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Tragi-comedia nueva, titulada El principe peregrino, y prodigio en Dinamarca, en tres actos

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TRAGI-COMEDIA NUEVA, TITULADA: el principe PEREGRINO, V PRODIGIO EN DINAMARCA. EN TRES ACTOS. CON LICENCIA: AÑO DE M.DCC.XC.IX. ARGUMENTO. _ lao Principe Real de Dinamarca, movido de divino i»' pulso huye ocultamente de la Corte á los doce anos de s» edad, para retirarse á un Desierto: la Reyna su Madre hace varias diligencias para hallarle, pero en vano. Sale i su Ayo, y después de muchos años , le encuentra en una gruta en trage de Ermitaño : redúcele á volver i 5,1 birle"? d TÍ SU Madre ’ ^ ® r d en Para que salga á rec¡' birle toda la Corte: mas llegando, á su presencia no le rece' noce por hijo su yo , teniéndose por engañada. Disimula enojo, y á poco tiempo, instigada de algunos Cortesanos, hace arrestar, y le condena á ser quemado vivo, como irn^ tor, y reo de lesa Magestad. Sacante al suplicio, y Dios n*' ^ful A n ° Cen T d elPrínCÍpe ’ hacknd0 » le ofettd® e fuego A vista de este prodigio , es aclamado por sus va* "r¡;,Lrz:: H p r.‘“ ir” r / •“ M * die h .b¡»„ «*• ° “ '* : í K«r« tepue, p.c¡Sc„«'- La acción cuya duración es de pocos diV> se representa toda en el p„l acio Rea l de Copenhague\ TRAGI-COMEDIA NUEVA, el principe peregrino, Y PRODIGIO EN DINAMARCA. EN TRES ACTOS. PERSONAS: Reyna Margarita. Pt ^"* nc *? e Olao Enrique, rf Duque Er.ico. zf Conde Ernesto. I Conde Oldemburgo , Maris¬ cal General del Reyno . 0 ♦ V El Senescal de la Corona. Federico , Capitán de la Guardia . Astolfo. Cbristiano. Rasquil , Criada. Soldados. MUSICA. ACTO PRIMERO. SCENA I. '* par ' ct m Salen de Palada Cant a la Mil sica. Cor. ,D e Palas y de Minerva, las ficciones son verdades ? l le en su Reyna Margarita Co «oy admira Copenhague. ,* 2 - Las Diosas en competencia ts rinden por vasallage, y en su fondo el Solio Real. Minerva sabiduría. Palas valor y'corage. Cor. i. Hable Dinamarca. Cor. i. Noruega la aclame. Cor . i. Por sabía. Cor. i. Por fuerte. cor i Por justa, cor. i. Por dulce. Los dos. Y toda la Europa con ra¬ zón la llame Aa del 4 . Él Principe del N orre la segunda Semiramis* Al concluir la música van saliendo los Soldados; con el Capitán de. la guardia que se quedan formados'. Cnristiano , Astolfo , el Mariscal, d Senescal , el Duque Erico, y la Reyna de luto : siéntase la Rey /¡a en el Solio , y el Duque,á su lado en un Asiento laxo : habrá prevenidos quatro taburetes sin respaldo. Reyn. Nobles ilustres Daneses, deudos, amigos, vasallos, de cuyo Consejo pende todo el bien de mis Estados, en cuya prudencia fio, en cuya lealtad descanso, y entre quienes repartidos tengo todos mis cuidados* os he mandado juntar; • pues tengo que consultaros sobre el mas grave negocio, sobre el asunto mas arduo, que solo decidir puede el gran Consejo de Estado.. Vosotros le componéis; y antes de comunicaros el cuidado que me aflige tomad asiento les quatro. sientan. Ya sabéis nobles Señores, como habiendo yo quedado sucesora de este Reyno por muerte de mis hermanos, Aquino, Rey de Noruega-, político consumado, y Principe mas cabal de su tiempo, deseando Ja paz, y tranquilidad de sus Reynos y Vasallos, una so’emne embajada á mi Padre Valdemaro despacho, con los poderes mas ampJios. y necesarios, pidiéndome por Esposa; perseguido, pues enlazando su mano con la mia , quedarían en perpétuo eterno lazo unidas las dos Coronas, y para siempre quitados» motivos de rompimiento entre vecinos Estados. El Rey mi Padre que ya meditaba de antemano tan útiles intereses, vino gustoso en los pactos, y con mi consentimiento se firmaron, los tratados. Pasó Aquino á Dinamarca de su Corte acompañado: celebróse el Desposoria con fiesra y real aparato; y de este dulcehimeneo cogimos ames, de un año de nuestra fecundidad el fruto tan deseado, de aquel bellísimo Infantenm hijo ei Principe Olao. ¡Ay hijo de mis entrañas! ¡Ah! Piincipe mal logrado!’ No puedo de tí acordarme, ui pronunciarte mi labio, sin que^ dexe el corazón en lágrimas desatado llórfr dar indicios de su pena* señales de «u cuidado. Los dos Reynos á porfía su gozo manifestaron, ni amor y fidelidad para con sus Soberanos en publicar regocijos* con que todos celebraron del Principe el nacimiento: mas,oh!que siempre en lo huraña suelen ser las alegrías Presagios de un grande llanto* A pocos meses murió de una fiebre arrebatado m £s poso Aquino; y despu®* P a ' y prodigio pasados casi dos años, siguió tanfunesta suerte Padre el Rey Valdemaro*. Quedé sola, viuda y joven» y e n las aguas de mi llanta las hachas, del himeneo para siempre se apagaron» atendiendo solamente al gobierno y al cuidada del Principe y delos Reynos» cuya tutela y amparo por su última voluntad u° S °? Keyes me encargaron; hasta la mayor edad-, de mi hijo el Principe Olao* •Busquele sabios Maestros, asignándole por Ayo al Conde Ernestode quiea tengo concepto formado ser Caballero de prendas, dignas de empleo tan alto* ■ “I Principe por su parte fué luego manifestando, un talento, y comprehension ruuy superior á sus años: una índole muy bella, un animo sosegado,. y a las virtudes reales y christianas inclinado. .o me llenaba de gozo mirando también logrados* m.s desvelos, y fatigas «n su educación b , * n silencio m a S PaS ° nnp dl g urvas cosas TJ A f ” 5 SC ,e "otaron como defectos: no sieodo , sino unos indicios claros de su piedad religiosa, y su corazón christiano, llegando en fin á laedad competente , los Estados ° e l Re y no t junaos pidieron qiíe al íúven Principe Olao. mayor de edad se declare: ‘ en Dinamarca. g y P^a que asegurado quede el Trono, se le busque digna Esposa de su tálamo. No pudiendo yo negarme á estos tan justificados deseos de los dos Rey nos, quando ya se iban tomándo¬ las medidas á este fin, el Principe, ;Ay Dios! Olao se desapareció: ¡Ay de mil desmaya Marisc. Gran Señora reparaos: no así quiera V. Alteza á extremos descompasados de dolor abandonarse, afligiendo á sus vasallos, pues quizá el Principe vive. R'eyna.