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Parodización y relativización de la visión eurocéntrica en Neguijón de Fernando Iwasaki

Stanic, Ana

Abstract

En Neguijón Fernando Iwasaki se acerca a la época “ilustre” del Siglo de Oro español desde un lado inesperado: el humor. El efecto humorístico de la novela proviene del ingrediente fantástico de aquella realidad lejana, y es a través de él como se producen la relativización y la parodización de “lo real maravilloso” y, por ampliación, de esa manera simplicista y exotista de percibir las culturas y literaturas, junto con todo el proceso de la canonización (occidental/accidental). Relacionando la novela con el trabajo ensayístico de Iwasaki, en primer lugar con rePublicanos. Cuando dejamos de ser REALISTAS, en el presente artículo analizamos los tres niveles en los que se consiguen dicha parodización y relativización de la visión eurocéntrica: la religión cristiana —sobre todo, los motivos del cuerpo, el dolor y la beatificación—, la Conquista y la visión del otro y, en último lugar, las relaciones entre lo real y lo fantástico.

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275 2. Sección Fernando Iwasaki PARODIZACIÓN Y RELATIVIZACIÓN DE LA VISIÓN EUROCÉNTRICA EN NEGUIJÓN DE FERNANDO IWASAKI AnA StAnić zAGreb, CroACiA Código ORCID: 0000-0001-9195-2776 [email protected] Resumen: En Neguijón Fernando Iwasaki se acerca a la época “ilustre” del Siglo de Oro español desde un lado inesperado: el humor. El efecto humorístico de la novela proviene del ingrediente fantástico de aquella realidad lejana, y es a través de él como se producen la relativización y la parodización de “lo real maravilloso” y, por ampliación, de esa manera simplicista y exotista de percibir las culturas y literaturas, junto con todo el proceso de la canonización (occidental/ accidental). Relacionando la novela con el trabajo ensayístico de Iwasaki, en primer lugar con rePublicanos. Cuando dejamos de ser REALISTAS, en el presente artículo analizamos los tres niveles en los que se consiguen dicha parodización y relativización de la visión eurocéntrica: la religión cristiana —sobre todo, los motivos del cuerpo, el dolor y la beatificación—, la Conquista y la visión del otro y, en último lugar, las relaciones entre lo real y lo fantástico. Palabras clave: Neguijón, Fernando Iwasaki, humor, parodia, Siglo de Oro, “lo real maravilloso”, visión eurocéntrica. Abstract: In Tooth Worm Fernando Iwasaki approaches the “illustrious” period of the Spanish Golden Age from an unexpected point of view: its humorous aspects. The humour in the novel is based on the fantastic ingredient of that distant reality, in a way that diminishes the importance of the “Marvellous Real” and parodies, in consequence, that simplifying and exoticist way of perceiving cultures and literatures, as well as the whole process of the (Occidental/accidental) canon construction. In the attempt to relate this novel to Iwasaki’s essays, primarily to the collection rePublicanos. Cuando dejamos de ser REALISTAS, in the present work we analyse three levels on which such Eurocentric perception is parodied: the Christian Religion (especially the motifs of body, suffering and beatification), Spanish Colonization of the Americas, together with the perception of the other and, finally, the relations between the “real” and the “fantastic”. Key-words: Tooth Worm, Fernando Iwasaki, humour, parody, Spanish Golden Age, “the Marvellous Real”, Eurocentric perception. Revista Cauce nº39 DEF.indd 275 6/3/17 12:16 AnA StAnić 276 CAUCE. Revista Internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas, nº 39 (2016) www.revistacauce.com España y América Latina son dos lugares muy parecidos separados por el mismo idioma. Fernando Iwasaki, rePublicanos. Cuando dejamos de ser REALISTAS Fernando Iwasaki, especialista en historia del Siglo de Oro español y en historia del Perú virreinal, entrelaza de manera ficcional estos dos campos en su novela Neguijón, trazando dos tramas paralelas a través de la técnica del contrapunto y con un estilo sumamente barroco. Por una parte, en los capítulos impares presenciamos lo que ocurre el 22 de abril de 1616 en la Plaza Mayor de Lima, donde el sacamuelas Gregorio de Utrilla recibe una gran cola de pacientes y, por otra, en