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La respuesta al terrorismo con «guerra» como marco de destrucción masiva: Del 11S al 7 de octubre, de Irak a Gaza

Lamuedra Graván, María

Abstract

Desde los años noventa el framing se va conformando como campo de estudio, con aportes desde la psicología, la sociología, la lingüística, la neurociencia o, en el ámbito de la comunicación, las teorías del Agenda Setting y el Newsmaking. La cobertura informativa de la primera guerra del Golfo, la respuesta periodística al ataque terrorista del 11S en 2001 y la posterior invasión de Irak, ofrecieron un caudal de elementos sobre los que reflexionar y desarrollar el mencionado ámbito académico. Trabajos como los de Entman (2003) o Castells (2009) permiten concluir que el uso periodístico acrítico y mayoritario de un marco bélico puede costar miles de vidas humanas.

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23 La respuesta al terrorismo con «guerra» como marco de destrucción masiva. Del 11S al 7 de octubre, de Irak a Gaza María Lamuedra Graván Universidad de Sevilla «En el principio era la palabra, la palabra era con Dios y la palabra era Dios» reza un significativo pasaje de la biblia (Juan 1/1). Desde una perspectiva científica y no necesariamente religiosa, se puede estar de acuerdo con el inmenso poder definitorio, trascendente y estructurador de los vocablos mediante los que compartimos significados. A este ámbito se dedica la Teoría de los Marcos o framing. Desde los años noventa el framing se va conformando como campo de estudio, con aportes desde la psicología, la sociología, la lingüística, la neurociencia o, en el ámbito de la comunicación, las teorías del Agenda Setting y el Newsmaking. La cobertura informativa de la primera guerra del Golfo, la respuesta periodística al ataque terrorista del 11S en 2001 y la posterior invasión de Irak, ofrecieron un caudal de elementos sobre los que reflexionar y desarrollar el mencionado ámbito académico. Trabajos como los de Entman (2003) o Castells (2009) permiten concluir que el uso periodístico acrítico y mayoritario de un marco bélico puede costar miles de vidas humanas. Los estudios de framing son relativamente recientes y, por ello, la mayor parte de los periodistas en activo no han podido incorporarlos al ejercicio de la profesión, ni siquiera los que se dedican al desmentido de bulos (Lamuedra y Ballesteros-Aguayo 2023).El fact-checking es un área clave y resulta fundamental que los periodistas comprendan la teoría y la apliquen en la redacción de piezas informativas de desmentido. De lo contrario, su actividad puede contribuir a multiplicar el alcance de los marcos sesgados de las “noticias falsas”. Siguiendo la Teoría de los Marcos, el cerebro categoriza el flujo de nuestra experiencia diaria en base a lo que los neurolingüistas definen como «marcos»: el sistema conceptual que articula nuestro pensamiento y 24 CONVERSACIONES CON Javier Gutiérrez. Redactor de internacional TVE desde el que entendemos lo que nos rodea. Los marcos están fijados en redes neuronales que se activan en nuestra mente al percibir ciertas experiencias del exterior. Por tanto, el cerebro no se limita a registrar hechos de la realidad, sino que los procesa en relación con estos marcos, que se van conformando de modo acumulativo en la medida en que el flujo de sinapsis cerebrales establece relaciones duraderas entre ciertas palabras, metáforas, pensamientos y sentimientos que se han experimentado en el mismo sentido con anterioridad. Cambiar un marco es alterar la manera de entender y abordar la realidad, y por tanto un cambio de marco es un cambio social (Lakoff:2014). Nos centraremos en una palabra muy concreta: «guerra», que es capaz de crear el marco fundamental soporte tanto del entramado discursivo necesario para la invasión de Irak en 2003, como hoy para la asolación del territorio y las infraestructuras en Gaza, y el asesinato de más 37.000 personas y 85.00 heridos según datos del Ministerio de Salud Palestino1, a lo que se suman cientos de miles de desplazamientos forzados y una hambruna. Tanto la invasión de Irak como la masacre de Gaza se presentaron a la opinión pública como una respuesta a un terrible ataque terrorista, y en ambos casos la palabra mediante la que se habla de ellos es «guerra». En el presente texto argumentamos que no es una palabra adecuada, describimos sus letales efectos y sugerimos que los periodistas recuperen la iniciativa de buscar las palabras más justas con las que re-enmarcar las informaciones. Vivimos emplazados, es decir, en un espacio (plaza) y en un tiempo (plazo) (Vázquez Medel 2003). El lenguaje genera un marco de interpretación compartido que identifica un despliegue espacial y temporal en aquello que se desea representar con palabras, y sugiere una respuesta espacial y temporal orientada al futuro. Las palabras concretas que representan qué ha pasado, identifican los antecedentes y sugieren un curso de acción futura. Algunos autores (Sádaba 2001: 47-49) han sistematizado esta cuestión y describen que los marcos establecen un diagnóstico, generan un pronóstico y promueven una motivación para llevar a cabo actuaciones al respecto. 1 Datos facilitados por UNWRA a 24 de junio de 2024. Informe disponible en: https://unrwa.es/actualidad/noticias/informe-actualizado-de-la-situacion-en-gaza-24-de-junio-de-2024/ 25 La respuesta al terrorismo con «guerra» como marco de destrucción masiva… 1. Del 11-S a la invasión de Irak El 11 de septiembre de 2001 Nueva York y el Pentágono sufrieron una serie de ataques terroristas que acabaron con la vida de 2996 personas, en el centro neurálgico del país con mayor capacidad de influencia en el mundo. Fue perpetrado por Al Qaeda. Enseguida se identificó el diagnóstico de lo que había pasado como un ataque de un grupo terrorista en activo de alcance global y esto implicó un pronóstico de repetición, como desgraciadamente sucedió en Madrid el 11 de marzo de 2004 o en Londres el 7 de julio de 2005. Si hubiera sido (o se hubiera presentado como) obra de un grupo que operase como un «lobo solitario» se podría haber considerado un episodio aislado, sin expectativas de repetición, y por tanto podría no haber generado ninguna demanda o motivación de acción. Observemos en la tabla 1 las posibilidades de enmarcado de un acto terrorista, los pronósticos temporales que genera, y los cursos de acción desplegados en el espacio que prevé, para ayudarnos a reflexionar en el proceso de enmarcado del 11S. Entman (2003) ha descrito convincentemente la incidencia determinante del gobierno de George Bush en el encuadre del terrible suceso en el discurso informativo y mediático. Desde el primer momento se puso el acento en el alcance global de la amenaza a la que debía responderse con «una guerra al terror». Se podría haber puesto el foco en la financiación saudí de Al Qaeda, lo que hubiera sugerido que se debían poner sanciones a Arabia Saudí y otros países financiadores, además de intensificar las acciones de inteligencia y policiales. El alcance global era tan cierto como el origen de la financiación, pero esta segunda cuestión se dejó de lado. Sabemos gracias a los testimonios de Richard Clarke2, encargado de la oficina antiterrorista de Estados Unidos durante los atentados del 11S, que la decisión de invadir Irak fue tomada el mismo 12S, en una reunión en la Casa Blanca, ante la siguiente pregunta de Donald Runsfeld: «¿Por qué no aprovechamos esto para hacer algo en Irak?» 2 Richard Clarke, junto a los analistas veterano de la CIA Mel Goodman y Bill Christison lo afirman en la película documental: Uncovered: the whole truth about the Iraq War, dirigida por el propio Christison y disponible en: I7MBv9FixxE. Richard Clarke escribió un libro que se llama Contra todos los enemigos donde se cuestiona la toma de decisiones del gabinete de crisis de Estados Unidos con respecto a Al Qaeda. 