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De Computis, Revista Española de Historia de la Contabilidad 17 (1), junio 2020, 66-97 ISSN: 1886-1881 - doi: http://dx.doi.org/10.26784/issn.1886-1881.v17i1.374 _____________________________________________________________________________ Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International 66 ARTÍCULOS DOCTRINALES / ARTICLES LA CONTABILIDAD DEL SHERRY. LA BODEGA DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS EN JEREZ DE LA FRONTERA (1668-1766) José Ignacio Martínez Ruiz Universidad de Sevilla Correo-e: [email protected] – ORCID iD: https://orcid.org/0000-0002-1448-9025 Recibido: 25-11-19; Aceptado: 08-05-20. Cómo citar este artículo/Citation: Martínez Ruiz J. I. (2020). La contabilidad del sherry. La bodega de la Compañía de Jesús en Jerez de la Frontera (1668-1766). De Computis - Revista Española de Historia de la Contabilidad, 17 (1), 66-97. doi: http://dx.doi.org/10.26784/issn.1886-1881.v17i1.374 Resumen: El propósito de este artículo es doble: en primer lugar, analizar los procedimientos contables que utilizaba el Colegio de la Compañía de Jesús de Cádiz para controlar los fondos que se empleaban en el cultivo de la viña que tenía en Jerez y, sobre todo, para gestionar los flujos de la bodega en la que se almacenaban los vinos procedentes de aquella y, en segundo lugar, a partir de la información procedente de la documentación primaria utilizada — los libros 613 y 1.919 de la Sección Clero del Archivo Histórico Nacional (Madrid) — reconstruir las magnitudes básicas y el funcionamiento de la bodega, entre mediados del siglo XVII y mediados del siglo XVIII. El estudio de estos libros nos ha permitido conocer aspectos fundamentales del funcionamiento de la bodega del Colegio, entre los que destacamos: la ausencia de libros específicos de bodega; las dificultades existentes para gestionar las entradas y salidas de caldos, por tratarse de mostos y de vinos, respectivamente y la preocupación por garantizar la calidad de la producción mediante el establecimiento de varios trasiegos al año y a través de la utilización de prácticas enológicas que, con toda prudencia, anticipan el sistema de criaderas y soleras, término éste que se utiliza ya en algunos apuntes contables de finales del siglo XVII. Palabras clave: Contabilidad. Vino de Jerez. Compañía de Jesús. Bodega. Jerez de la Frontera. Siglos XVII-XVIII. ACCOUNTING FOR SHERRY WINE. THE SOCIETY OF JESUS WINERY AT JEREZ DE LA FRONTERA (1668-1766) Abstract: The aim of this paper is twofold : first, to analyze the accounting procedures implemented by the College of the Society of Jesus in Cadiz to control the funds that were used in cultivating the vineyard it had in Jerez de la Frontera, and especially to manage the flows of wine stored in the Society’s wine cellar, and second, to reconstruct the principal indicators and the functioning of the wine cellar on the basis of the primary documents on which this article is based — books 613 and 1919 of the Clergy Section of the National Historical Archive (Madrid) —from the mid-Seventeenth to the mid-Eighteenth century. The study of these books allows us to know fundamental aspects of the workings of the College’s winery, including the absence of specific wine cellar books; the enduring difficulties in managing the cellar’s
De Computis, Revista Española de Historia de la Contabilidad 17 (1), junio 2020, 66-97 ISSN: 1886-1881 - doi: http://dx.doi.org/10.26784/issn.1886-1881.v17i1.374 _____________________________________________________________________________ Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International 67 inputs and outputs, must and wine respectively; and the concern to ensure the quality of wine through several rackings every year and the use of oenological practices that, with all the necessary reserves, anticipate the criaderas and soleras system, a expression that is already used in some accounting entries from the late Seventeenth Century. Keywords: Accounting. Sherry wine. Society of Jesus. Wine cellar. Jerez de la Frontera. 17th-18th Centuries. Copyright: (c) 2020 José Ignacio Martínez Ruiz. Este es un artículo de acceso abierto distribuido bajo los términos de la licencia Creative Commons Attribution (CC BY-NC-SA 4.0). La aparición de una agroindustria vinatera moderna en Jerez de la Frontera, resultado de las transformaciones que tuvieron lugar en la producción y comercialización de los sherries a partir de finales del siglo XVIII conllevó, entre otros hechos, la construcción de grandes bodegas capaces de albergar miles de botas de vino y en las que se pudiera llevar a cabo la fabricación de nuevos tipos de caldos como los que demandaban los consumidores extranjeros, sobre todo británicos (Maldonado Rosso, 1999). La nueva arquitectura bodeguera cambió el perfil de la ciudad (García del Barrio Ambrosy, 1984; Aroca Vicenti, 2008), pero también la estructura de los capitales vinateros, aumentando la importancia de los activos fijos de las empresas que operaban en el sector. Unos activos fijos de los que formaban parte las viñas y bodegas, pero también los vinos de criaderas y soleras y, según algunos autores, las vasijas que los contenían y el instrumental de tonelería 1 . La dirección y administración de estas nuevas empresas, muchas de las cuales integraban todo el proceso de producción y comercialización, se convirtió en una cuestión cada vez más compleja a medida que se iban consolidando las transformaciones mencionadas con anterioridad y crecían de tamaño, de ahí la ampliación de sus escritorios u oficinas. Una de las principales competencias funcionales de estos escritorios era llevar la contabilidad. En González Byass, por ejemplo, junto a los libros diario, mayor y de inventarios, se menciona la existencia en el siglo XIX, aunque sin llevar a cabo una descripción de los mismos, de libros de bodegas (Montañés, 2000). En los archivos de otras empresas del sector se constata también la teneduría de libros similares en dicho periodo (Maldonado Rosso, 2003). La existencia de esta documentación ha permitido reconstruir numerosos aspectos de la vitivinicultura de Jerez, de manera que la historia del sherry en el periodo contemporáneo se conoce de una forma bastante satisfactoria (González Gordon, 1970; Lignon-Darmaillac, 2004). La etapa anterior, por el contrario, adolece de lagunas inmensas que las obras de síntesis no han logrado subsanar a la espera de que se lleven a cabo nuevas investigaciones (Borrego Plá, 2002 y 2009). 1 Sobre los problemas contables que presenta el sistema de criaderas y soleras, especialmente en relación con el principio del precio de adquisición o coste histórico, y la amortización de los barriles, véanse AECA (2009) y Horno Bueno y otros (2010).
