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Una aproximación al caserío vasco y su inserción en el territorio. La Casa del Obispo de Chinchetru (Txintxetru, Álava)

Ruiz de Eguino Antoñana, Andrea

Abstract

El presente trabajo tiene como objeto acercarnos a la arquitectura rural del País Vasco, a través de la tipología de caserío o baserri. Se estudia su origen y evolución, profundizando en su implantación en el territorio, los modos de vida que albergan, su materialidad y sus tecnologías constructivas y estructurales. Comparando las diferentes clasificaciones tipológicas existentes sobre los caseríos, se profundiza en un caso de estudio, la vivienda de mi familia, situada en Txintxetru, un pequeño pueblo de 34 habitantes de la llanada alavesa. En el caserío de estudio, denominado la Casa del Obispo de Chinchetru, por un monolito, que como posteriormente diremos, se trata de un antiguo sagrario de piedra, situado en su fachada. Se estudiará este caso de estudio mediante un levantamiento integral de la edificación, pues no existían planos de este, en el cual se comprueban sus condiciones tipológicas, se hace una hipótesis de su evolución, analizando y datando los cambios en la edificación a través de sus técnicas constructivas.

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Una aproximación al caserío vasco y su inserción en el territorio. La Casa del Obispo de Chinchetru (Txintxetru, Álava). Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Sevilla TFG Grupo E Tutora: Carmen Guerra de Hoyos Autora: Andrea Ruiz de Eguino Antoñana TRABAJO FIN DE GRADO TFG_E Sevilla, Septiembre 2022 TÍTULO: Una aproximación al caserío vasco y su inserción en el territorio. La Casa del Obispo de Chinchetru (Txintxetru, Álava) AUTORA: Andrea Ruiz de Eguino Antoñana TUTORA: Carmen Guerra de Hoyos TITULACIÓN: Grado en Fundamentos de Arquitectura, Escuela Técnica Superior de Arquitectura. Universidad de Sevilla Este trabajo no hubiera sido lo mismo sin la colaboración de personas a las que debo mi más sincero agradecimiento a Carmen Guerra de Hoyos, por su apoyo e indicaciones, a Javier Díaz, archivero del Ayuntamiento de San Millán, por su implicación y aportación de información y documentación, y a mi familia, por entender y apoyar el trabajo. Resumen El presente trabajo tiene como objeto acercarnos a la arquitectura rural del País Vasco, a través de la tipología de caserío o baserri. Se estudia su origen y evolución, profundizando en su implantación en el territorio, los modos de vida que albergan, su materialidad y sus tecnologías constructivas y estructurales. Comparando las diferentes clasificaciones tipológicas existentes sobre los caseríos, se profundiza en un caso de estudio, la vivienda de mi familia, situada en Txintxetru, un pequeño pueblo de 34 habitantes de la llanada alavesa. En el caserío de estudio, denominado la Casa del Obispo de Chinchetru, por un monolito, que como posteriomente diremos, se trata de un antiguo sagrario de piedra, situado en su fachada. Se estudiará este caso de estudio mediante un levantamiento integral de la edificación, pues no existían planos de este, en el cual se comprueban sus condiciones tipológicas, se hace una hipótesis de su evolución, analizando y datando los cambios en la edificación a través de sus técnicas constructivas. Palabras clave Baserri · Caserío vasco · Arquitectura tradicional · Vivienda popular · Tipología arquitectónica Índice Capítulo 1: Introducción 13 1 .1 Antecedentes 13 1 .2 Estado de la cuestión 13 1 .3 Objetivos 15 1 .4 Metodología 15 Capítulo 2: Aproximación general arquitectura vasca y caserío 16 2.1. El caserío vasco 16 2 .1 .1 Origen 17 2. 1 .2 Tipología 18 2 .1 .2 .1 Propuesta de definición tipológica de caserío vasco 38 2 .1 .3 Implantación en el territorio 39 2 .1 .4 Técnicas constructivas y materiales 56 2 .1 .4 .1 Muros de carga y cerramientos exteriores 58 2 .1 .4 .2 Estructura interior 59 2 .1 .4 .3 Cubiertas 61 Capítulo 3: Caso de estudio “La casa del obispo de Chinchetru” 63 3 .1 Contexto geográfico 64 3 .2 Tipología 68 3 .2 .1 Descripción 68 3 .2 .1 .1 Distribución de usos 70 3 .2 .2 Hipótesis de transformación del edificio 74 3 .3 Técnicas constructivas y materiales 86 3 .3 .1 Muros de carga y cerramientos exteriores 86 3 .3 .2 Estructura interior 89 3 .3 .3 Cubiertas 91 3 .3 .4 Instalaciones 93 Capítulo 4: Conclusiones 94 Bibliografía 97 Otras fuentes bibliográficas 99 Índice de imágenes 100 Anexo planimétrico 105 - 13 - Capítulo 1: Introducción 1 .1 Antecedentes El lugar que me vio nacer y en el cual me crie es el País Vasco. Un territorio con fuertes tradiciones culturales, que no se limitan a la gastronomía y a los deportes rurales ampliamente reconocidos. Una parte muy importante de esta cultura es la arquitectura rural, cuyo mayor exponente es el caserío vasco. El caserío vasco, o más conocido por su nombre en euskera, baserri, es una tipología de vivienda en el medio rural, la cual cumple la doble función de lugar de trabajo, o casa de labranza, y la vivienda familiar; la cual se trasmitía principalmente mediante la herencia de padres a hijos. Sin embargo, la palabra baserri se traduce como basoko – herria, es decir, como el pueblo o comunidad del bosque o del medio rural. Esto es debido a que en su origen los primeros caseríos se encontraban construidos totalmente aislados y con tierras de cultivo o de pastos a su alrededor. Con el paso del tiempo estas construcciones se fueron agrupando y creando de este modo pequeñas comunidades o pueblos, pero siempre sin perder su esencia ni su doble función. Dentro de este interés por la arquitectura rural vasca, además tengo una especial relación con un ejemplo en concreto, con un gran valor sentimental para mí, por ser el caserío de mi familia. Se trata de un caserío alavés ubicado en un pequeño pueblo de la Llanada Alavesa llamado Txintxetru (antiguamente Chinchetru). Como cualquier caserío vasco dispone de nombre propio, aunque a diferencia de lo que cabría esperar, este no recibe su nombre del apellido de la familia que lo habita, sino que recibe el nombre de un gran monolito de piedra situado en la que fue su fachada principal. La casa en el pueblo la conocen, por lo tanto, como “La Casa del Obispo de Chinchetru”. 1 .2 Estado de la cuestión El interés por esta tipología arquitectónica no es nuevo, numerosos historiadores y arquitectos han investigado a lo largo de los años el caserío vasco, su historia, su funcionamiento y su manera de organizar la vida de las propias familias, sobre todo desde la progresiva importancia del concepto del patrimonio y la reactivación del conocimiento de las tipologías arquitectónicas tradicionales desde la segunda mitad del siglo XX. Por sencillez para organizar toda la bibliografía encontrada, esta se dividirá en cuatro diferentes apartados: • Estudios acerca de la arquitectura regionalista y vernácula española. • Estudios acerca de la arquitectura del País Vasco. • Estudios acerca del caserío vasco. • Estudios de caso de caseríos vascos en Vizcaya. - 20 - Sin embargo, no es posible hablar de tipo sin hablar de su relación con el pasado, de hecho, el primer teórico que definió el concepto de tipo en el siglo XVIII así lo especifica. Moneo, glosando a Quatremère de Quincy “El concepto de tipo de arquitectura permite establecer los lazos con el pasado, …, al eterno problema de la arquitectura, identificándola en una forma. En otras palabras, el tipo explicaría la razón de ser oculta de la arquitectura, …, poniendo de manifiesto su continuidad, la permanencia de aquel primer momento en que la relación entre la forma y la naturaleza de un objeto hizo evidente por mediación del tipo” (Moneo, 1978, 6). Por lo tanto, la tipología nos permite conectar con la cultura y la tradición, algo especialmente útil a la hora de generar una arquitectura con arraigo en un contexto determinado. Por otro lado, también es necesario el conocimiento tipológico para la reforma y rehabilitación de este tipo de edificios, incluso su adaptación y su supervivencia a cambios radicales de uso, formales o constructivos. Definiremos el tipo en este caso concreto mediante las características de historia, funcionalidad, forma, programa y sistemas constructivos. El origen del caserío vasco se ha definido en el apartado anterior, aunque en este apartado se mencionarán los sistemas constructivos mediante los cuales se han construido los baserris, estos se definirán mejor en el apartado siguiente en el que abordaremos los materiales y las tecnologías con las que se ha ido generando el tipo. Como se ha mencionado con anterioridad, estas construcciones tuvieron su origen en el siglo XV. De este modo, algunos de los estudiosos de esta tipología han tendido a clasificar los caseríos según su fecha constructiva. En el caso de la clasificación realizada por Jose Luis Loinaz, y mencionada en la entrevista que realiza para la revista de su localidad natal, Hernani; clasifica los caseríos en tres grupos según su datación: renacentistas, barrocos y neoclásicos. Los primeros baserri Imagen 3: Caserío Zabalaga, sede de Chillida Leku. Caserío renacentista según la clasificación por datación de la construcción. - 21 - construidos serían los renacentistas y se habrían construido durante el siglo XV y principios del siglo XVI siguiendo las modas arquitectónicas predominantes en Europa (LOINAZ, 2004;9). Un ejemplo de baserri renacentista es el caserío Zabalaga, actual sede del museo dedicado a Eduardo Chillida en Hernani, el Chillida Leku, datado del siglo XVI. Si bien actualmente por el uso que en él se desarrolla no podemos considerarlo como un caserío propiamente dicho, en su origen, previo a la rehabilitación para convertirlo en museo, sí que lo fue. Este singular edificio se trata de un caserío de mampostería, dejando la sillería para los esquinales de la fachada principal y los dinteles de los huecos originales. Su fachada principal, como se muestra en la ilustración 1, se compone de muro de mampostería en la planta inferior y entramado de madera a modo de cerramiento de la planta primera y la bajocubierta. Este entramado continúa por su fachada lateral dando a los terrenos exteriores de la finca. Siguiendo las modas y estilos arquitectónicos europeos, y coincidiendo con el máximo esplendor, los baserri construidos en el siglo XVII Loinaz los clasifica como barrocos. El ejemplo que da de caserío barroco es el caserío Pittikar, también en Hernani, un caserío de sillería con soportal de arcos también compuestos por sillería, al igual que los dinteles y recercos de los huecos (LOINAZ, 2004;9). Imagen 4: Caserío Pittikar. Caserío barroco según la clasificación por datación de la construcción. - 22 - 2 Arretxe: ar – etxe, harris egindako etxea. Palabra formada por la unión de la palabra vasca referida a la piedra (harria) y la palabra referida a casa (etxea). En muchas ocasiones el nombre del caserío derivaba del uso que se hacía de la construcción o de los materiales que se empleaban para ella. Tras el siglo XIII la construcción de edificaciones de este tipo se ha mantenido, tomando estas el mismo nombre que los primitivos caseríos, más bien por tradición que por disponer de las mismas características que sus antepasados. En la actualidad, podríamos denominar estas construcciones como caseríos modernos o “nuevos caseríos”, ya que aparentemente desde el exterior, disponen de la misma imagen que Finalmente, los últimos caseríos construidos, aquellos datados a finales del siglo XVIII los denomina neoclásicos (LOINAZ, 2004;9). Un ejemplo de caserío neoclásico es el caserío Arretxe2, que como su nombre indica, es un caserío construido en piedra rememorando los primeros caseríos de piedra. Se trata de un caserío con cubierta a dos aguas y caballete perpendicular a la fachada en el que los muros se componen de mampostería, reservando