La familia del dramaturgo Felipe Godínez. Prosopografía de un clan judeoconverso
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1 La familia del dramaturgo Felipe Godínez. Prosopografía de un clan judeoconverso.
2 Índice 0.0. Introducción. Planteamientos de este estudio. 0.1. Criterios de redacción. 1. Los antecedentes familiares hasta el nacimiento del dramaturgo en 1582. 1.1. El núcleo paterno: los Méndez y sus orígenes portugueses. 1.2. La persecución inquisitorial. 1.3. Salida de Portugal y establecimiento en Moguer de Duarte Méndez. 1.4. El entronque matrimonial de Duarte Méndez con la familia Denís. 1.5. Arraigo de una familia de refugiados religiosos. 1.6. La gran expansión comercial de la familia extensa. 1.6.1. Sevilla. 1.6.2. Lisboa. 1.6.3. Lagos y el Algarve. 1.6.4. Las islas Azores. 1.6.5. El norte de Europa: Amberes y Colonia. 1.6.6. Norte de África, Canarias y América. 1.6.7. Las colonias portuguesas en Asia. 1.7. El camino hacia la consecución de un status en la sociedad local. 2. Prosperidad económica y promoción social (1582-1593). 2.1. Vida privada y vida social del núcleo familiar de Felipe Godínez. 2.1.1. Infancia en un hogar de judaizantes. 2.1.2. El mundo social moguereño de Duarte Méndez. 2.1.3. Juventud y formación de Jorge Méndez. 2.1.4. Iniciación mercantil y primeras travesías de Tomás Denís. 2.2. Ramas del tronco familiar. 2.2.1. El periplo geográfico y religioso de los hermanos Denís. 2.2.2. Lejanía en las Azores de Sebastián Méndez. 2.2.3. Los emigrados a América. 2.2.4. Otros parientes en Andalucía. 2.3. Apogeo y declive de la actividad de un hombre de negocios. 2.4. Cambio de rumbo: de mercader de todo género a hacendado rural.
3 3. Época de grandes expectativas (1594-1604). 3.1. El matrimonio de Ana Manrique con el licenciado Váez de Acosta. 3.2. Al servicio de la Casa de Béjar. 3.3. Las emancipaciones de Tomás Denís y Sebastián Méndez. 3.4. El retiro en Moguer de Duarte Méndez Godínez. 3.5. El traslado a la corte en 1597. 3.6. Medrar en Madrid. 3.7. Un infortunio familiar. 3.8. El cambio de apellidos. 3.9. Una nueva alianza matrimonial. 3.10. Los comienzos de la aventura tropical de Tomás Denís. 3.11. Afianzamiento entre la élite moguereña del cabeza de familia. 4. Fuentes y bibliografía. 4.1. Fuentes documentales. 4.2. Obras impresas y manuscritas coetáneas al período estudiado. 4.3. Obras historiográficas posteriores. 5. Apéndices. 5.1. Studii personae. 5.2. Gráfico de la red comercial de la familia extensa. 5.3. Cuadros genealógicos.
4 0.0. Introducción. Planteamiento de este estudio. El presente trabajo se concibió como una biografía de Felipe Godínez. Originalmente es lo que iba a ser. Este tipo de estudios de personalidades más o menos destacadas en el mundo cultural de la Edad Moderna española con demasiada frecuencia se ha centrado en las vicisitudes personales del biografiado, sin una imbricación profunda con el medio histórico que le tocó vivir. Al plantearnos la reconstrucción de la peripecia vital de un autor relativamente poco conocido, con independencia de sus propios méritos literarios, como el dramaturgo Felipe Godínez, resultaba imprescindible –siempre lo es, pero en este caso el resultado sería aún más inexplicable sin elloinsertarlo en sus circunstancias históricas. Su pertenencia a la minoría judeoconversa, el iberismo –mezcla de lo castellano y lo portuguésde su familia, sus raíces culturales, las vinculaciones profesionales, ideológicas y parentales dibujaban un microcosmos de gran interés desde el punto de vista de la sociología y la antropología históricas. Los estudios como el que proyectábamos no son muy abundantes en la historiografía española. Las biografías de figuras destacadas de nuestra tradición literaria han sido abordadas no por historiadores, sino por especialistas en literatura, sin que ello suponga desdoro ni menosprecio de sus logros, pero sí que ese hecho ha llevado implícito un enfoque más tendente a resaltar la personalidad del biografiado y las circunstancias de su obra que el contexto socio-económico, político y cultural que la envuelve. En esta línea podríamos situar trabajos recientes de indudable interés sobre Quevedo y Lope de Vega -a pesar del esfuerzo que en ellos se evidencia por alzar un telón de fondo histórico para sus vidas- y con mayor razón otros intentos más lejanos en el tiempo, como las biografías del doctor Juan de Salinas o de Luis de Ulloa Pereira, por citar sólo las consagradas a algunos escritores coetáneos de Godínez y vinculados de una u otra forma a su existencia1. Sobre Felipe Godínez existen tres aproximaciones biográficas modernas. La monografía pionera es la de Carmen Menéndez Onrubia2. Como indica en el título, su intención era marcar líneas para la reconstrucción de la trayectoria vital del autor, cuya memoria literaria urgía recuperar. Este llamamiento fue recogido por dos profesores que se convertirían a partir de entonces –hasta hoy, en que todavía conservan ese rango sin disputa- en los grandes especialistas de la obra godiniana, que vinieron a trabajar casi simultáneamente en el autor. Piedad Bolaños analizó a fondo su producción teatral y poética, tras una meritoria reconstrucción de su vida para la que buscó y halló nuevos documentos que sentaron las bases para investigaciones posteriores, incluyendo la nuestra3. Germán Vega profundizó en el conocimiento de su dramaturgia y apuntó algunas intuiciones sobre las circunstancias del autor que luego se han revelado muy certeras, pero no tuvo a su alcance nuevos datos documentales sobre su vida4. A pesar de lo muy valioso de ambos trabajos, los descubrimientos que hemos ido realizando en 1 JAURALDE POU, P. [71], PEDRAZA JIMÉNEZ, F.B. [105], BONNEVILLE, H. [18] y GARCÍA ARRÁEZ, J. [46]. Como se advierte en los criterios de redacción que siguen a este preámbulo, el número que va tras el nombre del autor se corresponde con el que llevan en la bibliografía recogida al final de este trabajo. 2 MENÉNDEZ ONRUBIA, C. [91]. 3 BOLAÑOS DONOSO, P. [13]. 4 VEGA GARCÍA-LUENGOS, G. [158].
5 estos últimos años hacían necesario el emprender la tarea de un nuevo estudio biográfico, cometido del que ya hemos dado algunos avances5. Los precedentes metodológicos más próximos al enfoque con el que pretendíamos abordar nuestra investigación, en cuanto al punto de partida, debíamos buscarlos pues en estudios que no hubiesen tenido por objeto la biografía de escritores españoles de la época áurea. Remontándonos a varias décadas atrás, nos situamos ante la línea inaugurada por una monografía, ya clásica, que el gran hispanista Henri Lapeyre dedicó a una importante familia de mercaderes de nuestra Modernidad, los Ruiz, que en cierto modo hizo escuela, por ser modelo seguido después por algunos, y que ha vuelto a cobrar predicamento con la recuperación del género biográfico y la aceptación entre los medios académicos de su plausibilidad como vía de análisis histórico6. Lapeyre aprovechó un archivo familiar con abundante documentación comercial y correspondencia privada muy bien conservado –los fondos Ruiz depositados en Valladolid. Realmente a la historia de dos generaciones de la familia le dedica sólo el capítulo introductorio (poco menos de sesenta páginas) porque el centro fundamental de la obra es un brillante análisis del comercio, la navegación y las finanzas de la segunda mitad del siglo XVI, así como de las relaciones mercantiles entre España y Francia en aquel tiempo - muy en la línea de la segunda escuela de Annalestomando por paradigmas, sobre todo, a los Ruiz de la primera generación, Simón y Andrés. En nuestro caso la situación se planteaba al revés: partiendo de una documentación muy dispersa e imposible de abarcar por completo, cuyo hilo consecutivo tampoco se puede seguir hasta el extremo en todos sus cabos, hemos buscado como objetivo fundamental trazar la trayectoria de un núcleo familiar con unos rasgos bien acusados –por lo demás, inseparable de sus relaciones como integrante de un clan clientelar- en un período coincidente en su cronología con el que abarca el eximio historiador francés, también de poco menos de medio siglo. Con un material tan discontinuo y heterogéneo estaba fuera de nuestro alcance y posibilidades –tampoco era nuestra intenciónhacer un examen a fondo de la actividad económica de aquéllos que constituyen los ejes vertebradores de este trabajo, pues para eso sólo dispondríamos de apuntes sueltos en escrituras notariales. El presupuesto de Lapeyre era nuestro punto de arranque: hasta el siglo XVII la familia es el fundamento de la empresa comercial; pero el enfoque tenía que ser necesariamente distinto, escorándose hacia el análisis microhistórico. Sí, se trata de una familia de mercaderes, mas el foco no se pone exclusivamente en sus negocios, sino en los múltiples factores de toda índole que van dándole forma a sus existencias en un momento histórico señalado. Por esta razón, los herederos naturales de esa corriente habrían de ser aquellos historiadores que, incorporando actuales tendencias de investigación, se han interesado en el género biográfico como forma de interpretación histórica, al poner el objetivo sobre personas concretas en la encrucijada de un período determinado; o lo que es igual, de interrelacionar peripecias individuales con las estructuras de la sociedad y las corrientes coyunturales que vivieron, de situarlos en el devenir de sus colectividades, que es en definitiva la meta de esta disciplina. En los últimos años dos notables estudios que se mueven en estas coordenadas merecen citarse entre los que podemos considerar precedentes del nuestro, y ambos coinciden en focalizarse sobre las figuras de sendos banqueros: Fernando Montesinos y Octavio Centurión. Nos referimos, obviamente, a las monografías de Bernardo López Belinchón y a la recientísima de Carmen Sanz Ayán7. Coincidimos con el primero de estos autores en la conciencia de los riesgos que 5 SÁNCHEZ-CID, F.J. [129], [130] y [132]. 6 LAPEYRE, H. [76]. 7 LÓPEZ BELINCHÓN, B. [80] y SANZ AYÁN, C. [134].
6 implican las biografías o las prosopografías: anecdotismo, peligro de compilar datos cronológicos sin un criterio rector, acumulaciones farragosas de nombres y circunstancias que hacen difícil seguir un encadenamiento razonado de situaciones o la tentación de novelar, supliendo con imaginación y abundancia de adjetivos calificativos aquellos extremos a los que no se puede llegar con los documentos. No obstante, el indiscutible acierto de la obra de López Belinchón viene a demostrar que, bien encauzada, es opción rendidora de buenos resultados y, por tanto, anima a adentrarse en ella a pesar de sus dificultades y añagazas. Aunque Fernando Montesinos, la figura sobre la que este investigador ha levantado el mundo familiar, económico y social en el que se incardina, pertenece a una generación posterior a la del padre del dramaturgo – sobre el que gira nuestro estudio- y hay otras apreciables diferencias entre ellos, también se hallaban semejanzas, más allá del común origen portugués y judeoconverso de ambos. Queremos por tanto reconocer las concomitancias entre sus planteamientos y lo que hemos pretendido nosotros. A punto ya de concluir la redacción de nuestro trabajo hemos tenido ocasión de leer el libro de Carmen Sanz Ayán. Nos congratula advertir en él principios metodológicos que hemos intentado seguir, porque, al igual que sucede con la obra de López Belinchón, el ver culminado su empeño con éxito sirve de acicate para perseverar en ese camino. A estas dos investigaciones habría que sumar la tesis de Jesús Carrasco Vázquez -asimismo muy cercana a nuestra propuesta, pues es bastante coincidente con López Belinchónlevantada en torno a dos señeros hombres de negocios portugueses cristianos nuevos: Juan Núñez Correa y su sobrino, Juan Núñez Sarabia8. Como habíamos empezado a decir, nuestro designio inicial fue abordar la biografía de Felipe Godínez, una personalidad compleja, con una obra conocida exigua –y excelentemente estudiadapero de la que se sospecha que es sólo una parte de lo que debió de escribir, pues tal vez él mismo se viese obligado a silenciarla u ocultarla debido a las circunstancias que rodearon su vida y que lo llevaron a ser protagonista de un dramático episodio muy publicitado desde el mismo momento en que ocurrió. En esto –su presencia en un auto de fecorrería parejas con otro escritor judeoconverso, Antonio Enríquez Gómez, sobre el que se publicó hace unos años un estudio referencial compilatorio de trabajos que salieron a la luz desde 1962, debidos a un gran especialista en la cuestión del marranismo como fue I.S. Rèvah, quien sentó las bases para investigaciones ulteriores9. Sería injustificable preterir los avances que Rèvah trajo al género biográfico aplicado a hombres conocidos por el oficio de la pluma10. Dentro de este tipo de obras -y con protagonista también de estirpe portuguesa cristiana nueva abordado desde una perspectiva histórica- en cierta manera tomó su relevo Yosef Hayin Yesushalmi, quien, refiriéndose a autores marranos en la introducción a su monografía sobre Isaac Cardoso, subrayaba la ausencia del trasfondo vital y social en el análisis de sus escritos por la mayoría de los investigadores que lo habían precedido11. Su fin 8 CARRASCO VÁZQUEZ, J. [26]. 9 RÉVAH, I.S. [115]. La diferencia esencial entre Godínez y Enríquez Gómez estriba en que el segundo fue quemado en estatua (1660) y reconciliado asimismo en efigie (1665) por haber muerto en prisión, pero no salió en persona a un auto de fe como el dramaturgo de Moguer. El renovado interés por estos dos representantes del Siglo de Oro lo ponen de relieve los proyectos de edición de sus obras actualmente en curso, que en el caso de nuestro comediógrafo se lleva a fin bajo la dirección del profesor Germán Vega. 10 Además de los trabajos sobre Enríquez Gómez, importa citar los referidos a Uriel da Costa y Spinoza, con sus respectivas familias, todos ellos agrupados en una colectánea: RÉVAH, I.S. [114]. 11 YERUSHALMI, Y.H. [172]: “Otra disyunción se da entre su historia literaria y su historia social, con una mayor concentración en la primera. Incluso en este caso los escritos de los antiguos marranos han sido tratados y analizados con escasa referencia a las vidas de los autores”, p. 11.
7 confeso era evitarlo, aunque anticipaba que su libro no era en sentido estricto una biografía. Ciertamente el historiador norteamericano no recurría a los protocolos notariales –a nuestro juicio material imprescindible para elloporque no estaba en su propósito ese enfoque. Con estos presupuestos, nos decidimos a abordar el estudio de la vida de Felipe Godínez. Cuando habíamos recopilado bastante información sobre él, sus deudos y su medio social –tarea nada fácil por la dispersión de las fuentes, las pérdidas documentales de archivos enteros, lo poco que se sabía sobre etapas cruciales de su vida y una llamativa ausencia de huellas en lugares en los que constaba que sí estuvoconsideramos que no podían entenderse de forma cabal aspectos claves de su vida sin un conocimiento de sus antecedentes familiares. Intentamos una reconstrucción de éstos, pero nos dimos cuenta de que no valía el simple esbozo superficial de algunos rasgos, previamente intuidos o sospechados. La realidad histórica era mucho más rica que esas ideas previas. Todos los que han penetrado en asuntos relativos a familias judeoconversas en los siglos XVI y XVII saben que es una maraña inextricable en la que uno se pierde inevitablemente, pero que han sido terreno muy fértil para la antropología social con proyección histórica, pues el estudio de estas redes de parentesco es mucho más que una curiosidad genealógica, porque detrás de esas consanguinidades y alianzas matrimoniales hay todo un mundo que comprende desde relaciones económicas claves para la configuración del mundo moderno hasta unas cosmovisiones no menos determinantes en la historia del pensamiento. La tarea se nos reveló muy pronto de una amplitud enorme. Cubrir casi cien años exactos a través de tres generaciones podría dar lugar a una investigación fuera de medida en extensión y tiempo, que no podíamos permitirnos por la necesidad de ceñirnos a unos plazos y por la sensatez de ajustarlo a unas dimensiones razonables. La misma biografía de Godínez se podía dividir, como se ha hecho tradicionalmente, en dos grandes períodos con cierta coherencia interna que tienen como cesura su proceso inquisitorial. Estas etapas serían la mal llamada hasta ahora andaluza y la madrileña. La segunda, en principio, estaba un poco mejor informada, pero aún así quedaba mucho por indagar sobre ella. Aunque algo hicimos para avanzar en su conocimiento, enseguida percibimos que requería una prolongada investigación en fondos notariales de la capital del reino que, en ese momento estaba fuera de nuestro alcance. El asunto se agravaba porque, aparte de algunos testamentos familiares –entre ellos el del propio dramaturgolas pocas referencias con las que partíamos acerca de escrituras otorgadas por Godínez en la villa y corte, procedentes de documentos sevillanos, correspondían a escribanos registrados como activos en esas fechas, pero cuyos protocolos no se han conservado en el archivo madrileño, a pesar de haber llegado éste muy cabalmente hasta nuestros días. Había pues que partir de muy poco y eso exigía una ingente dedicación. Por tanto, decidimos dejar aparcada esta etapa con la intención de retomarla más adelante. El trabajo iba a quedar circunscrito a la época de la formación y madurez del autor hasta el ominoso intervalo inquisitorial. Como decíamos, los precedentes familiares no podían ser preteridos y nos fuimos adentrando en la recopilación de datos sobre los integrantes del clan, especialmente sobre los más directos, entre los que, de forma natural, ocupaba un plano sobresaliente su padre, Duarte Méndez Godínez. La información se nos fue acumulando. Se daba también la circunstancia de que, por las sinuosas peripecias vitales del dramaturgo, era difícil no perderle la pista en algún meandro de su existencia, de forma que quedaban momentos claves insuficientemente iluminados por la documentación de que disponíamos y que habrían pedido la consulta de otras fuentes. A ello había que unir el hecho de que disponíamos de dos partes bien diferenciadas y con una unidad en sí mismas bien marcada en ambas. La distinción
8 venía señalada por el soporte sobre el que se configuraban. En la primera, sobre los antecedentes familiares, el centro era la figura de Duarte Méndez Godínez; en la segunda, Felipe Godínez se erigía en eje de nuestro estudio, con su hermano Jorge en un segundo plano. Se nos presentaba así otro problema: era más coherente tratar con continuidad la vida activa o pública del comediógrafo que dividir ésta en dos y anexionar a la primera etapa la historia familiar. Estimábamos también que, igual que había dos fulcros o dos personas sobre las que giraba la reconstrucción de la saga, existía una integridad de sentido en cada una de las partes y guardaban conformidad con el esquema clásico de algunas bilogías teatrales que estuvieron tan en boga durante el reinado de Felipe III, con el valimiento del duque de Lerma: las comedias de ascenso y caída de algún favorito regio12. Teníamos pues en nuestras manos una obra bimembre, un díptico de la próspera y adversa fortuna de la familia Méndez Godínez13. Llegamos así a la decisión definitiva. Prometiendo una segunda parte –ya bastante avanzadaque sería la auténtica biografía del poeta de Moguer, presentamos en primer lugar un estudio extenso sobre sus orígenes familiares. Eso es el presente trabajo que, continuando con el símil teatral, tiene una estructura tripartita, como las jornadas o actos de las comedias. En la primera se hace la presentación de las familias Méndez y Denís, se trata de cómo les afecta la persecución inquisitorial en tierras portuguesas, del traslado de los padres del dramaturgo a Moguer y de la inserción económica y social de unos refugiados religiosos en la Baja Andalucía. En la segunda parte se estudia el avance en el logro de sus objetivos en ambos terrenos, la dispersión y ramificación de la familia en una amplísima geografía y las nuevas oportunidades que se les presentan a sus miembros en un medio en el que se han integrado con éxito. Finalmente, en el último bloque, se ve el ascenso de la familia por la escala del triunfo social y las nuevas perspectivas que se le abren para el salto a su plena incorporación entre los grupos dominantes. Al fondo, durante todo este trayecto, como una sombra, la mancha del origen: la sangre judeoconversa. Aparentemente, no le impidió progresar en las cuatro décadas que abarca nuestro estudio hasta el umbral mismo de los honores y el privilegio, es decir, de la hidalguía. Lo que pasó después es otra historia que queda para una próxima entrega. Al no ser una investigación sobre un tema específico que la informe, es decir, basada en una documentación serial, hemos consultado fuentes muy heterogéneas y esparcidas por archivos muy diversos. Predominan los fondos de los protocolos notariales de varios sitios también muy diferentes entre sí, aunque la parte del león se la llevan las escrituras públicas de Moguer y Sevilla. Todo aquel que se las ha visto con la marea abrumadora de estas matrices sabe de la cantidad de folios que hay que leer para obtener un magro resultado, incluso sin contar los auténticos océanos de tinta y papel que forman los documentos notariales madrileños e hispalenses de la época. A quienes han manejado estas fuentes no hace falta advertirles que la documentación vista es mucha más que la que nos proporciona los datos que después utilizamos y aquí hemos optado por no citar nada más que la empleada directamente en este estudio. Por su naturaleza –seguir unas vidas del pasado comporta algo de pesquisa itinerante por 12 Las principales y más conocidas son las de Damián Salucio del Poyo (Próspera y adversa fortuna de Ruy López de Ávalos; Privanza y caída de don Álvaro de Luna) y Antonio Mira de Amescua (Próspera y adversa fortuna de don Álvaro de Luna; Próspera y adversa fortuna de don Bernardo de Cabrera). Vid. SALUCIO DEL POYO, D. [XXVI]; MIRA DE AMESCUA, A. [XVIII] y [XIX]. 13 La caída en desgracia de Felipe Godínez a los ojos del Santo Oficio se produjo mucho antes de lo que se ha venido pensando, muy cerca de los inicios de su actividad como escritor para los escenarios. La profesora Piedad Bolaños ha confirmado esta idea en un artículo reciente (BOLAÑOS DONOSO, P. [17], p. 338.
9 variopintos depósitos documentaleshemos frecuentado salas de archivos que sólo dieron un fruto negativo. Los nombramos en alguna ocasión, pero no siempre, generalmente para lamentar la pérdida de algunos fondos que nos hubieran podido resultar muy útiles. En cuanto al método de exposición que hemos adoptado para ofrecer los datos reunidos -en su inmensa mayoría procedentes de las mencionadas fuentes archivísticasintentamos combinar la narración de los hechos con el análisis de los mismos en su contexto histórico. Por esta razón, no seguimos un estricto orden cronológico acumulativo de acontecimientos, recurso pobre que impide hallar un sentido a lo que se cuenta, sino que reorganizamos el material para su mejor comprensión, aunque siempre manteniendo un criterio de progresión temporal, por lo que hemos dividido todo el período que abarca esta historia en tres etapas, concordantes con las partes ya indicadas en las que va compuesta la obra. No hemos despreciado recursos narrativos puestos al servicio de lo que queríamos revelar, pero siempre con la precaución de no incurrir en un ejercicio literario, por cuanto la tarea consiste en dar una información elaborada sin recreaciones innecesarias, aunque en todo momento intentamos no descuidar el estilo. El componente reflexivo y la interpretación son inseparables de cualquier tentativa historiográfica y los hemos tenido como criterios rectores en la elaboración del presente trabajo. Es posible que hayamos abusado de ciertas expresiones –“según se ha dicho”, “como hemos visto” y otras parecidas- en nuestro afán de establecer conexiones entre distintos apartados de la exposición. A riesgo de afear la escritura, las hemos mantenido con el fin de facilitar el entendimiento de lo que se pretende explicar y evitar en lo posible la sensación de disgregada prolijidad en un texto en el que la sobreabundancia de nombres, fechas, lugares y acontecimientos puede inducir a la desorientación. Para terminar estas palabras introductorias queremos señalar que ha sido nuestro propósito entrar en materia directamente. Obedeciendo a consejos de viejos maestros, hemos resuelto retirar los andamios después de levantar el edificio. Por eso no se encontrará al inicio un repaso de modelos teóricos –salvo las notas apuntadas en este preámbulo- o la invocación de autoridades epistemológicas que sirvan de apoyatura a nuestro discurso. Tampoco nos extendemos en cuestiones generales sobre la minoría cristiano nueva de origen judeoconverso, que se pueden encontrar en muchos autores y que no sería otra cosa que repetir ideas ya dichas hasta la saciedad, sin que ello suponga que no volvamos sobre conceptos bien asentados en estudios que han tocado temas anejos a los nuestros cuando ha sido oportuno para recordarlos, matizarlos o ejemplificarlos. Intentamos situar en su contexto y explicar causas, pero no nos retrotraemos al origen de cuestiones que surgen durante el desarrollo de nuestra exposición, ni nos vemos obligados a entrar en detalles de un pormenorizado análisis geográfico de lugares por los que transitaron los protagonistas de esta historia, porque no consideramos necesario desarrollar desde el principio asuntos tangenciales. Preferimos remitir a obras e historiadores que los han tratado antes con gran autoridad. En definitiva, nos hemos decantado por presentar de forma escueta el contenido de nuestra investigación, concentrando lo que pudiera tener de novedad este ejercicio en un texto no sobreexcedido de dimensiones. La brevedad ha sido nuestra elección. Esperamos de la benevolencia de quienes han de juzgarlo haber alcanzado alguna de las bondades que se le asocian y también obtener el perdón de las faltas que en este discurso se hallaren.
16 Beatriz, contrajo esponsales con otro comerciante, Antonio Gomes. Muy poco sabemos de ellos, salvo que fijaron su residencia en Serpa, tal vez por ser él natural o vecino de esa población. Por otro lado, un cuñado suyo, hermano de su marido, que identificamos con Francisco Méndez, va a contribuir al aligeramiento de la carga filial de Violante Fernández al tomar bajo su custodia a tres de sus hijos: Leonor, Sebastián y Duarte34. De esta manera sólo quedarían habitando con ella en su morada al acabar ese decenio sus dos hijas menores, Ana e Inés, entonces mozas solteras35. Su cuñado Francisco Méndez se dedicaba al comercio y era frecuente entre los mercaderes que se responsabilizase de los varones huérfanos de padre un familiar cercano que les enseñase el oficio36. En un año indeterminado, pero anterior a 1560, se trasladó con toda su casa, incluidos sus sobrinos, a Moguer37. El núcleo lo componían su mujer, Inés Álvarez, y sus hijos Jorge Méndez de Acosta, Manuel Mendes y Beatriz Méndez. No es seguro que el segundo de los varones los acompañara o, si lo hizo, fue por poco tiempo, pues enseguida lo veremos afincado en Lisboa. Los negocios eran la actividad primordial de todo el grupo y la razón de que algunos de ellos se dispersasen, aunque siempre manteniendo la unidad de la empresa común. Sebastián Méndez, uno de los hijos de Violante Fernández, adquirió sin duda sus conocimientos mercantiles con su tío en la villa del Tinto, en donde empieza a radicarse uno de los nudos de las redes comerciales del clan. La hermana que lo había acompañado, Leonor, fortalecería aún más estos vínculos al convertirse antes de 1560 en la esposa de su primo carnal Jorge Méndez de Acosta, a pesar de unos lazos de consanguinidad tan próximos, circunstancia que no era extraña entre las comunidades judeoconversas38. Desconocemos si Duarte Méndez, que en esta última fecha tendría unos catorce años, había pasado primero por Moguer y desde allí se había mudado a Lisboa, o si había ido directamente de Lagos a esta ciudad, pero lo cierto es que en aquel año lo encontramos ya en la gran urbe del estuario del Tajo con su primo Manuel, hijo, como se ha visto, de Francisco Méndez39. Manuel Mendes era un mercader con establecimiento abierto en la Puerta del Mar de la metrópolis portuguesa -“mercador de sobrado”- casado con una muy joven mujer cristiana nueva, Branca Dias 40. Se le llamaba “mercador de sobrado” al gran comerciante que contrataba y vendía al por mayor41. En el almacén de su pariente y patrón aprendía Duarte el oficio, se iniciaba en 34 No podemos adverar con total certeza que el hermano de Jorge Méndez que llevó consigo a sus sobrinos fuese este Francisco Méndez –ni siquiera está completamente comprobada la fraternidad entre ambospero la coincidencia de circunstancias varias nos hace suponerlo así. 35 Estos datos están tomados de los procesos inquisitoriales de Violante Fernández –reiteradamente citado- y de Heitor Dias (A.N.T.T. Inquisiçao Lisboa. Proceso 10375). 36 Vid. HUERGA CRIADO, P. [62], p. 54. 37 La integración económica del Algarve marítimo con la baja Andalucía era muy anterior a la Unión Ibérica y resultaba más fuerte que la de la propia región con el resto de Portugal (Cfr. MAGALHAES, J.A.R. [84], pp.233-236). 38 La información sobre la familia de Francisco Méndez procede de la escritura de reparto de bienes que, a su muerte, otorgaron su viuda e hijos en Moguer (A.M.M.-P.M. Leg. 11; años 1569-1570; fol. 16 vº). Se completa con la del proceso de Violante Fernández para lo tocante a los hijos de ésta. Sobre matrimonios consanguíneos dentro de comunidades criptojudías, en especial entre primos, vid. HUERGA CRIADO, P. [62], pp.67-79 y ESCOBAR QUEVEDO, R. [36], pp. 58-59. 39 A.N.T.T. Inquisiçao Lisboa. Proceso 5516. Fol. 4 vº. 40 Este particular y los que siguen tienen como fuente el proceso de Branca Dias (A.N.T.T-Inquisiçao. Lisboa. Proceso 6418). 41 Lo explica con claridad el jesuita Antonio Cordeiro siglo y medio después, diferenciándolo del “mercador de logea”: “…otros a los que llaman <<contratadores do sobrado>> que despachan las partidas enteras en la Alfândega y las venden por separado, como de primera mano, a los compradores
17 el mundo del trato, para lo que no descuidaba su formación teórica, pues, al parecer, tenía conocimientos del latín42. No ha de extrañar que se instruyese en esta lengua, ya que algún tratadista de época posterior propugnaba su estudio, junto con el aprendizaje de la escritura mercantil y de la aritmética, para la formación de los aspirantes a mercaderes43. Naturalmente, dados sus pocos años, permanecía soltero. Finalmente, para acabar con este capítulo, si identificamos a Jorge Mendes con el homónimo que cita Joao Álvares en la diatriba acusatoria contra su propio padre, Duarte Álvares (hablamos de ello un poco más abajo), ante el provisor y vicario general del obispado del Algarve en julio de 1560 –y todos los detalles concuerdan para que así seael pater familias del tronco genealógico que centra nuestra atención habría tenido otro hermano que posiblemente hubiese pasado a Andalucía44. Su nombre era Pedro Méndez. El denunciante cuenta que yendo, hacia 1554, en peregrinación a Guadalupe en compañía de un hijo de Pedro, y sobrino de Jorge, llamado Simón, fraile de Santo Domingo en Córdoba, le dijo a éste que toda su casa era de malos cristianos y judíos. A eso habría que sumar la amenaza con la que Duarte Álvares, según recordaba su hijo en unas líneas más arriba de la citada declaración, respondía a los apremios con que Jorge Mendes le reclamaba el pago de una deuda de la que había salido fiador: ir a la Inquisición a denunciarlo a él y a su familia si lo enojaba con su importunidad. La conclusión es palmaria: sobre el linaje acechaba con insidia la contingencia de la delación por criptojudaísmo. de lonja, que de segunda mano las venden a los compradores particulares…” (CORDEIRO, A. [IV], vol. II, p. 69). 42 A.N.T.T. Inquisiçao Lisboa. Proceso 5516. 43 PERI, G.D. [XXIII], pp. 5-11. En la página 6 se refiere a la importancia del saber latín en estos términos: “Y me basta señalar solamente que ésta es la puerta por la cual se llega a la posesión de todas las ciencias”. En el párrafo precedente ha ensalzado a los colegios de la Compañía de Jesús –a la que califica de “venerable seminario de todas las virtudes”- como lugar más adecuado para aprender la lengua. 44 De Jorge Mendes se dice allí que era cristiano nuevo, ya difunto en aquel momento, y había sido morador en Lagos (A.N.T.T. Inquisiçao Lisboa. Proceso 10960, ff. 15-18. Reproducido en VIEIRA, C. da C. [166], pp. 246-253 de los apéndices).
18 1.2. La persecución inquisitorial. La primera gran oleada de actuaciones inquisitoriales en el Algarve se inició al final de la década de 1550 –en concreto en diciembre de 1558- y tuvo una gran dispersión geográfica en la zona, si bien las localidades en las que se registró un mayor número de detenciones fueron Vilanova de Portimao, donde comenzó la redada; Lagos y Tavira45. El segundo de estos enclaves se constituyó en el centro de la mayor actividad del Santo Oficio entre los años de 1560 y 1562, a resultas de la concatenación de delaciones lanzadas por cristianos nuevos ya reclusos en las cárceles del tribunal46. En ese trance se vio el clan familiar que nos ocupa, por lo que la decisión de algunos de sus miembros de trasponer el Guadiana tiene evidentes visos de fuga, aunque no sea éste el único motivo47. Aquellas huidas precipitadas se habían empezado a dar en la región desde los primeros encarcelamientos. Las localidades costeras del Algarve gozaban de una actividad mercantil dominada por “gentes de la nación”, sobre las que se abatió el brazo inquisitorial provocando evasiones masivas a veces tan sólo por la sospecha de haber sido delatadas o por el riesgo de serlo48. El primer allegado a los Méndez en caer en las mallas inquisitoriales -del que tengamos noticiafue Joao Fernandes, descrito como hombre mayor y de poca estatura en las actas del tribunal49. Ingresa en la prisión de Lisboa el 10 de diciembre de 1560, pues, por orden del cardenal-infante don Henrique -de 13 de enero de 1559- que estuvo en vigor hasta mediados de la década siguiente, los casos de judaizantes del Algarve fueron llevados ante el tribunal de la capital, aunque administrativamente no fuesen de su distrito, a raíz de las primeras denuncias que desencadenaron la masiva campaña de persecuciones en la región50. En uno de aquellos característicos procesos encadenados por cuestiones de fe, a Fernandes se le imputan culpas derivadas de la causa de su convecino Duarte Álvares, origen de la serie de detenciones en Lagos. Duarte Álvares era personalidad muy destacada en la comunidad lacobrigense. Había estado al servicio de don Joao de Meneses, capitán y gobernador de Tánger. Participó en un ataque a una localidad próxima a Alcazarquivir, servicio por el cual recibió el título de caballero de la casa real. Su ascendencia hebraica no era ignorada: había sido bautizado durante la conversión general y estaba casado con Isabel d’Orta, también cristiana nueva. Fue acusado a la Inquisición por dos de sus propios hijos a causa de disputas respecto a una propiedad inmobiliaria. Tuvo dos procesos, en el segundo de los cuales se le condenó a la hoguera por relapso y se ejecutó la sentencia en 45 A pesar de que el Algarve pertenecía al distrito de la Inquisición de Évora, los procesos se vieron ante el tribunal de Lisboa. Vid. VIEIRA, C. da C. [164]. Un estudio muy completo y reciente sobre los judeoconversos algarvios y el acoso al que los sometió el Santo Oficio puede verse en la obra de esta investigadora: VIEIRA, C. da C. [166]. Hemos accedido a este trabajo, que es su tesis doctoral, por la amabilidad de la autora, quien nos ha proporcionado una copia. Le expresamos aquí nuestro agradecimiento. 46 El número de presos en Lagos entre 1560 y 1564 ascendió a cincuenta y cuatro (VIEIRA, C. da C, [166], p. 67. Refiriéndose ya al período de la Unión Ibérica, Calapez Corrêa considera que la comunidad cristiano-nueva de Lagos fue la gran víctima de la Inquisición de Évora (CORRÊA, F.C.C. [30], p. 354). 47 No hay que olvidar las alusiones en la relación del auto de fe del dramaturgo a un antepasado –“un su abuelo”- sambenitado (GINETE, A. [X]). 48 Cfr. VIEIRA, C. da C. [164] y [165], páginas sin numerar. 49 A.N.T.T. Inquisiçao Lisboa. Processo 12807. 50 Vid. VIEIRA, C. da C. [166], pp. 51-52.
19 julio de 156551. Esta figura eminente de la sociedad local había acusado a Joao Fernandes de conversar con él unos cinco años antes, en sus paseos por la ribera y la plaza de la villa, acerca del Mesías, cuya inminente llegada –según la confesión de ese reorelacionaba con los prendimientos por luteranismo de grandes señores de Castilla; hecho que interpretaban como signo de decadencia del cristianismo52. La espera del salvador era tema recurrente en las conversaciones de cristianos nuevos en Lagos en aquellos tiempos. En las alusiones a los luteranos de Castilla parecen tener más presente el foco sevillano que el de Valladolid, como se desprende de las noticias que circulaban por la localidad53. Todos los que integraban el grupo que se reunía con Duarte Álvares fueron capturados y conducidos a Lisboa. Durante el primer interrogatorio al que fue sometido, el 20 de diciembre de 1560, los inquisidores le piden a Joao Fernandes que confiese su observancia de la ley mosaica en los últimos doce años, es decir, desde la fecha del perdón concedido en tiempos del rey Juan III54. Se resiste y protesta sus creencias cristianas y el cumplimiento de sus preceptos. Sus examinadores indagan en sus conocimientos de la religión católica y, a pesar de recitar las oraciones en latín, descubren que confunde los artículos de la fe con los mandamientos y no sabe responder quién era el padre de Jesucristo, por lo que el notario escribe al margen de su alegación “mal adoctrinado”. Fernandes había nacido judío y fue bautizado en la conversión forzosa de 1496, cuando tenía dieciséis meses, y, aunque esto no fuera determinante para su desconocimiento de los dogmas y ritos católicos, si ilustra la situación religiosa en que se vio la comunidad marrana, como tantas veces se ha repetido: en una tierra de nadie, ni buenos cristianos, ni cabales hebreos. En su defensa arguyó que tenía muchos enemigos –entre ellos acertó a señalar a su acusadorpor disputas en las que se vio inmerso, según parece deducirse, por el desempeño de su cargo como escribano del portazgo. En estas desavenencias también estuvieron involucrados sus sobrinos (puestos de su parte), que bien pudieran ser Sebastián y Duarte, los hijos de su hermana Violante, quienes ya no residían en aquel momento en Lagos. ¿Fue quizás el temor a una posible delación provocada por estas inquinas lo que los habría hecho alejarse de su lugar de nacimiento? Quede como una pregunta para la que no tenemos respuesta. Tras casi un mes de prisión, Joao Fernandes opta por confesar su complicidad con judaizantes55. Rememora que unos dos años antes asistió en casa de su delator, Duarte Álvares, a reuniones en donde se hablaba de la ley mosaica y de la no acaecida venida del Mesías. En una de ellas, un tal Sebastiao Fernandes, de paso por la villa, mostró un libro pequeño escrito en hebreo en el que leía pasajes bíblicos del Testamento Viejo –entre ellos, el cautiverio del pueblo de Israel en Egipto y su salida de los dominios del faraón. Asimismo reconoció haber guardado algunas veces en el último decenio el ayuno grande de Quipur conscientemente y con intención de cumplir como 51 Cfr. VIEIRA, C. da C. [166], pp. 60-63. ¿Es el Duarte Álvares –también hidalgo de la casa realalmojarife de la sisa de los paños en Lisboa al que procesó la Inquisición por contrabando en Marruecos y Tarudant en 1553? (A.N.T.T. Inquisiçao Lisboa. Processo 5235. Citado por BETHENCOURT, F. [11], p. 381). 52 A.N.T.T. Inquisiçao Lisboa. Processo 12807, fol. 2. 53 Vid. VIEIRA, C. da C. [166], pp. 60-67, que en la número 66 dice: “Mestre Joao oyó contar a Diego Fernandes Soeiro que en Sevilla, adonde fue a vender sardinas, habían sido presos por la Inquisición muchos luteranos, los cuales salieron en un auto de fe en que estuvo presente la marquesa de Ayamonte”. Juan Gil refiere casos de mesianismo en Andalucía, como la condena a la hoguera en 1585 de dos hombres de ochenta años que aguardaban el advenimiento del salvador del pueblo judío (GIL, J. [54], vol. II, p. 13). 54 El perdón general fue decretado por la bula Ilius qui misericordis, de 11 de mayo de 1547. 55 El proceso de Joao Fernandes ejemplifica perfectamente la afirmación de Révah de que la transmisión del marranismo se efectuaba a través de la familia y las profesiones (RÉVAH, I.S. [114], p. 68).
