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La influencia de la presencia militar brasileña en Corrientes durante la guerra de la Triple Alianza

Caño Ortigosa, José Luis; Ramírez Braschi, Dardo

Abstract

La guerra de de la Triple Alianza provocó cambios en la política interna de cada uno de los países beligerantes. Argentina especialmente, ya que el territorio de la provincia de Corrientes se convirtió en el primer escenario de batalla. Por esa razón, los ejércitos aliados se instalaron en territorio correntino, adquiriendo especial relevancia las fuerzas brasileñas, que pronto se constituyeron como un factor clave para el ejercicio del poder en aquella provincia.

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Anuario de Estudios Americanos, 70, 1 Sevilla (España), enero-junio, 2013, 249-271 ISSN: 0210-5810. DOI: 10.3989/aeamer.2013.1.09 La influencia de la presencia militar brasileña en Corrientes durante la guerra de la Triple Alianza/ The influence of brazilian military presence in the region of Corrientes during the paraguayan war Dardo Ramírez Braschi y José Luis Caño Ortigosa Universidad Nacional del Nordeste, Argentina y Universidad de Sevilla, España La guerra de de la Triple Alianza provocó cambios en la política interna de cada uno de los países beligerantes. Argentina especialmente, ya que el territorio de la provincia de Corrientes se convirtió en el primer escenario de batalla. Por esa razón, los ejércitos aliados se instalaron en territorio correntino, adquiriendo especial relevancia las fuerzas brasileñas, que pronto se constituyeron como un factor clave para el ejercicio del poder en aquella provincia. PALABRAS CLAVE: Triple Alianza; Corrientes; Brasil. The war of the Triple Alliance provoked changes in the internal politics of each of the warring nations. One of the greatest impacts was felt in Argentina, where the province of Corrientes became the first major site of battle. The various Allied armies, most notably the brazilian, established bases in Corrientes and these bases soon became key factors in influencing the domestic politics of the province. KEYWORDS: Paraguayan War; Corrientes; Brazil. 249 El análisis de las relaciones entre la república Argentina y el imperio de Brasil durante la guerra del Paraguay ha sido bien estudiado. No obstante, creemos, el rol que esas relaciones jugaron en el devenir de la política de la provincia de Corrientes durante aquel período de tiempo adolece de estudios que las esclarezcan. Aún más si lo que se pretende es analizar las influencias que ejerció en aquel lugar la presencia de los distintos ejércitos de cada país aliado, argentinos y brasileños esencialmente. De ahí la decisión de abordar el estudio de los efectos que tuvo la instalación de las tropas brasileñas en la provincia de Corrientes y, especialmente, en su ciudad capital. Para ello debe tenerse en cuenta que deben diferenciarse dos fases durante el conflicto, toda vez que al principio del mismo la coincidencia entre los intereses de los países aliados parecía clara, pero no así durante una segunda etapa en la que se manifestaron discordancias entre ellos. Así, concluida la guerra, las relaciones entre esos estados se deterioraron enormemente, hasta tal punto que no hubiera resultado extraño el inicio de hostilidades entre los vencedores. En ese marco de guerra, extendido desde los momentos previos al inicio de la contienda y hasta el término de la misma, es donde las circunstancias políticas de la provincia de Corrientes adquirieron dimensiones importantes, tanto para los intereses del gobierno de Buenos Aires como para el de Río de Janeiro. Corrientes, en pleno centro del teatro de conflicto, se convirtió en objeto de debates y de opiniones encontradas, entre aquellas que postulaban intereses brasileños y las que defendían posiciones argentinas. De todas ellas se ocupó puntualmente la prensa correntina, demostrando a un mismo tiempo la gravedad de la crisis y la repercusión que podían tener las decisiones que se tomaran para la sociedad y la política de la provincia. Aquel debate marcó la opinión pública de Corrientes durante todo el conflicto. Pero no sólo eso, sino que también, en sentido opuesto, los sucesos relevantes que acontecían en la provincia, al estar en pleno frente de batalla, afectaban directa o indirectamente en la política argentina, toda vez que podían condicionar el transcurso de la guerra. Sin duda, es en ese contexto en el que se entiende que pudieran confundirse los intereses provinciales con los nacionales y regionales, defendidos unos y otros por importantes actores que, además, fueron cambiando en la medida en que lo fue haciendo la propia guerra. DARDO RAMÍREZ BRASCHI Y JOSÉ LUIS CAÑO ORTIGOSA