la sillería a los dinteles y recercado de los huecos. Este caserío tiene como singularidad dos hechos fundamentales, por una parte, se adecúa al desnivel del terreno, ya que se encuentra en un terreno en pendiente, el cual da lugar a la segunda singularidad. Si bien los caseríos fundamentalmente disponen de planta baja, planta primera y ganbara o bajocubierta, Arrietxe dispone de en una de sus fachadas laterales una planta semienterrada que permite salvar la diferencia de cota. Imagen 5: Caserío Arretxe. Caserío del siglo XVIII. - 23 - los baserri originales, cerramientos de piedra, cubiertas inclinadas de teja, aspecto macizo y compacto, etc., pero no van más allá puesto que su funcionalidad, como veremos más adelante, ha cambiado con respecto a las construcciones de los siglos XV a XVIII, así como las técnicas constructivas que han ido evolucionando con el paso de los siglos. Estos caseríos modernos, han reducido el grosor de sus muros dejando de ser en muchos casos la estructura portante, implementado elementos que contribuyan al confort interior, pero, sobre todo, han perdido la doble funcionalidad de vida y trabajo, haciendo uso únicamente de la superficie útil del edificio para la vivienda relegando la función de trabajo fuera del edificio, en muchas ocasiones incluso fuera de los pueblos o aldeas en los que se emplazan los “nuevos caseríos”. Tras definir históricamente los caseríos y habiéndolos clasificado en tres amplios grupos seguiremos reduciendo el espectro de construcciones que tendrían cabida en ellos definiendo las características de forma y funcionalidad en este caso. Como se ha mencionado al comienzo del presente capítulo, los caseríos corresponden con una tipología unifamiliar, en algunos casos bifamiliar como veremos más adelante, fundamentalmente aislada, compacta y de planta rectangular de grandes dimensiones, con una superficie media en planta de unos 300 m2 divididas en tres o cinco crujías paralelas o perpendiculares a su fachada principal. Su función fundamental es el uso mixto de los espacios tanto como vivienda familiar, como lugar de trabajo, ya que en ellos se destina gran parte de la superficie útil a espacios destinados para el almacenaje de material, ganado, grano, paja o cultivos. Son casas de labranza en las que combinan por lo tanto el uso agrícola-ganadero con el uso habitacional. Si bien más adelante trataremos de definir la manera organizativa en la que se distribuyen los caseríos, esbozaremos brevemente esta distribución para poder entender la función mixta que disponen estas construcciones. La planta baja se destina fundamentalmente a espacios de establo y zonas de almacenaje de materiales, la planta superior se destina a la zona habitacional y finalmente la ganbara o bajocubierta se destina al almacenaje de grano. Es en este punto en el que encontramos otra de las grandes clasificaciones que se hace de los baserri. Como se ha mencionado, son edificaciones de uso agrícola- -ganadero y será justamente la actividad productiva específica la que haga diferir mínimamente la configuración interior de los caseríos. La producción de los caseríos tiene un gran condicionante que es la altitud a la que se sitúe el baserri, cuanto mayores sean las cotas a las que se emplacen los caseríos tenderán más a una producción ganadera, mientras que cuanto menor sea la altitud y más llano sea el terreno, los caseríos tenderán más a la agricultura y labranza. Existe un tercer tipo de producción dentro de los caseríos que es la producción de la sidra, dando como resultado un nuevo tipo de caserío denominado caserío de la sidra. El caserío de la sidra o caserío lagar es un tipo de caserío construido en los siglos XVI y primera mitad del siglo XVIII (SANTANA, 1993; 46). Si bien es cierto que este tipo de caserío existe y que en gran parte de la bibliografía es mencionado, no podemos considerarlo realmente como parte de la tipología de caserío que se tratará en esta investigación, - 24 - ya que las características propias de estas edificaciones difieren totalmente de las características de los caseríos de labranza y los caseríos ganaderos, mucho más parecidos entre sí, que con los caseríos de la sidra. La mayor característica del caserío lagar es la gran máquina utilizada para la fabricación de la sidra, el tolare como se denomina en euskera. Este lagar ocupaba todo el eje longitudinal del caserío, y es a partir de él que se configura la construcción, la máquina determina el tamaño, la altura, la extensión y la configuración del caserío. Será concretamente esta gran estructura, que permitía el funcionamiento del caserío, la característica que los diferencie de los caseríos de labranza y los ganaderos. La vigencia de estos caseríos, o al menos el periodo de construcción de estos, es el periodo de vigencia de la fabricación de los tolare, que si bien tienen origen medieval, los que se encuentran dentro de los caseríos están construidas a partir de 1500, dejando de construirse en 1650 (SANTANA, 2013; 4). Según cuenta Santana en su texto para la presentación del museo Igartubeiti, se construyeron entre 9.000 y 10.000 caseríos lagar en torno a esta gran prensa para producir sidra, y uno de sus mayores exponentes es el caserío Igartubeiti, el cual se ha mencionado en el apartado anterior por los hallazgos encontrados durante su rehabilitación. Para determinar las características programáticas que disponen los caseríos, recurriremos a realizar un análisis de algunos ejemplos a partir de los cuales se extraerán distintas conclusiones que permitirán precisar las características comunes mediante las cuales se podrá identificar una construcción como caserío. Para el análisis del programa de los distintos caseríos se emplearán los levantamientos hallados en la publicación de Alfredo Baechein, “La arquitectura del caserío vasco” (Baechelin, 1992). Imagen 6: Tolare de Igartubeiti. - 25 - Caserío Ugarte, Llodio, Álava. El primer caserío que analizaremos será el Caserío Ugarte en Llodio. Concretamente este caserío se trata de un caserío-torre, es decir, una casa de labranza fortificada cuya construcción data de mediados del siglo XV (Baechelin, 1992, 34). Como cualquier casa torre de la época se construyó durante unos años inciertos y poco seguros, con el fin de proteger la zona. Con el paso de los años y la estabilización y el aumento de seguridad de la zona, se adosó a la torre un nuevo volumen que se destinó a ampliar la vivienda. Originalmente, la torre disponía de planta ligeramente cuadrada de 12,10 m x 9,70 m y más de 12 metros de altura los cuales se distribuían en planta baja más tres (PB+III), está construida mediante mampostería y silería en los esquinales. Como se muestra en las plantas inferiores, existe un doble acceso a este singular caserío, el primero corresponde con el volumen original de la torre y da acceso a las cuadras y a la escalera que conecta con las plantas superiores de la torre. El segundo acceso, se Imagen 7: Caserío Torre Ugarte, Llodio, Álava. - 26 - produce en el volumen que se adosa sobre el siglo XVI y da nuevamente acceso a las cuadras y la zona de aperos. En ambos casos las escaleras que conectan las plantas superiores se encuentran visibles desde el acceso. En planta baja existe demás un segundo volumen anexo a la torre el cual únicamente dispone de planta baja y planta superior. En planta baja este pequeño volumen alberga la bodega y el espacio destinado a guardar los carros. En la planta superior se ve como los dos accesos ubicados en planta baja corresponden a dos viviendas independientes. La vivienda correspondiente al volumen de la torre dispone de la cocina y la despensa en el volumen anexo a la torre, mientras que se colocan los dormitorios y la sala en la parte correspondiente a la torre. La segunda vivienda, la correspondiente al volumen anexo dispone de tres dormitorios, una alcoba, dos salas y la cocina. Los dormitorios se orientan junto a la cocina y la sala mayor en las tres fachadas suroeste, noreste y sureste. Imagen 8: Casa - Torre Ugarte, Llodio. - 27 - Palacio rural Azcoa - Echevarría El caserío Azcoa - Echevarría se sitúa en el valle de Aramayona y se trata de un palacio-rural que tiene la singularidad de disponer de un doble pórtico de entrada, el mayor de ellos compuesto por un doble arco. Este caserío dispone de cerramientos de mampostería revocada parcialmente relegando la sillería a los esquinales, la formación de los arcos, la parte inferior de la fachada y a los recercos de los huecos. A su vez, dispone de una cubierta a dos aguas con hastial paralelo a fachada y uno de los aleros de mayor longitud que el otro protegiendo de este modo la fachada peor orientada. El palacio se distribuye en planta baja, planta superior y ganbara como ocurre en la totalidad de los caseríos vascos. La singularidad del doble pórtico de entrada permite la separación del acceso a la vivienda respecto al acceso a la cuadra. Desde el gran soportal cerrado por la doble arcada se accede en planta baja a la zona de aperos y la cuadra, desde la que se llegará al pajar. En cambio, desde el soportal de menor tamaño se accede a la parte de la vivienda la cual dispone de la cocina y uno de los dormitorios en planta baja. En planta baja tras el segundo soportal encontramos un segundo espacio destinado al almacenaje de aperos. En la planta superior, orientados a la fachada principal se encuentran la sala y tres dormitorios, y sobre la cocina y el segundo almacén de aperos se sitúa el camarote. Imagen 8: Palacio rural Azcoa - Echevarría. - 28 - Caserío Zueza En el mismo valle que el palacio rural anterior se emplaza el caserío Zueza, un caserío de planta baja más planta superior de forma ligeramente cuadrada. El edificio se encuentra construido mediante sillarejos y sillares conformando los dos arcos del soportal, la cubierta del caserío en este caso es a cuatro aguas, un hecho que difiere de los caseríos que estamos analizando, pero que no resulta un hecho excepcional dentro de la tipología. Del mismo modo que el caso anterior, este baserri dispone de un pórtico de entrada de doble arcada. Un hecho singular en este caserío es el doble balcón que se encuentra en la planta superior. El acceso en planta baja se realiza mediante el pórtico de entrada que ocupa parte de dos de las tres crujías perpendiculares a la fachada principal. A través de este pórtico se accede a un distribuidor desde el cual se puede acceder a las dos cuadras, una de ellas ocupa la mitad de la planta, a la cocina y a la planta superior. Las dos únicas piezas habitacionales que encontramos en planta baja son la cocina y uno de los cuatro dormitorios de la vivienda. En planta superior, ocupando la mitad de la planta encontramos el pajar al que se accede desde la cuadra inferior, tres dormitorios y la sala con alcoba. Imagen 10: Caserío Zueza. - 29 - Caserío Burguieta Ubicado en el mismo barrio de Gaztelua del municipio de Abadiano, se sitúa el caserío Burguieta, un caserío singular que alberga dos viviendas en su interior. Si bien no es habitual que los caseríos sean bifamiliares, en el presente análisis se ha decidido incluirlos ya que como se verá en el caso de estudio, la Casa del Obispo de Txintxetru actualmente alberga en su interior dos viviendas independientes, aunque pertenecientes a la misma familia. Su construcción está fechada al igual que el ejemplo anterior, el caserío Iturriaga – Echevarría, en el siglo XVIII (Baechelin, 1992, 57). Como ocurre con casi todos los baserri, Burguieta dispone de los cuatro cerramientos de mampostería revocada de manera parcial y sillería en los arcos que cierran el soportal, los esquinales y los recercos de los huecos. Su cubierta es a dos aguas con hastial paralelo a la fachada principal. El caserío se distribuye en planta baja, planta superior y ganbara como la gran mayoría de los caseríos