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Iuizios sin passion, sobre la controuersia epidemica, que contra la crisis de el Doct. D. Saluador Leonardo de Flores dio a luz el Doct. D. Rodrigo Parrilla y Villalon ...

Enríquez, Luis

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!% 1 % á JX& JBB jm SJBLM. JK 81 Ú JVIZÍOS^ 1 SIN PASSION. I SOBRE LA i 5 ’*' {^CONTROVERSIA EPIDEMICA, ¡y Q. V E p CONTRA LA CRISIS i|T4 DOCT. D s'aLVADOkI LEONARDO DE FLORES, Dio A LVZ B ÚEL DOCT. D. RODRIGO h ^ PARRILLA Y VILLALON, f§ p «j Medico de Antequera. p üi ESCRIVELOS ^ l \ D . LVIS HENRIQVEZ ,B Medico de la Villa de Cazalla de la Sierra, Socio: fe,? QVIEN LOS DEDICA \M m j A LOS DOCTISSIMOS i iMEDICOS, Y FILOSOFOS,^ ” QVE COMPONEN LA H GRECIA SOCIEDAD^ HISPALENSE. ti lÉCon licencia: £* Sevilla , por JVAN DE LA PVERTA, en las Siete Rebuelus Añode S 7 1 3 . •gsruST B A LOS DOCTISSIMOS MEDICOS ^ Y FILOSOFOS, QVE COMPONEN LÁ RECIA SOCIEDAD HISPALENSE, r Y Señores miosí No cftoy bien con la coftumbre de los fíglos * que dedi¬ có los defvelos literarios á los Princi¬ pes , y Poderofos; Ninguna prerro¬ gativa humana püede imponer íílencio a vna lengua enemiga, ó impedir los buclos f" z * i vna pluma, contraria, íiho la Sciencía: Luego efte patrocinio no le toca al Poder > lino a las Le¬ tras, Peto aun tengo mas eficazes motivos para cíla Dedicatori. Defde que tuve la fortuna de afsiítir a, algunos Congreflos en la Regia Sociedad Hifpalenie, quandoreccbi el nombre de Socio, de que fe honran tantos hombres grandes enÉfpaña, íe en¬ cendieron en mi no sé que generólos cípiritus, que me llenan el animo del deíco de hallar, y defender la verdad i efeíto de aquel ardor es el empeño deftc papel: razón es, pues, que buelva [aerificado a aquellas aras, de que con tan feliz origen fe coniieíla nacido. Y no importa, que ó la calamidad de los tiem¬ pos, ó alguna divifion en los ánimos, aya impedi¬ do aquellos progreffos, que aguardo el Orbe eru¬ dito de Vi>a Academia , que en lus principios emu¬ lo glorioíamente a quantas con eírudiofo afm honran la Europa *, porque aun quando faltaron los Congrcííbs en Sevilla , vivió firme la Sociedad en tantos Duelos , como no folo en la Cor¬ te >finó en las mas nobles Ciudades, y Villas del Reyno han moftrado al Mundo que aun mas; que los dividen las Regiones, que habitan , los vnc el amor del cíludio en el común nombre de Socios. . Pero aun fe efpera mas aora, quando á los benignif- nigniftimos •influios x\tl . grande parradnió de n^íbo Amanciísimo: Monarca , el íeñor FELIPE QVINTG: { que Dios guarde , y proípere) renace la Sociedad felize, nombrado nuevo Préfident?, A P do digno de tan gran Mufeo , el Do&or Don Miguel Ximenez Meleroy primer Confiliario riueltro amicifsimo Doctor Don Salvador Leonar ¬ do de Flores, á cuyo zeio deberán nueftras Provin ¬ cias la gloria de aver provocado á las tareas del me¬ jor eftudio Ips mejores ingenios. Conozca , pues, la emulación,y experimente* que vive la Sociedad, y que no fe permite, que iclztyrize.n libremente los eferiptos de vn Socio, a quién debió fu erección los fundamentos. Lite fue el mayor motivo defta obrilla , á que no nie¬ go concurrió también la deuda* de la fina amiftád, que deíde nueftros primeros comunes cita¬ dlos me vnió al Autor de la Criíis, cuyo inge¬ nio , y erudición notoria á todos , deíempeña¬ rá, mas bien el aífumpto , íi tal vez no convi¬ niera moftrar al Mundo, que no el amor de las proprias opiniones, ni ía paision , que podian aver ocaííonado los no pequeños motivos, que dio la Controverfia, íino fo!o el eftudio de la verdad ie ha hecho eferibir. Y con todo , las defconíiancas de mi infuficiencia huyieran detenido mi pluma , fi el volar al pa¬ trocinio de Y.mds, no le inípiiára animo; y quando aya aya logradó fu aprobación i fcguridad. Dios nue£ troSeñor guarde á v ¿ m ds.nuichos,y felizci años>qiic defeó. De mi Eftiidió y Cazalla de la Sierra zo. de Enero de 1713; años. Muy Señores mios¿ B. L- M. de v.mds, fufervidor, y Confocío Don Luis Henriquezj. UCENCIA DE LA REGIA SOC1E - dad Medica Hifpalenfe , para la imprefsion de <vn Er atado Medicó. Vieridofc vifto por la Sociedad vn Tra-» -x. tadd Medico , intitulado: Juicios Jin pafsjóHi éferitó por Don Luis Henriquez, So¬ cio dé éllá; y reconociendo eftar muy erudi¬ to, y modefto, ademas de fer hiuy vtil, pare¬ ció íe le debía , fegun las ordenabas de dicha Sociedad, dar licencia para que Iodieífeala Mampá ; y para ello lo firmó el Prefidente dé fellái eb 2 ¿ dé Febrero de 1713; Don Miguel Melero , bcti ]i>frf>h Batdcrfdfya, Trefidente. StintarÚ. '¿fáJtpSJCION pEL'K^T.Pr. BJltTOLOm Vejarano , Colegial Mayor de San Pedro , y San Pablo y VniVerjidad de Alcalá de Henares , Lector jubilado, Calificador del Santo Oficio déla lríc¡uificion y y Examinador Synodal del Jrcobífpado de Sevilla ; dos ye^es Guardian en el Convento, de San Antonio de Padua de dicha Ciudad y y fgundaVe^ Vifinidor y y Padre de la Santa Provincia de los Angeles , de la Pgguiar , y (Reformada ObferVancia del Orden de 2V. S. P, S, Erancifco t P O rcomifsion del feñor Doftor Donjuán de Monroy , Canónigo de la Santa Igleíia Metropolitana de Sevilla, Provifor, y Vicario General en ella, y fu Arcobifpado, Se c. He vifto cite tratado, cuyo titu¬ lo es: ]ui'zjosfmpafsiorn compucílo por el Do&or DonLuisEnriquez. Medico en la Villa de Cazalla de la Sier¬ ra: y aviendole leído con atención guftofa , porque he defeado conocerá fu Autor, de quien tanto publica la fama 5; me motivad fdeluego fu leyenda ádár gradas áDios nueftro Señor, que contales prendas de viveza, fabiduria, erudición, «inteligencia fe ha férvido de enriquecerle, y adornarle, Eíloexecutó la Reyna Sabá luego que vio lo acertado de los juizios de Salomón, á quien folo conocía por las noti¬ cias , que vniverfal mente eíhvan divulgadas de fu fabiduria; ($.Reg. cap. 10.) sit (dixo) Dominas Deas tuus benediÜus , caí complacuifti, & poffuit te» Los Setenta leen: »Ad faciendum ludicium , in IuJiitia, & in ludicijs. Ni omito al verlo acertado de cftos Juizios, lo que dixo la Reyna Saba al ver lo diferetifsimo de los del Sapientísimo Salomón: Maior tji fapientia taa, quam rumor y quem audivi. Mi gran Padre Nicolao deLyra,rcfuclve, que conoció la Reyna Sabá el lleno de la fabiduria de Salomón , en las foluciones claras, y profundas, con que en fus Juizios refol via, i 9 iS dificultades; fidew íUttem Regina Sabá omnem fa - fientiam. j pkñtum Sá'úm'ónh,exfioluthnibm dtihiórum . (Níccl* de Lyr.'híc’v} Y fon tan fubtilcs, y acíequadas las foluciones, que dáefte* A mor en fus Juizios á las dudas de la Controvertía (áun ade¬ la ntando antes fus dificultades) que en ellas fe hazc demónftiación, no folo del lleno de fu fabiduria en la facultad Medí-* ca,y de la mucha compreheníion, c inteligencia de losPaJ dresdela Medicina , lino también de la Vniverfal erudición en todas buenas letras. Llama ]uhfiosfin pafision a cíla obra, y me parece ájuftadifsirnbcl tirulo: porque tiendo > como lo es, vn tratado Apologético, no 1c arralara para formar fu Juizió la fuetea dé la amiftad, que confícíla tener al Autor de" la Crifis Epidé¬ mica, que patrocina, linó la verdad , que de fe ubre c-n los fun¬ damentos, v razones, ya fea en la Crifis, ya en la Controver¬ tía Epidémica , haziendo jufticia a vno , y otro Autor en fus Juizios, y haziendo proprio el dicho del Filofofo , quando no halló fundamento folido en el eferito de fu amigo: cus Tlatoyfed tnagis amica ver i tas. En elle prudente modo de juzgar, fe ve, que tenia el Au¬ tor delante de los ojos, loque dixoSan Águítín, eferibiendo á Marcelino: Que aunque fe ame mucho á el amigo, no por ferio, fe ha de querer defender de tal fuerte, que fe afirme, no a ver yerro alguno en fuseferitos* Doy las palabras d el Santo, porq ninguno fe conturbe, quando le arguyen cíe algún yer¬ ro en fus obras, quando vn San Aguftin dize lo íiguiente, ha¬ blando de las fuya$,y de si proprio : ( S. Aguft. Epiíl. 7. ad Marc. ) Vos antem t qui me multum diíigitis , fit tfiltm meaffehis cdverfius eos , quorum malitia , vd impericia, vil intilligmtia reprebtndor 3 v t me mfiqnamficriptorum meorum errajfié dicatis ,fruflra la¬ bor at i s noti bonam caufiimfiifi:epijiis } fiadle in u , me ipfio ludid fiuper ¿mitin Son también etíos Juicios tan fubtiles ,que fiendolo coa admiración los de las dos lineas anteriores, fobre que eferibe, que fon la Crifis > y Controvertía Epidémica 5 fe entra por medio dividiendo aquellas fubtilezas, qual la tercera linea de Apeles dividió con añombro las dos primeras, que eran admi¬ ración de quantos las avian regiítrado. Bien puedo apropriat aquí lo que de Apeles dixo Piinio : Tertio colore lineas fiecuity nuilm reliquias amplius fubtilitati locum. (Pün, iib. 35.) No por e fio es mi animo dezir ; que no fe pueden impug¬ nar nareftos Julziosí porqué además de lo qué dexo dicho de San Auguftin: fe (eníeñandome Clemente Romano) que no ay difcitrfo , que no fe pueda contradecir , ni argumentación , que no fe pueda redargüir con tro argumento > lo que ü quiero dezir es, que fon tan fabriles elfos juizios, que como con vn tercero cch lor, fe entran por medio de las dos primeras lineas, dividién¬ dolas con gran prudencia, y difcrecion: para que acabada la Cor.troy'eríia de Difterias, fe bufquen, como Protogenes buf¬ eo á Apeles, horrandofe, y Tacando vnidos fus obras al publi¬ co, que ferán, como fueron aquellas, vna admiración á todos, y vn milagro entre los de la facultad Medica: vUcuitfie una tabulam pojjcris tardil Qrnnmn qnid?m 3 f ed ^írtificum precipuo miraculo. (Plin.ibidem.) No ignora Medico alguno, que la buena dffciplina def Medico, que incluye en si ias buenas palabras, y razones cortefanas, es quien le enfalca, y levanta: (Ecclíiaft. cap. j 8.) Difcipliu Medid exaltabit caput iUius) y leyó el Siriaco: oh indiciara fiurni txalt abitar Medicas. Y digo , que ningún Medico ignora cfra fentencia del Efpiritu Santo, porque eíla eferita mimediatamente al texto tan íabido, y celebrado de todos los de la facultad (aun de los que folo han Taludado los vmbrales de la Medicina) que dizc: Honora Médicum. Que juzgo ( y juzgo bien en.eíle cafo) que elle Honor a Medican® , es tanibicm impe¬ rativo para les Médicos ad invicem. A todos los veneroj y ce* lebro mucho fus eftudios, y Juizios Médicos: en los presen¬ tes, que tengo ccmifsion de regiftrar, no hallo cofa alguna digna de cenfara Thcologica; porque no contienen cofa, que le oponga á nucílra Santa Fe Católica, ó buenas coftumbres> y juzgo ferán vtiles, y provcchofos para los cífudiofos en la Medicina; por lo qual fe puede dar la licencia,quefe pide para imprimirlos. Afsi lofíenro(faivofempre meliori iudicio) en elle Convento de San Antonio dePadua de la Ciudad de Sevilla, en¿¿, de Dizismbre de 1712. .. Fr. fiartoíme fójmm. ulcndo fíempre toda vana complacencia, íeleagtadecido, oti denandolo todo á fu férvido, pues todo es fuyo. Quid haba, quod non accept/fi^ fed fe acctfeifei» De quogloriaris, quafi non acceperis ? B. L. M, de v.md* fu mas afe&o fexvidoc. X)on Lorenzo Miguel Melero ELOGIO , QVE HAZE EL DOCTOR Don Andrés Mafrucio , Cathcdratico que fue de Metodoy de Prima, en la celebre Vniverfdad Je Sevilla: a el Doctor Don Luis HenriqueZoij fu erudita obra. v 6Í < : I . I n explicable es el gozo * que adquiere aqtiel que ha hallado algun tefovq; y aun por eflo., á eíte fe afsimila el Reyno de los Cielos» y no á qualquiera , fino al defeubierto cnclcampo:.-(Matth. capí, i *j) Thefawbabfcmditp in agro , tal es el que nos ha comunicado el Authorde cita obra ; pues defde lo retirado de fu habitador^ nos ha franqueado grandes riquezas en eíte predofo Tratado, en que fe hallan tres cítimables prendas , que fon claridad , ver¬ dad, y modeftia. Bien dixe era teforo. pues no 1c ay mayor, .quciá fabidutiai por cílb dezia Vcrino: 5 f apiens, Cr.&fe:fup¿ravzris. amm, La primera joya dcefteteford jya'p&Hda'S / c^ft’^^propala las cTo¿trínas , pues íon a todos perceptibles: yo nunca he afíentido á los que exageran la fabiduria de aIguno,exprefiando es vn pozo de ciencia, pues fe poflee aceita dé mucho trabajo; eftoy mejor con la ciencia comparada ,a la fuente, que un tanto afan es para todos: afsl la deíte Tratado , que no faltándole lo profundo en fus fentencias , tiétiC 16 claro, é inteligible parp todos lps que Je leyeren. Contiene también verdad, pues eíía, la fortalece con in¬ genio fas autoridades de los Principes de la Medicina , y co¬ pia de Autores claíicos, antiguos, y modernos , para efíencia r lizar la Pefte, curación, y cautelas con que fe deb¡e tratar. . Se adorna* vltimamente eác i^eniofo Trát^dó con la modeítia, tan popo viada en dios tiempos , en que fe ha di¬ vorciado de ella la ciencia. &0 eftá ei eferibir bien en efetíbir,íinoen que cito fea coneítiló cómo el denueftro Au¬ tor; y atentó á efto ,íc debe feguirla fenteneia de San ArnbroíiQ, libro pruno officiqrum , cq que áf$i ejeára: Strpimts prbftramiis Libra, iújlitia examinatos, vt [it gravitas infznfu,in ferr mone pondas, atqut in verbis modas. Por defedo de elle eftitó> ha¬ llo yo verdadera Peíte en muchos eferitos j v por el de cita obra, vna Hercúlea Clava, con q defiende la Epidémica Crifis de los Pigmeos argumentos, qué contra ella aflaltan,para que vencidos ellos campee mas la verdad de fus atierros. CeíTo ya, porque cpmo deziapv.idio. .i "Non tamln ideirco compleBercr omnia "perbis, t Materia yjres tfuperante meas. De mi Eftudio,v Sevilla i. de Febrero de 1713. . Docí.Don Andrés Mafiruclo- 2 , MA- E^JTJ SIC COLIGES. Pag. 2. linea 5?. nmcjuxm dererminati, lege: tmtjam determinad, Pag.7. lin.26. en fu réfolucion , lege: en fu relación* Pag. 17.lili. 3 3. fe halla, dele Pag. i5>. lili. 5. de Torres, lege: de Torso, Ibideni, lin. 2 6. no es la, lege: no afsi la. Ibidem, Iin.27. no deba, lege: no debo. Pag. z 1. lin. 31, cofifia, fuplc es. Pag. 27. lin. 25. por cierto , lege: por cierta. Pag. 28. lin. 5. ázbimde rebaxarfe,Xz&z: rebaxarfe* Pag.2 9 . lin. 18. cwftenidoy lege: convencido. Pag. 30. lin. 21. mgúr í aféntencia, lege: Pag. 5 2 * li n - 2 5 ?. ocafion apoplética, hgpaccsfion+ Pag. 41. lin. 5. Salamandra, lege: Salamadre, Pag.42. íin.