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A propósito de las ideas filosóficas y científicas en el pensamiento de Erwin Schrödinger

Rivero Rodríguez, Francisco José

Abstract

Los asuntos que más interesaron a Erwin Schrödinger los fue exponiendo en conferencias y en los textos publicados por Cambridge University Press en los años de estancia en Dublín. Sus principales inquietudes científicas se dirigieron no solo a la búsqueda de la formulación matemática de los fenómenos cuánticos, esfuerzo que culminó con su función de onda, una ecuación fundamental en mecánica cuántica, sino también a la cuestión de la codificación de los caracteres biológicos hereditarios, un asunto aún no resuelto en vida de Schrödinger. En filosofía mostró interés sobre todo por el monismo, la consciencia y el tema de la determinación versus indeterminación. La lectura de Schopenhauer le descubrió el monismo Vedanta, una visión que influyó poderosamente en su pensamiento.

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1 UNIVERSIDAD DE SEVILLA FACULTAD DE FILOSOFÍA GRADO EN FILOSOFÍA TRABAJO FIN DE GRADO A PROPÓSITO DE LAS IDEAS FILOSÓFICAS Y CIENTÍFICAS EN EL PENSAMIENTO DE ERWIN SCHRÖDINGER ABOUT THE PHILOSOPHICAL AND SCIENTIFIC IDEAS IN THE THOUGHT OF ERWIN SCHRÖDINGER PRESENTADO POR: FRANCISCO JOSÉ RIVERO RODRÍGUEZ DIRIGIDO POR: PROF. DR. FRANCISCO JOSÉ SOLER GIL Sevilla, junio de 2022 2 RESUMEN Los asuntos que más interesaron a Erwin Schrödinger los fue exponiendo en conferencias y en los textos publicados por Cambridge University Press en los años de estancia en Dublín. Sus principales inquietudes científicas se dirigieron no solo a la búsqueda de la formulación matemática de los fenómenos cuánticos, esfuerzo que culminó con su función de onda, una ecuación fundamental en mecánica cuántica, sino también a la cuestión de la codificación de los caracteres biológicos hereditarios, un asunto aún no resuelto en vida de Schrödinger. En filosofía mostró interés sobre todo por el monismo, la consciencia y el tema de la determinación versus indeterminación. La lectura de Schopenhauer le descubrió el monismo Vedanta, una visión que influyó poderosamente en su pensamiento. PALABRAS CLAVES: representación, función de onda, Upanishads, cristal aperiódico, subjetividad. ABSTRACT The issues of most interest to Erwin Schrödinger were shared in lectures and texts published by Cambridge University Press during the years he spent in Dublin. His main scientific concerns were directed not only at the quest for the mathematical formulation of quantum phenomena, effort that culminated in his wave function, a fundamental equation in quantum mechanics, but also at the question of the coding of hereditary biological characters, a matter not yet resolved in Schrödinger's lifetime. In philosophy he was interested, above all, in monism, consciousness and the theme of determination versus indeterminacy. Reading Schopenhauer introduced him to Vedanta monism, a view that powerfully influenced his thinking. KEYWORDS: representation, wave function, Upanishads, aperiodic crystal, subjectivity. 3 INDICE 1 Introducción………………………………………………………………………………………………………………………p. 4 2 Datos biográficos……………………………………………………………………………………………………………....p. 5 3 Recordatorio de algunos términos usados………………………………………………………………………...p. 8 3.1 Monismo-Panteísmo……………………………………………………………………………………………………….p. 9 3.2 Teísmo-Deísmo……………………………………………………………………………………………………………..p. 10 3.3 Dualismo……………………………………………………………………………………………………………………….p. 10 3.4 Idealismo………………………………………………………………………………………………………………………p. 11 4 Conferencias y textos dublineses (1944-1958)…………………………………………………………………p. 12 4.1 ¿Qué es la vida? (1944)…………………………………………………………………………………………………p. 12 4.2 Mi concepción del mundo (1951)………………………………………………………………………………….p. 16 4.3 Mente y materia (1958)………………………………………………………………………………………………..p. 24 5 Temas recurrentes en el pensamiento de Schrödinger…………………………………………………….p. 33 5.1 Determinismo versus Indeterminismo: perspectiva científica, implicaciones filosóficas y posición de Schrödinger……………………………………………………………………………………………………p.33 5.2 Consciencia………………………………………………………………………………………………………………….p. 42 6 Schrödinger poeta y humanista……………………………………………………………………………………….p. 48 7 Conclusiones……………………………………………………………………………………………………………………p. 51 Bibliografía……………………………………………………………………………………………………………………..... p. 54 4 1 INTRODUCCIÓN Se intentará el acercamiento a una figura brillante, compleja y con múltiples intereses intelectuales y vitales. Una personalidad que llegó a conjugar un indiscutible genio intelectual junto a un extraordinario entusiasmo amoroso; una combinación que le llevó más por el camino de la acción, que por el de una apacible vida académica entregada al estudio. La diversidad de sus inquietudes se vio reflejada tanto en su vida personal como en la versatilidad de los estudios abordados, que abarcaron no solo la física y las matemáticas, sino también la biología la poesía, la filosofía, o el Vedanta. La aportación que hizo a la mecánica cuántica, lo convierte en uno de los físicos fundamentales del siglo pasado, aún cuando sus íntimos intereses residieron más en las humanidades que en las ciencias. Además de los escritos y conferencias de carácter profesional centrados en las matemáticas de la mecánica cuántica, los asuntos que ocuparon su interés a lo largo de toda la vida y alejados de las reflexiones propias de su excelencia como matemático, los fue divulgando en diferentes escritos dirigidos a un público general y publicados durante su estancia en Dublín por Cambridge University Press. En estos textos dublineses, expone su visión acerca de una variada gama de temas científicos. Son escritos en los que habla abiertamente de su preocupación por los problemas derivados de las interpretaciones del mundo cuántico y donde expone con extraordinaria agudeza y anticipación, asuntos biológicos relacionados con la evolución, la neurociencia o la codificación del material hereditario. En cuanto a su manifiesto interés por cuestiones filosóficas, va exponiendo en estos escritos, las cuestiones que más le preocupan relacionadas con la metafísica, ética, estética, teoría del conocimiento y filosofía de la mente. Los asuntos que trata son todos de una importancia primordial en la historia del pensamiento, tales como mente/materia, libre albedrío o monismo/dualismo. Sin que se le pueda considerar en la práctica una persona religiosa, puede decirse que tuvo grandes inquietudes de tipo espiritual. En este sentido y llevado por el empeño en encontrar la unidad de todas las cosas, mostró como se ha indicado, un especial interés por el pensamiento hindú de los Upanishads. Antes de poner fin a esta introducción, debo comentar al lector que al comienzo de cada punto del índice, hago una brevísima introducción de sus contenidos y del material usado para su redacción. El texto empieza con unas pinceladas biográficas y continúa con una breve distinción de algunos términos que irán saliendo a lo largo del trabajo. Los textos dublineses representan el núcleo duro del presente trabajo. No obstante como los temas sobre los que Schrödinger vuelve una y otra vez son determinismo/indeterminismo y consciencia, he considerado que estos asuntos merecían una mayor atención, por lo que les he dedicado a cada uno un apartado propio. 5 He considerado que sería también de interés dar una muestra del Schrödinger poeta y humanista, para así poder alcanzar una visión más completa de la riqueza de matices de su personalidad. 2 DATOS BIOGRÁFICOS Se dan seguidamente algunas reseñas biográficas de Schrödinger. Las fuentes usadas para esta sección han sido el texto de Schrödinger Mi vida, el texto Candentes cenizas y el texto de Walter J. Moore, Erwin Schrödinger: una vida. ERWIN SCHRÖDINGER (VIENA 1887-1961). Schrödinger después de una larga resistencia y encontrándose ya muy debilitado por la tuberculosis, se decide a principios de 1960 a escribir su autobiografía. En MI vida, divide su biografía en seis periodos: Habla de un primer periodo que comprende desde su nacimiento a su boda (1887-1920). Su padre Rudolf Josef fue un botánico y empresario textil procedente de Baviera, al que se le debe el descubrimiento de dos nuevas especies de plantas. De religión católica, casó con la luterana Jeorgine Emilie Bauer. De sus años infantiles, Schrödinger refiere que fueron muy felices a pesar de la soledad propia de hijo único. En 1898 con once años entra en el Akademisches Gymnasium, donde empieza a mostrar interés por las humanidades: lenguas clásicas, filosofía griega, o la poesía, a la que pensó dedicarse. Schrödinger habla de manera muy elogiosa de esta escuela de segunda enseñanza, de la que dice que nunca se aburría. A la edad de cinco años ya había aprendido inglés gracias a una hermana de su madre, que se trasladó de Inglaterra a Viena. Desde entonces se tomó la costumbre de practicar ingles en familia, algo que después le ayudó enormemente. En 1906 a los 19 años ingresa en la Universidad de Viena, donde estudia hasta 1910 con los profesores Franz Exner y Friedrich Hasenöhrl, discípulos de Ludwig Boltzmann, fallecido pocos meses antes de su ingreso en la universidad. Fritz Hasenöhrl al tomar posesión como sucesor de la cátedra que había dejado vacante Boltzmann, expuso el pensamiento de su admirado maestro produciendo una honda huella en Schrödinger. Durante esa época de estudiante universitario entabló una sólida amistad con Hans Thirring, que acabó sucediendo a Hasenöhrl, tras caer este en combate en 1916. En cuanto a su formación matemática, habla de la influencia ejercida no solo por Hasenöhrl, sino también, por Gustav Kohn y Felix Klein. Pero hubo también otro tipo de influencias en esa época, ya que según relata, el profesor Jerusalem, mencionaba en sus clases a Spinoza y Epicuro, dando alas a su pensamiento. Más adelante, Schrödinger llegó a confesar que Boltzmann, Planck y Einstein, habían sido los físicos que más había llegado a admirar y los que más le habían influido. 6 En 1911 hizo el servicio militar y cuando lo termina se hace asistente de Franz Exner hasta 1914, fecha en la que comienza a trabajar de profesor asociado en la Universidad de Viena. En esa época universitaria, cimentó también una sólida amistad con el físico Fritz Kohlrausch. Fueron años en los que se dio cuenta que no era la persona más adecuada para el trabajo experimental, entre otras cosas, porque los puestos claves estaban ocupados por gente cuyo mérito más relevante era, según sus palabras, la antigüedad. Como otros investigadores, acabó con el tiempo emigrando a Berlín. Schrödinger cuenta con admiración que nadie, quizá a excepción de su padre, ha influido tanto en él como Fritz Hasenöhrl, que como anteriormente se ha dicho, falleció en el frente de la primera guerra mundial. Durante la guerra, Schrödinger estuvo combatiendo como oficial de artillería. Antes que las penurias de la guerra, prefiere contar cómo una noche en pleno campo de batalla, quedó absolutamente fascinado al contemplar los Fuegos de San Telmo, una descarga electroluminiscente provocada por la ionización del aire. Fueron en esos años de guerra pasados en Prosecco, junto a Trieste, donde conoció la nueva teoría de Einstein. En 1918, finalizada la guerra, le propusieron para trabajar como profesor extraordinario en Czernowitz. Por aquél entonces, ya tenía la intención de dedicarse, al menos privadamente, a la filosofía. La atracción por la filosofía, se debió sobre todo al entusiasmo que le produjo la lectura de los Upanishads, unos textos que descubrió leyendo al filósofo prusiano Schopenhauer. Durante esos años de juventud en Austria, entabló una intensa amistad con Fränzel, un joven estudiante de botánica, con el que daba largos paseos hablando de filosofía y biología. En sus encuentros discutían los textos de Richard Semon sobre la teoría de este acerca de los Mneme, comentando también lo que a ese respecto había estudiado Bertand Russell. Tras décadas de distanciamiento, volvieron a tener un breve encuentro en Viena en 1956. Fränzel murió de forma repentina dos años más tarde. Schrödinger refiere que el alejamiento se debió, entre otras cosas, a la cada vez mayor divergencia en cuanto a sus concepciones del mundo. En la Navidad de 1919 falleció su padre. Se vio entonces, con 32 años, solo con su madre, en el piso vienés del abuelo materno y con un sueldo de miseria. Ese mismo año de 1919 se prometió a Anne Marie Bertel, con quien se casó al año siguiente y de la que nunca se separó (1920-1961), a pesar de haber sido un matrimonio nada convencional. Recién casado se mudó a Jena con Anne Marie. En ese año de 1920 trabajó en las universidades de Jena y Stuttgart. Narra Schrödinger, que su infancia y juventud (1887-1920), estuvo marcada por la influencia natural, no pedagógica, de su padre, que pasaba al igual que él muchas horas en casa. Asegura que el desarrollo intelectual, es el producto de la acción combinada de nature y nurture más el ambiente del hogar. Habla de las conversaciones que tenía con su padre tras haber leído El origen de las especies. Comenta cómo entonces estaba prohibida en la escuela la Teoría de la Evolución, y de cómo esa lectura lo convirtió en un ferviente darwinista. Señala un segundo periodo que va de 1920 a 1927 y que titula “Primeros años de viaje”. 