scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

El verano según Julián Ayesta: memoria y reivindicación de la novela “Helena o el mar del verano”, que tiene como escenario esta ciudad

Suárez Fernández-Miranda, Eduardo

Full text

10 | LA NUEVA ESPAÑA Gijón Miércoles, 1 de agosto de 2018 Nos encontramos en plenas vacaciones estivales y es un buen momento para recordar la novela “Helena o el mar del verano”. Desde que la publicara Ínsula en 1952 bajo los auspicios de Vicente Aleixandre, se ha convertido en un clásico indiscutible. Su autor, Julián Ayesta, nacido en Gijón –más concretamente, en Somió– en 1919 y fallecido en 1996, diplomático de carrera con destino en distintos países, ha permanecido en la penumbra a pesar de la calidad de su obra. Con anterioridad, las narraciones que componen la novela fueron apareciendo en diversas revistas literarias de los años cuarenta: Garcilaso, Acanto, Destino o Finisterre, entre otras. Esta aparente dispersión no impide que “compongan juntas una especie de canto. (…) Es una reacción mediterránea frente al seudo existencialismo angustiado que inventa una ‘vida’ mucho más alejada de la vida humana real que la que invento yo en ‘Helena’”, según explica el autor. Sin negar ese cariz mediterráneo, la novela tiene como escenario Gijón y sus aldeas cercanas. En esta ciudad se celebran rutas literarias que tienen como marco alguno de los lugares por donde discurren los personajes. La obra de Julián Ayesta ha sido publicada en distintas editoriales a lo largo de más de sesenta años y ha sido traducida en Francia, Italia, Inglaterra, Holanda o Grecia. Desde el principio ha gozado del prestigio de los críticos que celebraban la novela con cada nueva edición. Joan Perucho señalaba que nunca podríamos olvidar “el impacto que nos prodigó la confrontación inicial de Helena o el mar del verano, tan elogiado y tan en la memoria de todos”. Ello contrasta con el olvido por parte del mundo académico que la ha mantenido apartada de sus compendios y enciclopedias de literatura, salvo rara excepción. Actualmente la novela está dentro del catálogo de la editorial Acantilado. La novela, dividida en tres partes, ‘En verano’, ’En invierno’ y ‘En verano otra vez’, relata, en palabras del escritor José María Jove, un “mundo luminoso y feliz, estos niños que comienzan a vivir y a conocer el amor en plena naturaleza, con una alegría frenética y pagana, con un sentido delirantemente helénico”. Esa reacción mediterránea y ese sentido delirantemente helénico, trasciende ya desde el propio título. En el ensayo ‘Aquel vivir del mar’ Aurora Luque señala que “toda la literatura griega está penetrada por el mar. Todo el mar griego estuvo siempre poblado de criaturas poéticas. El mar griego es –los poetas lo han hecho así– veleidoso, pródigo en caminos, en historias y versos, prodigioso en sus claridades y destellante en sus profundidades”, y Julián Ayesta era consciente de ello. Hay en la novela una añoranza del mar como escenario donde los jóvenes protagonistas descubren un paraíso propio. En una de las tres escenas que componen la tercera parte se puede leer: “Y se salía a otro mundo extrañísimo y lleno de hermosura que no se puede recordar sin que se le pare a uno el corazón. Porque estaba cayendo el sol y el cielo estaba rojo y dorado y el mar color de vino y no hacía nada de viento y olía a romero, a rosas y a jazmines…”. En estas últimas palabras podemos evocar sin dificultad alguna de las pinturas de J.M.W. Turner, ese impresionismo incipiente que aparece también en la novela. Julián Ayesta refleja la visión de un niño, utilizando un lenguaje coherente con esa manera de ver las cosas: “Y olía todo a incienso, y a flores, y a rosquillas, y a churros, y a la sidra que estaban echando los hombres en el Campo de la Iglesia y al vestido nuevo”. Esa forma de narrar contrasta, por ejemplo, con el relato “La estepa” de Chejov, de quien Ayesta era un gran admirador. Recordemos que la obra literaria del escritor gijonés incluye entre otras, obras de teatro, publicadas algunas de ellas en la revista Cisneros. En “El arte de la fuga”, el también diplomático y escritor mejicano Sergio Pitol realiza un análisis certero de la narración de Chéjov: “En ‘la estepa’ el mundo aparece contemplado por los ojos de un niño, pero el lenguaje no es el de la infancia sino que pugna por alcanzar otros niveles”. Esa mirada constituye, según Pitol, “el cuerpo fundamental del relato, pero las refinadas descripciones de la naturaleza, las digresiones y reflexiones sobre ella difícilmente podrían serle atribuidas”. El escritor gijonés opta por darle voz a ese protagonista que quizás, en parte, fuera él mismo, respetando su mirada y la percepción de esos veranos, que intuye irrepetibles, en compañía de esa Helena… a la que podría dirigir los versos de Juan Ramón Jiménez: “¡Sólo tú, más que Venus, / puedes ser / estrella mía de la tarde, / estrella mía del amanecer!”. La obra ha sido publicada en distintas editoriales a lo largo de más de sesenta años y traducida en Francia, Italia, Inglaterra, Holanda y Grecia El verano según Julián Ayesta Memoria y reivindicación de la novela “Helena o el mar del verano”, que tiene como escenario esta ciudad Eduardo Suárez Fernández- Miranda Estamos en pleno verano, el sol parece que se ha enfadado con Asturias, en general no nos quiere mucho pero este verano ha preferido ir a los países nórdicos, que no pueden creerse el calor que están pasando. De todos modos la temperatura no es mala, la humedad hace que sudemos demasiado pero las tardes y las noches son muy agradables para sentarse en las terrazas, para ir a los conciertos al aire libre, para disfrutar con las fiestas que se celebran todos los días en cada pueblo y barrio asturiano. Las comisiones de festejos trabajan fuertemente pero con alegría para que sus paisanos se diviertan y lo consiguen: orquestas mejores o peores, barracas con buena comida y buena sidra, actividades para todos.El que se aburre es porque quiere. Lo único malo es que empiezas a recibir noticias de más allá del Pajares y te empiezas a agobiar y ya te cuesta disfrutar porque te das cuenta de lo privilegiados que somos los asturianos y lo poco privilegiados que son una gran parte de habitantes de este loco mundo nuestros. Lo de Nicaragua y Venezuela sigue de mal en peor sin que los países que pueden hacer algo se impliquen. Las llegadas de inmigrantes a las costas españolas, las malditas pateras vacías porque sus ocupantes han desaparecido en el mar, cada vez son más numerosas. Con los gestos de llamada de Pedro Sánchez y demás esto se multiplica pero no se arregla. La Alcaldesa de Madrid, feliz de haberse conocido, dice muy sonriente que interiormente y en el fondo se alegra por los que cruzaron la valla porque nosotros queremos que vengan porque son los mejores, los más valientes. Le aplauden a rabiar los suyos. Y ¿qué consigue? que vengan cada día más y cada vez pe- or. Rompen las vallas, vienen ofensivos insultando y atacando a todo el que encuentran a su paso hasta que llegamos al día 26 de julio en el que 600 migrantes logran saltar la valla de Ceuta y no lo hacen con cierto respeto para los guardias civiles que tienen por obligación cerrarles el paso, lo hacen arrojando cal viva, ácido y bolas de heces a los guardias. Utilizaron lanzallamas caseros, cizallas, como resultado, 22 agentes y 132 inmigrantes heridos. Algo así no puede permitirse más. La solución no es abrir las fronteras para que venga toda África, media Asia y Media Sudamérica. La solución se encuentra en cada uno de esos