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La responsabilidad ética en internet: Wikileaks y la difusión de documentos secretos

Vidal Vega, Javier; Romero Portillo, José

Abstract

Desde la creación de Wikileaks en diciembre de 2006, este portal de Internet se ha convertido en un espacio de denuncia social. El presente trabajo pone de manifiesto la capacidad de Wikileaks para propagar casos comprometidos, así como su valor de fuente para periodistas. Junto a las imprescindibles referencias bibliográficas sobre la web 2.0 y el desarrollo del llamado “periodismo ciudadano”, se realiza una aproximación teórica a la historia, la actividad, los objetivos y la protección de los usuarios (whistleblowers) de Wikileaks. Esta comunicación también estudia algunas de las filtraciones aparecidas en el portal web.

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498 CAPÍTULO 37 “La responsabilidad ética en internet: Wikileaks y la difusión de documentos secretos” Vidal Vega, Javier (Universidad de Sevilla) [email protected] Romero Portillo, José (Universidad de Sevilla) [email protected] Resumen. Desde la creación de Wikileaks en diciembre de 2006, este portal de Internet se ha convertido en un espacio de denuncia social. El presente trabajo pone de manifiesto la capacidad de Wikileaks para propagar casos comprometidos, así como su valor de fuente para periodistas. Junto a las imprescindibles referencias bibliográficas sobre la web 2.0 y el desarrollo del llamado “periodismo ciudadano”, se realiza una aproximación teórica a la historia, la actividad, los objetivos y la protección de los usuarios (whistleblowers) de Wikileaks. Esta comunicación también estudia algunas de las filtraciones aparecidas en el portal web. Palabras clave: Wikileaks, whistleblowers, denuncia social, web 2.0, periodismo ciudadano, herramientas digitales. Abstract: Since Wikileaks’ origin in 2006, this Internet portal has become an area of social protest. Through the web, the users spread documents that reveal the reprehensible behavior of governments, public authorities and multinational companies. This work demonstrates the ability to propagate cases committed Wikileaks and its value as a source for journalists. Along with the essential references on Web 2.0 and the development of so-called "citizen journalism" is a theoretical approach to history, activity, objectives and consumer protection (whistleblower) from Wikileaks. This notice also discusses some of the leaks appeared in the web portal. Keywords: Wikileaks, whistleblowers, social protest, webr 2.0, citizen journalism, digital tools 1. Web 2.0, Redes sociales y wikis. En los albores del siglo XXI las tecnologías de la información abren nuevos horizontes a la participación ciudadana en la vida democrática. Los proyectos más interesantes proceden, sin lugar a dudas, de internet, donde la denominada web 2.0 supera los modelos comunicativos verticales de los medios tradicionales para conceder mayor protagonismo a la sociedad civil. El profesor Mariano Cebrián Herreros define la web 2.0 como: Una red social, o de las relaciones interactivas, abierta a los internautas que quieran participar en los procesos comunicativos de producción, 499 difusión, recepción e intercambio de todo tipo de archivos: escritos, de audio, de vídeo o integrados en una concepción audiovisual que lleva a los tratamientos multimedia con la incorporación de los complejos modelos de la navegación, los enlaces y la interactividad y que enriquecen los modelos de comunicación interactiva. CEBRIÁN, M. (2008: p. 346). En la web 2.0 los usuarios controlan los procesos comunicativos. Frente a las fórmulas tradicionales de difusión de información, los internautas proponen los temas de debate, intercambian mensajes y fijan su atención en determinados campos de la realidad social. Como señala el profesor Cebrián Herreros, de las webs de difusión informativa se pasa a las webs para que los usuarios se informen entre sí o las orienten hacia lo que ellos quieran comunicarse o intercambiarse en cada momento (Ibíd: p. 348). De la lectura propuesta por alguien se salta a una actuación del lector para seguir lo exhibido por otros, según las opciones de navegación y enlaces que le propicien hasta llegar incluso a la plena interactividad. En efecto, son los propios ciudadanos –y no los periodistas, que ejercen de mediadores– los que establecen los criterios de selección, valoración y tratamiento, los que privilegian aquello que les parece interesante y los que desestiman aquello que no les merece la pena abordar. Entre las principales aportaciones de la web 2.0 que fomentan la participación ciudadana se encuentran las comunidades virtuales o redes sociales, definidas de la siguiente forma por José María Lozano Salinas: Sitios web de interacción social formados por perfiles personales de usuarios. Incluyen redes de amigos, grupos, blogs, fotos, vídeos y música. LOZANO, J. M. (2008: p. 4). Además, disponen de una red interna de mensajería que permite a los miembros de esa comunidad comunicarse entre ellos. El profesor Francisco Campos Freire distingue dos tipos de contenidos que pueden hallarse en estas redes: de relación (amistad, intercambio de fotos y mensajes) y entretenimiento y de información (participación y opinión). Según el mismo autor: Las redes sociales se configuran con un nuevo sistema de entretenimiento y también de información, que toma elementos, recursos y características de los medios tradicionales, pero que incorpora tanto un nivel de interacción como un modelo de negocio más magro. Su evolución apunta más hacia el medio audiovisual y virtual que a las características de la prensa escrita. Como nuevo medio, su aplicación y proyección es la web 2.0 y el llamado software social. Son y serán cada vez más plataformas de nuevos contenidos audiovisuales, interactivos, de videojuegos y de realidad virtual. La mediación es interpersonal y grupal, menos profesionalizada y, por lo tanto, con inferiores posibilidades de incrementar su responsabilidad y calidad. CAMPOS, F. (2008, p. 292). Al margen del debate sobre la calidad y la veracidad de las cuestiones tratadas en estos medios, las redes sociales posibilitan el desarrollo del llamado “periodismo ciudadano”, en el que las personas se convierten en fuentes informativas o buscadoras de informaciones en otras fuentes –habitualmente los medios tradicionales– para compartirlas con los demás. En la web 2.0 la sociedad civil ya no se dedica sólo a la recepción o búsqueda, sino también a la producción de información. Como bien señala 500 el profesor Cebrián Herreros, en el marco de las redes sociales además de productores los usuarios se convierten en difusores. Transmiten a todos cuantos quieran seguirles sus producciones. Aparece una apertura a la respuesta, al intercambio y a la discusión. CEBRIÁN, M. (2008: p. 359). En definitiva, se congregan en una comunidad participativa. Los procesos de producción, difusión, recepción e intercambio se convierten en algo plenamente interactivo. Se establece una situación en la que todos los usuarios van desempeñando en unos casos los papeles de receptores y, en otros, de emisores. Las redes sociales, como plataformas de distribución de contenidos, generan su actividad y buena parte de su flujo de información basándose en la economía de la colaboración y contraprestación gratuita de los usuarios, sin apenas filtrado ni selección. Las redes sociales demuestran que todo lo que acontece en el mundo ya no se analiza desde unas cuantas perspectivas, sino que cada vez más personas se afanan por contar, interpretar y transmitir noticias de las que son parte integral o meros espectadores. Aprovechando las grandes posibilidades de internet, los ciudadanos escriben, opinan o comparten fotografías y vídeos sobre tragedias como la de Haití. La palabra y la imagen superan las barreras del tiempo y del espacio para lanzar a través de las numerosas comunidades virtuales un mensaje instantáneo, en la mayoría de los casos solidario y comprometido, donde pueden hallarse los rostros de la catástrofe y desesperadas peticiones de ayuda. Además de las redes sociales, en los albores del siglo XXI surge un original formato digital que permite la participación de los públicos: la wiki (del hawaiano wiki, “rápido”). Una wiki es un sitio web cuyas páginas pueden ser editadas por múltiples voluntarios a través del navegador. Los usuarios pueden crear, modificar o borrar un mismo texto que comparten. La aplicación de mayor peso y a la que le debe su mayor fama hasta el momento ha sido la creación de enciclopedias colectivas, género al que pertenece la Wikipedia. Existen muchas otras aplicaciones más cercanas a la coordinación de informaciones y acciones, o la puesta en común de conocimientos o textos dentro de grupos. La mayor parte de los wikis actuales conserva un historial de cambios que permite recuperar fácilmente cualquier estado anterior y ver qué usuario hizo cada cambio, lo cual facilita enormemente el mantenimiento conjunto y el control de usuarios destructivos. Habitualmente, sin necesidad de una revisión previa, se actualiza el contenido que muestra la página wiki editada. El origen de los wikis está en la comunidad de patrones de diseño, cuyos integrantes los utilizaron para escribir y discutir patrones de programación. El primer WikiWikiWeb fue creado por Ward Cunningham, quien inventó y dio nombre al concepto wiki, y produjo la primera implementación de un servidor WikiWiki para el repositorio de patrones del Portland (Portland Pattern Repository) en 1995. En palabras del propio Cunningham, un wiki es la base de datos en línea más simple que pueda funcionarxiii. El wiki de Ward aún es uno de los sitios wiki más populares. En enero de 2001, los fundadores del proyecto de enciclopedia Nupedia, Jimbo Wales y Larry Sanger, decidieron utilizar un wiki como base para el proyecto de enciclopedia Wikipedia. Originalmente se usó el software UseMod, pero luego crearon un software propio, MediaWiki, que ha sido adoptado después por muchos otros wikis. 501 Actualmente, el wiki más grande que existe es la versión en inglés de Wikipedia, seguida por varias otras versiones del proyecto. Los wikis ajenos a Wikipedia son mucho más pequeños y con menor participación de usuarios, generalmente debido al hecho de ser mucho más especializados. Es muy frecuente por ejemplo la creación de wikis para proveer de documentación a programas informáticos, especialmente los desarrollados en software libre. 2. Wikileaks: origen y función social Wikileaks (Wikifiltraciones o Wikifugas en español) es un sitio web que publica informes anónimos y documentos filtrados sobre temas religiosos, corporativos o gubernamentales, preservando el anonimato de sus fuentes. Gestionado por The Sunshine Press, fue creado en el año 2006 por el australiano Julian Assange. Entre 2007 y 2010 Wikileaks ha recibido más de un millón de documentos; aportaciones fundamentales para desvelar asuntos que eran desconocidos o permanecían ocultos por las autoridades políticas. Como señala el periodista del diario El País Fernando Navarro, desde su creación en diciembre de 2006, este portal ha conseguido convertirse en un altavoz incómodo para los gobiernos, los poderes públicos y las empresas multinacionalesxiii. Wikileaks funciona como una especie de contenedor online de filtraciones, un proyecto que desde el primer día se abrió a los ciudadanos aunque, eso sí, se perdió de vista al reportero tradicional, que hacía de enlace y aplicaba su criterio entre la fuente y el medio. En el propósito de Wikileaks, mientras tanto, está por encima de todo proteger a sus fuentes, conocidas por ellos mismos como los whistleblowers. De esta forma, la web, creada por periodistas y activistas anónimos al modo de la enciclopedia participativa Wikipedia, ofrece a cualquier usuario la posibilidad de alojar anónimamente, mediante una conexión cifrada, textos, audios o vídeos confidenciales cuya autenticidad el portal se encarga posteriormente de verificar. Cinco voluntarios a tiempo completo y entre 800 y 1000 colaboradores (técnicos informáticos, abogados, periodistas...) trabajan en este sitio que se alimenta de las donaciones y, según aseguran sus fundadores, no acepta publicidad ni ayudas públicasxiii. Entre los donantes, se encuentran el periódico británico The Guardian. Con presencia en Twitter y en Facebook, Wikileaks ha pasado de ser un sitio de escasa repercusión a un portal referente a nivel mundial por el peso de sus informaciones. En 2008, recibió el premio al medio de comunicación del año por la revista Economist. En 2009, el portal y su fundador, Julian Assange, ganaron el premio de Amnistía Internacional en la categoría de Nuevos Medios por sacar a la luz informes sobre las matanzas de Kenia. El historial de casos desvelados en Wikileaks es bastante largo. A menudo, los creadores de este sitio web se enfrentan a las amenazas y las presiones de las personas, autoridades o instituciones señaladas en sus filtraciones. De hecho, tras la publicación de los documentos clasificados sobre la guerra de Afganistán, Estados Unidos y algunas ONG no dudaron en denunciar la labor de Wikileaks. Organizaciones como Amnistía Internacional, instaron al portal a borrar de los papeles de Afganistán los nombres de los afganos que colaboran con las fuerzas internacionales en el país y que pueden ser 502 víctimas de represalias. También el Pentágono pidió a la organización que retirara los documentos de su página web. Hasta el momento la respuesta de Wikileaks siempre ha sido negativa. Assange se limitó a pedir a los que plantean la retirada de los documentos su colaboración en la tarea de identificación de los nombres de las personas que pueden verse afectadas. Wikileaks solicitó ayuda al Pentágono para analizar los documentos y evitar la publicación de los que pueden perjudicar a personas inocentes, según explicó Assange. Incluso la agencia France Presse, citando declaraciones de una responsable del portal, aseguró que el Ejército estadounidense había aceptado colaborar. El Pentágono negó tales contactos, según informó poco después la misma agencia. Bryan Whitman, portavoz del Departamento de Defensa, reiteró en cambio la que viene siendo la petición de Washington desde la publicación de los papeles que ponen en riesgo la vida de los militares y de los afganos: que Wikileaks devuelva los documentos, los retire de Internet y no publique ninguno másxiii. 3. Todos los nombres del BNP En octubre de 2009 Wikileaks publicaba uno de los documentos más comprometedores de su todavía corta historia: una detallada y larga lista de miles de miembros de la formación racista BNP (Partido Nacional Británico), en la que se podía tener acceso a los nombres y apellidos de sus integrantes, así como a sus direcciones particulares y sus números de teléfono. En la información publicada, aparecían destacadas personalidades militares y médicas. Además, se podía comprobar cómo las mujeres cada vez son más numerosas en sus filas y tienen más peso en un partido considerado xenófobo. La lista también revelaba otros detalles, como que la concentración más alta de sus miembros se encuentra en Leicestershire, Lancashire, Derbyshire y Lincolnshire, mientras que el crecimiento más rápido de afiliados se está dando en lugares como Wiltshire y East Sussex. La polémica estallaba por el secretismo que rodea a un partido político repleto de acusaciones de racismo y después de que varios altos mandos británicos hubiesen denunciado en una carta el “secuestro” de símbolos de las Fuerzas Armadas por parte del BNP para sus propios y dudosos fines políticos. En la misiva, los generales hacían un llamamiento a quienes obran de esa forma para que “desistan” de su intento. Los valores de esos extremistas, muchos de los cuales son esencialmente racistas, están en total contradicción con los de las modernas Fuerzas Armadas británicas, como la tolerancia y la justiciaxiii, escribían varios generales. La filtración de Wikileaks era la tercera vez en menos de tres años que se revelaba información privada de integrantes de este grupo. En noviembre de 2008, un antiguo afiliado de la formación, Matthew Single, filtró una lista con los nombres de varios integrantes del partido, sus trabajos y hasta sus hobbies. En diciembre de 2006, una investigación del diario The Guardian desveló que la bailarina Simone Clarke, entonces de la compañía English National Ballet, figuraba como miembro del BNP. 4. El caso de trafigura. En 2006 una compañía de transporte británica, Trafigura, pagó a una empresa de Costa de Marfil para deshacerse de 400 toneladas de gasolina de baja calidad. El 503 operador contratado se limitó a esparcirla por las cercanías de la ciudad de Abidjan. Según The New York Times, 85.000 personas necesitaron cuidados médicos, paralizando el frágil sistema sanitario del país. Ocho personas fallecieron a causa, al parecer, de la exposición a esta basura química. Trafigura pagó, en 2007, 225 millones de dólares al Gobierno de Costa de Marfil, pero no reconoció la culpabilidad en el caso. Posteriormente, en un proceso en Gran Bretaña, la empresa acordó pagar 1.500 dólares por persona a 30.000 residentes de Costa de Marfil por lo sucedido, pero alegando que no pudo prever ni la peligrosidad ni los reprochables actos de la empresa subcontratada. Sin embargo, un informe científico solicitado por los abogados de Trafigura desmentiría esta ignorancia. El informe cayó en manos de un redactor de The Guardian. Trafigura acudió al juez pidiendo protección ante la filtración de un documento confidencial. Se prohibió entonces publicar la información tanto en el periódico como en Twitter y otros blogs de la red social. El documento, sin embargo, se filtró en Wikileaks antes de la prohibición judicial, lo que permitió a un miembro del parlamento británico hacer una pregunta sobre el tema. Aunque las intervenciones en el parlamento no pueden ser objeto de censura, la orden que silenciaba la existencia del documento seguía viva. Pero varios internautas localizaron el debate en una web del Gobierno británico y empezaron a difundir su existencia en Twitter y otros sitios. Entre los mensajes se incluían llamadas a la desobediencia de los reporteros británicos para que enlazaran a los mensajes de Twitter. El escándalo organizado, que incluía crípticas referencias a Twitter en el propio The Guardian, provocó que la empresa liberara el documento junto a una declaración en el sentido de que no se trataba de un estudio definitivo que permitiera prever el daño ocasionado. El autor del primer mensaje en Twitter sobre el documento comentó que este episodio demuestra a los detractores de Twitter que con 140 caracteres se pueden decir muchas cosasxiii. 5. Las conversaciones del 11-S La intrahistoria de los atentados del 11-S, segundo a segundo, salió a la luz en noviembre de 2009. Wikileaks ofreció más de medio millón de comunicaciones que fueron emitidas y recibidas durante aquel fatídico día en las Torres Gemelas y en la sede del Pentágono, la mayoría de ellas emitidas por el FBI o la policía de Nueva York. Las llamadas telefónicas, los correos electrónicos y los SMS interceptados que se recogen en la web a lo largo de doce páginas despertaron la polémica sobre el respeto a la intimidad de miles de personas o sobre la necesidad de mostrar gratuitamente el dramatismo que sobrevino en los momentos posteriores a los ataques. Wikileaks aseguró que no revelaría quién le había suministrado estos mensajes y las autoridades se negaron a hacer declaraciones sobre la autenticidad de los mismos, si bien los analistas sobre Internet citados por la cadena británica BBC creen que son reales. En ellos se pueden leer mensajes como éste: No descansaré hasta que no llegues a casa, la segunda torre se ha venido abajo. Pocos días después de que Wikileaks publicara las filtraciones, el periodista Enric González se expresó en los siguientes términos en las páginas del diario El País: 504 Pasemos por alto la masiva violación de la intimidad de miles de personas, muchas de ellas muertas ese día. Pasemos por alto también otro hecho obvio, relacionado con lo anterior y del que ya somos conscientes: cualquier acto que realicemos mediante la electrónica quedará registrado y será potencialmente público y publicable. La lectura de las comunicaciones (llamadas telefónicas, correos electrónicos, SMS, mensajes policiales y de los bomberos) deja literalmente sin aliento. Y no por la inmensa cantidad de palabrasxiii. El primer mensaje de aquel día en el que casi 3.000 personas perdieron la vida data de las 03.00 hora local (las 10.00, hora peninsular española), cinco horas antes de que se produjera el primer ataque a las torres, y el archivo se extiende hasta las 03.00 hora local del día siguiente. No todas las comunicaciones que salieron a la luz hacen referencia a los atentados, pero entre ellas sí se encuentran abundantes correos sobre los errores que estaban produciendo en aquellos momentos los servidores informáticos del World Trade Center, preguntas a familiares sobre el estado de algún ser querido o SMS facilitando números de teléfono en los que poder localizar a quien los enviaba. Según Enric González: “Tendemos a pensar que en el límite del horror, como estaban aquellos que escucharon un terrible primer impacto y descubrieron poco después que se encontraban atrapados en un rascacielos en llamas, los humanos tienden a lo trascendente y, aunque dure sólo un segundo, sufren algún tipo de aguijonazo místico. Las comunicaciones demuestran lo contrario: desorientación, intrascendencia, aturdimiento. Y necesidad de contactar con alguien querido. También se detecta algún conato de eso que llaman ‘periodismo ciudadano’, curiosamente infectado por el peor vicio de los reporteros profesionales: en lugar de contar con precisión lo que veían y constataban allí donde se encontraban, las víctimas intentaban darle sentido. Hablaban de rumores, de bombardeos, de un incendio que asolaba la ciudad. Y, de vez en cuando, en la lectura aflora un diamante purísimo de humor, voluntario o involuntario. Poco después de mediodía (en Europa), cuando la tragedia alcanzaba su punto culminante y el mundo entero miraba hacia Nueva York con espanto, alguien en algún lugar del World Trade Center envió este mensaje desde su móvil: ¿Dónde estás? Nekko dice que podemos largarnos de la oficina cuando queramos. ¿Mantienes el plan de almorzar? Llámame si puedesxiii. 6. Collateral murder Un vídeo publicado por Wikileaks cuestionaba la versión oficial ofrecida por el Ejército de Estados Unidos para explicar la muerte de 11 iraquíes en réplica a un supuesto ataque terrorista producido el 12 de julio de 2007 en Bagdad. Entre las víctimas figuraban un fotógrafo de la agencia Reuters, Namir Noor-Eldeen, de 22 años, y su conductor, Saeed Chmagh, de 40. En las imágenes difundidas por el sitio web se observan disparos contra un grupo de hombres desde la visión de un piloto de un helicóptero Apache. El vídeo recoge las grabaciones del propio helicóptero, desde el que se aprecia a un grupo de personas desplazándose a pie. El militar alega en el documento que varias personas de este grupo, entre las que figuraban Noor-Eldeen y Chmagh, portan armas y 505 pide permiso para disparar. En cuanto el objetivo se encuentra a tiro, y pese a que no se aprecia ninguna amenaza y las personas a pie parecen no percatarse de la presencia de las fuerzas norteamericanas, las aeronaves inician una ronda de disparos indiscriminada. Tras ellos, los militares celebran las muertes al grito de “mira esos bastardos muertos” y felicitan por su buena puntería a su compañero. Wikileaks recuerda que Reuters pidió estas imágenes al Gobierno de Estados Unidos hace ya dos años. La agencia argumentó en su momento su derecho a obtenerlas basándose en la ley de Libertad de Información, pero nunca las obtuvo. Entre 2003 y 2009, un total de 139 periodistas murieron en Irak mientras realizaban su trabajo. Entre ellos, los españoles Julio Anguita Parrado, corresponsal de El Mundo alcanzado por un obús disparado por los iraquíes, y el cámara de Telecinco José Couso, de 37 años, muerto el 8 de abril de 2003 en el ataque de un tanque estadounidense contra el hotel Palestina, sede de la prensa internacional en Bagdad. El Pentágono aseguró también en su momento que sus militares actuaban en defensa propia. 7. Los secretos de la Guerra de Afganistán En julio de 2010, la filtración en Wikileaks de cerca de 90.000 folios de informes militares estadounidenses clasificados sobre la guerra de Afganistán revela operaciones encubiertas, muertes de civiles de las que nunca se informó públicamente, la debilidad de la OTAN en la zona y la implicación de Pakistán en la resistencia talibán. Los documentos fueron facilitados por el sitio web a The New York Times en Estados Unidos, The Guardian en Reino Unido, y Der Spiegel en Alemania, antes de colocarlos en su propia página de Internet. Su publicación se da pocas semanas después de que el general David Petraeus se hiciese cargo del mando de las tropas internacionales y prometiese proteger la vida de los civiles. Los informes, que abarcan de 2004 a 2010, demuestran que Estados Unidos ha ocultado tanto pruebas de sus propias actuaciones fuera de la ley como del poderío militar acumulado por los talibanes y las sangrientas masacres que han protagonizado, matando hasta unos 2.000 civiles hasta la fecha. Se trata de una compilación de informes de campo en Afganistán que apuntan, en una interpretación de los mismos ofrecida por The New York Times, a que los servicios de inteligencia paquistaníes ayudaron secretamente al movimiento talibán en Afganistán al mismo tiempo que Islamabad recibía más de 1.000 millones de dólares anuales de Washington por su ayuda contra los insurgentes. Según este diario, mucha de la información no es verificable, pero numerosos informes se basan en fuentes que los militares consideran fiables. El paquete de información también incluye relatos de primera mano sobre la falta de voluntad paquistaní de hacer frente a los insurgentes que atacan cerca de los puestos fronterizos paquistaníes. El periódico agrega que estos documentos apuntan que Pakistán permite a representantes de sus servicios secretos reunirse directamente con los talibanes en sesiones secretas de estrategia para organizar redes de grupos militantes que combaten a 506 los soldados de EE UU en Afganistán, e incluso traman planes para asesinar a líderes afganos. La lectura que The Guardian ha hecho de la información le ha servido para llegar a la conclusión de que Estados Unidos cuenta con un grupo de élite que trabaja fuera de los márgenes de la ley; una unidad secreta que identifica a los líderes talibanes para matarlos o capturarlos sin juicio. El diario británico también se refiere a las cifras de civiles afganos muertos. Según The Guardian, los documentos admiten la muerte de numerosos civiles. Algunas de estas bajas se deben a los ataques aéreos que han suscitado protestas del Gobierno afgano en el pasado, pero un gran número de incidentes hasta ahora desconocidos parecen ser el resultado de soldados que abren fuego contra conductores desarmados o motociclistas para protegerse de terroristas suicidas. El diario fija al menos en 195 los civiles muertos y 174 los heridos, pero estas cifras es probable que estén subestimadas porque muchos incidentes en duda se omiten de los informes de campo. Además de los documentos filtrados, Wikileaks se ha reservado otros 15.000 a petición de su fuente, aunque, asegura, los publicará posteriormente tras ocultar datos que puedan ser perjudiciales. La publicación de los documentos ha motivado una condena tajante de la Casa Blanca. En un comunicado, el consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, el general James Jones, indicó que las filtraciones ponen en peligro las vidas de los estadounidenses y de nuestros socios. Jones también subrayó que los documentos filtrados abarcan el periodo entre enero de 2004 y diciembre de 2009, la mayor parte durante el mandato del presidente George W. Bush. El presidente de EE UU, Barack Obama, emitió en diciembre de 2009 su nueva estrategia para Afganistán, recuerda el general Jones, que apunta que el nuevo plan proporciona más recursos para la guerra y se centra más en hacer frente a los refugios de Al Qaeda y los talibanes en Pakistán precisamente a causa de la grave situación que se había desarrollado en los años anterioresxiii. El alto funcionario subraya la profunda alianza entre EE UU y Pakistán y asegura que la cooperación antiterrorista ha llevado a golpes significativos contra los líderes de Al Qaeda. La publicación de los documentos se produce tras la detención del analista de inteligencia Bradley Manning, acusado este mes de la filtración de datos clasificados. Manning fue detenido después de que un pirata informático, Adrian Lamo, denunciara que el analista había presumido de haber descargado 260.000 documentos clasificados y habérselos enviado a Wikileaks. 8. El “CABLEGATE”: Los documentos secretos del Departamento de Estado A principios del mes de noviembre de 2010, cuatro diarios y una revista de referencia en Europa y Estados Unidos (The Guardian, Le Monde, Der Spiegel, El País y The New York Times) comienzan a difundir en varias entregas el contenido de la mayor filtración de documentos secretos a la que jamás se haya tenido acceso en toda la historia. Se trata de una colección de más de 250.000 mensajes del Departamento de Estado de Estados Unidos obtenidos por la página digital Wikileaks, en los que se