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Romeo y Julieta : tragedia en cinco actos, traducida del francés

Rubió, José

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I Núm. ROMEO T JULIETA. TRAGEDIA EN CINCO ACTOS, TRADUCIDA DED FRANCES. PERSONAS. Fernando, Duque de Verona. Flavia , confidente de Julieta. Montegon , Noble Varones de la fac- ^ C/« Oficial. cien de los Montegones. dty* Guardia y Soldados. Capuleto , Noble de la de los Capulctos.*^ Cortesanos , de la comitiva de Ferborneo, hijo de Montegon. ^ nando. Julieta , hija de Capuleto. Partidarios , de la casa de Montegon. 'dlverico , amigo de Romeo. ^ Partidarios , de !a casa de C::puleto. 4? Escena es en Verona , el teatro representa en los quatro primeros actos , ef Palacio de Capuleto $ y en el quinto , el Panteón Común , 4 ambas familias . ACTO PRIMERO. ESCENA I. Julieta , ^ Flavia. F/au. N 0 temas, no, ¿Qué impor¬ ta á tus deseos queeseaneianoinfeliz áquien lanzaron del Apenino monte y las cabernas la eterna agitación, y los quebrantos, exista boy en Verona . y en su centro encubierto respire?¡Oquanto, quanto fuera mejor, que la brillante gloria de tu infeliz amante recordando, pensaras en DoIveo,y en sus triunfos! Pensaras que su acero ha libertado ú nuestro joven Duque de la muerte en el último encuentro, y que Fer¬ nando, arrebatado en su valor, publica que solo debe á su valiente brazo la vida , y la victoria esclarecida. Jul. yAy Flavia ! ¿Y piensas que á mi dueño amado puedo adorar con animo tranquilo ? Bien sabes tu que á nuestro amor el hado su fuerza opone, y que furioso aleja Ja esperanza de un fin afortunado. En Dolveomi padre honra, y admira solamente un guerrero celebrado que ama, y aplaude, de entusiasmo lleno. ¿Pero como un mortal desamparado sin apoyo, ni padres, con el mió podrá unirse jamas , con otros lazos? Flav. ¿Mas nunca supo ese Heroe, ge¬ neroso quien sus mayores fueron, ni el estado que por su cuna merecer podían? ¡ Ah, si á lo menos de su fuerte brazo tantas hazañas, coronadas fueran con un ilustre nacimiento ? Jal. El hado nos fuera mas propicio. Escucha amiga : ese Dolveo á quien adoro tanto; y me idolatra fiel; ese á quien honra Verona con placer, y ama Fernando, ese es Romeo. 'Flav. ¡ Santo Dios que escucho! | Es él ? ¿ Qué es la esperanza y el amparo de la sangre mas noble : hijo querido de Montegon , del venerable anciano en cuyo pecho bondadoso , nunca moró la enemistad ; fiel ciudadano que en vez de fomentar en su partido la división , y el odio , sepultando su furor , nunca se miró del crimen su generoso corazón manchado ? Jal. Lejos por siempre de los crudos hombres; solo entre la inocencia de los campos cultivaba la infancia de sus hijos con dulce esmero* y paternal cuidado; quando unos monstruos bárbaros , y • aleves robárselos dos veces intentaron: Regero los pagaba ; aquel Rogero que jamás mereció nacer hermano de mi querido padre virtuoso. Pero atrevido Montegon luchando, arrancar pudo al infeliz Romeo de sus sangrientas y terribles manos. Herido el niño, socorrerle pudo larga atención ; y vigiiante amparo; y sana ya , la cicatriz funesta miraba alegre el deplorable anciano, quando otra vez los pérfidos vandidos la prenda de su amor le arrebataron. Este golpe mortal hizo que lejos fuese i ocultar el recto desgraciado de su inocente sangre: huyó, y consig 0 los hijos se llevó que le quedaron: á Reymundo, á Reynaldos, á Dolveo y á Severo, gimiendo y suspirando por su hermano infeliz. Después no ha vuelto Montegon á pisar nuestros estados. Vivia en tanto Romeo perseguido* indigente, infeliz, desamparado. Vióle mi padre,y sin saber quien e? 3 » lo albergó cariñoso en su palacio. Yo sentí al verle en mi sencillo pecho una ferviente agitación , presagio de mi naciente ardor: gozosa entónces me envanecí mirándole á mi lado, y bendijo mil veces á la suerte y bendije otras mil al bien hallado sitio donde á mis ojos se criaba, y vivia mi amante disfrazado. „ ¿Por qué (me dije yo ilorando triste ,, nuestra desgracia) en amoroso lazo ,, el cielo nos juntó , si á nuestros padres „ la discordia cruel, ha separado? Flav. Aunque la suerte con sus vanas sombras nos engaña tal vez::::: j Si aqueste anciano que acaba de llegar hoy á Verona fuese aquel Montegon desventurado! ¡Si al ver la cicatriz reconociere al hijo que por muerto esta' llorando! Jul. Flavia ¿ que dices ? ¡ ay ! Flav. En este instante mi corazón , Señora , palpitando, felicidad, me anuncia. A tu espe' ranza hora se ofrece un dilatado campo. Mira al feliz Romeo, de su cuna los ilustres derechos recobrando; á esos ancianos mira, á esos rivales generosos, uniendo en tierno lazo 3 por vuestro casamiento , sus familias: mira por fin, el nudo sacrosanto de tu augusto himenéo, para siempre de aquel rencor funesto , extermi¬ nando la semilla fatal. Jul. Aun quando fuera, como tu juagas, ese austero anciano el infelis padre de Romeo, ¿que pudiera esperar Creé a mis labios: es mi sola esperanza lisonjera , ver á Romeo ,y en silencio amarlo. Yo admiro su valor, y su alta gloria, jAh! ¿que son á mi amante amparados esos otros guerreros ?... A mi sola se deben las hazañas de su brazo, se me debe el laurel de sus conquistas: sin mí, sin este amor, no fuera acaso Heroe tan s ingular::-rumor se escucha: Fia vi a retírate... Gran Dios!., mi amado! E S C E N A II. Fase Flavia , Julieta , y Soldados que conducen algunas Vanderas , dice Romeo á los Soldados. Rom.Entrad en este alcazar compañeros de mis felices penas, y trabajos: las vanderas dejad,que en recompensa de la victoria me otorgó Fernando, para que las ofrezca á Capuleto en señal da mi triunfo. Retiraos. Al fin tranquilo á tus divinos ojos á Julieta . me presento de gloria coronado. Í