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La Producción periodística en la formación universitaria en España

Méndez Muros, Sandra

Abstract

En este trabajo estudiamos la evolución y situación actual de la materia Producción periodística en la formación del periodista cuando se cumplen cincuenta años de los estudios universitarios en España con la creación de las primeras facultades de Ciencias de la Información. Desde el campo investigador y desde el ámbito formativo universitario no se ha llevado a cabo una delimitación de la Producción periodística respecto a otras áreas. Nuestro principal objetivo es conocer la representación de la materia Producción periodística en la propuesta formativa de las universidades públicas españolas en el marco del Espacio Europeo de Educación Superior. Realizamos un análisis de contenido de las guías docentes de 282 asignaturas pertenecientes a los planes de estudio de los grados y dobles grados en Periodismo de 22 universidades públicas españolas, donde observamos cuantitativamente la oferta de contenidos específicos de Producción periodística por tipología de asignaturas, créditos, cursos y áreas de conocimiento y, cualitativamente la nomenclatura de las asignaturas y el grado de especificidad en el tratamiento de los contenidos. Concluimos que se recoge una presencia estable de contenidos sobre Producción periodística, aunque se perciben fragmentados y dispersos en variadas asignaturas, así como una falta de reconocimiento en la nomenclatura de asignaturas y un nivel bajo o muy bajo de especificidad en los contenidos impartidos.

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Observatorio (OBS*) Journal (2022, Vol 16, nº2), 92-116 1646-5954/ERC123483/2022 92 Copyright © 2022 (Méndez-Muros). Licensed under the Creative Commons Attribution-NonCommercial Generic (cc bync). Available at http://obs.obercom.pt. La Producción periodística en la formación universitaria en España The Journalistic Production in the university training in Spain Sandra Méndez-Muros* * Departamento de Periodismo II, Universidad de Sevilla ([email protected]) Resumen En este trabajo estudiamos la evolución y situación actual de la materia Producción periodística en la formación del periodista cuando se cumplen cincuenta años de los estudios universitarios en España con la creación de las primeras facultades de Ciencias de la Información. Desde el campo investigador y desde el ámbito formativo universitario no se ha llevado a cabo una delimitación de la Producción periodística respecto a otras áreas. Nuestro principal objetivo es conocer la representación de la materia Producción periodística en la propuesta formativa de las universidades públicas españolas en el marco del Espacio Europeo de Educación Superior. Realizamos un análisis de contenido de las guías docentes de 282 asignaturas pertenecientes a los planes de estudio de los grados y dobles grados en Periodismo de 22 universidades públicas españolas, donde observamos cuantitativamente la oferta de contenidos específicos de Producción periodística por tipología de asignaturas, créditos, cursos y áreas de conocimiento y, cualitativamente la nomenclatura de las asignaturas y el grado de especificidad en el tratamiento de los contenidos. Concluimos que se recoge una presencia estable de contenidos sobre Producción periodística, aunque se perciben fragmentados y dispersos en variadas asignaturas, así como una falta de reconocimiento en la nomenclatura de asignaturas y un nivel bajo o muy bajo de especificidad en los contenidos impartidos. Palabras clave: Newsmaking, Periodismo, Producción periodística, formación, Universidad española. Abstract This paper studies the evolution and current situation of the topic Journalistic Production in the training of journalists when fifty years of university studies in Spain are marked with the creation of the first Faculties of Information Sciences. From the research field and from the university training field, a delimitation of Journalistic Production with respect to other areas has not been conducted yet. Our main goal is to know the representation of the subject Journalistic Production in the training proposal of Spanish public universities within the framework of the European Higher Education Area. We carry out a content analysis of the lecturing guides of 282 courses belonging to the study plans of the degrees and double degrees in Journalism of 22 Spanish public universities, where we quantitatively observe the offer of specific contents of Journalistic Production by kind of subjects, credits, courses and knowledge areas and, also, qualitatively the jargon of the subjects and the specificity degree in the treatment of the contents. We conclude that there is a stable presence of contents on Journalistic Production, although they are perceived as fragmented and scattered in varied courses, as well as a lack of recognition in the terminology of subjects and a low or very low level of specificity in the contents lectured. Keywords: Newsmaking, Journalism, Journalistic Production, training, Spanish University. OBS* Journal, 2022, 16(2) S. Méndez-Muros 93 Delimitación conceptual desde la investigación Desde el campo de la investigación, la Producción periodística se encuentra vinculada a la sociología de la producción de la noticia o Media Sociology (Lozano, 1996, p. 36). Otras expresiones empleadas para referirse a ella son sociología de las noticias, sociología de la producción noticiosa, sociología del periodismo, fabricación o construcción de la noticia, newsmaking , etc. Esta diversidad de denominaciones se debe a las traducciones de términos y a la escasa claridad sobre los enfoques e interpretaciones que no permiten hablar de un paradigma definido (Hernández, 1997, p. 213). El mensaje y el receptor de la información en los medios de comunicación de masas ocuparon gran parte de la atención de los estudios de la comunicación durante varias décadas del siglo XX, como refleja la trayectoria de la Mass Communication Research, interesada en los efectos de los mensajes en las audiencias. Por su parte, los estudios sobre la sociología