La escuela del «toreo de salón»: la arquitectura joven sevillana
Full text
Han
anscu ido
una
dece
na
de
años
desde
que
la
Escuela
de
A qui ec u a
de
Se illa,
la
p ime a
su gida
con
la
explos
i
ón
de
la
población
uni e si a ia
de
en onces,
as
las
adicionales
de
Mad id
y
Ba celona,
comenzase
a
da
í
ul
os
a
ho nadas
sucesi as
de
nue os
a qui ec os.
Los
años
inales
del
anquismo,
el
pe íodo
del
desa ollismo,
de
la
ape -
u a
de
on e as
cul u ales
y
de
la
incipien e
indus ialización
de
Andalu-
cía,
son
el
ámbi o
en
el
que
unos
cen-
ena es
de
a qui ec os
andaluces
ini-
cian
su
abajo
.
Es as
exó icas
la i udes
(así
cali ica-
ba
a
nues a
egión
nues o
que
i
do
amigo
O iol
Bohigas)
no
ue on
mucho
más
ex añas,
chocan es
o
ex a agan-
es
que
o as
más
al
no
e, y
ello
ni
siqu
i
e a
en
nues o
siglo
( emon a nos
más
en
el
iempo
.
pod ía
llega
a
se
c uel).
Cie o
que
cuando
José
Luis
Se
cons uye
en
Se illa
su
p ime a
ob a,
la
casa
de
sus
p imos
los
Duclós,
el
pano ama
a qui ec ónico
es á
elec-
izado
po
el
mon aje
de
la
Exposi
-
ción
Ibe oame
i
cana;
pe o
aún
así
su
ob a
no
se á
el
único
exponen e
de
los
nue os
ien os
que,
au
nque
lojo
,
nunca
dejan
de
sop
l
a
del
odo
allí
donde
se
den
un
mínimo
de
condi-
ciones.
A
mane a
de
a gumen o
pano ámi-
co
de
nues a
cul u a
-nada
de
a gu-
men alidad
- ,
el
papel
de
la
la i ud
an-
daluza
en
la
gene ación
del
27
bien
ald ía
pa a
ecompone
la
e dade a
dimens
i
ón
de
la
cul u a
andaluza,
en
sus
con as es
y
en
sus
ambigüedades,
y
seguidamen e
i
nicia
el
juego
del
puzle
de
esa
es ampa
a
ni el
de
oda
la
península.
8
Ví
c o Pé ez Escolano
La escuela del « o eo de salón».
La a q
ui
ec u a jo en se illana
Ci
e o,
sin
duda,
que
, en
Andalucía,
en
su
pos ación
social
y
económica,
la
p oducción
cul u al
languidece
an o
más
cuan
o
más
imb
i
cada
es á
cada
pa cela
con
los
cond
i
ciona
n
es
es uc-
u ales.
Jus amen e
esa
pos ación
ad
-
quie e
ibe es
pa é icos
a
lo
la go
de
la
Dic adu a
anquis a,
sólo
ím
ida-
men e
di uminados
en
los
úl imos
años,
as
la
econ e sión
de
nues o
capi a-
lismo
nacionalis a
-menos
en
el
cam
-
po-
hacia
posiciones
en
cie o
modo
homoL
gables
con
las
del
ámbi o
eu opeo.
La
a qui ec u a
se illana
de
los
se-
sen a
y
los
se en a
a
acomodándose,
en
su
educida
dimensión,
a
lo
que
son
las
líneas
de
endencia
que
se
ap ecian
en
o os
ámb
i
os
de
España.
La
dico o-
mía
Mad id-Ba ce
l
ona,
o
la
e
i
den e
en e
p oduc o
come cial
y
p oduc o
cul u al
- an
que ida
a
los
que
se
con-
side an
a qui ec os-,
encuen an
su
eco
en
Se illa. Al
igual
que
ocu e
con
o os
campos
cul u ales
como
pueda
se ,
po
ejemplo,
la
pi
n u
a.
No
sin
cu iosas
duplic
i
dades
,
po
o a
pa e
explicables,
se
a
con o -
mando
la
dob
le
al e na i a
al
abajo
p o esional:
la
a qui ec u a
de
consu
-
mo
o el
eje cicio
in elec ual,
y
ello
no
necesa iamen e
iden i icado
con
la
es-
pec i a
di isión
en e
o icinas
g andes
y
pequeños
es udios.
(El
ank
i
ng
de
ing esos
p o esionales
su
ele
con a
en
su
cabeza
con
nomb
es
que
di igen
es-
udios
de
educida
in aes
u
c
u
a,
así
como
algunos
a qui ec os
man ienen
una
ensión
cul u al
den o
de
es udios
g andes.)
Luis
Ma ín
de
Te án,
a qui ec o
cul-
o,
maes o
de
muchos
de
los
más
jó-
enes,
ep esen a
- y
nunca
mejo
di-
cho-
la
be
l
ige ancia
de
l
as
pos
i
ciones
a qui ec ónicas.
Ca alan
i
s a
aunq
ue i-
ulado
en
Mad id,
bien
in o mado
au
n-
que
muy
selec
i o,
in oca
n
e
de
las
su
-
pe aciones
de
cada
coyun u a
con
n
om-
b es
p opios,
de
Ka
hn a
Ven u i,
de
és e
a
los
Fi e,
con
un
e
l
a i
i
smo
p o
-
g esi o
hil anado
con
la lógica de los
iempos.
(P oceso
de
supe ación
con
una
ue e
ijación
eli is a,
de
modo
que
di usión
equi a
le a
obsolescencia.)
Luis
Ma ín
es
como
un
elemen o
puen
-
e
en e
el
p o incianismo
más
o
me-
nos
habi ual,
con
excepciones,
en e
las
docenas
de
a qui ec os
esiden es
en
Se illa
hacia
1965, y
las
pe so
na
li
dades
más
des acadas
den o
de
las
p omo-
ciones
su gidas
de
la
Escuela,
aunque
mue a
al
econocimien o
más
i
nque-
b an able
o
al
echazo,
p ecisamen e,
apasionado.
No
es
ácil
es ablece
una
de inición
de
conjun o
de
esos
a qui ec os
in e e-
san es
salidos
de
las
au
l
as
de
Se illa,
al
gunos
de
l
os
cua
l
es
mues an
su
a-
ba
jo
en
es e
núme o
de
la
e is a.
Ha-
bla
de
una
Escuela
de
Se illa
(ya
se
in en ó
algo
pa ecido
con
nues os
no-
el
i
s as)
pod ía
signi ica
una
dudosa
ope ación
de
p omoción,
po
o o
lado
ya
muy
manida.
(Que
ese
ipo
de
ope
-
aciones
se
han
mon ado
es
al
go
indu-
dab
le, y al
guna
ez
ald ía
la
pena
hace
una
pequeña
hi
s o ia
de
esos
mon ajes.)
¿
Qué
hay
de
común
en e
la
a qui-
ec u a
de
José
Ramón
Sie a
y la
de
Gonza
lo
Díaz
Recasens,
po
ejemp
l
o?
En
los
Sie a
exis e
una
o
l
un ad
de
i uosismo
que
deno a
la
obsesión
po
la
ob a
pe sonal,
sin
guiños
ni
e e
-
encias
es ilís icas
-
que
se
esg
i
man
como
ales-,
sin
p e
j
uicios
que
no
sean
casi
sólo
los
sicológicos.
Es
cu
-
ioso
con empla
en
sus
p oyec os
una
exci an e
simbiosis
en e
in uición
y
igo ,
como
la
que
se
ap ecia
en
una
ob a
an
impo an e
como
la
casa
en
la
calle
Ped o
del
To o
(ejempla
pa a
la
a qui ec u a
a
hace
en
el
cen o
his ó ico).
Es e
es
un
iesgo
-que
en
el
ejemplo
ci ado
se
decan a
a o able-
men e-
que
Sie a
asume
con
una
se-
gu idad
-apa en e
al
menos,
es
deci ,
olun ad
de
segu idad-
p opia
de
los
maes os
de
la
época
do ada
del
mo-
imien o
mode no.
Po
su
pa e,
en
los
p oyec os
de
Díaz Recasens
la
componen e
sicológi-
ca
de
su
pe sonalidad
gene a
una
i-
jación
del
mé odo
p oyec ual
,
la
com-
posición
po
pa es.
Desde
los
eje ci-
cios
educidos
en
su
se ie
de
locales
banca ios,
has a
el
in e esan e
edi icio
de
la
Facul ad
de
Económicas,
ealiza-
do
en
es echa
colabo ación
con
Fe -
nando
Villanue a, el
alo
abs ac o
de
las
piezas, a eces
de
de inición
más
li e a ia
que
espacial,
busca
una
ecu-
encia
a
la
ca ego ía
o mal-monu-
men al
a
a és
de
la
yux aposición.
En
és e,
como
en
casi
odos
los
demás
a qui ec os
jó enes
cuyos
abajos
se
ep oducen
aquí,
hay
una
insis en e
o-
lun ad
au onómica
pa a
la
disciplina,
con
la
espe anza
de
que
la
hipó esis
de
su
con ol
pueda
con e i se
en
ea-
lidad.
La in ocación,
esa
ó mula
adhe ida
a
nues os
a qui ec os
con empo á-
neos,
puede
llega
a
se
mágica
en
oca-
siones
(¡ unciona!),
pe o
idícula
en
las
más.
En e
a qui ec os
se illanos
sob e
la
ein ena
,
odos
ocacionales y a -
esanos
de
su
au o ía,
la
emisión
a
las
pau as
es ilís icas
no
debe
se
e-
chazada
a p io i,
cuando
en
los
g an-
des
in ocados
eina
ya, a
su
ez, el
mismo
juego,
si
bien
sea
en
co as
ex-
quisi as,
king
size. Aquí
enemos
bue-
nas
in ocaciones,
de
labo
caldo
de
ga-
llina,
en
las
que
encon a se
alguna
es aca
no
debe
mo e
a indignación:
bas a
con
e i a la
y
segui
aspi ando.
Los
abajos
de
C uz y O iz, o los
p oyec os
de
González
Co dón,
son
de-
mos a i os
de
cómo
ale
ecu i
a
la
acionalidad
del
lenguaje
con
la
éc-
nica
del
collage y
la
sana
exposición
de
las
pa es
p opias
y
ajenas,
con on-
adas
en
un
eje cicio
saludable
pa a
quienes
lo
p ac ican
o
pa a
quienes
lo
siguen
con
espí i u
depo i o.
Lo
que
en
unos
pueda
habe
de
eje -
cicio
de
la
memo ia
y
de
e e encias
a
un
amplio
espec o
(que
no
es
lo
9
mismo
que
eclec icismo
ulga ,
en
a
-
zón
al
con ol
del
que
ese
espec o
es
esul ado),
en
el
o o,
el
manie ismo
de
la
endenza
alcanza
una
dignidad
p oyec ual,
poco
habi ual
en
un
ecién
g aduado,
an o
en
la
idea
de
ep e-
sen ación
como
en
la
a o unada
ausen-
cia
de
los ics o odoxos.
Esa
dignidad
esul a
muy
adecuada,
pa a
acla a
cómo
el
acné
del
ossianismo
no
es
una
acusación
que
si a
pa a
aba ca
odos
los
eco ecos
de
una
mane a
de
al
impo ancia
his ó ica
que
no
se
li-
quida
a golpe
de
palme a.
(Po que
am-
bién
se ía
adecuada
pa a
en iquece
una
hipo é ica
polémica
local,
an
sólo
apun ada
en
dic e ios
iscalizado es es-
cola es
adobados
en
po eño.)
Tipologia edilizia e mo ologia u ba-
na
son
concep os
que
pa a
una
ciudad
his ó ica
como
Se illa
adquie en
alo
de
conju o.
¡Po
in
la
se iedad cien-
í ica,
en
pu a
a qui ec u a,
ba e á
a
los
epígonos
enquis ados
del
u gón
de
cola
de
la
Academia! (Pe o, ¡coño!,
no
esul a
an
ácil.
Pa ece
como
si
la
Aca-
demia
es u iese
más
i a
que
la
ipo-
logia edilizia. Y
la
e dad
es
que
aquí
no
hay
más
i os
que
los i os, y aque-
llo
de
que
más
sabe
el
diablo ... )
Pe o
odo
se
anda á.
Es amos
en
el
ánsi o
,
aunque
al
inal
del
ánsi o
quizá
no
quede
ya
ipologia edilizia, y
haya
que
es udia la
en
la
o a
ciudad.
(Ha á
al-
a
un
Mo gado
que
ela e
un
cambio
an
impo an e
como
el
del x 1.)
Los
p oyec os
y
ob as
de
To es
y
An onio
Ba ionue o,
como
algunos
abajos
de
Ruesga
y Villanue a,
había
que
si ua los
den o
de
sus
p eocupa-
ciones
po
lo u bano,
po
esa
ó mula
an
manida
(¡qué
emedio!)
de
la
cons-
ucción
de
la
ciudad
.
La
e e encia
a
la
iden idad
de
Se illa,
desde
los
mo-
delos
gené icos a
la
o mulación
ejem-
pla
de
un
luga
exac o,
es
una
me o-
dología
disciplina
que
en
la
e apa
ana-
lí ica
alcanza ni eles
e dade amen e
no ables
. Las
écnicas
de
ep esen a-
ción
y los
le an amien os
o ien ados
po
To es
y
A.
Ba ionue o
en
la
Es-
cuela
de
A qui ec u a,
alcanzan
un
a-
lo
inmenso
que
al
cabo
de
los
años
puede
llega
a
aduci se
en
un
co pus
de
ines imable
alo .
El
emple
de
hones idad
p o esional-
p oyec ual
de
F ancisco
Ba ionue o
enseñando
cómo
se
ma a
ecibiendo
(y
sin
pes añea );
o
el
olapié,
as
un
aliñado
o eo
de
capa,
de
Manolo T i-
llo
(es o
sí
es
a gumen alidad
-a gu-
men alidad
exó ica-),
ha
pe mi ido
p oduci
el
casi
milag oso
pano ama
de
un
conjun o
nume oso
de
co idas
en
las
que
ha
habido
de
odo
,
pe o
lo
bueno
ahí
es á.
(Ahí
es á
el
ejemplo
de
Ma ín.)
Es
muy
he moso
e
dies-
os
de
an
a iada
o una,
pe o
odos
a is as. Los
male illas
espe an
su
opo -
unidad.
En
a qui ec u a,
a o unada-
men e,
ambién
exis e
el
o eo
de
salón.
Víc o
Pé ez Escolano.
(Viene
de
la
pág. 7.)
la
que
es
p eciso
pasa ,
aunque
sea
a
desho a.
La
p esencia
de
los
cons uc-
i is as,
Te agnis,
Bauhaus,
e c.,
pa e-
ce
con i ma lo.
En
de ini i a,
odo
un
es ue zo
en
busca
del
i
empo
despe di-
ciado,
cuya
ecompensa
se á
esa
Es-
cuela
Se illana
que
hoy
aún
no
exis e.
¿Puede
es o
se
un
obje i o?
P ecede
a
odas
es as
ob as
un
a ícu-
lo
de
Víc o
Pé ez
Escolano
que
las
in-
oduce
y explica.
O os
dos
a ículos
,
uno
de
Fe nan-
do
Villanue a,
Juan
Ruesga
y
Lino
Al-
a ez
sob e
lo
que,
a
la
espe a
de
su
esc i o
y
pa a
en ende nos,
pod íamos
llama
A qui ec u a
sin
a qui ec os,
y
o o
de
J.
R.
Sie a
sob e
las
In e en-
ciones
en
el Casco
His ó ico
de
Se illa,
publicados
en
su
si uación
p o esional,
ce a an
el
segundo
de
los
dos
núme-
os
con
que
la
e is a
A qui ec u a
quie e
ace ca se
a Se illa.