<?. qurtant, lege: tjHczat. Pag. 43. lin. 23. que percibe, lege: que rec/fe Pag. 47. lin 2. alsidelas fnb ten amas-, lege: fu jira terraneas. Pag. 53. lin. 21. tártaro emeritico, l e ge: emético . Reliqua tu ipft fact'le enicqdabis. AL QVE LEYERE- 10 sy motivos para |penfar,quek Contro¬ vertía Epidémica , que aoradefpues de tan¬ to tiempo nos ha dado á luz el Dodor Don Rodrigo Parrilla Vi Halón, Medico de Ante* quera, contra la Oiíis del Dodor Don Sal¬ vador Leonardo de Flores, pueda aver (ido agradable á ios hombresd: juizio; porque es vn eícrito, en que los Ímpetus de la ira, no enfrenada de alguna prudente moderación, rompen fre quemes en ludibrios, y diferios contra vn hombre, que contíeíía, notoriamente do&o. Allí elefpiritu fobre manera contencioío bulle en ios ardores de la contradicion, menos vrbano , que debiera, contra vn ami¬ go, que pedia ingenuamente los reparos, y los argumentos, o para recehir el avifo , ó para fatisfazer con la refpueíla. Yo no se, ni pretendo averiguar aora, la raíz, que tenga la defgracia de la Medicina, cuyas cotifertaciones pudieran fer muy, vtiíes, tíel eíliio dematía Jámente acre, mordaz, e injurio lo, no provocara frequentcmente á algunos la rifa; y á los ajuciadosel enfado , y la colera. Digno empeño del aventajado talento del Doétor Uillalon, y de los otros Dundísimos Va¬ rones , que (citando alo que nos avifala Controvprfia) con¬ currieron á la perfección de la obra, hirviera íido aver en¬ mendado aqueíte abufo, dcfpues, principalmente, que vno, y otro Bachiller en eíle aííumpto, porque no fe ítijétaren á citas leyes, deíagradaron tanto ; pero , en fin, no dio lugar la .pafsion á cite reparo, y fe dexó conocer en las ardientes cen¬ tellas, que brotó el enojo, tanto rn^s ícníibles¿ quantofueron 4 ? mejores j[qüz|p 5 f u|mina 1 d ^4 Quizá me podía ferefte motivo bailante para dexar la pluma, que me ha puedo-en la mano el zelodela verdad, im¬ paciente 3 a l ver ajadas las _dodrinas de vn hombre 3 á quien debo antigua amiftad ; y no debo negar la merecida venera¬ ción , porque litigar con los ingenios, eíTo es proprio de las diíputas, que ion batallas de los entendimientos; pero lidiar con las pafsienes; es certamen arrieígado para la prudencia propriay ya de la edad, y de las canas. Con todo, intentaré moftrarenefta obrilla, que podré defender al Autor de la Crifis 3 íin mas ofe oía de fus Confertan tes , que la que quizá pueda refultarles de la menor probabilidad de fus affertos, imponiendo tanta moderación á mi pluma, que fe conozca bien, que cílos juizios los ha di&ado ei eftudio ílnpaísion alguna. Debo defembarazarme también en efte Prologo deí mayor efeolio, en que pudo tropezar la Controvertía. Todo el Mundo fabe , que avifado el fupremo Confejo de Caftilla del jumo del Clauftro de Granada, hizo entrar en la duda al Real Protomedicato, el qual dcípues de la averiguación, que el cafo requería , decidió abiertamente, que la Epidemia do Sevilla, no tuvo las calidades de Peñe, como confta.del Auto, que áia letra pufo laCrifís ; y con todo, el ingcnio.de la Con¬ trovertía quiere hallar foludon aqueftenudo ; y dize lo pri¬ mero , que etíe era también motivo para que callaíTe.el Au-t tor d e l a C ritís. Confíeífo llanamente, que fe probó, fuperr fíuamente, que la Epidemia deSevilla no fue Pefte, defpues que tan reípedofo Tribunal lo.avia decidido afsi; pero infe¬ riré fácilmente , que lomifmo es,dar por fuperflua aquella prueba , que dar por faifa la pretcntíon de la Controvertía. Dize lo fegundo, que ningunofe opone al decreto del 2 \e alPactóme diento ; y dexando otros reparos , propondré aqui mis dudas. Ninguno fe opone ai decreto del Real Proíomcdicato ? Luego aviend o efte decidido, que la Epidemia de Sevilla no tuvo l^s calidades de Pefte, ningunq dize^que J* Epidemia de Sevilla lo fue. Mucho importara * que'fuer* cierta aqu efta confequencia; pero ccnfta, que tres do&ifsimos Varones, que concurrieron á la do&a maquina de la Gontroverfia, dizen en ella lo contrarío. Qué hemos, pues, de de-. zk ? Digo, que no lo entiendo. Dize lo tercero , queelTribnnal Medico folo fella en 1 o natural, ficndo temeridad el oponerfe á fu decifsion re&ifsima; pero que, finalmente, ni fe debe cerrar el labio, ni cauti¬ var el entendimiento á lo q no esdecifsion Canónica. Nunca dretenderán los qu e defiendan la Crifis, que el a ver impugna¬ do la decifsion del. Protomedicato, aya fido vn error contrafidem , quedarán muy contentos con lo que fe confiefTa aquí, que fue temeridad en ló natural, y añade alguna eftrañeza el que lo confíeííen afsi los miímos, que.lo executan, Dize lo quarto, que fi al Real Protomedicato fe huvieffe copiado en tiempo la relación de la Epidemia de Sevilla, como fe ve en. la Crifis , fehaze duriísimo de creer, que no huvkffe efte Tribunal informado muy de otra manera díu* premo Confejo. Defta con ge tura fe debe dar traslado á ios feñorts Proto médicos, porque no es verolimil, que quieran conceder, que caerían ai vn yerro, en que por fin no caye¬ ron, y no puede dudarfe , que huvierajido yerro el tener á la Epidemia de Sevilla por Pefte,en la opinión,por lo menos,de aquellos, que manifieftamente tienen declarado, que la Epi¬ demia de Sevilla no tuvo las calidades de Pefte. Dize lo quinto, porvltimo refugio, que losintereífcs,, los favores, y empeños impidieron el entredicho á Sevilla. Efte penfamiento haze el tiro muy alto. La prudencia, recti¬ tud, y legalidad de losMiniftros políticos, y de tan alta esfe¬ ra noshaiá fiempre penfar, que en materia tan grave , como alguna vez pondera la Controveríia, antepondría el bien pu¬ blico á todos los intereífes , y empeños , quando principal¬ mente confta, que procedió íegun derecho, confutando, y creyendo á los peritos en fu Arte; y cft.ps.no,, precipitando el decidieron tan.abiertameute- Y-P Yo á viña de qué todo cfío no éi otra cofa, qué bufcar ülgun modo decente de oponerfe aquella decifsion, que fue clariísima , huviera de buena gana omitido todas eftas refle¬ xiones, que por símefmas eftán dando en ios ojos, fino im¬ portara mucho preocupar aquí los ánimos de los Lectores, ton vn argumento tan pónderofo a favor de la Criíis, como que fu principal afierro eílé definido poj: vn Tribunal, cuyo juizio fedebe tener porfupremoennueftropleyto. Pertenece también á cite Prologo otro reparo, en que quizá convendrá, que digamos algo. Viofeha muchos dias a qui el papel mannferiptó , que remido elDodorVillalon á Sevilla, y fe ve aora impreífo , que en Granada recibió per¬ fección , y augmento por dos Dodifsimos Médicos, fegun confleffa la Controverfla, que por efto fe teme de vejámenes, y fatyrasj pero yo por lo que á mi toca, le facaré defte cuydado. Mi intento es folámente oponerme á las ¿odrinas, que en el impreíío juzgo faifas; y fea vno, ó muchos fus Autores, con la reverencia debida á fus perfonas, impugnar quanto me dide el ingenio, fus didamenes, dexando al cuydado del D odor Villalon, averiguar, fi le eftá bien baxar á la paleftra tan acompañado, quando por stfolo le juzgamos todos digno» aun de mayor empeño. V*U X '“SSSf* LCT ■ ®* a*> a*®* JVIZIO PRIMERO.' SÍX DISCVRSO THTS1CO MEDICO de la Contro r oerfia,fobre U ejfencia ,y difini-. don de. la Pejle. I intento no es aquí recoger punto pot punto las contenciones de la Contro¬ vertía , ni atender á los frequentes dicte¬ rios, que en ella fe efparcen. Mi genio, ageno totalmente de alteraciones vanas, me llama á las dificultades principales de de la difputa; y la mifma Controvertía nos advierte, que las chuflas (por vfar aquí de fu termino) pierden inútilmente el tiempo. Todo elle difeurfo pretende , que fea indefinible la Peftey ponderando losmotivos,porque fe debe juzgar afsi: y vereis,feñores, que no aviendo aqui hombres demaíiadamcnte amarte¬ lados de Galeno, juzgan , que en folas dos palabras venció cite Autor toda la dificultad, que fe pondera tanto , quando al i. de Vid. ration. in acutis text. 9. dixo: Efl Epidemia perniciosa. Lugar, con que confonan otros muchos, y en efpecial el text.zo-del 5* *n 5, Epidemias y para que no fe tenga miedo de ayer propuef-’ * r - jrizios árgima paradoxa , bailará fuponer lo que no fe puede dudara y es, que fon á millares los hombres grandes, que admitieron, explicaron, y defendieron ella mifma definición , por los quales tcftifica Mercado ai f0L4.de fu tratado de Pefte afsi: La defi¬ niciones Te fie , conflitulia por los mas graves tutores , es fer enferme¬ dad popular , y pérniciofa. Y para que de lamente de Galeno no pueda aver duda, dize Maífarias, al lib. 1. de Pefte .afsi: itaavádem vt Calen us nufejuam, & nmquam aliam nohis pcftilenti# formara tradiderit, nifiquam buiufmodi hini termini numqnam determinati can - cellicircnnfcriberl , & concluiere videntur. Y no folo los mas doctos Sequazes de Galeno , en el pa f íado figlo, fino los Modernos todos, hablando en el fencidoabfftracto, y metaphyíico, en que proceden IaCrifis . y la Controverfia, la admiten fin repugnancia alguna; porque fi bufean otras, con que explicarfe, es, porque no contentos /como los Peripatéticos con vn concepto abftra£to , y metaphyíico , in¬ quieren (y es lo que importa fiemprc ) el fer phyfico del veneno peftilente. Es efte vn punto, que merece detener algún tanto la aten¬ ción juiciofa; porque cierto es, que los Galemftas, á quienes en eftoüguio planamente IaCrifis, finniguna repugnancia de la Controvcrfia como todos embutidos en la doclfina, y modo Peripatético, fe contentaron con bufcarle á la Pefte vnconcepto abftrato, y metaphvfico, que le conviniera: Omni, Jo/i <¿r femper, y defte formaron fu difmicion, aunque dcfpucs aUnquinr fu entidad phyfica fe dividieron en las dos communifsimas opiniones, de lasquales, vna introduzia la qualidad oculta v otra la excelentilsima ,óexcefsiva putrefacción; prr o i n , JJ dernos, que confideraron, que aquella nocion abftrach er¡ nauy poco oportuna para la inteligencia, y curación , que bu? caban, fe dieron a inquirir la entidad phyfica de la Pefte fin cuydarde aquel concepto metaphyfJ: £ enconr ando en eUo fumma dificultad Sydenham, la pondera como aenrriA i, r “ íis; y elinfigne Pra&ieo Barbere! Ua ™ j la Pefte Mo bo ln': compreheníible; porque no llegaron al claro conodmicntodel veneno peftilente: y afsi fe ve , que vnos recurren a la putre¬ facción animada, que armado del microfcopio inrmduxo el Ruto. Padre Kirchcrio; otros a, fal Uxivtal l af azido accrn^ volátil otros; y os mas ingenuos, aun confieffan, que les es ignota ¡a cfpcaal índole del veneno jpeftifao; de modo, que quai- SIN PJSSIQN. 5 qualquier Ledor, baftantemente informado deftas cofas, no podrá tener duda , en que los Modernos no hallan la dificultad en la invención de vn concepto abftrado, que le convenga á todas las pcítes, fino en la de la cfpeciai, y phyfica naturaleza del veneno peítilente 5 y por tanto ninguno dellos favorece el penfamiento de la Controveríia , que no puede pretender avee hablado en efte fentido. Eftá aqui ya faltando á los ojos vn repar^, oue es necefiario dexar vencido, porque ni la definición, que hemos propuef-! to de Galeno, es la de la Crifis, que dixo fer la Pefte vna enfer¬ medad popular .y per niciofifsima, q mata aceleradamente es negable* que el Autor delta fe moftró poco fatisfecho de la de Galeno, Tengo ácita objeción, que reponer dos cofas, que atentas vna, y otra fatisfarán plenamente al juizio mas efcrupulofo. La pri¬ mera es, q la difinicion de la Crifis folo difiere de la de Galeno, en dar explicito, y claro, lo que en la de Galeno cita implícito, y obfeuro en el emphafis'de la palabra perniciofa No escita vna folucion phantafeada aora con el defeo de defender la Criíis, es vna verdad patente á todos los que huvieren leído los Autores,que admitieron , y explicaron la difinicion de Galeno; y para no canfa rme en compulfar vno, y otro , folo citaré aquí vno, que teítifica por todos, y no debe fer defagradable, ni á la Crifis,ni á laControvcríia, que le mencionan con veneraciomy aplaufo;y es el Dad. Acofta,Oraculo realmente de fu tiempo, q á la pag.^.defu invediva,dizeafsi. Y el perniciofa (que esla diferen¬ cia confiitutiva ) fignifica ll tener accidentes mortíferos 3 y matar breve, mente la mayor parte , 6 por lo menos, a muchos de los que aprehende. Efta dodrina califica con eíta fentencia. Efta es la effencia de u Tefe, en la opinión común de los pintores j y ninguno , que fea Medico , lo podra negar. Recia, y demasiadamente exprefsiva es la elaufula > pero no fe pudo adivinar entonces, que lo avian de dudar los hom¬ bres grandes, que dieron al Mundo la Controveríia: loque yo sé es , que la explicación , que dio á la palabra perniciofa , no es voluntaria, es juítifsima , porque pcrnicioja nace de pernicie, y eíta de pernee o J que fignifica matar, y no como quiera, fino con total ruina , y cítrago, como compueíto de la raíz nex , que es muerte. Lofcgundo, que tengo, para que fe obfer ve á favor de la Crifis, es, que no fin motivo fu Autor intentó poner explícito el fentido de aquella voz perniciofa, á vifta de que ya el vfo la recibe en íignificion tan lata, que la aplica aun á las tercianas, a ^ que io j míos Dos cofas fon manifieftas en la dodrina deftos textos; la vna, que ay fiebre peftiiente , íin que aya Pefte ; la otra, que afsi lo han fentido los mas dedos Médicos: lo qual viíto, defeo faber, qué le falta á eftos morbos, que á boca llena fe llaman peftilentes, para fer Pefte ? Quizá diera efto algo que difeurrir, fi el mifmo texto con la voz p ñvatim , no huvieííe iníinuado larefpuefta, que con ella esclarifsima. No fon, pues, Pefte aquellas fiebres , no porque no fon mortales , no porque no fon venenofas, no porque no fon malignas, no por¬ que no fon contagiofas, pues todo efto pueden fer , no fon Pefte folo, porque no fon epidémicas, comunes,ó populares, folo porque fon privadas, y en tanto que lo fon , no pueden merecer el nombre de Pefte. Ni fe debe oponer a qui, que efta difti ncion fue voluntaria en los Autores, que la enfeñan, porque cierto es, q convino,q difiricfsé en losnóbres los males, q difiere en caufas,y en efedos, y por eflb ponen en diftintos cuydados, v rezelos al Me¬ dico, y á la República, porque la Pefte tiene íiempre por caufa ia que pueda fer común á muchos, la peftiiente privada el aparato pravo folamente proprio del que enferma. La Pefte tiene mas fácil el contagio, porque prefupone los cuerpos al¬ tera ios del mifmo ayre, y por elfo mas fácil á recebir la imprefsion de los efluvios, allí por lo menos donde reyna la pra¬ va conftelacion , y donde no , íiempre fe ha conocido mas violenta, y eficaz fu adividad.como nacida de principios mu¬ cho mas eftraños á nueftros cuerpos; de donde nace ,que lue¬ go luego pidan el entredicho , y fumino reparo, el qual nun¬ ca piden los males privados por mas venenofos, y mortales, que quieran pintarfe.. No pienfo que avia Medico tan feliz en fu pradica, que no aya vilto, y quizá muchas vezes exaltarfe en algún íugeto de tal manera los fales eftraños, ó convinarfe en fyflema tan venenofo, que al primero, ó fegundo día aya perecido, y que de aquí aya refuitado,que pegándoleá vno, óáotrode la fa¬ milia, ayan también acabado con gravifsimosfymptcmas, tremores, delirios, vomites, parótidas, maculas, y gi angre^ n as,&c. Supongamosaora que efte cafo fucedaenAntequera; y yo pregunto: querrá luego luego el Dod.Viilalon,publicar Pefte ? Querrá que á fu Ciudad fe le ponga entredicho ? Yo no ídudo^que no ; porque quaudo lo hizitüe fe verá .muchas ye- StN VJSSION. it trezcs obligado á declarar Pefte, y pocos ferán los pueblos que no teman poreftas leyes fer condenados á frequentcs en¬ tredichos, y menos que pocos ferán los Médicos, que quie¬ ran convenir en que vn tabardillo encerrado en las paredes de vna cafa, porque mató á dos , 6 á tres , aya de fer tenido por Pefte contra toda la obfervacion de los ligios, y coftu mbre de las Repúblicas del Orbe político, que privarán del agua, y el fuego, ciertamente al Medico, que fuelle tan fácil en declarar contra la publica falud. No ay, pues, duda , en que el vniforme confentimientode Médicos, Magiftrados,y Pueblos, eficazmente perfuade , que nunca fe ha tenido, ni fe tendrá por Pefte la enfermedad privada , por mas que í e defvele el defeo en pintarla maligna, venenofa, y mortal> y con ello queda refpondido al cafo, que propone la Controvertía* que aquel viviente tendría vna enfermedad peraguda , mor¬ tal, venenofa, y pegajofa* y tí fe quiere peftiiente privada , pe¬ ro no tendría Pefte} yála ponderación de Euftachio, que aunqueen aquel detíerto avria la caufa de la Pefte , noavria el efe&o, porque no avia la multitud, en que la fuerza a&iva del veneno pudiera hazer enfermedad epidémica. Llegamos á la tercera,y mas difícil propuefta delaC on* trovertía contra la difinicion de la Crifis$ y es, que las Epide¬ mias pcftilentes en fus principios, y declinaciones yá tienen la verdadera,^ efíencial razón de Peftes; y con todo, en aque¬ llos tiempos fanan los mas de los que enferman: Luego no le compete á toda Pefte la razón de perniciofa , ó mortal. La prueba defte afíumpto la halló la Controvertía evidentifsima en Valles, al i.epidemiar.com.3. text.28. donde dize: momni conftitutiom in fuíubri Uíi máxime folent evadere, qui primi , cum non dum caufa invaluit , corripiuntur , aut qui vltinii cum iam largmfcit. Pareció elle argumnnto tan demonftrativo á la Controvertía, que no juzgo conveniente detenerfe en otras pruebas ; pero porque perfuaden mas vivamente los exemplos, le arrimare¬ mos vno, que es muy de nueftro cafo. Corrían (dize el Hifpalenfe Caldera) malas vozes de los males del Puerto de Santa María, el año de 1648. quandopor orden del Supremo Confejo de Caftilia, pallaron de Sevilla dos Doctores al examen de fu gravedad 5 y eftos dixeron, que folo avian hallado vnas fiebres de tan benigna naturaleza, que quaíi todos efeapaban: Vt omnee pene ex hoc morbo cyadtrCn Jd n xi jrtztos quin vntts , aut atUr deffictret. Efta fue la relación ; pero oygafe! aora el juizio del prudente Caldera: Vera. Mi dixere , fed caufa peni tus ignoratafülam nempétfre Tejhm incipitntlm, cum circaprin - ripia, & fines omniafint ímberiUiora , vt Ilippocrates ait. Es, pues* cofa fin la menor duda , que quando apenas fe moría alguno, ya avia Pefte en el Puerto i y por coníigniente, que para que fe verifique la razón de Pefte no es precifo, que aya lo perniciofaj y que el que aya las muertes á carretadas ( frafe es de la Controvertía) es folo propnedad de la Pefte hecha, y dere¬ cha. Efte argumento, que fe pondera en la Controvertía , col irto el fortifsimo Aquiles de la guerra, que fe le haze á la CrH fis, tiene fácil la folucion luego que con algún cuydado fe atienda á la lección de ios Autores, que han eferito de Pefte; de los quales vnos han dicho , que aunque las Epidemias pef-, tilentes empiezan débiles, y no fatales, pues efeapan muchos; comoaífegura el texto de Valles, y la experiencia de Calderas fe ha de entender , que en tanto, que la caufa no llega á tener fu fatal fuerza, no llega á fer la conftitucion verdadera Pefte, íino folo amenaza > y afsi aquellos principios no fon Pefte, fino, quando mucho, indicios ciertos de la Pefte , queavrá quando tome toda fu fuerza la conftitucion, é invalefea fu, cauta. Buelvo á citar aqui vn gran teftigo para la Contro¬ vertía , pues ella mifma lo propone como grande el Dodor Acofta,queála pagina 8. de fu inve diva , al numero aili 18- dizc afsi.’ Obra, pues , la influencia fobre los lugares, ó regiones , en tienen dominio ¿os T/anctas dichos,6 por si,ó por el Signo en q fe hallan ; las quales es ordinario nj)padecer luego pcfiilencia , porque la confíelas fion en el principio no tiene toda la fuerf a , que para engendrarla fe re* quiere-, y fegun Hipócrates, circa principia , & fines, <& c. Leaíe to¬ no el numero, que no dexa lugar á tergiverfacion alguna, y tengo por certifsimo, que el Acofta recibió efta doctrina del Sapientifsimo Ambroíío Niiñez , y la tuvo por tan fin duda que concluye el parágrafo afsi: Todo efio es doctrina afrentada en¬ tre Filo fofos, y Jtfiralogos. De forma , que efta dodrina confieffa lo mifmo, que la autoridad de Valles afirma s y es, que las epidemias, aun peftilegges, fuel-en empezar débiles , pu o nie¬ ga, que en todq el tiempo, que fon débiles, deban fer tenidas, ó llamadas Pefie , en cuyo temido podían recebir las citadas palabras de Mercurial; ¿r&tjyrtafre miña quadam Tejfijs , fid non ftat Tejfai Otros sin vjssion. u Otros Autores no hanrehufado llamar Pe&e a! princi¬ pio de la Epidemia, y conftitucion peftilente , como es claro en las palabras compulíadas ya de Caldera, ibi: Mam nmpt tjfe Tefiem incipientem; pero con todo es mny de notar, que ñola llaman Tolo Pefte íino Pefte incipiente; cuydado, que nos haze reparar en lo q debemos entender. En la Pefte incipiente, dizen, no ha tomadoel veneno peftiferó fu intencioné q eíTo es non dum caufa invaluirJLmgo laPefrc no ha tomado fu fer in¬ tegro, y perft £to; porque elle depende de la fumma pernicie del veneno ( dize Caldera ) Quiavmnipcmicies , qua piares apta tft interficere illam in víram Tefiis ratiomm conflituit. Luego la Peftc incipiente, en que la pernicie del veneno , non dum invaluin y por tanto no es apta para matar á muchos: no es Pefte en fu fer integro, y perfe&o, íino fo!o en indicio, y amenaza. Véfc de aqui claramente, que aunque parezca , que los Auto¬ res tienen aquí alguna diferencia , no queriendo vnos llamar Pefte á la conftitucion en fu principio , y llamándola otros Pefte incipiente, no difeordan in re, porque vnos, y otros nie¬ gan, que aquellos principios tengan el fer integro, pérfeéfo, y formal de la Pefte. Poco fuera aver empeñado en cfte penfamiento la Au-' toridad de muchos hombres grandes, íino tuviéramos aquí a fu favor la de los mifmos Autores de la Controvcríia , que plena, y planamente convienen en él, para cuya prueba, de¬ xa hdo otros lugares, de que pudiera valerme , ccmpüiío la pagina 41. en que fe dize , que aunque la Epidemia de Sevilla fue Epidinua pcfli/encial , no fe llamo formalifsima peftii, ncia. En citas palabras ay dos proporciones, que vna , y otra debe coníiclerarfe. La primera es, que la Epidemia de Sevilla fue peftilenciah La fegunda , que la Epidemia de Sevilla no fue formalifsima Tefe. Aora yo: Luego vofotros, feñores, diítinguis la verda¬ dera^ formalifsima Pefte de la Pefte incipiente , ó de aque¬ llos principios en que es mitc la Epidemia : Luego confeííais , que en tanto que la Epidemia es mire no tiene el fer integro , pcrfeéto , y formal de Pefte: Luego lo primero debeis confefíár , que cfte vueítro argumento cita defvanceido: Luego debeis confi flar lo fegundo /que la difínicion de Ja Peftel, que debe mirar fulo al integro, peí fe ¿to , y formal fer de la Pefte , ha de explicar aquelia lethaüdad, ó por repe¬ tir aquí vueftras vozes, aquellas muarés á carretadas, que conf- i 4 jrtzios conftítuyen a la Peftc hecha, y derecha Poca Lógica es menefter para percebir, que fe infieren bien todas citas confequencias de aquella propoíicion de la Controveríia. Hemos concluido con las tres primeras propueftas de la Controveríia , y refta aora ir difeurriendo por los otros mo¬ tivos con que halla indifinible , ó mal difinída de la Crifis a la Peftc; y lo primero, la divifion que hazede la Pefte, le obliga á dificultar, porque efte nombre Pefte es equivoco , pues con¬ viene á diferentifsimos géneros, como fe ve en el Ttftis R e ipublicA de Cicerón por Canfina; en Teftis iuventutis de Tercncio; y en el Ttftis Tatrix del Scoma, contra los Médicos jovenes. Demás defto (dize la Controveríia ) ay Pefte en la ropa , que ñon inharlt in fuhktto vívente ; y ay Pefte in obfidionibus , que fegun la Dó&cina del iníignifsimo Helmoncio, es meramen¬ te ideal, y no puede aver difinicion para diferentes géne¬ ros. Yo tengo gran dificultad en perfuadirme , que los do&os Varones, que conftruyeron la Controveríia , ayan penfado, que la difinicion de' la Pefte aya de convenir á la Pclte meta¬ fórica, qual es el Medico joven, ó de talento juvenil; 6 ala Pefte analógica , qual es la de la ropa, que fe dize apeftada ; porque tiene en si el feminio peítifero, caufa de la Pefte en ios hombres, á la manera, que fe dize, fand elayre , el medi¬ camento, ó alimento , no porque en si tengan falud , de que fon incapaces, fino porque la caufan en el hombre; ó á la Pef¬ te paradoxica, qual es la ideal de Helmpncio, in obfidionibus , que repugna el común confentimiento de Antiguos, y Mo* demos Médicos; porque no ay motivos para penfar, que la difinicion de la Pefte verdadera , fe aya de eftender, 6 a lo que no es Pefte verdadera, ó á la Peftc, que fe niega. Y aunque es verdad y que Diemerbroc , Autor gravifsimo. negó, que huviefle verdadera Pefte in obfidionibus ; y que foio concedió fiebres peftilentes privadas, noforros no nega¬ mos aquí tanto, porque la penuria , y malicia de los alimen¬ tos, el tropel de país iones de animo, vigilias, y otras caufas, que hielen concurrir en tales cafos, no es mucho que ocafionen preternaturales fermentaciones, en que exaltados nimia¬ mente fales heterogéneos, fean caufas eficaces de gran corrupcion en los líquidos, cuyos miafmas exhalados al ay re , le puedenhazer caufa común de enfermedad popular, tanto mas. SIN V JSSIQ N. r> mas, quanto fe confidera , que no en folo vn cuerpo , fi no e n muchos * puede fuceder la corrupción n vn mifmot iempo, ni negamos tampoco , que para la mas fácil recepción del vene¬ no , conduce el terror ,y el miedo, porque efra fue íiempre nota común de los pradicos, fuponiendo q privada la fangre del vivifico influxo de los efpiritus , rehíle menos el ingreílb. y adividad del fermento venenofo. Lo que negamos es ( y fe defea ver probado por algún difcipulo, aun de los mas agudos de Helmoncio) que el Archeo, íin la caufa ocaíional venenofa , pueda cudixfe la idea pedilente , cuyo produdo fea Pede verdadera , que es la íingular paradoxa de aquel Autor. Ay también ( profigue la Controvertía ) Tejle d Domino Deo noftro iufliffimcmdignatoimmiffa. Y eda no fcrá Epidemia perniciofa; pero afsi como no ay duda en que ay tal Peíte, pues lo a figuran losfacros lugares, que citó la Crííis , también es cierto, que á eítaíe compete el concepto de Epidemia perniciofa , pues ó fuccda, porque por la voluntad Divina fe empreñe el ayre de miafmas venenofas, ya los influya el Cielo, ya los exhálela tierra., ó porque immediatamente fe alteren en confufas, y erradas fermentaciones los líqui¬ dos del cuerpo ,amenacando dcfde luego vna total, y cierta corrupción , no ay porque en eíle cafo no fe verifique eitrechifsimámente aquel comunconcepto. Queda,pues, falva,é ilefa la difinicion de Pede,que dieron Galeno, y la Crifis, pues ni le obíta, que aya Peíte in individuo , porque aunque pueda aver en vno enfermedad peílilente privada, no puede a ver Peíte verdadera, ni obíta que las Epi¬ demias peítiientes empiezen , y acaben mites, pues en tanto que fon mites.ó no pueden llamarfe Pedes, ó fon folo Pedes incipientes, que no tienen el integro, y perfecto concepto de Pede, que es el que.fiormalizala difinicion , ni obíta que aya Pede mctaphorica,ni analógica, porque á edas no puede, ni debe edenderfe la difinicion de la Peíte verdadera, ni obda el que aya Pede in obfidionibus , porque quando la ay verda¬ dera, no esmero produdo del pavor del Archeo, fino efedo de la caufa ocaíional venenofa , que inficiona, y empreña al ayre, á que los miafmas edraños fe exhalaron , ni obda que aya Pcfte a dio immijja , porque ó venga eda mediando candis naturales, ó corrompiendefe immediatamente ios liquides 4 cl .cuerpo, efta, y .todas fon fyUmia pemiciofa, común , y ,P ^ n JFIZI9S. kilo cóncepfo de todas las Peíles verdaderas; Y fi eftos fon los motivos,que fe han podido recoger de la Controveríia para falfificar la difinicion de la Crifis, no debe dudatfe, que el Juizio fin pafsion, debe dar á favor de eíla la fenrencia, pues ellos tienen fáciles, y claras foluciones, funda¬ das en razones baílantemente ponderofas , y en autoridades innegablemente venerables; y por eíto con juila razón fe preíume, que ninguno dexará perfuadirfe, á que los Autores Mé¬ dicos, ™ handado,ni han intentado , • ni podido dar vna difinb cion que competa á laPeíle en fu fer formalísimo, y abílrac- to de tal; propoíicion,que ha hecho novedad á muchos hom¬ bres dodos,que leyendo losDodorcs de los/paííados,y preíentcs íiglos, han vifto en ellos di finida la Peñe, fin que en ningu¬ no,hablando del concepto abílrado, y metaphyíico feaya ha^ liado, que ó difina precifamente la Peíle de lu tiempo , oque no intente difinir la Peftc en todo fu ngurofo, y común con¬ cepto,por el mérito objedivo,q en el precifofcrde tal,lecom pete:antes han reparado en todos,que para probar que la Peíle de fus tiempos lo fue verdadera, la tocan ala piedra lydia de la «difinicion v de Peíle en común , probando,que pues aquel con¬ cepto le convenía , era verdadera Peíle ; verdad , para cuya prueba no debe citarfe vno , ü otro Autor, pues todos quantos han intentado probar,que la Peíle de fus tiempos lo fué.no vfaron otro medio, que exponer primero el concepto, que tuvieron por común , y prceifo en la Peíle , vt iacit , ím que obílc el que no fe halle en Hipócrates difinida la Peíle, por que además de que pudiera acordarfc aquí, que el rigor de las difinicionesLógicas, nació mucho defpues de Hipócrates» bailará que digamos, que no fon raras las enfermedades, de que no fe hallará en Hipocatres mas que la narrativa, íin quede aqui fe aya podido tomar argumento para hazerlas indifinibles. Pertenecen á eíle primer juizio otros puntos de la Com troverfia , que no debo omitir,porque defpues de impugnada tanto la difinicion de la Criíb, nos propone la fuya , que dize ficó ex vifaribus Avlctn^ y porque cílo podía parecer poco de Hipócrates, Galeno, y Valles; y es aisi: Vcflis eft morbus malí morís, qui commmicatur multitudini hoininum ; y CO n laíatisfacioii queconvieneá hombres tan doítos,nos dizen: Venga, otramsjor,9 r¿an Iqs (Íq$qsJi h que ejcrivtí U frijts es mas Uta, & e. Veis SIN fJSSION. Tf áqui (feñóres) hemos dado en la piedra del efcandaloV ymcn tivodetodaladifcordia, porque veis aquí la razón, porque contra el común didamen de los Dodifsimos Médicos de Sevilla, y de los que no lo fomos tanto en laComarca,que afíiftimos, vimos, y curamos la Epidemia, contta la decifsiort del Real Proihomedicato,áque eftuvo el Supremo Gonfejo de Caftilla j y contra el común confentimiento de todos los hombres de juizio, y letras, que vieron las caulas, las circunf-; rancias, y efedos de aquellos males, fe ven obligados nueftros Antagoniftas á publicar en el Mundo, y ádefender con pape-: les impreíTos, que fue Pefte la Epidemia, que el año de 1705», padeció Sevilla. Digo, que fe ven obligados, porque no po¬ drán hallar folucion áeíte íilogifmo* La Peñe esvn morbo malí morís ¡coman ámuchos: es afsi, que la Epidemia de Sevi-r lia fue vn morbo malí morís , común á muchos: Luego la Epn demia de Sevilla fue Pefte. La mayor es fu difunden mifma:' La menor no hallarán quien pueda negarla, y no ay modo de evitar la confequencia. Debieran empero eftos feño res hazer alguna poca refíe-?' xión fobre fi quizá podrían averfe engañado, porque fácil-; mente hallarían en ios Aurores pradicos, por quienes teftiíi^ ca Theodoro Angelucio, enTu libro de Febre maligna, que los morbos populares,ó Epidemicos,fe dividen en tres claííes^ la primera es délos morbos totalmente mites, y benignos, ea que ninguno, ó quaíi ninguno perece, qual fuele fer la Epide-i mia de catarros benignos, de tercianas ordinarias, y alguna •vez la de farampion, y viruelas, de que fe ha vifto /que de de¬ stientos curados, no han muerto dos. La fegunda es de mor-' bos malignos, qual es la de las fiebres, que el vulgo llama ta-^ bardillos,y comunmente los pradicos femipeftes,y malignas, y tomefe efte concepto malí morís en el fentido, que fe quie aj ó por qualidad oculta, ó por excefsiva corrupción, ó por do¬ minio del fal volátil acérrimo que fe baila en ellas.La tercera es de Epidemias peftilentes,en que no folo ay la malicia,fino la excefsiva , y extrema malicia, con que matan á los mas, como quieren vnoss ó por lo menos á muchos de los enfer¬ mos , como quieren otros$ y íiendo efta dodrina fin contra-: didon recebida de los Médicos claficos, fe ve claro, que nin¬ guno dellos podrá recebir la difinicion de la Pefte ¡ que aquí $>s propone la Controvertía. _ *9 jrtzios Porque veis aquí vn argumento, que á todos los que ayan exorcitadola pra&ica. por algún tiempo, hará la mtfrna fuerca,que á mi. Ya en los treinta y dos añosde mi exercicio ' he vifto cinco vezes Epidemias bien extenfas de fiebres malignas, fin que ni á mi > ni á alguno de los muchos Do&os Médicos, que las han afsiítido , les aya paffado por la imagi¬ nación, que ayan íido Pedes., aunque ni les han faltado gra¬ ves > y peligrólos fymptomas, ni ayan íido poquifsimas las muertes, y no fomosfolos nofotros, á quienes ello ha fuce - dido, y los que no hemos calificado ellas Epidemias por Peftcs: yo moftraré fácilmente, que han íido en ellos mifmos fentimientos nueítros Confortantes, quando la. pafsion