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Discurso pronunciado en la apertura de estudios de la Universidad de Sevilla en 1 de octubre de 1848 ...

Alava y Urbina, José María

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DISCURSO PRONUNCIADO EN LA APERTURA DE ESTUDIOS DE LA UNIVERSIDAD DE SEVILLA , EN I .° DE OCTUBRE DE- 1848 , POR D. JOSÉ MARÍA DE ÁLAVA , AUDITOR HONORARIO DE GUERRA, DOCTOR EN JURISPRUDENCIA , CATEDRÁ- TICO PROPIETARIO DE DERECHO ROMANO, INDIVIDUO DE NÚMERO DE LA ACADEMIA SEVILLANA DE BUENAS LETRAS , ETC,. IMPRESO DE ÓRDEN DE LA UNIVERSIDAD. 4 E l de echo omano , Seño Ilus ísimo , ué cul i- ado con an o esme o po los ju isconsul os españo- les de los siglos XVI y XVII, que sus doc inas y opinio- nes son oda ía p e e idas á las de los In é p e es de las escuelas ancesa y belga y de la alemana mode - na. Las ob as de An onio Agus in Manuel de Cos a, F ancisco de Amaya , Melcho de Valencia, Lo enzo Rami ez del P ado , José Fe nandez de Re es , José y F ancisco Ramos del Manzano y o os muchos que ci- a la en es e luga , sino emiese abusa de la a encion de V. S. I. , al paso que mani ies an la a iada y sólida ins uccion de sus au o es, dán idea del ap ecio en que en ónces e a enida la di ícil ciencia de la in e p e a- 4 clon de las leyes omanas. Es cosa digna de obse a - se, que la , época mas lo ecien e de es e es udio es aquella que algunos llaman , no sin azon á la e dad, Edad de o o de la Mona quía española. Lo cual, además de se i de p ueba del ín imo enlace que en e sí ie- nen odos los amos del Sabe humano, enseña cuán a sea la in luencia que ege cen en el desa ollo de las a es y ciencias la impo ancia polí ica , la anquilidad y la iqueza de los Es ados. Así ué , que o a la balanza del equilib io eu opeo , que los Te cios españoles coloca on en la o midable dies a del Empe ado , pe dida ó mal segu a la Conquis a, y u bada la paz in e io de la Pe- nínsula; se in oduge on de opel la co upcion en las ciencias, el mal gus o en la li e a u a, el desó den en las Bellas a es, y inalmen e el desalien o y pos acion en nues os ecundísimos ingenios. La au o idad del de echo omano declinó isible- men e desde ines del siglo XVII, sin que las e udi as lec- ciones de D. José Fines es y Monsal o , ca ed á ico de Ce e a , y la in a igabe labo iosidad des D. G ego io Mayans y Sisea ue an pa e á de ol e le su esplen- do an iguo. Los es ue zos de . es os dos céleb es ju is- consul os, á quienes Ge a do Mee man llama lumb e as del de echo y únicos man enedo es del buen gus o, se es- ella on con a mul i ud de pa os mise ables y libelos e gonzan es, si me es pe mi ido habla de es a mane a, en los cuales, omando po asun o la decadencia de las Uni e sidades del Reino, y haciendo una aplicacion i- ciosa de los p incipios que en ó den á la legislacion p oclamó la escuela ilóso ica del siglo XVIII; ocul aban sus au o es la dañada in encion de sepa a á la ju en ud española del es udio de las leyes omanas. La igno ancia p opagó és as ideas eón apidez inc eible , y la audacia, su compañe a insepa able , las sos u o enazmen e has a en ado el siglo ac ual, á despecho de algunos sabios a- ones que lo ecie on en el einado del S . D. Cá los III y del inmo al Jo ellanos , que en sus esc i os las e- . p oba on, Muchos son, y de índole muy di e sa, los eneno- sos u os que la nue a doc ina ha p oducido desde que log ó apode a se del sencillo co azon de la ju en ud es udiosa; pe o ninguno hie e an i amen e mi amo á la jus icia, como la pé ida acusacion que algunos di i