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Movimientos tecnopolíticos en Latinoamérica. Comparación del #yosoy132 y el movimiento estudiantil chileno.

García Sánchez, Sergio

Abstract

En este trabajo se realiza la comparación de dos movimientos sociales latinoamericanos: el Movimiento Estudiantil Chileno (2011) y el movimiento #YoSoy132 en México. El estudio de los dos movimientos intenta descifrar las características de éstos, sus diferencias y similitudes.Se compara con la intención de poder observar sus particularidades. Los casos los estudiamos, primero desde una mirada histórica-descriptiva; segundo, analizamos la estructura, la forma de organización y la toma de decisiones; tercero, revisamos las estrategias de movilización y acción política; cuarto, indagamos las estrategias de comunicación; y, quinto, revisamos los alcances y posibles éxitos de los dos movimientos estudiados. Para el desarrollo de estas variables, se realizaron entrevistas semiestructuradas a participantes de los movimientos, lo cual nos permitió reflejar la mirada del actor en su complejidad social.

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MOVIMIENTOS TECNOPOLÍTICOS EN LATINOAMÉRICA. COMPARACIÓN DEL #YOSOY132 Y EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL CHILENO. TECHNOLOGICAL MOVEMENTS IN LATIN AMERICA. COMPARISON OF # YOSOY132 AND THE CHILENO STUDENT MOVEMENT. GARCÍA SÁNCHEZ, Sergio (Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM) [email protected] Resumen: En este trabajo se realiza la comparación de dos movimientos sociales latinoamericanos: el Movimiento Estudiantil Chileno (2011) y el movimiento #YoSoy132 en México. El estudio de los dos movimientos intenta descifrar las características de éstos, sus diferencias y similitudes.Se compara con la intención de poder observar sus particularidades. Los casos los estudiamos, primero desde una mirada histórica-descriptiva; segundo, analizamos la estructura, la forma de organización y la toma de decisiones; tercero, revisamos las estrategias de movilización y acción política; cuarto, indagamos las estrategias de comunicación; y, quinto, revisamos los alcances y posibles éxitos de los dos movimientos estudiados. Para el desarrollo de estas variables, se realizaron entrevistas semiestructuradas a participantes de los movimientos, lo cual nos permitió reflejar la mirada del actor en su complejidad social. Palabras Clave: Movimiento estudiantil Chileno, #YoSoy132, Tecnopolítica, Espacio Público Digital Abstract: In this paper the comparison of two Latin American social movements is made: the Chilean Student Movement (2011) and the # YoSoy132 movement in Mexico. The study of the two movements tries to decipher the characteristics of these, their differences and similarities. It compares with the intention of being able to observe its particularities. The cases are studied, first from a historical-descriptive view; second, we analyze the structure, the form of organization and the decision making; Third, we review strategies for mobilization and political action; fourth, we investigate communication strategies; and, fifth, we review the scope and possible successes of the two movements studied. For the development of these variables, semi-structured interviews were carried out with participants of the movements, which allowed us to reflect the actor's perspective on his social complexity. Keywords: Chilean student movement, #YoSoy132, Technopolitics, Digital Public Space Actas del II Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 25-27 de octubre 2017 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 157 1. Introducción Uno de los cambios más profundos de la política, proviene de las transformaciones que promueven las Tecnologías de Comunicación e Información (TICs), estas tecnologías la escenifican de acuerdo a sus reglas y sus tiempos, en este contexto, vemos cómo la acción política se encuentra en constante cuestionamiento y transformación. Con ello, cambian no solamente las funciones de la política, sino también la cultura política y las prácticas ciudadanas, lo cual nos obliga a pensar cuál es su significado en las nuevas condiciones. En este trabajo, partimos de la premisa de que el complejo tecno-comunicativo de la información y el entretenimiento están funcionando como soporte de importantes cambios en la manera de pertenecer, de participar en los asuntos públicos, de ejercer derechos, es decir, se generan nuevos hábitos culturales que están atravesados por la lógica mediática y esto impacta a la política. En el siglo XXI el auge de Internet y el conjunto de tecnologías desarrolladas a partir de éste, están alterando la forma en que se desarrolla la participación política, entramos en una nueva esfera pública que genera nuevas posibilidades de intervención y participación, modifica las formas del ejercicio ciudadano y crea formas novedosas de pertenecer y de generar comunidad. A partir de 2010, hemos visto cómo las Tecnologías de la Comunicación y la Información parecen haberse convertido en la panacea de nuevas acciones políticas alrededor del mundo. El fenómeno que iniciara en Túnez a finales de 2010 con las protestas contra el gobierno de Zine El Abidine Ben Ali, y que tras la caída de dicho personaje se extendiera por Líbano, Mauritania, Sudán, Arabia Saudí, Yibuti y Somalia. En Egipto, donde la caída de Mubarak fue sumamente violenta; el caso de Libia, donde