La reproducción de la imagen y su impacto en la construcción de nuevas realidades: historia del papel y de la imprenta en el continente americano.
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ÁMBITOS.ÁMBITOS. ÁMBITOS.ÁMBITOS. ÁMBITOS. Nº 13-14 - Año 2005 (pp. 247-263) La reproducción de la imagen y su impacto en la construcción de nuevas realidades: historia del papel y de la imprenta en el continente americano Image reproduction and its impact on the construction of new realities: the history of paper and printing in America Dra. María del Mar Ramírez Alvarado Profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla RESUMEN Desde el punto de vista de los estudios de la comunicación y de la imagen, resulta fundamental el concepto de “mediación técnica” que hace referencia a los materiales, instrumentos, soportes e instrumentos que determinaron la producción de la imagen. Este artículo analiza, por una parte, la historia del papel desde esta perspectiva y su importancia como soporte de transmisión de información y de imágenes. Por otra, sitúa su evolución histórica rastreando su origen y, especialmente, profundizando en el tipo de papel que utilizaron los aborígenes en América. Finalmente, se ahonda en la introducción de la imprenta en el continente americano. ABSTRACT From the perspective of communication and image studies, the concept of “technical mediation”, which refers to the materials, tools, media, and instruments involved in image production, is essential. This article first explores the history of paper from this view and its importance as medium in transmitting information and images, specifically the kind of paper used by the Native Americans. Finally it deepens into the introduction of printing in the Americas. Palabras claves: Papel/Imagen/Imprenta/Grabado/América/Comunicación. Key words: Paper/Image/ Print/Carving/America/Communication. Alo largo de la historia el dominio de la imagen ha estado vinculado a la posibilidad de intervenir en los diversos asuntos de carácter público concernientes a cuestiones mágicas, religiosas, económicas, militares y de orden social. En tal sentido, los cambios en la estructura de las civilizaciones,
248 La reproducción de la imagen y su impacto en la construcción de nuevas realidades: historia del papel y de la imprenta en el continente americano fundamentados en el aumento de la riqueza y en la diversificación social a través de la racionalización de los modos de producción, han influido de forma determinante en el incremento de la producción de imágenes. Puede decirse que el primer gran cambio cuantitativo en la historia de la imagen está vinculado precisamente a los orígenes prehistóricos del grabado y tiene lugar en el momento en el que la civilización de la “gran caza” se transforma en una sociedad de pastores y agricultores que abandonan su estilo de vida nómada. Con el tiempo, la existencia de excedentes agrícolas facilitó que un sector de la población quedara libre de las tareas de producción agraria y se dedicara a otras actividades. De esta crucial etapa en la historia humana datan algunas de las innovaciones más importantes de la civilización: agricultura de irrigación por períodos estacionales, uso del cobre y empleo de la tracción animal y del arado. Con los asentamientos urbanos fluviales, poco a poco se intensifica el comercio. En esta época la imagen de los santuarios rupestres paleolíticos poco a poco se va incorporando a la vida cotidiana a través del desarrollo de pequeños sellos o plantillas rudimentarias que, una vez aplicados sobre arcilla, sirvieron para la decoración de cerámicas, vasijas de uso diario, diversos utensilios y tejidos. Se trata entonces de las primeras repeticiones de otras imágenes que, a pesar de su carácter a todas luces limitado, poseyeron una significación iconográfica de importancia para la comprensión de los ciclos atmosféricos, de los acontecimientos de la vida cotidiana y de la realidad mágico-religiosa. Al margen de las transformaciones generadas en el tiempo, desde muy temprano de pone de manifiesto la importancia de la reproducción de información y de imágenes para la transmisión del conocimiento y el desarrollo de la cultura. En este orden de ideas, y desde el punto de vista de los estudios específicos de la imagen, resulta fundamental el concepto de “mediación técnica” que hace referencia a los materiales, instrumentos, soportes y técnicas que determinaron y determinan la producción de la imagen. Uno de los ejemplos más comunes que suele aludirse en este sentido es el de cómo la abundante existencia de arcilla en Mesopotamia, además de estimular el desarrollo de una arquitectura de ladrillos y adobes, facilitó un material de escritura asequible y duradero. Debido a que los trazos redondeados y las curvas no podían marcarse con facilidad en la arcilla húmeda y blanda, con el paso del tiempo los signos tomaron forma angular. Como la presión del punzón se aplicaba en una de sus esquinas, las incisiones tomaron apariencia de cuñas, origen del término “cuneiforme” que se aplica a este tipo de escritura. El vínculo existente entre el soporte, el instrumento para la escritura y la evolución de las formas se aprecia con claridad en el caso de la caligrafía china. En un principio los materiales de escritura más utilizados (piedra, hueso y madera) requirieron el uso de puntas cortantes para el grabado o de palillos de bambú mojados en laca y promovieron la evolución de un tipo de escritura primitiva.