Anu. estud. am., 70, 1, enero-junio, 2013, 249-271. ISSN: 0210-5810. DOI: 10.3989/aeamer.2013.1.09 250 ¿Una alianza de intereses? La formación de los nuevos países que surgieron tras las guerras de Independencia en el territorio del antiguo virreinato español del Río de la Plata fue un proceso evolutivo, sujeto a fuertes conflictos y que duraría décadas. En este sentido, la fragmentación del virreinato después de 1810 generó espacios políticos y administrativos autónomos, que sólo más tarde se convertirían en soberanos. Fue así como se constituyeron, por ejemplo y para el caso que nos ocupa, los estados de Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia. Durante todo el siglo XIX se mantuvo entre ellos una demarcación limítrofe confusa y controvertida, que se complicó aún más con la política exterior adoptada por Brasil en aquellos años.1Y lo cierto es que la propia guerra de la Triple Alianza sirvió para precisar mucho mejor el mapa político de los actuales estados de la cuenca del Plata, fijando gran parte de sus fronteras territoriales.2 Precisamente, entre otras muchas razones de carácter político y económico, Argentina, Brasil y Uruguay constituyeron una alianza en 1864 para poder doblegar las pretensiones territoriales y de demarcación fronteriza que el presidente paraguayo Francisco Solano López había puesto sobre la mesa aprovechando que aún estaban pendientes de solución. De hecho, las desavenencias de López con el presidente Mitre y con el Empe - rador del Brasil habían ido en aumento, puesto que los intereses económicos paraguayos estaban fuertemente amenazados debido al encierro territorial que padecía, sin salida al océano, y que condicionaba las posibilidades de su comercio exterior. No obstante, y a pesar de esas desavenencias, conflictos fronterizos e intereses económicos encontrados, la firma del tratado de la Triple Alianza fue muy cuestionada en Argentina, desde el comienzo, por distintos sectores políticos. Un cuestionamiento que, asimismo, se prolongó durante todo el tiempo que duró la guerra.3El principal objeto de rechazo por los detractores del tratado era la alianza con Brasil, un país al que podía considerársele peligroso por sus evidentes diferencias con Argentina. Entre tales diferencias destacaban los distintos tipos de gobierno que tenían uno y otro, monárquico el primero y republicano el segundo, así como los importantes litigios territoriales que tenían pendientes, sobre todo el heredado de los 1 Rosa, 1985, 12-26, 139-144. 2 Brezzo y Figallo, 1999, 19-34. 3 Rosa, 1981, 132 y ss. LA INFLUENCIA DE LA PRESENCIA MILITAR BRASILEÑA EN CORRIENTES Anu. estud. am., 70, 1, enero-junio, 2013, 249-271. ISSN: 0210-5810. DOI: 10.3989/aeamer.2013.1.09 251 conflictos entre españoles y lusitanos durante los tiempos de la colonización y que no habían resuelto aún la línea de demarcación entre sus jurisdicciones.4 También es cierto que no todas las reacciones en Argentina fueron de rechazo al tratado, siendo éstas diversas en el interior. Lógicamente, estas opiniones variaban según vinieran de unas provincias u otras y de unos sectores sociales y políticos u otros. Desde luego, por razones obvias, no nos proponemos como objetivo mostrar aquí todas las diferencias de opiniones y reacciones que suscitó el tratado. Ni siquiera abordar todos aquellos planteamientos que se construyeron como argumentos en contra de la alianza con Brasil. Ahora bien, para nuestro trabajo sí parece necesario conocer algunas de las opiniones que se generaron durante la guerra del Paraguay en contra de la amistad con el imperio brasileño. Sirva como ejemplo, por su especial relevancia política e intelectual, la postura de Juan Bautista Alberdi quien, desde su residencia en Europa, mantuvo firme su oposición a la Triple Alianza.5En diversas cartas y artículos periodísticos dejó claramente fijada su opinión de que se trataba de una unión entre enemigos, donde reinaba la desconfianza mutua y donde cada uno buscaba a través del enfrentamiento exterior, en realidad, acabar con sus propios enemigos interiores. De esta forma, para Alberdi, el gobierno uruguayo no tenía más enemigo que el partido Blanco, Mitre a las provincias y Pedro II a los estados del Río Grande. En el caso de Brasil, además, según el estadista y escritor no era más que otra forma del poderoso vecino imperial para dar satisfacción a sus pretensiones expansionistas y de influencia en toda la región.6 Pero no sólo Alberdi, también contra Brasil se expresaron hombres de la política nacional argentina en otros lugares y por distintos motivos. Entre ellos el entrerriano Ricardo López Jordán, quien en cartas a Justo José de Urquiza tras la convocatoria a la guerra contra el Paraguay no dudaba en aseverar