scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Ingenio, humor y risa como categorías serias de civilidad según Vico

Sevilla Fernández, José Manuel

Abstract

En este ensayo el autor pone en directa relación la Digresión acerca del ingenio humano, las agudezas y ocurrencias y la risa que con tal motivo se origina, incluida en las Vici Vindiciae de Vico, con las tesis de la Ciencia nueva acerca de la facultad “verdadera” del ingenio y del carácter exclusivo humano de la risa. Con ello, la risa –junto al ingenio–se nos presenta como un elemento clave en la cadena de con­quista de humanidad: el que representa el paso del 'hombre bestial' al ‘hombre humano’ (“uomo ridente”).

Full text

Ingenio, humor y risa como categorías serias de civilidad según Vico – Wit, humor and laughter as serious categories of civility according to Vico – L’ingegno, l’umorismo e il riso come categorie serie di civiltà secondo Vico – D.O.I. http://dx.doi.org/10.12795/Vico.2023.i37.11 © Cuadernos sobre Vico 37 (2023) [181] Sevilla (España, UE). ISSN 1130-7498 e-ISSN 2697-0732 © José Manuel Sevilla Fernández – D.O.I. http://dx.doi.org/10.12795/Vico.2023.i37.11 INGENIO, HUMOR Y RISA COMO CATEGORÍAS SERIAS DE CIVILIDAD SEGÚN VICO José M. Sevilla Fernández Universidad de Sevilla RESUMEN: En este ensayo el autor pone en directa relación la Digresión acerca del ingenio humano, las agudezas y ocurrencias y la risa que con tal motivo se origina, incluida en las Vici Vindiciae de Vico, con las tesis de la Ciencia nueva acerca de la facultad “verdadera” del ingenio y del carácter exclusivo humano de la risa. Con ello, la risa –junto al ingenio–se nos presenta como un elemento clave en la cadena de conquista de humanidad: el que representa el paso del ‘hombre bestial’ al ‘hombre humano’ (“uomo ridente”). PALABRAS CLAVE: Giambattista Vico, ingenio, risa, humor, civilidad, José M. Sevilla Fernández. ABSTRACT: In this essay, the author establishes a direct connection between A Factual Digression on Human Genius, Sharp, Witty Remarks, and Laughter, as presented in Vico’s Vici Vindiciae, and the theses of the New Science regarding the “true” faculty of wit and the exclusive human nature of laughter. Thus, laughter –along with wit– is presented as a key element in the chain of human development, that is, as representing the transition from to “bestial man” to the “human man” (“uomo ridente”). KEYWORDS: Giambattista Vico, ingenuity, laughter, humor, civility, José M. Sevilla Fernández. ––––––––––––––––––––– Recibido: 10/07/2023. Aceptado: 30/08/2023. José M. Sevilla 182 Cuadernos sobre Vico 37 (2023) or regla general, la filosofía, y más aún la sistemática y epocalmente dominante, suele considerar el papel de la risa negativamente, e incluso el de la ironía y el de lo cómico como acción falsaria y de consecuencias desestabilizadoras de la seria y rigurosa sabiduría humana. Vico no resulta una excepción. En la línea de Hobbes, vincula la risa al ridículo y la burla impropias de una naturaleza racional; sin embargo, distingue la risa como facultad propiamente humana negada al animal. Kant se despega de ese sentido estrictamente filosófico-moralista de la risa cuando habla de ella en su Crítica del Juicio. Pero solo Nietzsche representa en el pensamiento filosófico el paradigma de despegue de una consideración favorable acerca de la risa, e incluso de las bases de una filosofía risueña en el gay saber, de una filosofía capaz de reírse de la idea absoluta de una verdad inmutable y eterna. Luego, en el siglo XX, Bergson sumó en 1900 a su reconocimiento de filósofocientífico o de biólogo-filósofo un ensayo –en realidad tres en uno– sobre la risa y acerca de la significación de lo cómico, si bien excesivamente fisiologista; mientras que el dramaturgo filosofante Pirandello pensó en la diferencia entre lo humorístico y lo cómico o lo burlesco (1908); y el filósofo novelista –o a la inversa– Unamuno, maestro del existencialismo trágico, poematizó sobre «el sentimiento cómico de la vida» (1930) 1 . 1. VICO, ENTRE PIRANDELLO Y CROCE Dentro de esa sutil genealogía, la doctrina de Vico defendió el valor antropológico e histórico del ingenio, la ironía y lo cómico, aunque no así la risa; tema sobre el que en 1912 llamó la atención Benedetto Croce en un breve escrito de ocasión 2 . Esa teorización crociana representa para Sanja Roić «el punto en común» entre la sureñidad del napolitano Vico y la del agrigentino Pirandello 3 . Conviene advertir que dicha triangulación meridional no es real- –––––––––– 1 . Cfr. H. BERGSON, La risa. Ensayo sobre la significación de lo cómico, Alianza, Madrid, 2008. L. PIRANDELLO, El humorismo, Sequitur, Madrid, 2022. M. DE UNAMUNO, La novela de Don Sandalio, jugador de ajedrez / Un pobre hombre rico o el sentimiento cómico de la vida, Siruela, Madrid, 2005. 2 . B. CROCE, «La dottrina del riso e dell’ironia in Giambattista Vico», originalmente en Studi dedicati a Francesco Torraca nel XXXVI anniversario della sua laurea, Perrella, Nápoles, 1912, pp. 81- 87. Recogido en: Saggio sullo Hegel seguito da altri scritti di storia della filosofia, Laterza, Bari, 1967 (5ª ed.), pp. 274-280. Citamos por edición de 1912. 3 . S. ROIĆ, «Dal riso all’umorismo: parabola di un concetto», SRAZ, 35 (1990), pp. 67-73; p. 67. Cfr.: ID., «Un concetto in cerca di teorizzatore per una rilettura del saggio pirandelliano sull’umorismo», en Intermediale Pirandello: La pagina, la scena, lo schermo, B. De Marchi (ed.), Udine, 1988, pp. 74-84. Ingenio, humor y risa como categorías serias de civilidad según Vico Cuadernos sobre Vico 37 (2023) 183 mente como la imaginada, en concreto porque el ensayo pirandelliano presenta lo humorístico como mediación entre lo real y lo aparente, es decir, una cualidad expresiva situada entre la realidad tangible y la que aparece en el horizonte de la posibilidad; dialéctica tensional entre lo real y lo posible 4 . Por tanto, una concepción más ontológica que estética, en cuanto que el escritor siciliano afirma claramente al replicar a su crítico que: El humorismo no es “un género literario”, como poema, comedia, novela, cuento y así sucesivamente; tan cierto es esto que cada una de esas composiciones literarias puede ser o no humorística. El humorismo es cualidad de expresión, la que no puede ser negada por el mero hecho de que toda expresión es arte y como arte no puede ser distinguida del conjunto 5 . De acuerdo aquí con la razón narrativa de Pirandello más que con la especulativa de Croce, tampoco coincidimos con la tesis de la estudiosa agramita que halla en Croce una especie de bisagra metodológica entre los ingenios de los otros dos autores italianos. Cierto que Croce considera las tesis viquianas sobre la sapienza poetica como elementos fundamentales en la configuración de la Estética; pero no puede atribuirse por extensión esa tesis al asunto de ‘lo cómico’, que para Vico, salvo en el opúsculo de sus Vici Vindiciae de 1729, no fue un tema relevante sino, por el contrario, más bien escaso y solo encuadrable, a nuestro juicio, dentro de su doctrina antropo-histórica. Como veremos, la tesis de Vico sobre el humor aparece subsumida en su consideración acerca de la risa, de la que nos interesa destacar el aspecto filosófico-antropológico, pues nunca el tema del humor es para él estético. Dicho con el humanista François Rabelais, tesis posteriormente equiparable tanto a la viquiana como a la volteriana: Más vale escribir de la risa que de la lágrima / Pues la risa es propia del hombre. Afirmación al inicio de Gargantúa y Pantagruel (1534) en línea desde Aristóteles 6 hasta la tradición renacentista hispánica de Vives y de Huarte de San Juan, p.e.; y en especial del tardorrenacentista e incipiente moderno barroco Miguel de Cervantes, quien afirma en Persiles que la risa distingue al hombre de los otros animales –––––––––– 4 . Cfr. L. PIRANDELLO, cit., p. 47, en nota. Pirandello reafirma su concepción «del humorismo» replicando a la reseña crítica de Croce –en su Crítica (vol. VII)– de la primera edición de la obra, reprochándole afirmar que el humorismo es lo opuesto al arte, por cuanto éste descompone y aquél compone (cfr. ibid., p. 46 nota; y p. 47). 5 . L. PIRANDELLO, cit., p. 47, nota 26. 6 . Vid. ARISTÓTELES, Partes de los animales, III, 10, 673: «... el único de los animales que ríe» (Gredos, Madrid, 2000, p. 166). Cfr. A. CLOSE, Cervantes y la mentalidad cómica de su tiempo, Centro de Estudios Cervantinos, Alcalá de Henares, 2007, p. 101; y vid. Pirandello, cit., p. 56. José M. Sevilla 184 Cuadernos sobre Vico 37 (2023) al igual que el llanto 7 ; y muestra al final de Rinconete y Cortadillo cómo la risa implica una conciencia de intermundo entre realidad y ficción 8 . Como ejemplos: en el cap. VI los balseros narran cómo a «unos les sacaban las lágrimas, y otros las risas del pecho»; y en el cap. VIII Don Rutilio relata la visión con su maestro de «cosas dignas de admiración y espanto, y otras de risa y contento». La definición aristotélica del hombre como único animal ridente se transforma, ya como sentencia humanista, en un principio teorético-práxico: si reír es siempre lo más humano, entonces «vivid alegres» –dice Rabelais–; haz reír a quien te escuche, aconseja el alcalaíno universal. 2. «DIGRESIÓN ACERCA DEL INGENIO HUMANO, LAS AGUDEZAS Y OCURRENCIAS Y LA RISA QUE CON TAL MOTIVO SE ORIGINA» No deja de resultar curioso que, cuando Vico despliega su doctrina del humor y la risa vinculada a la defensa de la facultad del ingenio, sea en las condiciones anímicas de visceral alteración en que incluye su Digresión acerca del ingenio humano, las agudezas y ocurrencias y la risa que con tal motivo se origina como capítulo principal dentro de las Vici Vindiciae, impresas por Felice Mosca en 1729, que el autor subtitula «Anotaciones a las Actas de Leipzig de los Eruditos del mes de agosto del año 1727, donde, entre las novedades literarias, destaca una acerca de su libro intitulado Principios de una Ciencia nueva en torno a la naturaleza de las naciones» 9 . El opúsculo viquiano está compuesto en latín, como lengua franca cultural en la que responder a la revista alemana que dos años antes había publicado una anónima e ignorante recensión crítica de la Ciencia nueva de 1725, llena de falsedades e incluso, para el propio Vico, de difamación y ofensa por parte un anónimo –––––––––– 7 . Persiles, Libro II, cap. V. 8 . Rinconete y Cortadillo, fol. 86r. Cfr. A. CLOSE, cit., pp. 101-102. Este estudio de Anthony Close, traducido por L. Iglesias y C. Conde, sigue y aumenta el sentido de la crítica cervantina de Américo Castro y de E. C. Riley. 9 . J. Baptistae Vici Notae in «Acta Eruditorum Lipsiensia» mensis augusti anni MDCCXXVII ubi inter «Nova Literaria» unum extat de ejus libro cui titulus Princìpj d’una scienza nuova dintorno alla natura delle nazioni, 1729. Felix Mosca tip., Napoli. En VICO, La Scienza nuova prima, con la polemica contro gli «Atti degli Eruditi» di Lipsia, ed. de Fausto Nicolini, Gius. Laterza & Figli, Bari, 1931, pp. 291-319 (Digressio pp. 302-312); y en Opere Filosofiche de Vico, ed. bilingüe de Paolo Cristofolini, Sansoni, Florencia, 1971, pp. 339-375 (Digressio pp. 353-365). Trad. esp. del latín por Francisco Navarro Gómez: VICO, Obras. Reivindicaciones de Vico y otros escritos latinos, pres. de J.M. Sevilla, Anthropos, Barcelona, 2016 (“Digresión...” pp. 13-22). Ingenio, humor y risa como categorías serias de civilidad según Vico Cuadernos sobre Vico 37 (2023) 185 crítico «vagabundo» y sin «patria», una «persona obscura e innominada». Se trata, según el autor, de un «brevísimo opúsculo de defensa, no obstante, de un ingente libro», dirigido «contra cierto apátrida que se oculta en las Actas de Leipzig». Vico lo dedica al emperador Carlos de Austria, «rey de las Españas», en busca del más regio valedor para su causa. Las Reivindicaciones constituyen un importantísimo texto dentro del despliegue evolutivo de la Ciencia nueva, que extiende su germen desde el Diritto Universale (1721) a la primera versión de la Ciencia nueva (1725), se entronca con la elaboración de la segunda (1730) y la ya, definitiva, tercera (1744). Téngase en cuenta la calidad de este eslabón entre las ediciones de 1725 (comúnmente “primera” Ciencia nueva) y la de 1730 (“segunda”), y el significativo giro metodológico de una forma “negativa” a una “positiva” de su nueva ciencia, según justifica en su Autobiografía. Las Reivindicaciones representan un verdadero alegato biobibliográfico, clarísimo ejemplo de razón narrativa que Vico lleva a cabo con la misma necesidad biográfica con la que elabora por esos mismos años su Vita di G. Vico, consistente en la exposición –también novedosa– de la estructura hermenéutica evolutivo-dinámica de su propio pensamiento y del fruto en sus obras. En un Añadido de 1731 a esa misma Autobiografía, Vico relata cómo, tras haber conocido en el verano de 1729 esa ofensiva reseña, aun hallándose enfermo dio a la imprenta una indignada respuesta ante la «vil impostura» de quien se refiere al autor como «abad» –¡a él, padre de familia con prole!– y a su Ciencia nueva, sin dar ni el nombre del libro, como obra «más obsecuente con el ingenio que con la verdad»; escandalosa «opinión –que el ingenio pugna con la verdad– de lo más absurda» 10 . Las Reivindicaciones, incluso aunque resultasen «excéntricas» dentro de la producción viquiana –según Salvatore Cesaruolo– debido a una «inusitada violencia y escasa sistematicidad» 11 , nos parece que ofrecen importantes claves para una mayor y más completa comprensión de la novedad de esa ciencia que Vico venía gestando («nova scientia tentatur») desde el De Uno (1721), primer libro del Diritto Universale. Las Vindiciae reflejan una causa-razón más en el volcado, desde la “primera” Ciencia nueva, de manera ordenada, aunque no sistemática, de todos aquellos principios y elementos presentidos de manera –––––––––– 10 . Trad, de F.J. Navarro Gómez, cit., pp. 6 y 13. Cfr. p. 19. 11 . S. CESARUOLO, «Le fonti classiche della dottrina del riso e del comico nelle “Vici Vindiciae”», Bollettino del Centro di studi vichiani, 12-13 (1982-1983), pp. 319-332; cit. p. 319. José M. Sevilla 186 Cuadernos sobre Vico 37 (2023) poco clara e indistinta en anteriores obras 12 . De ahí que Vico, por dignidad intelectual, más que por «vanidad de erudito», se mostrase tan contrariado ante el furibundo ataque a ese momento evolutivo de su pensamiento y a la novedosa aportación de su obra. En la Adición de 1731 a su Autobiografía [«Vita»], relata la historia de la «vil impostura» resumiendo los argumentos de sus Vindiciae. Más allá de la enojada reacción personal de Vico –que incluso psicomatizó–, en su defensa late la preocupación de que su «ciencia» –que no sistema– no fuera comprendida en las academias europeas (a las que dedica la Ciencia nueva), y por ello insiste en que no propone otro sistema más de Derecho Natural, sino las bases de una desconocida ciencia sobre la naturaleza común de las naciones. Consciente de la “novedad”, Vico solicitaba leer la obra «al menos tres veces». Imaginemos, pues, la cólera del riguroso Profesor de Elocuencia cuando advierte que el «ignotus erro» (desconocido vagabundo) autor de la gratuita crítica no la ha leído ni una vez. ¡Y que ese «apátrida» le reproche deleitarse con el ingenio en vez de con la verdad! Por eso Vico carga su argumento en la reivindicación del ingenio y su vínculo con la verdad; tesis nuclear ya en su librito de 1711 De antiquissima Italorum sapientia. Así explica, en tercera persona, el motivo de la Digressio incluida: juzga [“el vagabundo desconocido”] que [Vico] complace más al ingenio que a la verdad (allí, Vico hace una digresión donde trata de los más profundos principios del ingenio, de la risa y de los dichos agudos y sutiles, que el ingenio siempre gira en torno a lo verdadero y es el padre de los dichos agudos, y que la fantasía débil es la madre de las argucias, y prueba que la naturaleza de los bromistas es, más que humana, de bestia) 13 . En su antescitado breve ensayo, Croce advierte de la primicia biobibliográfica y del carácter «casi del todo personal» de la respuesta viquiana. Sin embargo, hallamos en la «Disertación» de Vico la vindicación de su viva idea del ingenio como facultad matriz de las invenciones en todas las ciencias y artes; por lo que difícilmente podría hallarse en contraste con la verdad 14 . Y apreciamos un alegato, ahora con sentido práxico, que asume la doctrina teorética del De antiquissima de «la facultad propia del hombre», y también de la Ciencia nueva, en cuya hermenéutica histórica de los «tiempos bárbaros retornados» –––––––––– 12 . Ibidem. 