7 Tras su boda, viaja de Viena a Jena y posteriormente a Stuttgart, Breslau, Zúrich y Berlín, donde le habían propuesto ocupar una plaza de profesor en el Instituto Max Planck. Su madre falleció en 1921, y según cuenta, se le quedó un cierto remordimiento por la conducta hacia sus padres, durante los tres años de 1919 a 1921. Ese año de 1921 consigue cátedra en la ciudad polaca de Wroclaw (Breslavia). Desde Polonia marcha a la ciudad suiza de Zúrich donde fue diagnosticado de tuberculosis. Durante la Navidad de 1925, esquiando en Arosa, una localidad de los Alpes suizos, concibió su mecánica ondulatoria. Allí estuvo con una joven descocida, que parece aguzó su inspiración, facilitando la revelación de la función de onda. Todo el mundo coincide, que 1926 fue para Schrödinger un extraordinario y maravilloso año lleno de creatividad científica. Durante los siguientes años de 1926 y 1927, estuvo viajando por EEUU explicando los pormenores de su ecuación. Alude después a un tercer periodo comprendido entre los años 1927 y 1933. Fueron los años que pasó en Berlín, hasta la llegada al poder de los nazis. En 1927 acepta la cátedra de Física Teórica en Berlín. Allí se relacionó con otros colegas, como Max Planck, Einstein o Max von Laue, que al igual que él, tampoco reconocían la interpretación indeterminista que formuló Niels Bohr en Como (Italia), en ese año de 1927 sobre la función de onda y conocida como Interpretación de Copenhague, por ser la capital danesa la residencia de Bohr. Esta interpretación, es la considerada por la mayoría de los físicos como la canónica. Fue formulada tanto por Bohr como por Werner Heisenberg y Max Born. El 4 de julio de 1929, Schrödinger pronuncia su discurso de ingreso en la Academia Prusiana de las Ciencias de Berlín, en el que habla de su relación con el círculo intelectual vienés, liderado por Boltzmann y Exner. Durante esos años de estudiante universitario, sintió hacia ellos, según sus propias palabras, un sincero amor científico de juventud. El 24 de diciembre de 1930, publica en el número navideño de la revista Reclam Universum de Berlín un artículo titulado “Obligaciones perdidas” donde desvela sus convicciones filosóficas más íntimas. El 11 de enero de 1931, se publica una entrevista en el dominical londinense The Observer, donde textualmente afirma: “No quiero dar la impresión de que únicamente me interesa la ciencia. En realidad, mi primer deseo fue el de ser poeta. Sin embargo, pronto descubrí que la poesía no era un oficio bien pagado. La ciencia, por el contrario, me brindó una carrera.” 1 En 1933 se enamora de Hilde March, esposa de su asistente de laboratorio. Con la llegada ese año de los nazis al poder, decide abandonar Alemania. Por invitación de F. A. Lindemann, marcha a Inglaterra acompañado de su mujer Anne Marie y de Hilde March. Fue ese año de 1933 cuando le fue concedido el Nobel de física, premio que compartió con Paul Dirac. 1 Auguste Dicke, Viena, febrero de 1985 en Introducción a Mi concepción del mundo, Barcelona, Tusquets, 2019, p. 11. 8 Schródinger habla ahora de un cuarto periodo comprendido entre 1933 y 1939, que denomina “Segunda época de viajes”. Durante esos años, el matrimonio Schrödinger, estuvo viajando junto a Hilde, por EEUU, Escocia, España, Austria, Inglaterra, Suiza y Bélgica. En la primavera de 1933, Lindemann, más tarde Lord Cherwell, le buscó una ocupación de Fellow en el Magdalene College de Cambridge. En 1934 da una serie de conferencias en Santander, en un correcto español. Allí conoce a Xavier Zubiri que le introduce en Ortega y Unamuno. En 1935 realiza el experimento mental del gato, resultado de una extensa correspondencia con Albert Einstein. En 1936 le ofrecen cátedra en Edimburgo y en Graz (Austria). Acepta esta última. En 1938 tras la anexión nazi de Austria, viaja de Graz a Roma, y de ahí a Ginebra, Zúrich, Oxford y Gante donde estuvo 9 meses de profesor invitado, en la Fondation Francqui belga. Refiere un quinto periodo comprendido entre los años 1939 y 1956, al que llama “El largo exilio”, pero que califica también como una época “muy, muy hermosa”. En esta época escribe los libros que publicó la Cambridge University Press. El matemático y primer ministro irlandés Éamon de Valera, le proporcionó plaza para que pudiera colaborar en el Institute of Advanced Studies de Dublín. Allí marchó en 1939, donde estuvo hasta su jubilación en 1955. Esta clasificación por etapas de su vida la concluye con un sexto y último periodo que denomina: “Regreso a Austria”. Comprende desde 1956 hasta 1961, año de su fallecimiento. Muere el 4 de enero en Viena y está enterrado en la pequeña localidad tirolesa de Alpbach. Schrödinger termina su reseña cronológica, afirmando que la eliminación intencionada de sus relaciones con las mujeres, da lugar a un inmenso agujero en su vida. Como muestra de las palabras precedentes, puede decirse que tuvo cuatro hijas de cuatro mujeres: de su mujer Anne Marie, de Hilde March que convivía con el matrimonio Schrödinger, de la actriz irlandesa y miembro del Labour Party Sheila May, y por último una cuarta hija de una relación con una joven voluntaria de la Cruz Roja. Por su parte, su mujer Annie Marie mantuvo un idilio de años con André Weil, un amigo de Erwin. 3 RECORDATORIO DE ALGUNOS TÉRMINOS USADOS A continuación se hace brevemente memoria de algunos términos para facilitar su distinción en la lectura del texto. Para la redacción de este punto, se ha consultado el manual Historia de la Filosofía, el texto El Dios sin rostro, y el Diccionario de Filosofía, citados en las referencias bibliográficas. 9 3.1 MONISMO-PANTEISMO “…el panteísmo siempre ha estado ahí, más o menos solapado… como opción ha tentado a todas las culturas y a una proporción sorprendentemente alta de filósofos y teólogos.” 2 Entre los temas filosóficos que más interesaron a Schrödinger, no hay duda de que el monismo tuvo un papel fundamental en su pensamiento. Se pueden considerar tres tipos de monismo, según se ponga el acento en una u otra de las tres sustancias cartesianas, es decir, divina (panteísmo), extensa (materialismo) y pensante (idealista); lo que no deja de ser contradictorio, con la negación de toda diferencia, derivada del propio concepto. El panteísmo, un neologismo de John Toland (1670-1722), con mayor o menor protagonismo ha estado presente en todas las épocas y culturas. Esta visión monista se ha mantenido viva en oriente con el paso de los siglos, en la concepción Brahman-Atman de la cultura hindú de los Upanishads, así como en la práctica de los preceptos de la filosofía budista. Por su parte, en el mundo antiguo occidental se desarrollaron distintos tipos de monismo, que fueron oscilando según periodos y lugares. En Grecia hubo un monismo con soluciones distintas en relación al movimiento, como los de Parménides (El ser es. El no ser no es) y Heráclito (Devenir, fuego, diké)). Hubo también, un materialismo atomista como los de Leucipo, Demócrito y Epicuro. En el mundo romano hay que mencionar el materialismo atomista del poema De rerum natura de Lucrecio, inspirado en Demócrito y Epicuro. El monismo idealista, estaba presente en las ideas de Pitágoras y Platón. En cuanto al hilemorfismo aristotélico, debería decirse que no es propiamente dualista y que de alguna manera, trata de armonizar toda la tradición antedicha. El panteísmo reconoce a Dios como el principio de unidad y como todo monismo es inmanente, aunque el monismo a secas solo habla de unidad, no de Dios. En el panteísmo, la distancia entre un Dios impersonal y las cosas y entre éstas y Dios queda reducida a cero. El panteísmo considera que todas nuestras facultades nos pueden servir para acercarnos a Dios, aunque este acercamiento resulta más fácil de alcanzar, mediante la práctica de la afectividad. El denominado monismo acosmista, es aquél que niega la realidad del mundo, por considerarla ilusoria. Esta forma de acercamiento a la comprensión de la idea de unidad, puede verse tanto en el Advaita Vedanta como en el budismo. Este último, como se sabe, aspira con su filosofía práctica, a la disolución del yo alcanzando el Nirvana. El punto más delicado del panteísmo y en este caso del acosmismo, reside en hacer compatible la negación del mundo con su identificación en el Absoluto. Sin embargo y al contrario, la realidad objetiva del monismo spinoziano también tiene su aporía, que viene señalada por el omnis determinatio est negatio, cosa que no sucede en el vedanta, pues lo finito que permite la diversidad es solo una ilusión (Maya). 2 ARANA, J.: El Dios sin rostro. Presencia del panteísmo en el pensamiento del siglo XX. Madrid, Biblioteca Nueva, 2003, p. 15. 16 Sin embargo, ninguno de los dos está contemplando el verdadero árbol (“el árbol en sí”). Todo esto, le parece sencillamente una extravagancia kantiana. Si la consciencia es un singulare tantum entonces hay un solo árbol. Por último, relaciona todo esto con el ensayo escrito en 1945 por Aldous Huxley, titulado Filosofía perenne, término creado por Leibniz y que nos remite a ese fondo metafísico, espiritual y ético presente en la filosofía de todas las épocas. En verdad, en el principio únicamente existía Brahman. Sólo se conocía a sí mismo: “Yo soy Brahman”; y él era el Todo. Después cada uno de los dioses lo fue a medida que fueron despertando al pensamiento. 11 4.2 MI CONCEPCIÓN DEL MUNDO 1951 En relación al asombro filosófico Schródinger escribe: “…la totalidad del mundo se nos ha dado sólo una vez. No disponemos decididamente de ningún objeto de comparación… No obstante, a pesar de ello nos maravillamos,…” 12 Más adelante, en relación a los que opinan acerca de la muerte de la Metafísica, escribe: “…en aquello que experimentamos se hallan relaciones que en todo caso hasta el momento no son abarcadas, siquiera en su forma general, ni por la lógica formal ni, aún menos, por la ciencia exacta; relaciones que empujan siempre nuevamente hacia la metafísica, es decir hacia la superación de lo directamente perceptible,…” 13 Schrödinger se da cuenta, que ni las ciencias empíricas ni las ciencias formales, resultan suficientes para explicar todas las creencias que nos hacemos provenientes de los contenidos de la experiencia. Así pues, encontrar una justificación a las creencias que nos hacemos del mundo, resulta un camino lleno de dificultades. Siguiendo el pensamiento de Schrödinger podemos comprobar a diario, que los contenidos de nuestras experiencias incluidos los sueños, la imaginación o la fe, desbordan con creces el ámbito de la lógica. En este sentido, la única certeza que nos queda es la duda, aunque como sostiene Wittgenstein, es absurdo dudar de todo pues se derrumbaría el propio sistema en el que planteamos las dudas. Por otro lado, solo duda quién verdaderamente tiene libertad para elegir. Ahondando en esto, quizá no pueda decirse que la fe proporcione conocimiento, pero sí al menos un plus de certeza, un reforzamiento de las creencias que lleva la esperanza a un grado superlativo, tras explorar territorios que la razón no exploró por considerarlos absurdos. 11 Brihadâranyaka Upanishad, Barcelona, MRA, 1995, Lección primera, Cuarto Brahmana, Estrofa 10, p. 23. 12 SCHRÖDINGER, E.: Mi concepción del mundo. Barcelona, Tusquets Editores, 2017, p. 32. 13 Idem, pp. 32-33. 17 La fe se convierte así en una kktesis (“yo sé que lo sé” y no “creo que lo sé”), aunque: “La fe es certeza, pero no para la razón especulativa, sino para el corazón.” 14 Poco después, Schrödinger se hace las siguientes preguntas: ¿Existe un Yo? ¿Existe el Mundo junto a mí? ¿Deja de existir el Yo con la muerte? ¿Deja de existir el Mundo con mi muerte? Schrödinger habla de ese yo, que configura el mundo con perfiles éticos, estéticos y epistémicos. A partir de estas cuestiones referentes a las relaciones cuerpo-mente-mundo, Schrödinger se vuelve ahora completamente pragmático y hace las siguientes reflexiones, que responden a las anteriores preguntas: si se acepta la ligazón entre el yo y el cuerpo, entonces, si desaparecen todas las funciones fisiológicas del cuerpo, debe desaparecer el Yo. Por su parte el cuerpo está constituido por los mismos elementos que el mundo, elementos que no desaparecen, solo se transforman. Por lo tanto, la desaparición del cuerpo, solo conlleva la desaparición del mundo para ese yo; pero el mundo y los elementos constitutivos del cuerpo permanecen. Siguiendo con la visión pragmática de las relaciones mente-cuerpo-mundo, Schrödinger destaca la distinción de la percepción del propio cuerpo, en comparación a cómo se perciben los otros cuerpos y el resto del mundo. En cuanto a los yos alojados en otros cuerpos, refiriere que no hay motivo para pensar que a esos yos no les ocurra lo mismo. Podemos hacer en la representación la siguiente distinción: yo y alteridad. Al hilo de estas cuestiones, Schrödinger deduce lo que considera una verdadera dificultad para la filosofía. Se refiriere a la multiplicidad espacial y temporal percibida. A este respecto dice: “No creo que la solución del nudo sea posible por el camino de la lógica y del pensamiento consecuente dentro de nuestro intelecto. Sin embargo, se puede expresar fácilmente con palabras: la multiplicidad percibida es solo apariencia, en realidad no existe” 15 Este es el núcleo de la concepción védica y el núcleo del pensamiento monista de Erwin Schrödinger, algo que le parece no solo una idea útil sino una idea verdadera, aunque indescifrable por el camino de la lógica. Con la lógica de la razón podemos explicar la diversidad de las cosas, pero la unidad de todo con todo en una única consciencia, solo podemos intuirla. En el libro sagrado del hinduismo Bhagavad Gita, 16 podemos leer: “Cuando alcances el conocimiento, oh, Pandava, quedarás libre de toda confusión y verás la unidad fundamental de todos los seres” 17 14 WITTGENSTEIN, L.: Aforismos. Barcelona, Austral, 2013, p. 80. 15 Idem, p. 43. 16 El Bhagavad Gita pertenece al poema épico Mahabharata, y está compuesto por 700 versos escritos en sanscrito alrededor del S.III a. C. Narra el diálogo entre Krishna, que acaba revelándose como el mismo Dios, y el príncipe Arjuna. El diálogo se desarrolla en el campo de batalla, instantes previos a la batalla de Kurukshetra. 17 Bhagavad Gita, Traducción Carlos Frabetti, Barcelona, Editorial Bruguera, 1978, capitulo 4 o El Yoga de la Sabiduría, verso 35, p. 48. 18 “Quien está libre de error mira con igual respeto al docto sacerdote y al humilde paria, pues para los ojos libres de ilusión nada significan las apariencias que encubren al verdadero ser” 18 Estos versos ejemplifican cómo mediante el conocimiento se puede llegar a la vivencia de unidad, un estado de elevación tanto del conocimiento teórico como del práctico. En palabras de Schrödinger: “…la cosa quiere ser vivida, no sencillamente entendida sólo a través del raciocinio.” 19 En estas palabras precedentes coinciden Schrödinger y Derrida. Para ambos, hay más verdad en la vivencia del gozo o del sentir en general, que en el pensamiento puro. “Arjuna dijo: Tú eres el Ser Primordial y el Reposo último del universo. Tú eres el Conocedor y lo conocido, la Suprema Morada de todo lo existente.” 20 Este verso destila un verdadero pensamiento monista. Se está hablando de la unidad mentemateria y de la unidad de lo inmanente con lo trascendente. A este respecto Schrodinger dice: “…es imposible que la unidad, este reconocimiento, el sentir y querer que tú llamas tuyo haya salido de la nada en cierto momento (no hace mucho tiempo); más bien este reconocer, sentir y querer es esencialmente eterno e invariable y numéricamente es sólo uno…” 21 “…por muy incomprensible que parezca al intelecto común: tú – e igualmente cada ser consciente tomado por separadoeres todo en todo. Por ello tu vida, la que tú vives, no es un fragmento del acontecer mundial, sino en cierto sentido la totalidad….lo que los brahmanes expresan con… tat twan asi (esto eres tú)” 22 . Seguidamente Schrödinger, en una doble afirmación de monismo y determinismo, relaciona según parece, el desarrollo filogenético con el progreso intelectual y espiritual: “Ninguna idea germina en mí, que no sea la continuación de la de un ancestro y por lo tanto no es un germen joven, sino el desarrollo predeterminado de un brote del vetusto y sagrado árbol de la vida…Bien lo sé, la mayoría de mis lectores –pese a Schopenhauer y los Upanishads… se negarán a admitir la validez literal de la afirmación, de que todo conocimiento es esencialmente uno.” 23 Más adelante, hablando del pólipo de agua dulce Hydra fusca, estudiado por Max Verworn en relación a su capacidad de reproducción hasta la totalidad, partiendo de una amputación, Schrödinger dice: “Ruego al lector que se adentre con el pensamiento en la Hydra fusca. No se le puede negar algún tipo de consciencia… esta consciencia aparecerá en aquellos dos fragmentos como la 18 Idem, capítulo 5 o El Yoga de la Renuncia, verso 18, p. 54. 19 SCHRÖDINGER, E.: Mi concepción…, p. 45. 20 Idem, capítulo 11 o El yoga de la visión Divina, verso 38, p. 97 21 Idem, p. 46. 22 SCHRÖDINGER, E.: Mi concepción…, pp. 46-47. 23 Idem, pp. 55-56. 19 continuidad indivisa de lo anteriormente existente… cualquier otra explicación carece de sentido. La división, multiplicación de la consciencia carece de sentido… no hay un marco en el que encontrar la consciencia en plural. Lo construimos únicamente sobre la base de la pluralidad espacio-temporal de los individuos, si bien esta construcción es falsa… La única solución a este dilema, en tanto en cuanto nos es accesible, reside en la antigua sabiduría de los Upanishads. Si la consciencia no fuera un singulare tantum metafísico, no se podría comprender cómo la pluralidad no se manifiesta ya en el marco de la esfera de la consciencia humana, puesto que la denominación de nuestro soma o de nuestro sistema nervioso como individuo singular es muy problemática. Nuestro soma forma un estado de células u órganos, en el que hay también miembros con una autonomía relativamente grande…” 24 Si es así, se pregunta: ¿cómo se forma el yo a partir de otros yos? o ¿puede hablarse de un yo de la humanidad a partir de cada uno de nuestros yos? Preguntas que le parecen inevitables, y que considera que desaparecen, cuando se tiene en consideración, la hipótesis de la unidad metafísica de la consciencia del ser dado de una sola vez. “La expresión adecuada, aunque sin duda un poco mística, de este estado de cosas es la siguiente: las consciencias de Yo de los diversos miembros son idénticas numéricamente entre sí y con el Yo de un orden superior que ellas forman;” 25 Más adelante afirma que en toda experiencia, la consciencia se da en singular, un conocimiento completamente seguro al que todos accedemos sin hipótesis metafísica. Concluye el capítulo sobre la no-multiplicidad, afirmando: “Mundo exterior y consciencia son una y la misma cosa, en tanto en cuanto uno y la otra, están compuestos por los mismos elementos primitivos, por lo tanto no hay diferencia si afirmamos la comunidad esencial de dichos elementos en todos los individuos particulares diciendo que existe sólo un mundo exterior o que existe sólo una consciencia.” 26 Esta afirmación de monismo, se asemeja a los argumentos expuestos por B. Russell, en cuanto a su monismo neutral y la teoría del doble aspecto. A continuación Schrödinger se pone a reflexionar acerca de los procesos fisiológicos cerebrales y su evolución filogenética en los mamíferos superiores, que pudiera explicar el substrato biológico de la consciencia humana. Esto lo relaciona con los mnemes de Semon, pero no acaba de llegar a respuestas satisfactorias. Debo aclarar que la búsqueda de un substrato cerebral para la consciencia, no es para Schrödinger incompatible con su idea de monismo, ya que la fisiología cerebral como el pensamiento particular, son aspectos de una misma cosa. 24 Idem, pp. 58-59. 25 Idem, p. 62. 26 Idem, p. 65. 20 A pesar de las dificultades inherentes a las limitaciones propias de este tipo de investigaciones llevadas a cabo hace ya muchos años, Schrödinger llega a la siguiente conclusión: la consciencia está ligada al aprendizaje de la “sustancia orgánica” y una vez grabado en el cerebro ese “saber orgánico”, éste se hace inconsciente. En este sentido, la consciencia atiende y toma nota, solo de lo nuevo. Cuando lo aprendido se hace rutinario, se vuelve inconsciente. Esto último podemos comprobarlo a diario en multitud de tareas, por ejemplo montando en bicicleta. Para aprender hay que saber reconocer la novedad y para esto último es necesario algún tipo de memoria. La memoria consciente permite la repetición ensayo-error hasta el acierto, algo consustancial a todo proceso que vaya de lo simple a lo complejo. Una vez llegado al acierto, la memoria se hace inconsciente automatizando los logros. En este sentido, Schrödinger conjetura que las funciones automatizadas y llevadas al inconsciente, ya pudieron haber sido supervisadas quizá por una consciencia evolutivamente anterior, que le ha dado por así decirlo, el visto bueno. De esta forma la consciencia actualizada, ya no necesita atender esas cuestiones que estarían dadas ya “de fábrica”. Lo sabido queda guardado, enfocándose la luz de la consciencia, solo a lo que aún queda por conocer. Ahora Schrödinger da un paso más y busca la posibilidad de una explicación científica del comportamiento moral. Piensa que la clave se encuentra, en la separación entre la voluntad primitiva del querer (imperativo hipotético), y su contraposición en la razón práctica del deber (imperativo categórico). Opina que esta lucha contra el yo natural primitivo que se resiste a ser modificado, tiene su correlato físico en la resistencia que la forma existente opone al cincel que lo modifica. En este sentido somos al mismo tiempo cincel y forma, vencedor y vencido. Considera que en esta discrepancia con uno mismo, reside la acción de la conciencia 27 moral. La originalidad de la explicación sugerida por Schrödinger, reside en que para él, la resistencia a lo categórico puede ser rastreada en lo biológico. Esto no quiere decir, que de repente se haya vuelto materialista o que esté continuamente pasando sin solución de continuidad, de una visión materialista a otra idealista. Me inclino a pensar que en su concepción monista, ambos son aspectos de lo mismo. “Después de todo esto, quizá nos demos cuenta de que la totalidad de nuestra vida consciente, es de hecho una lucha evolutiva con nuestro antiguo Yo, con el que discrepamos continuamente.” 28 Esto nos recuerda la tensión moral entre Yo y No-Yo en Fichte. En relación al problema del dualismo mente-materia, se manifiesta incapaz de encontrar una respuesta satisfactoria, a la interacción de estos dos ámbitos completamente distintos. Solo encuentra una solución: “Estas inaccesibilidades se pueden evitar únicamente renunciando al dualismo” 29 27 Se empleará el término “conciencia” cuando venga referido al ámbito de la moral. 28 Idem, p. 90. 29 Idem, p. 96. 21 De nuevo Schrödinger, hace una abierta defensa en favor del monismo. El monismo resultante puede caer en principio o por el lado de la materia o por el lado de la mente, aunque se puede hablar también de monismo neutral según formuló Bertrand Russell en El análisis de la mente, donde subraya que mente y materia están formadas por los mismos elementos, solo que ligados de forma diferente. Esto impide y hace superflua, la asignación de estos elementos, como físicos o como psíquicos. Schrödinger, pone a Demócrito, Epicuro, Lucrecio y Spinoza (Deus sive Natura) como ejemplos de monismo material. Seguidamente hace una declaración de afirmación explicita de monismo mental o idealista: “Si se decide tener sólo un ámbito, entonces éste tiene que ser el psíquico, dado que lo psíquico (cogiat-est) está de todos modos.” 30 Comparando el monismo mentalista con el monismo materialista, afirma: “Me parece que el deseo de retrotraer toda realidad a la vivencia espiritual, está mucho más profundamente fundamentado que sólo un caprichoso deseo de desmentir una concepción (la del mundo exterior real), sin la cual no avanzamos ni un paso en la vida practica. Esta concepción es ella misma una creación mental y no debe ser discutida. Sólo nos oponemos, en primer lugar, a la afirmación de que deba existir fuera o junto a ella un objeto del que es la representación y/o que la origina, ya que esto me parece una repetición superflua que viola la navaja de Ockam; además aquí no sabemos lo que significa “existir”, un concepto que no es necesario para la representación, ya que aunque sea de un modo muy embrollado, difícilmente se basa en lo dado; por fin una relación causa-efecto entre aquel algo “existente” y el mundo de la representación, difícilmente basado en lo dado, sería algo completamente nuevo y necesitado de explicación, lo que ante todo no tendría nada que ver con el nexo causal dentro del mundo representado.” 31 Con este razonamiento, nos está diciendo Schrödinger, que desde su punto de vista, solo se puede hablar de representación como un constructo mental. Pensar que la representación provenga de algo existente ahí afuera, le parece superfluo, cuando puede provenir, de algo que ya es, que ya está. Además, la representación no necesita para Schrödinger, del concepto metafísico de existencia, con la idea del Ser, le basta. El mismo concepto de representación ya sería inadecuado, porque no habría nada que representar; para la concepción del mundo solo es necesario una mente, cualquier otra cosa, sería una violación de la navaja de Ockam. Por otro lado, continúa, una relación causal entre ese supuesto “objeto existente” y la representación mental originada, resultaría algo muy complicado de explicar, que de ningún modo podría abordarse desde las relaciones de causalidad al uso. En definitiva, concluye que es más fácil explicar el monismo desde lo mental. Por otro lado Schrödinger continuando con su argumentación, señala cómo la perspectiva del monismo materialista, sitúa las concepciones y pensamientos de un ser humano dentro de su cabeza, haciendo al cerebro responsable de la representación del mundo. Pero como nuestro cuerpo forma parte de la representación, resulta que el mundo representado queda contenido en una de sus partes, algo que le parece ciertamente inadecuado. 30 Idem, p. 97. 31 Idem, pp. 98-99. 22 Reflexiona también, cómo a un suceso en el que interviene un ser vivo sensible y pensante, no se le puede aplicar las mismas leyes, que a un suceso desarrollado solo entre cuerpos inanimados. No deja de resultar sorprendente, cómo un Nobel de física, vuelve a insistir en el carácter innecesario de la materia. Para no llegar a paradojas, para no enredarse en manifiestos sin sentido, para no violar las leyes de la entropía, para no tener que hablar de entelequias, demonios, vis viva, etcétera, afirma Schrödinger: “que pensemos todo suceso desarrollándose en nuestra concepción del mundo, sin ponerle debajo un sustrato material como objeto, del que sería la representación y que sería en realidad totalmente superfluo.” 32 En el capítulo titulado: Solo mediante la comunidad del lenguaje podemos llegar a interiorizar la coherencia del mundo, se ocupa de la Teoría del Conocimiento. Aquí argumenta que si no tenemos acceso al mundo real por desconocido o por inexistente, solo podemos hacer comparación entre representaciones privadas, o lo que es lo mismo, entre particulares “experiencias de mundo”. A continuación se pregunta: ¿cómo notamos esa coincidencia de mundos que son privados? Y se responde: mediante el lenguaje. Un lenguaje oral y escrito que forja una cultura. Al mismo tiempo, cada cultura nos transmite su peculiar visión del mundo y si nuestro interlocutor pertenece a la misma cultura, entonces, las coincidencias aumentan. Creo que lo que Schrödinger está diciendo, es que entre todos y mediante el lenguaje y la cultura en general, vamos incorporando al mundo cada una de nuestras visiones subjetivas y privadas. De esta forma, vamos erigiendo entre todos la representación común del mundo, un constructo necesario para la comunicación y que convenimos en calificar de “realidad”. Habla también de la relación que históricamente hemos entablado con la naturaleza. Recuerda que el hilozoísmo consideraba, que la naturaleza funcionaba como un todo animado; una consideración que no es ajena al pensamiento actual, como puede comprobarse por ejemplo, con la hipótesis Gaia de Lovelock. Hace también una reflexión acerca de la evolución del lenguaje desde las onomatopeyas. Resulta admirable comprobar, cómo a un físico-matemático, no le importa dejar a un lado la ciencia física que le proporciona una profesión, para adentrarse en comprometidas cuestiones metafísicas, algo que habla de su amplitud de miras y grandeza de espíritu. Lo que entendemos por mundo físico, va deslizándose en el pensamiento de Schrödinger, hacia la consideración de “mundo intersubjetivo”, hasta acabar en la idea de una única subjetividad. Creo que puede decirse, que su posicionamiento ontológico, va pasando desde una posición más bien escéptica, a un antirrealismo metafísico. Más adelante, en el capítulo titulado: Acerca de la imperfección en la comunicación, dice que debido a la privacidad de nuestras visiones del mundo, “un entendimiento completamente univoco y seguro entre los seres humanos es imposible,…” 33 32 Idem, p. 102. 33 Idem, p. 122. 23 A partir de aquí Schrödinger afirma: “…en todo lo percibido mediante los sentidos y después también en lo creado mediante la razón, lo que importa es la estructura y no los sillares…” 34 No obstante para Schrödinger, aunque la univocidad en la visión del mundo, nos resulte inalcanzable, lo que le parece verdaderamente importante, es que lleguemos a ponernos de acuerdo acerca de la estructura general del mundo percibido por los sentidos, y no tanto en relación a la cualidad de sus sillares elementales. Esto es fundamental para la teoría del conocimiento, pues esas concordancias van más allá de las cualidades puramente subjetivas del mundo percibido; es la estructura general compartida la que nos permite alcanzar las visiones científicas y filosóficas sobre el mundo. Como ejemplo de concordancias en la estructura general del mundo, Schrödinger utiliza los axiomas matemáticos, pues son postulados sin demostración, a partir de los cuales se deducen mediante inferencias lógicas, todos los teoremas de las matemáticas, a los que solo se les exige el requisito de que estén libres de contradicción. Por otro lado, reflexiona acerca de cómo la percepción de las formas y el movimiento, nos parecen que deban guardar más relación con objetos verdaderamente existentes, que por ejemplo el color o el sonido. A este respecto Schrödinger dice. “No existe ningún motivo para reconocer por qué las visiones formales y cinemáticas que construimos del entorno tengan que estar mejor ancladas en un mundo corpóreo verdaderamente existente que las de colores, sonoras, térmicas etc.” 35 Por su parte, la hipótesis de la existencia de un mundo exterior material, como explicación de la comunidad de vivencias le resulta insuficiente. Estima que una amplia unión de vivencias, puede también concebirse perfectamente, sin dicha hipótesis. Vuelve a repetir que la relación causal entre el mundo material y nuestras vivencias no encuentra explicación según el uso práctico y convencional de las relaciones de causalidad empleado por la ciencia. Una y otra vez el físico Schrödinger acude a su pensamiento de fondo, por el que nuestras vivencias, que es de lo único de lo que podemos hacernos cargo, resultan inextricables partiendo de un mundo exterior existente. Los contenidos de la experiencia no necesitan de un mundo material exterior. En cambio si se acaba desechando la idea de mundo exterior y se parte desde la subjetividad, todo resulta más sencillo. Más adelante subscribe la tesis de la filosofía hindú por la que: …”los seres vivos, estamos juntos porque todos en realidad somos los lados o aspectos de un ser único…” 36 Para Schrödinger esta identidad en la unidad, tiene una consecuencia ética y una consecuencia escatológica. Su consecuencia ética tiene que ver con el trato al prójimo y a los seres vivos en general. Debido a que toda identidad necesita de alguna forma de recuerdo, acaba relacionando este aspecto con la teoría de la reminiscencia platónica y con los mnemes de Richard Semon. La otra consecuencia de carácter escatológico, la acaba desechando. 34 Idem, p. 131. 35 Idem, p. 132. 36 Idem, p. 138. 24 Esta guardaría relación por un lado con el karma, en cuanto a la repercusión de nuestras acciones en vidas futuras, y por otro lado con la transmigración de las almas. Ve que esto último, no es ajeno a la tradición pitagórica, pero ve también, que es algo diferente a la idea cristiana de vida después de la muerte. Para Schrödinger esta creencia de carácter escatológico, hace aparecer al mundo como justo a pesar de su manifiesta injusticia, que quedaría así justificada por la idea de karma. Concluye Schrödinger: “Sin embargo, queda la bella idea de la unicidad o del sentido incondicional de comunidad,… del cual afirmó Schopenhauer que era su consuelo en la vida y sería su consuelo cuando muriese.” 37 Al final del texto, nuestro autor reflexiona acerca del acceso único y privilegiado que cada uno tiene a su propia consciencia; también habla de cómo mediante el lenguaje y no solo con este (niños y animales por ejemplo) llegamos al reconocimiento de un mundo compartido, donde nos apercibimos de la idea de comunidad. Afirma que a esta idea de comunidad se puede llegar conducido por dos hipótesis: la de un mundo exterior real o mediante el supuesto de que todos somos únicamente aspectos diversos del Uno 38 . Piensa que ambas hipótesis son en realidad lo mismo, y que el Uno se llama Dios-Naturaleza. Afirma que todo esto es panteísmo y que la hipótesis del mundo exterior real, resulta tan metafísica como la hipótesis de la teoría de la identidad, por la que todos somos diversos aspectos de un único ser. Schrödinger acaba señalando, que la ética se deduce con más facilidad de la hipótesis de la identidad, y concluye subscribiendo que: “el milagro es el hijo amado de la fe” y que esta supone un apoyo maravilloso, por más desatinado que pudiera parecer. 4.3 MENTE Y MATERIA 1958 Schrödinger comienza el texto “Mente y materia”, hablando del problema que supone explicar la consciencia desde bases físicas. Si se parte de la afirmación materialista de que el mundo tiene existencia propia, entonces habrá que considerar que para su manifestación requiere una serie de acontecimientos físicos que deben situarse en los cerebros. A continuación se pregunta: Si las cosas hubieran sido de otro modo, ¿la representación hubiera quedado en un “teatro vacío” o “en algo simplemente inexistente”? En relación a esto Schrödinger comenta, cómo el médico y filósofo polaco-alemán Gustav Theodor Fechner (1801-1887), pensó siguiendo la línea trazada por Spinoza que aunque materia y mente no pueden reducirse uno al otro, pueden sin embargo, ser considerados dos aspectos de una misma y única realidad. En principio para Schrödinger todo esto cae del lado de la especulación, aunque intuye que puede suponer un acercamiento a una verdad más profunda que empieza a entrever. 37 Idem, p. 148. 38 A este respecto, puede leerse en el citado texto Bhagavad Gita: “Indiviso se manifiesta dividido en la infinidad de seres existentes”, capítulo 13, p. 108. 25 Como se sabe, Spinoza convierte las dos sustancias de Descartes en los dos atributos accesibles al hombre, dentro de los infinitos atributos de la única sustancia que es Dios. Para Spinoza, continúa Schrödinger, cualquier cuerpo inanimado es también un pensamiento de Dios. Una idea que ya estaba presente en el hilozoísmo jónico, un monismo materialista, como el spinoziano. Suponer que pueda haber consciencia sin procesos nerviosos, lleva necesariamente a situaciones indemostrables. Sin embargo refiere Schrödinger, que si empezamos en dirección opuesta, es decir, comprobando que no todo proceso nervioso va acompañado de consciencia, pisaremos suelo más firme. En este sentido, nos recuerda la existencia de procesos cerebrales no conscientes y de una gradación de procesos desde lo consciente a lo inconsciente. Su hipótesis es que los estados conscientes se encuentran en la novedad, y por tanto en los procesos nerviosos que acompañan al aprendizaje. Conforme los quehaceres de todo tipo se van repitiendo y memorizando durante el aprendizaje, se va adquiriendo la experiencia. Los procesos ahí involucrados, van poco a poco escapando del dominio de la consciencia, lo que no impide que vuelvan de nuevo a ella, si se experimenta alguna variación en cuanto a lo ya aprendido. Este proceso de adquirir experiencia por repetición, Schrödinger lo identifica con lo que Richard Semon llama Mneme. En este sentido, hay que decir que Richard Semon creía en la herencia de caracteres adquiridos; así toda experiencia acaba dejando una huella mnémica o engrama en el sistema nervioso, que se activa ante una nueva experiencia similar y que puede llegar a heredarse. Esto no habría que confundirlo con los memes de Richard Dawkins, término con el que éste autor se refiere a ideas o comportamientos que se propagan de una persona a otra dentro de una misma cultura. A continuación Schrödinger habla de la conciencia moral, y como podrá comprobar el lector, lo hace en los mismos términos que en Mi concepción del mundo: “nuestra vida consciente es necesariamente una lucha continua contra nuestro ego primitivo. Pues nuestro yo natural, nuestro deseo primitivo, con sus deseos innatos, es obviamente el resultado mental del legado material recibido de nuestros ancestros.” 39 “somos al mismo tiempo cincel y escultura, conquistadores y conquistados, se trata de una autentica auto conquista (Selbstüberwindung).” 40 Schrödinger vuelve a sugerir que la conciencia moral, es un fenómeno inserto en la evolución correspondiente a nuestra especie. En este sentido, la evolución moral vendría también dada como la evolución en general, por las soluciones aplicadas en resolver la interacción de los individuos con el medio ambiente. En esta trayectoria moral de base biológica, quedaría también de manifiesto la continua pugna entre el “yo quiero” y el “yo debo”. Las discordias entre Yo y no- Yo en Fichte, son para Schrödinger fenómenos del área de la evolución. 39 SCHRÖDINGER, E.: Mente y materia. Barcelona, Tusquets Editores, 2016, p. 22. 40 Idem, p. 23. 32 Destaca también, la distinción por la cual, el tiempo es una variable perfectamente reversible en matemáticas, empero resulta irreversible en física, como apuntaron Josiah Willard Gibs y Ludwig Eduard Boltzmann. Paradigma de lo antedicho, es la flecha del tiempo, el segundo principio de la termodinámica y la entropía, que son a la postre una misma cosa. A pesar de todas estas cuestiones y de los innumerables matices que comporta, Schrödinger termina este capítulo con la siguiente afirmación en relación al tiempo: “Lo que construimos en nuestras mentes no puede tener (así lo siento) un poder dictatorial sobre nuestra mente, no puede cuestionarla ni aniquilarla…, podemos afirmar, o así lo creo, que las teorías actuales de la física sugieren fuertemente la indestructibilidad de la mente frente al tiempo.” 64 Hace aquí Schrödinger una afirmación de gran calado, al afirmar que la mente no se ve afectada por la entropía. En el último capítulo del texto habla del misterio de las cualidades sensoriales, algo que ya observó Demócrito, en el sentido de que conocemos lo que nos llega de los sentidos pero no sabemos nada de lo que llega a los sentidos desde el mundo exterior. Por su parte, conocemos únicamente el mundo que nos llega a través de las percepciones propias, pero nada sabemos de la percepción que del mundo tienen los otros. “Podemos estar seguros de que no existe un proceso nervioso cuya descripción objetiva incluya la característica color amarillo o sabor dulce, y seguros de que tampoco la descripción objetiva de la onda electromagnética contiene estas características.” 65 En relación al sonido escribe: “ni la descripción del físico ni la del fisiólogo contiene el menor rastro de sensación sonora… no nos tropezaremos con el registro del sonido por ningún lado, simplemente porque no forma parte de nuestra imagen científica; solo está en la mente.” 66 Todo conocimiento científico está basado en los sentidos, pero ninguna teoría científica resulta capaz de explicar las cualidades sensoriales: “…todo el conocimiento científico se basa en los sentidos, y a pesar de todo, las descripciones científicas de los procesos naturales así elaborados carecen de todas las cualidades sensoriales, por lo que no pueden dar cuenta de ellas, no pueden explicarlas…como las observaciones reales siempre pertenecen a alguna cualidad sensorial, tendemos a creer que las teorías deben explicar las cualidades sensoriales, cosa que, claro, nunca consiguen.” 67 La ciencia hace la descripción de la naturaleza física del fenómeno. El sujeto experimenta las sensaciones percibidas del fenómeno. La particular intimidad subjetiva de los exclusivos e intransferibles qualia, resulta insondable para la ciencia. Schrödinger habla de estas cosas, 16 años antes de que Thomas Nagel escribiera en 1974, su conocido ensayo What is it like to be bat en The Philosophical Review. 63 Idem, p. 106. 64 Idem, p. 112. 65 Idem, P. 116. 66 Idem, pp. 120-121. 67 Idem, p. 130. 33 Schrödinger termina con un párrafo de Galeno atribuido a Demócrito, donde mediante un diálogo entre los sentidos y el intelecto, Demócrito hace la distinción, entre la naturaleza física objetiva de los fenómenos, de la que solo cabe especular, y la percepción sensorial directa de ellos. Cita el dialogo de Demócrito en el que el intelecto dice: “Aparentemente, existe el color, la dulzura, lo amargo; en realidad solo existen átomos y vacio”, a lo que los sentidos responden: “Pobre intelecto, nosotros te hemos prestado la evidencia de ti mismo, ¿y tú quieres derrotarnos? Tu victoria es tu derrota.” 68 En relación a este fragmento, Schrödinger dijo que no se podía expresar el secreto y complejidad de nuestra percepción del mundo de manera más precisa. 5 TEMAS RECURRENTES EN EL PENSAMIENTO DE SCHRÖDINGER Para la redacción de este punto se han empleado además de los textos ya citados, los textos de la bibliografía de los premios Nobel de Física Penrose y Laughlin, así como de la escritora y asesora de autores científicos Annaka Harris. Con este apartado se trata de destacar, ilustrar y actualizar, aquellos temas de permanente atención en el pensamiento de Schrödinger y cuyo debate sigue estando en plena vigencia. Entonces el No-ser no existía ni tampoco existía el ser… Sólo lo Uno respiraba, sin aire, por su propia fuerza. Aparte de él no existía cosa alguna. 69 5.1 DETERMINISMO-INDETERMINISMO: PERSPECTIVA CIENTÍFICA, IMPLICACIONES FILOSÓFICAS Y POSICIÓN DE SCHRÖDINGER El joven Schrödinger al no encontrar ni en su familia ni en los círculos intelectuales de la Viena de finales del siglo XIX y principios del XX, respuestas satisfactorias a las cuestiones que más agitaban su sensible espíritu, decidió entonces dirigir la búsqueda de esas verdades anheladas, en las ciencias físico-matemáticas. Sin embargo, la ciencia de finales del XIX considerada bastión de una excelsa racionalidad, estaba también a punto de caer. Me refiero al determinismo de Laplace, que comenzó a derrumbarse con la mecánica estadística de Gibbs y Boltzmann. En esos primeros años del siglo XX, la ciencia había logrado gran cantidad de éxitos, pero las ideas de Gibbs, Boltzman, Hasenörl, Exner y sobre todo, más adelante con Heisenberg (1926), la estaban debilitando sobremanera. 68 Idem, p. 129. 69 Himnos del Rig Veda, Traducción Fernando Tola, Buenos Aires, Las cuarenta, 2014, A la creación X, 129, Estrofas 1y 2, p. 331. 34 La indeterminación de alguna forma la estaba dejando desarmada. Fritz Hasenörl y Franz Exner eran discípulos de Boltzmann en la Universidad de Viena y a su vez maestros de Schrödinger. Ambos maestros ahondaron en las sospechas sobre la rigidez determinista laplaciana, una presunción que transmitieron a Schrödinger. Exner en 1919 siguiendo a su maestro Boltzmann, fue el primero en plantear que la visión del mundo surgida por la interpretación de las leyes de Newton, pudiera no ser otra cosa que la tendencia regular y estadística de agregaciones de innumerables átomos cuya actividad individual no podía ser determinada. Schródinger defendió la visión de Exner en ¿Qué es una ley de la Naturaleza?, la lección inaugural que pronunció al tomar posesión de su Cátedra de Física en la Universidad de Zúrich en 1922. En la conferencia se refirió a la improbabilidad de la coexistencia de leyes absolutas, como las del cálculo infinitesimal, junto a otras leyes más propias de la creatividad humana, como la idea de número puro. No obstante, debido a la falta de comprensión percibida en relación a esta cuestión, prefirió no publicar la conferencia hasta 1929 después de que Heisenberg enunciara su principio. En el ámbito científico persistía la resistencia a aceptar la presencia del azar en el orden natural. Sin embargo, en la interioridad de la materia apareció un caos rebelde a la ciencia más dura, que llevó al joven Schrödinger a buscar respuestas a sus inquietudes, por la senda del idealismo matemático del número puro, que según sus palabras, imprimía a la ciencia “transparencia y estabilidad”. Hubo dos circunstancias en esa época que influyeron en el cambio de rumbo acaecido en su pensamiento y que lo condujo hacia el idealismo. Por un lado, estaba el influjo de su estrecha amistad con el botánico Franz Frimmel, joven de hondas inquietudes religiosas. Por otro lado, estaba el descubrimiento de las ideas de Richard Semon que conjugaban las ideas evolucionistas de Darwin y Lamarck con su Teoría de mnemes por el que cobraban protagonismo los esfuerzos de organismos individuales, permitiendo que la evolución natural no resultara completamente ciega a esos logros. La mecánica cuántica había señalado la imposibilidad de llegar a una explicación de la física subatómica aplicando el reduccionismo, es decir mediante la creencia de que los fenómenos físicos, se clarifican cuando se los divide en componentes cada vez más pequeños. El postulado de que el todo es más que la suma de las partes, quedaba sobradamente demostrado como hecho físico. Las respuestas por tanto, había que buscarlas por otro lado. Quedó claro que no era posible entender las leyes de nuestro mundo macroscópico, desde esa perspectiva microscópica. Las evidencias estaban mostrando que las leyes de la naturaleza macroscópica, surgían gracias a unos fuertes principios de auto-organización colectiva. 70 En cualquier caso la emergencia de la física convencional a partir de una materia cuántica constituida por una dualidad onda-partícula que en realidad no existe, o por unas ondas que 70 LAUGHLIN, R.: Un universo diferente. Katz Editores, 2007, p. 18. Laughlin recibió el Premio Nobel de Física en 1989 por su trabajo en relación al llamado “efecto cuántico Hall”. 35 en realidad son ondas de nada, es algo que se presta a interpretaciones de difícil resolución dentro de los estándares del pensamiento lógico. El Principio de Incertidumbre de Heisenberg, establece el límite de aplicabilidad de la física clásica, pues impide la medición simultánea en una partícula de un par de magnitudes conjugadas. No es posible conocer simultáneamente con absoluta precisión, la posición y la velocidad de una partícula. A partir de aquí el conocimiento deja de ser preciso y solo es manejable en el ámbito de las probabilidades, mediante la función de onda de Schrödinger. Sin embargo esta indeterminación a nivel cuántico, debido a la pequeñez de la constante de Planck 71 , resulta perfectamente despreciable en el mundo macroscópico. Debido a esto último, la Teoría de la Relatividad no llega a perder en la práctica validez alguna. A pesar de las evidencias aportadas por el Principio de Incertidumbre, Schrödinger nunca reelaboró la conferencia pronunciada en Zúrich, ni la sistematizó en ningún ensayo posterior donde pudiera tomar claramente partido por una u otra postura. Schrödinger creía que a pesar de que el Principio de Incertidumbre, estaba conduciendo a la necesidad de una interpretación estadística de su función de onda, tendría que existir algún tipo de restricción, que de alguna manera, hiciera aflorar nuevamente el determinismo; en este sentido pensó en el llamado Principio de Exclusión de Pauli. Schrödinger veía cómo los fenómenos que acontecían en el micro-mundo cuántico, escapaban a la comprensión científica según los estándares de conceptos físico-matemáticos aplicados al mundo newtoniano macroscópico. Una aporía que contribuyó a ampliar el campo de búsqueda de las anheladas respuestas. “La gran revelación de la mecánica cuántica fue el descubrimiento de estados discretos en la Naturaleza, en un contexto en el cual todo lo que no fuera continuidad parecía absurdo, de acuerdo con los puntos de vista mantenidos hasta entonces. El primer caso de este tipo se refería a la energía. Considerado macroscópicamente un cuerpo cambia su energía de modo continuo.” 72 Ya en 1865 Maxwell unificó electricidad, magnetismo y luz con la publicación de A Dynamical Theory of the Electromagnetic Field. Aquí demostró que la propagación por el espacio de la radiación electromagnética era en forma de ondas. En 1900 Max Planck expuso en la Sociedad Alemana de Física el descubrimiento de su constante (h) o cuanto elemental de acción, por la que la energía solo podía tomar valores discretos, siempre múltiplos de h. Entre 1905 y 1917 Einstein retomó la idea corpuscular de la luz de Newton apoyándose en los cuantos de Planck. 71 La constante de Planck es la expresión de la relación universal entre el momento de una partícula y la longitud de onda de la misma (según la doble consideración partícula-onda de la materia), definido como “cuanto elemental de acción”. 72 SCHRÖDINGER, E.: ¿Qué es la vida? pp. 79-80. 36 Desde entonces se reconoce el doble carácter corpuscular y ondulatorio de la luz y del electromagnetismo en general. El fotón es el cuanto de acción de todas las radiaciones electromagnéticas. La función de onda de Schrödinger, es la herramienta matemática básica de la física cuántica, junto con la fórmula de Dirac. Esta ecuación permite hacer predicciones sobre el comportamiento de los estados posibles de un sistema físico y de sus respectivas probabilidades, que evoluciona con el paso del tiempo. Un sistema físico puede ser por ejemplo, partículas subatómicas masivas de naturaleza ondulatoria y no relativista, como por ejemplo un conjunto de electrones orbitando en un átomo. La utilidad de la ecuación quedó rápidamente demostrada, pero ¿qué significaba en realidad la función de onda? ¿Qué es lo que realmente ondula y en qué medio lo hace? Vayamos al caso de un electrón. La descripción matemática de la forma de la onda de ese electrón sería su función de onda. Otros electrones tendrán otras funciones de onda. La ecuación describe perfectamente la evolución temporal de la partícula. La interpretación que dio el propio Schrödinger en el caso de un electrón fue la siguiente: el valor de la función de onda representa la amplitud de la densidad de la carga del electrón distribuida entre los distintos lugares del espacio; pero esto no llegó a funcionar del todo bien. Max Born elevó el valor de la función al cuadrado, para evitar valores negativos, y dejó a un lado la idea de la distribución de densidad de la carga. Lo que hizo Born, fue interpretar esos cuadrados como la probabilidad de encontrar al electrón en un lugar del espacio (densidad de probabilidad en un punto). Así pues para Born, aunque la función de onda no nos dice donde estará el electrón, sí que nos habla de la mayor o menor probabilidad de encontrarlo en los diferentes puntos del espacio. La interpretación estándar o de Copenhague de la mecánica cuántica en relación a lo que ocurre en una medición, asume la existencia de dos procesos: uno proveniente del mundo cuántico y otro proveniente del mundo macroscópico del observador, los cuales resultan irreductibles entre sí. En cualquier caso la presencia de un sujeto observador interfiere siempre un evento cuántico. Es en esa singular y contradictoria zona fronteriza entre ambas dimensiones, donde interactúan mente y materia. Schrödinger en su célebre experimento imaginario, ironizó sutilmente sobre la paradoja de un gato, vivo y a la vez muerto, mientras no se dé la observación. 73 La función de onda no nos dice nada en relación al resultado concreto que podamos obtener en la medición. Lo que ocurre es que al hacer una medición de alguna magnitud (un observable), su resultado deja de ser una consecuencia de la ecuación y “salta” de manera indeterminista, “colapsando” la función de onda, a un valor no predecible por esta. 73 Sobre la paradoja del gato, Stephen Hawking llegó a decir:”Cada vez que oigo hablar del gato de Schrödinger, saco la pistola”. Cit. En B. Risenblum y F, Kuttner, El enigma cuántico, Tusquets, 2010, p. 141. 37 Esto ocurre, aún siendo el resultado de la medida compatible con las reglas de probabilidad que se computan a partir de la ecuación. En 1932 Von Neumannn postuló que los sistemas cuánticos tenían dos tipos de evolución. Por un lado, una evolución determinista según la ecuación de Schrödinger, cuando el sistema no es perturbado desde el exterior. Por otro lado cuando se hace una medición, se produce una variación abrupta entre el sistema cuántico antes de la medida y el sistema resultante de la medida (colapso de la función de onda), no deducible por la ecuación. La medición supone el colapso instantáneo de nuestro conocimiento sobre el sistema. En cualquier caso, se ve cómo la ecuación de Schrödinger, va marcando un Telos de carácter probabilístico al mundo cuántico en su conjunto; algo que solo ocurre cuando este micromundo nos pasa inadvertido. La posición que Schrödinger sostiene sobre la cuestión sujeto-objeto en relación a la interpretación de Bohr, Heisenberg y Born, la expuso en Mente y Materia. Nuestro autor empezó describiendo lo que dice la Interpretación de Copenhague: para afirmar un hecho sobre un objeto natural o un sistema físico, hay que observarlo de alguna manera. Si el objeto se encuentra estrictamente aislado, no se puede llegar a conocer. La sola observación perturba el acceso al conocimiento del objeto, de tal manera que tras cualquier número de cuidadosas observaciones, el objeto queda en un estado en el que se conocen algunas cosas (lo observado), pero se desconocen o no se conocen con precisión otras cosas (las interferidas por la última observación). De esta manera se explica, que no sea posible dar una descripción completa de ningún objeto físico. Schrödinger afirma que conceder una explicación así, supondría ir contra el Principio de Comprensibilidad de la Naturaleza (anteriormente mencionado). Se lamenta diciendo que posiblemente no quede otro remedio que aceptarlo, pero no acaba de desistir en el empeño de la búsqueda de procedimientos que eviten las paradojas. En este sentido, cree que pueden modificarse los modelos de la investigación, de tal manera que nunca lleguen a exhibir propiedades que en principio no puedan ser observadas de forma simultánea. No obstante continúa diciendo, que si la interferencia inevitable e incontrolable entre los aparatos de medida y el objeto observado, lleva a nuevas consecuencias epistemológicas en cuanto al relato de la relación sujeto y objeto, bienvenida sea; pero a renglón seguido lo critica, ya que considera muy problemática una influencia directa del sujeto observador sobre el objeto observado. Por otro lado Schrödinger llega a afirmar: “Las sensaciones y pensamientos no pertenecen al mundo de la energía, no pueden producir el menor cambio en este mundo de energía, tal como sabemos de Spinoza y de Sir Charles Sherrington.” 74 Schrödinger pone el acento, no tanto en el tema de la energía, sino en el carácter subjetivo de toda observación, y recuerda que la distinción entre sujeto y objeto consagrada por el tiempo, debe ser rechazada filosóficamente, pues trae como consecuencia, la idea sublime pero vacía de la cosa en sí kantiana, algo de lo que nunca sabremos nada. 74 SCHRÖDINGER, E. Mente y materia, p. 69. 38 La manera que tiene de acabar con el problema de la relación observador-observado, sujetoobjeto, es mediante su idealización, es decir, subjetivándolo todo. Hoy en día, autores como Penrose y Hameroff, consideran que al cerebro, no solo le llega información procedente del mundo sensible, sino que estaría también habilitado para conectar con información procedente de una parte de la realidad, oculta a los sentidos y en relación con el mundo cuántico (¿La cosa en sí?). Pero esta conexión mente-materia de la que hablan estos autores, no es otra cosa que una respuesta a los interrogantes epistémicos de la relación sujeto-objeto, desde una perspectiva objetivista-materialista, una visión contraria a la respuesta subjetivista que dio Schrödinger. En relación a la falta de precisión en la medida de los eventos individuales, hay que decir que tanto Albert Einstein como David Bohm no la aceptaron en ningún momento. Einstein justificaba su rechazo al indeterminismo, argumentando que la aleatoriedad observada se debía a que no se conocía aún toda la teoría. Por su parte, la interpretación de Bohm o interpretación de la onda piloto, lo que venía a decir, es que antes de la medición y en todo momento, cualquier partícula tiene una posición y una velocidad definidas. En esta interpretación, la función de onda no es solo una abstracción como en la interpretación de Copenhague, sino que posee un correlato real como guía de las partículas en sus trayectorias. En la interpretación que hace Bohm hay dos ecuaciones, la ecuación de Schrödinger y la ecuación de la onda piloto (una extensión de la onda guía de Louis de Broglie) que nos dice la trayectoria real que ha seguido la partícula. Con esta información proporcionada por la onda piloto, se evita todo lo relacionado con el problema del colapso. Sin embargo, para que la interpretación cuadre, necesita acudir a variables ocultas, algo que subrepticiamente acaba justificando el determinismo. Esto motivó a John Bell a desarrollar su teorema, el cual viene a decir, que ninguna teoría física de variables ocultas, puede reproducir todas las predicciones de la mecánica cuántica. Las interpretaciones surgidas tras la comprobación de que los eventos individuales intrínsecos al sistema cuántico son estocásticos, no se corresponden con razonamientos matemáticos, que poco o nada aportan en este sentido, sino más bien a creencias filosóficas. La Interpretación de Copenhague de 1927, que es la mayoritariamente aceptada en el ámbito de la ciencia, huyendo de toda jerga matemática considera que los acontecimientos subatómicos son solo perceptibles como transiciones indeterministas físicamente discontinuas entre estados estacionarios discretos. En realidad es una hipótesis ad-hoc del colapso de la función de onda. El colapso significa que se pasa de una superposición de estados, como predice la ecuación de Schrödinger, a un resultado definido, que es lo que ocurre en toda medición. Esta es una interpretación que asume el Principio de Incertidumbre de Heisenberg y el Principio de Complementariedad. El Principio de Complementariedad, es un principio que sostiene que un objeto cuántico solo puede observarse como onda o como partícula. Dicho de otra manera, si determinamos una propiedad del sistema, habrá siempre otra propiedad complementaria a esta, que no podremos medir (su valor será indeterminado). Por otro lado, toda la información aportada se reduce al momento de la observación. 39 Medimos el sistema en un momento dado y nos da un resultado; lo volvemos a medir en un momento posterior y nos da otro resultado. Pero no hay ninguna posibilidad de conocer lo ocurrido entre esas dos mediciones. Por esta razón no podremos saber nunca la relación de causalidad, si la hubiere, entre una medición y otra. La asociación entre causación y necesidad ya la había expresado claramente Spinoza en el axioma III del Libro I de su Ética: “Dada una determinada causa, el efecto se sigue por necesidad y, sin su causa, el efecto no se sigue”. Hume pone en duda esa conexión necesaria. Frente a esta cuestión de la causalidad de las leyes de la Naturaleza, Schrödinger se inclinaba por lo que pensaba Hume, en el sentido de que lo único que podemos observar es la sucesión temporal de hechos, pero no una conexión necesaria que atribuya al anterior como causa y al posterior como efecto. Aceptar que las leyes de la Naturaleza son de carácter estadístico y que el principio de causalidad solo era una consecuencia derivada inductivamente por el hábito de observar la regularidad estadística de los hechos, suponía efectivamente para Schrödinger, un acercamiento al pensamiento de Hume. Como se sabe, para el pensador escocés el conocimiento de los hechos futuros era solo algo probable; los hechos pasados son los únicos de los que podemos estar seguros. Como el azar no está determinado por ninguna ley, no se puede explicar lo que en ese nivel subatómico sucede, solo podemos hacer conjeturas. En principio los hallazgos indican que el azar está en la base de la Naturaleza y que la regularidad causal del mundo macroscópico, son solo el resultado estadístico surgido de la cooperación de miríadas de casualidades. Schrödinger sabía también, que otra posibilidad que se podía contemplar, y a la que no acababa de renunciar, era la de considerar que todo fenómeno obedece a una estricta causalidad; lo que ocurre es que somos incapaces de observar la infinitud de relaciones entre causa-efecto que explicarían cada uno de los sucesos. Es la misma posición que tomó Einstein. A pesar de todas las matemáticas incluidas en los datos empíricos, no se consigue inclinar la balanza ni hacia el determinismo ni hacia el indeterminismo. El dilema se plantea entre la opción de la probabilidad estadística compatible con el azar y con el pensamiento de Hume, y la opción de una estricta causalidad de relaciones desconocidas para nosotros. Es decir, estaría la posibilidad de que las leyes fueran solo un resultado estadístico de probabilidad alta derivado del azar, y en este caso las leyes serían entonces solo aparentes, pues el azar estaría detrás. La ley sería solo la consecuencia de una tendencia estadística cuando entran en juego los grandes números de “constituyentes individuales” que son aleatorios. Este sería el escenario de un mundo indeterminista en el que no se podría hablar con propiedad de leyes, que serían solo una apariencia estadística puesta de manifiesto en el mundo macroscópico. De este modo, en el mundo fenoménico las leyes manifiestan una probabilidad tan alta, que parecen ser autenticas y rigurosas leyes, produciendo por tanto un determinismo solo aparente. Si entendemos la causalidad de los sucesos macroscópicos solo como algo aparente, cabría decir entonces que el azar participa de algún modo en un telos. 40 La otra posibilidad sería que el azar derivase de la ley y en este caso sería solo un azar aparente, pues estaría incluido en las leyes. Lo que ocurre en este caso, es que aquellas relaciones que justificarían el determinismo, refutando el azar, resultarían inobservables para nuestra limitada capacidad para calcular las relaciones de causalidad de todo con todo. Aquí se estaría llamando azar a la causalidad desconocida. Este sería el escenario de un mundo determinista gobernado por la causalidad y donde la casualidad sería solo una apariencia. Schrödinger era consciente de ambas posibilidades, llegando a pensar que en vista de la situación, no era posible llegar a ninguna certidumbre empírica. Sin embargo, en su pensamiento seguía latiendo la idea de que el mundo material presentaba destellos de un principio superior. Aunque su pensamiento filosófico último fue monista-mentalista, sus primeras reflexiones lo orientaron hacia un pensamiento calificable como dualista. Comenzó por un dualismo kantiano gnoseológico de noúmeno y fenómeno, que seguidamente desembocó en otro claramente metafísico de inmanencia y trascendencia, hasta llegar a un monismo inmanente panteísta. Este giro fue alentado por la lectura de Schopenhauer, cuando era oficial de artillería durante la primera guerra mundial. Por entonces, Schrödinger se vio tan influido por Schopenhauer, que como ya se ha indicado, llegó a considerar la filosofía como su principal preocupación intelectual, dejando la física solo como una forma de ganarse la vida. Más tarde, la presencia cada vez mayor del azar (Boltzmann, Heisenberg) le fue poco a poco desencantando de la física, a pesar del relativo orden expresado por las leyes estadísticas. Schrödinger ante esta aporía, teorizó que lo que latía tras la Representación, era una actividad metafísica superior como enseña el hinduismo. Cuando Schrödinger hace referencia al hinduismo y a la religión en general, empleando términos tales como, Atman, Brahman, Ser Supremo, Uno o Dios Todopoderoso, está a mi juicio dando a entender de manera implícita, la visión de un determinismo en conjunción necesaria con la “voluntad divina”; una visión panteísta, en definitiva. A diferencia del pesimismo mostrado por Schopenhauer, que veía el nihilismo de la Voluntad tras el mundo de la Representación, o a pesar de la “voluntad de nada” de Nietzsche, el pensamiento de Schrödinger fue evolucionando hacia tesis metafísicas más alentadoras. Su sensibilidad estética le hizo ver, cómo las enseñanzas de maestros orientales, resultaban más cercanas a la belleza de las fórmulas matemáticas, que a la mera indiferencia de las distribuciones estadísticas de los grandes números. A este respecto Paul Dirac, con quien compartió el premio Nobel, decía de ellos: ”Para nosotros, era una especie de acto de fe, que cualquier ecuación que describiera las leyes fundamentales de la Naturaleza, debería tener una gran belleza matemática.” 75 El propio Schrödinger le confesó en una carta a Max Born: “…no tengo meta más alta que desentrañar la belleza de la ciencia. Antepongo la belleza a la ciencia” 76 75 ARANA, J. op. cit. P.88. Cita de W. Moore, Erwin Schrödinger: una vida, Cambridge, CUP, 1996, p. 348. 76 Moore, W. op. cit. p. 376. 41 Como ya hemos visto, a Schrödinger le incomodaba cada vez más esa mezcla de azar y necesidad, que dejaba a la naturaleza libre de control. En consecuencia, le desagradaba ver cómo se quebraba su función de onda a la hora de hacer una medición. Así lo expresó en una carta a su colega Wilhelm Wien: “Pero hoy (1926), ya no me gusta suponer, como Born, que un proceso individual de este tipo, es absolutamente casual, es decir completamente indeterminado. No creo que este concepto (que yo defendí con tanto entusiasmo hace cuatro años) solucione mucho.” 77 Sin embargo la mayoría de sus colegas veían este asunto de otra manera; pensaban que con la función de onda no solo no había sido restaurado el determinismo, sino que más bien, suponía la consagración definitiva del indeterminismo. En cierto modo ambas partes llevaban razón, pues había cuestiones empíricas que encontraron justificación en determinadas restricciones deducibles de la función (el tema de los orbitales, por ejemplo), pero al mismo tiempo había eventos individuales completamente imprevisibles, como se ha comentado. Born desde su posición indeterminista, utilizó la función de onda como una herramienta para hacer predicciones estadísticas, convirtiéndola en instrumento eficaz para el determinismo probabilista de grandes números, que dejaba fuera por impredecible todo evento individual. Esto disgustó a Schrödinger, no por cuestiones achacables a la física, sino más bien a la metafísica, algo que tenía que ver con la creencia en la unidad panteísta del mundo, a la que había llegado a través de los textos Upanishads. El indeterminismo de Exner, era como el que puede manejar una compañía de seguros, y en ese sentido, perfectamente compatible con la física clásica. El indeterminismo de Max Born y Heisenberg, que rompe con la continuidad causal al prohibir determinadas transiciones (discontinuidad cuántica), tenía ya un calado de un grado verdaderamente sustancial, algo que nada tenía que ver con las restricciones de la perspectiva termodinámica del indeterminismo de Exner. A pesar de todo, quedaba empíricamente probado, que partiendo del indeterminismo puede llegarse a un mundo bastante ordenado, aunque no tan monolítico como el de Laplace. Lo que sí quedó demostrada, fue la imposibilidad de un determinismo ontológico, algo que pasó a ser un postulado gratuito para el desarrollo de la ciencia y que movió a Schrödinger y también a Einstein a buscarlo por la vía gnoseológica. Einstein pensaba, como ya hemos visto, que esta imposibilidad se debía a que la teoría era incompleta. Por su parte Schrödinger hizo un nuevo intento por encontrar una teoría de campo que restableciera el determinismo ontológico, pero esto no llegó a prosperar. Tras el infructuoso intento, comenzó entonces a buscar respuestas “no materiales” en la belleza de las fórmulas físico-matemáticas, capaces de captar en una síntesis perfecta la unidad de conjunto de los fenómenos naturales. 77 Idem, p. 203. 48 Por su parte, en el absoluto hegeliano acabarían confluyendo subrepticiamente todas las perspectivas particulares; una convergencia donde la tradición sitúa la comprensión cabal de las palabras de la zarza ardiente en el monte Horeb. Todo esto muestra las coincidencias epistemológicas de los relatos del Antiguo Testamento, del Absoluto en Hegel y del Yo- Identidad en Schrödinger. “El panteísmo de Schrödinger es, en todo caso, notable, ya que muy pocas veces la historia de este tipo de concepciones ha registrado un adepto más lúcido, más crítico, más capaz de llegar hasta el fondo de esta creencia. Si hay que reprocharle no haber sacado todas las consecuencias prácticas pertinentes, de nada se le puede acusar en lo tocante a los preceptos de honradez intelectual y coherencia lógica.” 85 6 SCHRÖDINGER POETA Y HUMANISTA Aquí se muestra el Schrödinger más humano, más sensible y más frágil. Un hombre capaz de entretejer poesía, ciencia y vida. Este punto ha sido elaborado a partir de su poemario Candentes cenizas y del texto de la académica de la RAE Clara Janés, titulado Los límites del mar: Erwin Schrödinger: conocimiento y gozo. Todas las grandes cosas del mundo se llevan a cabo debido al amor. 86 Una personalidad de hondas raíces humanistas y una figura de amplios intereses culturales y artísticos, son aspectos del genio de Schrödinger que emergen continuamente a lo largo de este trabajo, como seguramente habrá reparado el lector. Amante de la poesía desde muy joven, su aspiración primera fue, como se ha visto, la de ser poeta. Escribió poesía a lo largo de toda la vida y en todos sus poemas vemos como se entretejen poesía y vida. “De hecho, mi deseo de joven fue ser poeta, pero me di cuenta rápidamente de que la poesía no era un negocio pagado. La ciencia por otro lado me ofreció una carrera.” 87 La ciencia está presente en la poesía de Schrödinger y no se opone a ella. Para nuestro autor ciencia y poesía son inseparables, pues ambas se complementan en la búsqueda de la respuesta a la pregunta de ¿quién soy? Sin las humanidades, solo con el conocimiento científico, el hombre queda alejado de la vida y el amor. La relación entre poesía y ciencia, al igual que entre razón y pasión o pensar y sentir, supuso un tipo de ilación que experimentó y fascinó a Schrödinger durante toda su vida, engrandeciendo aún más su enorme figura. Pensaba que cuando nos acercamos al misterio del mundo, la ingenua arrogancia del intelecto debe ceder. Los arcanos se resisten a ser descifrados, pero permiten ser vividos. 85 ARANA, J., op. cit., p. 108 86 Cit. en Moore, Schrödinger. Life and Thought, p. 420. 87 Entrevista hecha por J. W. N. Sullivan, publicada en The Observer el 11 de enero 1931. 49 Tan solo el Alma del mundo, si se lanza, apuntará el resultado de miles de experimentos. 88 Muchos de sus poemas, son los de un hombre enamorado, donde se canta a la vida, al amor, a la belleza: Mujer, mujer, me tienes del todo. Oigo tu voz cuando no estás aquí, veo el brillo de tus ojos, estés lejos o estés cerca. Como el aura de una diosa así tu canto destella. No hay ni pliegue ni ropaje que te oculten ante mí. Se rompen viejos cerrojos con los que enterré la suerte y como en mi infancia me hablan antiguos cuentos de hadas. 89 En los poemas escritos en inglés, también canta al amor, como en este titulado, Un suspiro de amor: Nuestro amor es un hermoso sueño estando profunda profundamente dormidos. Cuando despertemos, gritaré, sollozaré y lloraré. Oh, no me dejes sobrevivir a tu amor por mí. Lo que este mundo pudiera dar, ¿sería consuelo? Abrázame, hazme reposar en tu pecho y déjame morir, nulo, excepto un hondo prolongado suspiro de ti. El determinismo aparece también en muchos de sus poemas: Desde inmemoriales soles los dioses dejaron para cada mortal en el sorteo un destino 88 Fragmento del poema en alemán, Parábola. 89 Poema en alemán, Me tienes del todo. 50 sin otro para elegir: el mío se ha cumplido. 90 En la entrevista de The Observer, Sullivan le pregunta: ¿Cuál es ahora su mayor interés en ciencia? El interés estético. ¿Qué considera que es lo más importante en ciencia? He llegado a la conclusión que la principal función de la ciencia es dar placer. De hecho pongo al lado deporte, arte y ciencia. Todo son formas de juego. ¿Cómo llega a esta conclusión? Al darme cuenta de que deportes, arte y ciencia son meramente salidas para la energía superflua… El hombre cuando hubo conquistado su entorno, de modo que toda su vida no era ya una lucha por la existencia, empezó a jugar. Inventó deportes, inventó las artes y la ciencia. Todas estas cosas son formas de juego. Existen para darnos placer…me temo que la ciencia no puede ser un mero juego. De hecho creo que el material en que están hecho universo y consciencia es el mismo. Para mí no es una gran sorpresa que el hombre pueda encontrar las leyes por las que actúa la naturaleza. No podemos hablar de naturaleza como algo separado de la mente. La naturaleza de la que hablamos existe en nuestras mentes. No podemos conocer ninguna otra…aunque creo que la vida puede ser el resultado de un accidente, no creo esto de la consciencia. La consciencia no puede ser atribuida a términos físicos, porque la consciencia es absolutamente fundamental. No puede atribuirse a términos de ninguna otra cosa…si esta vida es la única vida, entonces todo el sentido del universo, con toda su dimensión y a través de su historia, hay que hallarlo aquí. “Lila y rasa significan para el Vedanta juego y goce estético, conceptos que van unidos a la creación divina… el prisma por el que Schrödinger veía las cosas era luminoso, estaba impregnado de rasa, de un gozo que incluía la aceptación del límite”. 91 En la tumba de Schrödinger puede leerse como epitafio su poema, Lo que es no es porque lo sentimos que dice: Lo que es no es porque lo sentimos, y no no es porque no lo sentimos. Porque es somos, y somos duración. Así que es todo ser un solo ser. 90 Fragmento del poema en alemán Una tercera. 91 Tomado del artículo de Clara Janés Los límites del mar: Erwin Schrödinger: conocimiento y gozo incluido en Candentes cenizas p. 90. donde cita el texto de Deutsch, E., Vedanta Advaita. Una reconstrucción filosófica, Etnos, 1999, p. 50. 51 Y el hecho de que este, cuando uno muere, siga, te dice que uno no ha dejado de ser. 7 CONCLUSIONES A continuación y antes de finalizar el presente estudio, será bueno intentar una breve recapitulación de aquellos aspectos dignos de ser considerados principales, de cuanto se ha dicho en estas páginas acerca de la figura de Erwin Schrödinger. Como seguramente habrá podido deducir el lector, Schrödinger fue una figura de una enorme personalidad; fue una persona carismática, poliédrica, de inagotable curiosidad y de gran sensibilidad artística. Sus aportaciones a la ciencia fueron: la función de onda y la hipótesis que posteriormente se demostró correcta, de que los mecanismos que registran y transmiten los caracteres de la herencia biológica, debían estar relacionados con moléculas con una estructura semejante a un cristal aperiódico. Relacionó la visible estabilidad de la “fibra cromosómica”, con la estabilidad que presentaba el reloj de péndulo, gracias a las fuerzas de London-Heitler propia de los cristales. Esto le llevó a pensar, que la molécula cromosómica involucrada en la herencia, debería ser un cristal (una disposición regular y periódica de átomos), pero no un cristal cualquiera, sino un cristal aperiódico. La peculiar disposición de estos cristales, permitiría su función codificadora. La lectura de esta idea en ¿Qué es la vida?, supuso para Watson y Crick, como ellos mismos confesaron más tarde, un impulso verdaderamente revelador en sus investigaciones. Supo distinguir la diferencia de comportamiento en relación a la entropía, entre la materia inerte y la materia viva. En este sentido, vio que en la materia inerte se daba orden (como promedio estadístico de grandes números) a partir de desorden (azar o indeterminación individual). Sin embargo, en la materia viva se producía orden (lo que Prigogine después llamó estructuras disipativas) a partir de orden (ADN). Vio también que los organismos vivos eran capaces de ralentizar la entropía. Por su parte a la mente la vio fuera del influjo de la entropía, sencillamente no le afecta. En cuanto a sus inquietudes filosóficas, puede decirse que comenzaron ya a muy temprana edad, quizá influido no solo por su predisposición natural a la reflexión, sino también por el convulso contexto de los años de la Europa del siglo XX que le tocó vivir. Según sus propias palabras, las personas que más influencia ejercieron sobre él, fueron su padre Rudolf Josef y Friedrich Hasenöhrl. En cuanto a los físicos, cuenta que los que más le influyeron fueron Ludwig Boltzman, Max Planck y Albert Einstein. El influjo en matemáticas, le provino a través de Fritz Hasenöhrl, Gustav Kohn y Felix Klein. 52 En relación a sus ideas filosóficas, fue Arthur Schopenhauer el filósofo que más le influyó, especialmente porque lo introdujo en la filosofía hindú del Vedanta Advaita con los Upanishads. Otras influencias destacables fueron las de Richard Semon y la de Sir Charles Sherrington. Semon con su Teoría de mnemes, conjugaba las ideas evolucionistas de Darwin y Lamarck. Sherrington estudiando el cerebro humano, vio que está formado por una serie de partes o agregados que denominó estructura granular. Sin embargo, la manifestación mental de este compuesto de millones de células, resultaba unitaria. Esto reafirmó la idea de Schrödinger de la consciencia como un singulare tantum, idea que ya tenía por la lectura de las Upanishads. A lo largo de los años, Schrödinger pasó de un dualismo kantiano de noúmeno-fenómeno a un dualismo metafísico de lo inmanente-trascendente, para acabar en un monismo inmanente panteísta y subjetivista. Para Schrödinger el gran problema del dualismo, en relación a dónde y cómo se produce la mutua influencia mente-materia, lo acabó resolviendo con el monismo mentalista. Llegó a la conclusión de que hay que renunciar al dualismo, ya que consideraba que la única manera de acabar con el problema de la relación sujeto-objeto es por medio de la idealización. En esta visión de monismo subjetivista, la multiplicidad es solo una apariencia; es solo maya como se enseña en las Upanishads. El mayor problema que vio en el monismo materialista, fue la gran dificultad para poder explicar la consciencia desde bases físicas. Por su parte, cuando afirma que mundo exterior y consciencia son una y la misma cosa, al estar constituidos por los mismos elementos primitivos, está argumentando en unos términos, similares a como lo hizo Bertrand Russell con su monismo neutral o de doble aspecto. Por otro lado, no cree en la cosa en sí kantiana, algo que le parece una idea sublime, pero de la que afirma, nunca sabremos nada; en este sentido le parece una idea vacía. No cree como dijo Kant, que haya un mundo percibido y otro existente pero inalcanzable, una idea que iría contra la navaja de Ockham; el mundo, llegó a decir, se da una sola vez. En relación a su visión idealista, considera que es más fácil deducir la ética desde la identidad de una consciencia única, que desde la existencia de un mundo exterior. Ve la conciencia moral como la lucha entre la voluntad de querer y el sentido del deber. Esto lo argumenta, diciendo que somos al mismo tiempo cincel y forma, vencedor y vencido. Consideró, influido por los mnemes de Semon, que esta tensión entre lo hipotético y lo categórico, que recuerda la lucha entre yo y no-yo en Fichte, podría rastrearse en una concepción de la herencia biológica que fuera más allá del darwinismo. Schrödinger comprueba, cómo con la idea materialista del Principio de Objetivación, por el que la mente del investigador quedaría autoexcluida de la materia investigada, no es posible llegar completamente a una visión verdaderamente objetiva del mundo, ya que nadie puede del todo, renunciar a la propia subjetividad. Además esto quedó empíricamente demostrado en los círculos de Gotinga y Copenhague, en relación a las mediciones de eventos cuánticos. 53 Los problemas derivados del hecho de la observación en los experimentos de la mecánica cuántica, no se han podido resolver con las ciencias físico-matemáticas, por lo que todas las interpretaciones que se han llegado a dar son más bien de carácter metafísico. Su honradez intelectual le llevó a tomar en la práctica, una posición pragmática en relación al tema del determinismo-indeterminismo. Ludwig Boltzman, Franz Exner y Friedrich Hasenöhrl, tenían una concepción termodinámica del indeterminismo, que resquebrajaba el determinismo laplaciano, pero que era compatible con la física clásica, algo que en ningún caso desagradaba a Schrödinger. En cuatro años llegó a pasar de una posición indeterminista (1922) que defendía el indeterminismo termodinámico de Boltzman, Exner y Hasenöhrl, a una posición claramente determinista (1926). El indeterminismo que verdaderamente le preocupaba era el de la mecánica cuántica. Por su formación físico-matemática, no podía dejar de valorar los sólidos fundamentos de la mecánica cuántica. Por este motivo el rechazo al indeterminismo de Born y Heisenberg, incompatible con la física clásica, era más bien de tipo metafísico y propiciado por la lectura de los Upanishads, antes que un rechazo debido a una hipotética refutación matemática. A pesar de todo, no cejó en el empeño por encontrar el fundamento de la realidad en el ámbito de la determinación, aún cuando no llegó a compartir la rígida visión del determinismo laplaciano. En este sentido, intentó restablecer el determinismo ontológico con una teoría de campo que no llegó a prosperar. Al igual que Einstein no renunció a encontrar una causalidad escondida tras los hechos. Ambos pensaban que esto era debido a que aún no se conocía toda la teoría. Por su parte no encontró relación alguna, entre indeterminación cuántica y libre albedrio. Esto sin embargo, es algo que sí vio en las mutaciones. Otra cosa que llamó su atención fue el hecho de que la ciencia no pudiera explicar las cualidades sensoriales, a pesar de que todo conocimiento científico se basa en los sentidos. En este orden de cosas, observó cómo la física, las matemáticas y la lógica formal quedaban desbordadas por los contenidos de la experiencia. No obstante, el caos que asomaba en la física, le empujó a refugiarse en el orden abstracto presente en las matemáticas. Para concluir, puede decirse que su sensibilidad estética, la poesía, la idea de número puro, y la búsqueda constante de belleza en las formulaciones matemáticas, unido a la lectura de Schopenhauer, le acabaron llevando por el camino de la metafísica y del hinduismo; un camino que supo conciliar con su formación científica, con sus inquietudes artísticas y con el fervor y amor que llegó a poner en todos los órdenes de la vida. 54 BIBLIOGRAFÍA Antón Pacheco, J. A. (2021). Formas de la forma. Sevilla: Senderos. Arana, J. (2003). El Dios sin rostro. 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