La que no existe: descubrir la madre en la historia y literatura de los Estados Unidos
Full text
©Uni e si a de Ba celona
La que no exis e: descub i la mad e
en la his o ia y li e a u a de los Es ados Unidos
La mad e no exis e; no igu a
ni
en
la his o ia ni
en
la li e a u a po -
que la muje es
-somos-
mad e
únicamen e pa a nues os hijos y
nues as hijas. Sólo ellos pueden
econoce a la mad e
en
noso as.
Todo lo demás no es sino una
cons ucción del pa ia cado, una
imagen que la sociedad nos impo-
ne a las muje es median e la cual
nos con ola y nos subyuga.
El
pa-
ia cado nos asegu a que se ma-
d e es equi alen e a
se
muje , que
la a ea sag ada de ae hijos y de
cuida los es nues o p i ilegio
y,
habiéndonos negado cualquie
exis encia que no dependa de
nues a ma e nidad, elega es a
unción a la es e a domés ica que
ha con e ido
en
in isible. Somos
pues, in isibles. No exis imos; a no
se que acep emos se ampi e-
sas, obje os sexuales, pu as ... se-
es cuya exis encia el pa ia cado
sí
econoce pe o desp ecia. Pode-
mos sub e i es e o den de cosas
si nos aliamos con nues as hijas;
enemos allí la posibilidad de un
ínculo doble: ellas econocen
nues a ma e nidad; ellas son ma-
d es
en
po encia; y noso as so-
mos hijas. Si
en
ez de acep a
nues a in isibilidad desechamos
las ac i udes ag esi as que ap en-
demos del pa ia cado y nos con-
• Uní e sidad
de
Málaga.
37
Bá ba a
Ozieblo*
cen amos
en
nues as hijas y
en
nues as mad es hab emos c eado
un ínculo explosi o que pod á
ans o ma el mundo ...
Hace
an
sólo ein a años encon-
a a la muje
en
la his o ia o la li e-
a u a de los Es ados Unidos e a im-
posible po impensable.
Hoy,
aun-
que a egañadien es,
el
mundo
acep a que exis imos. Pe o las con-
adicciones en e la ealidad ísica
de la ma e nidad y la ep esen ación
simbólica
so
n ales que a
me
nudo
nos impiden sabe lo que noso as
mismas deseamos, lo que espe a-
mos
de nues as hijas o de nues as
mad es. In en a é aquí descub i a la
mad e
en
la
his o ia y la li e a u a
no eame icana con el in de diluci-
da es a compleja elación en cele-
b ación
de
una ma e nidad que
se
aleja de los concep os adicionales
que imponen la sumisión,
el
sac i i-
cio y
el
silencio a la muje .
. . .
¿A
cuán as muje es no eame i-
canas puede en oca nues a Ima-
ginación? Supongo que Hilla y
Clin on y Bá ba a Bush se p esen-
a án
en
nues as pan allas men a-
les; las dos son mad es:
la
una a-
chada de ambiciosa, de ca en e de
alo es mo ales y de mala mad e
©Uni e si a de Ba celona
mos. Si no
se
p es a
un
esme ado
cuidado y a ención a las seño as,
es amos decididas a omen a una
ebelión, y no econoce emos nin-
guna ley
en
la que no engamos
ni
oz ni ep esen ación".6
Adams se mo ó de los consejos
de
su
muje
y,
negándose a eco-
noce que ella u ilizaba los mismos
a gumen os que jus i icaban la se-
pa ación de las colonias de G an
B e aña, le asegu ó que los hom-
b es jamás se desp ende ían del
"sis ema masculino" que an os p i-
ilegios les o o gaba. Pe o
el
nue-
o gobie no u o que con en a a
las muje es de alguna o ma, e in-
en ó el concep o de
la
"Mad e Re-
publicana". Es a muje , la mad e
de los hijos de los Es ados Unidos,
aunque desp o is a del de echo al
o o y clasi icada po ley con los
escla os, los indios na i os, los ni-
ños y los locos, enía no obs an e
la máxima esponsabilidad que
