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Cambio sociocultural y acción política en el problema de los regionalismos

Choza Armenta, Jacinto Luis

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CAMBIO SOCIOCULTURAL Y ACCIÓN POLÍTICA EN EL PROBLEMA DE LOS REGIONALISMOS Po JACINTO CHOZA 1. PLANTEAMIENTO DEL TEMA El egionalismo apa ece en el seno de algunas naciones eu opeas como un p oblema polí ico po que se mani ies a en la o ma de con es ación a la sobe anía del Es ado, y, en ocasiones, como es el caso del Reino Unido y de España, con es epi osa iolencia. Es as ca ac e ís icas del enómeno le- gi iman su conside ación como p oblema polí ico, sin duda alguna, pe o la dimensión polí ica no es la única, y quizá ampoco la más adical, del p o- blema en cues ión. El egionalismo es ambién, y sob e odo, un enómeno sociocul u al, y en es e sen ido cabe conside a lo desde una pe spec i a an opológica que, ul e io men e, pod á se a iculada con la pe spec i a polí ica. Desde un pun o de is a sociocul u al, el egionalismo apa ece como un p oblema po que se mani ies a como la búsqueda, po pa e de un g upo humano, de su p opia iden idad colec i a. Dicha búsqueda iene el ca ác e de un p oblema, en p ime luga , po que implica que la iden idad que an e io men e se poseía no es conco dan e y no se adecúa con lo que ac ual- men e se es o se quie e se : la búsqueda es indicio de que se han p oducido, en el p oceso del cambio sociocul u al, una se ie de ans o maciones en i ud de las cuales las exp esiones obje i as en las que el g upo se econo- cía sa is ac o iamen e a sí mismo en an o que g upo, ya no si en adecuada- men e a la unción de au o econocimien o sa is ac o io. * Es e abajo ha sido ealizado con la ayuda de una beca concedida po la Fundación Fo d. 147 Re is a de Es udios Polí icos (Nue a Época) Núm. 33. Mayo-Junio 1983 JACINTO CHOZA En segundo luga , esa búsqueda iene el ca ác e de un p oblema en el mismo sen ido en que lo iene oda ac i idad poé ica, o sea, a ís ica: se a a de pa i de lo cap ado de mane a p e-obje i a y oscu amen e inmedia a (sen imen al, si se quie e), pa a lle a lo a una exp esión obje i a y simbólica al que pe mi a posee lo y p osegui lo, o sea p oyec a lo y desa olla lo de mane a sa is ac o ia. Se a a, pues, del p oblema de busca , encon a , ex- p esa y posee , sin que el obje o de esas ac i idades es é dado a p io i en ninguna pa e, siendo posible no da con él o da con uno que no sea ade- cuado o sa is ac o io espec o al pun o de pa ida. En e ce luga , la búsqueda iene el ca ác e de un p oblema en cuan o que lo que hay que encon a (in en io) hay que in en a lo, y hay que in- en a lo a cos a de, o en con lic o con, la ealidad ju ídico-social de la na- ción-es ado, es deci , en con lic o con o o in en o que se consolidó con- igu ando de una de e minada mane a ac o es que han de a icula se de ma- ne a di e sa en la nue a con igu ación que se busca. En es e e ce mo- men o es cuando el egionalismo apa ece explíci amen e como un p oblema polí ico, cuya solución se in en a a a és de la acción polí ica. Como es ob io, la segunda y e ce a ases de es e p oblema dependen de la p ime a: ¿po qué se busca la p opia iden idad?, ¿po qué el desasosiego y la inquie ud espec o a lo que exp esa y pau a lo que se es? Ob iamen e, po la disco dancia en e lo que se es y lo que lo exp esa y lo pau a. Es a dis- co dancia se puede llama c isis de iden idad, pé dida de la au oposesión obje i a de la iden idad an e io o de o as a ias mane as. El hecho de la disco dancia puede, po supues o, adop a di e sas moda- lidades. Po ejemplo, en el caso de la c isis de la conciencia c is iana, la dis- co dancia se puede p oduci cuando un g upo de pau as p e igu ado as de conduc as o de alo aciones esul a inaplicable o inope an e po modi icación del con ex o sociocul u al: en la medida en que ales pau as es aban con eni- das en la de inición de lo que es se c is iano, un g upo de indi iduos puede queda pe plejo espec o de lo que es se c is iano, de lo que debe se en an o que c is iano y espec o de si lo puede se . Si se oma o o caso, no de desgas e de una de inición de la iden idad colec i a, sino de o mulación de una de inición po p ime a ez, la c isis de iden idad se puede p oduci po que la de inición no con enga pau as p e- igu ado as de conduc as o de alo aciones pa a el g upo humano en cues- ión. Po ejemplo, un yo uba sabe lo que signi ica se yo uba: cómo debe compo a se y lo que se espe a de él en an o que yo uba, pe o no iene el mismo g ado de ce eza ni la misma can idad de conocimien os espec o de lo que signi ica se nige iano (ni an es, ni después de la gue a ci il de Nige ia de 1967 a 1970). 