249María del Mar Ramírez Alvarado Según las crónicas, el pincel fue inventado en el siglo III a.C. por Meng Tian, aunque seguramente era ya empleado con anterioridad. El pincel chino antiguo poseía una longitud de unos 30 cms. y estaba elaborado con pelos lacados de mamíferos que se ataban a un mango de caña de bambú1. Su uso requirió el empleo de una tinta para bases más blandas como los tejidos de seda o el papel, y transformó la apariencia de la escritura china que escasamente ha sufrido variaciones hasta la hoy. La historia demuestra que los materiales más variados fueron probados como soportes para la transmisión del conocimiento. Los medios que sirvieron de base a la representación material de la imagen fueron variados, desde las mencionadas tabletas de arcilla sumerias, pasando por el papiro que crecía con abundancia en las tierras húmedas del delta del Nilo, y llegando por ejemplo al pergamino y su “versión de lujo”, la vitela (pergamino de excelente calidad elaborado con de pieles de terneras recién nacidas que poseía la ventaja de no absorber la tinta y de hacer más duraderos los colores originales). Este paso del rollo al códice representa, para algunos autores, el salto cualitativo más trascendental en la historia del libro. Con respecto a la imagen, el pergamino permitió la utilización de plumas de oca (que vinieron a sustituir a los pinceles de caña ofreciendo mayores posibilidades para la caligrafía y la representación) y, además, facilitó el desarrollo de nuevas técnicas pictóricas y de nuevos esquemas compositivos. Así, el formato del códice impulsó de manera importante el desarrollo, evolución y perfeccionamiento de la pintura de miniaturas. Como bien señala Kurt Weitzmann en su obra El rollo y el códice. Un estudio del origen y el método de iluminación de textos: “Las proporciones de una página obligaron al pintor a ajustar a ella gradualmente el tamaño de la imagen. La imagen de columna, cuando fue sacada del rollo, fue adquiriendo paulatinamente mayor tamaño y esplendor y fue independizándose del texto hasta alcanzar la autonomía y perfección de una imagen que ocupaba una página entera”2. Por ejemplo, los pueblos semitas de la antigüedad y también los griegos y romanos emplearon los denominados “ostracas”, trozos de caliza y de vasijas de barro ya usadas sobre los cuales se dibujaba y escribía. Como el papiro era muy costoso por ser importado, los hebreos escribieron sobre pieles de animales con cañas del tipo egipcio terminadas en filamentos, tal como lo demuestran los manuscritos encontrados en el Mar Muerto correspondientes a libros bíblicos y comentarios religiosos que están escritos sobre piel. Ejemplos de oráculos chinos han sido encontrados sobre caparazones de tortuga y en huesos de animales. 1 ESCOLAR SOBRINO, Hipólito: Historia del libro. Madrid, Pirámide-Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 1988, p. 204. 2 WEITZMANN, Kurt: El rollo y el códice. Un estudio del origen y el método de iluminación de textos. Madrid, Ed. Nerea, 1990, p. 66.