20 judío. Sin embargo, después se desdijo de haber observado estos ayunos y de la creencia de que aún se esperaba al Mesías, pues lo confesó porque estaba muy turbado y fuera de sí, puntualizó. Sus declaraciones empezaban a complacer a los jueces, pues parecía avenirse a las pretensiones indagatorias que los movían al conceder que observaba preceptos judaicos con su mujer, a la sazón difunta, y nombrar a varios acompañantes en los cónclaves que solían celebrarse en la morada del citado Duarte Álvares56. A fortiori, cuando por convencimiento o consejo ajeno renuncia a contradecirse y, explayándose en el reconocimiento de las imputaciones de que es objeto, denuncia a su propia hermana Violante el primero de marzo de 1561, empieza a ser creído. Con ella - confiesacomunicaba en el tiempo que andaba errado (expresión frecuente con la que los reos pretendían congraciarse con el tribunal) sobre el respeto del descanso sabatino, los ayunos y la venida del Mesías. La prueba más convincente de la sinceridad de un judaizante era para la Inquisición la denuncia de complicidad de los parientes más próximos. Cada proceso engendraba otros nuevos. A raíz de esta acusación Violante Fernández fue detenida y llevada a los calabozos inquisitoriales lisboetas. Por fin, en la quincena inicial de marzo, con bastante rapidez, se concluyen los autos. La sentencia, leída en el auto de fe que se hizo en la Ribera de Lisboa, delante del palacio real (Paço da Ribeira), el 16 de aquel mes del año 1561, lo condenaba por hereje, pero, admitiendo su arrepentimiento, se le recibía en reconciliación tras abjurar de sus yerros57. En pena se le impuso cárcel perpetua, con hábito penitencial, en donde habría de ser instruido en las cuestiones de fe. El castigo habría de cumplirlo, en un primer momento, en el Colegio de la Doctrina, que, según su reglamento específico aprobado en 1552, tenía como fin la integración de los penitenciados en el seno de la Iglesia a través de la catequesis58. Como en la Inquisición portuguesa, a diferencia de la española, el inquisidor general se reservaba la revisión de todas las penas, la sentencia le fue pronto aliviada y poco después conmutada por tan elevada personalidad59. El 28 de abril su alteza el cardenal-infante accede a conceder el traslado desde el colegio de la Doctrina al “bairro” (actual Alfama) como le suplicaba Joao Fernandes -que se pinta a sí mismo como viudo, muy viejo y muy enfermo, con su casa en pobreza y desamparada por no tener quien mire por ellaacompañando su petición con el testimonio de un religioso del instituto en el que estaba recluido acerca de su adecuado adoctrinamiento. En julio de aquel año, la misma alta personalidad, inquisidor mayor del Reino, consiente en levantarle la condena a perpetuidad y el hábito, permutándosela por penas espirituales – oraciones, confesiones regulares, limosnas. Se le permite retornar a Lagos, con la condición de quedar bajo la férula de su confesor, el padre guardián del monasterio de la Piedad de esa villa. En realidad no era una excepción, sino que constituyó una constante en la época del cardenal-infante como inquisidor general la conmuta de las condenas a cárcel o destierro por la participación en fiestas litúrgicas del año, una peculiar forma de catequización60. 56 “Se tiene un poco la impresión de que los acusados buscaban confesar lo que la Inquisición esperaba de ellos” (RÉVAH, I.S. [114], p. 29). 57 “En el caso de Lisboa, el lugar preferido (para celebrar los autos de fe) era, evidentemente, el Terreiro do Paço, junto a al palacio del rey, desde una de cuyas ventanas éste podía asistir a la ceremonia, con su familia” (BETHENCOURT, F. [11], p. 293). 58 Véase MEA, E.A. [90], p. 327. 59 Cfr. BETHENCOURT, F. [11], p. 56. 60 Vid. MEA, E.A. [90], p. 325.
21 La secuela inmediata de la denuncia de Violante Fernández por su hermano fue la incoación de su proceso61. La abuela del dramaturgo fue trasladada de Lagos a Lisboa, en donde permanecería recluida en una celda del Santo Oficio desde junio de 1561. En su primera comparecencia ante el tribunal sus interrogadores descubrieron que estaba mal adoctrinada en el cristianismo. Era capaz de recitar algunas oraciones -el Pater Noster y el Ave María en latín; el Credo en lengua vernáculapero erraba palabras en la Salve Regina y manifestaba conocimientos muy sumarios, que apenas iban más allá de saber qué se conmemoraba en la Navidad, no obstante sostener que frecuentaba los sacramentos y cumplía el precepto de ir a misa los domingos y días festivos. Durante casi dos meses se mantuvo negativa en el reconocimiento de lo que sus jueces esperaban que confesase. Como la situación amenazaba con prolongarse, se hizo traer a Joao Fernandes, ante quien la presentaron, para que en el careo entre ambos su hermano la instase a declarar sus desvíos “para salvación de su alma”. No vamos a entrar aquí en las debatibles cuestiones de si las expresiones recogidas en los expedientes inquisitoriales reflejan la ideología de los examinadores o de los presos, ni tan siquiera en la más que probable intención, vislumbrada en esas palabras, de aviso a quien ya no tenía escapatoria sobre la conveniencia de admitir lo que los jueces querían oír en aras de obtener una sentencia más benévola62. La iniciativa produce el efecto pretendido: cinco días después, el 9 de agosto, Violante Fernández pide audiencia porque quería confesar y en su inculpación corrobora parte de cuanto sobre ella afirmase su hermano del criptojudaísmo que compartían. Sin embargo, el fiscal no la estima suficiente y presenta sus cargos: pide que fuese declarada hereje contumaz y negativa por persistir en confesiones incompletas, encubrir a cómplices judaizantes – fautora, en términos de la Inquisición-, concluyendo con la solicitud de su relajamiento a la justicia secular; es decir, la condena a muerte en la hoguera63. El tribunal, a pesar de ese apremio de su ministro, parece que optó por tener paciencia con la rea. Dio lugar a que Violante Fernández ampliara la relación de sus desvíos: ayunos (en rango preeminente el de Quipur); guarda del descanso sabatino; conversaciones sobre la venida del Mesías (de lo que había oído hablar desde niña); creencia en su salvación por la ley de Moisés; uso de ropa limpia los sábados. Preguntada por quiénes fueron sus maestros en la religión hebrea señaló a su hermano y a su cuñada, aunque tampoco estaba muy versada en sus preceptos, pues no sabía ni rezaba oraciones judías, ni comía pan ácimo. Pasaron el verano y el otoño de aquel año 1561 y en sus esporádicas comparecencias ante la curia inquisitorial Violante Fernández se ratificó en sus afirmaciones, suplicando misericordia e involucrando a algunas personas próximas a ella en los ritos que practicara; por ejemplo, a la suegra de su hermano en ayunos que 61 A.N.T.T. Inquisiçao Lisboa. Processo 5516. Los procesos se ciñen bastante fielmente al orden establecido en el tratado del dominico gerundense del siglo XIV Nicolau Eymerich, comentado y reeditado en 1578 por el canonista Francisco Peña obedeciendo al encargo de la Santa Sede. Sintéticamente los momentos procesales serían los siguientes: 1. Delación de testigos u otras vías de información para su apertura; 2. Detención y audiencias del acusado; 3. Moniciones del tribunal para inducir al reo a confesar; 4. Acta de acusación; 5. Publicación de testigos; 6. Posibilidad de defensa del reo a través de un abogado funcionario de la Inquisición; 7. Tortura como medio de obtener la confesión en caso de inculpados “negativos” o completarla en los “diminutos”; 8. Sentencia (EYMERICH, N. Y PEÑA, F. [VII]. 62 Acerca de estos aspectos en documentos que no pueden considerarse neutros ha expuesto atinadas razones Carla da Costa Vieira (VIEIRA, C. da C. [166], pp. 19-22) 63 La confesión completa sin reservas era el elemento esencial de los procesos de fe, en los que todos sus trámites y situaciones estaban encaminados a conseguirla (Vid. BETHENCOURT, F. [11], p. 62.
22 observaron en la morada de aquél64. En su última audiencia, ya en enero de 1562, contó el caso de un sobrino, mancebo soltero, que la visitó en su casa de Lagos procedente de Andalucía, en donde vivía con sus padres desde varios años antes65. Se desplazaba a la villa portuguesa para comprar mercancías que enviar al Perú –de nuevo los lazos mercantiles anudados dentro la parentela- y el día que llegó le dijo que se abstenía de comer en aquella jornada, de lo que ella coligió que era cosa de judíos, aunque no se lo declarase nunca. Los inquisidores dieron por conclusos los autos. Estimando que había pedido perdón con arrepentimiento, la condenaron a penas idénticas a las de su hermano. El domingo 10 de mayo salió en el auto de fe escenificado en la ribera lisboeta para que le fuera leída su sentencia. Reclusa en el colegio de la fe, adonde eran enviados los penitenciados para su adoctrinamiento, sigue también en esto los mismos pasos que Joao Fernandes. Apenas mes y medio después de su público oprobio, arguyendo estar muy enferma –casi tullida, dice-y haber sido ya instruida en las enseñanzas de la fe católica, cuyo aprendizaje certifica un padre del mencionado colegio tras examinarla, pide su mudanza al bairro. Se le concede, con la obligación de acudir al monasterio de Nossa Senhora da Graça los domingos y fiestas a misa, a rezos y a oír la doctrina. Definitivamente, el cardenal-infante accede el 12 de octubre de 1562 a levantarle la pena de prisión y hábito perpetuos, conmutándosela por otras espirituales. Como era habitual le prohíbe la salida del reino sin licencia de los inquisidores. Joao y Violante Fernández no fueron los únicos del círculo familiar de los Méndez que cayeron en la redada contra los judaizantes. Otras personas también fueron arrastradas por la ola de detenciones. En el turno siguiente, al final del verano de 1563, correspondió a Heitor Dias ser el primero en padecer las sevicias de la detención, el encarcelamiento y los interrogatorios66. Como ya se ha dicho, Heitor Dias era yerno de Violante Fernández, pues estaba casado con su hija Branca. Si bien residía en Lagos con su mujer, el desencadenante de su captura y juicio no fue la maraña de delaciones en aquella villa; tuvo su origen en Évora, de donde era natural y en donde vivían sus padres67. Justamente, la condena de su madre por el tribunal de la Inquisición de ese distrito al castigo extremo fue lo que acarreó su caída. En septiembre de 1563, cuando se le privó de libertad, frisaba los treinta años y se dedicaba al comercio. Su padre era persona notoria en Évora, porque allí ejercía de almojarife, y también había estado preso en las dependencias del Santo Oficio de esa ciudad. Heitor Dias fue puesto en el punto de mira de la Inquisición por un curtidor de la ciudad alentejana. En una audiencia ante el tribunal del distrito, en donde lo juzgaban, depuso que el día que Isabel Rodrigues –madre de Heitorfue relajada en Évora al brazo secular de la justicia acompañó a su hijo durante el camino que hicieron entre esta urbe y Montemor o Novo, donde lo esperaban el padre, Rui Dias, y los hermanos68. Mientras cabalgaban, entablaron conversación y, tal vez confiado, o bien no pudiendo contener el dolor que le causaba la ejecución de su progenitora, le dijo Heitor Dias a su acompañante que su madre moría mártir, porque la ley de Moisés era 64 La suegra del hermano se llamaba Mayor Fernandes. 65 El sobrino de Violante tenía por nombre Cristóbal Fernández. 66 A.N.T.T.-Inquisiçao Lisboa. Processo 10375. 67 Vid. Apéndices: cuadro genealógico nº 4. 68 Los hermanos se llamaban Pedro Touragao y Henrique Dias, ambos habitaban en Évora (A.N.T.T.- Inquisiçao Lisboa. Processo 10375, fol. 18)
23 mejor que la cristiana69. Alarmado el receptor de estas palabras, le mandó silencio, no fuera a suceder que llegasen a oídos indeseados y terminaran ellos también en la hoguera. Desde aquel acontecimiento había transcurrido más de una década 70. A pesar de la lejanía temporal, la versión del curtidor, que se declaraba creyente en el judaísmo y muy amigo en la época de su relato de aquel a quien delataba, recreaba los hechos con la viveza descrita71. Tuvo además Heitor Dias durante su encarcelamiento el infortunio de compartir calabozo con un malsín, con quien se enemistó. Este cristiano nuevo, según su relato, trabó conversación con Dias acerca de si había confesado ya sus culpas72. De ahí derivó la charla hacia las habladurías que el probable espía oyó a presos sobre la llegada por mar de tribus israelitas para liberar a los seguidores de la ley de Moisés. Aquí vemos cómo aparece la leyenda de las tribus perdidas que movilizó a algunos marranos en pos de algunos reclamos mesiánicos muy célebres. A esta insidia el mercader respondió que en Lagos había escuchado a algunos pescadores decir que vieron navíos desconocidos y presumían que vendrían contra los cristianos. De ahí a departir sobre el esperado salvador de la comunidad hebrea la transición era natural. Ignorante al principio de por qué había sido prendido –y así lo hizo saber al tribunal- Dias se obstinó en negar cualquier atisbo de judaísmo en su conducta y creencias. Durante varias sesiones se mantuvo irreductible; motivo por el cual el promotor fiscal presentó un libelo acusatorio contra el reo, que se le leyó, con la única base de la historia de la madre y los supuestos comentarios del día de su muerte. La requisitoria concluía con la petición de que fuese declarado hereje y relajado a la justicia civil. Esto sucedía el 8 de noviembre de 1563 y en esa misma fecha, tras escuchar las imputaciones del documento, nombró su procurador apud auta73. En su pliego de descargo, el acusado protestó ser buen cristiano, para lo cual presentó alegaciones de testigos de la villa algarvia que ratificaban su ortodoxia74. Algunos de estos eran párrocos de iglesias (San Sebastián y Santa María de Lagos). Los inquisidores de Lisboa se los reclamaron, junto con los laicos que habían depuesto a su favor, al vicario general del obispo de la diócesis. Transcurridos seis meses desde el inicio del proceso, Heitor Dias no se vino abajo. Por el contrario, se reafirmaba en su inocencia, por lo que se dio publicación a los dichos inculpatorios de quienes testificaron en su contra, que eran tan sólo los dos indicados arriba, más otros dos eborenses que corroboraban la versión del curtidor. Los recusó con rotundidad: eran enemigos suyos. La razón de la inquina del menestral no 69 En SCHWARTZ, S.B. [136], pp. 127-128, se encuentran ejemplos de cristianos viejos que, en el siglo XVI, también mantuvieron la idea de que quienes morían en las hogueras inquisitoriales eran mártires de su fe. 70 Isabel Rodrigues fue quemada en Évora el 20 de diciembre de 1551 (A.N.T.T.-Inquisiçao Évora. Processo 11423). Antonio Borges Coelho, que es de quien tomamos la noticia de este suplicio, la obtuvo de la lectura del citado proceso, correspondiente a Graça Dias Correia (COELHO, A.B. [28], vol. 1, pp. 124 y 165). 71 El nombre del curtidor era Manuel Dias. 72 El malsín se llamaba Gabriel Rodrigues. 73 Antonio Borges Coelho sostiene que los procuradores se reservaban para los presos de calidad. Sin embargo, precisa más adelante que estos abogados, de plena confianza para el tribunal, se ofrecían a los reos negativos o diminutos tras leerles el libelo del promotor, si querían defenderse, dando a entender que era un derecho al alcance de cualquier persona, independientemente de su condición (COELHO, A,B, [28], vol. 1, pp. 66 y 103). 74 Este asunto era trascendental, porque, como señala el profesor Bethencourt, “el establecimiento y el fundamento de la acusación se basan en la reputación de los denunciantes” (BETHENCOURT, F. [11], p. 62).
24 deja de resultar curiosa: no le hablaba desde hacía muchos años porque, siendo el reo soltero y viviendo con su padre enfrente del curtidor, volvió éste a su casa desde la alcaicería, lo halló con la mujer solos en actos deshonestos y, si no hubiese huido velozmente a la casa paterna, lo habría matado. Desde entonces –y hacía más de una década de ellole profesaba gran odio75. La causa de la animadversión del malsín preso la cifró en el enfado que le ocasionó su respuesta cuando, acercándosele mucho, lo instó a confesar. Su negativa por no tener de qué acusarse provocó en el falso amigo una cascada de improperios: judío, perro y otros habituales epítetos afrentosos. Para desmontar la falsedad de estos testimonios, propuso Heitor Dias que se tomaran los de otros vecinos de Évora, de quienes hizo relación. Sin embargo, sus deposiciones no lo favorecieron, pues todos se declararon desinformados en cuanto a lo que se les preguntaba. El 24 de mayo de 1564 los inquisidores hicieron inútilmente una postrera tentativa de arrancarle una confesión. Ante el fracaso, no esperan más para sentenciarlo. Están convencidos de que ha judaizado –aquí cuenta bastante el prejuicio de razapero encuentran defecto en la prueba, insuficiente para una condena mayor. Mandan que salga al auto de fe en cuerpo, con una vela encendida en la mano y la cabeza cubierta, para hacer abjuración pública de levi suspecto. La pena impuesta: cárcel por el tiempo que los inquisidores ordenaren –indefinida, por tantopara ser adoctrinado en las cosas de la fe. La sentencia se leyó en la ribeira de Lisboa el domingo 11 de junio del citado año. Su prisión en el colegio de la Doctrina de la Fe no llegó al mes; el 6 de julio se atiende su petición de ser suelto. En paralelo al que acabamos de relatar corrió el proceso de Branca Dias76. Era ésta una joven cristiana nueva de veintidós años, hija de García de Gusmao, boticario en Lagos, y Beatriz Álvares. Como ya se ha dicho, vivía en Lisboa con su marido, Manuel Mendes, mercader. Se recordará que este comerciante era mentor y socio, además de primo y cuñado, de Duarte Méndez, el padre de Felipe Godínez. En contraposición a los anteriores penitenciados, Branca Dias no fue delatada por otros reos; se presentó motu proprio al tribunal lisboeta para pedir perdón y misericordia de sus culpas. ¿De qué se acusaba? De haber guardado ayunos de judíos durante unos tres años77. Contaba que conoció en Tavira –no queda claro si era natural de allí o de Lagos- a una anciana criptojudía, ya difunta en el momento de su confesión, que la introdujo en aquellas prácticas de no comer en todo el día, sino de noche, durante las segundas y quintas ferias (lunes y jueves), encomendándose al “Dios de los cielos”78. Dice también que su madre sabía de estos ayunos, pero que no la acompañaba al presentarse ante el tribunal por estar cuidando a las niñas (las de Branca Dias, de muy corta edad). Confirmando la disposición de ambas a confesar sus culpas, su progenitora compareció al día siguiente ante el mismo estrado inquisitorial79. Los inquisidores apreciaron la sinceridad de la resolución de la joven casada y no decretaron encarcelarla. Dos meses más tarde mandaron llamarla. No recordaba nada 75 Los otros dos testigos contradichos por Heitor Dias eran Francisco Ruis, zapatero, con quien tuvo rencillas por ejecutarlo su padre en razón de deudas impagadas, y una vecina de Évora a quien había injuriado con feas palabras en una pelea con una cuñada suya (A.N.T.T.-Inquisiçao Lisboa. Processo 10375, fol. 32) 76 A.N.T.T.-Inquisiçao Lisboa. Processo 6418. 77 Sobre la función capital que tiene el ayuno en el marranismo vid. MUCHNIK, N. [96], pp.66-71. 78 El nombre de la anciana era Guiomar Marques. El ayuno de segundas y quintas ferias es el llamado de thanis. Se trataba de una práctica hebraica arraigada entre judaizantes y frecuentemente mencionada en los procesos inquisitoriales (Cfr. TAVARES, M.J.P.F. [148], pp.180 y 215). 79 La madre de Branca Dias se llamaba Beatris Álvares (A.N.T.T.-Inquisiçao Lisboa. Processo 13001).
25 que pudiese añadir a lo expuesto, sobre cuyo tenor se ratificó. Escrutando en los conocimientos que la confesante tenía acerca de la doctrina y ritos judaicos, los pesquisidores comprueban que eran bastante escasos: ni siquiera sabía qué era el ayuno grande de Quipur, ni había oído hablar del Mesías. Por el contrario, parecía que el cristianismo estaba en ella mejor inculcado que en otros judeoconversos: rezó las oraciones en latín y portugués y fue capaz de decir sin equivocarse los artículos de la fe y los mandamientos. Después del matrimonio -sostenía- sólo había llevado vida de cristiana. En esa misma sesión del 13 de diciembre de 1563, por su minoría de edad – que se extendía en la época hasta los veinticinco añosse le dio por curador en su causa a un escudero de la casa del cardenal-infante y portero de despacho de aquel Santo Oficio de la ciudad del Tajo80. Los inquisidores quisieron tratarla de modo indulgente, como prescribía el Reglamento de 1552, obra de don Henrique, que aconsejaba el uso de clemencia con los penitentes que se presentasen de forma voluntaria81. Al sentenciarla hacen constar que así lo había hecho, antes de ser detenida ni acusada, por lo que la reciben en reconciliación con una penitencia leve: abjurar de sus heréticos errores en la iglesia del hospital de Todos los Santos un domingo o día de fiesta antes de comenzar la misa, a la que asistiría en cuerpo, de pie todo el tiempo y sosteniendo una vela encendida en la mano. Se la absolvía en forma eclesiástica de la excomunión en la que había incurrido y se le imponía la obligación de confesar y comulgar en las tres pascuas del año, quedando bajo la férula del director espiritual que se le asignara, quien se encargaría de perfeccionar su instrucción en el catolicismo. Por añadidura, como en casos ya vistos, se le prohibía salir del reino sin licencia inquisitorial. La sentencia se le leyó en dicho hospital el 21 de diciembre de 1563. 80 Nombrado André Fernandes. 81 Cfr. VIEIRA, C. da C. [166], p. 51, y MEA, E.A. [90], pp. 326-327.
32 analizaremos a lo largo de este trabajo cómo linajes muy ligados a figuras políticas muy poderosas estuvieron radicados, aunque fuese temporalmente, en esta villa117. El peso de estas grandes familias se hacía notar también sobre la vida eclesiástica, sobre todo a través de la fundación y patronazgo de conventos. Una de las más importantes órdenes regulares que tenía monasterios en la villa -y vaya sólo a título de ejemplo para no demorarnos en este pasajellegó a estar bajo los auspicios de una personalidad de enorme influencia en la comarca costera del Golfo de Cádiz: el duque de Medina Sidonia, patrono perpetuo de la familia franciscana en toda la provincia de Andalucía a partir de 1616118. Retomemos la peripecia de Duarte Méndez. Como ya hemos expuesto más arriba, sospechamos que llega a la villa en 1563, aunque su presencia sólo está realmente comprobada desde el dos de septiembre de 1566 –fecha del documento más antiguo que allí lo sitúapero es seguro que había llegado antes, pues en esa carta se le nombra “portugués, el mozo, vecino de Moguer”119. Se dedicaba al comercio -como era de suponer- en aquellos meses o años de estancia en la población; sin despreciar el tráfico de esclavos, porque uno al menos sí vendió a un platero sevillano y un vecino moguereño, compradores mancomunados120. Las cantidades que le adeudan, cuyo cobro deja a su hermano Sebastián mediante el poder que le otorga antes de ausentarse de nuevo, también pudieron haberse originado por sus operaciones mercantiles, sin excluir la trata negrera a escala muy reducida121. Esta última escritura de poder es del mismo mes de septiembre y parece indicar que se hallaba presto a salir de la localidad por un período prolongado, como así pudiera haber sido, puesto que no lo volvemos a encontrar en la villa hasta noviembre de 1567122. ¿En donde estuvo y a qué fue en aquellos meses finales de 1566 y durante la mayor parte del año siguiente? A este interrogante tenemos que responder con conjeturas, aunque, eso sí, fundamentadas. El adónde fue es más difícil de precisar – quizás Lisboa, quizás Salamancapero el motivo lo es menos: viajó por negocios y para reunirse con su mujer, a la que traería a Moguer. 117 Nos referimos en especial a los Céspedes (Juan Gallardo de Céspedes y su hermano, el capitán Francisco de Céspedes y Velasco). El primero, mano derecha de los condes de Olivares en Sevilla durante las dos décadas iniciales del siglo XVII, por quienes fue alcaide del Alcázar de la ciudad, entre otros cargos. 118A.D.M-S. Fondo Medina Sidonia, Legajo nº 1001. Año 1616. Patente del Capítulo Provincial de San Francisco de Sevilla que declara a los duques patronos perpetuos de toda la Provincia. 119 A.M.M.-P.M. Leg. 8; año 1566; fol. 366 rº. 120 Un esclavo negro, ladino, de dieciocho años, llamado Francisco, por precio de 115 ducados (A.M.M.- P.M. Ídem). 121 A.M.M.-P.M. Leg. 8; año 1566; fol. 389 vº. 122 A.M.M.-P.M. Leg. 9; año 1567; fol. 541 rº.
33 1.4. El entronque matrimonial de Duarte Méndez con la familia Denís. En sus años de Lisboa, Duarte Méndez trabó conocimientos personales necesarios para una eficaz orientación de sus empresas, pero también útiles para cerrar una alianza matrimonial. En los ambientes transaccionales del gran comercio internacional de la metrópolis debió de entrar en tratos con el clan familiar de los Denís y con personas a él allegadas, como el rico mercader Duarte Furtado. Muy probablemente hubiese concertado antes de su partida a Moguer, donde había decidido establecerse, el acuerdo nupcial con María Denís, miembro de la mencionada gens, y el compromiso se habría hecho efectivo entonces. A la altura del cuarto trimestre de 1566 habría viajado para retornar con su esposa a la villa andaluza. ¿Dónde habían tenido lugar estos esponsales? Las dos opciones a considerar son Lisboa y Salamanca. La ciudad del Tajo era asiento del núcleo familiar de los Denís, pero la del Tormes a su vez fue la última morada, como veremos un poco más abajo, de la madre de la novia, quien pudo acompañarla en este postrer traslado. Puesto que el fallecimiento de Ana Manrique –ese era el nombre de la suegra de Duarte Méndezsucedió por aquellas fechas, puede encajar sin forzar la cronología con la hipótesis de la celebración del matrimonio en Salamanca. Llegados a este punto, antes de avanzar en la narración de los hechos, es preciso bosquejar el retrato de grupo de este notable linaje. Conocemos bastantes detalles tocantes a las personalidades de algunos de los miembros de la rama materna del poeta, mientras otros quedan totalmente ensombrecidos o ignorados123. Curiosamente, las investigaciones de estudiosos que han prestado atención a esta genealogía familiar nos permitirían adentrarnos en plena época medieval124. No vamos a remontarnos tanto. El clan de los Marcos o Jachia, al que perteneció el primer rabí mayor de Portugal y la mayoría de quienes le sucedieron en este cargo, era el tronco principal125. Vástago de una de sus ramas era Tomé Dinis, Denis o de Nis (Lisboa, 1505-ante 1558)126. Se ha apuntado que, como muchos judeoconversos que al tomar nombres cristianos cambiaron igualmente su apellido, no resultando extraño que eligiesen el de una localidad de procedencia o asentamiento, él o sus padres optaron por el de una pequeña población, Nisa, cercana a la frontera castellana. Originariamente, pues, sería de Nisa; toponímico que, al perder la última vocal, daría lugar a la forma empleada con 123 Sabemos de la existencia de una obra sobre los Dinís (Denís) de Pontevedra, de los que no puede descartarse algún parentesco con la estirpe del dramaturgo (JUEGA PUIG, J. [73]). Lamentamos no haber podido acceder a ningún ejemplar en el momento de entregar este trabajo. 124 Para ello contamos, sobre todo, con la obra de TAVARES, M.J.P.F. [146], pp 405-407 et passim. 125 El nombre puede aparecer transcrito de diferentes maneras: Yahia, Yahya, Yachia, Jahia, Jahja e incluso Jarchia. Sobre las funciones de esta figura de la comunidad hebrea: “Cargo muy peninsular, el rabí mayor no era, al contrario de lo que podríamos suponer, la máxima jerarquía religiosa, sino un judío cortesano, intermediario directo entre el rey y sus judíos. De la confianza del monarca, elegido por este para el desempeño del cargo, el rabí mayor ocupaba un lugar en la corte, ya como tesorero mayor y financiero, ya como físico del rey (…) era un corregidor en la corte para los judíos” (TAVARES, M.J.P.F. [148], pp. 47-48). Sobre la ocupación del rabinato por los Yahia, ibídem, pp.53-55. 126 Su nombre castellanizado, tal como aparece en los documentos españoles, sería Tomás Denís. Blanca Méndez, lisboeta nacida hacia 1567, dice que nunca lo vio “porque había muerto en dicha ciudad antes que esta declarante pudiera conocerlo”. (I.C.-A.G.A.S. Sec. Gobierno. Órdenes Sagradas. Expedientes. Leg. 57 (actual 00059). Año 1608-1609). El lugar y fecha de su muerte se deduce igualmente de la confesión de su hijo Felipe Denís en el proceso inquisitorial al que fue sometido (IOLY ZORATTINI, P.C. [66], pp. 131-132).
34 mayor frecuencia. Era habitual que, a pesar del abandono forzoso y superficial de la antigua religión, conservaran ocultamente en el seno familiar su nombre judío y el de Tomás Denís fue David Marco Jachia. De él no sabemos demasiado, pero el exiguo conocimiento que tenemos de su vida está bien sustentado. Después de unos probables estudios en las universidades de Coimbra y Salamanca -muy frecuentadas por los cristianos nuevos portugueses en el siglo XVI- se doctoró en medicina127. Como físico - según el uso del término en la épocaentró al servicio de la casa real portuguesa; en concreto, del rey Juan III y de su hermano, el infante don Luis de Avis, prior de la Orden de San Juan de Jerusalén, con sede en Crato128. Si damos crédito al modo en que sería recordado muchos años más tarde, gozó de gran reputación en el oficio: “fue un doctor muy grave, de los más graves que de aquel tiempo hubo en Portugal”129. El doctor Tomé Denís contraería matrimonio siendo muy joven, a principios de la década de 1520, con Ana Manrique (Salamanca, 1502-circa 1566)130. Educada en un monasterio carmelita, puede que conociera a su futuro marido entre las calles, plazas y edificios salmanticenses, si es cierto que él estudiara allí, como resulta sumamente probable131. En su unión conyugal engendraron varios hijos132. Al hablar de ellos nos movemos en un terreno muy inseguro. De cinco de ellos hay documentos fehacientes sobre su filiación (Tomé, Filipe, Graça, María e Isabel) y de otros tres varones (Francisco, André y Jorge) sólo indicios, muy sólidos para el tercero. Los testimonios de su nieto, Felipe Godínez, y de los deponentes en la información de 1608 efectuada en Moguer, así como lo declarado por su hijo Filipe Denís ante la Inquisición veneciana, hacen al médico y a su esposa vecinos de Lisboa, al menos en un período central de sus vidas, cuyo inicio puede fecharse hacia 1537, año en que se trasladarían a ella con sus descendientes desde Oporto133. En la gran capital lusa moriría el doctor Denís. Ana Manrique, ya viuda, acabaría la suya en la ciudad que la vio nacer y sería sepultada en el convento carmelita de San Andrés134. No podemos aventurarnos a decir quién era el primogénito de su numerosa prole. Con certeza sólo sabemos que –de los dos que nos son más conocidos- Tomé Denís, quien heredaría del padre nombre, oficio y empleo, era mayor que Filipe. Nacido alrededor de 1523 en lugar que no podemos precisar, ocupó también el cargo de médico real, en su caso de don Antonio de Portugal, prior de Crato, hijo natural del infante don Luis de Avís –a quien había servido su padre- y la judía Violante Gomes, que murió siendo monja profesa135. Hemos dicho que heredó el nombre de su progenitor, pero 127 Cfr. TAVARES, M.J.P.F. [147] p. 49 y CARO BAROJA, J [24], vol. II, p. 193. 128 Vid. IOLY ZORATTINI, P.C. [66], pp. 10 y 131 y PULLAN, B. [113], p. 216. Este último sólo hace mención de que fue médico real. 129 Declaración de Diego Jorge, vecino de Moguer, en la información de genere hecha para la ordenación de Felipe Godínez en marzo de 1618. (I.C.-A.G.A.S. Sec. Gobierno. Órdenes Sagradas. Expedientes. Leg. 57 (actual 00059). Año 1608-1609). 130 Repárese en el hecho de que en la acusación formulada contra Godínez por el fiscal del Santo Oficio se dirá, tal como se recoge en la redacción del auto debida a Alonso Ginete, que “por ganar opinión de buena generación se nombró Godínez Manrique, diciendo era de los de Salamanca”. (GINETE, A. [X]). Esa afirmación en nada se apartaba de la verdad. 131 Ben Brith nos da el dato de sus estudios con carmelitas. (BEN BRITH, J. [8], p.59) 132 Vid. Apéndices: cuadro genealógico nº 7. 133 I.C.-A.G.A.S. Sec. Gobierno. Órdenes Sagradas. Expedientes. Leg. 57 (actual 00059). Año 1608-1609. IOLY ZORATTINI, P.C. [66], p. 131. 134 IOLY ZORATTINI, P.C. [66], p. 131. Para la preferencia de algunos criptojudíos por la sepultura en tumba alta y tierra virgen en cementerios o claustros de conventos en lugar del entierro en las iglesias parroquiales vid. TAVARES, M.J.P.F. [148], pp. 182-183. 135 IOLY ZORATTINI, P.C. [66], pp. 10 y 133; RUSPIO, F. [123], p. 78.
35 habría que matizarlo: el cristiano, pues tuvo también otro hebreo –Isaac Marcoque usaría años más tarde cuando decidió vivir guardando abiertamente la vieja fe ancestral. Se casó en Lisboa en la segunda mitad de la década de 1550 con Isabel Soares y tuvieron descendencia: Tomé (David), Filipe (Jacob) y Ana (Sara). Adelantándonos unos dos lustros al momento cronológico en que detuvimos la narración para hacer el presente excurso sobre la familia Denís, señalaremos que este segundo físico regio residía a la altura de 1575 en Tánger, con toda seguridad estando en el séquito de su patrón, puesto que cuatro años antes de esa fecha el rey don Sebastián había nombrado al prior de Crato gobernador de las fortalezas de Portugal en el norte de África y éste había establecido su sede en aquella plaza136. Como volveremos a hablar de él en el desarrollo de esta historia, dejamos por el momento a este hombre singular que puede identificarse con certeza con aquel al que se refiere el familiar y notario de la Inquisición sevillana Alonso Ginete al apuntar en su relato que un tío de Felipe Godínez pasó a Berbería y se había cansado de ser cristiano137. Filipe Denís se guardó mucho de nombrar en su proceso inquisitorial veneciano a los hermanos vivos aún en aquellas fechas, para evitar comprometerlos. De ahí que tengamos dificultad para reconstruir la familia al completo. Por esa causa y por no haber hallado otra documentación en la que apoyarnos, más problemática se nos presenta la inclusión en ella de Jorge, Francisco y André Denís. En realidad, el parentesco de los dos últimos no es más que una sospecha, soportada sobre la coincidencia de apellidos y circunstancias geográfico-temporales. Del tercero conocemos que residía en Amberes hacia 1571, según consta en las listas de portugueses con familia en la ciudad138. En la gran urbe flamenca se establecería Filipe Denís por aquellas mismas fechas –su nombre aparece también en las relaciones- y por ella pasaría unos años después su hermano Tomé. André Denís (o Dinis, si se prefiere) habría de morir antes de 1591, pues los que figuran ya en el elenco de la nación portuguesa en el emporio portuario del Escalda a esa altura son sus hijos, de quienes no se dice los nombres, extremo que hubiera resultado valioso. En cuanto al segundo de los dudosos, el único dato que tenemos de Francisco Denís es que vivía en Lisboa y estaba inserto en las redes mercantiles de la familia amplia de Duarte Méndez139. ¿Podría tratarse del padre de los Denís Pacheco, que tan principal papel jugaron en las finanzas internacionales del siglo XVII140? En el caso restante, las noticias que nos permiten asociar a Jorge Denís con la familia son dos poderes otorgados en Moguer por Duarte Méndez para cobrar una letra (1587) y para hacer la liquidación de las cuentas que con él había tenido (1589). En el primero de ellos Méndez se refiere a él como “mi hermano”, que debemos entender como cuñado. Por estos documentos se nos informa de que había sido vecino de Lisboa y ya había fallecido en el año de la última de estas cartas141. Por tanto, podemos dar prácticamente por seguro que era hijo del doctor Tomé 136 IOLY ZORATTINI, P.C. [66], p. 133 y PULLAN, B. [113], p. 215. 137 GINETE, A. [X]. 138 Las listas de residentes de la nación portuguesa en Amberes se hallan en el archivo de la ciudad (Stadsarchief Antwerpen) y han sido publicadas por FRADE, F.V. [43], pp. 367-373. 139 A.H.P.S.-P.S. Leg. 9230; ofº 15; año 1582; lib. 1º; fol. 546 rº. 140 No termina de convencernos la genealogía propuesta en ALMEIDA, A.A.M. [3], pp. 692-693, que se basa en BOYAJIAN, J.C. [19], apéndice A-1, obra ésta que no hemos podido consultar. ¿No serán Filipe Tinoco e Isabel Gomes padres de Francisca Gomes, pero no de los Denís Pacheco? ¿No estaría casada ésta última con Felipe Denís Pacheco, padre del banquero homónimo? Hay un documento sevillano de 1621 otorgado por Valentín Denís Pacheco en que dice ser hijo de Felipe y sobrino de Gaspar Denís Pacheco(A.H.P.S.-P.S. Leg. 16873; ofº 24; año 1621; lib. 1º; fol. 187 rº). Indudablemente, hay elementos que no cuadran. 141 A.M.M.-P.M. Leg. 29; año 1589; fol. 403 rº.
36 Denís, quizás el mayor. Tal vez estuviese casado con Elena de Osorio, señora lisboeta que en su momento veremos asimismo ligada a la familia extensa Méndez Denís, sin que hayamos podido establecer su exacta vinculación marital, pero en cuyo testamento dispondría una manda pecuniaria a favor de su cuñada María Denís142. Por el contrario, la peripecia biográfica del último varón que nos queda de la saga sí podemos trazarla con gran riqueza de pormenores y de nuevo debemos a un proceso inquisitorial la abundancia de información143. Felipe Denís (Oporto, circa 1530-Hamburgo, 1599) fue una figura señera del gran comercio internacional en la segunda mitad del siglo XVI y ha suscitado el interés de varios historiadores144. Algunos de ellos han visto en él el paradigma del marrano145. Veamos las razones que hay para ello. Quien habría de ser renombrado mercader en diversas plazas europeas había nacido en Oporto, donde recibió las aguas bautismales, entre los años 1530 y 1531. Por obligaciones del servicio paterno como médico real se trasladó con toda la familia a Lisboa cuando contaba unos siete años de edad146. En su pubertad, a los doce o trece años, su padre lo envió a Salamanca, ciudad en la que residía un hermano suyo – probablemente Tomé, como estudiante de medicinaquien se le acercó una vez en compañía de un amigo y fue éste el que le dijo en esa ocasión que le enseñaría a guardar el sábado. De esta manera, según sus palabras, tuvo la primera noción acerca de su hebraísmo. Desasosegado por la revelación de sus orígenes contó la historia a su madre, que le recomendó callar y no decírselo a nadie. Al pasar un tiempo se había olvidado del asunto, mientras seguía viviendo como cristiano. Los intereses profesionales de Filipe Denís pronto se inclinaron hacia el comercio. Muy joven, con unos veinte años, su padre lo manda a la isla Tercera de las Azores con unos pocos dineros para comprar y vender mercancías; actividad en la que se ocupó durante unos dieciocho meses. Tras cumplirse este período vuelve a la capital, en donde permanece durante poco menos de un trimestre, hasta que recibe de su progenitor un nuevo mandato que lo llevará a las posesiones portuguesas en África. Por esta causa, hacia 1551 navega en dirección al golfo de Guinea para rendir viaje en Santo Tomé. En aquella isla, que disfrutaba de la ventaja de ser uno de los puertos más avanzados de la ruta de Oriente, permanecerá más de una quincena de años, aunque con esporádicos regresos a Lisboa y expediciones a la región del Congo. Sus menesteres 142 A.M.M.-P.M. Leg. 43. Año 1600. Fol.562 rº. 143 El proceso de Felipe Denís se conserva en el Archivio di Stato di Venezia (Sección Santo Uffizzio, Processi, b. 54. Ha sido transcrito y publicado íntegramente por Ioly Zorattini (IOLY ZORATTINI [66], pp. 77-171. 144 Sobre él han escrito PULLAN, B. [113], IOLY ZORATTINI, P.C. [66], RUSPIO, F. [123], BEN-BRITH [8], KELLENBENZ [75], STUDEMUND-HALÈVY, M. [143], y FRADE [43]. Excepto para los cuatro primeros de los citados, realmente quien ha despertado la atención de estos estudiosos ha sido su hijo Álvaro, al que se le dedica una entrada en el Dicionário dos Sefarditas Portugueses (ALMEIDA, A.A.M. de [3], p. 227). Álvaro Denís, o Dinis, también conocido por Samuel Jachia, fue un elemento destacado de la comunidad sefardí en el norte de Europa, entre Amsterdam, Glückstad –donde fue enterrado- y Hamburgo, ciudad en la que erigió la primera sinagoga, del que se hablará en su momento. 145 “Tristao da Costa –por otro nombre Abraham Rabibi- y Filipe de Nis –también llamado Solomon Marcosguardan el más cercano parecido con el retrato que John Florio hizo del marrano” (PULLAN, B. [113], p. 213. “Las vicisitudes de Felipe de Nis, alias Salomón Marco o Marcos, y de su familia entran en una tipología bastante característica del marranismo lusitano” (IOLY ZORATTINI, P.C. [66], pp. 8-9). 146 Los datos biográficos que siguen están tomados de las propias confesiones de Felipe Denís ante el Santo Oficio veneciano. Para no repetir continuamente las citas, remitimos desde este momento al editor del proceso (IOLY ZORATTINI, P.C. [66], pp. 77-171) y sus principales exégetas (PULLAN, B. [113], pp. 216 et passim y RUSPIO, F. [123], pp. 277-279, en particular).