la muerte de Gaddafi cerró una etapa de violencia que dejó más de 15 mil muertos, y, finalmente, en Siria, donde se libró una lucha contra el régimen de Bashar al-Assad. Europa no fue la excepción, el 15 de mayo se originó en España el movimiento 15M, también conocido como el Movimiento de los Indignados, un movimiento mundial que establecía una fuerte crítica a las democracias electorales y al capitalismo; exigía principalmente una democracia real, un gobierno en el que el pueblo participara y fuera el sostén, en lugar de una oligarquía electoral. Este movimiento se extendió por varios países, los más activos Estados Unidos con el Occupy Wall Street, y recientemente Francia con el Nuit Debout. En todos estos movimientos se reflejó el protagonismo de las TICs como importantes instrumentos para la difusión y orquestación de acciones políticas, aunque muchas veces, de forma desmedida, se colocó a estas tecnologías como productoras de cambios sociales. Debemos ser prudentes y decir que las redes sociales en Internet no crean revoluciones ni modifican los regímenes políticos, porque esas son tareas de cada sociedad, de acuerdo con su circunstancia. A lo que sí pueden contribuir las redes y, en casos como los que mencionamos, lo hicieron con éxito, es a propagar informaciones, convocatorias y, de esa manera, convicciones que movilicen a los ciudadanos. Es a partir de esta confusión y en este contexto, que nos resultó pertinente plantear una investigación que estudiara estas formas de acción política, difundidas y potencializadas por las posibilidades tecnológicas que brinda el Internet; centrarlas en casos de estudio de Latinoamérica, específicamente en los movimientos estudiantiles chileno y el #Yosoy132 en México. Actas del II Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 25-27 de octubre 2017 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 158 Nuestro interés es abordar de una manera diferente a las usuales en la literatura especializada, respecto de las relaciones que sostienen entre sí las tecnologías de comunicación y la esfera de lo político. Dejamos a un lado la postura de aquellos que piensan que con la mediatización de la política ésta se vuelve automáticamente banal, asimismo, evitamos la visión de que con el auge de las TICs se puede acceder a una sociedad idealizada, donde reside una acción política horizontal y una especie de democracia directa. Sea cual fuere el interés de estas posturas, parece observarse en ellas una tendencia a exagerar el papel de los medios, asignándoles una capacidad de influencia absoluta y, por tanto, se les considera como esencia de la forma social que causa/genera ciertos comportamientos. Superar estas posturas, significa: por un lado, ver a las TICs no como causa, sino como consecuencia de formas sociales que se desarrollan en contextos de globalización, mundialización, postfordismo, posmodernidad, o como se les quiera llamar; y por el otro, plantear la cuestión de las TICs como soportes/instrumentos que potencializan (no generan)nuevas formas de participación y acción política. El interés reside en estudiar el tipo de acción política que posibilita un espacio público digital, esto es, un espacio donde el soporte principal es Internet. La reconfiguración del espacio público, a partir del auge de las tecnologías de comunicación lleva a preguntarnos: ¿Cómo estas nuevas herramientas tecnológicas, en concreto Internet, y el desarrollo de las redes sociales, modifican las prácticas políticas? ¿Qué características tienen estas formas de acción política? ¿Qué herramientas necesitamos para comprender fenómenos de acción colectiva mediados por las tecnologías de la comunicación? ¿Se pueden enmarcar en las categorías de estudio de los “movimientos sociales” o “nuevos movimientos sociales” o es necesario buscar nuevas terminologías que nos permitan explicar estas formas de acción política? 2. Metodología Como adelantamos líneas atrás, la investigación estudia dos casos: El movimiento estudiantil chileno, que va de 2011 a principios de 2012, precisamos este periodo de tiempo porque las movilizaciones en el país andino tienen una gran tradición, prácticamente desde los años 60 el sector estudiantil se ha constituido en un actor político de suma importancia. El movimiento estudiantil de 2011 en Chile, tuvo como consigna la recuperación de la educación pública, luchaba por el derrocamiento de una educación costosa que provocaba deudas, inequidad y una desigualdad rampante entre aquellos jóvenes que pueden estudiar y los que no tienen acceso por falta de recursos económicos, lo que agudiza las diferencias de clase y se constituye como una forma de discriminación social. El segundo caso de estudio se desarrolla en México, nos referimos al movimiento estudiantil #Yosoy132, el cual tiene su origen el 11 de mayo de 2012 en el auditorio "José Sánchez Villaseñor", de la Universidad Iberoamericana, fecha en la que, el entonces candidato presidencial de la coalición "Compromiso por México" (conformado por los partidos PRI y PVEM), Enrique Peña Nieto presentó su plataforma política como parte del foro Buen Ciudadano Ibero. Al final de su ponencia, un grupo de estudiantes interpeló al candidato y éste fue despedido del campus universitario bajo consignas que lo descalificaban. El acontecimiento fue video-grabado por varios estudiantes y dichos vídeos se publicaron en las redes sociales. Las principales