13 . Autobiografía, cit., p. 177. Vid. pp. 176-181. 14 . Vid. trad. Navarro, cit., p. 13. Ingenio, humor y risa como categorías serias de civilidad según Vico Cuadernos sobre Vico 37 (2023) 187 establece la equivalencia de creación entre «hombre imaginativo» (“uomo fantastico”) y «hombre de ingenio» (“uomo d’ingegno”) 15 . Traducido el parágrafo 34 de la tercera Ciencia nueva, leemos: que los primeros pueblos de la gentilidad, por una demostrada necesidad de naturaleza, fueron poetas, los cuales hablaron mediante caracteres poéticos; [...] que habían sido ciertos géneros fantásticos (o sea, imágenes, la mayoría de sustancias animadas o de dioses o de héroes, formadas por su fantasía), a los que reducían todas las especies o todos los particulares pertenecientes a cada género. Justo como las fábulas de los tiempos humanos, como los de la comedia última, son los géneros inteligibles, o razonados de la filosofía moral, a partir de los cuales los poetas cómicos forman géneros fantásticos (que no son sino las ideas óptimas de los hombres en cada género), cuales resultan ser los personajes de las comedias 16 . Si los hombres primeramente conocieron mediante los sentidos («una gran verdad física»), avanzaron en el conocimiento gracias a la actividad reminiscente de la memoria, que permite tener presente en imagen la verdad del hecho físico (ausente objetualmente) debido a la fantasía cuyo «ojo» es el ingenio («que ciertamente no se ejercita si no halla o hace cosas nuevas») 17 . Está «probado para los filósofos que el ingenio es el divino padre de todas las invenciones» 18 . Así sucede en filosofía pero lo prueban «todo género de doctrinas» geométricas y experimentales; también las «ciencias de la naturaleza», como la física y su apéndice, la medicina; igualmente las humanísticas, como la filología y la retórica, donde «la agudeza del ingenio no puede mantenerse en pie sin la verdad» 19 . Al definir el «divino ingenio» como la «capacidad humana» que en torno a una verdad latente combina y aúna las cosas dispersas y diseminadas, evaluando su ligazón y «armónico nexo» en común, distingue Vico entre los dichos agudos (obra del ingenio, que al oírlos la mente humana «aprende en un breve instante muchas cosas elevadas» 20 ) y los dichos ocurrentes (concebidos por la fantasía que reúne la superficie de las cosas y así burla las expectativas de la –––––––––– 15 . SN44, § 819; cfr. § 1430. 16 . SN44, § 34 c.n. 17 . SN44, § 1303. 18 . Dissertatio..., ed. Cristofolini, cit., p. 353; trad. Navarro, cit., p. 13. 19 . Ed. Navarro, cit., p. 14. 20 . Ibidem. José M. Sevilla 188 Cuadernos sobre Vico 37 (2023) mente que espera «lo conveniente y apropiado» y, en cambio, se encuentra con algo «inesperado» que perturba toda la cadena nerviosa desde el cerebro 21 ). Así, pues, mientras que los «acuta dicta» proceden del ingenio riguroso y del deseo de verdad propio de la mente humana, los «arguta dicta» son producto de la fantasía y de un común –o al menos compartido entre los hombres– sentido de lo cómico; y mientras que los primeros están vinculados al ámbito severo de la verdad profunda, los segundos a la certeza flexible en la superficie de las cosas, vinculados a «la naturaleza de la risa». A propósito de esta esclarecedora diferenciación, Pio Colonnello observa con acierto 22 cómo al elucidar Vico tres conceptos fundamentales de la poética barroca (ingenio, agudeza, verdad), alineados por este en sus obras 23 , achaca a su “detractor” que desconozca u olvide la sutil diferencia entre agudeza y astucia o argucia. De acuerdo inicialmente con la posición de Croce, compartida por Colonnello, más que pretender una difícil explicación veraz o «construir una teoría rigurosa de la comedia y la risa» en Vico parangonable con otras históricamente formuladas 24 , nuestra tesis plantea que lo primordial es atender a la consecuencia raigalmente aneja a la definición del ingenio y de la risa que propone Vico; porque nos presenta un elemento clave en la cadena de conquista de humanidad: el del paso del hombre bestial al hombre humano. Tal eslabón lo representa, precisamente, el «uomo ridente». Croce se esmera en ubicar la de Vico entre las doctrinas sobre la risa de Hobbes y de Kant. Ciertamente, la causa psico-fisiológica de la risa radicaría en «una expectativa defraudada» liberadora de tensión 25 . Pero Vico se muestra mucho más expeditivo que su ilustre intérprete, cuando en su Digresión de 1729 escribe: Mientras espera lo conveniente y apropiado, [la mente] es burlada y frustrada en sus expectativas: de donde tenues fibras del cerebro, atentas a un objeto apropiado y conveniente y turbadas por otro inesperado, se alborotan y, al perturbarse así, propagan su trémulo movimiento a través de su propio tronco a todas las ramas nerviosas, movimiento éste que repercute en el cuerpo entero y abate al hombre de su recto estado 26 . –––––––––– 21 . Ibid., p. 15. 