países, ayudarles a deshacerse de sus mandatarios dictadores y corruptos. La solución pasa porque los países desarrollados no entren en esos lugares a saco a llevarse las riquezas que se encuentran allí sino ayudarles a tener una buena educación y ayudarles a explotar sus riquezas y cobrar algo por su trabajo pero no robarlas. También me ha desasosegado el artículo sobre Ian Gibson, el famoso hispanista que vende libros como rosquillas y parece que sus palabras son sagradas. A mí me gusta muy poco, para empezar y él mismo lo confiesa, vino a España fascinado con el personaje de García Lorca pero como no podía escribir sobre él, escribió sobre lo que le pidieron para ganar dinero, así que empezó sobre José Antonio Primo de Rivera, luego escribió sobre gente de todos los bandos, él dice que como él no era español podía hacerlo más objetivamente, pero no es cierto, él es antifascista, ya empezamos con la palabreja, y de izquierdas, o sea no es objetivo. Su frase “creo que tener al mayor asesino español de todo los tiempos bajo una cruz de Jesucristo, me parece realmente repugnante”, no me gusta nada, aparte de que para encontrar al mayor asesino español de todos los tiempos tendría mucho que discurrir porque hay muchos dignos de semejante título. Luego está con Pedro Sánchez y su Gobierno, pasando por alto que nadie le ha elegido y que se ha vendido a todos los enemigos de España. Vaya, que no me dejan disfrutar del verano y además no sé si tengo derecho a vivir tan bien cuando hay tanta gente pasándolo mal. Y no sé cual es mi papel en el mundo. Ser una buena madre y una buena abuela, una buena hermana, una buena tía, una buena amiga, lo intento pero parece ser que no me sale tan bien como yo creía. Es una pena que teniendo tanto amor dentro me exprese tan mal y que las personas a quién va dirigido ese amor no se enteren. Bueno, voy a intentar disfrutar por lo menos algún rato todos los días. Porque esta mezcla de sufridora quejumbrosa y disfrutadora nata agota. Además teniendo el privilegio de vivir en el paraíso natural hay que aprovecharlo sin olvidarse de los desfavorecidos pero compartiendo alegría con los que vienen a visitarnos. Voy a empezar a cocinar la ronda de fabadas y pitos de caleya para compartir con primos, sobrinos y amigos. Feliz verano. La solución no es abrir las fronteras, sino ayudar a esos países a deshacerse de sus mandatarios dictadores y corruptos Disfruta si puedes Un mal verano meteorológico que se complica con el problema de la llegada de miles de inmigrantes Virginia Álvarez-Buylla Registro Civil Nacimientos. María Alejandra Castrillo Soto, Nicolás Coto Álvarez, Ariadna Martínez Suárez, Alba Muñiz Alonso, Azahara García Piquero, Irene Pérez Malacu, Unai Larralde Villanueva, Martín Díaz Landera, Luca Casares González, Deva Otero Onís, Manuel Somoano García, Alfonso Rubiera Valenzuela, Gael Pérez Menéndez y Samanta Bordianu. Defunciones. Miguel Corujo Corteguera (a los 46 años de edad), María Zulema García Escandón (85), Luis García Otero (81), José Armando Casielles Costales (87), Francisca Rosario Montiel San Martín (95), María Concepción Zarracina Fernández (83), Ada Eloína Fernández Puerta (99), Antonio Elvira Martín (64), Heliodora Martínez Ferrero (78), José Alonso González (76), Carmen Regueiro Piñeiro (88), Concepción Elena Barbes Menéndez (86), María Elena Álvarez Alonso (82), Celia Duarte da Costa (87), José Barata Lalín (52), Isidora Uría Amado (89), María Neri Rodríguez Iglesias (84), María Rosa Rodríguez Fernández (93), María del Carmen Camino Montes (75), Benito Ruiz de Galarreta Álvarez (69), José Enrique Rodríguez Uría (64), María de la Paz Rodríguez Blanco (58), Carlos Lorenzo Díaz (87), María Olvido Sirgo Hevia (78), Inocencia Alijas Blanco (81) y Joaquín Suárez Menéndez (80).