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Rafael Alberti y Andalucía

Vázquez-Medel, Manuel Ángel

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O de 10s arriculos: Luis Organiza JUNTA I)I,~ ANIIAI.UC~. Consejeria dc Culrura Cornisario Luis Garcia Muntcro Proyecta Ccnrro Andaluz de las l.erras Diseho Juan Vida Produccidn Chlistian M. Walrei; Granada lmpresidn digital Ediciones EDII.UX, S. L. Granada Edita JUNTA DE ANDALIIC~A. Consejcrin de Culrura Editor Luis Garcia Monrcro Coordinador JosC Martin de Vayas Diseiio Juan Vida O de la edici6n: Junta dc Ai~dalucia ('onsejeria dc Cultura Montc~.o, Ricardo Senabre, C. Brian Morris, Andrts Soria Olmedo. O dc la fotugiafia: 10s autores I.S.U.N.: 84-8266-356-9 Dep6sico Legal: Gr. 68912001 Imprime: La Crifica. S. C. And., Gmnada (Espaiia) Manuel CONSEJER~A DE CULTURA Rafael Alberti: Luis Garcia Montera (Ed.) Centro Andaluz de las Letras ' LUIS Gwda Mqntero, "La po&h dde Rafael Albm"', Prilop a RaEael Alberti, Obrar Complpfar. Tom I Peegin (fJ201938), Ed . intr. y noras de LUIS Gat& Montero, AguJar, Madrrd, 1988, P@= AFAEL ALBERT1 nacid en El Puerto de Santa Maria (Cidis, Andaluda) el 16 de septiembre de 1902. Para poms escritores el a'mbito natal -habitualmente tan importante en la peripeda biogr$fica de 10s grandes creadoresr ha sido tan determinante coma para nuestro poeta: "La atmdsfera infantil de la bahia gadirana -afinna Luis Garcia Montmha nutrido tma'tieamente buena parte de &us poemas y de las pigiias de L/F ~~bok&p~?&d4 (1942). La n%a libre, d mar, las huidas clandestinas del calegio y el temblor fhil de 10s primeros sentimienras form un hilo mitoldgiw que se impone wn much frecuencia en la literatura albertiana. Es un mundo importante, primer condensador de algunos de Ins aspeaos centrals de su estC:tica"l. Esa estttica, en consante despliegue y rransfarmacidn, lle~afi siempre la impronta del Sur: sus Iuces (pero tambien ssus sombras), su paleta crom&ica, su imagineria sensual y conceptual, su potencia metafdrica, su sentido de la existencia, transido de rnitos y rims, seriu prohndamentcandaluces. Cerrando el &do de su azarosa existeacia, uas largos afios de ailio y dos dkcadas de reencuentro con su tierra, Meci6 nuesuo poeta en su ciudad el afio 1939, poco antes del centetlario de su nacimiento, que ceIebramos ahora. Andalucia es el alfa y la omega de la vida y de la obra de Alberti. Como en circdos conc&nericos, EI Puem, Ca'diz, Andalucia, Espdia? Europa, la enrera Humanidad, han sido referencis conmtes -y fundarnentalesen la vida y en la obra de Alberti. Sin embargo, por muy especiales razones de Qoca, ide~ld~icas, culturales, de afinidad personal, etc., hdalucfa consrimye el marm mas radical de pertenencia del poeta, dade el cual se contemplan horizontes territoriales mayores, y al cual se remite para Gar Ias coordenadas mds .g locales de su espacio infantil y juvend. Pero se tram de una vivencia y una conciencia de identidad impregnadas de !a universalidad y de la apertura, de la solidaridad radical con lo humano que carac~riu lo andaluz mda autLntico2. Basta ob~rvar la inmodiata referenda a Andalucia en el pirrafo ini2 cf. ~~~uel.