22 . P. COLONNELLO, «Croce y la teoría viquiana de la risa. Del “yo grave” al “yo melancólico”», Cuadernos sobre Vico, 30/31 (2016-2017), pp. 95-103. 23 . Antes, Baltasar Gracián. 24 . Cfr. B. CROCE, cit., p. 83. 25 . Ibid., p. 82. Cfr. COLONNELLO, cit., pp. 100-101. 26 . Ed. Navarro, cit., p. 15. Ingenio, humor y risa como categorías serias de civilidad según Vico Cuadernos sobre Vico 37 (2023) 189 Tal es la explicación física que Vico ofrece de la «naturaleza de la risa». La otra explicación, complementaria, es la filosófica-filológica (histórica) vinculada a los principios de la «Ciencia de la Humanidad» 27 . Ambas ligadas bajo un aspecto ontológico-comunicativo, pues esos temas instrumentalizados en su «Digresión» (ingenio, verdad, agudeza, argucia) son fundamentales «conceptos explícitamente ligados a la poética barroca o seicentesca»; que en las Vindiciae «vienen tratados en el ámbito de una poética no solo individual, sino entendida en sentido lato» 28 . 3. LA RISA COMO CATEGORÍA ANTROPOLÓGICO-HISTÓRICA EN LA TEORÍA VIQUIANA DE LA EVOLUCIÓN HUMANA Recapitulemos lo expuesto. 1) Vico contrapone la mente clara, rigurosa y severa –atribuible al hombre en «su recto estado»– a la mente «burlada y frustrada», turbada y desprevenida. Es decir, confronta las dos facultades desde un punto de vista reflexivo y ambas en el ámbito humano racional y más propio de la filosofía práxica o moral. Como hará Kant oponiendo la razón despierta y «diligente» frente a la «razón perezosa» (“ignava ratio”). Es decir, en la «época humana» el movimiento extremadamente corpóreo de la risa implica una «debilidad mental» toda opuesta a la constancia del sabio de rostro inmutable. Sin embargo, cuando esa debilidad de la mente constituye en la Ciencia nueva la naturaleza del hombre emergente en aquel entre de «estado de fieras» y «época divina», tal “debolezza” despliega entonces una «robustísima» y «dilatada» fantasía junto a un tosco pero fructífero ingenio que compensan la escasez de raciocinio en los orígenes del mundo histórico humano. De ahí que la sede de la risa –según dicta «con elegancia a la vez que verdad» Cicerón– sea «subturpe», es decir, «algo un tanto deforme», pero nunca «improbiter turpe», o sea: no «reprobablemente deforme». Por tanto: un poco innoble pero ni deshonroso ni gravemente ofensivo. Ni de ella resulta algo rotundamente falso como lo contrario a la verdad de alguna cosa: «agudamente se ha dicho de aquello que en apariencia parecía otra cosa, mas pronto se revela de hecho como la misma cosa, sin duda algo verdadero que se hallaba latente bajo la imagen de lo falso» 29 . Naturaleza, pues, «un poco vulgar» porque distrae a la mente, pero no por naturaleza falsa. –––––––––– 27 . Aspecto ajeno en las filosofías de la historia de otros genios como, p.e., Voltaire, Herder o Kant. 28 . ROIC, cit., pp. 69-70. Cfr. COLONNELLO, cit., p. 96. 29 . Ed. Navarro cit., pp. 16-17. José M. Sevilla 196 Cuadernos sobre Vico 37 (2023) danza. Vitalismo. Unido al universal fantástico que constituye la risa del sátiro queda ese oriundo sentido de actitud irreverente que puede –y quizás deba– portar siempre la comedia como su elemento “satírico”. Así parece que lo entendieron los padres fundacionales del teatro griego cuando tras una trilogía de tragedias representaban un drama satírico (con un coro de sátiros) para que el público se relajase, divirtiese y terapéuticamente se aliviase del dramatismo trágico, tendente a la muerte del héroe. La sátira cómica representa el profundo grado del “dicho agudo”: inteligente, mordaz y crítico acerca de alguna persona o situación (social, política, cultural, etc.) destinada a ser puesta en ridículo. Es decir: puesta en evidencia mediante la clave crítica humorística y la acción cómica destinadas a despertar una risa inteligente. 4. EL ARDID DEL INGENIO Y LA GRACIOSA ASTUCIA DE LA MENTE Esa transición de la fiera al hombre (o mejor dicho, del “hombre-bestial” al “hombre-humano”) nos parece la más interesante consideración y aportación de la teoría viquiana sobre la risa, de la que, como dijo Croce, resultaría sencillo el criticarla, como otras teorías similares sostenedoras de que la risa sea efecto de la debilidad mental y de la inferioridad espiritual. Mas el criterio de Vico no puede reducirse –como hace Croce– a las dimensiones psicologista y moralista, aunque sí resulte vinculable al propio humor melancólico del personaje “Giambattista Vico”. Escribe Croce, autocitando su notoria monografía sobre Vico: Este juicio cumple a la perfección con su fisonomía de hombre y de escritor: una figura melancólica y severa, un rostro que, como he dicho en otra parte, “nunca reía”; más severo incluso que el rostro de Dante. Y que al mismo tiempo nos recuerda los dolores de su vida, en esa indignación suya contra los fáciles “burladores”, que lo martirizaban a él y a su Ciencia nueva 46 . Por ello, aunque en su «Digresión» claramente resulta un recurso para desenmascarar la cobarde intención del «ignoto apátrida» 47 , burlador anónimo y mentiroso, la doctrina sobre la risa tiene en el contexto general de la fantasía y del ingenio en la Ciencia nueva el valor de principio de potencia y agudeza poéticas de que nunca es más ingeniosa la risa que cuando “imita” a la severa verdad. Principio tan aplicable a la comedia filosófica de los tiempos reflexivos, –––––––––– 46 . B. CROCE, cit., p. 85; cfr. ID., La filosofía di G.B. Vico, cit., p. 265. 