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Lo grande y lo invisible

Ramos-Carranza, Amadeo

Abstract

Todas las civilizaciones han hecho uso de la arquitectura para mostrar aquellas estructuras sociales, económicas y políticas que representaban los valores de una sociedad. Estas construcciones, más allá del valor que como arquitecturas poseen, se observan como resultado del acontecimiento en común que necesariamente implica su existencia. El debate moderno que se abre con las edificaciones de gran escala es la confrontación entre arquitectura y ciudad. Le Corbusier y Koolhaas aparecen cómodos casos ejemplares, cuyas teorías y proyectos de gran escala tienen en común la búsqueda de nuevas situaciones enriquecedoras para las personas y para las ciudades. Los Wolkenbügel de El Lissitzky confirman la inexorable condición urbana de los grandes objetos, mientras que en el proyecto Noah’s Ark de Piet Blom, el edificio de gran porte es sustituido por mecanismos capaces de crear una estructura espacial diversa que satisfaga simultáneamente la pequeña y la gran escala. Las infraestructuras, redes y sistemas de comunicación, revelan su función vital en todos estos tipos de proyectos.

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13 PROYECTO, PROGRESO, ARQUITECTURA 12 N10_ GRAN ESCALA A. RAMOS. “Lo grande y lo invisible”. N10 “Gran Escala”. Mayo 2014. Universidad de Sevilla. ISSN 2171–6897 / ISSNe 2173–1616A. RAMOS. “Lo grande y lo invisible”. Proyecto, Progreso, Arquitectura. Mayo 2014. Universidad de Sevilla. ISSN 2171–6897 / ISSNe 2173–1616 Es sabida la capacidad de atracción que tienen algunas arquitecturas que, con el paso del tiempo y el reconocimiento de especialistas y profanos, acaban identificándose en los mapas con determinados lugares. Seleccionando algunas de ellas podríamos dibujar itinerarios que cruzarían todo el mundo, algo similar a los trayectos de las rutas aéreas de las compañías transoceánicas. Podríamos aproximarnos a ellas, ver estas arquitecturas a través de los programas que simulan la realidad y nos hacen creer que somos un peatón más en esas ciudades. Esas arquitecturas se ofrecen como estaciones en el camino; pasamos por ellas conectando con los lugares de una manera breve e imprecisa. Pero más allá de las interesadas sensaciones que genera lo mediático y lo turístico, todas las civilizaciones han hecho uso de la arquitectura para mostrar aquellas estructuras sociales, económicas y políticas que representaban los valores de una sociedad. Recordando algunas grandes y singulares construcciones, como las pirámides de Egipto, los templos griegos y romanos, los acueductos, las grandes catedrales del Medievo o los primeros edificios industriales mecanizados, se nos hace presente una cierta visión del mundo. Todas tienen bastante que decir de la cultura que las realizó; todas tienen además esa capacidad de evocar sentimientos y emociones; y todas contribuyeron a configurar un entorno. Además del valor que como arquitecturas poseen, se observan como resultado del acontecimiento en común que necesariamente implica su existencia. Más allá de los cuantiosos recursos que son imprescindibles para su construcción, son las numerosas personas que de una manera u otra usan diariamente estas arquitecturas quienes las mantienen vigentes y presentes en sus ciudades. Subyace el debate que confronta arquitectura y ciudad, presente en todos los artículos de este número, cuando ha sido necesario revisar críticamente ideas o teorías generales, o cuando se han analizado proyectos e intervenciones, aunque algunas de las arquitecturas estudiadas, por su extensión y pretensiones, alcancen los objetivos que se presuponen reservados a las teorías generales. El trabajo de Koolhaas, en su labor teórica, en sus proyectos no realizados y en las arquitecturas que llega a construir, tiene un interés y una actualidad similar a la de otro gran arquitecto del siglo XX como es Le Corbusier. Son evidentes las diferencias que entre ambos arquitectos existen, sin embargo, tienen en común la confianza que depositan en la arquitectura para crear nuevas situaciones LO GRANDE Y LO INVISIBLE THE LARGE AND THE INVISIBLE Amadeo Ramos Carranza RESUMEN Todas las civilizaciones han hecho uso de la arquitectura para mostrar aquellas estructuras sociales, económicas y políticas que representaban los valores de una sociedad. Estas construcciones, más allá del valor que como arquitecturas poseen, se observan como resultado del acontecimiento en común que necesariamente implica su existencia. El debate moderno que se abre con las edificaciones de gran escala es la confrontación entre arquitectura y ciudad. Le Corbusier y Koolhaas aparecen como dos casos ejemplares, cuyas teorías y proyectos de gran escala