De Computis, Revista Española de Historia de la Contabilidad 17 (1), junio 2020, 66-97 ISSN: 1886-1881 - doi: http://dx.doi.org/10.26784/issn.1886-1881.v17i1.374 _____________________________________________________________________________ Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International 68 El propósito de este artículo es analizar los procedimientos contables que utilizaba el Colegio de la Compañía de Jesús de Cádiz para controlar los fondos que se empleaban en el cultivo de la viña que tenía en Jerez y, fundamentalmente, para gestionar los flujos de la bodega en la que se almacenaban los vinos procedentes de aquella, entre mediados del siglo XVII y mediados del siglo XVIII 2 . En la segunda parte del artículo utilizamos la información procedente de estos libros para reconstruir las magnitudes básicas y el funcionamiento de la bodega, incluidos los aspectos enológicos. Hasta donde sabemos, se trata del primer estudio de estas características, esto es, del primer estudio de una bodega del marco de Jerez en el Antiguo Régimen basado en fuentes contables, circunstancia que permite apreciar mejor las continuidades y rupturas con las bodegas que surgieron con posterioridad y que han dado fama internacional al vino de Jerez. 1. La viña del Colegio de los Jesuitas de Cádiz en Jerez de la Frontera y sus registros contables Habitualmente, se considera que la intervención de las instituciones religiosas en la economía vitivinícola del marco de Jerez en la Edad Moderna fue muy limitada (González Beltrán, 1998; Lozano Salado, 2001). No tanto por el hecho de que la mayor parte de las tierras que poseían estaban dedicadas al cereal o al olivar, lo que es cierto, sino también o, sobre todo, porque frente a la administración directa optaron de manera sistemática por arrendar las tierras que tenían. La gestión directa, sin embargo, caracterizó el comportamiento económico de algunas órdenes religiosas en el antiguo Reino de Sevilla, entre ellas, la Compañía de Jesús (López Martínez, 1991 y 1993). La contabilidad de las instituciones eclesiásticas constituye uno de los campos emergentes de la historiografía contable internacional y española, aunque “la investigación todavía está en sus primeros balbuceos, habida cuenta de la gran cantidad de documentación contable existente” (Hernández Esteve, 2013, 362) 3 . El estudio que ofrecemos a continuación constituye, por consiguiente, una contribución tanto a la historia de la contabilidad de la Iglesia como a la del vino de Jerez en la Edad Moderna. A mediados del siglo XVIII, el Colegio de la Compañía de Jesús de Cádiz tenía en Jerez entre 69,75 y 76,75 aranzadas de viñedo, esto es, unas 33 hectáreas 4 . Para los 2 Analizamos los costes de producción de la viña, esto es, la vertiente vitícola del negocio, así como los de la explotación que tenía la Hermandad de la Caridad de Jerez en Martínez Ruiz (2020), razón por la cual no abordamos aquí dichos aspectos. 3 Entre los trabajos sobre contabilidades de la iglesia regular citados por Hernández Esteve en su libro — y que no repetimos aquí a fin de no ser reiterativos — destacan los dedicados a los monasterios de Santo Domingo de Silos, Santa María la Real de Oseira y Nuestra Señora de Guadalupe, resultado de las investigaciones llevadas a cabo, principalmente, por E. Llopis Agelán, L. Maté Sadornil, M.B. Prieto Moreno, J. Tua Pereda. La única publicación que analiza la vertiente industrial del negocio vitivinícola por parte de una institución religiosa, esto es, la producción de vino, es la de Maté, Prieto y Santidrián (2018) sobre el Monasterio de Silos. 4 Archivo Histórico Municipal de Jerez de la Frontera (AHMJF), Archivo Histórico Reservado, c. 18, nº 23, ff. 2.487-2.502. El deterioro del documento impide determinar con total exactitud la superficie de la
De Computis, Revista Española de Historia de la Contabilidad 17 (1), junio 2020, 66-97 ISSN: 1886-1881 - doi: http://dx.doi.org/10.26784/issn.1886-1881.v17i1.374 _____________________________________________________________________________ Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International 69 estándares de la época e, incluso, para los estándares actuales, la propiedad se caracterizaba por unas dimensiones más que notables tratándose, además, de un coto redondo que se gestionaba de forma directa. La presencia del Colegio en el término municipal de Jerez venía de lejos pues a mediados del siglo XVII poseía ya, en el pago de Alcántara, unas 18 aranzadas de viña y dos de tierra calma. Ahora bien, como la explotación de estas tierras, entre otras razones por su lejanía a la ciudad, no resultaba rentable, se vendieron a la Cartuja de Jerez en 1660. El dinero obtenido se reinvirtió en la compra de cinco aranzadas y una ochava de viña y dos aranzadas y cuarta de tierra calma situadas en el pago de Macharnudo, tierra de albarizas, a poco más de una legua de Jerez. En 1668, 1708 y 1737 se llevaron a cabo nuevas compras hasta completarse la extensión de entre 69,75 y 76,75 aranzadas mencionada más arriba. El mosto y vino procedente de Macharnudo se destinaba, principalmente, al consumo del Colegio en Cádiz, aunque el aumento de la producción como resultado de las sucesivas ampliaciones de la viña permitió que se comenzara a vender una parte de la misma e, incluso, que en 1752 se tomara la decisión de abrir en la ciudad de Cádiz un negocio de venta al público de los caldos procedentes de Jerez 5 . En el Archivo Histórico Nacional (AHN) se encuentran más de una treintena de libros correspondientes a las propiedades del Colegio de los Jesuitas de Cádiz 6 . De estos libros nos interesan fundamentalmente dos, que aparecen identificados con las signaturas siguientes: Clero-Jesuitas-Libro 613 [“Libro de cuentas de las viñas que tiene el Colegio en el pago que llaman de Macharnudo” (1668-1728)] y Clero-Libro 1919 [“Libro de las viñas y bodegas de Jerez” (1730-1767)]. El segundo, custodiado erróneamente en una subsección distinta del AHN, constituye en realidad la continuación del primero. Como la mayor parte de las contabilidades de este tipo, su función principal era la de facilitar el rendimiento y control de cuentas. El Libro 613, que abarca los años 1668-1729, consta de 170 hojas en las que se distinguen: de una parte, las cuentas correspondientes al “debe” y “haber” de la viña o, en otras palabras, a los gastos efectuados en el cultivo de la viña y en la vendimia y a los ingresos procedentes de los caldos producidos, respectivamente; y, de otra, los apuntes pertenecientes a la “entrada y salida” de frutos en la bodega. Un primer hecho a destacar, por tanto, es la inexistencia de libros de bodega diferenciados, reflejo de la escasa entidad — siempre en términos comparados con lo que encontramos en las empresas bodegueras de Jerez a partir de finales del siglo XVIII o comienzos del siglo XIX — de las inversiones en activos fijos inmuebles (a excepción de la tierra) en este periodo de la historia de la vinatería jerezana. A título de ejemplo reproducimos a continuación, de manera literal, los encabezamientos de las primeras partidas del debe y el haber correspondientes a 1668, año en que se inicia el libro: viña, cuya extensión se encontraba comprendida entre las 69,75 y las 76,75 aranzadas. Hago la conversión a razón de 0,4472 hectáreas por aranzada. 5 Archivo Histórico Nacional, Clero-Jesuitas, Libro 633: “Libro de partidas de vino y vinagre que se traen de Jerez al almacén del Colegio y derechos de saca y entrada y gastos de conducción” (1752-1767). 6 Guglieri Navarro (1967), 39-41.