cadenas televisivas del país, así como muchos periódicos nacionales, matizaron la noticia con el argumento de que aquella protesta no era una auténtica expresión de Actas del II Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 25-27 de octubre 2017 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 159 jóvenes universitarios y que se trataba, por el contrario, de un boicot político orquestado por grupos porriles. Ante estos señalamientos, el 14 de mayo de 2012, un grupo de 131 jóvenes publicaron un vídeo en YouTube, en donde mostraban las credenciales que los acreditaban como estudiantes de dicha universidad. Seis horas después de su publicación, el vídeo había sido reproducido por 21 mil 747 usuarios de esa red social. A raíz del vídeo, distintas expresiones en las redes sociales mostraban su apoyo a los 131 estudiantes con el eslogan YoSoy132. Al ser acciones colectivas que ya sucedieron, la reconstrucción y el análisis histórico en este trabajo resultó muy importante, fue de gran valor la información bibliográfica, hemerográfica y video– documental; una revisión selectiva y estratégica de la información dotó de insumos teóricos y datos relevantes el trabajo de investigación. También, realizamos entrevistas semiestructuradas a diversos participantes de los dos movimientos, lo cual nos permitió reflejar la mirada del actor en su complejidad social. Es, desde la experiencia del actor, que reconstruimos los hechos y reflejamos sus prácticas y actividades en ambos movimientos. El estudio de los dos movimientos, intenta dar luz sobre las características de éstos, sus diferencias y similitudes.Se compara con la intención de poder atisbar que cada movimiento tiene sus particularidades y si éstas impiden establecer una categoría que los englobe. Si estos dos movimientos estudiados a partir de sus características, diferencias y similitudes, los podemos nombrar bajo la categoría de movimientos tecno-políticos. Con la firme intención de no sumar a la confusión terminológica que ha tratado de explicar estas acciones colectivas, retomamos la noción de tecno-política, que nombra acciones políticas híbridas que se despliegan tanto en el espacio on y off line, que se desplazan en espacios digitales y en la plaza pública (Toret, 2013). Comparar implica encontrar diferencias y similitudes (Sartori, 1984), esto, de entrada, establece que no es comparable aquello que es totalmente diferente y aquello que es completamente similar, bajo estas circunstancias la comparación sería completamente estéril. Dice Sartori, “la posibilidad de comparación se basa entonces en la homogeneidad. […] Por tanto, el elemento de similaridad que legitima la comparación es la identidad de clase”. (Sartori, 1984: 258-259). En las acciones colectivas que estudiamos, esta homogeneidad o similaridad se refleja en las siguientes características: 1. Son movimientos sociales masivos que, de manera general, surgen a partir de que impugnan los poderes de Gobierno y se convierten en grupos de lucha política. 2. Comparten temporalidad, ambos movimientos se desarrollan en un periodo de tiempo que va del 2011 al 2012, 3. Se desarrollan en una misma región-espacio: Latinoamérica. 4. Son acciones colectivas que utilizan las posibilidades tecnológicas: Internet, redes sociales, comunicación móvil; y construyen un espacio digital de lucha política. La elección de dos casos de estudio, estuvo inevitablemente influenciada por una decisión metodológica, en todo momento quisimos ganar profundidad en detrimento de la amplitud y que la investigación no perdiera la lógica cualitativa, ya que estamos de acuerdo con Morlino cuando dice: Actas del II Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 25-27 de octubre 2017 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 160 El número de casos no es en absoluto indiferente respecto de los resultados de la comparación, aun desde otro punto de vista: la elección de la profundización de un solo caso, aunque esté sustentado por hipótesis comparadas presentes en la literatura publicada, obedece a ciertas preguntas y objetivos (estudio de caso); la comparación de dos casos, en especial de los que son muy diferentes entre sí (comparación binaria) responde a otras cuestiones y objetivos; el análisis de tres-cinco países pertenecientes a una misma área geográfica (comparación de área), responde a otros […] con el aumento del número de los casos, generalmente, se transforma también el tipo de comparación: se va desde una predominantemente cualitativa a una predominantemente cuantitativa apoyada por el análisis estadístico. (Morlino, 1994: 20) Para poder comparar, es necesario establecer de manera específica en qué aspectos son comparables estos dos movimientos, es necesario establecer las variables de comparación. Las variables que utilizamos fueron las siguientes: 1. Desarrollo histórico y contextos de los movimientos. 2. Formas de organización. 3. Formas de participación, toma decisiones y repertorios de acción política. 4. Estrategias de comunicación, utilización de Internet, redes sociales. El espacio público digital, como escenario de lucha. 5. Repercusiones sociales y posibles éxitos de los movimientos. 