los capítulos pares, asistimos a un motín de la cárcel de Sevilla el 22 de enero de 1598. Además de los personajes, que resultarán ser los mismos, las dos líneas de la historia comparten una atmósfera aterradora representada por la suciedad, el dolor y la sangre, que le merecieron al autor comparaciones con La lozana andaluza, El perfume de Patrick Süskind y hasta con las películas de Tarantino. De esta manera se esbozan los marcos de un subgénero de literatura histórica que no huye de los aspectos repugnantes y repulsivos del pasado, sino que más bien los dibuja de modo plástico y colorista. La descripción del achaque de mal de piedra resume muy bien la atmósfera general de la novela y la manera naturalista de representarla, centrada en las funciones bióticas del organismo humano: “todo era dolor, náuseas, tristeza y melancolía, por no hablar de la sed, la fiebre, el delirio y la orina ensangrentada” (Iwasaki, 2005: 57). No obstante, la escatología en su sentido soez nos llevará, sorprendentemente, hacia su homónimo en el sentido sublime, hacia un mundo de revelaciones y experiencias místicas. Este progreso imprevisto, entre otros fenómenos, lo explicaremos a continuación. 1. lA SuciedAd del Siglo de oro En la parte limeña de la trama, el sacamuelas Utrilla persigue con perseverancia el gusanillo del título que, según el Diccionario de autoridades de 1732 citado en uno de los epígrafes, se engendra en los dientes y poco a poco va carcomiéndolos todos; lo que provoca putrefacción de la boca y dolores insoportables, llevando al paciente, en última instancia, incluso a la muerte. En Sevilla, el motín de la cárcel ocasiona una larga y sangrienta serie de peleas, asaltos, heridas, fracturas, mutilaciones y amputaciones, descritas con una precisión cirujana, sin dejar ningún detalle fuera, a manera de una verdadera pormenorización y “adornación” Revista Cauce nº39 DEF.indd 276 6/3/17 12:16 Parodización y relativización de la visión eurocéntrica en neguijón de Fernando iwasaki 277 2. Sección Fernando Iwasaki barroca. A estos dos tipos de operaciones, dentales en Perú y médicas en España, se reduce toda la trama de la novela. No se puede decir que en ella ocurra mucho más de lo dicho. No obstante, este argumento aparentemente simple y plano, sobre todo el gusanillo minúsculo e irrisorio, le sirve a Iwasaki para taladrar la materia y producir efectos de dimensiones mucho mayores. Entre ellos destacan la parodización y la relativización de la visión eurocéntrica, que se analizarán en el presente trabajo, en los siguientes niveles: la religión cristiana —a través de los motivos del cuerpo, sobre todo la boca, el dolor y la beatificación—, la Conquista —su motivación religiosa y la visión del otro— y, por último, las relaciones entre lo real y lo fantástico/maravilloso. Salvo con lo fantástico, en los textos de Iwasaki el humor aparece entrelazado con otros ingredientes que podríamos llamar “inesperados”, como el horror y el material histórico-documental, hecho que en una relación recíproca reinventa los tres aspectos enumerados (el humor, la fantasía y la historia), como veremos en el trabajo. 2. pArodiA coMo AutorreFlexión y reeScriturA Linda Hutcheon, una de las principales teóricas del postmodernismo, define la parodia como una de las formas fundamentales de autorreflexión que nace del cruce entre la invención y la crítica, entre la expresión creativa y el comentario crítico; como una de las maneras de asumir los discursos del pasado; es decir, de reescribirlos. Al construir niveles de hipertextualidad, según Genette, un texto paródico se escribe sobre otro texto ya existente, pero de ninguna manera parasitando en él o dirigiéndose en su contra. El texto paródico más bien aporta la “diferencia” (la fórmula de Hutcheon es simple: texto + diferencia = parodia) o, en otras palabras, una distancia o inversión crítica que tiene la función hermenéutica y posibilita una relectura del hipotexto mediante su transcontextualización. En su reescritura irónica del Siglo de Oro español, Iwasaki traza una historia del hombre común, tanto en el sentido documental como ficcional de la palabra “historia”, pero esta vez no se trata de una historia “dorada” sino putrefacta, corrupta. La trama desciende de las alturas de un siglo de erudición, viajes y