37 parecen bien palmarios: la trata negrera y el tráfico de azúcar, porque Santo Tomé era en el quinientos escala regular y punto clave del comercio esclavista, pero también tierra de cultivo de inmensos campos de caña y plaza mercantil azucarera -llegó a tener sesenta ingenios a mediados del siglo XVI- en manos de los cristianos nuevos147. Filipe Denís adquiere para su servicio en lugares próximos, como el puerto angoleño de Pinda, esclavas moras –Luna y Filipaque permanecerían en su casa durante décadas, a las que hizo bautizar en la parroquia de Santa María en la isla de Santo Tomé; iniciativa que aducirá más adelante como demostración de su fidelidad al cristianismo en aquella época de su vida. Sin embargo, se sabe que el ambiente local favorecía la difusión del judaísmo, cuya práctica gozaba de cierta impunidad148. En uno de sus retornos temporales a Lisboa, el año 1558, nuestro mercader encuentra a su madre ya viuda. Después de una estancia de dieciocho meses en la metrópolis regresa otra vez a la isla atlántica y allí forma compañía comercial con Álvaro Furtado (o Hurtado, en los documentos españoles), natural de Lamego, posteriormente su cuñado. En Santo Tomé aún permanecería seis o siete años, abandonando la isla poco antes de que ésta entrara en decadencia. A la altura de 1567 –repárese en la cercanía de fechas con respecto a la del matrimonio de Duarte Méndez y su hermana Maríala trayectoria de Filipe Denís va a dar un nuevo giro. Pone fin definitivamente a su aventura equinoccial africana y vuelve a Lisboa, en donde tiene conocimiento de la muerte de su madre, ocurrida en Salamanca. A orillas del Tajo se casará con Graça Filipa Furtado, joven de veinticuatro o veinticinco años a la sazón, nacida y bautizada en Lamego, al igual que sus hermanos149. Por lo que se desprende del testimonio de su mujer, la boda debió de celebrarse en 1569150. Los negocios en aquella etapa no tuvieron que ir demasiado bien a Filipe Denís, pues, según sus palabras, tenía poco dinero entonces y se dio la infausta coincidencia de ser aquel el año de la gran peste de Lisboa, motivo que los condujo a una huida continua de un lugar a otro para escapar del contagio. No obstante, su más habitual residencia la establecieron en la rua de Sao Paulo, en cuya iglesia parroquial del mismo nombre confesaban y comulgaban como cristianos. La mencionada calle, en pleno corazón urbano, es continuación de la rua de Boa Vista, vía en la que Duarte Furtado, el otro hermano de Graça Filipa, tenía casa dedicada al trato de cualquier tipo de género. Como no conviene anticipar acontecimientos, en ese trance vamos a suspender el relato de las peripecias de Filipe Denís, a las que volveremos más adelante, para acabar el retrato de familia con la caracterización de sus figuras femeninas. Tres pudieron ser las hijas del doctor Denís y Ana Manrique, puesto que al menos de esta terna de hermanas quedan pruebas escritas: Graça, María e Isabel. De Graça Denís, tal vez la mayor de ellas, apenas tenemos información. Sólo hemos encontrado tres documentos, del bienio 1594-1595, que la mencionen151. Por lo que es factible deducir en la lectura de uno de ellos, sospechamos que estuvo casada con el supra dicho mercader lisboeta Duarte Furtado –en segundas nupcias para el maridode 147 Cfr. SALVADOR, J.G. [125], pp. 196, 258-262 y 306; MAURO, F. [89], pp. 190-191; MATOS, A.T. [88], p. 162; VILA VILAR, E. [167], pp.24 y 145; BOYAJIAN, J.C. [20], p. 15 y TAVARES, M.J.P.F. [148], p. 281. 148 “Quien quisiese alejarse de la Inquisición y además ganar dinero encontraba en Santo Tomé un lugar propicio” (SALVADOR, J.G. [125], p. 261). 149 Vid. Apéndices: cuadro genealógico nº 8. 150 En una de sus confesiones ante el tribunal inquisitorial, cuando aún sostenía la estrategia de declararse judío y negar su bautismo y, por consiguiente, su apostasía de la fe cristiana, Filipe Denís llegó a decir que el matrimonio había tenido lugar en Colonia. Falsedad de la que él mismo se desdijo (deposición de 17 de octubre de 1585. Vid. IOLY ZORATTINI, P.C. [66], p. 93). 151 A.M.M.-P.M. Leg. 33; año 1594; fol. 8 rº y leg. 34; año 1595, fols. 346 vº y 406 vº.
38 quien habría de enviudar no mucho tiempo antes de morir. Se habría producido de esta manera algo bastante frecuente en estas dinastías de la burguesía mercantil y financiera judeoconversa: una doble boda entre hermanos152. Como acabamos de ver hace poco, Duarte Furtado ya era cuñado de Filipe Denís, por ser éste esposo de su hermana Graça Filipa153. La pertenencia de esta familia a los de la “nación” es incuestionable, dado que el hermano de Duarte, Álvaro Furtado, fue elegido diputado –junto con el doctor Henrique Simoes, Diogo Faleiro y Manuel Duartepara el encargo de hacer la lista, distribución y recogida del dinero destinado al perdón general vendido en 1577 por el rey don Sebastián a los cristianos nuevos a cambio de una fuerte suma con la que sufragar la expedición de Alcazarquivir154. Graça Denís moriría en Lisboa en 1595. Tampoco los datos que tenemos de Isabel –quizás la menor de todasvan mucho más allá, aunque sí están más distanciados en un arco temporal de casi veinte años155. No es arriesgado afirmar que debió de permanecer soltera hasta el fin de sus días. Se trasladó a Moguer, antes de 1577, para vivir en casa de su hermana María y su cuñado Duarte Méndez. Ni siquiera nos está permitido poner fecha a su muerte, que en todo caso sería posterior a 1595, pero cuánto nos resulta imposible calcularlo. Finalmente nos resta María, a quien escogió por esposa Duarte Méndez. El matrimonio, por los motivos expuestos, hubo de celebrarse antes de 1566 en Lisboa o Salamanca. Entre mayo de ese año y el del siguiente vendría al mundo su primer hijo, al que pondrían de nombre Jorge, nacido ya en Moguer156. En la villa andaluza tendría lugar el alumbramiento de todos los demás157. 152 Caro Baroja atribuía esta endogamia, ampliándola en general a toda la sociedad judeoconversa, al afán de mantener el secreto religioso. Sin duda está en la base de estos linajes, como él afirma, pero no por ello hemos de creer que el componente económico ocupase un plano secundario en estas alianzas. (Vid. CARO BAROJA, J. [24], vol. 1, p. 416) Don Julio matizó poco después su idea: “La sociedad criptojudía debía defenderse contra un enorme poder político y contra organizaciones represivas de singular efectividad. Poseía, por su parte, un poder económico considerable; pero no bastaba, y el sostenimiento del secreto había de basarse en una confianza mutua mucho más compleja que la que tienen entre sí los miembros o afiliados a una asociación de tipo voluntario” (CARO BAROJA, J. [25], p. 25). 153 Duarte Furtado estuvo casado con Fancisca de Palacios, miembro de una notoria familia de cristianos nuevos, con la que engendró a su hijo Vicente, procesado por la Inquisición de Lisboa como judaizante en 1609, quien a su vez siguió manteniendo vínculos con su primo Álvaro Denís, establecido en Hamburgo, al que visitó en varias ocasiones (Cfr. FAINGOLD, R [37]). Hemos deducido el posible connubio con Graça Denís de un documento de 1595, que analizaremos en su momento, en el cual Isabel Denís da un poder para cobrar en Lisboa unos ducados al albacea de su hermana Graça y a los herederos de Duarte Furtado. (A.M.M.-P.M. Leg. 34; año 1595; fol. 346 vº) 154 La noticia de esta comisión en FRADE, F.V. [43], p. 135, que no identifica a Álvaro Furtado; el parentesco, en la declaración de Filipe Denís al tribunal inquisitorial de Venecia, en la que niega el marranismo de los Furtado (IOLY ZORATTINI, P.C. [66], pp. 93-94 y 132). 155 A.H.P.S.-P.S. Leg. 9215; ofº 15; año 1577; lib. 2º; fol. 120 vº y A.M.M.-P.N. Leg. 34; año 1595, fols. 346 vº y 406 vº. 156 Jorge Méndez Godínez declararía en una información efectuada para certificar la muerte del V duque de Béjar, el nueve de mayo de 1601, que era de edad “de más de treinta y cuatro años” (A.H.N.-S.N. Osuna. Béjar. C. 233; doc. 9. Este documento también se halla entre los pleitos civiles de la Chancillería de Valladolid y lo cita ROJO VEGA, A. [119], pp. 193-194). 157 Vid. Apéndices: cuadro genealógico nº 2.
39 1.5. Arraigo de una familia de refugiados religiosos. Antes del 13 de noviembre de 1567 Duarte Méndez está de vuelta en Moguer, en donde va a radicarse. Levanta su casa en la villa, entre cuyas paredes habitarían, aparte de los desposados, su recién nacido primogénito y su servidumbre; Isabel Denís, quien pudo haberlos acompañado desde la celebración del connubio, y quizás Violante Fernández, la madre del cabeza de familia, cumplida ya su pena y con autorización –o sin ellade los inquisidores. No era desacostumbrado que matrimonios jóvenes diesen amparo a hermanas solteras y a madres viudas158. La primera escritura en que figura su nombre tras su retorno junto al Tinto es por una deuda familiar159. Duarte Méndez, que se declara mercader y a quien el escribano llama “el mozo” por la razón aludida páginas atrás, se obliga a pagar a su cuñado Heitor Dias –quien mora en Lagos, como antes del proceso, libre ya de su condenacincuenta y cinco ducados en reales de plata castellanos o en moneda portuguesa, en el plazo de un año desde la fecha indicada en el párrafo precedente, enviándolos a dicha villa del Algarve. Pudiera tratarse de un préstamo que su hermana Branca y su marido le hubiesen hecho, cuyo cumplimiento había vencido y tenían a bien renovarlo, indicio quizás del paso de Duarte por la localidad portuguesa -tal vez previo a su bodapara recoger a su madre, Violante Fernández, quien lo habría de acompañar hasta su residencia en Moguer; o acaso simplemente una deuda comercial. Como testigo firmó su pariente, en grado no discernido, el licenciado Francisco Lorenzo, médico. Tres van a ser los puntales de la actividad mercantil de Duarte Méndez desde su asentamiento en Moguer: el cobro de rentas señoriales o eclesiásticas; la adquisición de tierras para su explotación capitalista y la participación en el gran comercio. Desde muy pronto lo vemos ocupado en el primero de los negocios señalados. Ya en 1568 puja por el arrendamiento de la renta de la especería en la villa, que se remata en él. El 17 de marzo de ese año se obliga a pagar, junto con su mujer, María Denís, garantizando así la operación con su patrimonio, el montante por el que obtuvo la concesión. El titular del derecho, el marqués de Villanueva, don Juan Portocarrero, o en su nombre el alcaide Cristóbal Martín de Escacena, que ejercía de recaudador del noble, señor de la villa, habrían de percibir del rentero veinte mil maravedís –unos cincuenta y tres ducados y medio- en numerario, además de ciertos cobros en especie (una arroba de cera y otra de azúcar; treinta gallinas y seis varas de vitre160). Como solía ser habitual, se comprometían a pagar cada cuatrimestre la parte alícuota161. Como concesionario de aquella gabela señorial, se concierta Duarte Méndez durante esa primavera con mercaderes flamencos en sendas igualas: con Cornielles de Burgos (tal vez castellanización de Brugge, Brujas) en doce ducados; con Jan de Liskerke (así firma quien es llamado Juan del Iscarque por el amanuense que cumplimenta la matriz de la escritura), en diez. Ambos tenían tienda en Moguer, de donde por entonces eran vecinos, y se comprometen a entregar estas cantidades en razón 158 Vid HUERGA CRIADO, P. [62], p. 80. 159 A.M.M.-P.M. Leg. 9; año 1567; fol. 541 rº. 160 El vitre es un tipo de lona delgada originaria de Bretaña. En cuanto a la jurisdicción señorial, las villas de Moguer y Villanueva del Fresno –en la actual provincia de Badajozestaban vinculadas en un solo mayorazgo desde 1418, aunque ambas iban unidas en el patrimonio de los Portocarreros desde el entronque matrimonial con los Tenorio, primeros señores de Moguer, a mediados del siglo anterior. El título de marqués de Villanueva se lo concedió el emperador Carlos V a Juan Portocarrero en 1530 (Vid. GONZÁLEZ GÓMEZ, A. [59], pp. 55-56). 161 A.M.M.-P.M. Leg. 10; año 1568; fol. 708 rº.
40 de todo cuanto vendieren en sus establecimientos, y fuera de ellos, tocante a la renta de la especería. Concuerdan en fraccionar los pagos del mismo modo en que estaba obligado el arrendatario con el marqués162. Mientras los negocios comienzan a ir bien para Duarte Méndez, en esos mismos años tendrían lugar en Moguer dos sucesos luctuosos que alcanzan a personas muy próximas a él: las muertes de su madre, Violante Fernández, y de su tío, Francisco Méndez. La fecha del deceso de su madre no nos es posible precisarla, pero debería de rondar en torno a 1568, deduciéndolo de las edades de aquellos testigos que la conocieron163. De esta forma coincidiría con la de su cuñado, pues la de Francisco Méndez la datamos con certeza. En el domicilio del difunto, el ocho de enero de 1569, se reúnen la viuda y los hijos para repartir su herencia. Francisco Méndez había muerto el mes anterior. Aquel día hacen balance de los bienes del finado Isabel Álvarez, Jorge y Beatriz Méndez, ambos vecinos de Moguer –ella con licencia de su marido, Manuel Fernández- y Manuel Méndez, llegado de Lisboa, en presencia del escribano de la villa y de Duarte Méndez, tan ligado familiar y profesionalmente a ellos, que actúa como testigo. Tras saldar las deudas insatisfechas por el cabeza de familia –las mayores cantidades, doscientos sesenta y cien ducados, se habían de pagar a sus dos hijos varones, fruto probable de los negocios compartidos- e igualada la dote que aportó su mujer al matrimonio, quedó como bien a repartir la casa donde vivía, con sus enseres y esclavos, que eran dos jóvenes de raza negra –macho y hembra, de veinte y veinticinco años respectivamenteademás de diez botas de vino. El inmueble, situado en la calle de la Ribera, era un edificio de valor y bien construido, de dos plantas (“con sus altos y bajos”), con corrales y trascorrales, que los interesados tasaron en setecientos ducados164. Una mitad se adjudicó a los hijos en partes proporcionales; la otra, a la viuda, quien seguiría habitándola y haciendo uso de muebles, menaje y esclavos, que se dejaron en la casa165. La compensación a esas pérdidas le habría venido a Duarte Méndez con el nacimiento de dos hijos más, varón y mujer, segundo y tercera –o viceversa- en el orden de su descendencia, al menos de la que sobrevivió a la infancia. La hija fue llamada Ana Manrique, homónima por tanto de su abuela materna, siguiendo una práctica posiblemente bastante extendida entre las comunidades judeoconversas de honrar a los ascendientes con la repetición de sus nombres y apellidos en subsecuentes generaciones166. De esta forma, el desorden y arbitrariedad de apellidos del que hablan algunos autores no lo parece tanto. No tardaría mucho en seguirla –o tal vez la hubiese 162 A.M.M.-P.M. Leg. 10; año 1568; fol. 228 rº y 240 rº. 163 Declaraciones de Juan Roldán, vecino y natural de Moguer, de sesenta años en el momento de la información (1608). Roldán confirma su muerte en la villa ribereña (I.C.-A.G.A.S. Sec. Gobierno. Órdenes Sagradas. Expedientes. Leg. 57 (actual 00059). Año 1608-1609). 164 La calle conserva en la actualidad su nombre, pero en el siglo XVI comprendía también las hoy llamadas de San Francisco y Andalucía. Era, por tanto, uno de los ejes viarios principales de la villa y el más largo de todos, pues se extendía desde la plaza pública hasta el muelle del río de Moguer, prolongándose así fuera del recinto urbano. La casa de Francisco Méndez se ajusta a la tipología de inmuebles de propietarios pudientes que describe Antonio González: dos pisos, soberado, cortinales o corrales sembrados, bodegas y lagares (Cfr. GONZÁLEZ GÓMEZ, Antonio [59], pp. 82-84). 165 A.M.M.-P.M. Leg. 11; año 1569; fol 16 vº. 166 María José Pimenta Ferro Tavares lo explica con claridad: “…la repetición de la onomástica durante generaciones, pasando de padres a hijos, en una secuencia en la que encontramos por regla general al hijo primogénito con el nombre del abuelo paterno, la hija mayor con el de la abuela paterna, siguiendo los abuelos maternos, los tíos paternos, etc.” (TAVARES, M.J.P.F. [148], p. 303) Idea muy similar ha enunciado antes esta autora en la misma obra, p. 100.
41 precedido, como hemos apuntado- un segundo varón, que confirma la costumbre señalada, pues sería Tomás en el bautismo y usaría el Denís, en plena coincidencia con su abuelo materno. Tomás Denís y Ana Manrique vieron la luz probablemente en Moguer entre 1569 y 1572. Tampoco es descartable la suposición de la existencia de otra hija entre Jorge, el primogénito, y estos otros dos, que siguiendo la lógica expuesta debería haberse llamado Violante Fernández167. Si así fuere, habría muerto en la niñez o la adolescencia168. Además, de ser cierta esta conjetura, quizás tendríamos que retrasar un poco la fecha del alumbramiento de Ana Manrique, que pasaría a ser la cuarta en el orden filial, porque el nacimiento de Tomás se puede fijar con poco margen para la incertidumbre en torno a 1571169. Tras estos breves apuntes de la vida familiar de Duarte Méndez, retomemos ahora el hilo de sus quehaceres como rentero. El arrendamiento al marqués de Villanueva de los derechos señoriales sobre la especería sólo fue el comienzo en esa actividad. Enseguida lo vamos a ver ampliando su campo de acción a otras rentas del noble y a los diezmos eclesiásticos. No deja de ser curiosa la aplicación práctica de una mentalidad capitalista al cobro de unos gravámenes feudales en la que, al parecer, se ejercitaron con apreciable asiduidad descendientes de judeoconversos y que, obviamente, debió de granjearles cierta inquina entre las poblaciones rurales en las que se movían170. Bien pudiera ser que estas ocupaciones llevaran a Duarte Méndez a ausentarse durante algunos períodos de Moguer, recalando en la localidad de forma eventual, y ello explicaría que no aparezca en los documentos notariales de la villa en el primer bienio de la década de 1570171. Está comprobado que tuvo que desplazarse a Sevilla en alguna ocasión para pujar por los diezmos ante el repartidor de las rentas de la santa iglesia catedral172. Desde 1572 consta que, formando compañía con Vasco Hernández (también vecino de Moguer e igualmente probable cristiano nuevo portugués) y a través de él, que fue quien hizo las posturas, había licitado para conseguir la renta de los diezmos de los menudos de la villa ribereña, no logrando su propósito en este primer intento, pues fue rematada en un vecino de Trigueros que al día siguiente la 167 La quema del archivo parroquial de Santa María de Moguer durante la Guerra Civil nos impide conocer estos extremos (Vid. ROPERO-REGIDOR, D. [121], p. 13). 168 No aparece citada en la carta de dote de Ana Manrique, en enero de 1594, en donde están mencionados todos los integrantes de la familia, con la excepción de Felipe Godínez –no incluido por la razón que se explicará en su debido momento (A.M.M.-P.M. Leg. 33; año 1594; fol. 8 rº) 169 En septiembre de 1595 su padre lo emancipó ante alcalde ordinario de la villa y escribano público, quien acota “que por su aspecto parecía de veinticinco años”. Aunque anduviese cerca de ellos, no los podía tener, porque si así fuese, la mayoría, que se alcanzaba legalmente con esa edad, hubiera hecho innecesario el acto (A.M.M.-P.M. Leg. 34; año 1595;fol. 296 rº). 170 Caro Baroja habla de la administración de los bienes de señoríos eclesiásticos y laicos por conversos entrados en Portugal a fines del siglo XV, con grandes beneficios para ellos y sus administrados, especulando y adoptando modos capitalistas que los hacían antipáticos a los ojos del pueblo. Observamos que esto mismo podría aplicarse a los retornados a Castilla sesenta años después, como ilustra el caso de nuestro protagonista (Cfr. CARO BAROJA, J. [24], vol. I, pp. 212-213). Pilar Huerga constata el mismo fenómeno en el arrendamiento de rentas episcopales de Ciudad Rodrigo por cristianos nuevos en el siglo XVII (Vid. HUERGA CRIADO, P. [62], pp. 115-117). 171 Su nombre no se encuentra en los protocolos de 1570 y 1571 (A.M.M.-P.M. Legs. 11 y 12). El legajo número 13, correspondiente a 1572, se encuentra en tan mal estado que sólo permite hojearlo someramente, por lo que no sabemos si sigue siendo igual en ese año. 172 El 18 de mayo de 1574 y el 17 del mismo mes del año siguiente se encontraba en la ciudad hispalense pujando por las rentas de menudos (I.C.-A.C.S. Mesa Capitular. Diezmos. Libros 3456 y 3457. Vicaría de Moguer. Menudos).
48 Sólo en dos de esos apoderamientos nos vamos a detener. Por el primero encomienda al bachiller Jorge Fernández Rubio –caracterizado ya como “mercader portugués”- la ejecución de una carta requisitoria de justicia a su favor contra un deudor moroso de la villa de Lucena para embargarle sus bienes, prenderlo y enviarlo a prisión en la cárcel de Sevilla204. En segundo reviste mayor interés, porque se lo da mancomunadamente a su otro tutorado, Jerónimo Fernández Rubio, y a Duarte Méndez –al que todavía continúan apodando “el mozo” en la villa de su residenciapara llevar a cabo el fletamento que tenía concertado con un maestre de carabela de Lagos y estibar vinos en el puerto de Moguer con el objeto de llevarlos a las islas de San Miguel y la Tercera de las Azores. Los toneles cargados se repartían equitativamente en dos mitades: una correspondiente a Manuel Jorge de Acuña; la otra, a los dos hermanos Fernández, Jorge y Jerónimo205. Como nos ha vuelto a salir Duarte Méndez, continuemos con su vinculación respecto al mercader azoriano, que no se nos presenta inconsistente ni accidental. En la escritura que acabamos de mencionar, Manuel Jorge se refiere a él como primo suyo, sin que por nuestra parte hayamos conseguido establecer por donde les viene el parentesco. El padre del dramaturgo recurrió a su deudo en varias ocasiones durante la estancia de aquél en la capital andaluza; por ejemplo, Manuel Jorge de Acuña pagó en su nombre alguna cantidad en numerario206. Sin embargo, más digno de subrayar resulta el papel que como intermediario desempeñó para el cobro a personas ligadas familiar o comercialmente tanto al uno como al otro, por lo que nos viene a dejar patente la imagen de una especie de eslabones concatenados con que nos podríamos representar de modo muy gráfico lo que fueron estas sociedades. Nos referimos a los integrantes de un triángulo Sevilla-Lisboa-Amberes/Colonia encarnado en Miguel Martínez de Jáuregui y Antonio de Salinas; Álvaro y Duarte Furtado; Filipe Denís, respectivamente. Los segundos ya nos son conocidos (hemos hablado de ellos, y lo seguiremos haciendo, in extenso); de los dos primeros también diremos algo más abajo. Por ahora bástenos señalar que Duarte Méndez apoderó a Manuel Jorge de Acuña para recibir dineros (cincuenta ducados) que Martínez de Jáuregui y Salinas estaban obligados a pagarle por una libranza de su cuñado Filipe Denís y, por su lado, Acuña también tenía tratos directos con Álvaro y Duarte Furtado -socios de Denís en Lisboa, como ya sabemosde los que recibe por mano de Miguel Martínez de Jáuregui ciento cincuenta ducados en razón de una carta de crédito dirigida a él y firmada por los lisboetas en Algés, junto a la torre de Belem, en la capital del Tajo207. Al inicio del año 1582 Manuel Jorge de Acuña prepara su vuelta a las islas. Le restan dos asuntos por cancelar: la tutela de los hermanos Fernández Rubio y las cuentas de la compañía con Antonio Faleiro. En enero su primo el bachiller Jorge Fernández lo libera de la curaduría que ejercía sobre él y su hermano208. La liquidación de la sociedad con Faleiro ya la hemos contado. Por consiguiente, resueltos sus menesteres en la gran urbe hispalense, tras entregar un poder a Gaspar Ramallo –otro mercader portugués vecino de Sevilla integrado en el lobby del pastel de las Azores- 204 A.H.P.S.-P.S. Leg. 9223; ofº 15; año 1580; lib. 1º; fol. 214 vº. El deudor respondía al nombre de Alonso Méndez. 205 A.H.P.S.-P.S. Leg. 9223; ofº 15; año 1580; lib. 1º; fol. 853 vº. 206 Se trata del pago al calcetero sevillano que tenía mandamiento del vicario arzobispal para cobrar una cantidad de los diezmos de Moguer que tenía arrendados Duarte Méndez, asunto que ya se vio (A.H.P.S.-P.S. Leg. 9223; ofº 15; año 1580; lib. 1º; fol. 1219 rº). 207 A.M.M.-P.M. Leg. 19; año 1580; fol. 244 vº y A.H.P.S.-P.S. Leg. 9223; ofº 15; año 1580; lib. 1º; fol. 1239 vº. 208 A.H.P.S.-P.S. Leg. 9230; ofº 15; año 1582; lib. 1º; fol. 76 rº.
49 entre los meses de febrero y marzo, zarpa del Guadalquivir con dirección a su casa en la ciudad de Punta Delgada, allá en la isla de San Miguel209. En una transición coherente en este encadenamiento humano de comerciantes portugueses establecidos en la capital andaluza enlazados profesionalmente a Duarte Méndez toca pasar de Manuel Jorge de Acuña a otro pariente suyo, aquel de cuyos hijos se había hecho responsable; es decir, a Gaspar Fernández Rubio, al que encontramos avecindado en Sevilla, extramuros de ella, en el barrio de San Bernardo, en una casa pequeña de dos plantas con jardín, corral y sus propias tahonas, desde 1576 hasta su muerte210. Gaspar Fernández tenía a los hijos repartidos entre Sevilla y las Azores211. Era suegro del hermano de Duarte, Sebastián –de ello escribiremos más adelante- y su estrecha vinculación con todos aquellos a los que hemos dedicado atención en este capítulo y el siguiente en la lista, Alonso Fernández Bocadasno, nos hace incluirlo sin titubeos en el mismo círculo212. Lo que más resalta al aproximarnos a Gaspar Fernández Rubio es su participación en las transacciones con las Azores, aspecto éste que lo integra cabalmente en el grupo que estudiamos, como era de esperar por lo visto sobre sus hijos213. Originario de Angra, en la isla Tercera, formó compañía con Francisco Álvarez, vecino de esa misma localidad y yerno suyo, para comerciar entre Sevilla y el archipiélago atlántico, cuyas cuentas se finiquitaron, después de morir él, entre su socio y el bachiller Jorge Fernández Rubio, su hijo214. Al igual que Faleiro, distribuye por la Andalucía interior el pastel que recibe –añejo y nuevo, se matiza en una obligación notarialpero con una más diversificada oferta de productos, al vender también otro tinte, “el brasil” (colorante rojizo extraído del palo Brasil) y el tollo o cazón, que probablemente llegara a su poder a través de Alonso Fernández Bocadasno, del que ya hemos anunciado que trataremos luego215. Consecuencia lógica de esta función de comerciante mayorista que abastece mercados interiores son los abundantes poderes que da para cobrar sus deudas216. La mayoría de ellos los entrega a personas cercanas de toda su confianza, como su hijo Simón Fernández –mayor que los otros dos que ya conocemos- o a Francisco Álvarez, su yerno e hijo del mencionado Bocadasno, para cobrar en su nombre débitos en el Portugal peninsular y en las Azores, donde vivía217. Alguno de estos documentos nos da una información más rica; así el que otorga a su 209 A.H.P.S.-P.S. Leg. 9230; ofº 15; año 1582; lib. 1º; fol. 230 rº. 210 La descripción de la casa la debemos a FERNÁNDEZ CHAVES, M.F. [39], p. 840. 211 Vid. Apéndices: cuadro genealógico nº 9. 212 Sobre la persona de Gaspar Fernández Rubio se centra el estudio del profesor Fernández Chaves sobre el comercio del pastel de las Azores en Sevilla antes de la Unión Ibérica (FERNÁNDEZ CHAVEZ, M.F. [39], pp. 835-848. 213 En alguna ocasión se presenta por testigo para identificar a habitantes del archipiélago, como ocurre con Melchor Juan, de la isla Tercera, en una escritura de fletamento (A.H.P.S.-P.S. Leg. 16702; ofº 24; año 1576; lib. 1º; fol. 785 vº). 214 A.H.P.S.-P.S. Leg. 9234; ofº 15; año 1583; lib. 2º; fol. 422 rº. El origen de Gaspar Fernández y su vínculo familiar con Francisco Álvarez en FERNÁNDEZ CHAVES, M.F. [39], p. 836-839. 215 Obligaciones de pago de un vecino de Córdoba y de otro de Antequera (A.H.P.S.-P.S. Leg. 16702; ofº 24; año 1576; lib. 1º; fol. 450 rº y leg. 16705; ofº 24; año 1577; lib 1º; fol. 482 rº). Como apunte al paso para el estudio de los circuitos económicos del período, el segundo documento nos sugiere la forma de abastecimiento de escualos capturados al sur de las Canarias en mercados de la Alta Andalucía. 216 Verbigracia a un arriero de Sevilla, cuyo oficio es el desplazamiento continuo, o a un vecino de Baeza, exponente del alcance geográfico de la distribución de sus mercancías (A.H.P.S.-P.S. Leg. 16709; ofº 24; año 1578; lib. 2º; fols. 663 rº y 1057 rº). 217 A.H.P.S.-P.S. Leg. 16702; ofº 24; año 1576; lib. 1º; fol. 596 rº y leg.16705; ofº 24; año 1577; lib. 1º; fol. 972 rº. Escribimos el nombre del hijo Simón Fernández así porque es como aparece en la mayoría de los documentos, pero en éste se lee Simeón Hernández. Era uno de los tres varones que tuvo con Leonor López, de quien había quedado viudo (FERNÁNDEZ CHAVES, M.F. [39], p. 840).
50 hijo Simón juntamente con un vecino de Écija para que compren cuatro mil arrobas de aceite, porque nos indica cuál era el producto de la tierra que adquiría para sus exportaciones, con toda seguridad, para remitirlo al archipiélago atlántico, que no lo producía por carecer de olivos218. Gaspar Fernández se encargar por su parte de cobrar las deudas del propio Alonso Fernández Bocadasno, mientras que el hijo de éste y yerno suyo, Francisco Álvarez, a su vez lo apodera para el mismo fin, pero además para que cargue en navíos mercancías a él consignadas y se las envíe a la isla Tercera –era vecino de su capital, Angra219. Finalmente, como compendio de cuanto venimos mostrando, tenemos el fletamento que le hace de su barco un portugués de Lagos, Vasco Moreira, para que apilara cuarenta toneladas de aceite, yeso, loza y otras mercaderías y con ellas el maestre emprendiese el rumbo hacia las Azores, a las islas de San Miguel y la Tercera220. La muerte le sobrevino a Gaspar Fernández Rubio antes del 26 de febrero de 1579, cuando contaba más de sesenta y dos años221. Con Alonso Fernández Bocadasno nos introducimos en empresas de distinta laya a las consideradas hasta ahora: las armazones de pesquería. Cuando aparece en Sevilla en 1576 se dice vecino de Oporto (“el Puerto de Portugal”) y así se le designa en las escrituras de la fe pública hasta marzo del año siguiente, en que ya está avecindado en la ciudad, en algún lugar limítrofe entre las collaciones de San Vicente y la Magdalena. Su principal ocupación consistía en concertarse con un maestre de navío –por lo general de la costa algarvia u onubenseque ponía el barco a su servicio para que él lo proveyese de redes, bastimentos y aparejos de pesca, así como de chapas y mangueras de avería para achicar el agua, según era costumbre entregarle al dueño, porque se consideraban gastos que debía costear el fletador para aprestar la nave222. A tal fin, la embarcación solía estar fondeada en el Guadalquivir -o en otros lugares, como la ría de Huelva- y disponía el armador de un tiempo para realizar la operación223. Completamente pertrechada zarpaba la nao al comienzo de la primavera en dirección a Cabo Blanco, en el litoral norteafricano, para la captura del cazón224. El patrón del navío se comprometía a rendir viaje a Sevilla con el pescado “cuando las redes estén gastadas, sin hacer escalas en ningún puerto”. Al retorno, en un plazo pactado en el contrato que corría desde la descarga de la pesquería, se pagaba el precio que se hubiera 218 A.H.P.S.-P.S. Leg. 16702; ofº 24; año 1576; lib. 1º; fol. 835 rº. Vid. MAURO, F. [89], p. 362, para la importación de aceite en las Azores. 219 A.H.P.S.-P.S. Leg. 16705; ofº 24; año 1577; lib. 1º; fols. 1056 rº y 1070 rº. 220 A.H.P.S.-P.S. Leg. 16705; ofº 24; año 1577; lib. 1º; fol. 1072 vº. Los detalles que ofrece sobre las condiciones de la entrega de la mercancía, los plazos, los lugares de embarque y el traslado con bateles hasta el navío, el precio en cruzados –moneda portuguesa-, fechas para el pago y la obligación del cargador de proporcionarle al maestre pilotos de río y barra son francamente interesantes, pero escapan de nuestra línea argumental. 221 A.H.P.S.-P.S. Leg. 16711; ofº 24; año 1579; lib, 1º; fol. 537 vº. La edad que tenía al fallecer la tomamos de FERNÁNDEZ CHAVES, M.F, [39], p. 836. 222 Por cuyo motivo también hallamos al armador de Oporto lastando cantidades fiadas a un tercero en la compra de una obra de esparto para un navío (A.H.P.S.-P.S. Leg. 16709: ofº 24; año 1578; lib. 2º; fol. 87 rº). Para los gastos de apresto de barcos cfr. LAPEYRE, H. [76], p. 195. 223 El navío Santiago, que fleta a su señor y maestre Brás Lopes, vecino de Lagos, estaba surto en el puerto o muelle de las muelas, situado junto al ya existente convento de los Remedios, pues se levantó en 1573 y el documento que nos ocupa es de 1578 (A.H.P.S.-P.S. Leg. 16708; ofº 24; año 1578; lib. 1º; fol. 509 rº). 224 En estas escrituras notariales se habla de “cazonal”, que, según el Diccionario de la Real Academia, es el conjunto de arreos que sirven para la pesca de los cazones, sin embargo están usados aquí en el sentido de lugar en que se faena, es decir de cardumen o banco de peces.
51 convenido225. Por ser empresas costosas, Bocadasno se aliaba a un socio para compartir gastos y beneficios226. En ciertas ocasiones, el armador fletaba de forma complementaria carabelas que iban al encuentro del navío que había provisto y se reunían frente a la costa mauritana para que la embarcación que faenaba transfiriera a la que sólo cargaba parte de sus capturas y de este modo poder proseguir su labor multiplicando los resultados227. En el contrato que para realizar esa tarea firmó con el lacobrigense Vasco Moreira se estipula que éste tendría que estar en Cabo Blanco el 10 de junio para transportar en sus pañoles sesenta mil cazones y entregarlos en Sevilla antes del 15 de julio228. Condiciones muy similares a las acordadas poco antes con un portugués de Leça da Matosinhos, localidad próxima a Oporto, con la diferencia de que éste habría de dirigirse al Cabo de San Vicente y a Lagos para embarcar a Bocadasno o a sus hijos –Francisco Álvarez y Nicasio Pereira- y navegar con ellos hasta la pesquería en la Isla Blanca229. El hecho de que el primer maestre fuera el mismo que llevara mercancías a las Azores para Gaspar Fernández Rubio el año siguiente y el segundo tuviera igual procedencia que su contratante sugiere una posible tendencia por parte de este círculo mercantil portugués a recurrir a marinos con los que mantenían una mutua fidelidad profesional. Se da también la circunstancia de que al menos dos de estos mareantes de Lagos –Vasco Moreira y Brás Lopes (Blas López en las escrituras sevillanas)- pasaron ante el tribunal de la Inquisición de Évora en octubre de 1586, por lo cual podría pensarse que la coincidencia de ser gente da naçao supondría una condición que fortaleciese estos nexos230. La pesca de escualos en alta mar iba naturalmente unida a la práctica de la salazón. Esto pone a Alonso Fernández Bocadasno en relación directa con las salinas del tramo oriental del Golfo de Cádiz. De que era persona reputada en la comarca tenemos una muestra indirecta a través de una obligación de pago que le otorga Francisco Álvarez –no obstante la homonimia, no se trata de su hijoquien recibió en Sanlúcar de Barrameda setenta cahices de sal “por vuestra orden y crédito”, según dice refiriéndose a él231. Este Francisco Álvarez vivía en la isla de la Palma, en Canarias, lo cual apunta a otro posible nudo de la gran trama mercantil del grupo en aquel archipiélago, punto clave tanto en el trayecto hacia Cabo Blanco y las factorías atlánticas subsaharianas de Portugal como en el de las Indias. El negocio de la venta mayorista de pescado no queda limitado para Bocadasno a los tollos o cazones que en las cifras colosales que acabamos de ver traía de los caladeros africanos, también actuaba como agente de otros, a los que terminaba asociando a sus empresas. Ello queda patente en un recibo entregado a Pantaleao Dias, vecino de Lagos. La villa de la costa algarvia destacaba en la captura, preparación y 225 Doscientos cincuenta ducados fue el precio alzado del flete del barco de Blas López (A.H.P.S.-P.S. Leg. 16708; ofº 24; año 1578; lib. 1º; fol. 509 rº). 226 Gaspar Díaz y Baltasar de los Reyes, vecinos de Sevilla, son aquellos que hemos hallado asociados con él en estas tareas. El armar el navío San Antonio, del que eran maestre y arráez dos onubenses, le montó de salida a Alonso Fernández Bocadasno mil doscientos ducados. Baltasar de los Reyes sufragó la cuarta parte (A.H.P.S.-P.S. Leg. 16702; ofº 24; año 1576; lib. 1º; fol. 1223 rº). 227 Para las diversas categorías de embarcaciones que surcaban el Atlántico vid. MAURO, F. [89], pp. 29- 38 y LOBO CABRERA, M. [79], pp 96-101. 228 A.H.P.S.-P.S- Leg. 16702; ofº 24; año 1576; lib. 1º; fol. 885 rº. 229 El maestre de navío portugués se llamaba Domingo Martins. A.H.P.S.-P.S- Leg. 16702; ofº 24; año 1576; lib. 1º; fol. 513 rº. 230 Cfr. CORRÊA, F.C.C. [30], p. 211. 231 A.H.P.S.-P.S. Leg. 16705; ofº 24; año 1577; lib. 1º; fol. 995 rº.
