Informar frente a la doble vulnerabilidad: Seguridad de mujeres periodistas en México, Colombia y Honduras (2012-2018)
Abstract
Se analizan agresiones a mujeres periodistas en América Latina. Se han examinado las violencias en los tres países más peligrosos por su doble condición de mujeres periodistas: México, Colombia y Honduras. La metodología es secuencial exploratoria: revisión bibliográfica seguida de entrevistas semiestructuradas a periodistas y miembros de organizaciones de libertad de expresión y ACD subsiguiente. Los resultados destacan mayor precarización laboral, estigmatización, campañas de desprestigio y desplazamiento y violencia sexual.
Full text
IC – Revista Científica de Información y Comunicación 19 (2022) ∙ pp. 675-702 ∙ E-ISSN: 2173-1071 ∙ https://dx.doi.org/10.12795/IC.2022.I19.29 Informar frente a la doble vulnerabilidad: Seguridad de mujeres periodistas en México, Colombia y Honduras (2012-2018) REPORTING IN THE FACE OF DOUBLE VULNERABILITY: SAFETY OF WOMEN JOURNALISTS IN MEXICO, COLOMBIA AND HONDURAS (2012-2018) Ruth Ainhoa de Frutos García Universidad de Málaga ruth.defrut[email protected] Ana Jorge Alonso Universidad de Málaga [email protected] Resumen Se analizan agresiones a mujeres periodistas en América Latina. Se han examinado las violencias en los tres países más peligrosos por su doble condición de mujeres periodistas: México, Colombia y Honduras. La metodología es secuencial exploratoria: revisión bibliográfica seguida de entrevistas semiestructuradas a periodistas y miembros de organizaciones de libertad de expresión y ACD subsiguiente. Los resultados destacan mayor precarización laboral, estigmatización, campañas de desprestigio y desplazamiento y violencia sexual.
676 Ana Jorge Alonso IC – Revista Científica de Información y Comunicación 19 (2022) ∙ pp. 675-702 ∙ E-ISSN: 2173-1071 ∙ https://dx.doi.org/10.12795/IC.2022.I19.29 Palabras clave Periodismo, Mujeres, Seguridad, México, Honduras, Colombia Abstract The report analyses attacks on women journalists in Latin America. Violence has been examined in the three most dangerous countries in terms of women journalists: Mexico, Colombia and Honduras. The methodology is sequential and exploratory: literature review followed by semistructured interviews with journalists and members of freedom of expression organisations and subsequent CDA. The results highlight greater job insecurity, stigmatisation, smear campaigns, displacement and sexual violence. Keywords Journalism, Women, Safety, Mexico, Honduras, Colombia Sumario / Summary 1. Introducción 2. Perspectiva feminista para estudiar las violencias contra las periodistas latinoamericanas 3. Diseño metodológico: un análisis cuantitativo que perfila un diagnóstico cualitativo 4. América Latina, una región peligrosa para mujeres y niñas 5. Libertad de expresión y seguridad de las periodistas en la región 6. Mujeres y periodistas, objetivo doble 7. Resultados: precarización, estigmatización y aumento de la violencia sexual contra periodistas latinoamericanas 7.1. Mayor precarización laboral en el caso de las periodistas 7.2. Estigmatización y campañas de desprestigio 7.3. Desplazamiento y aumento de la violencia sexual 8. Conclusiones 9. Bibliografía 1. Introducción «El asesinato de periodistas y profesionales de los medios de comunicación es la última forma de censura. No solo es una violación grave de los derechos humanos, sino que también representa un ataque más amplio contra el derecho colectivo a la libertad de expresión y al acceso a la información» (UNESCO 2017, 134). El estudio que presentamos analiza las violencias estructurales, simbólicas y explicitas, que soportan las mujeres periodistas en América Latina. Visibilizar esta
677 Informar frente a la doble vulnerabilidad: Seguridad de mujeres periodistas en… IC – Revista Científica de Información y Comunicación 19 (2022) ∙ pp. 675-702 ∙ E-ISSN: 2173-1071 ∙ https://dx.doi.org/10.12795/IC.2022.I19.29 especificidad ha sido el objetivo de esta investigación. Su importancia reside en su carácter doblemente vulnerador, no solo en su condición de profesionales, sino también en el de mujeres. América Latina es la región sin conflicto armado en activo con un mayor número de agresiones a profesionales de la información (UNESCO 2019, 2017) y el número ha crecido en países donde las cifras de feminicidio son preocupantes, como México, Colombia y Honduras. Teniendo en cuenta estas premisas, se analiza la peligrosa situación en la que las periodistas latinoamericanas han ejercido su profesión desde 2012 a 2018, sexenio caracterizado por la grave situación de la libertad de prensa en la región y en estos tres países en particular. En este sentido, las relatorías especiales de libertad de expresión para Naciones Unidas (ONU 2018) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (RELE) señalaron que «sigue siendo necesario que las metodologías de evaluación de riesgos incluyan un enfoque diferenciado que tome en cuenta los riesgos específicos que sobrellevan ciertos grupos de periodistas, incluidas las mujeres periodistas y los periodistas indígenas». La aprobación del Plan de Acción de Naciones Unidas para la Seguridad de los Periodistas y la cuestión de la Impunidad en 2013 así como la incorporación de la meta 16.10 «garantizar el acceso público a la información y proteger las libertades fundamentales, de conformidad con las leyes nacionales y los acuerdos internacionales» en los ODS plantea que la universidad debe desempeñar su función investigadora para denunciar las vulneraciones que sufren las mujeres periodistas. 2. Perspectiva feminista para estudiar las violencias contra las periodistas latinoamericanas «Desde este punto de vista, la falta de reconocimiento no constituye ni una deformación psíquica ni una ofensa cultural independiente, sino una relación institucionalizada de subordinación social. No ser reconocido, por consiguiente, no equivale simplemente a ser considerado como alguien criticable, despreciable o sujeto de subordinación; de acuerdo con esta perspectiva, las reivindicaciones en favor del reconocimiento aspiran a que la parte subordinada logre participar plenamente en la vida social y pueda interactuar con otros en pie de igualdad. En otras palabras, estas reivindicaciones pretenden desinstitucionalizar los modelos de valor cultural que impiden una participación igualitaria y reemplazarlos por modelos que la favorezcan. Remediar la falta de reconocimiento significa, en este sentido, transformar las instituciones sociales o, más concretamente, transformar los valores que regulan la interacción e