250 La reproducción de la imagen y su impacto en la construcción de nuevas realidades: historia del papel y de la imprenta en el continente americano Asimismo, se ha documentado el uso en China de tejidos como el algodón, el lino y la seda. En diversas culturas asiáticas los colmillos de elefante sirvieron como soportes de información escrita y en la India e Indochina se utilizaron cortezas de abedul pulimentadas y aceitadas, hojas de palma y planchas de cobre. También fueron usados por diversas civilizaciones el plomo y metales preciosos como soporte de imágenes y de textos. Sin embargo, es la industrialización del papel la que permite que las imágenes y la información impresa pueda ser difundida de una forma masiva, densificando la producción de la imagen y democratizando el acceso a la misma. La introducción del papel en España e Italia coincidió con un momento histórico en el cual comenzaba a renacer la cultura escrita. Las invasiones bárbaras que desde el siglo V de esta era habían azotado Europa trajeron como consecuencia el abandono de la tradición literaria romana y el fortalecimiento de la transmisión oral de costumbres y conocimientos. La fabricación del papel sentó las bases para la invención de la imprenta y para el desarrollo y popularización del grabado xilográfico y calcográfico (tanto en estampas sueltas que se hicieron comunes como, posteriormente, a través de su aplicación a la imprenta). Las técnicas legadas por los árabes para la fabricación del papel son perfeccionadas en Italia y de allí se extienden al resto del continente. A partir del siglo XIV, el nuevo material era de uso generalizado en documentos oficiales, contratos y manuscritos. Diversos materiales y técnicas confluyeron en la invención de la imprenta: a mediados del siglo XV los hermanos Van Eick comenzaron a utilizar aceites para la elaboración de pigmentos; la prensa de impresión vino a ser una emulación de la empleada para la elaboración del vino o de las prensas domésticas usadas para triturar aceitunas o aplastar el lino; los orfebres poseían experiencia en las artes necesarias para la fundición de los caracteres y elaboración de matrices. Y aunque el pergamino se utilizaba de forma común, fue la producción masiva del papel la que sin duda contribuyó a la difusión de estampas impresas y, más tarde, de libros. El siguiente ejemplo es interesante para conocer la difusión que por entonces tenía el papel. De la Biblia de 42 líneas o Mazarina (primera obra que salió de las prensas de Gutenberg en Maguncia impresa a dos columnas a lo largo de mil doscientas páginas y que guarda un gran parecido con los manuscritos más ricos de finales del medioevo) se editaron ciento cincuenta ejemplares en papel y solamente treinta y cinco en pergamino3. Puede decirse sin duda alguna que un 3 En España se conservan dos ejemplares: uno completo en la Biblioteca Pública de Burgos y el tomo correspondiente al “Nuevo Testamento” en la Biblioteca de la Universidad de Sevilla. Se le llama “Mazarina” porque uno de los ejemplares más conocidos fue encontrado en la biblioteca del Cardenal francés Mazarino (al final del mismo el rubricador escribió el nombre del dueño y la fecha correspondiente al verano de 1456). DAHL, Svend: Historia del libro. Madrid, Alianza, 1987, pp. 100-101.
251María del Mar Ramírez Alvarado invento de tanta importancia para la historia de la humanidad como lo fue el de la imprenta encontró en la existencia de las fábricas de papel que habían comenzado a establecerse en Europa quizá su aliado más importante en esa revolución del conocimiento impreso que se produjo a principios de la Modernidad. En su conocida obra Imagen impresa y conocimiento, W.M. Ivins Jr. señala que “se han aducido todas las razones imaginables para explicar los lentos progresos de la ciencia y la tecnología en los tiempos antiguos y en las épocas posteriores, pero nunca se ha hecho referencia alguna al efecto negativo de la ausencia de métodos para la repetición precisa y exacta de manifestaciones gráficas sobre las cosas observadas, así como sobre las herramientas y sus usos”4. Y, sin lugar a dudas, la difusión del papel representó un factor de gran influencia en el cambio de las condiciones existentes hasta aquel entonces. El papel como soporte En cuanto a la fabricación y uso de papel, diversos autores coinciden en señalar que, según crónicas antiguas, en el siglo II un miembro de la comitiva del emperador chino Ts’ai Lun ya lo elaboraba a base de una mezcla de fibra de caña de bambú5. Señala Giulia Bologna en su obra Manuscritos y miniaturas. El libro antes de Gutenberg que el papel oriental más antiguo que se conoce es del siglo III6. Sin embargo, en 1957 se encontró un trozo de papel elaborado con fibra de seda y vegetales, de unos 10 cms2 y de textura gruesa y áspera, que ha sido fechado entre los años 140 y 87 a.C.7 Vemos entonces como la invención del papel sitúa a China no sólo en el origen de este invento sino también de otros muchos vinculados a la reproducción de textos y de imágenes. Recordemos por ejemplo la invención de la xilografía o grabado sobre madera (y su aplicación a la conocida como “imprenta tabelaria”) y, asimismo, el uso en el siglo XI (muchos años antes de que funcionara la primera imprenta al uso occidental de manos de Gutenberg en Maguncia) de tipos móviles 4 IVINS, W.M. jr.: Imagen impresa y conocimiento. Análisis de la imagen prefotográfica. Barcelona, Gustavo Gili, 1975, p. 29. 5 MARTIN, Henri-Jean: “La imprenta”. En: Historia de la comunicación. Vol. 2. Barcelona, Bosh Casa Editorial, 1992, p. 11. ESTEVE BOTEY, Francisco: Historia del grabado. Madrid, Labor, 1993, p. 39. ESCOLAR, Hipólito: Historia del libro, p. 248. Giorgio Fioravanti señala el siglo I como fecha de invención del papel por los chinos. FIORAVANTI, Giorgio: Diseño y reproducción. Barcelona, Gustavo Gili, 1988, p. 18. GAUR, Albertine: Historia de la escritura. Madrid, Pirámide-Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 1990, pp. 50-51. 6 BOLOGNA, Giulia: Manuscritos y miniaturas. El libro antes de Gutenberg. Madrid, Anaya, 1994, pp. 1819. Además, comenta la autora que al Noroeste de China se encontraron, en una gruta, miles de rollos de papel escritos en varios idiomas (chino, tibetano, sánscrito) que se suponen de los siglos V-XI. 7 TEMPLE, Robert K.G.: El genio de China. Cuna de los grandes descubrimientos de la humanidad. MadridBarcelona, Debate-Círculo de Lectores, 1987, p. 82.
252 La reproducción de la imagen y su impacto en la construcción de nuevas realidades: historia del papel y de la imprenta en el continente americano para la impresión con los caracteres chinos más comunes grabados en pequeñas piezas de terracota8. Desde la antigüedad los chinos utilizaron entonces papel de fibras naturales para envolver, en la industria de la laca y para la higiene personal. Además, existen múltiples pruebas indirectas del uso del papel: “En un texto del año 93 a.C., un guardia imperial recomienda a un príncipe que se tape la nariz con un trozo de papel. Según el testimonio de un asesinato que se cometió en el año 12 a.C., el veneno empleado estaba envuelto en papel rojo. En la época del emperador KuangWu, que reinó entre el 25 y el 26 d.C., ya había un funcionario del secretariado imperial que era el responsable de ‘los sellos y cordones oficiales y del papel, el cepillo y la tinta’”9. Posteriormente se extendió en la zona el uso de la fibra de lino macerada y mezclada con agua y almidón. Desde el siglo VI en Japón y en China se fabricó papel con cáñamo, algodón y corteza de morera. En la India también se empleaba el algodón y los árabes elaboraban una especie de pasta hecha con trapos molidos y macerados que convertían en delgadas hojas a través de un molde. Este es el llamado “papel de tina” fabricado en Bagdad desde el siglo VII10 . Durante el siglo VIII el invento fue transmitido a los mongoles y de allí a los persas que lo enseñaron a los comerciantes árabes. Los árabes introdujeron novedades en la confección del papel, como la sustitución del bastidor de bambú chino por una fina red de hilos de algodón (más tarde serían metálicos) y el empleo de la fuerza motriz del agua en los molinos para la obtención de la pasta. La técnica llega a Europa aproximadamente alrededor del siglo X, precisamente a través de los árabes. Estos difundieron el uso del nuevo material por la costa septentrional africana y, a su vez, lo introdujeron en España donde la primera fábrica de la cual se tiene conocimiento data del siglo XII instalada en la localidad valenciana de Xàtiva11 . El papel siguió entonces la ruta que luego sería denominada de la seda: Asia Central, Persia, Egipto, África del Norte, Península Ibérica e Italia. Se sabe que durante el siglo XIII existían molinos de papel en las ciudades italianas de Bolonia, 8 Existe común acuerdo en reseñar la invención en el siglo XI de los primeros tipos móviles de impresión por parte de un “hombre de pueblo de sandalias rústicas”, tal y como es descrito en las crónicas de la época el artesano chino a quien se atribuye el invento. Se dice que fue el herrero y alquimista Pi-Ching (o PiSheng) quien creó los tipos móviles colocándolos en una estructura de vertical al uso de su escritura. ESTEVE BOTEY, Francisco: Historia del grabado, p. 47. Otros autores consultados consignan fechas diversas que oscilan entre los años 990 y 1051. 9 TEMPLE, Robert K.G.: El genio de China, p. 82. 10 ESTEVE BOTEY, Francisco: Historia del grabado,p.40. 11 ILLOUZ, Claire: “Los siete tesoros del hombre culto”. (extractos). En: JEAN, Georges: La escritura, archivo de la memoria, p. 164. Ya en Las Partidas de Alfonso X el Sabio, se recomiendan los tipos de documentos que han de ser escritos en el pergamino tradicional y cuales en el “nuevo pergamino”, como se denominaba al papel.
253María del Mar Ramírez Alvarado Génova y Barbiano. Durante los siglos XIV y XV se establecen diversas factorías de papel en Europa: 1338 en Troyes, 1391 en Nüremberg, entre 1420 y 1490 en otras diversas ciudades alemanas, y en 1498 en Viena12 . El papel de amatl de los códices aborígenes Cuando los viajeros españoles arribaron a Centroamérica y México observaron que los aborígenes poseían un sistema de escritura que plasmaban sobre lo que en un principio denominaron como “papel tostado”. Hernán Cortés, en la primera de sus extensas Cartas de relación, incluye en un extenso listado de regalos enviados a los Reyes, “dos libros de los que acá tienen los indios”13 . Por su parte, el soldado Bernal Díaz del Castillo describe una de sus incursiones por tierras mexicanas acompañando al conquistador Pedro de Alvarado: “hallamos una casa de ídolos y sacrificaderos, y sangre derramada e inciensos con que zahumaban, y otras cosas de ídolos [...], y muchos libros de su papel cosidos a dobleces, como a manera de paños de Castilla”14 . Igualmente Francisco López de Gomara hace referencia a los libros encontrados durante una expedición: “...que cierto es que tienen éstos que hablan mexicano por letras [...] figuras [...] y libros de papel y pergamino, un palmo anchos y doce largos, y doblados como fuelles, donde señalan por ambas partes de azul, púrpura y otros colores las cosas memorables que acontecen; y allí están pintadas sus leyes y ritos”15 . Algunos de los diversos manuscritos mayas y aztecas que se conservan en la actualidad (denominados codex aunque están plegados en forma de acordeón) son de una especie de gamuza cuyo proceso de elaboración consistía en la mezcla de las raíces y la corteza de la higuera salvaje. Las hojas de amatl, el “papel de amate” como se denominó años más tarde el producto resultante, eran recubiertas con un barniz blanco de cal sobre el cual resaltaban los variados colores que se aplicaban a los dibujos enmarcados en una silueta negra. En las civilizaciones más evolucionadas de la América precolombina el conocimiento de la escritura estaba reservado a la casta sacerdotal y a escribas consagrados. Los escribas aztecas tuvieron un gran poder social fundamentado en el manejo de una escritura que demandaba el empleo de diversos recursos mnemotécnicos. Sus funciones principales consistían en registrar sistemáticamente asuntos tan variados como los acontecimientos histórico-festivos, las medidas legales, las líneas parentales-genealógicas, las crónicas de guerras, los prodigios naturales y la 12 FEBVRE, Lucien y MARTIN, Henri-Jean: La aparición del libro. México, Ed. Hispano-Americana, 1962, pp. 33-34. 13 CORTÉS, Hernán: Cartas de Relación. Madrid, Castalia, 1993, p. 156. 14 DÍAZ DEL CASTILLO, Bernal: Historia verdadera de la conquista de Nueva España. Barcelona, España, Editorial Ramón Sopena, 1975, p. 178. 15 LÓPEZ DE GOMARA, Francisco: Historia general de las Indias y vida de Hernán Cortés. Caracas, Biblioteca Ayacucho, 1984, pp. 295-296.
254 La reproducción de la imagen y su impacto en la construcción de nuevas realidades: historia del papel y de la imprenta en el continente americano contabilidad imperial. También eran los encargados de redactar ciertas obras de adivinación como los llamados libros de “los años y tiempos”, “de los sueños y agüeros”, “de los ritos de las ceremonias y de los presagios por observar en los matrimonios”, etc. Los antiguos mayas veneraban a Itsamná, hijo del Dios creador, considerado padre de la escritura e inventor de los libros16 . Pedro Mártir de Anglería, en la cuarta de sus Décadas, registra la primera descripción de los códices mexicanos. El cronista comenta que los aborígenes utilizaban como soporte para la transmisión de información y conocimiento la cara interior de la corteza de un árbol cortada en finas tiras que posteriormente blanqueaban17 . Sobre este formato, al que finalmente plegaban y colocaban entre tapas de madera, los indígenas registraban acontecimientos históricos y festivos, genealogías, previsiones astrológicas y calendarios rituales, leyendas, descripciones de las divinidades, tributos, etc18 . Aunque muchos europeos del XVI admiraron la riqueza de los códices mexicanos, como es el caso del artista alemán Alberto Durero que durante su viaje a Bruselas en el año de 1520 se complació en las cosas maravillosas traídas al Rey Maximiliano del nuevo país del oro (dentro de las cuales probablemente se incluía algún códice), el hecho es que durante esta época los evangelizadores se dedicaron a destruir los escritos aborígenes por considerarlos obra de hechiceros y objetos de idolatría. Entre las descripciones de las quemas masivas de las cuales se conserva noticia, destaca la de Fray Diego de Landa referida al Auto de Fe de Maní (Yucatán, México), en 1562. En esta oportunidad fueron torturados una gran cantidad de indios de los cuales muchos murieron, culpables de la existencia de una cueva repleta de ídolos de barro y calaveras. Entre las cosas que fueron arrasadas desaparecieron veintisiete rollos de signos y jeroglíficos en piel de venado19 . Actualmente se conservan veintidós códices prehispánicos nahuas, mayas y mixtecas que se encuentran, casi en su totalidad, en bibliotecas y archivos europeos (sólo cuatro están en México). Gracias a que los indios rehacían de memoria los manuscritos antiguos desaparecidos, se reelaboraron muchos otros códices posteriores de los cuales se conservan sesenta20 . 16 GRUZINSKI, Serge: La colonización de lo imaginario. Sociedades indígenas y occidentalización en el México español Siglos XVI-XVIII. México, Fondo de Cultura Económica, 1991, pp. 21-23. Ver también: LEÓN PORTILLA, Miguel: Los antiguos mexicanos a través de sus crónicas y cantares. México, Fondo de Cultura Económica, 1972. 17 ANGLERÍA, Pedro Mártir de: Décadas del Nuevo Mundo. Madrid, Polifemo, 1989, p. 389. 18 MARTÍNEZ, José Luis: El libro en Hispanoamérica. Origen y desarrollo. Madrid, Pirámide-Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 1986, pp. 12 y 18. 19 LANDA, Diego de: Relación de las cosas de Yucatán. México, Ed. Porrúa, 1973, cap. XLI. 20 MARTÍNEZ, José Luis: El libro en Hispanoamérica,p.16.