26 CONVERSACIONES CON Javier Gutiérrez. Redactor de internacional TVE Tabla 1. Encuadre de un ataque terrorista (11S) y cursos de acción previsto Diagnóstico Temporalidad/Pronóstico Motivación/Curso de acción prevista «Un lobo solitario» «Un loco aislado» Episodio Aislado Nada Grupo terrorista Serie de atentados Acciones de prevención. Inteligencia y medidas policiales Grupo terrorista financiado por Arabia Saudí Acciones de prevención. Inteligencia y medidas policiales Diplomacia Sanciones económicas Un grupo terrorista de alcance global Guerra contra el terror Régimen de Sadam Husein Invasión de Irak Fuente: Elaboración propia En un contexto de shock por la magnitud de atentado, el diagnóstico pone el foco en la existencia de un grupo terrorista de alcance global que podía repetir atentados devastadores en cualquier parte del mundo. Se ignoran los cursos de acción posibles en el ámbito de la inteligencia, las vías diplomáticas o de sanciones económicas, y en ese vacío, palabra «guerra» como respuesta, en concreto «guerra contra el terror» se adopta como aceptable. Posteriormente, por suerte de movimiento metonímico, el gobierno de Estados Unidos consigue cambiar «guerra contra el terror» por «guerra en Irak» y sustentar así el marco que permitió la invasión de Irak para derrocar el régimen de Sadam Husein. La argumentación para la guerra añade la interrelación narrativa de varios conceptos y metáforas: la posibilidad de un «ataque en forma de hongo nuclear», de «armas de destrucción masiva» (Klein 2007: 442) y, por último, 27 La respuesta al terrorismo con «guerra» como marco de destrucción masiva… «el arma humeante» –una metáfora fílmica de un revólver que ya ha sido disparado y se ha llevado por delante la vida de un inocente3 –. El mensaje era claro: ante la magnitud de la amenaza no se debe esperar. Una vez estos elementos estuvieron asentados en la opinión pública, los Estados Unidos junto a Reino Unido y España lanzaron una guerra preventiva «que desbordó totalmente los moldes de la regulación internacional» (Méndez Silva 2008: 180). Sin embargo, hasta abril de 2004 en Estados Unidos reinó un consenso casi absoluto sobre esta cuestión (Castells 2009). A diferencia de un ataque terrorista o una respuesta a un ataque terrorista, la definición de guerra tiene una serie de particularidades, que ofrecemos en la tabla 2: Tabla 2. Guerra: rasgos definitorios e implicaciones Rasgos definitorios Está asociada a «lo militar» Es declarada por un Estado-nación Requiere un combate de dos ejércitos, o al menos dos bandos con cierto nivel de igualdad Suele implicar una disputa con el control de un espacio Implica un despliegue temporal indeterminado hasta que una facción gane a la otra Asume un coste de vidas humanas, que la población acepta fundamentalmente entre los «enemigos» Implicaciones Aumento de Gasto Público Importancia de la seguridad nacional Tendencia al cierre de filas y patriotismo Fuente: Elaboración propia 3 Uncovered: the whole truth about the Iraq War, dirigida por el propio Christison y disponible en: I7MBv9FixxE 28 CONVERSACIONES CON Javier Gutiérrez. Redactor de internacional TVE Cabe preguntarse si lo que se conoció como Segunda Guerra de Irak puede identificarse con rigor como guerra. Por una parte, generó un contexto militar y fue declarada por una alianza de estados (Estados Unidos, Reino Unido y España) pero no hubo dos bandos de combatientes, dado que el ejército iraquí no se opuso. Cuando unos años más tarde se conformó una resistencia armada iraquí ante la ocupación. ¿Existió una proporcionalidad entre los bandos como para poder hablar con propiedad de guerra? Si no había habido oposición a la invasión, ¿era adecuado prever un lapso temporal en la que una facción ganase a otra que mantuviera también el sentido en las autorizaciones de gasto público, las llamadas a la seguridad nacional, el cierre de filas y el patriotismo? Y sin embargo las consecuencias de ésto que se llamó guerra son graves. Olga Rodríguez estuvo en Bagdad en 2003 como periodista y narra cómo tras la invasión se produjo un vacío de poder. En este contexto se produjeron saqueos en varias ciudades ante la inacción del ejército estadounidense. Luego comenzaron los ataques indiscriminados. Estados Unidos también construyó un ejército paralelo al oficial, integrado por miembros de la resistencia suní principalmente (al que luego retiraría su apoyo). La normalización de los abusos de Estados Unidos en Irak provocó una enorme reacción social contra la ocupación militar. Los centros de detención, en los que se documentaron casos habituales de tortura, contribuyeron a extender algunas de las interpretaciones más extremistas y desvirtuadas del islam. Es decir, fomentó el terrorismo en vez de frenarlo. Por ejemplo, Abu Baker Al Bagdadi detenido en 2004 y en 2010, se convertiría en el líder del Estado Islámico de Irak, que extendió su influencia hacia Siria tras el estallido de las revueltas en aquel país en marzo de 2011. Luego tuvo lugar la lucha contra el Daesh por parte de ejércitos regionales y de la coalición internacional. Desde 2003 miles de ciudadanos iraquíes han muerto a causa de la violencia y millones se han visto obligados a desplazarse o a exiliarse. Otra de las consecuencias de aquella invasión ilegal fue el aumento de la militarización en el mundo, con un llamativo aumento del gasto estadounidense en Defensa. Esta tendencia no es un hecho aislado. El estudio comparativo de Papacharissi y Olivera (2008) sobre los marcos desplegados por los artículos sobre terrorismo de la prensa estadounidense y británica en 2006 y 2007 muestra la tendencia a plantear la cobertura desde el prisma de lo militar y a fomentar nociones de patriotismo en la prensa estadounidense, en mayor medida que la británica. 29 La respuesta al terrorismo con «guerra» como marco de destrucción masiva… Naomi Klein (2007: 450-464) describe los intereses para la guerra como fundamentalmente pecuniarios: que las compañías americanas accedieran a las reservas de petróleo de manera ventajosa, a apoderarse de las empresas nacionales iraquíes una vez privatizadas, y a posicionarse en el mercado iraquí en los diferentes ámbitos: seguridad, restauración o comercio. En la conocida como «guerra de Irak» observamos varias cuestiones que deben tenerse en cuenta y que, como vamos a desarrollar, también están presentes en la respuesta de Israel al ataque del 7 de octubre, en la que el grupo terrorista Hamás asesinó a mil doscientas personas y tomó 245 rehenes. • Se enmarca como respuesta a un terrible ataque terrorista. • La acción desplegada se identifica como «guerra» aunque no cumple todos los requisitos para que así sea. • Se miente para ello, y se violenta la normativa internacional y se persiguen intereses distintos a los expresados. De hecho, la invasión y ocupación de Irak refuerza el terrorismo islamista. 2. Del 7 de octubre al genocidio en Gaza Israel respondió al atentado del 7 de octubre con una fuerza desproporcionada contra la población civil de Gaza, un territorio gobernado por Hamás, pero a cuyos habitantes no se les ha dado la opción de cambiar de dirigentes: no se han convocado elecciones desde 2006. Existe una controversia –incluso judicial– en torno a las palabras para identificar qué está pasando, con palabras en pugna como ocupación, masacre o genocidio. De hecho, Sudáfrica ha denunciado a Israel por genocidio ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ). Sin embargo, la palabra guerra o conflicto bélico en Gaza es habitual en los medios de comunicación. En la siguiente ilustración ofrecemos ejemplos de dos medios, Onda Cero y El País, del 9 y e 25 de octubre respectivamente: 30 CONVERSACIONES CON Javier Gutiérrez. Redactor de internacional TVE La información de Onda Cero asume la existencia de una guerra y de hecho dedica la pieza al explicar el por qué. Otras palabras del campo semántico de lo militar presentes en el cuerpo de titulación son: conflicto, ataque, campaña aérea y objetivos. La información de El País, no sólo enmarca lo que ocurre en Cisjordania como “guerra” sino que le atribuye un funcionamiento a modo de virus: puede “extenderse”. El modo pasivo detrae atención de las responsabilidad de las autoridades israelíes en los asaltos y asesinatos. En este caso, el concepto de guerra parece incluso menos adecuado que la invasión de Irak. En primer lugar, la fuerza militar de Hamas es tan exigua si se compara con la amplia potencia del Estado israelí que no se puede considerar que haya dos bandos en pugna. En segundo lugar, la guerra no ha sido declarada formalmente por Israel, que sigue justificando sus acciones como operaciones militares para desarticular a Hamás, es decir como respuesta al ataque terrorista. Sin embargo, como en el caso de la ocupación de Irak, el concepto «guerra» desplegado en los medios informativos facilita la imposición de una lógica militar que contribuye a normalizar un despliegue espacial invasivo, y que el proceso abarque una temporalidad indeterminada. Además, el término torna más aceptable el asesinato de personas que 31 La respuesta al terrorismo con «guerra» como marco de destrucción masiva… se intentan presentar ante la opinión pública con algún vínculo de afinidad a los «enemigos». Además, la lógica de la guerra implica un aumento del gasto público, llamadas a la seguridad nacional, al cierre de filas y el patriotismo. Este caso puede entenderse como un episodio más en una historia de extensión de la ocupación israelí de territorios palestinos, desde 1948 hasta la actualidad. En este proceso histórico se ha denunciado un maltrato constante de la población palestina sobre la que se ha establecido una suerte de apartheid. Actualmente Amnistía Internacional describe del siguiente modo las operaciones militares sobre Gaza y Cisjordania tras el 7 de octubre, que desde los primeros días resultaron en miles de asesinatos: Israel intensificó su bloqueo de dieciséis años sobre Gaza y cortó todos los suministros, incluidos alimentos, agua, electricidad, combustible y medicinas, lo que agravó la catástrofe humanitaria. Las autoridades israelíes aumentaron las restricciones a la libertad de circulación en la Cisjordania ocupada. Aplicaron leyes y políticas de segregación, privación y desplazamiento forzado que intensificaron el opresor sistema de apartheid impuesto contra la población palestina en Israel y los Territorios Palestinos Ocupados. Solo en Gaza, 1,9 millones de personas palestinas, de una población de 2,2 millones, se vieron obligadas a desplazarse debido a las ofensivas israelíes. Aumentó la violencia de los colonos respaldada por el estado, y se han documentado numerosos casos de agresiones sexuales y torturas. Las detenciones de personas palestinas sin cargos ni juicio alcanzaron niveles récord. Dentro de Israel, la policía empleó en ocasiones fuerza excesiva y practicó detenciones arbitrarias en manifestaciones contra el gobierno, además de imponer prohibiciones a las protestas contra la guerra en las comunidades palestinas. El número de asesinados se acerca a las cuarenta mil personas y el de heridos dobla esta cifra, a lo que se suma la destrucción de infraestructuras, bombardeo de hospitales, centros de enseñanza y hasta cementerios. Si bien tras al 7 de octubre la mayoría de los palestinos culpaban a Hamás del terrible atentado y se separaban del grupo terrorista4, tras meses de asedio ha recuperado e incluyo aumentado su apoyo5. 4 https://www.eldiario.es/internacional/palestinos-gaza-no-son-marionetas-complices-hamas_1_10654727.html 5 https://www.eldiario.es/internacional/ofensiva-israel-gaza-aumenta-apoyo-hamas-ultima-encuesta_1_11452723.html