678 Ana Jorge Alonso IC – Revista Científica de Información y Comunicación 19 (2022) ∙ pp. 675-702 ∙ E-ISSN: 2173-1071 ∙ https://dx.doi.org/10.12795/IC.2022.I19.29 impiden una participación igualitaria en todos los ámbitos institucionales correspondientes.» (Fraser 2000, 62-63) Para abordar cualquier estudio sobre la violencia ejercida en América Latina se hace preciso conceptualizar el término violencia y enmarcarlo en el contexto regional. El marco teórico de la presente investigación bebe de las fuentes del marxismo y el feminismo, y se alimenta con reflexiones en torno a las relaciones de poder y como la violencia suele ser instrumento privilegiado en estos procesos. La violencia nace del miedo y engendra miedo y el miedo es uno de los instrumentos más poderosos del control social de las elites sobre las mayorías sociales. El mantenimiento del statu quo se consigue, —aunque sea a priori, pero no siempre, como un recurso extremo— mediante la violencia explícita, que Zizek (2009) denomina subjetiva. Esto explica que está dotada de sentido en relación con la violencia simbólica, y estos dos tipos de violencia tienen como contexto la propia violencia del sistema. La legitimación de esta violencia sistémica provoca el mantenimiento de la denominada violencia simbólica y como consecuencia última: la explícita. Las grandes corporaciones transnacionales de la comunicación enlazan el poder político, el simbólico y el económico. Estas grandes corporaciones están constituidas por un conglomerado de industrias culturales que representan un enorme poder por sus características y su estructura en escala, pero especialmente, por constituir en esta fase del capitalismo cognitivo globalizado (Zallo 2016, 57), uno de los grandes centros del poder económico que actúa con lógica expansiva y acaba engullendo lo político y construye los discursos hegemónicos. Y aquí son excluidas las mujeres (GMMP 2015). Desde la aseveración de que «es preciso afirmarlo desde el principio, no podremos entender cabalmente el patriarcalismo sin relacionarlo con el capitalismo y tampoco comprenderemos bien a éste sin relacionarlo con aquel. En términos más exactos, deberíamos hablar de un ‘capitalismo patriarcal racial, étnica, sexual y clasistamente estructurado’» (Herrera 2005, 32). Se pretende entrar a desvelar el funcionamiento del patriarcalismo desde la base de sus tres ejes fundamentales: la separación entre libertad e igualdad; y por tanto la necesidad de reinterpretar el concepto de libertad, la concepción reduccionista de la igualdad y consecuentemente la también necesaria redefinición del concepto de igualdad y la necesidad de reinterpretar el espacio desde una visión crítica y ampliada de la política como consecuencia de la separación de lo público de lo privado. Dada la complejidad del contexto latinoamericano (2012-2018), el estudio se limitará al análisis de la seguridad de las periodistas durante su ejercicio profesional, entendido como uno de los cuatro pilares –junto con la libertad de
679 Informar frente a la doble vulnerabilidad: Seguridad de mujeres periodistas en… IC – Revista Científica de Información y Comunicación 19 (2022) ∙ pp. 675-702 ∙ E-ISSN: 2173-1071 ∙ https://dx.doi.org/10.12795/IC.2022.I19.29 prensa, el pluralismo mediático y la independencia de los medios– que UNESCO (2017) plantea como necesarios para el examen la libertad de expresión y el desarrollo mediático en contextos geográficos determinados. La importancia de medios comunitarios y de otro tipo de fórmulas como el periodismo ciudadano en América Latina obliga a la ampliación de la definición del derecho a la libertad de prensa y la aplicación de una visión más fluida de la comunicación, basada en principios garantizados no solo en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, sino también en otra serie de normas nacionales y regionales (Jorge Alonso, de Frutos, Galarza 2015). La violencia sexual es una dimensión muy específica de la violencia explícita a la que son sometidas las mujeres, anclada en el patriarcalismo, hunde sus raíces en la violencia estructural y se retroalimenta con la violencia simbólica. «Pero el hostigamiento y el abuso sexual en el lugar de trabajo, por ejemplo, no pueden ser separados del sistema total de jerarquía y subordinación, esencial a las relaciones productivas del capitalismo contemporáneo. El hostigamiento sexual, de una forma u otra, es una manera rutinaria de tratar con los trabajadores mujeres y es una parte integral de la relación superior-subordina- do, en muchos ambientes de fábrica y oficina. La estructura más amplia de la cosificación sexual de la mujer no puede ser separada de los esfuerzos de los capitalistas» (Young 1992, 23) Desde esta mirada, el presente estudio analiza el contexto sociopolítico donde se desarrollan las prácticas profesionales del periodismo latinoamericano. 3. Diseño metodológico: un análisis cuantitativo que perfila un diagnóstico cualitativo El diseño metodológico se ha basado en una construcción secuencial exploratoria (Creswell 2015), siguiendo la perspectiva teórica feminista ya formulada mediante distintas fases concatenadas que parten de un análisis bibliográfico, continúan con la realización de entrevistas semiestructuradas y terminan con la aplicación del Análisis Crítico del Discurso (ACD) a la información obtenida, extrayéndose los resultados que permitan alcanzar conclusiones sobre las violencias que sufrieron las periodistas en México, Honduras y Colombia de 2012 a 2018.
