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• 31 • Anduli Revista Andaluza de Ciencias Sociales ISSN: 1696-0270 • e-ISSN: 2340-4973 TRABAJADORAS EVENTUALES AGRÍCOLAS SUBSIDIADAS SUBSIDIZED SEASONAL AGRICULTURAL WORKERS Antonio-Jesús Acevedo-Blanco Universidad Nacional de Educación a Distancia, España [email protected] Orcid: https://orcid.org/0000-0002-3627-1326 Violante Martínez-Quintana, Universidad Nacional de Educación a Distancia, España [email protected] Orcid: https://orcid.org/0000-0001-6208-1318 Resumen Con el eje de investigación focalizado en la prestación por desempleo para las trabajadoras eventuales agrícolas subsidiadas (TEAS) este artículo aborda en clave sociológica la política pública del subsidio agrario en Andalucía. Se proyecta el análisis en torno a tres secciones diferenciadas. En primer lugar, plantea retrotraerse a la génesis del subsidio a través de un recorrido sociohistórico. Posteriormente se examina empíricamente la estructura poblacional del subsidio. Por último, en la tercera sección, se testa mediante procedimientos propios del Análisis Espacial Exploratorio la relación entre localizaciones de alta incidencia del paro en Andalucía y mayor peso poblacional de las subsidiadas entre la población activa a nivel municipal. De los resultados obtenidos se desprende la evidencia de una estructura poblacional del subsidio fuertemente feminizada. Esta circunstancia da lugar a proponer el subsidio como un posible escenario de referencia para evaluar las políticas públicas actuales de ingresos mínimos vitales. Palabras clave: Trabajadoras Eventuales Agrícolas Subsidiadas (TEAS), Renta Agraria, Andalucía, Subsidios desempleo, Estudios de Género, Análisis Espacial Exploratorio. Abstract. With our research focused on unemployment benefits for temporary subsidized agricultural workers (TEAS), this article addresses public policy related to agricultural subsidy in Andalusia from a sociological point of view. The analysis is projected around three differentiated sections. In the first section, it proposes going back to the genesis of the subsidy through a socio-historical journey. Next, the population structure of the subsidy is examined through empirical analysis. Finally, the relationship between locations with a high incidence of unemployment and a greater population weight of those subsidized among the active population at the municipal level is tested using Exploratory Spatial Data Analysis. The results show evidence of a strongly feminized population structure of the subsidy. This situation gives rise to proposing the subsidy as a possible reference scenario to evaluate current public policies related to vital minimum income. Keywords: Subsidized Agricultural Casualty Workers (TEAS), Agrarian Income, Andalusia, Unemployment Subsidies, Gender Studies, Exploratory Spatial Data Analysis (ESDA). Como citar este artículo /citation: Acevedo-Blanco, Antonio-Jesus y Martínez-Quintana, Violante (2022). Trabajadoras Eventuales Agrícolas Subsidiadas. ANDULI 22 (2022) pp. 31-63 http://doi.org/10.12795/ anduli.2022.i22.03 Recibido: 09.08.2021. Aceptado 31.07.2021 Publicado 31.07.2022 DOI: http://doi.org/10.12795/anduli.2022.i22.03
Anduli • Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 22 - 2022 • 32 • Introducción. Las características propias del agro extremeño y andaluz, con una agricultura extensiva latifundista, poco capitalizada, atrasada y dependiente de factores atmosféricos,conllevaba que en épocas de malas condiciones climatológicas y otros avatares adversos se produjera una falta masiva de jornales; por consiguiente, la falta de faenas agrícolas en el campo se convertía irremediablemente en un sinónimo de miseria y de paro generalizado. A partir de este hecho este trabajo se plantea avanzar en la comprensión del fenómeno del subsidio para Trabajadoras Eventuales Agrícolas Subsidiadas, más conocido coloquialmente por la sociedad y los medios de comunicación como PER. Se utilizan tres perspectivas de análisis cuyos procedimientos metodológicos están claramente diferenciados a la vez que vinculados e íntimamente conectados que desembocan en una aproximación sociológica explicativa del fenómeno. En la primera de las secciones se efectúa una revisión historiográfica del subsidio que plantea introducir una revisión de la génesis del fenómeno desde cuatro PERspectivas: a) la socio-económica y productiva b) la del conflicto social como causa y efecto desmovilizador por la implantación del subsidio, c) la postergada y no abordada Reforma Agraria y, d) la de prestaciones de desempleo como estrategias de supervivencia utilizadas por las familias, especialmente para la mujeres, en el contexto de paro estructural en el territorio rural y agrario andaluz. En segundo término, a modo de radiografía social del fenómeno, se plantea un análisis estructural de la actualidad del marco de subsidios agrarios. El análisis se propone radiografiar la actualidad estructural de la política pública para profundizar en la estructura poblacional por edad y sexo de las perceptoras. Se revisa en esta sección igualmente las principales series temporales de las prestaciones, una breve semblanza del marco jurídico, las obligaciones y las condiciones mínimas para optar a ser beneficiario de las prestaciones. La tercera de las secciones profundiza en el fenómeno desde la óptica exploratoria y de minería de datos georreferenciados. La analítica se plantea dilucidar si existe relación entre desempleo y prestaciones por subsidio para TEAS con un nivel de desagregación municipal, y la pertinente aplicación de los procedimientos básicos del Análisis Espacial Exploratorio de Datos (ESDA por sus siglas en inglés). Por último, en el capítulo de conclusiones, se diseña la observación según una línea prospectiva y de desarrollos futuros, y se examinan las principales perspectivas del subsidio en función de las nuevas orientaciones de políticas públicas de ingresos mínimos vitales y las evidencias paralelas con el subsidio para TEAS. 1. PERspectiva sociohistórica. 1.1. Socioeconomía histórica para comprender el subsidio. Para abordar la problemática de las Trabajadoras Eventuales Agrícolas Subsidiadas (en adelante TEAS) resulta necesario retrotraernos a las coyunturas históricas, estructurales y sociopolíticas que han gestado la trayectoria del subsidio. La dualidad de la sociedad rural y agraria de Andalucía y Extremadura, producto de la especialización productiva global, ha resultado en un eje de polarización social constante que ha configurado un escenario de exclusión, dependencia económica y mercantilización de la vida de las trabajadoras agrarias subsidiadas. El medio rural andaluz, y también de similar forma el extremeño, se ha articulado históricamente en torno