Quién fuera un gran Caudillo! En¬ tonces, lleno de tu enérgico amor, por ti inflamado, á imperios mas remotos llevaría de nuestras armas el triunfante lauro. ¡ Mas aunque el universo hora estu¬ viese postrado ante mis pies, siempre lejano mirára C premio de mi amor l Jal La guerra turba , en verdad, nuestro cariño infausto, infausto, sí, mas fiel. El amor nuestro bajo terribles, ba'rbaros presagios, en obscuro silencio fué nacido, y entre las turbulencias fomentado: quanto mas se empeñó naturaleza en formar nuestros genios encontrados, tanto mas encontrábamos nosotros motivos de atraernos, y adorarnos. ¿ Y quién dijera á Capuleto un dia que había de amar su hija ai hijo amado de Montegon? ¿y que mi padre mismo tomara, sin saberlo, á su cuidado, su inocente niñez desfallecida? Yo nací Montegon, pues te amo tanto. Rom. Y yo te adoro, y te idolatro ciego; mas siempre temo á mi destino in¬ fausto ¡ Sí Capuleto en breve un himenéo fatal te propusiera !... Si tirano te quisiera obligar. Ah ! yo conozco la expresión de tus ojos soberanos..... Mas él se acerca. ESCENA III- Cupuleto y dichos. Permitid que humilde á Capuleto en este dia el homenaje grato de esas vanderas os ofrezca, y me honre d vuestros ojos, con el premio, y lauro de mi valor. Formando á vuestro exemplo por vos engrandecido y elevado... Cap.No esperaba yo nunca ménos triunfo de tu gran corazón. Yo vi tu brazo derramando el terror, llevar la muerte por todas partes, y el dolor, y el llanto : de un pecho tan hermoso como el tuyo conozco la virtud : por eso trato que oigas y apruebas mis paternos votos. Hija mía, ya es tiempo : vengo ufano vengo á decirte yá que el Conde Paris es el héroe mas digno de tu mano. Mañana el mundo lo verá estrecharla para siempre jamás. Yo he meditado el interés , el nacimiento , el precio con que se adorna tan brillante lazo. Ya sabes tu deber; lo he prometido, y solo resta que con dulce labio aceptes mi elección. ful. ¡ Ah I yo creía que el Conde los secretos penetrando de mi sensible corazón , hubiera de su amor la esperanza sofocado ¿Como pensar que un hombre generoso un lazo pretendiese tan contrario i mi intención ? ¿ Que amor, que amor es este que se adelanta , y precipita armado con el fuerte deber de mi obediencia? Ese concierto en que mi muerte aguardo, no, no se cumplirá: Señor conozco vuestras verdades : no queráis tirano inmolar vuestra angre. Cap. Solo quiero asegurar contra el destino infausto aquesta sangre misma ; tu conoces quanta muerte, y dolor han derramado nuestras tristes familias hasta ahora. Si por la muerte de mi crudo hermano, si por su larga ausencia ha contenido Montegon la venganza , no cesaron los 'bárbaros deseos , los rencores, del partido feroz y amotinado; mas tiembla, tiembla su aparente calma, no por eso te entregues al descanso, que es como un fuego que en su abis¬ mo oculto adormecido yace: en breve aguardo que ese volcan furioso cubra horrendo nuestras comarcas de crueldad, y es¬ panto. Entre tanto tu esposo, hija querida* de esa conjuración rompiendo el lazo, amigos no procura , y todos se arma 0 en mi favor : y luego destrozados nuestros rivales , volverá á mi estirpe la paz,y el esplendora nuestro estado* Jul. Vos no preveis la resistencia mía? por que siempre sugeta á los mandatos de la paterna voz, doble mi cuello? al punto obedecí sin replicaros. Mas si ahora pudiese á vuestro oído elevar el acento de mi labio, os digera , Señor, que si me viese arrastrada á las puertas del Santuario á ese esposo cruel secretamente jurará en vez de amor, odio inhumano* odio eterno, y mortal... He aquí el tormento que me está sin cesar martirizando. El cielo pide para unir dos almas sinceros votos. Con terror y espanto gimiera yo, bajo el enorme peso del crimen mas atroz, é involuntario que me forzáis á cometer... ¡Oh Padre! ¿podréis lanzarme con furor insano de vuestro sen® paternal? pudierais, ai conducirme acia al aliar sagrado, verme indecisa , y de temores llena tarda mover mi vacilante paso? ¿Y se desprecia tanto la ventura de una muger,que sin piedad for¬ zando su libertad, señalar su destino ? Séqualesson vuestrosderechos santps*' lo conozco mui bien , y los respeto* Mas dejadme , Señor , que á vuestra lado viva en eterna obscuridad dichosa sin esclavitud, sin ese lazo, fuente de mi dolor: para romperle vierten mis ojos doloroso llanto : otras armas no tengo. De esta vida sois arbitro, es verdad; pero dignaos, al escuchar mi suplica doliente, mostrar de un padre el sentimiento blando. Ya no es posible diferir mas tiempo enlace tan feliz , y necesario. Obedece. Jul. Señor!..... Cap. Qué !..•• /«/. Padre mío, y veis correr mi congojoso llanto, sin piedad, sin dolor? Qap, Hija querida, ( enternecido. pie nsas tu que me gozo en tu quebra nto? Bajo de un cielo mas feliz ; en dias de mas serenidad menos aciagos, fuera cumplido tan estéril voto ; j mas ay ! que miro con pavor y es*- panto que se juntan los fieros Montegones... Rom. Júntense , y lleguen : mi valiente brazo los podrá resistir.¿Pensaisque tiemblo á esa tropa feróa de amotinados ? Mirad , mirad los ínclitos pendones que á vuestra vista arrebató mi mano al contrario en la lid.Si pude entonces batallar y vencer por el estado, 8 quien se podrá oponer, quien com¬ batirme si en favor vuestro me presento ar¬ mado ? Antes (lo juro) que la fuerza rompa esas dos vidas, que el vivir me han dado, mi sangre toda verteré gozoso, y en ira ardiendo, moriré matando. C ap. Quanto me place, quanto, ese ar¬ dimiento hijo de tu valor; ¡ feliz traslado del que inflamó mi juventud guerrera! Pero no basta un animo esforzado. 