de la producción de noticias desde el punto de vista del emisor se remontan a los años veinte y cuarenta en Estados Unidos con las reflexiones pioneras de Robert Park y Walter Lippmann (Hernández, 1997). A partir de entonces, se estructuran dos corrientes, según Wolf (1987). La primera se centra en la sociología de las profesiones, que estudia al emisor desde una perspectiva sociológica y cultural, donde se sitúan en la década de los cincuenta las aportaciones de David White sobre el gatekeeper y las teorías del newsmaking (producción de la noticia) y, a finales de los años setenta y principios de los ochenta, los estudios sobre la Agenda-Setting (McCombs y Shaw, 1972), focalizados en los procesos y rutinas de producción de la noticia, más adelante completados con las teorías del framing (Entman, 1993), toda vez que se aprecia la importancia de realizar investigaciones empíricas sobre los emisores de los mensajes o productores. La segunda corriente está compuesta por los estudios sobre los procesos productivos, esto es, los modos de construcción de la noticia y los tipos de organización de la labor periodística. Hirsch (1977), Fishman (1983), Tuchman (1983), Schudson (1989), Shoemaker y Reese (1994), Lozano (1996), Cervantes (1996), Van Dijk (1996) o Hernández (1997) son algunos de los autores más destacados. Según Ortega y Humanes (2000), en España los estudios sobre sociología del periodismo son pocos porque los periodistas no han mostrado interés en ser analizados por agentes externos a la profesión. Es a partir de finales de los años ochenta cuando autores como Villafañe, Bustamante y Prado (1987), Borrat (1989), Rodrigo Alsina (1989), De Fontcuberta (1993) o López (1995) llevaron a cabo sus principales contribuciones. Con todo ello, la Producción periodística no ha logrado constituirse en un campo sistemáticamente articulado debido a la dispersión temática, epistemológica, teórica y metodológica que ha caracterizado a las investigaciones efectuadas desde el emisor (León, 2008, p. 154), pese a los intentos (McQuail, 2001) para construir una historia de la producción de comunicación. Esta carencia de consenso por las diferentes propuestas de condensación y aproximaciones al objeto de estudio se ha desarrollado a lo largo de los últimos cincuenta años y se extiende hasta nuestros días. En los años setenta, Hirsch (1977) concibe el estudio de los medios teniendo en cuenta tres niveles: el ocupacional (características individuales del productor), el organizacional (características del proceso de producción) y el institucional o supraorganizacional (características de las relaciones entre empresas de comunicación e instituciones). En los años ochenta, González Molina (1988) postula tres dimensiones (burocrática, institucional y profesional) y Schudson (1989) distingue tres enfoques: el de la economía 94 OBS* Journal, 2022, 16(2) política, el de la organización social del trabajo informativo y el culturológico. Y, en los años noventa, Shoemaker y Reese (1994) refieren cinco niveles: 1. Individual. 2. De rutinas periodísticas. 3. Organizacional, relacionado con la toma de decisiones en los medios de comunicación. 4. Externo al medio o de instituciones sociales. 5. Ideológico. En las primera décadas del siglo XXI, León (2008) propone varias vías: a) las tendencias normativas de la prensa enlazadas con el pensamiento funcionalista de Lasswell; b) el gatekeeping como proceso de selección; c) la economía política; d) media sociology y los estudios de la producción de noticias; e) la producción de comunicación social, y f) la comunicación política. Hanitzsch et al. (2010, p. 11-12) clasifican en seis dimensiones las influencias en el desarrollo del trabajo periodístico: 1. Políticas. 2. Económicas. 3. Organizacionales. 4. De procedimiento. 5. Profesionales. 6. De grupos de referencia. Y, Oller y Meier (2012) acotan estas influencias siguiendo tres niveles: 1) De sistema o marco social donde se desenvuelve el medio de comunicación. 2) De influencia del medio de comunicación como institución con una estructura y procedimientos propios. 3) Del periodista como agente que conecta con las rutinas de trabajo del medio. En tanto que es un elemento común en la mayor parte de las propuestas, el proceso de creación de la noticia o newsmaking se erige como eje caracterizador de la Producción periodística. Se trata del conocimiento sobre el modo en que las noticias son el resultado de un trabajo basado en unas rutinas de producción (recopilación, tratamiento y presentación de la información) de la noticia como producto social, asimiladas por los periodistas según la praxis profesional (Wolf, 1997), que están condicionadas por la redacción, las relaciones entre trabajadores, las fuentes de información, los valores noticiosos, los esquemas de trabajo, los condicionantes económicos, la ideología, etc. En palabras de Benavides (2017, p. 32), el newsmaking es “un proceso de construcción de realidad social que involucra disciplinas de trabajo, concepciones de tiempo y espacio, nociones ideológicas y hábitos culturales y profesionales”. En los últimos años se recogen investigaciones donde la Producción periodística es el objeto de estudio principal. Por una parte, se encuentran revisiones teóricas de la sociología de la producción de noticias (Moreno, Vidal y Nápoles, 2017; Westlund y Lewis, 2018), sobre newsmaking (Ortells, 2009; Acosta, 2013), gatekeeping y gatewatching (Bruns, 2014; Moraes y Antonioli, 2016) o el análisis de las rutinas productivas en los medios de comunicación, especialmente dirigidas al framing y la Agenda-Setting (Frankenberg y Lozano, 2010; Túñez y Guevara, 2009; Valera, 2016). Estos trabajos comparten temas y conocimientos atribuibles a la Teoría de la información y de la Teoría del periodismo por la naturaleza misma de los elementos que intervienen en el proceso comunicativo. Por otra parte, se hallan investigaciones donde la Producción periodística, como objeto de estudio meramente periodístico centrado en el concepto de newsmaking , adopta un papel subsidiario con respecto a otras áreas que contemplan entornos y factores que la condicionan