no les fia obligado á contradezir á la Crifis, y á fatyrizar á los Médi¬ cos de Sevilla. Y no quiero acordar aquí, que elle mifmo año de 709. no faltaron en Granada tabardillos , que no calificaron por Peíle ellos mifmos feñores: quiero íi traer á la converfacion alDoclo Granatenfe Anónimo, que imprimió el ya citado papel el año de 79. cuya primera concluíiondize afsi: Lasca - ¿enturas, que epidémicamente han vagado defdeMayo de78.bajía May « de 79. han Jtdo puré tabardillales, Y no ay duda, que en el puré ubardillales , quiere dezir, fin ninguna feñal s ni naturaleza de peftilentes: Luego ay morbos malí moris , que fe comunican á la multitud, fin que fean Peíle. Ella confequencia es eviden¬ te, porque, que aquellos morbos , ó calenturas de Granada fe comunicafíen á la multitud, es fin duda, pues fe nos dize, que vagaron epidémicamente 5 y que fuefl enmali moris , no puede idudarfe, pues fe affegura, que fueron tabardillales, ello es ma¬ lignas; y ti como fe entiende el Autor de aquel pape 1, f ue vno délos dodifsimos, que perficionaron la Controvertía , no fe encuentra el modo de poder componer tan contrarios di&amenes. Con todo, yo confieíTo, que no me he hallado halla aquí tan embarazado como aora, con vna propoíicion de la Controverfia, que fe halla alfolio 33. en que queriendo difinir la malignidad,dize afsi: La malignidad ¿ft corruptio malí moris qu& non communicatur muítitudinebornínum ; porque dexando otras Efphinges deaquel párrafo, porqueyo meeonfieífo mal Edipo, esprecifo penfar aqüi,fi huvoalgún laploen la pluma,ó a lgún 'defcuydo extraordinariode la Imprenta , quaxidoni ay .Autor " ~ *: -.algún© SIN JPJSSION n alguno clafico, ni Medico pra&ico, que no aya conocido las Epidemiasde las fiebres malignas, en que la malignidad (fea Ja que fuere) fe comunica á la multitud de los hombres, fobre que á libros enteros ruedan por el mundo los eferiros de Arrgelucio,de Torres , de Mercado,de Carmona ,y otros mu. chos, que no ay pri ncipiante que no aya deletreado. Y aun es mayor mi confuíion, quando leo lo que voy á dezir en efte mifmo parágrafo, defpues de los reparos, fe confieífa por vltimo , que la fiebre maligna es contagiofa ,y¡ íiendolo , no puede negarfe,quc por el contagio es comuni¬ cable á la multitud, edo es,á muchos; como pues fe dize, que non commmicaturl & c. Ni puede recurrirfe aqui ( , á que la venenofidad peftilente,’ como mas adiva , y eficaz ,’tenga mas poderofo el contagio, y fe eftienda fu adividad á mas dilatada efphera, por que efto (¡ que fe concede defde luego) prueba, que afsila mera ma¬ lignidad, como la peftilidad,fe comunicaná muchos ,pero con la diferencia de fer mayor la adividad , y mas larga la efphera de la pedilidad , con que íe haze mas cierta, y mas dilatada la contagión en la Pede, que en las malignas, pero lo fuperlativo de aquella , no puede quitarle lopoíitivo á eftas. Quiza fe pretenderá, q en aquella voz: Multitudini hominum, aya algún emphafis, en queelté lafolucion de mis dudas, por que Mercurial, en fu diftnicionde la Pede, pufo: Complunsdi - verfarumregionim > & c. y fie querrá-que la multitud á que fe ef¬ tienda la Pede, fea de varias regiones, no es la de las malig¬ nas, que ha de tener mas ceñidos términos; pero no deba efperar edarefpueda de ningún hombre que aya leído á Mer¬ curial , y aya en él vid©*, que folo pufo edas palabras, para diftinguir la Pede, de lasenfermedades propias dé algún lugar, que fon las que llaman eudemias. Veis aquí fus palabras: ü/rrtnr infeftans complurcs etiam di verfarum rlgionum ad dijferentiam morborum endemiorum , qui femper vnam tantum regiomm U- dunt. Aun reda otra propoficion de la Controverfia mas ex¬ traña , que todas; pues nos dize, que con fer ladifinicion de la fiebre , que dio Avicena, tan prolixa , no ha ávido quien fe atrevaá mudarla; porque aun la difinicion, que da la doctrina curiofa,no difiere en mas, que ir vna por la acción, y otra por el termino i Los que tendrán noticia de los mas graves, y can C i mii' •m , jrtzias faltaba ineficaz el argumento, que por efta feñal la perfiladia. Confíderaria tambien,que aguel daño de Sevilla , nóvenla comunicado de otra Provincia,6 Lugar, donde huviefíc Pede declarada ; porque íi fueffeafsi,aun con muy pocos enfermos bailaría para conocerla, y afirmarla, como a mi me fucedió en los primordios de mi practica , con tres enfermos folos, que declaré apellados el año de 1681. de quienes por la averi¬ guación confió defpues , que avian contraido el daño del Pu¬ erto de Santa-Maria ,que entonces fe abrafaba. Que bien lo advirtió Joan Helfrico : Modo di fía ph momería ( dize ) immediatc peftiferaejfí , & prafenúam Teftis dtnmúarl dznetat, in vicinia prafenspeflis : Quiza fue efte el hilo de oro , con que en labe¬ rinto de las~dudas, el Thefco Granadino, pudo facar á luz la Pefte de Granada el año de 79. ó mas claro i quiza fue efte el argumento , con que el Doctor Martinez , celebrado vna , y otra vez, déla Contro vertía, pudo aquel año declarar la Pefte; pues escierto.quc ya entonces avian empezadoá padecerla las Provincias Andaluzas , y en tal tiempo el argumento de la ver zindad nos hizo á todos cautos. Relación fue tenida de todos por cierta , que aque l ¡a Pefte tuvo fu principio en Efmirna, de donde fe comunicó á Murcia , y á Malaga , y de allí por contagio, pafióá Motril,y ¿Granada; y no es fácil entender, que en vna Pefte comunicada por contagio , aya mas pronos¬ tico que el miedo que da el fuego encendido en cafa dei veci¬ no , cuyas chifpas comunicadas, no dexan dudar, que fe abrafarátodo el barrio No es mi intento defraudar qualquier glo¬ ria , que fe deba al Dodor Martincz,cuyos créditos me debe¬ rán ficmpre la mayor cftimacion ; pero no era muy dificultofo afl'egurar,que eftavan cerca los bubones(esfraíe de la Con¬ trovertía) quando los avia en Malaga, y en Motril, que fegun el Mapa, no diftan mucho de Granada. Pero contra toda razón ferá detenernos aquien congeturas, ó difeurfos, quando ay con que poder convencer con evidencia. Tienefe en las manos el papel, q fegun fe nos dize,,, es dei Dodor Martinez , en que efte Dodor probó,que ya las íkbresque defde Mayode 79.cn adelante , corrían en Granáda,eran pcílilentes'; y veisaqui la fegunda prueba que pone de fu conclutíon. En .todo el tiempo que ha vagado la Epidemia .nialigna^oin^uno-dc lgsienfcrmos fe h^quexko.de bubon/e- sm FJSSION. 2 - 7 esL'i ó carbunco: En cita (id eft, en la que corre aora) fi; luego efta mas ha tenido de malicia, Se c. la menor dize : Nonindiget probatio na porque ex fe patet. Veisaqui (feñores )que efto no fue adivinar, que fobrevendrian bubones , fino argüir la Pefte de que ya los avia} y efto no quando quiera, fi no quando va Murcia , Malaga, Motril, y otras Ciudades padecían Pefte declarada,y era muy fácil que la huviefle por contagio pegado á Granada, de que no difta mucho, y con quien tienen frequentífsimo comercio. Entraría también en la confíderacion del Dodor Sala - zar, que ninguno de los enfermos de Sevilla, ni de los que efcapaban, ni de los que morían, avia pidecido bubón , lan¬ dre , 6 carbunco ; porque qumdo no fe pretenda p^rfuadir, que todas las Peftes han de tener efte caraóter , no fe puede dudar|, qu c provt inpíurimum traen efta fonal tanto , que hom¬ bres de fumma autoridad, no fe dcfdcñaron de cxprcflárla en la difinicion,que dieron de la Pefte, como fe ve en la de ci clanfsimo Etmullero ,y JUberio; coneftas palabras lo ad¬ vierten : Tejían vt plurimm comitari folént. Añadiría á ellas coníideracione s, el que faltaban del to¬ do aquellas gravifsimas feñales, que fuelen anteceder á las conftitnciones peftilentes. Si libó quizá algunas noticias de las Marhematicas, diaria bien informado, de que no avia precedido algún afpedo en los Aftros , de los que los-A Uró¬ logos infamam por cierto , y eficazmente infauftos. No fon fotos hombres vanos hechos á atribuir todos los efedos al influxo de las Eftrellas , fi no también Médicos dodifsimos íes que han tenido por vnica caufade la Pefte el malévolo influ¬ jo de l os Cielos. Doy por todos las palabras de Fernelio,otro Apolo de la Francia, en fu tiempo, lib. 4. pathologire, cap. 17. oít yero ptflikntem annumfon non hiñeprtvidere licet,fed ex fola fydtrum commiftione , qux, il/ius eft procreatrix. No huvo eftraños metheoros ígnitos en el ayre, no fe noto aufencia de las aves advenedizas, ni fuga de las conterráneas, Se c. Pero defto ferá , precifo, que digamos en otro lugar algo. Sobre todo pondría el Dodor Saíazar fu confíderacion en la idea ,y hiftoria de las enfermedades que vagaban ,las quales, por la mayor parte eran agudas; pero no peragudas, bien al contrario de lo que debe fuceder en las Peftes : eran fummamepte peligrofas, pero, en fin, no tan fatales, que reí- i8 yrrzTos pedo délos qiít efcapaban, no fuellen pocos íos qiie morianl. porque no debió eftár á las relaciones, que hazia avuitadas el horror, y el miedo del vulgo, en cuya boca crecen a millara-i daslasdcfdichas: atenderla bien , a que aunque no morían pocos, debían de rebajarfe del numero de los que morían de la Epidemia , los que perecían por falta del precifo alimento, los que morían no curados, que fueron muchifsimos, porque no pudo aver para todos Médicos, ni medicinas, íiendo cofa fin duda, que aun aviendofe echado á curar los Barberos, no huvo Barberos para todos; y no murieron por precifa fatali¬ dad de la Epidemia aquellos, á quienes no pudo favorecer el arte. Mas ni aun aquellos que murieron afsiftidos probaron bien la eficacia del veneno mortal, porque exhauftos de fuer-* 'Cas,y malifsimámente apararados, nopodian reíiftir aun al fermento menos venenofo , y afsi murieron de fu debilidad muchos, que la conftitucion no deftinara al fepulcro ; todos losquales rebaxados del numero de los muertos , en fuerza de la Epidemia, pudieran dexar á ella en el numero de las de 210 mayor malicia, aunque fe aya de quedar íiempre por exemplav de las miferias, á que eftá fujeta nueítra frágil natu^ jale za, por la falta de los alimentos? donde no puede omitirfe el advertir á la Controveríia, que no fe percibe bien, por¬ que no fea muy diftindo el morirfede hambre, ó de los otros motivos apuntados los hombres , ó el morir por violencia de la caufa eficazm ente mortal, que es lo que arguye la pernicie déla conftitucion. Peganfe, es verdad (profigue el Dodor Salazar) las en-: fermedades de Sevilla 5 pero quanta es la adividad de fu con-i tagio? No qualquier ferde contagiofas haze peftilentes las enfermedades. De las malignas no puede aver duda, que íc peguen, pues aumel vulgo experto huye de los tabardillos s v, no bafta el que fe peguen, para que les llamemos Pefte ver-’ dadera. Para evitar el contagio peftilente, fefabe, que fe condenan al fuego, no folo la ropa, que íirvió al enfermo, fí-’ no todas las alhajas,áquc pudieron eftenderfe todos los miafi ¡mas, que de fu cuerpo exhalaron. Todos aquellos, que afsiftieron al iníedo, y aun los mifmos, que han padecido, defpues de ya convalefcientes, no fe permiten al común, y libre comercio „ ha fia que palien los quarenta dias. Las cafas fe «¡cr m yi jfóipemitc vigiar ios enfermos, porque tan. SIUVJSSZON. ** ío han Juzgado ineceífario ¡por confejo de los peritos de la Medicina ios prudentes Magidrados; y nada deda cautela a y, ni ha ávido en Sevilla. Luego fiel contagio tuviera la adividad de pedililente, ya no huviera quedado, ni ana quien pudiefíe contar la tragedia. En Sevilla (diría por vitimo el Dador Sálazar} ay Mó¬ dicos dodifsimos 5 y io que es mas, Chriftianos, y Poli tájeos; ellos por lo menos avian de aver pueílo en cuydado , y rezeloá los Proceres que la govíernan; ellos han aJfsiíiido, viíitado , y atendido ella Epidemia dcfde fu principio, y ninguno» entre tantos ha dicho, que es Pede: Hipócrates , que nos enfeña á fer Médicos, fue el primero que nos imptifo en atender; mucho al juizio del Medico, que ha afsifíido ; pues éntrelos íignos diagnodicos del morbo, que compila en el lib.r.de las Epid. -fed. 3. text. 3 8 . pufo al Medico, i bit Ex cb/atis , ex efe¬ rente , idbfl, ex Medico v y no puede difeurrirfe razón , porque ciertos hombres no quieran atender al juizio, que nunca jui¬ la mente pueden defpreciar: Luego convenido de tantos ar¬ gumentos, debo dezir (afsi es verofimil, que concluiría el Dodor Salazar; y afsi yo, que juzgo ferian edos los-motivos de fu opinión, concluyo.) Que ni la Epidemia de Sevillatuvo las calidades de Pede, ni pudo fundar judos rezeios para el entredicho^, que pretendió ponerle la Controvertía , que fue todo el aflumpto dede primer juizio. m 50 j nzios JVIZIO II. soy RE EL COROLARIO DE L A Controverfa , en que fe trata de la agu-; dezja en las enfermedades, y f la Pefie lo es agudij.'si¬ ma. E N t r o en efte fegundo Juizio violento , porque en todo él no hallo iavtilidad, que debefer objctode los que cícriben, y por cito ya que no puedo omitirio , procuraré abreviarlo. Lo primero con que en el Corolario me encuen¬ tro, es con vnafatyra déla Criíis, por que dixo: que el t:xto 9. del primer libro de vittus .ratione in morbis acutis ; era La¬ bradamente obfcuro a > y difícil. Omito los reparos en los yer¬ tos de la Imprenta , porque ya coníidero, que los muchos de la Controvertía avráumoltrado quan difícil, ó impoltible fea ennueíbas regiones enmendarlos todos. La veríion,pues,en Galeno , dize afsi : Cum enim nidias peftiferi morbi modas pafsim graffatusfamt Jcd morbi fparades, id eftjparfm ,privatim que prcblndentes , & fimiles falrint ab' bis piares , quam ab alifs ómnibus inte - reant. Dos cofas ayjaqui que no deben dudarle: La primera es, queesfummamente Vcrofimil,que eíta fea la verdadera* lección de Hipocatrcs,5 por que en ella eítá empeñada la auto¬ ridad de Galeno, diligentísimo examinador de las obras de Hipócrates ,fu mas antiguo Expoíitor, que por sifolovale por todos los que han llevado los íigüientes figlos, el qual ni debió , ni pudó voluntariamente negar lafentencia. La fegunda es, que admitida vna vez la autoridad como en Galeno fe lee, no puede negarfefer obfeura, y difícil, pues los demás Ixpoíifores, para darle apto fentido, bufearon otra veríion, ó otro Códice , con que no fe encontró Galeno. Y no fe niega, queen la yeríion de Cornario* y Valles, fea fácil. SIN TJSSION. n fácil, y claro el texto; pero.