5 Apoya , pues, mis sutiles intentos, persuade á mi hija con prudente labio y haz que conozca el timbre esclare¬ cido que encierra en sí tan ventajoso la¬ zo. vase. ESCENA IV. Julieta y Romeo . Rom. Antes mil veces morirá á mi acero tan bárbaro rival : antes vengado de ese obstáculo atroz que nos desune, seré, que el pueda en tus amantes brazos.... Jul. Modera ese furor. ¿Y que petendes de esta infeliz? ¿Al paternal mandato debí oponerme temeraria , y ciega, y despreciando sus derechos santos?..* Rom. ¡ Sus derechos!... ¿Y acaso nues¬ tros deudos son nuestros defensores, 6 tiranos ? ¿De donde, ó por que titulo Ies viene disponer de nosotros á su grado, quando se abrojan el poder supremo? ¿Ya quien mejor que á mi le será dado conocer su interior? Su saña impía es hija de su orgullo despreciado. Ese cruel.... Jul. i Oh Dios ! ¡ como te ciega un exceso de amor arrebatado! El es mi padre, y respetarle debes. Rom. ¡ Y así disculpas la terrible mano que nuestro lazo para siempre rompe! Jul. Yo gimo como tu. ¿ Mas puedo acaso sufrir que ante mis ojos te ensangrientes con un mortal, cuyo piadoso llanto viste correr al decidir mi suerte ? .Rom. j Y qué! ¿ Desde mañana ese in¬ humano, ese odioso rival, será tu esposo?... ¿ Y yo nacido Montegon, que te amo, que por ti vivo, y que de gozo lleno, aquí mismo de gloria rodeado, puse á tus pies mi vida y mis trofeos; yo mismo; (¡ Santo Dios!} veré á un tirano, á un mortal enemigo,que me arranca mi dicha toda , de sobervia inchado, ostentar su ventura, y para siempre gozar de la belleza que idolatro ? Ah! no es posible, ni mi pecho al¬ canza á tolerar un golpe tan amargo. A tí sin duda , una virtud mas fuerte sostiene y da valor. Jal. D ten el labio, reflexiona y admira á tu Julieta. ¿Piensas que mi interior está gozando de un sosegado placido reposo ? Advierte.::: Rom. ¿ Qué ? ¿ tus lagrimas ? Jal. En vano para siempre jamás quise ocultarlas dentro del corazón,que tú,inhumano, me las arrancas: tu furor no tengo, no; pero tengo mas amor, ingrato: tú lo sabes mui bien; y el cielo sabe, que este fiel corazón donde has reynado, donde reynas aun , por la ternura no será de otro amante profanado. Rom. ¡ Ah! Julieta.... Jal. J Oh dolor ! Rom. Voy á perderte. Jal. A mi padre obedezco, y al estado, me sacrifico. Rom. Renunciar es fuerza la amable dicha de mirar tu encanto. /«/.Presto la muerte llegará, y muriendo me libraré de mi dolor tirano. ESCENA V. Alverico y dichos. Jal. Eres tn caro Alverico? Rom. Que nueva á darme vienes? di, ?Que sobresalto? Alv. Un secreto importante que nos debe de sorpresa llenar. Aquel anciano» que vino á estas comarcas sin asilo» y se oculta á la vista del estado, ya sabemos quien es: su suerte y nombre dejó de ser qual antes un arcano. Es Montegon. Jal. j Qué escucho ! Rom. i Oh Dios.... I ¡ mi padre I Yo voy al punto con mi tierno llanto» su grata mano á humedecer. Jal. Modera tan improviso ardor. Alv. Se dice en tanto, que sus amigos en secreto agita 1 1 el antiguo rencor en nuestro daíío i q el conde París,que ellos enardecen» 6 bien porque no quiera disgustarlo*» ó bien por que otra vez le sedujeron» piensa romper de su himenéo el pacto ó al menos diferir el sacro nudo. Rom. ¡Oh ventura! ¡Oh placer inespe¬ rado ! ¿ sera posible ?... Jal. En tan feliz momento la sola reflexión debe ocuparnos : tu padre ya no puede conocerte ; guarda qu* no te vea en tal estado. Si tu me adoras, si mi amor aprecia?» yo te lo ruego, en fin, lo manió. ACTO SEGUNDO. ESCENA I. Romeo y Julieta. Rom. Ya rendido á mis suplicas Fe** nando vá á convertir en amistad eterna de nuestros padres la cruel discordia El ha previsto sus fatales quejas, y quiere que la paz en sus estados para siempre jamas reynarse vea» 7 A mudanza tan prospera y dichosa, recibió la esperanza lisonjera, que en mi gozoso corazón se abriga. De nuestro fiel carifío la cadena, va también á estrechar á nuestros pa¬ dres, y á sus familias,y a' la paz entre ellas. Mas á pesar de esta esperanza, siento un inquieto dolor, una tristeza, que turban mi placer y mi ventura, Quando me separé de tu presencia, vi por acaso á mi infelice padre, y conocí el destino que le cerca. El tiempo destructor marca en su rostro su terrible poder, sus tristes huellas, en mil hondas arrugas : sus cabellos encanecidos ya ; su tarda lengua ; su vacilante planta, ¡ ó Dios! destro¬ zan mi corazón. Jul. Y si á escucharle llegas j aun de penas mas barbaras, y atroces tu sentirás ia penetrante fuerza. Si te conoce entonces por su hijo, sé hijo suyo , si; cede, y recupera los ilustres derechos de tu cuna ; mas si obstinado en su rencor se mues¬ tra y en su venganza atroz guarda si¬ lencio. \ Me lo prometes ? Rom. Sí. M. Jure tu lengua, y tu ardiente cariño obedecerme. Rom. Yo juro por mi amor, por mi Ju¬ lieta, por su vivir y el mío, y esta espada, siempre cumplir sus ordenes supre¬ mas. El cielo vengador si las quabranto, de tu fe á mi rival , y tu terneza. M Aqui llega mi padre congeniando. ESCENA II. Fernando , Capuleto , y dichos. Fer. De Montegon has visto la miseria; a' tí te toca respetar sus males, á tí te toca ceder en su presencia, j En qual estado, ó Dios , vuelve á Verona I Cap. Sus desventuras mi dolor au¬ mentan : sus desgracias me asombran y con¬ funden ; pero tengo derechos que me vedan.... Fer. Aun ignoramos su intención. En tanto, los destinos de entrambos considera; tu miras en Teobaldo un heredero, tu colmas tu ventura en tu Julieta, y esperas que los dos en breve tiempo eleven en su enlace, tu grandeza ; vuelve los ojos á ese triste anciano, que él en su amarga soledad te en¬ seña con quanta prontitud se cambia un dia la fortuna mas prospera y risueña; pero aquí llega. ESCENA III. Fernando , Montegon , Capuleto , Ro¬ meo , y Julieta. Guardias de Fernando. Cortesanos de su acompañamiento , y Soldados que conducen á Montegon: este á los Soldados. Moni, j Detened crueles 1 3 A donde me arrastráis ? ¿ Mas que veo ? ¿ Conducirme á este sitio quien os ordena ? Fer. A tu Monarca. ¿ Temes su pre¬ sencia ? ¡ Ah ! no la temas, no: que nunca, nunca me valí del poder ni la violencia. Como amigo, tan solo te he llamado para cortar la rencorosa guerra 8 con Capuletó. Mont. i Oh Dios! con Capuletó. Fer. ¡Que turbación 1 Que agitación tan fiera ! ¡ Que 1 ¿ Has conocido en medio de estos hombres. á la sangre fatal que se fomenta en dafío tuyo ? Mont. ¡ Aquel ! Mira el objeto que mi furor, y mi venganza mues¬ tran. Cap. Si : dices bien : ese feroz encono me debió distinguir. El mió espera su vez, y entónces brillará espantoso; y si fuere preciso que. Fer. Modera ese inútil furor. Y tu tranquilo, dignate dar á mí amistad respuesta. ¿ Como vivir pudiste obscurecido de un bosque tenebroso en la aspere¬ za ? § Ese destino misero, y salvaje es de un heroe , quai tu , la recom¬ pensa ? Y así pudiste abandonar la patria ? Mo. g Juzgas tu morar en las florestas es violento y cruel ? Fer. Mas fu, nacido entre pompas honores y grandezas, qué gozabas allí ? Moni. No ver los hombres. Fer. Acaso los formó naturaleza para aterrar con su semblante? Mont. Un dia los odiarás, si á conocerlos llegas, Fer. Solo esos montes lóbregos podrían exponerte á su horror, y á su fie¬ reza. Mont. En la engañosa corte en donde temo su rencor, su venganza, y su cautela. Fer.. Y tus hijos? -Mont. Detente , no prosigas : suspende ese discurso. Fer. Los alberga algún seguro asilo? Mont. Nada temen. Fer. Y su destino ? Mont. Lo repito : deja para mi ese misterio. Fer. Ah no es posible el que tranquilo á Montegon yo v2 J vivir gimiendo en el dolor. Recobré tu dignidad tu gloria, y tu grande^' Mont. Todo rne sobra ya. Fer. Que es lo que debo al fin pensar de tí? ¿ Quién alimenta tu desesperación ? Mont. El infortunio. Fer. ¡ Oh Dios! Que tormentos, que & penas le cercan I ay en mi palacio mis^ disiparás tan bárbara tristeza; olvidarás tu antigua desventura: contigo CapuJeto no conserva ninguna enemistad. Cap. Y yo podría . # negar mi compasión á su miseria . Mont. ¡Compasión l ¡Tul ¡ Gran Dios* si esta es mi suerte haz que su rabia, y sus reneoreS vengan antes mil veces sobre mi. Cap. Pues teme teme no te oiga. Mont. Bien.... eso desea mi desesperación.... tu burlarías mis votos con la paz; mas no ^ guerra entre nuestras familias rencorosas y la desolación serán eternas. Cap. Veremos á quién ama la fortufl 5 ! Mont. No quiero la victoria... con ^ diestra romper tu corazón, y tus entran 3 * será tan solo mi plácer. Cap. Que sea. Mas valiente que tu... Münt, Puedes tu serlo ? Cap. Todos mis partidarios aquí reynan. wlont. Los míos no alcanzaron esa glo¬ ria.... Cap. Basta. Mont. Emprende, pues.... Fer. ¡Y que!...- vuestra fiereza, quiere lanzar de nuevo en los se¬ pulcros mas inocentes víctimas? ¿Desean ver torrentes de sangre vuestros ojos? Ah ! que á lo ménos compasión os deba vuestra Patria infeliz, y desolada. Mi amor solo es mi pueblo: mi grandeza nada me importa.Mas tu llanto miro correr á tu pesar. Mont. De ira funesta lloro , si, y de dolor... Mira á su hija! Fer. Ven á mi Alcázar. Rom. Olvidad las penas. /«I. La vida conservad, que todos aman. Monr. Y viviré! ^' er • Que causa habrá que pueda til existencia impedir? ¿por que ca¬ llarla ? descúbrela por fin , habla no temas. Moni. Aqui reposa mi dolor. (*) Ningu¬ no (*) Señalando al pecho. sabra jamas, jamas, quien le fomenta. Fer. Furioso ! ¡Moni. Si, lo soy. Apaciguarme no esperes, no : mi corazón alberga solo eterno rencor.... Temelo todo, que todo puedo osarlo. Tu presencia, tu corte y Gapuleto, me importunan. Gracias al cielo, mi furor supera 9 i mi infortunio... si, desesperado a Capuleto. te aborrece mi pecho, y te detesta. A otros de tu favor y patrocinio $ & Fernando. mas temo que á pesar de tu grandeza no te conduzcan engañado al crimen. Por él es sorpreendida la inocencia y abatida se ve... No mas te digo.... Vivo en Verona: á mi placer en ella arrastro el triste horror que me acom¬ paña, y mi rabia y rencor, y mi muerte horrenda ¡inventa, ó cielo, un bárbaro suplicio mas que todos atroz,y en él perezcan los Capuletos sin piedad ! ¡ Fulmina sobre ellos tu furor, qual lo desea mi desesperación... y yo gozoso en su exterminio, recrearme pueda! F er. Ola! Guardias. Rom. Señor, piedad. J til. ¡ Oh cielos! sus canas respetad y su miseria(a Fer . Fe r , Conozco ya la decisión terrible que me importa abatir. Poder me queda bastante á castigar de ambos la culpa. A un sin embargo, Montegon pudiera reconocerse, y aplacarme. En tanto, en este sitio detenido sea, y después que modere ese semblante, con el honor debido á su nobleza, conducidle, ó Soldados, á una torre de Palacio. Mont. ¡A una torre !.. Hondas cabernas abre, ó tierra, á inis plantas, y en su centro sepúltame cruel:::! Iré; mas tiembla, tiembla al herir tu victima. Fer. Soldados, que venerado, y respetado sea, qual su afligida ancianidad merece. Rom. ¿ Podré aguardar, Señor, vuestra licencia 3 x £> F er. Acaso pudo Romeo ?... Cap. Pudo... lo fué , fué ese perverso el matador de su mayor amigo. Por salvar i su padre , de tormentos llenó mi ancianidad ! Fer. Y de su arrojo quieres vengarte ? C up. Si vengarme quiero. F er» No Capuleto! No su involuntario error, perdonarás... Así lo espero. Cap. En vano... Morirá. Fer. g Y asi te entregas á los furores?... Bien, sigue ese ciego impulso y nazca la infernal discordia y laí desolación; deja yermo mi estado todo , por saciar tu rabia... Tu lo anelas.... Cap. Y vos, que yo indefenso me abandone al furor de mis con¬ trarios... Fer. ¿Qué pudo hacer el infeliz Romeo viendo á su padre perecer ? Acaso abandonarle al inminente riesgo ? No es inhumano, no : yo vi sus ojos lagrimas derramar en el momento que en Montegon reconoció á su padre... Lloraron de ternura , y yo con ellos. Cap . m^^te.^c^Ff^No., Capuleto. Cnp.-ah, mas yo primero la suya gozaré.F er. Corre, inhumano, corre, y esgrime el vengador acero; convoca á tus parciales, y fomenta la voraz sedición en todo el pueblo. Nada perdones : á tu rabia caigan tus enemigos , caigan , y el incendio consuma la ciudad: tala los campos, y conduce á tu príncipe al extremo del infortunio. Cap. Basta... Fer. Ante tus ojos las inocentes victimas muriendo mira : y goza sus débiles gemidos. Cubre las calles de un torrente inmeso de hirviente sangre que tu planta inunde : triunfa ; y vuelve á tu alcazar ya desierto , sobre tristes cadáveres que exálen al hollarlos tu pie , su último aliento* Cap. ¡ Qué horror! que horror ! A tai 1 horrenda imagen no puedo resistir... Gran Dios! Fer. Tu pecho no se estremece ? Cap. Si. Fer. Refrena, amig°» tu colera, y escucha los acentos de tu antigua virtud. Ah ! nunca nunca de atroz desolador el nombre hor¬ rendo manchó tu fama. Cap. Príncipe, las paces haré; mas permitid que ese himené 0 se difiera , entre tanto que mis ojos agotan estas lágrimas que vierto. Fer. Ven á mis brazos, ven queri^ 0 amigo defensor déla Patria...Yo concedo á tu virtud la dilación que pides.. Mas ya se acerca Montegon. Cap. ¡ Óh Cielos ! ESCENA II. Montegon , Romeo , y dichos . Fer. Llega, pues, Montegon, y el temof deja ; ya Capuleto te perdona. Mont. ¿ Es cierto ? ¿ Triunfaste de ti mismo ? Cap. Ya he triunfado, y ya perdono tu furor Sangriento. Rom. ¡Oh Duque! ¡Oh Capuleto! Oí 1 Padre mió! Permitid que en tan placido momen¬ to , bese de entrambos la paterna man 0 ' Fer. Vivid en fin los dos. Goze mi pn e ' blo la reconciliación mas venturosa. En medio de las tumbas, en el cen* 1 ^ del negro Panteón 9 donde reposan *7 en eterna quietud vuestros Abuelos: á raí presencia , y de mi corte augusta renovad ei sagrado juramento de conservar la paz que en otros días con santa religión guardaron ellos. Allí, sobre sus aridas cenizas embaynad para siempre los aceros que ladiscordia en vuestramano puso, y contentos formad un lazo eterno, donde nazca la paz. Así vosotros mi delicia sereis,y á vuestro exemplo tendré vasallos que mi nombre ensal' cen. Ya los dos suspiráis, y ya os advierto llenos de compasión. Mont. Allá en las tumbas nos veremos después...Allá en su cen¬ tro morirán pata siempre nuestros odios. (V Admira en fin, el generoso esfuerzo que hago por tí. A pesar de mi infor¬ tunio y á pesar de la sangre, me vencieron la patria , el Duque, y religión. Yo vivo ; tu hijo vive, y el mío entre los muer¬ tos venganza clama, y mi venganza espira. Como enemigo, mi valiente acero á arrancarte la vida , bastaría ; mas como amigo; hasta el postrer aliento lanzaré en tu favor : Daré al olvido de mi ternura el miserable objeto; y á tu hijo por la sangre que me ro¬ ba ; la sangre que me resta doy en premio. ESCBNA I íí. Capitán , y dichos. Cap. Señor los enemigos derramados por la ciudad preparan en secreto algún motín. Rer. Yo corro á prevenirlo: tu manda á mis soldados, Capuleto, ESCENA IV. Montegon , Capuleto , y Romeo. Cap. Y tu en mi Alcázar, y en la au¬ sencia mia dispon,ordena,qual si el mismo dueño fueras de su familia. Entre tus brazos á mi Julieta sin temor entrego. ¿Puedo hacer mas por tí si en tu memoria se alverga ! aun ^ la venganza el fuego, cálmate, Montegon, piensa, medita, lo que acabo de hacer, y á quanto precio adquiero tu amistad. Fase. ESCENA V. Montegon y Romeo. Rom. Sobre nosotros descienda un rayo desde el alto Cielo, y nos consuma sin piedad, si el odio vuelve á vivir jamás en nuestro pecho. M ont. ¿ Eres mi hijo ? Rom. Señor vuestras palabras me hacen estremecer. Mont. Prevees Romeo los misterios que voy á declararte ? Rom . ¿ Qué me decís ? Mont. Escucha y reuniendo quanta fuerza y valor el hombre tiene; prepárate á temblar á mis acentos. ¿ Sabes que el padre soy de tus her¬ manos? Rom. Si Señor, ya lo sé. Moni. Pues ya murieron. Rom. Eterno Dios! M ont. De este fatal recinto al palacio de Pisa huí con ellos, y allí la furia y vengador encono con sangriento rencor me persiguieron Un Sagaz monstruo: un inhumano tigre supuso que yo fuese el turbuleato origen de un motín , y de una torre en el obscuro subterranéo horrendo inocente,y sin pruebas me encerraron Rom, ¿ Coa vuestros hijos ?' C 18 Monte ¡ Ay ! Escucha el resto. Allí pasamos t’res amargos días, quando agitado de terror mi pecho, un sueño tenebroso me presenta que redobla el furor de mis tormentos. Tiemblo y despierto, y en mi seno busco el horrible temor que estoy sintiendo: yo no le encuentro en mí: corro azo¬ rado donde mis hijos duermen ; y su as¬ pecto , y su ademan, y dolorosa angustia, me declararon mi destino horrendo. Allí dormidos; al rigor del hambre pálidos espirando <»opi rané e , en ron¬ co acento clamaban.Padre y derramaban llanto ' Rumor se escucha entonces, y al mo¬ mento despiertan, y se abanzan, esperando que llegase el piadoso carcelero á sostener su falleciente vida. Callan, y escucho, y palpitando ad¬ vierto al resonante golpe de las picas, y de las piedras, al rodar violento, que de la torre las antiguas puertas para siempre cerraban los perversos horrorosas murallas fabricando.. Sin llanto enmudecí triste , muriendo vuelvo los ojos y á mis hijos miro que lloraban su mal, quando en si¬ lencio yo ocultaba mis lagrimas. Entonces cien veces espiré.. PAurió Do!veo, murió Severo, y espiró Rey mundo ; y yo bebí su sangre en alimento: vacilando, Reynaldo se levanta, y en mi clavando su mirar tremendo; ifhe , que tu nos vengarhs 6 Padre dijo, y lanzó su postrer aliento. R>m. j Qué es lo que oigo gran Dios! ISflosrt. Yo solamente queié con vida en el fatal encierro, pero indignado de vivir. Y entonces arrastrando, llorando , repitiendo mis voces, y las sombras abrazando* ya estrechaba conmigo á los horrendos cadáveres queridos : ya besaba sus yertos labios; y á la par con el lo* sobre la tierra funeral tendido, lograba en fin un doloroso sueno; hasta que á libertarme de improvisé mis amigos intrépidos, corrieron. Rom. ¡ Yo me abraso en furor! De erb men tanto castigasteis al fin, ese perverso ? Mo»f. Hijos el no tenia ; y quando an-" si oso fui yo i vengarme en su execrable pecho, mi venganza burló, por que acabad de morir con honor tranquilo y \\&° de anos , y gloria. Rom. Y donde la venganza queréis, Señor, llevar si murió el reo? Mont . El reo está mas cerca qu e i ™ 13- ginas. Rom. Y á quien debo matar ? decid ? Moni. Ai resto de los traidores. A su crudo hermano autor de mi deshonra,y mi tormento? á Capuleto. Rom. ¡ Santo Dios que escucho ! A Capuleto? Rom. Para ese intento de victima cambiad , ó de asesino. Mo.No,no es su muerte la que yo des^j es, si,la de un objeto que es mas de vi* la de un objeto que idolatra ciego, la de su único amor , la de su hija la de Julieta en fin. Rom. Uu amor tierno ha unido nuestras almas para siemp re ' Moni. ¿ Y qué, no temes que con e s£e acero rompa yo, tus entrañas, escuchan^ tan fatal confesión ? Rom* Ved á que exceso me arrastráis!.. Un anciano y un^ amante, -Moa/. Yo anelo mi venganza» ^o?«. ¿ Y que os hicieron ? ^Qíjí. Que me hicieron ¡ Gran Dios ! Y eso respondes pérfido á mi furor ? ¿ Quando estoy viendo la sangre del verdugo de mis hijos, asi desmaya tu cobarde pedio ?. ¡ Que me hicieron ! Pregunta al fiero tigre si quando herido, y en venganza ar<- diendo hramava de furor, si entonces supo inventar aquel hórrido tormento, de hacer morir ante sivmismo padre los tiernos hijos,pálidos y ambrientos. I Que me hicieron ! Pregunta á tus hermanos, ¿ Si ai despedir el postrimer aliento, pensaron que lograrán algún dia mí sincero perdón los Capuletos ? ¡Que me hicieron! traydor. ¿Qual fué responde su barbara impiedad, quando gi¬ miendo victimas tan queridas, á mis plantas me ofrecieron su sangre en alimento? i Que me hicieron ! ¡ cruel I El cielo airado me privó para siempre del consuelo, que ansiaba en mi dolor.Fo.jo quería en el monstruo feroz , á mi deseo, mi venganza saciar, y uno tras otro, contando sus gemidos , y lamentos, gozarme en su dolor ; y en pos la muerte con fiera lentitud, sobre él cayendo, verle, acabar en tan atroz suplicio...* i El pérfido!... tranquilo , y sin tor¬ mentos, dentro de su sepulcro amurallado, qual yo lo estuve en mi horroroso encierro, *9 yace en seguridad y hora que un hijo de aplaudido valor gozoso encuentro, y que parece señaló el destino á seguir mi rencor,quando contemplo que ningún Gapuleto libertarse puede á mi obstinación , y sn ardi¬ miento, quando la voluntad solo, me basta, y el puede herir sin timidez, le veo i tan pérfido amor abandonarse* olvidando su honor! Rom. i Tal vilipendio de vuestro labio solamente escucho! Antes pierda la vida que indefenso llegue yo á abandonar al padre mío. Mas por suerte, Señor, no esteis cre¬ yendo que para amancillarme en los delitos, á vuestros brazos me bol viera el cielo. ¿Face apenas mi amigo en el sepul¬ cro? ¿Apenas ese anciano, (sin exémplo) la paz confirma, y su preciosa sangre os entrega tranquilo, y satisfecho, ¡quando iracundo, y de venganza ar¬ mado su exterminio queréis, y el de sus deudos, el de su sangre toda , y que á Julieta traspase el corazón mi propio acero? Soy soldado. Señor ; si son precisos para vengaros mi valor, y esfuerzo, vedlos prontos aquí; mas este brazo usa tan solo de gloriosos medios. Mostradme la venganza por la senda de la virtud, y honor, y al punto vuelo á derramar esa funesta sangre, y á vindicar por fin nuestros dere¬ chos; • mas si es forzoso cometer un crimen, jamás el crimen morara en mi pecho. Moflí. ¿Que oigo ? i tal és la desventu¬ ra mia ! ¡Tal de tus hermanos lastimeras ¿i 20 el fiero mal,quando venganza claman, que nadie escucha su angustiado acento! ¿Sabes tú lo que guarda el vivir mió? ¿ Sabes tú de que modo le sostengo? ¿Sabes tú quantas penas, y martirios he sufrido después de aquel encierro ? En un monte habité, y allí invocando al furor de la muerte, odiando al Cielo, y á la luz , y á la noche, en voces roncas á mis hijos llamaba en los desiertos... Entonces de improviso ante mis ojos se presentaban con dolor muriendo... Y aquí los veo aun... mira sus rostros su palidez, su moribundo aspecto , y su muerte fatal. Rom. ¡Tan triste quadro apartad de mis ojos! M ont. Sí, ya es tiempo ^ ■ de que yo muera.En lá honrosa tumba sepúltame por fin : mis hijos tiernos allí veré... Yo tiemblo... yo bacilo.... Rom. Permitid que en mis brazos... M ont. Huye léjos, cruel , 6 venga su espantosa muerte. Rom. Señor... Moni. Mis hijos ! Rom. Disipad os ruego, ese funesto error. Pensad. Moni. Mis hijos! Rom¡ Pensad , Señor, en tanto , que yo os quedo. Moni. Mis hijos!... ¿ Dónde están ? Rom. Apaciguaos ó caigo á vuestros pies. M o n t . ¿ Quién ? ¡ tú perverso ! Rmt Mortal OírnTnrra^sea. Rom. Sobrado tiempo ya por mis her¬ manos vuestros ojos sus lágrimas vertieron. M ont. Los Capuletos morirán , lo juro; torno á jurarlo; moriré con eljos; y hasta en el fondo del sepulcro frfa maldecirlos sin fin , será mi empls°* Rom. ¡Ah! no os manche ese negro pa f< ricidio 1 Moni. Olvida yá esos nombres tan h oí ' rendos de homicida , y traidor , que ya 1,0 existen para mi....Mi destino ha largo tieiflp 9 que aprueba mi rencor. ¿ y no sí abrasa con la venganza, ni el furor tu pech° como el mió feroz, quando tu vi« ta divisa algún horrible Capuleto ? I Como á qualquier hombre amarl* puedes ? Rom. >¿Y si es un hombre al fin; odiar!