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Oración fúnebre que en las solemnes exequias consagradas á la Reina Nra. Sra. doña María Josefa Amalia de Sajonia... dijo... Gregorio Dominguez

Domínguez, Gregorio

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4 O acion Fúneb e QUE EN LAS SOLEMNES EXEQUIAS CONSAGRADAS á la Reina N a. S a. -_DOÑA MARIA JOSEFA AMALIA DE SAJONIA, POR LA ANTIGUA Y PONTIFICIA COFRADIA DE Jesus Naza eno , San a C uz en Je usalen y Concepcion de Ma ía San ísima, si a en su Capilla p opia de la Iglesia de S. Diego el Real de Seyilla, DIJO EL Rmo. P. M. GREGORIO DOMINGUEZ, Vica io gene al de los Clé igos Meno es, y P edicado de S. M. EL DIA 13 DE JULIO DE 1829, L o SEVILLA : IMPRENTA Á CARGO DE GARCÍA. ns eN O, po ES e E EII ARAS OIT a ARIAS ABI A) LISO GEA, LAIA AO NY A AOS Dn DES Mulhe imens Dominum, ipsa laudabi u . | P o . 31. y. 30, La muge que eme al Seño , esa se á alabada. P o . 31. . 30. Q.: e ibles son los consejos de Dios sob e los hijos de los homb es ! ¡Qué im- pene ables sus juicios con los Reyes de la ie a! Y ¿quién esis i á la in enci- ble ue za de sus dec e os ado ables? ¿No | bas aban pa a nues a enmienda an as p i aciones y padecimien os, y an as ca- lamidades su idas con he oismo? Aun no se han cica izado las p o undas he- idas de un iolen o usu pado , que qui- so escla iza nos bajo el du o impe io de su ce o de hie o. Aun emos en ojeci- dos nues os campos con la Inocen e san- [4] g e de milla es de íc imas; inmoladas á su u o . Aun no hemos epa ado las unes as uinas de una gue a injus a, c uel y des uc o a ; pisando oda iá con dolo los is es escomb os de nues as ca- sas , y emplos de ibados. Aun llo amos con: lag imas desconsoladas la mo i e a zizaña de la ebelion, semb ada po . el homb e enemigo, que ha despedazado la in eg idad de nues o e i o io, ha obs uido los canales de nues a p ospe- idad, ha disminuido nues a iqueza, y en enenado nues as ideas y cos umb es. Pob eza, deshono , pe secuciones, €s- cla i ud , sang e; ho o es, odo el peso de la indignacion de Dios ha caido so- b e nues as cabezas. 1955 ¿Quedan a la in o unada España o os males que padece ? ¡Ah! No ha descansado la espada engado a; y ene- mos que apu a has a las heces el ama - go caliz de Babilonia. La pálida mue e, que pone su a ogan e pie en el sun uo- [5] so palacio de los Keyes con lá misma li be ad que én la humilde choza de los pas o es, ha co ado con su sang ien a guadaña la ida mas in e esan e; y p e- ciosa. Ma a JosÉ A AMALIA de Sajo- nia, Reina Ca ólica de las Españas, ha. e minado la b e e ca e a de su mo a- lidad. ¿Inc epa é a la mue e con ému- la oz, y acciones desmedidas su obs i- nada eme idad, y a e ido enca niza: mien o” Asi lo ha ia un o ado p o áno, auxiliado de la Mi ologia, y de una elo- cuencia poé ica, y gen il. Des inados hoy mis labios a se ó ganos del Espí i u San-. ó, nila ie a A opos, ni alguña o a de las Pa cas , se á acusada de egicidio, El A bi o Sup emo de los se és, á cuya olun ad y señalamien o es á “suje o el núme o de nues os dias, desa ó el es e- cho nudo, o mado po su mano omni- po en e, y c eado a, y ha escondido el espi i u de nues a áugus a Reina en el abismo de la e e nidad. La España do- [6] lo ida, cubie a de lu o, y anegada en ie no llan o, gime al pie de los sac o- san os al a es, y le paga, humillada so- b e el pol o de la ie a, el jus o ibu o de sus su agios, y alabanzas, No se án es as consag adas á la ini- quidad, y al c imen po las idículas ic- ciones de un in ame adulado . El elogio de nues a i uosa ÁMALTA no necesi a de en usiasmo, de imágenes encendidas, ni de hipé boles colosales. ¡ Feliz el o a- do , que no iene iesgo de p o ana con: a e idas ase ciones la sag ada cá ed a de la e dad ! Elógiense con ellas á las Semi amis, Jezabeles, Eudoxias, A iad- nes, y Cleopa as. O éezcase á su ing a a memo ia el u o il de la lisonja, de la imaginacion, y de la men i a. Los es- pañoles segui emos