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Estudio sobre la interiorización de los estereotipos de género en el alumnado universitario de Sevilla. Titulación: Pedagogía Autora: Nuria Campoy Ríos Tutora: Dra. Manuela Pabón Figueras TFG de Investigación
ÍNDICE Introducción y justificación.....................................................................................................1 Marco teórico............................................................................................................................2 1.- Violencia de Género............................................................................................................2 2.- Formas de Violencia de Género.........................................................................................3 3.- Factores de riesgo................................................................................................................5 4.- Ciclo de Violencia de Género............................................................................................. 6 5.- Mitos sobre la Violencia de Género...................................................................................8 6.- Estereotipos de Género.......................................................................................................9 7.- Feminismo como asignatura pendiente...........................................................................11 Objetivos TFG........................................................................................................................ 13 Metodología.............................................................................................................................13 Resultados............................................................................................................................... 15 Discusión................................................................................................................................. 34 Conclusiones........................................................................................................................... 36 Referencias Bibliográficas..................................................................................................... 39 Anexos..................................................................................................................................... 42
Resumen El presente trabajo de investigación trata sobre la interiorización de los estereotipos de género en el alumnado universitario de Sevilla. Para la realización del mismo se ha empleado una metodología cuantitativa, a través del instrumento “Escala de Detección de Sexismo en Adolescentes” (DSA). A partir de este instrumento, se ha conseguido realizar un estudio sobre la interiorización de los estereotipos de género en el alumnado del primer curso de diversos grados universitarios tales como: Pedagogía (Universidad de Sevilla), Administración y Dirección de Empresas (Universidad de Sevilla) y el Doble Grado de Educación Social y Trabajo Social (Universidad Pablo de Olavide). Los resultados obtenidos indican la existencia de personas concienciadas con el movimiento feminista, aunque sigue siendo necesaria la incorporación de un enfoque de género en el sistema educativo, a fin de propiciar la deconstrucción de los individuos y por tanto, una transformación social que permita el cuestionamiento de la cultura patriarcal establecida. Palabras clave: Violencia de Género, Estereotipos de Género, deconstrucción, cultura, educación, transformación. Abstract This research work is about the internalization of gender stereotypes in the university students of Seville. For the realization of it, has been used a quantitative methodology, through the instrument “Sexism Detection Scale in Adolescents” (DSA). From this instrument, it has been achieved a study on the internalization of gender stereotypes in the first-year students of several university degrees such as: Pedagogy (University of Seville), Business Administration and Management (University of Seville) and the double degree of Education and Social Work (University Pablo de Olavide). The results achieved show the existence of people aware of the feminist movement, although is still necessary the incorporation of a gender perspective in the school system, in order to promote the deconstruction of people and therefore, a social change that allows the challenge of the established patriarchal culture. Key words: Gender Violence, Gender Stereotypes, deconstruction, culture, education, transformation.
Introducción y justificación El presente Trabajo de Fin de Grado girará en torno a la existencia de los estereotipos de género, que como bien explicaremos luego, son una serie de ideas preconcebidas que las personas poseen. A través de estos, se conforman las normas y pautas sociales, por las que se rige nuestro comportamiento, relaciones sociales y roles. Así pues, se pretende evaluar el grado de asimilación que el alumnado universitario posee en relación a las ideas estereotipadas. Puesto que, al fin y al cabo las personas jóvenes constituyen un pilar fundamental en la deconstrucción de prejuicios y estereotipos de género. Pues, si se pretende conseguir un cambio socioeducativo efectivo, es necesaria la concienciación de los riesgos asociados a la Violencia de Género, donde se enmarcarían los estereotipos de género. De este modo, se considera imprescindible analizar el esquema mental de las personas jóvenes en relación a temas de género. Por ello, se realza la necesidad de incorporar una perspectiva de género en todos los ámbitos de la vida, a fin de dejar atrás esa hegemonía androcentrista inserta en nuestra sociedad. Así, nuestra cultura establece una serie de valores patriarcales que definen nuestro modo de vida, causando ello la existencia de los estereotipos de género que producen una socialización diferenciada desde edades tempranas. De forma que, la erradicación de los estereotipos de género es esencial para que las futuras generaciones crezcan bajo unos valores positivos e igualitarios, intentando posibilitar así el progreso hacia el cambio social. Pues son muchos los avances que el feminismo ha conseguido a lo largo de la historia, pero aún quedan muchas cuestiones que mejorar, como la deconstrucción de estas ideas estereotipadas aún presentes, que definen cómo debemos comportarnos y relacionarnos en función de nuestro género. Por ello, la deconstrucción de esos mitos se concibe como una cuestión fundamental, a fin de lograr una igualdad real y efectiva, que no se refleje únicamente en el marco legal, sino que deben producirse cambios en la práctica. Así, la educación es uno de los principales agentes de transformación que puede evitar la reproducción de desigualdades, introduciendo una perspectiva feminista, donde se conciencie sobre las problemáticas existentes a raíz de los valores patriarcales, además de eliminar los patrones de comportamiento y socialización mediante la deconstrucción de dichos estereotipos de género. 1