se
podía o o ga a cualquie a: e a la
educado a de los u u os demóc a-
as no eame icanos, quienes, se-
gún la nue a cons i ución, podían
odos aspi a a se P esiden e. La
mad e, pues, enía
el
papel más
signi ica i o en
el
desa ollo de la
ida de la nación; pa a ci a a Ca-
he ine Beeche : "Pe o ¿no
se
en-
comiendan a la muje las a eas de
más al a esponsabilidad? ¿No es
su p o esión
el
cuidado de la men-
e, del cue po y del alma? y eso, en
el momen o más c í ico de
la
exis-
encia."7
Beeche , p oceden e de una a-
milia p o es an e de g an adición
y a aigo, apoyaba los concep os y
a gumen os masculinos que dic a-
ban que: "La pa e igual que odo
ciudadano iene en la libe ad y la
pa e posible que pueda ene
en
el
gobie no de nues o país hace ne-
cesa io que nues as damas sean
cua
li
icadas has a cie o g ado po
una educación especí ica y ade-
cuada, pa a ayuda a la ins ucción
de sus hijos
en
los p incipios de li-
be ad y de gobie no".ª
La muje , como podemos dedu-
ci , no enía la condición de "ciuda-
dana" y la ins ucción que debía e-
cibi la p epa a ía pa a se buena
ama de casa, buena mad e y bue-
na educado a de los hijos
en
sus
p ime os años. No odas las muje-
es acep a on
co11
Beeche las limi-
aciones de
un
sis ema educa i o
así: hubo muchas que insis ie on
en que la muje , pa a pode edu-
ca , necesi aba más conocimien os
que los que le oca ía impa i ; la
"Mad e Republicana" debía, según
ellas, ecibi la misma educación
que sus he manos, u iliza los mis-
mos manuales, y some e se a los
mismos exámenes. Hacia inales
del siglo, consiguió, en e o os lo-
g os, que la Uni e sidad de Ha -
a d ab ie a
un
Anexo pa a muje-
es, hoy Radcli e College, y que se
6. Abigail Adams a John Adams,
31
ma zo 1776, y la con es ación de John Adams, 14
ab il 1776, en Ozieblo,Bá ba a,
Un
Siglo de Lucha: La Consecución
del
Vo o Femenino
en
los Es ados Unidos, Se icio de Publicaciones de la Dipu ación P o incial de Málaga, 1996,
pp. 26-7.
7. Ca he ine Beeche , A T ea ise on Domes ic Economy
(1841
),
Schoken Books, New
Yo k, 1977, p. 30.
8.
D . Benjamín Rush, ci ado en Ozieblo, Bá ba a, Un Siglo de Lucha, p. 31.
40
©Uni e si a de Ba celona
econocie a
el
de echo de la
mu
je
a es udia y a eje ce
en
los cam-
pos de la medicina,
la
ley, la polí i·
ca y
la
educación supe io eme-
nina.
Hu gando así
en
la his o ia de
los Es ados Unidos emos a la ma-
d e como la que educa a los u u-
os ciudadanos. Pe o a ella, a ella
como pe sona que su e, goza y
pa icipa
en
la ida de
la
nación, no
la emos. Y lo mismo nos ocu e
en la li e a u a. La li e a u a no ea-
me icana,
en
las ob as canónicas
de los au o es econocidos como
"clásicos", apenas admi e la igu a
de la mad e. La muje ,
si
se
me
pe mi e eco da las palab as de
Fiedle , es e a ada si
gu
iendo dos
es e eo ipos: la pálida, inocen e y
su ida no ia o la apasionada
aman e de oíos oscu os y pelo mo-
eno.9 Las dos son hué anas; ni
una ni o a pod á se mad e.
La
p i-
me a po que al echaza la pasión
mo i á
al
da a luz, la segunda po -
que
su
amo es siemp e ilegal y no
pod á se sancionado po la con-
cepción. Es o no quie e deci que
las muje es que en iquecen las pá-
ginas de la li e a u a nunca se án,
ni hayan sido, mad es. Pe o la ma-
e nidad no las ocupa de lleno - y
cuando lo hace, no son ellas las
p o agonis as.
