Romance en que se refiere muy por menor el dichoso fin que tuvieron las prodigiosas aventuras de los dos nobles Caballeros Don Enrique y Don Estefano : segunda Parte
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AA E A A (7 > ¡Y bb en A > o . VIGÍA ; <Z. Y HPTITAA 77 SY Y )) 0 Er A A , Y A > > As da - Y EN QUE SE REFIERE MUY POR MENOR EL DI- choso fin que tuvieron las prodigiosas aventuras de: los 1010 dos nobles Caballeros Don Enrique. y 1qe02 20 Don Estefano. SEGUNDA PARTE. E. claveles y rosas, “azuCenas y narcisos, de violetas y jazmines, arrayanes, verdes mirtos se escuchaban los fayores - de aquel Angel peregrino. Una noche una criada, - de quien se habia valido, -Ó carsada, 0 mal pagada, al Príncipe le dió aviso del error de la Princesa: partió al jardin de improviso, y entre unas yedras se oculta, y vió todo lo que quiso, En aquellos ocho días no se dió por entendido, y al fin de este tiempo busca un ordinario vestido: de pobre, de aquestos que hoy dan el nombre de mendigos. Salióse de la ciudad con gran cuidado y sigilo, cuando ya el dorado Febo se oculta hácia su retiro. Llegó al hospital y llama, salió á abrirle Don Francisco, diciendo; descanse hermano del cansancio del camino
E PA El Príncipe se acostó EE ericima del mármol frio de la boca de la minas. - con humildad y cariño. e E . 2 6 b y - €l hospitalero ruega, fingiéndose.compasivo, : que vaya á una blanda cama. Alo que el Príncipe ha dicho, - que hacia penitencia - de sus culpas y delitos, y que asi le perdonase, - que era preciso el cumplirlo. Focó el reloj á las doce, y vino despavorido, solícito y. cuidadoso, trayendo encendido un cirio, diciendo: levante, hermano, arrímese hacia un ladito, deje que baje, que importa, y aun al Príncipe le dijo, le ayude á quiter la losa; Obedecióle propicio, y Qijo: si gusta. usted, (aunque yo:me hallo indigno) de que vaya en su com paña, lo haré con cortés estilo; le gíce, tome esa hacha, y siga, siga el camino. Bajan por fin al jardin, donde la Princesa hizo acostumbradas finezas á su amante con cariños. - Maado al pobre se quedase — retirado, y sí ruido -oyese, le diese parte; para ocultar su delitos: > e . ? Me] “al hospital se remiten, > _ El Príncipe despedido, > 'CONÉUSO y tristé se parte: á su Palacio, y previno, ciego de cólera y rabia, el darle fuertes castigos, y para la egecucion los prenden en un castillo, y a su primo Don Enrique le contó lo sucedido, y entre los dos concertaron el que muriesen, que es digno, Hicieron tun cadahalso y: | «dentro del jardin florido, Considere aqui el lector los clamores, los Suspiros, los llantos, angustias, penas con que estaba Don Francisco, cargado de duros hierros, dentro en la prision metido. Divulgó por la ciudad Don Estefano el castigo, que egecutaba en su hija: ¿quién este suceso ha yisto? Llegó el dia señalado, los remiten al suplicio, muchos Príncipes se hallaban los mas parientes y amigos, Salieron los dos amantes; y Don Enrique que ha visto al Español, le tocó : en su corazon benigno Dios, y diciendo: deten gan, ho se egecute el castigo,
hasta saber de este hombre de su vida los principios, Decidme quien sois, decid, ¿en qué Patria habeis nacido? Dió un suspiro y pronunció aquel ya cárdeno lirio: Príncipe invicto, el querer mis sucesos referiros, se me anuda la garganta, y el corazon añijido quiere salir de su centro, temeroso del peligro, : Pero ya que la licencia, gran Señor, me has concedido, antes de morir pretendooigais fines y principios del término de mi vida, que os lo esplicaré sucinto. Nací en la noble Sevilla de linaje esclarecido: mi pádre no se quien fué, aunque dice el pecho mio, por el valor que en sí obstenta, por lo heróico, por lo'activo que debia de ser Rey, O Príncipe, aquesto es fijo. Fuime, gran Señor, criando con el cortesano estilo y doctrina que requiere sugeto tan bien nacido. Llegué á tener quince años, sin poder tener indicios E - Quien fuese mi padre ó madre, que el cuidado, y el cariño. de una hermana que tenia, siempre me ocultó lo dicho, En este tiempo, Señor, mi espíritu volativo- a ver el mundo me arrastra, y dueño de mi alvedrio, sin separar en los riegos en que me veo metido, determiné el ausentarme . de mi patria (¡gran delirio!) No bastaron de mi hermana las lágrimas, y suspiros á poderme persuadir, que dejase mi designio. Y viéndome ya resuelto, me dijo: hermano querido, ya que el mundo vas a ver, lo que te advierto y te digo, que en ltalia está tu padre, sea esta prenda testigo, > busca su dueño y verás tus deseos bien cumpiidos: diome este Toison, Señor, . €l que humilde te dedico, Esta, Señor en sumaria es de mi vida el principio. Don Enrique conoció era su Toiscn, y dijo en altas veces: ¡Ay Dios! - esté es mi querido bijo. Primo ¿no os acerdareis de los pasados cariños de las dos damas tapadas? ¡Valecme Cielos divinos! Ven, hijo del corazon, ven mi querido Francisco, Y,
¿contadme por vida vuestra, ¿qué es esto, que ha sucedido? Señor, ya que mi fortuna E tu vista me ha traido, Os digo, como salí de Sevilla, con designio é buscarte, y que los Cielos asi me lo han concedido. Si de la hermosa Priacesa LÁ _ favores he recibido, ha sido industria de amor, - que el amor todo es arbitrios, porque queriendo ampararme. su hermosura, ha permitido, bien pagada de mi amor, no de mi arte ni brio, mereciese ser su dueño, yo la culpa no he tenido. Y ahora, Padre y Señor, aqui tienes 4 tu hijo, dispon, manda, haz y ordena en lo que-fueres servido, Viendo ya Don Estefano que aquel era su sobrino, dispusieron transformar en las bodas. el castigo. Hubo torneos y cañas, - hubo festines distintos, “y con célebres aplausos se desposaron los primos. Y el auditorio perdone lo rústico del esiilo, > ELN, - Sevilla: Imprenta de la Viuda de Caro, calle de Génova MP