Marco teórico 1.- Violencia de Género Según Jaramillo y Canaval (2020), la Violencia de Género se constituye como una problemática social, política, estructural y relacional que posee diferentes manifestaciones y formas, y que refleja y representa las desigualdades que sufren las mujeres en cualquier espacio e interacción en relación a los hombres. Esta violencia se mantiene y reproduce desde las propias estructuras sociopolíticas, quienes establecen una jerarquía entre ambos géneros; donde prevalecen los valores considerados como “masculinos”. El término Violencia de Género alude a una violación de los DD.HH, pues se produce una vulnaración de la dignidad e integrad tanto física como moral de las féminas. Asimismo, los principios de libertad, respeto, igualdad y seguridad se ven afectados por el sistema patriarcal que perpetúa las relaciones de poder; donde el papel de la mujer se infravalora. Así pues, la Violencia de Género hace mención a las acciones perjudiciales que se ejercen contra una persona o grupo de individuos por razón de su género. Este término hace referencia a las diferencias estructurales que existen, donde el género expone a mujeres y niñas a situaciones de riesgo ante múltiples formas de violencia, donde su dignidad y derechos básicos son vulnerados; incidiendo así en la existencia de una desigualdad de género y un abuso de poder permitido desde el propio sistema sociopolítico (ONU, 2023). Encontramos que este tipo de violencia puede producirse tanto en las esferas públicas como privadas, y poseen diferentes formas de aparición. De modo que, la Violencia de Género puede manifestarse en forma de amenazas, coacción, manipulación… Se puede ejercer violencia dentro de la propia pareja, violencia sexual, mutilaciones genitales femeninas, matrimonios infantiles no deseados… Son múltiples las manifestaciones que puede adoptar la Violencia de Género, las cuales serán explicadas en profundidad más adelante. Por otro lado, se observa que en ocasiones se intenta alegar que la violencia hacia las mujeres es producida por el carácter agresivo de quien ejerce conductas violentas, una infancia basada en los malos tratos o la falta de control emocional. No obstante, todos ellos son factores que tienden a buscar una causa externa a fin de intentar reducir el grado de responsabilidad de quien ejerce la violencia. Sin embargo, no se debe justificar o reducir el impacto de dicha violencia bajo fenómenos como interacciones inadecuadas con la familia desde edades tempranas, patrones desadaptativos de resolución de conflictos y/o estar bajo los efectos del alcohol (Expósito, 2011). 2
Sumado a ello, tal y como establece Expósito (2011), no debemos olvidar la existencia de un sistema que establece una serie de valores culturales que legitiman la supremacía del varón sobre la mujer en todos los ámbitos. Así pues, estas creencias conforman los estereotipos de género que dictan el comportamiento de varones y féminas, qué espacios deben ocupar cada uno, qué roles deben cumplimentar… Todos estos elementos contribuyen a la reproducción de la desigualdad existente, donde se mantiene un sistema que valida la dominación del hombre sobre la mujer. Pues, las relaciones interpersonales entre ambos géneros se configuran en torno a la relación existente entre género y poder. El poder, por su parte, es opresivo y a su vez configurador, en el sentido de que utiliza la violencia como medio para configurar las relaciones de desigualdad. Así, nuestra cultura está basada en los valores patriarcales, que legitiman la supuesta superioridad del hombre sobre las féminas. De forma que, la Violencia de Género es un problema cultural, que parte de la socialización diferenciada entre niñas y niños, donde cada uno es educado en base a unos valores clasificados como “masculinos” y “femeninos”. En relación a esa legitimación de la violencia, encontramos que en ocasiones su identificación es compleja debido a los micromachismos inherentes a nuestra cultura. Pues, la Violencia de Género posee un elemento estructural, puesto que desde la cultura y la propia organización social se perpetúan los estereotipos y roles de género (Lorente, 2020). 2.- Formas de Violencia de Género La Violencia de Género puede adoptar diversas formas que atañen a las mujeres. En primer lugar, encontramos la violencia física que es aquella agresión que provoca lesiones y daños sobre el cuerpo de la mujer mediante el uso de la fuerza. No sólo se generan perjuicios físicos, sino que además se vulnera la dignidad e integridad física de la mujer (García citado por Díaz, 2024). Seguidamente, (Tourné et. al, 2024) establecen que la violencia psicológica se concibe como cualquier acción y/o conducta que atente contra la integridad psicológica y emocional de la fémina, ya sea por medio de amenazas, insultos y/o humillaciones. Cabe mencionar que las mujeres que sufren Violencia de Género desarrollan una “supervivencia emocional, relacional y social” como respuesta automática debido al maltrato al que son expuestas continuamente. Pueden mantenerse en un estado de alerta constante, siendo ello vinculado al sentimiento de miedo que experimentan. Además, la violencia psicológica también se relaciona con la percepción de un autoconcepto negativo, donde la mujer posee 3