vascos. Imagen 11: Caserío Burguieta, Abadiano.: - 36 - Como se ha mencionado, los caseríos con soportales de arcos aparecen en torno a mediados del siglo XVI, con la aparición de los cultivos de maíz. Este hecho podría significar que los caseríos con arquerías y con soportales de madera se construyeron con fecha posterior a la entrada de este cereal, y por lo tanto podría ser un elemento de datación de los caseríos. Sin embargo, este hecho es correcto hasta cierto punto, ya que existen caseríos más antiguos a los que se les han construido posteriormente soportales de piedra para un trabajo más cómodo y resguardado con este nuevo cereal. Al mismo tiempo, son numerosos caseríos los que posteriormente se construyeron imitando los primeros caseríos con soportales de arcos. Imagen 18: : Caserio Lekoia Bekoa. Caserío con acceso por arco rebajado. - 37 - Caserío sin soportal En el siglo XIX aparece la última generación de caseríos. Los propietarios de estos nuevos caseríos quisieron volver al origen compositivo del baserri y renunciaron al soportal y al empleo de la madera en el exterior. (SANTANA, 1993; 62-63, traducción propia). Se caracterizan por el empleo de la piedra en los cerramientos exteriores, pero a diferencia de los caseríos de piedra de corte renacentista, estos nuevos caseríos disponían de un mayor número de huecos en fachada, así como de mayores dimensiones para adecuarse a las necesidades habitacionales del nuevo siglo. A su vez, el número de dormitorios aumentó y aparecieron las chimeneas en las cocinas, pues en siglos anteriores las cocinas carecían de este elemento. Imagen 19: Caserío Altzaga Azpi. - 38 - 2 .1 Propuesta de definición tipológica de caserío vasco Como se ha mostrado en las páginas anteriores, existe una gran variedad de caseríos, es bastante difícil encontrar varios baserri exactamente iguales, pero lo que sí ha quedado demostrado es que comparten ciertas características comunes, como pueden ser los materiales empleados en su construcción, el tipo de cubierta inclinada con pendiente moderada, ya sea a dos o a cuatro aguas; la forma del volumen en planta que tiende a ser rectangular en su mayoría, a excepción de los caseríos fortificados que son más cuadrados y de menor superficie. En cuanto al emplazamiento, como se viene mencionando desde el inicio de esta investigación se trata de una tipología rural de casa de labranza singular. Algunos de los caseríos se encuentran aislados, aunque en su mayoría están dentro de la trama urbana de alguna aldea o pequeño municipio, pero en ningún caso comparten medianera o incluso lindero. A lo largo de los siglos en los cuales ha permanecido vigente esta tipología la funcionalidad de estos edificios siempre ha sido doble, por un lado, tenía la función habitacional de la familia, o familias en el caso de aquellos caseríos que disponían de dos viviendas, y, por otro lado, tenía la función de lugar de trabajo de la familia que lo habitaba ya que se encontraba rodeado de tierras de labranza o al menos de la huerta y la era si se situaba en altitudes elevadas además de albergar el ganado, tanto si era un caserío ganadero, como agrario, pues para las labores agrícolas se necesitaba el apoyo de animales, además de contribuir al mantenimiento familiar como en el caso de los gallineros. En cuanto a su programa, fundamentalmente se componen de tres plantas, planta baja, planta superior y ganbara o bajo cubierta. En planta baja fundamentalmente se encuentran las cuadras, los espacios de almacenaje de carros y aperos y en ocasiones la cocina y algún dormitorio. En la planta superior fundamentalmente se dispone la vivienda aprovechando el calor que emanan los animales para calefactar estos espacios. El uso habitual de la ganbara es el de almacén de grano o de cualquier otro producto agrícola. Como hemos ido comprobando en los distintos ejemplos, se trata de una tipología extraordinariamente flexible, pudiendo acumular entre tres y cinco crujías, tanto en paralelo a la fachada de acceso como perpendiculares a ella (el crecimiento de tres a cinco crujías puede producirse progresivamente, según las necesidades de la explotación y la familia). Por otro lado, se aprecia una clara jerarquía entre los usos, reservando las crujías más cercanas a la fachada mejor orientada para los espacios vivideros en planta alta y las crujías traseras se reservan para espacios de servicio en todas las plantas. Otro aspecto reseñable es la flexibilidad del acceso a la planta alta, disponiéndose más de una escalera en la zona de la vivienda, y escaleras independientes en las zonas de ganado y de almacenaje. Por último, reseñar que, aunque es más frecuente que en cada caserío se distribuya una sola vivienda, no son raros los casos de más de una vivienda, no siempre con una distribución equitativa de la superficie habitable. Esto conlleva también la separación de los espacios para el ganado y el almacenaje, lo que nos lleva a preguntarnos - 39 - si también correspondería a una partición en la superficie de las fincas. Si bien esta definición tipológica es con la que trabajaremos no cabe olvidar que como toda tipología se encuentra en constante evolución y transformación para adecuarse a las necesidades del momento. De esta forma la tipología de caserío ha perdido su doble funcionalidad al reducirse la población ocupada en la agricultura y al haberse especializado la ganadería en un tipo extensivo. Este hecho ha derivado en la aparición de una nueva tipología popularmente conocida como el “nuevo caserío vaso” o el “nuevo baserri”. Estos nuevos caseríos de los siglos XX y XXI toman la definición tipológica que realiza Venturi y que describe Moneo en su artículo, pues únicamente mantienen la imagen exterior ya que interiormente se han visto modificados por la pérdida de la doble funcionalidad, pero además también por el cambio y evolución de las técnicas constructivas. En los nuevos caseríos, por lo tanto, solo queda la imagen exterior de aquella tipología rural que predominó en el paisaje vasco. 2 .1 .3 Implantación en el territorio Si bien es cierto que alrededor de finales del siglo IX se citan en diversos textos las primeras poblaciones vascas y existen restos visibles de asentamientos de las épocas romana y medieval, no será hasta los siglos XVII y XIX cuando aparezcan las edificaciones reconocibles como caseríos ya insertados en una trama habitacional (PALACIOS, 1999; 30). Las aldeas vascas se encuentran situadas en un territorio dominado por valles y montañas. La elección del emplazamiento de los diferentes núcleos poblacionales tiene en cuenta, por tanto, los vientos dominantes, la defensa contra las invasiones, la hidrografía y las grandes extensiones de visión, tal y como apunta Victorino Palacios (PALACIOS, 1999; 31). A diferencia de lo que comúnmente se cree, el caserío no se encuentra disperso y aislado en el territorio, sino que lo más normal es que esté integrado en un pequeño núcleo poblacional junto a otros caseríos, pero siempre sin perder su independencia y sin compartir medianeras con otras propiedades. Estos núcleos poblacionales o aldeas siguen un esquema rural que se encuentra a medio camino entre villas compactas y el caserío disperso. Estas aldeas suelen componerse de 5 a 10 viviendas que comparten una ermita o iglesia, una casa concejil o cural, y en ocasiones una escuela y un molino. Habitualmente los pueblos también disponen de la agrupación fuente-abrevadero- lavadero. Estas casas de labranza se encuentran agrupadas en torno a la edificación religiosa. Los límites de los caseríos a pesar de no alinearse a la vía ni configurar plazas o espacios de uso común, frecuentemente construidos con muros de mampostería, son los que configuren las vías y caminos que comunican los edificios comunitarios entre sí. Dicho lo cual se puede afirmar entonces que no son tanto las propias construcciones las que organizan territorialmente las aldeas, sino que son las fincas en sí, constituidas por tierras de labranza y los espacios de pasto previstos para el ganado. Esto es debido a que la propiedad y, por lo - 40 - tanto, el propio caserío en su conjunto, no solo se encuentra comprendida por la construcción principal, sus anexos y la huerta, sino que también forma parte de ella las tierras de labranza, comúnmente a menos de 250 m de la vivienda, los terrenos comunales y espacios previstos para el ganado (GOIKOETXEA, 1991;114). De los terrenos comunales, los caseríos, por ser parte de la aldea, disfrutan de parte de ellos, tanto para el pasto del ganado como para la obtención de madera para la construcción y abastecimiento. Los terrenos comunales no solo fueron configurando las aldeas, sino también las cuadrillas o comarcas en las cuales se compone la provincia de Álava. Será en esta provincia en la cual estos terrenos adquieran mayor protagonismo, siendo mayor su extensión e importancia que en las otras dos provincias vascas. Tal y como expresa Eugenio Ruiz Urrestarazu en su artículo, en el caso de Álava, los terrenos comunales ocupaban casi la mitad de su extensión (Ruiz, 1985). Como se muestra en el mapa inferior, los terrenos comunales y los montes comunales se extendían por toda la provincia, conformando de este modo Imagen 20: Distribución de los terrenos comunales de Álava. - 41 - el paisaje rural y dando una gran muestra de la importancia que estos tuvieron en siglos pasados, aunque en la actualidad hayan disminuido su extensión o se hayan vuelto de titularidad privada. La primera idea que surge al ver el mapa es que puede tener mucho que ver la ubicación de los terrenos comunales con la topografía, ya que la mayoría como veremos en el mapa número dos se encuentran en la zona con mayores pendientes en contraposición de las zonas más blanquecinas que se corresponden con los terrenos particulares o privados. Sin duda, un hecho que llama la atención es la localización de una serie de terrenos comunales en la zona de la llanada alavesa, una de las comarcas con mayor extensión de terrenos comunales, que dividirán las dos zonas de terreno privado que aparece en los alrededores de la localidad de Vitoria- Gasteiz y la zona oriental del mapa. Estos terrenos, más conocidos como el corredor de Alegría-Dulantzi (Ruiz, 1985), corresponderán por su ubicación a los correspondientes a la cuadrilla de Salvatierra, y más concretamente al municipio de San Millán como veremos más adelante. Estos terrenos Imagen 21: Comparación topográfica y distribución de los terrenos comunales. - 42 - comunales se encuentran en un terreno fundamentalmente llano y rodeados de distintos pueblos y aldeas, las cuales antaño se abastecían en ellos. Uno de los mayores condicionantes del asentamiento de los baserri ha sido la altitud en la cual se asientan, ya que en cotas altas la temperatura disminuye, al igual que las cosechas, de ahí que los baserritarrak se dediquen más a la ganadería que al cultivo. Este hecho ha propiciado que las fincas aumenten de tamaño, concretamente aumentando la superficie destinada al ganado. Imanol Goikoetxea López en su trabajo distingue los caseríos en función de la cota en la que se sitúan. Los caseríos ubicados en cotas de hasta 500 m responden a unos parámetros comunes, aunque a medida que la cota asciende los campos de cultivos disminuyen a favor de los prados de siega y diente. Los caseríos ubicados entre la cota 500 m y 700 m sobre el nivel del mar tienen una vocación claramente ganadera, ya que se encuentran en unas altitudes con una climatología más dura, sobre todo en invierno. Finalmente, los caseríos Imagen 22: Comparación terrenos comunales y comarcas de Álava. - 43 - ubicados en altitudes superiores a los 700 m, cota en la que salvo excepciones se encuentra el límite del caserío, aprovechan las condiciones microclimáticas favorables o responden a situaciones muy estratégicas. (GOIKOETXEA, 1991; 