íiendo probabilísimo por la autoridad de Galeno, que la verdadera lección, es como en cite fe ve „ y hablando la Crifis en efte fentido, yjprocurando aun en él darle vnafútil interpretación , no parece que pudo me- . recer las graves impugnaciones de la Controveríia , en la qual fe haze reparablc,quc digajque no fue el Eximio Valles, el que dize : que la vox ¡¡miles fe avia de mudaren nonfimiles , quando evidentemente confia, que efte Autor gravísimo en fu veríion ley ó'.nonfmi les,con q hizo el texto fácil,y claro; y mudar de hecho las vozes, vale ciertamente por lo mimo q dezír, q deben mudarfe , y aunque Cardano, diga: que fue Galeno quien hizo obfeuroel texto,noquira,que penfemos,que Gale¬ no, no introduxo en el voluntariamente la obfeuridad, fino que no halló otra lección en Hiprocates, y aun en ella halló el ingenio modo de evadir los inconvenientes. Rígida efta también en efte puntóla Controveríia con¬ tra Galeno , pues á la pagina 44. profigue culpándolo; porque allí qiiifo como difinir la Pefte,por Epidemia perniciofa,quandoni Hipócrates habla de Pefte (dize) ni tal cofa le pafsó por el pcnfamicnto: Bono, verba ¿¡najo. Vofotros (feñores ) alabais mucho aqui á Valles, que es el Efpañol oráculo, a quien que¬ réis deber ia luz , que pretendéis cfparcir en el mundo; pues veis aqui en e'1 mimo lugar,en numero, que Galeno, efto es fobre el mifmo texto de Hiprocrates , quifo no como difinir, íino que realmente difinió la Pefte afsi: Teftilens con/Htuüoefi cmrvnicaaltqua morbi fpecics populariter grajj'atur, & plurimos occidith y para que no podáis dudar , que cita fue difinicion de la Pefte , oídle muy poco defpues fobre efte mifmo texto: Nam ^ eft in ipJaTeJlis difinitiom, quodplurimos occidat. Veis aqui a vueftro Apolo caído en la cuipa, porque infultais contra Galeno; y íi lo miráis fin pafsion , veis aqui á Valles difiniendo la Pefte muy á la mente de ia Criíis,ó por lómenos,muy contra vuef* tra mente. Pero tiempo es ya de dexar tan inútiles porfías, y dexadas eftas,fe hallara,que efte Corolario toca folo dos queftiones, fobre que fera precio dezir algo. La primera inquiere, en que confifte la agudeza en las enfermedades? La fegunda,íi fea de la eCiencia de ia Pefte la agudeza? En vna , y otra la Controveríiamueve pleytOinofolo a la Criíis, fino también al Dr.D. JofephLáblg,contra quien ano; a los pungentes faics, á cuyos ífen : 5 í jrizios fenrimientes le artebato ya la muerte. t . . En ia primera queftion,para proceder con toda claridad; es ncccflarioprefuponer, que las enfermedades, que acaban preño, fon en dos maneras, vnas fin algún peligro de la vida, como las comunes diarias, tercianas exquiíitas ,& c. otras, que tienen peligro de la vida,como los caufones,phrenctide 3 > &: c. todas las quales peligrofas, y no peligrofas, no ay duda, en que fon breves en fu duración; pero con todo fe pregunta, á quales deltas les competa la denominación de agudas ? Y advierte aquí con mucha razón la Controve ríia, que cita es que ilion de nombre, porq cíe rto es,q eituvo en el advitrio de los hombres, vfar, para explicar cite concepto, delta, ó aque¬ lla voz; pero vna vez fupueíto , que hemos de citar á lo que los Varones Principes quifieron íignificar, no puede dudarfe, quede comanconíentuniento fuyo los Médicos han enten¬ dido por agudos aquellos morbos , que no folo fon breves en fu duración,lino también tienen algún peligro; Cobre que ella elarifsimo el texto 8. del i. lib. de vi£t, ration. in acut. y Ga¬ leno, en el cap. is.dcl 5. de dib. dccretorijs. Cobre otros mu¬ chos lugares. Es también neceífario fuponer aquí, que ellas enferme¬ dades breves, y peligrofas, Cuelen tener por caufa la materia tenue, fácilmente movible, y fermentab’Le , la qual mas vio¬ lenta en fus movimientos , ó deítruye brevemente , ó breve¬ mente fe fepara, fe corrige, y fe expele ; bien, que algunas vezes la materia crafa,aun por efto mifrno, que es crafa, no po¬ diendo obedecer los impulfos de las caufas naturales, haze Itagnaciones brevemente peligrofas , y afsi, no puede ícr ex¬ cluida de caufa de morbos agudos, como fe ve en la ocaiion apoplectica, fyncopái humorofa, & c. Y no citamos perfuadidos, a que vn hombre de la erudi¬ ción, é ingenio del Doctor Pablo, aya dicho algo contra ef¬ to; porque quando trae á la converfacion aqui la celeridad en lés molimientos de la materia, folo debe fer entendido de la -eficacia brevemente operativa déla materia , en que también puede entrar la crafa, cjue por talocaíione el morbo breve-, mente mqrtal. Ni tampoco dudamos, que en citas enfermedades bre¬ ves , y peligrofas vienen ios fymptomas graves aprefurados, lo qual es cUrifsiíRO;P<>rqiienc pueden, lleudo peligrofas, no ' te- sm pjrssioK 33 tener fymptomas graves, y a viendo eftos de venir dentro de los términos de fu duración, luego que fe afsienta, que efta es breve, queda claro, que han de venir brevemente los dichos fymptomas. Ello fupuefto, es claro, de quan poco vtil fea la queftiott prefente ,pues parece cierto, que la agudeza coníifte en la, breve terminación con el peligrosa qual nace del movimien-? to celer de fu caufa , efto es, de la eficacia efe&iva, con que brevemente obra la materia , la qual precifamente ocafiona. acelerados los graves accidentes, por los quales es precifo, que fea mas breve , y mas peligrofa la terminación del mor¬ bo , en que pulieron los mas do&os Médicos, y con ellos la Criíis, el cara&er, y fer de los agudos. Teftifica por todos el iníignifsimo Valles, al i .de las Epidemias, fe<ft.$ .text. 40.afsi: Nam quamquam illud nomtn acutifsimi per fe folam celeritatem , brevitattm motus fignificet, yerum Medid, vt acutum morbumvocení non funt contenti hac acutk ,fed magnitudinemprcuerea, morbi , &pe~ riculum adejfe volunt ; de forma, que íi fe mira á lo caufal de los morbos agudos, fe ha de admitir la celeridad del movimien- to de fu caufa, que aqui propufo el Do&or Pablo > y la gra-, vedad, y celeridad de los fymptomas , que propone la Con» troveríia i pero íi fe mira á lo formal, en fola la breve ter¬ minación con el peligro coníifte, como afirmo la Cri«¿ fis. Avifanos la Controverfía, que huvo vna doda pluma; que donde Hipócrates dixo: Vbi morbusperacutus efí t extremos: ftatim habet labores, Jeyó con delgadeza: Vbi mor bus flatim extre¬ mos babet labor es,per acutus eft ; y aun quando omitamos aora, que no puede ir muy íundada la opinión,que necefsita de trun dar en algo la fentencia 5 porque el mifmo mudarla pone en cfcrupulo, de que no fe profirió en el fentido , para que fe muda, y recibamos la lección, que fe nos inculca, fácilmen¬ te concederemos, que en el fentido caufal, es verdadera, pues íiempre admitimos, que la breve terminación con el peligro, en que formalmente coníifte la agudeza,proviene, como de vna de fus caufas, de la celeridad con que vienen en el moibo los graves, y peligrofos fymptomas. En dos textos de Hipócrates funda la Controveríia, que la formalidad de la agudeza coníifte en la celeridad , y grave¬ dad de los fymptomas? es el primero dc¡ »• de las Epidemias, E " leCu 34 j nzios fe&.i.text.p.y díze: Etenim eorurn, quiflatim Mórituri'fmtt T eder& iudicationls fiunt , etenmi labores cehres , contimt y & vehemente*. Y con todo, fi alguno penfafíe , que efte texto no era muy del cafo, no fe difeurre por * donde podría fer cenfurado^ porque fi fe profiguiefíe leyendo, fe hallaría: Qu<ziudicam in melius ,ne flatim appareant . Conocefe de aquí claramente , que en efte lugar Hipócrates hizo alguna diftincion entre las evacuacio¬ nes (efto es lo que aqut üghifica la voz htdicat ones , como in¬ terpreta Valles) intempeftivas de las tempeftivas aun pudicndo venir vnas, y otras, en los morbos agudos; y de las íntempeftivas; cfto es, de las que vienen lu-go, luego , que eftas fon lasque llama breves, afirma, que fon mortales luego, luego, flatim morituriJunt\ y á eftas les da por caufa la nimia irritación de la materia , que no da lugar á la naturaleza, para fu reten¬ ción precifa, a la difcrecion, y cozimiento; y á efta irritación violenta, cintempeftiva llama: Laborescontinui, dr vehementes-, todo lo qnal fucede al contrario en los agados faiubres , en que no irritando tanto la caufa, obedece los impulfos tempeftivos de la naturaleza; yporeffofu expulfion juzga bien: Qua iudicant in mélius ni flatim appareant ; porque como dixo el gran Valles: Evacuatmes venir e oppomt Juo tempore , non dflrincipio comban , Vcfe de aqui,que el fentidoyque pretende la Controverfia dar al texto, no es admitible; por que 11 el carácter de las agu¬ das fon lostrabajos cekres,continuos,y vehementes,que en la dodrina de Hipocatres,caufan las evacuaciones intempeftivas q hazen mortales los cafos,fe infiere,q los morbos enq las eva¬ cuaciones, 6 juizios: Non flatim apparmt , qu e fon los faiubres,, no pueden fer agudos; y fcfalíifica con efto, vna gran par¬ te de las cofas que fon en la pradica cernísimas. Acuerdóme,, que el Dodor Villalon, en fu manuferipto, nos aconfejaba, que eftudiafíemos bien los libros de las Epidemias; y fe aguar¬ da, que conozca, que no nos hemosdefcuydado. El fegundo texto que trac la Controverfia, es del i. di vifc ratm. rn morb. acut. 47. en que dize Hipócrates -afsi: Et qu* oh yaforum inamtionem , & qu* oblaborem , & quas ob morbi acumtn. flunt. Hablaba alli de las debilidades ,y en las palabras pueítas intenta declarar fus caüfas ,y entre ellas pone la acutic de ios morbos ; pero es fácil de entender aqui, que Hipocatres, por da agudeza enteiidjid ifiis g^yFasrquefbnias que hazen vehe. «mentes SIN PJSS10N. 35 mentes los ímpetus del morbo; y de aquí proviene la debili¬ dad: y afsi Santa Cruz,citado de la Controvcríia, interpreta efte lugar, de las mifmas caufas, ó formales, ó efe&ivas del morbo: W morbi acunan magnam , & intcnfam intemperiem intüligimas t f ubqm Itiam copia grayans comprehtndipotlft. Y Valles > lo entiende de la vehemencia, venga de la magnitud,ó de la malicia : ln morbi acutitJuntomnes debilitatts ,quapir morbivebtmentiam fiunt.Y no es modo íingularel hablar Hipocatres, de lo caufativo con la voz de lo formal 5 y afsi, no negaremos nofotros, que los morbos agudos , debilitan lasfuercas, por las caufas que los hazen vehementes, breves, y peligrofos. Vengamos ya ala dificultad fegunda, que es de mucho mas pefo para nueftro intento. Cierro es que el Autor de la Criíis, muy ageno de que fe pudiefle poner en duda, que la Pefte era morbo agudifsimo, pufo en fu difinicion ,que la Pefte mata aceleradamente; y no hizo mucho en tener por indubitable cite pcnfamicnto, que fin duda ninguna avria Icido en Sorbait, celebre Autor entre Galcniftas, y Modernos, que ello era cofa evidente: Teflem morbum cjjc acutifsimum (dize al tratado 5. praxis, eap. r 2. )tx hoc evidensfit , quod celeriterjUr cum vebementia fuam abfulvit bifloriam. Etmullero Principe de los prácticos Modernos, le eftiende el termino, quando mas al fepteno: Ttftis enim omitís acutífsima efl (tomo 2. fol.419 ) interim fuá efl Ínter illas diferencia , qiuzdam minus acuta efl , efl Vcftis, qu& intra 24. horas , quxdam intra dúos , >e/ tres , aut feptem dics , no- Üefque iugulats y concluye: intra quartum fummum efl periculum; Juan Helfrico, rara vez la eftiende al fepteno, y nono, titulo de Pcftc, fol.801. Quoniamyt flurimum Tefte corrlpti intra 24. horas ínter iré, & raro feptimum dhm , y el nonum f aperare, y ti faltem attingertfoltnt. Tengo hecho vn reparo, que es muydefte intento. Co¬ munmente los Autores, que admiten Pefte fin fiebre, fe opo¬ nen el argumento, de que íiendo la Pefte morbo agudo, no podrá eftár íín fiebre? porque fegun autoridades de los Prin¬ cipes, efta fíemprc fe halla en ellos; y fe verá, que refponden, no que la Pefte puede, no fer morbo agudifsimo, fi noque puede avcrefíeíin fiebre. ingeniandofe á bufear foluciones contra los textos, que fe Ic oponian. No es mucho, pues, que el Do&or Acofta creyefíe , que ningún Medico <podía dudar efto, ni que eLDo&or Elores, puíieíle en fu difinicion a£ I^ * c^aufula. E f 4i j nzios (¡gnu Véftis fmtvddt ituerta,ft forte mor bus ble irt vrbe vnm fotunt domum invaderet, & Tefie nufquam appannte , & milis carbunculis. bubonibus , aut exantbematibus fe manififtantc , an & vtidt cogmfci pojfct ijlius dmusdgrosTéfte inftftos ejfe ? R efpondeo iliud primo in~ greffu vix indican pojfe quamvis Keipublic<t plurimim interftt il/ní fári, vt conugij propagatio declinan qu&ant. Pero nOtefe, que íi fuelle en tiempo, que en las Provin¬ cias ,6 lxigares cercanos huviefle Pefte , yá al ver las enfér* inedades de aquella mifma idea, é índole, no avia mucho que dudar, que por eftodizecfte Author: Teflem nufquam appartnte, y notefetambien, que íi traxc'ffe landres, ó bubones, tam¬ poco avia dificultad; porque eftas con muertes aceleradas, y accidentes gravifsimos, fon fígno certifsimo de la Pefte; motivo, porque fe tuvo por yerro latemofa porfía de algunos Médicos del Puerto , que aunque vían landres , no querían confeflar Pefte, porque no hallaban, que laslandres la pudieffen argüir mas ciertamente , que las parótidas, que no predfamente arguyen malicia peftilente; pero donde no pudo ilegar fu efpeculacion raciocinando, debía llegar la obfervacionde los Antiguos, en los quaies (como advirtió nueftro Calderas y con graves Autores, el Dodifsimo Granatenfe) no fe halla, que landres , ni bubones ayan acompañado á las fiebres de común malicia. Y con todo, íi en vna Ciudad empezaffen a vagar enfer¬ medades agudifsimas, con fymptomas violentos , íignos fala¬ ces, y muertes brevifsimas, fácilmente contagiosas, y no efe- &o de la mala difpóíicion de los enfermos, fí en poco tiempo enfermaban muchos, y deftos,ó la mayor parte, ó por lo me¬ nos muchos aceleradamente morían, yáaquí avia motivos fuficientes para tener la conftitucion por peftilente, y poner en cuydado los Magiftrados, v Governadores, para'que fe cautelafe el daño, en que luciría la prudencia., y juicio del Medico, que ames que el mal llegaffe á fus vltimos exceííbs, p. ocuraba el remedio: pero no fue efte el cafo de los Explora¬ dores de Granada: eftos llegaron áSevilla, no quandoem¬ pezaba laEpidemia.noquandoavian enfermado pocos,fino quandotodaaquellagran Ciudad era Hofpital de fus Habita-; dores,quando la Epidemia eftavatotal mente difufa; y enton¬ ces no era tan difícil aver vifto 4 ‘quela conftitucion era de áfí.bres ¿ñeramente 4 ndigna$, < que 410 llegaban á lavlfima SIN (PyfSSIOK 4S malicia de peftilentes, ni realmente amenazaba masque fo que ya fe veia; pues confta, que las Epidemias al mifmo pallo que fe difunden, llegan al vltimo vigor de fu malicia; y fupuefto, que en efte extremo vigor, en que fe hallaba la de Sevilla, ni mataba como Pefte, ni fe pegaba como Pefte* era fu mámente claro» que no tenia las calidades de Peí te. Es tiempo de que lleguemos á las caufas de la Pefte, en que, para efcufar confufiones, convendrá acordar, que es cc? mun dodrina de los pradicos, que las caufas fe dividen, en primitivas,antecedentes, y conjuntas; y quede rodases precifo hazer aqui mención , para hazer juizio de las lides, que en efte punto le mueve á la Grifis la Controveríia. La caufa continente de la Pefte, de cuya naturaleza de.? xo dicho, que Antiguos, y Modernos han litigado fin fin, la colocó laCrifis en la nimia, y excefsiva putrefacción, de que fe eleven hálitos falinos de Índole, ya areenical, yá vitriolica, que ó diílblviendo, ó coagulando nimiamente la fangre, la dexan inepta, para la efpirituacencia , en que eftá fundamen¬ talmente la vida ; bien que añade, que la fymbolifacion deftos vapores, con la fubítancia efpirituofa, haze , que efta re¬ ciba la primera imprefsion de la eficacia venenofa. Los que conocen bienal Autor de la Criíis, no podrán ignorar, que percibe aqui la putrefacción en aquel lato fcntL do, en que los Modernos todos admiten la denominaciones pútridas, en las fiebres ferméntales > yeito lo conocerá mas bien en las citas de Craanen, Silvio, Pechlino , y Etmuliero, que tienen por caufa continente de la Pefte el fal volátil acér¬ rimo, yá (como vnps con Silvio quieren ) fea lixivial, yá (co¬ mo otrosicon Etmullero) fea acido, ó yá (como con PechiL nio, y Craanen fiento) fea en vnas lixivial, y acido en otras; pues fiiendo totalmente diflbno en fu configuración, y a&iviffimos movimientos á los efpiritus, fangre, y demas líquidos del cuerpo humano, tiene la naturaleza de veneno; y es fin duda , que efte fal totalmente eftraño, turba, altera, fermen¬ ta , corrompe , y (fi fe quiere) pudre la fangre ; con que pare¬ ce, que queda clara la do&rina de la Crifis,que llama ya arcenical ,< ya vitriolico al veneno, por aquella analogia, que eu fus efe dos tiene con eftos minerales, baftantemente explicar da en los phenomenos, que alli fe compulfan. 