como la Empresa informativa o Periodismo de empresa y las Tecnologías de la información. En relación al área empresarial, la Producción periodística siempre ha tenido un componente económico (Corominas, 2006, p. 304). Los medios de comunicación ven condicionadas sus rutinas de trabajo a la disponibilidad de recursos económicos y humanos; en definitiva, establecen rutinas como la racionalización del trabajo, la reducción de los costos, la reducción de los tiempos y la fiabilidad de quien suministra los materiales (Wolf, 1987). La división del trabajo, la jerarquización en los puestos de trabajo, el sistema de reglas para la elaboración del producto informativo son señas de identidad de los medios por tratarse de empresas periodísticas (Hernández, 1997). El proceso comunicativo se ve unido a conceptos como mercado, OBS* Journal, 2022, 16(2) S. Méndez-Muros 95 industria, empresa, sector económico, competitividad, rentabilidad, producto, perfiles de público, finanzas, recursos, modelos de negocio, productividad, procedimientos administrativos, sistemas de control de calidad, emprendimiento, etc. En este sentido, existe toda una tradición investigadora que identifica la Producción periodística con el funcionamiento de la empresa periodística (Correa, 2012; Galán, 2017; García de Diego, Rojo y Parra, 2007; Nieto e Iglesias, 2000; Población y García Alonso, 1997; Rojo, 2003; Tallón, 1992). La comunicación es, así mismo, uno de los ámbitos en los que la tecnología ha provocado profundos cambios (Boczkowski y Anderson, 2017). El contexto de desarrollo explica el estrecho vínculo entre las tecnologías de la información y los modos de producción periodística a lo largo del tiempo. La digitalización ha conllevado más si cabe una transformación en todas las fases de elaboración del producto periodístico (Anderson, Bell y Shirky, 2014) y las investigaciones que tratan sobre las consecuencias en las redacciones y la labor profesional se han multiplicado. La producción periodística se percibe así como un área fragmentada y un campo de experimentación digital (Duffy y Ang, 2019). Son temas de investigaciones recientes la adaptación de teorías tradicionales como la Agenda-Setting o el framing al mundo digital (Meraz y Papacharissi, 2016), el impacto de la tecnología en las rutinas de producción (Burgess y Hurcombe, 2019; Calvo, Serrano y Díaz Noci, 2018; Castañares y Mantini, 2015; Usher, 2010), las formas de trabajo en los cibermedios (Castelló y Domingo, 2006; Rivera, Pereira y Yaguache, 2015), la adaptación de los medios tradicionales y nuevos modelos de negocio (Campos-Freire, 2015; López-García, 2015), la interacción entre medios y público (Masip, Ruiz y Suau, 2019), las audiencias activas y fragmentadas y el replanteamiento del concepto de periodismo y su práctica bajo la tecnología (Casero-Ripollés, 2016; Salaverría, 2018), las nuevas fuentes de información (Carlson, 2016), el nuevo ciclo de vida de la noticia y los cambios en el valor del tiempo (Chadwick, 2017; Méndez y Tavares, 2018), las nuevas competencias y nuevos perfiles profesionales del periodista (Sánchez y Méndez, 2013; Túñez y Martínez, 2014), la calidad periodística (Odriozola, Gutiérrez, Domínguez y Pérez, 2019), la hibridación de medios (García-Avilés, 2012) o la importancia de la innovación (De Lara, Arias, Carvajal y García, 2015), entre otros. Con todo ello, en el actual contexto de innovaciones tecnológicas y soportes, Retegui (2017, p. 119) señala la necesidad de investigaciones más integrales que contemplen toda la cadena del procesamiento informativo en las fases de producción, distribución y consumo. Marco teórico La Producción periodística en los planes de estudio universitarios Entre los desafíos fundamentales a los que se enfrenta la educación periodística a grandes rasgos que sirven de marco a la formación en Producción periodística, Franklin y Mensing (2010) apuntan hacia el impulso de un periodismo más global e inclusivo que estimula estándares basados en la innovación y la colaboración entre académicos y profesionales, la integración de teoría y práctica y el desarrollo de la tecnología. Por su parte, Creech (2021) llama a situar el Periodismo dentro de una amplia tradición de artes liberales y a 96 OBS* Journal, 2022, 16(2) capacitar en aspectos culturales y sociales más allá de las condiciones del mercado y las posibilidades tecnológicas. En el tema específico del currículo de la educación superior en Periodismo y el lugar que ocupa la producción de noticias en los planes de estudios, debemos atender a las contribuciones de Gaunt (1992, pp. 18-19), quien identifica seis niveles de formación en Periodismo y Comunicación, varios de los cuales abarca la Producción periodística: 1. Orientación (entender el sistema de medios en el que trabajan los periodistas). 2. Habilidades básicas (redacción, edición y otras capacidades de manejo del lenguaje). 3. Habilidades técnicas. 4. Actualización de habilidades. 5. Antecedentes liberales (comprensión de los problemas sociales, culturales y económicos de la sociedad). 6. Aplicaciones especializadas. Sobre la competencia entre el plano académico y el profesional en el curriculum, Blom y Davenport (2012) apuestan por la educación más completa que les permita a los estudiantes ser formados en las rutinas y prácticas periodísticas mientras aplican el pensamiento crítico. Con ello coincide Lee (2019), quien además señala la necesidad urgente de capacitar en habilidades digitales (análisis, optimización de motores de búsqueda, visualización de datos y codificación), dado que las tecnologías digitales han cambiado la información, la producción y la publicación de noticias. Josephi (2020) destaca la importancia de diseñar cursos de pregrado donde se aprenda a entrevistar, informar, investigar, obtener fuentes, escribir y editar, la relevancia de la investigación sobre la naturaleza y los rituales periodísticos, puesto que el Periodismo se enseña en algunos países como título de posgrado o complemento de otros estudios previos. No es el caso de España, donde a los estudios de Periodismo les fueron reconocidos el rango universitario mediante el