112-113) En cualquier caso, y a diferencia de lo que se podría suponer, los caseríos no disponen todos de una orientación determinada, sino que basan su orientación en diversos factores. Por una parte, y como es común, la fachada principal es una fachada solar, una fachada orientada principalmente al sur, al este o al sureste. Estas orientaciones, además de captar la luz solar a lo largo del día se encuentran más al abrigo de las inclemencias del tiempo. La fachada principal, por lo tanto, tiene como función captar la mayor radiación solar posible para poder calefactar los espacios interiores. El condicionante que más ha influido en la configuración del territorio ha sido el éxodo del mundo rural a las ciudades con el auge de la industria naval y, posteriormente la vuelta al mundo rural con la crisis en las últimas décadas del siglo XVI (SANTANA,2001;14). Con la decadencia de la construcción naval, los aristócratas vieron como única inversión viable la explotación agrícola-ganadera, esto produjo un nuevo aumento de la vida rural y un aumento de las tierras de labor (SANTANA,2001;14). El aumento de la población rural y el bajo rendimiento de los cultivos de trigo propiciaron la aparición de un nuevo cultivo venido de América, el maíz. Como consecuencia, las tierras de cultivo no fueron las únicas que tuvieron que adaptarse, sino también las propias construcciones. Este nuevo cultivo se adaptaba rápidamente hasta a los terrenos en pendiente y en marismas, por lo que se comenzaron a construir caseríos en terrenos más abruptos. Como consecuencia, aquellos terrenos antiguamente destinados al pasto del ganado fueron rápidamente reconvertidos, lo que significó que el ganado comenzó a pasar más tiempo dentro de los establos (SANTANA,2001;14). Este hecho propició a medio plazo que tanto el número de caseríos como su capacidad productiva aumentasen, aunque finalmente no consistió en un cambio permanente. Cuando el decrecimiento de los mercados de dichos productos llegó al mundo rural, muchos caseríos tuvieron que cerrar, provocando un nuevo repliegue del mundo rural y dando lugar a pequeñas explotaciones familiares más cercanas a la concepción que actualmente se tiene del caserío. Este condicionante explica, en cierto modo, que no se siguieran construyendo grandes caseríos a partir del siglo XIX, pues las transformaciones socioproductivas cambiarían la organización territorial completamente. Profundizar en esta evolución nos llevaría a comprender la situación actual del contexto territorial, pero nos aleja del objeto de estudio, y nos exigiría una nueva búsqueda de fuentes bibliográficas para completar ese desarrollo específico del trabajo. - 44 - Llegados a este punto, y teniendo en cuenta el emplazamiento del caso de estudio, nos parece oportuno traer a este punto las dos primeras representaciones gráficas que se hacen del municipio de Txinxteru3, y de este modo ayudarnos a entender cómo es el territorio vasco y más concretamente cómo son el territorio y los alrededores de la cuadrilla en la que se emplaza el caso de estudio. Como ya hemos adelantado, se encuentra situado en la llanada alavesa, es decir, en un territorio con una orografía bastante regular, sin grandes desniveles, y donde las tierras comunales representaban un alto porcentaje de los terrenos en explotación. Las primeras representaciones gráficas del núcleo de población se realizan en el siglo XVI, concretamente en 1629 y 1630 respectivamente. Cabe mencionar que estas representaciones tienen un doble valor, ya que por su belleza son imágenes, pero por el contenido en ellas representado son mapas, que si bien representan la realidad del medio físico únicamente lo hacen del momento exacto en el cual se realizaron, ya que como es de todos sabido, el medio físico se encuentra vivo y en constante transformación (GUERRA DE HOYOS, 2014, 2). Teniendo este hecho en consideración, analizaremos el territorio que en estos mapas se cuenta y la manera de hacerlo, de este modo, tratándose de una representación pictórica conseguiremos entender qué es lo que realmente el autor quería expresar. Comenzando con el mapa de 1629, nos encontramos con una representación que nos proporciona una información que es bastante significativa y tiene distintos usos posibles. En él se combina el dibujo en planta con algunas vistas de determinados elementos. Por un lado, se dibuja una vista exterior de cada asentamiento poblacional, cada una de ellas refleja determinadas características de los núcleos de población queriendo dejar patente su extensión e importancia dentro de la comarca. Por ejemplo, en Salvatierra se dibuja una muralla perimetral con su puerta, enfrentada al camino de acceso, lo que nos hace pensar que se trataba de la villa más importante dentro del conjunto territorial representado. Además, en el pequeño dibujo se aprecia la existencia de una torre que podría ser la de la iglesia parroquial y distintas edificaciones de una, dos y tres plantas, compuestas con volúmenes prismáticos pequeños coronados por cubierta inclinada a un agua, y agrupados de forma irregular en grupos. Se aprecia también una diferencia en las cotas por lo que parece indicar que el pueblo se asienta en un terreno con pendiente. 3 Nombre del pueblo en la actualidad, en euskera Imagen 24: Fragmento del mapa de 1629. Salvatierra. - 45 - Imagen 23: Mapa de términos de Langarica y Chinchetru y lugares de Salvatierra, Luzcando, Gaceo y Guereñu (Álava) 1629. - 52 - Volviendo a la zona central del plano, otro de los elementos que son comunes a las dos representaciones, los mojones, aquí también están mucho más detalla-dos, se dibujan en perspectiva y con sombra, además de la numeración. Se aprecia claramente que sirven para delimitar el territorio comunal hasta chocar con el arroyo y el camino que bordean por la zona inferior del mapa. La zona comunal está casi totalmente perimetrada por caminos, pero hay cierta ambigüedad y no se distingue bien si las zonas sombreadas en verde cercanas a Luz-cando y Alaiza pertenecen a la zona comunal o no. Si nos fijamos bien vemos como dichas áreas se encuentran rotuladas con el nombre de Abitona (actual-mente Habitona), este municipio actualmente se encuentra despoblado por lo que podemos suponer que son tierras pertenecientes a dicha localidad, aunque al no ubicarse en el mapa no termina de quedar claro a que aldea pertenecen. En ese sentido, aunque este plano es mucho más claro en el trazado de la zona comunal que el anterior, es más parco en la descripción escrita e introduce términos como heredades sembradas, que en principio no es fácil adjudicar a la explotación comunal o individualizada. El territorio que veíamos en el plano anterior no se corresponde demasiado con este plano, porque el interés de la representación de esa zona comunal deforma y distorsiona el resto de las relaciones entre asentamientos, caminos y topografía. Sin embargo, que se produzca un dibujo de este tipo, enfocado en ese punto del territorio, nos indica la importancia que tenía la gestión de los terrenos comunitarios en el siglo XVII, tanta como para necesitar una representación detallada de su situación y características. Aunque para nuestros ojos pueda resultar menos clara que para su época, es indudable que esa gestión detallada de lo común es el origen de este segundo dibujo. En ese sentido podemos apreciar la situación concreta del pueblo donde se ubica La Casa del Obispo y su cercanía a estos terrenos comunales, de los que tenemos constancia por el plano anterior en los que participaba. Chinchetru, como Greñu, además Imagen 33: Mapa de términos de Langarica, Chinchetru y otros lugares de Álava 1630. Prado de Habaitona. - 53 - aparecen rodeados por manchas de zonas verdes, que parecen de pasto, algo que no sucede con el resto de los pueblos que rodean la zona comunal. Algo que nos llama mucho la atención en ambas representaciones es la orientación de estas, ya que se coloca el norte no en el margen superior del dibujo, sino en la parte izquierda del dibujo. Este hecho podría indicar que a los autores no les importaba tanto la orientación del dibujo, sino la fácil lectura de los dibujos para la delimitación de los terrenos comunales delimitados por los distintos municipios, siempre con la villa de Salvatierra a la cabecera como municipio de mayor entidad e importancia. En la imagen 34 extraída de Google Maps, con fecha 2022, se puede ver como orientando la imagen con el norte situado en su parte superior, Salvatierra se situaría en el margen superior derecho, es decir, al noroeste de cualquiera de los otros municipios, siendo a su vez Guereñu el municipio más al sur. En la imagen puede apreciarse todavía la red de caminos, que son bastante reconocibles después del análisis de los mapas anteriores. De hecho, se puede encontrar con facilidad la bolsa central de terrenos comunales entre los municipios de Txintxetru, Angarica, Guereñu y Alaiza. Sin embargo, se aprecia una división mucho más menuda de los terrenos y una buena parte de los prados y zonas de arbolado ha desaparecido, por lo que entendemos que el uso agrícola del territorio se ha intensificado, y los terrenos comunales entre estos términos se han privatizado. - 54 - Imagen 34: Relación de Salvatierra con Langarica, Guereñu, Alaiza y Chinchetru. - 55 - En un intento de comprender la transformación que ha sufrido el territorio cercano a Txintxetru, se han localizado una serie de vuelos aéreos y de vistas aéreas con las que realizaremos una comparativa. Para la comparación se emplearán ortofotos con un intervalo de unos 20 años entre ellas de modo que se puedan ver realmente las intervenciones y las modificaciones que ha habido dentro del término municipal. La primera imagen aérea que hay de Txintxetru data de 1932, en ella se muestra en la parte inferior izquierda la Casa del Obispo y en la parte superior la iglesia parroquial de Santa Eulalia. A su vez se observa como la mayor parte del núcleo urbano ya se encontraba edificado, así como la ubicación de los edificios públicos del pueblo como son el molino, el conjunto fuente abrevadero, la casa del pastor y la casa del concejo. También comprobamos que la plaza del pueblo, la plaza Santa Eulalia ya se encuentra conformada. Con el paso de los años vemos cómo los edificios públicos van aumentándose, aparce entonces la escuela, la casa del concejo se va transformando y la plaza de Santa Eulalia reduciéndose. Imagen 35: Evolución de Txintxetru desde 1932 hasta 2001. Leyenda Límite construido Casa del obispo 1- Iglesia de Santa Eulalia 2- Casa Concejil 3- Conjunto fuente abrevadero 4- Casa del pastor 5- Escuela 6- Plaza Santa Eulalia 7- Molino Ortofoto 2001 Ortofoto 1932 Ortofoto 1957 - 56 - Comparando esta primera imagen con la siguiente vista aérea de 1957, vemos como el pueblo en su configuración apenas se ha visto modificado, el camino de acceso al pueblo (por la parte inferior de la imagen) se ha modificado ligeramente en su trazado para crear un acceso sin curvas. En cuanto al conjunto edificatorio, no sufre ninguna modificación significativa, sino que es solo en alguna propiedad donde se construye alguna nueva construcción auxiliar. La mayor modificación con respecto a la ortofoto de 1932 la vemos en la reparcelación que se hace de las tierras de labranza, habiéndose producido un loteo de algunas de ellas. No será hasta el comienzo del nuevo siglo, concretamente en la imagen del año 2001, cuando sean visibles transformaciones en el conjunto edificatorio del pueblo, en poco más de 20 años se construyen alrededor de seis nuevas edificaciones, siendo una de ellas una residencia de ancianos, lo que permite al pueblo compensar la población perdida por el éxodo a la ciudad o el fallecimiento de algunos de sus vecinos. Otra de las grandes modificaciones que sufre el paisaje natural del pueblo es la pérdida del camino que conectaba el pueblo con la estación ferroviaria, que se encontraba entre Txintxetru y Ezquerecocha, este camino partía de un lateral de la iglesia y subía por el monte hasta llegar a la actual balsa de la Magdalena, al otro lado de la montaña y que se encuentra junto al apeadero del tren. 2 .1 .4 Técnicas constructivas y materiales Como sucede en una buena parte de la arquitectura popular, se produce un trasvase entre las técnicas y las formas de la arquitectura civil y religiosa a la arquitectura habitacional. En el caso de los caseríos, y dada la escala de la tipología, era frecuente que fueran construidos por los mismos canteros y carpinteros que intervenían en la construcción de edificios religiosos, civiles, por lo que estas construcciones se caracterizan por su gran solidez y calidad; lo que ha permitido que hoy en día aún se conserven caseríos de más de medio milenio de antigüedad. No será hasta finales del siglo XVIII cuando aparezcan los primeros arquitectos intervinientes, cuando con la creación de la Real Academia de San Fernando de Madrid y la fundación de las Escuelas de Dibujo de la Real Sociedad Bascongada de amigos del País y las Artes impidan la participación de agentes no titulados en las construcciones arquitectónicas (OCERÍN, 2017, 4). Previamente a la aparición de la figura del arquitecto, la construcción del caserío, al igual que el resto de las construcciones de la Imagen 36: Txintxetru en la actualidad. - 57 - época se realizaba por maestros constructores formados por la sociedad gremial. Una de las primeras operaciones que realizaban los maestros constructores en su origen y posteriormente los primeros arquitectos salientes de la Real Academia o las Escuelas de dibujo, fueron unos dibujos o trazas, normalmente en planta, de lo que sería el caserío en cuestión. Como se puede ver en la imagen contigua, en estas trazas se tendía a representar la distribución del baserri y los elementos estructurales fundamentales, así como el trazado de los arcos en caso de disponer de ellos. La preocupación por conseguir crear edificios robustos ha hecho del caserío una tipología de arquitectura rural atípica en el marco europeo de este tipo de arquitecturas. La robustez de los baserriak junto con el mantenimiento y su constante uso ha influido en la visión que tradicionalmente se ha tenido de estos edificios como eternos. Cabe destacar también la sensibilidad que mostraban los constructores de los caseríos a los estilos artísticos y a la innovación tecnológica sin perder la edificación su autonomía y su carácter funcional, siguiendo las modas arquitectónicas predominantes tanto en Europa como en el resto del país y trasladándolas a esta tipología. El baserritarra emplea para la construcción, como es lógico y común en la totalidad de arquitecturas populares, materiales que se encuentran a su disposición, es decir, la madera, la piedra natural y la arcilla, esta última susceptible de convertirse tanto en teja para la cubierta como en ladrillo para el relleno del entramado estructural. Imagen 37: Trazas para la renovación del caserío Egino en Bergara por el maestro Andrés de Garitano Aldaeta en 1695. Caserío con soportal de arcos. - 58 - 2 .1 .4 .1 Muros de carga y cerramientos exteriores Tratándose de una arquitectura constituida por grandes muros de carga, la piedra constituye un material de gran importancia en la construcción de esta tipología de casas labriegas, sobre todo por la resistencia que esta ofrece al maestro constructor en la creación de muros de carga y grandes luces de crujía sin necesidad de elementos intermedios gracias también a las grandes vigas. Tradicionalmente, en el País Vasco se ha empleado la piedra caliza en tonos negros o grises y la piedra arenisca en tonos amarillentos según la cercanía de las canteras. El uso de la piedra como elemento constructivo se destinaba fundamentalmente a los muros de carga que constituían los cerramientos exteriores y los muros cortafuegos aparecidos a principios del siglo XVI (SANTANA, 1999, 50, traducción propia), que son aquellos destinados a garantizar la estabilidad del edificio y de proteger los espacios habitables por la familia de los incendios que podían darse en las cocinas y las cuadras. Estos se componen en su mayoría de un aparejo de mampostería ordinaria, reservando el aparejo en sillería para los esquinales y los recercos de los huecos. No es usual el uso de sillería en los alzados, y en los pocos casos en los cuales se emplea este aparejo de piedra labrada, se emplea la arenisca por su facilidad para la talla. Finalmente, para proporcionar un acabado más estético a los muros, estos se revestían con un mortero de cal, permitiendo un enfoscado parcial en las esquinas y los recercados de los huecos. Los denominados muros cortafuegos solían ser gruesos muros interiores transversales que separaban los mencionados locales potencialmente susceptibles a los incendios. Estos muros se extendieron sobre todo a finales del siglo XVII. Los cerramientos más habituales suelen tener entre 60 y 90 cm de espesor, aunque en ciertos casos estos pueden llegar a tener hasta 120 o 150 cm. Los caseríos se asientan en terrenos compactos de manera que los espesores de los muros suelen ampliarse en las cimentaciones, las cuales se realizan mediante zanjas corridas del mismo material que los muros. Para la construcción de estas cimentaciones se abría una zanja en el terreno hasta una profundidad en la que se encontrase una capa de terreno firme. A pesar de ser más habitual la piedra arenisca como elemento de cerramiento, como se ha mencionado anteriormente, existen caseríos que combinan tanto los gruesos muros de mampostería en su planta inferior con entramados ligeros de madera en su planta superior. En los entramados generalmente se utilizaban elementos verticales y horizontales, arriostrados mediante otros elementos inclinados, en ambos casos de mediana escuadría, que se rellenaban usualmente mediante arcilla o ripios. La arcilla, al tratarse de un material moldeable, además, se emplea para de crear ladrillos, tejas u otros elementos. El ladrillo se emplea frecuentemente en la Rioja Alavesa y en gran parte de los caseríos de entramados situados en Guipúzcoa y Vizcaya en los alzados como material de relleno de los entramados de madera. El ladrillo se coloca en hiladas separadas por gruesas fajas de mortero de cal, el cual se suele teñir ligeramente de ocre. (PALACIOS MENDOZA, VICTORINO, 1999; 46). - 59 - 2 .1 .4 .2 Estructura interior Interiormente los caseríos disponen de una estructura más ligera que los muros de cerramiento, salvo los mencionados muros medianiles cortafuegos, por lo que lo habitual era la utilización de la madera como material fundamental. Esta, habitualmente de roble o castaño, se emplea con una doble función, por una parte, como elemento portante y, por otra parte, en el caso de los caseríos con entramados y en los caseríos con soportales de madera, se emplea como cerramiento. En el caso de los elementos portantes, se empleaban pies derechos de roble de grandes dimensiones que arrancan desde la planta baja y llegaban hasta la armadura de la cubierta. A su vez, las vigas también se construían de madera y sobre ellas se colocaban las tablas de madera que hacían de forjado de la planta superior. En cambio, en el caso del uso de la madera como cerramiento, usualmente se optaba por castaños y robles. Estos cerramientos podían ser tanto exteriores, como los ya mencionados caseríos de soportales de madera, como interiores, actuando como particiones divisorias de los usos. Imagen 38: Estructura de viguería barroca, con tornapuntas curvos y marcas de ensamblaje en la unión de las distintas piezas. - 60 - Estructuralmente los caseríos habitualmente solían dividirse en tres crujías, las cuales se configuraban mediante un muro medianil o dos líneas de pilares de madera. Los pies derechos habitualmente se apeaban sobre elementos de piedra para protegerlos frente a la humedad y los impactos. Estos sostenían las carreras, vigas, cuartones y entarimado que conformaban el forjado de la planta superior. El empleo de la madera como elemento portante viene definido por el lugar de colocación, por ejemplo, para las armaduras y entramados rústicos se empleaban troncos o rollizos escuadrados sobre dos caras. En cambio, para las vigas y elementos vistos, se emplean escuadrías y madera más depuradas. Interiormente también volvemos a encontrar la arcilla como elemento fundamental, en este caso nuevamente como ladrillos con los que construir la tabiquería que define los distintos espacios de menor tamaño, así como en pavimento de ciertas cocinas o en otras piezas. Imagen 39: Caserío Salturria. Pilar de soportal apoyado sobre base pétrea. - 61 - 2 .1 .4.3 Cubiertas La cubierta de los caseríos juega un papel importante en su definición tipológica ya que no encontraremos ningún baserri con cubierta plana, sino que todos ellos se caracterizarán por disponer de una cubierta inclinada, ya sea a dos, a tres o a cuatro aguas, y siempre de teja roja. Estructuralmente, las cubiertas disponen de una cercha de madera compuestas por escuadrías sobre las que se colocan las correas y los cabios para los que se utilizan troncos o rollizos de mediana escuadría. Sobre ellos se colocan unos tableros sobre los cuales descansan las tejas. Dependiendo de la posición de la cercha con respecto a la fachada principal del caserío es posible definir la cubierta como con caballete paralelo o perpendicular a la fachada. Esta diferencia ha resultado esencial para la comprensión de las distintas descripciones de los caseríos en gran parte de la bibliografía consultada. Es curioso que un factor tan determinante en la mayoría de las edificaciones, como la orientación de las crujías respecto a la fachada de acceso, no sea en absoluto explicativo de esta tipología. El motivo puede ser que, al tratarse de edificaciones aisladas, la cubierta (y por tanto el sistema de carga del edificio) se oriente en función del viento dominante, por el tema de la eficacia respecto a la lluvia, siendo su alineación respecto a la fachada de acceso un requerimiento menos importante. Esto responde también a la flexibilidad del tipo, y su capacidad de responder a circunstancias específicas en cada caso. Imagen 40: Cubierta con caballete paralelo a fachada y cubierta con caballete perpendicular a fachada. - 68 - adelante, era la fachada de acceso antiguamente. En la ilustración 43 se muestra la antigua fachada principal, fachada orientada al noreste, siendo esta la más larga, mientras que los accesos a la vivienda actualmente se producen lateralmente por la fachada sur, a la cual se han orientado la mayor parte de los huecos de carpinterías. 3 .2 Tipología 3 .2 .1 Descripción Como la mayoría de los casos que hemos visto de caserío, este es una construcción de piedra, concretamente de mampostería, relegando únicamente la sillería a los esquinales y algunos de los recercados de los huecos. Dispone de una cubierta asimétrica a dos aguas, algo que permite la protección de la fachada orientada en dicha dirección, que actualmente únicamente alberga el acceso al garaje. La asimetría se produce por la ampliación de la edificación en la dirección noroeste, probablemente el caserío inicial era de tres crujías. La fachada noroeste dispone de una altura menor que el resto provocada por el alargamiento del faldón de la cubierta, sin embargo, este hecho no repercute en el uso que se le proporciona, ya que previo a la ubicación del actual garaje en dicho punto se situaba el almacén de los carros. La cubierta ubica su caballete en posición perpendicular a la fachada principal del caserío y en posición paralela a la fachada este que, como se explicará más Imagen 47: Fachada principal Casa del Obispo. - 69 - Como característica singular en esta propiedad, y que da nombre propio al caserío, se encuentra ubicado en su fachada principal un primitivo sagrario de piedra medieval. Si bien este monolito por su datación podría haber dado alguna pista sobre la fecha de construcción del caserío, debido a que se trata de una pieza extraída de otra construcción, no proporcionaría una datación exacta. Según investigaciones que se están realizando en estos momentos, este monolito pudo haberse tratado de un sagrario exento de la propia iglesia del pueblo, Santa Eulalia, que a su vez dispone de una pila bautismal del románico, lo que confirmaría que se trata de una pieza medieval. Si bien este monolito actualmente decorativo podría abarcar una investigación en sí mismo, en este trabajo no se le dará más importancia que la de haber proporcionado el nombre a la propiedad y con ese nombre una identidad concreta. Imagen 48: Antiguo sagrario de piedra ubicado en la parte superior de la fachada. - 70 - 3 .2 .1 .1 Distribución de usos Si bien en su origen el caserío albergaba en su interior una única vivienda, en la actualidad tras la reforma realizada en 1979 y que duró tres años, alberga dos viviendas semindependientes, una para cada hermano. Cada vivienda cuenta con tres dormitorios, cocina baño y salón. Como se muestra en la planta inferior, el volumen divide su espacio interior en cinco crujías paralelas a la fachada sureste, la fachada principal puesto que en la actualidad se realiza el acceso por dicha fachada. Cada una de estas crujías dispone de un uso concreto, en la crujía más externa al sur se organizan las dos viviendas y dispone de PB+1+Bajo cubierta, pasado el primer muro de carga y unificando el espacio de las siguientes dos crujías disponen de PB+1 y en ellas se encuentra el espacio de almacenaje y taller; por último, la crujía exterior al noroeste con únicamente planta baja se trata de la zona de garaje, habiendo dos garajes independientes, uno por vivienda. NEVER. NEVER. LAV. Imagen 49: Planta baja. - 71 - En la parte de la vivienda, como ya se ha mencionado con anterioridad, en la obra del año 79 se produjo una reubicación del acceso principal y por lo tanto de la zona del portal o zaguán. Con este cambio, y como se muestra en la imagen 49, el actual acceso principal de la vivienda se ubicó en la parte central de la fachada sureste, desde donde se accede a un distribuidor que da acceso a las viviendas y a la cuadra. Cada una de las viviendas ocupa uno de los lados del portal. Como se ve en la planta superior, las cocinas cuentan en cada caso tanto con una zona de cocina de gas como con una zona de cocina económica o cocina de chapa. Esta cocina económica no solo hace las funciones de elemento sobre el que cocinar, sino que se encarga también de calefactar el espacio puesto que la construcción no dispone de instalación de calefacción alguna. Será esta cocina económica la que se encuentre vinculada a las chimeneas en cada caso. La ventilación y la entrada de luz natural de cada estancia se resuelve mediante la modificación de un hueco en el caso de salón y baño y dos huecos en fachadas contiguas en el caso de las cocinas, ubicando una de las ventanas frente a la cocina de gas. Esto provoca la existencia de un gran número de huecos en la fachada sureste, siendo esta la que mayor número de aperturas presenta. El número de aperturas en esta fachada no es de extrañar puesto que, debido a su orientación, esta fachada es la destinada a la captación de la luz solar para favorecer la climatización de las estancias interiores. Si recordamos lo mencionado en el capítulo anterior, este tipo de operaciones no eran de extrañar en los caseríos vascos ya que al no disponer de los medios actuales para la climatización de los edificios resultaba esencial la captación solar sobre todo en las fachadas este y sur, denominándose durante toda la tradición como fachadas solares o solariegas. "LA CASA DEL OBISPO DE CHINCHETRU" ESTADO ACTUAL ESCALA: 1/100 0 21 3 Imagen 50: Alzado fachada sur. - 72 - 6 Camarote: Almacén o trastero situado en el bajo cubierta o desván (ganbara) Subiendo por la escalera de cada vivienda llegamos a la planta superior, en la cual se sitúa un pequeño distribuidor y tres dormitorios en cada caso, dos con aperturas de huecos hacia el sur en la fachada de acceso y el tercer dormitorio con apertura de hueco hacia el este o el oeste respectivamente, es decir la vivienda de la mano derecha dispone de un dormitorio con apertura de hueco en la fachada principal, mientras que la vivienda de la mano izquierda dispone de la ventana en la fachada posterior. Como se puede observar en la planta, el acceso al camarote6 no se produce desde el interior de la vivienda, sino que se realiza desde la planta superior de la cuadra. Imagen 52: Planta Superior. "LA CASA DEL OBISPO DE CHINCHETRU" ESTADO ACTUAL ESCALA: 1/100 0 21 3 A A' B C B' C' Imagen 51: Sección transversal vivienda - 73 - La zona correspondiente a las crujías centrales dispone de un doble acceso, por una parte, se puede acceder desde el portal y por otra se puede acceder desde el exterior, por la fachada principal a una de las dos partes. En la planta baja de la que seguiremos denominando cuadra, aunque actualmente no mantenga de dicha función, pero por tradición o costumbre la familia sigue denominándola como tal; se ubican dos zonas de taller y almacenaje para los útiles necesarios para la siega y trabajo de la huerta. En la planta superior, en la parte correspondiente a la vivienda de la izquierda se encuentra el que fuera el salón de juegos de los pequeños de la casa y la escalera que da acceso al camarote. En cambio, en la parte correspondiente a la vivienda de la derecha, la planta superior de la cuadra, el antiguo pajar, se sigue manteniendo como espacio de almacenaje. Dando a la fachada noreste, justo debajo del sagrario de piedra, todavía es visible el hueco que permitía un acceso directo desde el exterior al pajar, para sacar directamente a los carros la paja o los productos almacenados. Es sin duda en estos espacios, tanto en planta baja como en la superior, donde sigue siendo visible la estructura portante que sustenta el caserío, una estructura que se definirá y se detallará en el siguiente apartado. Finamente, la crujía noroeste se orienta hacia los vientos más desfavorables, de ahí que desde su origen se plantease con una fachada ciega y hermética, además, se trata de la crujía con menor altura dentro del conjunto, y actualmente dispone únicamente del acceso al garaje de una de las viviendas (la segunda vivienda dispone del acceso al garaje por la fachada noreste). Esta crujía a su vez dispone de un segundo acceso exterior por la fachada noreste y un acceso interior por una de las dos “cuadras”. En el caso de la fachada noreste este hueco corresponde al que fue el garaje del tractor, algo visible por la dimensión de su puerta, y que actualmente alberga uno de los garajes de la propiedad, concretamente el garaje de la vivienda de la derecha. En la fachada oeste, la que da a la finca labriega, existe la huella de un gran hueco con dintel de madera que pudo haber sido la salida del arado. "LA CASA DEL OBISPO DE CHINCHETRU" ESTADO ACTUAL ESCALA: 1/100 0 21 3 A A' B C B' C' Imagen 53: Sección longitudinal - 74 - 3 .2 .2 Hipótesis de transformación del edificio Tradicionalmente, la única manera de tener en propiedad un caserío era mediante la herencia o construyendo un nuevo caserío. Por ello, la gran mayoría, por no decir la totalidad de los baserri han sido transmitidos de generación en generación. Uniendo este tipo transmisión a la edad media de los caseríos, unos 500 años los más antiguos hace que sea extremadamente difícil datarlos con exactitud por no haber documentos de traspaso de propiedades. Esta circunstancia de estar sometido a los cambios generacionales y a las particiones de las herencias influye también en la propia evolución del edificio que tiene que ser adaptado generación tras generación. El nombre del caserío suele ser el de la familia que los construyó, pero es una circunstancia que no ayuda tampoco a la datación de los edificios, porque el apellido puede ser anterior a la construcción del caserío, o viceversa. En nuestro caso, el caserío dispone de un nombre completamente distinto al apellido familiar, por lo que no se podrá emplear dicha técnica y no tenemos datos que nos permitan comprobar la datación exacta de la edificación. Siendo conscientes de ello, en las siguientes páginas trataremos de realizar una hipótesis evolutiva del caso de estudio, partiendo de su origen. Para ello, el primer paso, será comprobar la datación que se hace en el catastro. Según la sede oficial del catastro de Álava, el caserío se encuentra fechado en torno a 1700, lo que supondría que la edificación lleva en pie 322 años. Sin datos con los que contrastar en un primer momento esta fecha, recurrimos al archivo municipal de la localidad, quienes nos comunican que las fechas descritas en catastro no suelen ser muy exactas. Comenzamos entonces una extensa búsqueda de información que nos permita encontrar una fecha de construcción más precisa, tirando del hilo de esta gran madeja y retrocediendo en el tiempo. Puesto que la vivienda lleva en mi familia varias generaciones, preguntamos a los más mayores cuantas generaciones recuerdan que han podido heredad la propiedad, a lo cual nos contestan que son al menos 3 generaciones, lo que supondría como mucho unos 100 años, por lo que constatamos que el caserío fue edificado con bastante anterioridad y por lo tanto deben existir traspasos de la propiedad siempre como herencia, los caseríos no se vendían. El segundo método del que disponemos para datar el edificio es el propio baserri. Sabemos que los caseríos se tratan de construcciones vivas que a lo largo de su historia se han ido transformando poco a poco según las necesidades familiares y productivas de cada momento. Sin ir más lejos, en 1979 se produzco la última reforma importante. Esta obra duró unos tres años según recuerda la familia, en ella, y tras el traspaso de la herencia de la madre (mi bisabuela) a dos de los cuatro hijos (hijo e hija mayor, mi abuela), la edificación se decidió dividir en dos para que albergase las familias de dos de los hijos. En esa misma fachada encontramos más transformaciones, ya que mirando los paramentos exteriores del caserío encontramos diferentes testigos. Sin ir más lejos, comprobamos que se han abierto algunos huecos en fachada y se han cerrado otros. Será a través de estos huecos y sobre todo de sus recercos o dinteles mediante los que tratemos de averiguar la edad del edificio. - 75 - Esta hipótesis de planta baja se ajusta bastante a los modelos de caseríos que revisábamos en el apartado de tipología. Se reserva la crujía orientada al sur para la zona de vivienda del caserío, la crujía intermedia alberga la circulación y algunos usos de almacenaje y la crujía orientada al norte sirve de amortiguador térmico con el espacio para el ganado. La modificación más notable en la fachada principal es el cambio de ubicación de la entrada y el portal, originariamente, tal y como se muestra en la hipótesis de planta baja, esta se encontraba en la fachada este, concretamente bajo el sagrario de piedra de la fachada. Con la reforma, este acceso principal pasó a ubicarse a su actual localización, en el eje de la fachada sur. Por los relatos familiares sabemos con certeza que esta reubicación se produjo durante la obra de 1979. "LA CASA DEL OBISPO DE CHINCHETRU" ESCALA: 1/100 0 21 3 HIPÓTESIS DE EVOLUCIÓN 1 2 2 2 4 5 8 3 7 6 9 8 11 11 11 Leyenda 1- Cocina vieja 2- Graneros 3- Pasillo 4- "Cuarto pequeño" 5- Cocina 6- Portal 7- Vestíbulo de acceso a cuadras 8- Cuadras 9- Establo 10- Almacén de carros y aperos 11- Pajaretas 10 Imagen 54: Hipótesis de planta baja previa a 1979. Leyenda 1- Cocina vieja 2- Graneros 