\ lve, ó Conde, mi l ijo Olao? Marisc. Señora, no lo sabemos» mas tempoco cerciorados estamos de que haya muerto; y mientras no lo sepamos con evidencia , no es justo un dolor tan extremado. Reyna.Qué esperanza, Conde amigo, puedo yo rener de hallarlo, si desde que se ausentó le han pasado ya diez años» por inas diligencias que se han hecho para buscarlo?' El Conde Ernesto que fué de mi hijo el Principe Ayo* ha tres años que salió en busca suya ; jurando» y haciendo pleyto homenageá fuerza de leal vasallo de no volver á la Corte sin venir asegurado si ha muerto el Principe, ó vive; y habiéndose ya pasado tanto tiempo, el Conde- Ernesto ni parece , ni ha. avisado haber, «tenido noticia, ni descubierto algún rastro del Principe.. Viendo ya 6 El Principe perseguido, ser caso desesperado, por Principe hereditario y que nombrar Sucesor del Trono será 'acertado » para evitar una guerra civil ; be determinado adoptar al Duque Erico mi sobrino : siendo claro su derecho al Trono Real, por ser el mas inmediato de la sangre Real, y nieto de mi Padre Valderparo. De vuestra prudencia espero, de vuestra lealtad aguardo me digáis vuestro dictamen sin adulación, ni engaño. Senesc. Señora , vuestra propuesta es punto tan delicado, que resolverse no puede sin mucho acuerdo y despacio* No obstante si á V. Alteza le pareciere acertado, hablarán estos Señores su dictamen expresando, y el último hablaré yo, aunque soy 'el mas anciano. Rey na. Bien me parece : hable pues el Consejero Chiistiano. Christ. Yo, Señora, aunque pudiera tenerme por excusado de hablar jen. esta" materia mi corra edad alegando, y aun mas teniendo que hablar en presencia del honrado Senescal de la Corona, el mas hábil y versado en políticas materias haré lo que habéis mandado, f mi dictamen proponiendo: y ante todo protestando que sola la ingenuidad será el móvil de 'mis-labios. Digo, pues,, que no conviene, ni jamás-será acertado proclamar al Duque Erico de estos Reynos, hasta que seguramenté sepamos que el Real Principe ha muerto; pues teniéndole jurado Jos dos Reynos, será dar motivo-á sangrientos vandos. Mas, supongamos al Duque admitido y proclamado Principe de Dinamarca por nieto de Yaldemaro: ¿será lo mismo en Noruega? éste es el nudo gordiano, que solo ppdrá romperse con la espada de Alexandro. Si los pueblos de Noruega quietos y subordinados se mantienen hasta aquí; no se espere lo estén quando sepan que un nuevo heredero en Dinamarca han jurado usarán de su derecho eligiendo un Soberano de la sangre de sus Reyes; sin que impedirlo podamos: y si V. Alteza intenta con las armas sujetarlos, con tantos años de paz el Reyno está sin Soldados, el Erario sin dineros, el Exercito sin Cabos, las Plazas sin guarniciones, los Navios desarmados. La Inglaterra y Suecia que nos están observando, romperán luego la tregua, y á la Noruega auxiliando, vendrá á ser la Dinamarca juguete de'sus contrarios. Duq. O que. tímido y cobarde se manifiesta Christiánó. Christ . No es temó! ni cobardía: sino un recelo fundado en políticos principios por 7 y prodigio en Viñavictrca. por la prudencia dictados, que vos Duque no advertís: y si el caso no esperado . llegase de una campaña, entonces Duque veríamos quien es tímido y cobarde. Reyna. Basta ya, basta Christiano; hablad vos Astolfo. Ast, Yo, discurro como mi hermano, y soy del mismo dictamen; . resueltamente afirmando que no juraré jamás otro Principe que á Olao. Reytui* Hable el Conde de Oldemburgo. Marisc. Teniendo por excusados preámbulos y digresiones que no nos hacen al caso, es mi parecer que luego el Duque sea proclamado Principe de Dinamarca. Y en caso que los Estados de Noruega se resistan á obedecer lo mandado, con* la espada rómpase aqueste nudo gordiano, que tanto pavor infunde al corazón de Christiano. Reyna. Hablad ya , vos , Senescal. íemc.Aunque siempre es arriesgado y difícil conciliar parecejes encontrados como en efecto lo son' los que sobre el caso han dado estos Señores,, es cierto que el parecer de Christiano dá claro indicio de ser político refinado, en la escuela de su Padre Conde Ernesto aleccionado.. El dictamen de Oldemburgo no lo apruebo ; aunque lo alabo solamente por ser hijo de su corazón bizarro: que en ardores militares lo valiente no es extraño; mas no se ha de propasar lo valiente á temerario. Dictando, pues,Y1 prudencia qbe en extremos encontrados es el camino seguro tomar el medio entre ambos, y que el tiempo es el mejor consejero en casos áiduos* mi parecer es. Señores, que se dilate á otro año el proyecto de aclamar, por Principe hereditario al Duque vuestro sobrino; y si al tiempo señalado no hubiese alguna noticia de nuestro Principe Olao, entonces llevar á efecto vuestro proyecto : entre tanto ordenad que con presteza se apronte lo necesario á la defensa del Beyno, nuevas tropas reclutando; equípese nuestra esquadra, adiéstrense los Soldados, y en las Plazas de Noruega que mas hicieren al caso para contener al Pueblo inquieto y alborotado, competentes guarniciones ponganse por decontado de tropas Dinamarquesas, con Oficiales y 'Caobos de fidelidad notoria el pretexto aparentando de asegurar las fronteras contra enemigos extraños* Este modo me parece. Señora , el mas acertado para llevar el proyecto á los fines deseados. Reyna. Me conformo Senescal, con vuestro dictamen sabio, 8 El Principe perseguido, que en las circunstancias es reengendrado á nuestra vida el mas justo y adequado: y siendo vos á quien toca mis órdenes y mandatos, estender y publicar, os encargo, y aun os mando que luego lo execureis: id con Dios, y retiraos. vans. Córreme los v as t ido res. SCENA II. 'Aparecen la fachada y puerta de Pa¬ lacio cerradas . Salen el Principe y el Conde Ernesto de Peregrinos, Co/id. Esta vistosa Ciudad, cuyos altos baluartes, cuyas soberbias murallas bañ 3 el mar con sus cristales, Principe , dueño y Señor, es la bella Copenhague, del Reyno de Dinamarca, Corte ilustre , rica y grande. En rrage de Peregrinos disfrazados , sin que nadie con tanto tropel de gente, en vos, ni en mí reparase, hemos pasado seguros sus puertas , plazas y calles; este Palacio que veis, de mármoles y de jaspes arrogante promonrorio dispuesto con traza y arte, es residencia ordinaria de la Reyna vuestra Madre Margarita, á quien con justa aclamación los leales Dinamarqueses la llaman del Norte la Semiramis, En él nació V. Alteza, en éJ vió de los mortales la primera luz ; y en él con las aguas bautismales Aquino el Rey vuestro Padre con el generoso nombre de Olao, quiso que os llamasen. Murió el Rey, quedando vos de tres años no cabales. Prw.Bien me acuerdo, Ernesto amique por muerte de mi Padre (go. Aquino , que de Dios goze, heredero me jurasteis de Dinamarca y Noruega; y que en mis sienes reales se unieron las dos Coronas para nunca separarse. Que tú en mi Coronación en tus brazos me llevaste, como mi Ayo y Maestro; y que la Reyna mi Madre fué voluntad del difunto mi Padre el Rey gobernase los dos Reynos, hasta que mi edad mayor se declare. Pero ¡ Ah 1 Ernesto, no llegó este caso á efectuarse. Mas aunque con brevedad, te contaré las causales que para ello tuve: al punto que aquella luz radiante del discurso racional comenzaba á iluminarme, una fuerza superior me inclinaba a que dexase las delicias de esta vida aparentes y falaces, los honores , las riquezas, aplausos, comodidades, la posesión lisongera de las Coronas Reales de Dinamarca y Noruega, y todo quanto apreciable reputa el mundo, pues todo, según dice el Eclesiastes, es mirarlo á buena luz, vanidad de vanidades. Es. 9 y prodigio Este modo de pensar tan justo, tan razonable en mis años tiernos, fué causa que yo me ocupase en devotos exercicios: esto , Conde, tú lo sabes, y te es notorio también que de mi Reyno los Grandes, y Cortesanos glosando estas virtudes morales de mi juventud , según sus caprichos singulares, á estilo de los mundanos de los bienes y de los males, de las virtudes y vicios trocábamos nombres y trages: mi humildad la reputaban abatimiento cobarde: mi retiro hipocresía; mi devoción veleidades, y muchos con insolencia como si fuera injuriarme con escarnio me llamaban: Olao, el Principe Fray le. En fin, por no disgustar á mis Vasallos, ni darles aun aparente pretexto de mi desprecio, ó ultraje, (aunque al vasallo no toca juzgar acciones reales del Soberano) me vi en la dura inexcusable necesidad de oeulrar con cautelosos ambages mis devotos exercicios, cautelando en adelante la virtud , como si fuera el delito mas infame. Mas quando ya se llegaba el tiempo de declararme mayor de edacj, los Estados de los Reynos unánimes á mi Madre propusieron, en Dinamarca, que era forzoso buscarme una Esposa , que en el Trono sucesión asegurase, súpelo , y en la oración pedí al Señor me ilustrase. Oyó mis humildes ruegos, y con ánimo constante la resolución tomé animosa de ausentarme de mis Reynos, y .pasar donde no supiera nadie jamás de mí: y libremente al servicio dedicarme de Dios en la soledad; teniendo por exemplares de esta determinación á Pablo, á Alexo, y millares de Santos Anacoretas. Sali, pues, de Copenhague disfrazado , y con el nombre de Enrique quise ocultarme para frustrar de este modo diligencias eficaces, que para buscarme baria mi Padre por todas partes. Entré en Alemania , y luego pasando veloz por Flandes, llegué á Francia, y di con unos Peregrinos Alemanes, que en devota romería caminaban á las parres de Galicia á venerar el Sacrosanto Cadáver del Apóstol Santiago. Determíneme, ^ues^ juntarme con los devotos Romeros, y vistiéndome su trage de puerta en puerta pedia el pan para alimentarme. Llegamos á Compóstela con mil incomodidades; visitamos al Apóstol, y dispuesto ya el viaje pa- 16 toma asiento y decid El Principe perseguido , dónde ha estado detenido el Principe tanto tiempo? pues todo gustaré oirlo. cómo hallarle habéis podido: dónde lo habéis encontrado. Toma asiento el Conde . Conde . Después, Señora, que del Reyno todo las vivas diligencias se frustraron, que para hallar al Principe se hicieron, sin perdonar fatigas , ni cuidados: con el orden Real de V. Alteza en su busca salí ..juramentado de no volver sin él á Dinamarca, ó morir en la empresa de buscarlo. Del estrecho .de Surd las altas olas en un esquife las pasé volando, y en pocas horas eon dichosa suerte de Suecia en las costas desembarco. A Copenhague ordeno que se vuelvan los que hasta alli me habian acompañado: para obviar sospechas de estrangeros, conmigo queda solo un fiel Criado. Tomo de Peregrino humilde trage, y en habito Romero disfrazado, la esclavina y borden de pasaporte me sirven para andar Reynos exrraños. Seguro ya con esta salva guardia, entro en Suecia, y á Estocolmo pasó, en contorno girando todo el Reyno, sus Ciudades exploro con cuidado. Doy la vuelta á Alemania , región grande habitada de vários Soberanos, que unidos forman el robusto cuerpo del germánico Imperio dilatado. La Franconia , Saxonia y Brandemburgo, la Babiera , y los dos Palatinados, el alto y baxo Rin, con la Suabia, y las dos Austrias corro en casi un año. Paso al Tiról, penetro el Apenino: entw^ 0 eh Ifajja, ..llego al Mantuano, yisitOf d.e dLjqrqro el santo Templo, y las^oostas; cjql Golfo Veneciano. Luegó á la Capital del Christianismo encamino mis p3sos sospechando prodigio en Dinamarca. que solamente en Roma se pudiera ocultar el Principe Olao. Un año entero en Roma me detengo, admirando sus Templos y Palacios, sus Arcos , y soberbios obeliscos, tristes memorias del Poder Romano. Pero viendo frustrados mis intentos, inútiles mis ansias y cuidados, dexando á Roma á Francia me encamino por Genoba , Turin y el Delfinado. Pasando por la Galia Narbonense, entro en España, Reyno celebrado P o r su fé , su piedad, y por su culto, en Templos y famosos santuayos. , D e Barcelona paso i Monserrate, celebre Monasterio , colocado en la áspera montaña de este nombre, que á la Madre de Dios es consagrado. Llego luego á la insigne Zaragoza , cuyos muros del Ebro son bañados. Capital de Aragón, muy celebrada por sus Templos, sus Mártires y Santos. Pero lo que en extremo la ennoblece es el precioso bello simulacro de aquella Virgen siempre inmaculada por la columna, del Pilar llamado. Es tradición constante, que traída por ministerio de Angeles, Santiago le fabricó la celestial Capilla, primer Templo á María dedicado. De allí á Burgos camino presuroso. Corte antigua del Reyno Castellano, Patria del Cid , azote de los Moros; cuna de los Alfonsos y Fernandos. :so . á León , penetro las Asturias, y venciendo sus montes encumbrados, llego a Galicia , y V oy á Composrela, á venerar el cuerpo de Santiago. Entro en su Templo, en oración me pongo, y el corazón en lágrimas derramo, pidiendo al Santo Apóstol me encamine en mis dudas, mis ansias y mis pasos. Por tres dias mis súplicas repito, C El Principe perseguido % al Apóstol devoto visitando, y por su intercesión el Señor quiso que : en. mis penas quedase consolado. Oid , Señora, cqmo fi;é: cumplidos los tres, días que llevo mencionados, guando ya a la partida me prevengo, me reclino á tomar algún descanso. Oprimidos sentidos y potencias, m^s quedel sueño, de un. dolor amargo,, sn saber si dormido, ó si dispierto, me quedo en dulce calma sosegado. Ved aquí que delante se presenta un Personage en hábitos, extraños, de aspecto magestuoso y venerable,, despidiendo su rostro hermosorayos. Yo , Conde Ernesto,, dice , soy Jacob©, Apóstol de Jesús, mayor llamado, hermano del amado Evangelista,. Patrón, y Protector del Reyno Hispano.. Dios por mi intercesión oyó.tus ruegos* y quiere que te vuelvas, consolado: tórnate á Dinamarca;, porque antes que. á España dexes, hallarás á, Olao. En los ásperos montes de Cantabria le encontrarás en trage de Ermitaño, dedicado á el obsequio de María* en. un Templo á su nombre consagrado.. Esto dicho , el Apóstol desaparece, y yo en mí vuelvo todo alborotado huyen las penas , cesan las fatigas,, y doy gracias á Dios por favor tanto. Nuevamente visito al Santo Apóstol, y en su promesa siempre confiando, sin pasar á Castilla y Lusitania, á la vuelta de Francia, me preparo. Desde Burgos pasando montes de Oca* llego á Vitoria , Pueblo muy nombrado, y siguiendo el camino de la Francia la tierra paso de los fuertes Cántabros. Esta gente feroz, á quien por. fuerza, sujetar no pudieron los Romanos; pues por su voluntad tan solamente se rindieron al César Octaviano. *9 y prodigio en Dinamarca. Esta gente feroz, á decir vuelvo, un Pais habita nunca conquistado de ninguna nación de tantas, como á la feliz España subyugaron. Ni los Godos allí llegar pudieron, - ni los Moros en el jamás entraron, ni Suevos, ni Celtas, ni Silingos, ni aun los crueles Yandáíbs y Alanos. Por sus leyes y fueros sé gobiernan, los que nlínréa se vieron alterados*, ni tampoco su lengua primitiva, que pura se conserva tantos años. Viven ocultos en profundos valles, rodeados de montes elevados, cubiertos de frondosas arboledas de carrascas, de Tobles y castaños. No léjos del camino Peal de Francia en un áspero monte y escarpado, un Templo suntuoso se descubre á la Virgen Mária dedicado. En él su bella Imagen se venera por los devotos pueblos comarcanos, con el nombre de Aranzazus llamada, que Espino significa en Castellano. Entre las asperezas de aquel monte ocultos viven muchos Ermitaños, que prófugos del mundo y sus placeres, una nueva Tebaida se han formado. De un ceniciente saco andan vestidos; ceñidos de un cordon nudoso y áspero; y aunque Frayles no son de S. Francisco, s °n del Orden Tercero de este Santo. Vo con estas noticias que me dieron as gentes del País , y confiando * er e ste monte aquel qué el Cielo dixo donde desconocido habita Olao. resuroso acia el monte me encamino por ásperos senderos y quebrados; pues de aquella montaña lo‘ eminente un precipicio ofrece á cada paso. Después que entre peligiós y rodeos dos leguas españblás hube andado, al pie de un alta inacesible roca C 2 des- 30 El Principe perseguido , descubra aquel devoto Santuario. Entro en el Templo,; en oración me pongo* y á la Madre de Dio^ pido su amparo* el corazón de confianza lleno de mi prójima dicha dá presagios. Estando, asi suspenso ; una campana hace señal* y aquellos Ermitaños de sus grutas saliendo, cada uno en el. Templo se fueron congregando. Para el alto, y tremendo sacrificio de la Sagrada Misa preparado estaba nn Venerable Sacerdote* la que gir debían aquellos solitarios». Yo recatadamente los observo en un rincón del Templo retirado; admirando sus rostros macilentos, sus barbas , y cabellos enmarañados. Qtiando ya el Sacerdote se llegaba i principiar el sacrificio santo, advierto que á servirle se. levanta un bien dispuesto joven Ermitaño. Miróle atentamente sus'facciones,, y aunque 3I rostro desmiente un color pálido* por el ayre garvoso de su talle á Oí30 me parece estar, mirando. Así, (entre mi discurro) así tenia las facciones mi Principe adorado: asi tenia la boca, así los ojos: - así su talle , así llevaba el paso» De e c t e modo notando sus acciones, estuve largo tiempo embelesado, sin atender a mas; y el Sacerdote la santa Misa concluyó, entretanto*. Al punto los Varones penitentes, á sus cuevas se fueron retirando* quedándose en el Templo solamenteel joven que sospecho ser Olao. Vá del Templo a salir, y yo advertid** desde el sno donde estaba retirado* en la lengua Daresa le saludo* y con su propio nombre, allí le llamo. Sin reflexión al punto el rostro vuelve* y suspenso se queda* reparando y prodigio en Dinam % ca K acia donde le llaman; me conoce? y del Templo se sale acelerado. Veloz acia su cueva se vá huyendo» qnai ciervo de los perros espantado: yo le sigo también ligeramente, coma fiel Caín en busca de su amo. Llego en fin a la entrada de su gruta i tiempo que la puerta había cerrado» toco. en. ella, le llamo, no responde; y llorando de gozo , así le hablo; Por qué, ó Principe, dueño y Señor mió* asi huís de aquel que con trabajo tanto tiempo ha que os busca?¿qué te ocultas la diqtia í t u vo de encontraros? Conde Ernesto soy, vuestro Maestro» que tantas veces os llevó en sus brazos: si esta tierna memoria no os obliga,, apiadaos de mis lágrimas y llanto. Oid de vuestra Madre los su piros, copsulad vuestros Reynos y Vasallosr ¿ y si : esto no consigo, en esta cueva quedará el Conde Ernesto sepultado. Con estas y otras tiernas expresiones insto, suspiro , y altamente clamo, basta que con mis ruegos y lamemos . del Real Principe el corazón ablando. Abre la puerta, y á sus pies me arroja dexándolos en lágrimas bañados: y entre afable y severo asíme habla en acentos Daneses mal formados: Quién, Conde Ernesto, aquí re ha dirigido I quién por estos desiertos te.- fea guiado? u° es posible que humanas diligencias ?a * j e “ C o ” r rarme aquí te hayan bastado. o bastaran,, Señor, yo le respondo, ^ Por sus altos, fines reservados. vnlvaif U ' Sler \^ ),OS fl u e a Dinamarca p a gobernar vuestros Estados. iSsra es su Voluntad , y yo os la intimo: no queráis resistirla porfiado; porque si voluntad no fuera suya, no ispusiera que os hubiera hallado*. Con estas reflexiones convencido, 21 r 22 El Prinipe perseguido, y mucho mas habiéndole contado, Señora, vuestras ansias y suspiios, determina volver á vuestros brazos. De- Peregrino toma luego el trage, dexando el penitente de Ermitaño: y en esta forma salvos y seguros á. Copenhague ayer.tarde llegamos. A mi casa directamente! fuimos, donde, ¡la noche el Principe ha pasado. y espera jque t para venir á veros á Reyna. Cómo podré, Conde amigo, un fa v o r tan estreñí a do recompensar? ni con qué mercedes podré pagaros vuestros servicios leales? las fatigas y trabajos de un tan penoso camino? El premio de haber hallado al Principe, dignamente no puedo recompensaros. No obstante, de diez lugares Señor Soberano os hago, con el mero misto imperio sobre todos los vasallos. Y ahora en acción de gracias por favor tan - soberano. Senescal, despachad orden se cante el Te Deurn Laudamus en la Capilla Peal, y también en todos quantos Templos hay en Copenh y demás de mis Estados, ilumínese la Corte; gala traiga por espado de quince dias continuos. Y porque regocijados puedan todos celebrar este venturoso ‘hálkizgo, de los tributos que deben pagar todos los vasallos á la Corona Real, se eximirán por un año. ve vuestro aviso Palacio. Yos Mariscal, prevenid las guardias y los soldados, porque dignamente pase el Principe acompañado dé casa del Conde Ernesto á este su Real Palacio: en donde le esperaré y recibiré en mis brazos. Id, Condefeíñésto, y decid al Principe q&e le aguardo con nemas ansias de Madre: ! y todos los Cortesanos, Títulos y Caballeros os vayan acompañando. Senesc . A vuestras órdenes todos. Señora, prontos estamos, y con toda brevedad se hará lo que habéis mandado, i Guarde Dios á V. Alteza. Vanse todos . SC EN A II. C ofrende los vas ti dores , aparece P* antesala , y salen el Duque y Mariscal. Duq. Mariscal, ó estoy soñando, ó no sé lo que me diga. íQué pronto se han agotado mis esperanzas ! El Cetro se me ha caído de las manos. ( f 0 ' **ar. No os turbéis. Señor, tan p r o 1 1 V oí' y prodigio* volved en vos ,, recobraos; y esperemos en que pára el suceso no esperado oe la vertida del Conde, y del Principe su ahijado». Acaso será imposible todo quanto ha contado) sea una, mera ficción ? Aquel repentino hallazgo «el Principe en una cueva en el trage de Ermitaño tiene visos de Novela: ’ yo así me lo persuado, el que Principese llama será acaso muy extraño, que sea algún impostor que pretenda con engaños subir al Trono Real, por parecerse algún tanto en las facciones del rostro ^ nuestro Principe Olao. * fiue el Conde Ernesto quiera; estaficción apoyando, levantar á< su familia gobernando los Estados? -todo es posible, Señor, pero después, mas despacio sobre esto discurriremos. (mos ^ ec ' s bien, Conde, ahora vaf Poicar, como es justo, ° quc la Rc y n a ha mandado/ud/zr. Sah Rasquil de gala*. Rasq. ¡Q qué confusión de Corte* todo el Pueblo alborotado está con nuestra venida: y yo buscando á mi amo huyendo que me atropellentue he refugiado en Palacio- y al subir por la escalera; * Mariscal me encontrado y al Duque Erico, ellos son en. Dinamarca n los que me dieron de palos anoche. Yo los perdono; porque al fin es de christianos amar a los enemigos, y perdonar los agravios. Ellos na me han conccido, y al pasar iban hablando ciertas palabras obscuras contra, el Principe: y mi amo». Yo me temo que estos dos con algunos allegados nos han de dar pan de perro á todos antes de un-año. Ello dirá : pero qué es esto que estoy hablando? tente lengua no mormures, que no es lícitoaV Chiistiano hablarde nibglino maí„ ni hacer juicios temerarios. Mudemos de pensamiento: ¡qué: bien: dice aquel adagio! < Aprended flores, de mi, lo que vcl deayerr á hoy , ayer- Peregrino fui,, y hoy Gentil-Hcmbrr yo soy*. Ayer con mi amo andaba por esos mundos tunando, y.hoy cogiendo como un Duque ia fresco en el Real Palacio. Ayer cernida depiojos,, y hoy muy limpia y aseado». Ayer sin catar el pan, y hoy torta y pan pintado». Ayer bebiendo agua zupia, y hoy un vino como un bálsamo» Ayer , ante ayer, y el otro:::. Voc.. Viva el gran Principe- Olao. Rasq. Esto es que la comitiva ha llegado ya á Palacio.. Voy á vér desde un rincón tan magnifico aparato. SCE- «4 EL Principe perseguido , Senes .Vuestro primo el Duque Erro®» S CE N A III» Princ. Primo llegad á mis brazos; Aparece el salón como al principio con el Solio Real. Suena la música, y ruido r d e tambores y trompas con salvas. Van saliendo los Soldados con el C apilan de la guardia, que se quedan formados presentando las armas. Christiano, Astolfo, el Ma¬ riscal ,'el Conde Ernesto, .el Senescal, el Buque,, todos de gala , y el Prin¬ cipe con bastón y manto Real. Senesc. Dichoso, Señor, será, y en los fastos celebrado de Dinamarca , este dia que al nieto de Valdemaro su legitimo heredero vén sobre el Solio sentado vuestros Bey nos: ocupad ese (Trono .abandonado en vuestra primera edad. Princ. Altos juicios reservados á. nuestro Dios , Senescal, me hacen volver á ocuparlo. Hoy. en su nombre me siento. Siéntase. Senesc* Sea, Señor, eternos años: y ahora la Corte espera paia besaros la mano: yo el primero la obediencia á nombre de los Estados de los dos Rey nos, os doy. Pesa ¡a mano el Senescal , y se pone , i el lado del Principe. Princ. Agradezco á mis Vasallos su fidelidad , y pueden estar siempre asegurados de mi amor v voluntad: los demás vayan llegando, no es bien que postrado este un nieto de Valdemaro, joven sois para el empleo á que pienso destinaros. Duq. A vuestra obediencia estoy, vivid Señor muchos años. Ernest. Señor, mil enhorabuenas os dá Ernesto vuestro Ayo. Princ . Como á mi Padre os venero* y aun lo que os debo no os pago* Senesc. El Mariscal General. Princ. Debe ser un buen Soldado» Marisc. Servidor de V. Alteza. Senesc. Estos jóvenes bizarros que ahora llegan, son los hijos del Conde Ernesto, llamados Christiano y Astolfo. Princ. Yo en mucho debo estimarlos en atención á ser hijos del Vasallo mas honrado. De Capitán General, Astolfo teneis el grado: y vos Christiano sereis mi Secretario de Estado; así quiero en algún modo ios méritos encumbrados de vuestro Padre premiar. Cpnd.'Los tres rendidos os damos, Señor, muy humildes gracias por favor tan Soberano. Princ . Al Duque Erico mi primo para Virrey he nombrado de mi Reyno de Noruega, por juzgarlo necesario á mi servicio Real, y quietud de aquel Estado. El Mariscal General pasará condecorado á París, con el carácter de Embaxador Ordinario. y prodigio. Vos, Senescal, estended los despachos necesarios a este fin : así conviene por motivos reservados que me asisten. Senesc. Bien, Señor. Frinc. La brevedad os encargo: así me parece justo dar principio á mi Reynado. LaReyna ihi Madre espera; á visitarla en sií quarto vov^: seguidme vos Ernesto, y los demás retiraos. Vameel PrMpe y el Conde por una puerta , y losdemás por otra S CENA IV. Cúbrese el salón, y aparece el ante¬ sala. Vuelven á salir el Duque y el Mariscal . Mar. Qué os parece de esto Duque? buenos habernos quedado con el nuevo Rey : los hijos del Conde Ernesto elevados á los supremos empleos, { y nosotros desterrados ' de lá Corte , con pretexto de cierta razón dé estado, y con palabras preñadas’ Y "? enaZ c as y ámagos. ¿Y esro sufrimos? * q u ¿ S: en me í sospechado! ‘ ¡Ah, Pnncipefementido! ¡Ah, Conde Ernesto villano» ¿pretendes que á un impostor extrángero recibamos como á legítimo Rey í no sera' así. Duq- Sosegaos, Mariscal, que en este sitio en Dinamarca . 2 $ : alguno puede escucharos. Esperad que el tiempo ¡aclare ó la verdad, 6 el engaño. Yó como menor de edad* nunca vi al Principe Oláo. Maris. En nada se le parece. ; Duq. Puede haberse demudado: y así para no exponernos á disgustos muy pesádós, ;j luego que el Príncipe salga 1 de vér á la Reyna, al quáfto : pasaremos de su Alteza, on ' á vér qué juicio ha formado del que se llama su hijbí fí k k También de los Corte^río^ ’ " q.ue ai Principe conocieron 6 de cerca le trataron n ^ n3 > el parecer tomaremos, ° su dictamen escuchando. ' V ; V Y en quanto á vuestro viágé r podéis estár descuidado; ‘ n!,; pues no marchareis tan prontti como el Principe ha ordenado, 1 Maris* Primero que vos , ni yo ,: de Copenhague salgamos; ha de ser toda la Cortte ' U T10j el mas sangriento' téátro. m í 1 • : o ,íq 20Í ACTO TERCERO. n> d ' ■ : n ' (•t'jqn? SCENA I. Se descubre el gavinete Real , y el Principe sentado, un bufete ton re¬ cado de escribir , y el Conde Er¬ nesto sentado en un taburete sin respaldo . Princ .; Qnánto pesa uña Corona, Conde Ernesto! Jqué arriesgado es subir al Trono Real ! si cotí reflexión miramos los cuidados qué á un Monarca 3 * con vivas, y aclamación de aquel inmenso gentío, que á voces le confesó. m por su Rey; y á los,tres dias el mismo pueblo traydor enmedio de dos ladrones en una Cruz le colgó, tratándole como á un hombre embustero, engañador. Princ.Qué repuerdo, Conde Ernesto, Rasquil soñando nos dió. El Principe perseguido. Salen Astolfo y Christiano disfraza• dos con armas , ’Astolf La noche nos favorece con sus sombras. Christ. El Palacio está abierto : si será descuido? ó que desvelado Federico nos espere? /• Astolf. Entremos, pues* arriesgados á todo tranze y, peligro; prueben las armas Christiano. Entran y vuelven á de rico. Peder. Sin ser de nadie sentidos á la torre hemos llegado. Esta es la puerta, y las llaves están aquí. Saca las llaves y abre „ he de hacerlo mil pedazos. Detengase quien entráre. Christ . Padre mió , sosegaos. que somos Astolfo y yo. , salir con Fe- Cotid . Gente ha entrado en la torre. Yo saldré ácia la puerta á esperarlos. Pero la espada me falta; mas no obstante, si á ultrajaros osado alguno se atreve, con los dientes, con las, manos, como sangriento león C ond. Pues á dónde vais, ChrisciatU Christ. ’ A poner en libertad á los tres, acompañados del Capitán de la guardia, Federico, fiel vasallo de su Alteza , y nuestro Feder. Dadme á besar vuestra man 0 ' Señor, y no os detengáis. Seguros están los pasos, y ya en el muelle tenemos un Vergantin preparado; y en él con velocidad ' á remo y vela vagando pasarémos a Noruega donde será proclamado vuestra Alteza. En Dinamarca estoy muyt asegurado • que peligra vuestra>idda. Frinc. Me dexa muy obligado | Federico, ru lealtad; 1 como de Astolfo y Christiano la resolución valiente con que.se han aventurado, poniendo'en riesgo sus vidas, j Mas no es justo que volvamos las -espalda* ;al peligro al primer revés y amago de la fortuna. La fuga seria un indicio claro de algún crimen, y con ella delinqüentes declararnos: obrando contra el honor, y la conciencia agravando; firmemente estoy resuelto a la muerte en todo caso, antes que á la. fuga , acción, indigna de mi real animo. Idos vos , Ernesto , v amigo, la ocasión está en las manos: y prodigio en Dinamarca . con vuestros hijos pasad efectos de algún humor & otro Reyno. Cotid % Yo Tío salgo sin Y. Alteza : y primero que me aparte de su lado; permita el Cielo Divino^:: Peine . Basta Conde : vos Christiano, vos Astolfo, y Federico, 35 de la estancia retiraos; poneos en salvo luego, antes que vuestros contrarios puedan llegar á saber vuestro arrojo temerario, y os prendan también. Astolf Señor, solamente por mandarlo Y. Alteza, obedecemos: sino, por los cielos santos, esta noche habia de ser nueva Troya el Real Palacio.'Ptf/zr. SCENA VII. Cúbrese la torre , y aparece el gaví¬ llete de la Rey na que estará sentada. Habrá un bufete con recado de es¬ cribir ; salen el Duque y el Mariscal, Duq, A dormido V. Alteza? eyna. Muy mala noche he pasado en un continuo desvelo: rato onr qU f ab , a d ° ™ ¡ ™ ao? OC ° oprimido el corazón de un continuo sobresalto mi) imágenes funestas sueños tristes y pesados me asustaban. ;Ay de mí! Mim. Desechad temores vanos, Señora, de vuestro pecho y de sueños no hagais casomelancólico y viciado. Resuélvase Y. Alteza de una vez , esecutando la sentencia de los jueces que anoche fueron llamados. Advierta bien Y. Alteza que en grande peligro estamos. Los hijos del Conde Ernesto tienen la Ciudad en vandos por libertar á su Padre. A Noruega han avisado de la prisión de este hombre: y es cierto que los Estados de Noruega se armarán para venir á sacarlo de la prisión ; pues le tienen por Principe hereditario, legítimo hijo de Aquino su Rey; y en aquesto caso si V. Alteza no tiene tropas con que rechazarlos, tomarán á Copenhague «in duda al primer asalto, y V. Alteza será víctima de sus contrarios, perdiendo corona y vida por su proceder pesado. Reyna. Llamad aquí al Senescal. Vase el Mariscal. En que apuro nos hallamos. ¿ Es posible que mi Reyno esté tan desmantelado, y tan exhausto de fuerzas, como el Conde á ponderado? mas en dónde están mis bríos? ¿ no he sido yo la que hago á todo el Norte temblar? ¿no soy yo la que he admirado á Europa con mi prudencia ? ¿no soy yo la que mediando entre Reyes poderosos, sus querellas he juzgado E eu 34 E¡ Príncipe en la guerra y en la paz como arbitrio Soberano ? Pues corría en esta ocasión::: Duq. Ej, Senescal ha llegado. Sale el Senescal y el Mariscal. Senes. Que me manda V. Alteza? Reyna. Senescal, os he llamado á efecto de que veáis el juicio que han pronunciado los jueces, en el proceso que de mi orden se ha formado contra el aleve impostor, que ha fingido ser Olao, ini hijo el Principe Real;, leedle vos y enteraos para firmarle después* Dale la Rey na el papel de la senten¬ cia al Senescal, y lee « Senes. Juzgamos y pronunciamos, que el reo preso - en la torre de Pala¬ cio , llamado Enrique , que ha te¬ nido la osadía de fingirse el Prin¬ cipe Olao , heredero de estos Reynos , engañando á su Alteza la Rey fia Margarita , y admitiendo temerariamente los honores de Prin¬ cipe Real de Dinamarca , sea que¬ mado vivo como impostor y reo de alta traición y lesa ■ magestad. El Conde Ernesto y su Criado cóm¬ plices en este delito sean condena¬ dos á cárcel perpetua. Represi Qué juicio tan mal formado! i qué proceso tan iniquo! ■ Santo Dios., \ en dónde estamos ? Qué sentencia tan cruel 1 aquí se vén vulnerados la justicia , la equidad, y derechos mas sagrados. perseguido , Se han probado estos delitos ? Eos tres reos se han citado ? 2 los términos de defensa en dónde están ? los descargos de los reos no parecen. Pues como se ha pronunciado una sentencia inaudita los crímenes no probados? ¿ y quiere ahora Y. Alteza, que cometa el atentado de firmar esta sentencia contra mi conciencia obrando? Que éste feo borron eche en mis canas y en mis años l 2 qué condene al inocente ? Permita Dios que mi mano antes se seque que tome, la pluma para firmarlo. V. Alteza me perdone, si acaso me he propasado* en> honor de la verdad, y de. la justicia hablando. Arroja el Senescal la sentencia sobr& ¡ . la mesa y vase. 'Reytia. Cielos , qué resolución!: el Senescal me ha dexado atónita y mas confusa. Maris . No haga Y. Alteza alto porque el Senescal no firme;, pues son escrúpulos vanos esas fórmulas, superñuas en casos muy apretados, como el presente lo es. Ni es conveniente perdamos eJ tiempo en mas dilaciones. A qué. Señora, aguardamosfc muera ese falso impostor que á todo el.Reyno ha engañado*. Póngase en execucion la sentencia , y de cuidados salgamos ya de. una vez. Rqyna. y prodigio en Reytia, Muera pues : mas, Ay 1 que acaso á mi propio hijo condeno! Esta voz ha penetrado mi corazón: Ay de mí J Desmayase la Rey na , y el Mariscal toma la> sentencia. Maris. Pues la sentencia en mi mano tengo ya, y está firmada, Duque á executada paso: cuidad de la Peyna vos. vas. Dinamarca. Duq. Este Mariscal tirano y ambicioso , ha de acabar con mi casa. El ha irritado á la Reyna á la sangrienta execucion que esperamos. Mañana practicará con mi persona otro tanto. Su ambición al Trono aspira; por lo que no será extraño quiera acabar con la ilustre sangre real de Yaldemaro. SCENA VIII. Cúbrese él gavinete y se descubre la prisión. Princ. Grave tristeza el corazón me oprime; por Dios, Ernesto, alguna cosa dime que mitigue mi pena; pues de amargura el alma tengo llena. - Cond. No quiera Y. Alteza abandonarse tanto á la tristeza; porque nunca conviene: y mata dice el Sabio á quien la tiene. El estado presente no os asombre; porque siempre del hombre en las manos de Dios está la suerre, y es dueño de la vida y de la muerte. Mas_ porque esteis un poco divertido el sueño os contaré que yo he tenido esta noche pasada : fatigado 1111 instante me quedo transportado. ^areciame que reclinado estaba " le r monte i de donde registraba cmandrfí mUy . ameno y delicioso; Una y le a q ui, de un monte muy frondoso e ? n a v advierro que salía mascando a Un hijo que perdido había. egistra todo el valle, y no le hallando n gran rugido dando por buscarle monte estremeció, y aun todo el valle. El cachorro se hallaba oculto entre unas matas donde estaba E2 3S coa 36 El Principe perseguido , con la piel de un cordero divertida, después que todo se lo habia comido,. Ya la arrastra de un lado, y ya del otro la sacude airado: y ya sobre su lomo la cargaba . de tal suerte que todo lo tapaba. Así estaba, quandoá su Madre oyendo, de entre las matas, se salió corriendo, tapado el leoncillo, con la piel de aquel tierno corderino. Su Madre que le vió , le desconoce, y por su hijo no le reconoce: el cachorro inocente á su Madre se llega simplemente,, sin temer sus rigores, y en lugar de caricias halla errores,. 3La Leona le embiste con corage,, teniéndole por otro en el ropage: y al rasgarle la piel, y descubrirlo conoce ser su tierno cachorrillo. Y ya desengañada finalmente le lame y acaricia tiernamente. Este mi sueño fué, que he referido:- descifre Y. Alteza su sentido. JRasq, Si yo como Josef, ó Daniel fuera,, y espíritu profético tuviera el sueño descifrara fácilmente. Mas en la torre se ha sentido gente» Sale el Mariscal y Saldados » . ¿Ibre el Mariscal ía puerta .. Maris . Ya la hoguera preparada queda, y todos los Soldados tomadas las bocas calles con las armas en la mano: dispuestos y provenidos los Oficiales y Cabos para evitar un motín, que es fácil el populacho para ello : la puerta abramos para intimar lá sentencia á los tres reos de Estado. JRepres. Conde Ernesto, y los demás que en esta torre arrestados estáis, oid la sentencia que contra los tres han dado los jueces del gran Consejo, y que la Eeyna ha firmado. Lee el Mariscal la semencia . Coud. Es posible, Mariscal, que la Reyna haya firmado esta sentencia , que solo unos jue- ; y prodigio, tn P ece s sobornados podido dar? aris " -^ en sais Conde Ernesto que 0s engaño V ° S s ^ e * ls leerlo ? ■ , en mi proceder honrada ; ^ ual q uiera pusiere dolo, [ s un infame villanos J e " público desafia L r ie desmiento. ans * N ° es del caso: b ^ Ues ”° teneis libertad. r í5‘ ^ onde Ernesto es honrado, priscal , cumplid el orden «e que venís encargado, t n o os propaséis á mas. í P f onto y preparada ‘ obedecer la sentencia, X* contra mí ha fulminada m P r °P| a Madre : dexad q des pida de mi Ayo». Ernesto, Maestro mío, sea S u Eim°s abrazos < 3 H e n ! estj g°s del amor abrazans, rt - ’ .! Iem pre os he profesado. Prinr.iftP V rfanonrr* minl Ccj Qfirf '. V v,,J P re os ne protesacto. si !-,!.• Principe y dueño mibí % e S e ‘ e l° s Soberanos tr °caran las suertes ir¡‘ a Sleran • Yo al cadahalso' ^ Ustoso por vos; s que yo soy el culpado^ 'OS estáis v lvos-= s «r s 7 /oc;‘,«T fistare siempre l| o r ando ° que me quede de vid Por vuestro fin desgraciado. Por vuestra funesta suerte ” J? dar treguas a mi llanto. como obediente Isaac ar a ser sacrificado y r ° rdcn de vuestra Madre; V U e„ es P ero 9 u c Dios mirandt ¡ *1 fi*? ln ° cen cia , suspenda ! atal y decretado Dinamarca, golpe sobre vuestra vida: que las llamas olvidando su inata velocidad por decreto de lo alto, vuestra inocencia publiquen» como en Babilonia, quando los tres jóvenes hebreos fueron á el horno arrojados. Mientras ct Conde dice los versos di arriba y los Soldados quitan al Prin¬ cipe el manto real , y le ponen una tu Rica blanca, Princ, A Dios Conde, á Dios amigo; voy á ser sacrificado por la verdad y justicia: los instantes no perdamos. Tocan marcha a la sordina , y los Soldados tomando al Principe enme - dio comienzan á marchar despacio , dando lugar á que concluya lo que tiene que decir. Saca el Principe un Crucijixo * Princ, ;0 adorado Redentor! todo mi bien y esperanza, en vos tengo confianza que me perdonéis, Señor: si vos por solo mi amor quisisteis , siendo inocente, morir en la Cruz pendiente* después de tanto penar, ¿cómo me podré quexar, mi Dios, siendo delirrq tiente? Como a urr hombre seductor á la muerte os condenaron; y también os acusaron ser del Reyno usurpador. jO mi Dios y Salvador! en esto solo os imito: Vos sabéis que este delito» yo 38 El Principa yo Señor, no he cometido; y de lo que os he ofendido que me perdonéis,repiro. Con inmensa caridad, á los que os crucificaron, y en la Pasión blasfemaron ofrecéis vuestra amistad: por.este amor<, perdonad á los que me han infamado, ' y á esta -muerte sentenciado. - Señor , por Vos los perdono, y su ignorancia en abono alego de su pecado. .Dadme Vos conformidad * en mi desastFarda^ suerte, . y en la hora de mi muerte, hagase tu voluntad: mostrad conmigo piedad en vuestro juicio tremendo: esto solo voy temiendo, y así os digo con fervor en vuestras manos, Señor mi espíritu os encomiendo, vans ., Cond. Omnipotente Señor, Rey inmorral de los siglos, justo Juez, universal, i cómo ; es que habéis permitido se condene al inocente í si yo mismo le he traído por vuestra disposición, sacándole de aquel sitio donde estaba dedicado á vuestro obsequio y servicio^ cómo permitís::: mas, ah! venero vuestros juicios, ínvestigables y ocultos á nosotros escondidos. * Ra.squil, amigo, ay de mí! quánto estoy compadecido de la suerte desgraciada de nuestro Principe invicto! ¡con quánta serenidad vá caminando al suplicio! ’ perseguido, el corazón se me parte de sentimiento'al oirlo. Mas no obstante., quiero se testigo de su martyrio. Quédate aquí mientras voy al.alto de este edificio, desde donde se descubre de la hoguera todo el sitio. Sube el Conde á la torre» Rasq. Yo, Señor, iré también? pues quedarme aquí metida será morirme de miedo. Ya, todo tiemblo y tirito; ¿si vendrán ahora por mí para sacarme al suplicio? ahorcarme será Jo menos; pues quizá me quemen vi*** 'Aparece el Conde en lo alto ih, despacio lo que se sigue , de quando en quando al veP\ rio con atención . Cond ¡Ah , Principe generoso! con quánto valor, y brío sube á la hoguera! Sentado ¡ e n el horrendo patíbulo sus alhajas mas preciosas á los Ministros impíos de su muerte executores vá repartiendo. El librito del Oficio de la Virgen es lo primero : el anillo: un relicario precioso: el rosario : el Crucifixo: despojos de un penitente, mas .qué de Principe rico* 4 Ya ponen fuego á la hogue r 3 ' ya en los maderos teñidos de.alquitrán , pez y resina, por todas partes, prendido 1 y prodigio e elemento voraz, globos arroja encendidos: r -su bien las llamas, ^ as , ;ó gran Dios» qué prodigio! úego al -Principe hace ? esplandeciente giro ®»sequ¡ 0 , sin ofenderle 1 de la ropa en un hilo. ' i Us H a n r> a s son eloqtientes d e n uP'*> 5 u f di p e » a-gritos vnn c ipe la inocencia. V co m o a - ^ del h° r n ° de Babilonia, el Principe agradecido a favor tan Soberano ' Señor le canta Hymrros PorTm 0r - ,, g l0n V aUbanza por los sl glos infinitos. Canta: el Principe v Q í,R enedicite omnia opera Dotrfini ^ JJ omino. a ^ate & super exáltate eum r 0c% Y s «cula. el e, el gran I>rinci P e Olao: y Di n u estro Re y benigno, e 0n ° s M V U e lve Por su causa W .bagros y prodigios. v * Agua Se ñ or en la ho<mera ¿ Z quede ,iz °" vivo. 0 5 } -Muera el Mariscal tirano • Que quemen á i í* Ya en hombro! d e / U d l °- y mas leales amigos “ S vasalI< * h ° gUera a Pa ' a c io 1 Prmcipe es conducido. b axa ^bá'‘Í mÍaS ' ? SaUn ¿stolfo 'H 0 T"° W* ‘raen al Principe '•>! b™ p, a c . m P añados del Senes- > y Peder ico con los Soldados en Dinamarca . 39 S CE NA IX. Se descubrí el salón de Palacio y tan al Principe la túnica blanca po¬ niéndole el manto Real , y sen ~ tandose en el Solio dice. Princ. Gracias al Omnipotente rindamos, amigos míos, que quiso manifestar su gran poder infinito, su amor *y misericordia con. este su Sierra indigno* Id Cliristiano, con AstoJfor y el Capitán Federico, y sacad á vuestro Padre de la torre , y aqui mismotraedle sin detención. léanse los tres. Senes. Inocente dueño mió, é.‘tas lágrimas que vierto llora, ston el mas seguro indicio de la. admiración y gozo que tengo de veros vivo. Salen & l Conde r los tres y EasquiU Cond. O márr.yr de la justicia! O invicto Principe Olao! ¿es verdad que vivo os veo ? ¿es verdad que vivo os bailo? ó es ilusión del sentido? qué bien se ha manifestado vuestra inocencia! qual oro^ que por el fuego probado sus mas preciosos quilates se demuestran sin engaño; Amado de Dios! dexad que los pies llegue á besaros Llega á besar los pies . con temor reverencial. Princ. Llegad Ernesto á mis brazos en 40 El Príncipe en donde estaréis mejor: y pues el Señor tía obrado conmigo misericordia, como Padre Soberano; yo debo usarla también perdonando á mis contrarios, al Mariscal General, al Duque, á mi Madre y quantos contra mi vida y honor sin saberlo conspiraron. Rasq. Señor, aqui está Rasquii inseparable Criado de V. Alteza: en la torre he estado siempre rezando, Señ&r, desde qu? salisteis perseguido, 4 la Virgen de Aranzaau que os librara de las llaw^j y la Virgen me ha escueta aunque pecador. Dexad que os bese ios pies y 111311 como á mi Rey y Señor, como á Mártyr, como á Aun oléis á chamusquina aunque no estáis chamus^ Y aqui dá fin la Tragedia del Principe Enrique Qlao, ( que en la (Ciudad de Ful/ murió con fama de Santo, y cuya historia refieren los Anales Franciscanos# FIN.