Un
es udio de las
no elas de Susan F ombe g
Schae e p o ocó la siguien e e-
lexión- e lexi
ón
que podemos
ex ende a la igu a de
la
mad e
en
la li e a u a y
en
la ida
-y
que
me ece se ci ada: "Cuando los
pe sonajes cen ales son hijas, so-
mos
muy
conscien es de ese pa-
pel, lo mismo que lo son
el
las. Pe o
cuando
el
pe sonaje cen al es una
mad e, a menudo pe cibimos que
es á alejada de sus hijos y de
su
ma e nidad
ya
que es os ocupan
un
luga ma ginal
en
su
ida."1º
Sólo podemos se mad es pa a
nues os hijos; la ma e nidad nun-
ca
ha sido ma e ia de no elas; da
un
luga p i ilegiado
en
nues as
idas a los hijos y ene a la ez
una ida "in e esan e" son al e na-
i as e dade amen e excluyen es.
Sin emba go,
la
igu a de la ma-
d e a ae a las esc i o as no ea-
me icanas; empujadas po Vi ginia
Wool , po las psicólogas Do o hy
Dinne s ein y Nancy Chodo ow y
po unas
ps
icólogas ancó onas
que
se
han in il ado en el mo i-
mien o eminis a de los Es ados
Unidos, las esc i o as se in e esan
cada ez más po la mad e, no
como
un
símbolo sino como un se ,
como una pe sona, y a an de en-
ende
su
come ido y
su
pos u a
an e la ida.
11
9.
Pa a un magis al es udio (p e-polí icamen e co ec o) de las he oinas de las no-
elas no eame icanas eáse Fledle , Leslie, op. ci
.,
capí ulo 10.
1
O.
Go schalk, Ka he ine
K.
«Pa alyzed
in
he P esen : Susan F ombe g Schae e 's
Mo he s,
o
Daugh e s" en Pea lman, Mickey, Mo he Puzzles: Daugh
e
s
and
Mo he s In
Con empo a y Ame ican Lí e a u e, G eenwood P ess, New Yo k:, 1989, p. 14 L
11. Como
se
ñala Paulina Palme en Con empo a y Women's
Fi
c ion: Na a í e P ac i-
ce
and
Feminis Theo y, Hemel Hemps ead, He s.: Ha es e Whea shea , 1989, p. 96) la
e-e aluación de la ma e nidad
se
elaciona
con
la e-e aluación posi i a de l
as
ca ac e ís-
icas " emeninas" de sus en o y co-ope ación. Sin emba go, Lynne Segal a ibuye el c e-
cien e in e
és
po la ma e nidad a
la
poca sa is acción que o ece
la
ida p o esional a la
41
©Uni e si a de Ba celona
Encon amos
un
ejemplo
en
la
no ela Belo ed de la Nobel Toni
Mo ison, donde la igu a cen al es
una mad e, Se he;
su
agedia es
p ecisamen e la ma e nidad, la ma-
e nidad en las condiciones inhu-
manas de la escla i ud.12 Se he,
una Medea mode na, bu lando el
o den dominan e del homb e blan-
co, p e ie e ma a a su hija que de-
ja la en el cau i e io; años más a -
de es a hija uel e
-p esencia
eal o espí i u- y hamb ien a del
amo ma e nal, comienza a de o-
a a su mad e. G acias a la comu-
nidad y a un homb e " eminlzado",
un
homb e que huye de la a en u-
a, y que log a en ende el dolo
ma e no, Se he ecupe a
su
oz y,
ememo ando
un
pasado que no
debe ol ida se, ap ende a con a
su is e his o ia.
De
es a o ma
Mo ison esca a del acío que es
el silencio, un episodio eal de los
iempos de
la
escla i ud en los Es-
ados Unidos
-y
p o oca una me-
di ación sob e la esponsabilidad
ma e na, sob e la
e
lación en e
mad es e hijas y el papel posi i o
que puede juga un homb e capaz
de asumi una ac i ud ípicamen e
emenina de comp ensión y de
amo .
O a no ela, és a de Jane Smiley
(ganado a del p emio Puli ze po
He ede ás
la
Tie a), nos ace ca a
una mad e madu a y a una p oble-
má ica de ida dia ia con la cual
nos puede se más ácil Iden i ica -
nos que con Se he
.13
O dina y
Lo e (Amo co ien e) publicada en
1990, o ece la igu a ma e nal
como p o agonis a, y explo a la e-
lación que iene con sus cinco hijas
e hijos. A pesa del di o cio cuando
e an pequeños, y de no habe eni-
do la cus odia
de
los niños, ni ha-
be enido apenas con ac o con
ellos, ha log ado es ablece una e-
lación de con ianza y de amo .
Aho a que la olun ad del pad e no
lo impide, se ace can a la mad e,
ansiosos de ec,ibi
su
ca iño, de
pa icipa de su expe iencia y de
sus memo ias que les ayudan a es-
ablece su Yo en un mundo hos il.
Belo ed y O dina y Lo e o ecen
un
ejemplo de cómo, g acias al mo-
imien o eminis
a,
hemos podido
inco po a nues a expe iencia
en
la cul u a y en la memo ia colec i-
a. En el caso
de
Toni Mo ison, la
p o agonis a es una muje de una
mino ía muy hos igada po la his o-
ia de su país, pe o el amo y la an-
gus ia ma e nal los podemos com-
p ende odas las muje es. La p o-
agonis a de Jane Smiley es una
muje «no mal»
en
la comunidad
no eame icana (blanca, anglosa-
jona, p o es an e y de clase media)
y nos enseña lo di íciles que son
las elaciones con los hijos, pe o
ambién, lo sa is ac o ias que pue-
den se . Las no elas an e io es al
mo imien o eminis a ob iaban el
ipo de elaciones que p esen an
Mo ison y Smiley.
Lo
p opio de
muje («Women's e eal in o mo he hood: back o he nu se y»,
New
S a esman, 113, n2
2910, 2 ene o 1987,
p.
17.)
12. La no ela Belo ed ha sido aducida al español po I is Menéndez y publicada con
el mismo í ulo, Ediciones
B,
Ba celona, 1988.
13. La no ela A Thousand Ac es ha sido aducida po I is Menéndez y publicada con
el í ulo He ede ás
la
ie a, Tusque s, Ba celona, 1992.
42
©Uni e si a de Ba celona
una p o agonis a e a encon a no-
io y casa se; cuando se a aba de
una muje casada, la opción e a
aún más sencilla: la mue e o
el
suicidio. Hoy podemos econoce
que las elaciones con los hijos,
lo
que pa a el homb e son, an a me-
nudo, las pequeñeces de la ida,
pueden se ma e ia de una ob a li-
e a ia dando así en ada
en
la li e-
a u a a la igu a de la mad e.
La elación en e hija y mad e
cons i uye a menudo
el
eje de las
no elas au obiog á icas de muje-
es ame icanas de o igen asiá ico
(y
de homb es y muje es de o igen
judío) donde la p o agonis a, no -
eame icana de segunda gene a-
ción, necesi a econcilia sus aí-
ces, ep esen adas po
la
mad e,
con la ealidad que la odea. Qui-
zás la más conocida de es as no-
elas es
The
Joy Luck Club (El
Club de la Buena Es ella) de Amy
Tan po que ha sido lle ada
al
cine.
14
An e io , y de mejo calidad
li e a ia, es
The
Woman Wa io
(La Muje Luchado a) de Maxine
Hong Kings on. La p o agonis a de
es a no ela no iene nomb e
-al
igual que
su
" ía-sin-nomb e" que
domina
el
p ime capí ulo (¿se á la
p o agonis a
su
eenca nación?)-
y en es e acío sin nomb e, Innom-
b able, que es
el
choque on al de
dos cul u as an dispa es, se o ja
su
p opia iden idad.
El
con lic o en-
e lo que
su
mad e desea pa a
ella, y lo que ella a conociendo
en
un colegio ame icano no se á e-
suel o has a muchos años más a -
de, cuando
su
mad e, desp en-
diéndose de la omnipo encia ma-
e nal
con
un he oísmo que sólo la
hija puede econoce , acep a que
la pe sonalidad
de
la
hija es inde-
pendien e de la suya y econoce
su
de echo a una ida p opia. Al eco-
noce la mad e
el
Yo de
su
hija
és a puede ecoge odo lo que le
ha que ido enseña y es e odo,
que incluye las cos umb es y o -
mas de pensa chinas, se ci a en
la habilidad de "con a -cuen os".
Con a cuen os, ememo a el pa-
sado, supone econoce los lazos
con la mad e, econoce que hija y
mad e o man un núcleo que las
concede au o idad
en
un mundo
hos il. Así,
el
o den pa ia cal es
con ulsionado, y la p o agonis a,
igual que
su
an eceso a Ts'ai Yen,
encuen a
su
oz y ap ende a a-
duci
se
de una cul u a a o a.
La ma e nidad, siendo pa a la
muje una i encia eal e inmedia-
a, signi ica pa a
el
homb e un se-
gu o a la go plazo: no implica ni
ma eos
ni
a ices sino una p olon-
gación del Yo
en
el
espacio y en el
iempo; es la inmo alidad, son los
he ede os, la i a p ueba de
su
homb ía. Los nue e meses de ges-
ación ace can ine i ablemen e a
mad e y c ia u a pe o
el
homb e,
al
no en ende emo i amen e es e
p oceso,
se
dis ancia an o de la
mad e como del ecién nacido. Es
más, eme es e pode de ida que
iene la muje , pode que no log a
imi a y que nunca en ende á del
odo. Los abo ígenes aus alianos
c een, aún hoy, que los niños son
espí i us que i en
en
los á boles y
14. La no ela The
Joy
Luck Club ha sido aducida po Jo dl Fibla y publicada con el
i ulo El club de la buena es e//a, Tusque s, Ba celona, 1990.
43
©Uni e si a de Ba celona
que en an
en
una muje cuando
desean con e i
se
en
se es huma-
nos.15
Las cul u as p imi i as a i-
buían a la muje la au o idad sob e
la ida y la mue e;
el
inexplicable
milag o de una nue a ida y el e-
o del i ual de la sang e emeni-
na, luyendo con una egula idad
luna , o o gaban a la muje
un
po-
de que el homb e deseaba pa a
sí. Po ello c eó
el
mi o de Zeus, de
cuya cabeza nació A enea, y po
ello los poe as
se
a ogan
el
p i ile-
gio de ''da a luz" sus ob as: como
nos indican Sand a Gilbe y Susan
Guba
en
su
ob a magis al
The
Madwoman in he A ic, Si Philip
Sydney se conside aba «eno me
con hijo» cuando esc ibía y Ge ald
Manley Hopkins, poe a inglés del
siglo diecinue e, asegu aba que
el
genio del esc i o es una "cualidad
masculina"; Edwa d Said, c í ico
con empo áneo, conside a
al
au o
como un pad e que engend a
la
ob a li e a ia, mien as que Ha old
Bloom es ablece oda una eo ía li-
e a ia sob e la elación pad e-hijo,
negando así la exis encia de la mu-
je esc i o a. Según los poe as in-
gleses Cole idge, Shelley y Kea s,
el
poe a es como
el
Dios pad e y
gobie na sob e
el
mundo ic icio
que ha c eado. En
el
siglo diecisie-
e, Roches e esc ibía pa a delei a
su
pene, mien as que según la
le-
yenda, Renoi pin aba con
el
suyo ... 16 An e an a insis encia
en
el
aspec o biológicamen e masculi-
no de la c eación a ís ica no es de
ex aña que
el
canon li e a io o i-
cial
se
componga de ob as cuyos
au o es son ep esen an es del
sexo " ue e" y que apenas a e de
las " i ialidades"
-como
es
la
ma-
e nidad y la elación
con
los
hi-
jos-
que
se
asocian con
el
sexo
"débil'
'.
Es e
deseo del homb e de ap o-
pia se de las unciones biológicas de
la muje iene consecuencias noci-
as pa a noso as ya que nos hace
más celosas de es a unción, e o -
zando así la san i icación de la ma-
e nidad que la sociedad pa ia cal
u iliza pa a op imi nos; nos enseña
que la ma e nidad debe se nues a
única y más impo an e aspi ación, y
nos c ea complejos de culpabilidad
si
no sen imos es a necesidad.
Re-
co demos la ad e encia de Simone
de Beau oi cuando explica cómo la
sociedad ensalza a la muje emba a-
zada que, "con su
ego
endido, alie-
nada de
su
cue po y de
su
dignidad
social .
..
dis u a la con o an e ilu-
sión de sen i se un se humano en
sí
misma,
un
alo . Pe o no
es
más
que una ilusión" .17 Po o a pa e,
el
miedo que los homb es sien en an e
el
pode de la muje
-
mad e les ha
lle ado a opone
su
capacidad ma-
e nal a
su
capacidad in elec ual.
La
muje -mad e que haya desa ollado
su
in elec o cons i uye una amenaza
ine able; no es
de
ex aña que du-
an e an os siglos
el
pa ia cado nos
haya negado
el
acceso a la cul u a y
15. Miles, Rosalind, The Women's His o y
o
he Wo ld, Paladín, G anon Books, Lon-
don, 1990, p. 39.
16. Sand a Gilbe and Susan Guba , The Madwoman
in
he
A ic
: The Woman W i e
and
he Nine een h Cen u y Jmagina ion, Vale Uni e si y P ess, New Ha en, 1979.
17. Simone
de
Beau oi , The Second Sex (1949), Penguin, Ha mondswo h, 1984,
p.
513. (Cu si a de Beau oi .)
44
©Uni e si a de Ba celona
la educación y se haya es o zado
po inculca nos el cul o a la ma e ni-
dad. Has a las muje es más in eli-
gen es han caído
en
la ampa; po
ejemplo, Mabel Dodge Luhan, muje
cul a e incansable
en
sus ac i ida-
des a ís ico-bohemias
en
el Nue a
Yo k de la segunda década de es e
siglo, al abandona la
su
aman e
John Reed, se lamen aba así: "
Yo
misma
me
había sumido en el acío
aislado del que su ía cuando me
eía sin compañe o, sin esa con i-
güidad de
un
homb e que
me
exal a-
ba, dándome la segu idad que nece-
si aba pa a econoce me como pe -
sona... Me pa ecía que el pode
había abandonado
mi
ú e o desa-
endido y había subido a
mi
ce eb o,
y desde es e luga de cues ionable
en aja pod ía e a o os ce eb os.
Me pa ecía que si se hubie a queda-
do en
su
luga debido los homb es
me hubie an que ido
de
e dad
..
. "
18
Dodge, a pesa de
su
inde-
pendencia y b ío en el e i o io in-
elec ual, no pudo lib a se de los
supues os pa ia cales que escla i-
zan a la muje . Necesi aba de un
homb e y que ía ene más hijos
pa a da p ueba de
su
" eminidad".
Sin emba go, concebi hijos y pa i
son expe iencias momen áneas
que no dejan más que
un
ecue do
-de
dolo , angus ia, aleg ía,
gozo ... -cuando la i encia de la
elación mad e-hija, la c eación de
es e ínculo que exige que las dos
econozcan an o su Yo p opio
como el
Yo
de la o a, es lo que
pe du a y lo que nos puede sal a
de lo que Ma y Daly llama "el Reino
del Te o , el eino de los pad es y
de los hijos a ones" .19
La His o ia, la his o ia de ellos
(his/s o y en inglés), ha excluido a
la muje ; es e hecho ha sido docu-
men ado y expues o po noso as y
po nues as colegas
en
o os paí-
ses a
lo
la go de los úl imos ein a
años - es décadas desde que la
muje /las muje es nos p opusimos
oma la palab a. G acias a es a la-
bo , hoy somos conscien es de que
lo que llamamos "nues a" cul u a,
an o como el conocimien o on oló-
gico, es án basados en una mi olo-
gía cen ada en el
homb e-
el
homb e que ma a pa a sob e i i ,
el homb e que desp ecia a la ida,
a la na u aleza y a la
mu
je , a su
mad e. Has a qué pun o es a cul u-
a
"nues a" nos desp ecia lo e-
mos en el hecho de que emplaza
sus o ígenes en la igu a del hijo
ma icida: O es es que ma ó a Cll-
emnes a, Edipo cuyo amo Inces-
uoso conduce a su mad e, Yocas-
a, a la ho ca ...
20 Re alo iza los
mi os, ap ende a elee los ex os,
c ea nues os p opios mi os y ex-
os, es de p
i
mo dial impo ancia si
hemos de sob e i i a nues a ne-
18. Mabel Dodge Luhan, Mo e s
and
Shake s. Vol.
11
1.
n ima e Memo ies {1936},
K aus Rep in s, New Yo k, 1971,
p.
44
.
19. Ma y Daly, Gyn!Eco ogy:
The
Me ae hics
o
Radical Feminísm (1979), The Wo-
men's P ess, London, 1987, p. 40.
20. Véase Luce, l iga ay, «The Bodily Encoun e wi h he Mo he " en Ma ga e! Whi-
o d, ed.,
The
l iga ay Reade , Blackwe
ll
, London,
1993
, p. 36. {El o iginal
se
encuen a en
l iga ay, Luce, Sexe e pa en/es, Minui , Pa is, 1987.}
45
©Uni e si a de Ba celona
gación, a nues a no-exis encia
como muje es, y como mad es.
Dice Hélene Cixous: "In ención: de-
seo, au o idad
-examínalos
y e-
ás que
e
conducen di ec amen-
e ...
al
pad e. Incluso puede se
que ni nos demos cuen a de que no
exis e
un
luga pa a la muje
en
los
cálculos.
En
úl ima ins ancia,
el
mundo de «se » puede unciona
sin la p esencia de la mad e. La
mad e no hace al a, siemp e que
haya quien nos cuide: y es el pa-
d e, en onces, quien asume
el
pa-
pel, quien es la mad e. La muje o
bien es pasi a o bien no exis e. Lo
que queda de ella es impensable,
no pensado. Lo cual desde luego
signi ica que no
se
piensa
en
ella,
que no en a
en
las oposiciones,
que no hace pa eja con
el
pad e
(quien hace pa eja
con
el
hijo)."
21
Noso as, pues, pa a es able-
ce una ealidad e dade amen e
nues a, debemos hace pa eja con
nues as mad es, y con nues as
hijas
-que
son las que c ean
nues o linaje y con las que pod ía-
mos soña
en
c ea un mundo eliz,
u ópico, como
el
de He land de
Cha lo e Pe kíns Gilman ...
22 Po
supues o, es a alianza no le ag a-
da
al
pa ia ca, al c eado de los
mi os, a quien se empeñó
en
qui-
a le Pe sé ona a Deme e
-aun-
que se la de ol ió, pe o sólo unos
meses
al
año.
La elación en e mad e e hija es
una que odas conocemos ín ima-
men e; que amos o no, somos hi-
jas, y somos además, mad es
en
po encia. A pesa de odas las eo-
ías popula es (léase pa ia cales)
que nos imponen
la
imagen de la
jo en mad e, eliz con
su
ecién na-
cido, cambiando pañales con una
des eza in ui i a, es e hecho de
se hija no nos p epa a pa a se
mad e.
Es
más, las elaciones en-
e mad es e hijas son a menudo
ensas y di íciles, y nos ol idamos
del g an amo que sen ían Deme e
y Pe sé ona, sus i uyéndolo po la
descon ianza y el desdén más p o-
pios de la ag esi
ón
masculina que
de las cualidades elacionadas ípi-
camen e con la eminidad.
El
psicoanálisis
-en
una e sión
que e gi e sa los concep os eu-
dianos y que ha sido popula izada,
come cializada, y con e ida casi
en
eligión
en
los Es ados Uni-
dos-
señala a la mad e como la
culpable de odos los complejos
que ama gan nues as idas. Mi-
ckey Pea lman asegu a que "echa
la culpa a la mad e",
en
odas sus
a ian es c í icas, psicológicas y
eó icas, es un pasa iempo nacio-
nal no eame icano an o de hom-
b es como de muje es.23 La psicó-
loga Do o hy Dinne s ein ab ió
en
los Es ados Unidos
el
deba e sob e
el
papel de la mad e, insis iendo
en
que
el
cambio de los oles masculi-
nos y emeninos den o de
la
ami-
lia
es
i al pa a la con inuidad de la
aza humana. Dinne s ein nos hizo
21. Hélene Cixous, The Hélene Cixous Reade , (ed., Selle s, Susan), Aou ledge, Lon-
don, 1994,
p.