Artículos • Antonio Jesús Acevedo Blanco, Violante Martínez Quintana • 33 • a la dependencia de una agricultura extensiva subdesarrollada y subordinada a los elementos climatológicos. En realidad, el contexto geográfico ya marca singularidades socioeconómicas propias. El hecho de que haya una cadena montañosa que separa Andalucía del resto de la península, o cuencas hidrográficas como la del Guadalquivir y Guadiana en el caso extremeño, han conformado una articulación del territorio basándose en la producción agrícola extensiva que se plasma en un tipo de poblaciones específicas y definitorias del contexto territorial: las agro-ciudades o agro-villas. La conquista castellana y la posterior privatización de la tierra en el siglo XIX favorecieron que se acabase desarrollando en Andalucía una nueva forma de organización económica y social de carácter colonial con una estructura productiva apoyada en la agricultura como fuente de riqueza y acumulación (Moreno-Navarro y Delgado-Ca- beza, 2013). Resulta un proceso múltiple y complejo, que se acelera con la desamortización, por la cual se produjeron, en muy poco tiempo, privatizaciones de una gran parte de la tierra, normalmente de acceso vecinal y común, originando una ingente cantidad de personas en contexto territorial agrario absolutamente desposeídas de tierra, o en otras palabras, desposeídas de los medios de producción propios para ganarse el sustento quedando inexorablemente abocados como única alternativa para la supervivencia a trabajar para los propietarios agrarios terratenientes a jornal de “sol a sol” . De esta forma el capitalismo neocolonial se desarrolló usando esa mano de obra barata y numerosa (Escalera-Reyes, 2021). Sintéticamente expresado Palenzuela-Chamorro (1992) señala que la población rural andaluza y extremeña, debido al esquema Sistema Mundo de especialización productiva, se desarrolló en torno a ciudades agrarias donde los principales rasgos que las definían venían determinados por “(…) las duras condiciones de miseria, hacinamiento, analfabetismo y odio hacia el poder político y las clases dominantes” (Pulido-Matos, 1998:77). Como apunta Izcara Palacios (2007), los problemas de desempleo, subempleo y pobreza, fruto de una desigual distribución de la tierra, han sido perennes durante casi cinco siglos. En este sentido Naredo y Sumpsi (1984), señalan que esta situación de desempleo masivo surge como consecuencia principalmente de la estructura de la propiedad de la tierra, la agricultura extensiva latifundista y un sistema de organización del trabajo determinado por la conquista castellana definido por los autores como disciplinario. La cuestión social ha agudizado la tensión debido a una dualidad social en la que coexistían una minúscula porción de propietarios con una masa ingente de jornaleros y pequeños campesinos. Normalmente la población campesina era arrendataria de pequeñas parcelas de los latifundios propiedad de la nobleza, el clero y la burguesía terrateniente (Bernal, 1987). Para los desposeídos garantizar su supervivencia y la de su prole sólo podía garantizarse arrendándose como mano de obra en tareas agrícolas a cambio de un jornal. Esta polarización social ha conllevado la implantación sociohistórica de un régimen que Martín (2009) calificaba de “semi-feudalidad”. Inscrita en el Siglo XX Muñoz-Sánchez (2017) propone una cronología para orientar las investigaciones socioeconómicas en el desarrollo de la estratificación social de los contextos agrarios andaluces. La propuesta se materializa en cuatro etapas: colonización exterior, dictatorial, modernizadora y globalizada. En la primera etapa (1920-1936) el medio rural comienza la transformación hacia la industrialización. La intervención económica propició el desarrollo del medio agrario hacia la producción agraria de consumo masivo dando lugar a una estructura social resultante del proceso altamente polarizada entre las dos clases antagónicas existentes: propietarios y no propietarios. La segunda etapa (1936-1960) se caracteriza por las consecuencias
Anduli • Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 22 - 2022 • 34 • de la Guerra Civil y la irresuelta cuestión agraria en la que las necesidades alimentarias tras la devastación del conflicto propiciaron la intervención estatal tanto en infraestructura como en la gestación de un modelo colonizador de los espacios agrarios basado en la consolidación de la población en las agrociudades con el objetivo de contar con mano de obra para los cultivos. El contexto de modernización agraria marca el inicio de la tercera etapa (1960-1986). En esta etapa se hacen patente los esfuerzos modernizadores del régimen franquista cuyo mejor exponente fue la actuación de Entes Estatales como el Servicio de Extensión Agraria y el Instituto de Colonización. Esta etapa viene marcada por un intenso cambio de modelo productivo que origina la expulsión de la mano de obra de los pueblos debido a la mecanización del campo, así como la migración masiva de los efectivos laborales agrarios a las ciudades en búsqueda de empleo en el sector de los servicios. En la última etapa (1986-…) la polarización social por la propiedad de la tierra pasa a segundo término. Se acentúan los procesos de asalarización y desagrarización de la población rural. La estructura social resultará fragmentada por la asalarización de la población y la concentración progresiva de la propiedad. Se refuerza así en la Andalucía del Siglo XXI el papel de región, con una economía extractiva periférica (Delgado et al., 2014) productora de materias primas, en la que se impulsan activamente estrategias de desarrollo basadas principalmente en la agricultura para la exportación, desarrollándose un modelo agroindustrial intensivo altamente mecanizado y productivista, depredador de recursos y dependiente del uso de agroquímicos (Vigil-Villodres, 2021). 