Raices prehispánicas en "El Llano en llamas" de Juan Rulfo
Abstract
El objetivo de este trabajo consiste en poner de relieve la existencia en los relatos de J. Rulfo de una serie de motivos fundamentales que no pueden ser explicados ni comprendidos por medio de presupuestos culturales de origen occidental. Es cierto que sus criaturas no son indios, sino mestizos, y es en esa condición donde creemos encontrar raíces vivenciales que nos llevan a pensar en una actitud consciente por parte del autor. Esa consciencia me ha conducido a bucear en el pasado prehispánico y a encontrar en él infinidad de motivos que creemos claves y sin los cuales no es posible la comprensión total y las actitudes de las almas que pueblan sus relatos.
Full text
RAÍCES PREHISPÁNICAS EN EL LLANO EN LLAMAS
DE JUAN RULFO
PEDRO
CORREA
RODRÍGUEZ
Uni e sidad de G anada
RESUMEN
El obje i o de es e abajo consis e en pone de elie e la exis encia en los ela os de
J. Rul o de una se ie de mo i os undamen ales que no pueden se explicados ni
comp endidos po medio de p esupues os cul u ales de o igen occiden al. Es cie o que
sus c ia u as no son indios, sino mes izos, y es en esa condición donde c eemos encon a
aíces i enciales que nos lle an a pensa en una ac i ud conscien e po pa e del au o .
Esa consciencia me ha conducido a bucea en el pasado p ehispánico y a encon a
en él in inidad de mo i os que c eemos cla es y sin los cuales no es posible la
comp ensión o al y las ac i udes de las almas que pueblan sus ela os.
PALABRAS
CLAVE
Símbolos, la mue e, la eligión, el amo y la muje .
ABSTRACT
This pape is aimed o show he exis ence o se e al mo i s in Juan Rul o's ic ion,
which canno be explained o unde s ood by means o a Wes e n poin o iew. His
cha ac e s a e no indians bu hal -cas es; his ci cums ance makes us hink o an
exis en ial backg ound which shows an awa eness on he pa o he au ho . This
awa eness led me o a sea ch in o Ame ican his o y be o e Columbus; in his sea ch I
ound a numbe o key mo i s, which a e necessa y o a ull unde s anding o his
cha ac e s souls.
KEY
WORDS
Symbols - Dea h - Religion - Lo e - Women
RESUME
L'objedi de ce a ail consi e à me e en elie l'exis ence dans les éci s de J.
Rul o d'une sui e de mo e s ondamen aux qui ne pen en pas
ê e
expliqués ni comp is
au moyen de p ésupposés cul u els occiden aux. C'es ai que ses c éa u es ne son pas
des Indiens mais des mê e e c'es dans ce e condi ion-là que nous c oyons owe des
acionel i en ielles? qui nous mènen à pense à une a e ude conscien e de la pa de
l'au ou .
CAUCE 14-15 (1992) 331-381 331
CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ...
PEDRO
CORREA RODRÍGUEZ
Ce e conscience-là m'a condui à plonge dans le passé p éhispanique e à y
ou ce une in ini é de mo i e que nous c oyons cle e (essen iele) e sans lesquels la
comp éhesion o ale e les a e udes des âmes qui peuplen ses éci e neçon pas possibles.
MOTE-CLÉS
Symboles, mo , eligion, amou , emme.
Un lec o impa cial,
no
obsesionado
con la
búsqueda
de
es uc u as
na a i as insóli as
ni a la caza de
ecu sos écnicos,
po
o a pa e
su icien emen e es udiados, sien e
uña
ex aña comezón an e
la
ob a
de
Rul o.
Es
conscien e
de
cuán o calla
el
au o ,
de lo que
insinúa
sin
deci lo,
y de
cómo
hay
pa celas
de su
mundo i o
que se nos
escapan.
Y -en
e dad- Rul o
no es un
na ado incomp ensible. Quienes
no
en endemos somos
los
lec o es
los
cuales
hemos
de
muda
la
piel,
al e a nues a lógica,
esa
concepción occiden al
y
c is iana
de la
ida, pa a me e nos
en la
men e
de
unas c ia u as
de
icción
nacidas
en
ci cuns ancias poco comp ensibles, mo idas
po
ape encias
-a
simple
is a-
banales, hondas
y
ascenden es pa a ellas.
Busco,
en la
medida
de mis
posibilidades,
un
ace camien o, siquie a
supe icial,
a ese
mundo mes izo
más
p óximo
a la
men alidad india
que a la
eu opea,
y no me oy
ace ca
a
a és
del
lenguaje conciso, seco
y
sob io,
concep ual
a
á agas, sino analizando unos compo amien os,
a
p ime a is a
anómalos, pe o ca gados
de
esponsabilidad
y
azón
de se ,
ambién,
en el
modo
de ac ua ,
en la
ei e ación
de
de e minados elemen os simbólicos,
en la mane a
de p esen a se
los
pe sonajes
y de
p esen á noslos
el
au o .
ESTADO
DE LA CUESTIÓN
Hugo Rod íguez-Alcalá,
uno de los más
inspi ados conocedo es
de la
ob a
ul iana basa
su
emá ica
en
mo i aciones cuya
aíz se
hunde
en la
p opia
biog a ía
del
au o .
Su
a gumen ación pa e
de
es as palab as
del
no elis a.
"A mi pad e... lo ma a on una ez cuando huía..., y a mi ío lo asesina on, y a
o o,
y a o o..., y al abuelo lo colga on de los dedos go dos, los pe dió...; odos
mo ían a los ein a y es años".
con ellas
jus i ica
la
inmensa mayo ía
de los
con enidos
que
a lo an
en sus
ela os
y en
"Ped o Pá amo". Es a
es la
consecuencia
del
c í ico pa aguayo:
De aquí que los emas obsesi os de Rul o sean la iolencia, la c ueldad, la
insensibilidad mo al, el inces o, la eligiosidad mal en endida, la us ación, el
332
CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ...
RAÍCES
PREHISPÁNICAS EN EL
LLANO
EN
LLAMAS
DE
JUAN
RULFO
acaso, el emo dimien o. No hay jus icia, no hay bondad, no hay pe dón, no hay
espe anza de edención en el mundo e ible de la icción ul iana.
Y
pa e
de la
explicación
al ez
es é
en
es as o as palab as
del
no elis a
ecogidas
po el
mismo Rod íguez-Alcalá:
"Es os son mis pe sonajes... Son como se mani ies an, e osímiles. Lo que
haya en ellos de impene able es esencial a su pe sonalidad. No se busquen más
cla idades que las que se o ecen. Más allá, del lími e de e elación en que me
de engo, acecha el mis e io de es os homb es de México. Inú il lucha con su
he me ismo. Así son es os homb es. Acaso sea así, sin más, el homb e".
Hay,
po lo
an o,
en la
in ención
de
Rul o
un
ace camien o
del
alma
mexicana pe o has a donde
le es
posible. Además, des ela algo
de su
pe sonalidad,
el
he me ismo, aunque ponga
po
delan e
el
mis e io
que a
mucho
más allá
de ese
silencio
que
habla.
Acie a
el
c í ico
al
insis i
en la
p esencia
de
pe sonajes p imi i os
o de
desa ollo
men al udimen a io
a
quienes
el
au o con ie e
un
singula pode
exp esi o
y
es o
lo
consigue
en
i ud
de una
po en e capacidad a ís ica
'.
Al
es udia Luis Leal
la
no ela "Ped o Pá amo", cons a a cómo
en el
a anque
de la
misma,
un
con apun o ambien al,
nos
lle a
a e las
consecuencias
de los
emas enunciados
po el
c í ico an e io . Pasamos
así de un
pos ulado
eó ico
a una
ealización p ác ica:
Juan P eciado espe a encon a un pueblo de campos e des bien cul i ados,
habi ado po gen e aleg e. Esa es la isión que le ha dejado su mad e. En cambio,
halla un pueblo mue o, lleno de mu mullos, de ecos, de somb as, de almas en
pena, encla ado en una egión á ida, sin á boles, sin ida animal o ege al.
En es a some a p esen ación Leal
añade dos
emas
más, la
mue e
y un
paisaje desolado , condicionan e
la
p ime a
de
oda
la
na ación
y
obsesi o
el
segundo. Ambos emas
los
amos
a
encon a
en
casi odos
sus
ela os
2.
En
un
segundo ensayo dedicado
al
cuen o "Lu ina" encon amos ambién
coincidencias
con
innúme os es udios uínanos;
se
ei e an ideas sabidas
y se
añaden
y
apo an da os in e esan es. Dice Leal:
No hay, en el cuen o de Rul o, lucha en e los pe sonajes, ni aun en e los
pe sonajes y la na u aleza; los homb es de Rul o no luchan con a la a alidad: la
acep an, y sólo espe an la mue e, su única espe anza.
1.
Rod íguez-Alcalá, Hugo. "Nos algia del pa aíso" y es ela os de Juan Rul o, en Na a i a
Hispanoame icana, se ie Campo abie o, ed. G edos, Mad id 1973, p. 83-172.
2.
Leal, Luis. La es uc u a de "Ped o Pá amo", en Homenaje a Juan Rul o, selección hecha
po Helmy F .Giacoman, ed. Anaya-Las Amé icas, Mad id 1974, pág. 13-22.
333
CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ...
PEDRO CORREA RODRÍGUEZ
Como emos,
se
p esen an pe sonajes encidos
po las
ci cuns ancias
y la
ida,
que
acep an
sin la
meno ebeldía
su
des ino. Jun o
al
a alismo,
la
mue e
como solución, única
y
posi i a3.
En
un
impo an e ensayo
de
Ma celo Coddou, sob e
el que
ol e emos
después,
sin
con adeci
las
opiniones o muladas, insis e
en
o os aspec os
undamen ales:
el
iempo,
la
u ilización
de
ecu sos
in ini os,
el
"monólogo
ensimismado"
de los
pe sonajes,
la
al a
de
libe ad4.
Pa a
Coddou,
el
iempo
en
Rul o
no es
c onológico,
no se
puede medi
con
el
eloj,
es un
iempo in e io , i ido
en lo más
p o undo
de las
conciencias
y que
ayuda
a
comp ende
la
mue e.
A
es e espec o, ecue da
las
ace adas palab as
de A iel Do mann,
"el
iempo egula ,
el del
eloj,
el
c onológico,
el
o denado
acon ece lógico,
es un
iempo also,
un
iempo
en que no se
iene e ec i a
conciencia
de la
mue e".
Los ecu sos
an
complejos, ayudan
a
p o undiza
en el
in e io
del
homb e
y
con
es a in ención
los
emplea
el
au o :
La u ilización de los p ocedimien os más ecuen es en su ob a -asociación de
ideas,
monólogos in e io es, en ec uzamien os de la conciencia de los
in e locu o es de sus na aciones, up u a del encadenamien o c onológico
llamado no mal, e c., -obedece a una cla a p e ensión de en ega , en oda su
complejidad, la ealidad in e io del homb e.
Solamen e
le ha
al ado
a
Coddou ma iza
un
poco
más el
sin agma inal
de
su
ci a an e io ;
si en
luga
de
habe se e e ido
al
"homb e"
en
gene al, hubie a
p ecisado
un
de e minado ipo
de
homb e cons i u i o
de la
ealidad acial
mexicana,
el
acie o hab ía sido pleno.
Manuel
Du an busca ambién
en la
biog a ía
del
au o da os
que
puedan
apo a luces
a
de e minados aspec os
de su
ob a.
Así, a
p opósi o
de un
asgo
ela ado
en
"Lu ina",
se
bucea
en la
in ancia
de
Rul o pa a encon a
en
ella
el
mo i o
de e minan e
de esa
unión
con los
pa ien es mue os
y
apego
al
luga
donde
se
encuen an
sus
es os5.
Esa comezón
de la que
hablaba
al
p incipio
es la
misma
que
sien e
el
c í ico
En ique Pupo-Walke
al
en en a se
con la
lec u a
de
"Ped o Pá amo"6.
Obse a
con
acie o
la
indi e encia
de los
pe sonajes an e si uaciones
y
con lic os
que
cada
ez los
hunden
más y más
has a deja los educidos
a
3.
Leal, Luis. El cuen o de ambien e: "Lu ina", de Juan Rul o, en Homenaje a Juan Rul o,
selección hecha po Helmy F. Giacoman, ed. Anaya-Las Amé icas, Mad id 1974, pág 91-98.
4.
Coddou, Ma celo. Fundamen os pa a la alo ación de la ob a de Juan Rul o, en Homenaje a
Juan Rul o, selección hecha po Helmy F. Giacoman, ed. Anaya-Las Amé icas, Mad id 1974, pág.
61-89.
5. Du an, Manuel. Juan Rul o cuen is a: la e dad casi sospechosa, en Homenaje a Juan Rul o,
selección hecha po Helmy F. Giacoman, ed. Anaya-Las Amé icas, Mad id 1974, pág. 109-120.
6. Pupo-Walke , En ique. Tonalidad, es uc u as y asgos del lenguaje en "Ped o Pá amo", en
Homenaje a Juan Rul o, selección hecha po Helmy F. Giacoman, ed. Anaya-Las Amé icas, Mad id
1974,
pág. 159-172.
334
CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ...
RAÍCES
PREHISPÁN1CAS EN EL
LLANO
EN
LLAMAS
DE
JUAN
RULFO
7. Jaén, Didie T. El sen ido lí ico de la e olución del pasado en "Ped o Pá amo", en
Homenaje a Juan Rul o, selección hecha po Helmy F. Giacoman, ed. Anaya-Las Amé icas, Mad id
1974,
p. 189-206.
8. Mi o, Emilio. Juan Rul o, en Homenaje a Juan Rul o, selección hecha po Helmy F.
Giacoman, ed. Anaya-Las Amé icas, Mad id 1974, pág. 207-246.