680 Ana Jorge Alonso IC – Revista Científica de Información y Comunicación 19 (2022) ∙ pp. 675-702 ∙ E-ISSN: 2173-1071 ∙ https://dx.doi.org/10.12795/IC.2022.I19.29 Gráfico 1. Diseño metodológico secuencial exploratorio Elaboración propia En una primera fase, mediante el uso de fuentes secundarias, se traza un panorama de carácter cuantitativo, si bien los datos en ocasiones son presentados con una elaboración propia que describe elementos sustantivos del contexto regional a analizar, mediante el examen de protocolos, tratados y leyes nacionales e internacionales sobre libertad de expresión y derechos humanos de las mujeres. Aunque se utilicen algunos datos de Reporteros Sin Fronteras (RSF) y Freedom House (FH), es necesario puntualizar que, dado que el alineamiento abiertamente neoliberal en sus actuaciones (Giannone y De Frutos 2018, 2015) no solo no coinciden con los postulados críticos de esta propuesta teórica y metodológica, sino que plantean serias dudas de su validez (Díaz Nosty y de Frutos 2017; Díaz Nosty 2016), por razones de carácter de metodológico, conceptual e ideológico (De Frutos 2014). En una segunda fase del examinan los resultados de diez entrevistas semiestructuradas realizadas a dos periodistas de cada uno de los países analizados: Honduras, México y Colombia, así como a miembros de protección de organizaciones para la libertad de expresión más importantes de estos estados, miembros de IFEX: C-Libre en Honduras, Artículo 19 en México y FLIP en Colombia. Se ha incorporado a la organización mexicana CIMAC para que explique la intensidad y extensión de la violencia ejercida sobre las periodistas en el país norteamericano (Tabla 1). La selección de las informantes se ha desarrollado con los siguientes criterios: todas han sufrido algún tipo de violencia derivada de su labor profesional en tres de los países latinoamericanos más peligrosos para la profesión (Colombia, México y Honduras; cada una representa un tipo de relación laboral en la profesión y con consecuencias distintas derivadas de la violencia y de la protección y/o ausencia de esta por parte del mecanismo de protección estatal.
681 Informar frente a la doble vulnerabilidad: Seguridad de mujeres periodistas en… IC – Revista Científica de Información y Comunicación 19 (2022) ∙ pp. 675-702 ∙ E-ISSN: 2173-1071 ∙ https://dx.doi.org/10.12795/IC.2022.I19.29 Tabla 1. Informantes de la investigación en la segunda fase Nomenclatura Tipo de informante País Periodistas Informante 1 Periodista freelancer que ha formado parte del mecanismo estatal y de una organización internacional de derechos humanos. Colombia Informante 2 Corresponsal de medios extranjeros. Su protección ha sido desestimada por el mecanismo de protección estatal. Colombia Informante 4 Periodista en plantilla de medio local, desplazada interna. Actualmente forma parte del mecanismo de protección estatal. México Informante 5 Periodista actualmente desempleada. Desplazada interna tras agresión. Formó parte del mecanismo de protección estatal. México Informante 6 Periodista que ha sufrido agresiones. Decidió no participar en el mecanismo de protección estatal. Honduras Informante 7 Periodista que ha sufrido agresiones y se encuentra esperando las medidas del mecanismo de protección nacional. Honduras Miembros de la sociedad civil organizada Informante 8 Responsable de protección de la Fundación de la Libertad de Prensa (FLIP) Colombia Informante 9 Responsable de protección del Comité para la Libertad de Expresión (C-Libre) Honduras Informante 10 Responsable de documentación de Artículo 19-México México Informante 11 Responsable de protección de CIMAC México Elaboración propia Las entrevistan muestran consensos y posibles disensos, que caracterizan el discurso de las periodistas y miembros de la sociedad civil organizada, con respecto al contexto en que se desenvuelven, las prácticas profesionales moduladas por la violencia estructural, simbólica y explícita, las especificidades que condicionan la labor profesional femenina, y las violencias en su condición de mujeres y periodistas. «Es este análisis el que mejor parece dar cuenta de muchas de las formas del conflicto del poder en la sociedad democrática. Así, resulta innegable que los hombres disponen, en detrimento de las mujeres, del control
682 Ana Jorge Alonso IC – Revista Científica de Información y Comunicación 19 (2022) ∙ pp. 675-702 ∙ E-ISSN: 2173-1071 ∙ https://dx.doi.org/10.12795/IC.2022.I19.29 sobre la mayor parte de las formas del discurso público, y que tal control contribuye indirectamente al machismo y al sexismo. Sin embargo, las pasadas décadas han visto un significativo incremento en el acceso de las mujeres al discurso público y a las mentes de otras mujeres, lo mismo que a las de los hombres; de ahí el aumento de su poder, y una disminución de la desigualdad entre los sexos idéntico proceso había tenido lugar antes respecto de la clase trabajadora, en paralelo con el de los grupos de etnias minoritarias, de los homosexuales, y de otros grupos dominados o marginados en la sociedad (véase p.e. Hill, 1992). Es por tanto una necesidad imperativa que el Análisis Crítico de Discurso (ACD) estudie la compleja interacción de los grupos dominantes, disidentes y opositores y sus discursos dentro de la sociedad, con el fin de esclarecer las variantes contemporáneas de la desigualdad social» (Van Dijk 1999, 33) 4. América Latina, una región peligrosa para mujeres y niñas «El periodismo está vivo, por eso lo matan». Con esta frase, el periodista Manuel Rivas resume en su libro Contra todo esto: Un manifiesto rebelde (2018, 67) el estado de la profesión periodística actual. En el caso de las comunicadoras, la situación se agrava dadas las vulneraciones asentadas en la desigualdad de género. En todo el mundo, las periodistas sufren un «doble ataque» (RSF y UNESCO 2015, 15) que en el caso latinoamericano se acentúa debido el clima de violencia y la fuerte impunidad regional. América Latina es una de las zonas de las más peligrosas del mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS), el observatorio independiente InSight Crime o el think tank Igarapé Institute, que realiza informes anuales sobre seguridad ciudadana, avalan esta afirmación. Según la OMS, 18.6 personas de cada 100.000 habitantes son víctimas de homicidios en América Latina, mientras que la cifra mundial es de 6.4 (Tabla 2). Tristan Clavel en la web del informe anual de Insight Crime1 expone que «2017 resultó ser un año excepcional en términos de tasas de homicidios para muchos países de Latinoamérica y el Caribe» (Gráfico 2). Estos datos son aún peores cuando se desagregan por sexo. 1 Consultar https://es.insightcrime.org/noticias/analisis/balance-de-insight-crime-sobre-homicidios-en-lati- noamerica-en-2017/
683 Informar frente a la doble vulnerabilidad: Seguridad de mujeres periodistas en… IC – Revista Científica de Información y Comunicación 19 (2022) ∙ pp. 675-702 ∙ E-ISSN: 2173-1071 ∙ https://dx.doi.org/10.12795/IC.2022.I19.29 Tabla 2. Países donde se produjeron más asesinatos en el mundo País Tasa de homicidios Año El Salvador 60 2017 Jamaica 56 2017 Venezuela 53,7 2017 Honduras 42,8 2017 Lesoto 41,2 2015 Belice 37,2 2017 Trinidad y Tobago 36 2017 Sudáfrica 34,3 2015 Santa Lucía 34 2017 Bahamas 31 2017 Brasil 27,8 2016 Guatemala 26 2017 Antigua y Barbuda 25 2017 Colombia 22 2017 México 20,4 2017 Puerto Rico 19,4 2017 Namibia 17,2 2012 República Dominicana 16,7 2013 Fuente: Igarapé Institute (2018).
690 Ana Jorge Alonso IC – Revista Científica de Información y Comunicación 19 (2022) ∙ pp. 675-702 ∙ E-ISSN: 2173-1071 ∙ https://dx.doi.org/10.12795/IC.2022.I19.29 Tabla 5. Resoluciones o declaraciones sobre seguridad de periodistas desde 2012 Año Organismo Resoluciones o Declaraciones 2012 Consejo de Derechos Humanos de la ONU Resolución 21/12 en la seguridad de los periodistas (A/HRC/RES/21/12) 2013 Asamblea General de la ONU Resolución 68/163 en la seguridad de los periodistas y la cuestión de impunidad (A/ RES/68/163) 2014 Consejo de Derechos Humanos de la ONU Resolución 27/5 en la seguridad de los periodistas (A/HRC/RES/27/5) 2015 Asamblea General de la ONU Resolución 70/162 en la seguridad de los periodistas y la cuestión de impunidad (A/ RES/70/162) 2015 Consejo de Seguridad de la ONU Resolución 2222 (S/Res/2222) 2015 Consejo Ejecutivo de UNESCO Decisión 196ª del Consejo Ejecutivo de UNESCO sobre la seguridad de los periodistas y la cuestión de impunidad (196 EX/31) 2015 Asamblea General de la ONU Resolución 69/185 en la seguridad de los periodistas y la cuestión de impunidad 2016 Consejo de Derechos Humanos de la ONU Resolución 33/2 sobre la seguridad de los periodistas (A/HRC/RES/33/2) 2017 Consejo Ejecutivo de UNESCO Decisión 201ª del Consejo Ejecutivo de UNESCO sobre la seguridad de los periodistas y la cuestión de impunidad (201 EX/SR.10) 2017 Consejo Ejecutivo de UNESCO Decisión 202ª del Consejo Ejecutivo de UNESCO relativa al progreso del informe sobre la seguridad de los periodistas y la cuestión de impunidad (202 EX/50) 2017 Conferencia General de UNESCO Resolución de la 39ª Conferencia General de UNESCO sobre el fortalecimiento de su liderazgo en la aplicación del Plan de Acción de la ONU sobre la seguridad de los periodistas y la cuestión de impunidad (39 C/61) 2017 Asamblea General de la ONU Resolución 75/152 sobre la seguridad de los periodistas y la cuestión de impunidad (A/ RES/72/175 ) Elaboración propia a partir de UNESCO (2017).
691 Informar frente a la doble vulnerabilidad: Seguridad de mujeres periodistas en… IC – Revista Científica de Información y Comunicación 19 (2022) ∙ pp. 675-702 ∙ E-ISSN: 2173-1071 ∙ https://dx.doi.org/10.12795/IC.2022.I19.29 Gráfico 4. Periodistas asesinados por región, 2012-2016 Elaboración propia a partir de UNESCO (2017). Aunque el asesinato es la punta del iceberg, la espiral de violencia que sufren los profesionales latinoamericanos pasa por desapariciones, secuestros, torturas, amenazas de muerte, detenciones arbitrarias, intimidaciones, hostigamientos, campañas de desprestigio, vigilancia, destrucción de equipos, ataques a la instalaciones y agresiones de todo tipo, articulando un modus operandi de las agresiones, independientemente de la naturaleza de los perpetradores. Las vulneraciones sufridas por las periodistas se agudizan antes de llegar al asesinato, como afirman informes de la RELE (2017). El propio informe de UNESCO (2017), alertaba de las amenazas contra la seguridad digital de las profesionales de la información que van aumentando la espiral de la violencia: ciberataques, vigilancia, pirateo, intimidación y crecimiento del acoso. La impunidad es otro de los aspectos destacados por la organización, generando un «círculo vicioso» (Idem, 142) con fines disuasorios de investigación sobre temas sensibles. Además, la tendencia estudiada por UNECO continúa creciendo, puesto que existe una ausencia de voluntad política para llevar a cabo investigaciones independientes, con un sistema judicial débil, en ocasiones corrupto, y con una falta de recursos tanto judiciales como políticos (Díaz Nosty 2016b). De cada diez casos de crímenes contra los periodistas, nueve permanecen impunes (UNESCO 2017). La UNESCO promovió en 2013 el 2 de noviembre como el Día Internacional para Poner Fin a la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas.
692 Ana Jorge Alonso IC – Revista Científica de Información y Comunicación 19 (2022) ∙ pp. 675-702 ∙ E-ISSN: 2173-1071 ∙ https://dx.doi.org/10.12795/IC.2022.I19.29 6. Mujeres y periodistas, objetivo doble Las periodistas sufren una doble condición de riesgo, lo que genera sistemáticamente procesos de discriminación, opresión y exclusión, e invisibiliza su labor como profesionales de la información no solo en los contenidos, sino también en las dinámicas de producción del mensaje. «La combinación de estos factores permite que la agresión contra una periodista genere múltiples tipos y formas de violencia con consecuencias en su vida privada, laboral, económica y social que envían un mensaje amenazador a otras periodistas» (CIMAC 2018, 32) Dos tercios de las periodistas han sufrido intimidación, amenazas o abusos en su lugar de trabajo, según un estudio del Instituto Internacional para la Seguridad de Prensa (INSI) en colaboración con la Fundación Internacional de Medios de Comunicación de Mujeres (IWMF, en inglés) y con el apoyo de UNESCO. Una encuesta desarrollada en 2014 entre 1000 profesionales de la información en el mundo reveló la complejidad que posee el proceso de perpetración, ya que muchas periodistas no denuncian por miedo a la estigmatización. «Las mujeres jóvenes y las que se encuentran en las primeras etapas de su carrera profesional son particularmente vulnerables y menos propensas a denunciar un incidente por temor a las consecuencias profesionales. En contextos de polarización política, las periodistas que cubren temas políticos se encuentran bajo una seria amenaza, lo que ha llevado al menos en un caso a que un empleador proporcione un guardaespaldas a su corresponsal política» (UNESCO 2017, 153). La profundización del enfoque de género en el análisis sobre agresiones a la profesión periodística y sus efectos es una cuestión de particular importancia. La detección de este tipo de violencias estructurales, simbólicas y directas evidencia la necesidad de animar a las periodistas a denunciar, generando las suficientes garantías antes, durante y después del proceso judicial. Además del acercamiento crítico y la formación que proporcionan muchas organizaciones intergubernamentales y miembros de la sociedad civil en esta línea (CIMAC 2016, CPJ 2016), el propio Centro Europeo de la Libertad de Prensa y los Medios de Comunicación promovió la iniciativa de un punto de denuncias para mujeres, en el que se permitía a las profesionales de la información tener un asesoramiento adecuado para la denuncia, mediante un mecanismo de mensajes cifrados. «El acoso en línea a las mujeres está claramente relacionado con el género y los comentarios abusivos a menudo hacen referencia a la apariencia, etnia o sexo de la periodista o a la utilización de expresiones de odio relacionadas con su condición sexual de una periodista o a la utilización de expresiones de odio relacionadas con su condición» (UNESCO 2017, 156).
693 Informar frente a la doble vulnerabilidad: Seguridad de mujeres periodistas en… IC – Revista Científica de Información y Comunicación 19 (2022) ∙ pp. 675-702 ∙ E-ISSN: 2173-1071 ∙ https://dx.doi.org/10.12795/IC.2022.I19.29 7. Resultados: precarización, estigmatización y aumento de la violencia sexual contra periodistas latinoamericanas La revisión bibliográfica, las entrevistas semiestructuradas y el subsiguiente Análisis Crítico del Discurso de este diálogo mantenido con los informantes mexicanas, colombianas y hondureñas ha permitido obtener resultados que se repiten en todos los escenarios. Con respecto a la primera hipótesis de esta investigación, sobre si ha mejorado o empeorado la libertad de expresión en cada uno de los países analizados, es conveniente destacar la respuesta de uno de los responsables de protección de la Fundación Libertad de Prensa (FLIP) colombiana, que ayuda a comprender la complejidad de este tipo de análisis sin descender a las particularidades de cada contexto: «Esta pregunta es importante abordarla a partir de dos aspectos: por un lado, la protección de la vida y la integridad de quienes desarrollan la labor periodística y, por el otro, las garantías que tienen los periodistas en el ejercicio de su oficio. Frente a la protección a la vida y la integridad es posible afirmar que los reporteros en Colombia cuentan con mayor atención por parte del Estado cuando se encuentran en riesgo por el desarrollo de sus labores periodísticas. Desde la creación del mecanismo de protección en el año 2000, ha disminuido el número de periodistas asesinados en el país. Mientras que entre el año 2000 y 2005 fueron asesinados 39 reporteros por el desarrollo de su labor informativa, entre 2006 y 2019 esta cifra se reduco a 19 homicidios. Sin embargo, la disminución en el número de víctimas mortales no se ve reflejada en mayores condiciones para ejercer la labor periodística en Colombia. Al tiempo que el número de asesinatos a periodistas disminuye, aumentan las estadísticas en otro tipo de agresiones año a año. En el 2015 la FLIP registró 147 ataques contra la prensa, en 2016 se presentaron 216, en 2017 se documentaron 310 y en 2018 fueron 477. Entre los ataques más comunes están las amenazas, que anualmente representan más del 40% del total de violaciones a la libertad de prensa, seguida por los hostigamientos, las obstrucciones y los acosos judiciales. En definitiva, la violencia contra la prensa no disminuye, sino que los agresores modifican las estrategias de censura». (Informante 8, FLIP, Colombia) Las periodistas y responsables de organizaciones de libertad de expresión entrevistadas argumentan que la precarización laboral las obliga a trabajar en espacios no seguros, incluso desoyendo las recomendaciones de incorporación en los mecanismos de protección –tanto estatales como de organizaciones de la sociedad civil–.
694 Ana Jorge Alonso IC – Revista Científica de Información y Comunicación 19 (2022) ∙ pp. 675-702 ∙ E-ISSN: 2173-1071 ∙ https://dx.doi.org/10.12795/IC.2022.I19.29 Por otra parte, las comunicadoras afirman que los procesos de estigmatización y de discursos del odio contra ellas se agudizan por el uso de las redes sociales, promoviendo visiones estereotipadas o falaces sobre su trabajo, tanto online como offline. CIMAC (2018, 32) reconoce la violencia digital como «todos aquellos actos de violencia de género cometidos en páginas web, servicios de mensajería en línea, plataformas de redes sociales y correo electrónico; los cuales pueden causar daño psicológico y emocional, refuerzan la misoginia, la exclusión de las mujeres en la vida pública, limitan su libertad de expresión y pueden conducir a formas de violencia sexual y otras formas de violencia física». Los resultados de la investigación corroboran las conclusiones del trabajo de INSI y IWMF (2014), donde el 25% de las encuestadas aludían a «intimidaciones verbales, escritas y/o físicas, incluidas las amenazas familiares y a amigos», que tenían lugar online. Las informantes de los tres países en los que se realizó el trabajo de campo denuncian un aumento de la violencia sexual en sus entornos más cercanos que frecuentemente se invisibiliza, lo que les genera aún más vulnerabilidad. En muchas ocasiones, estas amenazas y/o agresiones obligan a desplazarse internamente o incluso a buscar medidas de protección fuera de sus países. 7.1. Mayor precarización laboral en el caso de las periodistas En primer lugar, las mujeres periodistas identifican que la vulnerabilidad durante su ejercicio profesional es mayor debido a la precarización del propio oficio, lo cual las obliga a rechazar mecanismos de seguridad, trabajar en espacios peligrosos e incluso incidir en prácticas que ellas mismas identifican como inseguras. «En 2012, Conexihon realizó una investigación con más de 220 periodistas de Honduras, quienes confirmaron que el 80 por ciento de los periodistas no cuentan con un salario mínimo. En las declaraciones de los comunicadores se nos informó sobre las prácticas irregulares de los dueños de medios de comunicación, que entregan un carné o identificación del medio de comunicación, forzando a los periodistas a buscar publicidad para hacer sus ingresos, comprometiendo su integridad y la información que proporcionan a la ciudadanía». (Informante 9, C-Libre, Honduras) Solo en una de las entrevistas, la informante 1, afirmó que había renunciado a trabajar dado que tenía 50 años y había obtenido otros puestos de trabajo. Precisamente esta informante fue amenazada por un grupo armado, lo que le obligó a salir del país dentro del Programa de Protección Temporal de Amnistía
695 Informar frente a la doble vulnerabilidad: Seguridad de mujeres periodistas en… IC – Revista Científica de Información y Comunicación 19 (2022) ∙ pp. 675-702 ∙ E-ISSN: 2173-1071 ∙ https://dx.doi.org/10.12795/IC.2022.I19.29 Internacional en 2012 y, tras su regreso, fue violada por uno de sus escoltas cuando formaba parte del esquema de protección estatal. La complejidad de la realidad colombiana en el último medio siglo ha afectado negativamente al ejercicio profesional3. El informe La Palabra y el silencio, la violencia contra los periodistas en Colombia del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH 2016) registró 152 periodistas asesinados entre 1977 y 2015, de los cuales ocho eran mujeres, lo que representa el 5,23% del total. Estas muertes violentas se ubican en dos momentos históricos principalmente: finales de los ochenta e inicios de los noventa, coincidiendo con el auge de los cárteles del narcotráfico a finales de los noventa y comienzos del 2000, correspondiendo con el ascenso del paramilitarismo y el aumento de la violencia del conflicto armado (Rey 2015, Hurtado y Silva 2017). Este bajo porcentaje de mujeres periodistas asesinadas en comparación con sus compañeros se debe a distintos factores, entre los que destaca el número inferior de las profesionales que se dedicaban tradicionalmente al ejercicio del periodismo. Sin embargo, en los últimos años se ha identificado un aumento de mujeres que se dedican a profundizar en temas de política, economía, corrupción o narcotráfico. Según los datos de Federación Colombiana de Periodistas (FELCOPER)4, el único socio colombiano de la FIP, de los 1.200 afiliados en el país, un 33% son mujeres. Estas cifras en el contexto colombiano permiten observar una tendencia latinoamericana, en el que las periodistas siguen siendo vulnerables a agresiones físicas, tanto acoso sexual como amenazas o acoso por su ejercicio profesional. «La precarización y las malas condiciones laborales afectan la labor periodística de las reporteras en varios ámbitos, pero en especial en lo relacionado con la protección integral. Al no recibir una remuneración acorde a las labores que desempeñan y contar con pocas garantías que les permitan mantenerse seguras en el desarrollo de su labor, se ven constantemente expuestas a situaciones de acoso y de poca autonomía para decidir los riesgos que deben enfrentar en los contextos en medio de los cuales trabajan. Esta situación es generalizada en los medios de comunicación y, teniendo en cuenta las necesidades económicas y familiares que deben suplir diariamente, se ven expuestas a permanecer en escenarios violentos que vulneran 3 El final del siglo XX y el comienzo del XXI fueron el momento más crítico para el conflicto en Colombia. A principios del 2000 la consolidación de los grupos paramilitares en el territorio desencadenó el quinquenio con mayor número de asesinatos: 41 periodistas muertos entre 19999 y 2003 (FLIP, 2017). 4 FELCOPER reportó 179 agresiones contra reporteros en 2015, lo que significó un 23% más de agresiones con respecto al año pasado en un contexto marcado por el proceso de paz entre la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionadas de Colombia (FARC) y el Gobierno Nacional. Entre las otras vulneraciones, FELCOPER destacó que hubo 68 casos de amenazas, seguidas de 39 casos de obstrucción al ejercicio profesional y tres homicidios relacionados con el ejercicio profesional.
696 Ana Jorge Alonso IC – Revista Científica de Información y Comunicación 19 (2022) ∙ pp. 675-702 ∙ E-ISSN: 2173-1071 ∙ https://dx.doi.org/10.12795/IC.2022.I19.29 su integridad y el desarrollo de sus labores informativas en condiciones de equidad». (Informante 8, FLIP, Colombia) Si bien es cierto que el número de periodistas asesinados ha descendido, organizaciones como la FLIP denuncian en su último informe que «2018 significó un retroceso en garantías de seguridad para los periodistas y se configura como el más violento para la prensa en los últimos quince años» (FLIP 2019, 17). La organización documentó 477 casos registrados, lo que supuso un incremento del 57% de ataques con respecto al año anterior. En el caso de Honduras, la situación no es más halagüeña, como reconoce la responsable de protección de C-Libre: «Estas sin duda apenas son las que han sido públicas porque la mayoría de las mujeres se niegan a interponer denuncias, igualmente estas amenazas son continuas y apuntan especialmente a acusaciones relacionadas con el ho- nor, la familia, el acoso de las fuentes periodísticas, el hostigamiento laboral y sexual en sus centros de trabajo, así como las restricciones para el abordaje de diferentes temas como el sector político o económico, que principalmente recae en miradas masculinas». (Informante 9, C-Libre, Honduras). 7.2. Estigmatización y campañas de desprestigio La estigmatización y las campañas de desprestigio son otras de las herramientas utilizadas contra personas defensoras de derechos humanos y periodistas en América Latina. Además de las agresiones físicas y psicológicas, las TIC han dado lugar a un nuevo escenario para la impunidad. La vigilancia, el hackeo, los ataques o errores de seguridad, la confiscación de hardware o de documentación a periodistas son algunas de las agresiones más denunciadas que, aumentan en el caso de las mujeres (ibídem). La seguridad digital de los trabajadores de la comunicación es una prioridad ya que atenta contra el derecho a la privacidad, la intimidad, la libertad de expresión y el acceso a la información de los mismos. En el caso de las mujeres, organizaciones internacionales como UNESCO han denunciado un aumento de los discursos del odio en redes contra ellas (2017) que, en muchos casos, obliga a las profesionales a mantener perfiles planos en internet o, incluso, a publicar anónimamente. Según un estudio de la FIP, el 48% de 400 periodistas encuestadas en 50 países en 2017 indicaban que habían sufrido distintos tipos de violencia de género en su trabajo, de las cuales el 44% destacaban haber sufrido ciberacoso.
697 Informar frente a la doble vulnerabilidad: Seguridad de mujeres periodistas en… IC – Revista Científica de Información y Comunicación 19 (2022) ∙ pp. 675-702 ∙ E-ISSN: 2173-1071 ∙ https://dx.doi.org/10.12795/IC.2022.I19.29 El mecanismo de protección nacional colombiano aconsejó a la informante 2 de mantener un perfil plano tras el asesinato de una de sus fuentes. El medio escrito hizo caso omiso a su solicitud, generando una situación de vulnerabilidad que conllevó el aumento de las persecuciones, la creación de un perfil falso en Facebook con información privada de un familiar de la periodista y un aumento de las medidas de autoprotección. Esta informante está siendo acompañada en la actualidad por la FLIP, habiendo solicitado a la Unidad Nacional de Protección un esquema que ha sido denegado en varias ocasiones, tanto para ella como para sus familiares. Durante el año 2018, Artículo 19 documentó 50 campañas de desprestigio contra la prensa en México. De estas: «Cuatro de ellas implicaron una campaña de desprestigio con componente de género, es decir, donde se buscaba deslegitimar o denostar el rol de género que como hombre o mujer realizan en la sociedad. De estas cuatro, tres fueron contra mujeres. Cuatro más, implicaron una campaña de desprestigio con connotación sexual y de igual manera 3 fueron en contra de mujeres y sólo una contra un hombre. Cabe destacar que en los casos anteriormente mencionados, los hombres que eran víctimas de campañas de desprestigio con componente de género y connotación sexual, forman parte de la comunidad LGBTTTI. Por lo que podemos ver que los hombres heterosexuales en general, si bien si son víctimas de campaña de desprestigio, en ningún caso se señala su preferencia sexual, su forma de vestir o su rol como hombres en la sociedad. En el resto de los casos de campañas de desprestigio, ARTICLE19 documentó 23 campañas más de desprestigio contra hombres, 15 contra mujeres y 4 contra medios de comunicación. En estas campañas se suele referir a ellas y ellos como “prensa vendida”, “chayoteros”, etc. Es decir, del total de campañas de desprestigio: 25 fueron contra hombres (una con connotación sexual y una con componente de género), 21 contra mujeres (tres con componente de género y tres con connotación sexual) y cuatro contra medios de comunicación». (Informante 10, Artículo 19, México). 7.3. Desplazamiento y aumento de la violencia sexual Según la CIDH (2019), la violencia sexual contra las periodistas adoptan tres formas diferenciadas: violación sexual como represalia por su trabajo, abuso sexual en cautiverio o bajo detención o violencia sexual por turbas contra periodistas
698 Ana Jorge Alonso IC – Revista Científica de Información y Comunicación 19 (2022) ∙ pp. 675-702 ∙ E-ISSN: 2173-1071 ∙ https://dx.doi.org/10.12795/IC.2022.I19.29 que cubren actos políticos. Si bien la propia RELE hace referencia a que «los pocos datos recabados –a escala regional– revelan que la situación es grave» (ídem, 28). Para Jan Jarab, representante en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas: «las mujeres periodistas desempeñan un rol fundamental en la sociedad pero se enfrentan a entornos amenazantes específicos» (CIMAC 2018, 10). Las informantes que participan en esta investigación son algunas de las 422 agresiones contra mujeres periodistas que CIMAC documentó desde el 1 de diciembre de 2012 hasta el 1 de septiembre de 2018, de los cuales seis son considerados como feminicidio (ídem, 24). Por su parte, Artículo 19 plantea tres consecuencias claras derivadas de los desplazamientos forzados durante y después de las agresiones a periodistas: «El señalamiento y estigmatización de que tuvo que huir porque “en algo andaba” por parte de su comunidad y vecinas/os. El señalamiento y estigmatización por ser “mala madre” o “mala esposa” al no haber privilegiado el cuidado de su familia por encima de su trabajo. El desgaste físico y psicoemocional de tener que dejar atrás su cotidianidad y en muchos casos a su familia, además de ser revictimizadas por las mismas autoridades que tienen obligación de protegerla y brindarle condiciones de vida dignas durante el desplazamiento, así como generar las condiciones para retornar». (Informante 10, Artículo 19, México). En Colombia, la Red Colombiana de Periodistas con visión de Género lanzó una campaña denominada #PeriodistasSinAcoso para reconocer y denunciar el acoso sexual en los medios. Si bien el estudio recoge las principales agresiones hasta 2018, el 24 de marzo de 2019 promovió el hashtag #MeTooPeriodistasMexicanos para abrir un espacio de denuncia anónima en Twitter. El 73% de las profesionales señalaron que han vivido alguna situación de acoso, hostigamiento o agresión sexual en el ejercicio de su trabajo; 76% aseguró que en sus empresas no existe ningún tipo de acción para sensibilizar al personal sobre hostigamiento y acoso sexual y 56% indicó que en sus medios no existen mecanismos o protocolos especializados para presentar quejas. 8. Conclusiones El examen de la situación de las mujeres periodistas en América Latina desde 2012 a 2018 obliga a replantear los sistemas de prevención, protección, persecución y reparación de los crímenes contra las profesionales de la información, con una clara perspectiva de género.
699 Informar frente a la doble vulnerabilidad: Seguridad de mujeres periodistas en… IC – Revista Científica de Información y Comunicación 19 (2022) ∙ pp. 675-702 ∙ E-ISSN: 2173-1071 ∙ https://dx.doi.org/10.12795/IC.2022.I19.29 La violencia contra las periodistas en la región se enmarca en un fenómeno de exclusión de estas de la esfera pública, derivado de un fenómeno multidimensional que incluye diferentes factores de su vida, lo que se traduce en vulneraciones de derechos humanos y que muestran una discriminación estructural en los países latinoamericanos. Del análisis crítico de los casos analizados en Honduras, México y Colombia –todos ellos con mecanismos de protección nacional que en la mayoría de los casos no incorpora la perspectiva de género en sus análisis– se desprende no solo un aumento de la vulnerabilidad de las profesionales de la información, sino una fuerte sensación de impunidad, que se perpetúa con el número de crímenes sin resolver. Es, por tanto, urgente la creación de medidas de protección integral y colectiva que protejan a las periodistas en contextos fuertemente caracterizados por la precariedad laboral y la violencia estructural. Es preocupante que todas las informantes hayan identificado, al igual que el análisis bibliográfico, aumentos de la violencia contra periodistas en países de América Latina cuyos gobiernos se jactan de establecer medidas postconflicto o desarrollos legislativos avanzados sin que se establezcan evidencias reales del desarrollo del ejercicio profesional en entornos seguros, sobre todo para mujeres periodistas. Hasta que no se establezca una hoja de ruta clara para la protección de las profesionales de la información en América Latina con el objetivo de que se genere un ambiente propicio para el periodismo, la democracia seguirá sin promoverse desde uno de sus pilares básicos: la libertad de expresión. 9. Bibliografía Amnistía Internacional. 2018. “Feminicidio: una realidad que permanece impune en América Latina y el Caribe”. Consultado en: https://www.amnistia.org/ve/blog/2018/01/4460/ femicidio-una-realidad-que-sigue-impune CIMAC, Comunicación e Información de la Mujer. 2016. El Poder del Cacicazgo: Violencia contra Mujeres Periodistas 2014-2015. Capital Federal: Heinrich Boll Stiftung-CIMAC. Consultado en: https://cimacestrategias.typeform.com/to/FUypI3 Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH). 2016. La palabra y el silencio. La violencia contra periodistas en Colombia (1977 – 2015). Consultado en: http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/de/noticias/noticias-cmh/ nuevo-informe-la-violencia-contra-periodistas-en-colombia-1977-2015. Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). 2016). América Latina y el Caribe – Prevenir el feminicidio: Una tarea prioritaria para la sociedad en su conjun- to. Consultado en: https://oig.cepal.org/sites/default/files/3_feminicidio_final_20_ oct_2016_correcta.pdf