1.2.Conflictosocialysubsidiodesmovilizador. En base al paradigma de las emergentes corrientes historiográficas se pretende en esta sección enfocar el análisis desde la perspectiva de los actores participantes en línea con los planteamientos de Hernández Sandioca (2005) que plantea investigar situando en el centro de la interpretación la experiencia de los actores. Para este fin hacer notar que las cursivas del cuerpo textual hacen referencia a fragmentos literales de la entrevista a Don Manuel Pulido Matos, Profesor del Centro UNED en Sevilla, Doctor en Historia y abogado laboralista en activo que fue activista participante de las primeras comisiones sindicales jornaleras que dieron lugar al histórico Sindicato de Obreros del Campo SOC. A finales del Siglo XVIIIy principios del Siglo XIX es cuando podemos encontrar los primeros antecedentes del subsidio. La práctica era relativamente simple, los alcaldes de los municipios asolados por el hambre agrupaban a los jornaleros en cuadrillas que ofrecían a los hacendados, “si buenamente estos querían”, como mano de obra, esta práctica fue utilizada a lo largo del todo el Siglo XIX. A finales del Siglo XIX penetra y comienza a implantarse el movimiento obrero de carácter anarquista tomando forma y comenzando a desarrollarse la idea de que hay que cambiar la estructura de la propiedad de la tierra (…) “el reparto”. En el llamado bienio bolchevique se acelera la agitación social y la quimera transformadora de cambiar la estructura de la propiedad comienza a tomar forma entre los campesinos andaluces. Al mismo tiempo las organizaciones sindicales agrarias se fortalecen tomando como ejemplo el fin de la Rusia zarista y el advenimiento de la sociedad sin clases. La llegada de la II República significó para los jornaleros del agro andaluz una estructura de oportunidad política para reivindicar la “Reforma Agraria y el cambio en la estructura de la propiedad de la tierra”. La Guerra Civil y“los obstáculos ya conocidos (…)“pusieron fin a los proyectos e ilusiones campesinas de Reforma Agraria que vieron reinstalarse la represión en el campo andaluz a la vez que se fortalecían las estructuras
Artículos • Antonio Jesús Acevedo Blanco, Violante Martínez Quintana • 35 • latifundistas de propiedad de la tierra con la llegada de la Dictadura. Ya en la década de los sesenta en torno al marco de Jerez comienzan a germinar las comisiones obreras del campo arrancando en la comarca las primeras huelgas y movilizaciones campesinas de la dictadura del general Franco. En este escenario “¿Qué hace el gobierno franquista? crear el Paro Comunitario, que sí se define en pocas palabras era simplemente repartir a los trabajadores por las cunetas para acometer obra pública”. Como forma de ganar la paz social el régimen del general Franco trató de solucionar uno de los principales focos de tensión política y social durante la República: el mundo rural andaluz y las agitaciones campesinas (García-Fernández, 2021) inventando el “Paro Comunitario” que no significaba más que recoger de las “cunetas” a los trabajadores para darles empleo público o repartirlos como mano de obra entre los propietarios agrarios tal y como años atrás reflejaba Blas Infante (2010) en el “Ideal Andaluz”. Por tanto, el inicio del sistema de subsidio agrario en Andalucía principalmente, pero también en Extremadura, en contra de la creencia común de haber sido impulsados por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) fue implantado en la Dictadura con el objetivo de servir como válvula de escape de la tensión social debido a los múltiples conatos de insurrección contra el régimen acaecidos en los municipios andaluces (Cañamero-Valle, 2017). Los dirigentes sindicales en pueblos como Lebrija, Osuna, Marchena, Marinaleda y otros, utilizan el problema del desempleo y la creación del Paro comunitario “para cargar contra el gobierno franquista” exigiendo demandas democratizadoras y que la lucha social no se centrará simplemente en la demanda de jornales de trabajo en el Paro Comunitario. El objetivo de las demandas sindicales era que las aspiraciones fueran más allá y se planteara de nuevo la Reforma Agraria como solución integral para el problema del campesinado jornalero. Tras la muerte de Franco fueron años de ocupaciones de fincas, lucha obrera, agitación política, huelgas de hambre en los que la conflictividad y las demandas sociales se transformaron en lucha política por las libertades políticas, la Autonomía de Andalucía y la Reforma Agraria. Paralelo a la agitación política y social, los cambios en los modelos productivos derivados de la mecanización e industrialización conllevaron a transformaciones orientadas a la modernización de la agricultura como industria. La mecanización del campo, al igual que ocurrió en otras reconversiones, expulsó del mercado laboral a miles de trabajadores obligándolos a un éxodo masivo hacia las ciudades en las que la extensión del sector de los servicios atrajo hacia los núcleos urbanos a gran parte de los activos de trabajadores agrarios rurales andaluces y extremeños. Ya con el gobierno socialista de los sevillanos Felipe González y Alfonso Guerra en el Gobierno del Estado se aprueba el Plan de Fomento del Empleo Rural (PER) (BOE, 1983). Hoy día y en perspectiva histórica el PER ha servido para fijar población en las áreas rurales y servir de política asistencial mediante la dotación de jornales. Pero la principal de las consecuencias del PER, si la orientación se enfoca en clave política, es que esta política pública sirvió fundamentalmente para desmovilizar el movimiento jornalero andaluz. “El PSOE vendió el PER como un plato de lentejas para que el campesinado andaluz no se movilizara; ganó la paz social”. La llegada del PER supuso un cambio en la conciencia de los jornaleros como colectivo: “os voy a comprar vuestra conciencia, os tenéis que olvidar de la reforma agraria, la estructura de la propiedad, etc., y por supuesto… no podéis movilizaros!”. Los jornaleros y sus líderes sindicales olvidaron la aspiración que durante todos los años de movilización los empujaba “no nos dimos cuenta y vendimos nuestra mayor ilusión que era la reforma agraria, ahora lo veo difícil (…) eso ya no se contempla”. Los planes de fomento
Anduli • Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 22 - 2022 • 36 • del empleo rural y los subsidios agrarios hoy día más que una política diferencial y profesional hace mucho que han pasado a ser una válvula de escape de la exclusión social. La propia naturaleza histórica del subsidio configura el PER como una política eminentemente asistencial cuyo propósito se centra en “ayudar dentro de los servicios sociales, es una válvula de escape de aquellas familias y sectores que se encontraba en situación más deprimida tratando de aliviar la situación de penuria”. El cambio de ciclo en el gobierno del Estado, unido a las políticas desreguladoras neoliberales en materia laboral, propició el Decreto del Gobierno Aznar (BOE, 2003) de creación de la Renta Agraria que venía a sustituir el anterior modelo de subsidio. El objetivo de la política pública se planteaba como herramienta para liquidar por la vía lenta el subsidio TEAS creando una Renta Agraria que, junto a la eliminación de las cotizaciones a la seguridad social del Régimen Especial Agrario, crea un sistema mercantilizado en el perceptor del subsidio una vez dentro del sistema