39. (El o iginal se encuen a en La Jeune Née, Union Géné ale d'Edi ions,
Pa is, 1975, p. 116.)
22. Cha lo e Pe klns Gilman, He land (1915), The Women's P ess, London, 1979.
23. Pea lman, p. 1.
46
©Uni e si a de Ba celona
e lexiona sob e el papel de
la
ma-
e nidad en nues a sociedad: pu-
blicó The Me maid and he Mlno-
au en 1976 como esul ado de
una la ga e lexión, como ella mis-
ma dice en su P e acio, sob e la si-
uación humana que la odeaba en
aquel momen o.
24
El
e o an e la
aniquilación de la humanidad
-la
amenaza a ómica y la des ucción
de la
na u aleza-
le lle ó a iden i-
ica
la
causa de es a ca e a en ó-
pica en el concep o y eje cicio de
la
ma e nidad que impo
ne
una de-
pendencia o al sob e la mad e a
nues os hijos e hijas.
Según Dinne s ein
el
mal no es á
en que sea
la
mad e la que c íe a
sus hijos e hijas, sino en la al a
que su en és os de una elación
a ec i a y de dependencia con
un
homb e desde los p ime os mo-
men os de ida. Nues os p ime os
años los i imos dominados po un
se emenino, que a iende a odas
nues as necesidades y a quien
iden i icamos con la na u aleza. El
auma de desp ende nos de es e
se emenino ocasiona una sensa-
ción de pé dida
-
i ida, según
Dinne s ein, más in ensamen e po
el niño que po la
niña-
que no
nos abandona á jamás. Ya F eud
había señalado la impo ancia de
la p esencia ma e nal en la in ancia
y de la necesidad de la sepa ación;
pe o pa a Dinne s ein es a p esen-
cia exclusi a que conlle a la au-
sencia del pad e, pues o que incide
en la con o mación del adul o, es la
causa de la inminen e de as ación
del mundo en el que i imos. La
solución o ecida po Dinne s ein
es la de compa i los cuidados de
nues os ás agos; al conoce el
niño a dos pe sonas de sexos di e-
en es desde sus p ime os momen-
os, su desa ollo ecuánime se
e á po enciado, y
no
conoce á la
ag esión que la pé dida de los ín-
culos excesi amen e ue es con la
p esencia ma e nal le ocasiona.
Po o a pa e, la niña, al no i i la
au o idad de
la
mad e como au o i-
dad dominan e de ocada po
la
i-
gu a masculina del pad e, e á
más ácil su elación con
su
u u o
ma ido y sus hijos. Niño y niña, al
se desca ada la iolencia y la
ag esión de s
us
i encias in an i-
les, con ibui án a la c eación de un
mundo pací ico y espe uoso con la
na u aleza. Imbuida de un cando-
oso op imismo, Dinne s ein nos
asegu a que el pad e ha á pa íci-
pe del niño de odas sus buenas
cualidades masculinas (sus cuali-
dades "malas" se es uma ían con
las nue as esponsabilidades ad-
qui idas), ayudando así a la c ea-
ción de
un
mundo más equi a i o,
jus o e in eg ado con la na u aleza.
Los a gumen os de Dinne s ein
con ulsiona on al mo imien o emi-
nis a
en
los Es ados Unidos, que
ecogió sob e odo
su
insis encia
en la necesidad de los pad es de
compa i los cuidados del niño, y
el én asis en la and oginia básica
de odo se humano. Lo que debe-
mos ecalca aquí es que Dinne s-
ein
-sin
p oponé selo-consi-
24. Do o hy Dinne s ein, The Me maid
and
he Mío au : Sexual A angemen s
and
Hu
-
man
Malaise (1976) ue publicado en Ingla e a con el i ulo The Rocking
o
he C ad/e
and
he Ruling
o
he Wo ld, 1978. La edición u ilizada pa a es e abajo es la de The Women's
P ess, London, 1987.
47