tienen en común la búsqueda de nuevas situaciones enriquecedoras para las personas y para las ciudades. Los Wolkenbügel de El Lissitzky confirman la inexorable condición urbana de los grandes objetos, mientras que en el proyecto Noah’s Ark de Piet Blom, el edificio de gran porte es sustituido por mecanismos capaces de crear una estructura espacial diversa que satisfaga simultáneamente la pequeña y la gran escala. Las infraestructuras, redes y sistemas de comunicación, revelan su función vital en todos estos tipos de proyectos. PALABRAS CLAVES Gran escala; pequeña escala; edificio y modelo de ciudad; infraestructuras SUMMARY All civilisations have made use of architecture to show those social, economic and political structures which represented the values of a society. These constructions, beyond their architectural value, are seen as a result of the common occurrence that necessarily involves its existence. The modern debate onlarge scale constructions is the confrontation between architecture and city. Le Corbusier and Koolhaas appear as two exemplary cases, whose theories and large scale projects have the commonality of seeking new enriching situations for the people and for the cities. The Wolkenbügel of El Lissitzky confirm the inexorable urban condition of the large objects, whereas in the Noah’s Ark project of Piet Blom, the large building is replaced by mechanisms capable of creating a diverse spatial structure that simultaneously satisfies the small and the large scale. The infrastructure, networks and systems of communication, reveal their vital function in all these types of projects. KEY WORDS Large scale; litlle scale; building and model city; infraestructure Persona de contacto / Corresponding author: [email protected]. Escuela Técnica Superior de Arquitectura. Universidad de Sevilla Proyecto, Progreso, Arquitect-ura. N10 “Gra escala”. Mayo 2014. Universidad de Sevilla. ISSN 2171–6897 / ISSNe 2173–1616 / 22–04–2014 recepción E 15 PROYECTO, PROGRESO, ARQUITECTURA 14 N10_ GRAN ESCALA A. RAMOS. “Lo grande y lo invisible”. N10 “Gran Escala”. Mayo 2014. Universidad de Sevilla. ISSN 2171–6897 / ISSNe 2173–1616A. RAMOS. “Lo grande y lo invisible”. Proyecto, Progreso, Arquitectura. Mayo 2014. Universidad de Sevilla. ISSN 2171–6897 / ISSNe 2173–1616 o las que con otro sentido, construyeron las estructuras espaciales de las propuestas de los años sesenta y setenta que Koolhaas estudió. Diferente es el caso de los edificios generados a partir de la repetición de un módulo estructural, una característica que identifica a las grandes construcciones industriales de la producción en serie y mecanizada de principios del siglo XX. El avance técnico en los sistemas constructivos, el criterio económico de optimización estructural o la adecuación a las cadenas de montajes, son factores que han definido espacialmente a estos edificios de carácter expansivo. La diafanidad, como la ingravidez, son anhelos de la arquitectura que encuentran en los sistemas estructurales su dosis de realidad. El salto cualitativo se produce cuando es posible eliminar por completo los apoyos aunque, precisamente el logro tecnológico que lo hace posible, evidencia también las dimensiones que la diafanidad no puede superar. La comparación detecta estructuras espaciales con diferente génesis, con distintos resultados, como si fuesen dos movimientos de la misma naturaleza pero opuestos entre sí; centrífugo sería el expansivo, centrípeto el referido al espacio diáfano. Las manipulaciones operadas en ambos sistemas, concluyen identificando estructuras espaciales estables a los cambios de escala. El vidrio, como envolvente de estos contenedores es, con toda probabilidad, el material menos antropomórfico, aunque en algunos casos, como en la arquitectura de Mies, es posible recuperar la escala humana, cuando la tonalidad del vidrio usado, la transparencia o el juego lumínico dejan entrever las figuras de las personas que se acercan a la fachada. El reconocimiento de la escala humana en operaciones de gran escala fue, precisamente, una de las principales preocupaciones de la arquitectura de los años sesenta, cuando además se trataba de construir con la vivienda un modelo de ciudad. Es otra idea de gran escala donde no tiene cabida el edificio de gran porte, sino mecanismos capaces de crear una estructura espacial diversa que satisfaga simultáneamente, la pequeña y la gran escala. Noah’s Ark representa ese intento: el desafío de alojar entre 700.000 y 1.050.000 personas en una estructura urbana basada en los patrones espaciales del viejo Ámsterdam y donde de nuevo, las redes y sistemas de interconexión, afloran como parte de la complejidad espacial que necesita una intervención de esta magnitud; en este caso, supeditada y ajustada