Oración fúnebre que en las solemnes exequias consagradas á la Reina Nra. Sra. doña María Josefa Amalia de Sajonia... dijo... Gregorio Dominguez
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4 Oracion Fúnebre QUE EN LAS SOLEMNES EXEQUIAS CONSAGRADAS á la Reina Nra. Sra. -_DOÑA MARIA JOSEFA AMALIA DE SAJONIA, POR LA ANTIGUA Y PONTIFICIA COFRADIA DE Jesus Nazareno , Santa Cruz en Jerusalen y Concepcion de María Santísima, sita en su Capilla propia de la Iglesia de S. Diego el Real de Seyilla, DIJO EL Rmo. P. M. GREGORIO DOMINGUEZ, Vicario general de los Clérigos Menores, y Predicador de S. M. EL DIA 13 DE JULIO DE 1829, L o SEVILLA : IMPRENTA Á CARGO DE GARCÍA.
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EII ARAS OIT a ARIAS ABI A) LISO GEA, LAIA AO NY A AOS Dn DES Mulher timens Dominum, ipsa laudabitur. | Prov. 31. y. 30, La muger que teme al Señor, esa será alabada. Prov. 31. v. 30. Q.: terribles son los consejos de Dios sobre los hijos de los hombres ! ¡Qué impenetrables sus juicios con los Reyes de la tierra! Y ¿quién resistirá la invencible fuerza de sus decretos adorables? ¿No | bastaban para nuestra enmienda tantas privaciones y padecimientos, y tantas calamidades sufridas con heroismo? Aun no se han cicatrizado las profundas heridas de un violento usurpador, que quiso esclavizarnos bajo el duro imperio de su cetro de hierro. Aun vemos enrojecidos nuestros campos con la Inocente san-
[4] gre de millares de víctimas; inmoladas á su furor. Aun no hemos reparado las funestas ruinas de una guerra injusta, cruel y destructora ; pisando todaviá con dolor los tristes escombros de nuestras casas , y templos derribados. Aun lloramos con: lagrimas desconsoladas la mortifera zizaña de la rebelion, sembrada por. el hombre enemigo, que ha despedazado la integridad de nuestro territorio, ha obstruido los canales de nuestra prosperidad, ha disminuido nuestra riqueza, y envenenado nuestras ideas y costumbres. Pobreza, deshonor, persecuciones, €sclavitud , sangre; horrores, todo el peso de la indignacion de Dios ha caido sobre nuestras cabezas. 1955 ¿Quedan a la infortunada España otros males que padecer? ¡Ah! No ha descansado la espada vengadora; y tenemos que apurar hasta las heces el amargo caliz de Babilonia. La pálida muerte, que pone su arrogante pie en el suntuo-
[5] so palacio de los Keyes con lá misma li bertad que én la humilde choza de los pastores, ha cortado con su sangrienta guadaña la vida mas interesante; y preciosa. Marta JosÉrA AMALIA de Sajonia, Reina Católica de las Españas, ha. terminado la breve carrera de su mortalidad. ¿Increparé a la muerte con trémula voz, y acciones desmedidas su obstinada temeridad, y atrevido encarniza: miento” Asi lo haria un orador profáno, auxiliado de la Mitologia, y de una elocuencia poética, y gentil. Destinados hoy mis labios a ser órganos del Espíritu San-. tó, nila fiera Atropos, ni alguña otra de las Parcas , será acusada de regicidio, El Arbitro Supremo de los serés, á cuya voluntad y señalamiento está “sujeto el número de nuestros dias, desató el estrecho nudo, formado por su mano omnipotente, y creadora, y ha escondido el espiritu de nuestra áugusta Reina en el abismo de la eternidad. La España do-
[6] lorida, cubierta de luto, y anegada en tierno llanto, gime al pie de los sacrosantos altares, y le paga, humillada sobre el polvo de la tierra, el justo tributo de sus sufragios, y alabanzas, No serán estas consagradas á la iniquidad, y al crimen por las ridículas ficciones de un infame adulador. El elogio de nuestra virtuosa ÁMALTA no necesita de entusiasmo, de imágenes encendidas, ni de hipérboles colosales. ¡ Feliz el orador, que no tiene riesgo de profanar con: atrevidas aserciones la sagrada cátedra de la verdad ! Elógiense con ellas á las Semiramis, Jezabeles, Eudoxias, Ariadnes, y Cleopatras. Ofréezcase á su ingrata memoria el fruto vil de la lisonja, de la imaginacion, y de la mentira. Los españoles seguiremos el mandamiento de Dios; y sin derramar sobre sus respetables cenizas, unas flores marchitadas con el pestifero aliento de la bajeza, ni mezclar las ilusiones de la yida con los tris-
[7] tes despojos de la muerte, ofreceremos 4 nuestra amada Reina el fruto precioso de sus manos: Date ei de fructu manuum suarum. Publicaremos sus virtudes; pero desnudas de toda exageracion, y con el caracter de sencillez demarcado en sus obras: Laudenteam in portis opera ejus. No formaran su elogio aquellas acciones ruidosas, que deslumbran los ojos de los mortales, mientras que Dios las examina y las reprueba, ni aquellas vanas esterioridades, que desaparecen como el humo. Los granos de incienso, que han de quemarse en honor de AMaLta, serán tomados de encima de los altares. El temor santo de Dios, este origen fecundo de aguas vivas, que saltan a la vida eterna, sera la única materia de sus alabanzas, de nuestra gratitud, y de nuestro consuelo: Muher timens Dominum, ipsa laudabitur. El Espíritu Consolador la enriquece con este don del cielo, y le señala con él todos los pasos de su vida,
[8] Principio dichoso de bendicion y gracia, prepara su alma, y santifica sus acciones para los altos fines de la divina Providencia. Preparacion de alma, y santificacion de obras: he aqui, en sentencia del Eclesiástico , los felices resultados del temor santo de Dios, que ha formado el virtuoso caracter de nuestra Serenisima Difunta: Muler timens Dominum, psa laudabitur. Perdóname ¡06 Sombra Real! si no aciertan mis balbucientes labios ápro- nunciar el justo elogio de un alma grande. Mi conocida insuficiencia acude al Soberano Padre de las luces, para que dé á mis palabras erudicion, y fuerza por la eficaz mediacion de la Santísima Virgen, á quien afectuosa, y devotamente saludemos. AVE MARIA.
[97 ST A PRIMERA PARTE. á Dónde hallaremos la verdadera sabiduría, paraque sea nuestra fiel compañera, y trabaje con nosotros una dichosa inmortalidad? Sapientia vero ¿ubi iventtur ? El hombre no conoce su valor, ni se halla en la tierra.de los que viven en delicias. El abismo dice, no la tengo: y el mar responde, no esta conmigo. Las aves del cielo no la conocen; y solo la fama de su nombre ha llegado á los oidos de la perdicion y de la muerte. Inútilmente la buscamos en el Licéo, en el Pórtico y en la Academia, teatros vanos, donde entre pocas verdades se enseñaron, y defendieron mil errores. Los falsos políticos, y presumidos sabios 2
[16] acercándola al precipicio, la aficionasen en la aurora de sus dias á la concupiscencia de la carne, a la concupiscencia de los ojos, y a la soberbia de la vida. ¡Y con cuánto gozo no la vió crecer en edad , en el santo temor de Dios, y en la sabiduria de los cielos ! | Desde los primeros años de su razon pactó con sus ojos no abrirlos a objetos seductores, y se impuso la inviolable ley de aprender solo á Jesucristo Crucificado, y de poner toda su esperanza en el fruto sobreabundante de la Cruz, que llaman los impios escandalo y necedad. No ¡ó vanos y peligrosos conocimientos de la tierra / Vosotros no llamásteis las atenciones de la piadosa Amaria. En el magestuoso silencio de un monasterio, donde, callando el ruidoso murmullo de las pasiones, solo resuena la sonora y penetrante voz de Dios, comprendió vuestras inútiles vaciedades , y el mortal veneno, que escondeis bajo la superficie
[Y7]+ encantadora de la amenidad y de las flo- . res. ¡Alli.conoció aquel sistema desconcertado,, y falso, .que pretende desfigurar las verdades mas autorizadas , y unir la luz, con las tinieblas, 4 Dios con el. mundo, y Y Jesucristo con Belial. Allí descubrió al fiero dragon de siete cabezas, que con el agua pestilente de su boca, intentó sufocar a la muger. prodigiosa del Apocalipsis, la Santa Esposa del Cordero. Alli entendió la perfeccion de la sabiduria en el preciso ,. y útil co-' nocimiento de Dios, y trató seriamente de elevarse sobre todo lo. grosero para buscar la verdad, para seguirla, y para. gozarla sin disipacion. ¡ Pregúntesele en su tierna edad a doce años, sobre la incomprehensible naturaleza, y verdadero caracter del Dios que adora. ; Qué teología tan. sublime / Pero Amarra la desenvuelve con inteligencia, y forma-con asombro la pintura mas exacta, y viva de las divinas per- 3
[ 18 ] | fecciones. Si se le examina sobre la necesidad , y origen del: culto religioso, apela con acierto a la inefable grandeza de un Supremo Ser, y 4 la bajeza: de sus criaturas; á la alteza de sus beneftcios, y á la profundidad de nuestra gratitud ; 4 su absoluta soberana independencia, y 4 nuestras necesidades , é 1n- dispensable sujecion. - | ¿Quiere saberse la certeza de su fe, la seguridad de su esperanza, y el firme apoyo de sus dias sobre la tierra? Llenaos de confusion ¡apostatas miserables! Ella sabe acudir al sólido: fundamento de una revelacion divina, propuesta, y esplicada por el órgano del Espiritu San- «to, y columna inmovil de la verdad, la Santa Iglesia de los Apóstoles, y númerar uno por uno los motivos. incontestables de su'creencia, y del humilde sacrificio de su razon. Ella sube hasta el «origen del mundo, «y sabe hallar la fe romana por una cadena no interrumpl-
| [19] da de generaciones en el intimo enlace! de sus augustos, misterios, en «su antiguedad veneráble, y en la umdad constante de sus: principios. El: cielo, «parece, quese abre sobre su tierna cabeza para iluminarla, y: enriquecerla. - Ni los escándalos de la impiedad, que vuela de provincia en provincia, y de reino en reino, ofreciendo en copa de oro el mortal vino de su infame prostitucion ; ni el ruido formidable de las armas de un ambicioso, que hace temblar a: toda la Europa, tronchando: cetros, despedazando coronas, y usurpando tro= nos; ni los falsos elementos de una po: lítica impla, y corrosiva, que se propaga como el cancer hasta contaminar el santuario de las-leyes, y de los palacios, pudieron detener en el espíritu de ÁMa- LIA los rápidos progresos de sus conoci-, mientos religiosos. Lejos de paralizarlos, una vigorosa reaccion de su piedad ,, los, aumenta, y los perfecciona. Como agui-
[20] la generosa remonta el vuelo sobre-las: nubes, para mirar de: cerca al Sol: de Justicia Jesucristo. ¡Ah! ¡Qué agraciados son los primeros pasos de esta h1- ja del Príncipe ! ; Qué sabios los primeros. movimientos de su alma” ¿Y «por qué habia de faltarle la hermosa plenitud de una sabiduria celestial, y divina, respetando 4 su Dios, y temiendo sus adorables juicios? Pero. veamos sus frutos. Plenitudo sapientiar est timere Deum, et plenitudo á fructibus illtus. Aquel Señor de eterna misericordia, que la condujo á la soledad para iluminarla, le habla al corazon para que lo adore, y le sirva. Motivos poderosos de justicia, de gratitud, y de interes espiritual escitan la piedad de Amara á favor de su Criador, de su Bienhechor, y de su Juez, ¿Sera perezosa en el culto, fria en su devocion, tibia en sus oraciones, y distraida en los actos religiosos? ¿Podrá malograr el fruto necesario de su
[21] fe, de su ilustracion, y' de ún:temor saludable? ¿Vencera las árduas dificultades de un principio interior de flaqueza, y de mil causas esteriores, que han de conspirar coñtra su virtud? Acudid, Dios mio, con vuestros auxilios celestiales, AMALIA va á salir de su retiro, y á respirar el aire inficionado de un mundo corrompido, disipador de los bienes del espiritu. ÁMALIA va á separarse de la compañia de los justos, y á vivir entre cortesanos. AMALIA va á dejar la oscuridad de la vida solitaria , y á cargar sobre sí el pesado yugo: del matrimonio. Va á mudar de clima , de idioma, y de costumbres , y.4 acompañar al religioso, y paciente FERNANDO sobre el trono de las Españas. España, sí, la afortunada España será el teatro de sus combates, y de sus victorias, si la protege el Señor como:a Raquel y Lia, para edificar la casa da Israel, para ostentar Sus virtudes en Ephrata, y la celebridad de su
993 nombre en e Ut sit exemplum virtutis in Ephrata, et habet celebre nomen im Bethlehen. p-OLGÍON | + La dulce magestad de su: hermoso rostro, la modesta gravedad de sus miradas, la sabia circunspeccion de. sus palabras el aire templado de sus acciones, y la honesta moderacion de sus vestidos, inspiraron a los Españoles la justa idea desu candor, de sus sentimientos religiosos, de su profunda bumildad, y de todas sus virtudes. Ilustrada con las altas verdades de la religion, y heredera: del piadoso espíritu de los Federicos, de los Augustos, y Maximilianos, no podrán malograrse nuestras alhagueñas esperanzas. La augusta sangre de otra Amalia, dignísima Esposa del inmortal Carlos Tercero, Abuela de nuestro amado Rey, y gloria del trono Español, corre por sus Venas, y se cumplirán nuestros venturosos presagios: De semne Áavon venit, non decipiet nos. Hara pública
[ 23: una piedad sólida; ediflalntesly con= denará aquella piedad 'esterior, y falsa; que adora á Dios en Jerusalen, despues. de haber inclinado las rodillas al becerro de oro en Bethel y Dan. No tendra que desear el Palacio de nuestros Reyes las heróicas virtudes de las Ingundas, de las Isabeles, y Berenguelas: non decipiet NOS. ¡Con cuanta generosidad se desprerh de de la grandeza de su elevada condicion, para ofrecer al Rey de los Reyes el sacrificio de un corazon inocente, jamas corrompido por la adulacion, ni distraido por los encantos que la rodean! A los pies sacrosantos del Cordero protesta su pequeñez , y unida al polvo de la tierra le rinde una Corona, que solo aprecia como dadiva de su mano bienhecho- a. Allí contempla unas verdades eternas, que la confunden al mismo tiempo que la animan. Allt habla a su Dios con Aibertad de hija, € implora la misericor-
[24] dia, y-la salud. Allí repasa sus dias en el dolor, y en la amargura, y. medita fructuosamente los años de la eternidad, Alú liquida su corazon en tiernas lagrimas, y pide por las necesidades, de su pueblo, y por el feliz desenqueño de unos hijos ilusos , y estraviados. ¡Deberemos a los ardientes ruegos de esta nueva Esther la muerte del pérfido, y revoltoso Aman, la vida del inocente Mardoqueo, y la salud de la nacion? ¡Ah/ Los juicios de Dios.son un abismo impenetrable, ¡Con cuanta devocion:se presenta en los actos religiosos a tributar sus rendidos homenages al Dios de la Magestad, y a. edificar a sus vasallos? Nosotros la vimos en el santo templo cercada de todos los adornos de la modestia cristiana, y poseido su corazon de aquel (ntimo respeto debido a la Casa del Señor, al Paraiso de la tierra, y a la santidad de sus misterios, y sagradas ceremonias, Nosotros la vimos en el tiernisimo acto
[257 de ádorar ál- Dios del amor; llevado en: triunfo por las calles de este pueblo. La. piedad de David á'presencia del Arca : santa de la Alianza, no es comparable - con la. que vimos en Amara. La modestia de sus ojos, la grave compostura de. su semblante, la actitud humilde de su cabeza, la reverente postura de sus manos, y la humillacion profunda de su cuerpo, señalaban con el dedo un espíritu embelesado en las grandezas de Dios, - y en el dulce amor de sus misterios adorables. Creiamos ver á una Teresa fuera de s1, estasiada con las dulzuras del amor. divino ; 0 mas bien, a un Angel del cielo contemplando en deliciosa paz la incomprebensible hermosura de su Dios. Oimos entonces magníficos, y justos eloglos de su piedad; y vimos derramarse abundantes lagrimas, arrancadas sin libertad por un espectáculo tan edificante y tierno. Ácaso uniria á la devota meditacion de un misterio de pana , y de
[32 1 do su agradecida voz, y convidando á todos los pueblos ¡ara contarles los pro» digiosos triunfos de la gracia: Vente, audite , et narrabo omnes, que timetis Deum, quanta fecit antmae mear. Si se han congregado las dispersiones de Israel; si se han reparado los templos y los altares; si se han restituido a la Iglesia sus bienes, y sus derechos; sl se han restablecido la hostia, y el sacrificio ; si la gloria del Libano se ha unido admirablemente a la hermosura del Carmelo y de Saron; y si. se han promovido el ornato del Santuario, los establecimientos religiosos, el culto de Dios, y la veneracion de los Santos, ha tenido mucha parte la piedad de Amarta. Vosotros sois testigos de su tierna devocion 4 la Soberana Emperatriz de los Cielos en su sagrada imagen de los Reyes, y del riquisimo, y brillante adorno, que le presentó su piedad, y Real munificencia en testimonio de su fe, Su memo-
[33] ria, como la de Josias, tendrá la dulzu< ra de la música, y el suave olor: de los aromas, y pasara a la posteridad con el honor de las Matildes, de las Elenas, de las Clotildes, y Sofias. Las mas remotas generaciones admirarán su religlon, y piadosos conocimientos, y hablaran con entusiasmo de aquel temor filial, y saludable, que santificó las obras de su vida. SEGUNDA PARTE. E. la santificacion de nuestras obras la justicia misma de todas ellas, arregladas 4 la eterna ley por el santo temor de Dios: Qui timent Dommnum custodiunt mandata 1lius. A-impulsos de este don precioso ejerce el alma justa las acciones de virtud, auxiliada de la gracia, asi como el alma disipada, y sin temor, los actos de iniquidad, á impulso de las pasiones. La muger fuerte de los Prover- 5
| [51] bios, formada por el temor del Señor, principio, medio, y fin de todas sus empresas, y adornada de las virtudes de su calidad y sexo, como de otras tantas joyas de precio inestimable, es un fenómeno singular, y raro, que solo puedé venir de las últimas regiones de la: tierra: Procul, et de ultimis finibus praettum ejus. ¿Sera AMALIA esta muger portentosa dibujada por Salomon? Hablen sus virtudes, y aquellos rasgos luminosos de cristiano heroismo, que le adquirieron el aprecio de Dios, la confianza de su augusto Esposo, y el amor de sus vasallos, Mas ¡qué posicion tan crítica, y peligrosa la de esta ilustre Joven ? Cercada como Israel, de enemigos molestos, y encarnizados, tiene que ensayarse con violentos choques en el dificil arte de pelear, y de vencer. Despues de resistir a una ley interior de pecado, que nos arrastra al desorden, ha de batallar con su misma elevacion, y con todos los en-
[35] cantos , que rodean el trono de los Reyes, La peregrina alteza de la dignidad Real; el brillante aparato, que la acompaña ; una autoridad independiente, que estiende su poder á todas las personas, y lugares; una sujecion universal, por religion, y por conciencia de todas las clases, y condiciones; y el espíritu vil de la lisonja, que.sabe aplaudir los vicios, y divinizar el crimen,-.son otros tantos escollos de la virtud de los Prínclipes. ; Qué facil es el desenrollo de la soberbia, y que alze su orgullosa cabeza contra los derechos de Dios/ ¡Qué facilá esta fecunda , y antigua madre de desórdenes, precipitar el alma, como 4 Luzbel, en el abismo Mas ¡ 6 prodigio de la gracia / Marta Josera AmMaArra lo vence todo , instruida en la escuela del temor santo, y armada con el fuerte escudo de una fe, que destruye ejércitos, apaga incendios, y postra leones enfurecidos. Ella comprende los estragos las=
[36 ] timosos de la soberbia, y sabe .despreciar el aire vano, que sostiene la ominosa vida de esta bestia feroz. La tercera parte de las estrellas caida de los cielos; la especie humiana arrojada del paraiso, y arrastrando la pesada cadena de una esclavitud sin tiempo; la fortuna y gloria de los imperios disipados con un soplo del Omnipotente ; y cuanto tiene'el mundo de grande, y encantador , reducido á un sueño, que pasa, á un humo, que se remonta y deshace, y á una ligera sombra, que desaparece ; verdades fueron de la sublime filosofia de la reli= gion, que aseguraron el corazon de Ama- LIA contra los ataques de la vanidad: $7 filosofemur de terrenis , si cogitemus , quod praesentia omnia somium , eb umbrae sunt. A la brillante luz de esta moral pura del Evangelio, se abrieron los profundos cimientos de su humildad. Esta virtud divina, articulo primero de la doctrina de Jesucristo, y base fundamental
[37.1 de la perfeccion evangélica, en espresioh de S. Cipriano; recomendada por Dios en las Santas Escrituras con todo géne= ro de bendiciones: enseñada, y practicada por el divino Salvador desde su nacimiento hasta el último instante de su admirable vida; y cultivada con entusiasmo por los Apóstoles, y seguidores de la Cruz, fue ciertamente el honroso distintivo de nuestra augusta Rerva. Era preciso para conseguirla mortificar el amor propio, estraer del corazon esta. ralz inficionada de estravios y desórdenes, y reducir á escombros la ciudad inquieta de Babilonia, que en sentencia del P. S. Agustin, se eleva con temeraria al. tivez hasta despreciar al mismo Dios. Era necesario examinarse á sl misma con detencion; y cerrando los ojos al prestigio de una aparante grandeza, formarse con desinteres la verdadera idea de nuestras miserias, hd AMALIA se contempla con el auxilio
38 de la fe, y solo hallacen su materia, y en su espiritu motivos poderosos de humillacion. Por admirable que sea el esquisito mecanismo de su: cuerpo, descubre en él una reunion inconstante de elementos, que mutuamente chocan y. se destruyen; un polvo insubsistente , que se disipa con el viento, y una flor pasagera, que nace por la mañana, al. medio dia se marchita, y á la tarde se seca. Un espíritu desnivelado, lleno de oscuridad , de incertidumbre, de conatos violentos , y de contradiciones monstruosas, la obliga á considerarse entre el bri= llo seductor de la púrpura, y de la: corona, infeliz descendiente del primero de los hombres, participante como los demas de sus debilidades € infortunios. ¡O tierra, y ceniza despreciable ? ¿Por qué no has de abatirte?: ¿Por qué has de gloriarte de tu pequeñez, de tu 1ns- tabilidad , y de tus flaquezas? ¿Por qué no has de humillarte, si alzando la más-
[ 30 ] cara, que falsamente te hermosea, eres en el fondo corrupcion, y podredumbre? Importa poco que la esperiencia, y el intimo sentido le: hagan conocer sus bellos dotes de naturaleza, y gracia, y presenten á sus ojos un entendimiento despejado, una memoria prodigiosa, una voluntad rectificada por la educacion, y la costumbre, una imaginacion inflamada, y creadora, unos conocimientos sólidos, y variados, una conversacion 1ns- tructiva, y amena ,'una admirable facilidad para el verso, y una destreza singularísima en manejar con armonía, y copia el idioma español. Lejos de .enva= necerse, se reconviene á si misma, y se pregunta con el Apostol : ¿Qué tienes, alma mia, que no liayas recibido de tu Dios? Y si has recibido cuanto tienes ¿podrás gloriarte de lo ageno? Asi desvanece AMALIA el pestilente humo de la vanidad, que ordinariamente sube al trono de los Reyes.
[40] Cuando el mundo pone á su vista el brillante aparato de la dignidad Real; cuando la cerca una multitud de. fieles servidores, prontos 4 complacerla, y a ejecutar sus-mas leves insinuaciones con la velocidad del relampago; cuando aparece con todos los adornos de la Magestad para recibir los justos homenages de unos vasallos, que la respetan , y adoran; y cuando un pueblo encantado de sus virtudes la aclama, la celebra, y la bendice, entonces es cuando la humilde AMALIA se acuerda de su mortalidad, y se confunde. Abatida en el.-abismo de su nada, ordena 4 Dios el honor, Jos 1n- ciensos, el rendimiento, y la gloria que recibe, y le ofrece con reverente sumlision el modesto sacrificio de la violencia que padece. Yo mismo esperimenté con edificacion, y ternura de mi alma, el poderoso esfuerzo de su brazo para impedir la debida inclinacion de mi rodilla, malogrando con su tenaz, y humilde resis-
[41] tencia mis fieles deseos de besar su Real mano. ¿Y quién de los Sacerdotes no fue honrado con iguales demostraciones de su humildad, y respetuosa deferencia? Precisada á dejarse ver con toda la pompa, y magnificencia: del ceremonial de Corte, jamas entregó su corazon á estas aparentes glorias de la tierra: Rica, como si nada poseyera, y usando de la grandeza del mundo, como si no la'usara, podia asegurar a Dios con la humilde Esther: Tu'scis, Domine; necessitatem mea, et quod abominer signum superbiae, et glornae meae, quod est super a meum in die ostentationis meae. Qué moderacionen la calidad de sus venidos Qué honestidad en la: figura de sus hageo! ! + Qué decoro en. la colocacion de sus adirabs / AMALIA no muestra la orgullosa vanidad de las hijas de Israel. Enseñada por el Apostol; ostenta con la decencia de su alta gerarquía el bello ejemplo de ás esterlor cris-
[48] lucionario. Habia de temer::: ; O noche tempestuosa del doce de Junio de mil ochocientos veinte y tres? ¡ Nunca hubieras existido, mi te contaras en el número de las noches? A tu melancólica sombra se intentaba::: La lealtad se horroriza , y debe enmudecer. ¿Y que hace Amanita? ¿Qué siente? ¿Qué desea? Padece con humilde resignacion : sostiene con su piedad la grande alma de su dulce Esposo, y espera constante el fiel cumplimiento de las promesas de aquel Dios que nunca desampara al justo inicuamente vendido, bajando con el a la pavorosa oscuridad de las prisiones, hasta darle posesion de su corona, y de una autoridad soberana sobre sus injustos de- -presores: ln vinculis non dereliguit ¿llum -donec afferrel ¿li sceptrum regnt, eb potentiam adversus eos, qui cum deprimebant. He aqui la época mas famosa de las virtudes, y de los triunfos de nuestra Seremísima Difunta. Convencida de las vi-
[49] cisitudes del mundo, y de la inconstan-' cia de su gloria, nada estraña de cuan= to ataca la efimera existencia de los hijos de Adan desde:sus primeras lágrimas hasta su último suspiro. Ella sabe, que en el desierto de la Arabia se preparaná los descendientes de Jacob persecuciones, asechanzas, y «batallas sangrientas: que el reino de los cielos padece violencia, y que solo han de poseerlo los que la sufrieren: que tmicamente ha de coronarse el que peleare con esfuerzo: que lo que es en esta vida una tribulacion momen= tanea, y ligera, produce en nosotros de una manera peregrina un peso eterno de gloria : que no son comparables los trabajos de este siglo con el gozo venidero, que se nos prepara; y que el Señor ofrece su caliz de amargura, y reparte las asperezas de su cruz para probar nuestra fe, nuestra paciencia, y nuestro amor. Estas verdades sacrosantas la fortalecen: y sin caer en una estoica y necia
[501 insensibilidad , la tranquilizan y consuelan. ¡Veisáá una escarpada roca en medio de las aguas, cercada de olas embravecidas, acometida con 1mpetu rabioso, cubierta á veces de blancas, y furiosas espumas, y que inmovil a tan fieros ataques, vuelve á ostentar su magestuosa cabeza, desafiandolas sin temor ? Asi Amara en un abismo de penas, combatida impetuosamente de amargas tribulaciones, y anegada entre las olas de una borrasca la mas desecha, muestra impávida su inflexible cuello, y desafía con firmeza a todos los horrores de la tempestad, Unida ásu Criador por la fe, por la esperanza, y por el temor santo de hija, ¿quién la podía separar de la caridad de Dios? ¿Ácaso los trabajos, la angustia, el peligro, la persecucion, ó el cuchillo? Vivo mortificada todo el dia, decia con el Apostol, y estimada como oveja de sacrificio; pero estuy segura, que ni la vida, ni la muerte, mi lo pre-
[51] sente, ni lo futuro, nilo alto, ni lo profuudo, ni criatura alguna podrá separarme de la: caridad de Jesucristo. Dueña de si misma, ofrece a su augusto Esposo todos.los consuelos que le inspiran su tierno amor, su heróica conformidad , y sus piadosas reflexiones. Asezurada en la fe luminosa de un Dios, que mortifica y da la vida; que nos conduce hasta las puertas del abismo, y nos aparta de ellas con misericordia, contempla la calamidad: como una correccion amorosa de los cielos, y jamas abre sus labios contra sus violentos opresores, Ella se juzga culpable delante de Dios, y le pide con el Profeta Jonas ser arrojada á las aguas para serenar la tormenta. Ella se cree delincuente, y ruega como David, que solo caiga sobre sus espaldas todo el rigor de Los azotes: Vertatur, obsecro, manus tua contra me. En trage humilde de dolor y de tristeza se oculta en el silencio de su retiro;
159 vosotras la visteis con frecuencia ¡fieles Camaristas / y postrada con el respeto de la virtuosa Esther, implora «sobre su amado Esposo, y sobre todo:su pueblo, la piedad y benigna clemencia del Dios de los afligidos.. Pecado hemos contra Vos, le dice, y nos habeis entregado al furor de nuestros enemigos. No contentos con oprimirnos en la mas dura esclavitud , quieren trastornar vuestras antiguas promesas, destruir vuestra heredad, cerrar la boca de los que os alaban, y apagar de una vez la gloria de vuestro altar, y de vuestro santo templo. No deis, Señor, vuestro cetro á los que no deben empuñarlo, para que no se burlen de nuestra perdicion. Tornad contra ellos la perversidad de sus designios, y desbaratad las maniobras del que ha empezado por nosotros su crueldad. Ácordaos de nuestra desventura, y mostraos propicio en este amargo tiempo de tribulacion: Memento, Domine, et ostende te no-
“1:58 - bis intempore «tribulationis nostrae..**. Sus fervorosos clamores son oidos, y se tronchan las cadenas : cesa la tormenta: se disipan las nubes; y aparece un dia claro, hermoso , y consolador. AMAILTA agradecida se ofrece á Dios en sacrificio.de alabanza , y publica la gloria de su adorable Nombre con mas ternura que Moises, anegado.Faraon y su ejercito; con más pureza que Debora, muer- to el arrogante Sisára, y con mas devocion que Judith, postrado Holofernes, y libertada Betthulia. Asi llenó los amorosos designios de la Providencia; asi cumplió las estrechas obligaciones de:su alta dignidad ; y asi manifestó el virtuoso caracter de su preciosa vida , auxiliada siempre del santo temor de Dios. El preparó su inocente alma con la piedad, y con la ciencia del cielo; santificó sus obras con la humildad, con la misericordia y la paciencia, y la hizo acreedora 4 nuestro amor, a nuestro respeto, y
[54] alabanzas: Muler timens Dominum , ipsa laudabitur. | Acércate ya ¡ó muerte destructora?! y prepara tu descarnado brazo para descargar sobre Amarra el golpe fatal. Ella no te teme, porque te conoce, y porque ha llenado muchos años en sus cortos dias. Le quitarás una vida triste y perecedera, mas no la despojaras de una vida inamisible, y deliciosa. AMALIA vivirá siempre con los Españoles, y con su Dios. Los Españoles apreciarán sus virtudes, y edificantes ejemplos, y Dios la habra recompensado con una gloria eterna. St: yo creo piadosamente, que habiendo peleado con esfuerzo, se le habra concedido una corona de honor que brillará para siempre sobre su cabeza, y que se habrán cumplido las grandes promesas de los que temen a Dios, y marchan por el camino de su santa ley. Pero si aun no ha llegado este feliz momento; si aun por una ley de forzosa es-
[55] piacion se le detiene la morada venturosa de los Santos, haced Vos ¡ó Rey Eterno de la Gloria / que no se le retarde. Conducidla al seno de vuestras inefables misericordias. Rasgad el velo, que le impide ver el fondo brillante del Santuario, para que viva en una luz perpétua. Admitid nuestras lagrimas, y las fervientes preces, que han resonado en este santo templo. Muévaos esa sagrada Víctima, que acaba de inmolarse, y la adorable Sangre del Cordero, que se ha rociado sobre AMALIA, en satisfaccion 4 vuestra eterna Justicia. Recibid nuestros votos con amor, y escuchad benignamente los ardientes ruegos de los antiguos Nazarenos de Sevilla, para que el alma de nuestra Difunta Rerva DoÑa Marta Josera AMALIA DE SAJONIA descanse en santa paz por eternidad de eternidades. ÁMEN.
DEE ES EP A A e A e E z 0 | E E A iraoiosid PS 91:07 boond ¿2otase. sol sb e ¡eddie solomomenp e | moiirala a ol lobratasitrid obuol: las obiquniisd. -quog sob sanos tiron pisisq, oba0s > estoy! cesmirgsi esuizonir bisinbidipars: AAN and EE emir. A sp ombmo) to > TONES Ya deioba Ah lso 119 ¿431410 4, 9udog obsldor ¿ones ua bidipofba ¿stones (iemigio 11230 «suginod «bedon9gasqps some: 109: 2otow. «¡asdeol sb sogona astusibas 2ol stage O llivodialrincin ase s0e8> ii hs < ageol a WE eater: nm. 19 IENE + E an ema se sabe esdbebia 6 2 E “ y mo. bra leg de .. Meta 3 EN (3