no puede cambiar de actividad viéndose por tanto abocado a permanecer en la trampa de pobreza o abandonar el sistema. Como requisito indispensable para cobrar el subsidio se plantea estar inscrito en el censo especial agrario junto a otras obligaciones en materia de renta, actividad y búsqueda activa de empleo que en síntesis crean una trampa de pobreza de manual en la que si sales del sistema de subsidio difícilmente puedes volver a él.En palabras de los trabajadores rurales: “Antes, cuando uno empalmaba las campañas, nos íbamos a la fresa en Palos y a Moguer. Ahora no hay sitio. Ni aquí ni allí. Y si te pasas a la rama general, pierdes lo que lleves cotizado en el campo. No te vale, como antes. Lo malo es que en la rama general tampoco hay trabajo para completar un paro. No puedes vivir dentro del PER, pero tampoco puedes salirte. Una ratonera. ¿Tú te crees que si alguien pudiera trabajar y meter un sueldo a su casa iba a preferir pasar penurias por 400 euros? ¿Tú te lo crees? ¿eh? ¿Adónde va nadie hoy con 400 euros?, A ninguna parte” (Pérez, 2015:5) La creación del “paro comunitario” franquista, la posterior institucionalización del PER del gobierno del PSOE y por último la implantación de la Renta Agraria del Partido Popular resultaron a la postre plantearse como medidas legislativas políticamente orquestadas para la desmovilización de los trabajadores agrícolas y la institucionalización del conflicto social. Los resultados de casi medio siglo de subsidios agrarios en Andalucía podrían concentrarse en este eje “desmovilizador” cuyo objetivo fundamental se centra en desarrollar una política pública que gracias al efecto individualizador consigue sustituir la cultura del trabajo jornalera por la práctica de subsistencia de “arreglar los papeles del paro” diluyendo las señas andalucistas de identidad cultural, reivindicativa y jornalera (Palenzuela-Chamorro, 2000). 1.3. La no abordada Reforma Agraria. Por otra parte, la cuestión de la Reforma agraria continúa latente en la interpretación del proceso histórico. Transcurridos más cerca de medio siglo desde la llegada de la democracia el latifundio pervive en Andalucía donde el 2% de los propietarios acapara el 50% de la tierra cultivable y, sin embargo, “no se ha repartido ni una sola hectárea entre los jornaleros: la reforma agraria no se ha realizado” (Martín, 2012:9). La cuestión de la Reforma Agraria ha sido un asunto históricamente dilatado y postergado en la aplicación de reformas estructurales en la que se ha pretendido intercambiar la necesaria aplicación de una ley de reparto de tierras productivas por la articulación de una política singular de subsidios por parte del Estado español. Mientras los jornaleros sin tierra, el pequeño campesinado y los trabajadores agrícolas fueron acallados con limosnas, “(…) el latifundio sigue vigente gracias a las PAC que
Artículos • Antonio Jesús Acevedo Blanco, Violante Martínez Quintana • 37 • han permitido y permiten que grandes explotaciones de tierras sean subvencionadas por no producir” (Izcara 2007:256). 1.4. El subsidio como estrategias de supervivencia. Desde estas perspectivas Carmen Anula, (1996) propone desmitificar la imagen de la ruralidad agraria extremeña y andaluza planteando enfatizar la idea de que el “Estado activa mecanismos específicos que fortalecen las estrategias familiares de supervivencia, lo cual garantiza, especialmente bajo condiciones económicas críticas, el control del conflicto social, legitimando de esta forma el orden social” (Anula Castells y Díaz Calleja, 1997: 12). Estas estrategias familiares de subsistencia, en un contexto social en el que las oportunidades laborales son mínimas, se han articulado en torno a emplear los ingresos del subsidio “como complemento económico de las unidades familiares más débilmente vinculadas al mercado de trabajo” (Anula Castells y Díaz Calleja, 1997:16) Estas estrategias familiares son claves en la articulación del territorio, pero se muestran ineficaces para plantear derechos de ciudadanía económica (Tezanos, 2008). Los requisitos para acceder al subsidio configuran una trampa de pobreza y limita los derechos tanto de los colectivos más jóvenes que solicitan el subsidio por primera vez como de aquellos colectivos rurales con bajo nivel de retribución salarial, principalmente mujeres, “(…) generando una perenne situación de precariedad en la economía doméstica lo que convierte su cobro y su regularidad en un recurso monetario imprescindible” (Palenzuela Chamorro, 1992: 218). Las evidencias de trabajos que se adentran en la temática del subsidio TEAS proponen mayoritariamente que las mujeres recurren al mecanismo del subsidio, hasta en edades muy avanzadas, para complementar los ingresos de sus hogares mermados por las coyunturas económicas de crisis sistémicas, desempleo masivo y reducción de empleo especialmente en sectores muy feminizados como la hostelería y restauración o los servicios (Cruces Roldán y Palenzuela Chamorro, 2006). Centrados en los contextos rurales andaluces Vera-Toscano y Moyano Estrada, (2011) apuntan que, en términos generales, la contribución del salario femenino al conjunto de rentas del hogar aumenta porcentualmente de forma considerable en aquellos hogares rurales de ingresos más bajos contribuyendo a equilibrar las rentas de los hogares. Sin embargo, en comparación directa con el Régimen General, la vulnerabilidad, precariedad, estacionalidad y merma en las cotizaciones a la Seguridad Social que el cobro del subsidio lleva asociado subsume a los hogares, y por ende al contexto territorial donde se enclavan estas políticas públicas, en implicaciones directas derivadas del riesgo de exclusión social, subalternidad ciudadana, dependencia del subsidio y clientelismo político (Robles-Egea, 2003). La segunda causa que se señala en la literatura sociológica “es el carácter familiar de la actividad agraria, que únicamente permite a las mujeres una inserción laboral de tipo doméstico” (Camarero y Sampedro, 2008:76). Este carácter limitante de los mercados locales de trabajo rural y agrario se intenta resolver mediante estrategias familiares de commuter femenino (Camarero et al., 2006) en los que las mujeres trabajadoras del contexto rural se especializan en tareas propias de las industrias agrarias, en los cuidados domésticos, servicios de limpieza y en el trabajo para la obra pública dependiente de los Ayuntamientos. Se provoca de esta forma una clara tendencia que vincula estrategias familiares en las que las pautas de empleo/desempleo femenino en el marco rural se hace más local, más familiar, eventual, y, lo que es verdaderamente relevante, más precario y dependiente (Sampedro, 2008).