44 j rtzios Ni debe en efta materia pedirfe mas claridad a los hom¬ bres ingenuos , que no intentan burlarfe de los ingenios de los otros,con nimias fubtilezas. Aquella efpecial craíisadiva del veneno peftifero , ninguno de los morrales ha podido averiguarla; pero qué mucho , íi ello mifmo fucede en todas las ideas adivas délos entes naturales. Yo no culpo mucho á los Fiiofofos de los pagados íiglos, que recurrieron a las qualidades ocultas; porque ellos en fu PeripateLifmo confeffaron, que algo avia en las caufas de tanta energía , a donde no podían llegar nueftros fentidos , ni aun firmarfe bien nueítros difeurfos. La analiíischimica nos mueftra en mu¬ chos entes de diferentifsimos efedos, cali los mifmos adivos elementos. Que elegantes á elle lin , las palabras del infignifíimo Sydemhan: Nimirum certifsimis vbique legibus , ac artifició ftbi folo intellcfforerum omnium gcncrationes natura parens exlquitur. Mucho quifo aqui la naturaleza , que ignorafemos. Sabefe bien, quanta fea la diferencia entre los mifmos azidos; pero en que confifta la efpecial contextura, en que difieren , fi al¬ guno lo revelare: Erit mibi (dixo con gracia el Oinnifcio Doleo) magnus ^Apollo. Y eseleganteá efte fin , la fentencia, quede Efcaligerorepite Senerto: Human*fapicntiapars éft, qua • dam cequo animo nefeire relie. La caufa antecedente es el fyftema de cfpiritus , y liqui-' idos del cuerpo, difpucftos mas, 6 menos á reccbir la infec¬ ción, ó Protea imprefsion del veneno peftifero; y aqui pertcJ Jiece aquella queftion , que pondera tanto la Controvertía,' averiguando, de donde puede venir, que Tiendo el veneno peftilente tan adivo, aya fugetos, que converfando, y afsiftiendo h. los apellados, ni reciban el daño, libres ínter totftra gis acervos ? La Controverfia aquí fe inclina mucho á la Filofofia ideal de Helmoncio, recurriendo al pavor delArcheo, pero no nos obliga á tanto vna dificultad, que tiene la fᬠcil, y común folucion, que apunta la Crifis. En ningún agen¬ te natural ay tanta eficacia operativa, que no la pueda refiftir la indifpofícion del paífo ; en quien obra eficacifsimoj Menílruoes el aguafuerre,y lo reílite el oro;agente violentifíimo es el fuego, y lo reíifte el Lino Asbeftino; fortifsima es Ja adividad del rayo, y no laílima la vayna, aun quando con-í ¿míe el azero. Varias fon las razones dedos phenomenos, en que fupongQ infiruidos bien a los jLsítores ¡ y qualquiera <ieiias, sm vjssiok 4Í Has, que fe difcurra , es baftante , para que pueda el hombre refiftir la fucrca del veneno peftifero; porque ó ya por la d¿- formidad de fus poros, no lo admita en ios fenos delafangre,óyápor la arta trabazón de fus atomos, no fe diíTuciva, la convinacion de los principios elementales, permane¬ ciendo en fu natural fyftema, contra el impulfo de ía caufa> óyá por la nimia raridad de la contextura, deiiquidos, y folidos fe efundan, fin hazer imprefsion, los miafmas, ó ya por la vigorofa fermentación natural los deponga antes que pue¬ dan lograr fu eficacia, es cofa íin duda , que no podrá lograr fusefedos la caufa peftilente. Eftas fon mas claras nociones, que las que nos mandan recurrir á las ideas del Archeo i y ■ aunque no negamos, que fu pavor conduce á la mas fácil con¬ tagión, entendemos , que eftc efedo proviene , en quanto en aquel horror fe entorpece , y altera el movimiento de los efpiritus, á cuyo influxo fe debe el vigor de las fermentaciones, que lefias dan puerta mas fácil ala recepción , é imprefsiori del veneno. Aquí en efta Epidemia afsifti á vna familia , en que todos enfermaron, y algunos murieron del tabardillo, menos vna muger , que afsiftió á todos, y temblando fierapre, de que fe le pegaíleel mafefeapó fin daño alguno. Pavor huvo aqui delArcheo,porcj teftifico, q fiempre eftuvo trifte ,v fummamente remerofa 5 pero no huvo difpoíicion material •paraque obrafle el veneno, en cuya efphera vivió mas do treinta dias,que duró la tragedia. Por caufa primitiva de la Peftc han tenido comunmente los Médicos ai ayre: teftifica por todos Mercurial, cap. 5. de Pefte, afsi: .Argumentum Hippocratistantum potuit apnd Scriptores Medicina, vt ncmincm fert invertiré liceat, qui nonputaret , ytram Ve- ■ ftetofieri ab aere. Bien que Galeno, enelcom.2. al libro de Natura humana, fobre el texto 4. en que Hipócrates avia da¬ do efta dodrina, expreflámente la reprehende, diziendo, oue también los pravos alimentos pueden fer caufa de los morbos epidemiales peftilenres. Vio efta opoficion de tan claros Va¬ lones, entre otros, Diemerbroc, y dize, que los pravos ali¬ mentos podran caufar morbos peftilentcs privados; pero no verdadera _cfte> y lo prueba con dos ponderofos argumen¬ tos, que podran verfe en él, fin que de.tengamos.aqui tan mujcho a nueftrosLcdoxcs. Y fupueíto fer el ayre la caula de la verdadera Pefte, Ais 4<í J riZÍOS fne duda, que pufo en lid inacabable los Aurores /quai fuefte én el ayre el origen de tanto daño. Vnos recurrieron á la corrupción en fu fubftancia ; otros fe contentaron con ios pravos, quales ya fuellen manifieftos, corno la humedad, ca¬ lor, & c. ya ocultos por la malévola influyendo de los Aftros: por elle vlt'imo didanien eftán todos los AftrolOgos, que ci¬ tan por él no leves autoridades del mifmo Hipócrates, por las quales afsintió también áél,de los Médicos Valeriola, Fernelio, Ámbiofío Nuñez; y de los Modernos Vvalfdmidt j pero íiguiendo nofotros aqui la loable modeftía de la Controve ríia, rebufamos dar el voto en materia, que no hemos cftudiado, ex profeffoi y por eílo eílamos al didamen de la Criíis, que dixo, que los Altros eran folóper accidzns , caufa de la Pette.i propoíicion, que dcfpues podrá quedar mas clara. Refolutoriamente digo,q el ayre es caufa de laPeíte,por los corpufculos eftraños.y mialmas venenofos, de q fucle empreñaife.Éfta es exprcífa dodrina deHipocrates,en el ya citado de Natura humana,com.2.text.4.dóde dize:j Quum vero ídem morbos popular iter invaffcrit,tunc obfeurum non efi, viffum haud ejjé in caufa, fed id quod expirando trahimus , quippe quod morbofa qu&dam babeat excrementa. Él ayre fclo es (dize aqui Hipócrates) quien cau¬ fa ios morbos, que vagan populares; pero el ayre, porque fe empreña de corpufculos noxios, quippe quod morbofa quídam ba¬ beat excrementa . No es el ayre , porque fe altere en fus quales, no porque fe corrompa en fu fubftancia; es el ayre , porque fe llena de recremer>tosmorbofos,de miafmas cftraños, alte¬ rativos, y venenofos. Siento empero con gravifsimos Autores, que eftos in¬ quinamentos venenofos, que empreñan el ayre , fon exhala¬ dos de los fenos fu bter raneas, en que fcrmentandofe fales, y fulphuresíilveftres, muchas vezes fe convinan en íyftemas venenofos, que ya aparecen en los venenos corpulentos vehetales, minerales, y anirriales, yá fe elevan en niiafmas vaporofos, que elegantemente llama el idioma de Helmoncio Casi los quales llevados en los fenos del áyrc, halla nueftra faliva, fangre, y efpiritus, los alteran , immutan pervierten, y corrompen. Veafe eftá dodrina elegantemente declarada en V vil lis; y la generación mecánica de los íilveftres fales, ex¬ plicada en los términos de fu hypoteíi en Vvaifmidt > en Cus difpütaS Medicas de varios argumantos, en la r. SIN PJSSIQN, 47 És de advertir empero, q afsi como de las pravas fermenlicionesfübtemneas fe eleva .úgas venenofo, a fu de ¡asfubterraneas puede también empreñarle ei .ayre , quatido eüas feantales , que puedan elevar los mialmas totalmente acti¬ vos, diffonosá nueftra naturaleza > y tales, que puedan emu¬ lar la naturaleza de los venenos* quales refieren las Hi(lorias, y previenen los Autores en los acervos de cadáveres infepultos, en la mulritudde excrementos eftrañifsirnos* y quales dlximos poder aver en los cercos de las Ciudades ¿ y fi es ver¬ dad lo que graves Autores dizen de las PcÜes originadas por veneficio, por el veneno , que fe efparció al ayre, que llevan, dolo enfusfenos, yá es caufa común de los morbos popnlares. Confiando de aquí, que folo cite inquinamento veneno.- fo, que exhala al ayre ia tierra , esla caufa de ia Pefte, fe ve yá, que todas las que feñala la Criíis, fon tales, por refpe&o a efta,enquanto pueden poner en ado la mayor exhalación delgas venenofo ,oen quanto pueden difponer ios cuerpos, para fu mas fácil recepción} y también fe ve, que los Attros folo p Er accidens pueden fer caufa de la Pefte, en quanropac los rayos de fu luz, ó materia fubtil, que emiten, á la tierra, pueden exitar en ella las fermentaciones de fus fales noxios* .que fe exhalen el ayre, y lo empreñen del inquinamento ve¬ nenofo, que es el fe minio peítifero. Y véfe también de aquí, como todas las caufas morbofas , que la Controvertía contíderó en Sevilla, conílitucion Auítrina , multitud de.aguas rebalfadas en Ciudad pantanofa, hambre, multitud de pobres, fetores, & c. no fon por si Pai¬ tantes para fer caufa eficaz de la Pefte} pues todas ellas pueden folo fer coadiuvantes, o difpofitivas} pero , en fin , no pueden poner en ei ayre el inquinamento venenofo, y por efio face - de, que aviendo mochas vczcxhambres,lluvias,y loque es mas, en los Afiros afpedos malévolos, aunque fean conjun¬ ciones de Marte, y.Saturno, no aya fobrevenido Pefte} por¬ que falrófii precifa, y principal caufa, que es ei veneno ; que ha de exhalar la tierra , de que empreñado el ayre, haze co¬ mún, y popular el morbo. Y no-negamos, que eftas cauías, que la Controvertía nos acuerda,¡repite , y pondera a pueden ferio jde morbos popula* xesjpei'QíCkhe aquí ¿corda ríe del «texto de Hipócrates, que ;tra- 4 8 jFlZIOS trajo á la converfacion 27. del 6 . de las Epidemias , fe£t. ti Morhorum papular itzr graffantium modi. Que ay muchos modos de morbos populares; y para los de común malicia bailan aquellas caufas ordinarias; peroquando el modo es de la ef^ traña malicia, quecorrefponde á la conftitucion peílilente; entonces, para efedos tan graves, hemos de recurrir á caufa eficacísima; tanto, que el anciano Maeftro, falto ya de vozes con que exprimir, lo que delta caufa penfaba , fe valió del enigma de llamarla divina. No es mió el penfamiento , es de vn hombre tan grande como Valeriola,cuyas elegantes pala¬ bras del lib. 4. enarrationum 7. hago al prefente mías: Quam fantcaufamfummus Jiutbor Hipócrates divini nomine dignatus efíb ridetur , cum vnumqumqul noflrumfi quid in mor bis divinuminjit agnofetre, <& obftrvari iufsit. Quam vocm Galenus , ¿rjuproambkntis nos airis conditione interpretatur, ego tam^n miitts aliquid , & longo praflantius bac voce divinum Hippocratom JignficarO voluiffc exiflimo , tiempo adverfariam quemdam , fublimomque « , nobifque prorfus ignotam , ac Del arcano confilio morbo inc/nffam , peftikntemque natu • ram noftra cor por a tota Puafubftanti a difsip.intcnr Ó" c. De lo dicho es claro, que aunque la antigua, y la moder¬ na ciencia, á que la Controveríia llama curiofa, ayan de con¬ idia ría cortedad del humano entendimiento , procede con todo laFilofofia fenfata por conceptos mucho mas claros; porque aunque por vltimo no pueda percibir la individual craíisdelacaufa efediva ,explica la viitud efectiva por los movimientos locales, en las varias configuraciones de ios en¬ tes, admitiendo por axioma, que omnia fiunt ptr motum loeakm ; y acercandofe quanto es pofsible á la penetración de ios efe¬ ctos, ademando, que natura rbique mcbanifat ; todo lo qual ex¬ plicado precifamente por las qualidades Peripatéticas, esfobradamente obfeuro, y tan difícil, que el mas míigne Peripa¬ tético deíte ligio* el que ya es Eminentísimo Cardenal Phtoiomec, no fe atrevió por folas ellas á explicar la adividadde las caufts¿ Qnalquiera que fe aya verfado bien en los mas dodos Peripatéticos.avrá vifto , que confinan quafi inconccptible la acción, y la pafsion de los agentes , y fugetos naturales; y parandofeá penfar (por poner aqui vn exemplo) deque ma¬ nera el fuego convierte el leño en fu naturaleza,hallaron har¬ to ardua ai difeurfo la dificultad > porque íi del fuego, que fe con. SIN PJSSIÓN. 45» confidere mas a&ivo, no puede pallar nada al leño, como fe haze en el leño la mudanca ? No paña, repito, del fuego al le¬ ño algo, porque no paila la qualidad, que efta non tranfít de fubietto infubieffum , cqmo confieífan: ni parta la fubftancia 5 por¬ que elfo fe queda íiempre preprio fer del fuego, que es caufat luego nada parta. Como, pues, feimmuta el leño ? Yo eftando á los términos rigurofosde la Peripatética, confíerto de mi, que no lo entiendo> y no tengo mucho rubor en confeffarlo,quando veo, que efta mifma dificultad obligó á algunos a la opinión abfona, de que en la prefencia délas que por efto lolq llamaba caufas naturales,era foloDios quien obraba; y el Eminentifsimo Romano Egidio ,dixo, que quanto vno era: mas do&o, tanto mas dificultaba en la inteligencia de la ac¬ ción, y pafsion. Quiza podra bailar efto poco / que aqui he procurado compendiar, para que nueftros Confertantes puedan perfua-í dirfe, á que pudo mucho mas claramente filofofar la Crifis con los fales, que introduxo,que no los Antiguos con la ocul¬ ta qualidad; porque las acciones de los fales, fe explican pon fus movimientos, y configuraciones, que fon conceptos, y ; nociones claras, por lasquales fe podrá hallar fácilmente, que los fales aun venenofos, puedan hallar reíiftencia á toda fu violencia impulíiva, y no, que la pueda hallar la qualidad oculta, que fe finge de fuperior orden , y que directamente no tiene contrario, como pretende la Controverfia, que por efto jnos ha hecho detener aqui, fuera del principal intento , pre¬ tendiendo hallar lasmifmas dificultades en los principios " mode xnos, que eftos fon los fales de la Criíis, que efta halló en la qualidad oculta, que impugnaba. * * J V1ZI0S í° JVIZIO IV; SORRE LA CVRAriVA , QVE SE debió a la Epidemia de Sevilla . P A r a proceder con claridad en ede Juizio, en que ía Controverfia nos obliga \ hablar de la curación de «• bida á la Epidemia de Sevilla, no baila aver dicho, que no fue Pede, es meneílcr declarar lo que fue, aunque fea con mayor brevedad, que laque pe¬ dia materia tan grave. Fue la Epidemia de Sevilla maligna. Dexo dicho, que los morbos populares, ó comunes á muchos (que eflo es Epidemia ) pueden ler en tres maneras, 6 total¬ mente benignos, ó malignos , ó p?rnicio r os, que es lo miftno, que pendentes: dedas he dicho también, que por fu na¬ turaleza vienen de fahuíiando, ó quitando ia efperanca de la vida; de los benignos fabemos, que no traen por si peligro de ia vida; con que reda, que la Epidemia maligna , que me¬ dia entre las dos primeras , fea la que trayendo g ave peligro, moquita con todo la efperanca de la vida ; pero aun mas expreíío, füéla Epidemia dqSc villa, de fiebres ferméntales continuas (que llaman vulgarmente podridas) con graves, y peligrofos acci¬ dentes fuperven entes. Edc es el carador de la malignidad que fobre los fígnos debidos ala idea del morbo, fobreve’nean otros, queíignifiquenfu mala codumbre; edo es, fu ma¬ licia. Su caufa primitiva fue el ayre preñado del inquinamen¬ to falino acre, que elevó la tierra , en cuyos fenos las lluvias precedentes excefsivas avian diflueltofalesfilvedres,y hetero¬ géneos, á nuedra naturaleza diíTonos, á quien llamaremos fcminio maligno; porque aunque no tuvo toda la intención , y adividad del veneno pedifero, tuvo la muy hadante para ex¬ ceder las caufas comunes de los morbos populares benignos; v quizá edos mifmos fales edraños, y diñónos, fueron la cau¬ la ác la ederüidad de la -tierra, y de la animación de los in- ' ■ ceptos* SIN QJSSION. 5t ceptos, con cuya naturaleza pudieron tener íimbolifacion, y aun pudieron concurrir á la producción de los methcoros ígnitos, que en las tempeílades de aquel año avian fido frequen.tifsi.mos ; efpeculacion , que dexo al cuydado de los que intentaren filofofar mas de efpacio en ella materia. L,a caufa antecedente fue la fangre, fucco nerveo, 6 fyf* tema de efpiritus animales , v demás líquidos del cuerpo, difpueítos mas, ó menqs á récebir la imprefsion del miafma maligno, afsi por el vio de los alimentos de mala fubftancia, como porque aun la tenida por mejor, no iría totalmente purgada del . que avia exhalado la tierra , ó avian efundido en ella, olas fali vas acres, oíos cuerpos hediendo, de los inceptos,de que avia procedido en toda la Comarca ía afquerofa plaga; llegabanfe á ello las alteraciones de ánimos & que no dio poco motivo, ya el fentimiento de las proprias, ya el defeonfuelo de las agenas defgracias. De la variedad de la caufa antecedente, en que con efpecialidad hizo imprefíion el miafma maligno, nació la gran variedad, que fe reco¬ ció en los fymptomas; porque en aquellos, en quienes prendió cn la fangre, fe vieron violentas las efervecencias, orinas craflas, y rubras, diarheas, maculas, c. en los que en el fucco nerveo, trcmorcs,delirios, convulfiones, epilepíias , &:c. en los que en la Lymplia, fiebres mites,dolores articulares co¬ mas, Se c. Di en aquel tiempo á mis difcipulos larga explica¬ ción deltas materias, en vn papel, que han cfparcido por ellas Comarcas, y no es lugar elle, donde deba, ó pueda alargar¬ me mas. La caufa continente fue el mifmo miafma maglino, fal acre de movimientos adtivos, y diñónos á nueltra naturaleza, ya impreco en los Líquidos del cuei po, que alteraba, fermen¬ taba^ corrompía; por lo qualel vfo del modernoíiglo, 1c lla¬ ma fermento , con bien fundada analogía ; por que tiendo cuerpo Atole mínimum, es atthitate máximum, y por eílo multiplicathwfui. De que nace lo contagiofo, innegable, en ellos ma¬ les; porque multipiicandofede las aptas materias el fermen¬ to, fe participa en los efluvios del cuerpo, con la mifma na fu¬ tileza y y actividad ; y por tanto poderofo á caufar e n el reci¬ piente el mifmo daño. Refulta ^ade aqui, que la curación radical dellos male?* debió.mirar íiciupcc ala fujecioo, y exterminio del.fermen G z 5 % ynzios Tribunal Medico* pag. i87* Et-inde certe vldlmus ¿líos fabito ly~ pírico modo infrigidari , in alijsftbrem , c¡m antea non magna , nSc ita pravi morís videbatur, malignitatm fabito.contraxi [fe fymptomatibus longe d febn alienis , qaia antcj&nguims mifsionem putr ? das cruditates vafforum parktibus adbsrmtes, fon latcbris abftrufas vaatari radicitHsmafecimus. Y quítndo la Controvertía tuvieíTe, que opo¬ ner aqui á a lguno de ios Médicos Andaluzes, no pudo, ni de¬ bió incluir entre los notados al Autor de la Criíis, que no fo- ¿o en ella* fino también en fu Defempeño Medico * fe moftro indinadiísimo a los tenientes; y también podrán quexarfe eL Do&or Cornejo, y Dodor Peralta, que han declarado, que la pradica de los lenientes, es común en Sevilla; loqual bai¬ laría para hazer vana la acufacion de la Controveíia; pero yo no rebufaré tomar ia defenfade aquellos, contra quienes pue¬ da aver mayor motivo. Es, pues, verdad, que muchos hombres dodifsimos, de los que llevóla pafiáda edad, como fue Ramirez , Granado, y otros, á quienes figuieron aun en nueftros dias Tabora, Henriquez,y quizá alguno de los que oy viven ; y porque es jufto confeífarlo aqui, yo con ellos .rehuíamos mucho el vfo de los medicamentos purgantes,aunque fean de los que introduzen los purgadores con el blando nombre de lenientes, en las fiebres continuas, y mucho mas en las malignas; pero np es verdad, que alguno dcllos aya defpreeiado la indica¬ ción , que dan los recrementos de primeras vías; y yo ya de mi he dicho, que vfo en tales cafos de los vomitones-, y clyfteres, en que no hallólos gravifsimos inconvenientes, que obftan al vfo délos purgantes. Y es cierto, que no han confiderado bien los que nos re¬ prehenden los gravifsimos motivos, que nos obligan á obrar afsi, defentendiencicfe, de que caen notoriamente en la prac¬ tica, que muchos dellos abominan; porque los medicamen¬ tos de que vfan, fon manifieftamente catharricos, y feriBtntantes de la fargre, quando principalmente no contentos con el manca, xarave de infufiones de roías, y mofquctas, palian al fen, mcchcacan, y fiDijsplacet, á la guragamba xalapa, y otros; íiéndo afsi, que aun los primeros exceden los limites, que fe proponen de .lenientes,íiendo verdaderos purgatorios; *eíto cs.diflalutorios, y fermentativos de Ja fangre. ;hfo es ella p&adoxa, ó in vención de los M o dexnos,á quienes ayaembele- SIN <PXSSTON. fado Helmoncio,óotro, que no haga fe entre los Galénica sí es doctrina expedía , y baftantemenee probada en Juan BaotiílaOnvay,Valeptino,cn fu Propugnáculo de la Medicina Hipocratica, y Galénica , pagina d8. y que la experiencia vanas vezes ha moftradoáiosdifpicrtos enla pradica^principaimetecn eftas regiones nueftras calidas, y abundantes de hábitos fácilmente fermentabies, y disolubles de humores fáciles , f difpueftos á lasfervcícencias febrilcs.Mas de vna vez he vifto á eltos Ceñares inclinados á eñe genero demedicamentosxaec en la defgrada^ue les previene elcomun dicho: mrpis efl Me* di.cficaiamtas e xhibito medicamento purgante cegrum períre . Y otras, que aviendo empezado á curar aísi vna fiebre ordinaria, fe han hallado en breve con vna maligna, b con vna tan arden¬ tísima , que apenas bañaría á templarla la-nieve de • ■ Guadar¬ rama. Frcquentemente en las intermitentes empiezo por vno deftos medicamentos benignos; y be experimentado, que la aeeefsion, q(e fígue al purgante, es mucho masintcnfa: allino.es muy grande elincon veniente; pero en las con¬ tinuas, y masen das malignas , femé reprefenta gravifsimo. Eftos feñores np nos permiten, que percibamos bien efta voz de purgar las primeras vías; porque nos pretenden precifar, a que aya de fer con medicamento tal; y-ciertamente, como fe confuman, y quiten de allá los recrementos, el vientre queda purgado; purga es.eneftc fentido el vomitorio , purga es la ayuda,y purgada dieta; y fife perfuaden á que eftos no bañan, por donde añeguran, que bañará el medicamento ? Ya en mis dias he vifto morir dos Médicos, tan ciegos en eñe difamen, que el vno tomo cinco, y el otro tres medicamentos; y todavia no evaquaron lo que defeaban ; y lo cierto es, que ambos murieron atabardillados; vno deftos fue en la pra&ica mi Maeftro, era hombre muy dodo, y experto; pero cier¬ to es, que purgando mucho, me enfeñó, á que purgafíe muy poco. Entramos yá en mas grave difputa; porque la Controverfia amontonando todos los motivos, que inducen á mino¬ rar con medicamento aun de mayor esfera , que la de los te¬ nientes, nos introduce eftapradica como debida , y provechofa; y _porque ic confió por relación de hombre , por fus íingula ¿es prendas digno de todo crédito, que avian fañado mas en manos de ios Galeniftas, que no purgaban, que en H i ma- ¿o ]V1Z10S manos de los Spatgiricos, que lo hazian: atribuye ía Controverba efta infelicidad, a que vfarian délos medicamentos antimonialesvporque no han querido dexarfe perfuadir, a que el antimonio tiene partes arfenicales, que quizá por ello la Controveríiaren otro lugar le llama ihroiwo. Ay aqüi muchas cofas, que p^dian diligente cx2men. Lo ©rimeroconfia, que á lesGalcniítas, que ro purgaban, les íucedia náejor; y íi fe atiende, quan ne cebarías juzga las pur¬ gas la Controverfia, no fe percibe bien , como en manos de los que no purgaban, podia efeapar alguno. Lo fcgundo,quc purgaífen, y no fa-ngraflen iosSpargiricos ; y no fe fabe quien fucilen ellos; porque es cafo notorio , que el Dodor Peralta, Dodor Melero, y Dodor Flores fangraron ; y cftos fon los que allí debían tener el nombre de ipargiricos, como los fundadores delaSociedadR.egia.Lo tercero,q fe les murieron los enfermos, porque vfarian de ios medicamentos antimo¬ niales: aqui de vna conciuíion , que fe fupone cierta en el fe les murieron, fe da vna razón voluntaria en el vfarian ; porque mife prueba, ni quizá podría probarfe, que vfaron purgas an¬ timoniales. Lo quarto,qucei antimonio tenga partes venemofas; lo qual es bol ver al pleito, en que al voto de los hom¬ bres defapafsionados perdió fu demanda el DcdorDon Jofepfi Pablo, aviendo evidenciado el Dodor Zapata , que el antimonio bien preparado , es medicamento L gurifsimo ; y avicndo cfte remedio ti iunfado tan feguramente en el eferip- to del Dodor Peralta , para que no acuerde aqui el íilcncio, que le impuíieron á la contraria parte, agmin e fuño tantos Dedos Socios, á quienes aun venera la embidia: motivos porque yo en elle aílumpto no debo dezir mas. Y con todo no debo omitir vn avifo , que nos da la Con-' íroverfia, quando dize , q de las Panaceas exageradas en Lemery, fe han muerto como chinches; y que por ello iam aver - fantssr VanacU (corrige Panaceas) porque non ftam promijsis ; y que latraducion Hifpana dcLemcry necefsitade vna exce¬ lente ccnfura. A efto vlrimo es precifo reponer, que aguar¬ daremos, que los Copfcnantes hagan efle beneficio al publi¬ co, para que apréndanlos los que realmente hemos concebí; doá Lenlcry, por vn Chymico infigne, y verídico ; y á fu Efpañol tradudor, por vniiombreen aquella materia fupeiior atoáoslas vozes cié la emoción 5 y baila entonces no de- Éraudaiei sm vjsstoK. 6l fraudaremos á les beneméritos de fus alabácas. A lo primero bañará acordar , que el vfo de las Panaceas , aunquando fea prudente, y tempeftivo (en que fe defea mucho cuydado) no. podrá vencer todos los males, niel-mas común de todos, que es, que el vulgo le atribuya á los remedios todos los ma¬ los fuceñbs de las enfermedades» Pero no debiendo citas cofas divertirnos mas del prin¬ cipal afliimpto , vengo á él,inquiriendo, fí en nucñra Epide¬ mia fe debió empezar la cura con medicamento purgante minorativo, como la Controveríia plenamente afirma, amo¬ neda, é inculca; y para proceder fundamentalmente en mate¬ ria tan grave, y tan vtil, ferá razón advertir primero, que eñe nombre de purga es hermofsimo; porqué que cola fe repiefcnta mas vtil, que ladepoficion de las materias excre-' mentofas que gravan, y alteran nueftros cuerpos? Qual pue¬ de fcr más defe ada, qué la purificación de la fangrc7cue fe coníigue mediante la difpoíicion de los cuerpos heterogencos ? Veis aquí, Añores, lo que por cfta voz purga fe en¬ tiende , y porque cñá en la Medicina tan introducida ; pero oid vn rato al gran Etmuilero, que habla ingenuamente en fu remo i. fol. 3 3 # - Cptandum ejjet darentur veré tal}a puYgmia» Pues qué no fe dan medicamentos purgantes? Yárefponde; Si nm rite confidenmus illa , qu& vulgo purgcntium nomine viniunt, mnj'unt ta/iajalfkbfpuiofo , & blandients bec nomine potius virukhtiam noche, ni plus , minas validam gerimt abfcondtam , & c. Y prefígue probando eíb propuefta con tan evidentes argü¬ iría tos, que nadie podra eíirañar el que por vltimo rompa en c ña fénte-ncia: Quc.re rt vírumfatoar ¡ngtnsfkfus, & mpofiura fnb/picie, & nomino purgantium latet, quomamfane qu&libetpMgantia promi fe ua Jua yirulentia, gr putnfuliva colliqualiont kdiferimnatm tam nocivos, qudm. vtiíes humores njolrunt , & coiliquatlt.&c. El fundamento clarifsimo deña do&rina, es, que toda virtud purgante, es fermentativa de la fangre, y obra liquando fu crafsis, y defeonvinando fus elementos coníiitutivos, corno enere Jos Galeniñas enfeñó el Eo#ifsimo entre todos Senerto; y entre los Aiodernos.en quienes es común eñe dicjatcn, mueíha el JUtinifsimo Peclino; y afsi fe ve, que aun en los carpos laniísimos, íi fe dá vn medicamento purgante^ al¬ go yioicAtOj fe íigue vna evaqu ación copioía de fúteles ñ:ti¬ bí fs unas. ¿i jftzios difsmiasí qtiáíes ninguno querrá crear, que avia en tú cuerpo robuito, y fano: luego es porque el medicamento las engen¬ dra para purgarlas 5 y porque no fe quede -en naicongerura cita confequertcia, fe le podrá oír al laboriofífsinió Vvalf* mide en fus difputaciones Medicas , i . ipf* viieimtpurgmu crúor em, & carne.m promi Jcue liquant, rtfolmnt , & piitrlfacimt¿ arque in ómnibus cum venmis parí paffu ambulmt , vt re&c dixerit Helmontius mmetipurgationis $Jfe nomtn impoflorium, cum nonftt pur - %aris, fed deftrutns, & hoftiie vita virus. Todo otro capitulo era d-igno de trasladar fe aqui, íi la confianza en el cftudio de mip Lectores, no me hiziera trasladar foio eftas breves daufulas; es el 12. del líb. 5. de fus inftkucion.es: Ji&us purgaron us eft a ti us febr i lis, jM motus inte films, vel ftrmimativm, in quo fanguini. nova i <& infolita fcrmwt&io inducitur. Confpirancn elle dicta¬ men i nfignifsimosMédicos modernos, entre los quales Craanen, vnoal voto rnio.de los mayores,que ha tenido el orbe li¬ terario, fobrela practica de Regio, á la pagina 374. dize : Certum eriba eft quod purgante*, mixtaram fanguinis íur.btnt.ita vt ajfcvbrare audeamus miLlam vnquam purgationem evenire fine ftbre maiori, vel mimri. Y Gladvaciuo, en fu idea novifsimaá la pag . 5 . 5. íed quod nam de catkarticis tft hic fírendum indicimi } Illa ¿pfafhtent.ur ft mhil ad turbatam miftioüem reftítuaidm valere , quid nonnift turban* do oper añones finas cxcerunt , & in ftatu etiam ñaturali artificialem ftbrem cxcit.ant,& c. Concluyo con las vozes del Dotto Mi¬ guel Bernardo Valentini, en fu Medicina novo antiqua, folio 2 2 o. Ver mi ah ! O vtinam vera dar entur purgantia , id eft , talla, quee nihil dUud , quam humores exertmentitios tductnnt. Efto vi lio, no pretenderemos negar, que fue celebre quef“ tion entre los Médicos de los paliados ligios, íi en las fiebre 5 malignas debió, ó no minorarfe con medicamentos purgan' íeslacaufa material. Defendieron t a parte afirmativa mu¬ chos de iníigne nombre, entre los quaíes eftán Mercado, San¬ ta Cruz, citados de la Controvertía /Zacuto de Med. Princip. hift. fol.760 . Manardo, iib. 13-cpilt. i. y en numero copioío de lás Vniveríidades de Efpaña , Salmantifenfes, Complutcnfes, y Valefolecanos; pero también es cierto, que fiempre por la negativa fe -lia numerado , no defigual turba de Médicos Doctísimos, entre los quakseftá Seaerto, Mundela, Orivay, v otros, que ligue el vicimo Galeniíta de los Alemanes Sorbait, de cura pcftüendaí, fol-5 35 «deforma, que cita materia SIN ffí fe ha tenido fiémpre «por tan dudofa * y dificrí r que empezó fu difputa el yá citado'Zacuto, con ellas palabras: c'umhue apta, re intendo profundifsimum, & turbuhntum occeantm falcare tentó , in quanavigatnrusfi ftmel yela pando, timeo ne ventornm , procellar urnque t-umultu concuffin ea non colligam . Yo empero defpues que la moderna ciencia nos ha ilnftrado mas en el conocimiento de las fiebres, no creo, que pueda aver tanta duda, en que de ningún modo pueda conve¬ nir el vfo deltas medicinas en las fiebres agudas , y muchomenos en las malignas? porque íi fe atiende a lo dicho, fácil¬ mente fe hallará , que á la evaquacion dé la caufa ocafional ha de preceder fu corrección, y fecrecion, para que pueda fer vtil á la naturaleza: es afsi, que la purga minorativa mira á la caufa, guando-ni efta correta, nifecrcta: luego turba todo el orden natural. Pero aun mejor. La fermentación febril regulada, es el medio, inftrumen'to , ó maquina con que la naturaleza purifica la fangre: es afsi,que la purga minorativa, no regula cita fermentación, fino antes la preternaturaliza mas: luego no puede conducir al fin vtil de la naturaleza antes la eltorva, añadiendo daño a daño en gran detrimento íuyo- Vienenfime aquí ala pluma las ciegan ti ísi mas pala¬ bras de Simón Paulo,otro oráculo moderno, en fu digrefsion de febre maligna,fot rió Q¿*odenm funis militaris , aut forras igniari m {\z cuerda encendida) cuniculisaUis dolo fe recóndito pulveri tormentario eft ( á ¡a pólvora en la mina ) idpurgantia etlarn mitifúmu'X también los leves , los que con el nombre de lenientcs fuele llevar el vfo )eUfmdi ináividmsfunt. Concluyo aqui con las vozes del clarifsimo Vvalfmidt , que en fus difputas Medicas , de vario , argumenta 6 . habla afsi: \Arright nunc aures vos é Medicorumplebe , quinil niji purganúa , apnd agros vefíroscrepatis. Vidtbitis purgantia , quet taíia ne indicar i quidem in ftbribus , vtpQté quA fanguinis mixtionem magis turbara, obfíntttionts augtnt, febres duplicant , infiamn.it iones acarfmt, & numquara citra periculum difpendij fanitatis difpenjati poffunt. No es mi intento detener aquí á mis Lcftores en difeurfos inútiles, compulfando por eíte dictamen,ó explicando los textos, que