9. Chá a i, Raúl. Una no ela en la on e a de la ida y la mue e, en Homenaje a Juan Rul o,
selección hecha po Helmy F. Giacoman, ed. Anaya-Las Amé icas, Mad id 1974, pág. 247-254.
335
guiñapos.
Pa a
colmo, es os pe sonajes
son
conscien es
de
odo cuan o
les
ocu e
y
saben
de
an emano
su
condición
de
condenados.
No
pa ece habe mucha lógica
en e
una
ealidad conocida, emendamen e nega i a,
y
quienes
la an a
padece .
Esa ca encia
de
lógica
se
en en a
a la
p opia condición
del
lec o
y le
a ae
i esis iblemen e:
Al lec o cuidadoso no se le ocul a á la se ie de an agonismos y alo es
con as an es que Rul o in oduce en su no ela. Choca, an e odo, la indi e encia
casi absolu a de pe sonajes que padecen un aplas an e ambien e de pa hos,
injus icias y us aciones. Pa a el lec o , las si uaciones suelen se
desconce an es, po que no encuen a elación lógica en e la cla idad con que el
pe sonaje pe cibe sus ci cuns ancias y la o peza con que és e eacciona, si es que
eacciona.
Muy in e esan es
son las
obse aciones
de
Didie
T.
Jaén e e idas
a la
no ela Ped o Pá amo pe o aplicables
a sus
ela os. Apo a, en e o as,
la
a ición
del au o
po los
a a dece es
y los
amanece es,
la
asociación
de
esos
de e minados momen os
del día con
imágenes e ocado as
de
mo imien o
(pája os, nubes, ien o,
sol, luz,
colo es...),
la
len a ans o mación
del
mundo
pe cep ible
en el
iempo
o el
iempo
que
pasa
en la
ans o mación
del
mundo
7.
La idea
de la
mue e
y po lo
an o
el
hondo sen ido eligioso
de la
ida
son
pa a Emilio Mi ó
el
de e minan e decisi o
de su
"edi icio li e a io"8
así
como
el
a alismo
y sus
consecuencias dominan
el
ensayo
que
Raúl Chá a i dedica
a
"Ped o Pá amo"9.
Ambos acie an
en
an o
en
cuan o des acan aspec os impo an ísimos
de su
ob a aunque
no
pa ecen
da con la
cla e
que el
p ime o -como luego e emos-
u o
en la
pun a
de los
dedos.
O os in es igado es,
sin
abandona
las
posiciones adqui idas, insis iendo
inclusi e
en los
aspec os señalados, p opician nue os campos
de
obse ación
ab iéndose
a
pos u as
más
nacionales, a ando
de
busca
una
solución
a lo
insóli o
en
aíces en añablemen e mexicanas
las
cuales,
sin
o za
la
ealidad,
pe mi en ab i
un
ho izon e in e p e a i o
más
cohe en e
y
has a cie o pun o
lógico.
No anda
muy
descaminado Luis Albe o Sánchez
al
insis i
en
es os
de e minados asgos biog á icos
del
esc i o :
CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ...
PEDRO CORREA RODRÍGUEZ
Vi ió en e indios, escapándose siemp e, como los angus iados habi an es de
aquel "Pueblo inocen e", cuya no ela ha esc i o José Rubén Rome o. La p isa del
c iollo se había ocado en calma indígena. Las an asías de los cha os en las
leyendas de los ol ecas, mis ecas, az ecas, chichimecas, o como se llamen los
au óc onos jaliscienses. Ap endió a se descon iado, silencioso, obse ados y a
sabe que hay un demonio embo ellado que suele calma penas y ab e ia agonías.
A i ma
axa i amen e
que el
a alismo
en el
cual i en inme sos
sus
pe sonajes emon a
a
he encia india, "es e úl imo asgo,
la
esignación
o
a alismo,
cons i uye
el
aspec o indio
de la
pe sonalidad
de
Rul o
y de sus
p o agonis as";
yo no
llega ía
an
lejos po que
no
c eo
que
Rul o enga
una
"pe sonalidad india".
Lo
a ibuyo
a
consciencia
po
pa e
del
esc i o
y a un
conocimien o
de
p ime a mano
de la
idiosinc asia p ehispánica undida
en el
molde
de un
supe icial ba niz hispano,
muy a
lo
de
piel en e
las
masas
campesinas
10.
Más con unden e
es
Ma celo Coddou
11
cuando insis e
en e en la
ob a
de
Rul o
la
sín esis
del
alma ame icana
al
cual
es y se
mani ies a
con una
peculia
concepción
de la
ida
que le
apa a
de los
moldes occiden ales.
El
mexicano
lo
único
que ha
hecho
ha
sido ap o echa
las
en ajas o ecidas
po las
écnicas
especializadas
en
des ela
la
in e io idad
más
p o unda
del
homb e:
Es jus amen e aho a, en que se es á in e io izando en la exis encia d amá ica
del homb e, cuando se hace posible pene a en lo ecóndi amen e cons i u i o del
se ame icano.
Y de su
au o dice:
Rul o no es un an opólogo ni un ilóso o; su a ea no es expone o demos a
una esis, sino comunica , i idamen e, una concepción global del mundo, una
mane a de i i lo y de in eg a se en él. Su cons ucción del cosmos, obedien e a
su isión, se ealiza en imágenes y símbolos, a a és de los cuales el lec o
expe imen a una ap eciación, di e en e de la habi ual, de las cosas y se es
co idianos. Los con enidos ideológicos cons i uyen, pues, una pe ec a in eg ación
uni a ia con las modalidades en que se plasman.
Y
alien es
e
impo an es
las
conexiones
que
es ablece en e
las
eo ías
de la
mexicanidad o muladas
p o
Oc a io
Paz en "El
labe in o
de la
soledad"
y las
c eaciones ul ianas,
el
mundo no elado
y los
pe sonajes e a ados. Va ias
páginas
de su
in e esan e ensayo plan ean es e suges i o p oblema
que
ampoco
se
ha
ocul ado
a
o os in es igado es como Emilio Mi ó
u.
10.
Sánchez, Luis Albe o. Juan Rul o, en Esc i o es ep esen a i os de Amé ica, 3.a se ie, ol.
III,
col. Campo Abie o, ed. G edos, Mad id 1976, pág. 152-161.
11.
. núm. 4.
12.
. núm. 8.
336
CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ...
RAÍCES
PREHISPÁNICAS EN EL
LLANO
EN
LLAMAS
DE
JUAN
RULFO
13.
V. núm. 5.
14.
A mand, Oc a io. Sob e las compa aciones de Rul o, en Homenaje a Juan Rul o, selección
hecha po Helmy F. Giacoman, ed. Anaya-Las Amé icas, Mad id 1974, pág. 335-346.
15.
Saco o Salamea, An onio. El pe sonaje y las másca as mexicanas en "Ped o Pá amo", en
Homenaje a Juan Rul o, selección hecha po Helmy F. Giacoman, ed. Anaya-Las Amé icas, Mad id
1974,
pág. 373-384.
- Las écnicas na a i as, en Homenaje a Juan Rul o, selección hecha po Helmy F. Giacoman,
ed.
Anaya-Las Amé icas, Mad id, 1974, pág. 385-394.
337
Y
es o
le
pe mi e
al
c í ico ci ado
en
úl imo luga conec a algunos asgos
emá icos uínanos
con
ideas
y
concepciones
de la
ida peculia es
de los
an iguos
mexicanos:
Oc a io Paz, en El labe in o de la soledad, ensayo de pene ación en el alma, en
el se mexicano, i ula su e ce capí ulo "Todos san os, días de mue os",
a ancando de los an iguos mexicanos, pa a quienes "la oposición en e mue e y
ida no e a an absolu a como pa a noso os. La ida se p olongaba en la mue e.
Y a la in e sa. La mue e no e a el in na u al de la ida, sino ase de un ciclo
in ini o", y después analiza las ob as de dos poe as mexicanos, José Go os iza y
Xa ie Villau u ia. Pa a el p ime o la ida es "una mue e sin in", un con inuo
despeña se en la nada; pa a Villau u ia, au o de Nos algia de la mue e, "lo
an iguo y o iginal. La en aña ma e na es la huesa y no la ma iz; no enimos de la
ida, sino de la mue e".
Y lo
mismo
a a
hace
Manuel
Du an, is o páginas a ás, cuando elaciona
el mundo ín imo
del
na ado
con las
esis
de
Oc a io
Paz, o en la
o mulación
de
un in e ogan e
sibilino
que el
mismo
no
quie e
o no
sabe
con es a , "¿T aición
de
los
iejos dioses
que
abandona on
a los
gue e os mexicanos en e
al
in aso ,
o aición
de los
mexicanos
que no
supie on de ende
a sus
dioses?"
°.
Conexiones
con el
mundo
az eca o con el
igo
de La
Biblia apa ecen
en
Oc a io A mand
14, así
cuando insis e
en la
impo ancia
que la
pied a adquie e
en
los
ela os
de
Rul o,
o la
ans o mación simbólica
de
Ped o Pá amo, endu ecido
como
la
pied a
y
sumido
en
ella. También como hipó esis
sin
in e ogan e,
en la
espe a
de un
es udio
u u o:
El día que se haga un sicoanálisis de la pied a en la na a i a mexicana hab á
que lanza , has a sus más insospechadas posibilidades, la pied a de Ma iano
Azuela, la pied a que se hace homb e, y es e Ped o Pá amo de Rul o, el homb e
que se hace pied as. Se e á cómo a lo a en ellos, en e o as cosas, el a alismo
del ciclo az eca y el igo del Viejo Tes amen o. ¿ No e oca Ped o Pá amo es e
pecado educido a pied as, el episodio de Sodoma y Gomo a, especí icamen e la
ans o mación de la muje de Lo en una es a ua de sal?
Mayo ap oximación
a
nues a hipó esis
apa ece
en dos
ensayos
de
An onio
Saco o
15;
ambos ep oducen ideas simila es.
Se
apoya
en la
doc ina
del
pensado
Samuel
Ramos, in é p e e
al
igual
que Paz, del
alma
de su
pueblo.
CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ...
PEDRO CORREA RODRÍGUEZ
Saco o Salamea insis e
en la
exis encia
de un
mundo mes izo,
de
eciedumb e
hispana
y
emple indígena, cuyo u o
es el
ac ual mexicano:
Las e as sicológicas
y la
aigal hispana
en
Ped o Pá amo hacen
de él no
sólo
un
pe sonaje acabadísimo
en la
no ela hispanoame icana con empo ánea,
sino
que
ambién
se
in e p e a como
un
ensayo socio-sicológico, donde con luyen
los asgos dis in i os
de la
aza
y la
cul u a.
Hay
mucho
en
es e pe sonaje
de
odo
lo mexicano;
es un
manso a oyo
que de
p on o
se
enc espa
y
ompe
la
cañada,
abso biendo, de o ando
y
des uyendo
lo que
encuen a
a su
paso.
Saco o sin e iza
sus
ideas
en
es as palab as:
Con
lo
expues o esul a cla o
y
e minan e
el
alo doble
del
na ado :
I.2 La
c eación log adísima
de
pe sonajes
de
ca ne
y
hueso
que se
agi an
y
i en
y
mue en
el
d ama
de
Cómala
en
o ma con incen e.
2.Q Los
pe sonajes
han
sido
a ancados
de lo más
ecóndi o
de lo
mexicano, sedimen ado en e
lo
p imicio
y lo
popula .
Mención apa e me ecen las indagaciones y suge encias apo adas en un
pene an e lib o po Viole a Pe al a y Liliana Be umo 16. Me e e i é
exclusi amen e a la p ime a pa e del es udio, ealizado po Viole a Pe al a, po
se el que más di ec amen e oca a la cues ión que a amos.
No hay una sis ema ización de ideas po que no es ese p opósi o, pe o deja
cae icas posibilidades in e p e a i as que consolidadas pueden conduci nos a
un cue po de comp ensión más acional y equi a i o de aquello que se nos
escapa. En e o as, des acamos las siguien es:
A medida
que los
pe eg inos
se
ace can
al
san ua io,
la
igu a
de
Tanilo
a
dominando
la
escena
e
imponiendo
su
pa é ica plas icidad
que
ecue da
a la de
algunas pin u as
de
O ozco.
La
ené ica danza, climax
del
ela o .mues a
la
pe du ación
de los
i uales az ecas
de
can os acompañados
po
danzas,
(pág. 43).
La ci cula idad
en la
ob a
de
Rul o
nos
pa ece inculada
con la
e e nidad,
la
búsqueda
de la
unidad in e io
y la
o alidad cósmica.
El
mo imien o ci cula
-que
en
la
eligión náhua l iene
su
símbolo cla e
en la
se pien e
que se
mue de
la
cola
-es
una
ep esen ación
del
iempo
y es
jus amen e
el
iempo,
en sus
a iadas
exp esiones,
uno de los
aspec os
más
impo an es
de la
na a i a
del
esc i o
mexicano, según e emos
en
o o capí ulo,
(pág. 53).
En "Lu ina
es el
b azo i acundo
de
Dios
que
azo a
al
ce o
y
desin eg a
las
pied as. Es a imagen
del
ien o,
an
impo an e
en la
no ela,
nos
ecue da
uno de
los aspec os
de
Que zalcoa l quien,
en su
condición
de
dios
de los
ien os, ba ía
el camino
a los
dioses
de las
llu ias.
Es el
ien o ambién -siemp e
en la
concepción
de los
az ecas quien lanza
en el
cielo
al
Quin o
Sol, es
deci ,
lo
do a
del soplo espi i ual
que
pe mi e nacimien os in e io es...
16.
Pe al a, Viole a
-
Be umo Boschi, Liliana, Rul o.
la
soledad c eado a,
col.
Es udios
La inoame icanos,
ed.
Fe nando Ga cía Cambei o, Buenos Ai es 1975;
. p.
15-86.
338
CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ...