el mandamien o de Dios; y sin de ama sob e sus espe a- bles cenizas, unas lo es ma chi adas con el pes i e o alien o de la bajeza, ni mez- cla las ilusiones de la yida con los is- [7] es despojos de la mue e, o ece emos 4 nues a amada Reina el u o p ecioso de sus manos: Da e ei de uc u manuum sua um. Publica emos sus i udes; pe o desnudas de oda exage acion, y con el ca ac e de sencillez dema cado en sus ob as: Lauden eam in po is ope a ejus. No o ma an su elogio aquellas ac- ciones uidosas, que deslumb an los ojos de los mo ales, mien as que Dios las examina y las ep ueba, ni aquellas a- nas es e io idades, que desapa ecen como el humo. Los g anos de incienso, que han de quema se en hono de AMaL a, se án omados de encima de los al a es. El e- mo san o de Dios, es e o igen ecundo de aguas i as, que sal an a la ida e e - na, se a la única ma e ia de sus alaban- zas, de nues a g a i ud, y de nues o consuelo: Muhe imens Dominum, ipsa laudabi u . El Espí i u Consolado la en- iquece con es e don del cielo, y le se- ñala con él odos los pasos de su ida, [8] P incipio dichoso de bendicion y g acia, p epa a su alma, y san i ica sus accio- nes pa a los al os ines de la di ina P o- idencia. P epa acion de alma, y san i- icacion de ob as: he aqui, en sen encia del Eclesiás ico , los elices esul ados del emo san o de Dios, que ha o mado el i uoso ca ac e de nues a Se enisima Di un a: Mule imens Dominum, psa laudabi u . Pe dóname ¡06 Somb a Real! si no acie an mis balbucien es labios á- p o- nuncia el jus o elogio de un alma g an- de. Mi conocida insu iciencia acude al Sobe ano Pad e de las luces, pa a que dé á mis palab as e udicion, y ue za po la e icaz mediacion de la San ísima Vi - gen, á quien a ec uosa, y de o amen e saludemos. AVE MARIA. [97 ST A PRIMERA PARTE. á Dónde halla emos la e dade a sabi- du ía, pa aque sea nues a iel compa- ñe a, y abaje con noso os una dicho- sa inmo alidad? Sapien ia e o ¿ubi i- en u ? El homb e no conoce su alo , ni se halla en la ie a.de los que i en en delicias. El abismo dice, no la en- go: y el ma esponde, no es a conmi- go. Las a es del cielo no la conocen; y solo la ama de su nomb e ha llegado á los oidos de la pe dicion y de la mue - e. Inú ilmen e la buscamos en el Li- céo, en el Pó ico y en la Academia, ea- os anos, donde en e pocas e dades se enseña on, y de endie on mil e o es. Los alsos polí icos, y p esumidos sabios 2 [16] ace cándola al p ecipicio, la a icionasen en la au o a de sus dias á la concupis- cencia de la ca ne, a la concupiscencia de los ojos, y a la sobe bia de la ida. ¡Y con cuán o gozo no la ió c ece en edad , en el san o emo de Dios, y en la sabidu ia de los cielos ! | Desde los p ime os años de su azon pac ó con sus ojos no ab i los a obje os seduc o es, y se impuso la in iolable ley de ap ende solo á Jesuc is o C uci ica- do, y de pone oda su espe anza en el u o sob eabundan e de la C uz, que llaman los impios escandalo y necedad. No ¡ó anos y pelig osos conocimien os de la ie a / Voso os no llamás eis las a enciones de la piadosa Ama ia. En el mages uoso silencio de un monas e io, donde, callando el uidoso mu mullo de las pasiones, solo esuena la sono a y pe- ne an e oz de Dios, comp endió ues- as inú iles aciedades , y el mo al e- neno, que escondeis bajo la supe icie [Y7]+ encan ado a de la amenidad y de las lo- . es. ¡Alli.conoció aquel sis ema descon- ce ado,, y also, .que p e ende des i- gu a las e dades mas au o izadas , y uni la luz, con las inieblas, 4 Dios con el. mundo, y Y Jesuc is o con Belial. Allí descub ió al ie o d agon de sie e ca- bezas, que con el agua pes ilen e de su boca, in en ó su oca a la muge . p odi- giosa del Apocalipsis, la San a Esposa del Co de o. Alli en endió la pe eccion de la sabidu ia en el p eciso ,. y ú il co-' nocimien o de Dios, y a ó se iamen e de ele a se sob e odo lo. g ose o pa a busca la e dad, pa a segui la, y pa a. goza la sin disipacion. ¡ P egún esele en su