3. Análisis comparativo 3.1. Desarrollo histórico y contextos de los movimientos El #YoSoy132, se constituyó como un movimiento novedoso, tanto en su forma de difusión, como en las maneras de ejercer la acción política. Surgió en un acto político en la Universidad Iberoamericana, fue difundido y propagado en las redes sociales, desarrolló una acción política dual, en dos frentes, de las redes sociales a la calle, del mundo on-line al mundo of-line. El movimiento, desde muy temprano, se alejó de las tradicionales dicotomías políticas de izquierda o derecha, estas geografías políticas, que están lejos de generar identidades políticas estables. Contrario a esto, el #YoSoy132 expresó su pluralidad ideológica, sin otra afiliación más que el rechazo a la política tradicional representada en los partidos; realizó un fuerte cuestionamiento a la democracia electoral y su responsabilidad en la generación de una política vertical, fincada en el poder; mostró su rechazo a poderes fácticos como el mediático, que están lejos de ser regulados por las instituciones. De ahí, que una de las primeras banderas del #YoSoy132 haya sido, la exigencia de democratización de los medios de comunicación en México, donde persiste un duopolio televisivo, que se ha convertido en un contrapoder político muy poderoso57. La otra consigna, más coyuntural, era impedir el regreso del PRI, partido de Estado que gobernó prácticamente todo el siglo XX en México. El #YoSoy132 en su origen, esta impulsado por un acontecimiento, por un evento que promovió y desencadenó la acción política. Como sabemos, el candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, asistió a dar una conferencia a la Universidad Iberoamericana dentro del foro “Buen Ciudadano Ibero”. Ante 57Para una revisión del poder mediático en la sociedad mexicana actual, ver Javier Steinou Madrid, “Control de los medios de información y democracia comunicativa”, Revista Veredas, Núm. 7, 2003. Actas del II Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 25-27 de octubre 2017 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 161 este acto, varios estudiantes se habían organizado para protestar contra la represión hacia el pueblo de Atenco, ocurrida en 2006, cuando Peña Nieto era gobernador del Estado de México. Si bien, desde antes de que ocurriera este evento, ya se habían organizado protestas en contra del candidato del PRI, fue el evento de la Ibero el que impulsó la movilización. El relato de Joel Ortega es explícito en este tema: El 132 surge de dos grandes vertientes, una, que son las marchas anti-Peña Nieto, que se organizan a través de las redes sociales, eso yo no lo sabía en ese momento, ahora ya lo sé, que eran algunos chavos que eran gamers, o sea, que jugaban en las computadoras y que eran completamente… bueno… no estaban politizados, no eran parte de los círculos activistas y se les ocurrió convocar a una marcha anti-Peña Nieto, la convocaron para el 19 de mayo, empezaron a convocar en las redes sociales, empezó en Facebook, sobre todo empezó a circular la idea de hacer una marcha anti-Peña, apartidista, o sea, no tenía un mensaje ideológico tan claro porque decía somos apartidistas, simplemente lo único es no a Peña-Nieto. Y se convocó a esa movilización del Zócalo al Ángel para el 19 de mayo, pero eso era por las redes sociales e iba por su propio canal, digamos, por fuera de los activistas de las universidades, de las asambleas de los grupos estudiantiles, de los partidos, por fuera de todo el circuito politizado, no eran los antiguos que venían del CGH, nada de eso, esa es como una vertiente. Y por el otro surge la vertiente, cuando el 11 de mayo Peña Nieto va a la Ibero, hay un grupo de chavos, pequeño también, que se organizan, protestan, y entonces, pues… bueno, no te cuento lo que ya más o menos sabes del vídeo y todo eso, pero bueno, entonces, a partir del núcleo de la Ibero empieza a surgir otro grupo ya no sólo por las redes sociales, sino organizado, de manera un poco más tradicional, ellos hacen el Más de 131, que es una especie de asamblea estudiantil de la Ibero, y en torno a la asamblea estudiantil de la Ibero se empiezan a juntar otros núcleos estudiantiles, sobre todo de universidades privadas, como son, el ITAM, el Tec, la UVM, entonces a partir de ahí, surge lo que se llamó la Coordinadora Interuniversitaria. Entrevista a Joel Ortega, activista del #132, asamblea de Posgrado UNAM. En los días posteriores al viernes 11 de mayo, distintos medios realizaron una cobertura sesgada de lo ocurrido en la Universidad Iberoamericana, esto provocó la convocatoria de distintas universidades a marchar por una cobertura mediática equitativa, el 18 de mayo, el #YoSoy132 ocupaba las calles, para exigir que se respetara el derecho a la información y una democratización de los medios de comunicación. El caso del movimiento estudiantil chileno, no está atravesado o impulsado por un acontecimiento. Como mencionamos, el movimiento estudiantil en Chile tuvo una tradición de lucha que viene de décadas atrás, de los años 60. El referente más inmediato para las movilizaciones de 2011, es sin duda, la movilización de los pingüinos en 2006. Óscar Aguilera menciona que no se puede entender la movilización de 2011 sin tener en cuenta la movilización de 2006: […] es un poco difícil hacer un corte tan arbitrario para el caso de Chile, con relación al 2011 en adelante, porque en realidad es un proceso que viene de, cuando menos, cinco años atrás, para hacer corta la historia, estamos hablando de 2006, con el movimiento estudiantil secundario y que se corresponde con una corte generacional, que después es la que pasa, no completa, pero buena parte de sus integrantes, que se socializan, se movilizan en 2006 en adelante, son los que tú después te encuentras en 2011 en la universidad.” Actas del II Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 25-27 de octubre 2017 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 162 Y ese dato no es menor, por cuanto no hay un problema puntual, a mi juicio en 2011, que haga explicable causalmente el desarrollo de esta movilización estudiantil... Entrevista a Oscar Aguilera Ruiz,Profesor investigador de la Universidad de Chile. Especialista en temas de Movimientos sociales y Juventud. En este sentido, el mismo Óscar Aguilera menciona que la movilización del 2006 en cuanto a origen, sería más parecida al #Yosoy132: […] yo parto de la premisa, por mi enfoque y por mi lectura cultural de estos procesos, que hay determinado momento que termina provocando a que se cristalicen identidades culturales, generacionales, que eso no es solamente propio de que ¡Yo quiero ser generación con otro!, porque tenemos cosas en común, sino que hay elementos de repente, circunstancias, acciones, que terminan contribuyendo decisivamente a que esto ocurra, queda en el 2006, cuando inicia el movimiento, el ciclo de cultura en Chile, y estaban, a partir de mayo los colegios movilizados, y estaban en procesos de politización muy interesantes en la escuela, los estudiantes le dicen a la presidenta Bachelett —porque en el gobierno le dicen Presidenta— Queremos que el 21 de mayo..., (en que por tradición, la presidenta le rinde cuentas a la nación a través de un congreso pleno), queremos que ese día 21 de mayo, usted se pronuncie con respecto al tema de la educación, asuma que tenemos un grave problema. Y la presidenta lo que hace el día 21 de mayo, moja el juicio, muy mal asesorada por su equipo, su gente, lejos de asumir esa interpelación, la desconoce de manera muy evidente diciendo: ¡Nosotros no nos vamos a dejar amedrentar por estos violentistas que quieren...! Entonces, hay un proceso de No reconocimiento, de no escucha, de no aceptación de la conversación que me están proponiendo, que implica que el día 22 de mayo empiece una ola de toma de establecimientos de educación, que da origen a la mundialmente conocida Revolución Pingüina. Para mí, ese discurso y esa no acogida de la interpelación que me estaban proponiendo los jóvenes estudiantes provoca, termina uniendo a los que estaban desunidos, decidiendo a los estaban indecisos, juntando y haciendo visible, que aquí había, entre otros, un problema de respeto generacional muy fuerte... Lo que podemos concluir a partir de esta reconstrucción, en cuanto a origen y desarrollo, es que la movilización pingüina de 2006 en Chile, es más cercana al #132, en tanto que las dos movilizaciones están impulsadas por un acontecimiento; esto no quiere decir que nazcan de manera espontánea, los contextos son propicios para el surgimiento de estas movilizaciones, pero no hay duda de que el acontecimiento es importante para que al final cuajen las inconformidades y junten la voluntad de movilización. 3.2 Formas de Organización, Participación y Toma Decisiones El #132, como hemos comentado, estaba atravesado por el acontecimiento de la Universidad Iberoamericana, la difusión del vídeo de los 131 estudiantes y la viralización de éste, sirven como punta de lanza del movimiento. Si bien, en su origen está el ADN de la lógica de las redes sociales, el #132 recurrió a una forma de estructura política tradicional, desde la cual se organizó, nos referimos a la asamblea. El #YoSoy132 pudo movilizar a amplios sectores de la población locales y globales, gracias a una estrategia de difusión y discusión por redes sociales. El espacio público digital funcionó como un importante espacio de difusión y de discusión del movimiento, pero nunca sustituyó a las asambleas como órganos centrales, desde donde se coordinó el movimiento. Actas del II Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 25-27 de octubre 2017 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 163 Después de la primera gran movilización, el #132 se recluyó y se organizó dentro de los espacios estudiantiles universitarios a través de una gran asamblea, retomemos el relato de Joel Ortega: […] lo interesante, que a mí me parece, es que llegando al Zócalo, no decidimos, como decidieron los indignados en España u Occupy Wall Street, en Nueva York, etcétera, quedarnos en la plaza, sino que decidimos convocar a asambleas estudiantiles, espontáneamente es lo que se nos ocurrió, un poco en el mismo esquema del 68 de CU, del CGH, lo que se nos ocurrió fueron asambleas estudiantiles, a pesar de que no habíamos llegado ahí como estudiantes, habíamos llegado por las redes, etcétera, pero se nos ocurrió hacer asambleas estudiantiles; entonces, en esos días, entre el 23 de mayo que se da esa marcha y el 30 de mayo, que se da la gran asamblea en las islas. Entrevista a Joel Ortega, activista del #132, asamblea de Posgrado UNAM. Para una serie de autores (Arditti, Rovira) el #132 funcionó como una organización rizomática (Deleuze y Guattari 1988), este tipo de organizaciones funcionan como estructuras horizontales, antijerárquicas que, por tanto, adolecen de una estructura central, son heterogéneos y, por tanto, permiten de manera mayor la conectividad entre sus partes, son abiertos y permiten la entrada por diferentes vías. Un comentario ponderado, sería el de que el #Yosoy132 funcionó como una estructura bifuncional, que caminaba entre lo rizomático (espacio público digital) y lo arborescente (asambleas). Una visión más detallada del funcionamiento del movimiento sería la siguiente: 1. Semi-abierta. Una organización abierta a toda persona que quisiera participar, sobre todo en las acciones políticas que se realizaron en la calle: marchas, plantones, mítines, etcétera. Un acceso restringido en la participación en las asambleas, ahí la participación era principalmente de alumnos de las diferentes universidades que conformaban el movimiento. 