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Don Juan de la tierra : primera parte

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-DONJUA DE LA TERRA, 9 . *b » > E bs e US PRIMERA: PARTE. ARE Oronense de laureles hombre pobre todo es trazas.r C todos losguapos de España | Ssbiendo estas facu'tades, STR. al cir de un Castellano a rienda suelta se andaba | A triunfos, viétori1s, y palmas, riñendo algunas pendencias X y los hombres mas va izates en defensa de las Damas. humildes le riadan parias Cumplidos los veinte años, á este Haroe, deste trenmando, | edad florida, y gallarda . seguado Murte en las arms. de sus juveniles años, ? Nació en ta Villa de lilescas, | y madurez de su infincia, dando aumentos á la fama, en el golfo de sus gustos el grau Doo Juan de la Tierra | eterno consideraba : de esciarecida prosapia, 4 su Padre; mas irustróse E aunque mediano caudal toda su Vana esperanza, á suPudre le acompaña, E transformaron $us $0Z0S Dieron:e e:tudjos, y fué en el anhelo, y li carga un Seneca en la elegancia, E su Mudre, y los cuydados . y en manejar 1 A de su Padre le queds+ban. o excediaá otr Carr M:s como bh juventud en nipgua tiempo repara, SR arres- arrestado dió la muerte y tambien la Real albaja 4 áun mancebo de su Patria, — | denoavillo de diamantes, ] Ausensóse, y fué á la Coste, y que á Palacio se vaya tomó de Soldado plaza luego que amanezca el día, en uaa Vandera, que que será mayor la paga, dd para Napoles marchaba, y con capa de Soldado vivia muy á sus anchas. Salióse una obscuraneche - £ buscar á cierta Marca, y al pasar por una calle, oyó, oue habiaba una Dama, * porque el éco de la voz delicada se mostrabx. Paróse, y bizo,el reparo, que á ua Caballero le habla, diciendo: Pongase en fuga, ¿mire mire, quelo matan, á cuyo tiempo llegaron ocho hombres con espadas. Juan de la Tierra que vido aquella alevosa ¡ofamia, á el lado del Caballero se puso con arrogancia. Portóse eon tal valor, y que él era el Mayordomo del Rei, y mucho le encarga, que no se olvide de ir: - 4 Dios, porque viene el Alva, Don Juan colocó su enillo en una bolsa, y lo guarda con cuydado dentro el pecho, (Ó lo que un discurso alcanza!) en tanto que huvo dineros tubo muchos camaradas. Llegó aquel proximo I»vierno, £ Napoles fué la marcha, llegaron á la Ciudad, adonde el resta gustaba, Viendo no tenia un quarto, y la hambre le apretaba, acordóse del anilla, á un Platero se llegaba, á vér 5icomprar queria ¿quella fior tombaga. que los quatro en la estacada El Platero que la yido, fueron á dár residencia le responde estas palabras: á las celestes moradas, | Señor Principe, qué es esto ? - e » . A A a o Pos y los otros hacen fuga, E:te anillo lo declara, que como el viento volaban. que sois Persova Real, E! Caballero le dice: su Alteza no niegue nada, Quiéa eres? Cómo te llamas ? | Den Juan reparós2, y dixo: Juan de la Tierra es. minombre, | Soi hijo del Rei de España Mlescas mí amada Patria. el gran Don Felipe Quaitoz Asi le hiblaba Don Juan por defender á una Dama a á la Magestid Cesarea le dí la muerte sangrienta DS del R+i Don EFx'ipe Quarto, | 4un hij del Duque de Alva, - 2 el guzal proviso l2 miada, y temisado de mi Padre / que tomáse unos doblones, Si me aguarda, ] | e Pro - Hhas- hasta verlo mas templado es fuerza que ausencia haga. De la Corte me sali sin que nadíe sepa nada, y asi si tú determinas el que se vea ensalzada. tu casa, haciendote noble, sobre esta Real alhaja para/mi adorno, y decencia dame monedas, y galas, gue si te portas conmigo, luego que me pase á España prometo te ampararé juro, por mi Real palabra. El Pizterale responde: En esta Ciudad se halla un Compadre mio, que grande hacienda le acompaña, a ese dichole hablaré en lo quesu Álteza manda, ( mucho puede el interés, su interés tode lo arrastra ) El Maestro de Platero se partió con vigilancia en casa de su Compadre, cuenta de todo le daba, como en su casa tenia £ un gran Principe de España, que era el dueño de la preoda, que dice su forma. y traza. Movidos de la codicia, le pusieron una sala adornada con primar, le remiten dos criadas, dos criados, y Carroza compuesta, y adetezada. El les encarga el secreto, y es porque asi leimportaba. Se cruzaban lo: ñ A los diamantes, y las galas. Sepamos, que el Mercader tiene por hija una Dama hermosa á las marabiilas, que es de todos envidiada. Llegó el dia de San Juan, en que previno en su casa diversidad de manjares - para la funcion que aguarda. Fué 4 vér al Priocipe, y dióle las visperas celebradas de su Santo, y le suplica, que pase á honrarle su casa con su Persona Real, que bumilde se lo rogaba, Amaueció el día alegre, «poner la Carroza manda, adorróse lo posible desde el cabello á la planta, triuofente se paseó hasta ¡llegar á la casa del Mercader, y apeóse, | alegres lo seludaban. | | | | | > El Mercader 4 su hija la ha encerrado en una sala, cbedecióle á su Padre: mucho puede la crianza, pero mas puede el amor, que sen muy grandes sus traZa5, Pusieron en fia las mesas con agradables viandas. A este tiempo la doncella, que se miraba encerrada, por el ojo de una llave 4 el Principe divisaba, y desu arte, y su brío | fué mariposa abrasada. Abaxóse, y por la puerta unz gatera se hallaba, COM S y eon disimulo sacó” una hermosa mano blanca, empezando á descifrar . por letras sus esperanzas, Hizo Don Juan el reparo, que se ballaba cara á cara, fingiendo estar desmayado, Ó que accidente le daba, todos se desatinaron, teñiendolo por desgracia. Volvió de aquel accidente, donde en el lecho descansa, suspiros exhala al viento, que el uno al otro se alcanzan. Don Juan á su casa vino, discurriendo forma, y traza para lograr de su anhelo la esperanza deseada. Del Casero se valió, deciate estas palabrass cien doblones te daré, Con li en casa de tu Compadre, y la entregas á una Dama, á una Deydad, no la he visto, solo sísu mano blanca: [a me llevas una carta esta confusion me acaba, esta esperanza me alienta, este enigma me contrasta. Has visto por dicha, ó suerte esta que me roba el alma ? El Casero le responde: Es una hermosa muchacha, hija del Compadre mio, - yo le llevaré la carta. Dexemos en este estado la Relacion eo sumaria, que Pedro Salvador dice, que dará finalizada del gran Don Juan de la Tierra la Historia tan celebrada. | yo Muero, y no sé por quien, cencia: EnCórdoba, en Casa de Don Juan de Medina, y Santiago, Plazuela de las Cañas.