por él, y contra él llenan los libros 5 lo quai aun¬ que pueda fervir pira la erudición , no importa mucho para el acierto, voyme por,elfo a !a experiencias y porque haga jmas fé, íerá de aquellos* que íe han moítrado con mas incl.i- .nacioó « 5 4 . }fízms melón á eñe di&amcn. El mifmo Mercado > que aquí fe nos' propone, como el mayor Patrono de la Controvetíia , en lix áureo libro de communi, &: peculiar i indicar lone i. lol. 251* nos advierte, que citas purgas minorativas: Citra ixptttmonem racraísfubita funt caufa . Y movido del horror , que pudomducirio fu:mai cfe&o, protígue afsi: j Quapropter raro confu/o id fier¡ Car mona, otro iníignc minorante, celebre en cftas Co¬ marcas, porque afsiftió en Llerena, en fu lib. de feb. cum puu&iculis, cap. 9. folio 257. afsi: Mibi ahur facUndumvidttur, ipfamct txptrkntia dottojtquidem dum in bis vtrfarer, propinarsmqué aliquibus purganti.i medicamento, ínter, initia non modo £grotis nnUnm fiqtttbatur commodum.verum etim pluribus tnagis exacerbabatnr,&c . -Ninguno deños Doctores dexó del todo la opinión , de que antes eítava preocupado? pero fegun conña de fus mifmos di¬ chos, la fatal experiencia los detuvo mucho. Encftamifma Epidemia , aviendo tído llamado á confultar con diferentes Médicos, teftifico con teda verdad, que vi hartos fatales ca¬ les en manos de los minorantes. La Controvertía, embuida toda en la do&rina de los mas excelentes purgadores, y acompañando en efto , como her¬ mana^! dadlo papel Granatenfe, tantas vezes citado, fe mueftra tan amartelada de las purgas, que no omite enfeñarnos, .que la celebre aphoriítica regia: Concoffa mcdicari opportctnon cruda') tféne fu excepción en los turgentes , en los vergentcs, y en ios vrgentes? ccfn que nos obliga á dezir algo fobre cada vno. Que ios turgentes fean excepción de aquel precepto , es doctrina de aquel aphorifmo exprefla, nifi turgeant , tan recebida aun de los mas rigidos contrarios de las purgas, que fe reprefentará delito, tí acafo lo negafle alguno. Yo ciertamente me guardare mucho de provocar por efto la ira de tantos hombres grandes: dos cofas empero no puedo dexar de pro¬ poner 5 y es la primera , que la turgencia de que habla Hipo-: crates, es fobrada menté obfeura, y ni fácil de hallar, ni de en¬ tender. Siendo eño para mi verdad certifsima , no me atre¬ viera á proferirlo aqui, fino huviefíe quebrado el hilo antes oueyo vn hombre de tan iníigne literatura, como Schelhalíicr, en fu libro de febribus, fo«. 177. que lodize afsi: Optandum vero ijftplcnius intelligi , quid Hippocrati fit iUad ¿urgerC , vt quando primo dk vUnium jh purgantibns , in aporto magis fit . M r n o ob[curnm ¡m tji ,n.cfaciíe inmpntum bucufque mbj eognito - sm Tjssrow. ¿ s rm opS clrnitur. Y ni a mi, ni á elle Autor’, ños faca de la du¬ da la explicación de Galeno; poique como cite la declara. Po¬ lo fe hallará alguna femejáca en la arthritis vaga,no en las fie¬ bres: guale quid inarthritidevaga qiiidem , at nunquam in febribas tbfervatur. Lo fegundo que tengo que notar, es, que las léña¬ les de la turgencia, con que la cara&eriza aqui la Controveríia , no fon bailantes, para que podamos afirmarla. Quatro fon las que propone: diferentes dolores, lafsitudes, aníias, é inquietudes; y ellas aun en las turgefcencias de la fangre fe hallan, y cada dia las vemos en las mugeres de difícil menftruacion , quando empiezan á padecer el movimiento de los achaques. Algo, pues, debe fer mas Ungular lo que por tur¬ gencia debió entender Hipócrates; pero no es lugar elle, q permite la dilació necefiária,para explicar nueíhos penfamietos, baila que digamos aqui,q en la turgencia , aunque íno fea ella como comunmente fe pienfa, no negaremos la purga. Que los humores vergentcs debian fer entendidos pon propria’, y verdaderamente turgentes, y por tanto, por indi¬ cantes de la purga minorativa, cupieflen , ó no en la explica¬ ción de la turgencia , que dio Galeno, fue do&rina expreíla ide Valles, al 7.délas Epidemias, text. 105. á quieníiguierort losmas iníignes minorantes, y aora la Controvertía. Ella do&rina fupueíla, la hypotefi de los Galeniítas,era fuinanieiite veroíimil; porque ella admitia como caufa antecedente de la fiebre aguda aquellos humores, que llamó vergentcs, á cuya expulíionpor el vientre coníideraba la naturaleza incli¬ nada, y fácil; pero el que huviere aun con los primeros la¬ bios libado la reciente do&rina, no podrá ignorar, que ellos humores fon producto morbofo del fermento attivo,q corrope la fangre,y la pervierte en aquellas pravas fordes,q depone defpues por la común cloaca del vientre, de que fe infiere, que ni ella cvaquacion de la naturaleza, ni aquella, que aqui intcntafie el arte, puede fer curativa del morbo ; porque dexa la raiz productora en fu fnerqa , y exaltación corrompedora* Ella por elle penfamiento toda la gente nueva; y yo me atre¬ veré á moítrar aquí , que aun antes de la luz, que ellos dieron al Mundo, yá avia dado á algunos fu verdad en los ©jos. Reparó el ingeniofifsimo Heredia fobre las Hiftorias Epidémicas, foi. 142, en aquella infeliz muger, que vivía pro - 66 j nztos pefñgidm ; la qual defpues de aver parido tuvóvna copiofa diarheade excrementos ferofos, y de pravos quales, con que no pudo evitar la muerte. £s pofíible, q evaquando tanto hu¬ mor nocivo, no pudo librarfe ? Es el cafo (refpondc Heredia) que aun que laevaquacionera tan grande, noevaquaba la raiz corrópedora: era, es verdad, evaquacion de los humores cor¬ ruptos > pero dexaba en fu fuerza el veneno corrumpente: Confmbat enim ,fed non erat fatis , y da la razón , rjuia numquam maliradicem eliminavit, continua corruptioni juccubuit . Evaquaba el produjo morbofo spero dexaba intado el fermento cor-} rumpente. Luego en ellos cafos de vergencia, lo que le toca al arte; es quitarle á la mala raíz la fuerza> ello es, quitarle al fermen-i to adivo los pravos quales, con que corrompe, y previerte la mafia; pues aquella fordes que empiezan á fluir al vientre, no fe prefuponen, fi no en virtud de fu malicia fe producen en las venas. Por ello en elle cafo fuelo yo alabar mucho al Diafcordio,á que tal vez he añadido algún efcrupulo del anti¬ monio diaphoretico recientementefixo, á que he debido feli¬ císimos efedos; por que deponiendo la naturaleza fácilmen¬ te lo que y a eftá corrupto,y en el vientre, fe impide, que la ac¬ tividad del ferménto corrompa mas, y mas. Refta la vltima excepcion,que nos propone laControverfia en los vrgentes; y no duda,que los huvo en la Epidemia de Sevilla ; pues en ella terminaron ,tantos tan mal, indicio cier- to,deque no huvo tiempo para cozer, q es el motivo (dize)de la cura coada. He oido lo que aquinos dize laControverfia y eftoy por perfuadirme, á que juzgan ellos feñores, que rodos los que fe mueren , fe mueren de no purgados , ó por lo menos,que en todos los cafos que terminan mafcíluvo indicada la purga,pues en ninguno de ellos huvo tiempo de cozer;y yo sé,porq lo he vifto algunas vezes, que en manos de los mino¬ rantes , fe han muerto algunos pocos,defpues de.aver mino¬ rado á fu fatisfacion; y con todo, para que fobre lo que purga¬ ron , purpran mas, les podia hazer fuerca elle mifmo argu¬ mento, deque pues iban áterminar.mal *era por que no avia tiempo para cozer; razón,q obliga a purgar,&c.porq no debe de aver otro camino para que pueda la naturaleza cozer, íi no purgar. A qui fe me venia á la pluma el texto 44. del 4- de vid. ¿ation, inmorbis.acutis: tentumab initio clyt.tr e duces ,0 nicdU , samen-, sm PJSSTON. 6J (amenta purgantia non ad movibis. Umpé ft vcntrem mo'rcris, vrina non maturabitur >fcbrifq\ citra tumfudonm , tim iudicationm in Un - gum protrabetur tempus. Para que fe cueza la caufa, nos manda la Controvertía purgar en el principio; y Hipócrates enfeña, que tí fe purgare en el principio , no fe cozerá la caufa: Vrina, non matur*bitur> & c. Puerto en tan grave duda , no fe me po¬ drá culpar, que figa á Hipócrates. Reponen aquí, y es razón que también el año de 79. propufo el Granatenfe, que en la Epidemia de Sevilla, por lo mal, que fe avian alimentado los hombres, era la caufa mu¬ cha , y que por tanto debía minorarfe. Quien no ve la hermofura deltas vozes? Quien podrá negar, que dizen bien ? Yo no folo digo, que debió minorarfe , digo, que debió quitarfe del todo vna caufa, que daba tantas feñales de venenofa. No es ello lo que fe duda, fino conque medios, ó inftrumen~ tos; cite es el pleyto porque de las purgas entendemos, que en eftos cafos ponen mas que quitan de caufa , porque tur¬ bando mas la maflá, y dando mas movimiento al veneno corrumpente, házen mucho mas eftraña la fermentación, que regulada, es el vnico medio de la purificación de la fangrc. No sé íi han reparado eftos feñores mucho en aquel 'Andrés del 7. de las Epidemias 3 8. que con la purga con que obró bien (y fue harto fuave) empeoró manifieftamente Refervé para efte lugar la experiencia de Valles, flor, y cfpejo de los minorantes, que en el Commentario á efta hiftoria, dizc afsi: Optimum fane exemplum lajionnm, quas inferí purgatio jubfeeptaintempeftiye, & ante materia concoüionem , nimirumfebres au - get, & exfmplicibus dttptices , & ex ¡ntermitentibusfácil continuas, ttiamft alvusfiuat, & purgatio tjs¿ quiadjunt,videatur hcntfuccefsiffe , quin etiam & aliquando magis homo /aditur , quo purgatio vidétur abundantius fado, , quia coltiquatione fiunt tales deieffiottesj & c. Yo he propueíto mas ingenua, que exornadamente^l dictamen, a que me obligan las autoridades , experiencias, y razones, que he podido reducir á los breves términos , que me permite cita apología; y no pretendo detenerme mas en eíta materia: lolo noto, que prudentemente la Controveifía nosdize,que noaílegura , quefaldria bien la practica, que nos dexa propuéfta, por mas que parezca fundada; y fe defea I* aqui 74 J VtZIOS natural, fin que llegue al extremo dañofo. Lo quatto,nofe fabc, que las catharidas tengan efpecial contrariedad con los efpirirus, para queafsi los corrompan. Lo quinto , no fe en¬ tiende bien, que tenga el corazón vna efpecial fangre , que pueda fer ponderación de lo que corrom pen las cantharidas, antes fe fabe, que la mifma fangre , que tiene todo el cuerpo, es la que tiene el corazón, fin diferencia algu¬ na. Contra (proíigue la Controvertía) que muralla ay para que los corpnfculoscorroüvos no fermenten , corrompien¬ do los efpiritus , y fangre falubre halla cu el corazón? Ni que feleáivos fon ellos, para que ayan de topar fermentan¬ do feliciter la fangre coagulada ? Nofotros no folo, no inten¬ tamos, que aya muralla , que impida elingreílb de los cor-; pufeulos ala fangre , lino afirmamos, que por ello, y para cito los aplicamos a la cutis , para que entren á la fangre,; bien que en determinados cafos, y circunftancias, en que templada fu a&ividad, obren folo hada el termino que pre¬ tendemos; y afsi planamente negamos, que obren corrom¬ piendo, fino folo, que fermentan defeoaguiando, 6 aceran¬ do la mafia; y para efto los aplicamos folo quando peca en preternatural denfacion> y no penfamos, que fea monedee aqui virtud felediva alguna , para que encuentren la fangre coagulada, quando la fu ponemos tal, y que circula por ve¬ nas, y arterias con ella prava diathe íis. Contra (añade) que oylos cuerpos efian tan chacochi-* nios.cinfalubres, que apenas fe dá calentura, por benigna que fea, donde losdodos no fe teman, y fezelan. Yo lo crco> y quizá ferá, porque no fea verdad lo que alguna vez nos di¬ xa la Controvertía , que á losdodtós fe le pafl'íbán años,fin ver vna fiebre maligna ; pero edo no nos obda , porque á ci¬ tes cuerpos chacochimos, é infalubres, ti padecen la diathis coagulativa, les aplicamos ios caudicos, y aunque vna de las cofas, que hazen provechofo ede remedio, es que ¡chores cffliiáfit , en los cafos de diííolucion de fargre, no los aplicamos,' porque obran difiolviendoi y confideramos, que es mayor el inconveniente de difíolver mas en aquella diathcíis , que el provecho de que effiuant ichores. Los caudicos (toda via fon razones de la Controverfia) de Tolas las catharidas iba arfcnicaie^y mucho mas con'ci fu? SIN fJSSTOK 75 fubümado, íiemprc din vigor ai acido > que nos daña , íiempreíiquanD fangre pcfsimamente, liempre corrompen los cfpiritus, yfiemprefe comunican, fus átomos veneriofes á las partes internas: Saltim per continui altcrationem, Ay aquí también muchas cofas dignas de reparo Que las canthaiúdas, y ei íublimado , puedan miradas en si, dezirfe de virtud arfenical, no pretendemos negarlo; pero que los mialmas que puedan penetrar por la cutis quando, y como los aplicamos, fean aríenicales , yo nunca penfaré concederlo , y ni la expe¬ riencia,ni la razón ioditan. No es io mifmo,que todo e 1 cu’erpode las cantharidas, arrojado en la fangre, tenga eíTi efica¬ cia, ó que los miafmas que penetran por la cutis puedan man¬ tenerla. No se íi fe ha reparado bien, en que ya los pingues eiy el inguento compueüo con la pez , y cera , pueden fiebetat los corpufculos acres, ó ya los azido fixos en el que fe com¬ pone con la levadura, y vinagre podran fixarlos, para que afsí templados, y en la mínima corporativa en que penetran, pierdan mucho de aquella fucrca arfenical > que fe les atri¬ buye , y queden con la virtud en el medio termino, que fe bufea. Que las canth vridaa dan vigor al azido, que nos daña, es cofa totalmente faifa, porque íi el azido preternatural nos daña coagulando, las cantharidas, quedefcoagulan, no folo no le vigoran , fino lo repugnan. Aquello de que obran per contnm a/cerationsm, es (noeítemos fiempre ferios) harina de otro coftal,íi concedemos, que penetran los efluvios de las cantharidas á la fangre: para que puede fervir la alteración per continuuml que es mucho menos poderofa ? Son tan venenofos (proíigue) los caufticos , que noto el primor del Decano del clauftro , que ni los guíanos en ei fepulcro llegan á tocar las partes del cadáver, a q fe aplicaron* Ella primorofa obfervaciqn prueba, los infectos por fu natu¬ ral inftinto huyen de las cai-Tthfridasdque les feran nocivas, ó ingratas: pero que añade, 6 quita eíto, puraque puedan , 6 no aprovechar como remedio al hombre ? Ni lo que añade la Controverfía, ce que los eanílicos obraran io mifmo,que aora en el cuerpo fantfsimo de A dan; ó porque no quede por ponderaciones, ¿n ei facratifsidio cuerpo de nueftro Séñorjefu Chritto, quando no íes fufpendicífe fu actividad, puede fer de algún reparo; porque fe con¬ cede , que en tal cafo obraran ios cauíticos lo xnifmo, que aois; 7* j nzios aora; pero fe dize ,qu t fueran muy mal aplicados*, porque non eft opus Medico bent 'vaícntibusi y no ay duda, en que íi fe aplicañe la fmgria (aunque fueífe la del tobillo) á elfos mifmos cuerpos, hiziera el mifmo efecto, que aora j y aunque entoiv ccs fuera mal aplicada, y digna de toda reprehenden , no por elfo lo es aora en los cuerpos morbofos. Y no ay porque pienfen hombres tan doctos como los Autores de la Gontroverfla , que el provecho délos caufticos, fe queda en la mera aprehenfion de los que los aplican; porqué quizá no podrán falir bien deíte argumento. Vofotros, féñores, nosdezis, que en cita materia de caufticos tie¬ ne el primer voto, y autoridad el Dodifsimo Baglivio: es afsi, que elte hombre iníigneaprueba fu vfo tempeftitivo , no fó!o con razones, lino con cien folidas experiencias: Tcrcentüplieem, & folidam experientiam: Luego, &:c. He üdo en elle punto mas prolixo, que debiera, porque en él amontonó la Controvcrfia argumentos fobre argu¬ mentos; pero tiempo es ya de que recoja las velas al difcurfo, y rinda mis dictámenes á los facros Decretos de laSanta Igíefia Romana, y al julzio de los mas doc¬ tos. Cedant omnia in Uudem Del Omnipotentis, id) Sacratísima Matris,tS) Vlrginis Alaria abpjue labe originahs macula concepta. F i N.