a los diferentes niveles de asociación de las personas, desde el individuo al grupo. Fracasa la imposición del modelo y permanece el fomento de las relaciones con todo lo que ello puede significar en las conductas de los ciudadanos. Al final es la ciudad existente la que queda como el único modelo posible a gran escala. Forjada por diferentes planeamientos que crearon una red de conexiones de pequeños y grandes trazados, rondas de circunvalación, diagonales sobre tramas, incentivando la complejidad, multiplicando los recorridos y recualificando espacios públicos dispuestos, una vez más, a orientar a las personas. Identidad, procesos de asociación, topografía,..., bien merece la pena descubrir estas situaciones, su funcionamiento y la trascendencia que tienen. Puede que Trystan Edwards tuviera razón al decir que en las ciudades hay dos tipos de edificios, los de “telón de fondo” y los de “primer término” y que toda esta disertación provocada por los artículos de PpA10 que empezó confrontando arquitectura y ciudad, no haya sido más que una continua lucha entre ambas por hacerse visibles. enriquecedoras para las personas y para que las cosas habituales que deben acontecer en las ciudades, puedan tener lugar. Los numerosos intentos de Le Corbusier por crear estas situaciones, prueban su constante preocupación por un problema nada fácil de resolver. Evidencian también un proceder que es deudor de la época de las teorías generales, las que el mismo activó y quizá por ello, sus proyectos siempre transmiten esa inexorable visión de su idea de ciudad, sin posibilidad a lugares indeterminados, mientras todas las actividades de las personas quedan ordenadas bajo la disciplina tipológica. También por ello, sus grandes edificios se presentan como una totalidad urbana que es razón de la excelencia que alcanzan muchos de ellos. Por el contrario, la genealogía de Koolhaas nos revela otro origen, encontrándolo en aquellas décadas de los años sesenta y setenta, cuando la arquitectura trataba de alterar prioridades, revirtiendo al ciudadano una mayor libertad de movimiento y decisión en el uso de la ciudad, y elevando la misión social y cultural de la arquitectura frente la funcional. Los mecanismos de transgresión del proyecto utilizados por Koolhaas revelan esta procedencia y aclaran los valores que han de buscarse en sus enormes edificios. Explicaría así mismo su actitud autocrítica como también sus evidentes y constantes preocupaciones, casi obsesivas, como una auto–aplicación del método paranoico–crítico que nos describe en su libro Delirio de Nueva York cuando se refiere a Dalí y a Le Corbusier, observando en Koolhaas esa misma relación de intensidad con la realidad que le permite crear su propio marco de actuación. Ese deseo de que el interior responda en tiempo real a los cambios que se producen en la metrópolis, es sin duda, un argumento poderoso que incita a una interesante especulación del espacio en su arquitectura. Uno de los grandes anhelos de la modernidad era llegar a construir en serie edificios de gran escala. Está en los ideales modernos de las vanguardias, en los de la producción mecanizada y del espacio productivo; es el fundamento sobre el que se estructuran muchas de las grandes propuestas de nueva ciudad que trataba de implantar el Movimiento Moderno. Los Wolkenbügel de El Lissitzky eran una alternativa posible para la revitalización de ciudades existentes. La repetición y estratégica situación en la ciudad nos permite anteponer a su valor como objeto singular y representativo, la idea de que los Wolkenbügel tienen sentido como presencia pública en la ciudad. A la capacidad de orientar se añade la de reordenar cuando quedaron conectados con la red de transporte metropolitano. Es posible por lo tanto, redefinir centro y periferia –no tanto la periferia suburbana del siglo XIX, como la periferia de las afueras, la situada en los bordes de las ciudades– sin requerir grandes operaciones quirúrgicas. La asociación entre arquitectura e infraestructura era la combinación perfecta que garantizaba que estos edificios, en la ciudad, jamás hubieran llegado a ser grandes objetos obsoletos. El proyecto de El Lissitzky anticipa las futuras estrategias de revitalización de zonas urbanas basadas en la movilidad, los intercambiadores nodales y la combinación de diferentes sistemas de transporte de distintas velocidades; pero especialmente revela la función vital que tienen las infraestructuras en los edificios de gran escala, como si fuesen las que verdaderamente argumentan y sostienen esa complejidad que da vida de estas construcciones haciéndolas viables y útiles: en los dibujos de Sant’Elia eran todo el paisaje que rodeaba a sus edificios, las que estimularon los proyectos de Le Corbusier,