sentimiento de culpa e inutilidad ante la situación. Todo ello produce una despersonalización, donde la persona distorsiona su propia identidad. En adhesión, encontramos los problemas relacionales causados por el aislamiento social que el agresor aplica sobre la víctima, alejándola de su círculo más cercano. Y, finalmente, se pueden desarrollar trastornos como ansiedad y/o depresión. Esta violencia suele ser más implícita, de modo que, no es tan fácil de identificar o detectar como puede serlo la violencia física, por ejemplo. En adhesión, podemos encontrar la violencia económica que es definida como cualquier conducta que incide en el patrimonio de las mujeres o en los bienes comunes que se poseen dentro de la pareja. La violencia económica se constituye como otra de las múltiples formas de la Violencia de Género puesto que limita los recursos económicos de la misma, lo que repercute en la satisfacción de sus necesidades personales. En definitiva, es aquella violencia que vulnera los derechos económicos de las mujeres mediante el control y/o privación económica. Básicamente se realiza un control del uso que realizan las féminas en relación al dinero. Así, la violencia económica es un mecanismo de control que usa el agresor sobre la víctima, a fin de establecer establecer una relación de dependencia, ya que la estabilidad y supervivencia económica de la mujer están siendo vulneradas (Vilán, 2024). Finalmente, se observa la violencia sexual que consiste en la realización de cualquier acto sexual contra la voluntad de la mujer, a través de un elemento clave que es la coacción. Esta violencia se puede dar en cualquier ámbito. Además, comprende desde la violación, siendo esta entendida como el mantenimiento de relaciones sexuales sin el consentimiento de la mujer por medio del uso de la fuerza o intimidación, hasta tocamiento sexuales no deseados u otro tipo de manifestación de la violencia sexual, aún sin la necesidad de que haya un contacto físico; es aquí donde se engloban los mensajes de carácter sexista y/o el acoso callejero entre otro múltiples ejemplos (Marcos et. al, 2023). Y, además, existe también la violencia contra los derechos sexuales y reproductivos de la mujer. Ello significa una limitación de las féminas en el ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos, yendo contra su propia salud y voluntad. Su libertad para disfrutar de una vida sexual sin riesgos está restringida, así como el derecho de elección de maternidad es continuamente cuestionado por individuos ajenos a su cuerpo. Según Salvador et. al (2023), la violencia sexual inlcuye desde la violación o intento de violación, hasta la esclavitud sexual, tocamientos no deseados, amenazas verbales y acoso sexual. No obstante, en nuestro marco legal también se incluye otro tipo de conductas dentro de este tipo de violencia. Así, encontramos una violencia sexual dentro del entorno digital 4
que comprende la extorsión sexual, la difusión no consentida de actos sexuales y la pornografía no consentida. Ello constituirá una cyberviolencia sexual, que principalmente ocurre en la población joven. También se considera como violencia sexual la mutilación genital femenina, que priva del placer a las mujeres, el matrimonio forzado y la trata; todo ello se relaciona con el derecho de libertad sexual. En adhesión, otro tipo de forma de violencia sexual es la denominada sumisión química que consiste en el uso de estupefacientes con el fin de manipular la voluntad de las personas, siendo estas expuestas a una total vulnerabilidad ante el agresor. En definitiva, la Violencia de Género puede adoptar diversas formas de manifestación, siendo estas las mencionadas anteriormente: física, psicológica, económica y sexual. No obstante, todas ellas no son totalmente independientes, puesto que al fin y al cabo todas poseen una interrelación. Encontramos pues, que cualquier tipo de violencia repercute directamente sobre el bienestar psicológico de las mujeres. Podemos afirmar que las consecuencias de la Violencia de Género son múltiples y que generan un daño irreversible en quienes la sufren, debido al impacto negativo que poseen principalmente sobre la salud tanto psicológica como física de las féminas 3.- Factores de riesgo La Violencia de Género supone un problema estructural, que en ocasiones resulta complejo de identificar debido a que es una cuestión que históricamente se ha naturalizado, justificando los malos tratos que ejercían los hombres hacia las mujeres. Encontramos por tanto, un proceso de naturalización que asienta sus bases en construcciones culturales arraigadas como lo son los estereotipos de género, la concepción de lo “femenino” y “masculino”... Ello favorece la construcción del mundo bajo una perspectiva androcentrista, que concibe y establece las relaciones sociales desde un punto de vista únicamente masculino. Así pues, según Hernando (2007) la Violencia de Género se constituye como un fenómeno complejo que abarca múltiples dimensiones y se encuentra bajo la influencia de ciertos factores. En primer lugar, observamos los factores individuales, que hacen referencia a la infancia y la interiorización de valores; es decir, una mujer puede haber sufrido maltrato desde edades tempranas y normalizar este tipo de conductas agresivas y/o interiorizar una serie de valores tradicionales que reducen a la mujer a una posición inferior con respecto al hombre. Luego, se analizan los factores relacionales que hacen mención a un patrón de 5
relaciones conflictivas, donde aparecen los conflictos relacionales por razones como el control que la figura masculina intenta ejercer sobre la femenina. En tercer lugar, encontramos los factores comunitarios que se refieren al nivel de pobreza, la situación de desempleo y la ausencia de estabilidad económica que favorecen el control económico del varón sobre la mujer, puesto que la garantía económica depende de la relación. Y, finalmente, los denominados factores sociales se enmarcan dentro de la sociedad en sí, refiriéndonos a los ideales que se transmiten en la misma, perpetuando o derribando los estereotipos de género y los mitos del amor romántico que pretenden justificar los malos tratos ejercidos. Pues, como bien mencionamos con anterioridad, la sociedad se enfoca bajo el androcentrismo, que dicta nuestro comportamiento social. Por ello, es importante reconocer la relevancia que poseen los medios de comunicación y nuestro entorno más cercano (familia y grupo de iguales), para bien perpetuar esos valores arraigados que justifican y legitiman la Violencia de Género, o bien para derribar los estereotipos de género y salir del ciclo de violencia. En adhesión, en relación a estos factores de riesgo, encontramos otros que contribuyen a perpetuar esta violencia. La ausencia de redes de apoyo que actúen como soporte emocional es uno de los principales factores que propician el aislamiento de la víctima. Además, encontramos una clara necesidad de formación con perspectiva de género en los profesionales del ámbito de la salud, judicial y policial, ya sea para identificar un caso de violencia de género, como para atender adecuadamente a las necesidades que las víctimas puedan presentar durante todo el proceso de denuncia (Corsi, 2010). 4.- Ciclo de Violencia de Género Para Tourné et. al (2024), la Violencia de Género nunca es un hecho aislado, sino que suele ser un proceso donde la coerción es aún sutil y aparece como conflictos de pareja, hasta que el grado de violencia incrementa en forma de control, amenazas, aislamiento… Además, estos autores también indican que el Ciclo de la Violencia, establecido principalmente por Leonore Walker, recoge un patrón de comportamientos violentos. Este proceso no es lineal, sino que se produce de forma cíclica y gradualmente. Para comprender cómo sucede este fenómeno y cómo se mantiene a lo largo del tiempo, se presentan las tres fases que componen este ciclo (Junta de Andalucía, 2021): ●En primer lugar, encontramos la fase de tensión. El agresor se muestra irritable y acumula gradualmente una tensión, la cual va aumentando cada vez más. La mujer 6