3- Pasillo 4- “Cuarto pequeño” 5- Cocina 6- Portal 7- Vestíbulo de acceso a cuadras 8- Cuadras 9- Establo 10- Almacén de carros y aperos 11- Pajaretas - 76 - Como se muestra en la imagen 54, ligeramente a la derecha de la vertical de la cumbrera se hallan dos huecos de ventanas, el de la planta inferior de mayor anchura que el de la planta primera. A su vez, se comprueba que el recerco del hueco de planta baja ha sido rellenado hasta la altura del alfeizar mediante mampostería. Este hueco es el que en su origen albergó la entrada principal a la vivienda. En la imagen también se puede comprobar la existencia de otro hueco a la izquierda de la vertical con la cumbrera, este hueco dispone de un recerco de una sillería diferente a los otros huecos, además, a diferencia del recerco de la ventana de la planta primera, este solo dispone de sillares marcando el dintel y las jambas. Por el aspecto de la piedra y ya que esa sobresale mínimamente del plano de fachada, podemos afirmar que se trata de un hueco abierto posteriormente, concretamente a finales del siglo XX. Volviendo a los recercos y los huecos más antiguos de la imagen, se puede comprobar como las piedras que componen la mampostería se adecúan perfectamente a la geometría de los sillares. Continuando por la misma fachada, a la derecha del que fue el acceso primitivo a la vivienda comprobamos que existe un pequeño cambio de grosor en el muro, además, los dos primeros huecos de la imagen no disponen de recerco de sillería, además, fijándonos en la zona del dintel de la puerta de la cuadra se puede ver que los mampuestos fueron cortados a fin de colocar la puerta, por lo que si bien el hueco pudo ser de gran tamaño, pudo verse ligeramente modificado con el fin de encajar la nueva puerta metálica. El pequeño balcón voladizo también sería un añadido posterior. El siguiente hueco, siguiendo el orden de izquierda a derecha sería la pequeña ventana de la planta superior, la cual cuenta con recerco de la misma sillería que la ventana más reciente de la imagen anterior, si bien podríamos catalogarla como un hueco abierto en el siglo XX, hablando con los propietarios del caserío recuerdan que dicho hueco ya existía y que fue durante la obra cuando se decidió colocar el recercado del hueco. Imagen 55: Testigo de la antigua entrada en la fachada este. - 77 - Finalmente, ligeramente desplazado al interior del plano de fachada se encuentra un tercer volumen, el cual cuenta no solo con un enlucido de la fachada en la planta baja, es decir, que interrumpe el plano de piedra continuo en esta planta, sino también con una cubierta diferente, una cubierta de chapa metálica tipo onduline, lo que nuevamente indica que se trata de una modificación efectuada en la gran rehabilitación del año 79, un hecho que nos confirman al explicarnos que el muro que cerraba ese punto del edificio se encontraba varios metros hacia el interior. Imagen 56: Huecos de cuadra y garaje en la fachada este. - 84 - Realizando una comparativa entre las plantas para comprobar las transformaciones que ha habido, nos damos cuenta de que es en la planta superior donde se han dado el menor número de transformaciones, ya que únicamente se ha cerrado el acceso desde el gran comedor a las dos habitaciones situadas en la parte oeste, el gran salón se ha convertido en una tercera habitación y en la zona oeste se ha creado una nueva escalera junto con un pasillo para acceder a las tres habitaciones resultantes. En la zona del pajar, al igual que en la zona de la cuadra, únicamente fue necesario crear un muro divisorio y las escaleras que comunicarían las distintas plantas. "LA CASA DEL OBISPO DE CHINCHETRU" ESCALA: 1/100 0 21 3 HIPÓTESIS DE EVOLUCIÓN Leyenda 1- Gran salón 2- Dormitorios 3- Alcoba 4- Pajar 5- Pajaretas 1 22 2 2 3 4 555 Imagen 65: Comparativa de las plantas superiores antigua y actual respectivamente. - 85 - En cambio, será en la planta baja donde más modificaciones se darán, la primera de ellas será el cambio de acceso y portal. En los puntos en los que se situaban las cocinas se mantendrá dicho uso, modificándose mínimamente las superficies y se abrirá un hueco de ventana en cada una de ellas, eliminando en la cocina vieja el horno y abriendo en la otra cocina un hueco dando al este. Los graneros, así como la cuadra de los cerdos se suprimirán para dar cabida tanto al portal como a los baños y uno de los salones, ubicando el segundo salón en el espacio antes destinado al portal. Como puede apreciarse, la flexibilidad tipológica, que destacábamos en el capítulo anterior, hace que aún con la partición de la edificación, el conjunto siga respondiendo a la configuración básica del tipo. Se mantiene la orientación prioritaria de las piezas habitables, en la primera crujía orientada al sur, aunque el tamaño de las piezas está más ajustado que en la versión anterior. Sin embargo, a nivel funcional es significativo que se pierda el uso del gran comedor salón, y que la jerarquía entre la planta primera y la baja se haya difuminado por el uso más intensivo de la edificación. Hay que recordar que, sin embargo, la necesidad de tener un espacio para las celebraciones familiares se traslada fuera de la casa al antiguo gallinero, que se convierte en el txoko, el sitio para mantener esa costumbre, desligándolas de su espacio simbólico original, dentro del caserío. También es reseñable que se sigan manteniendo los espacios dedicados a las labores agrícolas y ganaderas dentro del caserío, aunque es evidente que no se perpetúa el uso original del mismo, dedicándose ahora a garajes, talleres, o espacios de almacenamiento. Esto nos hace preguntarnos si las condiciones de habitabilidad de dichos espacios no permiten su incorporación como espacios habitables, o si realmente esos espacios de desahogo son tan necesarios todavía en el uso actual de esta tipología. NEVER. NEVER. LAV. "LA CASA DEL OBISPO DE CHINCHETRU" ESCALA: 1/100 0 21 3 HIPÓTESIS DE EVOLUCIÓN 1 2 2 2 4 5 8 3 7 6 9 8 11 11 11 Leyenda 1- Cocina vieja 2- Graneros 3- Pasillo 4- "Cuarto pequeño" 5- Cocina 6- Portal 7- Vestíbulo de acceso a cuadras 8- Cuadras 9- Establo 10- Almacén de carros y aperos 11- Pajaretas 10 Imagen 66: Comparativa de las plantas bajas antigua y actual respectivamente. - 86 - 3 .3 Técnicas constructivas y materiales En el capítulo anterior se comenta que las estructuras de los caseríos han ido sufriendo poco a poco modificaciones para garantizar su estabilidad y sobre todo su resistencia al fuego. En el presente apartado comprobaremos como dichas características se llevan a cabo en el caso de estudio. Para ello mantendremos la misma estructura que hemos empleado en el apartado con el mismo título en el capítulo dos, primero definiendo los muros de carga, pasando por la estructura interior y finalizando con la cubierta. 3 .3 .1 Muros de carga y cerramientos exteriores Anteriormente se ha mencionado la existencia de dos muros de carga, que junto con las dos líneas de pilares presentes en las viviendas y en las “cuadras” configuran las 5 crujías paralelas de las que se compone el caserío. El primero de los muros de carga interiores se sitúa, como se puede ver en las plantas estructurales siguientes, bajo la cumbrera. En cambio, el segundo de los muros, de menor altura que el primero, es el que separa la “cuadra” de los garajes. Como se muestra en las plantas estructurales, ambos muros disponen de un importante espesor del mismo modo que ocurre con los muros de carga que forman los cerramientos exteriores, siendo estos de 70 cm de espesor mientras que los cerramientos exteriores son de entre 75 cm y 95 cm. En la planta baja estos muros de carga son totalmente ciegos a excepción de dos huecos de paso, uno en cada uno de los muros, los que permiten acceder de la parte de la vivienda a las “cuadras” y de esta a uno de los aparcamientos. En cambio, en la primera planta, estos muros de carga, manteniendo su espesor, se convierten en muros ciegos para volver a presentar dos huecos de paso en el muro situado bajo la cumbrera y que dan acceso a la ganbara. En el capítulo anterior se ha expuesto que en torno al siglo XVIII comenzó a instalarse en la sociedad rural vasca una preocupación de proteger estas grandes estructuras de los posibles incendios que pudieran darse por el uso de cocinas con fuego central en el suelo y candiles en las cuadras, fue por esa razón por la que empezaron a hacerse cada vez más comunes los muros cortafuegos. En ese aspecto, el presente caso de estudio, al igual que sus contemporáneos dispone de un muro de carga cortafuegos, el cual se corresponde con el primer muro de carga interior, el que separa la parte de vivienda de la “cuadra”. Esa necesidad de zonificar la edificación para protegerse del fuego hace también que los accesos a la segunda planta se produzcan también de forma independiente en cada zona, multiplicando las escaleras. - 87 - "LA CASA DEL OBISPO DE CHINCHETRU" PLANTAS ESTRUCTURALES - ESTRUCUTRA PORTANTE ESCALA: 1/200 0 421 3 5 6 Imagen 67: Planta estructural. Planta Baja. - 88 - "LA CASA DEL OBISPO DE CHINCHETRU" PLANTAS ESTRUCTURALES - ESTRUCUTRA PORTANTE ESCALA: 1/200 0 421 3 5 6 "LA CASA DEL OBISPO DE CHINCHETRU" PLANTAS ESTRUCTURALES - ESTRUCUTRA PORTANTE ESCALA: 1/200 0 421 3 5 6 Imagen 68: Planta estructural. Planta Primera Imagen 69: Planta estructural. Ganbara - 89 - 3 .3 .2 Estructura interior Como se ha ido comentando a lo largo de todo el trabajo, la estructura interior de todo caserío vasco es de madera y se compone de pilares, vigas y los cabios y correas que forman la cercha de la cubierta. Como puede comprobar en la planta estructural de planta baja, existen dos líneas de pilares que acortan la distancia entre los muros de mampostería, ambas líneas compuestas por cuatro pilares cada uno. La primera de las líneas de pilares se encuentra en la zona de la vivienda, quedando oculta en planta baja y en planta primera por la tabiquería, mientras que vuelven a tener presencia en el bajo cubierta, donde podemos ver que al menos en esta planta los pilares son de madera. En cambio, la segunda línea de pilares se encuentra en la zona de las “cuadras”, estos son de madera desde la base hasta la cabeza de los pilares. Esta línea de pilares tiene además la singularidad de encontrarse apoyados sobre una base pétrea. "LA CASA DEL OBISPO DE CHINCHETRU" PLANTAS ESTRUCTURALES - ESTRUCUTRA INTERIOR ESCALA: 1/200 0 421 3 5 6 "LA CASA DEL OBISPO DE CHINCHETRU" PLANTAS ESTRUCTURALES - ESTRUCUTRA INTERIOR ESCALA: 1/200 0 421 3 5 6 Imagen 70: Planta baja estructura interior. - 90 - Como se puede comprobar en las plantas, las vigas de la parte vividera se encuentran todas ellas ocultas por los falsos techos, del mismo modo que ocurre en el caso de los pilares integrados en la tabiquería. En cambio, las vigas de madera de la parte de las cuadras y el bajo cubierta, desde el interior de los espacios podemos ver que se tratan de vigas de madera, continuas de muro a muro de carga en el caso de la planta baja y de muro a pilar en el caso de las plantas superiores. Estas vigas son las que conforman la estructura de la cubierta. "LA CASA DEL OBISPO DE CHINCHETRU" PLANTAS ESTRUCTURALES - ESTRUCUTRA INTERIOR ESCALA: 1/200 0 421 3 5 6 "LA CASA DEL OBISPO DE CHINCHETRU" PLANTAS ESTRUCTURALES - ESTRUCUTRA INTERIOR ESCALA: 1/200 0 421 3 5 6 "LA CASA DEL OBISPO DE CHINCHETRU" PLANTAS ESTRUCTURALES - ESTRUCUTRA INTERIOR ESCALA: 1/200 0 421 3 5 6 "LA CASA DEL OBISPO DE CHINCHETRU" PLANTAS ESTRUCTURALES - ESTRUCUTRA INTERIOR ESCALA: 1/200 0 421 3 5 6 Imagen 71: Planta superior estructura interior. Imagen 72: Planta bajo cubierta estructura interior. - 91 - 3.3 .3 Cubiertas Tras haber definido las estructuras que compone la estructura y las envolventes de este estudio de caso, partiendo de sus muros exteriores, continuando por los muros de carga interiores y