descubrimientos a un microcosmos de la vida humana de entonces, al micromomento de la extracción de muelas. Textualmente entramos en la boca de los personajes, el epicentro de la trama —entre las caries, las heridas y las suturas—, y es alrededor de ese abismo pestilente donde giran las vidas enteras, tanto seculares como espirituales, junto con lo que representan a un nivel metafórico. A partir de ese instante, la Revista Cauce nº39 DEF.indd 277 6/3/17 12:16 AnA StAnić 278 CAUCE. Revista Internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas, nº 39 (2016) www.revistacauce.com trama se expande hacia el macrocosmos, y la boca se vuelve simbólica y representativa de toda la podredumbre humana —y no solo de aquel entonces—. A continuación, pasamos a analizar el papel, tanto narrativo como metafórico, que desempeñan la boca y el cuerpo humano entero dentro del esquema de la parodización señalada. 3. lA religión criStiAnA. loS MotivoS del cuerpo, el dolor y lA beAtiFicAción A través de dos tramas intrincadas, las realidades de la Península y del Nuevo Mundo se unen en una sola: una realidad de los siglos XVI y XVII en los que el nivel de higiene es muy bajo, cuando todavía no existe la anestesia y las operaciones se hacen en cuerpos vivientes, por lo que los pacientes tienen que soportar dolores inimaginables desde la perspectiva del siglo XXI. Estas situaciones extremas, como comenta el mismo Iwasaki en varias entrevistas, son un terreno fecundo para el surgimiento de las creencias que subliman el dolor asociando el sufrimiento a la salvación, a la imitatio Christi. Esos mecanismos de defensa representan el dolor como una suerte de experiencia mística (in)comparable con la Pasión de Cristo: “el cirujano era instrumento de Dios y […] el dolor les revelaba [a los pacientes] una miajita del sacrificio de Nuestro Señor Jesucristo” (Iwasaki, 2005: 24). Dios, en su infinita sabiduría —prosiguió Utrilla enfervorizado—, dispuso que en las dentaduras anidara el neguijón, para que el dolor de muelas nos acompañara por siempre como advertencia del eterno tormento de la muerte. Y una vez más recurrió a la autoridad de fray Luis de Granada, quien en su Guía de pecadores sentenció que el infierno era un perpetuo crujir de dientes y un nauseabundo lugar donde los neguijones devoraban los cuerpos y los demonios atenazaban las muelas por los siglos de los siglos (ibíd.: 28). Esta imagen del infierno, que hubiera sido el orgullo del mismo Dante, ilustra muy bien el suave deslizamiento desde las escenas de horror hacia la risa, esa transformación —paradójica a primera vista— del infierno en una verdadera “divina comedia”, para quedarnos con la terminología dantesca. Neguijón es una sátira, pero Iwasaki no se burla con una intención maliciosa, sino que representa con cierta simpatía los momentos aterradores de la época, condensados en la representación del gusanillo visto como prueba de la relación mística con Dios; “¡porque Dios ha querido […] que todos estemos llenos de gusanos!” (ibíd.: 27). La mitología del neguijón está desarrollada muy pormenorizadamente, jun- to con la mitificación de la boca que cobra dimensiones de una tierra apocalípti- Revista Cauce nº39 DEF.indd 278 6/3/17 12:16 Parodización y relativización de la visión eurocéntrica en neguijón de Fernando iwasaki 279 2. Sección Fernando Iwasaki ca y devastada, de manera bíblica, por la “peste del neguijón” (ibíd.: 115). La boca se describe como “cloaca del mundo […] con su compendio de llagas, sus hollines pestilentes y su tumulto de gusanos” o como una ciénaga donde comienza la corrupción no solo del cuerpo sino de toda la raza humana (ibíd.: 85, 29). Todo el proceso de la aparición y la persecución de este monstruito mítico tiene su explicación: “los meollos de los dientes eran una suerte de nerviecillos con los cuales el neguijón alimentaba sus larvas y fabricaba sus capullos, y por eso era preciso chamuscarlos con cauterios o desmenuzarlos concienzudamente con escarbadores”. El imaginario bucal se completa con la pregunta que resume muy bien el mayor problema del hombre barroco, hecha por todo sacamuelas, convertido de esta manera en un héroe épico que salva la raza humana, la pregunta que instiga la mitología y la trama de la novela: “¿cómo impedir el tumulto de gusanos en los