52 comercio de la sardina, que tenía como principal destino el mercado andaluz232. El citado Dias le envía una cargazón de esa especie, que no debía de ser pequeña, ya que a cambio recibe Fernández Bocadasno cien ducados, que, por orden y comisión del lacobrigense invierte en bastimentos, redes y demás aparejos para el armazón de pesquería que preparaba para llevar a la costa de Guinea233. Como los anteriores mercaderes que han desfilado por estas líneas, Alonso Fernández Bocadasno abasteció los mercados andaluces con productos de alta demanda y también exportó los frutos de la agricultura y la artesanía de la región. En los destinos de sus remesas tampoco diverge de ellos. Fletó barcos para enviar aceite y loza a las islas Azores (en concreto a la Tercera y a la de El Fayal) o trigo al Algarve (Vila Real de Santo Antonio o Lagos) que carecía de ese cereal en proporciones suficientes234. Las huellas de las amarras socio-profesionales que lo enlazan con el círculo de Duarte Méndez no escasean. El padre de Felipe Godínez se obligó a pagar por Bocadasno treinta y dos ducados por cuatro botas de vino a un moguereño, presumiblemente destinadas a la exportación235. Cuando Duarte Méndez necesitó demostrar en Sevilla su identidad ante un escribano público que lo desconocía, presentó por testigo a uno de los hijos de Alonso Fernández Bocadasno, el ya citado Francisco Álvarez, muy estrechamente unido a su padre en los negocios, como viene a manifestar algún poder entre ellos236. Antonio Faleiro y Gaspar Fernández Rubio también se dejan ver en escrituras en las que interviene el armador de Oporto237. Y para terminar, Simao Lopes de Lima es asimismo su hombre en Lisboa, a quien apodera para cobrar libranzas que le hacían sobre moradores de la capital del Tajo238. El último cabo que une a Duarte Méndez con Sevilla es Miguel Martínez de Jáuregui, padre del poeta Juan de Jáuregui, acerca del que se han interesado varios investigadores por ésta y otras circunstancias. Martínez de Jáuregui fungía como factor de Duarte Furtado y Filipe Denís en la ciudad hispalense, causa por la cual entra en contacto con Duarte Méndez, quien recibe cantidades que aquéllos le remitían a través de él. En una ocasión se presenta personalmente Méndez para cobrar la libranza, acompañado de los ya conocidos Gaspar Fernández Rubio, que actúa como fiador y garante del buen fin del dinero entregado, y Francisco Álvarez –el hijo de Fernández Bocadasnocomo testigo239; otra vez delega en Manuel Jorge de Acuña la percepción de la cantidad de cincuenta ducados que Filipe Denís, su cuñado, le envía240. 232 Ignoramos si Pantaleao Dias –Pantaleón Díaz en los protocolos sevillanosguarda relación de parentesco con Marcos Dias, Feitor da Lota da Sardinha da Cidade de Lagos, quien desempeñó dicho cargo durante unos años de los dos primeros decenios de la Unión Ibérica (Vid. CORRÊA, F,C,C, [30], p. 205). 233 A.H.P.S.-P.S. Leg. 16708; ofº 24; año 1578; lib. 1º; fol. 689 vº. 234 A.H.P.S.-P.S. Leg. 16702; ofº 24; año 1576; lib. 1º; fols. 785 vº y 830 vº. 235 A.M.M.-P.M. Leg. 18; año 1577; fol. 225 vº. 236 A.H.P.S.-P.S. Leg. 9215; ofº 15; año 1577; lib. 2º; fol. 120 vº y leg. 16705; ofº 24; año 1577; lib. 1º; fol. 1008 rº. 237 Antonio Faleiro es presentado como testigo en una carta de obligación que tiene por destinatario a Bocadasno. A Gaspar Fernández Rubio le da un poder para cobrar sus deudas (A.H.P.S.-P.S. Leg 16705; ofº 24; año 1577; lib. 1º; fol. 995 rº y 1070 rº). 238A.H.P.S.-P.S. Leg. 16705; ofº 24; año 1577; lib. 1º; fol. 994 rº. 239 A.H.P.S.-P.S. Leg. 9215; ofº 15; año 1577; lib. 2º; fol. 120 vº. Este documento lo cita Piedad Bolaños en dos trabajos (BOLAÑOS DONOSO, P. [16], p. 39 y [14], p. 7). 240 Es una escritura de poder que Duarte Méndez otorga en la plaza de Moguer al dicho Manuel Jorge de Acosta y a dos vecinos de Moguer, Pedro Rodríguez Alpizar y Álvaro Bartolomé Redondo, para cobrar a Miguel Martínez de Jáuregui y a su primo, el señor Antonio de Salinas, los dineros que Felipe Denís libraba en ellos para que se los pagasen (A.M.M.-P.M. Leg. 19; año 1580; fol. 244 rº).
53 Miguel Martínez de Jáuregui había nacido en Nájera, aunque de familia oriunda de Vergara241. Establecido en Sevilla, se dedicó al gran comercio. Poseía un navío que hacía la carrera de Indias, adonde remitía regularmente mercancías. Hizo una fortuna con la exportación de hierro a América y, como otros mercaderes vascos, poseía un almacén en la hispalense calle de vizcaínos. Participó en la trata negrera atlántica, tráfico que proporcionaba pingües beneficios242. De las Indias traía al puerto del Guadalquivir cochinilla, entre otras mercancías243. En la década de 1570 entró en la órbita comercial de los Furtado de Lisboa y de Filipe Denís, como se ha señalado. Su ascenso en la escala social fue coronado por la consecución de una veinticuatría en el cabildo sevillano y la fundación del mayorazgo de Gandul. Contrajo matrimonio con doña Isabel Hurtado, hija de Lucas de la Sal, rico mercader, de “raza de conversos”, según se decía en la ciudad, donde su linaje era bien conocido244. Ignoramos la existencia de algún tipo de parentesco, que no hay que dar por supuesto por la coincidencia de apellidos, entre la familia de la Sal y los hermanos Álvaro y Duarte Furtado, los hombres de negocios lisboetas. Hermano de doña Isabel Hurtado fue don Juan de la Sal, el escritor y obispo de Bona. Anticipando lo que veremos en su momento, diremos que el conocimiento por Duarte Méndez de esta familia resultaría provechoso muchos años después a su hijo Felipe Godínez, quien encontró en el obispo titular in partibus infidelium y en el doctor Juan de Salinas –primo de Miguel Martínez de Jáuregui- a dos de sus más conspicuos protectores en tiempos difíciles para él. 1.6.2. Lisboa. Puesto que hemos terminado el punto precedente con su factor sevillano, prosigamos ahora diciendo algo de Duarte Furtado. Se habló más arriba de cómo en octubre de 1570 Filipe Denís había formado compañía con él, su cuñado –otro nudo de esta misma red, según se ha probado suficientemente- en Lisboa245. El trato de todo género de mercancía al que se entregaba Furtado desde su despacho de Boa Vista se vería ampliado en extensión territorial con la partida de su socio hacia Amberes al final de aquel año246. En la década de 1590 –exactamente en 1592- Duarte Furtado iba a ser uno de los contratistas del monopolio real de la pimienta en un consorcio formado por Heitor 241 Los datos biográficos están tomados fundamentalmente de JORDÁN DE URRIES, J. [72] y PIKE, R. [108], p. 116 et passim. 242 En 1593, asociado con Lope de Tapia, envió setenta esclavos a Nueva España (vid. GARCÍA FUENTES, L. [49], p. 225. Para el año anterior hemos hallado en los protocolos sevillanos una información que se hace a petición de Miguel de Briones en nombre de doña Isabel Hurtado, viuda de Miguel Martínez de Jáuregui, como curadora de sus hijos, en el pleito que mantienen como herederos de su padre contra el fiscal de Su Majestad en el Consejo de Indias por razón de veintidós piezas de esclavos que desde Cabo Verde se llevaron a Cartagena de Indias en 1592 ( A.H.P.S.-P.S. Leg. 15069; ofº 22; año 1604; lib. 1º; fol. 735 rº). 243 En mayo de 1583 encabeza la lista de los que dan poder a Juan Diego de Medina para negociar en la Casa de Contratación de Indias acerca de de una carga de cochinilla que les había sido embargada por los jueces y oficiales de la institución (A.H.P.S.-P.S. Leg. 9234; ofº 15; año 1583; lib. 2º; fols. 6 rº y 42 rº). 244 Acerca de los antecedentes conversos de Lucas de la Sal vid. GIL, J. [54], vol. III, p. 109. 245 IOLY ZORATTINI, P.C. [66], p. 93. 246 IOLY ZORATTINI, P.C. [66], p. 133 y PULLAN, B. [113], p. 216.
54 Mendes de Brito, André y Tomás Ximenes de Aragao, Luis Gomes de Elvas y Jorge Rodrigues Solís, por tanto pertenecía al cártel que sustituyó a los banqueros y financieros alemanes e italianos –Rott, Rovalesca, Fugger, Welser- en el cobro de los direitos dos naus da India. La participación de estas familias en el comercio asiático se remontaba al período anterior a la Unión Ibérica247. El acontecimiento político de la anexión de Portugal por Felipe II no les contrarió, pues, aunque discretamente, se habían mostrado partidarios del rey de España y consideraban que la nueva situación les reportaría grandes posibilidades de expansión en sus negocios248. Al parecer, dentro del grupo de los citados mercaderes, las relaciones comerciales de Duarte Furtado fueron más estrechas con la familia Gomes de Elvas249. Duarte formaba con su hermano Álvaro Furtado una sociedad mercantil, como ha quedado dicho antes. Asimismo, Duarte Méndez estableció trato directo con Simao Lopes de Lima, dentro de las filiformes dependencias clientelares de las casas comerciales cristianonuevas, según prueba el poder que puso en manos del arriero de Moguer, en febrero de 1578, para cobrarle a Antonio Faleiro en Sevilla doscientos ducados por una letra de cambio que el gran mercader lisboeta le había enviado250. Ésta era operación habitual dentro del cuadrilátero Moguer-Sevilla-Lisboa-Azores, o, lo que es igual, Duarte Méndez-Antonio Faleiro-Simao Lopes de Lima- Sebastián Méndez, y sus respectivos adláteres, como manifiesta la partida de sesenta y seis mil ciento noventa y seis maravedís (un poco más de ciento setenta y cinco ducados) que el financiero lisboeta recibió del hombre de negocios afincado en Moguer por cuenta del último de los citados251. Para encerrarlo definitivamente en el círculo del clan familiar con negocios compartidos, añadamos que Simao Lopes de Lima era sobrino de Gaspar Fernández Rubio. Más aún, este último dispuso en su testamento que su hijo el bachiller Jorge Fernández Rubio se casara, como segunda opción, con la hija de Lopes de Lima252. No ocurrió así, puesto que ella lo hizo en Lisboa con Heitor Coronel. El mercader lisboeta, que habitaba en un callejón del que fue epónimo, en la parroquia de la Concepción Nueva, donde antiguamente había estado la judería grande de la ciudad, tuvo además otro descendiente de su matrimonio con Violante Gomes: Álvaro Lopes de Lima253. Recordemos que en Lisboa mantenían sus casas comerciales Manuel Mendes y Jorge Denís–uno, pariente, antiguo socio y guía de Duarte; el otro, su cuñado. Constituirían con gran probabilidad los ejes centrales de las tramas financieras familiares en las que se integraba el padre del dramaturgo, y en ellos confluirían los distintos cabos lanzados a puntos geográficos distantes, quizás incluso la conexión con la India, de lo que trataremos en su apartado correspondiente254. Serían, por tanto, los 247 A mediados del siglo XVI el negocio de la pimienta estaba en manos de los Affaitadi y sus asociados. Cfr. BOYAJIAN, J. [20], pp. 9-33 et passim; SUBRAHMANYAM, S. [145], p. 113; RICARDO, S.C. [116], pp. 67-68; FRADE, F.V. [43], pp. 249 y 274. 248 BOYAJIAN, J. [20], p. 11. 249 Así lo afirma FRADE, F.V. [43], p. 163. Esta investigadora considera que el destino de Duarte Furtado y sus familiares permanece oscuro. Ciertamente Boyajian sólo lo cita una vez, y en nota, al referirse al contrato de la pimienta de 1592, cuando son tantas las menciones que hace de los demás integrantes del consorcio a lo largo de su libro (BOYAJIAN, J. [20], p. 266). 250 A.H.P.S.-P.S. Leg. 9217; ofº 15; año 1578; lib. 1º; fol. 436 vº. 251 A.H.P.S.-P.S. Leg. 9237; ofº 15; año 1584; lib. 1º (II); fol. 1410 rº. 252 Vid. FERNÁNDEZ CHAVES, M.F. [39], pp. 837 y 840. 253 La noticia procede del artículo que sobre los obituarios de dicha parroquia publicó Matos Sequeira (SEQUEIRA, G.A. de M. [138], p. 7. Citado también por FERNÁNDEZ CHAVES, M.F. [39], p. 840) 254 Ejemplificarían lo que Carmen Sanz describe como “las redes financiero-comerciales de judíos sefarditas que para muchos historiadores fueron, probablemente, las más eficaces de la época moderna
55 patriarcas del clan comercial255. Cabe la posibilidad de identificar a Manuel Mendes con el mercader portugués de ese nombre que en 1555 enviaba una carga de palo Brasil a Andrés López, uno de los pioneros en Sevilla del comercio importador de los colorantes textiles atlánticos, cuyos almacenes heredaría Antonio Faleiro, con lo cual su inserción en la urdimbre del grupo clientelar que nos ocupa no sólo se confirmaría, sino que lo haría participar en él desde fecha tan temprana que pudiese estar en el origen de la incorporación de Sebastián y Duarte Méndez en ese entramado mercantil256. En cuanto a Jorge Denís, el padre del dramaturgo formó con él una sociedad cuyas cuentas se liquidaron a la muerte de aquel257. Para concluir el apartado de Lisboa, añadamos que una letra de cambio de 1578 fechada en la capital portuguesa y librada por Angelo Leone sobre el mercader florentino Neroso del Nero, residente en Sevilla desde hacía varias décadas, con orden de pago de doscientos ducados a favor de Duarte Méndez, pondría al moguereño de elección en la órbita de los poderosos financieros y mercaderes italianos258. Neroso del Nero intervino como exportador de lanas andaluzas en los años sesenta tanto en dirección a Flandes como para Italia, por lo cual el interés que podría tener (dado su papel como engarce en las relaciones Italia-Sevilla-Lisboa y Flandes) para una hipotética conexión italiana de Duarte Méndez es de primer orden. Desgraciadamente, no disponemos de otras informaciones que confirmen este extremo259. 1.6.3. Lagos y el Algarve. Se ha tratado en el epígrafe referido a los mercaderes portugueses de este círculo profesional de parentesco radicado en Sevilla sobre sus conciertos con marinos de Lagos y acerca de los negocios de Alonso Fernández Bocadasno con productores y mercaderes de sardinas de la localidad, cuya actividad constituía junto con el ramo del atún la base de su sector pesquero260. En el caso de Bocadasno también aludimos al envío de trigo al Algarve, cereal del que la región era deficitaria para abastecer a su población261. No es cuestión de repetirnos para subrayar la importancia del eje Sevilla- Moguer-Lagos. al poner en contacto, con gran eficacia, las áreas comerciales del Océano Índico con las emergentes y poderosas del Atlántico” (SANZ AYÁN, C. [133], p. 41). 255 Su papel queda muy bien definido por Federica Ruspio: “La estructura de esta sociedad era de tipo patriarcal-clientelar: el principal era el patrón de la casa, entendida como familia y como razón social. En el caso de la nación portuguesa, el factor confianza asumía un valor aún más importante y el desarrollo de las relaciones comerciales seguía en primera instancia las líneas de parentela y después los lazos de solidaridad internos en la red internacional” (RUSPIO, F. [123], p. 41. 256 Cfr. FERNÁNDEZ CHAVES, M.F. y PÉREZ GARCÍA, R.M. [41], p. 218. 257 A.M.M. Leg. 29; año 1589; fol. 408 rº. 258 A.H.P.S-P.S. Leg. 9218; ofº 15; año 1578; lib. 2º; fol. 231 rº. Debemos este documento a la amable generosidad de Manuel F. Fernández Chaves. 259 Exportaciones de sacas de lana por Neroso del Nero en LAPEYRE, H. [77], pp. 297-298. 260 CÔRREA, F.C.C. [30], p. 183. 261 Toda la región, y en particular el término de Lagos, siempre padeció la falta de trigo, hasta el punto de que los estratos más pobres de la sociedad lo sustituían con higos como alimento básico. En ocasiones como las del cerco y las tentativas de asalto de la ciudad por el corsario Drake, entre 1586 y 1587, el pan se encareció enormemente (vid. CORRÊA, F.C.C. [30], pp. 23 y 166-168).
56 Habría que añadir, si acaso, que, lacobrigense al fin y al cabo, Duarte Méndez mantuvo la ligazón con su tierra natal. Allí permanecían su hermana Branca y su cuñado Heitor Dias, aunque se les pierde el rastro en estos años y no sabemos de ellos, así como tampoco tenemos noticias sobre dos hermanas de Duarte que es de suponer, en principio, que permanecieran al menos durante un tiempo en la villa del Algarve occidental (elevada a la categoría de ciudad por el rey don Sebastián el 27 de enero de 1573)262. Nos referimos a Ana e Inés Méndez, que al comenzar la década de los sesenta aún estaban solteras. De quien sí creemos tener noticia es del hermano de Heitor Dias, llamado también Duarte, y asimismo mercader, que vivía en la praça do poço de Lagos. Su mujer, Branca Simoes fue procesada y condenada por la Inquisición de Évora en 1586-1587 y él, parece ser, también estuvo detenido263. En definitiva, sólo cabe recordar que la imbricación económica de las regiones del sur peninsular de uno y otro lado de las orillas del Guadiana era muy sólida, con un flujo continuo de traficantes y mercancías tanto marítimo como terrestre. Si tenemos en cuenta que las familias trasplantadas a suelo andaluz –originarias de la región algarviaconservaron fuertes vinculaciones de parentesco en las ciudades que dejaban atrás se llega a la conclusión de que la vitalidad de estos intercambios, sin duda más numerosos y constantes de lo que deja entrever la documentación, se mantuvo con fuerza durante estas décadas anteriores y posteriores a la unión de las dos coronas. Naturalmente en Moguer, donde abundaban los oriundos de Lagos, Tavira, Portimao, Faro, etc. –Váez, Lorenzo, Jorge y otros grupos parentales portuguesesrelacionados entre sí y con el núcleo de Duarte Méndez, antes incluso de su venida a la ribera del Tinto, esto fue necesariamente una realidad. La entrega sin violencia de Lagos a la escuadra dirigida por el marqués de Santa Cruz, simultánea al surgimiento de un brote epidémico, en julio de 1580 -a pesar de la existencia de un bando partidario del prior de Crato que, sin embargo, prefirió no arriesgarse a una lucha desigual- y la falta de alteraciones en aquella coyuntura política facilitaron la continuidad sin sobresaltos del tráfago comercial entre el sur de Portugal y la Baja Andalucía264. Tampoco huelga recordar que en la región colindante por el norte con el Algarve, en el Bajo Alentejo, otra hermana de Duarte Méndez, Beatriz, residía en compañía de su marido, Antonio Gomes, asimismo mercader265. La presencia del área alentejana en los negocios de Duarte Méndez se nos mostrará con mayor evidencia en años posteriores a los que ahora nos ocupan. 262 Sobre la concesión del título de ciudad véase CORRÊA, F.C.C. [30], pp. 26-30. 263 A.N.T.T.-Inquisiçao Évora, proc. 5286 (Citado por CORRÊA, F.C.C. [30], pp. 222, 357 y 366). No podemos confirmar sin margen para el error que el Duarte Dias hermano de Heitor y el marido de Branca Simoes sean el mismo, pero la coincidencia de varios datos permite dar el hecho al menos como hipótesis. La fecha de nacimiento de la procesada es lo que menos concuerda, pero, como hemos comprobado en otros casos, es en lo que más yerran los documentos inquisitoriales. 264 CORRÊA, F.C.C. [39], pp. 37-39 y 282. 265 La localidad en la que vivía el matrimonio era Serpa.
57 1.6.4. Las islas Azores. Las Azores constituyen un conjunto de nueve islas situadas en mitad del océano, algo inhóspitas por su activo vulcanismo o sus frecuentes temblores de tierra en la época que estudiamos y la violencia de los vientos que las azotan, pero que, además de su importancia como escala de navegación, tenían gran riqueza de una planta muy apreciada en la industria textil: el glasto, introducido a fines del siglo XV, al parecer, por los flamencos, que conocían el tratamiento de las hojas para obtener el colorante266. También el cultivo del trigo, para el que el suelo era muy apto, había convertido a las Azores a mediados del XVI en uno de los graneros de Portugal, pero sus exportaciones del cereal se dirigían hacia Lisboa y Oporto, no a Andalucía, y el espacio dedicado a su producción fue retrocediendo durante la segunda mitad de la centuria en beneficio del pastel, lo que trajo como consecuencia frecuentes hambrunas267. En las llamadas Ilhas Atlánticas ya hemos visto cómo habían fundado su imperio comercial Gaspar Fernández Rubio, Francisco Álvarez y los Faleiro, padre e hijo, con Manuel Jorge de Acuña. Este último y Rui Faleiro crearon en el archipiélago una red de proveedores del tinte conocido por pastel, extendida a todas las islas –desde las de El Cuervo y El Fayal a la Tercera y San Miguelentre cuyos más destacados partícipes figuraban Pedro Rodrigues de Aguilar, Juan Fernandes de Cea o Francisco Rato, mercader genovés establecido en Angra después de haber vivido unos años en el barrio hispalense de Triana268. La conexión con Rato conducía a la ciudad de Trujillo, en las Indias, lugar de residencia de otro genovés, Bernardino de Arco, quien antes de partir le entregó un poder a su coterráneo que Antonio Faleiro se encargaría de trasladar de la lengua portuguesa a la castellana en Sevilla, con intención de habilitarlo como instrumento para sus tratos269. La trabazón de la comunidad judeoconversa afincada en las orillas de las rías onubenses con este grupo dirigente del tráfico marítimo de colorantes es muy fuerte. Algunos vecinos de Moguer, miembros del clan que estudiamos, se revelan involucrados en negocios de la compañía Jorge de Acuña- Faleiro. Uno de ellos, Antonio Váez recibe ochenta ducados del segundo, el mercader afincado en Sevilla, aunque en la carta de pago no se nos aclara por qué concepto270. No es sorprendente, pues muchos miembros de la familia Váez tuvieron innumerables transacciones con la compañía, no en balde eran parientes de la mujer de Antonio Faleiro, Gracia Váez271. Más nos interesa Duarte Méndez, quien recibe encargos de 266 Para las condiciones naturales de las islas véase GIL, M.O. da R. [57], pp. 11-20 y MAURO, F. [89], pp. 102-105. 267 Cfr. MAURO, F. [89], p. 299 y 372-373. 268 A.H.P.S.-P.S. Leg. 7763; ofº 13; año 1569; lib. 3º; fol. 68 rº y 181 rº; leg. 7781; ofº 13; año 1575; lib. 2º; fol. 243 rº. Angra era la capital administrativa de las Azores: “Tiene esta isla que llaman de Jesucristo, y comúnmente Tercera, a la ciudad de Angla, que los portugueses escriben Angra, que quiere decir ensenada, que se hace entre la punta del Brasil y el castillo de San Sebastián, hacia la puerta principal de la ciudad. Es lugar grande y de más de dos mil vecinos: tiene iglesia catedral y en ella está la silla obispal. Es mucho el comercio con las Indias Orientales y Occidentales, por ser escala importantísima para el refresco y refugio de sus armadas, por tener en sí agua en abundancia muy delgada y saludable, hermosas campiñas de mucho trigo, cebada y pastel, que es de mucho valor, y se provee Flandes e Inglaterra y España”. (MOSQUERA DE FIGUEROA, C. [XX], libro II, p. 41). Sobre el origen converso de Cristóbal Mosquera de Figueroa, junto con algunos datos biográficos, véase GIL, J. [54], vol. III, p. 106. 269 A.H.P.S.-P.S. Leg. 7763; ofº 13; año 1569; lib. 3º; fol. 391 rº. 270 A.H.P.S.-P.S. Leg. 9218; ofº 15; año 1578; lib. 2º; fol. 801 rº. 271 A.H.P.S.-PS. Leg. 9237; ofº 15; año 1584; lib. 1º (II); fol. 881 rº, 886 rº , 1021 y 1410 rº; leg. 9238; ofº 15; año 1584; lib. 2º (I); fol. 523 vº.
64 sus cuñados Jorge y Filipe Denís están bien demostradas. La participación de Filipe Denis en el comercio de la pimienta durante las distintas estaciones de su itinerario es inequívoca311. La siguiente generación de la familia –Felipe, Valentín, Gaspar Denís Pacheco: ¿hijos de Jorge o de Francisco?- tuvieron fuertes intereses en la India, en los intercambios Goa-Lisboa, de manera muy especial en el comercio de diamantes312. Gaspar Denís Pacheco residió en Cochin, en la península indostánica -actual Kochi, estado de Kerala- en donde sucedió como agente de la casa comercial de la familia extensa a Damiao de Solís313. Allí murió hacia 1620314. En aquella localidad la comunidad hebrea había desempeñado un papel relevante y él fue uno de sus principales representantes315. Un eslabón más de esta cadena de negocios interoceánica, inextricablemente unido al anterior a través de Filipe Denís, su cuñado, sería el de Duarte Furtado y su hermano Álvaro. Como ya se ha tratado de su conexión india –en el apartado de Lisboapor formar parte de los contratistas que arrendaron el monopolio real de la pimienta, que suponía el grueso de la carga en las naves de la ruta del Cabo, no vamos a insistir en ello. El comercio de las especias era el interés primordial de los portugueses en la región y para garantizar su dominio se había implantado el modelo económico-administrativo de las factorías316. Por consiguiente, a hombres que jugaban tan egregio papel en el control de aquel género no puede atribuírseles un lugar secundario en la repercusión que tuvo en la Península Ibérica la Carreira da India, cuyas ondas alcanzaban a una pequeña población de la costa andaluza hasta la que se extendían sus ramificaciones. Además de la pimienta, las telas indias también eran artículos que gozaban de gran aceptación en Portugal y España, bien bajo la denominación genérica de calicut o de las más específicas de sinabafa, canequí y otras, cuya presencia en las casas andaluzas está sobradamente documentada317. Hemos tocado ya la labor de Duarte Méndez como vendedor de paños en las comarcas de ambos lados del Guadiana y la seguiremos examinando más adelante. De nuevo nos asalta aquí una pregunta para la que no tenemos respuesta: ¿serían de aquella procedencia oriental los lienzos que distribuía desde Moguer? Podemos continuar buscando otros cabos que amarren el inmenso subcontinente asiático a la familia de Duarte Méndez. Al margen de todo lo dicho hasta ahora, un documento que merece nuestra atención es el recibo que Benito Váez, mercader portugués establecido en Sevilla -que no hay que confundir con el suegro de Antonio Faleiro, finado ya por aquellas fechasentrega en octubre de 1586 a Sebastián Méndez a través de su sobrino Jorge, del que luego se hablará. Por él nos enteramos de que el licenciado Álvaro Fernandes, físico mayor de la India que es citado en los Coloquios de García de Orta, y su mujer, Isabel Gomes, tenían una renta en la isla de El Fayal –desgraciadamente no se dice de qué tipocuyo procedido percibía Sebastián 311 Vid. BOYAJIAN, J.C. [20], pp. 132-133. Este investigador da por segura una continuidad entre Filipe Denís y sus descendientes y herederos, para nombrar a continuación a los Denís Pacheco, con lo que hace sobreentender el parentesco cercano entre ellos. 312Cfr. BOYAJIAN, J.C. [20], p. 138 y SANZ AYÁN, C. [133], p. 252. 313 BOYAJIAN, J.C. [20], pp. 119 y 134. 314 El dato lo extraemos de un poder que Valentín Denís Pacheco, vecino de Madrid, da en Sevilla a su padre Filipe Denís Pacheco, vecino de Lisboa, para recuperar las mercancías, joyas y dineros que había enviado en su nombre a la India consignadas a Gaspar Denís Pacheco, tío de Valentín, “que ya es difunto” (A.H.P.S.-P.S. Leg. 16873; ofº 24; año 1621; lib. 1º; fol. 187 rº). 315 Vid. VALLADARES, R. [156], p. 15. 316 Cfr. MATOS, A.T. de [86], pp. 17-18. 317 Vid. GIL, J. [56], pp. 102-144.
65 Méndez318. El licenciado había dado poder a Jorge Lopes de Braga, su suegro, residente en Lisboa, quien a su vez lo transfirió al mencionado Váez319. El mercader lisboeta había intervenido asimismo en el negocio del pastel un cuarto de siglo antes, en 1560, en los albores de su implantación a gran escala en Sevilla, comprando en esta ciudad trescientas cuarenta y ocho cargas procedentes de la isla de San Miguel a los Affaitati320. La escritura a la que nos referimos -también se cita en ella a Jorge Díaz, hijo de Manuel Jorge de Acuñaes interesante por cuanto podría suponer (no dejamos de movernos en el campo de la hipótesis) el arrendamiento por parte de Sebastián Méndez de algún derecho sobre la importación y venta de especias, como ya hizo su hermano en Moguer a mediados de los años sesenta, o en cualquier caso la conexión de la red mercantil de la familia amplia con el tráfico de la India321. Añadamos ya para acabar que el supuesto de la imbricación de la casa de negocios en la que participaban los Méndez con la Carreira da Índia se ve apoyado por un apunte del finiquito de cuentas que en 1584 se hizo de la compañía de Antonio Faleiro con Sebastián Méndez, por defunción del primero322. En él se habla de una letra que Méndez pasó a Faleiro para su pago a don Francisco de Mascarenhas, quien, como es sabido, fue el décimo tercer virrey de la India (1581-1584), eminente personalidad ligada a la isla de El Fayal, de la que fue capitao do donatário, y que fue recompensado por Felipe II con la concesión del título de conde de la villa de Horta323. 318 El licenciado Álvaro Fernandes era médico del hospital de Goa, puesto que en el Regimento do hospital real da cidade de Goa se consigna un apunte el 23 de agosto de 1585 referente a su sueldo. Debía de llevar muchos años en la India, pues se le cita en el coloquio vigésimo séptimo del famoso naturalista, publicado veintidós años antes de esa fecha (ORTA, G. de [XXI], vol. II, p. 14. La información que precede la hemos tomado de la nota del editor moderno de la obra, p. 18). 319 A.H.P.S.-P.S. Leg. 9248; ofº 15; año 1586; lib. 3º; fol. 449 vº. 320 El dato lo da Enrique Otte, añadiendo que Jorge López de Braga era caballero de la Orden de Calatrava (OTTE SANDER, E. [101], p. 100) 321 Una muy sintética introducción a la Carreira da India (organización, estacionalidad de viajes, tiempo de travesía, barcos y tonelaje, tripulaciones) puede verse en BARRETO, L.F. [7], pp. 51-52 y, de forma complementaria en MATOS, A.T. de [86], pp. 39-43. 322 A.H.P.S.-P.S. Leg. 9237; ofº 15; año 1584; lib. 1º (II); fol. 886 rº. 323 Capitao do donatário era un cargo administrativo portugués neo-señorial, de amplios poderes civiles y criminales, creado para el poblamiento de las Islas Atlánticas en la segunda mitad del siglo XV. Mascarenhas obtuvo la capitanía de El Fayal y la perdió por un pleito con los Corte Real, por lo que fue compensado con el nombramiento para el mismo cargo en las islas de Flores y de El Cuervo y su título nobiliario se transformó en condado de Santa Cruz (Cfr. GIL, M.O. da R. [57], pp.41-47, y WHITE, L. [170], p.67) La historia está contada con pormenores en FRUTUOSO, G. [IX], lib. VI, cap. XXXVIII, pp. 121-123.
66 1.7. El camino hacia la consecución de un status en la sociedad local. Volvamos una vez más a Duarte Méndez, a quien muy bien tuvo que irle, por lo que ya hemos contemplado, en la exacción de impuestos, en sus explotaciones agrarias y en sus intercambios comerciales de exportación e importación. Los reflejos de la acrecencia de su fortuna son incuestionables y su afianzamiento en la vida social y económica de la villa se vio reforzado por el éxito de sus iniciativas, como queda confirmado por varios indicios, sobre todo por la compra de bienes inmuebles dentro del recinto urbano. Desconocemos dónde vivió la familia durante sus años iniciales en la villa y qué condiciones tendría su morada hasta su mudanza a una nueva casa en la calle de Alonso Pérez Rascón324. Tampoco podemos precisar desde cuándo habitaban en ese domicilio, porque tal vez llevaran bastante tiempo entre sus muros cuando se menciona por vez primera. En realidad, su adquisición se había producido mediante un contrato fraudulento. La dueña anterior, una aceitera moguereña, le vendió las casas –siempre se decía en plural en la épocacon sus corrales y pertenencias y determinados linderos, declarando una carga instituida sobre ella: un censo anual de setecientos cincuenta maravedís –poca cosa, dos ducadosque se pagaba al hospital del Corpus Christi de la villa325. Difunta ya la aceitera se descubre que nunca tuvo la propiedad de la finca, sino que ésta pertenecía al hospital, siendo ella en consecuencia una enfiteuta, como demostraban las escrituras que se exhibieron. Por ende, en lugar de una compraventa se trataba de un traspaso que, además, se había efectuado sin conocimiento de su auténtico dueño. Arguyendo ese motivo, el mayordomo de la institución estaba dispuesto a pedir el decomiso del inmueble. Ante esta situación se engendró el documento que nos ha permitido conocer el sitio de la morada familiar y los pormenores que hemos relatado326. Es éste una obligación derivada de un acuerdo por el que Duarte Méndez, a fin de evitar pleitos, excusar gastos y zanjar debates, se conviene con dicho mayordomo el 27 de enero de 1574 para acrecentar el tributo anual en cincuenta maravedís, de forma que fuesen ochocientos los que se pagasen anualmente. Como se aprecia, una cantidad miserable que habla a las claras de las dotes negociadoras del cabeza de familia portugués. Durante el período en que habitaba aquella casa de la calle Rascón la familia se amplió con el nacimiento de otros tres hijos: Sebastián, Leonor y Felipa. En ese orden vinieron al mundo entre 1575 y 1580327. El aumento de la prole y el incremento de sus ingresos, cabe sospechar, confluyeron para llevar al pater familias a la busca de una mansión más acorde con sus necesidades y su rango social en alza. Será así como entren en la casa de la calle del vicario viejo, escenario de la vida familiar a lo largo de cuarenta años, que perderán dramáticamente a raíz de la incautación de sus propiedades por el Santo Oficio en 1622328. La compra de la casa de la calle del vicario viejo se realizó el 26 de octubre de 1580. La adquiere Duarte Méndez al mismo tiempo que la viña de Vallejuelo -de la que 324 La calle Alonso Pérez Rascón, actualmente Burgos y Mazo, unía la plaza del marqués con la del cabildo, llamada entonces “pública” (Cfr. GONZÁLEZ GÓMEZ, A. [59], p. 83 y ROPERO-REGIDOR, D. [120], p. 114). 325 El nombre de la aceitera era Francisca López. 326 A.M.M.-P.M. Leg. 15; año 1574; fol. 104 rº. 327 A.M.M.-P.M. Leg. 33; año 1594; fol. 8 rº. 328 La calle vicario, o del vicario viejo, es hoy llamada de Cristóbal Colón (Vid. GONZÁLEZ GÓMEZ, A. [59], p. 83).
67 ya se trató- y eso le supuso un desembolso para el que quizás no tuviera liquidez cuando se le presentó la ocasión. Por ese motivo recurrió a imponer un tributo sobre ambas propiedades –“vender un censo”, se le decía; una operación a la que hoy se le llamaría crédito hipotecario, cuyos prestadores podían ser particulares o instituciones. Duarte Méndez y María Denís tomaron de una viuda de Moguer cien ducados para pagar el precio de la venta de ambas fincas, y a cambio establecieron sobre la propiedad la carga de “dos mil seiscientos setenta maravedís de censo y tributo cada año, al redimir y quitar, a razón de catorce mil el millar”329. En otras palabras: un préstamo de cien ducados a un interés anual del 7,13% en tres pagos cuatrimestrales –“los tercios del año”- amortizable a voluntad del tomador, pues la otra parte estaba obligada a recibir el capital y finiquitar el censo cuando se lo ofreciese el prestatario. Naturalmente, se imponían unas condiciones de garantía: mantener las casas labradas y reparadas, para que no se devaluaran; interdicción de enajenar las fincas a personas prohibidas, pudiéndose hacer sólo a naturales del reino con recursos (“abonados”); y, finalmente, con derecho de retracto para la prestamista si quisiere comprar las casas. Pero éste no era el único gravamen que tenía el inmueble. Un tributo con similares condiciones, mas por la mitad del capital del anterior, pesaba ya sobre el bien330. Su beneficiario, el clérigo moguereño Gonzalo de Briviesca, le solicitó a Duarte Méndez el reconocimiento de la antigua carga de la casa, lindante con las de un familiar suyo, Martín de Briviesca, miembro de la oligarquía local que pasó a México y llegó a ser receptor y tesorero del Santo Oficio en aquellas tierras a partir de 1591331. Los signos exteriores de posición social se manifiestan también a través de las relaciones con el vecindario. Duarte Méndez, sin dejar sus provechosos contactos portugueses cristiano-nuevos, se aproxima a familias españolas de la pequeña aristocracia rural. Hemos nombrado a los Briviesca, en la divisoria de la hidalguía. Una señora de esta familia, doña Luisa de Briviesca, se había casado con Sancho de Vasconcelos, en quien creemos reconocer a un miembro de la baja nobleza de la otra orilla del Guadiana. En los procesos de la oleada inquisitorial de los primeros años de la década de 1560 en el Algarve emerge el nombre de un hidalgo cristiano viejo, citado por varios inculpados, que vivía en Tavira antes de 1563 y proporcionaba Biblias a un grupo de judeoconversos entre quienes se hallaba un tal Antonio Váez, posiblemente el mismo que poco después veremos en Moguer332. Aquel hidalgo se llamaba Sancho de Vasconcelos. Nadie más a propósito para servir de puente entre el pasado de un inmigrante portugués como Duarte Méndez y sus aspiraciones de insertarse en la oligarquía de la villa. La amistad social entre ambos -vamos a llamarle así, pues sería abusivo calificarla de personalse manifiesta pronto333. En la década venidera se estrechara más está alianza con la participación en empresas económicas compartidas. Así pues, en los casi veinte años transcurridos desde su llegada a la ribera del Tinto, los Méndez Godínez, una familia con antecedentes de penitenciados por el Santo Oficio en Portugal, había logrado integrarse en la sociedad moguereña. Su posición 329 A.M.M.-P.M. Leg. 20; año 1581; fol. 19 rº. La viuda se llamaba Catalina García. Si bien intentando facilitar la comprensión de prácticas, ideas y términos de la España del siglo XVI, nos inclinamos a seguir el sagaz consejo de Lapeyre: “Eliminemos, pues, en la medida de lo posible, el vocabulario moderno y sometamos los textos de la época a una lectura a la vez ingenua y atenta” (LAPEYRE, H. [76], p. 85). 330 A.M.M.-P.M. Leg. 20; año 1581; fol. 211 vº. 331 Vid. ROPERO-REGIDOR, D. [121], pp. 68, 79 y 99. Por el otro lado lindaba con casas de Benito Suárez de Luzana (o Lozana). 332 VIEIRA, C. da C. [166], p. 69. 333 El 24 de enero de 1575, en la morada de Sancho de Vasconcelos y doña Luisa de Briviesca, su mujer, se lleva a efecto la venta de un olivar por parte de éstos. Duarte Méndez está presente como testigo (A.M.M.-P.M. Leg. 16; año 1575; fol. 49 vº).
68 estaba consolidada; ahora se les abrían prometedoras posibilidades para el crecimiento patrimonial y el medro social que no estaban dispuestos a desaprovechar.
69 2. Prosperidad económica y promoción social (1582-1593). A quien haya leído las páginas precedentes no debe sorprender que el nombre del dramaturgo que figura en el título de este trabajo haya aparecido tan poco en ellas. El motivo, por obvio, lo pueden imaginar: no había venido al mundo. Ahora sí llega el momento de su comparecencia, coincidiendo con una etapa de halagüeñas perspectivas familiares que, a nuestro juicio, permite distinguir, aunque sin ruptura de continuidad, una segunda parte en la historia de esta saga desde su instalación en tierras andaluzas. Felipe Godínez debió de nacer pocos días antes de la Navidad de 1582, en Moguer, pues fue bautizado en la iglesia mayor de la villa el jueves 24 de diciembre de aquel año334. El documento que nos permite fijar definitivamente este extremo no es la partida de bautismo original –perdida, como se sabe, de forma irremediablepero sí una fe autorizada por el notario apostólico y sacristán mayor de dicha iglesia, Francisco Ximénez Dorta, en 1608, que se incorpora al expediente para la solicitud de grados eclesiásticos por parte de nuestro dramaturgo ante el provisor de la sede arzobispal de Sevilla y que a continuación transcribimos: Baptismo. Yo, Francisco Ximénez Dorta, presbítero, notario apostólico y público en esta villa de Moguer, doy fe y verdadero testimonio cómo en un libro de papel grande aforrado en pergamino que está en el archivo de la iglesia mayor de esta dicha villa, donde se asientan los que se baptizan, entre otros capítulos está uno del tenor siguiente:“En jueves, veinticuatro días del mes de diciembre de mil quinientos ochenta y dos, bapticé yo, Gonzalo de Briviesca, clérigo, a Philipe, hijo de Duarte Méndez y de su legítima mujer, María Denís. Fueron padrinos Benito Suárez de Lozana y Luisa de Briviesca, mujer de Sancho de Vasconcelos, todos vecinos de esta dicha villa de Moguer. Y por verdad lo firmé. Fecho ut supra. Gonzalo de Briviesca, clérigo”. El cual dicho capítulo saqué de su original bien y fielmente de verbo ad verbum como en él se contiene. En testimonio de lo cual lo firmé y fice mi signo a tal, que es fecho en Moguer, quince días del mes de marzo de mil seiscientos y ocho años. (Rúbrica) En testimonio de verdad. Francisco Ximénez Dorta, notario.335 334 Esta noticia la publicamos en SÁNCHEZ-CID, F. J [130], p. 281. 335 I.C.-A.G.A.S. Gobierno. Órdenes Sagradas. Expedientes. Legajo 57 (actual 00059). Año 1608-1609.
70 2. 1. Vida privada y vida social del núcleo familiar de Felipe Godínez. 2.1.1. Infancia en un hogar de judaizantes. En la morada de la calle del vicario viejo habitaban de forma permanente las mujeres de la familia y de manera más discontinua los varones. Éstos, por sus negocios o sus estudios, salían jóvenes del hogar y regresaban esporádica o temporalmente, salvo si partían para no volver. Aunque residiesen en la casa, su presencia era más espaciada, sus salidas más frecuentes y su vida social les ocupaba más tiempo en el exterior de sus domicilios. Al contrario ocurría con las féminas, que pasaban la mayor parte de los días entre sus muros, de donde apenas si salían tratándose de señoras de una posición social medianamente elevada, pues la calle era el dominio de criadas y esclavas o mujeres carentes de reputación336. Ese rango de respetabilidad tenía María Denís, la matrona de la casa, a quien acompañaba su hermana Isabel, que llevaba muchos años en la villa de Moguer, y de quien perdemos el rastro sólo a partir de 1595337. No sabemos qué fue de ella, aunque bien pudiera haber ocurrido su deceso no mucho después de esa fecha. Las dos damas compartían las estancias de la mansión con las hijas de la familia; la mayor, Ana Manrique, y las dos menores, Leonor y Felipa. Si la primera sabía firmar, estas últimas parece ser que carecían de una mínima instrucción: ninguna de las dos sabía escribir su nombre al entrar en la adolescencia338. Las niñas y muchachas no asistían a la escuela y las enseñanzas que recibían – habilidades de carácter doméstico y pautas de comportamiento socialse las proporcionaban dentro de sus propias viviendas personas de su mismo sexo, por lo general con un grado de parentesco muy cercano. Hemos de imaginar un ambiente femenino algo renuente al contacto con el mundo entre las paredes de estos hogares judeoconversos, en contraposición al de los varones, que, en una sociedad patriarcal, se relacionaban más con la población cristiano vieja, hasta el punto de no diferenciarse de sus miembros en el trato diario. Muchos autores han puesto de relieve que es en el interior de estas moradas, entre las mujeres de la casa, en donde se conservaban con mayor viveza los rasgos de un judaísmo más cultural que religioso, restringido forzosamente al espacio doméstico339. Estas reminiscencias hebraicas son sobre todo consuetudinarias; transmisión de unas costumbres y hábitos, en especial alimentarios, que, de innegable raíz ritual en la práctica de unas creencias, se han conservado por la tendencia a mantener unas tradiciones en las que va diluyéndose cada vez más su fondo doctrinal340. Incluso en los 336 Vid. HUERGA CRIADO [62], p. 63, quien afirma que la mayor parte de las mujeres conversas eran señoras acomodadas. 337 A.M.M.-P.M. Leg. 34. Año 1595. Fols. 406 vº y 503 vº. 338 A.M.M.-P.M. Leg. 33. Año 1594. Fol. 8 rº. 339 Cfr. DOMÍNGUEZ ORTIZ, A. [33], p. 151; TAVARES, M.J.P.F. [148], pp. 220-221; ALBERRO, S. [2], pp. 427-429; HUERGA CRIADO, P. [63], pp. 156-157; SCHWARTZ, S.B. [136], p. 84; AMELANG, J.S. [5], p. 132. Citamos sólo a estos autores, que han definido con nitidez el fenómeno, para no hacer muy extensa la nómina. 340 “Seguir conservando ciertas costumbres alimentarias, por ejemplo, no tiene en sí ningún significado religioso y no impide una fe sincera en los dogmas de la Iglesia: ya se sabe cuán difícil es renunciar a ciertos hábitos contraídos desde la infancia: los platos y golosinas que preparaba la madre… Como dirá a
71 casos en los que éste no ha desaparecido del todo, al faltarle el apoyo intelectual del trato directo con los textos sagrados –repárese además en que muchas de estas mujeres son analfabetas-, las reuniones públicas en la sinagoga y la autoridad dogmática de los rabinos, la vivencia religiosa se hace más emocional que teórica341. Es la “fe del recuerdo”, como ha sido definida con certera expresión, que caracteriza al marranismo342. Es defendible suponer, con el fundamento sólido de lo que saldría a la luz muchos años después en las pesquisas del Santo Oficio, que ésta era la atmósfera que se respiraba dentro de la vivienda de la calle del vicario viejo. Además, los antecedentes familiares y las creencias religiosas que hacia el mismo tiempo manifestaban abiertamente algunos parientes cercanos no contradicen esta presunción. Quebrar de forma abrupta el hilo del marranismo vivencial que los unía a su pasado no se podía hacer sin más –para lo cual habría que suponer además que se quisiera. En un verosímil ambiente “de rechazo de la mentalidad católica” se desarrolló la infancia de Felipe Godínez, de la que muy poco se puede decir343. Imbuido de las enseñanzas transmitidas oralmente en el seno de la familia y copartícipe de las prácticas hebraicas de su ámbito inmediato, en aquella época judaizaba, utilizando el término inquisitorial344. Generalmente, el niño recibía antes las primeras nociones del cristianismo y, cuando tenía edad de discernir y discreción suficiente para guardar un comportamiento de disimulo que no los delatara, se le adoctrinaba en el hebraísmo por la madre –o en su defecto, por una tía- y bien pudo ocurrir en el caso del dramaturgo que hubiesen sido María o Isabel Denís quienes plantasen la semilla de su conciencia judía. De distinto modo ocurriría con otros elementos heredados, como el lingüístico. La lengua portuguesa era la vernácula de la primera generación de emigrantes -Duarte, María e Isabel Deníspero las dos mujeres muy probablemente fuesen bilingües por su madre, nativa castellana. Si a ello añadimos el denodado afán de integrarse socialmente que exteriorizaba en su comportamiento Duarte Méndez, hemos de pensar que el español es lo que se oiría en las dependencias de la casa, y con él se criaría Felipe Godínez. No obstante, el portugués nunca fue abandonado y era también conocido –y seguramente habladopor los hijos del matrimonio. Así pues, tras haber compartido en su puericia el entorno familiar descrito, con sus ayunos y alimentos prohibidos, y superados unos iniciales estudios de párvulo en la cátedra de gramática de la villa, se puede barruntar que desde los primeros noventa Felipe Godínez no residiese en Moguer. Aunque la cátedra de gramática y latinidad de la villa –que en el postrer tercio del siglo XVI estuvo en manos de la orden franciscana, fines de siglo Andrés Bernáldez, es más fácil cambiar la creencia que la forma de vivir; renunciar a ésta es como morir (“a par de muerte”).” (PÉREZ, J. [106], pp. 67-68). 341 Esta idea ya la expuso don Julio Caro Baroja en su clásico estudio sobre los judíos españoles (CARO BAROJA, J. [24] vol. 1, p. 425 y ss.). 342 Hallazgo conceptual que sirve de título a la obra de WATCHEL, N. [169]: “Pues los miembros de la <<Nación>> comparten, más allá de su diversidad, una fe común: la fe del recuerdo”, p. 29. Véanse también las páginas que Pilar Huerga dedica a lo que define como la “doctrina marránica” (HUERGA CRIADO, P. [62], pp.172-176). 343 La expresión entrecomillada es de RÉVAH, I.S. [114], p. 64, usada por él para referirse a lo que llama la herejía marrana. 344 La edad coincide con la que señala Carla da Costa Vieira para la iniciación en las prácticas de la ley antigua entre la comunidad marrana del Algarve. Llega a la conclusión de que las primeras enseñanzas se recibían entre los diez y quince años (VIEIRA, C. da C. [166], p. 263). Huerga la fija entre los ocho y catorce años para los criptojudíos de Extremadura en las atinadas páginas que consagra a la iniciación del hijo púber en la Ley Vieja (HUERGA CRIADO, P. [62], pp. 176-177). Vid. también YERUSHALMI, Y.H. [172], pp. 47-48 y MUCHNIK, N. [96], pp.89-90.
72 cuyo impronta doctrinal fue honda en Felipe Godíneznació en el ánimo de su fundador como algo más que una escuela primaria, para lo que dispuso que su titular fuese buen conocedor de los autores clásicos, no parece que pudiese completar por sí sola la formación anterior a su ingreso en la universidad de un joven destinado a altos estudios345. Por eso, con poca probabilidad de error, se puede sostener que desde una edad comprendida entre los siete y los diez años se hallaría interno en algún colegio jesuita de Andalucía; quizás en el de Santa Catalina de Trigueros (fundado en 1562 por los duques de Medina Sidonia, era cronológicamente el quinto de Andalucía, si excluimos el efímero de Sanlúcar de Barrameda) o en el de San Hermenegildo de Sevilla346. No vamos a insistir aquí en la importante labor que realizaron los jesuitas en la cristianización de los hijos de familias judeoconversas, que ya ha sido suficientemente destacada por algún historiador muy insigne347. A través de estas enseñanzas, que trataban de armonizar la vieja y la nueva ley con un carácter integrador, se desembocó en una especie de sincretismo religioso que contribuiría a darle su sello especial a un sector sinceramente converso del marranismo peninsular. En esta línea, un eminente especialista en la obra de Godínez ya intuyó su formación en alguno de los colegios de la Compañía, extremo que enseguida vamos a ver confirmado348. Lo que queda por averiguar es dónde realizó sus estudios nuestro dramaturgo antes de 1597. 2.1.2. El mundo social moguereño de Duarte Méndez. Si el espacio interior de la casa no puede ser sino figurado o imaginado, no ocurre igual con el mundo social de los varones, sobre todo, del cabeza de familia, para cuya reconstrucción sí hay signos claros. Regresemos al comienzo de esta segunda parte, al nacimiento y bautizo de Felipe, el hijo menor del matrimonio Méndez Denís para rastrear la dirección que marcan algunos comportamientos. Difícilmente se podrá discutir que el ceremonial del bautismo tiene un fuerte valor simbólico como hecho social, mucho más para una familia judeoconversa no ya de fe vacilante, sino de la que hay algo más que visos de criptojudaísmo. Sin el apoyo de la creencia, el acto de cristianar se convierte sobre todo en una muestra de integración en la sociedad y de representación del lugar que en ella se ocupa. Por eso es muy importante elegir bien a los actuantes en el rito. Fuera de cualquier duda, como no convenía que fuese de otra manera, celebrante y padrinos eran cristianos viejos encuadrables en la élite de la villa. El sacerdote y la madrina pertenecían a la familia Briviesca, de la que ya se ha dicho algo. También se ha hablado de ellos dos en concreto. El presbítero Gonzalo de Briviesca, que diez años más tarde sería mayordomo de la fábrica de la iglesia, cobraba 345 La escuela de niños y cátedra de gramática y latinidad de Moguer la dotó en su testamento el arcediano Juan Alonso Cota. El primer titular del que hay noticias es Rodrigo de Jerez, clérigo presbítero, que la ocupa con carácter vitalicio desde marzo de 1577. Frailes franciscanos, muy influyentes en la localidad, la ocuparon con frecuencia (Vid. ROPERO-REGIDOR, D. [120], pp. 114-116 y [121], p. 124). 346 La fundación de los colegios andaluces de la Compañía en LOZANO NAVARRO, J.J. [82], 41-46. 347 Vid. CARO BAROJA, J. [24], vol. 2º, pp. 247-253. López Belinchón lo constata en varios de los hombres de negocios cristianos nuevos que fueron financieros o asentistas en la Corte madrileña en tiempos de Felipe IV: “Tanto en Castilla como en Portugal, los hijos de los conversos mostraron una gran inclinación por los colegios de jesuitas” (LÓPEZ BELINCHÓN, B. [80], p. 259). 348 Nos referimos al profesor Germán Vega (Cfr. VEGA GARCÍA-LUENGOS, G. [158], pp.43-44).
73 una renta sobre la morada de los Godínez en la calle del vicario viejo, situada cabe una casa de su familia. Como los servicios litúrgicos se repartían entre los clérigos de la parroquia de Santa María, es admisible suponer que fuera elegido por los padres del sacramentado349. Doña Luisa de Briviesca era la esposa de Sancho de Vasconcelos, hidalgo oriundo del Algarve, la alianza más firme de Duarte Méndez en este estrato social, como vamos a ver muy pronto. El padrino, Benito Suárez de Lozana, habitaba una casa colindante asimismo con la de los Méndez Denís, por el lado opuesto a la de Martín de Briviesca350. Era además, igual que los Briviesca, miembro de una estirpe de peso en la sociedad civil y eclesiástica de la villa, pues entre sus parientes se hallaba Rodrigo de Lozana, que había sido vicario de Moguer351. No se debe pasar por alto el detalle de la vecindad de los participantes, pues no dejaba de ser una demostración de que el espacio urbano que se ocupaba estaba en consonancia con la calidad social de la que se hacía gala y una señal de ser aceptados entre sus iguales por parte de los más próximos físicamente. En un mercader las relaciones sociales no pueden disociarse de lo profesional; por el contrario, están fuertemente condicionadas por el oficio. Sin embargo, en la actitud de Duarte Méndez parece apreciarse en estos años un intento de aproximación a sus convecinos castellanos cristianos viejos en asuntos legales o de negocios, aunque no renuncia a sus orígenes y mantiene el contacto con portugueses de distinto nivel socioeconómico. Al principio de esta etapa se le ve actuar como fiador o, incluso, protector de individuos de la “nación”. El papel relevante que iba cobrando entre la comunidad lusa de toda la comarca parece convertirlo en una especie de cónsul extraoficial de ella. Se pone de manifiesto de forma palmaria en la escritura que en abril de 1583 otorga al licenciado Garfias352. En esta carta, Duarte Méndez –al que se le sigue llamando “el mozo” a pesar de que se acercaba a la cuarentenagarantiza al licenciado, que se había querellado de Blas Díaz por haber maltratado y herido de una cuchillada en la cara a una esclava mulata suya, que el agresor no volvería a ofenderla ni lesionarla y para su seguridad se obligaba a pagar todos los daños y costas que causare si reincidiese353. Otro tipo de fianza es el que efectúa con un portugués del término de Beja llamado Miguel Luis. A este ganadero le habían hurtado veintinueve carneros, que al cabo de un tiempo aparecieron pastando en el término del Granado con la manada de un vecino del pueblo. Miguel Luis los reclamó ante la justicia señorial de Gibraleón, a cuyo marquesado pertenecía El Granado, y ésta se lo mandó entregar con tal de que diese garantías de que si otra persona pidiese los carneros pretendiendo o mostrando tener derecho a ellos los habría de devolver o pagar su valor, que se había estimado en doce reales por cabeza. Duarte Méndez va a ser quien salga por su fiador354. El paso de ganado del Algarve hacia Andalucía, en cuyos mercados la carne alcanzaba precios más altos –y ello favoreció el contrabando-, era muy habitual355. No obstante, no tiene traza este rebaño de estar destinado a los mataderos, sino que parece guardar relación con la 349 Mayordomía de Gonzalo de Briviesca y reparto de servicios entre clérigos de la parroquia en ROPERO-REGIDOR, D. [120], pp. 126 y 123. 350 A.M.M.-P.M. Leg. 20; año 1581; fol. 211 vº. 351 La vicaría de Moguer comprendía las parroquias de la villa y de Palos (Vid. ROPERO-REGIDOR, D. [120], pp. 109-110) 352 Pudiera tratarse de Gonzalo Garfias, clérigo de situación económica desahogada e influyente familia, que ya era mayordomo de la fábrica de la iglesia de Santa María, o bien de un familiar suyo. Si fuese el mismo tendría una edad bastante avanzada (Cfr. ROPERO-REGIDOR, D. [120], pp. 107 y 125). 353 A.M.M.-P.M. Leg. 22; año 1583; fol. 224 vº. 354 A.M.M.-P.M. Leg. 24; año 1584; fol. 93 vº. 355 Véase MAGALHAES, J.A.R. [84], p. 121 y CORRÊA, F.C.C. [30], p. 178.
80 de la pequeña nobleza de la villa, don Antonio Coello de Portugal y Céspedes, hizo allí también sus estudios de jurista390. Jorge Méndez Godínez salió con el grado de bachilleramiento en leyes por Salamanca casi con completa seguridad en 1589 o 1590391. Indirectamente viene a confirmarlo el poder que concede de vuelta en Moguer, ya bachiller, el 27 de mayo de 1591. A través de ese instrumento faculta al licenciado don Juan Coello de Portugal, colegial en el colegio mayor de San Bartolomé –más que probable su parentesco con el mencionado don Antonio Coello- y a otros cuatro señores de Salamanca para que comparecieran ante el maestrescuela y respondieran en su nombre a la reclamación de unas cantidades que su casero en aquella ciudad alegaba deberle del tiempo que vivió en ella392. En congruencia con los apellidos por los que se había dado a conocer en la universidad salmantina firma, por última vez, Jorge Méndez Denís393. Poco tiempo después de ese incidente, se traslada a Granada y empieza a ejercer la abogacía en la Audiencia y Chancillería de la ciudad. El tiempo empleado en completar una formación práctica por parte del bachiller letrado que tenía como objetivo licenciarse recibía el nombre de pasantía394. Eso lo cumple Jorge Méndez en la antigua capital nazarí. Consecuencia de su actividad son los pleitos y las negociaciones que tiene entablados en la primavera de 1593. Para proseguirlos, en abril de ese año, durante una visita a su población natal, apodera a un procurador en el tribunal granadino y a un vecino de Cartaya residente en aquella ciudad, habilitándolos para presentar escritos ante los jueces de la Audiencia y Chancillería395. Esta carta la firma ya como el bachiller Méndez Godínez. Se ha producido pues el trueque de apellidos, probablemente efectuado con anterioridad a esa fecha, desde el inicio de su carrera profesional. ¿Las razones? Creemos que no son distintas a las que movieron a su padre a adoptar el Godínez antes que él. Finalmente, el título de licenciado debió de lograrlo al terminar aquella estación o a comienzos del verano que le siguió, dado que sin haber transcurrido un año 390 El bachiller don Antonio Coello de Portugal y Céspedes, hijo de doña María de Velasco, era pariente muy cercano, por parte de madre, de los Céspedes, que tan importantes servicios prestarían a la Casa de Olivares, sería caballero de la orden de Santiago, fiscal de las Audiencias de Sevilla y de Guatemala y oidor en las de México y La Coruña (A.B.U.S. Memoria de colegiales. Años 1518-1782. Lib. 58, fol. 146. También: A.H.P.S.-P.S. Leg. 12618; ofº 19; año 1602; lib. 6º; fol. 649 vº. Leg. 12631; ofº 19; año 1604; lib. 5º; fol. 708 vº. Leg. 15145; ofº 22; año 1616; lib. 4º; fol. 480 vº. Leg. 12743; ofº 19; año 1619; lib. 7º; fol. 5 rº y leg. 5517; ofº 8; año 1625; lib. 4º; fol. 212 vº). 391 Los grados de bachiller en la facultad de leyes de de Salamanca comienzan el lunes 22 de abril de 1591 y Jorge Méndez ya estaba graduado en esa fecha (A.B.U.S. Lib. 741). No hay lista de ellos en los años inmediatos anteriores. Como acabamos de ver en otros estudiantes de Moguer, era habitual que el bachilleramiento lo obtuvieran en la ciudad del Tormes, donde habían seguido los cursos, aunque después se titulasen de licenciados en otra universidad. 392 “El maestrescuela catedral representa el poder pontificio, vela por el cumplimiento de Constituciones y estatutos, se encarga de la colación de grados, y ejerce jurisdicción sobre todo el gremio universitario”. “En 1567 se mandaba que respecto de las deudas de libros, alojamiento, alimento y vestidos, pudieran los estudiantes ser traídos y convenidos ante el maestrescuela, aunque estuviesen fuera de las dos dietas jurisdiccionales (Provisión real, Madrid, 8-IX-1567)” (RODRÍGUEZ-SAN PEDRO BEZARES, L.E. [117], vol. 1º, pp. 341-342 y 384). Los nombres de los otros cuatro señores eran: don Mendo de Benavides, don Gonzalo de las Cuevas, Luis de Guevara y Luis Sánchez Palomares. 393 A.M.M.-P.M. Leg. 31; año 1591; fol. 633 vº. 394 En la Universidad de Salamanca se exigían cinco años de pasantía, que incluían explicar de extraordinario en Escuelas (Cfr. RODRÍGUEZ-SAN PEDRO BEZARES, L.E. [117], vol. 2º, p. 508). En otros Estudios el tiempo requerido era menor. 395 A.M.M.-P.M. Leg. 32; año 1593; fol. 661 vº. Alonso Álvarez de Villarreal era el procurador en la Chancillería de Granada; Francisco Hernández Angulo, el vecino de Cartaya.
81 desde el otorgamiento de ese poder, en torno a los veintisiete de su edad, ya se nombra como tal y así se lee en sus rúbricas396. 2.1.4. Iniciación mercantil y primeras travesías de Tomás Denís. Las perspectivas para sus hijos mayores comenzaban a ser prometedoras. Al primogénito, de notables dotes intelectuales, se le han proporcionado los recursos para que adquiriese una consistente formación jurídica; al segundo varón, desde muy joven, se le dirige hacia el comercio. En cierto modo éste toma el relevo de su hermano, pues – si como creemos- Jorge Méndez estuvo orientado en un primer momento hacia el trato mercantil y tuvo su experiencia en el trasiego de mercancías desde el sur de la Península a las Azores, cuando opta por consagrarse al estudio del derecho Tomás comienza a introducirse en los negocios de la mano del padre. Vendría a tener unos quince años y habría terminado su formación académica, exactamente como su hermano mayor al emprender la vía del comercio. Según puede inferirse de estos casos –a los que también deberíamos sumar los de Duarte y Sebastián Méndezla iniciación de los muchachos en el mundo de las contrataciones se hacía desde muy jóvenes, bajo la égida de un familiar experto que le encomendaba tareas que le sirviesen para ir aprendiendo las formas del menester y manejándose en las relaciones profesionales derivadas del oficio397. Había que enseñarle además el vocabulario comercial de los géneros con los que traficaban, los pesos, las medidas, las monedas y sus equivalencias. Así ocurre con Tomás Denís. Su padre le encomienda tareas –fundamentalmente cobro de deudasprimero en compañía de un adulto y más adelante, una vez adquirida cierta destreza, en solitario. La primera vez que recibe este encargo es en octubre de 1585, es decir, al partir su hermano Jorge hacia Salamanca, circunstancia que respalda la idea de un reemplazo en la futura herencia de la dirección de los negocios familiares. Dos años después, en diciembre de 1587, Duarte Méndez amplía las facultades que le da a reclamaciones ante la justicia y, muy importante, para que pueda hacer requerimientos, por la comisión real que tenía, para que ningún navío con carga de vinos saliese de los puertos andaluces sin su licencia398. A partir de 1589 comienzan las travesías atlánticas de Tomás Denís con destino al continente americano, en el que ya había sido precedido por algunos deudos, y en donde serviría de agente para colocar los productos del comercio familiar. Apenas 396 A.M.M.-P.M. Leg. 33; año 1594; fol. 8 rº. Desconocemos en qué Universidad obtuvo la licenciatura. Hay que eliminar las de Sevilla, Salamanca, Alcalá de Henares y Osuna, tras la revisión a fondo de sus registros de títulos correspondientes al período. La opción más convincente para nosotros es que ese grado académico lo lograse en Granada, cuyos fondos del archivo universitario para esta época han desaparecido. No es ajeno a esta hipótesis el hecho de que se estuviese desenvolviendo ya como abogado en los foros de la Real Audiencia y Chancillería, uno de los dos tribunales supremos de la Monarquía. ¿Qué dificultad podría haber en licenciarse en la universidad del sitio en que ejercía su oficio? 397 Este método de educación mercantil es el que sigue, por poner otro ejemplo, Fernando Montesinos, hombre de negocios, banquero y asentista en la corte de Felipe IV (Vid. LÓPEZ BELINCHÓN, B. [80], p. 37). Sobre el aprendizaje de un comerciante en ciernes véase LOBO CABRERA, M. [79 ], pp. 296-297. 398 A.M.M.-P.M. Leg. 25; año 1585; fol. 752 rº y leg. 27; año 1587; fol. 738 vº. El primer documento es un poder que comparte con Pedro del Pico. En el segundo –una escritura del mismo tipose nombra al hijo Tomás Denís Manrique, aunque el copista de la matriz notarial, por error, escribe Ennríquez.
82 cumplidos los dieciocho años se embarca por primera vez, llevando por guía al piloto moguereño Francisco Gallegos, que hacía la Carrera con la flota, y que será fundamental también para la iniciación náutica de Tomás Denís399. En este viaje inicial de 1589 puede que no pasara de las Canarias, a las que llevaba aceite y otras mercancías para vender, y por esa razón Duarte Méndez Godínez, en el ejercicio de su patria potestad, autoriza al mencionado piloto para emplear en Indias, si allá fuese, el beneficio de lo granjeado por su hijo en aquella escala insular400. En su retorno a tierras andaluzas, en octubre de 1590, recibe nuevo cometido de su padre: debía desplazarse a Setúbal, a cuyo puerto arribó un barco en el que había enviado mercancías desde Moguer a Lisboa, y, tras recuperar el cargamento, remitirlo a su destino401. De esta forma, Tomás Denís se implica en el comercio triangular Sevilla/ Moguer-Lisboa-Azores, de tan lucrativo resultado para su familia. Esta participación en dicha red mercantil se confirma cuando, en la primavera siguiente, preparado para emprender otra singladura hacia las Indias, recibe un poder de Gaspar Ramallo – principal negociante del pastel azoriano, según vimospara cobrar a un vecino de Sevilla, en donde ahora estaba, una cantidad a cuenta de los tres mil reales que su tío Sebastián Méndez, desde la isla de El Fayal, le ordenaba pagar a su hermano Duarte402. Su segundo embarque para atravesar el océano tiene lugar en el verano de 1591. De nuevo en la compañía y bajo la responsabilidad de Francisco Gallegos iba a aportar en Nueva España, con el encargo de su padre de colocar unas mercaderías para cuyo cobro volvió a apoderar a su mentor403. La facilidad con la que orillan las prohibiciones de pasar a América personas tan denotadas por su marranismo habla bien claro de la ineficacia de los controles oficiales para impedirlo404. En cualquier caso, lo que a nosotros interesa no es eso, sino reparar en cómo la familia Méndez Godínez continúa entretejiendo sus redes comerciales a través del Atlántico con puntos de apoyo en algunos enclaves estratégicos. Bien porque la estancia de Tomás Denís se prolongara durante dos años en tierras mexicanas, desde donde enviaba mercancías y plata o dinero, pero seguramente también porque alguna de estas remesas fue retenida por no sabemos qué causa en la Casa de la Contratación, Duarte Méndez Godínez, entre junio y noviembre de 1593, dio poderes a Gaspar Ramallo y Duarte Perea. Primero para que pleiteasen en su nombre, pero a partir de agosto para que cobraran de dicha institución reguladora de los negocios indianos -o de la persona que los tuviese- y de un capitán vecino de Cádiz los más de doscientos cincuenta ducados que otro habitante de la ciudad de la bahía había 399 La flota que salió hacia Tierra Firme en marzo de 1589 era la primera que lo hacía desde octubre de 1586. Durante ese intervalo los mejores barcos de la Carrea de Indias habían sido requisados para la Gran Armada que se organizó para la Jornada de Inglaterra (Cfr. GÓMEZ-CENTURIÓN, C. [58], p. 117). 400 Poder de Duarte Méndez Godínez a Francisco Gallegos, en Moguer, a 11 de febrero.( A.M.M.-P.M. Leg. 27. Año 1589. Fol. 397 vº) 401 A.M.M.-P.M. Leg. 31; año 1590; registro 4º; fol. 8 rº. 402 A.H.P.S.-P.S. Leg. 9267; ofº 15; año 1591; lib. 2º; fol. 598 rº. 403 A.M.M.-P.M. Leg. 31. Año 1591-92. Fols. 101 vº y 102 vº. 404 Domínguez Ortiz ya lo resaltaba: “La eficacia de estas disposiciones debió ser escasa. Quienes tuvieron voluntad decidida de emigrar a Indias solían conseguirlo por varios medios: falsificando las pruebas, sobornando a los ministros de la Casa o comprando permisos falsificados de embarque, que en Sevilla llegaron a venderse a precios módicos. (DOMÍNGUEZ ORTIZ, A. [33], p. 129). No menos rotundo es Caro Baroja en su imponente obra sobre los judíos: “Tanto por vía de investigaciones generales como por medio de averiguaciones muy particulares y concretas, puede llegarse a la conclusión de que fueron muchos, muchísimos, los conversos que pasaron a América” (CARO BAROJA, J. [24], vol. 2º, p. 358).
83 consignado para él en la fragata almiranta de la flota405. El poder de noviembre es más general y habilita a los susodichos para que reciban cualquier envío llegado de las Indias para él406. 2.2. Ramas del tronco familiar. 2.2.1. El periplo geográfico y religioso de los hermanos Denís. Habíamos dejado a Tomé y Filipe Denís, hermanos de María, la mujer de Duarte Méndez en Colonia. Su peregrinaje continúa desde la ciudad renana hacia el sur. El antiguo médico del prior de Crato antecede a Felipe en su llegada a Venecia. En 1580 Tomé Denís se pone en camino con su mujer y dos de sus hijos –Tomé y Anahacia la Serenísima, acompañado, como ya vimos, de una muchacha cuyo padre, Diego Lopes, comerciante portugués, se había trasladado a Florencia. El tercer hijo, Filipe, se ha quedado en Colonia con su tío homónimo407. Durante el trayecto, María Lopes, que así se llamaba la joven, asiste sorprendida a los ayunos y ritos judaicos del doctor y su familia. Sin embargo, al instalarse en la capital adriática conservan la apariencia externa de vivir como cristianos408. Pero ésta es una imagen superficial, porque en el interior del hogar se van reafirmando en su judaísmo. En 1582, la acompañante de su viaje lo menciona en su denuncia de algunos cristianos nuevos portugueses ante la Inquisición veneciana409. A pesar de ello, no será perseguido por el Santo Oficio. Al reencontrarse con él en Venecia su hermano Filipe, en 1583, Tomé lo incita a dejar el cristianismo, induciéndolo a que comiese carne procedente del Ghetto y enviándole judíos para matar sus pollos410. A estas alturas ya no disimulan sus creencias y viven como hebreos en su casa de San Marcuola, junto al Ghetto, pero fuera de él411. 405 El consignatario era el capitán Francisco Duarte de Cabo Verde; el gaditano que remitía el oro se llamaba Baltasar Rodríguez (A.M.M.-P.M. Leg. 32. Año 1593. Fols. 687 rº y 729 vº). 406 A.M.M.-P.M. Leg. 32. Año 1593. Fols. 756 vº 407 IOLY ZORATTINI, P.C. [66], , p. 133. 408 PULLAN, B. [113], p. 215. 409 RUSPIO, F. [123], p. 278, que cita a IOLY ZORATTINI, P.C. [65], pp. 9-12 y 35-47. Sobre los motivos del proceder de María Lopes véase BIANCO COTROZZI, M. del [12], p.256. 410 Vid. PULLAN, B. [113], p. 216 y IOLY ZORATTINI, P.C. [66], p. 133. 411 IOLY ZORATTINI, P.C. [66], p. 79.
84 No por intuir que esa actitud pudiera llevarlo ante el tribunal de la fe –como le sucederá a su hermano- ni por conocimiento de haber sido denunciado –aunque no fuera imposible que lo supiera porque el secreto de la institución inquisitorial en Venecia, por su idiosincrasia, era más laxo que en otros tribunalessino por convencimiento de que encontraría condiciones más favorables para profesar su mosaísmo, antes de acabar aquel año abandona la capital de la Señoría y pone pie en territorio del Imperio Turco. Su adhesión al judaísmo era mucho más intensa que la de su hermano Filipe, cuya mentalidad comercial era mayor, como él mismo le reprocharía412. Unos meses después, un hebreo de Salónica habitante del Ghetto veneciano, que se nombra Ioan Valenzin, dice haber visto al doctor Tomé Denís, que ahora se llamaba Isaac Marco, en Skopje413. La muerte lo alcanzó en Ragusa (la actual Dubrovnik), república independiente en la práctica durante la Edad Moderna y destino definitivo de muchos judíos desterrados, antes del verano de 1585414. En la ciudad de la costa adriática, cuya lengua culta era el italiano, tuvo que coincidir con el erudito humanista portugués Diego Pires –Isaías Cohen sería su nombre al abrazar la fe de sus antepasadosque vivía allí y también mantenía contactos con Venecia, donde se publicó alguna obra suya415. Según su hijo Filipe, que no lo siguió en su periplo por el Levante mediterráneo, el dolor causado por saber que su hermano no vivía en el Ghetto contribuyó a acelerar su defunción. La mujer de Tomé Denís fallecería poco tiempo después de él. Sus dos hijos, que habían mutado sus nombres cristianos por los hebreos de David y Sara, permanecían en territorio otomano416. Como ya se ha dicho, no hay duda de que es Tomé Denís a quien se refería casi cuarenta años más tarde el notario de Alcalá de Guadaira Alonso Ginete cuando en la relación del auto de fe en que salió Felipe Godínez decía que un tío suyo había abrazado el judaísmo y se había pasado a tierras de infieles417. La estancia de Filipe Denís en Venecia y el proceso inquisitorial que en ella padeció son bien conocidos. No obstante, a pesar de que las actas de la causa de fe han sido publicadas, no existe –que sepamos- un relato que reconstruya de forma secuenciada sus vicisitudes, por lo que creemos que no está de más hacerlo aquí, puesto que este suceso agranda la perspectiva de nuestro estudio e ilumina indirectamente aspectos de la rama española de la familia418. 412 Pullan saca la conclusión de que Filipe Denís estaba más inclinado hacia la defensa de su fortuna que a la de su fe (PULLAN, B. [113], p. 212). Juan Ignacio Pulido generaliza esta actitud: “…Las razones de la huida de muchos cristianos nuevos portugueses dedicados al comercio hay que encontrarlas en esta búsqueda de seguridad para sus familias, negocios y hacienda. La cuestión religiosa, para muchos, era sólo secundaria” (PULIDO SERRANO, J.I. [112], p. 81). 413 IOLY ZORATTINI, P.C. [66], p. 110. 414 El lugar de la muerte lo tomamos de WILKE, C.L. [171], p. 96, que cita la procedencia del dato: TENENTI, A. y B. [150], p. 163. 415 Vid. SÁNCHEZ SALOR, E. [128], pp. 222-223 y 230. 416 IOLY ZORATTINI, P.C. [66], pp. 89-92.. 417 La información no era totalmente exacta: “…y un tío pasó a Berbería, en donde andaba con hábito de judío, diciendo que se había cansado de ser cristiano” (GINETE, A. [X], citado también por BOLAÑOS, P. [13], p. 38. Como se ha visto, es cierto que residió unos años en Marruecos, pero cuando adoptó la vestimenta y vivió abiertamente como hebreo fue en el Imperio del Gran Turco unos años más tarde. 418 IOLY ZORATTINI, P. C. [66], pp. 77-171, editó íntegro el proceso. Para no repetir continuamente las citas, salvo que se indique lo contrario, toda la información que mostramos procede de esta obra. PULLAN, B. [113] y RUSPIO, F [123] reproducen y comentan algunos episodios, pero de manera discontinua.