que no era éste el enemigo a derrotar, sino los brasileños y los porteños.7También el general Julio Vedia, jefe de las tropas argentinas en Paraguay en 1869, se expresaba en términos similares en cartas dirigidas al ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, Carlos Tejedor. En ellas decía textualmente que Brasil era odiado por todos y que su actuación no 4 Box, 1996, 30 y ss. 5 Alberdi y Benítez, 2006, 191 y ss. 6 Alberdi, 1988, 128 y 156. Flores G. de Zarza, 1976, 239 y ss. 7 Rosa, 1985, 224. DARDO RAMÍREZ BRASCHI Y JOSÉ LUIS CAÑO ORTIGOSA Anu. estud. am., 70, 1, enero-junio, 2013, 249-271. ISSN: 0210-5810. DOI: 10.3989/aeamer.2013.1.09 252 era más que «la política continuadora del Paraguay, y el Sr. Paranhos su fiel representante».8Sólo como último exponente del rechazo a la alianza con Brasil, y por la notabilidad de sus autores, haremos mención al intercambio epistolar que mantuvieron Bartolomé Mitre y Juan Carlos Gómez, en cuyas interminables y polémicas discusiones se manifestó clara y constantemente lo problemático e inconveniente que resultaba la alianza con el gigante vecino.9 Se evidencia así que importantes sectores de la sociedad argentina consideraban a los brasileños como un pueblo que podía ser tolerado como vecino, pero nunca abrazado como amigo.10 Por tanto, en condiciones como esas se hacía difícil consolidar una sincera y permanente alianza entre la república Argentina y el imperio del Brasil. De tal manera, es obvio que la alianza se gestó únicamente por una necesidad bélica y era previsible que una vez concluida la contienda los celos políticos e intereses encontrados situaran a los dos países en un clima de desconfianza mutua. De hecho, así comenzó a experimentarse desde unos meses antes de finalizar la guerra, lo que generó un estado de incertidumbre acerca de lo que pudiera ocurrir después.11 Para muchos en Argentina estaba claro que la de 1865 a 1870 no era más que una alianza efímera, y quizá contraproducente, de intereses. Vaivenes de la política correntina Una vez conocida la realidad descrita, la falta de comunión de muchos con la alianza argentino-brasileña, se hace necesario analizar el papel que la provincia de Corrientes desempeñaba dentro del juego de intereses. Y es que, por una parte, cualquier suceso de importancia que pudiera acaecer en esta provincia durante la guerra, la más importante de la contienda geo - estratégicamente, podía repercutir en el desarrollo del conflicto. Por otra, el interés brasileño estaba claramente enfocado en la contienda en la ribera derecha del Paraná, sin obtener utilidad alguna de una posible desviación de la atención hacia conflictos o temas locales correntinos. En cualquier 8 Archivo General de la Provincia de Corrientes (AGPC), Fondo Vedia Mitre, II, 175v y 200. Al finalizar la guerra la figura más relevante de la diplomacia brasileña fue José María da Silva Paranhos, quien tuvo a su cargo las principales negociaciones en los tratados que darían formalmente fin al conflicto contra el Paraguay. 9 Mitre y Gómez, 1940. 10 Whigham, 2011, 187. 11 Pomer, 1984, 221-223. LA INFLUENCIA DE LA PRESENCIA MILITAR BRASILEÑA EN CORRIENTES Anu. estud. am., 70, 1, enero-junio, 2013, 249-271. ISSN: 0210-5810. DOI: 10.3989/aeamer.2013.1.09 253 caso, lógicamente, también los brasileños debían estar pendientes de la evolución política correntina, por su recién adquirida relevancia geopolítica y por tratarse de una parte del campo de batalla, al inicio, y corredor de tropas y de abastecimiento cuando los combates se trasladaron a territorio paraguayo a partir de 1866.12 Así pues, hechos como las elecciones a gobernador provincial de 1865 se tornaban como un acontecimiento fundamental para la guerra. En ese momento, el marco político de la provincia estaba conformado por dos fuerzas bien diferenciadas: los liberales mitristas, que entonces gobernaban con Manuel Lagraña, y los federales urquicistas, que respondían a los intereses del caudillo entrerriano. Los primeros defendían la necesidad de mantener la alianza con Brasil, como única manera, o al menos la más segura, de derrotar al presidente paraguayo. En cambio, los segundos, desconfiaban abiertamente de Brasil.13 Las elecciones se llevaron a cabo siguiendo la reforma constitucional que se había aprobado en 1864, una vez expirado el mandato de Manuel Ignacio Lagraña. El Colegio Electoral convocado al efecto se reunió el día de Navidad de 1865, eligiendo gobernador al urquicista Evaristo López. Conocidas ya las posturas políticas de unos y otros, ni que decir tiene el sentido predominante que habían tomado las opiniones con respecto a la alianza. A ello se sumó la tragedia de la guerra, especialmente dura con la provincia correntina al ser el escenario de batallas y saqueos. Y, como es habitual en tiempos de muerte y carestía, llegaron las epidemias, como la de cólera del verano de 1867 que el ministro de Gobierno, Wenceslao Díaz Colodrero, describió como terrible y responsable de diezmar a la pro vincia.14 No extraña entonces que en una situación extrema como la que se estaba viviendo, a los pocos meses de la toma de posesión de López comenzaran las primeras manifestaciones de rechazo al nuevo gobierno: un incipiente movimiento de rebelión impulsado por el partido liberal para retomar el poder en la provincia que, no obstante, fue rápidamente sofocado. A partir de ese momento los liberales pasaron a ser una minoría insignificante.15 12 González, 2002; Domínguez, 1965; Traynor Balestra, 2003. 13 Mantilla, 1972, 245 y ss.; Ramírez Braschi, 2004, 128 y ss. 14 AGPC, Correspondencia Oficial, 224, f. 145; Ramírez Braschi, 1997, 37 y ss. 15 Archivo General de la Nación Argentina (AGN), Archivo Urquiza, Marzo - Mayo 1867, Carta de Pedro C. Reyna a Justo José de Urquiza, 22 de marzo de 1867. DARDO RAMÍREZ BRASCHI Y JOSÉ LUIS CAÑO ORTIGOSA Anu. estud. am., 70, 1, enero-junio, 2013, 249-271. ISSN: 0210-5810. DOI: 10.3989/aeamer.2013.1.09 254 Lo realmente importante de todos estos hechos es que en Corrientes se iniciaba una etapa de fuerte convulsión política e inestabilidad institucional que repercutía directamente en las fuerzas de los ejércitos aliados asentados en su territorio. Tanto es así que sediciosos locales compartían su lugar de acción con los ejércitos nacionales y con los extranjeros, como el brasileño, que se encontraban asentados en la provincia para la guerra contra Paraguay. De hecho, la presencia militar brasileña era muy marcada, tanto por el movimiento de tropas en el puerto de la ciudad capital, como por la instalación de campamentos y hospitales.16 La inestabilidad política e institucional del poder correntino y la presencia de un numeroso ejército brasileño en la ciudad, unido a la desconfianza que éste provocaba incluso antes de su llegada, provocó un rechazo generalizado hacia todo aquello que recordara al vecino imperial. Un rechazo a la alianza que, como ya vimos, se había ido gestando desde antes de iniciarse la guerra, y en el que jugó un papel preponderante como creador de opinión el periódico El Independiente. Esta publicación mantenía una clara línea editorial identificada con el paraguayismo correntino, que justificaba y enardecía con manifestaciones agresivas con Brasil. Ese discurso anti brasileño del rotativo caló fuertemente en el sector urquicista, y se radicalizó, incluso, durante 1865, antes y durante la ocupación paraguaya de Corrientes. A modo de ejemplo sirvan estas líneas que, en plena editorial del periódico, afirmaban poco antes de la invasión paraguaya: «Fijémonos en nuestro pasado que aún vive en lo que somos hoy, y pasemos la vista al porvenir que nos espera, y convendremos sin vacilar que el gobierno del Brasil es nuestro enemigo en común, y debemos unirnos, para defendernos de él, o combatir y exterminarlo si fuese necesario».17 Pero lo cierto es que el rechazo a Brasil, una vez que las consecuencias de la guerra ya expuestas hicieron su aparición, también se extendió entre aquellos que no pertenecían a las líneas urquicistas o se sentían pertenecientes a una cultura paraguayo-correntina. Efectivamente, tiempo después de la desaparición de El Independiente, por ejemplo, la hostilidad hacia los brasileños reapareció. Y lo hizo desde las líneas del periódico liberal La Esperanza, que empezó a oponerse a la permanencia de las tropas brasileñas en las inmediaciones de la ciudad de Corrientes. En parte, tal beligerancia provenía de la resistencia que muchos mostraban a la instala- 16 Whigham, 2011, 24-25. 17 AGPC, Hemeroteca, Periódico El Independiente, 16 de febrero de 1865. LA INFLUENCIA DE LA PRESENCIA MILITAR BRASILEÑA EN CORRIENTES Anu. estud. am., 70, 1, enero-junio, 2013, 249-271. ISSN: 0210-5810. DOI: 10.3989/aeamer.2013.1.09 255 ción de los hospitales militares brasileños, en los que muchos creían ver fuentes de riesgo de infección y epidemias.18 La presencia militar brasileña y la aprensión correntina El ejército brasileño instaló sus principales campamentos en las cercanías de la capital, en Laguna Brava y Tala Corá. Esos lugares facilitaban la presencia en la ciudad de los oficiales, que buscaban aliviar allí las privaciones de la campaña militar. Por otro lado, el puerto correntino se había convertido en el apostadero más importante de los buques aliados, que en su mayor parte eran también brasileños. Únicamente para hacerse una idea del movimiento naval en la ciudad durante la guerra mencionaremos que sólo en el año 1866 atracaron en el puerto fluvial un total de 1.017 buques, contando tanto los de carga como los de pasajeros.19 Es pues evidente que la ciudad bullía con la guerra, con el ir y venir de personas, tropas, mercancías y armas. Pero esta multitud y trasiego también causaba problemas, y no sólo de índole social, sino también jurídico. La presencia de numerosos destacamentos, mayoritariamente brasileños y argentinos, generaron incertidumbre respecto a la legislación que debía aplicarse en diversos aspectos. Puede entenderse mejor la situación si mencionamos que durante los primeros años de la guerra, por ejemplo, se diferenciaban en territorio correntino cuatro jurisdicciones distintas: la federal, la provincial, la militar argentina y la militar que aplicaban los ejércitos brasileños y uruguayos. Lógicamente, el conflicto de competencias se hacía más grave cuando el hecho sometido a leyes era protagonizado por soldados de las dis - tintas fuerzas aliadas. Ante esa realidad, las autoridades de la provincia reiteraron en varias ocasiones que no eran competentes en litigios que involucraran a soldados de los distintos ejércitos, y derivaban las causas a sus respectivos mandos militares. Pero, como exponente de las actuaciones que se producían en sentido contrario a esos intereses de las autoridades correntinas, puede citarse el caso en el que el comandante de las tropas brasileñas solicitó al gobierno correntino la aplicación de la normativa penal provincial para un caso de lesiones y heridas leves que un oficial argentino había 18 Ramírez Braschi, 2004, 77-86. 19 Rousseaux, 1987, capítulos VI y VII. DARDO RAMÍREZ BRASCHI Y JOSÉ LUIS CAÑO ORTIGOSA Anu. estud. am., 70, 1, enero-junio, 2013, 249-271. ISSN: 0210-5810. DOI: 10.3989/aeamer.2013.1.09 256 infringido a un soldado brasileño. Ese castigo solicitado en 1867 nunca llegó y José Hernández, fiscal del estado en ese momento y posteriormente autor de Martín Fierro, recomendó el traslado de la causa a las autoridades militares argentinas. Ello permitió que la provincia, tal cual era su deseo, quedara al margen.20 En cualquier caso, y a pesar de los problemas, los dos primeros años de la guerra evidenciaron la importancia estratégica que suponía el control y organización de la ciudad de Corrientes para el conflicto. Sobre todo, la buena gestión que debía hacerse de su puerto, vital para el apoyo logístico, y la planificación de los recursos sanitarios, como primer puesto sólido de la retaguardia aliada. Efectivamente, en la capital correntina se instalaron los principales hospitales de campaña, cada vez más grandes y numerosos debido a las demandas que generaron sangrientos combates como los de Curupaity, Tuyuty y Humaita. Tal circunstancia, lejos de ser vista positivamente por el conjunto de la población correntina, generó una profunda preocupación en los habitantes de la ciudad. El miedo a la propagación de epidemias entre los soldados y el posterior contagio a la población civil se extendió. Y no estaban equivocados en sus temores, pues no debe olvidarse que el cólera, y posteriormente la fiebre amarilla, hicieron su aparición como una consecuencia más de la guerra en los años 1867, 1868 y 1871.21 Pero el recelo no era sólo motivado por la aparición de enfermedades epidémicas, sino también por la constatación del hecho de que la ciudad, si bien podía atender a duras penas a los militares heridos y enfermos, no estaba preparada para afrontar una emergencia sanitaria que implicara a la población civil. Las autoridades correntinas, conscientes de ello, en orden a prevenir nuevos brotes víricos y con las informaciones recibidas de que también se padecían en otros puertos del Paraná, como el de Rosario, extremó las medidas protectoras. Así, se decidió declarar en cuarentena a todos los buques que llegasen desde el sur, y especialmente a los de bandera brasileña.22 Lo cierto es que los correntinos consideraban a los brasileños y sus instalaciones, por encima de los demás y sus hospitales incluidos, como sospechosos de generar epidemias. Los hospitales, por ejemplo, estaban 20 AGPC, Correspondencia Oficial, 223, f. 163. 21 Gómez, 1937; AGPC, Correspondencia oficial, 224, f. 145 y 228, f. 81v. 22 AGPC, Correspondencia Oficial, 223, f. 217. LA INFLUENCIA DE LA PRESENCIA MILITAR BRASILEÑA EN CORRIENTES Anu. estud. am., 70, 1, enero-junio, 2013, 249-271. ISSN: 0210-5810. DOI: 10.3989/aeamer.2013.1.09 257 frente a Brasil. De hecho, al final de guerra se pudo comprobar lo débil que resultaba la amistad entre los dos países, cuando casi se llega a nuevo conflicto para solucionar las problemática de las fronteras. Un enfrentamiento que únicamente pudo evitarse gracias al viaje de Mitre a Río de Janeiro en 1871, enviado por el presidente Sarmiento al ser uno de los impulsores del tratado inicial, para mantener el equilibrio de las relaciones bilaterales.39 En este sentido, cobró importancia de nuevo la provincia de Corrientes, ya que en las relaciones entre Argentina y Brasil durante las décadas de 1850 y 1860 tuvo especial relevancia la figura de Justo José de Urquiza. Efectivamente, fue con la anuencia de éste el que se impulsara la firma del tratado de la Triple Alianza contra Paraguay. Y es que Urquiza había estado desarrollando esas buenas relaciones durante los años previos a la firma del tratado, por lo que era perfecto conocedor de ellas. Baste recordar, como ejemplo, el fortalecimiento que experimentaron las relaciones con Brasil poco antes de la batalla de Caseros de 1852, en la que la intervención de las fuerzas imperiales fue decisiva para la caída del gobierno de Juan Manuel de Rosas. Pero sobre todo, la importancia que la amistad con el país vecino le supuso al propio general entrerriano, determinante para su estrategia en el poder. Por tanto, puede fácilmente intuirse la importancia que tenía la postura que adoptara Brasil con respecto al movimiento mitrista correntino, pues podían afectar considerablemente a las relaciones con Urquiza. Y ello si sólo se consideran los aspectos políticos de ese tipo de decisiones, sin entrar a valorar los sustanciales vínculos comerciales y financieros que, más específicamente, mantenía Urquiza con Ireneo Evangelista de Souza, vizconde de Mauá.40 Así pues, la importancia de la participación de Brasil en la política correntina queda fuera de toda duda. Aún más cuando la inestabilidad de esa política no hacía más que acrecentarse. Quizá, el mayor punto de violencia se alcanzara en la batalla de Punta de Arroyo Garay, el 31 de julio de 1868, en la que se enfrentaron los seguidores de Evaristo López y los revolucionarios que lo derrocaron. Un encuentro, por cierto, en el que ambos bandos se proclamaron vencedores, pero del que resultó, como principal consecuencia, el debilitamiento de las fuerzas de Cáceres. Para ello fue fundamental la falta de colaboración de Justo José Urquiza desde Entre Ríos, una ayuda que éste había prometido para defender a su aliado 39 Cisneros y Escudé, 1998, 138-140. 40 Ratto de Sambuccetti, 1999, 270 y ss. DARDO RAMÍREZ BRASCHI Y JOSÉ LUIS CAÑO ORTIGOSA Anu. estud. am., 70, 1, enero-junio, 2013, 249-271. ISSN: 0210-5810. DOI: 10.3989/aeamer.2013.1.09 264 Evaristo López. La falta a su promesa permitió que el liberalismo, finalmente, se consolidara en la política local durante de los siguientes años.41 Los propios cronistas y militares brasileños describieron estos enfrentamientos, interesados en todo cuanto ocurría y en el movimiento de tropas. Por citar sólo una, mencionaremos la obra de Manuel da Costa Honorato, que cobra especial interés no sólo por su texto, sino también por la relevancia del plano de la ciudad de Corrientes que incorporó a su descripción, de 1867.42 Pero más allá de la descripción propia de las páginas de la obra, reviste notable importancia el plano de la ciudad de Corrientes del año 1867. Y es que de su notable diagramación destacan la cuidada marcación de calles, la señalización no sólo de las manzanas edificadas, sino también de las que no lo estaban y, sobre todo por lo que atañe al interés de nuestro trabajo, la anotación de los puntos de importancia para los brasileños. De los 38 puntos indicados en el plano, catorce corresponden a intereses brasileños. Concretamente, y con sus términos literales, el hospital de la Marina brasileña; hospital de batería brasileño; campamento de provi - siones brasileño; depósito de armamento brasileño; hospital de astillero brasileño; almacén de los hospitales brasileños; hospital San Juan, con heridos brasileños; oficina de pago brasileña; cuartel general brasileño; hospital brasileño, por calle Catamarca; laboratorio pirotécnico brasileño; antiguo hospital de Avalos, con heridos brasileños; hospital del Saladero y cementerio brasileño. Es notorio que no se puntualizara en el mismo ninguna referencia a los puntos de instalación del ejército uruguayo, mientras que sí se hace para algunos del ejército argentino, como los tres hospitales y el parque del ejército. En cualquier caso, lo más significativo es que se trata de la única descripción que conocemos de la cuadrícula urbana de la ciudad de Corrientes durante la guerra contra el Paraguay, informándonos de los puntos estratégicos y logísticos para el asentamiento de los ejércitos aliados, especialmente de los intereses militares brasileños en la capital provincial. 41 AGPC, Correspondencia Oficial, 332, ff. 213, 214 y 247; Duarte, 1994, 188-189. 42 Da Costa Honorato, 1869. Manuel Da Costa Honorato había participado como capellán en la campaña del ejército imperial y en 1867, regresando de los campos de batalla, residió por un tiempo en la ciudad de Corrientes. En ella tomó los apuntes que habrían de convertirse en el «Esbozo histórico y topográfico». El autor entregó sus papeles al Instituto Histórico Brasileño para ser publicados en su Revista. Sin embargo, ante la demora de la publicación, Da Costa Honorato decidió que se editaran de inmediato para que pudieran leerse antes del final de la contienda. LA INFLUENCIA DE LA PRESENCIA MILITAR BRASILEÑA EN CORRIENTES Anu. estud. am., 70, 1, enero-junio, 2013, 249-271. ISSN: 0210-5810. DOI: 10.3989/aeamer.2013.1.09 265 DARDO RAMÍREZ BRASCHI Y JOSÉ LUIS CAÑO ORTIGOSA Anu. estud. am., 70, 1, enero-junio, 2013, 249-271. ISSN: 0210-5810. DOI: 10.3989/aeamer.2013.1.09 266 Plano Urbano de la Ciudad de Corrientes en el año 1867. Manoel Da costa Honorato, Esboço historico e topographico da Cidade de Corrientes Río de Janeiro 1869. La relación con Brasil después de la guerra Las relaciones entre Argentina y Brasil en esos momentos recuerda la idea de allotría, conforme la expuso Tucídides en su historia de la guerra del Peloponeso.43 Tanto, que su construcción teórica puede ser utilizada para la explicación práctica de las relaciones argentino-brasileñas durante y después de la guerra contra el Paraguay. También, incluso podríamos acudir a las distinciones teóricas que, en el campo de la política, hizo Carl Schmitt sobre la relación amigo-enemigo.44 Así, podríamos afirmar que una vez concluida la guerra contra Paraguay la desconfianza argentina hacia el Brasil tomó mucha más fuerza cuando hubo que ponerse de acuerdo en la firma de los tratados de paz. Sin duda, una parte importante de las diferencias nacían de la discrepancia sobre a quién debían pertenecer las Misiones Orientales.45 El sexto artículo del tratado de la Triple Alianza establecía claramente que ningún país firmante podía, por separado, negociar, hacer la paz o realizar convención alguna. Un artículo que fue transgredido por Brasil, al acordar con Paraguay el tratado Cotegipe-Loizaga en 1872. Lógicamente, esta violación fue mal recibida por los políticos y la opinión pública argentina, creando un rechazo que se plasmó intensamente en la prensa, tanto la bonaerense como la correntina. Sirva de ejemplo el periódico correntino La Fusión que, reproduciendo expresiones de La Tribuna, afirmaba que Brasil había utilizado la sangre y el dinero argentino para vencer a Fran - cisco Solano López. El rotativo llegó incluso a plantear la hipótesis de que Brasil había abocado a Argentina hacia la guerra, calificando ésta de injusta, así como a acusar al imperio de poner en riesgo la estabilidad de toda la región y a tachar de violación del derecho de gentes la firma del tratado Cotegipe-Loizaga.46 Efectivamente, la tensión generada entre Argentina y Brasil ponía de nuevo en peligro la paz de la región, implicando a los dos firmantes principales de la Triple Alianza. Una alianza que, por otra parte, había mostrado en diferentes ocasiones su debilidad, disparidad de criterios entre sus componentes y la discontinuidad de sus decisiones. Afortunadamente, como ya se expuso, Bartolomé Mitre fue capaz de suavizar las posiciones durante su 43 Meabe, 1998, 217-218. 44 Schmitt, 1984, 44-46. 45 Zeballos, 1894. 46 AGPC, Periódico La Fusión, Corrientes, 5 de mayo y 21 de junio de 1872. LA INFLUENCIA DE LA PRESENCIA MILITAR BRASILEÑA EN CORRIENTES Anu. estud. am., 70, 1, enero-junio, 2013, 249-271. ISSN: 0210-5810. DOI: 10.3989/aeamer.2013.1.09 267 visita a la corte brasileña, logrando la firma del acuerdo de 1873, por el que se establecía la vigencia y cumplimiento de lo acordado en el tratado de la Triple Alianza. También es cierto que se dio validez a los pactos convenidos entre Brasil y Paraguay en 1872, origen de la tensión inicial argentinobrasileña.47 En cualquier caso, lejos de apaciguar el mal clima entre los dos vencedores de la guerra, el conflicto se extendió en el tiempo. La tensión entre ambas partes necesitaba poco para salir a relucir, como se puso de manifiesto, por ejemplo, en 1874 cuando buques de guerra brasileños bombardearon el pueblo correntino de Alvear, que acabó completamente destruido. Una desproporcionada reacción producto tan sólo del conflicto suscitado entre un miembro de la tripulación brasileña y dos médicos italianos que ejercían su profesión en aquel paraje de Corrientes. De unas amenazas entre los implicados no resueltas por el juez de paz de Alvear se pasó, directamente, a una brutal agresión militar por parte de los buques imperiales, que no causaron víctimas únicamente por la rápida evacuación que sus pobladores hicieron de sus casas. Resulta también significativo que a raíz de este suceso, las cancillerías de los dos países tan sólo intercambiaron tibias correspondencias. El ministro de Relaciones Exteriores de la república Argentina realizó una leve reclamación y, por su parte, los representantes brasileños en Buenos Aires prometieron llevar a cabo una investigación al respecto. Al menos, eso sí, se consiguió que el incidente de la destrucción del pueblo de Alvear quedara en el olvido, no perjudicando aún más las relaciones bilaterales.48 Conclusión Resulta obvio que la guerra contra Paraguay generó importantes consecuencias tanto en el país perdedor de la contienda como en los tres vencedores. Pero, sin duda, parte importante de ellas se plasmaron en la provincia de Corrientes, debido a su ubicación geoestratégica durante el conflicto y a convertirse en centro neurálgico como lugar de aprovisionamiento logístico y retaguardia del frente de batalla. La capital correntina se convirtió en el principal puerto de la contienda, así como en acuartelamien- to y hospital de las fuerzas aliadas. 47 Moniz Bandeira, 2004, 37 y ss.; Scena, 1975, 242-249; Pomer, 1986, 130-132. 48 AGPC, Periódico La Esperanza, Corrientes, 12 de julio de 1874. DARDO RAMÍREZ BRASCHI Y JOSÉ LUIS CAÑO ORTIGOSA Anu. estud. am., 70, 1, enero-junio, 2013, 249-271. ISSN: 0210-5810. DOI: 10.3989/aeamer.2013.1.09 268 Por tanto, también Brasil utilizó el territorio correntino como base de acción pero sin dejar de tomar en ningún momento todas las precauciones, tanto militares como políticas, que creyó oportunas para defender sus intereses. Estos intereses en Corrientes fueron muy sensibles a lo largo de toda la contienda, pues afectaban directamente al aprovisionamiento de sus buques de guerra, a la logística de su ejército, a la labor de sus hospitales y a la seguridad y libertad de acción de sus tropas acuarteladas. Desde la batalla de Riachuelo en 1865, la armada fluvial brasileña controlaba la navegación del río Paraná y el puerto de Corrientes, por lo que la atención que Brasil prestaba a la región era intensa y constante. No obstante, a pesar de su enorme control de la zona, supo adoptar posturas prudentes tal y como lo demostró en varias ocasiones la preocupación de la comandancia del ejército brasileño por no tomar decisiones rápidas, intuitivas, peligrosas o que afectaran a las relaciones entre los dirigentes políticos correntinos y las autoridades brasileñas y argentinas. La vigorosa presencia militar brasileña en la ciudad de Corrientes fue permanente durante todo el conflicto, con capacidad más que suficiente para ejercer una importante y quizá no deseada influencia en el desarrollo de la política interna de la provincia argentina. La acusada y constante inestabilidad que padecieron las instituciones de gobierno correntinas se convirtió en germen para, por un lado, utilizar la presencia brasileña como arma para atraer a la opinión pública, desconfiada de las intenciones y de las enfermedades de las tropas imperiales, por parte de las distintas facciones políticas. Por otro lado, también sirvió como acicate para que las distintas facciones en lucha en Corrientes, mitristas y urquicistas, principalmente, intentaran atraerse a esa poderosa fuerza militar hacia su causa. No obstante, las autoridades militares brasileñas sólo estaban pendientes de obtener los mejores beneficios para sus planes y proyectos militares, por lo que optaron por una postura estratégica e inteligente de mantenimiento de la cautela y la neutralidad. Y es que el apoyo a cualquiera de los dos bandos políticos que se disputaban el poder en Corrientes, con intereses sustanciales en el desarrollo de la política nacional, hubiera podido suponer cambios no deseados en las relaciones bilaterales entre Brasil y Argentina. Durante la guerra contra el Paraguay, y aun tiempo después, la rivalidad entre argentinos y brasileños continuó, a pesar de la alianza y la aparente amistad entre ambas naciones. Pareciera que la añeja herencia del conflicto colonial entre España y Portugal por las tierras estratégicas del LA INFLUENCIA DE LA PRESENCIA MILITAR BRASILEÑA EN CORRIENTES Anu. estud. am., 70, 1, enero-junio, 2013, 249-271. ISSN: 0210-5810. DOI: 10.3989/aeamer.2013.1.09 269 Plata aún se hacía sentir y se manifestaba en la desconfianza mutua. De hecho, gran parte de las desavenencias entre los dos países, posteriores a la guerra contra Paraguay, sobrevinieron por sus diferencias a la hora de repartir territorios como las Misiones Orientales, en disputa desde el siglo XVIII. Recibido el 03 de julio de 2012 Aceptado el 30 de enero de 2013 Bibliografía Alberdi, Juan Bautista: La guerra del Paraguay, Buenos Aires, Hyspamérica, 1988. 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