dientes, si la boca era puerta de la podre, caldo de carroñas y chimenea del horno de la fábrica del cuerpo?” (ibíd.: 103, 135). A la imagen de la boca putrefacta se suman dos más: la de la nariz, retomada por Iwasaki del fray Luis de Granada, del capítulo XXX de su Introducción del símbolo de la fe (“a través de la nariz se purgaban las flemas engendradas en el cerebro por culpa de los malos pensamientos y los sueños pecaminosos”), y la de los ojos: “las impurezas más sutiles y dañinas eran las que el hombre expelía por los ojos y el aliento de la boca” (ibíd.: 27-28, 85). El cuerpo humano está vis- to como podredumbre, se lo reduce al nivel de una “fábrica de los gusanos de la corrupción” (ibíd.: 91) o de un bestiario con los erizos que se mueven por nuestras entrañas ; así se describe el mal de piedra, comparable con el dolor de los flemones (“algo por dentro se movía, burbujeaba sutilmente y acometía despiadado” ibíd.: 64). El cuerpo es un mecanismo que, paradójicamente, está decayendo en un inten- to de purificarse y “expulsar sus propias miserias1” (ibíd.: 85); es decir, de liberarse de sí mismo e intentar alcanzar el estado puramente espiritual y místico. El medio por el que lo hace son el dolor, la pena y el sufrimiento, de acuerdo con la doctrina cristiana. Y como el peor de los males era la corrupción de la boca (“hasta los peores males tenían remedio —ya que los dedos gangrenados se cortaban y las almorranas se quemaban con cauterios de plomo y vitriolo romano—, en cambio el dolor de muelas y corrupción de la boca eran para toda la vida, pues aunque las muelas podridas se arrancaran, los neguijones terminarían royendo las piezas vecinas”. ibíd.: 29), el dolor supremo que un ser humano podía sentir era 1 A continuación se enumeran también el ano y las partes vergonzosas como “ventanas naturales” (ibíd.: 85). A través de ellas se airea el cuerpo humano. Revista Cauce nº39 DEF.indd 279 6/3/17 12:16 AnA StAnić 280 CAUCE. Revista Internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas, nº 39 (2016) www.revistacauce.com justamente el de muelas. Por consiguiente, ese era el nivel más alto del sacrificio y la expiación, comparable a los estadios de éxtasis que sentían los santos y que se describían en los tratados de San Juan de la Cruz o de Santa Teresa de Jesús, pero todavía incomparable con el sufrimiento de Jesús Cristo en la cruz, hecho que lo convierte en un mantra o un leitmotiv litúrgico que se repite a lo largo de la novela: El tacto metálico de las tenazas sobre las muelas le producía siempre una sensación serpentina y de crucifixión. Sentir junto a la lengua y las encías el roce pringoso de aquel instrumento barnizado de coágulos, humores y pus era tan repugnante como imaginar que su boca se había convertido en el cubil de una serpiente. Y sin embargo, el violento tirón de la muela ni siquiera le iba a doler como uno solo de los martillazos que sufrió Nuestro Señor cuando lo clavaron en la cruz (ibíd.: 48).2 Existe toda una escala de sufrimiento donde el dolor de muelas ocupa el puesto más alto, incluso por encima de las heridas ocasionadas en una guerra (ibíd.: 88). De acuerdo con eso, solo los tres peores tipos de dolor tenían indulgencia para blasfemar: el dolor de hemorroides, el mal de piedra y el dolor de muelas: “sobre todo cuando el neguijón mordisquea el meollo de los dientes o alimenta a su inmunda progenie con la pus de los flemones” (ibíd.: 85). Y cuando se blasfema en la novela, dentro de la escatología presentada de manera pormenorizadamente naturalista, esas palabrotas no se perciben como comentarios de paso, sino más bien como parte muy viva y extremadamente visual de la trama: “Y como la malandanza de la piedra era uno de los tres dolores que tenían dispensa eclesiástica para blasfemar, el caballero Valenzuela se cagó en los serafines y de paso en los querubines” (ibíd.: 45). “El cólico de riñón era más bélico que el dolor de ijada y más vehemente que el cólico miserere, aunque menos espeluznante que el dolor de los dientes carcomidos por neguijones y de las propias muelas cuando criaban flemones de ampollas blancas como coliflores” (ibíd.: 55); “mientras le aserraban los huesos y lo cauterizaban con aceite hirviendo, al Muñones se le antojó que un gatillazo en las muelas era todavía más doloroso” (ibíd.: 33); así se describen la boca putrefacta y el dolor de muelas, estableciendo como ideal una boca sin dientes que, además, “jamás pecaría de gula, reiría más bien con recato, se guardaría del adulterio y no podría morder los frutos ponzoñosos del placer. Una boca sin dientes allanaría 2 Otros momentos parecidos son los siguientes: “Una vez que encajaba la muela con primorosa suavidad entre los picos, Utrilla miraba a los ojos suplicantes del enfermo y le susurraba —como si fuera la absolución o una confidencia— que Nuestro Señor Jesucristo había padecido mucho más en la cruz”; “Esa cicatriz nunca será ni como una sola de las señales de la Pasión de Nuestro Señor” (ibíd.: 19, 93). Revista Cauce nº39 DEF.indd 280 6/3/17 12:16 Parodización y relativización de la visión eurocéntrica en neguijón de Fernando iwasaki 281 2. Sección Fernando Iwasaki la salvación a través de una vida contemplativa, mística y anacoreta. Una boca sin dientes —en suma— retardaría la muerte, porque la corrupción de la carne comenzaba en las ciénagas de la dentadura” (ibíd.: 29). Solo el cuerpo bendito de Nuestro Señor Jesucristo estuvo exento de neguijones, por lo que fue el único en subir a los Cielos con la dentadura completa (ibíd.: 99), cosa inimaginable a los pecadores mortales. Parece imposible inventar una mitología o desarrollar un marketing más exitoso para el oficio de sacamuelas, que se convierte en un profeta o un ayudante del mismo Dios, igual o más importante que el sacerdote, mandado por el mismo Dios para salvar las bocas y las almas de los seres humanos.3 El personaje de la novela que más se acerca a este ideal es Luisa Melgarejo que aparece guardando cola para que Gregorio de Utrilla le arranque todas las muelas, comprobando así la existencia del neguijón y convirtiéndola a ella, mediante ese acto valiente y devoto, en una santa. Su personaje ficcional se basa en las vidas de dos personas históricas: Santa Apolonia, una mártir de Alejandría del siglo III que fue torturada con la extracción violenta de todos sus dientes —por lo que ha llegado a ser la patrona de la odontología—, y una beata de la historia peruana que llevaba ese mismo nombre y que era una de muchas beatas del virreinato del Perú del comienzo del siglo XVII, amiga de la famosa santa Rosa de Lima. Como explica Iwasaki en uno de sus artículos (2010), Luisa Melgarejo de Soto, esposa del rector de la Universidad de San Marcos, era famosa por el contraste que se relaciona con su intrigante personalidad, investigado por Iwasaki en el mencionado artículo: por una parte se la conocía como mística y tenía reputación de “mujer santísima” y, por otra, se la veía como alumbrada, ya que vivió amancebada con Juan de Soto, por lo que terminó procesada por la Inquisición. Iwasaki describe a la santa como víctima de sus lecturas que, enloquecida a manera del Quijote, demuestra claramente el paradigma de la sociedad barroca (2010: 59) y el fino límite entre la religiosidad y el disparate, entre el milagro y el engaño, ese límite casi invisible entre lo que se decide creer posible y lo que se decide dejar en el ámbito de lo imposible o milagroso. “¿Dónde se había visto que dejarse arrancar todas las muelas fuera un milagro? Milagro sería mundificar los dientes, restaurar los meollos, repoblar las encías y desaguarlas de gusanos”, se puede leer en la novela de Iwasaki (2005: 102), con lo que se cuestiona el mismo proceso que Luisa Melgarejo se propone llevar a cabo. Según la creencia barroca, el neguijón, un ser inventado que vive entre los dientes, no es un milagro sino 3 “el cirujano era instrumento de Dios y […] el dolor les revelaba una miajita del sacrificio de Nuestro Señor Jesucristo” (ibíd.: 24). Revista Cauce nº39 DEF.indd 281 6/3/17 12:16 AnA StAnić 282 CAUCE. Revista Internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas, nº 39 (2016) www.revistacauce.com real. El milagro sería deshacerse de él. Es decir, milagrosa sería una realidad sin neguijones, lo que quiere decir la realidad que sí tenemos; ya que, huelga decir, los neguijones no existen, a pesar de que figuran en los diccionarios y tratados de medicina de la época. Sobre la inversión realidad-ficción profundizaremos más adelante. De momento cabe subrayar la importancia del momento voluntario, deliberado e intencional, de toda creencia —uno decide creer algo posible o imposible—, por una parte, y el borroso límite entre lo real y lo milagroso o maravilloso. “Los primeros libros que metió en la trinchera fueron El símbolo de la fe y la Guía de pecadores, porque el capellán consideraba que fray Luis de Granada era lectura de beatas y mentecatos que luego fingían visiones y arrobos que más bien eran disparates”, leemos en Neguijón (ibíd.: 80) en el que, además de poner énfasis en el peligro quijotesco que proviene de los libros, a través de la decisión de Luisa Melgarejo de dejarse arrancar todas las muelas se ironizan el proceso de la beatificación y las señales (disparatadas) de la santidad. El motivo de la dentadura sin dientes se suma a la lista de las señales enumeradas como pruebas de la santidad que se basan en el ejemplo del fraile Solano cuya muerte, como leemos, fue acompañada por “el canto de los pájaros, la música de las esferas y el dulce aroma de su cuerpo” (ibíd.: 104). Se acaban de analizar los principales motivos de la religión cristiana y las creencias de los siglos XVI y XVII que aparecen ficcionalizados en la novela de Iwasaki, nivelados y divididos en tres grados fundamentales: el infierno, el purgatorio y el paraíso. La boca se representa como cloaca o ciénaga, es decir, como infierno; el dolor de muelas como purgatorio y expiación, y el gusanillo como “semilla del diablo” (ibíd.: 74), como la serpiente bíblica que tienta a los Adán y Eva del Siglo de Oro, pero que, si consiguen resistir, les llevará a vivir en el paraíso en unión mística con Dios, a la manera de Jesucristo.4 Con respecto al segundo nivel, resulta ilustrativa la fotografía de dos réplicas en marfil de una muela humana que se puede encontrar en la novela (ibíd.: 145), junto a los dibujos de los diferentes tipos de herramientas que utiliza un sacamuelas, de la que deducimos que incluso los hombres del siglo XIX percibían el interior de los dientes como el infierno. En una representación cíclica o espiral que podríamos denominar metarrepresentación —una representación que se representa a sí misma representando algo—, una de las réplicas muestra un gusano dental devorando a un hombre pre- 4 Esas dos experiencias, diabólica y divina, incluso se unen en una de las descripciones de la novela: “El tacto metálico de las tenazas sobre las muelas le producía siempre una sensación serpentina y de crucifixión” (ibíd.: 48). Revista Cauce nº39 DEF.indd 282 6/3/17 12:16 Parodización y relativización de la visión eurocéntrica en neguijón de Fernando iwasaki 283 2. Sección Fernando Iwasaki cisamente dentro de una muela; mientras que la otra representa los tormentos del infierno que, de nuevo, se llevan a cabo dentro de la misma muela. Podemos concluir que el modo de la representación de estos temas y motivos —es decir, la diferencia contemporánea que transcontextualiza el hipotexto religioso del Siglo de Oro— despoja estas imágenes de su aura mística, racionalizándolas y resultando en el tratamiento paródico y una reescritura grotesca de la iconografía cristiana barroca. Mientras que por una parte se lleva a cabo la mitologización de la profesión del dentista al que se percibe como ministro de Dios en la Tierra; por otra, a la inversa, se ironiza el sistema religioso que, inevitablemente, se reduce a una visita al sacamuelas, con lo que queda patente el efecto humorístico que se produce. En el caso de Luisa Melgarejo, hasta podemos decir que la visita al dentista cobra dimensiones de una procesión, o que una procesión se reduce a una visita al dentista: “Luisa detuvo su paso y miró cariacontecida a la multitud que rezaba por sus muelas, sus dolores y sus gusanos. Lo más granado del reino se había reunido en aquella esquina como en las procesiones del Santísimo” (ibíd.: 104). 4. lA conquiStA (y Su MotivAción religioSA) y lA viSión del otro La parte de la trama que se desarrolla en Lima, junto con su relación con el contexto sevillano, le sirven a Iwasaki para introducir el tema del Nuevo Mundo y, a través de él, relativizar y subvertir la visión eurocéntrica de la Conquista y la percepción del otro. La Conquista y la colonia no son temas centrales en la novela, pero como la trama trascurre a la vuelta de los siglos XVI y XVII, paralelamente en la Península y en el Nuevo Mundo, estos marcos temporales y geográficos le posibilitan a Iwasaki introducir, aparentemente de paso, algunos pequeños guiños que invierten las representaciones canónicas de la motivación evangelizadora y la inferioridad de los indios, muy difundidas en la época. A diferencia de la mayoría de las crónicas, muchos títulos de las cuales incluso aparecen en Neguijón, la novela de Iwasaki —que, con su sintaxis barroca y el estilo descriptivo e informativo, en algunos momentos incluso recuerda la técnica del género— presenta la Conquista no como el gran movimiento de cristianización y “salvación” de las tribus indígenas, supuestamente herejes, sino más bien como salida de emergencia para los infieles del Viejo Mundo. Así, el sacamuelas Gregorio de Utrilla, acusado de hereje y ocultista, huye del Tribunal de la Inquisición y se traslada al Virreinato del Perú para salvar su pellejo. Allí sigue persiguiendo esa Revista Cauce nº39 DEF.indd 283 6/3/17 12:16 AnA StAnić 290 CAUCE. Revista Internacional de Filología, Comunicación y sus Didácticas, nº 39 (2016) www.revistacauce.com villoso siga siendo latinoamericano, de preferencia colombiano y, a ser posible, con mariposas amarillas? A lo largo del trabajo hemos ido explicando cómo Fernando Iwasaki lleva a cabo el proceso de la relativización y la parodización de la visión eurocéntrica valiéndose de los motivos de la religión cristiana —sobre todo de las funciones que en ella desempeñan el cuerpo: en primer lugar, la boca; luego, el dolor y la beatificación—, la Conquista y la visión del otro y, por último, las relaciones entre lo real y lo fantástico. De esta manera se subvierte la percepción de la cultura o la literatura como “real” o “maravillosa” y, en última consecuencia, se trastorna todo el proceso de la canonización (occidental/accidental) guiado por tales principios. Esta conclusión nos lleva al texto “El cuento latinoamericano y el canon accidental”, en el que Iwasaki cuestiona el proceso de formación del canon, tanto latinoamericano como universal. A todos estos niveles se ha llevado a cabo un proceso de relectura y reescritura desde la sensibilidad contemporánea del estilo y la sensibilidad de otra época; por lo que la novela Neguijón también se puede leer como metaliteraria, ya que habla del proceso de lectura que es siempre una nueva escritura, en un nuevo tiempo y en un nuevo contexto. El léxico barroco en una sintaxis contemporánea, el tema y el estilo naturalistas pero con una gran dosis de humor, la hagiografía y la escatología, la espiritualidad y la superchería, la realidad como ficción, el Siglo de Oro como siglo putrefacto y de dolor, el Siglo de Oro como realismo mágico, el gusanillo en los dientes como piedra filosofal, el dolor de muelas como Pasión de Cristo, la religión como visita al dentista, la mariposa como gusano son las imágenes invertidas y aparentemente contradictorias con las que Fernando Iwasaki, mediante la distancia y los juegos irónicos con las múltiples convenciones, para decirlo con la terminología de Hutcheon, combina la expresión creativa y el comentario crítico para producir una de las mayores formas de la autorreflexión moderna: la parodia. Imitando, pero a través de una subversión irónica; repitiendo, pero con una distancia crítica, Iwasaki primero incorpora y luego invierte los momentos clave de la memoria cultural hispana. Utilizando las típicas estrategias retóricas de la hipérbole, el eufemismo y la ironía que observamos en el trabajo, se producen divertidos mecanismos de pensar, tanto la literatura como la historia, pero también de cuestionar los mismos mecanismos de pensar. Como vemos, con Iwasaki, la literatura cuestiona su propio funcionamiento y se comenta a sí misma, desde dentro. Revista Cauce nº39 DEF.indd 290 6/3/17 12:16 Parodización y relativización de la visión eurocéntrica en neguijón de Fernando iwasaki 291 2. Sección Fernando Iwasaki 7. bibliogrAFíA GENETTE, G. (1982): Palimpsestos. La literatura en segundo grado, Madrid, Taurus, 1989. HUTCHEON, L. (1985): A Theory of Parody. The Teachings of Twentieth-Century Art Forms, Urbana and Chicago, University of Illinois Press, 2000. IWASAKI, F. (2005): “El cuento latinoamericano y el canon accidental”, http:// cort.as/s_PS —. 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