85 Filipe Denís se estableció con su mujer, hijos y el sobrino de su mismo nombre en la isla de la laguna véneta a fines de 1583419. Tras su llegada, durante el primer mes, vive en el domicilio de su hermano Tomé, y después, siguiendo su ejemplo, decide habitar fuera del Ghetto, aunque en sus proximidades, también en el barrio (sestiere) de Cannareggio. Pronto empiezan a ser conocidos entre el vecindario por los Philippi. En el interior de la casa se produce el total abandono del cristianismo por parte de la familia, no así hacia afuera, pues conservan los nombres y la forma de vestir. En la intimidad del hogar sin embargo empiezan a usar sus nombres veterotestamentarios: el cabeza de familia, Salomón; su mujer, Graça Filipa, Abigail; su sobrino Filipe, Jacob420. Durante la Pascua de 1585, Filipe Denís, que ha caído enfermo, manda venir a sus aposentos a un médico hebreo que lo circuncida, signo incontestable de adhesión a las creencias de sus ancestros. Sin embargo, para disimular y mantener la apariencia de cristianos se guardan de acudir a la sinagoga del Ghetto. Sin dificultades, puesto que la gran capacidad de adaptación a contextos muy diferentes es una de las características de estos mercaderes judeoconversos, Filipe Denís se integra enseguida en la influyente comunidad hebrea de la ciudad, en expansión durante estos años, que constituye ya un grupo numeroso y bien cohesionado421. Tampoco le cuesta reemprender desde Venecia sus negocios ultramarinos. Mantiene correspondencia con Portugal, Amberes y otros lugares. Desde Lisboa recibe cargas de azúcar que le envía Duarte Furtado, su cuñado, según los registros notariales422. Con las mercancías que le envían sus socios y agentes establece tratos en la ciudad de los canales, de los que lleva sus libros de cuentas. Entre las líneas de esos dietarios menudeaba el nombre de Luis Álvares, mercader portugués, de viajes frecuentes entre Venecia y Amberes, con quien estará unido por la relación comercial más intensa. Los negocios le van muy bien y su prosperidad es manifiesta, pero su ostentación indiscreta lo acabará perdiendo. En noviembre de 1584 alquiló a una familia noble una gran mansión en San Leonardo, cerca del barrio judío y de la casa que había sido morada del doctor Denís, ausente ya de la ciudad. La sustanciosa renta anual de ciento treinta ducados de oro venecianos que pagaba por el arrendamiento puede dar una idea de la magnificencia del inmueble423. Los Philippi empiezan a llamar la atención de los feligreses de las parroquias de San Geremia y San Leonardo, a oídos de cuyos párrocos llegan las murmuraciones sobre la forma de vida de los habitantes de la suntuosa vivienda. La tolerancia existente en algunos centros urbanos de Italia –Roma, Livorno, Ferrara o la misma Veneciano se extendía a los renegados del cristianismo. Las sospechas suscitadas por su conducta empujan al párroco de San Leonardo a denunciarlos ante el tribunal de la Inquisición de la Serenísima República al final de agosto de 1585. Las acusaciones son las habituales: “Meser Philippo” y los suyos viven según la ley hebrea; comen carne el viernes y el sábado; no tienen imágenes de Cristo, de la Virgen o de los santos y celebran el sábado yendo a la sinagoga. El Santo Oficio 419 En el Diccionario de sefarditas portugueses se dice que su mujer era Beatriz Solís y su hija Ana la había tenido con ella. Es un error: su mujer era Graça Filipa Furtado, madre de Ana (Vid. ALMEIDA, A.A.M. de [3], p. 225). 420 El viaje desde Lisboa a Venecia, pasando por Amberes y Colonia, para llegar –en ocasionesal Imperio Turco es arquetípico del marrano, que cambia el nombre en Ferrara o Venecia, aunque sigue conservando el cristiano para comerciar en tierras de los Austria (Cfr. PULLAN, B. [113], pp. 212-213. 421 Vid. RUSPIO, F. [123], pp. 69 y 278-279. 422 RUSPIO, F. [123], pp. 278-279. 423 Según Pullan, “queriendo emular la ostentación de los banqueros judíos en los días anteriores al Ghetto” (PULLAN, B. [113], p. 60. El propietario se llamaba Francesco Contarini, hijo del Clarísimo Señor Lunardo.
86 da crédito a la denuncia y comienza las investigaciones sistemáticas un mes más tarde de la comparecencia del primer acusador. Uno de los testigos, Joseph Mazor, un sastre mantuano, nos da un retrato sumario de Filipe Denís: un hombretón grande con reverencial barba blanca. Hace relación también de los habitantes de la casa, la familia y el servicio, del que nombra a una joven camarera de veinticinco años, bien vestida, y a una criada mora. El párroco de San Leonardo, que viene a repetir lo que escribió en el papel de su denuncia, añade un criado a la lista. Varios testigos coinciden en algunos detalles, como que no los han visto quitarse el sombrero o arrodillarse al sonar el Ave María, que nunca acuden a misa o que los abandonó un sirviente que tuvieron porque decía no que no quería estar con marranos. El quinto testigo es el párroco de San Geremia, feligresía separada de la de San Leonardo por el canal de Cannareggio, que también se interpone entre las casas, fronteras, del cura y de los acusados. Había observado que encendían lámparas de siete u ocho brazos los viernes por la noche y, aunque enseguida cerraban las ventanas, eso no impedía ver arder las candelas el sábado. Él había sido quien dio aviso a su homólogo de San Leonardo de que no hacían genuflexión ni se descubrían al Ave María, para que lo advirtiera al Santo Oficio, porque era él a quien le correspondía denunciarlo. Al crepúsculo del sábado doce de octubre fueron detenidos y llevados a las cárceles de la Inquisición tío y sobrino, junto con los criados Francisco Díez, castellano -su padre era de Peñafiel y al embarcarse para Levante se lo dejó al mercader para su servicio a cambio de diez escudos- y Luna, mora424. Al arrestarlos en el día sagrado para los judíos, quizás los inquisidores pretendieran hallar pruebas que los incriminaran. No fueron presos –probablemente porque no los hallaran en casa- Graça Filipa Furtado y sus dos hijos, así como la joven sirvienta, de nombre Espezanza. Salvo ésta, que se quedó en Venecia, debieron de darse a la fuga de inmediato, dirigiéndose hacia tierras del Imperio Turco para reunirse con la familia de Tomé Denís425. Esa misma tarde comenzaron los interrogatorios. Los primeros en declarar ante el tribunal fueron los criados. Ambos habían entrado al servicio de los Denís en Amberes. El varón, Manuel, decía haber nacido en la ciudad flamenca; Luna, en Safed, ciudad sagrada judía al norte del lago Tiberiades, por lo que sostenía que toda su familia era hebrea y ninguno de sus miembros había recibido el bautismo426. Tanto el uno como la otra confirman el marranismo de sus patronos. Breve pudo ser la sesión indagatoria de Filipe Denís, bien por lo avanzado de la hora, bien porque sus jueces no tuviesen por muy convincentes sus palabras y no apreciasen en él voluntad de confesar lo que querían oír. Cinco días más tarde fueron llevados de nuevo al estrado inquisitorial los dos Filipes, que, intercalando algún dato verdadero, construyen cada uno por su lado unas biografías ficticias, coincidentes en afirmar que siempre habían sido hebreos y vivido fuera de Portugal y que si usaban nombres cristianos y vestían como tales, con el sombrero negro, era por preservar sus bienes, que correrían riesgo si se supiese su verdadero credo en los países católicos. No persuadieron en absoluto a los inquisidores estas versiones, por lo que optaron por convocar a los criados para escudriñarlos de nuevo, contando ahora también con Esperanza, que no estaba encarcelada, quien 424 No afina mucho Pullan al glosar este pasaje. Entiende “crepusculo” como al despuntar el alba (“at crack of dawn”); dice que Filipe Denís y su mujer tenían dos hijas (Abigail y Ana, en vez de Álvaro y Ana), y llama a la criada Luna Maura, cuando “maura” no es nombre propio, sino indicativo de etnia (PULLAN, B. [113], p. 215). 425 Federica Ruspio interpreta que huyeron a Skopje (RUSPIO, F. [123], p. 278). 426 Como ya se expuso, Filipe Denís había comprado a Luna como esclava en la isla de Santo Tomé, donde la hizo bautizar.
87 también se reconoce hebrea. Ese día, los ministros de la Inquisición registraron la casa de Filipe Denís, esperando hallar sus libros y escrituras. No los encuentran y se cercioran de que la mujer e hijos del reo han huido con ellos. Vuelven a llamar a Esperanza, que seguía libre y había regresado a su domicilio, y la apremian para que desvele lo que sepa sobre el asunto. La muchacha dice que los objetos han sido llevados al Ghetto Viejo, pero que no sabe a dónde ha ido su señora427. Transcurridos doce días desde su detención, alegando enfermedades, Filipe Denís pide ser trasladado de la prisión en que estaba –llamada la Rubiera- a una menos insalubre. Tras ofrecer fiadores dispuestos a pagar la pena de mil escudos si incumple su compromiso, se le autoriza el traslado a otra cárcel –la Piovanacon la condición de no salir de día ni de noche sin el consentimiento del Santo Oficio. Quizás pensando los inquisidores que al haber accedido a su solicitud el reo se mostraría inclinado a deponer su resistencia a confesar lo que el tribunal pretendía averiguar, al día siguiente lo interrogan otra vez. Filipe Denís mantiene la historia sobre sus orígenes. Sus jueces se la rebaten, señalando que si su padre y su abuelo vivieron en Oporto y él nació allí, se entendía que había recibido el bautismo, como estaba establecido por el decreto del papa Paulo IV. Por tanto, concluían, era apóstata. A reforzar los argumentos acusatorios viene a la semana siguiente el informe de la inspección de los miembros viriles de los encausados. Los cirujanos que la efectuaron no se pusieron de acuerdo para dictaminar si el sobrino fue circunciso a tierna edad –en cualquier caso no tanto como marca la ortodoxia hebrea, entre los ocho días y el mes- o en tiempos recientes, pero sí para aseverar que Filipe Denís lo había sido de adulto428. A mediados de noviembre de 1585 el Santo Oficio veneciano ya ha reunido suficientes evidencias contra el mercader. Es probable que fuese ese el momento en el que los componentes eclesiásticos del tribunal pidieran parecer a Roma429. Ajeno a los entresijos de su proceso, Filipe Denís eleva otro escrito a sus jueces en el que se lamenta de su situación. Tras cuarenta días de confinamiento, se queja de la prisión: húmeda, maloliente, en la que no puede dormir sin abrir el balcón. Termina suplicando a sus jueces que lo dejen salir, porque está arruinado, se mantiene por la caridad de los judíos y está sepultado –así lo expresasiendo inocente. Su petición no es atendida y, al cabo de pocas semanas, pide audiencia a los inquisidores. Ante ellos reconoce que es marrano y no hebreo, alegando que se tuvo que operar el prepucio dieciocho años antes, en Colonia, por un mal que padecía. Con el nuevo año, el sobrino -al que vamos a llamar Isaac, su nombre hebreo, para distinguirloes excarcelado, después de presentar fiadores de que no pretenderá escapar, seguramente porque el tribunal no veía en él demasiada culpa. En libertad, Isaac pasea por Rialto y San Marcos con hábito levantino y turbante, pero los inquisidores lo conminan a permanecer en su casa vestido como antes. De algún modo 427 Acerca de la fidelidad de los criados a sus amos ante las acusaciones inquisitoriales puede consultarse HUERGA CRIADO, P. [62], 90-94, que llega a la conclusión de que era muy firme, salvo en los que ya habían dejado de servir en la casa cuando el proceso y guardaban resentimiento hacia sus antiguos señores. 428 “La inspección de la circuncisión se convirtió en una actuación normal en los procesos de los judíos portugueses. La sola evidencia de una circuncisión en la vida adulta era realmente incriminatoria, incluso podía usarse como prueba concluyente de apostasía” (PULLAN, B. [113], p. 129). Vid. además IOLY ZORATTINI, P.C. [67], pp. 206-208, que usa como ejemplo a los Denís y a Henrique Nunes, alias Righetto, descubierto en el lecho por una cortesana, para ilustrar su explicación. 429 Estos eclesiásticos eran el Nuncio, el Inquisidor de Venecia y el Patriarca. La naturaleza de la Inquisición veneciana era excepcional por el carácter mixto de su composición. El concordato firmado en 1551 con la Curia romana reconocía la presencia de delegados de la Señoría junto a los inquisidores (Cfr. BETHENCOURT, F. [11], pp. 368-369.
88 Filipe Denís se enteró de la liberación del sobrino, pues envía una nueva petición a los señores del Santo Oficio, de tono plañidero, en la que les termina rogando que le den licencia a Isaac para que pague sus deudas -ajunta una memoria de cuáles eran- y pueda despachar con él sobre sus asuntos en la prisión. Esta vez sí se le concede lo solicitado y se accede a que Isaac hable en lengua vulgar italiana a su tío acerca de sus negocios. Mientras esto sucede, se recibe la carta del cardenal Savello que, en nombre de la Congregación Romana, da respuesta a la consulta que se le hizo. Comienza indicando que se debe aplicar al caso un decreto de Pablo IV y seguir el procedimiento normal, para lo cual habría que proporcionarle defensa si aún no se le había dado430. No obstante, sugería el envío del reo a Rávena o Ancona para hacerlo llegar a Roma, donde sería juzgado, por el interés que podría tener interrogarlo sobre complicidades con marranos de Italia y Portugal, así como para apartarlo de las presiones del Imperio Turco sobre la Señoría de Venecia, que solían darse en estos casos431. Atendiendo a las directrices del cardenal Savello, el 27 de marzo Filipe Denís es llevado desde la cárcel ante el tribunal, donde se le pregunta sobre qué va a basar su defensa. Responde que no tiene copia del proceso y no sabe cómo la va a hacer, por lo que pide un abogado. Un mes y unos días después se le nombra un abogado432. En junio, tras ocho meses de reclusión, tiene lugar el último asalto a la resistencia de Filipe Denís. El día nueve los inquisidores lo intiman a arrepentirse, amenazándolo con condenarlo por apostasía si no lo hiciera en el plazo de nueve días. La fortaleza física y mental del imputado, muy mermada por el largo cautiverio, se desploma. Tres días después de haber sido citado dice al carcelero que se arrepiente y pide confesión433. Citado ante el tribunal, confirma su arrepentimiento y cuenta su vida a petición de los inquisidores434. Preguntado por sus hijos y su mujer, declarada prófuga, responde que cree que están en Salónica o Constantinopla, porque de ello tiene noticia a través de su sobrino David Marco (Tomé Denís), hijo del homónimo hermano médico, residente en Skopje. Tiene que pasar un mes y medio para que amplíe su declaración, confesando la verdad sobre su circuncisión: se la había hecho un doctor judío en Venecia en su casa de San Leonardo. Con esto, los jueces dan por cerrada la fase de averiguación. El viernes 17 de octubre de 1586 se le lee la sentencia a Filipe Denís. Declarado apóstata y hereje de la fe cristiana, pero con la atenuante de su arrepentimiento, lo condenan a prisión perpetua en el sitio que designaran los inquisidores, de la que no podrá salir salvo con licencia escrita de por ellos, y a penitencias espirituales: confesión y comunión, ayunos, oraciones. Su hacienda quedará 430 Creemos que se refiere a la bula Cum nimis absurdum, de 14 de julio de 1555, por la que regulaba el barrio judío romano. 431 Pullan considera que el cardenal no insistió por saber que no hallaría eco entre las autoridades venecianas y para no crear alarma entre las comunidades mercantiles judías y portuguesas con una extradición además del arresto, cuando el caso era tan claro que no podía escapar del castigo en la misma Venecia (PULLAN, B. [113], p. 50). 432 Tommasso Trevisano, abogado en foro eclesiástico. 433 “Filipe Denís transmite la poderosa impresión del que, una vez que sus historias engañosas no han logrado convencer, se ha decidido ahora a jugar a la perfección el papel de penitente que le ha designado el Santo Oficio” (PULLAN, B. [113], p. 137). 434 “No obstante el celo de su <<conversión>>, la versión que Felipe senior había presentado a los jueces venecianos en la sesión del sábado 14 de junio estaba aún lejos de la verdad” (IOLY ZORATTINI, P.C. [66], p. 13. Este autor se refiere al asunto de la circuncisión, pues sigue sosteniendo que fue una operación por necesidad que se le hizo en el puerto de Pinda (Angola), según dijo ahora en ese momento. Sin embargo, en todo lo demás es bastante exacto.
89 intacta, porque la Inquisición de Venecia no imponía pena de confiscación de bienes435. A la sentencia sigue la abjuración, bastante extensa436. La ceremonia acaba con la exigencia al condenado del depósito de una fianza de mil setecientos ducados para garantizar que no huirá de la ciudad; fianza que le sería levantada si hiciera venir a su mujer e hijos y los educara en la fe católica. Se presentan como garantes del cumplimiento por Filipe Denís de las condiciones impuestas Luis Lopes –cabeza de la destacada familia Lopes Cardoso, que había llegado de Amberes en 1572 y moriría siendo cónsul de la nación portuguesa- Simao Lopes y Álvaro Pimentel437. Realmente lo hacían por ausencia del auténtico fiador, que era Roberto Strozzi, quien, en efecto, confirma al día siguiente que se subroga en la obligación contraída por los portugueses, en su propio nombre y en los de Lorenzo y Filippo Strozzi, mercaderes florentinos activos en Venecia, aunque más adelante volverá a asumirla Simao Lopes. Desde su atenuada reclusión, Filipe Denís continúa llevando las riendas de sus negocios con libertad, pues se la permiten las autoridades inquisitoriales. Tan es así que, con cierto atrevimiento, se dirige por carta a los inquisidores el 3 de marzo de 1587, para solicitarles que le hicieran la gracia y favor de escribir a sus homólogos de Ancona y al gobernador de la ciudad para intentar recuperar una carga de chamelotes que, estando todavía él en la cárcel, su mujer había remitido a unos mercaderes hebreos levantinos para que los vendiesen, pero que, por error, cayó en manos de otro comerciante judío del mismo apellido que el destinatario, que se negaba a devolverlos a Sansón Chabillo, joven habitante del Ghetto, que ya había actuado como agente de Filipe Denís cuando estuvo en prisión438. Esta condescendencia con el condenado queda aún más patente en el permiso que le conceden para mudarse de domicilio. Obtenida la licencia, en mayo de 1587, Filipe Denís elige para residir una casa en la contrada de San Donato, en Murano, propiedad también de los Contarini. Sin embargo, El Santo Oficio no está satisfecho con la forma en que el comerciante corresponde a su benevolencia y lo apremia para que cumpla su promesa de hacer volver a su mujer e hijos, visto que ha pasado casi un año desde que fue liberado de prisión. Como empieza a temer que escape, lo amenaza con encarcelarlo, mientras que si volviese su familia le darían el salvoconducto para poder salir de la Señoría. A pesar de esta conminación, la mujer tardará casi año y medio en volver de Levante. El último día de diciembre de 1588, cuando hacía algunos meses que a Filipe Denís el Santo Oficio le había levantado la fianza por la vida de buen cristiano que a ojos de sus jueces llevaba, regresa Graça Filipa Furtado, acompañada de una criada mora, Filipa. Para tomarles declaración los ministros del Santo Oficio se desplazan a casa de los Denís, en Murano. Graça Filipa se muestra contrita y manifiesta el cargo de 435 La razón la expone con claridad Bethencourt: “…la intervención de la República impone relaciones de fidelidad divergentes en el seno del tribunal y, sobre todo, implica que la acción inquisitorial sea moderada por la <<Razón de Estado>>, concretamente en ámbitos sensibles como el comercio, la guerra y la enseñanza (se evitan los procesos contra los hombres de negocios, los soldados y los estudiantes extranjeros” (BETHENCOURT, F. [11], p. 369). 436 Cercana al final del largo discurso aparece la fórmula “y como ovejuela perdida, reintegrada al rebaño del verdadero pastor de nuestras almas”. Sin pretender una relación directa, ni mucho menos, hemos señalado cómo esta imagen de contrición es, a nuestro juicio, un estilema en la obra de Felipe Godínez (SÁNCHEZ-CID, F.J. [129], p. 53). 437 Véase RUSPIO, F. [123], pp. 190-192 y 271-271. 438 El apellido compartido por los dos mercaderes era Cohen.
96 En 1564 se promulgó una Real Orden de Felipe II por la que se hacía efectiva la regalía sobre la fabricación y venta de sal, incorporando a la corona todas las salinas del reino y creando así un estanco476. Andalucía quedó excluida de su aplicación y la Hacienda Real pactaría con sus dueños -poderosas casas nobles como las de Medinaceli, Medina Sidonia o Ayamontela carga que pesaría sobre ellos a cambio de mantener el privilegio. El acuerdo cerrado con los Pérez de Guzmán, que se estuvo negociando y pleiteando durante diez años, consistió en el pago de una tasa por arroba de sal producida477. No sabemos si esta solución se generalizó a todos los propietarios, pero algún tipo de unificación para el cobro de esta alcabala tuvo que existir478. El tesorero real de las salinas traspasó la administración y arrendamiento de esta renta en 1583 a don Antonio Coello de Portugal –padre de don Antonio Coello de Portugal y Céspedes, al que ya nos hemos referido al hablar de los estudiantes moguereños en Salamancaque, desde ese momento, pasó a titularse “juez administrador de las salinas de la costa del Andalucía y puertos marítimos por Su Majestad”479. Don Antonio Coello de Portugal -hidalgo de ejecutoria que una década antes de esta fecha, en Moguer, había sido tutor de la persona y bienes de Juan Gallardo de Céspedes, sobrino de su mujernecesitaba para abarcar una franja geográfica extendida desde el Guadiana hasta el límite del Reino de Granada subarrendar el aprovechamiento y contar con colaboradores para el cobro del impuesto480. Recurrió a sus paisanos para reclutar al personal que administrase la renta481. Para ejecutar esta misión contó con Luis García Roldán, vecino de la villa del Tinto, quien de entre su círculo de relaciones seleccionó a Alonso de Miragaya, del que conviene decir unas palabras. Alonso de Miragaya Redín era de probable origen portugués. Los nombres de sus padres –Joan de Miragaya y Catalina Fernández de la Cobano parecen invalidar este supuesto, sino todo lo contrario482. Nacido hacia 1561, muy joven, con apenas veinte años, ya era alcalde de la Hermandad en Moguer cuando vendió unos tributos – operación de préstamo de la que ya hemos hablado- a Luis García Roldán483. El contacto con este moguereño -con quien emprendería diversos negocios, como el arrendamiento del diezmo del pan de San Benito del Álamo y Calañas, del año 1590, al arzobispado de Sevillapropició su nombramiento de receptor de las salinas en la 476 Cfr. ULLOA, M. [154], p. 385. 477 Vid. SALAS ALMELA, L. [124], pp. 194-196. 478 De Las palabras de Lapeyre se infiere que así fue: “Las salinas de Andalucía eran muy productivas, sobre todo las del Puerto de Santa María. Pero el establecimiento del monopolio real, acompañado de un alza del precio de venta, provocó una crisis que repercutió en las entradas del almojarifazgo”. (LAPEYRE, H. [77], p. 143). Según Modesto Ulloa, en el arrendamiento que se hizo a Pedro Ortiz de Écija en 1582 se incluyeron los derechos de la sal andaluza junto a todos los demás distritos (ULLOA, M. [154], p. 402). 479 A.M.M.-P.M. Leg. 22; año 1583; fol. 855 rº. 480 La Real Provisión ejecutoria de hidalguía en su favor: A.R.C.G. Hidalguías. Caja 4554; pieza 11, de 1575. La carta de pago de la administración de Juan Gallardo de Céspedes, otorgada por el interesado, es de la misma fecha: A.M.M.-P.M. Leg. 16; año 1575; fol. 189 vº. 481 Disponemos del cuadro de administradores del que se valió Fernando Montesinos cuando, en 1651 – casi setenta años más tardetomó en arrendamiento esta renta de las salinas de Andalucía. Contó con cinco administradores distribuidos por la costa en estas localidades: Moguer, Puerto de Santa María, Sanlúcar de Barrameda, Cádiz y Gibraltar (LÓPEZ BELINCHÓN, B. [80], pp. 169-171). 482A.H.P.S.-P.S. Leg. 10055; ofº 16; año 1619; lib. 2º; fol. 1128 rº. Además, Miragaia es un barrio de Oporto en el que se situaba el cementerio medieval del Monte de los Judíos (Cfr. TAVARES, M.J.F.P. [148], p. 29). ¿Estarían allí sus raíces familiares? Como un dato más a favor de su portuguesismo apuntamos que siempre firmó “Alonso de Miragaia”. 483 A.M.M.-P.M. Leg. 20; año 1581; fols. 107 vº y 109 rº.
97 ciudad de Cádiz484. En noviembre de 1583 se obligó a entregar a don Antonio Coello lo que recibiera en el ejercicio de su cargo485. La extracción de la sal y la actividad pesquera guardaban una fuerte interdependencia y era frecuente ver nexos mercantiles entre ellas486. Alonso de Miragaya no fue ajeno a esta práctica y su puesto le permitió acceder al intercambio de sal y salazones. De esta manera adquiere cargas de pescado que luego distribuye hacia regiones del interior, tomando como centro Sevilla. Pueden ilustrar esta afirmación las quinientas veintiocho arrobas de sardina destinadas a Guadalcanal que vende en la capital bética487. Tampoco fue insensible a los honores sociales, por lo que se vio impelido a pleitear ante la sala y el alcalde de los hijosdalgos de la Chancillería de Granada contra el concejo de Moguer, que lo había empadronado como pechero y lo había “molestado y sacado prendas por el cobrador del pecho y servicio real”488. En las fechas en que se cursaba esa demanda, abril de 1591, continuaba siendo alcalde de la Hermandad en la villa. Desconocemos si tuvo éxito en su pretensión, de cuyo desarrollo procesal hay varios documentos en la Chancillería granadina –una probanza en la que testifica el capitán Luis García Roldán junto con otros; un emplazamiento al concejo, justicia y regimiento de Moguer; algún poderpero cuyo desenlace no hemos podido averiguar489. En cualquier caso, formaba parte del patriciado de la villa, alcanzó destacados puestos municipales y su vinculación con los Méndez Godínez se fue intensificando desde la década de los noventa. Volviendo al asunto de las salinas, hemos buscado información que pudiera enriquecer los pocos datos ofrecidos sobre el papel como receptor de sus derechos reales por Duarte Méndez “el sobrino”. La pérdida y el deterioro de bastantes legajos – o de muchos de sus cuadernosde los protocolos notariales del Puerto de Santa María, en el período comprendido entre 1583 y 1591, no nos han permitido hallazgos que amplíen nuestro conocimiento. La única escritura referida a los implicados en la percepción de la alcabala es un poder de don Antonio Coello de Portugal, arrendador de la renta de la sal, en 1588, para cobrar sus deudas y alquilar una casa para su familia en la localidad. En definitiva, algo irrelevante490. Muy parcas son las noticias en los documentos acopiados que nos hablen de otros primos del dramaturgo. De los hijos de su tía Leonor y Jorge Méndez de Acosta hemos tratado de Francisco y Duarte, pero de las mujeres, Inés y Violante se hace muy difícil, porque sólo una escritura se refiere a ellas. En diciembre de 1584 estaban solteras –eran lo que se decía “hijas de familia”- y sus recursos económicos, sin ser exiguos, no alcanzaban a dotarlas “porque tienen pocos bienes para tomar estado según su calidad”. Hay que subrayar el matiz que introducen las palabras finales, ya que nos dan muestra de la estima que de su propia posición social tenía la familia. Por esa causa, su abuela, Inés Álvarez -a quien debemos suponerle una edad avanzadales hace una donación patrimonial para equilibrar aspiraciones y peculio. Las mejoras en el tercio y 484 Obligación de pago al cardenal don Rodrigo de Castro y a su mayordomo por fanegas de trigo que cupieron a la Mesa arzobispal: A.H.P.S.-P.S. Leg. 16744; ofº 24; año 1591; lib. 2º; fol. 203 rº. 485 A.M.M.-P.M. Leg. 22; año 1583; fol. 489 vº. 486 Ya vimos el trato preferencial que recibía el armador de pesquerías Alonso Fernández Bocadasno en las salinas del Puerto de Santa María. Desde el punto de vista de la explotación conjunta de ambas debe resaltarse la fundamental complementariedad de salinas y almadrabas gaditanas en la economía de la casa ducal de Medina Sidonia (SALAS ALMELA, L. [124], pp. 196-197). 487 A.H.P.S.-P.S. Leg. 9237; ofº 14; año 1584; lib. 1º (II); fol. 779 rº. 488 Sobre pleitos con concejos y probanzas por hidalguía véanse las esenciales páginas que en su estudio sobre la nobleza y el clero españoles de la Edad Moderna dedica al asunto DOMÍNGUEZ ORTIZ, A. [32], pp. 31-41. 489 A.R.C.G. Registro del sello. Caja 4751, pleito 4. 490 A.H.P.C.-P.P.S.M. Leg. 13; ofº 2; año 1588; fol. 782 vº.
98 quinto de todos sus bienes, tanto los que tenía en Moguer como en Lisboa. Los de la capital del Tajo eran los que Inés Álvarez había heredado por muerte de otra nieta suya, también llamada Inés, hija única de Manuel Méndez –cuñado, iniciador en los negocios y socio de Duarte Méndez Godínezya difunto a la sazón, y de ellos destinaba a sus nietas un juro que se cobraba sobre las rentas reales de la corona portuguesa. En Moguer lo situaba sobre las dos terceras partes de la casa de su morada en la calle de la ribera – “que va al campo del castillo”, añadecuya mitad le pertenecía como bien ganancial granjeado durante su matrimonio con Francisco Méndez, más la parte que le correspondía de su hijo y nieta fallecidos491. No nos es dado añadir la aplicación que tuvieron estas posesiones, ni si fueron empleadas para tomar estado, civil o religioso, en dotes matrimoniales o de monjas. Sí se acogieron a la vida conventual dos hijos del médico Francisco Lorenzo: Álvaro Gómez y Blanca López, que profesaron en la orden franciscana –ella era monja en el convento de Santa Clara de Moguer. De Isabel Gómez, otra hija del licenciado con su primera mujer, nada sabemos. La menor, Elvira Beltrán (o de Alfaro, apellido que también usó), hija de un segundo matrimonio, estaba en la adolescencia cuando murió su padre492. 491 A.M.M.-P.M. Leg. 24; año 1584; fol. 1004 vº. 492 A.M.M.-P.M. Leg. 36; año 1596; fol. 282 rº.
99 2.3. Apogeo y declive de la actividad de un hombre de negocios. Regresemos al eje vertebrador de este trabajo -lugar que, como cabeza del núcleo familiar, corresponde al padre del dramaturgo, a Duarte Méndez Godínezpara intentar la descripción y el análisis de una etapa de transición en el recorrido de su vida, clave para entender su propio proceso de integración y el de sus allegados en la sociedad castellana. El punto de inflexión hay que situarlo en el último trienio de la década de 1580. Ya hemos ido adelantando algunos aspectos, desde la perspectiva social, que acompañaron a esta transformación. Recuérdese, al efecto, la incorporación del apellido Godínez y cuanto dijimos sobre el asunto. Ahora enfocaremos la cuestión desde el prisma de su actividad como hombre de negocios –inextricablemente unida a lo anterior- en donde convergen circunstancias y decisiones personales, asuntos familiares –tanto en el sentido de grupo nuclear como extenso- y, naturalmente, factores exógenos como la coyuntura económica del período. Da la impresión de que Duarte Méndez Godínez nunca ejerció en Moguer como mercader de lonja493. Ni la entidad y carácter de sus negocios, ni el género con el que traficaba tenían cabida en una villa de las dimensiones de aquella en la que habitaba. De hecho, el tipo de comercio al que se entregaba no difería mucho del que podía ejercerse en una gran ciudad –como él mismo había aprendido a hacerlo en sus años juveniles lisboetasaunque a escala algo más reducida. Sin embargo, en la época de mayor intensidad en sus tratos adquirió una casa tienda en la plaza de Moguer, con sus pisos alto y bajo. El local era propiedad del convento de Santa Clara que lo tenía dado en enfiteusis por tres vidas a un barbero cirujano, con un cargo de cinco ducados al año494. En sus manos llevaba poco tiempo, apenas año y medio, y le había hecho muchos reparos –“que valen mucha cantidad”, según el arrendatariocuando lo traspasó a Duarte Méndez por dieciocho ducados, tras la aquiescencia del mayordomo del convento y la aceptación de la carga anual por el nuevo usufructuario495. ¿Cuál era el uso al que destinó esta tienda? La explicación más verosímil, a nuestro juicio, es para almacén. La necesidad de espacio para guardar los productos que exportaba y las mercancías que recibía para su redistribución pudieron llevarlo a acordar esta transmisión en un momento (agosto de 1584) en que sus negocios estaban en alza. Conservó en su poder la tienda poco tiempo, pues tres años después (julio de 1587) se deshace de ella entregando su dominio útil a otro cirujano, aunque el tributo que se pagaba al convento de cuyo pago respondería el nuevo arrendatario corría desde el primero de enero de ese año. El beneficio obtenido por Duarte Méndez con este traspaso sobre el precio por el que la obtuvo fue de dos ducados, pues el cirujano le dio veinte, que haría efectivos en dos plazos. No parece por ello una operación meramente especulativa496. 493 En la segunda acepción del Diccionario de Autoridades (1732): Lonja. Se llama también la tienda donde se vende cacao, azúcar, especias y otros géneros. También se decía “mercader de tienda”, como puede verse en la obra del “estudiante de Talavera” Bartolomé de Albornoz (ALBORNOZ, B. [I], fol. 129 rº). 494 El barbero cirujano respondía a l nombre de Pedro Beltrán. 495 A.M.M.-P.M. Leg. 24; año 1584; fol. 561 vº. 496 A.M.M.-P.M. Leg. 27; año 1587; fol. 775 rº. Este otro cirujano tenía por nombre Juan de Guevara. Esta escritura es aquella en la que aparece por primera vez Duarte Méndez con el apellido Godínez añadido.
100 Durante todo este período intermedio de doce años (desde 1582 hasta 1594) hemos encontrado a Duarte Méndez en otro menester que ya le conocemos –renteropero en el que también se aprecia cierta evolución. No solía ir solo en estos empeños, sino que lo hacía habitualmente con compañeros como Diego Sánchez, Pedro Rodríguez de Ribera o Sancho de Vasconcelos. Era, como ya se ha visto, una forma de adquirir, a cambio de un precio módico por su recaudación, un excedente de los productos agrícolas que él mismo obtenía en sus propiedades –vino, almendras- y que con tanta ganancia colocaba en Lisboa, las Azores, o, más adelante, en Indias. Incluso ampliaba su campo de acción a los arrendamientos de diezmos de poblaciones vecinas a la suya, como intentó hacer en compañía de Rodríguez de Ribera y Diego Sánchez en 1585 –no sabemos si con éxito o nosubarrendando el del vino de esa añada a aquellos en quienes se hubiese rematado el de la villa de San Juan del Puerto497. Las gabelas señoriales que percibía el marqués de Villanueva del Fresno en su villa de Moguer también interesaban sobremanera a Duarte Méndez. Dejando a un lado que era una operación beneficiosa para el noble, al que aportaba liquidez y le aliviaba la penosa y poco eficaz tarea de recaudar el gravamen con el personal a su servicio y, por tanto, suponía una forma de ser útil y bienquisto a un señor poderoso y con ello ganar su favor, a sus arrendadores les reportaba frutos de fácil salida en el mercado con amplio margen de beneficios. Un ramo era el codiciado por Duarte Méndez y sus socios de modo muy especial: el verde y seco, que incluía la almendra. Hay signos claros de que ésta y el almendrón moguereños se cotizaban bien como objeto de exportación498. En 1586 el consorcio formado por Méndez, Diego Sánchez y Sancho de Vasconcelos tomaron la renta de dicho ramo por cincuenta y ocho mil trescientos veintiséis maravedís (un poco menos de ciento cincuenta y seis ducados)499. Sin embargo, al final de la etapa que consideramos ya se observan signos de retraimiento por parte de Duarte Méndez, ahora arrendador en solitario del tributo, que subarrienda por sesenta y dos ducados a dos convecinos –Pedro de Herrera y Francisco de Olivares, quien, como tratante en frutos, tendrá frecuentes negocios con la familia Godínezreservándose para sí sólo lo que tocaba a la almendra fresca y seca, la parte verdaderamente valiosa500. Un salto cualitativo dentro de sus ocupaciones como exactor fue para Duarte Méndez Godínez su participación en el cobro de los derechos de almojarifazgo de Sevilla – mayor o de Indias- a fines de 1587. Para actuar en la percepción de este impuesto era preciso, tal como prescribían las leyes del Reino, tener licencia mediante cédula real501. Duarte Méndez la poseía: “…en razón de que tengo comisión del Rey Nuestro Señor para que cualesquier navíos o carabelas que tuvieren carga de vinos no salga de los puertos donde estuvieren sin mi licencia”502. 497 A.M.M.-P.M. Leg. 25; año 1585; fol. 131 rº. 498 Valga como muestra el poder que Pedro Rodríguez, maestre de la Carrera de Indias, vecino de Sevilla, dio al arriero de Moguer en diciembre de 1585 para que le comprara en la villa veinte quintales de almendrón y se los enviase a Sevilla para estibarlos y llevarlos a América (A.H.P.S.-P.S. Leg. 9245; ofº 15; año 1585; lib. 3º: fol. 920 vº). 499 A.M.M.-P.M. Leg. 26; año 1586; fol. 288 vº. 500 A.M.M.-P.M. Leg. 33; año 1594; fol. 469 vº. 501 Recopilación de leyes de los Reinos de las Indias. Ley XXXXI. Que no se cobren derechos sin licencia del Rey (Ordenanza de Felipe II de 1563). 502 A.M.M.-P.M. Leg. 27; año 1587; fol. 738 vº.
101 La escritura de la que se ha extraído este párrafo esta rubricada a mediados de diciembre de 1587, fecha en la que se intensificaban los preparativos para la Armada Invencible y, por consiguiente, era imprescindible un esfuerzo recaudatorio con el que sufragar los enormes gastos que acarreaba la empresa503. La perentoriedad de allegar fondos quizás hiciera aconsejable el subarriendo arancelario para disponer con rapidez de numerario, porque el titular de los asientos de los almojarifazgos mayor y de Indias era la propia ciudad de Sevilla desde 1583504. Duarte Méndez estuvo presto para hacerse cargo del ramo del vino, en el que él mismo era exportador, por lo que debemos pensar que obtuviera indudables provechos. Ciertamente, en torno a ese año se habían acrecentado las salidas de caldos andaluces por parte de Duarte Méndez, cuyos destinos hasta principios de los años noventa eran Lisboa y las Azores, donde estaban sus correspondientes, dentro de los circuitos en los que se movía desde sus inicios en el comercio. Sólo a partir del comienzo de la década final del siglo XVI se inclinará por el mercado americano. Esto se comprueba a través de los fletes que contrata en torno a esa fecha de 1587 y en otras escrituras. En noviembre de 1586, junto con su socio habitual de aquel tiempo, Sancho de Vasconcelos, se concierta con un portugués maestre de carabela, de sesenta toneladas de arqueo, para cargar en el puerto de la villa ciento veinte botas de vino que habrían de ser entregadas en Lisboa505. Mientras que con posterioridad a ese momento tenemos el flete que le hace otro portugués, dueño de una carabela de menor capacidad –un tercio de la anterior: veinte toneladas- a él solo, sin compañero, para embarcar vinos y llevarlos hasta la isla Tercera de las Azores, donde, en la ciudad de Angra, las recibiría Francisco Lopes, uno de los hombres de la trama mercantil del pastel dirigida por Ramallo506. Una buena porción de las botas y toneles que se encaminaban a Lisboa iban consignadas a su cuñado Jorge Denís, con quien había constituido una sociedad Duarte Méndez. En julio de 1587 el lisboeta le libraba setecientos cincuenta ducados con letras sobre un mercader flamenco, Jacques Godin, que Méndez Godínez autorizó a cobrar a Jorge Díaz de Andrada, otro de los comerciantes del pastel, hijo de Manuel Jorge de Acuña507. Godin había llegado a Sevilla en los últimos meses del año precedente y se dedicaba al envío de lanas a Flandes508. Por su conexión con Jorge Denís, pudiéramos 503 GÓMEZ-CENTURIÓN, C. [58], pp. 42-44. 504 Sobre el asiento por diez años que se había concluido con la ciudad de Sevilla dice Lapeyre: “No sabemos nada de su funcionamiento. Sólo que el arrendatario tuvo que hacer frente a dos crisis, en 1587 cuando el ataque de los ingleses a Cádiz, y en 1591, después de una baja de las llegadas del dinero” (LAPEYRE, H. [77], p. 146). Vid. también ULLOA, M. [154], pp. 280-281 y 291-293. 505 El maestre era Amaro Gonzales Peñafiel, vecino de “Lesa” (Leça da Palmeira, cerca de Matosinhos y de Oporto, de donde eran varios de los navegantes que hemos visto en tratos con los mercaderes del clan familiar.comercial). La carabela tenía por nombre “San Antonio de Perte”. El precio convenido por el flete era de treinta y cuatro reales de moneda castellana por cada tonelada, que habría de pagarse en los seis días siguientes a la entrega del cargamento (A.M.M.-P.M. Leg. 26; año 1585; fol. 600 rº). 506 Bernardo Peres era el maestre de la carabela llamada San Juan de Porte. Estaba avecindado en Atouguia (Atouguia da Baleia, localidad próxima a la península de Peniche). La carga era de vino “y otras mercadurías”. Por coste de cada tonelada habría de pagar Duarte Méndez tres mil reis portugueses doce días después de descargada la mercancía. Se incluían en el flete las averías (A.M.M.-P.M. Leg. 29; año 1589; fol. 10 rº). 507 A.M.M.-P.M. Leg. 27; año 1587; fol. 637 rº. 508 El 3 de noviembre de 1586, cuando estaba recién llegado –por eso se le dice “estante en Sevilla” en la escriturase obligó a pagar a Juan de Morales, administrador real de la renta antigua de las lanas, una alta suma de maravedís por el derecho de cien sacas de lanas que despachó para Flandes y pesaron mil trescientas sesenta y cuatro arrobas (A.M.M.-P.M. Leg. 9248; ofº 15; año 1586; lib. 3º; fol. 737 vº). Lapeyre lo cita entre los más importantes cargadores de lana para Flandes que actuaban en Sevilla en
102 pensar que se tratase de un agente de su hermano Filipe que desde Amberes se hubiera trasladado a la ciudad andaluza. Pero este engarce con la capital del Tajo lo perdió Duarte Méndez con la muerte de su cuñado Jorge, que ocurrió a principios de 1589, por lo que tuvo que liquidar cuentas con sus herederos a través de dos apoderados, el licenciado Lourenço Fernandes de Serpa y Afonso Rodrigues de Elvas509. Sin embargo, la canalización de sus vinos hacia Lisboa continuó a través de Simao Lopes de Lima y otros hombres de negocios. Hacia la metrópoli del estuario del Tajo había puesto proa el navío que en octubre de 1590 arribó a Setúbal –de donde era el patrón del barcocon mercancías de Duarte Méndez Godínez, quien para rescatarlas comisionó a su hijo Tomás Denís, que realizaba el aprendizaje del oficio mercante510. Las Azores eran la otra dirección que tomaban las cargas de vino y almendra que embarcaba el padre del comediógrafo. Como hemos observado, los corresponsales en el archipiélago estaban distribuidos por las distintas islas, aunque en el caso de Duarte Méndez aquellos con los que tenía trato más frecuente se hallaban en la de San Miguel, en la Tercera y en El Fayal, donde residía su hermano Sebastián. La relación comercial entre ambos fue muy fluida hasta principios de los noventa. Todavía en mayo de 1591, con la intermediación de Gaspar Ramallo, recibe Méndez Godínez tres mil reales (más de doscientos setenta y dos ducados) procedentes del ya mencionado tráfico triangular cuyos vértices eran ellos tres –Duarte enviaba vino y almendra a Sebastián; éste remitía pastel a Ramallo, quien le entregaba numerario o le endosaba obligaciones de pago a Duarte Méndez para que se las cobrara, sin desechar posibles retribuciones en especie, es decir, en tinte511. No siempre el pago de sus exportaciones se le hacía en Sevilla; también en Lisboa, capital con la que seguía manteniendo vínculos a pesar de la desaparición física de algunos de sus más cercanos parientes, se le libraban letras de cambio procedentes de las islas atlánticas512. Desde 1593, tras los primeros viajes de su hijo Tomás a Indias, un cambio de rumbo se produce en las remesas de Duarte Méndez. Esas travesías iniciales de Tomás Denís guiadas por la mano experta de Francisco Gallegos, el piloto moguereño, posiblemente tuvieran como objetivo la apertura de mercados en América a través del contacto con comerciantes allí establecidos. Pronto se empiezan a apreciar los resultados. En agosto de ese año 1593 se depositan en la Casa de Contratación de Indias y en el capitán Francisco Duarte de Caboverde unos doscientos cincuenta ducados consignados a Duarte Méndez, que venían registrados en la fragata almiranta de la flota513. Complementario del vino y la almendra en la producción agraria exportable desde Moguer a enclaves del Atlántico era el aceite. En menor proporción que los dos 1589 –encabeza la lista por número de sacas. A partir de ese año desaparece, aunque su lugar parece ocuparlo Felipe Godin -¿hijo o hermano? (LAPEYRE, H. [77], pp. 187 y 299). 509 A.M.M.-P.M. Leg. 29; año 1589; fol. 408 rº. 510 El navío era el San Francisco y su maestre, Antonio Fernandes (A.M.M.-P.M. Leg. 31; año 1590; fol. 8 rº (registro 4º) 511 A.H.P.S.-P.S. Leg. 9267; ofº 15; año 1591; fol. 598 rº. 512 El 3 de octubre de 1589 Duarte Méndez Godínez dio poder al doctor Pedro Soares de Mora y a Baltasar Rodrigues de Mértola, vecinos de Lisboa, para que cobrasen del factor de Reynel en la ciudad todos los dineros, mercancías y bienes que se le debieran por letras de cambio de la isla Tercera o de otras del archipiélago (A.M.M.-P.M. Leg. 29; año 1589; fol. 499 vº). 513 A.M.M.-P.M. Leg. 32; año 1593; fol. 729 vº. Esta escritura es un poder a Gaspar Ramallo para que reciba esas cantidades. En noviembre del mismo año vuelve a otorgarle otro –ahora también incluye a Duarte Pereapara cobrar cantidades o bienes de la Casa de Contratación, sin especificar más (A.M.M.- P.M. Leg. 32; año 1593; fol. 756 vº). El vecino de Cádiz que consignó los doscientos cincuenta ducados a nombre de Duarte Méndez se llamaba Alonso Rodríguez.
103 primeros, Duarte Méndez también se ocupó de su envío marítimo. A las islas Canarias, cuya práctica de importar aceite andaluz fue una constante durante todo el siglo XVI por carecer de él, mandó a su hijo Tomás, en la primera derrota oceánica del joven, en un navío de Francisco Gallegos –bajo su custodia iba el novel comerciantecon una partida de óleo y otras mercancías para vender514. Duarte Méndez actuó generalmente como exportador de productos agrarios, pero en alguna ocasión lo hizo también como proveedor que suministra el género a otros para que sean ellos quienes por su cuenta lo expendieran. Sus compradores eran gente de mar, que se encargaban de embarcar la mercancía en su propia nao y transportarla a aquellos lugares en los que por su experiencia sabían que su precio era mayor. En el primer semestre de 1583 Francisco Gallegos le compró cinco fanegas de trigo, con las que navegó por el derrotero de las Canarias, que conocía bien, para dejar allí la mercancía o quizás por una ruta diferente para conducirla a alguna otra región como el Algarve, siempre necesitada de este cereal515. Una operación similar de venta a crédito efectuó con un portugués de Portimao, al que le fio unas fanegas de almendra, además de prestarle unos dineros para la compra y despacho de vinos en Moguer que el algarvio cargó en su nave, pues también ejercía el oficio de mareante516. La actividad económica de Duarte Méndez que menos impronta documental ha dejado es la que se relaciona con los circuitos de distribución regional de materias primas y objetos manufacturados, en los que sin duda estuvo presente517. Es de lamentar que así sea, porque si interesantes resultan los pormenores que hemos analizado hasta ahora para seguir las hebras del entramado comercial atlántico del que participaba Duarte Méndez Godínez, no lo sería menos ver cómo creaba una red para la colocación a minoristas del producto recibido del exterior o la materia prima –tintes- a artesanos pañeros con los cuales podía tener establecido algún modo de compraventa del tejido ya acabado para darle salida comercial. Dos son las escrituras que alumbran algo esta parcela de la actividad mercantil de Duarte Méndez. La primera es el poder que concede al licenciado portugués Lourenço Fernandes Pestania, habitante de la villa de Mértola518. Junto con el instrumento notarial le entrega una memoria firmada por él en la que se relacionan todas las personas a las que les ha vendido al fiado “ciertas cajas”. Puesto que el licenciado ya ha lastado el montante de la transacción, lo que cobre será 514 A.M.M.-P.M. Leg. 29; año 1589; fol. 397 vº. Acerca de las importaciones canarias de productos agrícolas andaluces durante el siglo XVI consúltese LOBO CABRERA, M. [79], pp. 344-345. 515 Por fiador del piloto salió Pedro de Espinosa Tobillos, almojarife de Moguer y de los marqueses de Ayamonte y Gibraleón, que por vencimiento del plazo sin que fuera satisfecha la cantidad por el deudor –puede que ausente en su tornaviajetuvo que afrontar el pago. Duarte Méndez Godínez le otorgó esta escritura para que pudiera cobrarle a Gallegos los diez ducados que por él lastó (A.M.M.-P.M. Leg. 24; año 1584; fol. 27 rº). 516 El vecino de Portimao se llamaba André Vaaz. El montante de la deuda era asimismo en este caso muy moderado: casi diecisiete ducados. Duarte Méndez Godínez le dio poder a otro vecino de Portimao, Luis Martins, para que se los cobrase (A.M.M.-P.M. Leg. 31; año 1590; fol. 36 rº). 517 Al decir que han dejado poca huella escrita nos referimos a los protocolos notariales de Moguer, que hemos escudriñado sistemáticamente. Tal vez una investigación, que no nos ha sido posible realizar, en escrituras públicas de localidades de la actual provincia de Huelva, del Algarve y del Bajo Alentejo entre las fechas en que nos estamos moviendo arrojase un resultado distinto. No sería improbable encontrar obligaciones de pago en esos sitios, pues los deudores residirían en ellos y lo normal es que las otorgasen allí donde tenían fijada su residencia. 518 Parece más que probable que el licenciado Lourenço Fernandes de Serpa, que hizo liquidación de cuentas con los herederos de Jorge Denís en nombre de Duarte Méndez Godínez, y este licenciado Lourenço Fernandes Pestania fuesen la misma persona.
104 para él519. Resulta evidente que nos hallamos ante un indicio de iniciativas tocantes al abastecimiento del mercado de la zona fronteriza del Bajo Alentejo por parte de Duarte Méndez. La región era el enlace terrestre entre Sevilla y Lisboa, por lo que se extendía a ella la influencia económica de ambas capitales, formando parte de un tejido de intercambios interregionales que la unía a la Andalucía occidental y hacía que entre uno y otro lado del Guadiana transitasen productos textiles, lanas, cueros, aceite, granos o cerámica520. El segundo registro es una obligación de pago de un onubense, que reconoce deberle a Duarte Méndez una cifra próxima a dieciséis ducados por unos quintales de hierro521. A este respecto es conveniente recordar algunos lazos comerciales que el padre de Felipe Godínez se había creado en Sevilla. Miguel Martínez de Jáuregui, correspondiente de Duarte Furtado y por tanto de Filipe Denís –cuñado de Duarte Méndezera uno de los más acaudalados almacenistas de hierro de las ferrerías vascas en la ciudad y uno de los grandes cargadores de Indias; podía perfectamente ser su proveedor. Con esto, no sería erróneo aplicar a Duarte Méndez Godínez la calificación que se les daba a muchos de aquellos comerciantes portugueses: “mercader de todo género”. 519 A.M.M.-P.M. Leg. 32; año 1593. fols. 742 vº. Este poder lo dio Duarte Méndez Godínez el 11 de octubre de 1593. 520 Vid. STUDNICKI-GIZBERT, D. [144], p. 49. 521 La otorga Diego González Alemán el 19 de julio de 1590. El precio de los quintales era exactamente de ciento setenta y cinco reales y medio. Se obliga a pagar en Moguer al final del mes de agosto inmediato (A.M.M.-P.M. Leg. 30; año 1590; fol. 487 vº).
105 2.4. Cambio de rumbo: de mercader de todo género a hacendado rural. La transición de Duarte Méndez desde el gran comerciante al caballero rural no fue repentina ni radical. No hay un corte neto en sus actividades sino una progresiva adopción de formas ajenas al mundo de los negocios (fruto en parte de su éxito en adaptarse a la sociedad local e impregnarse, al menos a ojos del grupo humano que le rodea, de sus valores); negocios que, por otro lado no abandona completamente. El hecho de haberse convertido en propietario de tierras no era incompatible con buscar la salida más provechosa posible a sus cosechas, muy por el contrario, se presenta como una consecuencia lógica y mucho más en persona tan conocedora de los grandes mercados. Por otra parte, la función de cargadores en travesías interoceánicas de productos agrícolas obtenidos de sus posesiones no era despreciada ni siquiera por los nobles, que participaron abundantemente del comercio indiano, por supuesto a través de mayordomos, apoderados o criados522. Como se sabe, este comercio a gran escala no acarreaba desdoro social ni derogaba nobleza. Veremos también como Duarte Méndez continuaría arrendando rentas en los años siguientes, en los mismos ramos de la producción agrícola de sus propios campos de cultivo, como forma de aumentar el volumen de sus exportaciones. Pero aquí también se empezará a percibir pronto un alejamiento de su ejecución directa, actuando por personas interpuestas o delegando la dirección recaudatoria en otros. Varios son los factores confluyentes en su alejamiento progresivo de algunos enclaves centrales del comercio internacional. En primer lugar habría que detenerse en un matiz sociológico: el cambio que se experimenta en la dirección de las casas comerciales a las que estaba vinculado por la extinción natural de una generación de hombres de negocios, de la cual, por edad, Duarte Méndez Godínez era uno de sus más jóvenes integrantes. En efecto, si repasamos la lista de sus correspondientes en distintos puntos de la red mercantil intercontinental en la que estaba inserto, observaremos que muchos de los hombres en quienes recayó su gobierno entre los años sesenta y noventa del siglo XVI habían ido desapareciendo: en Sevilla, Gaspar Fernández Rubio (1579), el primero de todos; Antonio Faleiro de Acosta, que era más joven que Duarte Méndez (1584); ya durante la última década de la centuria, Miguel Martínez de Jáuregui (1598). En Lisboa todos sus corresponsales habían fallecido en el momento que hemos marcado como punto de inflexión en la trayectoria del padre del dramaturgo: Manuel Mendes (1584) y Jorge Denís (1589), familiares cercanos; Simao Lopes de Lima (1590); Duarte Furtado (1595)523. Otros allegados han muerto asimismo por esas fechas: Antonio Váez, en Moguer antes de 1595; Tomé Denís en el Imperio Turco (1585). El cambio generacional se ha llevado a cabo y los herederos de las grandes empresas mercantiles son hombres más jóvenes: Gaspar Ramallo y Jorge Díaz de Andrada aglutinan al núcleo sevillano –con ellos sí mantiene contactos Duarte Méndez- 522 Cristóbal Ximénez Gómez, contador del conde de Olivares, realizó numerosos envíos, en nombre de su señor, de vino del Aljarafe sevillano procedente de las cosechas del noble. En julio de 1624 cargó trescientas veintidós pipas en la flota que iba a zarpar para Nueva España (A.H.P.S.-P.S. Leg. 5512; ofº 8; año 1624; lib. 3º; fol. 225 vº y Leg. 5510; año 1624; ofº 8; lib. 1º; fol. 353 rº). 523 El óbito de Duarte Furtado tuvo que ocurrir en Lisboa entre el 15 de abril y el 21 de septiembre de 1595. En la primera fecha envía una carta a Gómez Nieto, su agente en Sevilla, que se conserva en el Archivo de Indias en un expediente de consultas del Consejo sobre la conveniencia de mandar para el cabo de San Vicente en espera de la flota doce galeras llegadas al puerto hispalense; en la segunda se le da por difunto en un poder de la familia Méndez Godínez (A.G.I. Indiferente, 743, N. 45. Consulta del Consejo de Indias. A.M.M.-P.M. Leg. 34; año 1595; fol. 346 vº)
112 de los intereses de la casa ducal de Béjar, pues en la práctica de su profesión va a entrar al servicio de don Francisco Diego López de Zúñiga, su quinto titular. Con la demostración de competencia en aquellos empeños, llegarían puestos de más alta responsabilidad conferidos por el noble al aún en ese momento bachiller. Era necesario para la alta nobleza rodearse de hombres de leyes que rigieran los asuntos de sus estados, formando parte de su cámara y consejo, como jueces y oidores, o bien poniéndolos al frente de la gobernación de sus señoríos546. Por esta razón, el bachiller Váez de Acosta será designado juez y corregidor mayor del marquesado de Gibraleón, cargo que ocupa mientras se concertaban sus bodas547. Aprovechando posiblemente el cese en sus funciones, se presentó el 16 de mayo de 1593 en Osuna ante el rector de la universidad para la obtención del grado de licenciado, para lo cual exhibió su título de bachiller por Salamanca, de lo que hicimos mención más arriba. Tras las formalidades del acto de presentación y la publicación en el portal del colegio de la preceptiva cédula, se señala el día siguiente para el examen secreto y se le sortean los puntos que habría de defender, mediante el procedimiento de introducir un cuchillo entre las páginas de los códigos. La exposición mereció a los doctores que lo examinaban el aprobado nemine discrepante548. Poco tiempo después, Jorge Méndez Godínez, su futuro cuñado, seguiría su senda graduándose también como licenciado, aunque no en Osuna. La colaboración profesional entre ellos, vigorizada por los vínculos familiares, se iba a acrecentar. Tras este resumido repaso de la trayectoria del licenciado Váez de Acosta, retomemos el asunto de su matrimonio y de la dote de su mujer. El casamiento no tuvo efecto inmediatamente, suponemos que por dilatarse la recepción de los dos mil ducados prometidos mucho más allá de los cuatro meses previstos en el compromiso. La lejanía de Moguer respecto a los lugares de residencia de los deudos contribuyentes y la dificultad de las comunicaciones deparó que durante tres años Duarte Méndez Godínez y otros miembros de la familia diesen distintos poderes para el cobro de lo que restaba por percibir. Una semana después de la constitución de la dote, el licenciado Jorge Méndez Godínez se puso de camino hacia Lisboa con el fin de traer la parte de Graça Denís y, de paso, cobrar algunas cantidades que se le adeudasen a su padre549. De los trescientos ducados que iba a donar su tía pudo volver con las dos terceras partes550. Poco después sobrevino un infortunio: Graça Denís murió entre ese año de 1594 y los nueve primeros meses del siguiente. Por tal motivo, entre septiembre y noviembre de 1595, Duarte Méndez Godínez y su mujer, con Ana Manrique, su hija, e Isabel Denís (hermana de la fallecida y de María Denís, en cuya casa vivía) dan poderes a Manuel Rodrigues Pinto, hombre de confianza de la familia en Lisboa; a Lourenço Fernandes Pestania, vecino de Mértola, a quien ya conocemos; y a Elena Osorio, cuñada de los Denís y habitante asimismo de la metrópolis de la desembocadura del Tajo, para cobrar de los albaceas de la difunta y -muy importantede los herederos de Duarte Furtado los cien ducados restantes para completar su aportación a la dote de la sobrina y una manda En abril de ese mismo año lo recibió de Duarte Méndez Godínez para un litigio que en segunda instancia se veía ante aquella Chancillería (A.M.M.-P.M. Leg. 29; año 1589; fol. 435 vº). 546 El reclutamiento de letrados para gobierno y administración de las casas nobles cuenta ya con notables estudios en obras recientes sobre algunos grandes títulos, de entre ellos citaremos a GARCÍA HERNÁN, D. [50], pp. 41-54; SALAS ALMELA, L. [124], p. 84 et passim; VALENCIA RODRÍGUEZ, J.M. [155], tomo I, pp. 445 y ss. 547 En 1593 el duque de Béjar, marqués de Gibraleón, manda tomarle residencia del cargo (A.M.G. Leg. 879. Años 1593-1620. Sin fol.) Para los juicios de residencia en el ámbito señorial vid. ATIENZA HERNÁNDEZ, I. [6], pp. 131-136. 548 A.M.O. Universidad. Leg. 7; nº 26; fol. 44 rº. 549 A.M.M.-P.M. Leg. 33, año 1594; fol. 773 vº. 550 A.M.M.-P.M. Leg. 34; año 1595; fol. 503 vº
113 de veinte ducados que legó en testamento a su hermana Isabel551. No sabemos si surtió efecto o simplemente desistieron en su intento, pero no volvemos a encontrar noticia alguna al respecto. Más lentitud y mayor laboriosidad requirieron las actuaciones para reunir el dinero dispensado por Filipe Denís y Sebastián Méndez para la acrecencia de los bienes dotales de su sobrina, las partes más cuantiosas del peculio que aquélla iba a recibir de sus parientes (más de setecientos cincuenta ducados entre los dos). El que ambos residieran fuera de la península dificultaba -en la práctica, impedíael envío de un propio que pudiera percibir los dineros en persona. Se hacía forzoso valerse de un intermediario en Sevilla, sobre el que librar una letra de cambio u orden de pago, para realizar la operación552. Tras un intento fallido de Tomás Denís, con poder de sus padres, a fines de 1595, no va a ser hasta casi año y medio después cuando él mismo va a poder finalmente concluir el cobro a los corresponsales de sus tíos en la ciudad hispalense553. En esta definitiva ocasión, aparte de Duarte Méndez Godínez, será ya el licenciado Váez de Acosta quien lo autorice para tal fin554. El 25 de enero de 1597 Tomás Denís recibe los cinco mil reales de plata –cuatrocientos cincuenta y cuatro ducados y medioque su tío Sebastián Méndez había librado para dote y casamiento de Ana Manrique, su sobrina, por letra de cambio sobre Gaspar Ramallo dada en Fayal un año antes555. Como las gestiones para allegar las cantidades prometidas se habían hecho tan prolijas, el paso del tiempo sin resultados pudo poner en peligro el concierto matrimonial. Para evitar una renuncia del licenciado por el incumplimiento de lo pactado en cuanto a la dote, Duarte Méndez Godínez comisionó a su hijo Tomás, entretanto no se acababan de recibir las aportaciones familiares, para que viajara a Burguillos, villa del señorío ducal de Béjar en Extremadura, de la que Alonso Váez de Acosta era corregidor en aquel momento, para renegociar el contrato nupcial de su hija Ana556. Con todas estas dilaciones, las bodas no pudieron celebrarse antes del segundo semestre de 1596, como se puede deducir fácilmente de las fechas de estos dos últimos documentos que hemos traído a colación (19 de mayo de aquel año y 17 de enero de 1597). Es en este segundo poder en donde por primera vez se dice que doña Ana Manrique es su mujer. Como además lo otorgó en Moguer de consuno con su 551 A.M.M.-P.M. Leg. 34; año 1595; fols. 346 vº, 406 vº y 503 vº. Manuel Rodrigues Pinto era vecino de Lisboa y tenía su morada en la calle de los escuderos. Lo veremos intervenir varios años adelante en asuntos de los Méndez Godínez y personas emparentadas con ellos. En cuanto a Duarte Furtado, cuñado como sabemos de Felipe Denís por el matrimonio de éste con una hermana suya, esta alusión a sus herederos, relacionándolos con las mandas y donaciones que hizo Graça Denís nos da pie a pensar que hubiese estado casado con ella. 552 Los agentes sevillanos eran Gaspar Ramallo, vecino de Triana, que ya nos ha salido en estas páginas, por parte de Sebastián Méndez y Gómez Nieto por la de Filipe Denís. 553 A.M.M.-P.M. Leg. 34; año 1595; fol. 442 vº y Leg. 38; año 1597; fol. 15 vº. 554En este poder, de 17 de enero de 1597, el licenciado Váez de Acosta se dice marido de doña Ana Manrique. 555 La letra de cambio la firmó Sebastián Méndez en 14 de enero de 1596; Gaspar Ramallo la aceptó el 27 de agosto para pagarla en fin de octubre de ese año. Al otorgar la carta de pago Tomás Denís presentó por testigos a los pilotos moguereños Francisco Gallegos y Francisco González (A.H.P.S.-P.S. Leg. 9295; ofº 15; año 1597; lib. 1º; fol. 133 vº). 556 A.M.M.-P.M. Leg. 37; año 1596; fol. 168 vº. Tomás Denís moraba durante aquellos meses en Sevilla, en donde preparaba su embarque para Nueva España como maestre de nao. Estas capitulaciones no se hicieron en Burguillos. En los protocolos de 1596 no hay rastro de ellas. La última escritura otorgada por el licenciado Váez de Acosta en la villa es del mes de agosto. (A.H.P.B.-P.B. Leg. 2524; año 1596; sin nº fol.)
114 suegro, es muy verosímil que el matrimonio eclesiástico se hubiera celebrado en la villa pocos días antes, razón por la cual se encontraba allí temporalmente557. Al leer estos dos últimos escritos surge la interrogación de si fue el licenciado Váez de Acosta quien introdujo en la familia de Godínez la ambición por el ascenso social y el reconocimiento de un status superior, con sus honores anejos y sus formas diferenciadoras. Con todo lo que llevamos visto, nos atreveríamos a afirmar que no. Cierto es que en estas dos cartas notariales, relacionadas con él, aparece el tratamiento de “doña” aplicado a una de las mujeres de la familia, Ana Manrique, y pocos años después se extenderá a todas las demás -será la normaque vendrá acompañada de otros signos de pretensión hidalga, pero ya se han ido dibujando anteriormente signos que apuntaban a una aspiración de ennoblecimiento, por tanto, el matrimonio serviría para vislumbrar horizontes nuevos hacia los que los Méndez Godínez ya se sentían impulsados558. 3.2. Al servicio de la Casa de Béjar. Es harto probable que Alonso Váez de Acosta presentara y recomendara al V duque de Béjar, don Francisco Diego López de Zúñiga, a su cuñado Jorge Méndez Godínez. Como hemos visto, en la década de los noventa, el licenciado Váez de Acosta ocupaba el cargo de corregidor y justicia mayor en lugares del señorío ducal: primero en Gibraleón, hasta 1593; desde el año siguiente y hasta 1596, de Burguillos del Cerro. Con ocasión de la gobernanza de esta villa encontramos la primera muestra de colaboración de los cuñados al servicio de la Casa de Béjar. Don García Pérez de Vargas, señor de la villa de la Higuera, había interpuesto pleito al duque por el señorío de Burguillos559. El licenciado Méndez Godínez actúa como abogado de don Francisco Diego ante la Chancillería de Granada, a la que también acude Váez de Acosta el 27 de agosto de 1596 para presentar testigos en el pleito. La otra parte contendiente hizo correr en la villa el rumor de la prisión del alcalde mayor –el licenciado Váez también es nombrado con este título- en la cárcel de la Chancillería, por lo que se le puso demanda al inductor de la especie y a los que con falsedad e interés la hicieron propalar560. Sólo cuatro días más tarde -31 de agosto- Alonso Váez de Acosta reaparece en Burguillos, en lo que tiene visos de ser una de sus últimas actuaciones como su 557 A.M.M.-P.M. Leg. 38; año 1597; fol. 15 vº. 558 Acerca del significado del uso de la partícula honorífica véase SORIA MESA, E. [142], pp 287-293. En el caso de la familia Godínez se cumple lo que afirma este investigador: las mujeres preceden en su uso a los varones, sobre todo en las localidades pequeñas. 559 La villa es La Higuera de Vargas, que toma el nombre de su señor, al noroeste de Jerez de los Caballeros. 560 A.R.C.G. Pleitos. C. 1553. Pleito 14.
115 regidor y justicia mayor, otorgando junto al resto del Cabildo un poder al alcalde de los hijosdalgo de la villa para impugnar en la vecina Jerez de los Caballeros el repartimiento de hombres y armas que le querían imponer a la localidad, no debiendo corresponderle por contribuir ya dentro de los estados del duque de Béjar561. Puede que no volviera más, pues en ese mismo año de 1596 veremos a otro individuo con el título de corregidor de la villa562. El licenciado Méndez Godínez, en poco más de dos años, va a convertirse en pieza clave de lo que llamaríamos el gabinete jurídico del duque de Béjar en la Chancillería de Granada. En esta ciudad reside entre 1594 y la primavera de 1597, después del viaje que lo había llevado hasta Lisboa para cobrar deudas familiares. Sólo muy esporádicamente lo encontraremos en Moguer563. Ante aquel alto tribunal regio lleva pleitos de convecinos suyos de la villa ribereña y del concejo de Gibraleón, pero estos trabajos los compagina con la defensa de los intereses de la Casa de Béjar564. El primer proceso en el que hemos hallado un escrito firmado por él representando a la parte de su señor es uno contra la villa de Castilblanco sobre usos y derechos respecto al ganado, vivo aún en junio de 1596, a pesar de haberse iniciado tres años antes565. Durante ese verano lo vemos inmerso en la demanda con la que contraataca la pretensión de pertenencia de la villa de Burguillos a las posesiones de don García Pérez de Vargas. En este asunto, del que hemos hablado un poco más arriba, consigue probar la inducción de testimonios falsos, granjeados mediante dádivas y banquetes por la parte contraria, y que “esta querella es de malicia”, como arguye en sus alegatos566. Los resultados de éste y de otros posibles pleitos pronto pondrían de relieve la capacidad del licenciado, cuyas maneras habrían satisfecho tanto al duque que decidió promoverlo a un círculo más próximo a él, confiriéndole el rango de uno de sus hombres de confianza. Se comenzaba a atisbar que la nueva situación supondría un gran avance en su carrera. El licenciado iba a dejar Granada y la Chancillería. En abril de 1597 viaja a Moguer y le da poder a su padre para cobrar del Concejo de Gibraleón, con el que había ajustado y finiquitado cuentas, las cantidades que le debía del resto de salario por 561 A.H.P.B-P.B. Leg. 2524. Año 1596. Sin fol. (31 de agosto). La reclamación del Cabildo y Regimiento de Burguillos estaba bien fundamentada:”La organización de la milicia y las levas locales en las tierras señoriales estaba en manos de los señores casi por completo. El señor transmitía las instrucciones del rey, determinaba las aportaciones de cada pueblo y enviaba sus propios capitanes y oficiales a reunir a los soldados” (THOMPSON, I.A.A. [151], pp. 187-188). Sobre las dificultades del reclutamiento de 1596, decretado tras el ataque inglés a Cádiz, véase esta misma obra citada, p. 150. 562 El doctor Pedro Sánchez Collado recibe el título en julio de 1596 y lo mantendrá, junto al de justicia mayor hasta noviembre de 1598. (A.H.P.B.-P.B. Leg. 2524. Año 1596. Sin fol. y Leg. 2525. Año 1598. Fols. 151 rº y 190 rº). Los protocolos de Burguillos de los años 1593, 1594 y 1595 no se han conservado, por tanto no hemos podido recoger más testimonios notariales acerca de la estancia del licenciado Váez de Acosta en la localidad extremeña. 563 En 19 de diciembre de ese año 1594 firma como testigo en una escritura de obligación (A.M.M.-P.M. Leg. 33; año 1594; fol. 706 rº). No hemos hallado su presencia, hasta la primavera de 1597, en ningún otro acto protocolizado en la villa durante esos tres años. 564 Referencias a estos pleitos del Concejo de Gibraleón y de los vecinos de Moguer en A.M.M.-P.M. Leg. 37; año 1596; fol. 87 vº y leg. 38; año 1597; fol. 245 vº. 565 El 10 de junio de 1596 Juan de Orozco, procurador, presenta en nombre del duque de Béjar en la Chancillería de Granada un escrito, firmado por el licenciado Méndez Godínez, pidiendo que se mantenga la sentencia dada en lo que es a favor del duque y se revoque en lo que es en su contra en dicho pleito. (A.R.C.G. Pleitos. Caja 966. Pleito 2). 566A.R.C.G. Pleitos. Caja 1553. Pleito 14.
116 solicitar en Granada sus pleitos567. A partir de ahora se moverá en otros ámbitos. Se le abría un prometedor porvenir. Su nuevo destino era Madrid, la corte del Reino. 3.3. Las emancipaciones de Tomás Denís y Sebastián Méndez. Mientras esto le sucedía al primogénito de la familia, el segundo hijo varón, Tomás Denís, también se aprestaba a despegarse de la férula paterna. En el verano de 1594 se hallaba listo para emprender su tercera navegación a Nueva España. Como en las ocasiones precedentes, su padre tiene cargadas en la flota mercaderías cuyo beneficio él traerá en el tornaviaje o enviará desde América. Una vez más le confía Duarte Méndez al experto piloto Francisco Gallegos la tutela efectiva de su hijo y le da poder para recibir el aprovechamiento del género que envía a las Indias568. Tomás Denís no era mayor de edad, aunque no debería faltarle mucho para cumplirla, cuando al regreso de aquel viaje, con la experiencia adquirida en estos siempre azarosos periplos, su padre juzgó oportuno concederle la emancipación de su patria potestad “por ser persona idónea, capaz y suficiente para gobernarse por sí, y por otras causas”. De esta manera, tendría libertad para actuar en sus negocios sin licencia de su progenitor y para buscarse su propia forma de vida. La ceremonia en la que se formalizó la salida del poderío paternal, que seguía ritos como el de tomar al hijo de la mano, tuvo lugar en Moguer el 2 de septiembre de 1595 ante el alcalde ordinario de la villa. En ese acto, para dotarlo de medios con los que sustentarse, Duarte Méndez le donó un pedazo de viña de seis mil cepas, con almendros e higueras569. Dueño de sus propias decisiones, Tomás Denís emprende el camino de Sevilla, paso obligatorio para labrarse una carrera en Indias. Acude a la gran metrópolis de la Baja Andalucía con el encargo de algunos cobros de la familia y allegados, pero con el objetivo preciso de introducirse en la oficialidad de la enorme empresa americana570. Gracias a los conocimientos sobre navegación que poseía, opta por 567 A.M.M.-P.M. Leg. 38; año 1597; fol. 245 vº. El montante de lo que se le adeudaba ascendía a cincuenta y siete mil ciento setenta y un maravedís (un poco menos de ciento cincuenta y tres ducados, una cifra no desdeñable). 568 A.M.M.-P.M. Leg.33; año 1594; fol. 840 rº. 569 El alcalde ordinario de la villa era en aquel momento Gonzalo Prieto de Tovar, miembro de una familia muy relacionada con los Méndez Godínez, según veremos en lo que está previsto que sea la continuación de este estudio. La viña que recibe Tomás Denís de su padre por “juro de heredad” –en calidad de herenciaestaba situada en Las Rodaderas, término de Moguer (A.M.M. Leg. 34. Año 1595. Fol. 296 rº). Páginas atrás vimos cómo la había adquirido en 1573. 570 Estos encargos, que dejamos para nota al pie con el fin de no repetirnos y entorpecer el relato, son los de Mencía Álvarez de Acosta –madre del licenciado Alonso Váez de Acostapara cobrar los mil trescientos ducados que desde el Perú le envía su hijo el doctor Pedro Luis de Acosta y de sus padres
117 presentarse al examen de maestre de naos. El 6 de noviembre de 1595 supera la prueba para tal título concerniente a la provincia de Nueva España, Santo Domingo y la Habana, teniendo por juez a Rodrigo Zamorano, cosmógrafo y piloto mayor571. El año 1596 Tomás Denís entra al servicio de las armadas y flotas de Su Majestad y parte para Tierra Firme en su primer viaje como maestre572. Requisito insustituible para tomar posesión efectiva del oficio en un buque era la presentación de fianzas, para seguridad de cuanto se embarcara bajo su mando. Sus padres y su mentor, el piloto mayor Francisco Gallegos, salen como fiadores y le otorgan poderes entre marzo y junio para que los obligue como avalistas573. En la primavera del año siguiente estaba de retorno y nos deja señales de cuáles habían sido sus negocios en Indias: el 28 de mayo habilitó a otro piloto moguereño, Francisco González, para cobrarle a un vecino de la ciudad de San Cristóbal de la Habana lo procedido de la venta de sesenta y dos pares de medias de lana fina, veintidós sombreros de Segovia y demás mercancía que dejó en sus manos574. De esta manera tenemos otra prueba de la participación de la familia en la distribución de productos textiles, como veíamos hacer a Duarte Méndez Godínez, con la diferencia de que cambia el mercado al que se dirige, lo que parece llevar aparejado un salto de escala, al cargar Tomás Denís un género para el cual había una fuerte demanda en las regiones americanas575. Todo ese género declara que es suyo y de un vecino de Veracruz576. Los hijos varones, decíamos, pronto salían de la casa, para estudiar o para buscarse la vida (a veces, para buscarse la vida después de unos estudios más o menos prolongados). Bien pudiera ser que sucediera así con Sebastián Méndez, el tercer hijo varón de Duarte y María Denís, de quien sabemos realmente muy poco. Tan solo tenemos su firma, trazada en su plena adolescencia, en dos escrituras relativamente próximas: en enero de 1594 y octubre de 1595577. Un número demasiado exiguo para hacer deducciones. Sin embargo, algo se puede aventurar: en un momento indeterminado viajó a América y no hay visos de que volviera. Tal vez su trayectoria se asemejara a la de su hermano Tomás, que le serviría de precedente y modelo, aunque para recibir los cinco mil reales que desde la isla de Fayal remitía su tío Sebastián Méndez para la dote de Ana Manrique (A.M.M.-P.M. Leg. 34; año 1595; fols. 417 rº y 442 vº) 571 A.G.H. Contratación, 1135. Sobre Rodrigo Zamorano, autor de importantes libros sobre matemáticas, náutica y astronomía, además de traductor de Los seis primeros libros de geometría de Euclides y De re aedificatoria, de Alberti, puede consultarse MORALES, A.J. [94]. 572 A.G.I. México, 228 (Información de Rodrigo Pacho). 573 Los poderes de sus padres en A.M.M.-P.M. Leg. 36; año 1596, fol. 133 vº y leg. 37; año 1596, fol. 168 vº. En este último documento, Duarte Méndez Godínez lo facultad también para concertar nuevas condiciones con el licenciado Váez de Acosta en el casamiento de su hermana Ana. Del poder de Francisco Gallego, otorgado ante el escribano Gonzalo de Hinojosa Sanabria -en Cádiz, a 25 de junio-, no hemos visto la matriz original, pues no se conservan en el Archivo Histórico Provincial de Cádiz escrituras de este escribano en ese año, pero sí la referencia procedente de A.G.I. Contratación, 1135. 574 El vecino de la Habana se llamaba Pedro Muñoz. 575 “Vemos que en las Indias occidentales tienen comúnmente uno de dos tratos: que o son mineros o mercaderes. O se dan a sacar oro y plata o a llevar y vender la ropa que va de España, porque todo aquel imperio es fertilísimo de estos ricos y preciados metales y estéril y falto, a lo menos hasta ahora, de casi todo lo que es menester para una vida política y algo regalada, que ni hay paños finos, ni sedas, ni lienzos, ni vino, ni aceite, sin lo cual no se pasa ni se puede pasar bien la gente, en especial la española, criada en tanta abundancia de todo” (MERCADO, T. [XVII] TOMO I, p. 62). 576 A.M.M.-P.M. Leg. 39; año 1597; fol. 325 vº. El vecino de Veracruz era Francisco Méndez Franco. 577 La primera es en la obligación de dote de la familia al licenciado Váez de Acosta (A.M.M.-P.M. Leg. 33; año 1594; fol. 8 rº) y la segunda, como testigo en el poder dado por Mencía Álvarez de Acosta a Tomás Denís para cobrar en Sevilla el envío de su hijo desde Quito (A.M.M.-P.M. Leg. 34; año 1595; fol. 417 rº).