RAÍCES
PREHISPÁN/CAS
EN EL
LLANO
EN
LLAMAS
DE
JUAN
RULFO
339
Es al ez
Que zalcoa l
el
ien o
que
ba e
el
pol o
de
Cómala pa a
que
Tlaloc,
el
seño
de la
llu ia,
caiga implacable
y
pu i icado ,
mien as agoniza Susana
San
Juan.
(pág. 56).
RELATOS
DE
ESTRUCTURA
DIALOGADA
Oyendo con e sa a los pe sonajes ul ianos, en sus p egun as co an es, en
sus
espues as concisas, unas
eces
pe ec as en cuan o al sen ido, o as
acabadas
en una pausa in e umpida po una la go silencio e lexi o, a
eces
a una
espues a sucede o a sin la co espondien e p egun a, supues amen e elíp ica en
la
men e
del emiso , inclusi e cuando los pe sonajes se hablan a sí mismos, nos
p oduce la imp esión de que nos en en amos con ex os o ales agmen a ios
comple ados po un na ado en e ce a pe sona.
Es a
idea
apun ada po algún
c í ico,
al ma gen de posibles conno aciones olcló icas o e nológicas
des i uado as,
podía en onca se con una cul u a que u ie a su
base
his ó ica y
li e a ia
en la ansmisión
o al,
ehículo más amilia y a la ez colec i o que la
le a manusc i a o imp esa.
Es e
pun o de pa ida
puede
conduci nos a la cul u a p ehispánica
ame icana, ansmi ida o almen e con la ayuda de
imágenes
y sin equipos, o a la
muy emp ana época colonial donde a las endencias p opias del mundo
az eca
se
une la pode osa co ien e o al y anónima de la cul u a española, de en ada en
aquellos momen os po gen es de
baja
condición social y escasos conocimien os
le ados;
soldados, ma ine os, inclusi e conquis ado es, a en u e os, do ados de
una e en i a abulosa cuando de con a his o ias o de eci a omances se a a a.
Ayuda ía a
es a
hipó esis el análisis en p o undidad de un asgo muy
ca ac e ís ico del es ilo ul iano. El ca ác e ei e a i o de nume osos diálogos, la
epe ición
de es uc u as sin ác icas mínimas, de ideas, mule illas y apoya u as
que pe mi en eco da lo an es dicho y enlaza lo con lo que sigue. En de ini i a,
palab as b oche de ape u a y cie e dispues as a se
manejadas
con oda libe ad.
Es os ecu sos son p opios de la lengua
o al,
ambién ca ac e ís icos de
cul u as
li e a ias no muy desa olladas, o a caicas, o some idas a ue e p esión
eligiosa
(li e a u a judaica, ex os homé icos, ela os egipcios, ópicos de la
cul u a
épica medie al, ambién se da en odas las cul u as p ecolombinas).
Es uc u as
pa ecidas a las pa alelís icas asoman en los siguien es ela os de
Rul o:
"Nos han dado la ie a", "La cues a de las comad es", "El homb e",
"¡Díles
que no me ma en!", "No oyes lad a los pe os" y "Anacle o Mo ones".
La di e encia en e el pa alelismo a caico y el empleado po Rul o no
es á
en la
unción
sino en la sabia elabo ación y
adecuada
posición que las ei e aciones,
es ibillos
y palab as de apoyo ocupan en los cuen os ci ados.
Es e
lenguaje dialogado, p o undo y monó ono, que ayuda a la pe ec a
ambien ación u al de los ela os, con ibuye con su concisión y pa quedad a da
a su mundo na ado un ono somb ío, pesimis a y sin sal ación posible. Y es o
no sucede po que la ida u al sea limi ada y de escasos uelos, hay en Rul o una
CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ...
PEDRO CORREA RODRÍGUEZ
No
nos
ex añe es o
en un
pueblo
que ha
sido o eb e
de la
pied a, allis a
sag ado
y
consumado escul o .
No en
balde
la
eliquia sac a
que lo
simboliza
se
llama "Pied a
del Sol" y no la
esca ima on
los
a is as eo ihuacanos
en sus
mis e iosos
bajo elie es,
ni
cualquie o o pueblo
en las
monumen ales es a uas
e igidas
en
ecue do sensible
de sus
dioses, aquellas
que no
pudie on comunica
i encias
ni
sensi i o place
a
homb es
an
e inados como Má i
de
Angle ía
y
Du e o.
Las mismas
o
pa ecidas,
an
amilia es
a
Rul o desde
el
obse a o io
del
Ins i u o
Nacional Indigenis a20.
La ba anca, acciden e
de la
na u aleza, adquie e ca ác e simbólico
en
nume osos cuen os
y al
igual
que la
pied a
no
siemp e signi ica
lo
mismo.
Así en
"Nos
han
dado
la
ie a"
es
sinónimo
de
camino
que
debe
baja se has a
la
supues a ie a
de
p omisión concedida
a
unos deshe edados
del
campo:
Yo
ya no
oigo
lo que
sigue diciendo Es eban.
Nos
hemos pues o
en
ila pa a
baja
la
ba anca
y él a
me o adelan e, (pág.
20).
Y
el
mismo signi icado adquie e
en "Es que
somos
muy
pob es" aunque
en
es e caso
los
niños p o agonis as deban subi la pa a con empla
el
desas e
de las
aguas
y la
lejana con e sación
de las
gen es:
Después nos subimos
po la
ba anca, po que que íamos
oí
bien
lo que
decía
la
gen e,...
Po eso nos
subimos
po la
ba anca, donde ambién
hay
gen e mi ando
el ío... (pág.
32).
En
"El
llano
en
llamas",
la
ba anca
es un
simple acciden e geog á ico
con igu ado
del
paisaje
y
caja
de
esonancia
del
g i o
de
gue a lanzado
po los
soldados.
En el
p ime caso,
los
insu gen es es án a iba
y el eco
ansmi e
el
mensaje has a pe de se
en la
lejanía.
En el
segundo ejemplo,
los
emiso es es án
a iba,
los
insu gen es abajo,
y el
g i o
de
gue a eco e
el
camino in e so:
20.
Las e e encias al mundo náhua l así como los ex os p ehispánicos ci ados, p o ienen de
los lib os siguien es:
Ga ibay, Ángel M. La li e a u a de los az ecas, ed. Joaquín Mo iz. México 1964.
León-Po illa. Miguel. Los an iguos mexicanos, ed. Fondo de Cul u a Económica, col. Popula ,
México 1970.
- Cul u as en pelig o, Biblio eca Ibe oame icana, ed. Alianza Edi o ial Mexicana, México
1976.
Alcina, José Poesía ame icana p ecolombina, ed. P ensa Española, col. El So o, Mad id 1968,
pág. 15-75 y 159-186.
Idea y que ella de la Nue a España, p ólogo de Ramón Xi au, Alianza edi o ial, El Lib o de
Bolsillo núm. 487, Mad id 1973.
Sejoumé, Lau e e Amé ica la ina I. An iguas cul u as p ecolombinas, His o ia Uni e sal siglo
XXI, Mad id 1976.
Mon e de, F ancisco. Poesía indígena mexicana, en His o ia gene al de las Li e a u as
Hispánicas, siglos XVIII-XIX, p ime a pa e, ol. IV, ed. Ba na, Ba celona 1956, pág. 349-359.
346
CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ...
RAÍCES
PREHISPÁNICAS EN EL
LLANO
EN
LLAMAS
DE
JUAN
RULFO
347
El g i o se ino ebo ando po los pa edones de la ba anca y subió has a donde
es ábamos noso os. Luego se deshizo... (pág. 66).
"¡Vi a mi gene al Pe onilo Flo es, hijos de la al po cual!", nos g i a on o a
ez. Y el g i o se ue ebo ando como el ueno de una o men a, ba anca
abajo.(pág. 69).
Es
en
"Lu ina" donde adquie e
un
ca ác e simbólico: pa a
sus
mo ado es,
el luga
de
donde ienen
los
sueños; pa a
el
na ado
la
hondonada maldi a
ap esado a
de los
ien os
que
ascienden hacia
el
pueblo como lanzados
po un
cañón:
...Y la ie a es empinada. Se desgaja po odos lados en ba ancas hondas, de
un ondo que se pie de de an lejano. Dicen los de Lu ina que de aquellas
ba ancas suben los sueños; pe o yo lo único que i subi ue el ien o, en
emolina, como si allá abajo lo u ie an encañonado en ubos de ca izo,
(pág. 94).
También
apa ece la
ba anca como
un
luga
de
pu i icación
y
penalidad
que
han
de
a a esa
las
almas
de los
mue os an es
de
consegui
el
descanso.
La
mo ada segunda
es un
camino o mado
po dos
mon añas
que se
ap oximan an o
y
apenas
dejan esquicio, quizá pa a o ma
ese
p omon o io
de
obsidiana
cons i u i o
de la
e ce a mansión.
La ba anca,
los
ba ancos
y los
cañones
son
acciden es ca ac e ís icos
del
paisaje mon añoso
de
Jalisco.
No
ol idemos
que en el
cañón
de
Juchipila
encon ó
la
mue e
el
caudillo símbolo
de la
na a i a mexicana
de la
Re olución,
Deme io
Macías;
aunque ambién
las
ba anca pueden ayuda
al
ugi i o
como
le
ocu e
al
pe seguido
de "La
noche
que lo
deja on
solo",
el
cual
se deja oda
po
ellas como medio
de
segu a escapa o ia an e
una
posible
delación.
La sequía
es uno de los
p oblemas endémicos
del
campo mexicano;
la
p esencia
de las
llu ias, siemp e anheladas, puede, como sucede
con los
climas
i egula es,
causa g andes des ozos
y se
causa
de
des ucción
y
mue e.
Po
eso,
los
campesinos
az ecas
conocían
la
me eo ología pe ec amen e, como
sus
ecinos mayas,
y
es aban a en os
a
cualquie acciden e a mos é ico p ecu so
de
cambios
en el
iempo.
La
sabidu ía
aldeana
ac ual
es
u o
de una
he encia
ances al.
La llu ia
apa ece en
es cuen os:
"Nos han
dado
la
ie a", "Lu ina"
y "Es
que somos
muy
pob es".
En los dos
p ime os ela os,
se la
anhela
y se
mues a
e icen e.
No
quie e calma
la sed que
a o men a
a los
caminan es buscado es
de
la ie a p ome ida
y
causa su imien o
a los
habi an es lu inenses
al
moja
supe icialmen e
la
ie a
y
ans o ma la
en
dañinos e ones
ilosos:
Faus ino dice:
- Puede que llue a.
Todos le an amos la ca a y mi amos una nube neg a y pesada que pasa po
encima de nues as cabezas, (pág. 15).
CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ...
PEDRO CORREA RODRÍGUEZ
Cae una go a de agua, g ande, go da, haciendo un aguje o en la ie a y
dejando una plas a como la de un sali azo. Cae sola. Noso os espe amos a que
siga cayendo más y las buscamos con los
ojos.
Pe o no hay ninguna más. (pág.
16) (Nos han dado la ie a).
"...Sí,
llue e poco. Tan poco o casi nada, an o que la ie a,
además
de es a
eseca y achicada como cue o iejo, se ha llenado de ajadu as y de esa cosa que
allí llaman pasojos de agua; que no son sino e ones endu ecidos de pied as
ilosas,
que se cla an en los pies de uno al camina , como si allí has a a la ie a le
hubie an c ecido espinas. Como si así ue a" (pág. 96). (Lu ina).
En el e ce caso, la llu ia domina el cuen o, lo a asa odo, ma a a los
animales, des uye las idas, y has a puede que sea causa de pe dición de la
inocen e
Tacha
pues aquella, implacable y ciega, ma a a la aca que hab ía de
se i le
de do e cuando le llega a la ho a del casamien o.
Hay una iquísima mi ología c eada en omo a la llu ia y p esidida po uno
de los dioses c eado es Tlaloc, enlazando a es a igu a con las luchas sos enidas
po
Que zalcóa l y Tezca lipoca en la ges ación de lo homb es y su alimen o.
Cuen a una adición que ans o mados los homb es en monos en el día 4-
Vien o, los dioses c eado es y sos enedo es pusie on po sol a Tláloc has a que
Que zalcóa l se cansó e hizo llo e uego pa a con a es a el
in lujo
bené ico de
las llu ias y los homb es se con i ie on en pája os. Ocu ió al me amo osis el
día 4-Llu ia.
El de ocado puso en su luga a Chalchiuh licua, he mana de Tlaloc y diosa
del agua pe o Tezca lipoca llamó a las llu ias y la ie a ue anegada. Los
homb es se ans o ma on en peces. Es o ocu ió el día 4-Agua.
En is a de que el cielo, odo agua, es aba a pun o de hace desapa ece a la
ie a,
los dos dioses enemigos hicie on las paces y se pusie on de acue do pa a
sal a la.
Según o as adiciones, la des ucción de la humanidad po el agua ocu ió
en la época más lejana; po lo an o la p ime a me amo osis su ida po los
homb es ue la de con e i se en peces. No nos impo a el o den sino cons a a la
impo ancia
de la llu ia y del agua en la ida de los pueblos mesoame icanos,
i al
pa a el desa ollo del
maíz
(acecen li quie e deci
maíz
de
agua)
y pa a o as
semillas a ines (cencocopi, eocen li, g amíneas sil es es an epasadas del
maíz
mode no).
Todos los pueblos del
á ea
mexicana u ie on su dios de la
llu ia.
En e los
olmecas e a el p incipal y en e los eo ihuacanos su ene ación supe aba a la de
Que zalcóa l. Su cul o es aba elacionado con el elie e y los
cul i os,
sob e odo
el del
maíz,
base de la alimen ación de Mesoamé ica. Sus ep esen aciones
plás icas
son muy comple as y abundan es.
El agua necesa ia pa a la ida ambién puede se causa de g a es desas es.
Tlaloc e a un dios e e enciado y emido, sal ado y des uc o . En los ela os
348
CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ...
RAÍCES
PREHISPÁN1CAS EN EL
LLANO
EN
LLAMAS
DE
JUAN
RULFO
349
ul ianos,
a
eces
se
anhela
la
llu ia como mi igado a
de la sed del
homb e
y de
los
campos, ambién
se la
odia
po sus
es agos
("Es que
somos
muy
pob es").
El ien o
o el
ai e
es
o a cons an e
no
cap ichosa, sino bien medi ada, has a
el pun o
de
hace lo p o agonis a
de un
ela o, "Lu ina". Realidad me eo ológica
pe ec amen e explicable
po la
oponimia
y
si uación
de la
egión na ada,
adquie e ambién
una
dimensión simbólica
que
puede
se
explicada
po
medio
de
las adiciones p ehispánicas.
Dos conno aciones adquie e
a lo
la go
de sus
ela os; como cons a ación
de
su exis encia si e pa a ansmi i mensajes, ehículo
de
comunicación, bien
de
los
olo es p opios
del
campo
o
palab as
de los
homb es.
En la
mayo ía
de los
casos,
el
ien o des uye,
es
nega i o, como ocu e
en "Nos han
dado
la
ie a"
o
"Lu ina".
En
el
p ime cuen o ci ado,
el
ien o empuja
las
nubes
e
impide
que
caiga
la
llu ia
bene ac o a:
Aho a si se mi a el cielo se e a la nube aguace a co iéndose muy lejos, a oda
p isa. El ien o que iene del pueblo se le a ima empujándola con a las somb as
azules de los ce os, (pág. 16).
En
"El
llano
en
llamas", ayuda
al
uego
a
des ui
un
campo
de maíz en
g anazón
si
bien
en
o as ocasiones si e como medio
de
comunicación:
E a la época en que el maíz ya es aba po pizca se y las milpas se eían secas y
dobladas po los en a ones que soplan po es e iempo sob e el Llano. Así que se
eía muy boni o e camina el uego en los po e os... (pág. 74).
Po un a o, el ien o que soplaba desde abajo nos ajo un umul o de oces
amon onadas... (pág. 66).
En
"El
homb e"
se
cons a a
su
p esencia como elemen o nega i o,
"La
mad ugada es aba
g is,
llena
de
ai e
ío",
"Lo i que
emblaba
de
ío,
hacía
ai e
y es aba nublado".
Es un
acciden e su ido
po las
ca nes
del
homb e.
Pe o
el
ien o
es el
conseje o neg o
de
Lu ina, consus ancial
con su
paisaje,
acep ado
po sus
habi an es, emodelado
de la
na u aleza
y de las
almas.
Obsesión pa a quien ela a:
Dicen los de Lu ina que de aquellas ba ancas suben los sueños; pe o yo lo
único que i subi ue el ien o, en emolina,... Un ien o que no deja c ece ni a
las dulcama as: esas plan i as is es... (pág. 94).
- Ya mi a á us ed ese ien o que sopla sob e Lu ina. Es pa do. Dicen que
po que a as a a ena de olcán; pe o lo cie o es que es un ai e neg o. Ya lo e á
us ed. Se plan a en Lu ina p endiéndose de las cosas como si las mo die a,
(pág. 94).
...Dicen los de allí que cuando llena la luna, en de bul o la igu a del ien o
eco iendo las calles de Lu ina, lle ando a as as una cobija neg a... (pág. 97).
CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ...
PEDRO CORREA RODRÍGUEZ
Dios implacable, hecho pe soni icación
po el
na ado
que lo
padeció
en
sus
p opias en añas
el
mismo
día de su
llegada. Vien o
que
unido
a la
mono onía
del iempo,
a la
calina,
a la
ausencia
de
jó enes,
a la
desolación
del
paisaje,
hacen
de
Lu ina símbolo
de la
soledad
in ini a
del
homb e:
San Juan Lu ina. Me sonaba a nomb e de cielo aquel nomb e. Pe o aquello es
el pu ga o io. Un luga mo ibundo donde se han mue o has a los pe os y ya no
hay ni quien le lad e al silencio... (pág. 104).
En
la
mi ología
az eca el
ien o juega
un
papel
de
p ime a
ila.
P eside
una
de
las
mansiones
de ese
mundo ansi o io
que han de
a a esa obliga o iamen e
las almas
de los
mue os an es
de
me ece
el
descanso e e no.
La
mo ada cua a
es á simbolizada
po una
es epa cuyo
ey es el
ien o helado
que
sopla
con
u ia.
Uno
de los
cua o soles esculpidos
en la
Pied a
del Sol,
conc e amen e
el
segundo,
es
des uido
po el
ien o
el
cual
en su
implacable acción aniquiló
a la
na u aleza
y
ans o mó
a los
homb es
en
monos. Es e hecho
se
p odujo
a
causa
del
za pazo con que
Tezca lipoca de ibó
al sol -
Que zalcoa l dejando
a la
ie a
desampa ada. Ocu ió
en el día
4-Vien o.
Todas es as palab as
-
símbolos pe enecen
o se
elacionan
con el
cielo
p ime o
de los
ece
que
conside a
la
mi ología
az eca. Es el
cielo
más
ce cano
a
la ie a, pe cep ible
a
simple is a, donde
se
p oducen
los
enómenos
a mos é icos
y se e la
luna,
el sol y las
es ellas.
La
impo ancia
de
es e p ime
cielo
pa a
un
pueblo ag ícola,
y lo es
odo
el
mesoame icano,
debe
ene se
p esen e.
En cua o ela os
apa ece la
luna
y
p eside
en
ellos alguna acción
de la que
se
a
segui
un mal. O
bien
los
p o agonis as
se
esconden
y
hu an
su luz
como
en "Talpa",
o la
luna
es
causa
de un
econocimien o seguido
de un
c imen como
en
"La
Cues a
de las
Comad es",
se la
liga
a una
c eencia popula nega i a
en
"Lu ina",
ciega
la
is a
al
pad e
de "No
oyes lad a
los
pe os"
y le
obliga
a
camina
con
penosidad
y
ien o.
Dice Rul o
a
p opósi o
de su
ela o ci ado
en
úl imo luga :
ese cuen o nació po que siemp e me llamó la a ención la luna, la salida de
la luna en las ie as bajas del ópico. Una luna g ande, oja. Pe manece allí, en
las planicies. Y c ece siemp e, ésa es la e dad. Siemp e imaginé que algo... yo
caminé mucho po esas egiones, cuando es aba la luna en esa si uación. Y nunca
se bo a, de cie o la luna no se bo a. Y la luna es como si ue a una especie de
ho izon e 21.
Respe ando
su
opinión,
nos
queda
el
esquemo
de ese
lado nega i o
que la
21.
Reina Ro e. Juan Rul o. Au obiog a ía a mada, ed. Co egido , Buenos Ai es 1973, pág.
56-59.
350
CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ...
RAÍCES
PREMSPÁNICAS EN EL
LLANO
EN
LLAMAS
DE
JUAN
RULFO
351
p esencia de la luna conlle a en odas las cul u as de ue e aigamb e campesina
y que encuen a su pa alelismo en los ela os:
Es o sucedió como en oc ub e. Me acue do que había una luna muy g ande y
muy llena, po que yo me sen é a ue i a de mi casa a emenda un cos al odo
aguje ado, ap o echando la buena luz de la luna, cuando llegó el To ico.
(pág. 26) (día del asesina o de Remigio To ico).
La luna g ande de oc ub e pegaba de lleno sob e el co al y mandaba has a la
pa ed de mi casa la somb a la ga de Remigio. Lo i que se mo ía en di ección de
un ejoco e y que aga aba el guango que yo siemp e enía eca gado allí. Luego i
que eg esaba con el guango en la mano.
Pe o al qui a le él de en en e, la luz de la luna hizo b illa la aguja de a ia, que
yo había cla ado en el cos al... Po eso, al pasa Remigio To ico po mi lado,
desensa é la aguja y sin espe a o a cosa se la hundí a él ce qui a del ombligo,
(pág. 28-29). (La Cues a de las Comad es).
Y Na alia se ol idó de mí desde en onces. Yo sé como le b illaban an es los
ojos como si ue an cha cos alumb ados po la luna. (pág. 59). (Talpa).
...Dicen los de allí que cuando llena la luna, en de bul o la igu a del ien o
eco iendo las calles de Lu ina, lle ando a as as una cobija neg a... (pág. 97).
(Lu ina).
La luna enía saliendo de la ie a como una llama ada edonda, (pág. 1141).
Allí es aba la luna. En en e de ellos. Una luna g ande y colo ada que les
llenaba de luz los ojos y que es i aba y oscu ecía más su somb a sob e la ie a
(pág. 115).
La luna iba subiendo, casi azul, sob e un cielo cla o, la ca a del iejo, mojada
en sudo , se llenó de luz. Escondió los ojos pa a no mi a de en e, ya que no
pod ía agacha la cabeza aga o ada en e las manos de su hijo. (pág. 1)
(No oyes lad as los pe os).
La luna iene mayo impo ancia en la li e a u a maya que en la az eca
aunque no deja de es a ep esen ada en el pan eón mexicano con el nomb e de
Me z li y e ec i amen e su p esencia no es bene iciosa.
Ligada a los pode es de la noche es la an í esis del día y la luz; ayuda a las
inieblas en su lucha con a el sol y cuando se la lle a a la plás ica el disco que la
ep esen a es de colo cenicien o o neg o. Como capi ana de los pode es
noc u nos se opone a Hui zilopoch li, dios símbolo del día y del sol.
En es a concepción mí ica, la luna ep esen a un pode maligno p esidido
po la iolencia y su lucha se e ec úa a dia io. Tal ez po encama la noche
odas las cul u as la han asociado con ex añas me amo osis, en e medades
a as,
inci ado a de c ímenes sang ien os, pa ona del mal.
Los mexicas e an po an onomasia el pueblo del sol. Pa ece ía lógico
encon a abundan es mues as del mencionado as o con ca ác e simbólico,
pe o no es así. Su p esencia es casi obligada en ela os de ambien e u al
desa ollados en plena na u aleza y como ma ca del día las e e encias abundan.
No nos in e esa es a signi icación p ima ia.
CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ...
PEDRO CORREA RODRÍGUEZ
En algunos casos, pocos,
el sol es
algo
más que
ep esen ación
del día y
ansmiso
de
calo .
Su
p esencia
se
i e
de
unas conno aciones
muy
especiales.
Así
en el
cuen o
"En la
mad ugada"
apa ece
el
nace
y
mo i
del sol; su
nacimien o p oduce
un
e ec o bene icioso
en la
na u aleza,
su
mue e p eside
el
elo io
del
asesinado Jus o B ambila:
El iejo Es eban mi a las se pen inas de colo es que co en po el cielo: ojas,
ana anjadas, ama illas. Las es ellas se an haciendo blancas. Las úl imas chispas
se apagan y b o a el sol, en e o, poniendo go as de id io en la pun a de la hie ba,
(pág. 49).
Sob e San Gab iel es aba bajando o a ez la niebla. En los ce os azules
b illaba oda ía el sol. Una mancha de ie a cub ía el pueblo. Después ino la
oscu idad, (pág. 53).
En
un
agmen o
de
"Talpa" encon amos
una
elación en e
la
p esencia
del
sol
y la
ac i ud culpable
de los
p o agonis as.
El sol es
is o como
una
maldición,
asociado
con el
pol o, ahuyen ado
de la
noche
y
es igo
del mal:
Apenas si ce ábamos los ojos al oscu ece , cuando nos ol ía a despe a el
sol, el mismo sol que pa ecía acaba se de pone hacía un a o. (pág. 60).
No ol idemos
que en
es e cuen o,
la
luna es á p esen e
en las
elaciones
culpables
de dos
cuñados.
Y en
"Lu ina"
el sol
como maldición.
Un sol que
lucha con a
el
ien o
pa a
e
cual
de los dos
p edomina,
o
p esidiendo
el
len o
y
agonizan e mo i
de
las gen es c uzadas
de
b azos an e
el
umb al
de sus
casas.
Sol
asociado
a
iempo:
Y así es, sí seño ... Es a sen ado en el umb al de la pue a, mi ando la salida y
la pues a del sol, subiendo y bajando la cabeza, has a que acaban a lojándose los
eso es y en onces odo se queda quie o, sin iempo, como si se i ie a siemp e la
e e nidad. Eso hacen allí los iejos, (pág. 101).
Malo cuando deja de hace ai e. Cuando eso sucede, el sol se a ima mucho a
Lu ina y nos chupa la sang e y la poca agua que enemos en el pellejo. El ai e se
hace que el sol se es é allá a iba. Así es mejo , (pág. 103).
C eo
encon a
en
es os signos
de la
na u aleza algo
más que su
me a
ep esen ación; as
su
signi icado p ima io
eo
o o simbólico
que
puede
en
pa e
se
explicado
po la
adición occiden al
si
bien
me
pa ece
más
lógico
as ea
en
ellos
la
posible in luencia
de una
con inuidad, p oduc o
de una
he encia espi i ual la en e
y
mani ies a
al
mismo iempo, ocul a quizá as
un
ba niz c is iano
y
sacada conscien emen e
de su
so e año abismo.
Hay o o conjun o
de
palab as simbólicas elacionadas
con el
homb e
o con
ac i idades humanas. Pod ían se i nos
de
ejemplo,
dos
ins umen os musicales,
el ambo
y la
lau a,
de
honda adición
az eca.
Toda
una
li e a u a li ú gica
y
352
CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ...
RAÍCES PREHISPÁN1CAS EN EL LLANO EN LLAMAS DE JUAN RULFO
353
bélica es á elacionada con
el
a abal, imbal
o
ambo ,
el
pun o
de que
cie o
ipo
de ex os d amá icos
más o
menos ep esen ables
se
conocen como "can os
de
a abal"
y la
ci a
del
ins umen o menudea
en
los ex os li e a ios
y
comunes:
¡Oh, oso os que
de
allá de Tlaxcala,
habéis enido
a
can a ,
al
son
de
b illan es imbales,
en
el
luga de los a abales!
(Del Diálogo
de la
Flo
y el
Can o)
Se es ableció
el
can o,
se ija on los ambo es,
se dice que
así
p incipiaban
las ciudades:
exis ía en ellas
la
música.
La lau a es á elacionada con
el
mundo
de la
mue e;
los
"condenados"
po
mo
de las
gue as lo idas, e an acompañados desde
su
hoga has a
el
luga
de
los
sac i icios
po una
se ie
de
abande ados, sus p opios cau i ado es,
que
añían
una especie
de
aña il.
En
los
es ex os donde apa ecen ambo
y
lau a,
en el
p ime o, "Maca io",
se es ablece
una
compa ación en e
la
du eza
del
ins umen o
y la de la
molle a
del p o agonis a:
Y
uno da de
opes con a
el
suelo; p ime o despacio, después
más
ecio
y
aquello suena como
una
ambo
que
anda
con la
chi imía, cuando iene
la
chi imía
a la
unción
del
Seño .
Y
en onces
uno
es á
en la
iglesia, ama ado
a la
mad ina, oyendo ue a
el um um del
ambo ... Pe o
lo que yo
quie o
es oí el
ambo . Oí lo... pa a
e
cómo
es que
aquel ambo
se oye de an
lejos, has a
lo
hondo
de la
iglesia
y
po encima de las condenaciones del seño cu a. (pág.
12).
Y
una
ex aña ei e ación obsesi a
en ese
e umba
po
encima
de las
p édicas
del
sace do e.
El
ambo asociado
a la
danza
apa ece
en el
ela o
"Talpa" como
un eco que
p eside
la
mue e
del
p o agonis a:
A ue a
se oía el
uido
de las
danzas;
los
ambo es
y la
chi imía;
el
epique
de
las campanas.
Y
en onces
ue
cuando
me
dio
a mí
is eza.
Ve
an as cosas i as;
.. .y,
e
po el o o lado
a
Tanilo, como si ue a un es o bo, (pág.
64).
Y algo pa ecido ocu e
con la
lau a, símbolo asociado
a la
mue e
en el
cuen o
"La
he encia
de
Ma ilde A cángel".
Al
inal,
cuando
el
na ado cuen a
la
llegada,
al
anochece ,
de
Eu emio Cedillo
el
jo en
que
ae a a esado
en su
caballe ía
el
cue po
de su
pad e,
una
lau a añida
con
du eza anuncia
su
p esencia, po ado
de una
mue e, aunque
no
sabemos
si ue
causada
po él o
po
un
e ce o:
CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ...
PEDRO CORREA RODRÍGUEZ
Cuando ya pa ecía que había e minado el des ile de igu as oscu as que apenas
si se dis inguían de la noche, comenzó a oi se, p ime o apeni as y después más
cla a, la música de una lau a. Y a poco a o, i eni a mi ahijado Eu emio
mon ado en el caballo de mi compad e Eu emio Cedido. Venía en ancas, con la
mano izquie da dándole du o a su lau a, mien as con la de echa sos enía,
a a esado sob e la silla, el cue po de su pad e mue o, (pág. 292).
En
los
pic og amas
az ecas
cuando
se
que ía ep esen a
el
camino,
la
ma cha
o
simplemen e
el
anscu so
del
iempo, bas aban
dos
líneas
o una
huellas
de
pies
al
igual
que una
ba anca in e ida simbolizaba
el
luga .
El ela o
"El
homb e" p esen a es e pequeño de alle
a
a és
del
cual
su
pe seguido consigue
dos
no icias p eciosas, al a
de un
dedo
y
pies planos.
Sabe
que
ése es el
camino
que
debe
segui como
si de un
as eado p o esional
se
a a a:
Los pies del homb e se hundie on en la a ena, dejando una huella sin o ma,
como si ue a la pezuña de algún animal, (pág. 37).
Recu so empleado
po
indios
y
cazado es
de
ecompensas
en la
ilmología
del oes e ame icano pe o ambién
una
ealidad
en los
ámbi os u ales
y en las
ci ilizaciones
campesinas.
La
mi ología mesoame icana
no es
indi e en e
a
es e
asgo mínimo.
La
escasa ep esen ación
de
es e símbolo
en
cuen os i ine an es
como
son la
mayo ía pa ece es a impo ancia
a
nues a obse ación.
Rul o ehuye
la
desc ipción
de los
asgos ísicos
de sus
pe sonajes.
No
hemos encon ado ningún e a o comple o,
ni de la
ca a
ni del
po e ex e io
de
las pe sonas. Solamen e
en La
he encia
de
Ma ilde A cángel
uno de los
p e endien es alude
con
cie a complacencia
a los
encan os ísicos
de la
muchacha:
Pe o el día menos pensado, y sin que nos dié amos cuen a de qué modo, se
con i ió en muje . Le b o ó una mi ada de semisueño que esca baba cla ándose
den o de uno como un cla o que cues a abajo descla a . Y luego se le e en ó
la boca como si se la hubie an des lo ado a b esos. Se puso boni a la muchacha, lo
que sea de cada quien, (pág. 287).
Hay
una
cie a sequedad cuando
no
ausencia
en
es e
ipo
de
desc ipciones
a
que
nos
iene acos umb ados
la
inmensa mayo ía
de los
na ado es.
Es a ca encia
de
e a os ísicos cons i uye
una
cons an e
y
a ec a
no
solamen e
a los
homb es sino
a las
muje es.
Pe o
algo
le ha
in e esado
a
Rul o,
el
os o
como exp esión
del
alma,
de la
pe sona
en su
in eg idad,
y de él le
a aen
los
ojos.
En o as ocasiones
sus
se es
de
icción
ocul an
su
exp esión acial,
le
elan
cuidadosamen e
o
sólo
se
o na isible
en la
noche cuando
la
ausencia
de, luz
impide
la
plena con emplación.
354
CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ...
RAÍCES
PREHISPÁN1CAS EN EL
LLANO
EN
LLAMAS
DE
JUAN
RULFO
355
Los ejemplos pueden mul iplica se; p esen a emos
un
a iado mues a io:
Sin emba go, a é de e le la ca a pa a sabe de qué amaño e a su co aje y me
lo quedé mi ando, como p egun ándole a qué había enido, (pág. 27) (La Cues a
de las Comad es).
Lo conocí po el a as e de sus ojos: medio du os, como que las imaban,
(pág. 44)
Tu nue a y us nie os e ex aña án -iba diciéndole- Te mi a án a la ca a y
c ee án que no e es ú. (pág. 93)
(¡Diles que no me ma en!).
"Si, allí en en e... Unas muje es... Las sigo iendo. Mi a, allí as las endijas
de esa pue a eo b illa los ojos que nos mi an... Han es ado asomándose pa a
acá... Mí alas. Veo las bolas b illan es de sus ojos. (pág. 99).
(Lu ina).
Esa ocul ación
de los
asgos ísicos,
esa
insis encia
en el
os o,
en los
ojos,
como
si a
a és
de
ellos
se
olca a oda
la
in encionalidad,
la
consciencia
en el
desp ecio
a la
belleza ísica,
dan a sus
ela os
un
ca ác e é ico, seco
y
conciso,
con
la
p ecisión
del
i o
que da en el
cen o
de la
diana.
Y
cu iosamen e
el
lec o
no necesi a
más. La
economía desc ip i a
es un
acie o
más del
mundo na a i o
ul iano.
Es a ca ac e ís ica
hay que
busca la
en
alguna adición socio-cul u al
no
compasi a
con la
belleza emenina
y
pa a
la
cual
el
os o u ie a
un
alo
simbólico
de
excepcional in e és.
Sin
necesidad
de i muy
lejos,
la
adición
az eca
le
b indaba
los
da os su icien es
y con
g an a iedad
de
ma ices:
Te c eó, e o jó, e hizo nace aquel po quien odo i e.
Y ie on u os o y u cabeza us mad es, us pad es, us íos y us pa ien es.
Fija on su mi ada en u semblan e y en u ce iz. (Recogido po And és de Olmos
en 1540).
La muje ya log ada,
en la que se ponen los ojos...
la emineidad es á en su os o...
El o pe a is a: ob a al aza , se bu la de la gen e, opaca las cosas, pasa po encima
del os o de las cosas.
(In o man es de Sahagún).
En la go a de ocío b illa el sol:
la go a de ocío se seca.
En mis ojos, los míos, b illas ú:
yo,
yo i o.
(Cancione o o omí)
CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ...
PEDRO CORREA RODRÍGUEZ
inal
de
ca a
a un
a oyo.
En "En la
mad ugada"
se
his o ia
un
asesina o
que ha
quedado nebuloso
en la
men e
del
ejecu o . "Talpa"
es
sinónimo
de
mue e
y
has a puede a i ma se
y
sos ene se
que
és a
es la
e dade a p o agonis a.
"El
llano
en
llanas"
es una
sucesión encadenada
de
mue es iolen as.
"¡Díles que no
me ma en!"
se
cie a
con una
mue e sen enciada ein a años a ás. "Lu ina"
es
la mue e
en
ida.
"La
noche
que lo
deja on
solo"
supone
la
necesidad
de la
mue e
y su
cumplimien o inexo able aunque
sea un
inocen e quien pague.
"Acué da e" e mina
con la
mue e
del
p o agonis a p e ia elección
del
á bol
donde debían aho ca lo. También asoma
en "Paso del
No e". Es á
en la
en aña
de "Anacle o Mo ones".
Su
iloso ía
se
pone
en
boca
de un
sepul u e o
en el
ela o.
"Un pedazo de
noche".
La
mue e colec i a si e
de
con apun o
a un
sa cás ico
banque e
en "El día del
de umbe".
Una
isión ágica
de la
mue e
aspasa odo
el
macab o cuen o
"La
he encia
de
Ma ilde A cángel".
Has a en el
inicial
"Maca io" asoma asociada
a
o os pensamien os incohe en es
del
idio a.
Apa e
del
climax
que se
espi a
en los
ela os
hay
e e encias conc e as
a la
mue e; unas eces como esul ado inal
de una
acción iolen a.
Así
ocu e
en
"La Cues a
de las
Comad es":
Pe o odos es aban bo achos. Odilón y los Alcáza es y odos. Y de p on o se le
echa on encima. Saca on sus cuchillos y se le apeñusca on y lo apo ea on has a
no deja de Odilón cosa que si ie a. De eso mu ió, (pág. 30).
En
"El
homb e",
se
asocia
la
mue e
con la
conciencia
y el
emo dimien o
a dío:
"No debí ma a los a odos -iba pensando el homb e-. No alía la pena echa me
ese e cio an pesado en mi espalda. Los mue os pesan más que los i os; lo
aplas an a uno..." (pág. 41).
En "Talpa",
la
mue e
que
e eb a odo
el
ela o,
apa ece
asociada
o
sen ida
con
alo es
y
signi icaciones dis in as.
La
mue e
es el
descanso
de una
ida
aje eada
y sin
sen ido,
es
é mino
de
compa ación
con el
ansia
de
i i ,
con emplación desca nada
de una
ealidad in ans e ible:
Lo que enemos que hace po lo p on o es es ue zo as es ue zo pa a i de
p isa de ás de an o como noso os y delan e de o os muchos. De eso se a a. Ya
descansa emos bien a bien cuando es emos mue os, (págs. 60-61).
De aquel Tanilo a quien ya nada le dolía, pe o que es aba como adolo ido, con
las manos y los pies enga uñados y los ojos muy abie os como mi ando su
p opia mue e, (pág. 65).
También
en
"Lu ina" encon amos
la
mue e como señal
de
edención,
como única solución
a
unas idas a almen e condenadas
a
mo i
en
ida:
362
CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ...
RAÍCES
PREHISPÁNICAS EN EL
LLANO
EN
LLAMAS
DE
JUAN
RULFO
363
Y es que allá el iempo es muy la go. Nadie lle a la cuen a de las ho as ni a
nadie le p eocupa cómo an amon onándose los años. Los días comienzan y se
acaban. Luego iene la noche. Solamen e el día y la noche has a el día de la
mue e, que pa a ellos es una espe anza, (p.
101).
Toda
un
iloso ía
de la
ida
es
exp esada
po el
sepul u e o p o agonis a
de
"Un
pedazo de
noche";
su
p opia ci cuns ancia
le había
hecho medi a sob e
la
paz
que se
i ía
en le
cemen e io en e
a la
desazón
y
maldad
de la
ida:
Los i os son los que son una e güenza. ¿No lo c ees ú así? Los mue os no
le dan gue a a nadie; pe o lo que es los i os, no encuen an cómo mo i ica le la
ida a los demás. Si has a se medio ma an po acaba con el co azón del p ójimo.
Con eso e digo odo. En cambio, a los mue os no hay po qué abo ece los. Son
la g an cosa. Son buenos. Los se es más buenos de la ie a, (pág 273-274).
No
es
no mal es e egus o
po la
mue e;
la
impasibilidad,
la
na u alidad
con
que
se
ma an unos
a
o os,
a
eces
el
humo neg o
con que es
con emplada como
en
"El día del
de umbe",
el
deseo
de la
mue e
de
alguien pa a consegui
el
amo
y el
miedo
e
inhibición pos e io es. Mue e nacida
en un
odio lejano,
en
ocasiones
u o
de una
obcecación momen ánea, a alis a como ocu e
en "La
he encia
de
Ma ilde A cángel", absu da
en su
o igen como
se
na a
en "El día
del de umbe". Mue e asociada
a la
iolencia, con emplada como algo na u al,
que
lo es
cuando iene po que
ha
llegado
la
ho a.
En
es os cuen os
el
homb e
se
e ige
en
juez
y
dec e a
el
cómo
y el
cuándo.
Los ejemplos mexicas pueden mul iplica se has a
el
in ini o;
los
es udiosos
de
sus
ex os concue dan
en que el
ema
de la
mue e,
po sí
sola, asociada
a la
ansi o iedad
de la
ida, como o enda
a los
dioses, como consecuencia
de la
gue a, como anhelo
de un
eencuen o, mo i a innume ables poemas:
¡Oh lo es
que
po amos,
oh can os
que
lle amos,
nos amos
al
eino
del
mis e io!
(Anónimo
de
Chalco, agmen o)
No
es
e dad
que
i imos,
no
es
e dad
que
du amos
en
la
ie a.
¡Yo engo
que
deja
las
bellas lo es,
engo
que i en
busca
del
si io
del
mis e io!
Pe o
po
b e e iempo,
hagamos nues os
los
he mosos can os.
(Anónimo
de
Chalco)
CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ...
PEDRO
CORREA
RODRÍGUEZ
¿A dónde i emos que mue e no haya?
Po eso llo a mi co azón.
(Anónimo de Tenoch i lan, agmen o)
Yo, yo aho a
digo:
-Sólo po b e e iempo, cual
lo
de magnolia,
hemos enido al mundo a ab i nues a co ola.
Hemos
enido solamen e a ma chi a nos.
(Anónimo de Huexo zinco, agmen o).
Casi
siemp e el ema de la mue e se asocia como ocu e con cie as
adiciones
occiden ales a
esas
p egun as cuya espues a queda en suspenso: el
ema de la osa, el ca pe diem, el ubi sun , a lo an po doquie en la lí ica náhua l
u ilizando
una simbología muy peculia , así ocu e con el p o undo "Diálogo de
la
lo
y en can o. Familia idad con la mue e y con enida nos algia. En suma,
consus ancialidad.
LA
RELIGIÓN
Muchos cuen os es án animados po un sen imien o eligioso, desde el
ana ismo has a la c eencia en la exis encia de un más allá muy peculia .
Pa ece
islumb a se
en ocasiones p ác icas animis as, en o as, cie a inu ilidad en las
soluciones
de p oblemas humanos po ía de la e, cuando no, el humo
sa cás ico
an e de e minadas ac i udes eligiosas.
Pa a
bien o pa a mal, no puede
nega se que nos en en amos con una sociedad -a su mane a- c eyen e, con e
ciega en la di inidad o habi uada a las p ác icas u ina ias de una eligiosidad
supe icial,
mezcla de li u gia y supe s ición.
La his o ia ecien e de México pod ía explica algunos p oblemas
eligiosos.
No ol idemos que de e minados ela os enma can la gue a de los
c is e os
y que as un apa en e y nacional indi e en ismo eligioso se ocul a un
pueblo en ex emo piadoso, ezado y c édulo.
Un lec o impa cial que aplica a c i e ios es ic amen e c is ianos se lle a ía
una g an so p esa al obse a cómo la ealización de lo eligioso escapa a sus
esquemas. Se i e un c is ianismo hondamen e a ec ado po o as i encias
sag adas que a lo an en ex aña mezcolanza.
El
p imi i o
Maca io i e a e o izado po el in ie no sen ido como un
luga que causa espan o y miedo, sin conciencia de su ealidad c is iana conc e a;
es como una palab a abú pa ecida a aquellas con las cuales se suele asus a a los
niños:
Y eso me
se ía
de
mucho;
po que
yo no me
apu aba
del
ío
ni de
ningún
miedo
a
condena me
en el
in ie no
si me
mo ía
yo
sólo
allí,
en
alguna
noche...
A
eces
no le
engo an o miedo
al
in ie no.
Pe o
a
eces
sí. (pág. 11).
364
CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ...
RAÍCES
PREHISPÁNICAS EN EL
LLANO
EN
LLAMAS
DE
JUAN
RULFO
365
Es a concepción
la
ei e a
el
pob e Maca io;
en su
conciencia, in ie no
equi ale
a
soledad;
la
p esencia innoble
de
Felipa
le
p ese a
de sus
mons uos
pensan es.
Cu iosamen e pa a Maca io
el
mundo
del más
allá equi ale
al
pu ga o io.
En
dos
ocasiones ei e a
esa
idea.
En la
p ime a asociada
a
c eencias popula es
y
a un
asomo ímido
de
animismo:
A los g illos nunca los ma o. Felipa dice que los g illos hacen uido
siemp e, sin pa a se ni a espi a , pa a que no se oigan los g i os de las ánimas que
es án penando en el pu ga o io. El día en que se acaben los g illos, el mundo se
llena á de los g i os de las ánimas san as y odos echa emos a co e espan ados
po el sus o, (pág. 13).
En
el
segundo caso,
el
pu ga o io
es el
luga ese ado
a sus
pad es
y
adonde
desea
i
como me a inal
de
aspi ación
y
anhelo
de
supe i encia.
Maca io en en a
el
pu ga o io
al
in ie no:
Y en onces le pedi á, a alguno de oda la hile a de san os que iene en su cua o,
que mande a los diablos, po mi, pa a que me lle an a as as a la condenación
e e na, de echi o, sin pasa ni siquie a po el pu ga o io, y yo no pod é e
en onces ni a mi papá ni a mi mamá, que es allí donde es án, (pág. 14).
La c eencia
en el
pu ga o io como luga donde i en
las
almas
de los
mue os
apa ece
en
"Lu ina",
en
con apun o
con la
concepción c is iana
del
cielo:
San Juan Lu ina. Me sonaba a nomb e de cielo aquel nomb e. Pe o aquello es
el pu ga o io. Un luga mo ibundo donde se han mue o has a los pe os y ya no
hay ni quien le lad e al silencio; pues en cuan o uno se acos umb a al enda al
que allí sopla, no se oye sino el silencio que hay en odas las soledades,
(pág. 104).
La in imidad
de los
p o agonis as
con los
animales
no
puede pa ecemos
ex aña
si
pensamos
en los
ambien es campesinos
en que
muchos ela os i en
y
se desa ollan;
sin
emba go, mayo pe plejidad causa
la
elación
an
es echa
que
el au o es ablece en e
el
mundo
del más
allá
y
de e minados animales,
epulsi os
en su
mayo ía.
Así en
"Maca io"
ya
imos cómo
los
g illos
es ablecen
cie a elación
con la
supe i encia
de las
almas
y en el
mismo cuen o,
la
p esencia
de
cuca achas, chinches
y
alac anes
es
pasapo e segu o pa a
i al
in ie no.
En
el
cuen o
"Es que
somos
muy
pob es",
el
na ado con ie e ida humana
a las
acas
y
pide
a
Dios
que
ampa e
a su
bece o p esun amen e ahogado:
CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ...
PEDRO CORREA RODRÍGUEZ
A mí muchas eces me ocó despe a la cuando le ab ía la pue a del co al,
po que si no, de su cuen a, allí se hubie a es ado el día en e o con los ojos
ce ados, bien quie a y suspi ando, como se oye suspi a a las acas cuando
due men, (pág. 33).
La eligión mezclada
con
danzas i uales implo ando
la
salud
del
cue po
imos cómo asomaba
en el
ela o "Talpa", his o ia
de una
pe eg inación
al
san ua io ma iano
de
dicha comunidad, donde i en
en
ma idaje
el
ana ismo,
el
e o popula ,
las
c eencias paganas...,
al ez, lo
único posi i o
sea la
cu ación
espi i ual
de la
muje
de
Tanilo.
"Anacle o Mo ones" iene como elón
de
ondo
la
ida
de un
san e o
popula , canonizado p ema u amen e
po las
bea as
de
u no,
las
cuales c een
a
pie jun illas
que
es á
en el
cielo cuando
su
ida, ela ada
po su
ye no Lucas,
no
es nada ejempla .
El
sa casmo
y la
bu la,
el
humo g ueso, asoman
a lo
la go
de
las páginas pa a pone
en
sol a
la
c edulidad
de los
pueble inos.
Con
la
eligión apa ece
po
doquie
el
a alismo,
una
esignación an e
las
desg acias
que les
impide eacciona .
Una
especie
de
hado maligno, ciega
p edes inación, sume
y
coa a
la
libe ad
de sus
c ia u as.
En
cinco ela os
se
mues a
con
oda e idencia:
El coamil que yo abajaba e a ambién de ellos de Odilón y Remigio To ico, y
la docena y media de lomas e des que se eían allá abajo e an jun amen e de
ellos.
No había po qué a e igua nada. Todo mundo sabía que así e a. (pág. 21).
(La Cues a de las Comad es).
Mi mamá no sabe po qué Dios la ha cas igado an o al da le unas hijas de ese
modo,
cuando en su amilia, desde su abuela pa a acá, nunca ha habido gen e
mala. (pág. 35).
El sabo a pod ido que iene de allá salpica la ca a mojada de Tacha y los dos
pechi os de ella se mue en de a iba abajo, sin pa a , como si de epen e
comenza an a hincha se pa a empeza a abaja po su pe dición (págs. 25-36).
(Es que somos muy pob es)
Bien pudo se ; pe o yo no me acue do. ¿No c ee us ed que ma a a un p ójimo
deja as os? Los debe deja , y más a ándose de un supe io de uno. Pe o desde
el momen o que me iene aquí en la cá cel po algo ha de se , ¿no c ee us ed?
(págs.
50-51)
(En la mad ugada)
Pe o no le alió. Se mu ió de odos modos, (pág. 64)
(Talpa).
Y aho a habían ido po él, cuando no espe aba ya a nadie, con iado en el ol ido
en que lo enía la gen e; c eyendo que al menos sus úl imos días los pasa ía
anquilo... (p.88).
Se había dado a es a espe anza po en e o. Po eso e a que le cos aba abajo
imagina mo i así, de epen e, a es a al u as de su ida, después de an o pelea
pa a lib a se de la mue e, (p. 88)
(¡Dñes
que no me
ma en!).
366
CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ...
RAÍCES
PREHISPÁNICAS EN EL
LLANO
EN
LLAMAS
DE
JUAN
RULFO
367
Es os ejemplos demues an cómo eco e
los
ela os ul ianos
un
sen imien o
de la
mue e asumido
sin apenas
p o es a; ex aña esignación
acep ada desde
lo más
hondo
del
alma
y
cuyas consecuencias
han
enido
y
ienen
epe cusiones his ó icas
y
sociales
muy
impo an es. Re engamos
-al
menos-
una
de
singula elie e
en la
ida
del
mexicano,
la
inhibición an e hechos i ales
que puede llega has a incapaci a pa a
la
acción.
No
es
sólo
una
acep ación
de la
mue e como algo ine i able
y
pu i icado ,
sino
que en
ocasiones
se la
llama como única abla
de
sal ación.
El
mexicano
es
homb e amilia izado
con la
mue e. Es e endencia
es
engend ado a
de una
especie
de
a alismo ene ado po que
hay
es ealidades
que se dan
es echamen e
la
mano
y lo
condicionan odo:
eligión,
a alismo
y
mue e.
Po
eso
no
puede escapa
a su
des ino
el
p o agonis a
del
ela o "¡D les
que no me
ma en!"
y
algo idén ico
le
acon ece
al
iejo Es eban
de "En la
mad ugada".
Religión i ida
con
ex año
i ual,
apa a osamen e ex e na, quizá po que
haya nacido
de una
duda
y una
sus i ución
y al
homb e mexicano
del
pueblo
no
le queda o o consuelo
que la
magia
del
cul o.
Es una
sín oma
ese
esplendo
ex e no, inhumano
po
c uel,
que no
desdeña
lo
sang ien o.
Es un
i ualismo
sac i icial
du o; he encia hispana
po una
pa e, aunque ambién
debe
deci
y
mucho
el
espec áculo
de las
íc imas sac i icadas
a los
dioses. Sac i icio exigido
con
pe iodicidad
y de mane a
pe en o ia.
Las
peni encias lib emen e impues as
po
gen es sencillas como expiación
o
econocimien o
y
hechas ida an e
la
Vi gen
de
Guadalupe,
son el
mejo mues a io
de
cuan o enimos diciendo.
El
ela o "Talpa"
es la
co obo ación
en el
plano
de la
icción
ul iana.
También
lo
eligioso supone
un
ace camien o
al
ine i able mundo
del más
allá, sob e odo cuando
una
cul u a asocia
la
ida
al
sueño como
lo
hizo
la
az eca,
e o zada es e ideal
po
cie as endencias hispanas donde
la
asociación
ida-sueño
es
moneda común, an o
en un
plano in elec ual como
a
ni eles
popula es.
Finalmen e,
la
eligión
es
comp ensión
de las
p opias mise ias,
su
acep ación como algo ine i able,
sin
ol ida
el
ca ác e eden o
que
i e
en su
p opia
esencia.
Los g andes es udiosos
de la
cul u a mexicana a an
de
des ela
el
po qué
de
ese
sen imien o eligioso e eb ado
del se
mexicano
y con
di e en es
palab as
y
dis in os plan eamien os, casi odos o ecen ideas a ines.
Medi emos es as palab as
de O. Paz
ecogidas
en "El
labe in o
de la
soledad":
Aquellas sociedades es aban imp egnadas de eligión. La misma sociedad
az eca e a un Es ado eoc á ico y mili a . Así, la uni icación eligiosa an ecedía,
comple aba o co espondía de alguna mane a a la uni icación polí ica. Con
di e sos nomb es, en lenguas dis in as, pe o con ce emonias, i os y
signi icaciones muy pa ecidas, cada ciudad p eco esina ado aba a dioses cada ez
más semejan es en e sí. Las di inidades ag a ias -los dioses del suelo, de la
ege ación y de la e ilidad, como Tláloc-, y los dioses nó dicos -celes es,
gue e os y cazado es, como Texca lipoca, Hui zilopoch li, Mixcóa l- con i ían
CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ...
PEDRO CORREA RODRÍGUEZ
en un mismo cul o. El asgo más acusado de la eligión az eca en el momen o de
la Conquis a es la incesan e especulación eológica que e undía, sis ema izaba y
uni icaba c eencias dispe sas, p opias y ajenas. Es a sín esis no e a el u o de un
mo imien o eligioso popula , como las eligiones p ole a ias que se di unden en
el mundo an iguo al inicia se el c is ianismo, sino la a ea de una cas a, colocada
en el pináculo de la pi ámide social. Las sis ema izaciones, adap aciones y
e o mas de la cas a sace do al e lejan que en la es e a de las c eencias ambién
se p ocedía po supe posición -ca ac e ís ica de las ciudades p ehispánicas-. Del
mismo modo que una pi ámide az eca ecub e a eces un edi icio más an iguo, la
uni icación eligiosa solamen e a ec aba a la supe icie de la conciencia, dejando
in ac as las c eencias p imi i as. Es a si uación p e igu aba la que in oduci ía el
ca olicismo, que ambién es una eligión supe pues a a un ondo eligioso o iginal
y siemp e i ien e. Todo p epa aba la dominación española, (págs. 83-84).
La eligión i ía
en la
en aña
del
mundo
az eca a la
llegada
de los
españoles.
E a una
eligiosidad
en
c isis,
a
caballo en e
el
anquilosamien o
de
o mas
y la
búsqueda
de
nue os caminos.
La
inmensa mayo ía
de la
población
seguía apegada
a
cul os adicionales
y
pe manecía impasible an e
las
discusiones ilosó icas
que
ace ca
de la
di inidad di idían
a
sabios
y
pode osos.
El pueblo
más o
menos o icializado seguía
las
co ien es emanadas
de
Tenoch i lán. Respe aba
y
emía
a los dos
g andes dioses
que
p esidían desde
hacía pocos decenios
los
des inos
del
impe io.
Los más
alejados
de la
capi al
al e naban
la
nue a li u gia
con sus
cul os ances ales.
Una mino ía conscien e a aba
de
busca
en lo más
p o undo
de su
conciencia
el
p incipio eligioso animado .
El
Tloque Nahuaque
o
"Dueño
de la
ce ca
y del
jun o", ambién Moyocaya zin
o "El que se
es á in en ando
a sí
mismo"
se
en e een
en los
e sos
del ey
poe a Nezahualcóyo l
y en los de
aquellos o os he ede os
de una
lejana sabidu ía. Ayocuan
.
Tochihui zin
o
Tecayehua zin.
Podemos a i ma
-en
líneas gene ales-
que
con i ían es endencias
eligiosas:
1.
La más
sublime,
en las
discusiones
de los
eyes sabios he ede os
de la
cul u a
ol eca:
¿Dónde i e,
oh mi
Dios,
Dado
de la
ida?
Yo
a í e
busco.
Algunas eces,
yo
poe a
po
i
es oy is e,
aunque sólo p ocu o aleg a e.
(F agmen os
del
Diálogo
de la
poesía: Flo
y
Can o)
2.
La
eligión
o icial,
impe ialis a, ampa ado a
de las
gue as lo idas,
cen ada
en el
cul o
a dos
g andes di inidades masculinas:
368
CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ...
RAÍCES
PREHISPÁNICAS EN EL
LLANO
EN
LLAMAS
DE
JUAN
RULFO
369
¡El humo
de la
hogue a!
¡Allí hacen es uendo
los
escudos!
¡El Dios
de los
cascabeles!
¡Allí
son
emoladas
us
lo es,
oh
Enemigo:
hacen allí es épi o
los
Águilas
y
Tig es!
(F agmen o
de la
gue a sag ada)
3. La del
pueblo, luc uan e en e
el
pasado
y la
concepción eligiosa
del
es ado implan ada
po
Tlacaélel:
Ama illas lo es ab ie on la co ola:
¡es nues a Mad e, la del os o con másca a!
-Tu pun o de pa ida es Tamoanchan.
Ama illas son us lo es:
-Tu pun o de pa ida es Tamoanchan.
Blancas lo es son us lo es:
¡Es nues a Mad e, la del os o con másca a!
-Tu pun o de pa ida es Tamoanchan.
(F agmen o del Can o a la Mad e de los Dioses
ecogido po B. de Sahagún hacia 1547).
Vemos cómo
lo
eligioso imp egnaba
la
ida
del
mexica. Sob e es e
asmundo i o, i ualis a
y
con adic o io,
se iba a
supe pone
la
eligiosidad
hispana, has a
el
pun o
de
imp egna lo odo c eando
un
o den nue o;
Es muy ácil eí de la p e ensión ul a e ena de la sociedad colonial. Y más
ácil aún denuncia la como una o ma acía, des inada a encub i los abusos de
los conquis ado es o a jus i ica los an e sí y an e sus íc imas. Sin duda es o es
e dad, pe o no lo es menos que esa aspi ación ul a e ena no e a un simple
añadido, sino una e i a y que sus en aba, como la aíz al á bol, a al y
necesa iamen e, o as o mas cul u ales y económicas. El ca olicismo es el cen o
de la sociedad colonial po que de e dad es la uen e de ida que nu e las
ac i idades, las pasiones, las i udes y has a los pecados de sie os y seño es, de
unciona ios y sace do es, de come cian es y mili a es. G acias a la eligión el
o den colonial no es una me a supe posición de nue as o mas his ó icas, sino un
o ganismo i ien e. Con la lla e del bau ismo el ca olicismo ab e las pue as de la
sociedad y la con ie e en un o den uni e sal, abie o a odos los poblado es.
(El labe in o de la soledad, págs. 92-93).
O. Paz
econoce
que la
ac uación
de la
Iglesia
ue
bene iciosa pa a
los
indios
aunque ello aje a
el
abandono
de los
dioses adicionales abonando
el
campo pa a
las
nue as c eencias.
Se
p oduce
una
sus i ución necesa ia
que no
supone
la
mue e de ini i a
del
pasado sino
la
inco po ación
al se
espi i ual
hispano
y la
eno ación
de
iejos mi os pe icli ados bajo dis in as ad ocaciones.
En de ini i a,
un
mes izaje eligioso:
CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ...
PEDRO CORREA RODRÍGUEZ
Pe o sin la Iglesia el des ino de los indios hab ía sido muy di e so... Po la e
ca ólica los indios, en si uación de o andad, o os los lazos con sus an iguas
cul u as, mue os sus dioses an o como sus ciudades, encuen an un luga en el
mundo... Se ol ida con ecuencia que pe enece a la e ca ólica signi icaba
encon a un si io en el Cosmos. La huida de los dioses y la mue e de los je es
habían dejado al indígena en una soledad an comple a como di ícil de imagina
pa a un homb e mode no. El ca olicismo le hace eanuda sus lazos con el mundo
y el asmundo. De uel e sen ido a su p esencia en la ie a, alimen a sus
espe anzas y jus i ica su ida y su mue e.
(El labe in o de la soledad, p. 92)
Aunque
O. Paz, en el
ensayo ci ado,
haga
obse aciones
muy
a inadas
y
obligue
al
lec o
a una
cons an e medi ación,
no
compa o o almen e
sus
pa alelismos.
Hay
ideas
que me
pa ecen exage adas
en el
denso capí ulo
"Colonia
y
Conquis a"
y no
es oy
muy
segu o
de que el
ub icado bajo
la
e ique a
"Los
hijos
de la
Malinche" encie e
una
e dad esencial.
Las
oposiciones
y
pa alelismos en e
la
"Mad e"
y "La
Chigada"
son
demasiado
o undos.
Susc ibo
en su
o alidad
la
isión dico ómica exis en e en e
la
mino ía
ilus ada,
que
quiso
i i
y
i e
de
espaldas
a la
ealidad p o unda
de
México,
y
la ancha
base
popula impe meable
a
cualquie ipo
de
e o mas.
Se
puede
cambia
la
piel
a
gus o
del
consumido , ambién ol ida
su
colo , pe o
no se
puede p escindi
de
cuan o es á imp eso
en lo ma's
hondo
de la
conciencia.
En líneas gene ales podemos a i ma
que el
ca olicismo
no
desplazó
en su
in eg idad
a las
eligiones indígenas,
o al
menos
a sus
c eencias, sino
que las
asumió
en la
medida
que
se ían pa a inco po a
al
indio
a un
o den eligioso
nue o.
La
espi i u alidad mexicana,
la del
pueblo
se
en iende,
es
mes iza,
y no se
puede duda
de su
au en icidad.
El
homb e mexicano
es
since o cuando
se
en ega
a su
Vi gen
de
Guadalupe
y
lle a imp eso
en su
co azón
un
sin ín
de
c eencias
a
caballo en e
al
supe s ición,
el
dogma
y la
magia. Es a íada
espi i ual
es la que
espe a esc upulosamen e Rul o
en sus
ela os
y nos
e ela
una
ez más el
cuidado
y la
since idad
con que se ha
ace cado
a su
pueblo pa a
adiog a ia
su
exis encia in e io .
El ilóso o
Samuel Ramos es más
igu oso
e
in ansigen e
que
cualquie a
de
los
o os pensado es
de su
gene ación
y así se nos
p esen a
en una
ob a
de
emp ana echa
"El
pe il
del
homb e
y de la
cul u a
en
México"
(1934),
ensayo
de in e p e ación
del se
mexicano
24.
De
en e
sus
muchas
y
a inadas obse aciones con iene e ene
las
páginas
dedicadas
a
explica
el
i enunciable a alismo explicado
de la
pasi idad i al
de
sus
paisanos.
La
imagen
del
"pelado"
y su
sen imien o
de
in e io idad
es de
an ología,
así
como
el
análisis
que hace del
ca ác e in o e ido
del
indi iduo.
24.
Ramos, Samuel. El pe il del homb e y la cul u a en Mexico, col. Aus al, nüm. 1080, ed.
Espasa-Calpe, 6.ä ed., Mexico 1976.
370
CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ...
RAÍCES
PREHISPÁNICAS EN EL
LLANO
EN
LLAMAS
DE
JUAN
RULFO
371
Su ipología
del
mexicano coincide
con la de los
se es
que
pueblan
el
mundo
c eado
po
Rul o.
Quie e
e en el
pasado español -como
O. Paz- una
e apa
imp escindible
en
el desa ollo
del
a alismo pe o
no
ol ida
la
las e
az eca
magis almen e
in e p e ado
en el
capí ulo
"El
egip icismo indígena'.
Es a igidez no es quizá ajena a la in luencia indígena. No c eemos que la
pasi idad del indio sea exclusi amen e un esul ado de la escla i ud en que cayó
al se conquis ado. Se dejó conquis a al ez po que ya su espí i u es aba
dispues o a la pasi idad, desde an es de la conquis a los indígenas e an eacios a
odo cambio, a oda eno ación. Vi ían apegados a sus adiciones, e an u ina ios
y conse ado es. En el es ilo de su cul u a quedó es ampada la olun ad de lo
inmu able.
(El pe il..., p. 36).
ya
que la
pasi idad in ade
la
ida o al
del
mexicano,
le
impide
la
p opia
e olución
y le
empuja
a
acep a
lo
o áneo
po
me o dile an ismo,
sin
p o undiza
en la
alía
de lo que
acep a. También conside a
Ramos
que la
única
cul u a
posible
debe
se
de i ada,
es
deci mes iza:
Ca ece ía de undamen o supone en México, ya no la exis encia, sino aun la
me a posibilidad de una cul u a de p ime a mano, es deci , o iginal, po que se ía
biológicamen e imposible hace abla asa de la cons i ución men al que nos ha
legado la his o ia...
En consecuencia, es o zoso admi i que la única cul u a posible en e noso os
iene que se de i ada.
(El pe il..., pág. 20).
El c is ianismo eje ció
una
decisi a in luencia desde
los
p ime os decenios
de
la
conquis a. A ec ó
a la
mino ía ec o a india acogida
en
cen o cul u ales
c eados
po los
colonizado es, sob e odo misione os
y
e angelizado es,
y
llegó
en mayo
o
meno medida
a la
masa
ciudadana, inclusi e has a
la de
núcleos
pequeños.
La lec u a de enida
de los
his o iado es -hispanos, mes izos
o
indios-
demues a has a
qué
pun o
el
ca olicismo ascinó
al
pueblo
y se
dejó gana
po
él.
Ni
siquie a
se
lib ó
de
es a in luencia
la
li e a u a e nácula
del
siglo
XVI. La
acilidad encon ada
po los
misione os pe mi ió
la
pe i encia
de
i os,
cos umb e, supe s iciones
de la
eligión
az eca
po que
en
nada
a ec aban
a la
esencialidad
de los
dogmas c is ianos.
Es más,
hechos
de las
eligiones
p ehispánicas con ibuye on
a la
labo e angelizado a.
Es indudable
que el
c is ianismo hispano,
muy
media izado
po la
mo al,
con ibuyó
al
e icismo
de los
mexicanos.
Las
concomi ancias en e
el
"supues o"
senequismo español
y el
es oicismo
de los
pueblos
az ecas
y
az equizados,
son
muchas,
y
ambas ac i udes é icas
se
suma on pa a con igu a
al
mexicano
mode no. Es e pod ía
se el
caso
del
d ama u go Juan Ruiz
de
Ala cón.
CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ...
PEDRO CORREA RODRÍGUEZ
Yo
más
bien c eo
que en el
ondo
de la
cues ión
hay un
p oblema é ico
el
cual
ino
a
comple a se
con las
apo aciones hispano-c is ianas;
y al
mismo iempo,
un sen imien o
de
in e io idad nacido
de
complejas con usiones.
Una sociedad dominada
po una
concepción mo al
de la
ida
no
iene
más
emedio
que
hace po ado
de los
alo es mo ales
a
algún miemb o
de la
amilia.
Ese
papel es á desempeñado
po la
muje
y en
g an medida
se la
educa
pa a
la
de ensa an e
la
sociedad
de
esos alo es.
Así ocu ía,
con la
educación
que
ecibían
de sus
pad es,
a las
muchachas
de
las
cul u as p ehispánicas. Páginas a ás hemos ecogido
las
palab as
de los
in o man es
de
Be na dino
de
Sahagún dedicadas
a la
educación
de la
muje pa a
la ida co idiana.
Y en
cie a medida
lo
mismo acon ece
en la
sociedad española donde
la
muje iene ese ado
el
papel
de
conse ado a
de la
adición
y
ep esen an e
de
la ue za cohesionado a
de la
amilia.
En ambas sociedades,
la
muje
es
símbolo
del mal; en la
hispana,
po sus
aíces c is ianas
y
bíblicas;
en la
mexica,
po
causas eligiosas
y
polí icas. Aho a
bien,
la
maldad compo a
una
p oblemá ica sexual en e
los
componen es
hispanos
de la
muje
y su
ausencia
es una
ca ac e ís ica
muy
acusada
de las
cul u as
mesoame icanas.
No busquemos
la
causa
en la
aición
de la
india Malinche
que no ue
cap u ada
po
Co és sino en egada
po
caciques
de
ibus cos eñas
con
obje o
de hace
más
du ade as
y
e ec i as
las
alianzas.
Las
azones
son más
p o undas
y
pa en
de una mane a de se y
exis i ,
de la
o ganización
de la
sociedad pa a
un
de e minado
ipo
de
ida.
El mundo
del
amo puede es a elacionado en e
los
mexicanos
con
cie as
ca ac e ís icas
que lo
de inen como
un se
dado
a la
simulación, ocul ado
de sus
sen imien os,
y
p oyec a sob e
el
"o o",
en
es e caso
la
muje ,
su
capacidad
de
ocul ación:
Pa a los mexicanos la muje es un se oscu o, sec e o y pasi o. No se le
a ibuyen malos ins in os: se p e ende que ni siquie a los iene. Mejo dicho, no
son suyos sino de la especie; la muje encama la olun ad de la ida, que es po
esencia impe sonal, y en es e hecho adica su imposibilidad de ene una ida
pe sonal. Se ella misma, dueña de su deseo, su pasión o su cap icho, es se in iel
a sí misma. Bas an e más lib e y pagano que el español -como he ede o de las
g andes eligiones na u alis as p ecolombinas- el mexicano no condena el mundo
na u al. Tampoco el amo sexual es á eñido de lu o y ho o , como en España. La
pelig osidad no adica en el ins in o sino en asumi lo pe sonalmen e. Reapa ece
así la idea de pasi idad: endida o e guida, es ida o desnuda, la muje nunca es
ella misma. Mani es ación indi e enciada de la ida, es el canal del ape i o
cósmico. En es e sen ido, no iene deseos p opios.
(El labe in o de la soledad, pág. 32-33).
Ni
el
amo
ni la
muje cons i uyen
un
auma pa a
el
homb e
en los
cuen os
uínanos. Es án
ahí,
jun o
a él o
en e
a él.
Suponen
la
con inuidad,
la
en ega
378
CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ...
RAÍCES
PREHISPÁN/CAS
EN EL
LLANO
EN
LLAMAS
DE
JUAN
RULFO
379
inconscien e,
la mis e iosa a acción, pe o no juegan el papel p epo en e con que
apa ecen
en las sociedades u banas o en la cul u a occiden al. El amo ,
conside ado como algo na u al, es un componen e más de la ida, y no
p ecisamen e el más impo an e. Rul o ha seleccionado bien y con oda in ención
las ue zas emá icas y ac an es de sus ela os, ma ginando aquellas que no
cons i uyen
esencialidad. (A pesa de la impo ancia que la muje iene en la ida
de Ped o
Pá amo,
con iene no ol ida que su ac uación es ecep i a).
CONCLUSIONES
Conside ando los cuen os de Rul o como un conjun o uni a io, emos que
es án dominados po las siguien es y cons an es ca ac e ís icas:
1.
Los ámbi os en los cuales se mue en sus pe sonajes son u ales. En
algunos cuen os emos pequeñas comunidades a la
mane a
de los
co ijos
o
case íos. En
o os,
ciudades p o incianas donde la ida ag ícola pola iza la
a ención de las gen es.
2. La incul u a domina en es os ambien es u ales. Rul o ma gina
conscien emen e cualquie alusión in encionada a aspec o in elec uales que muy
bien podían habe se dado y los sus i uye po el
ins in o,
la expe iencia que da el
con ac o
con la ie a, su conocimien o di ec o, la
in uición
que le pe mi e al
pe seguido eludi a sus pe seguido es y a és os da con aquellos. Hay en odos
los
pe sonajes un p ima io
ins in o
de conse ación,
sean
de o mes como
Maca io, en e mos como Tanilo, asesinos como Jus ino y Luca, ancianos como
Es eban.
3. La muje suele
desempeña
un papel inciden al y secunda io sin ol ida
la impo ancia que iene en la ida de Anacle o Mo ones y de Lucas, al ez en la
de Eu emio Cedillo pad e p o agonis a de "La he encia de Ma ilde A cángel".
4. La na u aleza, como medio de ida, es
hos il
al homb e.
Jamás
apa ecen
las ie as ubé imas. El su ido campesino nunca
se á
poseedo de ellas; end á
que con o ma se con el p oduc o de unas cosechas mise ables y al albu de las
condiciones
me eo ológicas. El ela o "Nos han dado la ie a",
apa e
conside aciones sociales y polí icas, es odo un sín oma.
5. Una concepción a alis a de la ida empuja a las gen es a
i i
con o me
a su des ino, implacable y ciego como el de la agedia g iega.
Nadie
escapa
po que odo
pa ece
de e minado po un pode supe io . El animal que podía
sal a de la pe dición a
Tacha
en "Es que somos muy pob es" ampoco
puede
eludi lo
y aunque nos
pa ezca
que en algún caso la excepción con i ma la egla
como en el cuen o "La noche que lo deja on
solo",
es pu a apa iencia, pues si
Feliciano consigue bu la a sus pe seguido es siemp e hay alguien
in olun a iamen e dispues o
sus i ui lo.
Los pe seguidos no pueden escapa de
sus
pe seguido es, ni el iempo sal a al iejo de
"¡Díles
que no me ma en!", ni la
as ucia ayuda a uno de los p o agonis as de "El homb e"; es án dándole uel as a
un
cí culo has a que se p oduce el encuen o a al.
CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ...
PEDRO CORREA RODRÍGUEZ
6. La consus ancialidad de la mue e. Ni se la odia ni se la eme; siemp e
llega aunque alguno a e de escu i el
bul o.
Ta ea
inú il
como le ocu e a
Ju encio
Na a
en
"¡Díles
que no me ma en!"; o os la buscan como Eu emio
Cedillo pad e en "La he encia de Ma ilde A cángel", o os la espe an
pacien emen e sen ados en la pue a de su casa como los iejos de "Lu ina". Y la
mue e
apa ece
bajo muy di e sas o mas, de una mane a sang ien a, en o ma de
inopo una
inundación, as una en e medad e ible
("Talpa");
casi siemp e
conlle a sang e.
7. La e en los cuen os una p o unda y ex aña eligiosidad, a alis a e
inmise ico de;
la eligión no compo a edención, sólo la mue e o ece el
descanso
de ini i o.
Tanilo c eyó encon a en su pe eg inación emedio a unos
males incu ables y halló a la mue e en el camino. La eligión
apa ece
en uel a
en ana ismo, educido a p ác icas ex e nas, apa a osas como magia i ual
("Maca io",
"Talpa")
o es mo i o de sa casmo ("Anacle o Mo ones"). El mundo
de las c eencias se palpa aunque el au o no lo mani ies a de o ma exp esa.
8. La mise ia y la mezquindad apa ecen po odas pa es; pa ecen
cons i ui
un odo solida io con sus idas. No exis e el goce del
i i ,
nada,
absolu amen e nada es posi i o y esa negación de lo bueno que la ida conlle a
es silenciado conscien emen e po el au o .
¿Po
qué ninguno de sus pe sonajes
es eliz?
¿Po
qué el au o les niega el sen imien o au én ico y el amo eden o ?.
Ni siquie a el pode oso Ped o
Pá amo
ue eliz y su in elicidad ín ima ue la
causa desencadenan e de la agedia.
C eo que el sen imien o no exis e po que los pe sonajes de Rul o no se
en egan y cuando lo hacen es a egañadien es, sin
con icción,
o zados po la
necesidad o el ecue do mas no po p opia olun ad. Y el amo cede el paso al
enco , al odio a la espe a pacien e consumado a de la enganza. Son pe sonajes
sin
capacidad de
ol ido.
9. Si los pe sonajes han llegada a la conclusión de que la p opia ida no
ale nada, no mue en un dedo po sal a la de los demás, a no se en
i ud
de
una p omesa o po que conside en que algo bene icioso les a a p oduci esa
inespe ada en ega. Tenemos un ejemplo cla ísimo en "Talpa" donde un
he mano se b inda a acompaña a Tanilo no po que le in e esa la imposible
sal ación del mismo sino po acompaña a su cuñada de la que es á sal ajemen e
enamo ado. En de ini i a, la ida es una sucesión de años, el iempo que pasa y
que conduce inexo ablemen e a la mue e, po eso, no ale la pena ealiza
es ue zo alguno. Los iejos de "Lu ina" nos dan una sobe bia lección de
a alismo
y humildad.
10. En el mundo
ic i o
de Rul o no exis e la P o idencia o al menos no
se conside a p o iden e a la Di inidad. Sus pe sonajes es án hué anos. El Dios
que p eside los ac os de sus c ia u as se encuen a muy alejado y solamen e da
mues as de pode a a és de la na u aleza ("Es que somos muy pob es") o del
emo ("Maca io"). No hay idea de edención. C is o es á ausen e y el Espí i u de
Dios pa ece habe abandonado a es as pob es gen es. Es e sen imien o
pe cep ible al lec o nos obliga a o mula nos y esponde a es a p egun a:
380
CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ...
RAÍCES PREHISPÁNICAS EN EL LLANO EN LLAMAS DE JUAN RULFO
381
11.
¿El
mundo c eado
po
Rul o
es
c is iano
o se
mue e impulsado
po
o as ca ego ías eligiosas?
¿Hay
una
concepción dis in a
a la
c is iana?
C eo
que sí
aunque
con
cie as es icciones.
Desde
un
pun o
de
is a
ex e no
es
indudable
que un
c is ianismo p ima io i e
y se
espi a
en el
ambien e. Maca io habla
del
pu ga o io
y del
in ie no, Tanilo
a a
busca
su
cu ación
en
pe eg inaje
a un
san ua io,
hay una
c edulidad p ima ia ap o echada
po Anacle o Mo ones,
la
gen e iene
a
Dios
en la
boca como algo na u al,
se
acude
a la
iglesia
de la
localidad pa a celeb a
un
une al,
los
insu gen es
de El
llano
en
llamas in ocan
a la
di inidad cuando
se
encuen an
en
pelig o. Pu o
o mulismo;
quizá jus i ique
a
sus c ia u as
en el
momen o decisi o
de la
mue e,
pe o
hay un
cie o hie a ismo,
una
ex aña lejanía en e
el
homb e
y
Dios, como
si
és e exigie a íc imas cons an emen e
y no se
die a
po
sa is echo. Fal a,
en
de ini i a,
algo
muy
impo an e,
la
humanidad
de
C is o.
12.
Los
pe sonajes, campesinos
en su
mayo ía,
se
mue en impulsados
po
escasos ideales; i en apegados
a una
ealidad inmedia a
y
sus pasiones son
muy
p imi i as.
En un
ela o caminan
en
busca
de la
ie a p ome ida, lejana
y
es é il;
en
o o,
se á
la
comida;
la
sa is acción
de una
enganza mezquina;
en
"Lu ina",
la espe a
o la
llegada
de
algún o as e o;
se
ocul a has a
la
p opia pe sonalidad
y
se p e ie e
i i
en el
anonima o.
El
mundo
de lo
he oico b illa
po
sus ausencia.
13.
La
ocul ación
de la
in imidad,
la
cons an e huida,
la
lucha con a
la
ad e sidad, hacen
a sus
c ia u as
i i
en
pe pe ua incomunicación. Todos
hablan ,dialogan, monologan, pe o
no se
comunican; gua dan celosamen e
su yo
y
es la
ese a men al
una
a a i ud inhumana.
La
incomunicación
se da
has a
en
las
p opias amilias
y
aunque
el
homb e
del
campo
sea an
especial
y no se dé
con acilidad, Rul o llega
a la
a a icia, hecha ealidad
a
a és
de una
bien
log ada economía
de
palab as.
14. Llego inalmen e
a la
conclusión
de que los
pe sonajes uínanos
no
azonan según ca ego ías lógicas occiden ales sino
que se
mue en impulsados
po o as c eencias, o o concep o
de la
ida, o as inquie udes; odo ello subyace
en
lo más
hondo
de sus
conciencias po que
en la
supe icie
se ha
asen ado
la
cul u a
eu opea escasamen e asimilada
y
cuando
la
o a,
la
e dade a, hace
lo
imposible
po
a lo a
y
mani es a se,
lo
log a iolen ando
la
pe sonalidad.
El
equilib io
del
mes izaje
es lo que
busca Rul o con oda
su
campesina sabidu ía.
Nunca
he
encon ado palab as
an
adecuadas
y
jus as como és as
de O. Paz:
Los campesinos, emo os, lige amen e a caicos
en el
es i
y el
habla , pa cos,
aman es
de
exp esa se
en
o mas
y
ó mulas adicionales, eje cen siemp e
una
ascinación sob e
el
homb e u bano.
En
odas pa es ep esen an
el
elemen o
más
an iguo
y
sec e o
de la
sociedad.
Pa a
odos, excep o pa a ellos mismos, encaman
lo
ocul o,
lo
escondido
y que no se
en ega sino di ícilmen e, eso o en e ado,
espiga
que
madu a
en las
en añas e es es, ieja sabidu ía escondida en e
los
pliegues
de la
ie a.
(El labe in o
de la
soledad, pág.
59).
CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ...
CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ...