Carmen de Burgos, defensora de la comunidad sefardita internacional
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122 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, julio 2019 ISSN: 1885-3625 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2019.i22.09 María Belén Hernández González Universidad de Murcia CARMEN DE BURGOS, DEFENSORA DE LA COMUNIDAD SEFARDITA INTERNACIONAL CARMEN DE BURGOS SUPPORTING FOR THE INTERNATIONAL SEPHARDIC COMMUNITY
123 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, julio 2019 ISSN: 1885-3625 María Belén Hernández González DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2019.i22.09 I. Antecedentes Carmen de Burgos, nacida en Almería en 1867 en el seno de una familia acomodada, era hija del cónsul de Portugal y se educó de forma autodidacta entre lecturas románticas y regeneracionistas (Núñez Rey, 2005). La poesía de Leopardi y Heine, los libros de Mazzini, Salmerón y otros políticos republicanos sembraron en ella el interés por la cultura transnacional. Con toda probabilidad, el primer contacto de la autora con el filo-sefardismo se produjo en su primera juventud, gracias a las lecturas de ensayos políticos de Emilio Castelar y Joaquín Costa, además de otros escritores afines a la causa, entre los que destacan Max Nordau y Benito Pérez Galdós, como ahora se verá. Recordemos que la existencia de la cultura sefardí había sido conocida por vez primera en España durante la campaña de colonización de Marruecos de 1860. Como es sabido, cuando las tropas españolas entraron en Tetuán en febrero de ese año, encontraron, para su sorpresa, una comunidad judeoespañola que les dio la bienvenida con vítores a la reina. Por entonces vivían en esa ciudad alrededor de seis mil descendientes de los judíos exiliados en 1492, que aún conservaban su antigua lengua (haketia) y que apoyaron a los españoles durante los dos años de ocupación, así como en el proceso de hispanización de Marruecos (Díaz Mas, 1986:61). Como consecuencia, la política exterior española, amparándose en los deberes morales hacia los antiguos desterrados, emprendió algunos proyectos con vistas a aprovechar esta circunstancia para revitalizar las relaciones comerciales con la región, lo cual fue visto con buenos ojos por la monarquía y la clase liberal. Así, el regeneracionista Joaquín Costa apoyó en un primer momento la conquista de Marruecos bajo la idea del deber moral de España de restaurar a la población judía y musulmana expulsada por los Reyes Católicos de la Península. Después de la primera ola filosemita, destacados intelectuales dedicaron esfuerzos a reconciliar ambos pueblos; es el caso de la novela Gloria (1877) de Pérez Galdós, y más tarde de uno de sus más interesantes Episodios Nacionales, el titulado Aita Tettauen (1904-1905), que relata el avance de los españoles de Ceuta a Tetuán entre 1859 y 1860, mientras el protagonista, Santiuste, consigue el amor de la bella Yohar, judía de origen español y descrita como símbolo de la ciudad. Esta novela galdosiana coincide con la segunda época del filo-sefardismo español, que tuvo como protagonista al político Ángel Pulido1, el llamado “Apóstol de los 1 Ángel Pulido y Fernández, médico y senador, discípulo de Castelar, había realizado un viaje a los Balcanes en 1903, donde conoció a Enrique Bejarano, director de la Escuela Sefardí en Bucarest, quien le dio noticias sobre la diáspora de más de medio millón de judíos que aún conservaban la lengua de sus antepasados hispánicos y se encontraban asentados en distintos países del Mediterráneo y América. La conservación del idioma durante cuatro siglos fue interpretada por Pulido como una prueba de la fidelidad sefardí hacia su patria (Pulido, 1905: 17). Sucesivamente Pulido profundizó en la situación de los judeoespañoles en Medio Oriente y propuso en el Senado un acercamiento entre ambas culturas basado en el impulso del castellano entre los descendientes de los expulsados: “Senado de España, Sumario de sesiones, viernes 13
