Cinco interpretaciones diferentes para cinco personajes distintos
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... Nunca he sido un galhn almibarado; como se dice en lenguaje teatral mis papeles han tenido mis cdcter que fachada. La transicibn mia ha sido mh fhcil por ese cara'cter que por la apariencia. En Cabezas cortadas, de Rocha, y en El alcalde de Zalamea, de Camus, es donde rompi con ' Revista Juan Ciudad, Sevilla, enero, 1987. Cuadernos de EIHCEROA 11
En otras ocasiones hemos repetido conversaci6n con Paco. Por via de ejemplo: el homenaje que el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva ofreci6 a su amigo Jaime de Armiiiin, incluy6 la celebracibn de una mesa redonda donde se pusieron de manifiesto 10s aspectos artisticos y humanos que concurrian en este director de cine. La nota sentimental y humana la puso el actor quien, tirando de cuartillas, retrat6 a su amigo con versos espontineos donde la buena intenci6n estaba por encima de la rima. La gentileza de Francisco Rabal nos autorizb a reproducir el texto en nuestra pigina periodistica y a firmarla conjuntamente2 en inmerecido honor para el cronista. LOS PERSONAJES Don ~iegb: el temtenieute andaluz Andalucia, 1929. En una sala de fiestas sevillana actha la cantaora Lola acompaiiada por el guitarrista Heredia. Un terrateniente, Don Diego (Fr,ancisco Rabal), tan entrado en aiios como entendido en juergas, -- - Revista Juan CiuAd, Sevilla, marzo, 1988. En el apbndice del presente articulo volvemos a publicarlo. La Lola se va a lospuertos (1 993), de Josefina Molina. 12 Guadernos de EIHCEROA
contrata a la artista para que actue en su cortijo con motivo de la peticibn de mano de su sobrina Rosario, prometida de su hijo JosC Luis. Las secuencias que componen la fiesta responden a una magistral concepcibn de la puesta en escena y a una interpretacibn, gestual y musical, de la Jurado, digna de la mejor antologia de la juerga flamenea ofrecida por el cine. El cante es rey que manda en tiempos y espacios. La cantaora es, cuerpo y cancibn, terremoto que inflama la pasi6n de 10s hombres y la admiracibn cargada de envidia de las mujeres. El juego de miradas entre JosC Luis y don Diego, Rosario y JosC Luis define unas pautas dramaticas que entrecruzan amor y celos, ira y desconfianza, odios y envidias mientras el flamenco cantado ( {{Cuatro letras dicen Dios / y otras cuatro dicen Lola/ cuatro mhs dicen Amor / con cuatro se dice sola)) o bailado ({Zsperando me quedC I anoche en mi balcbd ... contigo me escapi I por un suefio de amor I y locura). ciTe cambio mi buleria / por una guaracha buena / tu soledad por la mia / mi soledad por tus penask)) por Lola funciona como liturgia que tanto purifica a1 personal como electriza el ambiente. La fiesta tiene algo de exorcismo y de conjuro donde se mezcla la alegria, verdadera o ficticia, el amor, autintico o falso, el negocio, legal o tramposo, la amistad, leal o interesada, y, por supuesto, el cante, nacido de la autenticidad o resuelto con ojana. Pero, en cualquier caso, nada peor que la interrupcibn de la misma porque, a partir de entonces, el sino, el nuevo sino, truncari 10s proyectos, mediatizara las situaciones y alterari el rumbo de las vidas. La fiesta de Don Diego se inicia como una cita Iudica y biquica y acaba en tremolina cargada de odios y dramatismos, momento que encuentra la cantaora para un ajuste de cuentas que mucho tiene de venganza personal y algo de lucha de clases. Cuando el amor queda imposibilitado para la redencibn del personaje, suele ser el vino su habitual sustituto, sobre todo si se trata de un var6n. Don Diego, que busca amor como remedio a la inminente soledad, sustituye aquCl con elementos vicarios, compaiiia efimera y sexo ripido (con proyecciones de cine pornogriifico), donde el alcohol es factor imprescindible para la consecuci6n del anhelado estado de him0 y de vida. El terrateniente, con tal de tener a la famosa cantaora asu lado, le augura un destino incierto cuando su voz se quiebre y su hermosura se marchite. Aceituno: el torero hcasado Una corrida de toros, celebrada en coso de primera, nos ofrece el triunfo de un torero. No es mis que el suefio de Rafael Garcia, Filgranas, que, Los clarines delmiedo (1958), de Antonio Romkn. C;uad~rnos de EIHCEROA 13
-- -- ----- --- -- - junto a su sobresaliente de espada, Francisco Hernindez, Aceitmo (Francisco Rabal), ha venido a las fiestas de ElTarnejo para lidiar esta tarde, en improvisada plaza de carros, un novillo de muerte tras la vaquilla embolada"toreada"por 10s mozos del pueblo. El rodaje se efectub en el madrilefio pueblo de Torrelaguna; el improvisado coso taurino, construido de madera y si tuado en la misma plaza principal, fue montado ex profeso para una pelicula en la que el torero, Rogelio Madrid, Filigranas, se convertia en intirprete ocasional y el actor Francisco Rabal, Aceituno, ejercia de torero; Cste, en las secuencias taurinas, era doblado eficazmente por Morenito de Talavera dado su evidente parecido fisico. Los elementos de la corrida, su estructura y desarrollo narrativo, se establece tomando 10s referentes previos de las actitudes de 10s toreros ante su suerte: ilusibn en Filigranas y miedo en Aceituno; el suefio del triunfo en contraste con la experiencia negativa: fantasia frente a realidad. El cortijo, el autombvil, el collar de brillantes frente a1 bettin, el cepillo, la fregona. Pifigranas saldrri a triunfar, porque es joven y debe recompensar a su madte; uu toro, que a1 natural no pasaba, convierte sus sueiios en nada; Aceituno, con la realidad de su vida fracasada como norte, se convierte, sin quererlo, en hkroe por un dia, por un rato, para que Cantares, el periodista, pueda todavia hacerle, con su hipbcrita semblante, una proposicibn tan deshonesta como eventual. La culpabilidad por un quite que no hizo, la improcedencia de una suerte ya inoportuna, le lleva a convertirse definitivamente en un perdedor de la fiesta. Ni la belleza de Fina ni el novillo del triunfo serrin capaces de modifcar una conducta que, afncada para siempre en su estatus profesional, no se deja vencer por cantos de sirena. Amn'm: el iamb En una finca de Extremadura, viven como sirvientes Paco el Bajo, Rigula, su mujer, y sus hijos, Quirce, Nieves y la Niiia Chica, invhlida y anormal. Azarias (Francisco Rabal), un "inocente" o retrasado mental, amante de 10s pbjaros, que ha vivid0 siempre en una finca prbxima, es despedido y se rehgia en casa de su hermana RCgula. Es, sin duda, una historia triste expresada de mod0 diferente por cada uno de 10s personajes; el servilismo de Paco, capaz de arrastrarse como un perro cuando huele el rastro de la perdiz, contrasta con la rnirada algo mas lficida de su mujer, aunque la frase ((a mandar, para eso starnos)), la repita Los santos inocentes (1 984), de Mario Camus. 14 Cuadmos de EIHCEROA
con una mezcla de resignacibn cristiana y estoicismo senequista. En vivo contraste, el distanciamiento mantenido por 10s hijos se une a1 natural apartamiento de Azarias, el 6nico que lo transforma en resolucibn dramitica. tWlana bonita) sera ya, para siempre, una frase felizmente rec0rdada.Y es que este bobo, tan excepcionalmente interpretado, se comunica mejor con 10s animales que con 10s hombres; la milana le obedece porque la quiere; ctmilana bonita, milana bonita) es mucho mas que palabras en boca de un inocente; es una relaci6n franciscana entre heterogkneos miembros de la naturaleza; cuando el seiiorito dispara sobre ella, algo muere en el coraz6n de Azarias y, a1 tiempo, algo despierta en 61. La venganza acaso no sea la mejor de las soluciones pero, a sus cortas luces, no existe otra tan cercana y gratificante. Cibrem: el guedem Los soldados de Napole6n asolan 10s territorios espaiioles y dan muerte a militares y civiles sin distincibn. La Iglesia acepta la muerte del francis como un designio divino mientras el rey Fernando W orienta las acciones de 10s patriotas. La guerrilla es una solucibn cuando la accibn militar no llega a todos 10s rincones. ElTuerto, el CuraMedina, El Cabrero (Francisco Rabal), son guerrilleros empeiiados en salvar a su pueblo de la muerte y en expulsar a1 invasor. El director, Rafael Gil, explicita a1 espectador, mediante el dialog0 de personajes, el funcionamiento, la procedencia, la composicibn, la ideologia, etc, de la guerrilla, y, a1 tiempo, anticipa el personaje y las acciones de El Cabrero a 10s inicios La guerrilla (1972), de Rafael Gil. Cuadernos dg EIHCEROA 15
vencer, peon,; 10s ecos unamunianos de la frase ccvenceriis per0 no convenceriisu, dirigida por el rector de Salamanca a 10s militares insurrectos del 1936,. connota, con seritido ideolhgico inverso, la oposicihn entre el patriaterismo contumaz y el extranjerizante liberalism0 igualitario. &1m, el actor En un lujoso chalet de 10s alrededores de Madrid, viven Carlos (Francisco Rabal) y Fernanda (Asuncihn Balaguer), una pareja de actores, con su hija Cuqui (Teresa Rabal). La vida familiar parece desarrollarse, a1 menos en apariencia, felizmente. Un dia de verano reciben la visita de Bill (Dean Selmier), militar americano a quien la muchacha conocih en viaje por Estados Unidos. El capithn, de paso por Espah, aprovecha para pasar el dia con su amiga. La estancia en el chalet reaviva la anterior relacihn de la pareja. El coqueteo del americano se hace extensivo a Fernanda. Carlos se siente mis celoso por la relacihn de Bill con su hija que con su esposa. El progresivo deterioro de la ocasional convivencia, la aparicibn de mhltiples frustraciones personales que generan una violencia irracional convertiri a Carlos en el asesino del militar americano. La joven, en ocasiones, sintoniza emocionalmente con el padre aunque la animadversihn entre iste y el visitante la obliga psicolhgicamente a estar en constante guardia, mantener la sonrisa y actuar de forma natural y espontinea ante el americano; su grado de irritabilidad aumenta cuando :;queda a solas con su padre; entonces aparece la tensihn motivada par la etitud paterna con su ansia de dominio y control; el choque generational Los desafios (1969), de Claudio Guerin. 16 (Tuadcrnos dc EIHCEROA
en otras; se diria que su actitud es a veces como por las relaciones entre Billy Cuqui que por las se le escapa sin que pueda evitarlo; su hni serva el exhibicionismo fisico del militar. Carlos se ha quedado aislado; procura mostrhndose obsequioso en cuanto es anfi con Fernanda patentiza su rechazo y la elude; estalla un conflict0 que estaba latente y ahora se hace presente; a su vez, con Cuqui, las diferencias se marcan tras entrar en su habitacibn y llevarse su pelicula; la crispacibn de la chica tiene un pretexto, toda una causa, que acrecienta la intolerancia contra su antecesor por lo que busca la ternura en Bill; decide marcharse de casa, con 61: quiere ejercer su propio compromiso; sin embargo, las reticencias del militar la sumen en una nueva decepcibn a1 tiempo que descubre la intencibn egoista de la visita y el miserabilismo del extranjero. Bill no cumplira su objetivo bisico: tomar el sol de Espaiia y hacer el amor sin mayores compromises. La chica se lo ha puesto inesperadamente dificil per0 no merece pagar un alto precio. La situacibn de Cuqui, dispuesta a marcharse sola, tiene todavia un contratiempo mls. El padre descarga su agresividad de modo impulsivo sobre la hija. La violencia contenida de la familia se hace patente en esta insblita actuacibn paterna. La muchacha se reafirma en su postura. Carlos se queda deshecho. A partir de ahora no finge ante el americano; Cste ha mantenido el coqueteo con Fernanda; la actriz menosprecia la inferioridad fisica de su marido y lo pone de manifiesto ante el visitante; el nuevo y diferente tono de Carlos sorprende y molesta a Bill quien exacerba la provocacibn contra Cste. El cuchillo con el que el extranjero juguetea se convierte en arma que actfia sobre Carlos y obliga a exteriorizar 10s sufrimientos acumulados. A1 verse vencido ante la esposa y, sobre todo, ante la hija, pierde el control y golpea mortalmente. Impresibn,desconcierto, paralizacibn, abatimiento ... El salbn, de decoracibn recargada y barroca, se convierte en lujoso interior donde la tragedia se consuma, donde la provocacibn, el desafio americano, tendra como respuesta una incontrolada furia espafiola de insospechadas consecuencias; Ttinatos gana inesperadamente la partida reservada a Eros. Cfuadernos de EIHCEROA 17