47 . Ed. Navarro, cit., pp. 8, 9, 11, 18, 23, etc. Ingenio, humor y risa como categorías serias de civilidad según Vico Cuadernos sobre Vico 37 (2023) 197 como a la fábula poética de los tiempos primigenios, pues en ambos casos –en el primero intencionadamente, en el segundo espontáneamente– «la risa viene del engaño urdido al ingenio humano, ávido de la verdad», afirma Vico; pero ¿significa esto que oponga risa a ingenio al decantar este por la verdad? No lo creemos. Más bien al contrario: la risa solo es posible gracias al ingenio, que Vico define en el De antiquissima como «la verdadera naturaleza del hombre». Solo así entenderemos en toda su extensión y completud la segunda parte de la proposición viquiana en la que afirma que esa risa «resulta más desbordante allí donde mayor es la simulación de la verdad» 48 . El ingenio capacita la mente para el arte de la simulación, y por tanto para la risa imitadora de la verdad en los tiempos épicos y para la sátira e ironía en los tiempos filosóficos. No puede negarse que la risa provenga producto de un engaño tendido al ingenio, ¡pero por astucia del ingenio mismo! Ni los sentidos –no sabrían– ni la razón reflexiva y crítica –no podría–, solo el ingenio vivaz, agudo e imaginativo, fantaseador y astuto sería la única modificación de la mente humana capaz de tejer ese ardid de la fantasía y esa astucia del ingenio; más aún en una época primigenia en la que «la misma naturaleza de la barbarie» es «que por defecto de reflexión no sabe mentir» 49 . No se refiere Vico a la filosofía moral, sino a la poesía originaria que fue por naturaleza narración verdadera e histórica; los mitos y las fábulas, historias verdaderas; la poesía y el drama, vera narratio. De hecho, las fábulas que ya a Homero llegaron «equivocadas y torcidas», habían nacido en los primeros tiempos de los poetas heroicos «directas y convenientes», para más tarde corromperse. Pero no eran falsas, sino todo lo contrario: la infancia del mundo humano fue un tiempo en que se «tomó tales fábulas en uso como verdaderas narraciones, según la originaria y propia significación de la voz μύθος, que los griegos definen como “narración verdadera”» 50 . Así, Vico considera que la «comedia antigua» estaba directamente ligada a la tragedia y se refería siempre a personas y a hechos reales; mientras que la «comedia nueva», al estar coexistiendo con la filosofía moral, «propone retratos de nuestras costumbres humanas presentes» y puede «fingir» los «modelos luminosos de hombres ideales, a la luz y al resplandor de los cuales se pudiera despertar al vulgo» (como el poeta griego Menandro, y luego el poeta latino Terencio); caracteres más creíbles –––––––––– 48 . Ed. Navarro, cit., p. 16; cfr. ed. Cristofolini, cit., p. 357. 49 . SN44, § 817. 50 . SN44, § 808. José M. Sevilla 198 Cuadernos sobre Vico 37 (2023) cuanto más verosímiles 51 . Caracteres poéticos o modelos «fingidos con decoro», o sea, con veracidad; retratos de seria comicidad, como con Terencio, que no vayan dirigidos a producir la risa desenfrenada sino a procurar en el espectador un grado de sabiduría cómica –o “saber alegre”– sobre las cosas humanas a la par que un criterio apropiado a las mismas. Por ello considera el napolitano que el corazón de la “comedia nueva” está en el criterio de lo verosímil 52 , la verdad humana por excelencia. Vico considera la fantasía facultad determinante de la mente en aquellos «primeros tiempos del género humano» en que todos los pueblos –y no solo los individuos particulares– «eran todo cuerpo y casi nada reflexión»; y por «necesidad humana» poseyeron un «vívido sentido», una «fuerte fantasía», un «agudo ingenio» y una «robusta memoria», todas facultades de la mente «pero tienen sus raíces en el cuerpo» y «se nutren» de él 53 . Para Vico estas «modificaciones de la mente» constituyen una misma facultad, aunque con tres diferencias técnicamente funcionales: «que es memoria cuando recuerda las cosas; fantasía, cuando las altera y transforma; e ingenio cuando les da forma y las ordena» 54 . No extraña, pues, cómo en su Dissertatio vuelca todos los anteriores postulados sobre el ingenio desplegados sin variación en De nostri temporis studiorum rationis (1708), en De antiquissima (1710), en De Constantia (1721) y en la Ciencia nueva: la perspicacia sensitiva del ingenio, como su cánido olfato, así como la fantasía cual polifémico ojo 55 , desencadenan todo el proceso de actividad metafórica necesaria para relacionar y ordenar las cosas que se nos presentan «separadas y esparcidas», y vincularlas mediante una verdad imperceptible de inmediato, que en la tópica se desvela «elegante ligamen» 56 . No hay oposición entre ingenio y verdad, sino al con- –––––––––– 51 . Ibidem (c.n.). Véase § 817. 52 . Cfr. CESARUOLO, cit., p. 329. 53 . SN44, § 819; cfr. § 699. 54 . Ibidem. 55 . Ya había sentenciado Vico en el De antiquissima (cap. VII, v) acerca de la «fantasía que es el ojo del ingenio», no la visión ni la mirada. Cfr. la trad. de F.J. Navarro Gómez en G. VICO, Obras. Oraciones Inaugurales & La antiquisima sabiduría de los italianos, Anthropos, Barcelona, 2002, pp. 181 y 186-187. Podemos afirmar, pues, que la fantasía es el órgano y función del ingenio, entraña de la vida humana. Vid. de M. SANNA, La «fantasia, che è l’occhio dell’ingegno», Guida, Nápoles, 2001. Cfr. A: BATTISTINI, La sapienza retorica di Giambattista Vico, Guerini, Milán, 1995, entre otras obras del autor; y R. RUGGIERO, «Le “ragioni favoleggiate da fantasia”. Note sulla fantasia creativa nella Scienza nuova», Italies, 24 (2020), pp. 77-90. 56 . Cfr. Dissertatio..., ed. Cristofolini, cit., p. 355. Vid. trad. Navarro, cit., p. 14. Cfr. CESARUOLO, Ingenio, humor y risa como categorías serias de civilidad según Vico Cuadernos sobre Vico 37 (2023) 199 trario, insiste el replicante Vico: existe entre ellos un vínculo de naturaleza indeleble, «pues nada persigue la verdad con más afán que el ingenio» y «la agudeza del ingenio no puede mantenerse en pie sin la verdad» 57 . Resume bien Giuseppe Cacciatore este ámbito hermenéutico-crítico cuando escribe que se ha consolidado cada vez más una clave de lectura según la cual ingenio y fantasía constituyen no solamente momentos específicos y fases determinantes de la vida humana, sino que representan los actos fundadores mismos del mundo histórico del hombre. Y expresa a continuación el gran conocedor e intérprete de Vico, recientemente fallecido: De hecho, “es propio del ingenio ver las proporciones de las cosas, qué es apto, qué conveniente, hermoso y feo, lo que les ha sido negado a los brutos”. Puede comprenderse, entonces, la función, extensiva de la facultad ingeniosa, desde el momento en que eesta no activa sólamente esa extraordinaria capacidad (que pertenece exclusivamente al hombre) de pensar y organizar artificialmente el mundo de las cosas, mas forma el necesario presupuesto de la fantasía, es decir del procedimiento activo y creativo de la mente que consiste en la capacidad de producir imágenes –“el ingenio ha sido dado al hombre para saber o hacer”– de usar metáforas, de utilizar una facultad de transferir significados poético-simbólicos al mundo sensible-real 58 . Ahora bien, y repitamos de nuevo: «Phantasia ingenii oculus, ut judicium est oculus intellectus» 59 . Los sobrios, ingeniosos y elegantes «dichos agudos» (“detti arguti”) cumplen la función de un severo concepto, en ausencia de este, con la ventaja de que el primero condensa muchas cosas «en un brevísimo momento de tiempo», transmitiendo más rápidamente el resultado que cualquier largo y escalado demostrativo razonamiento. Cuando diecinueve años antes de la Dissertatio Vico define el ingenio en su De antiquissima, expresa –––––––––– cit., p. 321. 57 . ID., p. 359; Vid. trad. Navarro, cit., p. 18. 58 . G. CACCIATORE, «La ingeniosa ratio de Vico entre sabiduría y prudencia», Cuadernos sobre Vico, 17-18 (2003-2004), pp. 37-45; p. 37. 59 . De antiquissima, cap. VII, v (cfr. 1); ed. Cristofolini, cit., p. 125. Cfr. trad. Navarro, Oraciones Inaugurales..., cit., pp. 186-187. José M. Sevilla 200 Cuadernos sobre Vico 37 (2023) que «es la facultad de unir en una sola cosas dispersas y diversas» 60 . Actividad que los latinos definieron mediante los términos geométricos “acutum” y “obtusum”; siendo el primero, el del ingenio agudo, aquel que «penetra con mayor rapidez y une de forma más cercana cosas diversas»; y el segundo, el ingenio obtuso, aquel que «entra en las cosas más lentamente, y deja las cosas diversas, [...], situadas en lugares muy alejados de la base». Definido por estas dos características: «ingenio obtuso es el que une cosas diversas más tarde, y agudo el que lo hace con mayor prontitud». A diferencia del hombre, los brutos, al igual que están privados de la risa, también lo están del ingenio, que «es la naturaleza propia del hombre», puesto que propio del ingenio es «ver las proporciones de las cosas, qué es apto, qué conveniente, hermoso y feo»; y del mismo modo que «la naturaleza engendra los objetos físicos, así el ingenio humano alumbra los mecánicos, de modo que Dios es el artífice de la naturaleza y el hombre es el dios de lo artificial» 61 . Cuando en De antiquissima Vico sigue y desvela el vestigio del razonamiento de los antiguos italianos (el argumen o argumentum), considera el mismo origen etimológico para argumen o «argumento» que para argutum o «aguzado». Con ello reconoce equivalencia de ingeniosidad y actividad metafórica entre acutum y argutum, es decir, entre ingenio agudo y aguzado: sutilidad, perspicacia y penetración (dice constantemente Vico: «entra» en las cosas, «penetra» en ellas), mas también intensidad, viveza y gracia. Argumen tiene el mismo origen etimológico que argutum o “aguzado”. Arguti [“agudos”] son quienes advierten en cosas muy dispersas y diversas alguna relación de semejanza, y saltan sobre lo que tienen a sus pies y buscan relaciones útiles a las cosas de que tratan en remotos lugares; es ésta una prueba de ingenio, y se llama “agudeza”. De donde resulta que se necesita el ingenio para descubrir; ya que, en general, el descubrir cosas nuevas es la actividad y la obra del solo ingenio 62 . En cambio, y como hemos visto, queriendo azuzar el ingenio frente al ignominioso recensor, Vico distingue dos niveles de productividad de la agudeza de ingenio: el ciceroniano “subturpe”, consonante con la verdad ordinaria del vulgo que es experto en simular y disimular; y el grado excelso –––––––––– 60 . De antiquissima, cap. VII, IV «De ingenio», en ed. Cristofolini, p. 117 (citamos traducción de Navarro, cit., p. 180). 61 . Ibidem. 62 . De antiquissima, cap. VII, v (ed. Cristofolini, cit., p. 123; trad. Navarro, cit., 185). Ingenio, humor y risa como categorías serias de civilidad según Vico Cuadernos sobre Vico 37 (2023) 201 de “acutezza” con que la mente racional desplegada penetra en las cosas y profundiza en la verdad de lo real. Por ello, incluso en un caso tan pasional y afectivo como este de la Digresión contenida en las desbocadas Reivindicaciones de Vico, el dolido filósofo de carne y hueso también distingue para relacionar, no para separar. Es así que establece en la dimensión práxica de los “dichos” una relación de analogía entre el dicho acuto y el arguto sin salir del eje del ingenium: y el argumento que sin resultar plenamente verdadero es presentado con agudeza, sutilidad y simulación, es decir el “argutum”, aparece al nivel argumentativo del tropo de la ironía. Útiles y necesarios para la vida humana cotidiana, civil y política, retórica e histórica; no imponiéndose en ella por distorsionadora la verdad del método geométrico. El producto “agudo” del ingenio es algo cuyo aspecto parece de otra cosa pero al final descubre la verdad de sí mismo oculta bajo el velo disimulador de una imagen. Mientras que la producción “astuta” del ingenio es algo que pareciendo lo mismo luego se convierte en otra realidad. La astucia o argucia del ingenio viene a simular la verdad mediante elementos inciertos, pero con la seguridad de aferrarse a un aspecto de la verdad 63 . Resulta imposible para Vico llegar a pensar que la agudeza de ingenio pudiera concebirse existiendo al margen de la verdad. Ya se encarga la filología, en el amplio sentido viquiano, de demostrarlo. El producto de la astucia del ingenio también se vuelca en la argucia de los dichos, y no extraña la similitud y sinonimia que en lenguas latinas adquieren los términos “ingenio”, “agudeza” y “argucia” y “ocurrencia”. Y para bien de la filosofía, la hegeliana «astucia de la razón» se compensa con el viquiano ardid del ingenio. Para Vico, no se olvide, el criterio no radica en descubrir la verdad, sino hacerla; crearla es el único y verdadero sentido de desvelamiento. Así ha navegado su epistemología historicista y humanista desde el principio del verum-factum revelado en el De antiquissima hasta el principio del fare-conoscere sobre el que se erige la arquitectura de las tres Ciencias nuevas. Y al igual que entre el ser y la apariencia hay un medium, también entre el vero y el fatto se postula el medium del verisimile (que es el tipo de verdad a medias entre los tipos puros ontológicos de lo verdadero y lo falso), con lo cual Vico ofrece –como dice Fabrizio Lomonaco recondando la interpretación de Maurizio Torrini– «la posibilidad de concretar la universalidad –––––––––– 63 . Cfr. P. BADILLO; J.M. SEVILLA; J. VILLALOBOS (Editores), Simulación y Disimulación. Aspectos constitutivos del pensamiento europeo, Kronos, Sevilla, 2003. José M. Sevilla 202 Cuadernos sobre Vico 37 (2023) de la verdad y, al mismo tiempo, de abrir la concreción del hecho a lo universal en sus primeras formas no reflexivas, pero perceptivas y tópicas, inventivas y fantásticas» 64 . El humor risueño, el saber cómico están indeleblemente ligados a la facultad del ingenio; y es la risa la expresión corpórea, propia del humor de la mente ingeniosa, que media entre lo verdadero y lo falso. CONCLUSIÓN Para concluir, volvamos a replantear la afirmación viquiana interpretando que la risa nace de una simulación de la verdad que la fantasía transformadora presenta al ingenio ordenador, de modo que cuanto más se advierte la simulación de la verdad, mayor es la facultad de reír. A partir de la doctrina viquiana se hace de la risa un serio principio de humanidad. Así también la etimología –en el sentido orteguiano de “uso”– de la risa se significa en la serie procesual de vida de la humanidad que va desde los tiempos bárbaros en las selvas salvajes (risa más vinculada al cuerpo), a los tiempos humanos de las academias (más vinculada al ingenio profundo). En ambos casos, uno inconscientemente y el otro consciente, el humor cómico y la risa devienen un sentido que ocultando descubre humanidad, que cubriendo desvela una paradójica verdad. Por ello, al igual que la metáfora, la ironía establece o descubre enlaces semánticos entre cosas no advertidos en las palabras y creídos aparentemente contradictorios en las ideas. Y si es verdad que Vico concibe la «argutezza» (e incluso la ironía) como un instrumento fácil para el engaño, no hay que entender esta postura solo en sentido negativo como la propia de una “mente malvada” que solo trata de confundir y mentir; sino, también, en un sentido positivo de motor por el que, mediante la simulación y disimulación, de manera ingeniosa puede hacerse creíble una verdad a través de su más fácil asumible contrario, tal como por necesidad de naturaleza la primitiva «debilidad de la mente humana», aunque nula de raciocinio, sí se dejaba llevar por una natural «tendencia a la verdad». Como todo lo humano, el humor y la risa de por sí no son ni buenos ni malos, sino instrumentos de una buena o mala condición e igualmente intención, tendencia a la verdad. –––––––––– 64 . F. LOMONACO, «In ricordo di Maurizio Torrini», Bollettino del Centro di Studi Vichiani, 52 (2022), pp. 19-34; p. 25.