Decreto 2070/1971, que condujo a la creación de las primeras facultades de Ciencias de la Información (Decreto 2478/1971) en la Universidad Complutense de Madrid (1971), la Universidad Autónoma de Barcelona (1971), la Universidad de Navarra (1972) y la Universidad del País Vasco (1981). En ellas se asientan las bases formativas del periodista en cuanto a tradición y antigüedad. Desde entonces, los diferentes planes de estudio de estas universidades y de las que se sumaron a partir de los años ochenta y noventa han sido objeto de investigación (Aguinaga, 1984; Humanes, 1997; Sánchez-García, 2016; Vidal Beneyto, 1972). La atención a la materia Producción periodística en los planes de estudio de las universidades españolas se puede clasificar en tres etapas diferenciadas a la luz de lo expresado en los planes de estudio de las mencionadas universidades: (1) La etapa inicial entre la creación de las primeras facultades de Ciencias de la Información y los años noventa, donde no está considerada como materia y los contenidos sobre el procesamiento informativo son impartidos en otras asignaturas. (2) La etapa de reconocimiento entre los años noventa y la primera década del siglo XXI, cuando a la materia se le otorga una entidad propia en los planes de estudio de licenciaturas y concurre un alto grado de similitud con las áreas de conocimiento asociadas, especialmente con Empresa informativa. (3) A partir de 2010 con la implantación del grado en el marco del Espacio Europeo de Educación Superior, cuando se vislumbra, en primer término, una disgregación de los contenidos y nominación de la materia en los planes de estudio. Primera etapa o de omisión (1970-1990) En las directrices que han de seguir los planes de estudios de las Facultades de Ciencias de la Información de 1974 (Resolución de la Dirección General de Universidades e Investigación de 19 de diciembre de 1973, BOE de 16 de enero de 1974), la materia Producción periodística no figura entre las disciplinas obligatorias OBS* Journal, 2022, 16(2) S. Méndez-Muros 97 de primer ni segundo ciclo ni en las diferenciales por secciones. Las competencias sobre el procesamiento informativo se debieron cubrir en otras asignaturas obligatorias como Teoría general de la información y Tecnología de la información (primer ciclo), y Empresa informativa y Tecnología de la información (segundo ciclo). De igual forma, Producción periodística tampoco se aprecia en el plan provisional de estudios de las facultades de Ciencias de la Información de las universidades españolas (Orden del Ministerio de Educación y Ciencia de 14 de septiembre de 1974, BOE del 24 de septiembre de 1974). En la sección Periodismo, se fija que las competencias generales que más tarde se reconocerán a Producción periodística son cubiertas por las asignaturas Teoría de la información I (cuarto curso) y Teoría de la información II (quinto curso), pero sobre todo, por las asignaturas de Tecnología, dado que se explica textualmente que “incluirá la explicación de las técnicas de utilización de los distintos medios, los fundamentos teórico-prácticos del uso de los materiales y soportes, y los procesos de elaboración que comporta” (Tecnología de la información I, primer ciclo, segundo curso) e “incluirá los contenidos técnicos y las formas o sistemas de comunicación social” (Tecnología de la información II). Esta tendencia se extiende a los primeros planes de estudios de las universidades de los años setenta y ochenta. El plan de estudios de Licenciado en Periodismo de 1975 de la Universidad Complutense de Madrid (Orden ministerial de 18 de octubre de 1975, BOE de 21 de octubre de 1975) contiene en primer ciclo las asignaturas Tecnología de la información I y Tecnología de la información II y, en segundo ciclo, Teoría de la información y Empresa informativa. En la Universidad Autónoma de Barcelona, el plan de estudios de 1971 comprende en el primer ciclo la asignatura Teoría de la información y, en segundo ciclo, Empresa informativa y Tecnología periodística (Vidal Beneyto, 1972, p. 43-44). Una década después, en el plan de estudios de 1981 (Orden ministerial de 6 de julio de 1981, BOE de 31 de agosto de 1981), aparece en el primer ciclo las materias obligatorias Teoría general de la información y Tecnología de la información y las optativas Economía de la información y Tecnología de la información I; en el segundo ciclo, se introduce Tecnología de la información II. El plan de estudios de 1972 de la Universidad de Navarra (Orden ministerial de 3 de mayo de 1972, BOE de 10 de junio de 1972), de titularidad privada, acoge las asignaturas Teoría general de la información, Tecnología de la información I, Tecnología de la información II, Empresa informativa y Tecnología de la información III. En la Universidad del País Vasco, el plan de estudios de 1983 (Orden ministerial de 26 de octubre de 1982, BOE de 12 de enero de 1983) incorpora en el primer ciclo las asignaturas Teoría general de la información, Tecnología de los medios impresos, Tecnología de los medios audiovisuales, Tecnología de los medios impresos II y Empresa informativa. Segunda etapa o de reconocimiento (1990-2010) A partir de los años noventa, comienza la etapa de reconocimiento cuando se trata la Producción periodística como materia autónoma en los planes de estudio de licenciaturas de Periodismo. Con el Real Decreto 1428/1991, de 30 de agosto de 1991 (BOE de 10 de octubre de 1991), donde se establece el título universitario oficial de Licenciado en Periodismo y las directrices generales propias de los planes de estudios conducentes a su obtención, la Producción periodística encuentra un espacio dentro de las asignaturas 98 OBS* Journal, 2022, 16(2) troncales –esto es, de inclusión obligatoria en todos los programas–, en el segundo ciclo adscrita a las áreas de conocimiento Periodismo, Comunicación audiovisual y Publicidad y Organización de empresas. La materia se describe como “procesos de creación y elaboración de la comunicación periodística a través de medios escritos, audiovisuales y electrónicos. Teoría y práctica de la organización y gestión de la empresa informativa”, si bien los límites con la materia Tecnología de la información, descrita como “estudio de las técnicas y procesos de materialización de la información en soportes y medios de comunicación”, no se disponen de una manera claramente definida. En los subsiguientes planes de estudio de las universidades publicados a lo largo de los años noventa, la descripción de las materias y las áreas de conocimiento adscritas se pliegan a las mismas condiciones que el citado real decreto. Únicamente, se avistan variaciones de la materia en distintas asignaturas, pero existe como rasgo común en los planes de estudios la concentración en una asignatura llamada Producción periodística o de forma similar y la vinculación de al menos una de las asignaturas con el área de Empresa informativa y, en menor medida, con el área de Redacción. De este modo, en el plan de estudios de la 1995 de la Universidad Complutense de Madrid (Resolución de 7 de septiembre de 1995, BOE de 6 de octubre de 1995), las asignaturas son tres: Teoría y práctica de la redacción periodística, Teoría y técnica de la información audiovisual: radio y Organización y gestión de las empresas informativas. En el plan de estudios de 2002 (Resolución de 18 de junio de 2002, BOE de 16 de julio de 2002), las asignaturas se reducen a dos y desaparecen los nexos con las áreas de Tecnologías y de Redacción periodística, asumiendo un carácter eminentemente empresarial: Empresa informativa: organización y gestión y Teoría y práctica de la dirección de medios. En la Universidad Autónoma de Barcelona, en el plan de estudios de 1992 (Resolución de 20 de noviembre de 1992, BOE de 21 de enero de 1993), la materia se conecta con una asignatura con el mismo nombre, Producción periodística, y con otra relacionada con la Empresa informativa, Proyectos y gestión de la empresa informativa. En el plan de estudios de 1993 de la Universidad de Navarra (Real Decreto 1022/1993, de 25 de junio, BOE de 13 de julio de 1993), las asignaturas en las que se diversifica son: Edición de diarios y de revistas y Proyectos periodísticos, que pertenecen al área de Tecnologías y de Empresa informativa, respectivamente. En el plan de estudios de 1995 de la Universidad del País Vasco (Resolución de 20 de septiembre de 1995, BOE de 6 de octubre de 1995), se diferencian tres asignaturas, dos de las cuales incumben al área de Redacción, Redacción en prensa: información general y Redacción en radio y televisión, y otra al de Empresa informativa titulada con el mismo nombre. Esta situación se mantuvo en las modificaciones del plan de estudios de 1999 (Resolución de 21 de abril de 1999, BOE de 13 de mayo de 1999). Tercera etapa o de diversificación (a partir de 2010) La especialización (Civil, 2018; Pestano, Rodríguez y Del Ponti, 2011) y, particularmente, el impacto tecnológico (Rosique, 2013; Sabés, 2009; Tejedor, 2008) son las principales novedades del paso de la licenciatura al grado en Periodismo en el marco del Espacio Europeo de Educación Superior a partir del curso académico 2010/2011. En el Libro Blanco sobre los Títulos de Grado en Comunicación de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y la Acreditación (2005, p. 313) se recoge en la estructura general del título de Periodismo con respecto a los contenidos comunes obligatorios que la materia Organización y producción informativas debe contemplar como contenidos formativos mínimos el estudio de los sistemas OBS* Journal, 2022, 16(2) S. Méndez-Muros 99 de documentación para los medios informativos, y acceso y crítica de las fuentes para el periodismo. Estudio de la tipología y producción de las agencias y servicios de información. Explicación de las empresas de información y de las formas de autoempleo y teletrabajo: organización, funcionamiento problemática y gestión. Estudio de casos y proyectos de futuro. Descripción del funcionamiento de periódicos y revistas en papel y electrónicos. Descripción del funcionamiento de los informativos radiofónicos y televisivos (hertzianos, por cable y en red). Estudio de la tipología de los gabinetes de prensa y de comunicación. Conocimientos básicos de publicidad y relaciones públicas. Conocimiento de las empresas editoras o creadoras de producciones culturales e informativas y de los diferentes tipos de portales en red. La descripción concibe el procesamiento informativo en variados soportes con un marcado componente empresarial y énfasis en la comunicación institucional. Los planes de estudio se caracterizan en esta etapa por la dispersión de contenidos propios de la Producción periodística en distintas materias y asignaturas con carácter empresarial, tecnológico o redaccional, y por la escasa similitud en la nominación y asignaturas entre los grados de distintas universidades. En el Plan Modelo de Estudios de Periodismo de la Unesco de 2007 (pp. 10-11), se expone como uno de los tres ejes principales la redacción y la cobertura periodística, que conlleva las destrezas profesionales sin olvidar la capacidad de reflexión que se precisan como sustrato de la cobertura periodística y el análisis. Por su parte, el Plan Modelo de Estudios de Periodismo de la Unesco de 2013 (p. 9) recoge que los educadores y estudiantes tienen más posibilidades de influencia en la producción periodística a nivel institucional al mejorar la calidad de la educación periodística. En el plan de estudios de Graduado en Periodismo de la Universidad Complutense de Madrid de 2011 (Resolución de 8 de abril de 2011, BOE de 26 de abril de 2011), el módulo Producción periodística es de formación básica y tiene conexión con las materias Empresas periodísticas y Estructura de la comunicación. En la Universidad Autónoma de Barcelona, en el plan de estudios de 2013 (Resolución de 1 de julio de 2013, BOE de 9 de julio de 2013), la materia Producción periodística tiene un carácter obligatorio/optativo. En el plan de estudios de 2010 de la Universidad de Navarra (Resolución de 16 de diciembre de 2009, BOE de 21 de enero de 2010), consta la materia Edición y producción periodística que se corresponde con las asignaturas obligatorias Edición de diarios y revistas, Producción radiofónica, Producción televisiva y Edición de medios digitales. Y, en la Universidad del País Vasco, en el plan de estudios de 2011 (Resolución de 20 de diciembre de 2010, BOE de 4 de febrero de 2011), no se atiende como tal la materia Producción periodística y sólo aparecen la asignatura obligatoria Edición y producción multimedia y las asignaturas optativas Edición en prensa y Medios de comunicación local: creación de un producto informativo. Objetivos y metodología Tras observar la exigua delimitación de la Producción periodística en la tradición investigadora y en la planificación de estudios de licenciaturas y grados en Periodismo en las universidades españolas, nuestro principal objetivo es conocer la representación de la materia Producción periodística en los planes de estudio de los grados y dobles grados de Periodismo propuestos en las universidades públicas en España en la que hemos denominado tercera etapa, iniciada a partir del curso académico 2010/2011 con la implantación del grado en el marco del Espacio Europeo de Educación Superior. 100 OBS* Journal, 2022, 16(2) Partimos de la hipótesis de que los contenidos que describen la materia Producción periodística se han diseminado en asignaturas de otras áreas en menoscabo de una asignatura autónoma y las asignaturas presentan denominaciones que evidencian mayor preponderancia de otros contenidos sobre los de Producción periodística (empresa, tecnologías, redacción, etc.). Nos preguntamos si sería necesario coordinar los contenidos de las guías docentes y reivindicar un espacio propio, estable e identificable a la asignatura Producción periodística. Metodológicamente, nos servimos, en primer lugar, de la literatura sobre el tema desde el campo investigador y la normativa sobre los planes de estudios de las primeras universidades que contaron con facultades de Ciencias de la Información que sirvieron como modelos a las posteriores universidades y que nos ayudan a conocer la evolución en la formación del periodista sobre la materia. En segundo lugar, en virtud de que estimamos que las guías docentes de las asignaturas son documentos de referencia para los profesores que las imparten y para los estudiantes que las cursan, que reflejan datos (horarios, objetivos y competencias, contenidos o temas, metodología de enseñanza-aprendizaje, actividades formativas, sistemas y criterios de evaluación y referencias bibliográficas) más detallados sobre contenidos impartidos que los planes de estudio donde se ofrece una información general, realizamos un análisis de contenido (Bardin, 1996) de las guías docentes de 282 asignaturas pertenecientes a los planes de estudio de los grados en Periodismo o Comunicación de 22 universidades públicas españolas (o centros adscritos a estas universidades) durante el curso académico 2018/2019. La media de asignaturas de los grados estudiados es de 13 asignaturas, con una oscilación entre 8 y 17 asignaturas. Entre los filtros empleados para la recuperación de datos convenimos: 1. Se consideran todas las asignaturas que cubren contenidos sobre procesamiento informativo, rutinas de producción o newsmaking . 2. No se repara en las asignaturas que tratan exclusivamente la economía y el marketing sin relación con la información o la comunicación, así como las que sólo tratan los géneros periodísticos, la tecnología y el diseño multimedia, la comunicación interna o institucional, la documentación y el periodismo de datos, y la edición de prensa, radio televisión de forma independiente. Por una parte, hemos llevado a cabo un análisis de carácter cuantitativo para discernir la oferta de contenidos específicos de la Producción periodística por tipología de asignaturas, por cursos, por áreas y según asignaturas y créditos totales y por áreas de conocimiento (Producción periodística, Empresa informativa, Periodismo especializado -dedicado a profundizar y contextualizar los hechos noticiosos de acuerdo a un ámbito temático determinado-, Tecnologías periodísticas –o Tecnologías de la información aplicadas en el campo periodístico-, Teoría del periodismo, Redacción y géneros periodísticos) y, por otra, un análisis cualitativo sobre dos aspectos: a) la nomenclatura de las asignaturas (en general, por tipología, por cursos y por áreas) y b) el tratamiento de los contenidos específicos sobre Producción periodística que figuran en el temario de las asignaturas, donde se han determinado 5 niveles o grados de acuerdo a los porcentajes de contenidos relativos: 1) Grado 1 o muy bajo (el temario acoge hasta un 20% de contenidos específicos sobre Producción periodística). 2) Grado 2 o bajo (entre el 21-40%). 3) Grado 3 o medio (entre el 41-60%). 4) Grado 4 o alto (entre el 61-80%). 5) Grado 5 o muy alto (entre el 81-100%). OBS* Journal, 2022, 16(2) S. Méndez-Muros 107 En líneas generales, las asignaturas que insertan el término ‘Producción’ en su título se ubican en un 40% en segundo curso, seguido de del 36% en tercer curso y del 20% en cuarto curso; en primer curso, se halla el 4%. El 100% de las asignaturas se encuentra en primer curso en la Universidad de Santiago Compostela. La Universidad de La Laguna, la Universidad de Sevilla, el Centro Universitario EUSA y la Universidad de Zaragoza establecen el 100% en segundo curso, seguida de la Universidad Autónoma de Barcelona (75%) y de la Universidad Rey Juan Carlos (33,66%). En tercer curso, el 100% lo aportan en la Universidad de Valencia, la Universidad de Valladolid, la Universidad del País Vasco y el Centro Universitario San Isidoro. La Universidad Rey Juan Carlos ostenta un 66,66% al igual que la Universidad Jaume I y la Universidad de Murcia, un 50%. Y, en cuarto curso, tres universidades atienden el 100% de las asignaturas: la Universidad Carlos III, la Universidad Pompeu Fabra y la Universidad Rovira i Virgili. La Universidad Jaume I concede el 33,33% y la Universidad Autónoma de Barcelona, el 25%. Si nos detenemos en las áreas, como resultados generales de las asignaturas que incorporan la palabra ‘producción’ en su denominación, se sitúan esencialmente en Teoría del periodismo (44%), a la que le siguen Tecnologías periodísticas (32%) y Producción periodística (24%); las áreas de Empresa informativa, Periodismo especializado y Redacción y géneros periodísticos no obtienen ninguna representación. Por universidades, en Teoría del periodismo, el 100% de las asignaturas reside en la Universidad Carlos III, la Universidad de Zaragoza, la Universidad Jaume I, el Centro Universitario San Isidoro y la Universidad Rey Juan Carlos, así como un 25% en la Universidad Autónoma de Barcelona. En Tecnologías periodísticas, el 100% se descubre en la Universidad del País Vasco, la Universidad de Valencia, la Universidad Pompeu Fabra y la Universidad Rovira i Virgili. Un 75% corresponde a la Universidad Autónoma de Barcelona y un 50% a la Universidad de Murcia. Y, en el caso de Producción periodística, el 100% se emplaza en la Universidad de La Laguna, la Universidad de Santiago de Compostela, la Universidad de Sevilla, la Universidad de Valladolid y el Centro Universitario EUSA, mientras que el 50% se halla en la Universidad de Murcia. Grado de tratamiento El estudio del tratamiento de los contenidos relativos a Producción periodística de las asignaturas analizadas, medido en niveles de especificidad, arroja como primer dato que el 45,99% exhibe mayor porcentaje en el grado 1 o muy bajo, esto es, presentan como máximo un 20% de contenidos específicos sobre Producción periodística en sus temarios, siendo la media de asignaturas de 6. Le sigue a una notable distancia con un 19,51%, las asignaturas que presentan temarios con contenidos específicos que oscilan entre el 21 y el 40% (grado 2 o bajo), con una media de 2,54. A continuación, se coloca el grado 5 o muy alto (el 81-100% del temario está compuesto por contenidos específicos), con una media de 1,95 (14,98%). El grado 4 o alto (el 61-80% del temario está compuesto por contenidos específicos) con una media de 1,4 (10,8%) y el grado 3 o medio (el 41-60% del temario está compuesto por contenidos específicos) con una media de 1,13 asignaturas (8,71%) son los menos frecuentes. Entre las universidades que brindan las asignaturas con el nivel 5 o muy alto, aventaja la Universidad de Santiago de Compostela, donde un 45,45% de las asignaturas presentan entre el 81-100% de contenidos específicos en sus temarios (véase la tabla 5). En el último puesto se encuentra la Universidad Complutense con un 5,88% de asignaturas. Por su parte, en el grado 4 o alto, el Centro de Enseñanza Superior Villanueva 108 OBS* Journal, 2022, 16(2) con un 27,27% de asignaturas lidera la lista y la Universidad Autónoma de Barcelona y la Universidad Jaume I, ambas con un 5,88%, la acaban. En el grado medio o 3 (el 41-60% del temario es de contenido específico), se sitúa en primera posición la Universidad de Málaga con un 28,57% de asignaturas; en el último lugar, se ubica la Universidad Pompeu Fabra (6,67%). La Universidad de Vic y la Universidad del País Vasco con un 45,45% de asignaturas cada una copan los primeros puestos en el grado 2 o bajo (el 21-40% del temario es de contenido específico); la última es la Universidad de Zaragoza con un 6,25% de asignaturas. Y, en el grado 1 o muy bajo (hasta el 20% del temario es de contenido específico) acusa la mayor cantidad de asignaturas del Centro Universitario EUSA (72,73%); la Universidad del País Vasco (18,18%) plasma los valores mínimos de este nivel. Nos percatamos, así mismo, de que la mayoría de universidades computan asignaturas de grado 1 en mayor proporción, especialmente alto en el Centro Universitario EUSA con un 72,73% de asignaturas, en la Universidad Jaume I (70,59%) y en la Universidad de Murcia (64,29%). Sólo tres universidades asumen el mayor dato en el grado 2: la Universidad Carlos III (38,46%), la Universidad de Vic (45,45%) y la Universidad del País Vasco (45,45%); la Universidad de Málaga manifiesta un triple empate del 28,57% en los grados 1, 2 y 3. En el grado 5, resaltan dos universidades: la Universidad de Santiago de Compostela (45,45%) y la Universidad de Zaragoza (37,5%), en tanto que la Universidad Rey Juan Carlos comparte el mismo resultado del 27,27% en los grados 1 y 5. Tabla 5: Grados de especificidad en los contenidos de Producción periodística Fuente: Elaboración propia OBS* Journal, 2022, 16(2) S. Méndez-Muros 109 Discusión y conclusiones Los posibles orígenes del escenario formativo actual de la Producción periodística radican primeramente en un bajo nivel de consenso sobre su definición y delimitación desde el plano de la investigación y desde la planificación de estudios universitarios. Este segundo aspecto podría obedecer, por una parte, a los términos generales y poco claros apuntados en los planes de estudio sobre la descripción de la materia y la distinción con respecto a los conocimientos y competencias de otras asignaturas y, por otra parte, a las características y matices que adquieren las asignaturas a lo largo del tiempo a merced de la tradicional adscripción a determinados departamentos o áreas de cada universidad. En este sentido, son aplicables los dos problemas a los que se enfrentan la educación periodística en diferentes países, referidos por Deuze (2006): la falta general de visión e investigación sistemática de los modelos de formación (antiguos y nuevos), lo que precisa del diálogo entre educadores de distintos países y con la industria, una revisión total de los planes de estudio para avanzar en el desarrollo formativo de un periodismo más global y mejor integrado dentro de las comunidades locales para conectar con las audiencias (Franklin y Mensing, 2010), así como combinar los entornos de aprendizaje y profesional para el mutuo enriquecimiento sobre rutinas y procesos de producción (Maniou, Stark y Touwen, 2020). A nivel general, sobre la enseñanza del Periodismo en España, la tendencia hacia la especialización y la práctica-técnica del ejercicio profesional del Periodismo, advertida tras la implantación del Plan Bolonia (Sánchez-García, 2021, p. 140), ha afectado a algunas asignaturas de carácter humanístico que han experimentado una reducción progresiva de su presencia en los planes de estudio, como le ocurre a Historia del Periodismo Español (Martín-Jiménez, Sánchez-García y Hernández, 2021) o han perdido su carácter obligatorio, caso de Ética y deontología periodística (Díaz, 2013). La Producción periodística, por el hecho de ser una asignatura teórico-práctica que se halla vinculada a diversos ámbitos no siempre delimitados que conlleva compartir temas y conocimientos propios de varias áreas, entre ellas la Teoría de la información y de la Teoría del periodismo, no abunda en el debate sobre la falta de equilibrio entre contenidos teóricos y desarrollos prácticos, que acompaña a la enseñanza del Periodismo desde sus inicios (Gómez y Roses, 2013), ni en el debate sobre el exceso de formación técnica en detrimento de la enseñanza humanística (Blom y Davenport, 2012; Creech, 2021; Marinho y Sánchez- García, 2020), con el consiguiente riesgo de que el aprendizaje basado únicamente en la rutina profesional se convierta en la enseñanza de un oficio exento de reflexión y sentido crítico (Unesco, 2007). Pero, es precisamente esta tendencia práctica-técnica la que, en segundo término, incide en el actual panorama formativo en Producción Periodística y explica en parte la fragmentación y dispersión de temas expuesta en la hipótesis de partida. En tanto que la adaptación de mensajes a los medios digitales es una competencia imprescindible del periodista actual (Díaz, 2012; Lee, 2019), aunque no debe ser la única ni la más importante del listado de habilidades a adquirir (Gaunt, 1992), la producción noticiosa y todo los elementos relacionados con el procesamiento informativo se han convertido en un campo experimental (Duffy y Ang, 2019), cuyos contenidos son impartidos desde distintas áreas bajo el prisma de la sistematización y cobertura tecnológicas. Pese a que el área de Tecnologías periodísticas ocupa la quinta posición en la oferta de contenidos propios de Producción periodística, se observa que la escasa acogida del término ‘producción’ en la nomenclatura de las asignaturas de Producción periodística en favor de asignaturas de Teoría del periodismo y de 110 OBS* Journal, 2022, 16(2) Tecnologías periodísticas coincide con las aportaciones de Sánchez-García y Tejedor (2022) sobre la paulatina incorporación de terminología digital en las asignatura de los planes de estudio de Periodismo en España. Esto puede contribuir positivamente a la integración de la tecnología de forma transversal en el curriculum, si bien no siempre está enfocada en el dominio del multilenguaje informativo para cualquier soporte sino en el mero dominio de la técnica (Sánchez-García, 2021, p. 150). Siguiendo esto, las conclusiones del estudio apuntan a que la formación en Producción periodística en las universidades públicas españolas en la que hemos denominado tercera etapa iniciada a partir del curso académico 2010/2011 se caracteriza a grandes rasgos por: 1. La presencia estable de contenidos relacionados con la Producción periodística. Se observa una tendencia general hacia la presencia estable de contenidos que versan sobre Producción periodística en el grado, si bien no llegan en ninguna universidad al 50% de los 240 créditos totales. En la mayor parte de las universidades la oferta oscila entre el 25% y el 45%. Estos contenidos se ubican en un 50%- 60% en asignaturas obligatorias, sobre todo de los dos últimos cursos, cuando los alumnos cuentan con una base formativa más consolidada. 2. La fragmentación y dispersión de contenidos. Se advierte una asimetría en la distribución de contenidos en asignaturas pertenecientes a seis áreas de conocimiento distintas, en detrimento de la propuesta de una sola asignatura. Los contenidos relativos según créditos se sitúan de modo primordial en Periodismo especializado (28,58%), mientras que el área específica de Producción periodística (22,9%) ocupa el segundo lugar. Esta fragmentación y disgregación de los contenidos conlleva, por una parte, la redundancia de contenidos en variadas asignaturas y, por otra, la fragilidad de la materia que posibilita que se pueda prescindir de una asignatura que dote de sentido el procesamiento informativo en su conjunto. 3. Una falta de reconocimiento en la nomenclatura de asignaturas. El parco empleo del término ‘producción’ en la nomenclatura de las asignaturas. En general, un 8,71% lo revela en su título, lo que implica una insuficiente precisión de los objetivos de las asignaturas, que en un 80% son obligatorias y se colocan en segundo y tercer curso. Esto resulta más evidente cuando sólo el 39,69% encuadran la palabra clave en las asignaturas del área de Producción periodística, sobrepasada por las asignaturas de Teoría del periodismo y de Tecnologías periodísticas. De esta forma, el vocablo ‘producción’ es subsidiario de otros conceptos (tecnologías, redacción, edición, empresa, comunicación interna, etc.). 4. Un nivel bajo o muy bajo de tratamiento de contenidos específicos que giran en torno a Producción periodística. En el análisis de las guías docentes de las asignaturas se comprueba que el nivel de especificidad de los contenidos es en su mayoría (65,5% de asignaturas) muy bajo o bajo, es decir, los contenidos en torno a la Producción periodística suponen menos del 50% del temario. Esto demuestra que se tratan contenidos de manera superficial en muchas materias diferentes, pero escasea el abordaje profundo y global. Planteamos, por tanto, la necesidad de una revisión de las aportaciones y competencias de la materia Producción periodística en las guías docentes de las asignaturas de los grados de Periodismo de las universidades públicas con el fin de coordinar que los contenidos no resulten redundantes y poner en valor la importancia de estudiar el procesamiento informativo de modo holístico en distintos soportes de medios de comunicación con todos los elementos que intervienen en él, con especial atención al espacio de OBS* Journal, 2022, 16(2) S. Méndez-Muros 111 convergencia digital e innovación, y desde una perspectiva fundamentalmente periodística en una asignatura reconocible y con entidad propia. Referencias bibliográficas Acosta Peña, R. A. (2013). Producción y circulación de la noticia: el newsmaking. 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