~ge '7. cial de La a~bul~&perdi& biogsafla cuyo titulo viene, como es bien sabido, del melanc6lico Iugar V6zquez Medel, 3 cans+uazdn & @. de retamas blancas y marillas, situado a la derecha del camho que va desde El Puerto al mar: deAn&ucia, SSCY~UI Alfar, 1994. "1902. Ario de gran agitaci6n en las masas campesinas de toda Andalw'a, do preparatorio de posteriores levantamientos revolucionarios. 16 dediciembre: fecha de mi nacimiento, una inesperada noche de tormenta, segirn alguna vez oi a mi madre, y en uno de esos puertos que se asoman a la perfecta bahia gaditana: El Puerto de Santa Mada -antiguamente Puerto de Menesreos-, a la desembocadura del Guadalete o rio del olvido"3. Rafael ALbem, Lu arboh& pcd& Pnmera Pme, Es dificil enconuar tantas daves del universo albertiano juntas y en tan breve espacio: Barcelona, Cird su sentido de lo hisrbrico, del fluir remporal que nos constituye, yen cuyo crisol nos fundimos; su Lecrores, 1975, pig. La prhera ediu6n sensibdidad social y politics; el acento de lo personal, de lo singular, que no se diluye en ninguna apasen6 en M~UU)~ forma artificial de colectivismo, pero que estA abierro a la fraternidad y a la alteridad; la atencidn Seneca, 1942. "al mapa y a1 calendario" (por deurlo con expresidn maehadiana], a1 trazar su justo emplamiento en el inido de la vida. Finalmente, !a prohndidad de Uha mirada capaz de trascender lo inmediato y la anckdota, para descubrir el espesor de lo simbrjlico tras la magia de 10s nombres. Y aki, en el centro mismo de esta dinhica discursiva, construida con la beueza que fue siempre -junto d compromiso con la vidael horizonte de su ueacidn, Andalucfa.. . y el mar. Asi aparecen en 10s primeros y conocidos versos del "Pr610gon a Marinem en tiewa, "Suefio del marinero": * Rafael Alberu, Obmr Complerar Torno I Poeria (1920-1938), at, pig. 79 Lus Garda Montero, "Aparrc16n de Rafael Albert?, en Rafael Albert,, La zeboledapcrd2rda, Segunda Parte, Barcelona, Ccrculo de Lmora, 1988, pig 349 %el Albert,, Obras Compktar Zmo I Poerfa (1920-1938/, nr, pig 123 Garcia Montero, a prop6sito del funcionamiento de uno de 10s miis imponantes sim8 bolos albertianos, el mar, afirma: "Esta obsesi6n constante del poeta surge desde el principio relacionada con la imagineria andaluza, con la evocaci6n de un lugar privilegiado en el Sur capaz de soportar el mapa de 10s paraisos perdidos"5. En efecto, el sentimiento de la pkrdida y la nostalgia por su separaci6n del hbito que se considera m& propio apareceri muy tempranamente, con ocasi6n del traslado de la familia a Madrid en 1917 (el at50 de la Revoluci6n de Octubre), y su expresi6n mas conocida es el poema primer0 de la tercera parte de Murznero en tierru: El ,mar. La I@. El,m+. iMe la mad Al frente de esta parte final de Murinero en tierra aparece la carta que le dirigi6 Juan Ram611 Jiminez, fechada el 31 de mayo de 1925, en la que +ntre otras cosasle decia: "cuando Josi. Ma Hinojosa, el vivido, grjfico poeta agreste, y usted se fueron, ayer tarde -despu&s del precioso rato que pasamos en la azotea hablando de Andalucia y de poesia-, me qued6 leyendo +ntre las madreselvas en tierna flor blanca y a la bellisima luz caida que ya ustedes dejaron hirviendo en oro en el rinc6n de yedra; trocadas las lisas nubes, con la hora tardia en carmines marrones y verdec su Marinero en tierra': La inmejorable opini6n que mereci6 al moguerefio la poesia de Alberti se encierra en estas palabras en las que queda &era de coda duda el