De Computis, Revista Española de Historia de la Contabilidad 17 (1), junio 2020, 66-97 ISSN: 1886-1881 - doi: http://dx.doi.org/10.26784/issn.1886-1881.v17i1.374 _____________________________________________________________________________ Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International 70 [Libro 613, fol. 23 rº] “Debe la viña y administracion de Xerez por los gastos hechos en la cosecha y beneficio de la viña del año 1668” [fLibro 613, fol. 80 rº] “A de aver la viña por el vino y aprovechamiento del año de 1668” La contabilidad de la viña tenía como objeto controlar los recursos utilizados en la explotación de la misma, de ahí que los apuntes contables del libro — descrito en más de una ocasión como “quaderno manual” — se remitan de forma sistemática a un folio determinado del “libro del procurador” donde se recogían agrupados bien por periodos de tiempo bien por la naturaleza de las operaciones efectuadas 7 . En 1690 aparece por primera vez la expresión “hasta aquí la visita de [un año]” (fol. 55 rº), que se alterna en otros folios del libro con la de “visita de [un año]”, términos que revelan la aplicación efectiva, esto es, no meramente teórica, de mecanismos de control de los fondos que empleaba el Colegio en Macharnudo. Aunque los apuntes que constan en los libros que estamos analizando siguen un orden cronológico, no se trata de libros diarios propiamente dichos. Como ejemplo, transcribimos a continuación los encabezamientos que figuran en los apuntes correspondientes al año agrícola 1674-1675, esto es, al año comprendido entre la finalización de la vendimia de 1674 y la realización de la vendimia de 1675 (ff. 32 vº-33 vº). Tras los encabezamientos figura el texto de los apuntes correspondientes a cada uno de ellos, que se caracterizan por su brevedad y que no remiten a fecha concreta alguna. [Libro 613, fol. 32 vº ] “gasto en la decerpia de la viña este año de 1674 y otros gastos” [fol. 32 vº] “gasto en la poda hecha por enero de 1675 y otros gastos” [fol. 32 vº ] “gasto de la cava de la viña por febrero de 1675 y otros gastos” [fol. 33 rº] “gasto que tuvo el reponer y replantar una arançada de tierra que se agostó por el año de 1674” [fol. 33 rº] “bina por el mes de mayo de 1675”. [fol. 33 rº] “gasto en el trasiego de los vinos y porte a Cádiz año de 1675” [fol. 33 vº] “vendimia del año de 1675” 7 El procurador visitaba todos los años la viña, prefiriéndose la época de la vendimia o cuando había que traer los caldos a Cádiz.
De Computis, Revista Española de Historia de la Contabilidad 17 (1), junio 2020, 66-97 ISSN: 1886-1881 - doi: http://dx.doi.org/10.26784/issn.1886-1881.v17i1.374 _____________________________________________________________________________ Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International 71 En este mismo periodo de tiempo, el año agrícola 1674-1675, el “a de aver” de la viña se limita a consignar que las 12 botas de vino mosto de la cosecha quedaron reducidas a 8,5 botas en claro y que la totalidad de las mismas se consumieron en el Colegio, asignándose a cada una de ellas un valor contable de 600 reales de acuerdo con el precio que tenían cuando se trajeron a Cádiz (fol. 81 rº). En algunos años, de forma excepcional, se anota el número de botas de mosto que se consumieron en las labores. Las únicas referencias a un posible análisis coste/beneficio de la explotación se refieren a los años 1687 a 1693. No las encontramos ni antes ni después de ese periodo ni en el Libro 1.919. Las dos primeras dicen así: [Libro 613, fol. 82 vº-83 rº] “Año de 1687. De la cosecha de octubre de [16]87 que fueron siete botas, en que entró una de aguapié que se gastó en las labores y dos caldos comprados como en éste a fol. 48 vuelta se hicieron por julio de [16]88 6 botas y se traxeron a Cádiz que valuadas a 450 rs. a como valían por julio de dicho año en Xerez montan las 6 botas 2.700 rs. cargadas y abonadas al Procurador en agosto de 1688 fol. 106 Monta el aprovechamiento 2U700 rs. Montan los gastos desde la vendimia hasta traer el vino al Colegio Desde el fol. 48 vta. hasta fol. 50 2U466 rs. De utilidad 234 rs. 91U800 [mrs.] [Libro 613, fol. 83 rº] “Año de 1688. Se hicieron 10 botas de nuestra viña en que entraron 2 botas de aguapié. Se compraron 2 carretadas de uba en 330 rs. de que se hizieron tres botas de iema. De dichas 13 botas se traxeron al Colegio 10 botas y una quarterola que es media bota en julio de 89 que valuadas a 375 rs. de vellón montan 3U937 rs ½ Los gastos desde la vendimia hasta traerlos 4U275 rs. 22 mrs. Son más los gastos que la utilidad del vino valuado a como corre por entrar en los gastos la compra de un borrico, comida y avíos para él” De los apuntes correspondientes a los años 1689 a 1693 en los que encontramos referencias a un posible análisis coste/beneficio, lo más destacable es la consideración de los gastos de agostado y plantío nuevo que se llevaron a cabo en dicho quinquenio como “gastos que no son regulares de la viña” y que, por consiguiente, no se debían sumar a los gastos ordinarios a la hora de calcular las “utilidades” de la explotación. En efecto, las tierras dedicadas al cereal, al olivar o, sencillamente, improductivas, podían convertirse en tierras de viña, para lo cual se necesitaba llevar a cabo una serie de labores de preparación. La más costosa de todas era la que se conoce con el nombre de agostado. Consistía en cavar la tierra, a mano, ahondando lo suficiente como para dejar las raíces de las malas hierbas expuestas al sol durante varios días para que se secaran. Más tarde se procedía al señalado, esto es, a fijar el punto exacto donde se debían plantar las cepas, a la apertura de hoyos en el suelo y al plantado propiamente dicho.