2. Céntrica. Una organización con un centro específico o principal, una gran asamblea, que coordinaba las asambleas de las diferentes universidades, lo cual, siempre fue problemático en su organización, de ahí que cada asamblea local, actuara con cierta autonomía. 3. Antijerárquica. Tenía como eje normativo la horizontalidad, esto generó liderazgos diferentes a la política tradicional, es decir, no existió el líder carismático que arengara a las masas arriba del templete, existió una diversidad de líderes de opinión que funcionaron como nodos de información. 4. Multicanal. Ronfeldt y Arquilla(1998)proponen una tipología de la organización en red: 1) la red en cadena: la información, los contactos, se desplazan de manera sucesiva, unos tras otros. 2) Red en estrella: existe un nodo o actor central, donde pasa toda la información y de ahí se reparte a distintos grupos o nodos. 3) Multicanal: no existe nodo o grupo central, la información se desplaza de forma libre y abierta. El #YoSoy132 funcionó de dos formas: como una red estrella. Existió una asamblea general que trató de dirigir la discusión y la acción política. En el espacio público digital funcionó como red multicanal, donde todos los nodos, grupos, personas, podían relacionarse con todos de manera abierta y cada quien desplazaba formas de lucha desde su territorio, ejemplo de ello fue el #132 Internacional. 5. Política del Yo. El #YoSoy132 desarrolló una actividad personalizada que desconfió de la representación, prefirió actuar a título personal, sin mediaciones, exigiendo y actuando una democracia real. Defender los principios de una democracia real, más justa y equitativa, le permitió al #YoSoy132 gozar de la simpatía de amplios sectores de la población y así poder Actas del II Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 25-27 de octubre 2017 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 164 movilizar y accionar una serie de acciones políticas que alteraron el curso de las elecciones del 2012. Al igual que el #Yosoy132, el movimiento estudiantil chileno, se organizó a través de las asambleas estudiantiles, las cuales tienen una gran tradición de organización política en el país andino. El movimiento se estructuró de forma arborescente a través de la Confech (Confederación de estudiantes Chilenos) (Deleuze y Guattari 1988), que funcionaba a través de la delegación y la representatividad, más parecida a estructuras políticas tradicionales: sindicatos, partidos, etcétera. La Confech se erigió como el mecanismo ideal de toma de decisiones que funcionó a través de asambleas, se impusieron liderazgos rotatorios, cambiantes y sujetos a las decisiones de la mayoría, se crearon las figuras de voceros, que fueron los que llevaron el mensaje a las bases. En el relato de Óscar Aparicio hay un señalamiento importante, que, a nuestro juicio, tiene relación con la forma de organización arborescente de la Confech, nos referimos a la vinculación del movimiento estudiantil con los partidos políticos chilenos, un rasgo que difiere del #132 que, a pesar de que tuvo embates de la política institucional, supo mantenerse al margen. […] hay una cuestión que tiene que ver con la cultura política chilena y que históricamente, en los movimientos sociales, ha tenido una vinculación con los partidos políticos, con distintas pretensiones partidarias. Nunca han estado fuera de los movimientos sociales y esto es súper importante porque lo que va a ocurrir es que, progresivamente al movimiento estudiantil, lo que se va a ir expresado por una parte es un proceso de diversificación de organizaciones partidarias, todas ellas inscritas más o menos en una izquierda, en una idea de izquierda, pero pasó de tener dos, tres grupos fuertes, a tener siete, ocho. Esta forma de organización, a partir de confederaciones de alumnos, es una de las principales características del movimiento estudiantil chileno. A juicio de Benjamín Arditi, esta estructura le permite comportarse como organización y como movimiento: ¿Qué ventajas tenía, tiene el movimiento chileno en relación con lo que fue el 132? Que el movimiento chileno es dos cosas, es movimiento y es organización, cuando el movimiento desaparece, continúa la organización, las dirigencias continúan, las estructuras de los centros de alumnos continúan… los chilenos tienen una estructura organizativa que funciona casi como sindicato, que se convierte a ratos en movimiento y el resto del tiempo en sindicato, en organización. El #132 no es eso, es una experiencia etérea, de cómo los públicos ad hoc, que son movilizaciones ad hoc, que aparecen, y desaparecen, y mientras están, contribuyen a modificar, cuando no están, tienen una memoria, una memoria que es simbólica, que es recuerdo, que es física, que es la producción gráfica… Entrevista a Benjamín Arditi, profesor investigador de la UNAM, México. Esta manera de organizarse, no estuvo exenta de complicaciones, desde las tensiones relacionadas con las acciones políticas (marchas, plantones, acciones callejeras, cierre de planteles universitarios, etcétera), hasta las cuestiones de índole ideológica. Según Giorgio Jackson, vocero de la Confech: Hubo muchas y complejas tensiones entre los bloques políticos internos de la Confech. Se formaron dos bloques: los supuestamente más moderados, que incluían a los dirigentes de la Jota (JJCC), a aquellos más ligados a los partidos de la Concertación y algunos independientes; y estaban los que conformaban la llamada ultra, que eran varios grupos independientes de izquierda más extremos, algunos con teorías libertarias, otros más bien anarquistas, de todo un poco […]. Entre esas dos coaliciones se produjeron los conflictos Actas del II Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 25-27 de octubre 2017 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 165 Una de las características de los movimientos estudiados fue la capacidad de acción que se realizó en las redes sociales, principalmente en Facebook, Twitter y YouTube, lo que les permitió lograr una mayor difusión y mejor capacidad de convocatoria. Eso, de entrada, es algo que no se puede soslayar, ya que dota de nuevas características a las movilizaciones sociales. Lo importante de las redes sociales, es que se transforman en espacios claves de movilización. Se construye una comunicación que supera la lógica vertical del uno–a muchos, propia de los tradicionales medios de comunicación. A esta comunicación vertical, se opone una comunicación horizontal construida y difundida por los mismos estudiantes a través de Internet, mensajes multimodales que combinan texto, imagen, audio, que son sometidos a la viralización. El espacio público digital, promovió una nueva forma de participación política diferente a la realizada en las asambleas y permitió la inclusión de diferentes sectores de la población, que no tenían el tiempo necesario para poder participar en las diferentes acciones políticas que promovía el movimiento estudiantil. En los dos movimientos estudiados, el espacio público digital funciona: 1. Como espacio de discusión y difusión de la acción colectiva y de las actividades de los movimientos. 2. Como un espacio que tiene la capacidad de establecer agendas y temáticas de discusión que influyen en los medios tradicionales de información y que, en muchos casos, funcionan como agendas contra-informativas. Sin embargo, también es conveniente recordar, que en los movimientos estudiados no se explotaron todas las posibilidades técnicas de Internet. El espacio público digital sirvió para la difusión de los movimientos, generó contra–agendas informativas, permitió la visibilidad para otro sujetos que no eran parte de la estructura estudiantil, pero no se usó para la organización y la toma de decisiones, no se generaron plataformas libres de discusión y organización que le permitieran a los movimientos mayor dinamismo y agilidad; el uso de estas tecnologías comunicativas no provocó una descentralización del movimiento, la centralidad del poder, de las decisiones se asentó en las asambleas estudiantiles, nunca se sustituyeron por asambleas virtuales y las decisiones nunca se dirimieron en las redes sociales. Los movimientos en su origen fueron diferentes. El #132 estuvo atravesado por un acontecimiento y por la coyuntura, mientras que el movimiento estudiantil chileno no es resultado de una circunstancia, fue un movimiento planeado y contó con más organización. En ambos movimientos estuvo presente una forma tradicional de organización política, la asamblea. Sin embargo, hubo una diferencia importante, el #132 tuvo un desarrollo que fue de las redes sociales, de la viralidad del vídeo de los estudiantes de la Ibero, a una organización endeble de asambleas universitarias, transitó del rizoma a lo arborescente y de lo arborescente nuevamente al rizoma, en una especie de círculo. Mientras que el movimiento chileno surgió de una estructura arborescente, las confederaciones de alumnos que le dieron este carácter, requirieron de las redes sociales para su difusión y visibilidad. En El caso del #132, el plan estratégico y el pliego petitorio del movimiento se fueron construyendo en la acción, a diferencia de Chile, en donde, se contó con un plan de acción y un pliego petitorio desde el inicio. Lo innovador en ambos movimientos radica en las formas de acción política, las estrategias de comunicación y el uso de redes sociales. Ambos movimientos desplegaron acciones en el espacio público digital y en el espacio público físico, lo que nos permite clasificarlos como movimientos Actas del II Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 25-27 de octubre 2017 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 172 tecno-políticos. Si bien el movimiento chileno resultó más local, en el caso del #132 se contó con acciones y organizaciones en varias ciudades del mundo. Dos movimientos que tuvieron un origen distinto, que recurrieron a una organización tradicional, que desplegaron novedosas formas de acción política y de visibilidad en el espacio público digital y que, como vimos, llegaron a logros muy parecidos. Dos movimientos tecno-políticos, en el sentido que desplegaron acciones en el espacio digital y en el espacio físico, en la pantalla y en la calle. Acciones políticas híbridas que, por sus características, no se pueden agrupar bajo el paradigma de los movimientos sociales tradicionales, ni de los nuevos movimientos sociales. Y no se pueden explicar bajo estas categorías, ya que el #Yosoy132 y el Movimiento estudiantil chileno no estaban anclados a una determinada ideología, ni obedecían a factores de clase; no defendían una identidad determinada, si bien la mayoría de los que participaron en la organización del movimiento fueron jóvenes y estudiantes, el leit motiv no fue la defensa de estas identidades, se buscaba impactar los sistemas políticos con modificaciones específicas. El movimiento estudiantil chileno compartió con el #Yosoy132 características similares, como las acciones políticas desplegadas, el uso de Internet y las redes sociales como medios para divulgar la acción y fomentar la interacción comunicativa. Sin embargo, La principal distinción radica en que la movilización chilena se ha cimentado y ha perdurado en el tiempo, gracias a su organización histórica en confederaciones estudiantiles. Por esto, si bien la movilización chilena compartió un espacio temporal con las experiencias del 15M en España, Occupy Wall Street, en Estados Unidos, las primaveras árabes y el mismo #132 en México, su gran diferencia estriba en que no fue un movimiento que respondiera a una coyuntura y por ello resultó más perdurable, menos efímero. El #YoSoy132 careció de una estructura sólida, lo cual, en términos de persistencia en el tiempo, resulta mucho más débil, al no existir organización arborescente tiende a desaparecer o se disemina en otras causas sociales. Esta diferencia entre los dos movimientos es importante, cuestiona una de las tesis sobre la incapacidad de estos movimientos tecno-políticos de lograr cambios en los sistemas políticos que interpela (Zizek, Baumam, etcétera); el razonamiento de estos cuestionamientos se basa en el hecho de que no cuentan con un plan, con una estrategia, con una estructura. Las distintas movilizaciones políticas: “la Primavera árabe”, el 15M español, los movimientos #Ocuppy, en Estados Unidosy el #YoSoy132, en México, todos comenzaron potencializados por un acontecimiento y no contaron con un plan estratégico previo de cómo llegar y de cómo planear el futuro. El caso chileno no tuvo este origen, fue diferente, sin embargo, tuvo alcances parecidos. La tesis de que estos movimientos tecno-políticos no funcionan porque se construyen en la espontaneidad o están atravesados por el acontecimiento y la coyuntura, resulta cuestionable. Pensar que sólo son exitosos los movimientos sociales que perduran en el tiempo lo es también. En el fondo, lo que observamos, es una discusión sobre la forma de organización política de nuestras sociedades, una pugna entre la política tradicional, arborescente, cerrada, centralizada, jerárquica y vertical; y otra forma de organización, que se piensa abierta, horizontal, sin centralización del poder, rizomática, pensada en una lógica de red, que se compone de nodos, pero ninguno de los nodos es toda la red, el poder está distribuido y no centralizado. Las acciones políticas que estudiamos aquí son distintas a las que sucedieron en décadas pasadas. La emergencia de un espacio público digital, contamina la acción política y hace necesario re- Actas del II Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC 25-27 de octubre 2017 – Universidad de Sevilla, COMPOLITICAS 173 imaginar la organización y la vida en comunidad. Las TICs funcionan como importantes soportes de comunicación, imprimen su lógica, contagian la acción política, pero, como comprobamos en esta investigación, sus alcances aún son limitados y eso exige prudencia y no dejarse llevar por un optimismo o determinismo tecnológico. El estudio de las acciones colectivas que realizamos en este trabajo, nos dejó claro que asistimos a la producción de nuevas formas de politicidad que tienen como eje normativo la horizontalidad, la solidaridad, la equidad, que cuestionan el protagonismo y la representatividad. Esto sucede a la par de una crisis de legitimidad de las formas de gobierno tradicional, de la centralidad del poder a través del Estado, de las democracias representativas, basadas en elecciones periódicas, de la burocracia, de los partidos políticos; cada vez más estas figuras se ponen en profundo cuestionamiento y han sido el móvil de infinidad de acciones colectivas en el mundo. Estamos en un impasse, las sociedades requieren y demandan nuevas formas políticas. Las formas tradicionales de gobierno están en crisis, tienen graves problemas de funcionalidad y resulta evidente su inoperancia. La democracia representativa y la delegación del poder han contribuido a un alejamiento de la ciudadanía y han provocado una deslegitimación de las instituciones políticas. Basta con revisar los descensos de participación en los procesos electorales en el mundo o la nula afiliación a los partidos políticos para darnos cuenta. Estamos en un nuevo escenario donde vemos el agotamiento de las formas tradicionales de hacer política, sin embargo, en el panorama aún no se perciben con claridad las alternativas. Esa labor de esclarecimiento, se tendrá que hacer desde el pensamiento, la academia, la investigación, la ciudadanía. 5. Referencias -Aguilera, O. (2014). Generaciones: movimientos juveniles, políticas de la identidad y disputas por la visibilidad en el Chile neoliberal. 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