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Raices prehispánicas en "El Llano en llamas" de Juan Rulfo

Correa Rodríguez, Pedro

Abstract

El objetivo de este trabajo consiste en poner de relieve la existencia en los relatos de J. Rulfo de una serie de motivos fundamentales que no pueden ser explicados ni comprendidos por medio de presupuestos culturales de origen occidental. Es cierto que sus criaturas no son indios, sino mestizos, y es en esa condición donde creemos encontrar raíces vivenciales que nos llevan a pensar en una actitud consciente por parte del autor. Esa consciencia me ha conducido a bucear en el pasado prehispánico y a encontrar en él infinidad de motivos que creemos claves y sin los cuales no es posible la comprensión total y las actitudes de las almas que pueblan sus relatos.

Full text

RAÍCES PREHISPÁNICAS EN EL LLANO EN LLAMAS DE JUAN RULFO PEDRO CORREA RODRÍGUEZ Uni e sidad de G anada RESUMEN El obje i o de es e abajo consis e en pone de elie e la exis encia en los ela os de J. Rul o de una se ie de mo i os undamen ales que no pueden se explicados ni comp endidos po medio de p esupues os cul u ales de o igen occiden al. Es cie o que sus c ia u as no son indios, sino mes izos, y es en esa condición donde c eemos encon a aíces i enciales que nos lle an a pensa en una ac i ud conscien e po pa e del au o . Esa consciencia me ha conducido a bucea en el pasado p ehispánico y a encon a en él in inidad de mo i os que c eemos cla es y sin los cuales no es posible la comp ensión o al y las ac i udes de las almas que pueblan sus ela os. PALABRAS CLAVE Símbolos, la mue e, la eligión, el amo y la muje . ABSTRACT This pape is aimed o show he exis ence o se e al mo i s in Juan Rul o's ic ion, which canno be explained o unde s ood by means o a Wes e n poin o iew. His cha ac e s a e no indians bu hal -cas es; his ci cums ance makes us hink o an exis en ial backg ound which shows an awa eness on he pa o he au ho . This awa eness led me o a sea ch in o Ame ican his o y be o e Columbus; in his sea ch I ound a numbe o key mo i s, which a e necessa y o a ull unde s anding o his cha ac e s souls. KEY WORDS Symbols - Dea h - Religion - Lo e - Women RESUME L'objedi de ce a ail consi e à me e en elie l'exis ence dans les éci s de J. Rul o d'une sui e de mo e s ondamen aux qui ne pen en pas ê e expliqués ni comp is au moyen de p ésupposés cul u els occiden aux. C'es ai que ses c éa u es ne son pas des Indiens mais des mê e e c'es dans ce e condi ion-là que nous c oyons owe des acionel i en ielles? qui nous mènen à pense à une a e ude conscien e de la pa de l'au ou . CAUCE 14-15 (1992) 331-381 331 CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ... PEDRO CORREA RODRÍGUEZ Ce e conscience-là m'a condui à plonge dans le passé p éhispanique e à y ou ce une in ini é de mo i e que nous c oyons cle e (essen iele) e sans lesquels la comp éhesion o ale e les a e udes des âmes qui peuplen ses éci e neçon pas possibles. MOTE-CLÉS Symboles, mo , eligion, amou , emme. Un lec o impa cial, no obsesionado con la búsqueda de es uc u as na a i as insóli as ni a la caza de ecu sos écnicos, po o a pa e su icien emen e es udiados, sien e uña ex aña comezón an e la ob a de Rul o. Es conscien e de cuán o calla el au o , de lo que insinúa sin deci lo, y de cómo hay pa celas de su mundo i o que se nos escapan. Y -en e dad- Rul o no es un na ado incomp ensible. Quienes no en endemos somos los lec o es los cuales hemos de muda la piel, al e a nues a lógica, esa concepción occiden al y c is iana de la ida, pa a me e nos en la men e de unas c ia u as de icción nacidas en ci cuns ancias poco comp ensibles, mo idas po ape encias -a simple is a- banales, hondas y ascenden es pa a ellas. Busco, en la medida de mis posibilidades, un ace camien o, siquie a supe icial, a ese mundo mes izo más p óximo a la men alidad india que a la eu opea, y no me oy ace ca a a és del lenguaje conciso, seco y sob io, concep ual a á agas, sino analizando unos compo amien os, a p ime a is a anómalos, pe o ca gados de esponsabilidad y azón de se , ambién, en el modo de ac ua , en la ei e ación de de e minados elemen os simbólicos, en la mane a de p esen a se los pe sonajes y de p esen á noslos el au o . ESTADO DE LA CUESTIÓN Hugo Rod íguez-Alcalá, uno de los más inspi ados conocedo es de la ob a ul iana basa su emá ica en mo i aciones cuya aíz se hunde en la p opia biog a ía del au o . Su a gumen ación pa e de es as palab as del no elis a. "A mi pad e... lo ma a on una ez cuando huía..., y a mi ío lo asesina on, y a o o, y a o o..., y al abuelo lo colga on de los dedos go dos, los pe dió...; odos mo ían a los ein a y es años". con ellas jus i ica la inmensa mayo ía de los con enidos que a lo an en sus ela os y en "Ped o Pá amo". Es a es la consecuencia del c í ico pa aguayo: De aquí que los emas obsesi os de Rul o sean la iolencia, la c ueldad, la insensibilidad mo al, el inces o, la eligiosidad mal en endida, la us ación, el 332 CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ... RAÍCES PREHISPÁNICAS EN EL LLANO EN LLAMAS DE JUAN RULFO acaso, el emo dimien o. No hay jus icia, no hay bondad, no hay pe dón, no hay espe anza de edención en el mundo e ible de la icción ul iana. Y pa e de la explicación al ez es é en es as o as palab as del no elis a ecogidas po el mismo Rod íguez-Alcalá: "Es os son mis pe sonajes... Son como se mani ies an, e osímiles. Lo que haya en ellos de impene able es esencial a su pe sonalidad. No se busquen más cla idades que las que se o ecen. Más allá, del lími e de e elación en que me de engo, acecha el mis e io de es os homb es de México. Inú il lucha con su he me ismo. Así son es os homb es. Acaso sea así, sin más, el homb e". Hay, po lo an o, en la in ención de Rul o un ace camien o del alma mexicana pe o has a donde le es posible. Además, des ela algo de su pe sonalidad, el he me ismo, aunque ponga po delan e el mis e io que a mucho más allá de ese silencio que habla. Acie a el c í ico al insis i en la p esencia de pe sonajes p imi i os o de desa ollo men al udimen a io a quienes el au o con ie e un singula pode exp esi o y es o lo consigue en i ud de una po en e capacidad a ís ica '. Al es udia Luis Leal la no ela "Ped o Pá amo", cons a a cómo en el a anque de la misma, un con apun o ambien al, nos lle a a e las consecuencias de los emas enunciados po el c í ico an e io . Pasamos así de un pos ulado eó ico a una ealización p ác ica: Juan P eciado espe a encon a un pueblo de campos e des bien cul i ados, habi ado po gen e aleg e. Esa es la isión que le ha dejado su mad e. En cambio, halla un pueblo mue o, lleno de mu mullos, de ecos, de somb as, de almas en pena, encla ado en una egión á ida, sin á boles, sin ida animal o ege al. En es a some a p esen ación Leal añade dos emas más, la mue e y un paisaje desolado , condicionan e la p ime a de oda la na ación y obsesi o el segundo. Ambos emas los amos a encon a en casi odos sus ela os 2. En un segundo ensayo dedicado al cuen o "Lu ina" encon amos ambién coincidencias con innúme os es udios uínanos; se ei e an ideas sabidas y se añaden y apo an da os in e esan es. Dice Leal: No hay, en el cuen o de Rul o, lucha en e los pe sonajes, ni aun en e los pe sonajes y la na u aleza; los homb es de Rul o no luchan con a la a alidad: la acep an, y sólo espe an la mue e, su única espe anza. 1. Rod íguez-Alcalá, Hugo. "Nos algia del pa aíso" y es ela os de Juan Rul o, en Na a i a Hispanoame icana, se ie Campo abie o, ed. G edos, Mad id 1973, p. 83-172. 2. Leal, Luis. La es uc u a de "Ped o Pá amo", en Homenaje a Juan Rul o, selección hecha po Helmy F .Giacoman, ed. Anaya-Las Amé icas, Mad id 1974, pág. 13-22. 333 CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ... PEDRO CORREA RODRÍGUEZ Como emos, se p esen an pe sonajes encidos po las ci cuns ancias y la ida, que acep an sin la meno ebeldía su des ino. Jun o al a alismo, la mue e como solución, única y posi i a3. En un impo an e ensayo de Ma celo Coddou, sob e el que ol e emos después, sin con adeci las opiniones o muladas, insis e en o os aspec os undamen ales: el iempo, la u ilización de ecu sos in ini os, el "monólogo ensimismado" de los pe sonajes, la al a de libe ad4. Pa a Coddou, el iempo en Rul o no es c onológico, no se puede medi con el eloj, es un iempo in e io , i ido en lo más p o undo de las conciencias y que ayuda a comp ende la mue e. A es e espec o, ecue da las ace adas palab as de A iel Do mann, "el iempo egula , el del eloj, el c onológico, el o denado acon ece lógico, es un iempo also, un iempo en que no se iene e ec i a conciencia de la mue e". Los ecu sos an complejos, ayudan a p o undiza en el in e io del homb e y con es a in ención los emplea el au o : La u ilización de los p ocedimien os más ecuen es en su ob a -asociación de ideas, monólogos in e io es, en ec uzamien os de la conciencia de los in e locu o es de sus na aciones, up u a del encadenamien o c onológico llamado no mal, e c., -obedece a una cla a p e ensión de en ega , en oda su complejidad, la ealidad in e io del homb e. Solamen e le ha al ado a Coddou ma iza un poco más el sin agma inal de su ci a an e io ; si en luga de habe se e e ido al "homb e" en gene al, hubie a p ecisado un de e minado ipo de homb e cons i u i o de la ealidad acial mexicana, el acie o hab ía sido pleno. Manuel Du an busca ambién en la biog a ía del au o da os que puedan apo a luces a de e minados aspec os de su ob a. Así, a p opósi o de un asgo ela ado en "Lu ina", se bucea en la in ancia de Rul o pa a encon a en ella el mo i o de e minan e de esa unión con los pa ien es mue os y apego al luga donde se encuen an sus es os5. Esa comezón de la que hablaba al p incipio es la misma que sien e el c í ico En ique Pupo-Walke al en en a se con la lec u a de "Ped o Pá amo"6. Obse a con acie o la indi e encia de los pe sonajes an e si uaciones y con lic os que cada ez los hunden más y más has a deja los educidos a 3. Leal, Luis. El cuen o de ambien e: "Lu ina", de Juan Rul o, en Homenaje a Juan Rul o, selección hecha po Helmy F. Giacoman, ed. Anaya-Las Amé icas, Mad id 1974, pág 91-98. 4. Coddou, Ma celo. Fundamen os pa a la alo ación de la ob a de Juan Rul o, en Homenaje a Juan Rul o, selección hecha po Helmy F. Giacoman, ed. Anaya-Las Amé icas, Mad id 1974, pág. 61-89. 5. Du an, Manuel. Juan Rul o cuen is a: la e dad casi sospechosa, en Homenaje a Juan Rul o, selección hecha po Helmy F. Giacoman, ed. Anaya-Las Amé icas, Mad id 1974, pág. 109-120. 6. Pupo-Walke , En ique. Tonalidad, es uc u as y asgos del lenguaje en "Ped o Pá amo", en Homenaje a Juan Rul o, selección hecha po Helmy F. Giacoman, ed. Anaya-Las Amé icas, Mad id 1974, pág. 159-172. 334 CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ... RAÍCES PREHISPÁN1CAS EN EL LLANO EN LLAMAS DE JUAN RULFO 7. Jaén, Didie T. El sen ido lí ico de la e olución del pasado en "Ped o Pá amo", en Homenaje a Juan Rul o, selección hecha po Helmy F. Giacoman, ed. Anaya-Las Amé icas, Mad id 1974, p. 189-206. 8. Mi o, Emilio. Juan Rul o, en Homenaje a Juan Rul o, selección hecha po Helmy F. Giacoman, ed. Anaya-Las Amé icas, Mad id 1974, pág. 207-246. 