ie na edad a doce años, sob e la incomp ehensible na- u aleza, y e dade o ca ac e del Dios que ado a. ; Qué eología an. sublime / Pe o Ama a la desen uel e con in eli- gencia, y o ma-con asomb o la pin u a mas exac a, y i a de las di inas pe - 3 [ 18 ] | ecciones. Si se le examina sob e la ne- cesidad , y o igen del: cul o eligioso, apela con acie o a la ine able g andeza de un Sup emo Se , y 4 la bajeza: de sus c ia u as; á la al eza de sus bene - cios, y á la p o undidad de nues a g a- i ud ; 4 su absolu a sobe ana indepen- dencia, y 4 nues as necesidades , é 1n- dispensable sujecion. - | ¿Quie e sabe se la ce eza de su e, la segu idad de su espe anza, y el i me apoyo de sus dias sob e la ie a? Lle- naos de con usion ¡apos a as mise ables! Ella sabe acudi al sólido: undamen o de una e elacion di ina, p opues a, y esplicada po el ó gano del Espi i u San- « o, y columna inmo il de la e dad, la San a Iglesia de los Após oles, y núme- a uno po uno los mo i os. incon es a- bles de su'c eencia, y del humilde sa- c i icio de su azon. Ella sube has a el «o igen del mundo, «y sabe halla la e omana po una cadena no in e umpl- | [19] da de gene aciones en el in imo enlace! de sus augus os, mis e ios, en «su an i- guedad ene áble, y en la umdad cons- an e de sus: p incipios. El: cielo, «pa e- ce, quese ab e sob e su ie na cabeza pa a ilumina la, y: en iquece la. - Ni los escándalos de la impiedad, que uela de p o incia en p o incia, y de eino en eino, o eciendo en copa de o o el mo al ino de su in ame p os i- ucion ; ni el uido o midable de las a - mas de un ambicioso, que hace embla a: oda la Eu opa, onchando: ce os, despedazando co onas, y usu pando o= nos; ni los alsos elemen os de una po: lí ica impla, y co osi a, que se p opa- ga como el cance has a con amina el san ua io de las-leyes, y de los palacios, pudie on de ene en el espí i u de ÁMa- LIA los ápidos p og esos de sus conoci-, mien os eligiosos. Lejos de pa aliza los, una igo osa eaccion de su piedad ,, los, aumen a, y los pe ecciona. Como agui- [20] la gene osa emon a el uelo sob e-las: nubes, pa a mi a de: ce ca al Sol: de Jus icia Jesuc is o. ¡Ah! ¡Qué ag a- ciados son los p ime os pasos de es a h1- ja del P íncipe ! ; Qué sabios los p ime- os. mo imien os de su alma” ¿Y «po qué habia de al a le la he mosa pleni- ud de una sabidu ia celes ial, y di ina, espe ando 4 su Dios, y emiendo sus ado ables juicios? Pe o. eamos sus u- os. Pleni udo sapien ia es ime e Deum, e pleni udo á uc ibus ill us. Aquel Seño de e e na mise ico dia, que la condujo á la soledad pa a ilumi- na la, le habla al co azon pa a que lo ado e, y le si a. Mo i os pode osos de jus icia, de g a i ud, y de in e es espi i- ual esci an la piedad de Ama a á a- o de su C iado , de su Bienhecho , y de su Juez, ¿Se a pe ezosa en el cul o, ia en su de ocion, ibia en sus o acio- nes, y dis aida en los ac os eligiosos? ¿Pod á malog a el u o necesa io de su [21] e, de su ilus acion, y' de ún: emo sa- ludable? ¿Vence a las á duas di icul a- des de un p incipio in e io de laqueza, y de mil causas es e io es, que han de conspi a coñ a su i ud? Acudid, Dios mio, con ues os auxilios celes iales, AMALIA a á sali de su e i o, y á es- pi a el ai e in icionado de un mundo co ompido, disipado de los bienes del espi i u. ÁMALIA a á sepa a se de la compañia de los jus os, y á i i en e co esanos. AMALIA a á deja la oscu i- dad de la ida soli a ia , y á ca ga so- b e sí el pesado yugo: del ma imonio. Va á muda de clima , de idioma, y de cos umb es , y.4 acompaña al eligioso, y pacien e FERNANDO sob e el ono de las Españas. España, sí, la a o unada España se á el ea o de sus comba es, y de sus ic o ias, si la p o ege el Seño como:a Raquel y Lia, pa a edi ica la casa da Is ael, pa a os en a Sus i u- des en Eph a a, y la celeb idad de su 993 nomb e en e U si exemplum i u is in Eph a a, e habe celeb e nomen im Be hlehen. p-OLGÍON | + La dulce mages ad de su: he moso os o, la modes a g a edad de sus mi- adas, la sabia ci cunspeccion de. sus palab as el ai e emplado de sus accio- nes, y la hones a mode acion de sus es- idos, inspi a on a los Españoles la jus a idea desu cando , de sus sen imien os eligiosos, de su p o unda bumildad, y de odas sus i udes. Ilus ada con las al as e dades de la eligion, y he ede a: del piadoso espí i u de los Fede icos, de los Augus os, y Maximilianos, no po- d án malog a se nues as alhagueñas es- pe anzas. La augus a sang e de o a Amalia, dignísima Esposa del inmo al Ca los Te ce o, Abuela de nues o ama- do Rey, y glo ia del ono Español, co e po sus Venas, y se cumpli án nues- os en u osos p esagios: De semne Áa- on eni , non decipie nos. Ha a pública [ 23: una piedad sólida; edi laln esly con= dena á aquella piedad 'es e io , y alsa; que ado a á Dios en Je usalen, despues. de habe inclinado las odillas al bece - o de o o en Be hel y Dan. No end a que desea el Palacio de nues os Reyes las he óicas i udes de las Ingundas, de las Isabeles, y Be enguelas: non de- cipie NOS. ¡Con cuan a gene osidad se desp e h de de la g andeza de su ele ada condi- cion, pa a o ece al Rey de los Reyes el sac i icio de un co azon inocen e, ja- mas co ompido po la adulacion, ni dis aido po los encan os que la odean! A los pies sac osan os del Co de o p o- es a su pequeñez , y unida al pol o de la ie a le inde una Co ona, que solo ap e- cia como dadi a de su mano bienhecho- a. Allí con empla unas e dades e e - nas, que la con unden al mismo iempo que la animan. All habla a su Dios con Aibe ad de hija, € implo a la mise ico - [24] dia, y-la salud. Allí epasa sus dias en el dolo , y en la ama gu a, y. medi a uc uosamen e los años de la e e nidad, Alú liquida su co azon en ie nas lag i- mas, y pide po las necesidades, de su pueblo, y po el eliz desenqueño de unos hijos ilusos , y es a iados. ¡Debe emos a los a dien es uegos de es a nue a Es- he la mue e del pé ido, y e ol oso Aman, la ida del inocen e Ma doqueo, y la salud de la nacion? ¡Ah/ Los juicios de Dios.son un abismo impene able, ¡Con cuan a de ocion:se p esen a en los ac os eligiosos a ibu a sus endi- dos homenages al Dios de la Mages ad, y a. edi ica a sus asallos? Noso os la imos en el san o emplo ce cada de o- dos los ado nos de la modes ia c is ia- na, y poseido su co azon de aquel (n i- mo espe o debido a la Casa del Seño , al Pa aiso de la ie a, y a la san idad de sus mis e ios, y sag adas ce emonias, Noso os la imos en el ie nisimo ac o [257 de ádo a ál- Dios del amo ; lle ado en: iun o po las calles de es e pueblo. La. piedad de Da id á'p esencia del A ca : san a de la Alianza, no es compa able - con la. que imos en Ama a. La mo- des ia de sus ojos, la g a e compos u a de. su semblan e, la ac i ud humilde de su cabeza, la e e en e pos u a de sus manos, y la humillacion p o unda de su cue po, señalaban con el dedo un espí- i u embelesado en las g andezas de Dios, - y en el dulce amo de sus mis e ios ado- ables. C eiamos e á una Te esa ue a de s1, es asiada con las dulzu as del amo . di ino ; 0 mas bien, a un Angel del cielo con emplando en deliciosa paz la incom- p ebensible he mosu a de su Dios. Oi- mos en onces magní icos, y jus os elo- glos de su piedad; y imos de ama se abundan es lag imas, a ancadas sin li- be ad po un espec áculo an edi ican e y ie no. Ácaso uni ia á la de o a medi- acion de un mis e io de pana , y de [32 1 do su ag adecida oz, y con idando á odos los pueblos ¡a a con a les los p o» digiosos iun os de la g acia: Ven e, au- di e , e na abo omnes, que ime is Deum, quan a eci an mae mea . Si se han cong egado las dispe sio- nes de Is ael; si se han epa ado los emplos y los al a es; si se han es i uido a la Iglesia sus bienes, y sus de echos; sl se han es ablecido la hos ia, y el sac i- icio ; si la glo ia del Libano se ha uni- do admi ablemen e a la he mosu a del Ca melo y de Sa on; y si. se han p o- mo ido el o na o del San ua io, los es a- blecimien os eligiosos, el cul o de Dios, y la ene acion de los San os, ha enido mucha pa e la piedad de Ama a. Vo- so os sois es igos de su ie na de ocion 4 la Sobe ana Empe a iz de los Cielos en su sag ada imagen de los Reyes, y del iquisimo, y b illan e ado no, que le p esen ó su piedad, y Real muni i- cencia en es imonio de su e, Su memo- [33] ia, como la de Josias, end á la dulzu< a de la música, y el sua e olo : de los a omas, y pasa a a la pos e idad con el hono de las Ma ildes, de las Elenas, de las Clo ildes, y So ias. Las mas e- mo as gene aciones admi a án su eli- glon, y piadosos conocimien os, y ha- bla an con en usiasmo de aquel emo ilial, y saludable, que san i icó las ob as de su ida. SEGUNDA PARTE. E. la san i icacion de nues as ob as la jus icia misma de odas ellas, a e- gladas 4 la e e na ley po el san o emo de Dios: Qui imen Dommnum cus odiun manda a 1lius. A-impulsos de es e don p ecioso eje ce el alma jus a las acciones de i ud, auxiliada de la g acia, asi como el alma disipada, y sin emo , los ac os de iniquidad, á impulso de las pa- siones. La muge ue e de los P o e - 5 | [51] bios, o mada po el emo del Seño , p incipio, medio, y in de odas sus em- p esas, y ado nada de las i udes de su calidad y sexo, como de o as an as jo- yas de p ecio ines imable, es un enó- meno singula , y a o, que solo puedé eni de las úl imas egiones de la: ie - a: P ocul, e de ul imis inibus p ae um ejus. ¿Se a AMALIA es a muge po en o- sa dibujada po Salomon? Hablen sus i udes, y aquellos asgos luminosos de c is iano he oismo, que le adqui ie on el ap ecio de Dios, la con ianza de su au- gus o Esposo, y el amo de sus asallos, Mas ¡qué posicion an c í ica, y pe- lig osa la de es a ilus e Jo en ? Ce ca- da como Is ael, de enemigos moles os, y enca nizados, iene que ensaya se con iolen os choques en el di icil a e de pe- lea , y de ence . Despues de esis i a una ley in e io de pecado, que nos a - as a al deso den, ha de ba alla con su misma ele acion, y con odos los en- [35] can os , que odean el ono de los Re- yes, La pe eg ina al eza de la dignidad Real; el b illan e apa a o, que la acom- paña ; una au o idad independien e, que es iende su pode á odas las pe sonas, y luga es; una sujecion uni e sal, po eligion, y po conciencia de odas las clases, y condiciones; y el espí i u il de la lisonja, que.sabe aplaudi los i- cios, y di iniza el c imen,-.son o os an os escollos de la i ud de los P ín- clipes. ; Qué acil es el desen ollo de la sobe bia, y que alze su o gullosa cabe- za con a los de echos de Dios/ ¡Qué acilá es a ecunda , y an igua mad e de desó denes, p ecipi a el alma, como 4 Luzbel, en el abismo Mas ¡ 6 p odigio de la g acia / Ma a Jose a AmMaA a lo ence odo , ins uida en la escuela del emo san o, y a mada con el ue e es- cudo de una e, que des uye ejé ci os, apaga incendios, y pos a leones en u- ecidos. Ella comp ende los es agos las= [36 ] imosos de la sobe bia, y sabe .desp e- cia el ai e ano, que sos iene la omino- sa ida de es a bes ia e oz. La e ce a pa e de las es ellas caida de los cielos; la especie humiana a ojada del pa aiso, y a as ando la pesada cadena de una escla i ud sin iempo; la o una y glo- ia de los impe ios disipados con un so- plo del Omnipo en e ; y cuan o iene'el mundo de g ande, y encan ado , edu- cido á un sueño, que pasa, á un humo, que se emon a y deshace, y á una lige- a somb a, que desapa ece ; e dades ue on de la sublime iloso ia de la eli= gion, que asegu a on el co azon de Ama- LIA con a los a aques de la anidad: $7 iloso emu de e enis , si cogi emus , quod p aesen ia omnia somium , eb umb ae sun . A la b illan e luz de es a mo al pu- a del E angelio, se ab ie on los p o un- dos cimien os de su humildad. Es a i - ud di ina, a iculo p ime o de la doc- ina de Jesuc is o, y base undamen al [37.1 de la pe eccion e angélica, en esp esioh de S. Cip iano; ecomendada po Dios en las San as Esc i u as con odo géne= o de bendiciones: enseñada, y p ac i- cada po el di ino Sal ado desde su na- cimien o has a el úl imo ins an e de su admi able ida; y cul i ada con en u- siasmo po los Após oles, y seguido es de la C uz, ue cie amen e el hon oso dis in i o de nues a augus a Re a. E a p eciso pa a consegui la mo i ica el amo p opio, es ae del co azon es a. alz in icionada de es a ios y desó de- nes, y educi á escomb os la ciudad in- quie a de Babilonia, que en sen encia del P. S. Agus in, se ele a con eme a ia al. i ez has a desp ecia al mismo Dios. E a necesa io examina se á sl misma con de encion; y ce ando los ojos al p es igio de una apa an e g andeza, o - ma se con desin e es la e dade a idea de nues as mise ias, hd AMALIA se con empla con el auxilio 38 de la e, y solo hallacen su ma e ia, y en su espi i u mo i os pode osos de hu- millacion. Po admi able que sea el es- quisi o mecanismo de su: cue po, des- cub e en él una eunion incons an e de elemen os, que mu uamen e chocan y. se des uyen; un pol o insubsis en e , que se disipa con el ien o, y una lo pasa- ge a, que nace po la mañana, al. me- dio dia se ma chi a, y á la a de se se- ca. Un espí i u desni elado, lleno de os- cu idad , de ince idumb e, de cona os iolen os , y de con adiciones mons uo- sas, la obliga á conside a se en e el b i= llo seduc o de la pú pu a, y de la: co- ona, in eliz descendien e del p ime o de los homb es, pa icipan e como los demas de sus debilidades € in o unios. ¡O ie a, y ceniza desp eciable ? ¿Po qué no has de aba i e?: ¿Po qué has de glo ia e de u pequeñez, de u 1ns- abilidad , y de us laquezas? ¿Po qué no has de humilla e, si alzando la más- [ 30 ] ca a, que alsamen e e he mosea, e es en el ondo co upcion, y pod edumb e? Impo a poco que la espe iencia, y el in imo sen ido le: hagan conoce sus bellos do es de na u aleza, y g acia, y p esen en á sus ojos un en endimien o despejado, una memo ia p odigiosa, una olun ad ec i icada po la educacion, y la cos umb e, una imaginacion in lama- da, y c eado a, unos conocimien os só- lidos, y a iados, una con e sacion 1ns- uc i a, y amena ,'una admi able aci- lidad pa a el e so, y una des eza sin- gula ísima en maneja con a monía, y copia el idioma español. Lejos de .en a= nece se, se econ iene á si misma, y se p egun a con el Apos ol : ¿Qué ienes, alma mia, que no liayas ecibido de u Dios? Y si has ecibido cuan o ienes ¿pod ás glo ia e de lo ageno? Asi des- anece AMALIA el pes ilen e humo de la anidad, que o dina iamen e sube al o- no de los Reyes. [40] Cuando el mundo pone á su is a el b illan e apa a o de la dignidad Real; cuando la ce ca una mul i ud de. ieles se ido es, p on os 4 complace la, y a ejecu a sus-mas le es insinuaciones con la elocidad del elampago; cuando apa- ece con odos los ado nos de la Mages- ad pa a ecibi los jus os homenages de unos asallos, que la espe an , y ado- an; y cuando un pueblo encan ado de sus i udes la aclama, la celeb a, y la bendice, en onces es cuando la humilde AMALIA se acue da de su mo alidad, y se con unde. Aba ida en el.-abismo de su nada, o dena 4 Dios el hono , Jos 1n- ciensos, el endimien o, y la glo ia que ecibe, y le o ece con e e en e sumli- sion el modes o sac i icio de la iolencia que padece. Yo mismo espe imen é con edi icacion, y e nu a de mi alma, el po- de oso es ue zo de su b azo pa a impedi la debida inclinacion de mi odilla, ma- log ando con su enaz, y humilde esis- [41] encia mis ieles deseos de besa su Real mano. ¿Y quién de los Sace do es no ue hon ado con iguales demos aciones de su humildad, y espe uosa de e encia? P ecisada á deja se e con oda la pom- pa, y magni icencia: del ce emonial de Co e, jamas en egó su co azon á es as apa en es glo ias de la ie a: Rica, co- mo si nada poseye a, y usando de la g andeza del mundo, como si no la'usa- a, podia asegu a a Dios con la humil- de Es he : Tu'scis, Domine; necessi a em mea, e quod abomine signum supe biae, e glo nae meae, quod es supe a meum in die os en a ionis meae. Qué mode acionen la calidad de sus enidos Qué hones idad en la: i- gu a de sus hageo! ! + Qué deco o en. la colocacion de sus adi abs / AMALIA no mues a la o gullosa anidad de las hi- jas de Is ael. Enseñada po el Apos ol; os en a con la decencia de su al a ge a - quía el bello ejemplo de ás es e lo c is- [48] luciona io. Habia de eme ::: ; O noche empes uosa del doce de Junio de mil ochocien os ein e y es? ¡ Nunca hu- bie as exis ido, mi e con a as en el nú- me o de las noches? A u melancólica somb a se in en aba::: La leal ad se ho - o iza , y debe enmudece . ¿Y que hace Amani a? ¿Qué sien e? ¿Qué desea? Pa- dece con humilde esignacion : sos iene con su piedad la g ande alma de su dul- ce Esposo, y espe a cons an e el iel cum- plimien o de las p omesas de aquel Dios que nunca desampa a al jus o inicua- men e endido, bajando con el a la pa- o osa oscu idad de las p isiones, has a da le posesion de su co ona, y de una au- o idad sobe ana sob e sus injus os de- -p eso es: ln inculis non de eligui ¿llum -donec a e el ¿li scep um egn , eb po en- iam ad e sus eos, qui cum dep imeban . He aqui la época mas amosa de las i udes, y de los iun os de nues a Se- emísima Di un a. Con encida de las i- [49] cisi udes del mundo, y de la incons an-' cia de su glo ia, nada es aña de cuan= o a aca la e ime a exis encia de los hi- jos de Adan desde:sus p ime as lág imas has a su úl imo suspi o. Ella sabe, que en el desie o de la A abia se p epa aná los descendien es de Jacob pe secuciones, asechanzas, y «ba allas sang ien as: que el eino de los cielos padece iolencia, y que solo han de posee lo los que la su- ie en: que micamen e ha de co ona se el que pelea e con es ue zo: que lo que es en es a ida una ibulacion momen= anea, y lige a, p oduce en noso os de una mane a pe eg ina un peso e e no de glo ia : que no son compa ables los a- bajos de es e siglo con el gozo enide o, que se nos p epa a; y que el Seño o e- ce su caliz de ama gu a, y epa e las aspe ezas de su c uz pa a p oba nues- a e, nues a paciencia, y nues o amo . Es as e dades sac osan as la o a- lecen: y sin cae en una es oica y necia [501 insensibilidad , la anquilizan y consue- lan. ¡Veisáá una esca pada oca en medio de las aguas, ce cada de olas emb a e- cidas, acome ida con 1mpe u abioso, cubie a á eces de blancas, y u iosas espumas, y que inmo il a an ie os a a- ques, uel e á os en a su mages uosa cabeza, desa iandolas sin emo ? Asi Ama a en un abismo de penas, comba- ida impe uosamen e de ama gas ibu- laciones, y anegada en e las olas de una bo asca la mas desecha, mues a impá- ida su in lexible cuello, y desa ía con i meza a odos los ho o es de la em- pes ad, Unida á- su C iado po la e, po la espe anza, y po el emo san o de hija, ¿quién la podía sepa a de la ca idad de Dios? ¿Ácaso los abajos, la angus ia, el pelig o, la pe secucion, ó el cuchillo? Vi o mo i icada odo el dia, decia con el Apos ol, y es imada como o eja de sac i icio; pe o es uy segu a, que ni la ida, ni la mue e, mi lo p e- [51] sen e, ni lo u u o, nilo al o, ni lo p o- uudo, ni c ia u a alguna pod á sepa a - me de la: ca idad de Jesuc is o. Dueña de si misma, o ece a su au- gus o Esposo odos.los consuelos que le inspi an su ie no amo , su he óica con- o midad , y sus piadosas e lexiones. Asezu ada en la e luminosa de un Dios, que mo i ica y da la ida; que nos con- duce has a las pue as del abismo, y nos apa a de ellas con mise ico dia, con em- pla la calamidad: como una co eccion amo osa de los cielos, y jamas ab e sus labios con a sus iolen os op eso es, Ella se juzga culpable delan e de Dios, y le pide con el P o e a Jonas se a ojada á las aguas pa a se ena la o men a. Ella se c ee delincuen e, y uega como Da id, que solo caiga sob e sus espaldas odo el igo de Los azo es: Ve a u , obsec o, ma- nus ua con a me. En age humilde de dolo y de is- eza se ocul a en el silencio de su e i o; 159 oso as la is eis con ecuencia ¡ ieles Cama is as / y pos ada con el espe o de la i uosa Es he , implo a «sob e su amado Esposo, y sob e odo:su pueblo, la piedad y benigna clemencia del Dios de los a ligidos.. Pecado hemos con a Vos, le dice, y nos habeis en egado al u o de nues os enemigos. No con en- os con op imi nos en la mas du a escla- i ud , quie en as o na ues as an i- guas p omesas, des ui ues a he edad, ce a la boca de los que os alaban, y apaga de una ez la glo ia de ues o al a , y de ues o san o emplo. No deis, Seño , ues o ce o á los que no deben empuña lo, pa a que no se bu len de nues a pe dicion. To nad con a ellos la pe e sidad de sus designios, y desba a- ad las maniob as del que ha empezado po noso os su c ueldad. Áco daos de nues a des en u a, y mos aos p opi- cio en es e ama go iempo de ibula- cion: Memen o, Domine, e os ende e no- “1:58 - bis in empo e « ibula ionis nos ae..**. Sus e o osos clamo es son oidos, y se onchan las cadenas : cesa la o men- a: se disipan las nubes; y apa ece un dia cla o, he moso , y consolado . AMA- ILTA ag adecida se o ece á Dios en sa- c i icio.de alabanza , y publica la glo ia de su ado able Nomb e con mas e nu a que Moises, anegado.Fa aon y su eje - ci o; con más pu eza que Debo a, mue - o el a ogan e Sisá a, y con mas de o- cion que Judi h, pos ado Holo e nes, y libe ada Be hulia. Asi llenó los amo- osos designios de la P o idencia; asi cumplió las es echas obligaciones de:su al a dignidad ; y asi mani es ó el i uo- so ca ac e de su p eciosa ida , auxilia- da siemp e del san o emo de Dios. El p epa ó su inocen e alma con la piedad, y con la ciencia del cielo; san i icó sus ob as con la humildad, con la mise i- co dia y la paciencia, y la hizo ac eedo- a 4 nues o amo , a nues o espe o, y [54] alabanzas: Mule imens Dominum , ip- sa laudabi u . | Acé ca e ya ¡ó mue e des uc o a?! y p epa a u desca nado b azo pa a des- ca ga sob e Ama a el golpe a al. Ella no e eme, po que e conoce, y po que ha llenado muchos años en sus co os dias. Le qui a ás una ida is e y pe e- cede a, mas no la despoja as de una i- da inamisible, y deliciosa. AMALIA i i- á siemp e con los Españoles, y con su Dios. Los Españoles ap ecia án sus i - udes, y edi ican es ejemplos, y Dios la hab a ecompensado con una glo ia e e - na. S : yo c eo piadosamen e, que ha- biendo peleado con es ue zo, se le ha- b a concedido una co ona de hono que b illa á pa a siemp e sob e su cabeza, y que se hab án cumplido las g andes p o- mesas de los que emen a Dios, y ma - chan po el camino de su san a ley. Pe- o si aun no ha llegado es e eliz mo- men o; si aun po una ley de o zosa es- [55] piacion se le de iene la mo ada en u o- sa de los San os, haced Vos ¡ó Rey E e no de la Glo ia / que no se le e a - de. Conducidla al seno de ues as ine- ables mise ico dias. Rasgad el elo, que le impide e el ondo b illan e del San- ua io, pa a que i a en una luz pe pé- ua. Admi id nues as lag imas, y las e ien es p eces, que han esonado en es e san o emplo. Mué aos esa sag ada Víc ima, que acaba de inmola se, y la ado able Sang e del Co de o, que se ha ociado sob e AMALIA, en sa is accion 4 ues a e e na Jus icia. Recibid nues os o os con amo , y escuchad benigna- men e los a dien es uegos de los an i- guos Naza enos de Se illa, pa a que el alma de nues a Di un a Re a DoÑa Ma a Jose a AMALIA DE SAJONIA des- canse en san a paz po e e nidad de e e - nidades. ÁMEN. DEE ES EP A A e A e E z 0 | E E A i aoiosid PS 91:07 boond ¿2o ase. sol sb e ¡eddie solomomenp e | moii ala a ol lob a asi id obuol: las obiquniisd. -quog sob sanos i on pisisq, oba0s > es oy! cesmi gsi esuizoni bisinbidipa s: AAN and EE emi . A sp ombmo) o > TONES Ya deioba Ah lso 119 ¿431410 4, 9udog obsldo ¿ones ua bidipo ba ¿s ones (iemigio 11230 «suginod «bedon9gasqps some: 109: 2o ow. «¡asdeol sb sogona as usibas 2ol s age O lli odial incin ase s0e8> ii hs < ageol a WE ea e : nm. 19 IENE + E an ema se sabe esdbebia 6 2 E “ y mo. b a leg de .. Me a 3 EN (3