario histórico de Carmona.
El arquitecto, de la tradición al siglo XXI [ 950 ] Figura 07. Secuencia temporal de estructuras identificadas. Figura 08. Análisis del entorno de la iglesia de Santa María. Notas 1 Proyecto I+D+i “Gótico catedralicio sevillano. Arquitectura y ciudad en los ámbitos de influencia de la Catedral de Sevilla”, Ref.: HAR2012- 35152. 2 El término fue acuñado por primera vez por Goethe dentro de sus estudios sobre las formas de las plantas como “morphologie”, a partir del griego antiguo “morphé” (forma) y “logía” (tratado). Ya entonces contenía las dos ideas básicas que lo definen: existencia de formas típicas, arquetípicas o primigenias y proceso evolutivo sometido a pautas de formación y transformación. 3 “Los elementos primarios y el área” (Rossi [1966] 1992, 111-185). 4 Utilizamos el término reconstitución siguiendo la propuesta terminológica del artículo de Ortega Vidal 2011. Referencias bibliográficas CABALLERO ZOREDA, Luis. 1995. “Método para el análisis estratigráfico de construcciones históricas o lectura de paramentos”. Revista Informes de la Construcción, vol. 46, 435: 37-46. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid. CANIGGIA, Gianfranco. [1974] 1997. “Lectura de las preexistencias antiguas en los tejidos urbanos medievales”. En DEL POZO, Alfonso (ed.). Análisis urbano. Textos: Gianfranco Caniggia, Carlo Aymonino, Massimo Scolari. IUCC. Universidad de Sevilla. CANIGGIA, Gian Franco, MAFFEI, Gian Luigi. [1979] 1995. Tipología de la edificación. Estructura del espacio antrópico. Celeste. Madrid. DEL POZO BARAJAS, Alfonso. 1997. Análisis urbano. Textos: Giannfranco Caniggia, Carlo Aymonino, Massimo Scolari. Universidad de Sevilla, Instituto Universitario de Arquitectura y Ciencias de la Construcción. HARRIS, Edward C. [1979] 1991. Principios de estratigrafía arqueológica. Crítica. Barcelona. ORTEGA VIDAL, Javier. 2011. “El dibujo y la vida de los edificios”, en EGA, Revista de expresión gráfica arquitectónica, 11. QUIRÓS CASTILLO, Juan Antonio. 2002. “Arqueología de la arquitectura en España”. Arqueología de la arquitectura, 1. ROSSI, Aldo. [1966] 1992. La arquitectura de la ciudad. Gustavo Gili. Barcelona.
El arquitecto, de la tradición al siglo XXI [ 951 ] Autor Mercedes Díaz Garrido. Arquitecta por la Universidad de Sevilla (1991) y Profesora Contratada Doctora en la misma Universidad (2005). Su campo de investigación preferente es sobre ciudad y arquitectura y las implicaciones de la herramienta gráfica en su estudio. Su tesis Triana y la orilla derecha del Guadalquivir. Evolución de una forma urbana desde sus orígenes hasta mediados del siglo XX fue premiada por la fundación Focus Abengoa y publicada por ésta de forma conjunta con la Universidad de Sevilla. Actualmente es miembro del grupo de investigación Estrategias de Conocimiento Patrimonial, HUM- 799. [email protected]