llegando a la estructura interior de madera; es el momento de definir la cubierta. Las cubiertas juegan un papel fundamental en la definición tipológica, y no podía ser de otro modo en la Casa del Obispo. En este caso, se trata de una cubierta a dos aguas con el faldón que se extiende hacia el norte ligeramente más largo que el otro de modo que al alargarse la altura libre interior de la crujía de los garajes se reduce drásticamente a únicamente planta baja. Si bien en su origen la cubierta disponía de su caballete, de madera como hemos mencionado en el apartado de estructura interior, paralelo a la fachada del sagrario (fachada sureste), actualmente, al haber realizado el cambio de accesos a la fachada sur, el caballete se encuentra perpendicular a la fachada principal, tal y como se muestra en la imagen inferior. Imagen 73: Fachada principal. Cubierta con caballete perpendicular a fachada. - 92 - En cuanto al material de es la teja roja árabe, lo que proporciona al caserío junto con sus muros exteriores de mampostería, la sillería en los esquinales y los recercos y su entorno natural, la clara imagen de caserío vasco desde el exterior. Si bien no podríamos hacer una completa definición de la tipología únicamente con la forma, el entorno y los materiales, para el común de la sociedad vasca le bastarían dichos datos para poder identificarlas. Como se puede ver en la ilustración 69, y como es lógico, al tratarse de un cerramiento totalmente expuesto a las inclemencias del tipo, la lluvia, la nieve, el viento, el sol, etc., será en la cubierta donde se ha producido la mayor transformación en cuanto a materiales, respetando en todo momento los materiales originales de madera y teja roja. En la imagen vemos como en la mitad de la cubierta se ha renovado la teja por completo, además de haber reconstruido la chimenea original. Por lo tanto, será en este paramento donde aparezcan las nuevas tecnologías y nuevos materiales intentando acercarse a los originales, ya que será en estos puntos donde mayor deterioro veamos en estas antiguas estructuras. En el capítulo 2 se mencionaba que por la climatología y a fin de proteger los paramentos verticales de la humedad y la propia climatología, los aleros de la cubierta se extienden un metro en este caso. Imagen 74: La casa del Obispo de Chinchetru - 93 - 3 .3 .4 Instalaciones Como hemos podido ver en la reconstrucción de la distribución anterior a la reforma, la vivienda carecía de instalación de saneamiento y de agua caliente, por lo que, en la reforma, se adecuó a las necesidades de confort del momento, se modificó la instalación eléctrica con un nuevo trazado que se adecuarse a las nuevas estancias y se reservaron dos estancias para la construcción de un baño por vivienda en planta baja. Al modificar las dos cocinas del caserío, se modificó la red de agua fría (AFS) y se implementó la instalación de agua caliente sanitaria (ACS). Estas modificaciones en las instalaciones que hoy en día consideramos esenciales, vemos como en estas antiquísimas construcciones se han ido implementando poco a poco, dando de este modo una lógica evolución de la tipología para adecuarse a las necesidades de confort. Si bien actualmente el baserri dispone de instalación eléctrica, instalación de abastecimiento e instalación sanitaria, actualmente, puede que sea por emplearse la casa como segunda residencia y más bien en los meses cálidos, carece de instalación de climatización, concretamente de calefacción tan necesaria en el norte, por el clima mucho más frío que en el sur de España. - 100- Índice de imágenes Imagen 1: Caserío Zabalaga, sede Chillida Leku. Tomada de https://joaquinmontero.com/ proyectos/caserio-zabalaga-chillida- leku/ ; consultado el 25-05-22. Imagen 2: Caserío Igartubeiti antes de la rehabilitación. Tomada de www.igartubeitibaserria.eus ; consultado el 25-05-22. Imagen 3: Caserío Zabalaga, sede de Chillida Leku. Caserío renacentista según la clasificación por datación de la construcción. Tomada de https://joaquinmontero.com/ proyectos/caserio-zabalaga-chillida- leku/ ; consultado el 25-05-22 Imagen 4: Caserío Pittikar. Caserío barroco según la clasificación por datación de la construcción. Tomada de Pilar Azurmendi Etxegarai, Entrevista a Jose Luis Loinaz Arrieta “La arquitectura del caserío de Euskal Herria”. Anuarios Ayuntamiento de Hernani. Imagen 5: Caserío Arretxe. Caserío del siglo XVIII. Tomada de https://www.euskadi.eus/app/ ondarea/patrimonio-construido; consultado el 08-06-22. Imagen 6: Tolare de Igartubeiti. Tomada de Alberto Santana, Igartubeiti, el caserío de la sidra y el maíz. Imagen 7: Caserío Torre Ugarte, Llodio, Álava. Tomada de http://hdl.handle.net/10357/46219 ; consultado el 24-07-22. Imagen 8: Casa - Torre Ugarte, Llodio. Tomada de Alfredo Baechelin, La arquitectura del caserío vasco. San Sebastián, página 35. Imagen 9: Palacio rural Azcoa - Echevarría. Tomada de Alfredo Baechelin, La arquitectura del caserío vasco. San Sebastián, página 78. Imagen 10: Caserío Zueza. Tomada de Alfredo Baechelin, La arquitectura del caserío vasco. San Sebastián, página 79. Imagen 11: Caserío Burguieta, Abadiano. Tomada de Alfredo Baechelin, La arquitectura del caserío vasco. San Sebastián, página 20. Imagen 12: Caserío Burguieta, Abadiano. Tomada de Alfredo Baechelin, La arquitectura del caserío vasco. San Sebastián, página 56. Imagen 13: Caserío Trobica. Tomada de Alfredo Baechelin, La arquitectura del caserío vasco. San Sebastián, página 100. Imagen 14: Caserío Etxezabal. Caserío de estilo ojival de Astigarribia-Motrico. Tomada de http://hdl.handle.net/10690/78372 ; consultado el 07-06-22. Imagen 15: Caserío Etxeberri. Tomada de Alberto Santana Ezquerra, Xabier Otero, Baserria. San Sebastián, página 6. “Etxeberri (Altzo Muño). Con piedra y roble, sabiamente modelados a traves de los siglos, se vertebra el cuerpo monumental de los caserios guipuzcoanos. © Xabi Otero” - 101 - Imagen 16: Caserío Arandi Zahar. Tomada de https://www.euskadi.eus/app/ ondarea/patrimonio-construido ; consultado el 07-06-22. Imagen 17: Caserio Lekoia Bekoa. Caserío con acceso por arco rebajado. Tomada de https://www.euskadi.eus/app/ ondarea/patrimonio-construido ; consultado el 07-06-22. Imagen 18: Caserío Aguirre. Caserío con soportal de arcos de medio punto. Tomada de https://www.euskadi.eus/app/ ondarea/patrimonio-construido ; consultado el 07-06-22. Imagen 19: Caserío Altzaga Azpi. Tomada de https://www.euskadi.eus/app/ ondarea/patrimonio-construido ; consultado el 07-06-22. Imagen 20: Distribución de los terrenos comunales de Álava. Tomada de Eugenio Ruiz Urrestarazu, La distribución de los terrenos comunales en Álava. (Editada) Imagen 21: Comparación topográfica y distribución de los terrenos comunales. Elaboración propia Imagen 22: Comparación terrenos comunales y comarcas de Álava. Elaboración propia Imagen 23: Mapa de términos de Langarica y Chinchetru y lugares de Salvatierra, Luzcando, Gaceo y Guereñu (Álava) 1629. Proporcionada por Archivo municipal de San Millán. Extraída de Archivo de la Real Chancillería de Valladolid a través de la web PARES. Imágenes 24,25, 26, 27: encuadres imagen 23. Imagen 28: Mapa de términos de Langarica, Chinchetru y otros lugares de Álava 1630. Proporcionada por Archivo municipal de San Millán. Extraída de Archivo de la Real Chancillería de Valladolid a través de la web PARES. Imágenes 29, 30, 31, 32, 33: encuadres imagen 28. Imagen 34: Relación de Salvatierra con Langarica, Guereñu, Alaiza y Txintxetru. Elaboración propia. Imagen 35: Evolución de Txintxetru desde 1932 hasta 2001. Tomadas de https:// geo.araba.eus/ ; consultada el 30-07-22. Imagen 36: Txintxetru en la actualidad. Tomadas de https://geo.araba.eus/ ; consultada el 30-07-22. Imagen 37: Trazas para la renovación del caserío Egino en Bergara por el maestro Andrés de Garitano Aldaeta en 1695. Caserío con soportal de arcos. Tomada de Alberto Santana Ezquerra, Xabier Otero, Baserria. San Sebastián, página 34. “El maestro Andres de Garitano Aldaeta dibujo en 1695 este magnifico proyecto de casa con cuatro arcos de piedra para renovar el caserio Egino (Bergara). © Xabi Otero” Imagen 38: Estructura de viguería barroca, con tornapuntas curvos y marcas de ensamblaje en la unión de las distintas piezas. Tomada de Alberto Santana Ezquerra, Xabier Otero, Baserria. San Sebastián, página 39. Imagen 39: Caserío Salturria. Pilar de soportal apoyado sobre base pétrea. Tomada de https://www.euskadi.eus/app/ ondarea/patrimonio-construido ; consultado el 09-08-22. Imagen 40: Cubierta con caballete paralelo a fachada y cubierta con caballete perpendicular a fachada. Elaboración propia. - 102 - Imagen 41: Caserío Artzabal. Cubierta con gran vuelo sustentada por jabalcones. https://www.euskadi.eus/ app/ondarea/patrimonio-construido ; consultado el 12-06-22. Imagen 42: Casa del Obispo de Txintxetru. Fotografía propia. Imagen 43: Situación Txintxetru. Elaboración propia. Imagen 44: Emplazamiento de La Casa del Obispo. Elaboración propia. Imagen 45: Txoko, antiguo gallinero. Tomada de Catastro de Álava; consultada el 28-02-21. Imagen 46: Propiedad Casa del Obispo de Chinchetru. Elaboración propia. Imagen 47: Fachada principal Casa del Obispo. Fotografía propia. Imagen 48: Antiguo sagrario de piedra ubicado en la parte superior de la fachada. Fotografía propia. Imagen 49: Planta baja. Elaboración propia. Imagen 50: Alzado fachada sur. Elaboración propia. Imagen 51: Sección transversal vivienda. Elaboración propia. Imagen 52: Planta Superior. Elaboración propia. Imagen 53: Sección longitudinal. Elaboración propia. Imagen 54: Hipótesis de planta baja previa a 1979. Elaboración propia. Imagen 55: Testigo de la antigua entrada en la fachada este. Fotografía propia. Imagen 56: Huecos de cuadra y garaje en la fachada este. Fotografía propia. Imagen 57: Fachada oeste dando a la finca labriega. Fotografía propia. Imagen 58: Testigo de la presencia de un gran hueco ya cerrado en el siglo XX. Fotografía propia. Imagen 59: Fachada principal, fachada sur. Fotografía propia. Imagen 60: Recerco del antiguo hueco de acceso al caserío. Fotografía propia. Imagen 61: Recerco de huecos de la planta superior en la fachada sur. Fotografía propia. Imagen 62: La Casa del Obispo de Chinchetru vista desde el límite de la propiedad. Tomada del Catastro de Álava; consultada el 28-02-21. Imagen 63: Hipótesis de planta baja previa a 1979. Elaboración propia. Imagen 64: Hipótesis de planta primera previa a 1979. Elaboración propia. Imagen 65: Comparativa de las plantas superiores antigua y actual respectivamente. Elaboración propia. Imagen 66: Comparativa de las plantas bajas antigua y actual respectivamente. Elaboración propia. Imagen 67: Planta estructural. Planta Baja. Elaboración propia. Imagen 68: Planta estructural. Planta Primera. Elaboración propia. - 103 - Imagen 69: Planta estructural. Ganbara. Elaboración propia. Imagen 70: Planta baja estructura interior. Elaboración propia. Imagen 71: Planta superior estructura interior. Elaboración propia. Imagen 72: Planta bajo cubierta estructura interior. Elaboración propia. Imagen 73: Fachada principal. Cubierta con caballete perpendicular a fachada. Fotografía propia. Imagen 74: La casa del Obispo de Chinchetru. Fotografía propia. - 105 - Anexo planimétrico "LA CASA DEL OBISPO DE CHINCHETRU" - 107 - 2 1 6 5 3 3 7 4 Leyenda 1- Vivienda 2- Gallinero / Toko 3- Huerta 4- Pozo 5- Árboles frutales 6- Hera 7- Tierras de labranza "LA CASA DEL OBISPO DE CHINCHETRU" ESTADO ACTUAL ESCALA: 1/250 0 5 7,54321 - 109 - NEVER. NEVER. LAV. "LA CASA DEL OBISPO DE CHINCHETRU" ESTADO ACTUAL ESCALA: 1/100 0 21 3 - 111 - "LA CASA DEL OBISPO DE CHINCHETRU" ESTADO ACTUAL ESCALA: 1/100 0 21 3 - 113 - "LA CASA DEL OBISPO DE CHINCHETRU" ESTADO ACTUAL ESCALA: 1/100 0 21 3 - 115 - "LA CASA DEL OBISPO DE CHINCHETRU" ESTADO ACTUAL ESCALA: 1/100 0 21 3