* puedo? El es, sabed , el que amparó mi A 5* fancia:::: ¿ Y forzoso será que el hijo vuestra el ingrato mas vil, la vida arrariqu* á quién le dió sus brazos, y el sus¬ tento ? ¿ Será forzoso que á mis ojos muera mi noble bienhechor! ! Y que á este exceso quiera mi mismo padre envilecerme!" Vos engañáis á la Justicia, al cielo, á la fé, á la rasan... Mont. Para perderme eso mismo los pérfidos hicieron. Rom. Aplacaos, Señor. El honor pide. De rodillas. M o n t . Sangr*' Rom. Piedad. Mo«í.Vengan2 3 ' Rom. Aqueste intento desechad vp adr e * M ont. No: sangre, y venganza ... sangre y venganza solamente quiere* ACTO QUINTO. ESCENA I. Julieta , y Flavia . % Flav.r,\. donde incauta tu dolor te lleva* ¿ Donde caminas, donde ? ¿ Entre silencio 21 y triste lobreguez de estos sepulcros que buscas infeliz ? Jul. Busco á Romeo. Flav . No esta.... J u l. Le aguardaré. Vendrá á este sitio á escuchar el terrible juramento, y le diré mi mal. Sabrá el designio de su bárbaro padre.Ese hombre fiero no desea la paz... Flavia,mi muerte, la muerte de mi padre es su deseo. Flav. Te engaña tu aflicción. ¿Pues que Fernando no aplacó su furor? ¿Su mismo acento no pronunció amistad?BueIve Julieta, á tu agitado espíritu el sosiego. Jai. ¡ El sosiego!... Jamás. En esas urnas solo le encontraré. Flav. ¿ Y así al despecho sin razón te abandonas? Jit/. ¿ Me abandono ?... Si, me abandono. Para siempre hu¬ yeron la esperanza, y amor que me ala¬ garon, y horror tan solo , y mortandad es¬ pero. ¡Triunfará Montegon! En una carta que escrivió á sus infames compañe¬ ros, y ha interceptadoAl verico,les manda venir armados. En el misino tiempo, de ir á jurarla paz, mi triste padre y yo, á su mano airada moriremos... Ni su furor perdonará á esas tumbas. Flav. ¿Qué es lo que oigo? ¡Gran Dios! A tal extremo puede arrastrarle su rencor ! escena II. Romeo , y dichas. Rom. Julieta ! Jn/. ¡ Ah! mi libertador! Salva, Romeo, salva á mi padre,y á tu fiel amante: corre no tardes. Rm. ¿ Qué dolor acerbo rompe tu corazoi ?Lloras¿Que temes? JhJ. A tu padre cruel. Rom . También yo temo su venganza, y su colera, y que falso jure las paces con mentido acento. Es inflexible.JwJ. Atroz, inexorable... Mira su corazón en este pliego. % Rom. ¡Tiemblo al imrarle”Intrepidqj(fee 99 llegó de exterminar los Capuletos 99el momento feliz. Quando á las tumbas v> me acerqué"*á pronunciar el jura¬ mento 99 de engañosa amistad, vuestros pu¬ ñales 99 clavad sin miedo en los infame# pechos 99 de sus parciales barbaros. Julieta, 99 y su padre á los golpes de mi acero 99 sin vida quedarán. Después que to¬ dos 99 hayan lanzado el postrimer aliento 99 para saciar la sed de mi venganza, 99I0Ssepulcros romped de sus abuelos, 99 q uemad allí sus pérfidas reliquias, 99 -y las cenizas esparcid al viento. 99 M ontegon 44 ¡ Ah cruel ! Padre in¬ humano!.. ¿ Y yo le debo el ser? Yo le detesto. ¿Pretende ^s^satisfacer su encono?... En vano,con ardientes ruegos calmarle quiseren vano ante susplantas me arrojé á suplicar,y en vano fueron mis dolorosas lagrimas vertidas, pues no bastaron á ablandar su pecho. ¡ Gran Dios! Ja/. Es este el galardón dichoso que esperaba mi amor? ¿Es este el premio de la virtud ? ¿ Y tu perjuro padre insensible , desprecia ios acentos de la naturaleza ? Rom. jSí, Julieta, y quiere que á mis pies mire san¬ griento, y palpitante el corazón que adoro... JhJ. Lo veras , lo veras , y en el impresos 22 tu imagen, y tu amor, y mi des¬ gracia. Tu padre entonces de placer cubierto vse gozará en mi sangre derramada.... ¡Tu la veras correr por este suelo ! Rom. Cesa, cesa.. ¡Que horror I Antes que llegue , yo mismo armado le saldré al en¬ cuentro, y su tráycjon publicare'. Fernando la sabrá por mi voz ; y á todo el pueblo le desconozco clamaré. Ese anciano es un vil impostor : yo no le debo mi existencia...InfelizIgEn mis furores así me olvido del amor paterno? ¿Así su uombre mancharé de infamia, y mi mano,con crimen tan horrendo? ¿Donde está mi virtud ? Ah 1 nun¬ ca nunca contra su vida esgrimiré el acero... Antes mi muerte...¿Pero tu Julieta, tu vas á perecer? ¡Y yo he de verlo!. ¿Por que me separó de mis hermanos el destino ? ¿Por que?^¿ Por que con ellos no feneeéié ? Mi corazón entonces, sin este amor que les destroza, abierto vieYa el sepulcro sin temor... ¡ Lu¬ chando hora en ansias mortaledSi: los cielos, y la tierra también y ios abismos, se gozan en colmarme de tormentos. J¿I. Mira el sepulcro allí donde reposa para siempre jamas mi hermano tierno ¿Le ves ? En breve yacerá ásu lado el postrer sucesor de Capuleto, y este anciano después junto á sus hijos... Rom. ¡ Tu Padre que el dolor com¬ padeciendo de mi afligida infancia , en su palacio me recogió , me prodigó el sustento; como á tu hermano me educó en las armas; y se gozó en mis lauros y trofeos* en vez de eterna gratitud, la muerte recivirá de Montegon? Yo tiemblo* y me horroriare. JoJ. Amigo, para siempre despidámonos ; h,uye... ¡otro remedio no queda á mi dolor!... Huye » otros climas con mi padre infe liz.Salva á lo menos á ese anciano á quien debes tus vif' tudes; y sea yo sola el miserable objeto que sacie la venganza de tu ,p.uJre..» Gozosa moriré. Ro.Fono me ausento; no lo esperes. Jul. ¡Oh Dios! ¿Así inhumano á mi padre abandonas en el riesgo? no me amaste jamás. Rom. i Y tu pretendes que te deje morir ? ¿ Quieres qit e huyendo' pague tu amor ? ¿ Que la terrible imagen de tu cadáver destrozado , y yerto, i lleve impresa en el alma ?... No es posible. Jul. Pues verás perecer i Capuleto, verás á Montegon en sangre tinto, con su mismo puñal romperme el j pecho. Rom. No lo veré... Si el universo todo j en nuestro daño se conjura , tengo este acero fatal, para librarme de su furor, y sacudir el peso de tantas desventuras. No me es dado contra mi padre combatir, ni puedo alejarme de tí; mas si, atrevido, romper mi triste corazón , primero que ver morir á la que tanto adoro* Jul. i Hay m3s que padecer, sagrados cielos!.. ¿Y así te abat s?¿Con.tu muerte acaso me podrás libertar? ¿ Podrás mu¬ riendo á Capuleto defender?.*# El solo te deberá el vivir, si á otros imperios con el te alejas.. Paga sus cuidados, vuelvele un hijo que mató tu acero. Dejame á mi gozar en el sepulcro del silencio, y la paz, y llalla en su seno, sofocar para siempre este carifío, que desde la niñez reynó en mi pecho. * 0 . Reynará...vivirá...siento en mi alma la desesperacion...siento el infierno... A encontrarlos camino..» Jul. ¡Oh Dios!... Detente. Rom. Yo los encontraré.... J«J. Salva , te ruego, á mi padre, y per:zca esta infelice.. Rom. i Perecer tó 1 Jamás. vaso. ESCENA III. Julieta, y Flavia. I«J. Tente , Romeo... Se fué, se fué, y en soledad, y lloro me deja.... ¿ Donde buscaré consuelo á mi amargo dolor? Tumba horrorosa, tumba| que guardas el cadáver yerto de mi querido hermano, esconde, es¬ conde á esta infeliz, en tu profundo seno. Flci. Julieta... Jul. Dulce amiga! Ría. Enjuga el líanto consuela tu dolor. Jal. Fia vii no puedo... ¡Ay! no conoces Jo que sufre el alma, ni quan terrible agitación padezco. Fia. N o lo ignoro. También el alma mia siente tu adversidid, y tus lamentos.. Por tí corren mis lágrimas. Jul No llores, no,mi desgracia! llora aquel momento en que nací...Desde la misma cuna solo he visto furor, rencor eterno, traición y mortandad, y hasta la , muerte me seguirán. El plácido recreo de mi edad juvenil, todo fué llanto, y será horror mi postrimer aliento.... Veré á mí padre perecer: mi amante perecerá con éi: y ese perverso 23 ese infiel Montegon, en mis entrañas satisfará por fin, su odio postrero. Esta es mi suerte venturosa. Fia. Amiga , * cálmate , y buelvefb, hacia el hogar paterno yo te acompañaré. Jul. No he de seguirte. Aquí á mi amante , sin temor espero. Fia. Huye misera; corre que se acercan los rivales, y el príncipe, y el pueblo. ESCENA IV. Dicha» , Fernando , Montegon , C&puletó , Soldados y Cortesanos. Fer. Llegó vasallos el dichoso instante que os prometí gozar. Todo mi reyno verá en el lazo de amistad ahora unirse Montegon , y Capuíeto. Cap. Y aun mas, ó Duque : Montegon consiente que después nuestros hijos en el tem¬ plo con lazos deíamor, la paz afirmen. Jul. Es posible gran Dios! Fer. Yo lo deseo,y mi pueblo también. Fía. Dichosa amiga en placer se trocaron los tormentos. Jul. I Que inoeríidumbfe ! Mjnt. Ambaran los odios hoy mismo, y el furor: yo lo prometo. Fia. Y vacilas aun ? Jul. j Aun teme el alma ! Fe?. No temas, no, Julieta. Tu himenéo pondrá fio á la guerra, y ¡os estragos que á vuestras dos familias afligieron. Mont. En breve te verás afortunad*. Jul. ¡\ y Flavia! ¿Donde se hallará Ro¬ meo ? Fer. Llegad , pues, á esas urnas duncie yacen vuestros mayores en reposo eterno, y jurad por sus aridas cenizis freternidad , y amor. Cap. Mi juramento Sacro-Santo escuchad. Ante vosotras 24 sombras de nuestros ínclitos abuelos, juró ia paz á Montegon : yo juro su vida defender, y sus derechos; amarle siempre como á hermano****'*''’ y olvidar los rencores de otro tiempo; juro en fin, por el Duque, en sa¬ cro nudo enlazar a'Julieta con Romeo. Ahora en señal de amor dame los brazos. y jura Montegon. Mont. ¿Quieres perverso que yo te juré piz ? Muerte te juro. ESCENA V. Romeo , y dichos. Estando en el Panteón : por la puerta del fondo y corriendo hacia su pa¬ dre que está de espaldas h él. Rom. Padre!.. Montegon saca un puñal para herir h Capuleto , y descarga el golpe en Ro¬ meo , que llega precipitado , y sin ser visto , se interpone entre los dos. Mont. Muere traydor!... Rom.Y soy quien muero. Fer. Soldados... Jul Ay de mí! Rom. Ya estáis vengado... a Mont . Jul. .Oh Dios! amante.... Rom. Vuestro mismo acero h Mont . rompe mi corazón : por vuestra rabia dejasteis de ser padre... Al fin ven¬ cieron á pesar de mi amor, vuestros ren¬ cores. y yo inocente á sus impulsos muero... A Dios tu , mi adorada.... A Dios Julieta. ¡\y! para siempre A Dios.... muere. Per. ¿Has satisfecho á Mont. pérfido tu furor ? CON L re ENCIA Julieta arrebata h Montegon que estará absorto el puñal con que hirió h Romeo- Jal. Bárbaro padre; de tu mismo hijo mat ador sangriento* gózate en su cadáver, goza ahora el triunfo de tu colera... El objeto de tu venganza soy ; pero mi muerte no deberé á esa mano que estoy viendo tenida con la sangre de mi amante*** Le veis pálido,inmóvil...Dulce dueño* A Dios, amado padre. A Dios. . t i r ano» mir3 cumplido tu feroz deseo, se hiere* Cap. Tente Julieta... Oh Dios! F la. Se hirió Jul. Dejadme espirar en 1-os brazos de Romeo. cae junto a él. Cap. ¡ Bárbaro matador! h Montegon Mont. ¡ Que horror ! ¡ Que furia destroza mi interior. Rencor funesté j Oh hijo! ¡Oh muerte!... Cap. Completó el destino los infortunios ! Mont. Goza , Capuleto, mi postrimer dolor...Fot no soy padrel Cap. Yo jamás burlaré tu amargo duelo* jamás. Mont. Yo mismo arrebaté á mi hijo la vida que le di!.... Fa fenecieron á fuerza de desgracias nuestros od i° s: / jSe agotó nuestra sangre! Fa nos ve* mos en paz unidos:::Ven mi pecho romp®* junta este padre con el hijo tierno que de remordimientos perseguido á morir huye de vosotros léjos. va ¡! ‘ Fer.Aprisionadlo; y en tormentos muer* pues fué la causa de este horror sangriento. A los Soldados que sigit^ a Montegon y cae el telón. AÑO DE 1817. Barcelona : En la Imprenta de José Rubió, calle de la Liibreteria* A costa de los Impresores asociados «