l, - gen á nues os céleb es Comen a is as, de habe se de- dicado sin necesidad al p o undo exámen de la legis- lacion omana. Yo me p opongo des ui opinion an absu da, demos ando en es e discu so , que el pode oso in lujo de la ci ilizacion eu opea, y el espí i u con que es án o mados los códigos en que se con ienen las leyes pa ias, a as a on hácia aquel es udio á los ju iscon- sul os españoles de los iempos pasados con una io- lencia incon as able. No espe e Y. S. I. oi de mi boca las es udiadas ases ni los deslumb ado es ado nos con que los dies- os O ado es saben engalana el b illan e u o de su a dien e imaginacion , que poco ege ci ado en el uso de los pode osos ecu sos que suminis a el a e del Bien deci , solo he ap endido á expone mis ideas en el O den na u al con que se succeden, y en aquel es- ilo sencillo y modes o que es el lenguaje de la e dad y del con encimien o. La au o idad que du an e los cincos úl imos siglos ha gozado el de echo omano en España, Seño Ilus ísimo, no p ocede, si bien se mi a, del espe o supe icioso que 6 nues os mayo es p o esa on á la doc a an igüedad, coma hoy se a i ma , sino de es azones p incipales, que son: la supe io idad que iene la coleccion mandada on, ma po Jus iniano sob e los demás cue pos legales que la sobe bia Roma ha legado á su Conquis a; el des- a ollo y cul u a de la ciencia ,del de echo en Eu opa desde la época del enacimien o de las le as has a nues- os dial, y inalmen e la impe eccion de los llamados códigos españoles pos e io es al de las Sie e Pa idas de D. Al onso X. Es as es causas ege cie on su pode oso in lujo sob e la legislacion pá ia unida y con usamen e; pe o , como es ácil conoce , la con enien e disposicion de un discu so pide que se hable de cada una en pa i- cula , y po el o den con que han sido señaladas. Son an a ios , y algunas eces an pa ciales , los juicios que se han o mado sob e el e dade o mé i o del cue po de leyes mandado euni po Jus iniano , que el conco da los es cosa que oca en lo imposible. Ha ha- bido iempos en que se le han p odigado elogios des- medidos é inc eibles, y o os , en que apu adas odas las cali icaciones denig a i as , se han in en ado nue os y mas punzan es epí e os con que da cue po á las opi- niones de los An i- ibonianis as y An i- omanis as. No ha habido linage de a mas y de medios que los comba- ien es no hayan empleado pa a hace iun an e á su pa - ido. La g a e his o ia , la men i a epugnan e , la se e a azon de Es ado, la moda cap ichosa , la ci ilizado a eligion , y la bá ba a impiedad han sido al e na i a- men e pues as á ibu o , no yá pa a halla la e dad, ó en p o echo de la ciencia , sino pa a sos ene e o es que mas de una ez e an alimen ados po el o gullo y las bajas pasiones. No p e endo es ablece la conco dia 7 en e los dos campos enemigos , que ageno de odo pun o á los opues os in e eses que los di ide ,•mi único de- seo se limi a á expone con descon ianza, lo que sob e las en ajas de la coleccion o mada po Jus iniano me han enseñado el es udio y la medi acion. La p ime a o ma bajo la cual se ealizó ex e io men e el de echo posi i o en e los omanos ué la cos um- b e. Lis hábi os incul os de los di e en es pueblos que compusie on o igina iamen e el cue po de es a nacion , el educido núme o de sus necesidades, la o ma de gobie no la in luencia ilimi ada de la aza dominado a 7 y o as causas man u ie on el impe io de la cos umb e po espacio de 305 años. A es a época se educen comun- men e los símbolos del de echo , obje o p i ilegiado de. las e udi as in es igaciones de C euze y la apelacion al pueblo de las sen encias dic adas en ma e ia c iminal,. con o me á la opinion mas ecibida. A la cos umb e siguió la ley esc i a, que dá nomb e al segundo pe íodo del desa ollo del de echo posi i o. El uso de la esc i u a supone en el pueblo omano un g ado de ci ilizacion supe io al de la p ime a época. Tan o dis a de mi p oposi o el sos ene que la exis encia de la ley esc i a excluye la in e encion de la cos umb e, o- mada es a palab a en su acepcion mas ex ensa y ele ada, cuan o píe la pe eccion que alcanza on en b e e espa- cio de iempo las leyes de Roma , ué debida en g an: pa e á la eliz union de es as dos uen es del de echo, lle ada á cabo á mediados del siglo V de la undacion de la Ciudad. Aunque el desa ollo g adual y succesi o de la ci- ilizacion omana dió causa al de echo cien í ico, á cuyo pe iodo que se cuen a desde G. Scipion Nasica ó Tibe io 8 Co uncánio pe enecen, p opiamen e hablando ,-los ju- isconsul os ; la época mas lo ecien e de es e ó den p incipia en Cice on, y concluye en el einado de Ale- jand o Se e o. En el discu so de 350 años lo ecie on Se io Sulpicio , Al eno Va o, ° ilio, T ebacio , Tube- on, An is io Labeon y A eyo -Capi on , undado es de las dos céleb es escuelas de los Sabinianos y P ocule- anos , Ne a el an iguo, Sabino, Cassio, Celso el mozo,, Sex o Pomponio,- Gayo , Papiniano , Paulo, Ulpiano, Mo- des ino y o os muchos, de cuyos esc i os se conse an, la memo ia ó agmen os en las Pandec as.. A p incipios del siglo V de la e a c is iana la le a del de echo ci il de los omanosms aba con enida en los Senadoconsul os , los es ablecimien os hechos po el pueblo, llamados Plebisci os, los Edic os de los ma- gis ados , las Cons i uciones impe iales y la cos um- b e; pe o la p ác ica se guiaba con p e e encia al ex o de la ley, po los esc i os de los ju isconsul os que mas a iba hesi ado, Es e es ado de cosas mo ió á Valen—: iniano.III, en 426, á da una céleb e cons i ucio i, in- se a en. el código Teodosiano, sob e el g ado de a a°, idad . que habian de ene en adelan e las opiniones de los ju isconsul os, y señaladamen e las de Papiniano,, Paulo, Gayo, Ulpiano y Modes ino. Los mal llamados códigos G ego iano y He moge—' piano jamás ob u ie on pública au o idad. Es os aba—' jos ue on hechos po dos labo iosos ju isconsul os, que quisie on ene eunidas las disposiciones mas impo - an es que ence aban los esc ip os de los Empe ado es, con elacion al de echo ci il. Quiénes a i man que am- bas colecciones alcanzaban bas a el einado de Ad iano y quiénes has a el de . Diocleciano; pe o es-lo cie o que 9 la Consul ado e e is ju isconsul i ae algunas ~shi - cioues de Valen e y Valen iniano, omadas ex co po e He mogeniano. Es ambien digno de ene se p esen e, que de es as colecciones no se conse an sinu ag- men os mu ilados. En 429, Teodosio 11, Empe ado de O ien e, dió comision á An ioco pa a que o ma a una coleccion comple a de los esc ip os de los Césa es c is ianos des- de Cons an ino has a su iempo. Concluida la ob a, y di idida en diez y seis lib os, ecibió ue za de ley el año de 438, con o me al cómpu o de San iago Godo edo, con el í ulo de Código Teodosiano. Comp ende las leyes dadas po los Empe ado es en el espacio • de 116 años, que empiezan á con a se el 312 de la e a ulga , y con- cluyen el mismo en que io la luz. Valen iniano III, que á la sazon ocupaba el ono de Occiden e, adop ó el nue o código, de donde mas a de se en esaca on el Edic o de Teodo ico, el B e ia io de Ala ico II y la Ley omana de los Bu guiñones. Apesa