En definitiva, la educación debe adoptar un enfoque de género a fin de ofrecer una enseñanza más igualitaria e inclusiva, donde se intenten erradicar las violencias machistas a través de la sensibilización y deconstrucción de los estereotipos y roles de género, que suelen marcar nuestras pautas de comportamiento social. Así que, como ya se ha mencionado previamente, es necesario que el feminismo se incorpore de forma transversal en el currículo escolar, con la finalidad de brindar una educación de calidad, no diferenciada y equitativa. Objetivos TFG El presente Trabajo de Fin de Grado, persigue como objetivo principal el siguiente: - Realizar un estudio acerca de la interiorización de los estereotipos de género que posee el alumnado universitario, en concreto el estudiantado de primer curso perteneciente al grado de Administración y Dirección de Empresas (Universidad de Sevilla), grado de Pedagogía (Universidad de Sevilla) y el doble grado de Educación Social y Trabajo Social (Universidad Pablo de Olavide). Así pues, como objetivo específico encontramos: - Observar el grado de asimilación que poseen las universitarias y universitarios encuestados sobre los estereotipos de género. Metodología Para la realización del presente estudio se ha llevado a cabo una metodología cuantitativa, basada en la implementación de un cuestionario dirigido a una parte del alumnado universitario en Sevilla. Así pues, se ha empleado el uso de la estadística descriptiva, realizando tablas de contingencia que permitirán el posterior estudio de los datos estadísticos obtenidos. El objetivo principal de este trabajo de investigación, es por tanto, la realización de un estudio sobre la interiorización de los estereotipos de género en el alumnado universitario de primer curso perteneciente a tres grados diferentes, siendo estos Pedagogía (US), Administración y Dirección de Empresas (US) y el doble grado de Educación Social y Trabajo Social (UPO). Encontramos un 48% de respuestas pertenecientes al grado de Pedagogía, un 32,7% de Administración y Dirección de Empresas y un 19,4% del Doble Grado de Educación Social y Trabajo Social (Gráfico 1). De este modo, el muestreo utilizado es no aleatorio debido a que los participantes han sido elegidos de forma deliberada. 13
Gráfico 1 Grado universitario que están cursando las personas encuestadas El presente gráfico representa los grados universitarios al que pertenecen las personas encuestadas, elaboración propia. Además, encontramos que en la titulación de ADE un 18,6% de las respuestas son por parte de mujeres, frente a un 13,4% de hombres. En cambio, en el Doble Grado de Educación Social y Trabajo Social, un 15,5% son respuestas femeninas y un 4,1%, masculinas. Y, por último, en el grado de Pedagogía se observan un 41% de mujeres encuestadas y un 6% de hombres encuestados (Gráfico 2). Gráfico 2 Segregación por género, en función de la titulación cursada, de las personas encuestadas El presente gráfico representa el género de las personas encuestadas, en función de la titulación cursada, elaboración propia. 14
De modo que, en general, encontramos un total de 74 mujeres encuestadas, que suponen el 76,3% de las respuestas. Mientras, el 23,7% de las respuestas restantes corresponden al género masculino (Gráfico 3). Gráfico 3 Segregación por género de las personas encuestadas El presente gráfico representa el género de las personas encuestadas, elaboración propia. Así pues, el instrumento utilizado es la “Escala de Detección de Sexismo en Adolescentes” (DSA), siendo usada la última versión (Luzón, Ramos, Recio y de la Peña, 20120) de la ya validada y publicada (Recio, Ramos y Cuadrado, 2007 y Luzón, Ramos, Reales, del Barrio y López, 2004). Este instrumento consta de un total de 26 preguntas de tipo likert del 1 al 6, donde 1 significa “totalmente en desacuerdo” y 6 “totalmente de acuerdo” (Anexo 1). Así, este instrumento se usa para estudiar el sexismo interiorizado, por la población joven, en torno a lo que los estereotipos y roles de género se refiere. Resultados Una vez recogidas las respuestas de todos los participantes, se ha procedido a la realización de tablas contingencia mediante las cuales se han obtenido los siguientes datos estadísticos en relación a los sujetos de los tres grados estudiados: 15
Tabla 1 Ítem 1: Las mujeres son, por naturaleza, más pacientes y tolerantes que los hombres. 1 2 3 4 5 6 TOTAL ADE TOTAL 5,2% 3,1% 11,3% 3,1% 5,2% 4,1% 32% MUJERES 1,02% 0% 5,14% 3,1% 5,2% 4,1% HOMBRES 4,16% 3,1% 6,16% 0% 0% 0% EDUCACIÓN SOCIAL Y TRABAJO SOCIAL TOTAL 3,1% 1% 5,2% 8,2% 1% 1% 19,6% MUJERES 3,1% 1% 4,16% 6,15% 0% 1% HOMBRES 0% 0% 1,02% 2,05% 1% 0% PEDAGOGÍA TOTAL 11,3% 13,4% 11,3% 9,3% 2,1% 1% 48,5% MUJERES 10,27% 13,4% 7,19% 8,2% 2,1% 1% HOMBRES 1,03% 13% 4,11% 1,16 0% 0% TOTAL TOTAL 19,5% 17,5% 27,9% 20,6% 8,2% 6,2% 100% MUJERES 14,37 14,41% 16,53% 17,51% 7,18% 6,2% HOMBRES 5,16% 3,09% 11,37% 3,09% 1,02% 0% La presente tabla es una representación del ítem 1, elaboración propia. En la Tabla 1, se observa que un 27,9% de las personas encuestadas no están de acuerdo con la afirmación, aunque un 6,2% considera que es cierta, lo que implica la perpetuación de los valores considerados como “masculinos” y “femeninos”. Tabla 2 Ítem 2: El lugar más adecuado para la mujer es su casa con su familia. 1 2 3 4 5 6 TOTAL ADE TOTAL 19,6% 4,1% 5,2% 2,1% 0% 1% 32% MUJERES 12,38% 3,08% 2,08% 1,05% 0% 0% HOMBRES 7,22% 1,02% 3,12% 1,05% 0% 1% EDUCACIÓN SOCIAL Y TRABAJO SOCIAL TOTAL 17,51% 2,1% 0% 0% 0% 0% 19,6% MUJERES 14,42% 1,05% 0% 0% 0% 0% HOMBRES 3,09% 1,05% 0% 0% 0% 0% PEDAGOGÍA TOTAL 42,3% 5,2% 1% 0% 0% 0% 48,5% 16
