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Entre el Delirio y la Ironía: el Joker. Sátira y Cinismo en la Obra de Chema Cobo

Sáez-Pradas, Fernando

Abstract

La iconografía del joker, bufón, payaso, etc. ha resultado muy atractiva y ha sido trabajada desde diferentes puntos de vista a lo largo de la historia en el mundo de las artes. Desde el cine hasta la pintura, pasando por la literatura o el teatro. La revitalización de este personaje tras el estreno cinematográfico de la super producción hollywoodiense de Todd Phillips, interpretada por Joaquin Phoenix, ha servido como excusa para realizar una revisión desde distintas perspectivas y saber cómo se relaciona esta iconografía con nuestro presente. Autores como Velázquez o espectáculos como el circo se han nutrido de esta figura. Aquí señalamos con más énfasis el caso del artista Chema Cobo (Tarifa, 1952), persona trascendental para el arte contemporáneo español desde la década de los 70 y que, desde finales de los años 80, ha trabajado sin cesar sobre este personaje. Se ha nutrido de él presentándolo en su trabajo como maestro de ceremonias, convirtiendo a esta especie de álter ego, en uno de los pilares iconográficos más importantes de su trayectoria.

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BRAC - Barcelona Research Art Creation, 9(2) 117 Instructions for authors, subscriptions and further details: http://brac.hipatiapress.com Entre el Delirio y la Ironía: el Joker. Sátira y Cinismo en la Obra de Chema Cobo Fernando Saez Pradas1 1) Departamento de Dibujo, Facultad de Bellas Artes. Universidad de Sevilla. Date of publication: June 3rd, 2021 Edition period: June 2021 - October 2021 To cite this article: Saez Pradas, F. (2021). Entre el Delirio y la Ironía: el Joker. Sátira y Cinismo en la Obra de Chema Cobo. Barcelona, Research, Art, Creation, 9(2), pp. 115-129. doi: 10.17583/brac.2021.5293 To link this article: http://dx.doi.org/10.17583/brac.2021.5293 PLEASE SCROLL DOWN FOR ARTICLE The terms and conditions of use are related to the Open Journal System and to Creative Commons Attribution License (CC-BY). Fernando Sáez Pradas– Entre el Delirio y la Ironía: el Joker. 118 Between Delirium and Irony: the Joker. Satire and Cynicism in the Work of Chema Cobo Fernando Saez Pradas Departamento de Dibujo, Facultad de Bellas Artes. Universidad de Sevilla. (Received: 20 March 2020; Accepted: 9 March 2021; Published: 3 June 2021) Abstract The iconography of the joker, clown, jester, etc. has been very attractive and has been worked from different points of view throughout the art history. From cinema to painting, passing through literature and theatre. The resurgence of this character after the screaming of the Hollywood super production directed by Todd Phillips and interpreted by Joaquin Phoenix has become an excuse to revise the figure from different perspectives, and a way of finding the relationship between this figure and our present. Authors such as Velazquez or even within circus performances have nurtured this character. In this text we want to point out the case of the artist Chema Cobo (Tarifa, 1952), a relevant figure in Spanish Contemporary art since the 70s, and who has been working on this theme since the 80s. Cobo has nurtured his practice from this character, presenting him as the master of ceremonies, becoming his own alter-ego, and one of the pillars of iconography. Keywords: Joker, contemporary art, cynicism, Diogenes, Chema Cobo BRAC - Barcelona Research Art Creation. Vol. 9 No. 2, June 2021, pp. 115-129 2021 Hipatia Press ISSN: 2014-8992 DOI: 10.17583/brac.2021.5293 BRAC - Barcelona Research Art Creation, 9(2) 119 Entre el Delirio y la Ironía: el Joker. Sátira y Cinismo en la Obra de Chema Cobo Fernando Saez Pradas Departamento