de - es o, igno amos hoy cual e a la impo ancia de los cinco p ime os lib os que a aban del de echo ci il, segun el o den del Edic- o, po no habe se conse ado sino algunos agmen os descubie os en Tu in y en la biblio eca Amb osiana en 1824. El e dade o mé i o del código Teodosiano con- sis e en que señala el paso de la ci ilizacion omana, p opiamen e dicha, á la ca ólica, en que dá no icias muy exac as y cu iosas de algunas ins i uciones del an iguo de echo ci il, que omi ió Jus iniano po desusadas, y i- nalmen e en que las Cons i uciones impe iales inse as en es a coleccion, conse an su o iginal pu eza y colo- ido. Los que se dedican al es udio de las di e en es le- gislaciones que es u ie on en igo en la Edad media,; 2 16 cues iones ilosó icas, polí icas , li e a ias y económicas que ue on pues as á exámen en los céleb es einados de Luis XIV y de Luis XV. Apenas epues a la asomb ada Eu opa de los as-, o nos causados po el Genio de la gue a que á p in, ipios de es e siglo hizo acila sus o isimos eimien-, os , se en egó al pací ico ege cicio de es udia las leyes de Roma. La Alemania , conside ada con azon C01119 cen o de la ac i idad in elec ual de nues os dias, ha sido la p ime a á sepa a se del es echo sende o que deja on azado los Comen a is as de los siglos an e io- es , á aplica al es udio del de echo mé odos y sis emas mas ilosó icos , á ayuda se de los pode osos ecu sos que. p es a la his o ia pa a la in e p e adon de las leyes , y úl imamen e á da á conoce los impo an es descu- b imien os que han hecho Mai en la biblio eca Va icana Niebhu en la de la Ca ed al de Ve ona , Clossius en la Amb osiana de Milan 'y o os in ini os. Las demas nacio- nes, despie as del le a go en que yacian sumidas desde el siglo pasado ; y es imuladas del amo á las le as y á la glo ia , uel en con desusados b ios á la ol idada a ea de consul a los ex os an iguos. En la b e e no icia del desa ollo y cul u a del de- echo omano en Eu opa , que acabo de da , he ci ado algunos .de los muchos españoles, que con singula acie o lo in e p e a on ; mas no 'se c ea po es o que, la co ien e de aquellos siglos es la única azon que los mo ía á. ab aza an penosa ca e a. O a causa no nénos in luyen e que la expues a, concu ió ambien pa a es ablece en España el impe io del" de echo con e- nido en las Pandec as, es á sabe : la impe eccion de los códigos españoles pos e io es á las Sie e Pa idas. 1 7 La his o ia de la' legislacion cas ellana desde-el siglo VIII al XIII p esen a á la conside acion del ju isconsul o un campo an ex enso y semb ado de di icul ades , que no obs an e las muchas en a i as que se han hecho pa a acla a lo . , quedan aun e enos inmensos, donde la segu de la c í ica no ha log ado pene a . Supónese que el Fue o juzgo e a el de echo comun de aquellos iempos; pe o con iene ad e i , que comenzada la e- conquis a de la Península del pode de los sec a ios de N'aho na, los Fue os y Ca as-pueblas con que los Sobe a- nos y Seño es p o eian á las necesidades de la poblacion y ag icul u a y á la de ensa de la on e a, in oduge on modi icaciones an con a ias á la le a de la Ley gó ica, que, en mi en ende , hacian imposible su obse ancia. Y así como no dudo que en los p ime os dias de la e- cons uccion de la Mona quia, se adminis a a la jous icia po el código de los Godos , se me hace di icil de c ee que con inua a en igo en ado el siglo XI, ó al menos, que u ie a la aplicacion gene al que algunos dicen. Si se habla a de la Andalucía , quizá pod ia p oba se que la in encion de los conquis ado es ue a o a la bajo el Lib o de los Jueces, Pe o, sin en ome e me á en ila cues iones que despues de esuel as se enlaza ian di í- cilmen e á la ma e ia _de mi discu so, quie o deja asen ado , po se cosa en que odos los c í icos es án con o mes , que en el siglo XIII la legislacion española se componía de an os códigos , como e an los pueblos de alguna impo ancia de los einos de 'Leon y Cas illa. Don Fe nando III pensó en emedia es e desó - den. So p endido po la mue e en medió de sus iun os, uo ió cumplido su buen deseo, aunque asegu an que lo aia pues o po ob a. A Don Al onso X , en cuya 3 18 en e, po la .p ime a ez despees de la uina del im- pe io omano , se ciñen y en e egen los sang ien os. o eos de Ma e y el delicado lau el de Apolo , á Don Al onso X , epi o, es aba ese ada la glo ia de da á España un cue po de leyes , que aun hoy es la admi- acion de p opios y de ex años. Valiéndose es e ey de odos los ecu sos que su época le suminis aba . , concluyó el código de las Sie e Pa idas en 1263 , segun el cm», pu o mas seguido. La g aduacion del e dade o mé i o de es a ob a ha sido en nues os dias obje o de eñidas con o e sias y dispu as , en las cuales , si yo no es oy engañado , no siemp e han p ocu ado los con endien es concilia la azon con la his o ia. Es e dad que en la Pa ida p ime a se admi ie on con pa icula apego los p incipios con enidos en el Dec e o de G aciano y las Dec e ales ; pe o acaso ¿incu ió en es e de ec o Don Al onso exclusi amen e, ó la Eu opa en e a, que seguia y p opagaba aquellas ideas con un calo , de que no o ece o o egemplo la ci ilización mode na? Deci con nlgunos que la doc ina de las :Pa idas es la que'se explicaba en las Uni e sidades de Bolonia y de Pa is en el Siglo XIII, y conclui po es a azón que los españoles deben desp ecia la; es lo mismo que con esa 14 sun uosidad y magni icencia de es os dos sepulc os,. le an ados po el amo ilial á la memo ia de Don Ped o En iquez y Doña Ca alina de Ri e a, su muge , y sos ene que los p o eso es españoles de Bellas a es no es án obligados á es udia en ellos el admi able e ec o del conjun o , la con enien e disposicion de sus pa es, la g acia, a ie- dad y iqueza del ado no, y la his o ia del a e, que en odo es o se con iene , po que han sido abajados po geno eses á p incipios del siglo XVI. Los que hablan 19 de es a sue e, ni conocen el pode oso indujo qué ege - cen las ideas, ni los caminos po donde es as se ans- mi en y depu an , ni su opinion iene peso en es as ma- e ias, ni po mas que con palab as huecas y e um- ban es se es ue zen en cau i a la azon de los que es án condenados al bá ba o o men o de escucha los, conse- gui án o a cosa que el silencio de los igno an es , y el desp ecio de los que jus amen e me ecen el í ulo de Sabios. Yo mismo , que me mues o an a dien e de en- so del código de D. Al onso, con ieso de g ado que las Pa idas 111, IV, V, y VI, en que se a a del de echo p i ado , son las -que mas se ace can á la pe ecciona El único luna que se encuen a en ellas, se educe á que en ez de oma la sus ancia de las leyes omanas, si así pue- de deci se , en ma e ia de con a os y cuan o pe enece al égimen ci il, como acos umb an los legislado es mo- de nos, Don Al onso las adujo li e almen e en muchas pa es. Po lo cual, es opinion ecibida en e los ju is- consul os, que si se excep ua es e de ec o , la legislacion ci il de las Pa idas puede sos ene con en aja lá com- pa a ion con odos los códigos publicados has a el dia. Desde el año de 1548 en que Al onso XI dió el amoso o denamien o de Alcalá, se asegu ó pa a siem- p e el impe io de las Sie e Pa idas , y se impuso á los españoles la necesidad de es udia los cue pos del de- echo jus inianeo, de donde aquellas se habian omado. Ni las O denanzas Reales de Cas illa eunidas po Mon al o, ni las leyes de To o de 1505 , ni las dos Re- copilaciones, publicadas en los einados de Felipe JI y Ca los IV , han log ado ebaja el me ecido c édi o de las Sie e Pa idas; po que , aunque el ulgo de los ju isconsul os dá á es as cua o colecciones el nomb e .20 -de códigos ,. son indignas de él, yáse conside en las ma- e ias de que a an, ó el ó den con que es án dis ibui- das. Ningun juicio de cuan os se han o mado sob e las O denanzas , es mas e minan e y au o izado que el que hicie on las Có es de Valladolid de 1525, en la pe icion NI «Las leyes, dicen, de ue os é o denamien os no es án «bien é jun amen e copiladas ; é las que es án sacadas «po o denamien o de leyes que jun ó el Do o Mon- « al o , es án co u as é non bien sacadas , é de es a «causa los jueces dan a ias é di e sas sen encias , .é non «se saben las leyes del eino po las que se han de juzga « odos los negocios é plei os.» Las ochen a y es leyes de To o u ie on po ob- je o des e a del o o español las opiniones de Ba o- la , Baldo, Juan And és y el Abad, esol e las dis- pu as que la p ác ica mo ia sob e el ó den y p ela- don de los códigos, y au o iza algunas ins i uciones que las necesidades de la época hablan comenzado á in oduci , en e las cuales ocupan un luga p i ilegiado -los ínculos y mayo azgos. Po donde se é, que nin- guna idea es u o mas dis an e del ánimo, del legislado , que la de o ma un e dade o, código. Hablando el S . D. Felipe II del espí i u que p esi, dió á la o macion de la Nue a Recopilacion, dice: «que « ué hecha pa a que se qui e lo supe luo, y se decla e lo «dudoso, y se enmiende lo que es u ie e co up o y ce - « alo.» Desg aciadamen e el desempeño no co espon- dió al buen deseo, «po que no so obse ó, como asegu a el S . D. Ca los IV, el mé odo dec e ado, ni quedó, en- « e amen e p o is a, y solo sí en pa e soco ida la nece - «sidad de un Código bien o denado, á que ielmen e se «sugelasen baxo,de sus co espondien es í ulos . y lib os -21 « odas las leyes ú iles y i as, -gene ales y pe pé uas, «publicadas desde la o macion de las Sie e Pa idas y «Fue o Real, como exp esamen e se habia mandado; «pues sob e la al a del debido ó den y p ecisa di isión «de í ulos con enidos en cada lib o, se inco po a on en «unos leyes pe enecien es á o os , segun las ma e ias «de sus disposiciones; ad i iéndose en odos la. con usa «mezcla de algunas espec i as á di e sos amos, y la «di icul ad de en ende lo p o eido en cada una; y «ag egándose a ias equi ocaciones, así en el ex o ó «le a de las mismas leyes, como en sus epíg a es y no as «ma ginales, que las a ibuyen á Reyes y iempos á que «no co esponden.» Con el p o úndo conocimien o que mani es aba el S . D. Ca los 1V de los de ec os de la Nue a 11.copila- clon,- e a de espe a que la No ísima, di igida á los mis- _  < mos ines, ue a una ob a cabal y pe ec a en su géne- o. Respondan si me ece es as cali icaciones la coleccion legal. de 1805, los p o eso es que enseñan el de echo pa- io, los jueces que lo aplican, los abogados que se ocu- pan cons an emen e de su es udio, y espondan en in esa mul i ud de esc i os que ienen po obje o pin a el las imoso es ado á que ha sido educida la legislacion española. Así se explica, como el código de las Sie e Pa idas goza ac ualmen e de una au o idad, que ningu- na de las leyes pos e io es ha podido.dispu a le. Fié demos ado que la coleccion legal que o mó j us- injan° es la mas comple a de cuan as ie on la luz en la an igua Roma, po que ué dispues a con mas &den, y con iene mas doc ina y no icias li e a ias, que las, que han llegado has a noso os; que en la mayo pa e de los es ados de Eu opa se admi ió como de echo comun, ó al ménos co no suple o io, desde los siglos XIII al XV; que los Glosado es se aplica on á su es udio con p e e encia al código Teodosiano, y á los ex ac os que de él se hicie on du an e la dominacion de los pueblos del No e; que la celeb idad que han alcanzado los ju- isconsul os de los siglos XVI y XVII,la deben exclusi a- men e al enaz empeño con que se dedica on á la in 'e - p e acion de las leyes omanas; que lejos de habe es as pe dido alguna pa e de su alo , po i ud del nue o gi o que el siglo pasado imp imió á la ci ilizacion, el Mundo li e a io se ocupa ac ualmen e de es udia las y explica las con un a do y una cons ancia, que exceden á las de los iempos pasados; que aunque el c édi o con que ha co ido en Eu opa la coleccion de Jus iniano, se ia azon bas an e pa a absol e á los ju isconsul os españoles del p e endido deli o de habe se dedicado al exámen de una legislacion ex aña, la admision de las Sie e Pa idas po código de los einos de Leon y Cas illa , les impuso un debe , mas es echo si cabe, de acudi á la única uen e de donde el Rey Don Al- onso X las había sacado ; y en in , que ninguna de las compilaciones de leyes pá ias, que han sido publicadas con pos e io idad al Siglo XIV, inclusa la No isima Re- copilacion, ha des uido es a necesidad; po que en odas ellas se dá po supues o , ó se con iesa cla amen e, que el e dade o código en ma e ia de de echo ci il y p i- ado es la ob a de las Sie e Pa idas, po an os í ulos digna del ap ecio y del es udio de los españoles. Ved aquí, jó enes es udiosos, los undamen os en que descansa la ene acion que es e ilus e cue po p o- esa á las opiniones de los ju isconsul os an iguos. Cono- ce las, y co egi las, y ap opia las á nues os usos y necesidades, es el obje o de ues as penosas a eas. ¡Dichosos aquellos que ayudados del ingenio, y a mados de cons ancia, alcanza en pene a los p o undos mis e- ios de la di ícil ciencia de las leyes, y ceñi su en e del lau el e e no de la Sabidu ía! Y ú, Rey Al onso, en quien la pos e idad ag adecida ha inculado el í ulo de Sabio, si an g ande es el pode de mi oz, que log a pene a en el sag ado ecin o don- de eposan us cenizas, ecibe el ibu o de ailmi acion y espe o que po mi boca e en ian, los Maes os que mues an los Sabe es en el Es udio gene al de la ú- sola leal Cibdad de Se illa. La a en a lec u a de us ob as in- mo ales, ¡Oh Rey Sabio!, ha abie o pa a noso os el co- pioso manan ial de donde b o an las leyes que usamos, y sino es iluso ia la espe anza que en es e momen o ani- ma mi co azon, la a en a lec u a de us ob as inmo ales se á la b illan e an o cha que en adelan e guie á la lo- ida ju en ud española po el áspe o sende o de la i ud y de la glo ia. He dicho. SEVILLA: 1848. IMPRENTA Y LIBRERÍA ESPAÑOLA Y EXTRANGERA, DE DON .1. M. GEOFRIN. AL DUQUE DE M. 5 SI ASISTE AL ACTO. -nie mNo n  Sa is echo el ibu o que e a debido á la memo ia del Rey Sabio , pe mi id , Seño que os mani ies e la • g a i ud y espe o del Rec o , Ca ed á icos y Alumnos de es a Uni e sidad. Dignaos , Seño , de acep a es e since o o ecimien o , pe suadido á que el ecue do de ues a bene olencia queda á p o undamen e g abado en nues os ag adecidos co azones.