reconocimiento de su entronque con la tradici6n poktica de Andalucia: "Poesia 'popular', pero sin acarreo ficil: personalisima; de tradici6n espdola, per0 sin retorno innecesario; nueva, fresca y acabada a la vez; rendida, ijil, graciosa, parpadeando: andalucisima". Se despedia, finalmente, invocando de nuevo el com6n paisanaje: "Enhorabuena y gracias de su amigo y triple paisano: por tierra, mar y cielo del oeste andalui'7. Por curiosos cruces del destino, ademis de companir el Colegio San Luis Gonzaga de 10s jesuitas de El Puerto de Santa Maria, Alberti ha recordado en sus memorias que una de sus abuelas era de Huelva, mientras Juan Ram6n intentaba conectar con 10s juveniles afios gaditanos de su madre en "Trascidiz", el arranque de ese libro fabuloso, verdadero viaje iniciitico hacia el origen, que es Oluidos de Grdnudd8. Podemos aproximarnos a las ricas y complejas relaciones de Alberti con Andalucia desde muchas perspectivas: en primer lugar, a partir de su realidad biogrifica, inventariando 10s diversos momentos de la relaci6n del poeta con su tierra. Sin embargo, tratindose de un creador, lo que realmente nos interesa es el trasunto y la huella que esta relaci6n ha podido dejar en su obra (en la expresi6n y en el contenido, en la sensibilidad y en la cosmovisi6n, en la integraci6n en una tradici6n poetica andaluza que se renueva y arnplia constantemente). Las experiencias externas se transforman en Alberti en vivencias interiorizadas, y reciben en su palabra (o en su pincel) un tratamiento peculiar, si bien el poeta insiste en que 61 no ha idealizado ni su vida ni su entorno, y que si de alglin modo ha sido asi, se trata de algo inconsciente. Es, en todo caso, su mirada la que Rafael Albeiri, Oh Provincial de Grana 1 9 Tal cs el rimlo de un / pequetio llbrtro pubhcaI do con ocasldn de la cread6n de "Izquetrla I Umda-Convocatona por Andalucid' y do la adtda~a de Anguita a la Presidenus de h Junta de Andahcia, Jul~o Anguita y Rafael Alheni, Om An&&&, Pr6L mras de M. i Vdquez Montalh, M&d, Ayuso, 1986 lo Manuel Angel Vkquu. Medel, "Rafael Albbti, un pveta neceSZIO", en Tbcrrtr del Suc nh 93 (29-ID-1978) pAgs 40111. l1 RafaelAlbertt, Obra conzpbd~r am0 &nia (lYG9-IPXX), Ed. mm y noras de Lus Garcia Montelo, Aguikr, Madridd 1988, pag. 220, sorprende la belleza alli donde se encuenua donde otros no la saben va, y nos la entrega hecha verbo para que participemos de su vibraci6n y de su emanacibn. Finalmente -dedicaremos una breve referencia a ello-, el compromiso de Alberti con Andalucla, sobre todo a partir de 1977, ha sido explidtamente politico, a travk de su militancia en el Partido Comunista Y desde dicha perspectiva ha sido capaz de reflerionar para contribuir a la gestau6n de OPU And;tlw&? Se trata de un aspect0 esencial de lavida y la obra de Alberti que, frente al ideologizado y falso purimo de algunos, hernos procurado defender desde hace tiempolo. Si a alguien puede quedar alguna duda de la conciencia especifica que Alberti tiene de su ser andaluz, bastarian para confirmarla estas palabras en las que tamhiin reivindtca el carkcter andaluz de Picasso (mis adelante insistirk en ello, frcnte al tntento de algunos de relacionarlo especialmente con Catalufia), recogidas en Cutzciom del alto %Ye delAaiene: "Picasso mam6 de Andalucia hasta casi 10s diez afios. Yo, hasta poco m% de 10s catorce. gl no volvi15 ds. Yo, poquisimas veces, y en viajes cortfsimos. Toda esa claridad, locura, gracia, pasibn, arrebato, arbitrariedad, esa chufla y burla violenta se las debe Picasso sin duda -y esto ya se ha dichoa su infancia malaguefia. Como yo -y perd6n por este paralelo que establezco con 61le deb0 al mar de Ca&z toda la sustanda de mi poesta"'1. m-- -- El primer tercio del siglo XX fue esptcialmente importante en el avance del ~&id andulw: una toma de condencia histbrica, polftica y, especialmente, cultural sobre la realidad de un territorio y un pueblo que se encontraban en un estado de pomergacirin, a pesar de concon .$ tan importantes recursos y un pasado tan esplendoroso. Muchos fueron 10s hitos de este proceso: - % - ; El Congreso Fisi6crata y 1aAsamblea de Ronda, el Manifiesto Autonomista de 1919, la Asamblea C A E Regionalista de Cbrdoba, etc12. Es conveniente recordar -ahora que se reabre el debate estkril de las llamadas "nacionalidades hist6ricasXque, de no haberse producido la Guerra Civil, Andalucia 2 hubiera contado con su propio Estatuto, al igual que el Pais Vasco, Catalufia o Galicia. El mundo de la cultura no fue, en absoluto ajeno a esta toma de conciencia y positiva valoraci6n del acervo cultural de Andalucia. Un papel muy especial correspondi6 a Juan Ram6n Jimknez, quien lider6 un modo de entender la poesia con raices profundamente andaluzas '3. Garcia Montero lo ha sefialado en sus justos tirminos: "Frente al prestigio literario de Castilla, Juan Ram6n Jimtnez, y mis tarde, 10s poetas andaluces de la generaci6n del 27 sintieron la necesidad de reivindicar la geografia andaluza como itnbito de tradiciones y de energias liricas. Para comprender el sentido de esta reivindicaci6n debemos tener en cuenta no s61o las situaciones literarias y personales del momento, sino tambikn sus cruces con el debate abierto sobre el problema de Espafia, acentuado a finales del siglo XIX'4. La relaci6n de Juan Ram6n con Andalucia fue siernpre muy intensa. En sus dtimos afios de vida, cuando apenas le queda irnpulso para corregir su obra y para esbozar algunos interesantisimos aforismos escribe: "Yo tengo setenta y dos afios, soy espafiol de Andalucia y pas6 mi primera juventud en Sevilla y Cidiz. Ni una sola noche mientras estaba en Sevilla dej6 de ver bailar ni oir cantar o tocar lo andaluzn15. Juan Ram6n es el primero en adoptar, aplicado a si rnismo, el apelativo de "Andaluz Universal", por razones que deja claras en este texto, publicado en CLauiLeGo en 1953: "Yo tenia conciencia de que era andaluz, no castellano, y ya consideraba un diletantismo inconcebible la exaltaci6n de Castilla (...) Mi idea instintiva de entonces y consciente de luego, era la exaltaci6n de Andalucia a lo universal, en prosa, y en verso, a lo El Sur no desa~arece en Caly cdnto. Se enriquece y se transforma. Bistenos recordar .s 3 el poema "Estaci6n del Sur", la secci6n 4 "Homenaje a Don Luis de G6ngota y Argote9', o apre2 X ciar la presencia de lo rneridional en estos ejemplos (de entre 10s muchos que podriamos citar): J: ,&-&$,= i& ~~,&.~,, .m@ .ma dk : p .&- &l.ig& ,nw;B.&.ir St.l :&a :tiq& e~,q11 'S& akd s~$mfk!A. [Del poema "(Muerte)"] =&,,ai . .. , . . . . . . . . . .7 :q,w el ~fel''~ lrn& &* 'itd..%: &.ma . dcna+UBdi . . ,;. ... ,b g& . .... .. .:3 el: ucw: . .&, 1.w: h&.~$:,-i .ad%,. im a&.= 16% DjmjsEeimLfg; en .nmtirg~~ne: ~remelms ,$ ,.* %l&,&h &6,&w&am$ . . . &l itiat@. [Del poema "Romance que perdi6 el barco"] . . . pf& qae t% ha5iw t33 la B C&..q.w mzma par laes &: :y# pb.w m$..!&~o.mb~e d M, J&&pfa:# a, ,Ma,. '&;&i&'d#a. [Del poema "Carta abierta"] Desde la publicaci6n de Caly canto (1929) y Sobre los dngeles (1929) (obra en la que, como afirm6 Bowra, se aprecia el coraje de Alberti de transformar una experiencia desvitalizadora en alta poesia), hasta el final de la guerra civil se acennia el compromiso politico de Alberti. Recordernos, entre otros htos, la escritura de Elegia civica (1929J el estreno de El hombre deshabitado (1931), 10s viajes a Francia, a Alemania, a la Uni6n Soviktica, a varios pafses deI none de Europa (1932), el inicio de su actividad como "poeta en la calle" y la edici6n de Comignas, primera recopilaci6n de poemas revolucionarios (1933-1934), la fundaci6n de la revista Octubre (1934), el viaje a AmCrica (Nueva York, La Habana, Mkxico) (1935), el trabajo en la Alianza de Escritores Antifascistas, desde 1936, y la activa parricipacicin en el I1 Congreso International de Escritores de Madrid, Valencia y Barcelona.. . Pero Andalucfa no se encuentra olvidada ni lejos del coraz6n del poeta: buena parte del impulso luchador de Alberti procede de su experiencia y de su conciencia de la situaci6n denigrante en que se encuentran 10s trabajadores y, muy especialmente, 10s campesinos andaluces (lkase, por ejemplo "Al volver y empezar", de Elpoetd en /a calle, que arranca del texto "Se les prometen 10s carnpos /y a1 campo van a matarles", o el poema "La lucha por la tiara"). Por otra parte, en el coraz6n mismo de la brutal contienda, desde Paris, en esas largas noches de soledad y congoja, cornienza a escribir La arbole& perdu'u, verdadera recapitulacibn del sentido mismo de su vida, 9 que debe enraizarse en sus origenes, que debe nutrirse de la savia dehdducia. Pero no sesguemos g % tampoco el sentido de la poesia de Alberti, que desde su sensibilidad andaluza se abre a rodos 10s g s hombres que sufren, a todos 10s oprimidos, sean de donde sean, E incluso, metafbricamente, mis .s 02 all2 de lo humano, en una fraternidad con lo animal y lo vegetal, por ejemplo en el poema "El 2 diario intimo del burro explosi~o", de ELpoeta en irt cage, en el que proclama su hermandad con el Rucio de Sancho Panza ("Tuve un hermano, tuve, mayor que yo, un hermano.1 (Ser andaluz, no quita que 61 fuera castellano") o on Platero ("Otro hermano mis chico tuve en Andaluda. /Un Angel de 10s burros, un burro de aleg&"). Como ~iltima referencia de esta constante presencia del sur y de 10s paisajes de infancia en la poesia anterior a1 do, bastaria citar la primera parte de De un momento a otro, "La familia (Poema dramdtico)". En el do se intensifican y agudizan las dos vfas de acceso temdtio a la realidad de hdalucia Y ahora, ademis, se sean: por un lado, el recuerdo de la patria perdida, de 10s paisajes que forman parte de 61, pone la nota nostdgca: per0 por otro, la indignacibn dever esos dmbiros mancilladas y prostituidos, despiertan su denuncia y su condena, asi como su llamada a la resistencia y a la insurrecci6n, como en "Rota oriental, Spain" o en "A Cidiz, Base exrranjera", de Signos del dh: 10 qUe ttf <@ R&el Albeban, Obra -Compltrm. T 11. Lit, Espafia y, muy espedalmente, Andalucia esth presentes en 10s &samos dt lo vim p*. 