148 CAMBIO SOCIOCULTURAL EN EL PROBLEMA DE LOS REGIONALISMOS Como se ad ie e en es os dos ejemplos, la disco dancia en e lo que se es y las obje i idades socialmen e econocidas que lo exp esan y lo pau an, p o oca un desasosiego y una inquie ud que no se esuel e has a que la dis- co dancia disminuye po debajo de un de e minado umb al. Es os dos ejemplos, elegidos delibe adamen e, son he e ogéneos del caso de los egio- nalismos eu opeos, y po eso ayudan a encuad a es os úl imos den o del ma co más gene al del p oblema de la cons i ución, pé dida y ans o ma- ción de las iden idades colec i as. Se c is iano, se pales ino, se demóc a a, se i landés, se mili a , e c., cuando no se sabe o no se puede ealiza el signi icado de esos adje i os, plan ea p oblemas de iden idad colec i a que a cie os ni eles de gene ali- dad pueden se los mismos pa a odos los casos y que, ue a de esos ni eles, p esen an pe iles di e en es pa a cada uno de ellos. En el caso de los egionalismos eu opeos, el p oblema consis e en la ne- cesidad de o mula de nue o la p opia iden idad po que la que an e io - men e se poseía esul a inadecuada. Más en conc e o, apa ece como coe ci- i a. ¿Po qué acon ece es o? Pa a esponde adecuadamen e a es a p egun a hay que hace algunas p ecisiones me odológicas, es deci , algunas alusiones a las he amien as concep uales que esul an más ú iles al e ec o. No oy a emplea las ca e- go ías de supe es uc u a ni de eijicación de Ma x po que conno an un cie o ca ác e de alsedad espec o de los p oduc os cul u ales o un cie o ca ác e de p o isionalidad espec o de lo que ha de ad eni como de ini i o. Po es a segunda conno ación, ambién me pa ece poco adecuada la ca ego ía hegeliana de alienación. Recien emen e E. T. Hall ha p opues o, basándose en pa e en M. McLu- han, el concep o de «ex ensión ansje ence (ET)», con el que designa la con usión en e la exp esión obje i a ex e na de p ocesos psíquicos y men a- les, y la ealidad de ales p ocesos (1). Con es e concep o Hall explica bien enómenos de alienación, c isis de iden idad, e c., en el seno de los p ocesos sociocul u ales. Sin emba go, el concep o de ET, al como lo acuña Hall, ampoco me pa ece adecuado po que conno a «con usión», o sea alsedad. Pe o en el enómeno del nacionalismo y del egionalismo, es deci , en el de las con igu aciones de iden idades colec i as, si se pa e de cualquie- a de las ca ego ías an edichas se es ablece el p esupues o de la alsedad, el e o , la ilegi imidad o la p o isionalidad espec o de la nación, del es ado y de la egión. Como, po una pa e, es ablece ales p esupues os es p e- juzga demasiado y, po o a, hay azón su icien e pa a admi i la legi imi- (1) C . E. T. HALL: Beyond cul u e, Ancho P ess, New Yo k, 1977, págs. 28 y sigs. 149 JACINTO CHOZA dad de p oduc os cul u ales ales como nación, es ado y egión, oy a usa la ca ego ía de p oceso de con igu ación poé ica pa a explica el con lic o en e ellos. El concep o de con igu ación poé ica ue acuñado pa a da cuen a de los p ocesos sociocul u ales po Vico. Dicho concep o con iene ac o es que pasa on a o ma pa e de los sis emas concep uales de Hegel y Ma x, y ac o es que han sido u ilizados po T. Pa sons pa a elabo a el suyo p o- pio, del cual a su ez a anca Cli o d Gee z pa a abo da el p oblema de la iden idad de las ecien es naciones de Asia y Á ica, y p opone esis que explican y hacen comp ensibles los hechos en un g ado su icien e (2). El concep o de con igu ación poé ica, en su o mulación inicial po Vico, me pa ece que es el más adecuado pa a abo da el p oblema que aquí se plan ea po que iene su icien e ampli ud y neu alidad (3). Hechas es as acla aciones, paso a abo da el p oblema en los siguien es apa ados: 2. ¿Cómo se con igu ó la iden idad colec i a que aho a esul a insa- is ac o ia? ¿Po qué esul aba sa is ac o ia an es? ¿En i ud de qué enía consis encia? Es el ema de la con igu ación del binomio nación-es ado. 3. ¿Po qué se debili a la iden idad has a aho a igen e? ¿Cómo son las mani es aciones de ese debili amien o? ¿Cuáles pod ían se las ca ac e ís icas de la nue a iden idad que se equie e? Es el p oblema del egionalismo como búsqueda de iden idad colec i a. 4. ¿En qué medida la acción polí ica es una ía de solución al p o- blema? ¿Qué se ía una acción polí ica azonable a es e espec o? Es la cues ión del alcance y lími es de la acción polí ica. 2. LA CONFIGURACIÓN DEL BINOMIO NACIÓN-ESTADO Sob e la apa ición de las naciones, del es ado mode no y sob e la ela- ción en e ambos, hay biblio ecas en e as compues as po a ados de his- o ia, sociología, ciencia polí ica y iloso ía ju ídica y social. Aquí se a a de e uno de los aspec os que el en oque an opológico del ema pone de mani ies o: el de la con igu ación de una conciencia colec i a au oconscien e de su iden idad po e e encia al binomio nación-es ado. (2) C . C. GEERTZ: The ín e p e a ion o cul u es, Basic Books, New Yo k, 1973. (3) C eo habe mos ado esas ca ac e ís icas del concep o de con igu ación poé ica de Vico en mi es udio «Re lexión ilosó ica y desin eg ación sociocul u al en la an o- pología de G. B. Vico», en Anua io Filosó ico, XIV-2, 1981. 