de Dibujo, Facultad de Bellas Artes. Universidad de Sevilla. (Recibido: 20 marzo 2020; Aceptado: 9 marzo 2021; Publicado: 3 junio 2021) Resumen La iconografía del joker, bufón, payaso, etc. ha resultado muy atractiva y ha sido trabajada desde diferentes puntos de vista a lo largo de la historia en el mundo de las artes. Desde el cine hasta la pintura, pasando por la literatura o el teatro. La revitalización de este personaje tras el estreno cinematográfico de la super producción hollywoodiense de Todd Phillips, interpretada por Joaquin Phoenix, ha servido como excusa para realizar una revisión desde distintas perspectivas y saber cómo se relaciona esta iconografía con nuestro presente. Autores como Velázquez o espectáculos como el circo se han nutrido de esta figura. Aquí señalamos con más énfasis el caso del artista Chema Cobo (Tarifa, 1952), persona trascendental para el arte contemporáneo español desde la década de los 70 y que, desde finales de los años 80, ha trabajado sin cesar sobre este personaje. Se ha nutrido de él presentándolo en su trabajo como maestro de ceremonias, convirtiendo a esta especie de álter ego, en uno de los pilares iconográficos más importantes de su trayectoria. Palabras clave: Joker, arte contemporáneo, cinismo, Diógenes, Chema Cobo 2021 Hipatia Press ISSN: 2014-8992 DOI: 10.17583/brac.2021.5293 BRAC - Barcelona Research Art Creation. Vol. 9 No. 2, June 2021, pp. 115-129 Fernando Sáez Pradas– Entre el Delirio y la Ironía: el Joker. 120 on el Joker (2019) de Todd Phillips, interpretado por Joaquin Phoenix, se pone de nuevo de actualidad este personaje de comportamiento difuso y un tanto extraño. Hace ya unos años realizaba Heath Ledger una soberbia interpretación en El caballero Oscuro (2008) de Nolan, en la que ponía de manifiesto las cualidades interpretativas de una persona que cohabita con la locura. Ahora llegó el turno a Phoenix, quien construye el personaje de un modo magistral, evocando por momentos al Nicholson de Alguien voló sobre el nido del cuco (1975). Un hombre desarraigado que cimenta su vida en torno a grandes mentiras y fracasos. Debido a su psicología poliédrica, las posibilidades que nos ofrece son múltiples. Descubrimos en su personalidad -o quizás personalidades- un perfil psicológico especial: impredecible, violento, jocoso, grotesco, caótico… en cualquier caso, un personaje que arroja a la escena más sombra que luces por numerosos motivos (traumas de la infancia, mentiras, agresiones de todo tipo…), convirtiéndose así en un instrumento subversivo de la sociedad, que canaliza el caos y la ira hacia sí misma a través del actor. Esta revitalización del Joker que ofrece Phillips se enmarca perfectamente en las consecuencias de una parte del “ahora”, imposibles de obviar o esconder bajo la alfombra. Encarna en su comportamiento la contradicción y el caos de una sociedad que dejó de ser utópica, y donde la distopia futura terminó materializándose en el presente a través de una realidad cruel y hostil. “El hombre que arroja una bomba es un artista, ya que prefiere un gran momento a todo lo demás” (Chesterton, 2009, p. 27). El mediterráneo, lejos de sus paraísos, parece haberse convertido en una gran cámara de gas, o un campo de concentración, la Amazonia, pulmón de la tierra ha descendido para arder en el infierno, pasto de la especulación, discursos de odios han alzado la voz y con ellos se volvieron a levantar muros de la vergüenza… En definitiva, la otra cara de la luna, fría, oscura y donde la suma de muchos males parece tomar cuerpo mediáticamente en el -quizás títere o payasopresidente de los EE. UU., Donald Trump (aunque también podrían ser otros tan mediáticos como esperpénticos). Convertido en una caricatura demente, -otra especie de Jokeracecha al mundo