De Computis, Revista Española de Historia de la Contabilidad 17 (1), junio 2020, 66-97 ISSN: 1886-1881 - doi: http://dx.doi.org/10.26784/issn.1886-1881.v17i1.374 _____________________________________________________________________________ Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International 72 Pues bien, a efectos contables, todas estas operaciones y, especialmente, el agostado de las tierras, se consideraban gastos extraordinarios. Esta forma de proceder permitió que los ingresos de la viña superaran a los gastos en todos y cada uno de los años que van de 1689 a 1693, los únicos, junto con los de 1687 y 1688, para los que consta haberse realizado este cálculo: en 1689 la “utilidad” ascendió a 169 rs.v. (3.850 rs.v. de ingresos y 3.681 rs.v. de gastos) y en 1693 a 232 rs.v. (4.320 rs.v. de ingresos y 4.088 rs.v. de gastos) (Libro 613, ff. 83 vº - 84 vº). El Libro 1.919 consta de 266 hojas, abarca los años 1730-1766 y, sin la menor duda, constituye la continuación del Libro 613, en cuyo fol. 156 rº se indica: “pasan los gastos de la viña al libro 2º della a fol. 1º”. La estructura de ambos es similar, de manera que en este segundo libro figuran también, por una parte, los “gastos” y el “recibo” de la viña, esto es, su “debe” y “haber” y, por otra, el “cargo” y “descargo” de la bodega. Ahora bien, desde un punto de vista formal, el Libro 1.919 se distingue del anterior por su exquisita caligrafía y por el hecho de que, aunque la remisión a un determinado folio del libro del procurador y “la visita” siguen representando las principales referencias de control, la ordenación de los apuntes se lleva a cabo de una forma mucho más rigurosa que en el libro anterior, adoptándose como criterio en la mayor parte de los casos el año natural 8 . Los encabezamientos que agrupan los apuntes de este segundo libro se refieren, por consiguiente, a periodos anuales en lugar de a la realización de tal o cual faena agrícola. 2. Las cuentas de la bodega Por lo que se refiere a la bodega, donde queremos centrar nuestra atención por constituir, desde nuestro punto de vista, el aspecto más novedoso de esta investigación, lo primero que debemos saber es que hasta el año 1708, en que tuvo lugar la compra de un edificio situado en la calle del Vicario de Jerez de la Frontera, con una cabida cercana a las 300 botas (a razón de 30 arrobas de 16,66 litros cada una, las 300 botas podían contener unos 1.500 hl. de caldos), el Colegio de los Jesuitas de Cádiz utilizó para guardar sus mostos y vinos un edificio alquilado al Convento de San Juan de Dios 9 . A esta primera bodega se añadió una segunda, situada en la calle Molineros en 1738 10 . Junto a la de Jerez, el Colegio disponía de otra bodega en Cádiz, en la calle de la Palma, 8 El cambio se detecta, en realidad, a partir del fol. 138 rº del Libro 613, esto es, a partir del año 1719, momento en que se produce un cambio sustancial en la caligrafía (a mejor) y en la presentación formal de las cuentas. Estos últimos folios del Libro 613 fueron escritos por la misma mano responsable de los primeros del Libro 1.919, quien se debió encargar del cierre del primero y de la apertura del segundo. 9 La escritura de compra se encuentra en AHMJF, Protocolos Notariales, leg. 2273, ff. 75 rº - 81 vº (Jerez, 11 de febrero de 1709). La bodega se apreció en 11.600 reales, de los que 3.000 se pagaron al contado y los 8.600 reales restantes quedaron a censo abierto por el que se pagaba, 258 reales/año. La instalación contaba también con jardín, alberca y pozo. 10 Libro 1.919, fol. 13 vº. Según González Beltrán (2015), la dimensión media de las bodegas de Jerez en la segunda mitad del siglo XVIII era de
De Computis, Revista Española de Historia de la Contabilidad 17 (1), junio 2020, 66-97 ISSN: 1886-1881 - doi: http://dx.doi.org/10.26784/issn.1886-1881.v17i1.374 _____________________________________________________________________________ Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International 73 a la que se trasladaban cada año, una vez que se habían sacado de lías y puestos en claro, los vinos destinados al abastecimiento del Colegio o a su venta 11 . La contabilidad de la bodega se encuentra en los encabezamientos titulados (véanse las imágenes 1 a 4): [Libro 613, ff. 89 vº-108 rº] “Qta del Colº de la Conpª de Jesus de Cádiz con su bodega, donde se pone la entrada y salida de sus frutos” [Libro 1919, ff. 60 rº-64 vº y ff. 80 rº-89 rº] “Cargo y descargo de la bodega” Comienza el primero con los asientos correspondientes a la cosecha de 1673. Abierto el libro, en la página de la izquierda figuran las partidas del “debe” o “recivo” de la bodega, donde se anotan, por años, las botas “de vino mosto” procedidas de las diferentes cosechas, así como también “los caldos o botas de vino mosto” compradas. En la página de la derecha se anotan las partidas del “a de aver”, que comprenden, básicamente, tres conceptos: mermas habidas en las botas de vino mosto una vez sacadas de lías y puestas en claro, botas de vino consumidas en el Colegio y botas de vino vendidas. A partir del año 1700 se introduce la distinción entre botas de yema, esto es, de los caldos procedentes de un primer pisado y botas de aguapié, caldos de calidad algo inferior. La cuenta de la bodega guarda una clara relación con la de la viña, pues en el “ha de haber” de ésta se contraponen al “debe”, es decir, a los gastos efectuados en la explotación, los ingresos que obtenía. Unos ingresos que procedían, básicamente, de: a) las entradas procedentes del gasto de vino y vinagre que se llevaba a cabo en el Colegio de Cádiz (a efectos meramente contables, una vez asignado un precio discrecional a la bota de vino o de vinagre que se consumía en el mismo) y b) de las ventas de vino. Los apuntes contables de la bodega se refieren siempre al número de botas, no a su valor en términos monetarios o al precio obtenido mediante su venta que, como indicamos en el párrafo anterior, se encuentran en el “recivo” o “ha de haber” de la viña. En el Libro 1.919 se aprecia con mayor claridad que en el Libro 613 esta relación por el cuidado con que lo hizo el encargado del mismo. El procedimiento utilizado fue el siguiente: al término de cada apunte del “recivo” de la viña figura el número del fol. correspondiente de la cuenta del “descargo” de la bodega referente al mismo y viceversa. Por ejemplo: [Libro 1.919, fol. 40 rº] “Rezivo de la viña desde 1º de Henero de 1730 Por 7 botas de vino vendidas en la playa a 54 pesos escudos en este a fº. 80” 5.670 [Libro 1.919, fol. 80 rº] “Descargo de la bodega desde 1 de Febrero de 1730 Viene del libro 1º de viña fol. 160 Primeramente. Por 7 botas de vino vendido en Cádiz, como al fº 40” 7 11 Libro 1.919, fol. 118 rº.
De Computis, Revista Española de Historia de la Contabilidad 17 (1), junio 2020, 66-97 ISSN: 1886-1881 - doi: http://dx.doi.org/10.26784/issn.1886-1881.v17i1.374 _____________________________________________________________________________ Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International 74 El funcionamiento de la bodega del Colegio de los Jesuitas de Cádiz se puede sintetizar así. Una vez pisada la uva en el lagar que había en la viña de Macharnudo, el mosto se traía a Jerez. Las botas no se llenaban por completo, de manera que cuando se trasladaban desde el campo a la ciudad sólo contenían 28 arrobas de caldo cada una a fin de dejar espacio para la fermentación 12 . Una vez en Jerez, los arrumbadores contratados al efecto se encargaban de instalarlas en la bodega 13 . Las botas permanecían allí hasta que, habitualmente en primavera, quitadas las lías y puestos los vinos en claro, se remitían a Cádiz. Consumido el vino, las botas vacías volvían a Jerez y, cuando llegaba la vendimia, a la viña, para su reutilización, pues el precio de las mismas era muy elevado. En efecto, de acuerdo con los registros contables que estamos analizando, el precio de las vasijas — de las botas — llegó a alcanzar la cifra de 100 reales de vellón (rs.v.) por unidad en vísperas de la reforma monetaria de 1680. Como resultado de las implicaciones deflacionistas de la reforma los precios cayeron a continuación hasta los 40 rs.v. Por lo que respecta al precio de las botas en el siglo XVIII, podemos tomar como referencia la decisión del Gremio de Vinatería de Jerez de fijar el precio mínimo de venta de la bota de mosto cuando incluía la vasija, esto es, la bota de madera, en 75 rs.v. más que si no la incluía a finales de la década de 1730, 90 rs.v. entre mediados de las décadas de 1740 y de 1750 (105 rs.v. en la segunda mitad de ésta) y 150 rs.v. en la primera mitad de la década de 1760. Esto supone entre un 20 y un 35 % del precio del caldo, lo que da idea de lo que representaba el coste de la bota con respecto al mosto o al vino 14 . A pesar de que en el índice de cuentas que figura al comienzo del Libro 1.919 consta la existencia de una entrada denominada “inventario de botas [fol.] 120”, el folio en cuestión se encuentra en blanco, de manera que el único inventario disponible de los efectos de la bodega de Jerez que se recoge en los libros que estamos analizando es el que se llevó a cabo en 1718 15 . De acuerdo con éste, los “efectos” de la bodega de Jerez a finales de septiembre de dicho año eran los siguientes: 12 “Método de cultivar las viñas, y hacer vino en Xerez de la Frontera” (Semanario de agricultura y artes dirigido a los párrocos, 19 de febrero de 1801, pp. 105-112). El mosto obtenido en los lagares se saca de las tinas para echarlo en las botas, de forma que “suponiendo que sea de treinta arrobas de cabida [cada bota] no se le echan más de 28 arrobas de mosto, dexando dos de vacío para la fermentación (…). En teniendo la bota las 28 arrobas de mosto, se le conduce en ella a las bodegas de la ciudad para que fermente” (p. 108). Los datos correspondientes al “cargo de la bodega” confirman que las botas de mosto que se conducían a la misma desde la viña tan sólo llevaban 28 arrobas cada una (Libro 1919, fol. 62 rº), por lo que a la hora de determinar el número de botas que había en la bodega se procede de la forma siguiente: las cosechas de 1752 y 1753, que recogemos aquí a título de ejemplo, se dice que ascendieron a un total de 267 botas de mosto (incluidas 11,5 botas que se compraron). Sin embargo, tan sólo se cargan a la bodega 246,5 botas “de 28 arrobas” porque a las 267 se restan del cargo “20,5 botas a razón de 2 @ por bota” “por el vacío que le queda a cada bota”. 13 A mediados del siglo XVIII había en Jerez un total de 14 “arrumbadores de botas” (Orellana González, 2002). Sobre la terminología utilizada en el texto véase Roldán (1965). 14 AHMJF, Gremio de Vinatería, legajos 1-3. 15 AHN, Clero, Libro 1919, fol. 137 vº. El inventario se hizo con motivo del cambio habido en la procuraduría de la viña, que pasó del hermano Manuel Orozco al hermano Ignacio de Burgos. En ese momento, la bodega del Colegio en Cádiz contaba con 14 botas viejas y 19 toneles. En la viña, por su parte, había dos lagares “con sus pertrechos” y uno viejo “que no sirve”, una olla de cobre, una azada, un azadón, una hoz de podar, 125 redondeles de esparto (o “roderes” [redores]), un pesebre de madera
De Computis, Revista Española de Historia de la Contabilidad 17 (1), junio 2020, 66-97 ISSN: 1886-1881 - doi: http://dx.doi.org/10.26784/issn.1886-1881.v17i1.374 _____________________________________________________________________________ Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International 81 Año 1694: 11 botas (dos en febrero; dos en marzo; dos en mayo y 7 en junio “de la cosecha que se traxo este mes”. En 1695 no consta explícitamente la utilización de vino alguno para recebar los toneles y en 1696, último año en que aparece este término, se emplearon 13 botas en “llenar los toneles y resto para recevarlos”. La causa debió ser el elevado consumo que se experimentó en 1695 debido a la presencia de un gran número de hermanos transeúntes de camino a las misiones americanas (fol. 98 rº). Una vez llenos los toneles, lo que había que hacer era ir reemplazando la cantidad que se sacaba de los mismos para consumo del Colegio o para vender por vino nuevo. Evidentemente, no se trataba aún del sistema de criaderas y soleras tal y como se materializaría décadas más tarde y se difundiría a partir del primer tercio del siglo XIX, pero llama la atención el empleo del término soleras y el intento de mantener o mejorar los caldos, destinados tradicionalmente al consumo del Colegio, mediante la mezcla de vinos procedentes de cosechas distintas. De lo que no cabe duda, en cualquier caso, es de que las bodegas pertenecientes al Colegio de la Compañía de Jesús pasaron de almacenar una sola clase de vinos, los procedentes de la última cosecha, identificados con el término de “vinos en claro”, a guardar varias clases de vinos. La transición debió producirse a finales del siglo XVII- comienzos del siglo XVIII, esto es, coincidiendo con el llenado de varios toneles para soleras. La primera vez que se registra este hecho es en 1705 con motivo de la “visita” realizada ese año: [Libro 613, fol. 101 vº] “Hasta aquí la visita de 1705 años en que resultaron de alcanze [de la bodega] 33 botas de vino de las quales 26 quedan en la bodega de Xerez pertenecientes a la cosecha de este año y las 7 botas de vino añejo en la bodega dentro del Colegio” En el “recivo” de la viña del año 1730 y por lo que se refiere al consumo efectuado por el Colegio se distinguen tres tipos de vinos: “de soleras”, “fino” y “de toneles”. Resulta imposible distinguir las características organolépticas de unos y otros. En cualquier caso, cabe preguntarse a qué se debió esta preocupación por garantizar la calidad de los caldos y la diversificación de la producción. Las fuentes contables utilizadas no permiten responder con rotundidad ni a una cosa ni a la otra. Aun así, la tentación de comparar estas novedosas prácticas enológicas con lo que estaba sucediendo en otras áreas productoras de caldos, como el Médoc francés (Pijassou, 1980), donde en estas mismas fechas tuvo lugar la aparición de vinos de calidad muy superior al vino común, es grande. No obstante, conviene tener en cuenta que a finales del siglo XVII-comienzos del siglo XVII, momento en que se iniciaron los cambios que estamos comentando, la mayor parte del vino que producían los jesuitas en su explotación de Jerez se destinaba al consumo del Colegio en Cádiz, no al mercado
De Computis, Revista Española de Historia de la Contabilidad 17 (1), junio 2020, 66-97 ISSN: 1886-1881 - doi: http://dx.doi.org/10.26784/issn.1886-1881.v17i1.374 _____________________________________________________________________________ Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International 82 (regional o internacional) 25 . Tampoco se explica en los libros que a partir del año 1730 el valor contable atribuido a los vinos que se consumían en el Colegio, independientemente de su tipo o calidad, sea de 600 rs.v. por bota (gráfica 2), aunque el periodo en cuestión se caracterizó por una gran estabilidad en los costes de producción de la viña y en el nivel general de precios. GRÁFICA 2 Esta situación contrasta claramente con lo que se había hecho hasta entonces. Como se observa en la gráfica precedente, el valor contable de la bota de vino consumida en el Colegio osciló entre los 700 rs.v. de finales de la década de 1660 y los 240 rs.v. de 1685 y de 1697. Las fluctuaciones se explican en los libros por la mala calidad de los caldos, como sucedió en 1680 y 1681, en que su valor contable fue de 350 rs.v. por bota, o por otro tipo de circunstancias. En este último sentido, conviene tener en cuenta que las reformas monetarias de 1680-1686 conllevaron una severa deflación del nivel general de precios que, inevitablemente, se reflejó también en el de los vinos. 25 Con todo, merece la pena señalar que a finales del siglo XVII el vino procedente del marco de Jerez desembarcado en Londres y Bristol (identificado con los nombres de sherry, tent, Spanish wine o, simplemente, wine) alcanzó cifras comprendidas entre las 1.000 y las 1.500 toneladas anuales (Martínez Ruiz, 2016, pp. 22-30). Hoy por hoy, resulta imposible contextualizar adecuadamente el funcionamiento de la explotación de Macharnudo y las estrategias económicas de sus propietarios — salvo por lo que se refiere al propósito de rentabilizar las inversiones efectuadas en sus explotaciones — porque los resultados sobre la producción de vino en la región, obtenidos a partir del estudio de los diezmos del mosto por Francisco Traverso Ruiz (1987) y Garcés Olmedo (1990) son muy problemáticos. En efecto, se desconoce — lamentablemente — el dato clave de la evolución de la producción de mosto y vino en la región. Sucede lo mismo por lo que se refiere a la magnitud del consumo interno o a la cuantía de las exportaciones. 0 100 200 300 400 500 600 700 800 1669 1673 1677 1681 1685 1689 1693 1697 1701 1705 1709 1713 1717 1721 1725 1729 1733 1737 1741 1745 1749 1753 1757 1761 1765 VALOR CONTABLE DE LA BOTA DE VINO CONSUMIDA EN EL COLEGIO DE CÁDIZ (1669-1766) (rs.v.)
De Computis, Revista Española de Historia de la Contabilidad 17 (1), junio 2020, 66-97 ISSN: 1886-1881 - doi: http://dx.doi.org/10.26784/issn.1886-1881.v17i1.374 _____________________________________________________________________________ Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International 83 3. De la producción para el autoconsumo a la producción para el mercado El precio de los vinos que se vendieron, por el contrario, fluctuó de acuerdo con sus características, con el hecho de que los caldos se vendieran encascados o no, esto es, incluyendo la bota de madera o sólo el vino, con la coyuntura y, finalmente, con el hecho de si incorporaban o no en el momento de venderse determinados impuestos. Como se observa en la gráfica 3, el aumento de la producción de la viña hizo posible que las ventas comenzaran a cobrar cierta importancia en el siglo XVIII. El significativo incremento que se observa en la segunda década del siglo obedeció a la necesidad de dar salida a la gran cantidad de vinos que se habían dañado, vinos que hubo que vender a precios reducidos. La ampliación de la viña en 1737 y el consiguiente crecimiento de la producción de mosto y vino, permitió que las ventas crecieran de forma significativa en los años inmediatamente siguientes, superándose la cifra de 30 botas vendidas en 1732. Entre 1753 y 1764, por fin, las ventas ascendieron a unas 55 botas/año. No hemos querido incluir los datos correspondientes a este periodo final en la gráfica que estamos comentando porque, a diferencia de los anteriores, incluyen las ventas al por menor que, aunque habían existido con anterioridad, cobraron una mayor importancia a partir de la apertura de un despacho de venta de vinos en Cádiz el año 1752 26 . GRÁFICA 3 26 En su estudio sobre la explotación vitivinícola que tenían los jesuitas en la localidad de Valdemoro (Madrid), Brumont y Mas (1985) analizan, fundamentalmente, el funcionamiento de la taberna que abrió la Compañía de Jesús en la capital de España, el año 1700, con objeto de comercializar los caldos que producían en la citada explotación, así como también los que adquirían a otros productores. Constituye un claro precedente de lo que hizo el Colegio de Cádiz a partir de 1752, aunque en el caso de la producción de Macharnudo una parte de sus caldos se vendió para su exportación. Agradezco al profesor Brumont que me facilitara una copia de su trabajo. Aprovecho el espacio de esta nota para agradecer también a los evaluadores sus comentarios y sugerencias.
De Computis, Revista Española de Historia de la Contabilidad 17 (1), junio 2020, 66-97 ISSN: 1886-1881 - doi: http://dx.doi.org/10.26784/issn.1886-1881.v17i1.374 _____________________________________________________________________________ Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International 84 Dos años después, el 16-10-1754, se hizo aforo de los vinos que había en la bodega del Colegio en Cádiz, resultando ser 19 botas de vino trasañejo y 39 botas de vino del año anterior 27 . La existencia de vinos envejecidos no era nueva. En octubre de 1739 se trasegaron 9 botas de vinos añejos (Libro 1.919, fol. 15 vº); en 1744, 21 botas (fol. 201 vº) y en 1748, 61 botas (fol. 212 rº). Volviendo a cuestión de los precios de venta, que pormenorizamos en el apéndice, los más bajos de toda la primera mitad del siglo XVIII — excepción hecha de aquellos a los que se dio salida de forma urgente debido a su mala calidad — fueron los correspondientes a los caldos en mosto o en vino vendidos “para el norte” en los años finales de la década de 1730. Incluido el casco, es decir, el recipiente, las 70 botas que se vendieron entre 1737 y 1739 lo fueron a razón de 450 a 480 rs.v. por unidad. En todos los casos se trató de mostos o vinos procedentes de la última cosecha. Era lo habitual en el marco de Jerez, donde seguía predominando a comienzos del siglo XVIII un tipo de vitivinicultura tradicional. La bota más cara, identificada como “de toneles”, se vendió en 1741 por 1.125 rs.v. Encontramos cifras superiores a los 800 rs.v./bota a partir de los años 20 aunque, a la hora de analizar estos datos, hay que distinguir las ventas que se hicieron “en la playa” de las que se hicieron “en Cádiz”. Con toda probabilidad, el precio de venta de las primeras no incluye más que los impuestos que se pagaban en la aduana de Jerez, mientras que el de las segundas incorpora también los impuestos que se pagaban a la entrada en Cádiz por la Puerta Nueva. ¿Cuál era la cuantía de estos impuestos? Según se deduce de lo que indican los propios libros, cada bota de vino pagaba a su entrada en 27 AHN, Clero-Jesuitas, Libro 633 0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 1669 1673 1677 1681 1685 1689 1693 1697 1701 1705 1709 1713 1717 1721 1725 1729 1733 1737 1741 1745 1749 VENTAS DE VINO DEL COLEGIO DE LOS JESUITAS DE CÁDIZ (botas de 30 arrobas) (1669-1752)
De Computis, Revista Española de Historia de la Contabilidad 17 (1), junio 2020, 66-97 ISSN: 1886-1881 - doi: http://dx.doi.org/10.26784/issn.1886-1881.v17i1.374 _____________________________________________________________________________ Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International 85 Cádiz de 128 a 133 rs.v. y ello a pesar de que se aforaban como si tuvieran 24 arrobas en lugar de 30, es decir, con una gracia del 20 % 28 . 4. Evolución de las existencias de la bodega Confrontados el cargo (debe) y el descargo (haber) de la bodega, encontramos la presencia de “alcances”, esto es, de cargos que superan a los descargos y, consiguientemente, de existencias que pasaban de una “visita” a la siguiente a partir del año 1678. Estas existencias no hicieron más que aumentar desde la década de 1740 en adelante, alcanzándose cifras superiores a las 200 botas en marzo y diciembre de 1762 (210 y 225 botas, respectivamente: más de 1.000 hl. de vino). GRÁFICA 4 A la hora de analizar los datos que han servido para construir la gráfica 4, hay que tener en cuenta que las existencias variaban a lo largo del año, de manera que la fecha en que se realizaba o cerraba la “visita” de control, fecha a la que corresponden los datos registrados en los libros, resulta relevante. La bodega de Jerez, por ejemplo, se llenaba de botas de mosto inmediatamente después de la vendimia, pero se vaciaba pocos meses más tarde cuando los caldos se remitían a Cádiz. Por otra parte, como hemos puesto de manifiesto de forma reiterada a lo largo de este artículo, aunque los jesuitas disponían en realidad de dos bodegas, una en Jerez y otra en Cádiz, la contabilidad del Colegio se refiere de manera conjunta a las dos. Así 28 A mediados del siglo XVIII, el Colegio de los Jesuitas de Cádiz disfrutaba del privilegio de introducir en la ciudad hasta 34 botas de vino y seis de vinagre libres de impuestos cada año. 0 50 100 150 200 250 1678 1681 1684 1687 1690 1693 1696 1699 1702 1705 1708 1711 1714 1717 1720 1723 1726 1729 1732 1735 1738 1741 1744 1747 1750 1753 1757 1760 1762 1765 EXISTENCIAS DE LA BODEGA DEL COLEGIO (botas)
De Computis, Revista Española de Historia de la Contabilidad 17 (1), junio 2020, 66-97 ISSN: 1886-1881 - doi: http://dx.doi.org/10.26784/issn.1886-1881.v17i1.374 _____________________________________________________________________________ Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International 86 pues, sólo en contadas ocasiones se menciona expresamente dónde se encontraban los caldos. No menos importante resulta conocer qué tipo de vinos contenían las botas: ¿vinos de la cosecha o vinos añejos? Al respecto de esta última cuestión, parece indudable que el crecimiento de las existencias se relaciona con una clara preocupación e interés por disponer de vinos añejos; vinos de mayor calidad y precio que los vinos jóvenes que se comercializaban tradicionalmente en el marco de Jerez. La primera referencia en este sentido la encontramos en 1705: de las 33 botas que resultaron del “alcance” entre el cargo y el descargo de la bodega efectuados ese año — desconocemos el mes — 27 se encontraban en la bodega de Jerez y siete, de vinos añejos, en la de Cádiz. Con anterioridad nos referimos al trasiego de botas de vinos añejos en 1739, 1744 y 1748, pero como una misma bota de vino se trasegaba varias veces en el transcurso del primer año, no podemos determinar con absoluta seguridad cuántas botas de vinos añejos se encontraban en la bodega del Colegio — con toda probabilidad en la de Cádiz — en cada uno de ellos. Su número, en todo caso, aumentó con respecto a las siete que había el año 1705 pues en agosto de 1759, de las 163 botas en que resultó “alcanzada” la bodega, 157 eran de vinos añejos (Libro 1.919, fol. 88 rº). El último dato disponible, correspondiente a abril de 1766, cuantifica las existencias de la bodega del Colegio en 208 botas y 14,5 arrobas. Justamente un año después, en abril de 1767, los jesuitas recibían la orden de su expulsión de España. 5. A modo de conclusión El Colegio de la Compañía de Jesús de Cádiz logró reunir un extenso viñedo, de unas 33 ha. de superficie, en el pago de Macharnudo, esto es, en las mejores tierras de albarizas de Jerez de la Frontera. Aplicando un sistema de gestión directa, la institución produjo suficiente mosto y vino como para atender sus necesidades de consumo e, incluso, vender unas cantidades crecientes de caldos. Para ello dispuso de dos bodegas ubicadas en Jerez y en Cádiz que podían contener varios centenares de botas. Con objeto de controlar los fondos que se empleaban en el cultivo de la viña y de gestionar los flujos de la bodega en la que se almacenaban los caldos procedentes de aquella, la institución siguió procedimientos de gran complejidad. La contabilidad de la viña y de las bodegas se recoge, fundamentalmente, en dos de los más de 30 libros del Colegio que se encuentran depositados en el AHN. Estos dos libros, identificados con los números 613 y 1.919, se extienden de 1668 a 1766, esto es, abarcan un siglo, lo que hace de ellos documentos excepcionales para el estudio de la historia de la contabilidad eclesiástica aplicada a la gestión de los cultivos, así como también de la vinicultura de Jerez de la Frontera en la Edad Moderna, aspecto este último en el que se centra la presente investigación. El estudio de los libros nos ha permitido conocer aspectos fundamentales del funcionamiento de las bodegas del Colegio, entre las que destacaríamos, en este
De Computis, Revista Española de Historia de la Contabilidad 17 (1), junio 2020, 66-97 ISSN: 1886-1881 - doi: http://dx.doi.org/10.26784/issn.1886-1881.v17i1.374 _____________________________________________________________________________ Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International 87 resumen final, la inexistencia de libros específicos de bodega; las dificultades existentes para gestionar las entradas y salidas de caldos, por tratarse de mostos y de vinos, respectivamente y la preocupación por garantizar la calidad de la producción mediante el establecimiento de varios trasiegos al año y mediante la utilización de prácticas enológicas que, con toda prudencia, anticipan el sistema de criaderas y soleras, término éste que se utiliza ya en algunos apuntes contables de finales del siglo XVII. BIBLIOGRAFÍA AECA (1999), La contabilidad de gestión en las empresas vitivinícolas, Madrid: AECA. Aroca Vicenti, F. (2007), De la ciudad de Dios a la ciudad de Baco: la arquitectura y urbanismo del vino de Jerez (siglos XVIII y XIX), Cádiz: Remedios 9 Ediciones. Borrego Pla, M.d.C. (2002), El jerez, hacedor de cultura. II. Entre dos mundos: desde 1492 hasta 1700, Jerez: Caja de San Fernando y Consejo Regulador. Borrego Pla, M.d.C. (2009), El jerez, hacedor de cultura. III. Consecución de la universalidad: desde 1700 hasta 1930, Jerez: Cajasol y Consejo Regulador. Boutelou, E. (1808), “Idea de la práctica oenológica de Sanlúcar de Barrameda, o del método que allí se sigue en la fabricación de los vinos”, Semanario de agricultura y artes, 7 de enero, 3-13. Brumont, F. y R. Mas (1985), “L’exploitation des Jésuites à Valdemoro (1699-1766)”, en P. Ponsot y J.P. Amalric (dirs.), L'exploitation des grands domaines dans l'Espagne d'Ancien Regime, París: Editions du CNRS, pp. 161-175. Garcés Olmedo, A. (1990), Expansión y crisis de la viticultura tradicional. La baja Andalucía, siglos XVXIX (tesis doctoral inédita, Universidad de Sevilla). González Beltrán, J.M. (1998), “Patrimonio y rentas de los conventos de Jerez de la Frontera a fines del Antiguo Régimen”, en M. Aguilar Villagrán (coord.), Panfletos y materiales: Homenaje a Antonio Cabral Chamorro, Trebujena: Centro de Estudios y Documentación, 295-314. González Beltrán, J.M. (2015), “De la vigne à la bodega. Le commerce du vin de Xérès pendant la seconde moitié du XVIIIe siècle”, en M. Figeat-Monthus y Stéphanie Lachaud, La construction de la grande propriété viticole en France et en Europe, XVIe-XIXe siècles, Burdeos: Feret, 169-184. García del Barrio Ambrosy, I. (1984), Las bodegas del vino de Jerez, Madrid: Instituto Nacional de Investigaciones Agrarias. González Gordon, M.M. (1970), Jerez-Xerez-Sherish: Noticias sobre el origen de esta ciudad, su historia y su vino, Jerez: El autor. Guglieri Navarro, A. (1967), Documentos de la Compañía de Jesús en el Archivo Histórico Nacional, Madrid: Razón y Fe. Hernández Esteve, E. (2013), Aproximación al estudio del pensamiento contable español, Madrid: AECA.
De Computis, Revista Española de Historia de la Contabilidad 17 (1), junio 2020, 66-97 ISSN: 1886-1881 - doi: http://dx.doi.org/10.26784/issn.1886-1881.v17i1.374 _____________________________________________________________________________ Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International 88 Horno Bueno, Mª.P., J.Mª Álvarez López y D. Carrasco Díaz (2010), “Valoración de existencias y control de costes en el sector vitivinícola. Un estudio empírico de las bodegas de Jerez (España)”, Revista del Instituto Internacional de Costos, 6, 83-117. Lignon-Darmaillac, S. (2004), Les grandes maisons du vignoble de Jerez (1834-1992), Madrid: Casa de Velázquez. López Martínez, A.L. (1992), La economía de las órdenes religiosas en el Antiguo Régimen: sus propiedades en el Reino de Sevilla, Sevilla: Diputación Provincial. Lozano Salado, L. (2001), La tierra es nuestra. Retrato del agro jerezano en la crisis del Antiguo Régimen, Cádiz: Universidad-Diputación Provincial. Maldonado Rosso, J. (1999), La formación del capitalismo en el marco de Jerez. De la vitivinicultura tradicional a la agroindustria vinatera moderna (siglos XVIII y XIX), Madrid: Huerga & Fierro Editores. Maldonado Rosso, J. (2003), “El archivo histórico de Sandeman–Jerez: fuente para la historia comparada de las economías del oporto y el sherry”, Populaçâo e Sociedade, 10, 145-159. Martínez Ruiz, J.I. (2016), “El comercio de vinos entre España e Inglaterra en la segunda mitad del siglo XVII: construcción de una serie anual y primeros resultados”, Historia Agraria, 70, pp. 11-46. Martínez Ruiz, J.I. (2020), “Los costes de producción del viñedo en Jerez (c. 1650 – c. 1800)”, Cádiz: Peripecias Libros (en prensa). Maté Sadornil, L., M.B. Prieto Moreno y A. Santidrián (2018), “The monastery of Silos and its winecellar in Ribera del Duero throught its accounting books (14th, 18 th and 19th century)” en M. Quinn y J. Oliveira (edited by), Accounting for Alcohol: An Accounting History of Brewing, Distilling and Viniculture, Londres: Routledge, 242-258. Montañés Primicia, E. (2000), La empresa exportadora del jerez: historia económica de González Byass, 1835-1885, Cádiz: Universidad. Orellana González, C. (2002), “El Catastro de Ensenada. Jerez de la Frontera (1755)”, Revista de Historia de Jerez, 8, 3-51. Pijassou, R. (1980), Le Médoc: un grand vignoble de qualité, Paris: Librairie Jules Tallandier. Roldán, A. (1964a), “Vocabulario de la tonelería en Jerez de la Frontera”, Estudios de Filología Española, 1, 43-55. Roldán, A. (1964b), “Léxico de las viñas en Jerez de la Frontera”, Revista de Filología Española, 47, 499-420. Roldán, A. (1965), “Léxico de la bodega jerezana”, Estudios de Filología Española, 2, 69-89. Traverso Ruiz, Francisco M. (1987), Riqueza y producción agraria en Cádiz durante los siglos XVI y XVII, Cádiz: Fundación Municipal de Cultura.
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De Computis, Revista Española de Historia de la Contabilidad 17 (1), junio 2020, 66-97 ISSN: 1886-1881 - doi: http://dx.doi.org/10.26784/issn.1886-1881.v17i1.374 _____________________________________________________________________________ Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International 90 1716 500 (1) 480 (20) 1717 495 (2) 495 (5) 495 (1,5) 338 (4,5) 1718 373 (2) 435 (4) 315 (2) 315 (2) 1720 600 (1,5) 750 (2) 825 (1) 810 (1) 825 (1) 1721 810 (0,5) 840 (2) 1722 975 (2) 990 (1) 975 (2) 1723 950 (0,75) 950 (0,75) 1726 750 (2) 900 (2) 1.050 (3) 1727 1.050 (2) 1728 697,5 (16) Vendidas en la playa sin casco 1730 810 (7) Vendidas en la playa 1731 840 (3) 1732 780 (1) 810 (1) 825 (5) Vendida en la playa Vendida en la playa Vendidas en la playa 1733 825 (7) 1734 765 (3) 870 (1) Vendidas en la playa 1735 810 (2) 1737 450 (32) Vendidas para el norte 1738 480 (18) Vendidas en mosto con los cascos para el norte 1739 450 (11) 480 (9) Vino en claro vendido con el casco para el norte Vendidas para el norte
De Computis, Revista Española de Historia de la Contabilidad 17 (1), junio 2020, 66-97 ISSN: 1886-1881 - doi: http://dx.doi.org/10.26784/issn.1886-1881.v17i1.374 _____________________________________________________________________________ Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International 97 (AHN, Clero, Libro 1.919, fol. 80 rº. Descargo de la bodega)