255María del Mar Ramírez Alvarado Resulta interesante también como soporte de escritura, aquél empleado durante los primeros años de conquista por los españoles en el continente americano para redactar la correspondencia interna y de menor importancia. López de Gomara comenta que, “A falta de papel y tinta, escribían en hojas de Guibara y copey con punzones o alfileres. También hacían naipes de hojas del mismo copey, que sufrían mucho al barajar”21 . La imprenta en el continente americano Desde el primer momento de la llegada al continente americano, muchos fueron los libros impresos en Europa que viajaron con los navegantes. Existen numerosos estudios sobre las obras que, de una u otra forma, se relacionan con los primeros viajes al continente. Aún se conservan, por ejemplo, diversos textos que constituyeron las lecturas de Cristóbal Colón, como el libro de viajes de Marco Polo y la obra Imago Mundi del Cardenal Pierre d’Ailly22 . No obstante, el primer proyecto de establecimiento de la imprenta en el continente americano fue presentado ante el Consejo de Indias en 1533 por Fray Juan de Zumárraga, obispo electo de México. Dicho proyecto se concretó el 12 de junio de 1539 en la ciudad de Sevilla, cuando el impresor Juan Cromberger, a la sazón poseedor de la exclusiva del comercio de libros impresos en la metrópoli con la Nueva España, firmó un contrato con uno de sus trabajadores, el italiano Giovanni Paoli conocido como Juan Pablos. En el citado contrato se contemplaba el desplazamiento de éste último a la capital del Virreinato de la Nueva España con la idea de instalar una sucursal del taller de Cromberger, quien aportaría el capital y suministraría a la imprenta todos los materiales necesarios: tinta, papel, instrumentos y tipos. A cambio, Juan Pablos se comprometió a no cobrar sueldo alguno durante diez años, tiempo de duración del contrato, a cuyo término percibiría un quinto del total de los beneficios obtenidos. También estaba obligado a colocar en todas las ediciones americanas el nombre de Cromberger23 . En el taller que Juan Pablos funda en México se imprimió el libro americano más antiguo del que se tiene conocimiento. Se trata de la Breve y más compendiosa doctrina Christiana en lengua Mexicana y Castellana, que contiene las cosas más 21 LÓPEZ DE GOMARA, Francisco: Historia general de las Indias,p.54. 22 LEONARD, Irving: Los Libros del Conquistador. México, Fondo de Cultura Económica, 1979. Leonard señala en el prólogo que su obra precisamente trata sobre los libros que los conquistadores y sus descendientes conocieron y leyeron. Existen dos interesantes ediciones de las obras de Marco Polo y de Pierre d’Ailly basadas en los ejemplares de estas obras con las anotaciones de Cristóbal Colón conservados en la Biblioteca Colombina de Sevilla. MARCO POLO: El libro de Marco Polo anotado por Cristóbal Colón. Madrid, Alianza, 1987. AILLY, Pierre d’: Ymago Mundi con las anotaciones de Cristóbal Colón. Alianza, Madrid, 1993. Ambas ediciones son de Juan Gil. De este mismo autor también resulta interesante: GIL, Juan: El libro greco-latino y su influjo en Indias. Badajoz, Diputación Provincial de Badajoz, 1986. 23 GRIFFIN, Clive: Los Cromberguer. La historia de una imprenta del siglo XVI en Sevilla y Méjico. Madrid, Ediciones Cultura Hispánica-Instituto de Cooperación Iberoamericana, 1991, pp. 122-123.
262 La reproducción de la imagen y su impacto en la construcción de nuevas realidades: historia del papel y de la imprenta en el continente americano - GIL, Juan: El libro greco-latino y su influjo en las Indias. Badajoz, Diputación Provincial de Badajoz, 1986. - GRIFFIN, Clive: Los Cromberguer. La historia de una imprenta del siglo XVI en Sevilla y Méjico. Madrid, Ediciones Cultura Hispánica-Instituto de Cooperación Iberoamericana, 1991. - GRUZINSKI, Serge: La colonización de lo imaginario. Sociedades indígenas y occidentalización en el México español Siglos XVI-XVIII. México, Fondo de Cultura Económica, 1991. - HARRISE, Henry: Introducción de la imprenta en América, con una bibliografía de las obras impresas en aquel hemisferio desde 1540 a 1600, por el autor de la Bibliotheca Americana Vetustissima. Madrid, M. Ribadeneyra, 1872. - IVINS, W.M. Jr.: Imagen impresa y conocimiento. Análisis de la imagen prefotográfica. Barcelona, Gustavo Gili, 1975. - LANDA, Diego de: Relación de las cosas de Yucatán. México, Ed. Porrúa, 1973. - LEÓN PORTILLA, Miguel: Los antiguos mexicanos a través de sus crónicas y cantares. México, Fondo de Cultura Económica, 1972. - LEONARD, Irving: Los Libros del Conquistador. México, Fondo de Cultura Económica, 1979 - MARTIN, Henri-Jean: “La imprenta”. En: Historia de la comunicación. Vol. 2. Barcelona, Bosh Casa Editorial, 1992, pp. 11-62. - MARTÍNEZ, José Luis: El libro en Hispanoamérica. Origen y desarrollo. Madrid, Pirámide-Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 1986. - MARTÍNEZ DE SOUSA, José: Pequeña historia del libro. Barcelona, Labor, 1992. - MEDINA, José Toribio: Historia de la imprenta en los antiguos dominios españoles de América y Oceanía. Santiago de Chile, Fondo Histórico y Bibliográfico José Toribio Medina, 1958. Introducción de la imprenta en América. Santiago de Chile, Imprenta Cervantes, 1960. - MILLARES CARLO, Agustín: Introducción a la historia del libro y de las bibliotecas. México, Fondo de Cultura Económica, 1986. - LÓPEZ DE GOMARA, Francisco: Historia general de las Indias y vida de Hernán Cortés. Caracas, Biblioteca Ayacucho, 1984. - PUMAR MARTÍNEZ, Carmen: Españolas en Indias. Mujeres-soldado, adelantadas y gobernadoras. Madrid, Anaya, 1988. - RAMÍREZ, Juan Antonio: Medios de masas e historia del arte. Madrid, Cátedra, 1988. - TEMPLE, Robert K.G.: El genio de China. Cuna de los grandes descubrimientos de la humanidad. Madrid-Barcelona, Debate-Círculo de Lectores, 1987.
263María del Mar Ramírez Alvarado - WAGNER, Klaus: Martin Montesdoca y su prensa. Contribución al estudio de la imprenta y de la bibliografía sevillanas del siglo XVI. Sevilla, Publicaciones de la Universidad de Sevilla, 1982. - WEITZMANN, Kurt: El rollo y el códice. Un estudio del origen y el método de iluminación de textos. Madrid, Nerea, 1990. (Recibido, 20-9-2004, Aceptado, 17-1-2005)