casi como un castigo, convirtiéndose en el líder que merecemos, aunque no sea el que necesitamos. El Joker de Phoenix, no deja de ser un héroe -o antihéroe- C BRAC - Barcelona Research Art Creation, 9(2) 121 anárquico, que le devuelve al mundo la hostilidad con la que ha sido tratado a través del caos y la violencia. Un pirómano que siembra el desconcierto con sus actos, pudiéndose equiparar en cierta medida con su actitud, con algunos momentos radicales de la historia del arte. Como cuando Duchamp aniquiló el concepto de arte hasta entonces establecido para crear una tabula rasa y poder construir desde la nada a partir de un urinario -La fuente, 1917-. O incluso cuando el futurismo y Marinetti hacían gala de la violencia como fuerza creadora, entendiendo la destrucción como elemento higiénico clave para el progreso y la creación del futuro, del nuevo mundo (Marinetti, 2013). Con esta aproximación a la psicología del personaje podemos acercarnos a otros jokers, arlequines o bufones de la historia del arte. El que construye Phoenix, lleno de rencores, parece vengarse de la humillación y degradación a la que fue sometido su antecesor en épocas de Felipe IV, retratados por Velázquez, cuando bufones formaban parte de la corte como dispositivos de entretenimiento para la burguesía. Un pasatiempo del que reírse. El bufón el Primo (1644), El bufón Calabacillas (1635-39) o El Niño de Vallecas (1635- 45) son ejemplos de ello. “(…) Ciertamente las cortes de los emperadores, príncipes, reyes, duques, papas y prelados, y las plazas de los burgos están siempre abiertas a juglares, saltimbanquis, trovadores, prestidigitadores y comediantes, pero se trata de infames, deshonestos, infieles, apóstatas y excomulgados” (Choza, 2011, p. 229). Acto 1 Estos bufones de palacio tienen su reflejo en el mundo contemporáneo en la figura del payaso que, con su bipolaridad triste-alegre, sirven para dinamizar los entreactos en el circo. Un personaje tradicionalmente torpe, bobo y al que parece estar permitido hacer bullying desde el graderío. Un payaso necesitado del aplauso al precio que sea, un aplauso al que se vuelve adicto como a una droga de la que necesita para seguir viviendo, aunque suponga a su vez, lentamente su destrucción. El aplauso como gasolina, el aplauso como alimento, el aplauso como afirmación y destrucción final. Como queda reflejado en Muertos de Risa (1999), el filme de Alex de la Iglesia, o en Qué fue de baby Jane (1962) de Robert Aldrich donde sus protagonistas, ídolos caídos y juguetes rotos del espectáculo desarrollan un sinfín de rencores y envidias por la necesidad enfermiza de afirmación y reconocimiento externo, de agradar, de gustar. Ya lo dijo Verónika Voss, protagonista de la película Fernando Sáez Pradas– Entre el Delirio y la Ironía: el Joker. 122 La ansiedad de Veronika Voss (1982) de Fassbinder: “Luces y sombras: los dos secretos del cine”. Esta afirmación, no solo representa una realidad técnica, sino que describe metafóricamente las dos posiciones del estrellato: el éxito y el fracaso, o la presencia y el olvido. “(…) El carnaval del mundo engaña tanto, / que las vidas son breves mascaradas; / aquí aprendemos a reír con llanto / y también a llorar con carcajadas” (De Dios Peza, 1891, p. 25). Pero el joker, no sólo tiene esa connotación negativa y oscura, también tiene aristas impredecibles en su locura próximas al humor. Basta atender al joker que se presenta en la baraja de cartas, un comodín que altera el orden normal del juego, introduciendo nuevas posibilidades en el desarrollo de la partida tras insuflar una pequeña dosis de caos. Un joker, comodín, que se acerca tras su aparición, al teatro de la improvisación pues, cuando aparece, el juego, tan ligado al azar, tendrá que decidir por que nuevos derroteros avanzar. Pero del que nos ocuparemos ahora, poco tiene que ver con el joker que construyen Phoenix o Heath Ledger, este no tiene rencor ni busca venganza, es otro joker, diferente. Nos referimos al joker del artista Chema Cobo, (1952) nacido en Tarifa -Cádiz-, y donde los aires de levante son de sobra conocidos en la cultura popular como resortes que activan la locura. En Tarifa, el viento es continuo y cuando no es de levante es de poniente. Un viento sostenido que aturde la mente, la embota, saturando el pensamiento e inundándolo de un gris denso. Como el que aparece en sus pinturas desde mediados de los 80 o como la calima, el aire cargado de partículas del Sáhara que hace del continente africano -visto desde Tarifauna imagen especular desde la península. Un espejismo, una ilusión que aparece y desaparece. Una tierra donde el carnaval, que ridiculiza y se ríe de todo, se integra en la sociedad formando parte de su filosofía cotidiana. Así lo observaba en sus pinturas flamencas James Ensor, artista belga que trabajó con esta iconografía y por el que Cobo siente especial atracción. Acto 2 Con cierto aire teatral, el joker de Chema Cobo actúa en el conjunto de su obra como maestro de ceremonias. Él lo organiza todo -o casi todo-, él es el hilo conductor de gran parte de su trabajo. El actor más visible de su producción. Su esencia siempre está, aunque no aparezca (Power, 1990). Su aire anárquico lo inunda todo. Un ser extraño al que el artista introdujo en su obra a finales de los años 80 y que le ha servido, como sirve el arlequín en la baraja de cartas, BRAC - Barcelona Research Art Creation, 9(2) 123 para dinamizar y dinamitar el relato, sembrando el caos y la duda por donde pasa. Su joker, -jester o fool en su tan usada traducción inglesa-, tiene tangencias con el bufón de Shakespeare en El rey Lear (1605), un personaje que hace reír al rey, pero que a la vez lo expone frente a su propio vacío, frente a sus propias dudas, sus miedos, en un juego de espejos, convierte al rey en bufón sin que éste se dé cuenta y sin necesidad de llevar su traje. Este mismo juego que plantea Shakespeare es el que se repite con el espectador cuando observa el joker de Cobo: enmudece. “El arte era una estrategia que el Joker utilizaba para hacer creer a los espectadores que eran seres pensantes” (Cobo, 1999, p. 108). El germen de esta iconografía en su obra aparece por primera vez en 1988, en un trabajo que no tiene título (imagen 1), cuestión extraña si se atiende a su trayectoria. Realizado en carboncillo sobre papel, vemos como un hombre -solo vemos su cara-, con un barco en su cabeza, observa un guante y en cuya punta de los dedos, como si levitaran sobre ellos, aparecen anillos, muelas y lo que podrían ser monedas. Este mismo año y siguiendo la misma composición realiza Desert between inside and outside, (imagen 2) donde sustituye algunos elementos iconográficos de la obra anterior para dar paso al que será el joker primigenio. Un rostro enmarcado ya por el característico sombrero del personaje y un guante que le oculta medio rostro confiriéndole cierto misterio teatral. Aunque en esta ocasión emplee un medio diferente, ahora usa óleo, un procedimiento más especulativo. Sin saber hasta qué punto era plenamente consciente, acaba de introducir una grieta en lo que será el devenir de su carrera, pues con esta figura, comienza a burlarse y cuestionar a solemne, pretenciosa y oficialista historia del arte y de aquellos que la conducen. Fernando Sáez Pradas– Entre el Delirio y la Ironía: el Joker. 124 Imagen 1. Chema Cobo. (1988). S/t, 60,5 x 45,5 cm. Carboncillo sobre papel. Colección del artista. Fotografía cortesía del Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla. Imagen 2. Chema Cobo. (1988). Desert between inside and outside, 145 x 125 cm. Óleo sobre lienzo. Colección Manuel Blánquez, Algeciras. Fotografía extraída del catálogo “El laberinto de la brújula”, del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo. BRAC - Barcelona Research Art Creation, 9(2) 125 “Un artista hace caso omiso de todos los gobiernos, suprime todas las convenciones. El poeta solo encuentra placer en el caos” (Chesterton, 2009, p. 28). No todos sus jokers son iguales. Algunos jokers de Cobo no tienen cara, no tienen rostro, y otros sonríen con una mueca forzada e histriónica, desencajada como la de un loco. Salvo las piezas escultóricas destinadas a la instalación Los guardianes del deseo necesario, el resto de obras que ha realizado con esta iconografía han sido pictóricas o dibujísticas. Cuando el joker aparece, el artista desaparece. Lo anula automáticamente convirtiéndose en una especie de álter ego del propio Cobo. Un segundo yo, - “Yo somos dos” (Cobo, 1994, p. 47)- como hacía Rose Selavy con Marcel Duchamp. Indómito, salvaje e imposible de controlar y al que está permitido todo, sobre todo, cuestionar. “Durar para dudar o dudar para durar; el Joker siempre piensa esto cuando lo invito a mis inauguraciones” (Cobo, 1994, p. 46). Acto 3 El joker de Chema Cobo te deja fuera de lugar, deja al espectador en un lugar incómodo e indeterminado y le proyecta una dualidad atracción-agresión. Este Joker se acerca a la figura de Diógenes de Sinope, (Castro Flórez, 1997) “provocador callejero, (…) es agresivo con unos y singularmente atractivo para otros” (García Gual, 2014, p. 66). Carece de moral, o al menos, de discurso moralista. El joker de Cobo no pretende convencer ni aleccionar sobre nada y esto, lo convierte en una auténtica “arma ideológica”, como decía García Gual sobre Diógenes (García Gual, 2014, p. 60). Su visión de la sociedad no es ni buena ni mala, elimina los juicios de valor, pues, para él, el mundo es un espacio impostado y absurdo. Es un ácrata que se nutre de la misma energía que los filósofos cínicos, eliminando toda melancolía y usando la risa irónica como instrumento de combate. “Reírse es un poder tremendo: el poder de ridiculizar el estado de cosas convencionalmente admitido, el ordenamiento cognoscitivo vigente, la clasificación habitual de las palabras y las cosas según los ejes de lo real/irreal lo verdadero/falso, lo bueno/malo” (Choza, 2011, p. 248). Estos filósofos, padres de la filosofía estoica, entendían el mundo como un lugar por el que pasar usando lo estrictamente necesario, alejándose todo lo posible de cuestiones superfluas, banales y falsas. En definitiva, en un ejercicio corrosivo, huye de la mentira, en su búsqueda incansable de la pureza, relacionada con lo primitivo y lo verdadero. “Entre el Génesis y el Apocalipsis no reina más que la impostura” (Cioran, 2008, p. 76). Fernando Sáez Pradas– Entre el Delirio y la Ironía: el Joker. 132 Marinetti, F. T. (2013). Necesidad y belleza de la violencia (Primera ed.). (J. J. Gómez, Trad.) Gegner. Nietzsche, F. (1990). La ciencia jovial. "La gaya scienza" (Primera ed.). (J. Jara, Trad.) Monte Avila Editores. Power, K. (1990). The Joker´s Map. En: R. Atkins, y K. Power, Make a Map (págs. 5-10). Zolla-Lieberman Gallery. Power, K. (1994). Una conversación con Chema Cobo. En: C. Cobo, Am against I. El gemelo simultáneo (pp. 1-10). Diputación Provincial de Málaga. Sloterdijk, P. (2003). Crítica de la razón cínica. (M. Á. Vega, Trad.) Ediciones Siruela. Fernando Sáez Pradas: Doctor y profesor en el Departamento de Dibujo. Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Sevilla. Artista plástico e investigador. Email address: [email protected] Contact Address: Facultad de Bellas Artes. Departamento de Dibujo. Calle Laraña nº3. CP. 41003. Sevilla. (España)