MUJERES 36,11% 5,2% 1% 0% 0% 0% HOMBRES 6,19% 0% 0% 0% 0% 0% TOTAL TOTAL 79,4% 11,3% 6,2% 2,1% 0% 1% 100% MUJERES 14,37 14,41% 16,53% 17,51% 7,18% 6,2% HOMBRES 5,16% 3,09% 11,37% 3,09% 1,02% 0% La presente tabla es una representación del ítem 2, elaboración propia. Se observa claramente cómo un 79,4% de las personas encuestadas consideran que la mujer posee vida más allá de la esfera privada, es decir, que su rol no es únicamente el cuidado del hogar y de la familia (Tabla 2). Tabla 3 Ítem 3: El afecto y el cariño son más importantes para las mujeres que para los hombres. 1 2 3 4 5 6 TOTAL ADE TOTAL 12,4% 5,2% 4,1% 4,1% 2,1% 4,1% 32% MUJERES 7,23% 4,16% 2,05% 0% 2,1% 3,08% HOMBRES 5,17% 1,04% 2,05% 4,1% 0% 1,02% EDUCACIÓN SOCIAL Y TRABAJO SOCIAL TOTAL 6,2% 6,2% 4,1% 3,1% 0% 0% 19,6% MUJERES 5,17% 6,2% 3,08% 2,07% 0% 0% HOMBRES 1,03% 0% 1,02% 1,03% 0% 0% PEDAGOGÍA TOTAL 26,8% 15,5% 3,1% 3,1% 0% 0% 48,5% MUJERES 23,71% 12,4% 3,1% 3,1% 0% 0% HOMBRES 3,09% 3,1% 0% 0% 0% 0% TOTAL TOTAL 79,4% 26,8% 11,3% 10,3% 2,1% 4,1% 100% MUJERES 63,16% 22,68% 8,22% 4,12% 2,1% 3,08% HOMBRES 16,24% 4,12% 3,08% 6,18% 0% 1,02% La presente tabla es una representación del ítem 3, elaboración propia. La Tabla 3 representa que la mayoría de los individuos, un 79,4%, muestra desacuerdo con respecto a la afirmación; dejando a un lado la creencia de que las mujeres son más afines a los sentimientos que los hombres. 17
Tabla 4 Ítem 4: Las mujeres son más débiles que los hombres en todos los aspectos. 1 2 3 4 5 6 TOTAL ADE TOTAL 21,6% 4,1% 1% 4,1% 0% 1% 32% MUJERES 15,43% 1,02% 0% 2,05% 0% 1% HOMBRES 6,17% 3,08% 1% 2,05% 0% 0% EDUCACIÓN SOCIAL Y TRABAJO SOCIAL TOTAL 11,3% 3,1% 3,1% 1% 1% 0% 19,6% MUJERES 10,27% 3,1% 1,03% 1% 0% 0% HOMBRES 1,03% 0% 2,07% 0% 1% 0% PEDAGOGÍA TOTAL 36,1% 6,2% 5,2% 1% 0% 0% 48,5% MUJERES 31,97% 5,17% 4,16% 1% 0% 0% HOMBRES 4,13% 1,03% 1,04% 0% 0% 0% TOTAL TOTAL 69,1% 13,4% 9,3% 6,2% 1% 1% 100% MUJERES 57,76% 9,28% 5,17% 4,13% 0% 0% HOMBRES 11,34% 4,12% 4,13% 2,07% 1% 1% La presente tabla es una representación del ítem 4, elaboración propia. La presente tabla (Tabla 4) muestra un 69,1% de personas que rechazan dicha afirmación. Observando por tanto, que ya no está tan presente el estereotipo de mujeres débiles y frágiles con respecto al género masculino, sino que se establecen relaciones sociales desde un punto de vista más igualitario. Tabla 5 Ítem 5: Una medida positiva para acabar con el paro sería que las mujeres se quedaran en casa.. 1 2 3 4 5 6 TOTAL ADE TOTAL 24,7% 3,1% 0% 2,1% 0% 2,1% 32% MUJERES 16,47% 0% 0% 1,05% 0% 1,05% HOMBRES 8,23% 3,1% 0% 1,05% 0% 1,05% EDUCACIÓN SOCIAL Y TRABAJO SOCIAL TOTAL 19,6% 0% 0% 0% 0% 0% 19,6% MUJERES 15,47% 0% 0% 0% 0% 0% HOMBRES 4,13% 0% 0% 0% 0% 0% 18
PEDAGOGÍA TOTAL 45,4% 2,1% 1% 0% 0% 0% 48,5% MUJERES 39,21% 2,1% 1% 0% 0% 0% HOMBRES 6,19% 0% 0% 0% 0% 0% TOTAL TOTAL 89,7% 5,2% 1% 2,1% 0% 2,1% 100% MUJERES 71,14% 2,08% 1% 1,05% 0% 1,05% HOMBRES 18,56% 3,12% 0% 1,05% 0% 1,05% La presente tabla es una representación del ítem 5, elaboración propia. A pesar de que el 89,7% de las personas encuestadas está totalmente en desacuerdo, existen bajos porcentajes, tanto de hombres como de mujeres, que defienden que la fémina debe quedar relegada a la esfera privada y que los hombres deben ser quienes ocupen los espacios públicos (Tabla 5). Tabla 6 Ítem 6: Las mujeres están mejor dotadas que los hombres para complacer a los demás (estar atentas a lo que quieren y necesitan). 1 2 3 4 5 6 TOTAL ADE TOTAL 9,2% 7,2% 7,2% 4,1% 3,1% 2,1% 32% MUJERES 4,6% 4,11% 3,09% 3,08% 3,1% 1,05% HOMBRES 4,6% 3,09% 4,11% 1,02% 0% 1,05% EDUCACIÓN SOCIAL Y TRABAJO SOCIAL TOTAL 7,2% 6,2% 2,1% 2,1% 1% 1% 19,6% MUJERES 5,14% 6,2% 2,1% 1,05% 0% 1% HOMBRES 2,06% 0% 0% 1,05% 1% 0% PEDAGOGÍA TOTAL 28,9% 10,3% 6,2% 3,1% 0% 0% 48,5% MUJERES 26,84% 7,21% 5,17% 3,1% 0% 0% HOMBRES 2,06% 3,09% 1,03% 0% 0% 0% TOTAL TOTAL 44.3% 23,7% 15,5% 9,3% 4,1% 3,1% 100% MUJERES 36,06% 17,52% 10,33% 7,23% 3,08% 2,07% HOMBRES 8,24% 6,18% 5.17% 2,07% 1,02% 1,03% La presente tabla es una representación del ítem 6, elaboración propia. Observamos como dato más significativo, un 44,3% que se encuentra totalmente en desacuerdo. Aunque, también se puede observar cómo aún se mantiene el estereotipo de 19
mujer como figura servidora y complaciente, que debe satisfacer las necesidades ajenas, por encima de las propias. Ello último se puede reflejar en los resultados de los valores “4-5-6” (Tabla 6). Tabla 7 Ítem 7: Es más natural que sean las hijas y no los hijos las que se hagan cargo de los padres ancianos. 1 2 3 4 5 6 TOTAL ADE TOTAL 17,5% 6,2% 5,2% 3,1% 0% 0% 32% MUJERES 11,32% 3,1% 3,12% 1,03% 0% 0% HOMBRES 6,18% 3,1% 2,08% 2,07% 0% 0% EDUCACIÓN SOCIAL Y TRABAJO SOCIAL TOTAL 16,5% 3,1% 0% 0% 0% 0% 19,6% MUJERES 12,38% 3,1% 0% 0% 0% 0% HOMBRES 4,12% 0% 0% 0% 0% 0% PEDAGOGÍA TOTAL 39,2% 1% 6,2% 2,1% 0% 0% 48,5% MUJERES 34,04% 1% 6,2% 1,05% 0% 0% HOMBRES 5,16% 0% 0% 1,05% 0% 0% TOTAL TOTAL 73,2% 10,3% 11,3% 5,2% 0% 0% 100% MUJERES 57,74% 7,21% 9,25% 2,08% 0% 0% HOMBRES 15,47% 3,09% 2,05% 3,12% 0% 0% La presente tabla es una representación del ítem 7, elaboración propia. Podemos observar con claridad cómo un 73,2% de las personas encuestadas considera que el cuidado de la familia, en este caso los progenitores ancianos, es una función que debe ser compartida entre hijos e hijas; surgiendo así el concepto de corresponsabilidad (Tabla 7). Tabla 8 Ítem 8: Por su mayor sensibilidad, las mujeres son más compasivas que los hombres hacia su pareja. 1 2 3 4 5 6 TOTAL ADE TOTAL 9,3% 10,3% 2,1% 5,2% 2,1% 3,1% 32% MUJERES 5,17% 6,18% 2,1% 2,08% 1,05% 2,07% HOMBRES 4,14% 4,12% 0% 3,12% 1,05% 1,03% 20
EDUCACIÓN SOCIAL Y TRABAJO SOCIAL TOTAL 6,2% 1% 7,2% 5,2% 0% 0% 19,6% MUJERES 5,17% 1% 6,17% 3,12% 0% 0% HOMBRES 1,03% 0% 1,03% 2,08% 0% 0% PEDAGOGÍA TOTAL 23,7% 15,5% 3,1% 4,1% 0% 1% 48,5% MUJERES 21,64% 11,62% 3,1% 4,1% 0% 1% HOMBRES 2,06% 3,88% 0% 0% 0% 0% TOTAL TOTAL 39,2% 27,8% 12,4% 14,4% 2,1% 4,1% 100% MUJERES 31,98% 19,56% 11,37% 9,26% 1,05% 3,08% HOMBRES 7,22% 8,24% 1,03% 5,14% 1,05% 1,02% La presente tabla es una representación del ítem 8, elaboración propia. En la Tabla 8, se muestra un 39,2% totalmente en desacuerdo y un 27,8% muy en desacuerdo con respecto a este ítem. Por lo que, se observa que el mito de que las mujeres son más sensibles por naturaleza no está tan arraigado en la población encuestada. Tabla 9 Ítem 9: Atender bien la casa es obligación de la mujer. 1 2 3 4 5 6 TOTAL ADE TOTAL 24,7% 3,1% 3,1% 1% 0% 0% 32% MUJERES 17,5% 1,03% 0% 0% 0% 0% HOMBRES 7,2% 2,07% 3,1% 1% 0% 0% EDUCACIÓN SOCIAL Y TRABAJO SOCIAL TOTAL 18,6% 1% 0% 0% 0% 0% 19,6% MUJERES 14,47% 1% 0% 0% 0% 0% HOMBRES 4,13% 0% 0% 0% 0% 0% PEDAGOGÍA TOTAL 46,4% 1% 1% 0% 0% 0% 48,5% MUJERES 40,21% 1% 1% 0% 0% 0% HOMBRES 6,19% 0% 0% 0% 0% 0% TOTAL TOTAL 89,7% 5,2% 4,1% 1% 0% 0% 100% MUJERES 72,17% 3,12% 1,03% 0% 0% 0% HOMBRES 17,53% 2,08% 3,07% 1% 0% 0% La presente tabla es una representación del ítem 9, elaboración propia. 21
Se contempla que la mayoría de las personas, es decir un 89,7%, se posiciona en contra del ítem 9. Así, se puede observar que el imaginario social está incorporando el concepto de corresponsabilidad en torno a las tareas del hogar; evitando así caer en los roles de género arraigados (Tabla 9). Tabla 10 Ítem 10: Hay que poner a las mujeres en su lugar para que no dominen al hombre. 1 2 3 4 5 6 TOTAL ADE TOTAL 24,7% 5,2% 2,1% 0% 0% 0% 32% MUJERES 16,47% 2,08% 0% 0% 0% 0% HOMBRES 78,23% 3,12% 2,1% 0% 0% 0% EDUCACIÓN SOCIAL Y TRABAJO SOCIAL TOTAL 19,6% 0% 0% 0% 0% 0% 19,6% MUJERES 15,47% 0% 0% 0% 0% 0% HOMBRES 4,13% 0% 0% 0% 0% 0% PEDAGOGÍA TOTAL 44,3% 3,1% 1% 0% 0% 0% 48,5% MUJERES 39,15% 2,07% 1% 0% 0% 0% HOMBRES 5,15% 1,03% 0% 0% 0% 0% TOTAL TOTAL 88,7% 8,2% 3,1% 0% 0% 0% 100% MUJERES 71,17% 4,1% 1,03% 0% 0% 0% HOMBRES 17,53% 4,1% 2,07% 0% 0% 0% La presente tabla es una representación del ítem 10, elaboración propia. Asimismo, la Tabla 10 representa cómo un 88,7% de personas se posiciona en contra de esta afirmación, alegando por tanto la existencia del establecimiento de relaciones sociales cada vez más igualitarias. Tabla 11 Ítem 11: Nadie como las mujeres sabe criar a sus hijos. 1 2 3 4 5 6 TOTAL ADE TOTAL 14,4% 7,2% 4,1% 2,1% 2,1% 2,1% 32% MUJERES 9,26% 6,17% 1,03% 1,05% 0% 1,05% 22
La Tabla 19 muestra, de forma mayoritaria, que un 88,7% del estudiantado encuestado no considera que la racionalidad sea un rasgo más presente en los hombres, pues la inteligencia y la razón no van ligadas al género. Tabla 20 Ítem 20: Los hombres están más capacitados que las mujeres para lo público (por ejemplo, la política, los negocios, etc). 1 2 3 4 5 6 TOTAL ADE TOTAL 21,6% 5,2% 1% 2,1% 1% 1% 32% MUJERES 17,49% 0% 0% 1,05% 0% 0% HOMBRES 4,11% 5,2% 1% 1,05% 1% 1% EDUCACIÓN SOCIAL Y TRABAJO SOCIAL TOTAL 18,6% 1% 0% 0% 0% 0% 19,6% MUJERES 15,5% 0% 0% 0% 0% 0% HOMBRES 3,1% 1% 0% 0% 0% 0% PEDAGOGÍA TOTAL 45,4% 2,1% 1% 0% 0% 0% 48,5% MUJERES 39,21% 2,1% 1% 0% 0% 0% HOMBRES 6,19% 0% 0% 0% 0% 0% TOTAL TOTAL 85,6% 8,2% 2,1% 2,1% 1% 1% 100% MUJERES 72,19% 2,05% 1,05% 1,05% 0% 0% HOMBRES 13,41% 6,15% 1,05% 1,05% 1% 1% La presente tabla es una representación del ítem 20, elaboración propia. Cabe señalar que un 85,6% no considera que los hombres estén más capacitados para la esfera pública, afirmando por tanto, que las féminas no deben estar relegadas al ámbito doméstico y privado, sino que debe existir una igualdad de oportunidades en todos los ámbitos, ya sea educativo, profesional y/o social (Tabla 20). Tabla 21 Ítem 21: Las mujeres son insustituibles en el hogar. 1 2 3 4 5 6 TOTAL ADE TOTAL 16,5% 8,2% 3,1% 1% 1% 2,1% 32% MUJERES 11,34% 3,08% 3,1% 0% 1% 0% 29
HOMBRES 5,16% 5,12% 0% 1% 0% 2,1% EDUCACIÓN SOCIAL Y TRABAJO SOCIAL TOTAL 17.5% 0% 2,1% 0% 0% 0% 19,6% MUJERES 13,38% 0% 2.1% 0% 0% 0% HOMBRES 4,12% 0% 0% 0% 0% 0% PEDAGOGÍA TOTAL 43,3% 1% 4,1% 0% 0% 0% 48,5% MUJERES 38,15% 1% 3,08% 0% 0% 0% HOMBRES 5,15% 0% 1,02% 0% 0% 0% TOTAL TOTAL 77,3% 9,3% 9,3% 1% 1% 2,1% 100% MUJERES 62,87% 4.13% 8,27% 0% 1% 0% HOMBRES 14,43% 5,17% 1,03% 1% 0% 2,1% La presente tabla es una representación del ítem 21, elaboración propia. Una vez más se observa cómo las personas encuestadas (77,3%) han incorporado la corresponsabilidad como concepto clave para evitar las desigualdades con respecto a la carga familiar y doméstica que suele recaer principalmente sobre el género femenino (Tabla 21). Tabla 22 Ítem 22: La mujer que trabaja fuera de casa tiene desatendida a su familia. 1 2 3 4 5 6 TOTAL ADE TOTAL 21,6% 6,2% 2,1% 1% 1% 0% 32% MUJERES 15,43% 1,03% 1,05% 1% 0% 0% HOMBRES 6.17% 5,17% 1,05% 0% 1% 0% EDUCACIÓN SOCIAL Y TRABAJO SOCIAL TOTAL 18,6% 1% 0% 0% 0% 0% 19,6% MUJERES 14,47% 1% 0% 0% 0% 0% HOMBRES 4.13% 0% 0% 0% 0% 0% PEDAGOGÍA TOTAL 45,4% 2,1% 1% 0% 0% 0% 48,5% MUJERES 39,21% 2,1% 1% 0% 0% 0% HOMBRES 6,19% 0% 0% 0% 0% 0% TOTAL TOTAL 85,6% 9,3% 3,1% 1% 1% 0% 100% MUJERES 69,1% 4,13% 2,07% 1% 0% 0% HOMBRES 16,5% 5,17% 1,03% 0% 1% 0% La presente tabla es una representación del ítem 22, elaboración propia. 30
Actualmente, un 85,6% de las respuestas obtenidas no concibe de forma peyorativa la vida profesional y laboral de las mujeres. Se observa que no se considera que “estén desatendiendo a su familia”, sino que las tareas domésticas deben ser compartidas, y además, la figura de la mujer también tiene derecho a realizarse profesional y personalmente (Tabla 22). Tabla 23 Ítem 23: Los hombres deben tomar las decisiones más importantes en la vida de la pareja. 1 2 3 4 5 6 TOTAL ADE TOTAL 25,8% 6,2% 0% 0% 0% 0% 32% MUJERES 17.54% 1,03% 0% 0% 0% 0% HOMBRES 8,26% 5,17% 0% 0% 0% 0% EDUCACIÓN SOCIAL Y TRABAJO SOCIAL TOTAL 19,6% 0% 0% 0% 0% 0% 19,6% MUJERES 15,47% 0% 0% 0% 0% 0% HOMBRES 4,13% 0% 0% 0% 0% 0% PEDAGOGÍA TOTAL 46,4% 1% 1% 0% 0% 0% 48,5% MUJERES 40,21% 1% 1% 0% 0% 0% HOMBRES 6,19% 0% 0% 0% 0% 0% TOTAL TOTAL 91,8% 7,2% 1% 0% 0% 0% 100% MUJERES 72,23% 2,06% 1% 0% 0% 0% HOMBRES 18,57% 5,14% 0% 0% 0% 0% La presente tabla es una representación del ítem 23, elaboración propia. La Tabla 23 muestra un 91,8% de personas que considera que las decisiones deben ser tomadas en conjunto, teniendo así en cuenta la opinión de ambas partes, sin establecer relaciones de poder. Tabla 24 Ítem 24: Por naturaleza, las mujeres están mejor dotadas que los hombres para soportar el sufrimiento. 1 2 3 4 5 6 TOTAL ADE TOTAL 10,3% 8,2% 3,1% 4,1% 5,2% 1% 32% MUJERES 5,15% 4,1% 0% 3,08% 5,2% 1% 31
HOMBRES 5,15% 4,1% 3,1% 1,02% 0% 0% EDUCACIÓN SOCIAL Y TRABAJO SOCIAL TOTAL 11,3% 0% 5,2% 1% 2,1% 0% 19,6% MUJERES 9,25% 0% 3,12% 1% 2,1% 0% HOMBRES 2,05% 0% 2,08% 0% 0% 0% PEDAGOGÍA TOTAL 30,9% 11,3% 5,2% 1% 0% 0% 48,5% MUJERES 27,81% 8,22% 5,2% 1% 0% 0% HOMBRES 3,09% 3,08% 0% 0% 0% 0% TOTAL TOTAL 52,6% 19,6% 12,4% 6,2% 7% 1% 100% MUJERES 42,29% 12,38% 7,63% 5,16% 7% 1% HOMBRES 10,31% 7,22% 4,77% 1,04% 0% 0% La presente tabla es una representación del ítem 24, elaboración propia. Un 52,6% del total no cree que las mujeres estén más dotadas para soportar el sufrimiento, pues ninguna de las partes debería de aguantar acciones perjudiciales que atenten contra su propia salud (Tabla 24). Tabla 25 Ítem 25: Una mujer debe estar dispuesta a sacrificarse por el éxito profesional de su marido. 1 2 3 4 5 6 TOTAL ADE TOTAL 19,5% 8,2% 2,1% 1% 0% 1% 32% MUJERES 13,34% 3,08% 2,1% 0% 0% 0% HOMBRES 6,19% 5,12% 0% 1% 0% 1% EDUCACIÓN SOCIAL Y TRABAJO SOCIAL TOTAL 18,5% 1% 0% 0% 0% 0% 19,6% MUJERES 14,39% 1% 0% 0% 0% 0% HOMBRES 4,11% 0% 0% 0% 0% 0% PEDAGOGÍA TOTAL 46,4% 0% 2,1% 0% 0% 0% 48,5% MUJERES 39,35% 0% 2,1% 0% 0% 0% HOMBRES 6,05% 0% 0% 0% 0% 0% TOTAL TOTAL 84,5% 9,3% 4,1% 1% 0% 1% 100% MUJERES 68,01% 4,13% 4,1% 0% 0% 0% HOMBRES 16,49% 5,17% 0% 1% 0% 1% La presente tabla es una representación del ítem 25, elaboración propia. 32
Se encuentra que un 84,5% de los individuos no considera que la figura femenina deba sacrificarse por el éxito ajeno. Por tanto, mayoritariamente se derriba la creencia de la mujer como ser complaciente que debe estar al servicio de las necesidades de los demás, sin tener en cuenta sus necesidades, deseos y metas personales (Tabla 25). Tabla 26 Ítem 26: Un hombre debe dirigir con cariño, pero con firmeza, a su mujer. 1 2 3 4 5 6 TOTAL ADE TOTAL 21,6% 5,2% 3,1% 1% 1% 0% 32% MUJERES 15,43% 1,04% 1,03% 1% 0% 0% HOMBRES 6,17% 4,16% 2,07% 0% 1% 0% EDUCACIÓN SOCIAL Y TRABAJO SOCIAL TOTAL 19,6% 0% 0% 0% 0% 0% 19,6% MUJERES 15,47% 0% 0% 0% 0% 0% HOMBRES 4,13% 0% 0% 0% 0% 0% PEDAGOGÍA TOTAL 46,4% 1% 1% 0% 0% 0% 48,5% MUJERES 40,21% 1% 1% 0% 0% 0% HOMBRES 6,19% 0% 0% 0% 0% 0% TOTAL TOTAL 87,6% 6,2% 4,1% 1% 1% 0% 100% MUJERES 71,11% 2,07% 2,05% 1% 0% 0% HOMBRES 16,49% 4,13% 2,05% 0% 1% 0% La presente tabla es una representación del ítem 26, elaboración propia. La Tabla 26 muestra cómo un 87,6% no considera que el hombre deba ejercer una posición de superioridad sobre la mujer, sino que deben configurarse relaciones desde un punto de vista más igualitario, que incluya la perspectiva de género de forma transversal. 33
Discusión Nuestra sociedad está inmersa en una cultura patriarcal que perpetúa las relaciones de poder entre hombres y mujeres, y que además establece una serie de creencias estereotipadas, que dictan cómo debe ser el comportamiento de los individuos en función del género, los roles de género que se deben adoptar, qué espacios pueden ocupar mujeres y hombres… Todo ello, contribuye a la consolidación de los denominados Estereotipos de Género. Así pues, en este estudio se han realizado una serie de preguntas que recogen algunos de los mitos de género más extendidos entre la ciudadanía, con el fin de evaluar el grado de asimilación que posee una parte del alumnado universitario. Encontramos que, afortunadamente, la mayoría de las personas encuestadas no está de acuerdo con las afirmaciones que sostienen los estereotipos de género; lo que significa que la población encuestada incorpora una perspectiva feminista en su día a día, para evitar caer en creencias estereotipadas y/o mitos que sólo refuerzan la cultura patriarcal establecida por el propio sistema. No obstante, debemos destacar que siguen existiendo personas que creen fielmente que las mujeres son más vulnerables que los hombres, realizando una división entre características consideradas como femeninas ymasculinas. Así pues, las féminas son consideradas como seres más expresivos y emocionales, que son cariñosas, amables y que deben servir a las necesidades de los demás. Ello se refleja en las afirmaciones “Las mujeres, por naturaleza, son más pacientes y tolerantes que los hombres”, donde un 6,2% está totalmente de acuerdo (Tabla 1) y un 4,1% a favor de “El afecto y el cariño son más importantes para las mujeres que para los hombres” (Tabla 3); luego, en relación a la afirmación “Las mujeres están mejor dotadas que los hombres para complacer a los demás (estar atentas a lo que quieren y necesitan)” (Tabla 6), encontramos un 3,1% a favor; además, observamos otro 4,1% que afirma que “Por su mayor sensibilidad, las mujeres son más compasivas que los hombres hacia su pareja” (Tabla 8). En definitiva, un 7,2% considera que las mujeres son, por naturaleza, seres más sensibles que los varones (Tabla 17); reduciendo así su valía como personas, puesto que se considera que las emociones y la razón no son compatibles; cuando una persona es realmente perspicaz cuando además posee inteligencia emocional. En adhesión, encontramos otra falsa creencia que aún mantienen ciertas personas en cuanto a la relación existente entre empleo y género. Pues, aunque los porcentajes sean ínfimos, hay quienes consideran que las féminas deben seguir relegadas al hogar (Tabla 2), 34
puesto que sus tareas deben ser el cuidado del mismo y de la familia. De lo contrario, una mujer que trabaja fuera del hogar, no está cumpliendo sus “obligaciones” como figura femenina (Tablas 21 y 22); pues, históricamente el cuidado del hogar y la crianza de los hijos e hijas han sido funciones propias de la mujer, visualizándola únicamente como “esposa, madre y ama de casa”. Observamos que dicho estereotipo posee relación con la idealización del hombre como fuente principal de ingresos (Tabla 14) , que puede ausentarse de las tareas del hogar, suprimiendo así el concepto de corresponsabilidad (Tabla 18). Así pues, encontramos que hay quienes consideran que las mujeres deben estar relegadas a la esfera privada, donde se dediquen al cuidado del hogar y familia, reduciéndolas a un ser cuyas únicas funciones se basan en el cuidado y la reproducción. Luego, podemos afirmar que es necesaria la incorporación de un enfoque de género en la educación, para evitar caer en tópicos que únicamente refuerzan la existencia de los estereotipos de género. Pues, desde edades tempranas se deben corregir las actitudes machistas, tanto de hombres como de mujeres, que puedan aparecer y así, erradicar la transmisión e interiorización de las ideas estereotipadas. No deben existir personas jóvenes que consideren que las mujeres son, por naturaleza, seres sensibles y por tanto, vulnerables, que deben dedicarse únicamente a ser “madres y esposas”. Cuando lo cierto es que tanto hombres como mujeres deben poseer los mismos derechos y obligaciones, es decir, ambos están profesionalmente cualificados para acceder al mundo laboral, al mismo tiempo que debe aplicarse una corresponsabilidad en cuanto a las tareas del hogar y el cuidado de la familia, pues no son funciones propias del género femenino; la mujer no se constituye como una figura que deba atender a las necesidades y deseos de los demás, olvidándose de sus propias necesidades. Por todo ello, cabe resaltar que el movimiento feminista está presente en las generaciones futuras, puesto que gran parte de las personas encuestadas están totalmente en contra de las afirmaciones estereotipadas que se les han presentado. Así que, existe un gran proceso de deconstrucción entre la población joven, favoreciendo así la conformación de mentes críticas y concienciadas en torno a temas sociopolíticos. No obstante, por el contrario, encontramos un bajo porcentaje de individuos que han interiorizado los estereotipos de género arraigados por la propia cultura. Sin embargo, por mínimas que sean esas cifras, no debemos olvidarlas; pues, es de vital importancia que toda la población sea consciente de los riesgos y repercusiones que conlleva la existencia de individuos que no incorporan una perspectiva de género en cualquier ámbito de sus vidas. 35
Conclusiones Actualmente, el machismo sigue presente en diversos ámbitos de nuestra vida cotidiana. El machismo se configura como un conjunto de actitudes y comportamientos que ejercen una discriminación sobre la figura femenina, perpetuando así tanto los roles de género como la configuración de las relaciones de poder entre hombres y mujeres. Ello, favorece la reproducción de los mitos y estereotipos de género que se han inculcado desde las propias estructuras sociopolíticas, que fomentan la cultura patriarcal existente. De forma que, los estereotipos de género se conciben como una forma de violencia que atenta contra las mujeres, puesto que son ideas preconcebidas y creencias compartidas sobre las diversas características que se atribuyen a hombres y mujeres. Son ideas estereotipadas que mantienen y refuerzan la discriminación por género, puesto que se establecen los denominados roles de género y las pautas de comportamiento social en función del género. En adhesión, los estereotipos de género retroalimentan la existencia de ciertos mitos en torno a la Violencia de Género, donde se concibe a la mujer como una figura sumisa que debe obedecer ante las decisiones del hombre, y además, satisfacer a las necesidades ajenas, olvidándose de las necesidades personales. Por tanto, se puede observar cómo funcionan las relaciones de poder en función del género, estableciendo una jerarquía entre lo considerado como masculino yfemenino. Luego, los estereotipos de género constituyen la base de nuestra cultura patriarcal, que se aprende desde la infancia. De modo que, la interiorización de los mismos sucede desde edades tempranas. No obstante, tras la realización de este estudio, se ha observado que las personas que han sido encuestadas, mayoritariamente, toman conciencia acerca de la problemática social que constituye el machismo. Pues, cualquier tipo de actitud machista atenta contra la dignidad y libertad de las mujeres, lo que implica una desigualdad y discriminación por parte de los varones hacia las féminas. Sin embargo, aunque los porcentajes que manifiestan algún tipo de actitud discriminatoria hacia el colectivo femenino sean mínimos, no podemos dejarlos en el olvido. Pues se hace necesaria la incorporación del feminismo como asignatura pendiente en el currículo escolar. La escuela como institución no debe volver a reproducir los estereotipos de género, sino que debe ser una herramienta que facilite el cambio y el progreso, mediante la deconstrucción de las ideas preconcebidas que se poseen en el imaginario social. De este modo, el sistema educativo tiene un rol fundamental en torno a la socialización del estudiantado. Así, desde edades tempranas, se debería contemplar una educación basada en 36
los valores positivos, a fin de afianzar el respeto y la tolerancia como principios básicos. Además, se debería implementar una perspectiva de género en la enseñanza para poder ofrecer una educación en valores que incorpore el género de forma transversal; abordando así la cuestión coeducativa. Por ende, incorporar transversalmente un enfoque feminista en el currículo escolar es de vital importancia, de cara a la supresión de una socialización diferenciada entre ambos géneros. Pues, para conseguir derribar los estereotipos de género, que merman el comportamiento de hombres y mujeres, es indispensable que el sistema educativo se configure como un espacio libre de prejuicios y jerarquías de poder. La educación no debe ser construida bajo una percepción androcentrista, sino que debe aplicar un enfoque feminista e interseccional. Asimismo, se considera como imprescindible una reforma educativa en cuanto a los contenidos del propio currículo, a fin de realizar un uso correcto del lenguaje, incorporando el lenguaje inclusivo para que las niñas y jóvenes se sientan representadas. Así como, se deben reformular los textos académicos, donde las mujeres también tengan cabida. Pues, si se pretende una transformación socioeducativa, la cultura también debe ser enseñada e inculcada desde un enfoque de género, que no minimice ni menosprecie la actuación de las féminas a lo largo del transcurso histórico; es importante que las niñas crezcan con referentes en diversos campos de actuación y no se guíen por las pautas socioculturales que ya están impuestas. Por todo ello, desde la pedagogía se concibe que las campañas de sensibilización y concienciación en torno a la cuestión de género son un elemento fundamental en las escuelas. Pues, no sólo se atiende a la cuestión coeducativa, sino que también se intenta lograr una igualdad real y efectiva, a través de la incorporación del feminismo como materia transversal. De este modo, se hace imprescindible el desarrollo de talleres, tanto de prevención como de intervención, contra las diversas formas de manifestación de la violencia machista. Ello es una forma efectiva de corregir, desde edades tempranas, las actitudes machistas que se observen, intentando evitar la transmisión y reproducción de las desigualdades de género. En definitiva, observamos que dentro de la población joven encuestada los resultados son positivos, pues son conscientes de la necesidad del feminismo como movimiento social que propicia el cambio y progreso de la sociedad. No obstante, se debe prestar especial atención a quienes, en pleno siglo XXI, ya sean varones o féminas, siguen cayendo en los tópicos estereotipados. De ahí, la importancia del papel de la escuela como principal agente de socialización. Así pues, el sistema educativo debe configurarse como un espacio equitativo, que brinde una igualdad de oportunidades, donde no haya cabida para ningún tipo 37
de discriminación; introduciendo herramientas pedagógicas que se constituirán como un elemento clave para lograr la transformación social. Dicha transformación será posible gracias a la deconstrucción del imaginario social, derribando las ideas preconcebidas que se poseen acerca de lo que se considera como masculino yfemenino. De forma que, con el propósito de evitar la interiorización de los estereotipos de género, desde la infancia, se debería abogar por una educación pedagógica que incorpore la enseñanza de valores positivos desde una perspectiva de género. Así, se aborda la cuestión coeducativa, ofreciendo una enseñanza de calidad y no diferenciada tanto a niñas como a niños, donde ambos se sientan representados y no juzgados por las premisas sociales que establece el propio sistema cultural. Pues, la educación y la cultura deben ser cuestionadas y analizadas, para su posterior transformación. Pues una cultura que reproduce las desigualdades de género, no posibilita el cambio. 38