Anduli • Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 22 - 2022 • 38 • El nuevo papel de las mujeres en el desarrollo rural se investiga en un marco conceptual y empírico en España (García y Ferré, 2000) que parten de los estudios rurales en Europa, y se aborda en el contexto regional español, donde destaca la participación de las mujeres en la producción agroindustrial, el turismo rural, el trabajo a domicilio y el teletrabajo, con las disfuncionalidades que estas tareas representan. En efecto, las estrategias familiares forman parte de las temáticas analizadas por los Estudios de Género, concretamente en “las peculiaridades que presenta el trabajo de las mujeres en las sociedades desarrolladas y en desarrollo… lo que ha significado para la mujer la normativa de la OIT, que ha aplicado normas de fomento para la igualdad de oportunidades y normas específicas de protección” (Martínez-Quintana, 2006:209). Numerosos estudios se efectúan sobre los procesos de dualización de las actividades agrarias de subsistencia y mercantilizadas que han exigido una adaptación de las estrategias familiares que han afectado de manera distinta a hombres que mujeres (Vara, 2006: 182). Como podremos comprobar en las siguientes secciones este marco de ideas resulta especialmente relevante con el paso de los años ya que ni los cambios en las normativas o el envejecimiento del colectivo no han sido óbice para la casi total feminización del agregado de subsidiadas. No haber salido del sistema, bien por no poder debido a la falta de oportunidades laborales, o bien por resultar imprescindible el aporte de rentas a las economías familiares limita laboralmente a las mujeres perceptoras del subsidio convirtiéndolas en el colectivo más numeroso. 2. PERspectiva socioestructural. Fuentes de datos y aproximaciones empíricas anteriores. • Esta sección se ha realizado íntegramente a partir de los datos aportados por los Anuarios Estadísticos del Ministerio de Trabajo y Economía Social del Gobierno de España (2021). En concreto los datos se recaban a partir de la sección 5 de Prestaciones de Seguridad Social y otra Protección Social/Prestaciones por Desempleo para cada uno de los años de análisis estudiados. El interés sociológico sobre el subsidio agrario en Andalucía y Extremadura no resulta especialmente abrumador. Con este artículo se propone ocupar ese vacío apoyándose en las aportaciones que, desde otras perspectivas principalmente económicas y de estudios regionales, se han realizado sobre la cuestión. Caben destacar en esta línea las aportaciones en clave empírica de Román Collado (2004) y Cansino- Muñoz-Repiso (2001) basadas en la evolución en perfil de los subsidiados agrarios andaluces y extremeños desde la génesis de las percepciones. En similar perspectiva analítica se encuadra la línea de trabajos del equipo de Eugenio Cejudo en la Universidad de Granada. Así en Cejudo-García et al. (2013) se plantea la necesidad del subsidio para algunos contextos territoriales agrarios donde la prestación ha evolucionada desde una limosna de movilización a una prestación imprescindible para el desarrollo comarcal. Posteriormente en la aportación de Cejudo-García, Navarro- Valverde, et al. (2016) y seguidamente en Cejudo-García, et al. (2016) se analiza con gran precisión la evolución de los perceptores, los cambios en la evolución del subsidio y su distribución geográfica. 2.1. El subsidio TEAS. El subsidio, creado por el RD 3237/1983 de 28 de diciembre (BOE, 1983) supuso la sustitución del sistema de empleo comunitario vigente desde 1971. En la modalidad
Artículos • Antonio Jesús Acevedo Blanco, Violante Martínez Quintana • 39 • general del subsidio agrario, para alcanzar la condición de beneficiario, esencialmente se deben cumplir los requisitos que figuran en la Ilustración (1). Cabe destacar que existen diferencias fundamentales en las modalidades especiales para el cobro del subsidio para mayores de 52 años en el que se exige; además de cumplir los requisitos generales excepto el de la acreditación de jornadas, acreditar 5 años de cobro de subsidio ininterrumpido, así como haber cotizado el tiempo suficiente para acceder a pensiones contributivas. Las cuantías difieren sustancialmente en su duración pues resumidamente expresado el subsidio especial para mayores de 52 años da derecho a prestaciones por 360 días mientras que para los colectivos con edades inferiores la duración del subsidio se reduce a 180 días. Por la cuantía del subsidio se percibirá el 80 % del indicador público de renta de efectos múltiples (IPREM) diario que esté vigente en cada momento y que a efectos prácticos viene a contabilizarse sobre los 451 euros mensuales. Ilustración 1: Requisitos para acceder al subsidio para TEAS. Fuente: Servicio Estatal Público de Empleo Con datos extraídos del trabajo de Román Collado(2004) podemos comprobar reflejado en el Gráfico (1) la evolución del subsidio desde sus inicios hasta comienzos del Siglo XXI. Se extrae del gráfico que el número de perceptores comienza en 1984 con casi 200.000 personas. Este número de perceptores se incrementó considerablemente hasta su pico máximo hasta rondar los 300.000 entre los años 1989 y 1990. A partir de esos momentos se produce su acelerado descenso hasta tocar suelo coincidiendo con la exposición universal de Sevilla de 1992, año en el que quizás debido a la fuerte creación de empleo con motivo de la Exposición, el número total de perceptores descendió hasta apenas superar los 200.000 efectivos. A partir de 1993 y hasta el año 2003, cuando entra en vigor la Renta Agraria, los valores del subsidio fluctúan entre los 220.000 y 225.000 perceptores.
Anduli • Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 22 - 2022 • 46 • colectivo TEAS se dibuja claramente en el contorno agrario de la cuenca hidrográfica del alto Guadalquivir. De igual forma se puede comprobar como los contextos territoriales costeros andaluces, montanos y del sector hortofrutícola almeriense o fresero onubense no cuentan con un peso tan determinante del TEAS entre su población. Para más información sobre la distribución geográfica de la variable y debido a las limitaciones propias de espacio tasado para el artículo en el anexo de este artículo se puede observar el mapa1 (4) donde se refleja esta variable agregada en escala de Áreas Territoriales de Empleo demarcaciones definidas como unidades de gestión territorial de las políticas públicas de empleo se establecen de conformidad con lo establecido en la orden de 2 de octubre del 2008 (BOJA, 2008). Mapa 1: Mapa de peso Subsidio para TEAS entre desempleados registro DENOS. Fuente: Elaboración propia con GeoDa a partir de IECA. Tabla2:MunicipiosdemayoríndicedeTEAS/DENOS. Fuente: Elaboración propia a partir de IECA. 1 En el Anexo II de este trabajo se encuentran Tabla (5) junto a los Mapas (4), (5) y (6) cuya exposición por las razones propias del espacio tasado para artículos no han podido abordarse.
Artículos • Antonio Jesús Acevedo Blanco, Violante Martínez Quintana • 47 • • Tasa Municipal de Desempleo. La tasa municipal de desempleo y su dependencia espacial es analizada con detalle por Acevedo-Blanco(2021) para el año 2019 y anteriores por lo que remitimos al lector a esta publicación para profundizar conjuntamente en la construcción del indicador y su autocorrelación espacial. Igualmente, la publicación referenciada plantea la interesante perspectiva de penetrar en el marco metodológico de la minería de datos aplicada al estudio del desempleo para el caso andaluz. El mapa (2) presenta mapeado un gráfico de caja donde los atípicos y casos inferiores denotan color azulado mientras los outliers superiores (9) y cuartiles superiores se reflejan con colores más intensamente rosáceos. Mapa2:MapadelaTasaMunicipaldeDesempleo(mediaanual2020). Fuente: Elaboración propia con GeoDa a partir de IECA. Tabla3:MunicipiosatípicossuperioresdelaTasaMunicipaldeDesempleo2020 (upper-outlier) Fuente: Elaboración propia a partir de IECA.
Anduli • Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 22 - 2022 • 48 • 3.2.2.Dependenciaespaciallocalyglobal. Como podemos comprobar no coinciden ubicaciones atípicas de alta incidencia de desempleo en Andalucía con municipios en los que el peso del agregado TEAS sea significativamente importante. Si se aumenta la escala con demarcaciones ATE, se comprueba como igualmente en las tablas (2) y (3) tampoco coinciden en ninguna de las áreas de empleo. Esta particularidad permite comenzar a intuir la no existencia de conexión entre variables, o expresado en otras palabras, los datos con las primeras aproximaciones exploratorias parecen indicar que no existe conexión entre variables tanto desde el punto de vista estrictamente algebraico en modelos bivariantes regresivos, como desde una perspectiva estrictamente de localización geográfica de los indicadores. En este último enfoque de localización se observa que las ubicaciones pertenecientes a los cuartiles superiores de ambas variables sí fueran yuxtapuestas en el mapa, no coincidirían. La Dependencia Espacial de los indicadores sociales se propone sobre la base de considerar el contexto territorial geográfico como variable explicativa de los fenómenos humanos. Partimos de la premisa de que en el espacio geográfico todo está acoplado con todo, pero las ubicaciones más cercanas tienen una relación más directa entre sí. En el axioma socio geográfico la primera ley de la Geografía o principio de autocorrelación espacial se plantea tal que: “todas las cosas están relacionadas entre sí, pero las cosas más próximas en el espacio tienen una relación mayor que las distantes” (Tobler, 1970:234). El estadístico más utilizado para testar la autocorrelación espacial es el denominado I de Moran (Moran, 1950) que definido en pocas palabras propone un coeficiente de correlación entre una variable espacialmente intensiva y su retardo espacial, medido éste, como el promedio ponderado de las ubicaciones limítrofes a una localización determinada. Este estadístico permite conocer la dependencia espacial de los indicadores proponiendo un grado de correlación de los valores de las variables con los valores medios de las ubicaciones vecinas (Chasco y Fernández-Avilés, 2009). La formulación es sobradamente conocida, se remite al lector interesado al trabajo en castellano de Celemín, (2009) para el repaso e introducción de las notaciones y fórmulas que igualmente pueden consultarse en el anexo de este artículo. Hay que indicar que el estadístico I de Moran resulta en síntesis un coeficiente de correlación de Pearson que con valores comprendidos entre -1 y +1 indica el grado de autocorrelación de las variables con el contexto geográfico siendo -1 dispersión perfecta y +1 autocorrelación perfecta. Cada ubicación debido a su singularidad propia relativa en el marco geográfico en el que se inscribe puede poseer comportamientos socialmente diferenciados que la dependencia espacial global examinada por el I global de Moran puede no llegar a detectar. Para capturar la significatividad específica propia de cada una de las ubicaciones espaciales Luc Anselin, (1995) desarrolla el algoritmo I local de Moran al igual que su representación gráfica o mapa LISA (Local Indicators of Spatial Association). El estadístico local de Moran propone cada una de las ubicaciones a permutaciones condicionales al objeto de evaluar la contribución y aporte de cada una de ellas en la construcción del indicador global. Al proponer cada una de las ubicaciones al enfoque de aporte para la construcción de la I de Moran el estadístico viene a evidenciar el grado de contribución de cada ubicación y su significatividad. De este razonamiento se denota que los clústeres que se forman realmente no son auténticamente clústeres en sí mismos, sino que más bien se les podría denominar “núcleos de clústeres” (Chasco y Fernández-Avilés, 2009).
Artículos • Antonio Jesús Acevedo Blanco, Violante Martínez Quintana • 49 • En los mapas LISA se proyectan las ubicaciones que han resultado significativas en la prueba de permutación inferencial distribuidas en un esquema de cuatro colores por tipo de asociación. De esta forma se identifica los clústeres formados y los valores significativamente altos de la variable (alto-alto High/High) con el color rojo y los valores bajos (Low/Low bajo-bajo) con el color azul. Otros colores atenuados representan los clústeres compuestos por outliers o atípicos espaciales (alto-bajo y bajo alto). Los resultados de ambos análisis de dependencia o, como también se conoce, autocorrelación espacial, se pueden comprobar en la Tabla (4). Los cuadrantes superiores reflejan gráficos de puntos en los que se evidencia dependencia espacial global de ambas variables (TEAS/DENOS I= 0.496) y (Tasa_2020 I=0.468). Esta relación de dependencia del contexto geográfico denota que tanto desempleo como el peso en la población desempleada del agregado TEAS resultan dependientes del contexto geográfico. Esta particular dependencia espacial de las variables sociales y el marco geográfico propone la conveniencia para el análisis de que las ubicaciones no sean tratadas independientemente del contexto territorial en el que se inscriben, tal que “islas independientes”, sin considerar criterios de correlación y contigüidad física, pues, especialmente en el caso de los modelos de regresión econométrica, obviar estos parámetros de autocorrelación espacial puede llegar a plantear problemas de especificación que, llegado el caso, obtengan resultados sesgados por heteroscedasticidad invalidando los modelos (Vilalta y Perdomo, 2005). Tabla4:GráficosdeautocorrelaciónglobalyMapasLISA. Fuente: Elaboración propia con GeoDa a partir de IECA.
Anduli • Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 22 - 2022 • 50 • En cuanto a la dependencia local de ambos indicadores en los cuadrantes inferiores si atendemos a los esquemas de alta incidencia de ambas variables (High-High) se observa perfectamente la disposición mayormente occidentalizada de la variable Tasa_2020 mientras la siguiente variable examinada DENOS/TEAS parece tener mayor incidencia en las zonas centrales del noreste andaluz. Estos esquemas de alta incidencia territorial de las variables dibujan el lienzo de incidencia de las variables que si las hacemos yuxtaponer co-localizan ubicaciones municipales donde coinciden alta incidencia del peso TEAS en la población activa con similares niveles de elevados desempleos. Se puede comprobar en el mapa (3) como en solo dos ubicaciones se comparte la adscripción a los clústeres High-High o lo que viene a significar lo mismo, solo dos municipios andaluces (Olvera y Cañete la Real) pertenecen a elevados clústeres significativos en la construcción de dependencia territorial de los indicadores de paro y peso de la población activa en el agregado TEAS. Mapa3:MapadeCo-localizaciónLISA.Tasa_20yTEAS/DENOS. Fuente: Elaboración propia con GeoDa a partir de IECA. 3.2.3. Regresión entre variables espacialmente intensivas. Sin embargo, la relación anteriormente examinada, que bien puede clasificarse como una explicación socio-geográfica de indicadores, no termina de denotar causalidad o relación. El procedimiento hasta ahora examinado informa que territorios de alta incidencia de ambos indicadores no coinciden en el espacio geográfico, esta singularidad no denota la proposición con la que iniciábamos la sección de plantear el subsidio como causa del alto desempleo en Andalucía. Hasta ahora se observa que los municipios donde el peso del agregado TEAS es mayor no coinciden con los municipios andaluces con mayor incidencia del desempleo, para indagar en la proposición indicada y comprobar si existe relación entre indicadores se realiza una modelo de regresión que se refleja en el gráfico (4) con las variables de estudio previamente estandarizadas.
Artículos • Antonio Jesús Acevedo Blanco, Violante Martínez Quintana • 51 • Gráfico4:GráficadepuntosTasa_20yTEAS/DENOS(variablesestandarizadas). Fuente: Elaboración propia con GeoDa a partir de IECA. Como se puede observar en el gráfico (4) el poder explicativo del modelo de regresión entre variables es nulo además de incluir una leve negatividad en la pendiente de la recta que indica que en todo caso menores pesos TAES en la población activa se relacionan con mayores tasas de desempleo municipal. Sin adentrarnos en demasía en una explicación de un modelo sin capacidad explicativa, sí conviene indicar que se observa que el peso del agregado TEAS desagregado municipalmente no influye positivamente en la tasa de desempleo municipal, sintéticamente expresado, a mayor peso de subsidio agrario no existe mayor incidencia municipal de desempleo en Andalucía por lo que se antoja difícil refutar con evidencias empíricas las teorías que le atribuyen a la aplicación del subsidio para TEAS la causa principal de la elevada incidencia del paro en el campo andaluz. Por consiguiente, tras las evidencias recabadas esta aproximación se diseña en línea con las orientaciones sugeridas para los ejercicios de minería de datos del ESDA de forma que se plantea una línea de incipientes orientaciones discursivas e investigación exploratoria que permita esbozar explicaciones sociológicas inductivas orientadas a ahondar en el perfeccionamiento de modelos estadísticos confirmatorios. Sintéticamente resumido; el procedimiento del ESDA de las variables espacialmente intensivas nos sitúa en un estadio que parte de la base de que, al menos provisionalmente, parece evidenciarse cierta contradicción en las explicaciones que proponen el subsidio agrario en Andalucía como uno de los orígenes, causas y consecuencias del alto desempleo estructural en los contextos rurales y agrarios andaluces.
Anduli • Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 22 - 2022 • 52 • 4.Principalesconclusionesycuestionesparatrabajosfuturos. Más que conclusiones fuertes este artículo plantea proposiciones y cuestiones que basadas en la investigación empírica realizada proponen nuevas líneas de trabajo, desarrollos futuros y refutación de las evidencias esbozadas. Antes de continuar convendría detenerse en una cuestión no trivial a la hora de plantear la utilidad y proyección de la política pública del subsidio agrario; su coste. Como refleja el Gráfico (5) respecto del total de las prestaciones por desempleo, el subsidio y la renta agraria suponen, para el periodo acumulado en el año hasta el mes de diciembre de 2020 el 2,7% del gasto total y el 6% de las personas beneficiarias. No parece que un 2.71% del gasto en prestaciones por desempleo, que traducido en euros refleja la cifra de 984 millones, sea un gasto excesivo para el estado de bienestar español, ni que por supuesto la cuantía total del subsidio suponga una rémora monetaria insalvable para el resto de las Autonomías del Estado. Más bien al contrario, parece que con un mínimo gasto el Estado ha conseguido mantener la paz social acumulando tejido poblacional en el contexto territorial agrario y rural extremeño y andaluz tan necesario para mantener vivos enclaves de alto valor estratégico en cuanto a la seguridad alimentaria y de producción de recursos de consumo básicos para el Estado Español y el conjunto de la Unión Europea. Gráfico5:GastoacumuladoyMediadebeneficiariosdeSubsidiosparaTEASyRentaAgraria. Fuente: Servicio Estatal Público de Empleo.
Artículos • Antonio Jesús Acevedo Blanco, Violante Martínez Quintana • 53 • Por otra parte, cabe reseñar que el estudio de caso que se analiza en este artículo no resulta exclusivo del contexto geográfico agrario andaluz. Son numerosas las aportaciones de la literatura que sitúan la perspectiva de género en el núcleo de la especialización productiva de la agroindustria global(Baglioni, 2018; Ferm, 2008; Mingo, 2013; Nisha y Ravi, 2010; Palumbo y Sciurba, 2018). Apunta Deree (2005:28) que parece existir consenso internacional en que las mujeres son la componente más importante de la mano de obra asalariada global que se dedica al trabajo del campo para cultivos de agroexportación no tradicionales, constituyéndose en la casi totalidad de la fuerza de trabajo asalariada en las operaciones de embalaje y manipulado hortofrutícola. En este sentido Pedreño et al. (2014) exponen que la “devaluación del trabajo agrícola” de las mujeres se plantea no solo como una estrategia encauzada a reproducir representaciones sociales legitimadoras de las desigualdades de género, étnicas y territoriales, sino que además esta desvalorización se orienta hacia una estrategia global para movilizar mano de obra a coste reducido con el apoyo político e institucional de una gestión neoliberal de las prestaciones por desempleo. Revisando las principales conclusiones de esta aproximación al subsidio para TEAS surgen preguntas básicas planteadas en orden a las siguientes propuestas y esquemas de ideas • ¿Hacia dónde se dirige el subsidio? • ¿Existen paralelismos con las políticas de Rentas Mínimas? • Y planteado en clave de género ¿otras políticas de ingresos vitales podrían dar como resultado especializaciones productivas subsidiarias y feminizaciones tan agudas como las observadas en las perceptoras TEAS? Según el análisis empírico aplicado y en orden a dar respuesta a las preguntas anteriormente planteadas, entendemos que cabría plantearse la reformulación del subsidio y su traducción en Renta Básica en base a las evidencias que se desprenden de este trabajo glosadas sintéticamente a continuación: - El Sistema TEAS ha permanecido inmóvil en cuanto a objetivos declarados y no declarados desde la lógica de mantener el control social de una población con graves carencias de recursos. - El Sistema TEAS en cuanto a número de efectivos ha permanecido casi inalterado en el Siglo XXI. - El Sistema TEAS está fuertemente feminizado y comprende a colectivos de edades avanzadas. - El Sistema TEAS se ha configurado históricamente como un recurso asistencial de urgencia en lugar de un auténtico plan de desarrollo del empleo rural. - El Sistema TEAS posibilita el mantenimiento de un “ejército de reserva” con necesidad urgente de recursos de empleo fijando dependientemente la población al territorio. - El Sistema TEAS crea una “trampa de pobreza” que cronifica el desempleo y la desigualdad. - El Sistema TEAS no promueve la ciudadanía inclusiva al abocar hacia estrategias de supervivencia basadas en el subsidio a las economías cronificando la dependencia.
Anduli • Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 22 - 2022 • 54 • - El Sistema TEAS desmoviliza e individualiza a los trabajadores rurales por la lógica perversa de dependencia del empleador en la demanda de las peonadas necesarias para conseguir la prestación. - El Sistema TEAS regionaliza la cronificación de la dependencia de forma que las comarcas se ven abocadas a mantener sistemas de supervivencia dependientes del subsidio en una doble vuelta de tuerca de la exclusión social, la de género y la territorial. - Los datos geográficamente intensivos proponen dependencia espacial de los agregados TEAS, circunstancia que unido a la necesidad de estar empadronado en los municipios cronifica el inmovilismo en la búsqueda de horizontes laborales. - El sistema TEAS a la vista de los resultados del ESDA no parece ser causa del desempleo al menos a nivel de desagregación municipal. Por el contrario, las evidencias empíricas recabadas parecen permitir desacreditar las propuestas que relacionan desempleo masivo en Andalucía y subsidio TEAS. En la resolución aprobada en Naciones Unidas en 2018 sobre los Derechos de los Campesinos y otras trabajadoras y trabajadores rurales se expone la necesidad de transformar las condiciones laborales del devaluado trabajo agrario cuestionando las externalidades sociolaborales negativas para el contexto rural de la agricultura industrial (United Nations, 2018). En este sentido tras la revisión del caso de las perceptoras del subsidio agrario convenimos en línea con las propuestas del Equipo Baladre y Social (2004) en la necesaria reformulación de las políticas públicas de subsidios agrarios hacia nuevos modelos de Renta Básica. El objetivo de las políticas públicas pasa por orientarse en base a la desmercantilización de la vida laboral de trabajadoras y trabajadores revalorizando el trabajo agrícola y rural a la vez que se potencien,en base a nuevas lógicas emancipadoras ymodelos socioeconómicos sostenibles,nichos de mercados laborales emergentes en estos territorios(García- Jurado, 2021) que, auxiliados con el aporte monetario de la Renta Básica, posibiliten a los habitantes del medio agrario y rural construir proyectos vitales inclusivos en ciudadanía democrática. No obstante, y siguiendo los planteamientos de Torres López (2018) en su monografía sobre la Renta Básica, puede que estas políticas planteen algunas dudas razonables en cuanto a su incidencia sobre las mujeres. Asimismo, se apunta en el citado monográfico a que parece no existen sino contados experimentos puntuales de los que extraer conclusiones empíricas sobre los efectos de implantar la Renta Básica. Cabe reseñar a partir de las evidencias planteadas que a pesar de los condicionantes propios de un subsidio orientado como plan de empleo rural, los paralelismos entre políticas públicas parecen evidenciarse debido principalmente a la dilatada implantación de casi 50 años del subsidio para TEAS, a las modificaciones legales del subsidio, a la similitud con las políticas de rentas mínimas especialmente para las subsidiadas mayores de 52 años y, por último, a los resultados de la política en cuanto a su estructura poblacional. Y es en este punto donde se concluye el análisis dejando abiertas cuestiones importantes de desarrollo e investigación principalmente en relación con las controvertidas consecuencias entre sexos de implantar una Renta Básica sin apoyo de planes de fomento del empleo inclusivos en perspectiva de género. Sintetizado en los siguientes apuntes implantar una Renta Básica, al igual que el subsidio TEAS, no necesariamente aumenta la capacidad de decisión y libertad de las mujeres dentro del hogar.
Artículos • Antonio Jesús Acevedo Blanco, Violante Martínez Quintana • 55 • De igual forma una prestación sin planes paralelos de fomento e igualdad de género en el empleo también puede conducir a la especialización productiva de las mujeres en trabajos subalternos monetariamente complementarios de las rentas familiares. Como apunta Robeyns (2016) la Renta Básica puede contribuir a desmercantilizar el trabajo, pero no a la desfamiliarización del mismo, fortaleciendo la tendencia a feminizar los empleos de peor calidad retributiva apoyados en el aporte extra del subsidio para equilibrar las rentas familiares tal y como parece indicar la experiencia real de más de 40 años de subsidio para TEAS. 5.Referencias. Acevedo-Blanco, A.J. (2019). ESDA con software GEODA. El territorio como variable explicativa en el análisis sociológico. Estrella Gualda Caballero (Ed.), Sociedades y Fronteras. Actas del IX Congreso Andaluz de Sociología (Collectane, pp. 543–569). UHU.ES PUBLICACIONES. Servicio de Publicaciones de la Universidad de Huelva. http://www.uhu.es/publicaciones/?q=libros%7B%5C&%7Dcode=1208 Acevedo-Blanco, A.J., y Martínez-Quintana, V. (2021). Dependencia espacial de la tasa municipal de desempleo en Andalucía. Un análisis espacial exploratorio. EMPIRIA. Revista de Metodología de Ciencias Sociales, 51(mayo-agosto), 89–124. https://doi. org/DOI/ empiria.51.2021.3080 Acevedo-Blanco, A.J.(2021). “TEASanduli”, Mendeley Data, V1, doi: 10.17632/77xgr- gypcb.1. https://data.mendeley.com/datasets/77xgrgypcb/1 Albert, C., y Toharia, L. (2007). “Las estadísticas administrativas como fuentes de información para el estudio del mercado de trabajo andaluz.” https://www.juntadeandalucia. es/institutodeestadisticaycartografia/estudios/administrativas/administrativas.pdf Anselin, L. (1995). Local Indicators of Spatial Association—LISA. Geographical Analysis, 27(2), 93–115. https://doi.org/10.1111/j.1538-4632.1995.tb00338.x Anselin, L., Syabri, I., y Kho, Y. (2006). GeoDa: An Introduction to Spatial Data Analysis. Geographical Analysis, 38(1), 5–22. https://doi.org/10.1111/j.0016-7363.2005.00671.x Anula Castells, C. (1996). El mito de la Andalucía subsidiada. Revista Andaluza de Relaciones Laborales, 1, 63–76. https://doi.org/10.33776/trabajo.v1i0.237 Anula Castells, C., y Díaz Calleja, E. (1997). Mercado de trabajo y estrategias familiares: el caso de la Andalucía rural. Revista de Estudios Regionales, 48(48), 15–40. Baglioni, E. (2018). Labour control and the labour question in global production networks: Exploitation and disciplining in Senegalese export horticulture. In Journal of Economic Geography (Vol. 18, Issue 1, pp. 111–137). https://doi.org/10.1093/jeg/lbx013 Baladre Equipo, E. (2004). Vivir donde quieras. Del Subsidio Agrario, PER o Renta Agraria a La Renta Básica En El Medio Rural Del Sur. Ponencia IX Jornadas de Economía Crítica. Bernal, A. (1987). Latifundios, jornaleros y paro agrícola. Revista de Estudios Andaluces, 8(8), 67–86. https://doi.org/10.12795/rea.1987.i08.04 BOE. (1983). Real Decreto 3237/1983, de 28 de diciembre. BOE, 31, 34970–34972. https://www.boe.es/boe/dias/1983/12/31/pdfs/A34970-34972.pdf
Anduli • Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 22 - 2022 • 62 • Mapa 6: Mapa municipal de total perceptores para TEAS. Fuente: Elaboración propia con GeoDa a partir de IECA. Mapa7:MapabasedeAndalucíaProyectadoconGeoda. Fuente: Elaboración propia con GeoDa.
Artículos • Antonio Jesús Acevedo Blanco, Violante Martínez Quintana • 63 • Tabla5:DistribuciónTerritorialdeSubsidioparaTEASyRentaAgraria. Fuente: Elaboración propia a partir de Anuarios Estadísticos del Ministerio de Trabajo y Economía Social.