124 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, julio 2019 ISSN: 1885-3625 Carmen de Burgos, defensora de la comunidad sefardita internacional DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2019.i22.09 sefardíes”, considerado el padre espiritual de un movimiento más intenso y duradero, que propagó el estudio de la cultura sefardí no sólo por razones políticas sino también sembrando investigaciones críticas y filológicas. Pulido estaba convencido del control judío en el comercio mediterráneo oriental y de los beneficios económicos para España de un acercamiento entre ambos pueblos, como subraya en el título de sus dos principales obras: Intereses nacionales. Los israelitas españoles y el idioma castellano (1904) e Intereses de España. Españoles sin patria y la raza sefardí (1905). Pero además, debido a sus viajes y experiencias en el extranjero, fue el primero en comprender la importancia del caudal cultural sefardí para expandir el español en otros países, al comprobar que por entonces no existía ninguna institución que difundiera nuestra lengua en el exterior (Carrete Parrondo, 1998:134), a diferencia de otras naciones europeas. Con estos argumentos el senador convenció a la Real Academia de la Lengua para designar algunos corresponsales en los Balcanes, publicó centenares de cartas de judeoespañoles que describían su situación social y el estado de conservación de nuestra lengua. Con todo ello, Pulido pudo establecer los primeros vínculos con personalidades de la cultura sefardí de ámbito internacional, que culminaron con la creación de la Unión Hispano Hebrea en 1910, promovida precisamente junto a Carmen de Burgos, que contó con el apoyo explícito de Alfonso XIII (Rother, 2005:35); además de constituir la primera cátedra de hebreo en la Universidad Central en 1915 a cargo de Abraham Shalum Yahuda. A los intereses españoles de expansión comercial y colonial se unió por esos años un acontecimiento inesperado motivado por el estallido de la Primera Guerra y la inestabilidad del gobierno turco, que causó la diáspora judía por el Mediterráneo en coincidencia con la campaña de apoyo liderada por Pulido, como Carmen de Burgos describe con estas emocionadas palabras: Veo con indignación los grupos miserables de judíos que llegan de Marruecos a las playas Españolas. ¡Es tan fácil rehacer estos cuadros a los que estamos acostumbrados a ver en los puertos andaluces e italianos, las hordas hambrientas de emigrantes! Derrotados, débiles, enfermos, los infelices judíos llevan en las caras pálidas una muda interrogación: la incertidumbre por la suerte que les aguardará en España… (De Burgos, 1913: 206). de noviembre de 1903: “El Sr. Pulido pregunta al Sr. Ministro de Estado si cree el Gobierno Español que está en el caso de mirar con indiferencia a el uso de la lengua castellana que se habla en muchos pueblos de Oriente y que va desapareciendo; pide que por medio de los cónsules se abra una información para saber el número de judíos castellanos allí residentes que hablan nuestro idioma, y propone varias medidas para el fomento del mismo.” Recuperado el 20.04.2018 de <http://www. senado.es/brsweb/IDSH/idsh_index.html>.
125 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, julio 2019 ISSN: 1885-3625 María Belén Hernández González DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2019.i22.09 Todo ello propició la llegada a España entre 1914 y 1916 de un grupo de intelectuales y políticos judíos, entre los cuales destaca el filósofo Max Nordau, refugiado en Madrid durante la Gran Guerra. El asentamiento de familias judeoespañolas en las capitales españolas propició en 1920 -por iniciativa de Pulidola apertura de la Casa Universal de los Sefardíes y finalmente en 1924 la regularización jurídica con la derogación del edicto de expulsión. El ardor de Pulido en esta causa determinó en gran medida la interpretación del tema entre las élites del país. En efecto, para la mayor parte de los intelectuales y políticos liberales -de Unamuno a Menéndez Pidal, de Blasco Ibáñez a Amador de los Ríos-, el apoyo a la causa judía rescataba una parte de la historia patria que había sido olvidada y cuyo legado lingüístico era urgente recuperar; por otra parte, la defensa de los antiguos expulsados, extensiva también a los musulmanes, era perfectamente compatible con la fe católica según un nuevo modelo de religión cristiana definido por Carmen de Burgos como “menos bárbaro y según costumbres más dulces” (De Burgos, 1906: 191) ya que aspiraba a una moderna religión de tolerancia e igualdad entre todas las razas. La idea religión para la generación novecentista más liberal se resume bien en una descripción de la Iglesia de los Caballeros de Pisa realizada por Carmen; la escritora reprocha los estandartes de batalla arrancados a las vencidas tropas turcas y declara: “Estos templos donde se santifica la guerra no los comprendemos ya los que en religión humanitaria aspiramos a la fraternidad universal.” (De Burgos, 1906: 192) Hemos de precisar que Carmen criticaba tanto el antisemitismo como el odio hacia los musulmanes, que todavía perduraba en la España novecentista. Su imagen de religión moderna puede leerse también en la novela Guerra, publicada en 1909, tras su visita como cronista al frente marroquí; en el relato observa el absurdo bélico desde una perspectiva pacifista que armoniza las distintas creencias. 2. Carmen de Burgos y sus causas La temprana experiencia de Carmen de Burgos en la prensa local de Almería sentó las bases para el desarrollo de una de las facetas más destacadas de la obra de la autora. Desde que la escritora se estableciera en Madrid en 1901, son constantes sus colaboraciones en periódicos liberales, inicialmente con artículos sueltos para «ABC», «La España Artística», «La Educación» o «Álbum Ibero-Americano». Sucesivamente, en 1902 trabaja para «La Correspondencia de España», e inicia la columna Notas femeninas para el «Globo». En 1903 se convierte en la primera mujer redactora en el periódico «El Diario Universal», donde se encarga de la sección Lecturas para la mujer; su director, Augusto Suárez de Figueroa le daría el pseudónimo de Colombine con el cual inicia una brillante carrera periodística.
126 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, julio 2019 ISSN: 1885-3625 Carmen de Burgos, defensora de la comunidad sefardita internacional DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2019.i22.09 El periodismo brindó a Carmen la oportunidad de promover campañas de opinión, destinadas a estimular el debate político y social. La primera y más polémica de las causas de la escritora fue la encuesta sobre el divorcio en España, publicada en «El Diario Universal» en 1904. Se trababa de una selección de cartas de escritores que opinaban sobre el tema a petición de la autora y entre los cuales figuraban: Fernando Araujo, Pío Baroja, Blasco Ibáñez, Manuel Bueno, Salvador Canals, Vicente Casanova, Joaquín Dicenta, Nicolás Estévanez, María de Echarri y Concepción Gimeno de Flaquer. Con la encuesta sobre El divorcio en España, su sección Lecturas adquirió gran renombre y se granjeó importantes amistades literarias, entre otras con Galdós, Giner de los Ríos y Blasco Ibáñez. Gracias a éste último a partir de 1904, Carmen de Burgos inicia sus colaboraciones con el periódico «El Pueblo» y la editorial Sempere de Valencia (Núñez Rey, 2005). El prestigio de su labor periodística le abrió las puertas por méritos propios en numerosos foros hasta entonces reservados sólo para hombres. Así, la autora fue miembro activo de la Asociación de la Prensa y de la Sociedad de Escritores y Artistas, la Protección de la Infancia y otras sociedades científico literarias; la más importante de ellas el Ateneo de Madrid, donde figuraba como única mujer admitida junto a Pardo Bazán. Esta circunstancia la convirtió en una de las escritoras más influyentes del siglo. De hecho, la participación de Carmen de Burgos en la campaña del Dr. Pulido comienza en los años iniciales; entre 1903 y 1905 ya participaba en las conferencias pro-sefardíes del Ateneo de Madrid, además de volcarse en la difusión periodística de la causa2. De ello deja constancia el propio Pulido en la dedicatoria al volumen Españoles sin patria y la raza sefardí: “De intento dejo para manifestarles todavía más especial y hondo reconocimiento a […] nuestras compatriotas las ilustradas y elegantes escritoras doña Concepción Gimeno y doña Carmen de Burgos Seguí, cuyos exquisitos sentimientos perfuman a diario las planas de muchos diarios españoles.” (Pulido, 1905:10). Además del explícito reconocimiento, el libro incluía una fotografía de Carmen de Burgos con la leyenda de “distinguida escritora española” (Pulido, 1905:10). Otra prueba de la temprana implicación de Carmen en la causa son sus primeras crónicas de viaje enviadas desde París en 1905. El primer viaje a Francia e Italia en 1905, probablemente acompañada por el periodista de «El Pueblo» Félix Azzati y su hija Maruja, representa para Carmen un respiro, tras un año pleno de actividad propagandística y literaria. El viaje es posible gracias a una beca de formación del Ministerio de Educación, ya que Carmen ejercía entonces como maestra. Esta actividad es compaginada con las crónicas periodísticas sobre los modos de vida del exterior y las entrevistas con personalidades del campo 2 Según recuerda Cansinos, el Dr. Pulido era el “médico de la prensa” y contaba entre sus pacientes a Colombine, (Cansinos, 2005 v. 3:367). Esta circunstancia pudo ser un motivo añadido para el apoyo de la autora a lo largo del tiempo en favor de la causa filo-sefardí.
127 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, julio 2019 ISSN: 1885-3625 María Belén Hernández González DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2019.i22.09 del arte y la literatura. De este modo, en París la autora establece el primer contacto con Max Nordau, cuya lectura la había subyugado años antes. Nordau ya tenía noticias del apoyo de Carmen a la causa, pues éste le dice al saludarla: “Ya la conozco a usted y hasta tengo su retrato inserto por mi buen amigo el Doctor Pulido en el libro Españoles sin patria” (De Burgos, 1906:84); Así la escritora -a la vez entrevistadora y entrevistadaestrecha relaciones en calidad de igual con los intelectuales más reconocidos de su tiempo, entre los que privilegia a los judíos. Tanto en su primer libro de viajes como en la memoria redactada para el Ministerio de Educación, Carmen destaca la importancia de la educación laica para superar el atraso de España. En este sentido, uno de los temas más recurrentes será la inclusión de los judíos en la sociedad y la revalorización de su cultura en la historia de España. De Burgos no pierde ocasión para comentar la injusticia de su expulsión y muestra repetidamente su simpatía hacia esas gentes, que a pesar haber sufrido el exilio conservan el idioma y no muestran resentimiento hacia el país que los desterró. En el relato de su entrevista con Max Nordau, la escritora refiere los resultados de las actividades pro-israelitas de su amigo Ángel Pulido, demostrando una participación activa con el senador. Detalla la campaña de prensa en apoyo al ministro de Instrucción Pública “de establecer escuelas en todas las ciudades donde existe gran población de judíos descendientes de nuestra patria” (De Burgos, 1906: 84). Es admirable la delicada descripción de las pausas y reacciones de Nordau a todas estas noticias, incluso anotando los apartes de él: “¡Oh! ¡España, qué hermoso y que noble pueblo, pero qué poco práctico!” (De Burgos, 1906: 84). El respeto y simpatía que surge desde el primer momento entre ambos, brinda a Carmen la oportunidad de entrar en la intimidad familiar del filósofo, que la invita a su casa para disertar sobre el admirado Heine y descubrir la serenidad de la vida cotidiana del maestro, junto a su esposa e hijas3. A diferencia de Pardo Bazán, que considera de forma negativa el tema sefardí (Pardo Bazán, 1902: 160-161); Carmen de Burgos defiende a estas comunidades como ejemplo de minorías desfavorecidas y lamenta el olvido institucional hacia ellos, que ha privado a los españoles de una extraordinaria riqueza cultural. En su segundo libro de viajes, Cartas sin destinatario (1911), Carmen dedica aún más énfasis al tema judío, en relación con las reformas políticas y la defensa de las minorías, entre las 3 Durante esta visita, Carmen admira el relato de un cuento de Nordau a su hijita. Sucesivamente cuando Nordau llega a Madrid en 1914, le pedirá al maestro algunos de esos cuentos familiares que ella misma traduce y edita con el título: Cuentos a Maxa (Barcelona Araluce, 1914); la edición con ilustraciones será muy elogiada por la prensa (Heraldo de Madrid, 20.6.1914). Esta niña, Maxa, será ya en 1918 una famosa dibujante, ilustradora de libros a la que la propia Carmen, años más tarde (La Esfera, 17-IX- 1927) en “Una misionera sefardita”, elogia y comenta que durante su estancia en España había sido alumna de Mezquita. En 1929, en un artículo titulado “La tierra reconquistada” (La Esfera, 28-IX-1929), habla de la tumba en Tel-Aviv de Max Nordau, “el filósofo romántico lleno de ternura y bondad”, y considera a su hija una princesa israelita, pintora de retratos famosa. (Palmer, 2010:157-168).
128 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, julio 2019 ISSN: 1885-3625 Carmen de Burgos, defensora de la comunidad sefardita internacional DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2019.i22.09 que destacan sus mujeres, ya que para la escritora -como es bien sabidoes constante la preocupación por resaltar los modelos de mujeres intelectuales en relación con la cultura de su tiempo. A propósito del tema poco tiempo después Carmen afirma: “Al pueblo judío pertenece la gloria de contar entre sus hijas a la gran trágica Raquel, a la incomparable artista Sarah Bernard, a la eminente autora de Corina, Mad. de Stäel, y a Mad. Séverine, genio del periodismo actual.” (De Burgos, 1913: 209). Para nuestra autora, la más destacada de estas mujeres de origen judío será precisamente la periodista Séverine4. A ella dedica especial atención en un artículo dedicado a la cultura sefardí muchos años después, en 1924, declarando: “la verdadera encarnación del periodismo es Séverine, la cronista incomparable de El Figaro, que se ocupa de las cuestiones sociales y sostiene todas las campañas nobles en defensa de los derechos y de la justicia” (De Burgos, 1924:114) 5. 3. Cultura sefardí en la Revista Crítica La Revista Crítica fue fundada por Carmen de Burgos a su vuelta del primer viaje publicado en el libro Por Europa. Inspirada en la revista homónima dirigida en Italia por Benedetto Croce, tuvo una vigencia breve, de seis números desde septiembre de 1908 hasta abril de 1909 (Nuñez Rey 2005: 216-225); pero su contenido ideológico y cultural que aspiraba a sacudir las conciencias obsoletas de la España de entonces, acertó a promover la causa filo-sefardí entre los principales intelectuales del tiempo. A principios de siglo, hay que recordar, las revistas literarias se caracterizan por emprender una crítica práctica o lo que se ha denominado “crítica militante” (Pozuelo Yvancos, 2011:602). Carmen de Burgos inició Revista Crítica con este espíritu e invitaba a publicar en sus páginas a los jóvenes con talento, en particular lo hizo a través de un concurso literario cuyo ilustre jurado estaba formado por Galdós, Blasco Ibáñez y Rubén Darío. Paralelamente, consideró imprescindible abrir una tertulia en su propia casa, de la calle San Bernardo conocida como “Los miércoles de Colombine”, donde se daban cita maestros consagrados con jóvenes promesas que se formaron en estos círculos, como fueron entre otros Tomás Morales, Rafael Cansinos y el propio Gómez de la 4 Pseudónimo de Caroline Rémy, nació en París en 1855. Fue una destacada periodista feminista y militante de la Liga de los Derechos del Hombre; para Carmen representaba el modelo de profesional independiente, pionera entre las reporteras de la prensa francesa. 5 Se trata del artículo titulado “Mundo sefardita: la gran sulamita Severine” aparecido en la Revista de la Raza, agosto-septiembre 1924. Carmen de Burgos escribe de ella: “gran maestra de periodistas. Pocas personas han sabido escribir como ella para la prensa. Lo ha reunido todo: gracia, valentía, decisión, soltura, oportunidad y un estilo brillante, maravillosamente limpio y claro. No hay ni un solo artículo de Séverine en el que ella no haya puesto su alma toda. Su pluma escribe siempre vibrante de entusiasmo, movida más por el corazón que por la mano, en defensa de causas nobles y humanitarias” (De Burgos, 1924:113).
129 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, julio 2019 ISSN: 1885-3625 María Belén Hernández González DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2019.i22.09 Serna. Frecuentaron este salón también personajes del ámbito sefardí, entre ellos José Farache6, uno de los firmantes del proyecto de Alianza Hispano Israelí en 1909, quien años más tarde sería, presidente de la Casa Universal de los Sefardíes en Madrid. La afluencia al salón de Colombine la obligaría a cambiarse a un domicilio más amplio pocos meses después. 3.1 La primera sección de una revista dedicada al tema sefardí La Revista Crítica fue la primera en España en dedicar una sección completa al tema judío, titulado Letras Sefarditas, a cargo del amigo Rafael Cansinos Asséns, que se consideraba judío o descendiente de judíos, aunque en realidad su filiación era más cultural que genética, ya que la desmintió años más tarde con motivo de la concesión de un premio (Cansinos, 2005). No obstante, bien fuera por el gusto orientalizante7 propio los modernistas, bien por el culto a una ascendencia mitificada sobre su persona, Cansinos dedicó buena parte de sus primeros libros a estos temas, recordemos El candelabro de los siete brazos (1914), compuesto con prosas líricas en forma de salmos que aparecieron publicadas en esta revista por vez primera o el ensayo España y los judíos españoles de 1919; su imagen y sus obras contribuyeron a identificarlo desde entonces como el principal representante del filosefardismo literario, como luego se verá. Entre las justificaciones que se encuentran en Revista Crítica para apoyar la Alianza, destaca el deseo de mostrar al mundo que España es un país de progreso: Revista crítica es el primer periódico de España que abrió una sección para el pueblo israelita. En nuestras columnas hemos acogido sus legítimas aspiraciones. Tribuna abierta para dejarse oír de nosotros, lazo de unión y de amor que desea borrar pasadas tristezas; bandera de paz y fraternidad. Eso hemos deseado que sea Revista crítica […] En su modesta esfera, es un testimonio que dice al mundo que España no es el país del fanatismo conservado por la leyenda; que hombres y mujeres pensamos con libertad y luchamos para romper las ya limadas cadenas del oscurantismo” (Revista Critica, n. 5, Crónica, febrero, 1909, p. 2). La presencia de las letras sefarditas en su revista tuvo eco de Londres a Estambul y será sostenido por Carmen en multitud de declaraciones que revelan el deseo de “realizar una obra de aproximación, a borrar enojosos recuerdos históricos, a verter 6 José Farache fue presentado por Pulido a Rafael Cansinos, quien lo introdujo en el salón de Colombine. 7 En la novela modernista es difusa la fascinación por los temas orientalizantes y exóticos. Uno de los ejemplos más leídos de entonces fue la bella judía protagonista de la novela de Isaac Muñoz: Los ojos de Astarté, en “El cuento semanal”, 5, n.212, 20.01.1911. Son muchos los títulos que se podrían mencionar relacionados con la recreación tópica del hebraísmo.
130 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, julio 2019 ISSN: 1885-3625 Carmen de Burgos, defensora de la comunidad sefardita internacional DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2019.i22.09 entre españoles e israelitas un olio reconciliador” (Revista Critica, 7 abril 1909, p. 256). En la autobiografía de 1913 la autora reitera: Mi labor periodística es extensa, apasionada por todas las causas nobles. En la actualidad soy redactora del Heraldo de Madrid, colaboro con un centenar de periódicos y dirijo la Revista Crítica, fundada por mí, que es la primera en tener una sección dedicada a los judíos. En sus columnas escriben con amor aquellos descendientes de los infelices que sufrieron la bárbara persecución que les arrojó de España en pasados siglos. Conmueve el amor que guardan a la ingrata tierra española, ver cómo conservan nuestro viejo romance y nos contestan con voces hermanas. (Burgos 1913: 11) La convocatoria publicada en la Revista Crítica para la formación de la Alianza Hispano Israelí se encuentra en el segundo número y el texto completo era el siguiente: Muy Sr. nuestro: Hemos decidido constituir esta Asociación y pedir para ella concurso de las personas de espíritu elevado y de reconocida cultura que, libres de prejuicios empequeñecedores de todo generoso esfuerzo, nos lo puedan prestar para la realización de los fines que perseguimos. La Asociación Hispano-Israelita se propone dirigir y fomentar las corrientes de amor y confraternidad establecidas entre españoles e israelitas de origen español o sefardí de todo el mundo. A fin de realizar tan elevado propósito, la Asociación mencionada considera en la práctica su gestión bajo tres fases o direcciones distintas, a saber. I. De cultura: A cuyo objeto propio corresponde cuanto pueda caer dentro del campo de la enseñanza escolar y académica y de la producción científica, literaria y artística de los pueblos sefardita y español. 2. Sociológica: En la cual entra el cumplimiento de los fines concernientes a la política, la moral, el derecho y, dicho de una vez, a cuanto es materia de las llamadas ciencias sociales. 3. Económica: Correspondiendo a este grupo de fines particulares todo cuanto tienda, de un modo singular y concreto, a establecer y fomentar cualesquiera géneros de relaciones económicas entre los dos citados pueblos. Ahora rogamos a usted que, dando a nuestro pensamiento favorable acogida, nos honre suscribiendo la presente circular y prestándose a cooperar con nosotros en los fines de dicha asociación. (Revista Crítica, 1909 <http://hemerotecadigital.bne. es/>) El documento de la asociación fue firmado junto a Colombine y Blasco Ibáñez, por una serie de personalidades que revelan el esfuerzo y la influencia desplegadas por Carmen en esta campaña. Entre los escritores firmaron: Galdós, Eduardo Zamacois, Rafael Cansinos-Assens, José Francés, Tomás Morales, Salvador Rueda, José Nakens; el semitólogo José Farache, quien a partir de 1920 presidiría la Casa Universal de los Sefardíes en Madrid; los periodistas Félix de Azzati, Alfredo Vicenti, Luis Morote, Fernando Antón de Olmet, Paco Gómez Hidalgo, José Rocamora, Salvador Canals, Roberto Castrovido y José Francos; y entre los políticos: el propio Ángel Pulido, Segismundo Moret y José Canalejas.
137 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, julio 2019 ISSN: 1885-3625 María Belén Hernández González DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2019.i22.09 la traducción de sus obras. Paralelamente la escritora mantuvo un fuerte compromiso personal e intelectual con la difusión de las figuras y obras políticas y literarias de la mujer judía. De Burgos perseveró durante toda su vida en esta causa, que llegó a influir en la política internacional de su tiempo. Por todo ello, es de justicia rescatar del olvido el papel de la escritora en la recuperación de las letras Sefardíes en la edad moderna y en la promoción de las primeras asociaciones de ámbito internacional que han marcado el camino de la cultura juedoespañola hasta la actualidad. 5. Referencias bibliográficas Alchech y Saporta, I., Los españoles sin patria de Salónica, Madrid, Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 1917. <https://www.ateneodemadrid.com/-old/biblioteca_ digital/folletos/Folletos-0208.pdf> [Fecha de la consulta: 22/02/2018]. Cansinos Asséns, R., Memorias de un literato, Madrid, Alianza, 2005. Cansinos Asséns, R., Los judíos en Sefarad. Episodios y Símbolos, Madrid, Arca Ediciones. Introducción de Jacobo Israel Garzón, 2006 [1950]. Cansinos Asséns, R. “Monseñor Sabetay”, Los judíos en Sefarad. Episodios y Símbolos. Madrid, Arca Ediciones, 2006, pp.119–124. Cansinos Asséns, R., Las luminarias de Janucá, Madrid, Arca Ediciones, 2011. Carrete Parrondo, C., “Lo judío en la historiografía española, ausencias y contiendas”, Los judíos en la España contemporánea: historia y visiones, 1898-1998, coord. R. Izquierdo-U. Macías-Moreno, Universidad Castilla la Mancha, 2000, pp. 121-136. De Burgos Seguí, C., Viajes por Europa, Barcelona, Maucci, 1906. De Burgos Seguí, C., “Autobiografía”. Prometeo. Revista social y literaria, Núm. X, agosto (1909), pp.40-46. De Burgos Seguí, C., Al balcón, Valencia, Sempere, 1913. De Burgos Seguí, C., Peregrinaciones. Suiza, Dinamarca, Noruega, Alemania, Inglaterra, Portugal (Epílogo Ramón Gómez de la Serna), Madrid, Imprenta Alrededor del mundo, 1916. De Burgos Seguí, C., “Mundo sefardita: la gran sulamita Severine”, Revista de la Raza, agosto-septiembre (1924), pp. 113-114. De Burgos Seguí, C., “El fenómeno judío”, Revista de la Raza, nº116, noviembre (1924b), pp. 89-92. Diario de Sesiones de las Cortes (Senado). Recuperado el 20.04.2018 de <http://www. senado.es/brsweb/IDSH/idsh_index.html>. Díaz Mas, P., Los sefardíes: historia, lengua y cultura, Barcelona, Riopiedras, 1986.
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