9. Chá a i, Raúl. Una no ela en la on e a de la ida y la mue e, en Homenaje a Juan Rul o, selección hecha po Helmy F. Giacoman, ed. Anaya-Las Amé icas, Mad id 1974, pág. 247-254. 335 guiñapos. Pa a colmo, es os pe sonajes son conscien es de odo cuan o les ocu e y saben de an emano su condición de condenados. No pa ece habe mucha lógica en e una ealidad conocida, emendamen e nega i a, y quienes la an a padece . Esa ca encia de lógica se en en a a la p opia condición del lec o y le a ae i esis iblemen e: Al lec o cuidadoso no se le ocul a á la se ie de an agonismos y alo es con as an es que Rul o in oduce en su no ela. Choca, an e odo, la indi e encia casi absolu a de pe sonajes que padecen un aplas an e ambien e de pa hos, injus icias y us aciones. Pa a el lec o , las si uaciones suelen se desconce an es, po que no encuen a elación lógica en e la cla idad con que el pe sonaje pe cibe sus ci cuns ancias y la o peza con que és e eacciona, si es que eacciona. Muy in e esan es son las obse aciones de Didie T. Jaén e e idas a la no ela Ped o Pá amo pe o aplicables a sus ela os. Apo a, en e o as, la a ición del au o po los a a dece es y los amanece es, la asociación de esos de e minados momen os del día con imágenes e ocado as de mo imien o (pája os, nubes, ien o, sol, luz, colo es...), la len a ans o mación del mundo pe cep ible en el iempo o el iempo que pasa en la ans o mación del mundo 7. La idea de la mue e y po lo an o el hondo sen ido eligioso de la ida son pa a Emilio Mi ó el de e minan e decisi o de su "edi icio li e a io"8 así como el a alismo y sus consecuencias dominan el ensayo que Raúl Chá a i dedica a "Ped o Pá amo"9. Ambos acie an en an o en cuan o des acan aspec os impo an ísimos de su ob a aunque no pa ecen da con la cla e que el p ime o -como luego e emos- u o en la pun a de los dedos. O os in es igado es, sin abandona las posiciones adqui idas, insis iendo inclusi e en los aspec os señalados, p opician nue os campos de obse ación ab iéndose a pos u as más nacionales, a ando de busca una solución a lo insóli o en aíces en añablemen e mexicanas las cuales, sin o za la ealidad, pe mi en ab i un ho izon e in e p e a i o más cohe en e y has a cie o pun o lógico. No anda muy descaminado Luis Albe o Sánchez al insis i en es os de e minados asgos biog á icos del esc i o : CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ... PEDRO CORREA RODRÍGUEZ Vi ió en e indios, escapándose siemp e, como los angus iados habi an es de aquel "Pueblo inocen e", cuya no ela ha esc i o José Rubén Rome o. La p isa del c iollo se había ocado en calma indígena. Las an asías de los cha os en las leyendas de los ol ecas, mis ecas, az ecas, chichimecas, o como se llamen los au óc onos jaliscienses. Ap endió a se descon iado, silencioso, obse ados y a sabe que hay un demonio embo ellado que suele calma penas y ab e ia agonías. A i ma axa i amen e que el a alismo en el cual i en inme sos sus pe sonajes emon a a he encia india, "es e úl imo asgo, la esignación o a alismo, cons i uye el aspec o indio de la pe sonalidad de Rul o y de sus p o agonis as"; yo no llega ía an lejos po que no c eo que Rul o enga una "pe sonalidad india". Lo a ibuyo a consciencia po pa e del esc i o y a un conocimien o de p ime a mano de la idiosinc asia p ehispánica undida en el molde de un supe icial ba niz hispano, muy a lo de piel en e las masas campesinas 10. Más con unden e es Ma celo Coddou 11 cuando insis e en e en la ob a de Rul o la sín esis del alma ame icana al cual es y se mani ies a con una peculia concepción de la ida que le apa a de los moldes occiden ales. El mexicano lo único que ha hecho ha sido ap o echa las en ajas o ecidas po las écnicas especializadas en des ela la in e io idad más p o unda del homb e: Es jus amen e aho a, en que se es á in e io izando en la exis encia d amá ica del homb e, cuando se hace posible pene a en lo ecóndi amen e cons i u i o del se ame icano. Y de su au o dice: Rul o no es un an opólogo ni un ilóso o; su a ea no es expone o demos a una esis, sino comunica , i idamen e, una concepción global del mundo, una mane a de i i lo y de in eg a se en él. Su cons ucción del cosmos, obedien e a su isión, se ealiza en imágenes y símbolos, a a és de los cuales el lec o expe imen a una ap eciación, di e en e de la habi ual, de las cosas y se es co idianos. Los con enidos ideológicos cons i uyen, pues, una pe ec a in eg ación uni a ia con las modalidades en que se plasman. Y alien es e impo an es las conexiones que es ablece en e las eo ías de la mexicanidad o muladas p o Oc a io Paz en "El labe in o de la soledad" y las c eaciones ul ianas, el mundo no elado y los pe sonajes e a ados. Va ias páginas de su in e esan e ensayo plan ean es e suges i o p oblema que ampoco se ha ocul ado a o os in es igado es como Emilio Mi ó u. 10. Sánchez, Luis Albe o. Juan Rul o, en Esc i o es ep esen a i os de Amé ica, 3.a se ie, ol. III, col. Campo Abie o, ed. G edos, Mad id 1976, pág. 152-161. 11. . núm. 4. 12. . núm. 8. 336 CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ... RAÍCES PREHISPÁNICAS EN EL LLANO EN LLAMAS DE JUAN RULFO 13. V. núm. 5. 14. A mand, Oc a io. Sob e las compa aciones de Rul o, en Homenaje a Juan Rul o, selección hecha po Helmy F. Giacoman, ed. Anaya-Las Amé icas, Mad id 1974, pág. 335-346. 15. Saco o Salamea, An onio. El pe sonaje y las másca as mexicanas en "Ped o Pá amo", en Homenaje a Juan Rul o, selección hecha po Helmy F. Giacoman, ed. Anaya-Las Amé icas, Mad id 1974, pág. 373-384. - Las écnicas na a i as, en Homenaje a Juan Rul o, selección hecha po Helmy F. Giacoman, ed. Anaya-Las Amé icas, Mad id, 1974, pág. 385-394. 337 Y es o le pe mi e al c í ico ci ado en úl imo luga conec a algunos asgos emá icos uínanos con ideas y concepciones de la ida peculia es de los an iguos mexicanos: Oc a io Paz, en El labe in o de la soledad, ensayo de pene ación en el alma, en el se mexicano, i ula su e ce capí ulo "Todos san os, días de mue os", a ancando de los an iguos mexicanos, pa a quienes "la oposición en e mue e y ida no e a an absolu a como pa a noso os. La ida se p olongaba en la mue e. Y a la in e sa. La mue e no e a el in na u al de la ida, sino ase de un ciclo in ini o", y después analiza las ob as de dos poe as mexicanos, José Go os iza y Xa ie Villau u ia. Pa a el p ime o la ida es "una mue e sin in", un con inuo despeña se en la nada; pa a Villau u ia, au o de Nos algia de la mue e, "lo an iguo y o iginal. La en aña ma e na es la huesa y no la ma iz; no enimos de la ida, sino de la mue e". Y lo mismo a a hace Manuel Du an, is o páginas a ás, cuando elaciona el mundo ín imo del na ado con las esis de Oc a io Paz, o en la o mulación de un in e ogan e sibilino que el mismo no quie e o no sabe con es a , "¿T aición de los iejos dioses que abandona on a los gue e os mexicanos en e al in aso , o aición de los mexicanos que no supie on de ende a sus dioses?" °. Conexiones con el mundo az eca o con el igo de La Biblia apa ecen en Oc a io A mand 14, así cuando insis e en la impo ancia que la pied a adquie e en los ela os de Rul o, o la ans o mación simbólica de Ped o Pá amo, endu ecido como la pied a y sumido en ella. También como hipó esis sin in e ogan e, en la espe a de un es udio u u o: El día que se haga un sicoanálisis de la pied a en la na a i a mexicana hab á que lanza , has a sus más insospechadas posibilidades, la pied a de Ma iano Azuela, la pied a que se hace homb e, y es e Ped o Pá amo de Rul o, el homb e que se hace pied as. Se e á cómo a lo a en ellos, en e o as cosas, el a alismo del ciclo az eca y el igo del Viejo Tes amen o. ¿ No e oca Ped o Pá amo es e pecado educido a pied as, el episodio de Sodoma y Gomo a, especí icamen e la ans o mación de la muje de Lo en una es a ua de sal? Mayo ap oximación a nues a hipó esis apa ece en dos ensayos de An onio Saco o 15; ambos ep oducen ideas simila es. Se apoya en la doc ina del pensado Samuel Ramos, in é p e e al igual que Paz, del alma de su pueblo. CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ... PEDRO CORREA RODRÍGUEZ Saco o Salamea insis e en la exis encia de un mundo mes izo, de eciedumb e hispana y emple indígena, cuyo u o es el ac ual mexicano: Las e as sicológicas y la aigal hispana en Ped o Pá amo hacen de él no sólo un pe sonaje acabadísimo en la no ela hispanoame icana con empo ánea, sino que ambién se in e p e a como un ensayo socio-sicológico, donde con luyen los asgos dis in i os de la aza y la cul u a. Hay mucho en es e pe sonaje de odo lo mexicano; es un manso a oyo que de p on o se enc espa y ompe la cañada, abso biendo, de o ando y des uyendo lo que encuen a a su paso. Saco o sin e iza sus ideas en es as palab as: Con lo expues o esul a cla o y e minan e el alo doble del na ado : I.2 La c eación log adísima de pe sonajes de ca ne y hueso que se agi an y i en y mue en el d ama de Cómala en o ma con incen e. 2.Q Los pe sonajes han sido a ancados de lo más ecóndi o de lo mexicano, sedimen ado en e lo p imicio y lo popula . Mención apa e me ecen las indagaciones y suge encias apo adas en un pene an e lib o po Viole a Pe al a y Liliana Be umo 16. Me e e i é exclusi amen e a la p ime a pa e del es udio, ealizado po Viole a Pe al a, po se el que más di ec amen e oca a la cues ión que a amos. No hay una sis ema ización de ideas po que no es ese p opósi o, pe o deja cae icas posibilidades in e p e a i as que consolidadas pueden conduci nos a un cue po de comp ensión más acional y equi a i o de aquello que se nos escapa. En e o as, des acamos las siguien es: A medida que los pe eg inos se ace can al san ua io, la igu a de Tanilo a dominando la escena e imponiendo su pa é ica plas icidad que ecue da a la de algunas pin u as de O ozco. La ené ica danza, climax del ela o .mues a la pe du ación de los i uales az ecas de can os acompañados po danzas, (pág. 43). La ci cula idad en la ob a de Rul o nos pa ece inculada con la e e nidad, la búsqueda de la unidad in e io y la o alidad cósmica. El mo imien o ci cula -que en la eligión náhua l iene su símbolo cla e en la se pien e que se mue de la cola -es una ep esen ación del iempo y es jus amen e el iempo, en sus a iadas exp esiones, uno de los aspec os más impo an es de la na a i a del esc i o mexicano, según e emos en o o capí ulo, (pág. 53). En "Lu ina es el b azo i acundo de Dios que azo a al ce o y desin eg a las pied as. Es a imagen del ien o, an impo an e en la no ela, nos ecue da uno de los aspec os de Que zalcoa l quien, en su condición de dios de los ien os, ba ía el camino a los dioses de las llu ias. Es el ien o ambién -siemp e en la concepción de los az ecas quien lanza en el cielo al Quin o Sol, es deci , lo do a del soplo espi i ual que pe mi e nacimien os in e io es... 16. Pe al a, Viole a - Be umo Boschi, Liliana, Rul o. la soledad c eado a, col. Es udios La inoame icanos, ed. Fe nando Ga cía Cambei o, Buenos Ai es 1975; . p. 15-86. 338 CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ... RAÍCES PREHISPÁN/CAS EN EL LLANO EN LLAMAS DE JUAN RULFO 339 Es al ez Que zalcoa l el ien o que ba e el pol o de Cómala pa a que Tlaloc, el seño de la llu ia, caiga implacable y pu i icado , mien as agoniza Susana San Juan. (pág. 56). RELATOS DE ESTRUCTURA DIALOGADA Oyendo con e sa a los pe sonajes ul ianos, en sus p egun as co an es, en sus espues as concisas, unas eces pe ec as en cuan o al sen ido, o as acabadas en una pausa in e umpida po una la go silencio e lexi o, a eces a una espues a sucede o a sin la co espondien e p egun a, supues amen e elíp ica en la men e del emiso , inclusi e cuando los pe sonajes se hablan a sí mismos, nos p oduce la imp esión de que nos en en amos con ex os o ales agmen a ios comple ados po un na ado en e ce a pe sona. Es a idea apun ada po algún c í ico, al ma gen de posibles conno aciones olcló icas o e nológicas des i uado as, podía en onca se con una cul u a que u ie a su base his ó ica y li e a ia en la ansmisión o al, ehículo más amilia y a la ez colec i o que la le a manusc i a o imp esa. Es e pun o de pa ida puede conduci nos a la cul u a p ehispánica ame icana, ansmi ida o almen e con la ayuda de imágenes y sin equipos, o a la muy emp ana época colonial donde a las endencias p opias del mundo az eca se une la pode osa co ien e o al y anónima de la cul u a española, de en ada en aquellos momen os po gen es de baja condición social y escasos conocimien os le ados; soldados, ma ine os, inclusi e conquis ado es, a en u e os, do ados de una e en i a abulosa cuando de con a his o ias o de eci a omances se a a a. Ayuda ía a es a hipó esis el análisis en p o undidad de un asgo muy ca ac e ís ico del es ilo ul iano. El ca ác e ei e a i o de nume osos diálogos, la epe ición de es uc u as sin ác icas mínimas, de ideas, mule illas y apoya u as que pe mi en eco da lo an es dicho y enlaza lo con lo que sigue. En de ini i a, palab as b oche de ape u a y cie e dispues as a se manejadas con oda libe ad. Es os ecu sos son p opios de la lengua o al, ambién ca ac e ís icos de cul u as li e a ias no muy desa olladas, o a caicas, o some idas a ue e p esión eligiosa (li e a u a judaica, ex os homé icos, ela os egipcios, ópicos de la cul u a épica medie al, ambién se da en odas las cul u as p ecolombinas). Es uc u as pa ecidas a las pa alelís icas asoman en los siguien es ela os de Rul o: "Nos han dado la ie a", "La cues a de las comad es", "El homb e", "¡Díles que no me ma en!", "No oyes lad a los pe os" y "Anacle o Mo ones". La di e encia en e el pa alelismo a caico y el empleado po Rul o no es á en la unción sino en la sabia elabo ación y adecuada posición que las ei e aciones, es ibillos y palab as de apoyo ocupan en los cuen os ci ados. Es e lenguaje dialogado, p o undo y monó ono, que ayuda a la pe ec a ambien ación u al de los ela os, con ibuye con su concisión y pa quedad a da a su mundo na ado un ono somb ío, pesimis a y sin sal ación posible. Y es o no sucede po que la ida u al sea limi ada y de escasos uelos, hay en Rul o una CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ... PEDRO CORREA RODRÍGUEZ No nos ex añe es o en un pueblo que ha sido o eb e de la pied a, allis a sag ado y consumado escul o . No en balde la eliquia sac a que lo simboliza se llama "Pied a del Sol" y no la esca ima on los a is as eo ihuacanos en sus mis e iosos bajo elie es, ni cualquie o o pueblo en las monumen ales es a uas e igidas en ecue do sensible de sus dioses, aquellas que no pudie on comunica i encias ni sensi i o place a homb es an e inados como Má i de Angle ía y Du e o. Las mismas o pa ecidas, an amilia es a Rul o desde el obse a o io del Ins i u o Nacional Indigenis a20. La ba anca, acciden e de la na u aleza, adquie e ca ác e simbólico en nume osos cuen os y al igual que la pied a no siemp e signi ica lo mismo. Así en "Nos han dado la ie a" es sinónimo de camino que debe baja se has a la supues a ie a de p omisión concedida a unos deshe edados del campo: Yo ya no oigo lo que sigue diciendo Es eban. Nos hemos pues o en ila pa a baja la ba anca y él a me o adelan e, (pág. 20). Y el mismo signi icado adquie e en "Es que somos muy pob es" aunque en es e caso los niños p o agonis as deban subi la pa a con empla el desas e de las aguas y la lejana con e sación de las gen es: Después nos subimos po la ba anca, po que que íamos oí bien lo que decía la gen e,... Po eso nos subimos po la ba anca, donde ambién hay gen e mi ando el ío... (pág. 32). En "El llano en llamas", la ba anca es un simple acciden e geog á ico con igu ado del paisaje y caja de esonancia del g i o de gue a lanzado po los soldados. En el p ime caso, los insu gen es es án a iba y el eco ansmi e el mensaje has a pe de se en la lejanía. En el segundo ejemplo, los emiso es es án a iba, los insu gen es abajo, y el g i o de gue a eco e el camino in e so: 20. Las e e encias al mundo náhua l así como los ex os p ehispánicos ci ados, p o ienen de los lib os siguien es: Ga ibay, Ángel M. La li e a u a de los az ecas, ed. Joaquín Mo iz. México 1964. León-Po illa. Miguel. Los an iguos mexicanos, ed. Fondo de Cul u a Económica, col. Popula , México 1970. - Cul u as en pelig o, Biblio eca Ibe oame icana, ed. Alianza Edi o ial Mexicana, México 1976. Alcina, José Poesía ame icana p ecolombina, ed. P ensa Española, col. El So o, Mad id 1968, pág. 15-75 y 159-186. Idea y que ella de la Nue a España, p ólogo de Ramón Xi au, Alianza edi o ial, El Lib o de Bolsillo núm. 487, Mad id 1973. Sejoumé, Lau e e Amé ica la ina I. An iguas cul u as p ecolombinas, His o ia Uni e sal siglo XXI, Mad id 1976. Mon e de, F ancisco. Poesía indígena mexicana, en His o ia gene al de las Li e a u as Hispánicas, siglos XVIII-XIX, p ime a pa e, ol. IV, ed. Ba na, Ba celona 1956, pág. 349-359. 346 CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ... RAÍCES PREHISPÁNICAS EN EL LLANO EN LLAMAS DE JUAN RULFO 347 El g i o se ino ebo ando po los pa edones de la ba anca y subió has a donde es ábamos noso os. Luego se deshizo... (pág. 66). "¡Vi a mi gene al Pe onilo Flo es, hijos de la al po cual!", nos g i a on o a ez. Y el g i o se ue ebo ando como el ueno de una o men a, ba anca abajo.(pág. 69). Es en "Lu ina" donde adquie e un ca ác e simbólico: pa a sus mo ado es, el luga de donde ienen los sueños; pa a el na ado la hondonada maldi a ap esado a de los ien os que ascienden hacia el pueblo como lanzados po un cañón: ...Y la ie a es empinada. Se desgaja po odos lados en ba ancas hondas, de un ondo que se pie de de an lejano. Dicen los de Lu ina que de aquellas ba ancas suben los sueños; pe o yo lo único que i subi ue el ien o, en emolina, como si allá abajo lo u ie an encañonado en ubos de ca izo, (pág. 94). También apa ece la ba anca como un luga de pu i icación y penalidad que han de a a esa las almas de los mue os an es de consegui el descanso. La mo ada segunda es un camino o mado po dos mon añas que se ap oximan an o y apenas dejan esquicio, quizá pa a o ma ese p omon o io de obsidiana cons i u i o de la e ce a mansión. La ba anca, los ba ancos y los cañones son acciden es ca ac e ís icos del paisaje mon añoso de Jalisco. No ol idemos que en el cañón de Juchipila encon ó la mue e el caudillo símbolo de la na a i a mexicana de la Re olución, Deme io Macías; aunque ambién las ba anca pueden ayuda al ugi i o como le ocu e al pe seguido de "La noche que lo deja on solo", el cual se deja oda po ellas como medio de segu a escapa o ia an e una posible delación. La sequía es uno de los p oblemas endémicos del campo mexicano; la p esencia de las llu ias, siemp e anheladas, puede, como sucede con los climas i egula es, causa g andes des ozos y se causa de des ucción y mue e. Po eso, los campesinos az ecas conocían la me eo ología pe ec amen e, como sus ecinos mayas, y es aban a en os a cualquie acciden e a mos é ico p ecu so de cambios en el iempo. La sabidu ía aldeana ac ual es u o de una he encia ances al. La llu ia apa ece en es cuen os: "Nos han dado la ie a", "Lu ina" y "Es que somos muy pob es". En los dos p ime os ela os, se la anhela y se mues a e icen e. No quie e calma la sed que a o men a a los caminan es buscado es de la ie a p ome ida y causa su imien o a los habi an es lu inenses al moja supe icialmen e la ie a y ans o ma la en dañinos e ones ilosos: Faus ino dice: - Puede que llue a. Todos le an amos la ca a y mi amos una nube neg a y pesada que pasa po encima de nues as cabezas, (pág. 15). CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ... PEDRO CORREA RODRÍGUEZ Cae una go a de agua, g ande, go da, haciendo un aguje o en la ie a y dejando una plas a como la de un sali azo. Cae sola. Noso os espe amos a que siga cayendo más y las buscamos con los ojos. Pe o no hay ninguna más. (pág. 16) (Nos han dado la ie a). "...Sí, llue e poco. Tan poco o casi nada, an o que la ie a, además de es a eseca y achicada como cue o iejo, se ha llenado de ajadu as y de esa cosa que allí llaman pasojos de agua; que no son sino e ones endu ecidos de pied as ilosas, que se cla an en los pies de uno al camina , como si allí has a a la ie a le hubie an c ecido espinas. Como si así ue a" (pág. 96). (Lu ina). En el e ce caso, la llu ia domina el cuen o, lo a asa odo, ma a a los animales, des uye las idas, y has a puede que sea causa de pe dición de la inocen e Tacha pues aquella, implacable y ciega, ma a a la aca que hab ía de se i le de do e cuando le llega a la ho a del casamien o. Hay una iquísima mi ología c eada en omo a la llu ia y p esidida po uno de los dioses c eado es Tlaloc, enlazando a es a igu a con las luchas sos enidas po Que zalcóa l y Tezca lipoca en la ges ación de lo homb es y su alimen o. Cuen a una adición que ans o mados los homb es en monos en el día 4- Vien o, los dioses c eado es y sos enedo es pusie on po sol a Tláloc has a que Que zalcóa l se cansó e hizo llo e uego pa a con a es a el in lujo bené ico de las llu ias y los homb es se con i ie on en pája os. Ocu ió al me amo osis el día 4-Llu ia. El de ocado puso en su luga a Chalchiuh licua, he mana de Tlaloc y diosa del agua pe o Tezca lipoca llamó a las llu ias y la ie a ue anegada. Los homb es se ans o ma on en peces. Es o ocu ió el día 4-Agua. En is a de que el cielo, odo agua, es aba a pun o de hace desapa ece a la ie a, los dos dioses enemigos hicie on las paces y se pusie on de acue do pa a sal a la. Según o as adiciones, la des ucción de la humanidad po el agua ocu ió en la época más lejana; po lo an o la p ime a me amo osis su ida po los homb es ue la de con e i se en peces. No nos impo a el o den sino cons a a la impo ancia de la llu ia y del agua en la ida de los pueblos mesoame icanos, i al pa a el desa ollo del maíz (acecen li quie e deci maíz de agua) y pa a o as semillas a ines (cencocopi, eocen li, g amíneas sil es es an epasadas del maíz mode no). Todos los pueblos del á ea mexicana u ie on su dios de la llu ia. En e los olmecas e a el p incipal y en e los eo ihuacanos su ene ación supe aba a la de Que zalcóa l. Su cul o es aba elacionado con el elie e y los cul i os, sob e odo el del maíz, base de la alimen ación de Mesoamé ica. Sus ep esen aciones plás icas son muy comple as y abundan es. El agua necesa ia pa a la ida ambién puede se causa de g a es desas es. Tlaloc e a un dios e e enciado y emido, sal ado y des uc o . En los ela os 348 CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ... RAÍCES PREHISPÁN1CAS EN EL LLANO EN LLAMAS DE JUAN RULFO 349 ul ianos, a eces se anhela la llu ia como mi igado a de la sed del homb e y de los campos, ambién se la odia po sus es agos ("Es que somos muy pob es"). El ien o o el ai e es o a cons an e no cap ichosa, sino bien medi ada, has a el pun o de hace lo p o agonis a de un ela o, "Lu ina". Realidad me eo ológica pe ec amen e explicable po la oponimia y si uación de la egión na ada, adquie e ambién una dimensión simbólica que puede se explicada po medio de las adiciones p ehispánicas. Dos conno aciones adquie e a lo la go de sus ela os; como cons a ación de su exis encia si e pa a ansmi i mensajes, ehículo de comunicación, bien de los olo es p opios del campo o palab as de los homb es. En la mayo ía de los casos, el ien o des uye, es nega i o, como ocu e en "Nos han dado la ie a" o "Lu ina". En el p ime cuen o ci ado, el ien o empuja las nubes e impide que caiga la llu ia bene ac o a: Aho a si se mi a el cielo se e a la nube aguace a co iéndose muy lejos, a oda p isa. El ien o que iene del pueblo se le a ima empujándola con a las somb as azules de los ce os, (pág. 16). En "El llano en llamas", ayuda al uego a des ui un campo de maíz en g anazón si bien en o as ocasiones si e como medio de comunicación: E a la época en que el maíz ya es aba po pizca se y las milpas se eían secas y dobladas po los en a ones que soplan po es e iempo sob e el Llano. Así que se eía muy boni o e camina el uego en los po e os... (pág. 74). Po un a o, el ien o que soplaba desde abajo nos ajo un umul o de oces amon onadas... (pág. 66). En "El homb e" se cons a a su p esencia como elemen o nega i o, "La mad ugada es aba g is, llena de ai e ío", "Lo i que emblaba de ío, hacía ai e y es aba nublado". Es un acciden e su ido po las ca nes del homb e. Pe o el ien o es el conseje o neg o de Lu ina, consus ancial con su paisaje, acep ado po sus habi an es, emodelado de la na u aleza y de las almas. Obsesión pa a quien ela a: Dicen los de Lu ina que de aquellas ba ancas suben los sueños; pe o yo lo único que i subi ue el ien o, en emolina,... Un ien o que no deja c ece ni a las dulcama as: esas plan i as is es... (pág. 94). - Ya mi a á us ed ese ien o que sopla sob e Lu ina. Es pa do. Dicen que po que a as a a ena de olcán; pe o lo cie o es que es un ai e neg o. Ya lo e á us ed. Se plan a en Lu ina p endiéndose de las cosas como si las mo die a, (pág. 94). ...Dicen los de allí que cuando llena la luna, en de bul o la igu a del ien o eco iendo las calles de Lu ina, lle ando a as as una cobija neg a... (pág. 97). CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ... PEDRO CORREA RODRÍGUEZ Dios implacable, hecho pe soni icación po el na ado que lo padeció en sus p opias en añas el mismo día de su llegada. Vien o que unido a la mono onía del iempo, a la calina, a la ausencia de jó enes, a la desolación del paisaje, hacen de Lu ina símbolo de la soledad in ini a del homb e: San Juan Lu ina. Me sonaba a nomb e de cielo aquel nomb e. Pe o aquello es el pu ga o io. Un luga mo ibundo donde se han mue o has a los pe os y ya no hay ni quien le lad e al silencio... (pág. 104). En la mi ología az eca el ien o juega un papel de p ime a ila. P eside una de las mansiones de ese mundo ansi o io que han de a a esa obliga o iamen e las almas de los mue os an es de me ece el descanso e e no. La mo ada cua a es á simbolizada po una es epa cuyo ey es el ien o helado que sopla con u ia. Uno de los cua o soles esculpidos en la Pied a del Sol, conc e amen e el segundo, es des uido po el ien o el cual en su implacable acción aniquiló a la na u aleza y ans o mó a los homb es en monos. Es e hecho se p odujo a causa del za pazo con que Tezca lipoca de ibó al sol - Que zalcoa l dejando a la ie a desampa ada. Ocu ió en el día 4-Vien o. Todas es as palab as - símbolos pe enecen o se elacionan con el cielo p ime o de los ece que conside a la mi ología az eca. Es el cielo más ce cano a la ie a, pe cep ible a simple is a, donde se p oducen los enómenos a mos é icos y se e la luna, el sol y las es ellas. La impo ancia de es e p ime cielo pa a un pueblo ag ícola, y lo es odo el mesoame icano, debe ene se p esen e. En cua o ela os apa ece la luna y p eside en ellos alguna acción de la que se a segui un mal. O bien los p o agonis as se esconden y hu an su luz como en "Talpa", o la luna es causa de un econocimien o seguido de un c imen como en "La Cues a de las Comad es", se la liga a una c eencia popula nega i a en "Lu ina", ciega la is a al pad e de "No oyes lad a los pe os" y le obliga a camina con penosidad y ien o. Dice Rul o a p opósi o de su ela o ci ado en úl imo luga : ese cuen o nació po que siemp e me llamó la a ención la luna, la salida de la luna en las ie as bajas del ópico. Una luna g ande, oja. Pe manece allí, en las planicies. Y c ece siemp e, ésa es la e dad. Siemp e imaginé que algo... yo caminé mucho po esas egiones, cuando es aba la luna en esa si uación. Y nunca se bo a, de cie o la luna no se bo a. Y la luna es como si ue a una especie de ho izon e 21. Respe ando su opinión, nos queda el esquemo de ese lado nega i o que la 21. Reina Ro e. Juan Rul o. Au obiog a ía a mada, ed. Co egido , Buenos Ai es 1973, pág. 56-59. 350 CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ... RAÍCES PREMSPÁNICAS EN EL LLANO EN LLAMAS DE JUAN RULFO 351 p esencia de la luna conlle a en odas las cul u as de ue e aigamb e campesina y que encuen a su pa alelismo en los ela os: Es o sucedió como en oc ub e. Me acue do que había una luna muy g ande y muy llena, po que yo me sen é a ue i a de mi casa a emenda un cos al odo aguje ado, ap o echando la buena luz de la luna, cuando llegó el To ico. (pág. 26) (día del asesina o de Remigio To ico). La luna g ande de oc ub e pegaba de lleno sob e el co al y mandaba has a la pa ed de mi casa la somb a la ga de Remigio. Lo i que se mo ía en di ección de un ejoco e y que aga aba el guango que yo siemp e enía eca gado allí. Luego i que eg esaba con el guango en la mano. Pe o al qui a le él de en en e, la luz de la luna hizo b illa la aguja de a ia, que yo había cla ado en el cos al... Po eso, al pasa Remigio To ico po mi lado, desensa é la aguja y sin espe a o a cosa se la hundí a él ce qui a del ombligo, (pág. 28-29). (La Cues a de las Comad es). Y Na alia se ol idó de mí desde en onces. Yo sé como le b illaban an es los ojos como si ue an cha cos alumb ados po la luna. (pág. 59). (Talpa). ...Dicen los de allí que cuando llena la luna, en de bul o la igu a del ien o eco iendo las calles de Lu ina, lle ando a as as una cobija neg a... (pág. 97). (Lu ina). La luna enía saliendo de la ie a como una llama ada edonda, (pág. 1141). Allí es aba la luna. En en e de ellos. Una luna g ande y colo ada que les llenaba de luz los ojos y que es i aba y oscu ecía más su somb a sob e la ie a (pág. 115). La luna iba subiendo, casi azul, sob e un cielo cla o, la ca a del iejo, mojada en sudo , se llenó de luz. Escondió los ojos pa a no mi a de en e, ya que no pod ía agacha la cabeza aga o ada en e las manos de su hijo. (pág. 1) (No oyes lad as los pe os). La luna iene mayo impo ancia en la li e a u a maya que en la az eca aunque no deja de es a ep esen ada en el pan eón mexicano con el nomb e de Me z li y e ec i amen e su p esencia no es bene iciosa. Ligada a los pode es de la noche es la an í esis del día y la luz; ayuda a las inieblas en su lucha con a el sol y cuando se la lle a a la plás ica el disco que la ep esen a es de colo cenicien o o neg o. Como capi ana de los pode es noc u nos se opone a Hui zilopoch li, dios símbolo del día y del sol. En es a concepción mí ica, la luna ep esen a un pode maligno p esidido po la iolencia y su lucha se e ec úa a dia io. Tal ez po encama la noche odas las cul u as la han asociado con ex añas me amo osis, en e medades a as, inci ado a de c ímenes sang ien os, pa ona del mal. Los mexicas e an po an onomasia el pueblo del sol. Pa ece ía lógico encon a abundan es mues as del mencionado as o con ca ác e simbólico, pe o no es así. Su p esencia es casi obligada en ela os de ambien e u al desa ollados en plena na u aleza y como ma ca del día las e e encias abundan. No nos in e esa es a signi icación p ima ia. CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ... PEDRO CORREA RODRÍGUEZ En algunos casos, pocos, el sol es algo más que ep esen ación del día y ansmiso de calo . Su p esencia se i e de unas conno aciones muy especiales. Así en el cuen o "En la mad ugada" apa ece el nace y mo i del sol; su nacimien o p oduce un e ec o bene icioso en la na u aleza, su mue e p eside el elo io del asesinado Jus o B ambila: El iejo Es eban mi a las se pen inas de colo es que co en po el cielo: ojas, ana anjadas, ama illas. Las es ellas se an haciendo blancas. Las úl imas chispas se apagan y b o a el sol, en e o, poniendo go as de id io en la pun a de la hie ba, (pág. 49). Sob e San Gab iel es aba bajando o a ez la niebla. En los ce os azules b illaba oda ía el sol. Una mancha de ie a cub ía el pueblo. Después ino la oscu idad, (pág. 53). En un agmen o de "Talpa" encon amos una elación en e la p esencia del sol y la ac i ud culpable de los p o agonis as. El sol es is o como una maldición, asociado con el pol o, ahuyen ado de la noche y es igo del mal: Apenas si ce ábamos los ojos al oscu ece , cuando nos ol ía a despe a el sol, el mismo sol que pa ecía acaba se de pone hacía un a o. (pág. 60). No ol idemos que en es e cuen o, la luna es á p esen e en las elaciones culpables de dos cuñados. Y en "Lu ina" el sol como maldición. Un sol que lucha con a el ien o pa a e cual de los dos p edomina, o p esidiendo el len o y agonizan e mo i de las gen es c uzadas de b azos an e el umb al de sus casas. Sol asociado a iempo: Y así es, sí seño ... Es a sen ado en el umb al de la pue a, mi ando la salida y la pues a del sol, subiendo y bajando la cabeza, has a que acaban a lojándose los eso es y en onces odo se queda quie o, sin iempo, como si se i ie a siemp e la e e nidad. Eso hacen allí los iejos, (pág. 101). Malo cuando deja de hace ai e. Cuando eso sucede, el sol se a ima mucho a Lu ina y nos chupa la sang e y la poca agua que enemos en el pellejo. El ai e se hace que el sol se es é allá a iba. Así es mejo , (pág. 103). C eo encon a en es os signos de la na u aleza algo más que su me a ep esen ación; as su signi icado p ima io eo o o simbólico que puede en pa e se explicado po la adición occiden al si bien me pa ece más lógico as ea en ellos la posible in luencia de una con inuidad, p oduc o de una he encia espi i ual la en e y mani ies a al mismo iempo, ocul a quizá as un ba niz c is iano y sacada conscien emen e de su so e año abismo. Hay o o conjun o de palab as simbólicas elacionadas con el homb e o con ac i idades humanas. Pod ían se i nos de ejemplo, dos ins umen os musicales, el ambo y la lau a, de honda adición az eca. Toda una li e a u a li ú gica y 352 CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ... RAÍCES PREHISPÁN1CAS EN EL LLANO EN LLAMAS DE JUAN RULFO 353 bélica es á elacionada con el a abal, imbal o ambo , el pun o de que cie o ipo de ex os d amá icos más o menos ep esen ables se conocen como "can os de a abal" y la ci a del ins umen o menudea en los ex os li e a ios y comunes: ¡Oh, oso os que de allá de Tlaxcala, habéis enido a can a , al son de b illan es imbales, en el luga de los a abales! (Del Diálogo de la Flo y el Can o) Se es ableció el can o, se ija on los ambo es, se dice que así p incipiaban las ciudades: exis ía en ellas la música. La lau a es á elacionada con el mundo de la mue e; los "condenados" po mo de las gue as lo idas, e an acompañados desde su hoga has a el luga de los sac i icios po una se ie de abande ados, sus p opios cau i ado es, que añían una especie de aña il. En los es ex os donde apa ecen ambo y lau a, en el p ime o, "Maca io", se es ablece una compa ación en e la du eza del ins umen o y la de la molle a del p o agonis a: Y uno da de opes con a el suelo; p ime o despacio, después más ecio y aquello suena como una ambo que anda con la chi imía, cuando iene la chi imía a la unción del Seño . Y en onces uno es á en la iglesia, ama ado a la mad ina, oyendo ue a el um um del ambo ... Pe o lo que yo quie o es oí el ambo . Oí lo... pa a e cómo es que aquel ambo se oye de an lejos, has a lo hondo de la iglesia y po encima de las condenaciones del seño cu a. (pág. 12). Y una ex aña ei e ación obsesi a en ese e umba po encima de las p édicas del sace do e. El ambo asociado a la danza apa ece en el ela o "Talpa" como un eco que p eside la mue e del p o agonis a: A ue a se oía el uido de las danzas; los ambo es y la chi imía; el epique de las campanas. Y en onces ue cuando me dio a mí is eza. Ve an as cosas i as; .. .y, e po el o o lado a Tanilo, como si ue a un es o bo, (pág. 64). Y algo pa ecido ocu e con la lau a, símbolo asociado a la mue e en el cuen o "La he encia de Ma ilde A cángel". Al inal, cuando el na ado cuen a la llegada, al anochece , de Eu emio Cedillo el jo en que ae a a esado en su caballe ía el cue po de su pad e, una lau a añida con du eza anuncia su p esencia, po ado de una mue e, aunque no sabemos si ue causada po él o po un e ce o: CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ... PEDRO CORREA RODRÍGUEZ Cuando ya pa ecía que había e minado el des ile de igu as oscu as que apenas si se dis inguían de la noche, comenzó a oi se, p ime o apeni as y después más cla a, la música de una lau a. Y a poco a o, i eni a mi ahijado Eu emio mon ado en el caballo de mi compad e Eu emio Cedido. Venía en ancas, con la mano izquie da dándole du o a su lau a, mien as con la de echa sos enía, a a esado sob e la silla, el cue po de su pad e mue o, (pág. 292). En los pic og amas az ecas cuando se que ía ep esen a el camino, la ma cha o simplemen e el anscu so del iempo, bas aban dos líneas o una huellas de pies al igual que una ba anca in e ida simbolizaba el luga . El ela o "El homb e" p esen a es e pequeño de alle a a és del cual su pe seguido consigue dos no icias p eciosas, al a de un dedo y pies planos. Sabe que ése es el camino que debe segui como si de un as eado p o esional se a a a: Los pies del homb e se hundie on en la a ena, dejando una huella sin o ma, como si ue a la pezuña de algún animal, (pág. 37). Recu so empleado po indios y cazado es de ecompensas en la ilmología del oes e ame icano pe o ambién una ealidad en los ámbi os u ales y en las ci ilizaciones campesinas. La mi ología mesoame icana no es indi e en e a es e asgo mínimo. La escasa ep esen ación de es e símbolo en cuen os i ine an es como son la mayo ía pa ece es a impo ancia a nues a obse ación. Rul o ehuye la desc ipción de los asgos ísicos de sus pe sonajes. No hemos encon ado ningún e a o comple o, ni de la ca a ni del po e ex e io de las pe sonas. Solamen e en La he encia de Ma ilde A cángel uno de los p e endien es alude con cie a complacencia a los encan os ísicos de la muchacha: Pe o el día menos pensado, y sin que nos dié amos cuen a de qué modo, se con i ió en muje . Le b o ó una mi ada de semisueño que esca baba cla ándose den o de uno como un cla o que cues a abajo descla a . Y luego se le e en ó la boca como si se la hubie an des lo ado a b esos. Se puso boni a la muchacha, lo que sea de cada quien, (pág. 287). Hay una cie a sequedad cuando no ausencia en es e ipo de desc ipciones a que nos iene acos umb ados la inmensa mayo ía de los na ado es. Es a ca encia de e a os ísicos cons i uye una cons an e y a ec a no solamen e a los homb es sino a las muje es. Pe o algo le ha in e esado a Rul o, el os o como exp esión del alma, de la pe sona en su in eg idad, y de él le a aen los ojos. En o as ocasiones sus se es de icción ocul an su exp esión acial, le elan cuidadosamen e o sólo se o na isible en la noche cuando la ausencia de, luz impide la plena con emplación. 354 CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ... RAÍCES PREHISPÁN1CAS EN EL LLANO EN LLAMAS DE JUAN RULFO 355 Los ejemplos pueden mul iplica se; p esen a emos un a iado mues a io: Sin emba go, a é de e le la ca a pa a sabe de qué amaño e a su co aje y me lo quedé mi ando, como p egun ándole a qué había enido, (pág. 27) (La Cues a de las Comad es). Lo conocí po el a as e de sus ojos: medio du os, como que las imaban, (pág. 44) Tu nue a y us nie os e ex aña án -iba diciéndole- Te mi a án a la ca a y c ee án que no e es ú. (pág. 93) (¡Diles que no me ma en!). "Si, allí en en e... Unas muje es... Las sigo iendo. Mi a, allí as las endijas de esa pue a eo b illa los ojos que nos mi an... Han es ado asomándose pa a acá... Mí alas. Veo las bolas b illan es de sus ojos. (pág. 99). (Lu ina). Esa ocul ación de los asgos ísicos, esa insis encia en el os o, en los ojos, como si a a és de ellos se olca a oda la in encionalidad, la consciencia en el desp ecio a la belleza ísica, dan a sus ela os un ca ác e é ico, seco y conciso, con la p ecisión del i o que da en el cen o de la diana. Y cu iosamen e el lec o no necesi a más. La economía desc ip i a es un acie o más del mundo na a i o ul iano. Es a ca ac e ís ica hay que busca la en alguna adición socio-cul u al no compasi a con la belleza emenina y pa a la cual el os o u ie a un alo simbólico de excepcional in e és. Sin necesidad de i muy lejos, la adición az eca le b indaba los da os su icien es y con g an a iedad de ma ices: Te c eó, e o jó, e hizo nace aquel po quien odo i e. Y ie on u os o y u cabeza us mad es, us pad es, us íos y us pa ien es. Fija on su mi ada en u semblan e y en u ce iz. (Recogido po And és de Olmos en 1540). La muje ya log ada, en la que se ponen los ojos... la emineidad es á en su os o... El o pe a is a: ob a al aza , se bu la de la gen e, opaca las cosas, pasa po encima del os o de las cosas. (In o man es de Sahagún). En la go a de ocío b illa el sol: la go a de ocío se seca. En mis ojos, los míos, b illas ú: yo, yo i o. (Cancione o o omí) CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ... PEDRO CORREA RODRÍGUEZ inal de ca a a un a oyo. En "En la mad ugada" se his o ia un asesina o que ha quedado nebuloso en la men e del ejecu o . "Talpa" es sinónimo de mue e y has a puede a i ma se y sos ene se que és a es la e dade a p o agonis a. "El llano en llanas" es una sucesión encadenada de mue es iolen as. "¡Díles que no me ma en!" se cie a con una mue e sen enciada ein a años a ás. "Lu ina" es la mue e en ida. "La noche que lo deja on solo" supone la necesidad de la mue e y su cumplimien o inexo able aunque sea un inocen e quien pague. "Acué da e" e mina con la mue e del p o agonis a p e ia elección del á bol donde debían aho ca lo. También asoma en "Paso del No e". Es á en la en aña de "Anacle o Mo ones". Su iloso ía se pone en boca de un sepul u e o en el ela o. "Un pedazo de noche". La mue e colec i a si e de con apun o a un sa cás ico banque e en "El día del de umbe". Una isión ágica de la mue e aspasa odo el macab o cuen o "La he encia de Ma ilde A cángel". Has a en el inicial "Maca io" asoma asociada a o os pensamien os incohe en es del idio a. Apa e del climax que se espi a en los ela os hay e e encias conc e as a la mue e; unas eces como esul ado inal de una acción iolen a. Así ocu e en "La Cues a de las Comad es": Pe o odos es aban bo achos. Odilón y los Alcáza es y odos. Y de p on o se le echa on encima. Saca on sus cuchillos y se le apeñusca on y lo apo ea on has a no deja de Odilón cosa que si ie a. De eso mu ió, (pág. 30). En "El homb e", se asocia la mue e con la conciencia y el emo dimien o a dío: "No debí ma a los a odos -iba pensando el homb e-. No alía la pena echa me ese e cio an pesado en mi espalda. Los mue os pesan más que los i os; lo aplas an a uno..." (pág. 41). En "Talpa", la mue e que e eb a odo el ela o, apa ece asociada o sen ida con alo es y signi icaciones dis in as. La mue e es el descanso de una ida aje eada y sin sen ido, es é mino de compa ación con el ansia de i i , con emplación desca nada de una ealidad in ans e ible: Lo que enemos que hace po lo p on o es es ue zo as es ue zo pa a i de p isa de ás de an o como noso os y delan e de o os muchos. De eso se a a. Ya descansa emos bien a bien cuando es emos mue os, (págs. 60-61). De aquel Tanilo a quien ya nada le dolía, pe o que es aba como adolo ido, con las manos y los pies enga uñados y los ojos muy abie os como mi ando su p opia mue e, (pág. 65). También en "Lu ina" encon amos la mue e como señal de edención, como única solución a unas idas a almen e condenadas a mo i en ida: 362 CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ... RAÍCES PREHISPÁNICAS EN EL LLANO EN LLAMAS DE JUAN RULFO 363 Y es que allá el iempo es muy la go. Nadie lle a la cuen a de las ho as ni a nadie le p eocupa cómo an amon onándose los años. Los días comienzan y se acaban. Luego iene la noche. Solamen e el día y la noche has a el día de la mue e, que pa a ellos es una espe anza, (p. 101). Toda un iloso ía de la ida es exp esada po el sepul u e o p o agonis a de "Un pedazo de noche"; su p opia ci cuns ancia le había hecho medi a sob e la paz que se i ía en le cemen e io en e a la desazón y maldad de la ida: Los i os son los que son una e güenza. ¿No lo c ees ú así? Los mue os no le dan gue a a nadie; pe o lo que es los i os, no encuen an cómo mo i ica le la ida a los demás. Si has a se medio ma an po acaba con el co azón del p ójimo. Con eso e digo odo. En cambio, a los mue os no hay po qué abo ece los. Son la g an cosa. Son buenos. Los se es más buenos de la ie a, (pág 273-274). No es no mal es e egus o po la mue e; la impasibilidad, la na u alidad con que se ma an unos a o os, a eces el humo neg o con que es con emplada como en "El día del de umbe", el deseo de la mue e de alguien pa a consegui el amo y el miedo e inhibición pos e io es. Mue e nacida en un odio lejano, en ocasiones u o de una obcecación momen ánea, a alis a como ocu e en "La he encia de Ma ilde A cángel", absu da en su o igen como se na a en "El día del de umbe". Mue e asociada a la iolencia, con emplada como algo na u al, que lo es cuando iene po que ha llegado la ho a. En es os cuen os el homb e se e ige en juez y dec e a el cómo y el cuándo. Los ejemplos mexicas pueden mul iplica se has a el in ini o; los es udiosos de sus ex os concue dan en que el ema de la mue e, po sí sola, asociada a la ansi o iedad de la ida, como o enda a los dioses, como consecuencia de la gue a, como anhelo de un eencuen o, mo i a innume ables poemas: ¡Oh lo es que po amos, oh can os que lle amos, nos amos al eino del mis e io! (Anónimo de Chalco, agmen o) No es e dad que i imos, no es e dad que du amos en la ie a. ¡Yo engo que deja las bellas lo es, engo que i en busca del si io del mis e io! Pe o po b e e iempo, hagamos nues os los he mosos can os. (Anónimo de Chalco) CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ... PEDRO CORREA RODRÍGUEZ ¿A dónde i emos que mue e no haya? Po eso llo a mi co azón. (Anónimo de Tenoch i lan, agmen o) Yo, yo aho a digo: -Sólo po b e e iempo, cual lo de magnolia, hemos enido al mundo a ab i nues a co ola. Hemos enido solamen e a ma chi a nos. (Anónimo de Huexo zinco, agmen o). Casi siemp e el ema de la mue e se asocia como ocu e con cie as adiciones occiden ales a esas p egun as cuya espues a queda en suspenso: el ema de la osa, el ca pe diem, el ubi sun , a lo an po doquie en la lí ica náhua l u ilizando una simbología muy peculia , así ocu e con el p o undo "Diálogo de la lo y en can o. Familia idad con la mue e y con enida nos algia. En suma, consus ancialidad. LA RELIGIÓN Muchos cuen os es án animados po un sen imien o eligioso, desde el ana ismo has a la c eencia en la exis encia de un más allá muy peculia . Pa ece islumb a se en ocasiones p ác icas animis as, en o as, cie a inu ilidad en las soluciones de p oblemas humanos po ía de la e, cuando no, el humo sa cás ico an e de e minadas ac i udes eligiosas. Pa a bien o pa a mal, no puede nega se que nos en en amos con una sociedad -a su mane a- c eyen e, con e ciega en la di inidad o habi uada a las p ác icas u ina ias de una eligiosidad supe icial, mezcla de li u gia y supe s ición. La his o ia ecien e de México pod ía explica algunos p oblemas eligiosos. No ol idemos que de e minados ela os enma can la gue a de los c is e os y que as un apa en e y nacional indi e en ismo eligioso se ocul a un pueblo en ex emo piadoso, ezado y c édulo. Un lec o impa cial que aplica a c i e ios es ic amen e c is ianos se lle a ía una g an so p esa al obse a cómo la ealización de lo eligioso escapa a sus esquemas. Se i e un c is ianismo hondamen e a ec ado po o as i encias sag adas que a lo an en ex aña mezcolanza. El p imi i o Maca io i e a e o izado po el in ie no sen ido como un luga que causa espan o y miedo, sin conciencia de su ealidad c is iana conc e a; es como una palab a abú pa ecida a aquellas con las cuales se suele asus a a los niños: Y eso me se ía de mucho; po que yo no me apu aba del ío ni de ningún miedo a condena me en el in ie no si me mo ía yo sólo allí, en alguna noche... A eces no le engo an o miedo al in ie no. Pe o a eces sí. (pág. 11). 364 CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ... RAÍCES PREHISPÁNICAS EN EL LLANO EN LLAMAS DE JUAN RULFO 365 Es a concepción la ei e a el pob e Maca io; en su conciencia, in ie no equi ale a soledad; la p esencia innoble de Felipa le p ese a de sus mons uos pensan es. Cu iosamen e pa a Maca io el mundo del más allá equi ale al pu ga o io. En dos ocasiones ei e a esa idea. En la p ime a asociada a c eencias popula es y a un asomo ímido de animismo: A los g illos nunca los ma o. Felipa dice que los g illos hacen uido siemp e, sin pa a se ni a espi a , pa a que no se oigan los g i os de las ánimas que es án penando en el pu ga o io. El día en que se acaben los g illos, el mundo se llena á de los g i os de las ánimas san as y odos echa emos a co e espan ados po el sus o, (pág. 13). En el segundo caso, el pu ga o io es el luga ese ado a sus pad es y adonde desea i como me a inal de aspi ación y anhelo de supe i encia. Maca io en en a el pu ga o io al in ie no: Y en onces le pedi á, a alguno de oda la hile a de san os que iene en su cua o, que mande a los diablos, po mi, pa a que me lle an a as as a la condenación e e na, de echi o, sin pasa ni siquie a po el pu ga o io, y yo no pod é e en onces ni a mi papá ni a mi mamá, que es allí donde es án, (pág. 14). La c eencia en el pu ga o io como luga donde i en las almas de los mue os apa ece en "Lu ina", en con apun o con la concepción c is iana del cielo: San Juan Lu ina. Me sonaba a nomb e de cielo aquel nomb e. Pe o aquello es el pu ga o io. Un luga mo ibundo donde se han mue o has a los pe os y ya no hay ni quien le lad e al silencio; pues en cuan o uno se acos umb a al enda al que allí sopla, no se oye sino el silencio que hay en odas las soledades, (pág. 104). La in imidad de los p o agonis as con los animales no puede pa ecemos ex aña si pensamos en los ambien es campesinos en que muchos ela os i en y se desa ollan; sin emba go, mayo pe plejidad causa la elación an es echa que el au o es ablece en e el mundo del más allá y de e minados animales, epulsi os en su mayo ía. Así en "Maca io" ya imos cómo los g illos es ablecen cie a elación con la supe i encia de las almas y en el mismo cuen o, la p esencia de cuca achas, chinches y alac anes es pasapo e segu o pa a i al in ie no. En el cuen o "Es que somos muy pob es", el na ado con ie e ida humana a las acas y pide a Dios que ampa e a su bece o p esun amen e ahogado: CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ... PEDRO CORREA RODRÍGUEZ A mí muchas eces me ocó despe a la cuando le ab ía la pue a del co al, po que si no, de su cuen a, allí se hubie a es ado el día en e o con los ojos ce ados, bien quie a y suspi ando, como se oye suspi a a las acas cuando due men, (pág. 33). La eligión mezclada con danzas i uales implo ando la salud del cue po imos cómo asomaba en el ela o "Talpa", his o ia de una pe eg inación al san ua io ma iano de dicha comunidad, donde i en en ma idaje el ana ismo, el e o popula , las c eencias paganas..., al ez, lo único posi i o sea la cu ación espi i ual de la muje de Tanilo. "Anacle o Mo ones" iene como elón de ondo la ida de un san e o popula , canonizado p ema u amen e po las bea as de u no, las cuales c een a pie jun illas que es á en el cielo cuando su ida, ela ada po su ye no Lucas, no es nada ejempla . El sa casmo y la bu la, el humo g ueso, asoman a lo la go de las páginas pa a pone en sol a la c edulidad de los pueble inos. Con la eligión apa ece po doquie el a alismo, una esignación an e las desg acias que les impide eacciona . Una especie de hado maligno, ciega p edes inación, sume y coa a la libe ad de sus c ia u as. En cinco ela os se mues a con oda e idencia: El coamil que yo abajaba e a ambién de ellos de Odilón y Remigio To ico, y la docena y media de lomas e des que se eían allá abajo e an jun amen e de ellos. No había po qué a e igua nada. Todo mundo sabía que así e a. (pág. 21). (La Cues a de las Comad es). Mi mamá no sabe po qué Dios la ha cas igado an o al da le unas hijas de ese modo, cuando en su amilia, desde su abuela pa a acá, nunca ha habido gen e mala. (pág. 35). El sabo a pod ido que iene de allá salpica la ca a mojada de Tacha y los dos pechi os de ella se mue en de a iba abajo, sin pa a , como si de epen e comenza an a hincha se pa a empeza a abaja po su pe dición (págs. 25-36). (Es que somos muy pob es) Bien pudo se ; pe o yo no me acue do. ¿No c ee us ed que ma a a un p ójimo deja as os? Los debe deja , y más a ándose de un supe io de uno. Pe o desde el momen o que me iene aquí en la cá cel po algo ha de se , ¿no c ee us ed? (págs. 50-51) (En la mad ugada) Pe o no le alió. Se mu ió de odos modos, (pág. 64) (Talpa). Y aho a habían ido po él, cuando no espe aba ya a nadie, con iado en el ol ido en que lo enía la gen e; c eyendo que al menos sus úl imos días los pasa ía anquilo... (p.88). Se había dado a es a espe anza po en e o. Po eso e a que le cos aba abajo imagina mo i así, de epen e, a es a al u as de su ida, después de an o pelea pa a lib a se de la mue e, (p. 88) (¡Dñes que no me ma en!). 366 CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ... RAÍCES PREHISPÁNICAS EN EL LLANO EN LLAMAS DE JUAN RULFO 367 Es os ejemplos demues an cómo eco e los ela os ul ianos un sen imien o de la mue e asumido sin apenas p o es a; ex aña esignación acep ada desde lo más hondo del alma y cuyas consecuencias han enido y ienen epe cusiones his ó icas y sociales muy impo an es. Re engamos -al menos- una de singula elie e en la ida del mexicano, la inhibición an e hechos i ales que puede llega has a incapaci a pa a la acción. No es sólo una acep ación de la mue e como algo ine i able y pu i icado , sino que en ocasiones se la llama como única abla de sal ación. El mexicano es homb e amilia izado con la mue e. Es e endencia es engend ado a de una especie de a alismo ene ado po que hay es ealidades que se dan es echamen e la mano y lo condicionan odo: eligión, a alismo y mue e. Po eso no puede escapa a su des ino el p o agonis a del ela o "¡D les que no me ma en!" y algo idén ico le acon ece al iejo Es eban de "En la mad ugada". Religión i ida con ex año i ual, apa a osamen e ex e na, quizá po que haya nacido de una duda y una sus i ución y al homb e mexicano del pueblo no le queda o o consuelo que la magia del cul o. Es una sín oma ese esplendo ex e no, inhumano po c uel, que no desdeña lo sang ien o. Es un i ualismo sac i icial du o; he encia hispana po una pa e, aunque ambién debe deci y mucho el espec áculo de las íc imas sac i icadas a los dioses. Sac i icio exigido con pe iodicidad y de mane a pe en o ia. Las peni encias lib emen e impues as po gen es sencillas como expiación o econocimien o y hechas ida an e la Vi gen de Guadalupe, son el mejo mues a io de cuan o enimos diciendo. El ela o "Talpa" es la co obo ación en el plano de la icción ul iana. También lo eligioso supone un ace camien o al ine i able mundo del más allá, sob e odo cuando una cul u a asocia la ida al sueño como lo hizo la az eca, e o zada es e ideal po cie as endencias hispanas donde la asociación ida-sueño es moneda común, an o en un plano in elec ual como a ni eles popula es. Finalmen e, la eligión es comp ensión de las p opias mise ias, su acep ación como algo ine i able, sin ol ida el ca ác e eden o que i e en su p opia esencia. Los g andes es udiosos de la cul u a mexicana a an de des ela el po qué de ese sen imien o eligioso e eb ado del se mexicano y con di e en es palab as y dis in os plan eamien os, casi odos o ecen ideas a ines. Medi emos es as palab as de O. Paz ecogidas en "El labe in o de la soledad": Aquellas sociedades es aban imp egnadas de eligión. La misma sociedad az eca e a un Es ado eoc á ico y mili a . Así, la uni icación eligiosa an ecedía, comple aba o co espondía de alguna mane a a la uni icación polí ica. Con di e sos nomb es, en lenguas dis in as, pe o con ce emonias, i os y signi icaciones muy pa ecidas, cada ciudad p eco esina ado aba a dioses cada ez más semejan es en e sí. Las di inidades ag a ias -los dioses del suelo, de la ege ación y de la e ilidad, como Tláloc-, y los dioses nó dicos -celes es, gue e os y cazado es, como Texca lipoca, Hui zilopoch li, Mixcóa l- con i ían CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ... PEDRO CORREA RODRÍGUEZ en un mismo cul o. El asgo más acusado de la eligión az eca en el momen o de la Conquis a es la incesan e especulación eológica que e undía, sis ema izaba y uni icaba c eencias dispe sas, p opias y ajenas. Es a sín esis no e a el u o de un mo imien o eligioso popula , como las eligiones p ole a ias que se di unden en el mundo an iguo al inicia se el c is ianismo, sino la a ea de una cas a, colocada en el pináculo de la pi ámide social. Las sis ema izaciones, adap aciones y e o mas de la cas a sace do al e lejan que en la es e a de las c eencias ambién se p ocedía po supe posición -ca ac e ís ica de las ciudades p ehispánicas-. Del mismo modo que una pi ámide az eca ecub e a eces un edi icio más an iguo, la uni icación eligiosa solamen e a ec aba a la supe icie de la conciencia, dejando in ac as las c eencias p imi i as. Es a si uación p e igu aba la que in oduci ía el ca olicismo, que ambién es una eligión supe pues a a un ondo eligioso o iginal y siemp e i ien e. Todo p epa aba la dominación española, (págs. 83-84). La eligión i ía en la en aña del mundo az eca a la llegada de los españoles. E a una eligiosidad en c isis, a caballo en e el anquilosamien o de o mas y la búsqueda de nue os caminos. La inmensa mayo ía de la población seguía apegada a cul os adicionales y pe manecía impasible an e las discusiones ilosó icas que ace ca de la di inidad di idían a sabios y pode osos. El pueblo más o menos o icializado seguía las co ien es emanadas de Tenoch i lán. Respe aba y emía a los dos g andes dioses que p esidían desde hacía pocos decenios los des inos del impe io. Los más alejados de la capi al al e naban la nue a li u gia con sus cul os ances ales. Una mino ía conscien e a aba de busca en lo más p o undo de su conciencia el p incipio eligioso animado . El Tloque Nahuaque o "Dueño de la ce ca y del jun o", ambién Moyocaya zin o "El que se es á in en ando a sí mismo" se en e een en los e sos del ey poe a Nezahualcóyo l y en los de aquellos o os he ede os de una lejana sabidu ía. Ayocuan . Tochihui zin o Tecayehua zin. Podemos a i ma -en líneas gene ales- que con i ían es endencias eligiosas: 1. La más sublime, en las discusiones de los eyes sabios he ede os de la cul u a ol eca: ¿Dónde i e, oh mi Dios, Dado de la ida? Yo a í e busco. Algunas eces, yo poe a po i es oy is e, aunque sólo p ocu o aleg a e. (F agmen os del Diálogo de la poesía: Flo y Can o) 2. La eligión o icial, impe ialis a, ampa ado a de las gue as lo idas, cen ada en el cul o a dos g andes di inidades masculinas: 368 CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ... RAÍCES PREHISPÁNICAS EN EL LLANO EN LLAMAS DE JUAN RULFO 369 ¡El humo de la hogue a! ¡Allí hacen es uendo los escudos! ¡El Dios de los cascabeles! ¡Allí son emoladas us lo es, oh Enemigo: hacen allí es épi o los Águilas y Tig es! (F agmen o de la gue a sag ada) 3. La del pueblo, luc uan e en e el pasado y la concepción eligiosa del es ado implan ada po Tlacaélel: Ama illas lo es ab ie on la co ola: ¡es nues a Mad e, la del os o con másca a! -Tu pun o de pa ida es Tamoanchan. Ama illas son us lo es: -Tu pun o de pa ida es Tamoanchan. Blancas lo es son us lo es: ¡Es nues a Mad e, la del os o con másca a! -Tu pun o de pa ida es Tamoanchan. (F agmen o del Can o a la Mad e de los Dioses ecogido po B. de Sahagún hacia 1547). Vemos cómo lo eligioso imp egnaba la ida del mexica. Sob e es e asmundo i o, i ualis a y con adic o io, se iba a supe pone la eligiosidad hispana, has a el pun o de imp egna lo odo c eando un o den nue o; Es muy ácil eí de la p e ensión ul a e ena de la sociedad colonial. Y más ácil aún denuncia la como una o ma acía, des inada a encub i los abusos de los conquis ado es o a jus i ica los an e sí y an e sus íc imas. Sin duda es o es e dad, pe o no lo es menos que esa aspi ación ul a e ena no e a un simple añadido, sino una e i a y que sus en aba, como la aíz al á bol, a al y necesa iamen e, o as o mas cul u ales y económicas. El ca olicismo es el cen o de la sociedad colonial po que de e dad es la uen e de ida que nu e las ac i idades, las pasiones, las i udes y has a los pecados de sie os y seño es, de unciona ios y sace do es, de come cian es y mili a es. G acias a la eligión el o den colonial no es una me a supe posición de nue as o mas his ó icas, sino un o ganismo i ien e. Con la lla e del bau ismo el ca olicismo ab e las pue as de la sociedad y la con ie e en un o den uni e sal, abie o a odos los poblado es. (El labe in o de la soledad, págs. 92-93). O. Paz econoce que la ac uación de la Iglesia ue bene iciosa pa a los indios aunque ello aje a el abandono de los dioses adicionales abonando el campo pa a las nue as c eencias. Se p oduce una sus i ución necesa ia que no supone la mue e de ini i a del pasado sino la inco po ación al se espi i ual hispano y la eno ación de iejos mi os pe icli ados bajo dis in as ad ocaciones. En de ini i a, un mes izaje eligioso: CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ... PEDRO CORREA RODRÍGUEZ Pe o sin la Iglesia el des ino de los indios hab ía sido muy di e so... Po la e ca ólica los indios, en si uación de o andad, o os los lazos con sus an iguas cul u as, mue os sus dioses an o como sus ciudades, encuen an un luga en el mundo... Se ol ida con ecuencia que pe enece a la e ca ólica signi icaba encon a un si io en el Cosmos. La huida de los dioses y la mue e de los je es habían dejado al indígena en una soledad an comple a como di ícil de imagina pa a un homb e mode no. El ca olicismo le hace eanuda sus lazos con el mundo y el asmundo. De uel e sen ido a su p esencia en la ie a, alimen a sus espe anzas y jus i ica su ida y su mue e. (El labe in o de la soledad, p. 92) Aunque O. Paz, en el ensayo ci ado, haga obse aciones muy a inadas y obligue al lec o a una cons an e medi ación, no compa o o almen e sus pa alelismos. Hay ideas que me pa ecen exage adas en el denso capí ulo "Colonia y Conquis a" y no es oy muy segu o de que el ub icado bajo la e ique a "Los hijos de la Malinche" encie e una e dad esencial. Las oposiciones y pa alelismos en e la "Mad e" y "La Chigada" son demasiado o undos. Susc ibo en su o alidad la isión dico ómica exis en e en e la mino ía ilus ada, que quiso i i y i e de espaldas a la ealidad p o unda de México, y la ancha base popula impe meable a cualquie ipo de e o mas. Se puede cambia la piel a gus o del consumido , ambién ol ida su colo , pe o no se puede p escindi de cuan o es á imp eso en lo ma's hondo de la conciencia. En líneas gene ales podemos a i ma que el ca olicismo no desplazó en su in eg idad a las eligiones indígenas, o al menos a sus c eencias, sino que las asumió en la medida que se ían pa a inco po a al indio a un o den eligioso nue o. La espi i u alidad mexicana, la del pueblo se en iende, es mes iza, y no se puede duda de su au en icidad. El homb e mexicano es since o cuando se en ega a su Vi gen de Guadalupe y lle a imp eso en su co azón un sin ín de c eencias a caballo en e al supe s ición, el dogma y la magia. Es a íada espi i ual es la que espe a esc upulosamen e Rul o en sus ela os y nos e ela una ez más el cuidado y la since idad con que se ha ace cado a su pueblo pa a adiog a ia su exis encia in e io . El ilóso o Samuel Ramos es más igu oso e in ansigen e que cualquie a de los o os pensado es de su gene ación y así se nos p esen a en una ob a de emp ana echa "El pe il del homb e y de la cul u a en México" (1934), ensayo de in e p e ación del se mexicano 24. De en e sus muchas y a inadas obse aciones con iene e ene las páginas dedicadas a explica el i enunciable a alismo explicado de la pasi idad i al de sus paisanos. La imagen del "pelado" y su sen imien o de in e io idad es de an ología, así como el análisis que hace del ca ác e in o e ido del indi iduo. 24. Ramos, Samuel. El pe il del homb e y la cul u a en Mexico, col. Aus al, nüm. 1080, ed. Espasa-Calpe, 6.ä ed., Mexico 1976. 370 CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ... RAÍCES PREHISPÁNICAS EN EL LLANO EN LLAMAS DE JUAN RULFO 371 Su ipología del mexicano coincide con la de los se es que pueblan el mundo c eado po Rul o. Quie e e en el pasado español -como O. Paz- una e apa imp escindible en el desa ollo del a alismo pe o no ol ida la las e az eca magis almen e in e p e ado en el capí ulo "El egip icismo indígena'. Es a igidez no es quizá ajena a la in luencia indígena. No c eemos que la pasi idad del indio sea exclusi amen e un esul ado de la escla i ud en que cayó al se conquis ado. Se dejó conquis a al ez po que ya su espí i u es aba dispues o a la pasi idad, desde an es de la conquis a los indígenas e an eacios a odo cambio, a oda eno ación. Vi ían apegados a sus adiciones, e an u ina ios y conse ado es. En el es ilo de su cul u a quedó es ampada la olun ad de lo inmu able. (El pe il..., p. 36). ya que la pasi idad in ade la ida o al del mexicano, le impide la p opia e olución y le empuja a acep a lo o áneo po me o dile an ismo, sin p o undiza en la alía de lo que acep a. También conside a Ramos que la única cul u a posible debe se de i ada, es deci mes iza: Ca ece ía de undamen o supone en México, ya no la exis encia, sino aun la me a posibilidad de una cul u a de p ime a mano, es deci , o iginal, po que se ía biológicamen e imposible hace abla asa de la cons i ución men al que nos ha legado la his o ia... En consecuencia, es o zoso admi i que la única cul u a posible en e noso os iene que se de i ada. (El pe il..., pág. 20). El c is ianismo eje ció una decisi a in luencia desde los p ime os decenios de la conquis a. A ec ó a la mino ía ec o a india acogida en cen o cul u ales c eados po los colonizado es, sob e odo misione os y e angelizado es, y llegó en mayo o meno medida a la masa ciudadana, inclusi e has a la de núcleos pequeños. La lec u a de enida de los his o iado es -hispanos, mes izos o indios- demues a has a qué pun o el ca olicismo ascinó al pueblo y se dejó gana po él. Ni siquie a se lib ó de es a in luencia la li e a u a e nácula del siglo XVI. La acilidad encon ada po los misione os pe mi ió la pe i encia de i os, cos umb e, supe s iciones de la eligión az eca po que en nada a ec aban a la esencialidad de los dogmas c is ianos. Es más, hechos de las eligiones p ehispánicas con ibuye on a la labo e angelizado a. Es indudable que el c is ianismo hispano, muy media izado po la mo al, con ibuyó al e icismo de los mexicanos. Las concomi ancias en e el "supues o" senequismo español y el es oicismo de los pueblos az ecas y az equizados, son muchas, y ambas ac i udes é icas se suma on pa a con igu a al mexicano mode no. Es e pod ía se el caso del d ama u go Juan Ruiz de Ala cón. CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ... PEDRO CORREA RODRÍGUEZ Yo más bien c eo que en el ondo de la cues ión hay un p oblema é ico el cual ino a comple a se con las apo aciones hispano-c is ianas; y al mismo iempo, un sen imien o de in e io idad nacido de complejas con usiones. Una sociedad dominada po una concepción mo al de la ida no iene más emedio que hace po ado de los alo es mo ales a algún miemb o de la amilia. Ese papel es á desempeñado po la muje y en g an medida se la educa pa a la de ensa an e la sociedad de esos alo es. Así ocu ía, con la educación que ecibían de sus pad es, a las muchachas de las cul u as p ehispánicas. Páginas a ás hemos ecogido las palab as de los in o man es de Be na dino de Sahagún dedicadas a la educación de la muje pa a la ida co idiana. Y en cie a medida lo mismo acon ece en la sociedad española donde la muje iene ese ado el papel de conse ado a de la adición y ep esen an e de la ue za cohesionado a de la amilia. En ambas sociedades, la muje es símbolo del mal; en la hispana, po sus aíces c is ianas y bíblicas; en la mexica, po causas eligiosas y polí icas. Aho a bien, la maldad compo a una p oblemá ica sexual en e los componen es hispanos de la muje y su ausencia es una ca ac e ís ica muy acusada de las cul u as mesoame icanas. No busquemos la causa en la aición de la india Malinche que no ue cap u ada po Co és sino en egada po caciques de ibus cos eñas con obje o de hace más du ade as y e ec i as las alianzas. Las azones son más p o undas y pa en de una mane a de se y exis i , de la o ganización de la sociedad pa a un de e minado ipo de ida. El mundo del amo puede es a elacionado en e los mexicanos con cie as ca ac e ís icas que lo de inen como un se dado a la simulación, ocul ado de sus sen imien os, y p oyec a sob e el "o o", en es e caso la muje , su capacidad de ocul ación: Pa a los mexicanos la muje es un se oscu o, sec e o y pasi o. No se le a ibuyen malos ins in os: se p e ende que ni siquie a los iene. Mejo dicho, no son suyos sino de la especie; la muje encama la olun ad de la ida, que es po esencia impe sonal, y en es e hecho adica su imposibilidad de ene una ida pe sonal. Se ella misma, dueña de su deseo, su pasión o su cap icho, es se in iel a sí misma. Bas an e más lib e y pagano que el español -como he ede o de las g andes eligiones na u alis as p ecolombinas- el mexicano no condena el mundo na u al. Tampoco el amo sexual es á eñido de lu o y ho o , como en España. La pelig osidad no adica en el ins in o sino en asumi lo pe sonalmen e. Reapa ece así la idea de pasi idad: endida o e guida, es ida o desnuda, la muje nunca es ella misma. Mani es ación indi e enciada de la ida, es el canal del ape i o cósmico. En es e sen ido, no iene deseos p opios. (El labe in o de la soledad, pág. 32-33). Ni el amo ni la muje cons i uyen un auma pa a el homb e en los cuen os uínanos. Es án ahí, jun o a él o en e a él. Suponen la con inuidad, la en ega 378 CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ... RAÍCES PREHISPÁN/CAS EN EL LLANO EN LLAMAS DE JUAN RULFO 379 inconscien e, la mis e iosa a acción, pe o no juegan el papel p epo en e con que apa ecen en las sociedades u banas o en la cul u a occiden al. El amo , conside ado como algo na u al, es un componen e más de la ida, y no p ecisamen e el más impo an e. Rul o ha seleccionado bien y con oda in ención las ue zas emá icas y ac an es de sus ela os, ma ginando aquellas que no cons i uyen esencialidad. (A pesa de la impo ancia que la muje iene en la ida de Ped o Pá amo, con iene no ol ida que su ac uación es ecep i a). CONCLUSIONES Conside ando los cuen os de Rul o como un conjun o uni a io, emos que es án dominados po las siguien es y cons an es ca ac e ís icas: 1. Los ámbi os en los cuales se mue en sus pe sonajes son u ales. En algunos cuen os emos pequeñas comunidades a la mane a de los co ijos o case íos. En o os, ciudades p o incianas donde la ida ag ícola pola iza la a ención de las gen es. 2. La incul u a domina en es os ambien es u ales. Rul o ma gina conscien emen e cualquie alusión in encionada a aspec o in elec uales que muy bien podían habe se dado y los sus i uye po el ins in o, la expe iencia que da el con ac o con la ie a, su conocimien o di ec o, la in uición que le pe mi e al pe seguido eludi a sus pe seguido es y a és os da con aquellos. Hay en odos los pe sonajes un p ima io ins in o de conse ación, sean de o mes como Maca io, en e mos como Tanilo, asesinos como Jus ino y Luca, ancianos como Es eban. 3. La muje suele desempeña un papel inciden al y secunda io sin ol ida la impo ancia que iene en la ida de Anacle o Mo ones y de Lucas, al ez en la de Eu emio Cedillo pad e p o agonis a de "La he encia de Ma ilde A cángel". 4. La na u aleza, como medio de ida, es hos il al homb e. Jamás apa ecen las ie as ubé imas. El su ido campesino nunca se á poseedo de ellas; end á que con o ma se con el p oduc o de unas cosechas mise ables y al albu de las condiciones me eo ológicas. El ela o "Nos han dado la ie a", apa e conside aciones sociales y polí icas, es odo un sín oma. 5. Una concepción a alis a de la ida empuja a las gen es a i i con o me a su des ino, implacable y ciego como el de la agedia g iega. Nadie escapa po que odo pa ece de e minado po un pode supe io . El animal que podía sal a de la pe dición a Tacha en "Es que somos muy pob es" ampoco puede eludi lo y aunque nos pa ezca que en algún caso la excepción con i ma la egla como en el cuen o "La noche que lo deja on solo", es pu a apa iencia, pues si Feliciano consigue bu la a sus pe seguido es siemp e hay alguien in olun a iamen e dispues o sus i ui lo. Los pe seguidos no pueden escapa de sus pe seguido es, ni el iempo sal a al iejo de "¡Díles que no me ma en!", ni la as ucia ayuda a uno de los p o agonis as de "El homb e"; es án dándole uel as a un cí culo has a que se p oduce el encuen o a al. CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ... PEDRO CORREA RODRÍGUEZ 6. La consus ancialidad de la mue e. Ni se la odia ni se la eme; siemp e llega aunque alguno a e de escu i el bul o. Ta ea inú il como le ocu e a Ju encio Na a en "¡Díles que no me ma en!"; o os la buscan como Eu emio Cedillo pad e en "La he encia de Ma ilde A cángel", o os la espe an pacien emen e sen ados en la pue a de su casa como los iejos de "Lu ina". Y la mue e apa ece bajo muy di e sas o mas, de una mane a sang ien a, en o ma de inopo una inundación, as una en e medad e ible ("Talpa"); casi siemp e conlle a sang e. 7. La e en los cuen os una p o unda y ex aña eligiosidad, a alis a e inmise ico de; la eligión no compo a edención, sólo la mue e o ece el descanso de ini i o. Tanilo c eyó encon a en su pe eg inación emedio a unos males incu ables y halló a la mue e en el camino. La eligión apa ece en uel a en ana ismo, educido a p ác icas ex e nas, apa a osas como magia i ual ("Maca io", "Talpa") o es mo i o de sa casmo ("Anacle o Mo ones"). El mundo de las c eencias se palpa aunque el au o no lo mani ies a de o ma exp esa. 8. La mise ia y la mezquindad apa ecen po odas pa es; pa ecen cons i ui un odo solida io con sus idas. No exis e el goce del i i , nada, absolu amen e nada es posi i o y esa negación de lo bueno que la ida conlle a es silenciado conscien emen e po el au o . ¿Po qué ninguno de sus pe sonajes es eliz? ¿Po qué el au o les niega el sen imien o au én ico y el amo eden o ?. Ni siquie a el pode oso Ped o Pá amo ue eliz y su in elicidad ín ima ue la causa desencadenan e de la agedia. C eo que el sen imien o no exis e po que los pe sonajes de Rul o no se en egan y cuando lo hacen es a egañadien es, sin con icción, o zados po la necesidad o el ecue do mas no po p opia olun ad. Y el amo cede el paso al enco , al odio a la espe a pacien e consumado a de la enganza. Son pe sonajes sin capacidad de ol ido. 9. Si los pe sonajes han llegada a la conclusión de que la p opia ida no ale nada, no mue en un dedo po sal a la de los demás, a no se en i ud de una p omesa o po que conside en que algo bene icioso les a a p oduci esa inespe ada en ega. Tenemos un ejemplo cla ísimo en "Talpa" donde un he mano se b inda a acompaña a Tanilo no po que le in e esa la imposible sal ación del mismo sino po acompaña a su cuñada de la que es á sal ajemen e enamo ado. En de ini i a, la ida es una sucesión de años, el iempo que pasa y que conduce inexo ablemen e a la mue e, po eso, no ale la pena ealiza es ue zo alguno. Los iejos de "Lu ina" nos dan una sobe bia lección de a alismo y humildad. 10. En el mundo ic i o de Rul o no exis e la P o idencia o al menos no se conside a p o iden e a la Di inidad. Sus pe sonajes es án hué anos. El Dios que p eside los ac os de sus c ia u as se encuen a muy alejado y solamen e da mues as de pode a a és de la na u aleza ("Es que somos muy pob es") o del emo ("Maca io"). No hay idea de edención. C is o es á ausen e y el Espí i u de Dios pa ece habe abandonado a es as pob es gen es. Es e sen imien o pe cep ible al lec o nos obliga a o mula nos y esponde a es a p egun a: 380 CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ... RAÍCES PREHISPÁNICAS EN EL LLANO EN LLAMAS DE JUAN RULFO 381 11. ¿El mundo c eado po Rul o es c is iano o se mue e impulsado po o as ca ego ías eligiosas? ¿Hay una concepción dis in a a la c is iana? C eo que sí aunque con cie as es icciones. Desde un pun o de is a ex e no es indudable que un c is ianismo p ima io i e y se espi a en el ambien e. Maca io habla del pu ga o io y del in ie no, Tanilo a a busca su cu ación en pe eg inaje a un san ua io, hay una c edulidad p ima ia ap o echada po Anacle o Mo ones, la gen e iene a Dios en la boca como algo na u al, se acude a la iglesia de la localidad pa a celeb a un une al, los insu gen es de El llano en llamas in ocan a la di inidad cuando se encuen an en pelig o. Pu o o mulismo; quizá jus i ique a sus c ia u as en el momen o decisi o de la mue e, pe o hay un cie o hie a ismo, una ex aña lejanía en e el homb e y Dios, como si és e exigie a íc imas cons an emen e y no se die a po sa is echo. Fal a, en de ini i a, algo muy impo an e, la humanidad de C is o. 12. Los pe sonajes, campesinos en su mayo ía, se mue en impulsados po escasos ideales; i en apegados a una ealidad inmedia a y sus pasiones son muy p imi i as. En un ela o caminan en busca de la ie a p ome ida, lejana y es é il; en o o, se á la comida; la sa is acción de una enganza mezquina; en "Lu ina", la espe a o la llegada de algún o as e o; se ocul a has a la p opia pe sonalidad y se p e ie e i i en el anonima o. El mundo de lo he oico b illa po sus ausencia. 13. La ocul ación de la in imidad, la cons an e huida, la lucha con a la ad e sidad, hacen a sus c ia u as i i en pe pe ua incomunicación. Todos hablan ,dialogan, monologan, pe o no se comunican; gua dan celosamen e su yo y es la ese a men al una a a i ud inhumana. La incomunicación se da has a en las p opias amilias y aunque el homb e del campo sea an especial y no se dé con acilidad, Rul o llega a la a a icia, hecha ealidad a a és de una bien log ada economía de palab as. 14. Llego inalmen e a la conclusión de que los pe sonajes uínanos no azonan según ca ego ías lógicas occiden ales sino que se mue en impulsados po o as c eencias, o o concep o de la ida, o as inquie udes; odo ello subyace en lo más hondo de sus conciencias po que en la supe icie se ha asen ado la cul u a eu opea escasamen e asimilada y cuando la o a, la e dade a, hace lo imposible po a lo a y mani es a se, lo log a iolen ando la pe sonalidad. El equilib io del mes izaje es lo que busca Rul o con oda su campesina sabidu ía. Nunca he encon ado palab as an adecuadas y jus as como és as de O. Paz: Los campesinos, emo os, lige amen e a caicos en el es i y el habla , pa cos, aman es de exp esa se en o mas y ó mulas adicionales, eje cen siemp e una ascinación sob e el homb e u bano. En odas pa es ep esen an el elemen o más an iguo y sec e o de la sociedad. Pa a odos, excep o pa a ellos mismos, encaman lo ocul o, lo escondido y que no se en ega sino di ícilmen e, eso o en e ado, espiga que madu a en las en añas e es es, ieja sabidu ía escondida en e los pliegues de la ie a. (El labe in o de la soledad, pág. 59). CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ... CAUCE. Núm. 14-15. CORREA RODRÍGUEZ, Ped o. Raíces p ehispánicas en "El llano en ...