118 nunca desempeñó el papel que aquel tuvo en los negocios familiares, quizás por ser el menos dotado intelectualmente de los varones o por tener un temperamento más díscolo o desapegado de los lazos familiares, como deja entrever algún documento posterior que ya se analizará cuando corresponda. Es justo por ese documento por el que sabremos que, muchos años después, permanecía en Indias578. No sucede igual con Tomás Denís, cuyas navegaciones de ida y vuelta han quedado suficientemente registradas. Entre diciembre de 1597 y enero de 1598 se está preparando para una nueva travesía a las Indias. Maestre de la nao Santísima Trinidad o La Trinidad surta en el puerto de Sanlúcar de Barrameda y dispuesta para hacer el viaje en conserva de la flota a Nombre de Dios, puerto del istmo de Panamá, cumplimenta los trámites habituales para la toma de posesión efectiva del cargo del que está provisto579. Las diligencias consistían, sobre todo, en la presentación de caucioneros y abonadores de la fianza. Serán sus avalistas algunas personas que ya hemos conocido por sus relaciones con la familia –Francisco Gallegos y Gómez Nieto- y otras que, integradas en el mundo de la marinería, han trabado relación con Tomás Denís580. No obstante, es Duarte Méndez, su padre, quien respondería en definitiva por él y sus fiadores al firmar una escritura de lasto de todas las cantidades abonadas581. Cubiertos todos los trámites, Tomás Denís zarpó ese invierno en compañía de la flota de la que fue por general don Pedro Tello de Guzmán582. El año siguiente por las mismas fechas se repite la operación, de lo que se deduce que hacía todos los años viaje y tornaviaje a Tierra Firme, pues ése solía ser su destino en los primeros embarques. En enero de 1599 son sus garantes los acostumbrados: su padre; su cuñado Alonso Váez de Acosta, que ya forma una asociación mercantil con su suegro, de la que hablaremos en el próximo apartado; Francisco Gallegos, retirado ya como piloto mayor de la Carrera de Indias; y Gómez Nieto, hombre de los negocios y factor de la casa Denís-Furtado en Sevilla. En esta ocasión se alude al género que cargará en el barco Tomás Denís y del que tenía que dar buena cuenta: esclavos, además de otras mercancías innominadas583. Los preparativos de la travesía del año 1600 se dilataron bastante más de lo que parece ser lo común en los precedentes embarques. Para empezar, el piloto previsto para tripular la nave La Trinidad –entendemos que, a pesar de la semejanza del nombre, no es el mismo barco utilizado en los viajes anteriores-, el barcelonés Joan Francisco Vanegas, renunció aduciendo ocupaciones que se lo imposibilitaban584. Declinó el cargo 578 A.M.M.-P.M. Leg. 75; año 1619; fol. 112 vº. 579 La primera noticia sobre este viaje nos la proporciona la fianza que Tomás Denís hace al capitán Mateo Letilla, anterior maestre del barco, en la obligación de pago que contrajo con Lorenzo y Livio Cota, genoveses residentes en Sevilla. (A.H.P.S.-P.S. Leg. 16756; Ofº 24; año 1597; lib. 3º; fol. 728 rº). Esta escritura fue descubierta y citada por Piedad Bolaños (BOLAÑOS DONOSO, P. [16], p. 46). 580 Esos otros fiadores son el capitán Alonso Martín Márquez y el capitán Juan de Nápoles (A.M.M.-P.M. Leg. 39; año 1597; fol. 673 rº). 581 A.M.M.-P.M. Leg. 41; año 1598; fol. 196 vº. 582 A.H.P.S.-P.S. Leg. 9299; ofº 15; año 1597; lib. 5º; fol. 398 rº. 583 A.H.P.S.-S-P- Leg. 16761; ofº 24; año 1599; lib. 1º, fol. 481 vº. Gómez Nieto había respondido con un depósito de dos mil ducados para la garantía del marinaje. 584 Enriqueta Vila recoge en su cuadro de buques negreros llegados a Hispanoamérica un navío llamado La Trinidad, arribado a Cartagena de Indias el 10 de febrero de 1598 con esclavos de Cabo Verde, cuyo maestre era Gaspar de los Reyes, y que había salido de Sevilla (Vid. VILA VILAR, E. [167], apéndices, cuadro 2). En ese momento La Santísima Trinidad estaba varada aún en Sanlúcar de Barrameda. Además el hecho de que Tomás Denís sustituya a otro maestre en aquel barco hace pensar que no era el mismo en el que había efectuado travesías previas. Colegimos, por tanto, que son dos navíos distintos. Nada dificulta, sin embargo, que ésta de 1600 fuese la referida embarcación negrera, que también pudo haber sido la que el año anterior hizo viaje a San Juan de Ulúa al mando del maestre Gonzalo González, para
119 en Tomás Denís, que lo aceptó y nombró por fiadores a algunos de los que corrientemente salían a asegurarlo585. El expediente de la Casa de la Contratación suministra muchos detalles acerca de los trámites a seguir. Así, por ejemplo, conseguido el despacho por el maestre, se obligaba éste junto con sus avalistas a ir directamente por la ruta de Nueva España, sin hacer escala, salvo en un puerto de las Canarias para tomar agua, leña o cualquier provisión. Al desembarcar era forzoso descargar en tierra todas las mercancías y esclavos para ponerlos a disposición de los oficiales reales, que le darían licencia para entregarlos a sus destinatarios. A la vuelta se comprometía a traer a buen recaudo todo lo que en él se hubiese depositado para ponerlo en manos de las personas a quienes se habían consignado los envíos, previo paso por la Casa de Contratación, pagando daños, pérdidas y menoscabos sufridos por las mercaderías. Todo parecía estar dispuesto para levar anclas cuando el 28 de febrero surge una complicación: el fiscal de la Audiencia de la Contratación informa de la insuficiencia de las garantías, por no tener los caucioneros bienes raíces en Sevilla ni fuera de ella. Se ve obligado Tomás Denís a presentar testigos que sostengan que las personas que ofreció para seguridad de su cargo son poseedoras de rentas y bienes por un valor superior a once mil ducados. Aceptado su alegato, en los primeros días de marzo obtiene el despacho y los jueces y oficiales de la Casa de la Contratación dan orden de que se haga la visita y se revise el estado de la nao, que está en Sevilla, en un paraje del río586. Navega Guadalquivir abajo y en los días finales de mayo, en el puerto de Bonanza, el factor y los capitanes visitadores de las embarcaciones hacen la segunda inspección de La Trinidad. Finalmente, en los inicios de junio, en Sanlúcar de Barrameda, recibe una carga de doscientos cuarenta quintales de azogue para entregar en Veracruz a los oficiales reales587. De esta forma, al terminar la primavera de 1600, Tomás Denís parte para Nueva España588. Esta vez no regresaría, porque se estableció indefinidamente en tierras mexicanas. Según su propio testimonio, posterior en muchos años a estos acontecimientos, pasó a aquellos territorios con una hacienda de quince mil pesos589. continuación ser vendida, y que pertenecía a la compañía del capitán canario Rodrigo de León y su socio en Sevilla, Juan Rodríguez de León (Vid. LOBO CABRERA, M [79], p. 32. 585 Los fiadores esta vez son Francisco Gallegos, Juan de Nápoles y Hernán Rodríguez Duarte, mercader vecino de Sevilla (A.G.I. Contratación, 1135). La renuncia de Joan Francisco de Vanegas y la aceptación de Tomás Denís tuvieron lugar en la Casa de la Contratación, el 19 de febrero de 1600. 586 Para el sistema de visitas de los navíos vid. VILA VILAR, E. [167], p. 142. 587 El expediente incluye una relación muy prolija de las mercancías enviadas por los cargadores sevillanos, especificando su destino (lugar y personas). Naturalmente no lo reproducimos ni siquiera en resumen. Sólo por curiosidad hacemos notar que Diego Núñez Pérez remite a su hermano Luis, residente en México, dos baúles y tres cajones de libros, con el aprobado de la Inquisición. El título del que le envía con enorme diferencia mayor cantidad de ejemplares es Guzmán de Alfarache: trescientos. De casi todos los demás, un único volumen (A.G.I. Contratación, 1135). 588 Desde 1564 se había establecido que los barcos que emprendían navegación hacia Nueva España saliesen en abril de los puertos andaluces (cfr. MORALES PADRÓN, F. [95], p. 186. Los imponderables y la complejidad de la organización de las flotas hicieron en la práctica que esta directriz se tornara más flexible. 589 Esta declaración la hizo en México el 12 de julio de 1622 (A.G.I. México, 259, nº 70).
120 3.4. El retiro en Moguer de Duarte Méndez Godínez. A pesar de que algunos de los hijos ya no residían en sus calles y plazas, Moguer continuaba siendo el eje sobre el que giraba la vida del clan Méndez Godínez, en torno a la figura del pater familias. La producción agraria era la espina dorsal de la economía doméstica y Duarte Méndez, cada vez más hacendado que comerciante, no cesaba en el aumento de sus propiedades. Aunque se había desprendido de las viñas de los Rodaderos -al entregarla en donación a su hijo Tomás, como ya vimos- y de Vallejuelo –incluida en la dote de Ana Manriquelas ausencias permanentes o prolongadas de ambos y del cónyuge de la hija lo dejaban a cargo de las explotaciones. Aún así, para compensar esta aparente pérdida patrimonial, en 1599 había añadido a sus ya considerables aranzadas de viñedos y almendrales una heredad en el pago de las Gallegas, en el término de Moguer, que debió de entrar en su poder aquel mismo año, puesto que el mayordomo de la iglesia de la villa le pidió que hiciera reconocimiento del censo con el que estaba gravada y esto solía ocurrir inmediatamente después de un cambio de manos por enajenación de una propiedad o por cualquier otro tipo de transmisión del bien590. Asimismo, el incremento de sus cosechas viene reflejado indirectamente por hechos como la compra de barricas de madera para echar vino, que también puede relacionarse con su actividad como exportador, cuyos beneficios continuaban siendo una porción sustancial de los ingresos de la casa591. Por si estos detalles no fueren lo suficientemente elocuentes, la adquisición de una bodega apunta también a la necesidad de agrandar el espacio para el almacenaje del fruto de la vendimia de sus tierras y de las arrobas procedentes de la recaudación de rentas. El “portal de bodega” era una dependencia de la casa de los Briviesca, contigua a la suya, en la calle del vicario viejo. Gonzalo de Briviesca, clérigo, comisario del Santo Oficio en Moguer –el bautista de Felipe Godínezse lo vende a Duarte Méndez, sin vasijas, por treinta ducados, que no paga en ese momento, sino que los constituye en el capital de un censo al redimir, por el que cada año debería de entregar veintitrés reales y diecinueve maravedís y medio (ligeramente por encima de los dos ducados). Cuando amortizase los treinta ducados del principal del tributo obtendría la plena propiedad del recinto592. No será éste el único bien alodial que incorporará a su hacienda el matrimonio Méndez Denís. Por las mismas fechas de la anterior, mediante una extraña operación, Duarte Méndez y María Denís obtienen una dación a censo de los herederos de Benito Suárez de Lozana –su anterior propietario, cuya morada colindaba con la suya en la calle vicario viejouna casa en las alpujarras de Moguer593. La rareza de la transmisión 590 La carga que tenía la finca era de ciento setenta maravedís –una miseria que no llegaba ni a medio ducadode censo anual. Eso sí, era perpetuo y no al quitar, es decir, que no se podía redimir. El mayordomo de la iglesia mayor de Moguer en aquel momento era Lope Bellerino. El reconocimiento tiene fecha del 18 de septiembre de 1599 (A.M.M.-P.M. Leg. 42; año 1599; fol 918 rº). 591 El 20 de julio de 1599 se obligaba a pagar a Juan de la Guerra, escribano de Moguer, por el día de Todos los Santos de ese año, quinientos reales –casi cuarenta y cinco ducados y mediopor veinticinco botas de madera para vino (A.M.M.-P.M. Leg. 42; año 1599; fol. 579 vº). 592 A.M.M.-P.M. Leg. 42; año 1599, fol. 920 vº. 593 La calle de las alpujarras es la actual Obispo Infante. En la descripción que se hace del inmueble y de su situación se dice que tiene “una casilla que está dentro de la casa y sale una puerta a la calle de la fuente”. Esta calle se llama actualmente Fuentes, pero no tiene punto de intersección con Obispo Infante. Habría que suponer para que así fuese que la calle de la fuente ocuparía parte de la que es hoy Cristóbal Colón.
121 estriba en que, aparte de pagar el tributo anual en dinero, toman sobre sí el cargo de costear cada doce meses perpetuamente cinco bulas de limosna por el alma del antiguo dueño594. No sabemos a qué fin destinaban la vivienda adquirida, que venía a ampliar sus posesiones en la zona, pero sólo año y medio después Duarte Méndez y María Denís se desprenden de ella haciendo dejación en sus dueños. Interpretamos que esta efímera posesión pudo tener por finalidad buscar vivienda para algún integrante de la familia595. Puede que la intención fuera para hacerla residencia de su hija Ana y el licenciado Váez de Acosta, pero al morir la madre de éste en el primer semestre de 1599 y quedar libre su casa, ya no les resultara necesario este inmueble. Menos complicaciones les acarreaba su antigua morada de la calle de Rascón. En este caso era Duarte Méndez quien la tenía entregada a censo con un cargo de cincuenta ducados de principal –cantidad a amortizar para lograr el pleno dominio del inmueblepor el que sus ocupantes estaban obligados a pagar una renta anual al cedente y un tributo perpetuo al hospital del Corpus Christi de Moguer. En enero de 1594 las tenían la viuda de un zapatero y su hija, quienes las traspasan al boticario Diego López. Todo dentro de una normalidad que permitía a Duarte Méndez gozar de este ingreso sin sobresaltos596. Complementaria de su actividad como productor agrícola había sido para Méndez Godínez desde sus primeros tiempos en Moguer el arrendamiento de rentas, bien del señorío del marqués de Villanueva, bien del arzobispado hispalense. Durante estos años de relativo sosiego en sus menesteres no va a desistir de ello, no renuncia a unas entradas de un género tan exportable, pero, si observamos con cierta atención, podremos percibir que, aunque sigue dirigiendo el negocio por su conocimiento y experiencia, delega en otros la ejecución de las tareas. A la altura de 1594 aún toma en arrendamiento los gravámenes municipales del ramo “del verde y seco”. Sin embargo, a diferencia de épocas anteriores, sólo le interesa la almendra, tanto verde como seca, el fruto de verdadero valor en el mercado ultramarino, que es la que se reserva para sí, porque lo demás lo subarrienda a tratantes en fruta de Moguer (uno de ellos Francisco de Olivares, que empieza aquí una relación comercial con los Godínez que luego continuará durante años)597. Esta forma de actuar debió de usarla por costumbre a partir de ese momento, puesto que dos años más tarde consta que seguía siendo arrendador de la misma renta del verde y seco, por lo que dio un poder a un moguereño, mas sólo para cobrar las alcabalas de la almendra, de lo que se puede inferir que el resto del ramo lo había vuelto a subarrendar598. Nótese además cómo ya no es él personalmente quien se encarga de la recaudación. De las rentas eclesiásticas también se sigue lucrando, pero no las toma en solitario, sino a través de una sociedad creada ex profeso con otros copartícipes –su 594 La escritura la otorgan el 19 de abril de 1598 don Gaspar Sarmiento de Rendón y el capitán Juan Ramírez Bravo, vecino de Lepe, que actúa en nombre de sus primas Inés de Flandes, vecina también de Lepe, y doña Leonor de Coto, residente en Lucena. El tributo en efectivo era de tres mil doscientos seis maravedís (ocho ducados y medio). Duarte Méndez Godínez y María Denís hipotecan al pago del tributo la casa de su morada en la calle del vicario viejo (A.M.M.-P.M. Leg. 41; año 1598; fol. 54 vº). 595 La dejación en A.M.M.-P.M. Leg. 42; año 1599; fol. 874 rº. 596 El tributo anual devengado por el capital de cincuenta ducados era de mil trescientos treinta y cinco maravedís –tres ducados y medio– lo que suponía un interés de un poco más del seis por ciento. El canon perpetuo del que se beneficiaba el hospital del Corpus Christi ya gravaba la finca cuando la adquirió Duarte Méndez y era de ochocientos maravedís (A.M.M.-P.M. Leg. 33; año 1594; fol. 190 rº). 597 El otro arrendatario era Pedro de Herrera. El precio del subarriendo fue de sesenta y cuatro reales (casi seis ducados). A.M.M.-P.M. Leg. 33; año 1594; fol. 469 vº. 598 Álvaro Viera se llamaba el vecino de Moguer al que apoderó (A.M.M.-P.M. Leg. 36; año 1596; fol. 685 rº).
128 3.6. Medrar en Madrid. Mientras su hermano menor se entregaba a los estudios, el licenciado Méndez Godínez se aclimataba cada vez más a la vida de la Corte. Por un lado, continuaba consagrándose con dedicación a los pleitos de la Casa de Béjar, entre los que ocupaba lugar muy principal el mantenido contra doña Brianda de la Cerda, por cuanto estaba en juego para los intereses del duque, que durante el año de 1600 se va a avivar634. Por otra parte, comenzaba a introducirse, representando los intereses de su señor, en los círculos del poder político y religioso y en el mundo cortesano de la nobleza capitalina. Se convierte para el duque de Béjar en su principal asesor jurídico, en una especie de criado de confianza para operaciones de cierta diplomacia, además de erigirse en su corresponsal y cronista de los fastos ciudadanos y de los entresijos de la sociedad más encumbrada. De esta faceta como narrador de sonados acontecimientos da muestra en la carta que remite a don Francisco Diego el 9 de noviembre de 1598 en donde, después de lamentar la mala salud que aqueja al noble, le describe con detalles la entrada de Felipe III en Madrid –los vestidos, la procesión, el séquito que lo acompañabaasí como el juramento y pleito homenaje que recibió de los grandes635. Sus gestiones como factótum del duque lo conducen a las más altas instancias eclesiásticas. En las epístolas que envía a su señor habla de la correspondencia que en nombre del noble tiene que entregar al arzobispo de Toledo y de las diligencias realizadas ante el nuncio romano para un negocio tocante al obispo de Córdoba y la no reelección de un provincial –no dice la orden-, que no debía de ser del agrado del duque636. Por supuesto, accede a los palacios de la nobleza cortesana, en especial a la vinculada consanguíneamente con el duque de Béjar: menciona el intercambio de esquelas, visitas y conversaciones con el conde de Miranda del Castañar -don Juan de Zúñiga- o con don Baltasar de Zúñiga637. Toca también en sus misivas el acceso que tiene o deja de tener al núcleo del poder real, en plena transformación tras el deceso de Felipe II638. Así, da cuenta de forma puntual de un asunto que trata el duque con don 634 Entre el 4 de febrero y el 24 de octubre Jorge Méndez Godínez firma cuatro peticiones que presenta Domingo de Izaguirre, procurador del duque en los Consejos Reales, en este pleito. ( A.H.N.-S.N. Osuna. Caja 232. Doc. 52. Fol. 1 y 7: Doc. 57. Fol. 248 y 252) 635 A.H.N.-S.N. Osuna. Caja 289. Doc. 107. 636 Cartas de 1 de junio y 9 de noviembre de 1598 (A.H.N.-S.N. Osuna. Caja 289. Doc. 107 y Caja 233. Doc. 24) El nuncio papal en Madrid en aquel momento era Camillo Caetani (Cfr. FEROS, A. [42], p. 202). 637 Don Juan de Zúñiga Avellaneda y Bazán (1539-1608), conde consorte de Miranda del Castañar por matrimonio con su sobrina, poseedora del título, iba a ser promocionado en ese mismo año de 1599 a muy altos cargos: Presidente del Consejo de Estado (mayo) y Presidente del Consejo de Castilla (junio). Don Juan era consuegro del marqués de Denia y uno de sus más estrechos aliados (Cfr. BENIGNO, F. [9], p. 42 y FEROS, A. [42], p, 129). Don Baltasar de Zúñiga y Velasco (1561-1622), conde de Monterrey tras la muerte de su hermano y figura capital en el comienzo del reinado de Felipe IV, estaba a punto de partir –la carta del licenciado Méndez Godínez es de enero de 1599- a Bruselas como embajador ante la corte de los archiduques Alberto e Isabel Clara Eugenia (Vid. ELLIOTT, J.H. [35], pp. 66-67). 638 Sobre el ascenso del marqués de Denia –luego duque de Lermaal valimiento, las funciones desempeñadas y su actuación frente a otros grupos de poder véanse FEROS, A. [42], pp. 110 y ss; BENIGNO, F. [9], pp. 39-42, y TOMÁS Y VALIENTE, F. [152], pp. 72-82.
129 Francisco de Tejada o, incluso de las posibilidades de llegar a la figura más próxima al soberano, su valido, el ya omnipotente don Francisco Gómez de Sandoval639: “La carta para el marqués de Denia no he dado, aunque más lo he procurado, porque aunque hablar con el Rey es fácil, con el marqués cuasi imposible y más agora con el tropel de la jornada al Pardo…”640 En los aledaños de esa nueva corte de ostentoso boato que trajeron consigo Felipe III y su valido se mueve Jorge Méndez Godínez641. En este alternar con influyentes personalidades del momento ve cómo se le abren nuevas puertas que ponen a su alcance inopinadas contingencias para su medro personal. Se le ofrece la posibilidad de un casamiento del que así da cuenta al duque: “También dije a Vuestra Señoría en las pasadas cómo, entre otros, se me había ofrecido un casamiento que mis padres tenían por acertado por ser con una mujer, aunque viuda, principal, y que tiene doscientos cincuenta ducados de renta en un juro de a veinte y otros dos mil ducados sueltos, de más de muchas esperanzas de consideración. Supliqué a Vuestra Señoría fuese servido darme licencia para efectuarlo y de hacerme juntamente merced de que se me anticipasen quinientos ducados a cuenta del salario de que me hace merced, porque sin ellos no podía tener efecto lo que digo. Agora vuelvo a suplicar a Vuestra Señoría lo mismo, pues la mudanza de estado no podrá ser estorbo ni ninguna cosa del mundo para que Vuestra Señoría sea servido como conviene, y porque yo no he dado ni tomado resolución hasta agora esperando la de Vuestra Señoría en ambas cosas”642. La mujer principal a la que se refería el licenciado, con quien efectivamente se iba a deposar poco después, era doña Sebastiana de Salcedo. Un matrimonio así era signo inequívoco de su afán de integración en la sociedad cristiano vieja643. Era esta señora, según probaría muchos años más tarde un nieto suyo, originaria del Señorío de Vizcaya, de las Encartaciones, descendiente de la casa solariega de Salcedo, que tenía 639 El licenciado don Francisco de Tejada y Mendoza era hijo del consejero de Castilla don Juan de Tejada, quien ocupó ese cargo durante los reinados de Felipe II y Felipe III. Don Francisco hizo una destacada carrera en la más alta administración, pues fue miembro del Consejo Supremo de las Indias (A.H.P.V.-P.V. Leg. 1289. Años 1601-1606. Fol. 844 rº) y, desde 1619, del de Castilla. Bajo el gobierno de Olivares, formó parte de la Junta Grande en 1630 (Vid. FAYARD, J. [38], pp. 110 et passim). 640 A.H.N.-S.N. Osuna. Caja 330. Doc. 199. “La jornada al Pardo” entendemos que se refiere a los preparativos, que duraron casi un año, para la entrada de la reina Margarita de Austria en la capital en octubre de 1599. Sobre todo cuanto significó este acontecimiento, véase FEROS, A. [42], pp. 154-168, y TOVAR MARTÍN, V. [153]. Según Sieber, ni el duque de Béjar ni su hijo fueron invitados a formar parte de la comitiva que hizo el viaje a Valencia para recibir a la reina (Cfr. SIEBER, H. [139], p. 90). Sin embargo, en una solicitud de autorización real para imponer censos sobre sus estados de ese mismo año de 1599, el marqués de Gibraleón arguye los grandes gastos “que hizo en la jornada de Valencia la dicha marquesa y él” (A.G.S. Leg. 816. Núm. 1). 641 Acerca del ambiente cortesano al inicio del reinado de Felipe III vid. BENIGNO, F. [9], pp. 43-49. 642 La carta, fecha en Madrid a 12 de junio, en: A.H.N.-S.N. Osuna. Caja 330. Doc. 200. 643La unión conyugal mixta era la verdadera clave de la asimilación (Cfr. AMELANG, James A. [5], p. 105). “Aparte de sus comunes intereses mercantiles, los matrimonios con forasteros y extranjeros, como italianos y vascos, de los que hay muchos ejemplos, proporcionaron a los conversos una vía adecuada para ocultar su origen bajo la cubierta de un nombre foráneo” (PIKE, R, [108], p. 68).
130 sus fundos en el concejo de Zalla644. A la sazón había enviudado de Antonio Justinian o Justiniano, miembro de la poderosa comunidad genovesa asentada en la corte, la cual había atravesado una fase de esplendor por la estabilidad de sus empresas y el volumen de sus negocios en el final del reinado de Felipe II645. No será ésta la única ocasión en la que el abogado moguereño entre en contacto con los financieros de la ciudad ligur. En parte, sobre estas relaciones se va a cimentar la notable fortuna personal que logrará reunir. Con este enlace fortalecía además Jorge Méndez Godínez lo que llamaremos su conexión vasco-navarra. Al trabajar al servicio del duque de Béjar trabó conocimiento con otros criados de la casa provenientes de aquellos territorios -Domingo de Izaguirre, procurador y agente en la Corte, ya en Madrid, ya en Valladolid, o Pedro de Osinaga Garibaycon quienes mantendrá una relación que pervivirá tres décadas. Esos vascos residentes en la capital o en Sevilla -lo más habitualamén de sus trabajos en las cercanías y a favor de grandes nobles, fueron también hábiles hombres de negocios646. No obstante, estas nuevas conexiones no hicieron perder al licenciado los lazos con su tierra. Sin detrimento de la atención requerida por los asuntos ducales, dedica su esfuerzo y su saber legal a orientar al Concejo de Gibraleón o a algún vecino de Moguer en sus demandas ante los Reales Consejos o en la prosecución de un pleito criminal ante el nuncio de Su Santidad contra un clérigo al que acusan de cometer delitos647. Es factible que allí en la Corte mantuviera el trato con un moguereño residente en ella al comenzar la centuria: Alonso de Miragaya, persona muy apegada al círculo familiar de los Godínez, como hemos tenido ocasión de comprobar648. Con todo, quizás la amistad más duradera y estable de las que anudaría en Madrid es la que lo unió a Cristóbal Ximénez Gómez, a quien probablemente conociera ya antes, no en vano era natural de San Juan del Puerto, localidad distante cuatro kilómetros de Moguer, en la orilla opuesta del Tinto, y casi de la misma edad del 644 En 1665 su nieto don Francisco de Barrientos ganó en la Chancillería de Valladolid una Real Provisión en la que se le declaraba, por el juez mayor del Señorío de Vizcaya, originario del lugar referido, para que se le guardasen todas las libertades y franquezas de los hidalgos notorios. (A.H.N. Órdenes Militares. Santiago. Expediente 770. Fol. 144 vº). 645 Cfr. ÁLVAREZ NOGAL, C. [4], p. 68). En este artículo, el autor (p. 71) cita a la compañía de Sinibaldo Fiesco y Juan Bautista Justiniano entre las establecidas en Madrid a fines del siglo XVI, antes de la bancarrota de 1596. Antonio era hijo de Lucas y hermano de César, que tenía banca abierta en la ciudad. (A.M.M.-P.M. Leg. 55; año 1609; fol. 151 rº). 646 En cuanto a la casa de Béjar, reproducimos una cita referida a sus relaciones clientelares con comerciantes vascos establecidos en Sevilla que va en la línea de lo que exponemos: “Ya observamos con los Béjar y Aguilar cómo el acercamiento entre negociantes y nobles no se hacía al azar sino a través de intereses económicos parecidos (la Carrera de Indias, la propiedad de barcos). Es preciso notar que todos los nobles vinculados por préstamos a los mercaderes vizcaínos participaban en negocios”. (PRIOTTI, J-P. [111], pp. 62-63). 647 A.M.G. Leg. 928; años 1599-1608; fols. 10 rº y 32 vº (Poderes del Concejo de Gibraleón de 26 de enero y 14 de marzo de 1599). A.M.M.-P.M. Leg. 43; año 1600; fol. 528 rº (Poder de don Cristóbal Roldán y doña Juana Benítez Escacena, su mujer, en Moguer, a 26 de agosto) 648 Alonso de Miragaya era unos años mayor que el licenciado Méndez Godínez, pues había nacido hacia 1561. Recordemos que había pleiteado ante la Chancillería de Granada “en razón de que siendo hijodalgo notorio de padres y abuelos y de solar conocido, el Concejo lo ha empadronado y repartido pecho de sus bienes y hacienda como los demás hombres buenos pecheros de la villa y en razón de ello lo han molestado y sacado prendas por el cobrador del pecho y servicio real y pidan que le sean devueltas y restituidas las prendas y que sea tildado y quitado de los padrones” (A.R.C.G. Registro del Sello. Caja 4751, pleito 4). En 1600 residía en Madrid y por ello fue apoderado por don Cristóbal Roldán y su mujer, junto con el licenciado Jorge Méndez Godínez y otros dos individuos, para el pleito ya mencionado. (A.M.M.-P.M. Leg. 43; año 1600; fol. 528 rº)
131 licenciado649. El duque de Béjar lo había nombrado su contador, en fecha que no podemos determinar, y solía acompañarlo en la comitiva de criados que se desplazaban con él por los lugares de su señorío650. Cuando el duque se dirige desde Andalucía a Madrid en 1599 lo acompaña, aunque permanece unos meses en Béjar para hacer una requisitoria e información por comisión del noble651. Al concluir la tarea, viaja a la Corte y en ella se instala, siempre en la cercanía de su señor652. Así pues, el duque de Béjar retornó a la capital del Reino al comenzar el año de 1600, según el cronista Cabrera de Córdoba “a negocios propios”653. Muy bien podríamos entender que viniera a granjearse el favor real o de su valido y a afianzar su posición en la Corte, en un momento en el que la más alta nobleza intentó el asalto a los puestos preeminentes del poder político-administrativo654. Jorge Méndez Godínez se convierte en su asiduo acompañante y de ello menudean las pruebas en las escrituras que don Francisco Diego otorgó durante un año –desde enero de 1600 a febrero de 1601- en las que el abogado moguereño oficia de testigo655. En alguna ocasión también lo fue del hijo, el marqués de Gibraleón, don Alonso Diego656. Comoquiera que sea, hemos de concluir que el licenciado Méndez Godínez se movía en un medio innegablemente privilegiado para la satisfacción de sus propias ambiciones. No menos prometedor se presentaba el porvenir inmediato para el futuro dramaturgo. Terminados sus estudios en el Colegio Imperial, conseguía entrar en una de las más prestigiosas universidades del país657. El 18 de octubre de 1600 se matriculaba en Cánones (Canoniste) en Alcalá. En el registro de alumnos de ese año se lee: Felipe Denís, de Moguer, Sevilla. 18658. Este guarismo se refiere a la edad que cumplía en ese curso. El derecho canónico se consideraba la antesala para carreras tanto eclesiásticas como seglares. El número de alumnos matriculados en esta facultad había ido creciendo durante toda la segunda mitad del siglo XVI, sobre todo en Alcalá, y era frecuente que 649 Cristóbal Ximénez Gómez declara el 9 de mayo de 1601 ser “de más edad de treinta y cuatro años”. (A.H.N.-S.N. Osuna. Caja 233. Doc. 9) 650 El 12 de mayo de 1598, en Burguillos, firma como testigo en un poder del duque (A.H.P.B.-P.B. Leg. 2525; año 1598; fol. 150 rº). El 27 de enero de 1599, en Gibraleón, aparece en otro poder de don Francisco Diego, en este caso otorgado al licenciado Méndez Godínez para sus pleitos en Madrid (A.M.G. Leg. 928; años 1599; fol. 245 rº) 651 Poder dado en Madrid el 28 de abril de 1600 (A.H.N.-S.N. Osuna. Caja 233. Doc. 85). Puede ser que esta información que se le encomienda guarde relación con el comentario de CABRERA DE CÓRDOBA, L. [III], p. 68: “El duque de Béjar pretende que su casa tiene preeminencia de mandar S. M. cubrir al hijo primogénito de ella, y habiéndosele denegado con la consecuencia que habría para los demás, pretende probar su intención por escrituras y testigos, cosa que se cree no saldrá con ella”. La cita procede de los párrafos dedicados a glosar los acontecimientos de mayo de 1600. 652 En un poder del duque concedido en Madrid el 23 de febrero de 1601, ante el escribano Cristóbal Gálvez de Heredia, figuran él y el licenciado Méndez Godínez como testigos (A.H.P.M. Leg. 2787; año 1601; libro 1º; fol. 71 rº). 653 CABRERA DE CÓRDOBA, L. [III], p. 56. 654 Cfr. TOMÁS Y VALIENTE, F. [152], pp. 52-55. 655 A.H.P.M. Leg. 1246, año 1600; fols. 51 rº, 52 rº, 110 rº, 128 rº, 169 rº, 173 rº, 308 rº, 354 rº, 358 rº, 421 rº, 451 rº y 470 rº. A.H.N.-S.N. Osuna. Caja 233. Doc. 85. 656 A.H.P.M. Leg. 1246; año 1600; fol. 470 rº. 657 “Lo que sí es cierto es que Alcalá, Salamanca y Valladolid, atraían a hombres de regiones geográficas diversas, formándolos para los puestos más elevados de España y el Imperio. Es decir, fueron las verdaderas universidades <<imperiales>> de los Austrias…” (KAGAN, R.L. [74], p. 256). 658 A.H.N. Universidades. Libro 441 F. Universidad de Alcalá. Matrículas de 1599 a 1603; fol. 139 vº.
132 los estudiantes de esta disciplina acudieran también a las clases de derecho civil659. La formación jurídica subyacente en nuestro autor ya se intuía en sus obras dramáticas660. El hecho de que en el soneto laudatorio con el que participa en el libro de Bartolomé Jiménez Patón Elocuencia española en Arte se nombre Phelipe de Nis Godínez pudiera dar motivo para pensar que lo escribiese en aquel curso universitario alcalareño661. Los versos del poeta moguereño van precedidos por otro soneto de Alonso de Salas Barbadillo, que también fue alumno de la Complutense desde 1598, durante dos años, hasta el traslado de la Corte a Valladolid662. Comoquiera que la licencia para la publicación va fechada en Valladolid, a 30 de mayo de 1604, y el apellido Godínez no lo había usado antes, pudiera por ello ser su redacción posterior a su estancia en Alcalá. Esta cuestión tendremos que retomarla más adelante, aunque, por ahora, basta con apuntar que tal vez fuera escrita por su autor antes de cumplir los veinte años. No hay dudas de que se trata del primer texto conocido escrito por Felipe Godínez. Dos acontecimientos sobrevinieron en 1601 para marcar un nuevo cambio de rumbo en el recorrido vital de Jorge Méndez Godínez y, por ende, de su hermano Felipe: el fallecimiento del duque de Béjar y el traslado de la Corte a Valladolid. Sabedor de la inminencia de su muerte, don Francisco Diego López de Zúñiga testó en Madrid el 3 de mayo663. Al cabo de seis días se produjo la defunción y su hijo don Alonso Diego pidió la apertura de su testamento, presentando como testigos del deceso y del otorgamiento de la última voluntad -situación esta segunda en la que estuvieron presentesal abogado Méndez Godínez, miembro del consejo y cámara del viejo duque, y a Cristóbal Ximénez Gómez, su contador664. Signo manifiesto de la alta consideración en que lo tenía el difunto es el nombramiento del licenciado por uno de sus albaceas, junto a su hijo; el marqués de Ayamonte, su cuñado; y tres religiosos. Pero, además, corrobora esta estima y confianza una de las mandas de la disposición testamentaria: “Mando que se le entreguen a mi hijo todos los títulos y papeles y, porque algunos se han traído de Béjar, mando que no se haga inventario de ellos, sino que mi hijo abra las arcas con asistencia del licenciado Méndez Godínez, de mi consejo, y no de otra persona.” En esa misma jornada del 9 de mayo, el joven duque adopta las primeras decisiones como nuevo titular: concede un poder para tomar posesión de la villa y ducado de Béjar en su nombre y comienza a hacer el inventario de los bienes de su padre en su residencia madrileña, en ambas ocasiones está acompañado por el abogado y el contador665. Diez días duró la realización del inventario por don Alonso Diego, con la asistencia siempre de Jorge Méndez Godínez. Incluso en una ulterior adición que se hizo a los bienes ya consignados dos meses después, el 6 de julio, también está presente. Interesaba un conocimiento todo lo preciso posible de la hacienda ducal, porque se 659 Cfr. KAGAN, R.L. [74], p. 257-262. 660Un ejemplo en esta cita de BERMEJO CABRERO, J.L. [10], que se refiere a la práctica de la tacha de testigos: “…como sucede en La traición contra su dueño, de Felipe Godínez, una obra que por lo demás recoge otros varios principios de índole procesal a los que estamos haciendo referencia”. 661 JIMÉNEZ PATÓN, B. [XVI] 662 Vid. GARCÍA SANTO-TOMÁS, E. [51], p. 56. En la Universidad de Valladolid seguiría estudiando Cánones (VEGA GARCÍA-LUENGOS, G. [161], p. 43). 663 Ante el escribano Cristóbal Gálvez de Heredia. 664 A.H.P.M. Leg. 2787; año 1601; lib. 1º; fol. 813 rº. En este documento se nos da la edad del licenciado Méndez Godínez: treinta y cuatro años. 665 A.H.N.-S.N. Osuna, Caja 233. Doc. 9, 11 y 16.
133 presentía que estaba sumida en un estado ruinoso. Las deudas y el derroche de sus dos inmediatos antecesores pesaban sobre el patrimonio de la Casa y los bienes libres no bastaban para subvenir las obligaciones contraídas666. La perentoriedad de conseguir liquidez se hace patente en los meses del verano de aquel año, motivo por el cual el licenciado Méndez Godínez se verá inmerso en un trajín que lo desplaza entre Madrid, Guadalajara y Valladolid667. A la ciudad alcarreña acude en compañía de los duques, quienes firman, el 19 de junio, unas capitulaciones en el pleito sostenido contra doña Brianda de la Cerda, hasta entonces no resuelto, y que había lastrado económicamente a los duques durante una década668. Un segundo viaje a Guadalajara lo efectuaría al final del estío, pues, en septiembre, don Alonso Diego y doña Juana de Mendoza, su mujer, le dan poder a él y a Cristóbal Ximénez Gómez para tomar cantidades a censo sobre los bienes dotales de la duquesa a vecinos de aquella ciudad y de otros lugares669. Entre uno y otro viaje, desde Madrid, escribe una carta al duque para rendirle cuenta de unos bufetes y braseros y de la almoneda efectuada en Valladolid en la que se sacaron bienes de la Casa670. Indicios todos ellos bien palmarios de la urgencia de allegar dinero contante para las necesidades más inaplazables del reciente titular del ducado, tarea que en alguna medida competió al licenciado Méndez Godínez. El estado de la hacienda ducal era incapaz de soportar sobre sus recursos ordinarios el saneamiento de las deudas que la lastraban, por lo que el nuevo duque no tuvo otro remedio que vivir austeramente, alejado de la Corte, solicitando autorizaciones para vender propiedades y acrecer censos ya bastante onerosos671. Sólo tres meses antes del deceso del V duque de Béjar se había producido el traslado de la Corte desde Madrid a Valladolid672. Ambas circunstancias unidas le ocasionaron un nuevo cambio de residencia al jurista moguereño, quien, plausiblemente a la vuelta del mencionado viaje a Guadalajara, recogería a su hermano Felipe en Alcalá de Henares y, juntos, irían a buscar acomodo en la ciudad del norte de Castilla, recién proclamada capital; el mayor para continuar la defensa de los negocios de la Casa de Béjar y el menor para proseguir sus estudios673. Para ese efecto había solicitado un 666 Atendamos a la descripción que de este momento hace ROJO VEGA, A. [119], p. 18 y [118], p. 230, pues repite el párrafo con ligeras variaciones en las dos obras: “Sobre Alonso Diego cayeron de golpe, se desplomaron, todas las deudas que la Casa había adquirido a lo largo de su trayectoria, las emanadas de pleitos pendientes, las que doña Teresa había ignorado y los intereses que, al menos desde 1589, los sucesivos duques habían dejado de pagar. Sí, la Casa de Béjar era una de las más ricas de España, la más rica quizás, pero no tanto como para hacer frente a deudas acumuladas tan monstruosas”. 667 En Seis mil ducados cifró en un memorial el nuevo duque, don Alonso Diego, los dineros dejados por su padre al morir, que se hubieron de gastar en el entierro (A.G.S. Cámara de Castilla, 869-188. Citado por ROJO VEGA, A. [118], p. 226). 668 A.H.N.-S.N. Osuna. Caja 232. Doc. 53 y 54. 669 A.H.N.-S.N. Osuna. Caja 399. Doc. 45. 670 A.H.N.-S.N. Osuna. Caja 233. Doc. 66. 671 Vid. ROJO VEGA, A. [119], pp. 18-19. Peor incluso había sido la situación económica del marqués de Denia –el ahora todopoderoso validounos quince años antes, pero a diferencia del de Béjar tuvo habilidad, suerte y acierto insuperables al seguir la vía que ambos tuvieron por idónea para lograr su objetivo: “De lo que no debemos dudar es de que Lerma era plenamente consciente de que sólo en la corte podría alcanzar la necesaria influencia para resucitar su casa. El favor del rey no se conseguía viviendo en la periferia…” (FEROS, A. [42], pp. 88-89). 672 Acerca de las razones que condujeron al traslado de la corte cfr. FEROS, A. [42], pp. 168-170. Sobre la ciudad del Pisuerga en su período como capital del reino puede consultarse EGIDO, T. [34], pp. 15-29. 673 Los libros de matrículas y de cursos de la Universidad de Valladolid en esos años no se han conservado. No queda nada de ellos en su archivo, según hemos podido comprobar. Damos como hipótesis más probable que Godínez continuase allí sus estudios de leyes. Está descartado que los
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