150 CAMBIO SO CIO CULTURAL EN EL PROBLEMA DE LOS REGIONALISMOS Se suele admi i comúnmen e que son los pensado es del siglo x n, y en especial Hobbes, Spinoza, G ocio y Pu endo , los que o mulan la posibilidad de es ablece un o den ju ídico y social con a eglo a un diseño acional de sociedad elabo ado en el plano eó ico. Más que ilus ados son p ecu so es de la Ilus ación, pun o de a anque de lo que más a de se ía, en el plano in elec ual, el pensamien o iluminis a y, en el plano polí ico, el despo ismo ilus ado. Se puede supone que la ob a de Hobbes, Spinoza y de los pensado es de la Ilus ación cons i uía la exp esión obje i a que b in- daba cauce y e o zaba en su in ensidad a un conjun o de ue zas con al a igencia social, las cuales a su ez nu ían el p oceso de o mulación de ex- p esiones obje i as en el campo del pensamien o ilosó ico, de la p omulga- ción de leyes y de la c eación de ins i uciones polí icas, económicas, cien í- icas, indus iales, e c. Y se puede supone que en e ue zas sociales y ex- p esiones obje i as se es ableció una elación de eed-back, cuyo momen o de máxima consis encia e in ensidad puede se el oman icismo del siglo xix. En ese momen o la conciencia colec i a alcanza una au oconciencia de su iden idad po e e encia al binomio nación-es ado que esul a máxima- men e sa is ac o ia. Po supues o, no p e endo que es e esquema concep ual acoja pe ec a y exac amen e el p oceso his ó ico que a del siglo x n al xix. Hay exp e- siones obje i as y ue zas sociales que no gua dan en e sí una elación como la del modelo hipo é ico que he azado, pe o es e modelo es ú il pa a explica la elación en e o as ue zas y o as exp esiones obje i as que se conside an muy cons i u i as de ese pe íodo. ¿Po qué podía esul a sa is ac o ia esa au oconciencia de la p opia iden idad? Po que había ajus e en e de e minadas ue zas sociales igen es y los disposi i os ins i ucionales que encauzaban esas ue zas. Es a espues a se ha dado en é minos de ue e esonancia mecanicis a, y como en la mecánica no iene sen ido el concep o de «sa is acción» ni el concep o —que le es solida io— de «conciencia», esul a más comp ensible esponde po e e encia a la ca ego ía de con igu ación poé ica en los si- guien es é minos: Esa au oconciencia de la p opia iden idad esul aba sa is- ac o ia po que había conco dancia en e unos deseos colec i os y unas ex- p esiones obje i as (ins i ucionales y cul u ales en gene al), en las cuales esos deseos alcanzaban un cauce pa a su sa is acción, es deci , pa a log a el in hacia el que oscu amen e apun aban. El p oceso de la c eación poé ica puede se desc i o como el es ue zo pa a exp esa un oscu o impulso median e las palab as más adecuadas o menos inadecuadas. El que exp esa se encuen a como agi ado o cons eñido po una especie de demonio, que inicialmen e no iene os o, y la exp esión 151 JACINTO CHOZA es una especie de exo cismo que iene las ca ac e ís icas de una cie a libe- ación (4). ¿Qué ipo de oscu os impulsos es án a la base de los nacionalismos es a- alis as? En p ime luga , el impulso a cons i ui se como suje o, cuyo p ime mo imien o es, al como señala Hegel muy p ecisamen e, la au olimi ación, que signi ica a la ez el p ime momen o de la libe ad. La au olimi ación es el abandono de la exis encia inde e minada, del exis i con undido o di- suel o en un conjun o di uso: es la au ode e minación y la au oa i mación, y po eso es ambién libe ad. En el plano de la o mación de las naciones- es ado es o signi ica on e as, independencia y sobe anía, lo cual queda ambién exp esado en la noción de «sociedad pe ec a». Po supues o, en e esos oscu os impulsos en an ambién en in incada amalgama las c eencias eligiosas, los p incipios é icos, las co ien es es é i- cas, las adiciones ju ídicas, los in e eses económicos y de clases, la lucha po el pode , e c. Pe o si se oman es os dos úl imos ac o es como los únicos eales y como los de e minan es de las exp esiones obje i as, en onces és as apa ecen como supe es uc u as ilegí imas (como ideología, en el sen ido que le dio Ma x al é mino). Desde es e pun o de is a la na- ción y el es ado apa ecen como lo ilegí imo, lo alienan e, lo also, e c., como si no ue an exp esiones de un ondo y de una ue za ealmen e común, inculan e de odas las indi idualidades. Es a es la azón po la cual los nacionalismos y los egionalismos cons- i uyen un p oblema pa a las doc inas y las polí icas socialis as, las cuales, al encon a se con ellos en an o que ue zas eales, o las apoyan ác icamen- e o, si las asumen ealmen e, in oducen alguna modi icación en su es uc- u a doc inal. Y és a es ambién la azón po la cual dije al p incipio que no me pa ecía adecuado el concep o de supe es uc u a pa a abo da el p o- blema de los egionalismos. Los oscu os impulsos de los que b o an las naciones-es ado cons i uyen un ondo y una ue za ealmen e comunes y inculan es de odas las indi i- dualidades, po encima o más bien po debajo de las ue zas e in e eses especí icos de los di e en es sec o es sociales. Po eso, aunque se pudie a deci que el nacionalismo de Kipling, po ejemplo, ue a exp esión del pun o de is a de un sec o social, se ía inexac o deci que no exp esaba ambién el nacionalismo de oda la sociedad b i ánica. Es e ca ác e del nacionalismo (4) «I don' belie e ha he ela ion o a poem o i s o igins ¡s capable o being mo e clea ly aced», T. S. ELIOT: On poe y and poe s, The Noonday P ess, New Yo k, 3.a ed., 1976, pág. 107. 152 CAMBIO SOCIOCULTURAL EN EL PROBLEMA DE LOS REGIONALISMOS como ue za y ondo común y inculan e puede e se con más cla idad en la ob a de Hólde lin, cuyos p o agonis as undamen ales son la ie a y el pueblo, y sob e odo en la gue a de la independencia española con a las opas napoleónicas, que an o en usiasmaba a Fich e po que exp esaba la ue za y la au ode e minación de un pueblo-nación como al, es deci , sin es ado y sin gobe nan es. Los ejemplos se podían acumula ampliamen e, pe o no es necesa io. Se a a de ue zas de esas ca ac e ís icas, de una po encia emenda, sin las cuales no se explica ían —y quizá no se hubie an p oducido— según la opinión de Jou enel, las dos gue as mundiales (5). En la medida en que esa ue za-deseo e a como se ha desc i o, la on- e a, la independencia y la sobe anía cons i uían exp esiones sa is ac o ias po que e an ya a i mación de la p opia iden idad colec i a y de la p opia libe ad, y además, cauce abie o pa a la ecundidad del p opio se . Es os p oduc os cul u ales implicaban, además, un coe icien e de inc e- men o de la sa is acción po que e o zaban el deseo colec i o, en an o que deseo y en an o que colec i o. En e ec o, si se supone que el deseo en cues- ión no iene las ca ac e ís icas de la pulsión eudiana, cuyo des ino es ex in- gui se una ez sa is echa, sino de lo que Pla ón llama e os, cuyo des ino es la ecundidad, y que implica lo que A is ó eles llama hábi o (hexis), en onces la sa is acción del deseo en é minos de ecundidad lle a consigo un inc emen o del deseo como aumen o de la capacidad poé ica, o sea, ex- p esi o-c eado a. Se a a de la elación de eed-back an es mencionada. Po o a pa e, se e ue za el deseo en an o que colec i o po que lo he- cho es exp esión obje i a de la inculación de los suje os, es deci , de su unidad, de mane a que és a queda asumida conscien emen e, sabida, y la ecundidad que lo exp esado pe mi e es ecundidad de esa unidad. Si es o es así, esul a, po hipó esis, que el momen o de culminación de la nación- es ado se ía el momen o en que los p oblemas del egionalismo más di í- cilmen e podían plan ea se. Na u almen e, el des ino de es e p oceso no iene po qué se el señalado po Hegel. De hecho, no lo ha sido. El modo en que las naciones-es ado in e- g aban en sí, epelían o quedaban simplemen e yux apues as a las co ien es de ipo eligioso, é ico, es é ico, ju ídico, económico, e c., e a dis in o en cada caso según las ca ac e ís icas socio-cul u ales de cada colec i idad y según la imp on a pe sonal que los a í ices de las naciones-es ado deja on en lo que ue la con igu ación cul u al e ins i ucional de és as. Po o a pa e, (5) C . BERTRAND DE JOUVENEL: El o igen del es ado mode no, EMESA, Mad id, 1977, pág. 401. 153 JACINTO CHOZA el p oceso de con igu ación de las naciones-es ado no se puede conside a como necesa io ( al hipó esis esul a ía, al menos, in e i icable), sino p oba- ble, con di e so g ado de p obabilidad en cada caso. Pues bien, si el binomio nación-es ado ue una exp esión obje i a sa is- ac o ia, o sea, que e o zaba unos impulsos colec i os, en an o que colec- i os y en an o que impulsos, se puede supone ambién que e a más con- sis en e mien as más co ien es de Jas mencionadas in eg aba en sí. A la p egun a ¿en i ud de qué enía consis encia la iden idad es ableci- da po e e encia al binomio nación-es ado?, hay que esponde : en i ud de aquello po lo que esul aba sa is ac o ia. Si aho a hubie a que de e mina el cen o de g a edad de esa consis- encia —o sea, aquello cuyo debili amien o pod ía p o oca la eme gencia de o as co ien es en con lic o con la nación-es ado— a iesga ía, como hipó- esis, que dicho cen o de g a edad end ía dado po la in e sección de es os dos ac o es: 1) la e en la azón, en la ealización de un diseño a- cional de la sociedad, y 2) una conciencia ¡his ó ica muy acusada, que adop a- ba la o ma de conciencia de la misión his ó ica de los pueblos. Es o incu- laba a las conciencias indi iduales y les hacía a aiga en el u u o. Po eso se puede deci que el homb e de los siglos x m y xix es á a aigado en el u u o. Desde luego no es e iden e la esis de que esos dos ac o es cons i uyan el cen o de g a edad de las naciones-es ado. Pe o apa ece como e osímil si se conside a, po una pa e, que los egionalismos eme gen cuando esa e en la azón y esa e en el u u o son muy débiles y, po o a, que esos dos ac- o es podían aglu ina y encauza , den o del impulso a cons i ui se como suje o colec i o, un cie o núme o de las co ien es an es señaladas. En e ec o. La e en la azón y en el u u o implican en al o g ado con- ciencia de sí y olun ad de se en an o que colec i idad delimi ada ( on- e as, independencia y sobe anía), o sea, a i mación de sí y p oyección de sí en an o que colec i idad, ya que lo que se en e é como ealizable o se aspi a a ealiza es lo su icien emen e g andioso como pa a conside a lo a ea de muchos, o más exac amen e, «misión» de un pueblo. Si se supone que un momen o p imo dial de ese p oceso es la au olimi ación y la au o- con igu ación según un diseño acional de sociedad (simila al apun ado po Hobbes, Spinoza o Rousseau, po ejemplo), en onces la nación-es ado apa- ece como lo máximamen e uni a io si el es ado es absolu o, y se conside a exp esi o y ejecu i o de una olun ad gene al y de una acionalidad gene al: el de echo puede se acional y codi ica se, el e i o io se puede es uc u a adminis a i amen e de modo acional, la indus ia puede nace y desa olla - se como ue za acional de la nación, como indus ia nacional (no en el 154 CAMBIO SOCIOCULTURAL EN EL PROBLEMA DE LOS REGIONALISMOS sen ido de nacionalizada, sino en el de con apues a a la «mul inacional» del siglo xx). Po o a pa e, se puede conside a que es a con igu ación de la p opia iden idad en unción del binomio nación-es ado e a ap a pa a in eg a en sí o os impulsos de di e sa índole. La eligión podía in eg a se en la nación- es ado, bien po asumi el es ado la ep esen ación y la u ela de las c eencias e ins i uciones eligiosas en la o ma de Iglesia «nacionalizada», de con esio- nalidad del es ado, e c., bien po sus i ui el es ado mismo al con enido de las c eencias eligiosas, de mane a que la e en la eligión pasa a a adop a la o ma de e en la azón y e en el u u o como e en el es ado. En es e segundo caso se a a ía de la a i mación de Feue bach de que el es ado no su ge de la e en Dios, sino de la descon ianza en Dios; en el p ime caso, en cambio, se a a ía de un es ado que sí su ge ambién de la e eligiosa p opiamen e al. Po supues o, exis en asimismo los casos en que el binomio nación-es ado no in eg a la eligión, sino que se con igu a en con lic o con ella. En es os casos, po hipó esis eó ica, el binomio end ía un con a- ue e menos, o un pun o débil más. La con igu ación nación-es ado podía in eg a ambién los alo es é i- cos y es é icos más en alza, las adiciones ju ídicas, los in e eses económi- cos y de clases, e c., p oyec ándolos hacia un u u o más pleno, y en la medida en que lo consiguie a podía ene un ac o más o un ac o menos de consis encia. En cie o modo, ése es un asgo muy ca ac e ís ico de las llamadas ideologías de los siglos x m y xix: aspi ación a una in eg ación en sis ema acional de la mayo can idad posible de ac o es sociocul u ales, aspi ación a ealiza la en el u u o y aspi ación expansionis a que adop a la o ma de a i mación de la nacionalidad o de supe ación de ella. Na u almen e lo que se acaba de expone es un modelo eó ico, que iene di e sa consis encia en cada uno de los di e en es países eu opeos y en cada uno de los homb es que con ibuye on a exp esa el genio nacional, según la idiosinc asia espec i a. En Com e y Ma x, po señala dos pensado es bas an e opues os, la e en la azón y en el u u o es á más inclinada a la supe ación de las nacio- nalidades que a su a i mación, lo que no signi ica que al e u ie a esas mismas ca ac e ís icas en el conjun o de la población ancesa o alemana, ni en la men e y la acción de Talley and o Bisma k. Aho a co esponde e el debili amien o de esa consis encia y, en co e- lación con él, la eme gencia del p oblema de los egionalismos. 155 JACINTO CHOZA dad como ac o p ime o (na u aleza social del homb e) y la sociedad como ac o segundo (con igu ación cul u al de cada sociedad en conc e o). Cuando el cauce po el que anscu e la búsqueda con más in ensidad es la acción polí ica, y según el obje i o al que és a apun e (que puede i desde una au onomía mínima en el seno de la nación-es ado has a una sobe- anía absolu a incompa ible con és a), puede pa ece que se p e ie e el alo de la p opia iden idad al de la e icacia. Ya an es se dijo po qué y cómo puede sucede es o y po qué no es i acional, y ambién se dijo que ese no e a el caso de los egionalismos po egla gene al, pues o que no es e iden e que el man enimien o del binomio nación-es ado sea lo más e icaz. Si la búsqueda de la iden idad anscu e con la mayo in ensidad po el cauce de la acción polí ica, puede ocu i que la a i mación de esa iden- idad implique, de suyo, mayo e icacia, como an e io men e la nación-es a- do implicaba una e icacia mayo . Más aún, puede ocu i que en la búsqueda de 'la nue a iden idad se expe imen e como necesa io posee en sí (en una medida que a ía según los casos) el cen o de la p opia au ode e mina- ción, es deci , el pode polí ico. De la misma mane a que un indi iduo pa a expe imen a su se -yo y pa a se lo necesi a, además de ene olun- ad, un ámbi o de compe encias más o menos amplio sob e el que eje ce la, un ámbi o pa a sus decisiones del cual pueda sen i se esponsable. Desde es e pun o de is a, se sí mismo, en an o que indi iduo y en an o que colec i idad, implica decidi po sí mismo y se e icaz —o no se lo— po sí mismo. Es posible que al con igu a se la nación-es ado no se plan ea a es e p o- blema po que el g ado de solida idad —de iden i icación— de las egiones con ella ue a an in enso que las egiones expe imen asen las acciones y decisiones de la nación como p opias, o po que las egiones u ie an un g ado de au onomía que se expe imen aba su icien e pa a exp esa sa is ac- o iamen e la p opia iden idad. Es o implica que, al debili a se la iden idad colec i a que enía exp esada po la con igu ación del binomio nación-es a- do, la nue a iden idad que se busca pos ule una au onomía mayo , y, en algunos casos, sobe anía absolu a. 'En onces apa ece el con lic o polí ico en la o ma de choque con la nación-es ado, y es o hace que en los egionalismos haya una dimensión de iolencia, po supues o a iable según los casos, cuyas mani es aciones mínimas se egis an desde la psicología social en la o ma de suscep ibilidad y ecelo. En e ec o. Si se a a de alcanza la p opia iden idad colec i a, en un in en o en e al que apa ece el obs áculo de la nación-es ado, quien más amenaza la p opia iden idad es quien se opone a ella desde ue a: así, 162 CAMBIO SOCIOCULTURAL EN EL PROBLEMA DE LOS REGIONALISMOS quien no es uno de noso os y pe enece al ámbi o de la nación-es ado que se opone, puede apa ece como un enemigo. Su p esencia se puede i encia oscu amen e como implíci o a aque a la p opia iden idad colec i a, y en- onces su ge la suscep ibilidad y el ecelo, que en casos ex emos puede llega a se odio al o as e o, es deci , al que pe enece al ámbi o de la nación- es ado. Es e ecelo iene ambién su co ela o en el plano de la psicología indi idual. En las si uaciones en que un indi iduo in en a con igu a su p opia iden idad po e e encia a un ideal al que aspi a y que in en a ealiza en sí mismo —po ejemplo, en la adolescencia—, la simple disc epancia po pa e de o o indi iduo espec o del ideal en cues ión se puede i encia como un a aque pe sonal, y se puede expe imen a en e al o o ecelo o incluso odio. Cuando la iden idad, indi idual o colec i a, es á ya sólidamen e cons- i uida, la suscep ibilidad disminuye, y se i encia como a aque lo que e ec i amen e lo es. T as es os análisis se pod ía deci que la ue za que impulsa los egio- nalismos es de na u aleza muy simila , si no igual, a la que impulsó los na- cionalismos. Cabe pensa que en las naciones de na u aleza simple y en las que han es ado some idas mucho iempo a p esiones ex e nas, no es muy p obable que el egionalismo apa ezca como un p oblema g a e: ni en naciones an iguas, como Po ugal, I landa y Polonia, po ejemplo, ni en o as ecien es como Mal a o Ba bados, po que en ellas las di e encias en e nación y egión son mínimas o inexis en es. En las naciones de na u aleza más bien sin é ica, an iguas como España y el Reino Unido o más mode nas como I alia y Checoslo aquia, cabe pen- sa , po el con a io, que el egionalismo sea un p oblema his ó icamen e ecu en e, a eno de las c isis de iden idad de la nación-es ado y de las egiones, pues o que an o los sen imien os nacionales como los egionales, po habe enido exp esiones obje i as sa is ac o ias du an e p olongados pe íodos, pueden es a a aigados con igual ue za en o ma de hábi o en los di e sos sec o es sociales. Po úl imo, en las naciones de ecien e cons i ución, como son la mayo ía de las a icanas, de na u aleza máximamen e a i icial y abs ac a, cab ía pensa que el egionalismo puede su gi como p oblema g a e. Es as na- ciones, al cons i ui se po con enciones adminis a i as, pueden conside a - se, po eso mismo, como sín esis a p io i, pe o no po ello se puede deduci que el egionalismo su gi á en ellas como un p oblema g a e. Muy bien 163 JACINTO CHOZA pudie a ocu i que esas sín esis a i iciales ac uasen como ca alizado es de sín esis bien in eg adas y es ables. En ealidad, es as analogías no se pueden lle a has a sus ex emos, po que el p oceso de o mación o desmemb ación de una nación po unión o sepa ación de una cons elación de egiones no es homologable al de una eacción química, cuyas ca ac e ís icas son las mismas en odo iempo y luga . Los es ados de la conciencia colec i a y de los ac o es sociocul u ales ienen de i as empo ales que no se pueden p e e y que impiden la cons ucción de modelos eó icos an pe manen emen e álidos como los de las eacciones químicas. La sociología y la an opología sociocul u al no pueden abaja al ma gen de la his o ia (9). A la p egun a po las ca ac e ís icas que equie en las nue as iden ida- des egionales, hab ía que esponde , después de lo dicho, que lo que se equie e es, al menos en el caso de España, au ode e minación polí ica. ¿En qué g ado? ¿Qué ipo de acción polí ica conduci ía a la consecución de un obje i o semejan e? Con es o llegamos al úl imo pun o del p esen e es udio. 4. ALCANCE Y LIMITES DE LA ACCIÓN POLÍTICA Se ha dicho al comienzo de es e abajo que el egionalismo no es sólo, ni ampoco quizá p incipalmen e, un p oblema polí ico. Si es así, en onces el p oblema no equie e sólo una solución polí ica. Encon a la p opia iden idad es in en a exp esiones obje i as, símbolos, ins i uciones, e c., que es én bien ajus ados a los deseos colec i os y que los encaucen lo mejo posible, es deci , lo más ecundamen e posible. Es o compe e a los c eado es de símbolos-p oyec os (10) en el ámbi o del a e, la eligión, la mo al, el de echo, el olklo e, la economía, la adminis ación, e cé e a, lo que excede con mucho los lími es de la acción polí ica. Tampoco se a a de minimiza el alcance de és a: aunque la hipó esis de que si en 1640 Ca aluña hubie a seguido la sue e de Po ugal end ía una pe sonalidad más ica que la que iene aho a es in e i icable, sin em- ba go, sí se puede a i ma que end ía o a pe sonalidad dis in a. Jun o a eso, y suponiendo que Ca aluña hubie a adqui ido la independencia en 1640, ambién se pod ía deci que la posibilidad de desa olla una ica pe - (9) Pa a una conside ación po meno izada del egionalismo en la península ibé ica, c . La España de las au onomías, 2 ols., Espasa-Calpe, S. A., Mad id, 1981. (10) La exp esión «símbolos-p oyec os» la u ilizo en el sen ido de lo que Paul Ricoeu llama «Símbolos p ospec i os». C . P. RICOEUR: F eud: una in e p e ación de la cul u a, Siglo XXI, Mad id, 2.a ed., 1973, pág. 440. 164 CAMBIO SOCIOCULTURAL EN EL PROBLEMA DE LOS REGIONALISMOS sonalidad p opia e incluso de man ene la independencia hab ía sido di ec a- men e p opo cional a la ecundidad de sus c eado es de símbolos-p oyec os como los an edichos, la cual ecundidad pod ía habe sido la misma sin independencia. Dicho de o a mane a: la acción polí ica iene unos lími es, aspasa- dos los cuales se expone a acasa como acción polí ica. Como señala i ónicamen e C. Pe ei a, la e olución inglesa del siglo x n alcanzó sus obje i os po que e an es ic amen e polí icos, y, en cuan o ales, modes os, a sabe , es ablece un sis ema pa lamen a io de e minado y en oniza una dinas ía de e minada, con lo que log ó un sis ema polí ico que se ha mos ado el más es able de Eu opa. La e olución ancesa del siglo x m se p opuso mucho más: desde c ea una di inidad nue a has a c ea unos homb es nue os, iguales, a e nos y lib es, pasando po una c onología semanal, mensual y anual nue as. Desde luego, no se puede deci que alcanza a sus obje i os, ni que log a a un sis ema polí ico es able (11). Con es o puede en e e se en alguna medida el alcance y los lími es de la acción polí ica, y lo que cab ía en ende po acción polí ica azonable en elación con el p oblema de los egionalismos. No es azonable una acción polí ica pa anoica. Aquí que ía p ecisa que acción polí ica pa anoica no es lo mismo que acción polí ica suicida: es a puede no se i acional. Aunque algunos aspec- os del egionalismo asco en España y del no e-i landés en el Reino Unido puedan apa ece como suicidas e i acionales, no apa ecen así desde la pe spec i a de una subje i idad —indi idual o colec i a— con un sen i- mien o de humillación y de op esión al que llega a p e e i la mue e an es que una ida en escla i ud. Sen imien os de ese ipo, que han lle ado a de- cisiones a ines al suicidio colec i o, los ha habido conc e amen e en la his o- ia de España: po ejemplo, los casos de Numancia y Sagun o. Pe o el es ado de inde e minación de la conciencia colec i a en la ac ualidad es al que la analogía esul a chocan e, y eso mismo hace imp obable que se e- pi a un enómeno así más de ein e siglos después. Una acción polí ica que apun a a la cons i ución de la iden idad egional es azonable si se ajus a al cambio socio-cul u al eal, a la si uación ac ual y a la que se iende. Es deci , si a icula los sen imien os egionales y nacio- nales ealmen e igen es de al o ma que ambos puedan se sa is echos. Y en es e sen ido hay que deci que, si el sen imien o egional coexis e con el nacional en un mismo indi iduo o en una misma colec i idad, en onces la (11) C . C. PEREIRA: «Doce esis sob e la polí ica», en A. Llano y o os, E ica y polí ica en la scc' .cd democ á ica, Espasa-Calpe, Mad id, 1981, págs. 143-144. 165 JACINTO CHOZA acción polí ica egionalis a que anscu e po el cauce suicida no es azona- ble, o sea, es i acionalmen e suicida en an o que es negación de la ealidad, o lo que es lo mismo, negación al en endimien o. Acción polí ica azonable no signi ica descub i lo que a a acon ece y a o ece lo, po que en el ámbi o de la polí ica, como en el del a e, el de echo, e c., no hay p ocesos de e minados: se a a, como se dijo al p inci- pio, de con igu ación poé ica, es o es, de encon a en el sen ido de in en a exp esiones obje i as en e a ias posibles: el ma gen es amplio, y esa ampli ud no se sal a po deducción, sino po in ención, y en la in ención, en la poiesis, cuen a, po supues o, la genialidad del poe a, que na u almen e deja su imp on a. Si se a a de cons i ui , median e p oduc os cul u ales, una iden idad colec i a, és a se á an o más sa is ac o ia y consis en e mien as más ac o- es sociocul u ales in eg e. En el plano conc e o de Ja ac i idad polí ica la a ea se encuen a con a ias di icul ades: en p ime luga , que coexis en en la misma colec i idad sen imien os egionalis as y nacionalis as con una in ensidad y p opo ción a iable y di ícil de cap a en su ealidad; en se- gundo luga , que aunque e ec i amen e el es ado mode no se encuen a en si uación de c isis, no po ello es á dispues o a enuncia espon ánea- men e a los pode es que ha acumulado; en e ce luga , que las ideologías polí icas, bien po que nacie on solida iamen e con el es ado mode no y ienen una de i a nacionalis a o in e nacionalis a, bien po que aspi an a la mayo can idad posible de pode y po an o a conquis a el es ado, ienen hacia los egionalismos unas ac i udes que, en los casos más a o ables, son de me a ole ancia. De hecho en el caso conc e o de España no hay pa idos polí icos nacionales que no hayan en ado en con lic o con los egiona- lismos. Pe o es as di icul ades no hacen imposible la acción polí ica que iene como obje o cons i ui , en su ni el, la iden idad colec i a egional. Sin duda, la con igu ación a ís ica que compe e al polí ico es más a dua que la que compe e al poe a, al pin o o al músico, po que los ma e iales que es os ie- nen que a moniza —palab as, colo es o sonidos— son menos cambian es y menos con lic i os en e sí que los ma e iales que iene que a moniza el polí ico, a sabe , olun ades humanas lib es, o sea, c eencias eligiosas, as- pi aciones é icas y ju ídicas, in e eses económicos, a anes de pode , e c. Po eso A is ó eles decía que la polí ica es la más di ícil y noble de las a es. Pe o ya que se a a del a e más di ícil, no hay que con e i lo en imposible asignándole a eas inalcanzables u obje i os pa anoides. Cuando eso ha ocu ido los esul ados ue on el desp es igio de la ac i idad polí ica, el desp ecio o la indi e encia hacia ella. 166 CAMBIO SOCIOCULTURAL EN EL PROBLEMA DE LOS REGIONALISMOS La mayo ía de los egionalismos no aspi an a una sobe anía absolu a, y en los que sí se p e ende eso la aspi ación no es de oda la colec i idad, sino de sec o es adicalizados y, po eso mismo, mino i a ios. Quizá no es posible desmemb a la nación-es ado, quizá no es necesa io, quizá no es de- seable. Pe o quizá es posible, quizá necesa io y desde luego deseable que las egiones alcancen una iden idad colec i a lo su icien emen e consis- en e y sa is ac o ia como pa a que la p esencia del o as e o no se i encie como una amenaza, la nación-es ado no se ea como op eso a y ealmen e no lo sea, y se puedan ealiza en alguna medida los p oyec os-deseos en los que la colec i idad se exp esa y se posee a sí misma como unidad. Como se ha dicho, eso no es a ea sólo, ni quizá p incipalmen e, del a e polí ico, pe o en su es e a especí ica, su apo ación a la solución del p oblema end ía que se consegui un g ado y un ámbi o pa a la au ode- e minación polí ica lo más cong uen e posible con la iden idad que la egión equie e. Log a lo con el meno cos o posible, o del modo más sa is ac o ia- men e posible pa a odos los sen imien os polí icos, in e eses económicos, aspi aciones é ico-ju ídicas, e c., es ya más que una acción polí ica azonable: se ía una acción polí ica genial. 167