416415 lgano (1948-1956), en 10s que el porn confiaa: "En aquellos &os de destierro argentine, mi lejana vida espafiola se me perfila hasta 10s rnb minimus detalles, y son ahom los recuerdos -lugaxsa personas, deseos, amom, tristezas, alegrias.. .- 10s que me invaden hora a hora, haciendo del poema, no una elegia por las cosas ya muertas, sino, par el contrario, una presencia viva, regre~ada, de laj cosas que a el pasado no murieron y siguen existiendo ah a pesar de su apamte lejadZ3%. Lo interate es que la radical'iaci6n del sentimiento andalus no es exduyente -todo 38 idm, pe. 483. lo contrariode su constante rememoraci6n de Esp&a y de su aspiracidn internacionalista de un orden miis justo y mba igualimio, fiente a1 impcridismo norteanericano. Menci6n aparte rnerece OTd. Maritima (1953). tfdo que remite a Avieno, 7 que recoge un extenso y artidado poem dedicado 'k C$diz, la ciudad mb antigua de Qccidente, que abrid log ojos a la luz del Atlhtico en el aria 1100 a. de J.C., ai celebrar ahora su tercer milenario 39 [dm. pig 646. le ofrece desde lejes este poema su bijo fie1 de la bahfa"39. Ilecordemos el hermoso comienzo: 41 Rafael Allxrti, OSrczs Ccmpletar, T. 111. dt., pap. 875. Son numemsos 10s paisajes, 10s acontecimientos, 10s sentimientos del Sur que vuelven una y otra va en su obra del exilio; o 10s personajes, coma por ejemplo Josei Caballero, "un andaluz febril y vagabundo por espacios perdidos". En Roma, La lozana andaluza serd punto de partida de uno de sus poemas, y recardad el cante de Manuel Gerena: La llegada de la democracia permitiri a Rafael Alberti no s61o regresar a Espaiia, sino vivir plenamente todas sus vocaciones: como hombre politico y cornprometido con su pueblo, participarit en las Cortes constituyentes de 1977, en representaci6n del pueblo de Wiz. Como poeta en la cde, multiplicarB sus recitales, recibirit el calor del peblo y reavivarit a Juan Panadero, con ingeniosas copldlas de circunstancias, como la "Coplas de Juan Panadero a1 Pueblo Andaluz": 4 Quc..vm za&.l*, &fafa ,&f-ah&el en . . itanm,, @I&, 1 ti* dUWjsa. Pero tamhiin tendri ocasi6n de conocer la transformaci6n de Andalucia y de particiI I par activamente en ella. Acerqu&monos a esta liltima dimensi6n de un poeta que puso voz a la I i entrafia de su pueblo. Alberti cumpliri con lealtad el mandato polltico que recibe. Por ello, cuando en septiembre de 1977 renuncia a su escaiio en las Cortes, se dirige al ~ueblo gaditano con unas sentidas coplas de las que queremos destacar las siguientes: 4 y &i@ 'pat" u&er .a ser. .el m@ la, ~&%4 qM me &r&i el ixmk Y asi ha sido, mientras la fkerza y la lucidez mental le acompafiaron. Especialmente, con ocasi6n del proyecto de "Izquierda Unida-Convocatoria por Andalucid'. En las coplillas del poema "Juan Panadero vuelve a la arena", que arrancan con "Levanto a Juan Panadero / desde 10s vientos del mar,/ para gritar lo que quiero,/ porque hay mucho que gritar.11 Gritar, mas gritar cantando,/ que cuando el andaluz cantd es que esti tambikn bailando", tras defender la candidatura de Anguita a la Presidencia de la Junta, expresa su visi6n de la realidad del Pueblo Andaluz y su necesidad de transformaci6n: