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La evolución de la monarquía musulmana en El Príncipe constante

Castells, Ricardo

Abstract

Don Fernando, el protagonista de El príncipe constante, ha recibido la mayor parte de la atención por parte de los estudiosos de la obra de Calderón, pero muchos críticos también han analizado la extraordinaria transformación del rey de Fez, aunque con una marcada diferencia de opiniones y conclusiones. El monarca musulmán atiende al príncipe cautivo con suma cortesía mientras que cree que lo puede cambiar por la ciudad de Ceuta, pero se convierte en un tirano absoluto una vez que don Fernando rechaza el trueque que ha arreglado su hermano Enrique. El presente trabajo emplea la teoría de la perspectiva de Daniel Kahneman y Amos Tversky para analizar la transformación del monarca musulmán, con el propósito de encontrar un acercamiento crítico que explique un comportamiento aparentemente paradójico o hasta incoherente

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31 Don Fernando, el protagonista de El príncipe constante, ha recibido la mayor parte de la atención por parte de los estudiosos de la obra de Calderón, pero muchos críticos también han analizado la extraordinaria transformación del rey de Fez, aunque con una marcada diferencia de opiniones y conclusiones. El monarca musulmán atiende al príncipe cautivo con suma cortesía mientras que cree que lo puede cambiar por la ciudad de Ceuta, pero se convierte en un tirano absoluto una vez que don Fernando rechaza el trueque que ha arreglado su hermano Enrique. El presente trabajo emplea la teoría de la perspectiva de Daniel Kahneman y Amos Tversky para analizar la transformación del monarca musulmán, con el propósito de encontrar un acercamiento crítico que explique un comportamiento aparentemente paradójico o hasta incoherente. Palabras clave: El príncipe constante, Rey de Fez, teoría de la perspectiva. Don Fernando, the main character of El príncipe constante, has received most of the attention of the specialists in the works of Calderón, but many critics had also analyzed the extraordinary transformation of the King of Fez, but with significant differences of points of views and conclusions. The Muslim monarch treats the captive prince with exquisite courtesy as long as he thinks that the prince can be exchanged for the city of Ceuta. But at the end he behaves like a tyrant as soon as he realized that don Fernando refuses the exchange. This article uses the Prospect Theory of Daniel Kahneman and Amos Tversky to analyze the transformation of the Muslim monarch with the purpose of finding a critical approach that could explain a rather paradoxical or at least incoherent behavior. Keywords: El príncipe constante, King of Fez, Prospect Theory. . 32 33 l príncipe constante y esclavo por su patria de Pedro Calderón de la Barca presenta la transformación personal de dos nobles rivales después del fracaso de la invasión portuguesa del norte de África en 1437. El príncipe Fernando de Portugal, llamado o Infante Santo (1402-1443), llega a las costas africanas abatido por un estado melancólico debido a una premonición del desastre que le espera. Don Fernando comenta que «Hasta aquí los agüeros me han seguido» cuando tropieza y cae al pisar territorio africano (I, v. 466), pero pronto se convierte en un perfecto caballero cristiano como resultado de su sacrificio personal y su posterior martirio en defensa de la ciudad católica de Ceuta. Su adversario musulmán, el rey de Fez, parece ser un líder valiente y magnánimo al comienzo de la obra, pues prepara la resistencia marroquí a los invasores portugueses y luego -después de una victoria apabullantele ofrece la libertad al príncipe a cambio de la ciudad de Ceuta. El rey de Fez atiende al príncipe cautivo con suma cortesía -tal como se espera de dos miembros de legítimas casas realesmientras que cree que el intercambio se va a llevar a cabo, pero pronto se convierte en un tirano absoluto una vez que don Fernando rechaza el truque que ha arreglado su hermano Enrique, el histórico infante don Enrique el Navegante (vv. 1394-1460). Como es de esperar, el protagonista don Fernando ha recibido la mayor parte de la atención por parte de los estudiosos de la obra de Calderón, pero muchos críticos también han analizado la extraordinaria transformación en el rey, aunque con una marcada diferencia de opiniones y conclusiones. Edward M. Wilson, por ejemplo, considera que el príncipe Fernando es el culpable por el cambio en el carácter del rey, como si el monarca no tuviera ninguna responsabilidad por su propio comportamiento. De acuerdo con Wilson, «Fernando has forced [the King] to become a cruel and vindictive tyrant, when he was in no way vindictive by nature. From now on he can, and does, always claim, with reason, that he is not cruel to Fernando; the Prince is cruel to himself» 1 . William J. Entwistle también concluye que la conducta del rey representa una reacción razonable a la terquedad de don Fernando, y a su vez indica que la conducta del monarca es la misma que se esperaría de un rey europeo bajo semejantes circunstancias: 1 Edward M. , «Fernando: The Constant Prince», Spanish and English Literature of the 16th and 17th Centuries: Studies in Discretion, Illusion, and Mutability, Cambridge, Cambridge University Press, 1980, p. 19. E 34 I am not sure that Calderón would wish to incite our indignation against the Rey de Fez for the particular history of Fernando’s suffering [...] [I]n cases of obstinacy, all kings acted more or less in the same way. When Fernando ceased to be a redeemable hostage and became a slave, he laid himself open to ill-treatment proportionate to his previous dignity 2 . Alexander A. Parker también cree que Fernando es el responsable por el cambio en el comportamiento del rey, dado el hecho de que el monarca tiene pleno derecho de proceder de esta manera ante un problema fundamentalmente político. Sin embargo, Parker señala el contraste entre el concepto del bien y del mal desde una perspectiva natural por una parte y desde un enfoque espiritual por otra, una divergencia que nos ayuda a entender las diferencias entre el Príncipe y el rey: The King of Fez pursues a legitimate good, and one to which the laws of warfare entitle him; if he is forced, by Fernando, to blind himself to compassion for a fellow man, he is none the less employing, in the assertion of a political right, means sanctioned by law [...] The values of the King of Fez are human and belong to the plane of nature, as such they are not condemned; all the other principal characters likewise pursue or cling to natural good and see by the eyes of nature; all are contrasted with Fernando who, seeing beyond nature, realizes that natural goods (obedience to lawful authority, freedom, health and life) are, in the circumstances in which he is placed, spiritual evils 3 . Albert E. Sloman distingue entre el rigor del rey y la paciencia de Fernando, una idea que también acepta Arnold G. Reichenberger 4 . Audrey Lumsden-Kouvel presenta un análisis parecido cuando escribe que, «[T]he prince’s evolving constancy is first shown in contrast to his brother Henry’s insecurity, and then later in opposition to the unrelenting rigor (like constancia, a key word in the play) of the King of Fez» 5 . Peter N. Dunn acepta la idea de que el rey es «a polar opposite of the Prince» 6 , pero también señala que «It is difficult to resist the inference that a persecutor who is as compulsive 2 William J. y Edward M. , «El príncipe constante: Two Appreciations», Modern Language Review, 34:2, 1939, p. 220. 3 Alexander A. , «Review of Albert E. Sloman’s The Source of Calderón’s El príncipe constante», MLR, 47:2, 1952, pp. 255-256. 4 Arnold G. , «Calderón’s El príncipe constante, A Tragedy?», MLN, 75, 1960, p. 669. 5 Audrey , «A Counter-Reformation Hero: The Saint and Martyr in Calderón de la Barca’s El príncipe constante», Bulletin of Hispanic Studies (Glasgow), 72, 2000, p. 103. 6 Peter N. , «El príncipe constante: A Theatre of the World», en Studies in Spanish Literature of the Golden Age Presented to Edward M. Wilson, ed. R. O. Jones, Londres, Tamesis, 1973, p. 86. 35 and disinterested as this is possessed by the Devil» 7 . Alberto Porqueras-Mayo agrega que, desde el comienzo de la obra, el rey parece ignorar por completo los intereses y los sentimientos de los demás personajes -escribe que «[E]l rey de Fez nunca ha tenido en cuenta la voluntad amorosa de su hija Fénix, ni los sentimientos amorosos expresados, [...] aunque veladamente, por Muley» 8 - de modo que no nos debe extrañar que no se conmueva al presenciar el sufrimiento de Fernando. Henryk Ziomek observa el contraste entre la forma en que el príncipe y el rey reaccionan ante el fracaso de las negociaciones sobre el rescate de Fernando, algo que él considera que refleja los intereses mundanos y espirituales de los personajes: «[T]he forbearance in suffering of the Portuguese Prince is contrasted with the cruelty of the King of Fez. Christian life, which transcends human experience, stands in opposition to Muslim belief, based on the material universe» 9 . Bruce W. Wardropper observa una evolución paralela pero absolutamente divergente en los dos personajes, y a su vez subraya la importancia de la fe en la salvación del príncipe. El rey de Fez parece ser tan constante como don Fernando, pero su aparente falta de fe no le permite alcanzar la misma transformación espiritual que el príncipe portugués: The poetic intuition of the play concerns the potentiality for self-transformation inherent in unwavering human nature. The drama demonstrates that only those constant men whose single-mindedness is applied to the true faith have the kinetic force to grow in the direction of holiness [...] It could [...] be argued that the King of Fez, although he changes from urbane sovereign to despotic tyrant, shows a remarkable constancy in his insistence that the city of Ceuta is the only ransom he will accept in exchange for Fernando’s liberty. But perhaps this quality is better described as stubbornness, a perversion of constancy 10 . 7 Ibíd., p. 100. 8 Alberto , «Función y significado de Muley en El príncipe constante», Approaches to the Theater of Calderón, ed. Michael D. McGaha, Lanham, University Press of America, 1982, p. 159. 9 Henryk , A History of Spanish Drama, Lexington, Kentucky University Press, 1984, p 154. Curiosamente, el don Fernando histórico se incorpora a la invasión del norte de África por motivos netamente mundanos. De acuerdo con Alfredo Coelho de Magalhães, «Conta-nos o chronista [Ruy de Pina] que o Infante D. Fernando se dirigiu a[o rei] D. Duarte, requerendo-lhe licença para sair de Portugal e ir para onde a ventura o guiasse. Era o mais pobre e o menos glorioso dos irmãos, e parecia-lhe indigno não trabalhar, esforçadamente, pela “sua honra e accrescentamento”», en Alfredo , «A Tragedia do infante santo», Chronica d’el rei D. Duarte, ed. Alfredo Coelho de Magalhães, Porto, Biblioteca Lusitana, 1914, p. 42. 10 Bruce W. , «Introducción», en El príncipe constante. Teatro español del Siglo de Oro, ed. Bruce W. Wardropper, Nueva York, Scribner’s, 1970, p. 613. 36 Dian Fox también estudia la metamorfosis simultánea pero contradictoria en los dos personajes, y concluye que los cambios que manifiesta el rey son el resultado de las motivaciones personales y los intereses políticos del monarca: If in the beginning he seems a typical Moorish ruler, the change in Prince Fernando’s circumstances triggers a concurrent transformation in the King, or at a minimum brings to light another side of his nature. The more steadfast Fernando is, the more oppressive the King of Fez becomes. The Moor’s angry first impulse after Fernando denies him Ceuta, «lo que más he deseado» [II, v. 1470], is to kill the prince. [...] Obviously, his humiliating treatment of the Prince is only partially motivated by political expediency; the King of Fez also wants revenge 11 . Aunque estos eruditos han estudiado diferentes aspectos del carácter del rey de Fez, es importante notar que todavía no tenemos una justificación convincente para aclarar por qué cambia su comportamiento de una forma tan dramática en el segundo acto de la obra, o sea una vez que se suspenden las negociaciones sobre la ciudad de Ceuta. El presente trabajo entonces emplea la teoría de la perspectiva para analizar la transformación del monarca musulmán, con el propósito de encontrar un acercamiento crítico que explique un comportamiento aparentemente paradójico o hasta incoherente. La teoría de la perspectiva es un instrumento valioso para el estudio de los elementos psicológicos de la toma de decisiones económicas, pero también se emplea en otros campos, como por ejemplo las ciencias políticas, las relaciones internacionales y las políticas públicas 12 . Este acercamiento es una reacción a la teoría de juegos, desarrollada por John von Neumann y Oskar Morgernstern en la década de 1940 13 . La teoría de juegos es muy útil para estudiar la toma de decisiones no paramétricas, o sea en un juego o transacción donde un agente considera tanto sus propias estrategias como las estrategias de un agente contrario. Es ante todo un acercamiento normativo, de modo que en un juego entre dos personas, la teoría de juegos indica las acciones que debe realizar cada jugador para maximizar su propio beneficio en la transacción. Como resultado, las acciones en un juego secuencial o dinámico -donde las estrategias de cada 11 Dian , Kings in Calderón: A Study in Characterization and Political Theory, Londres, Boyden and Brewer, 1986, p. 56. 12 Rose , James H. y Oleg , «On the Evolutionary Origin of Prospect Theory Preferences», The Journal of Politics, 70:2, 2008, p. 335. 13 John y Oskar Theory of Games and Economic Behavior, Princeton, Princeton University Press, 2004. 37 jugador están basadas en una suposición sobre lo que el contrario va a hacerdepende en cada paso en la premisa de que ambos jugadores son económicamente racionales. Empero, en la vida real la teoría de juegos produce ciertas anomalías porque los agentes políticos y económicos no siempre actúan de una forma aparentemente lógica, lo cual viola una de las premisas básicas de esta teoría. La teoría de la perspectiva, desarrollada por Daniel Kahneman y Amos Tversky en la década de 1970, presenta un contraste fundamental con la teoría de juegos porque este segundo acercamiento «is concerned with people’s beliefs and preferences as they are, not as they should be» 14 . La teoría de juegos, por ejemplo, indica que los agentes económicos deben maximizar su utilidad al escoger los resultados con el valor esperado más alto. Por ende, si un jugador tiene que escoger entre los resultados A) una ganancia segura de $240, o B) una ganancia de $1,000 con una probabilidad del 25%, y el 75% de probabilidad de no ganar nada, luego el resultado óptimo es el B porque tiene la esperanza matemática más alta ($1,000 X 25% > $240 X 100%). Igual que la teoría de juegos, la teoría de la perspectiva también reconoce que en la vida real los agentes escogen entre diferentes opciones o resultados -prospects en ingléspero indica que estas elecciones muchas veces se hacen por razones subjetivas en vez de por motivos objetivos o lógicos. Es más, como la teoría de la perspectiva es descriptiva por su naturaleza, entonces los cálculos mentales de los agentes económicos se pueden analizar a través de experimentos psicológicos o encuestas en los cuales los sujetos escogen entre dos posibles opciones. Por lo tanto, aunque la teoría de juegos indica que el resultado B es preferible porque tiene una esperanza matemática superior, en la práctica un 84% de las personas que responden a un cuestionario escogen el resultado A porque prefieren tener una ganancia pequeña segura, en comparación con una ganancia más grande pero poco probable 15 . De acuerdo con Tversky y Kahneman, los resultados indican que «choices involving gains are usually risk averse», pero es muy importante notar que al contrario «choices involving loss are often risk seeking» 16 . Este comportamiento contradictorio en la teoría de la perspectiva se llama el efecto reflejo porque cuando se presentan en un gráfico las reacciones a las pérdidas y las ganancias, cada una casi parece ser la imagen 14 Daniel , y Amos , «Choices, Values, and Frames», en Choices, Values, and Frames, eds. Daniel Kahneman y Amos Tversky, Cambridge, Cambridge University Press, 2000, p. 1. 15 Amos y Daniel , «Rational Choice and the Framing of Decisions», Journal of Business, 59:4, 1986, p. 255. 16 Ibíd., p. 255. 38 opuesta de la otra 17 . Por ejemplo, si los sujetos que responden a una encuesta tienen que escoger entre el resultado C) una pérdida segura de $750, y D) una pérdida de $1,000 con una probabilidad del 75%, pero con una probabilidad simultánea del 25% de no perder nada, las dos opciones tienen la misma esperanza matemática de una pérdida de $750 ($750 X 100% y $1,000 X 75%). Un comportamiento caracterizado por la aversión al riesgo intentaría limitar la pérdida a no más de $750 (resultado C), pero curiosamente el 87% de los sujetos en la encuesta están dispuestos a asumir el riesgo del resultado D solo por la probabilidad del 25% de eliminar la pérdida por completo 18 . El efecto reflejo entonces indica que el 84% de la población demuestra la aversión al riesgo en cuanto a las ganancias, pero un casi idéntico 87% exhibe la búsqueda del riesgo con las pérdidas. Por lo tanto, Tversky y Kahneman concluyen que en la vida real, el factor más importante en la toma de decisiones no es la esperanza matemática como en la teoría de juegos, sino el punto de referencia específico -conocido como el marcoque emplea cada agente económico. En otras palabras, los agentes intentan evitar el riesgo cuando el marco de referencia es una ganancia, pero al contrario están dispuestos a asumir grandes riesgos cuando el marco de referencia es una pérdida. A su vez, de acuerdo con Tversky y Kahneman, «A significant property of the value function, called loss aversion, is that the response to losses is more extreme than the response to gains» 19 , lo cual quiere decir que la búsqueda de riesgo con las pérdidas es todavía más fuerte que la aversión al riesgo con las ganancias. De hecho, la aversión a la pérdida es una tendencia tan fuerte que los sujetos escogen esta opción inclusive cuando las probabilidades de un resultado positivo fluctúan entre el 15% y el 20%, lo cual sugiere que la naturaleza humana intenta eliminar las pérdidas a toda costa, a pesar de reconocer que este comportamiento puede producir pérdidas todavía más grandes 20 . Las conclusiones de Kahneman y Tversky también encuentran un apoyo en el efecto de dotación o endowment effect de Richard Thaler -también conocido como el sesgo statu quo o divestiture aversionel cual indica que los agentes económicos evitan deshacerse de un bien una vez que llega a formar parte de sus pertenencias. De acuerdo con Thaler, 17 Véanse a A. y D. art. cit p. 259 para el gráfico de una función de valor bajo las condiciones de pérdidas y ganancias. 18 Ibíd., p. 255. 19 Ibíd., p. 258. 20 Para un estudio más reciente sobre los elementos de la teoría de la perspectiva, véase Daniel , Thinking, Fast and Slow, Nueva York, Farrar, Straus and Giroux, 2011, sobre todo la parte IV, pp. 267-374. 39 A certain degree of inertia is introduced into the consumer choice process since goods that are included in the individual’s endowment would be more highly valued than those not held in the endowment, ceteris paribus. This follows because removing a good from the endowment creates a loss, while adding the same good (to an endowment without it) generates a gain 21 . Aunque las transacciones económicas típicamente son las más fáciles de examinar en las encuestas, los investigadores han encontrado resultados parecidos en otros campos de estudio, inclusive cuando tienen que ver la posibilidad de salvar vidas humanas 22 . Además, parece que los mismos cómputos mentales se pueden emplear en las ciencias políticas y el estudio del poder monárquico. Como ha notado John A. Lynn, los estudiosos siempre han pensado que la política extranjera y militar de Luis XIV demuestra un «irrational and power-hungry behavior [...] [that produces] a series of poorly conceived and awkward attempts to extend French domination [in Europe]» 23 . La teoría de la perspectiva, en cambio, ofrece otra interpretación de la Guerra de los Nueve Años (1688-97) y la Guerra de Sucesión Española (1701-14). De acuerdo con Lynn, [O]nce Louis had accepted the will of Carlos II and [...] regarded Spain as the rightful possession of his dynasty, [then] [...] it would be entirely reasonable for Louis to invest great effort and accept high risk in the name of defending his old territories and new acquisitions 24 . Como los estudiosos típicamente enmarcan estas guerras como parte de un esfuerzo por ampliar la hegemonía francesa, esto quiere decir que los territorios representan una ganancia potencial para la monarquía francesa, pues en efecto concluyen que Luis XIV debiera haber seguido una política de aversión al riesgo en vez de emprender unas campañas militares complicadas e innecesarias. Luis XIV, en cambio, parece haber definido estas campañas como posibles pérdidas a su dotación territorial, de modo que escoge una política de búsqueda del riesgo que a fin de cuentas 21 Richard , «Toward a Positive Theory of Consumer Choice», en Choices, Values, and Frames, eds. Daniel Kahneman y Amos Tversky, Cambridge, Cambridge University Press, 2000, p. 274. 22 A. y D. , art. cit., p. 260. 23 John A. , The Wars of Louis XIV 1667-1714, Londres, Longman, 1999, p. 43. 24 Ibíd., p. 44. 46 como una forma de sesgo statu quo o divestiture aversion, como vemos en una conversación que tiene con Fernando: «¿[C]ómo así / hoy me quitas, hoy me niegas / lo que más he deseado?» (II, vv. 1468-1470). Aunque la palabra deseado confirma que el rey no tiene la posesión física de la ciudad, el comentario que hoy me quitas sugiere que Ceuta ya forma parte de su dotación mental. Por lo tanto, la teoría de la perspectiva sugiere que el rey va a adoptar una estrategia de búsqueda del riesgo para recuperar la ciudad perdida, y eso es precisamente lo que ocurre durante la segunda mitad de la obra. Aunque Fernando exhibe una calma espiritual cuando se enfrenta al cambio en su destino, el rey se encoleriza con sus enemigos por su supuesta traición, pero esta rabia no le permite entender el peligro de su propia estrategia política. Por lo tanto, cuando el príncipe Enrique le asegura que volverá a Fez con una fuerza todavía más grande para liberar a Fernando (II, vv. 1564-1566), el rey abandona el escenario en una furia sin comprender la seriedad de la amenaza portuguesa. El acto tercero desarrolla los mismos aspectos de la teoría de la perspectiva que se encuentran en los dos actos anteriores, pero también presenta a un personaje nuevo en Alfonso, quien ha sido coronado rey de Portugal después de la muerte de su padre Duarte. Alfonso llega a África resuelto a rescatar a su tío Fernando, aunque ha seguido una estrategia doble para realizar esta meta. El nuevo rey luso ha decidido liberar al príncipe «aunque mil vidas [l]e cueste» (III, v. 2106), pero primero inicia una transacción puramente económica para tratar de conseguir el mismo resultado. Alfonso llega disfrazado a África, y le comenta lo siguiente al rey musulmán antes de revelar su identidad: [C]omo a su tío la ciudad de Ceuta cueste [a Alfonso], que remitas su valor hoy a cuantos intereses el más avaro codicia, el más liberal desprecie. Y que dará, en plata y oro, tanto precio como pueden valer dos ciudades; esto te pide amigablemente. (III, vv. 2147-2156) 47 Aunque el rey de Fez ha decidido que Ceuta representa el precio de intercambio para Fernando, Alfonso está dispuesto a pagar el doble del valor económico de la ciudad para recuperar al príncipe. La oferta de Alfonso es más que generosa, pero el rey rechaza esta transacción porque el efecto de dotación se caracteriza precisamente por «sharp differences between buying and selling prices» 30 . En un ejemplo clásico del sesgo statu quo, el rey rehúsa sacrificar el derecho de adquirir Ceuta, inclusive cuando Alfonso le ofrece una cantidad muy superior a la que presuntamente hubiera ofrecido el monarca musulmán para adquirir la ciudad. Es más, su búsqueda del riesgo es tal que rehúsa este beneficio económico inclusive cuando Alfonso promete liberar a Fernando «a sangre y fuego» (III, v. 2163). Con la muerte del príncipe debido a las terribles condiciones de su cautiverio, el rey pierde la última oportunidad de adquirir una riqueza incalculable sin costo alguno, y el único consuelo que le queda es de maltratar al príncipe después de su muerte, pues proclama que Fernando «aun muerto no ha de estar libre / de mis rigores notables» (III, vv. 2787-2788). En realidad, este comentario resulta ser poco más que una presunción vana y despiadada, pues el rey pronto encuentra la ciudad de Fez rodeada por las tropas portuguesas que el espíritu del príncipe fallecido ha conducido a la capital del reino. Solo entonces el monarca logra comprender las consecuencias de un comportamiento caracterizado por la búsqueda del riesgo -«¡Mudable / condición de la Fortuna / que a tal extremo me trae!» (III, vv. 2822-2824)- pero ya es tarde para defender la ciudad ante el asedio de los invasores cristianos. Fernando, en cambio, no quería perder Ceuta para preservar las iglesias católicas de la ciudad, y dos veces había expresado la esperanza de que Dios le proporcionara un templo como su última morada (III, vv. 2660-2662, vv. 2721-2722). Alfonso le concede este deseo al recuperar el cadáver del príncipe, asegurándole al cuerpo exánime de su tío que, «En un templo soberano / har[á] depósitos graves / de vuestro sagrado cuerpo» (III, vv. 2935-2837) 31 . 30 Richard , art. cit., p. 273. 31 Bruce subraya la importancia de darle al príncipe un entierro católico: «A burial place is the one possession in time that any man has a right to. Honour and glory belong in eternity; they are “patrimonio del alma” [as Calderón writes in El alcalde de Zalamea]. The inanimate body, excluded from eternity, needs to possess only a plot of the earth from which it is made» (Bruce W. , «Christian and Moor in Calderón’s El príncipe constante», MLR, 53:4, 1958, p. 519). Por otra parte, Maria Idalina Rodrigues indica que el entierro histórico fue mucho más complicado. Primero, fray João Álvares (1406?-1490?) -el biógrafo del príncipe, quien comparte su cautiverio durante once años- «voltou em 1450 ao norte de África e consegui trazer as vísceras de D. Fernando, que, com algunas cumplicidades, havia escondido, seguindo-as como inestimáveis relíquias, até o Mosteiro da Batalha». Rodrigues revela que años más tarde, el sobrino del rey de Fez lleva los huesos de Fernando a Portugal, 48 Esta escena final también sirve para subrayar los destinos contrarios del príncipe y del rey. El monarca aparece fuera de las puertas de Fez, un símbolo del fracaso de su estrategia política y militar, mientras que Fernando aparece vestido como caballero cristiano en un ataúd abierto, una señal que se le dará sepultura en el Monasterio de Batalha en Lisboa. Estas dos estructuras abiertas -las puertas de la ciudad y el ataúd de Fernandorepresentan los últimos recuerdos de la derrota política del rey y del triunfo espiritual del príncipe, pues Calderón termina la obra con una prueba visual de la oposición entre la ambición mundana y la devoción religiosa. Aunque la teoría de la perspectiva normalmente se usa en las ciencias sociales en vez de las humanidades, esta aproximación representa un acercamiento muy original para analizar el comportamiento enigmático del rey de Fez en la comedia de Calderón. Esta teoría presenta un método de comprender mejor el proceso de toma de decisiones del monarca, pero esta metodología desde luego no sugiere que el rey haya reaccionado de una manera razonable en la segunda mitad de la obra. Al contrario, el rey de Fez exhibe motivos netamente humanos en este drama religioso, de modo que no cabe duda de que se lleva su merecido al final de la obra. En vez de demostrar el contraste absoluto entre la religión musulmana y la fe católica, El príncipe constante presenta la dicotomía entre una vida basada en la devoción espiritual y otra disipada en un enfoque netamente mundano. La teoría de la perspectiva es valiosa justamente porque este acercamiento «attempt[s] to describe human decision-makers coping with a very complex and very demanding world» 32 , pero el ejemplo del monarca musulmán y el príncipe católico en la comedia de Calderón sugiere que las inquietudes espirituales también deben formar parte de este proceso intelectual. , Jeffrey, «The Gains Debate: Framing State Choice», American Political Science Review, 91:4, 1997, pp. 789-805. donde el rey Alfonso los lleva en una procesión solemne al mismo monasterio ( art. cit., pp. 45-46). 32 Richard , art. cit., p. 287. 49 , Pedro, El príncipe constante y esclavo por su patria, eds. 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