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Mecanismos de creación de héroes y anti-héroes para la opinión pública internacional en periodos de guerra Dra. Mª del Mar García Gordillo Facultad de Comunicación Universidad de Sevilla RESUMEN La intención principal de esta investigación es encontrar las claves que se utilizan a diario en los medios de comunicación para crear, de cara a la opinión pública, héroes y antihéroes en periodos de crisis internacional como los que se vienen viendo desde el pasado 11 de septiembre. Para plantear esta investigación partimos de dos ideas. La primera de ellas es que en un mundo globalizado como el actual las ideas transmitidas a través de los periódicos de referencia son muy similares a pesar de las fronteras. La segunda de nuestras hipótesis es que los medios de comunicación impresos pueden crear personajes ficticios que jueguen los roles tradicionales que desde tiempos ancestrales han venido jugando de un modo antagónico los protagonistas de los conflictos bélicos. El método de investigación utilizado será el cualitativo, de manera que se realizará un estudio previo de los distintos usos del lenguaje posibles para la creación de personajes y de los mecanismos de la propaganda política utilizados en otros conflictos con idénticos fines. La muestra sobre la que se aplicará este marco teórico será la formada por aquellos textos publicados por el diario El País sobre la persona del actual presidente durante las últimas elecciones en EEUU y todos aquellos que han visto la luz desde entonces y hasta el 8 de octubre, fecha en la que se iniciaron los ataques norteamericanos sobre Afganistán. De este modo podrá observarse cual es la proyección que ha seguido la figura de George W. Bush desde que ganara la presidencia de un modo más que cuestionado hasta alcanzar los índices de popularidad más altos para un presidente de los EEUU. Por otra parte, se realizará el mismo trabajo para la figura de Osama Ben Laden. De este modo podremos obtener las claves para la creación de héroes y antihéroes en los medios impresos. Considero que este tipo de trabajos puede ser útil para dos colectivos. En primer lugar es importante para aquellos gabinetes de comunicación encargados de la imagen de los políticos porque de algún modo pueden valorar el éxito o fracaso de su trabajo. En segundo lugar considero que es importante facilitar a la opinión pública las claves para entender la intencionalidad que subyace en los medios de comunicación y los mecanismos que rigen la elaboración y transmisión de noticias ABSTRACT The main intention of this research is to find out the keys thast are used in the newspaper to create in the public opinion the idea of heroes and anti-heroes in periods of international crisis like which those we are living since September the 11th. In order to raise this investigation we used two ideas. First of them it is that in a globalizado world as present the ideas transmitted through reference newspapers are very similar in spite of the borders between countries. Second ÁMBITOS. Nº 11-12 - 1er y 2º Semestres de 2004 (pp. 39-67)
40 Mecanismos de creación de héroes y anti-héroes para la opinión pública internacional en períodos de guerras of our hypotheses it is that the printed mass media can create fictitious personages who play the traditional rolls that from ancestral times have come playing as antagonistic protagonists of the warlicke conflicts. The method of research will be the quealitative one, so I will made a previous study of the different possible uses of the lenguage for the creation of personages and the mechanisms of the political propaganda used in other conflicts with identical aims. The sample on which this teoretical frame will be applied will be formed by the those texts published by the newspaper El País on the person of the present president during the last selections in the USA an all those that have seen the light since then and until October the 8th, date in wich Washington attacks began on Afghanistan. This way it will be able to be observed how is the projection that has followed the figure of Georges W. Bush since it gained the presidency of a way more than questioned until reaching the higher indices of popularity of a president of the USA. On the other hand, the same work will be made for the figura of Osama Ben Laden. So will be able to obtain the keys for the creation of heroes and anti-heroes in average forms. I consider that this type of research can be useful for two groups of people. First it is important for those cabinets of communication in charge of the image of the politicians becouse it is the way they can value the success or failure of his work. Secondly I consider that it is important to facilitate to the public opinion the keys to understand the intentionality that sublie in mass media and the mechanisms that gobern the processing and transmission of the news. Palabras claves: 11 Septiembre/George W. Bush/Osama Ben Laden/Opinión Pública/Conflicto internacional/Guerra/Terrorismo/Propaganda/Héroe y anti-héroe. Key words: September the 11th/George W. Bush/Osama Bin Laden/Public Opinion/International conflic/War/Terrorisim/Propagande/Hero and anti-hero. INTRODUCCIÓN Los ataques del 11 de septiembre de 2001 al World Trade Center de Nueva York y a la sede del Pentágono en Washington ciertamente han cambiado o van a cambiar la definición de conceptos tan relevantes como el de Seguridad Nacional, el de enemigo e, incluso, el de conflicto armado, pero además van a suponer un referente visual importante en la memoria colectiva de Occidente. Aquel día se batieron varios récords, algunos nada halagüeños para la humanidad, otros mucho más intrascendentes. En cualquier caso, los programas informativos sí que fueron los más largos e intensos e improvisados que jamás se han emitido. La audiencia de casi todo el planeta resistió atónita durante horas y en tiempo real a la sucesión de unos acontecimientos que a veces incluso provocaron aterradores silencios en los cotizadísimos segundos de radio y televisión. La población mundial recibió información en estado puro, sin procesar, sin interpretar, sin analizar... De un accidente se pasó a un atentado terrorista y de ahí a un acto de guerra, incluso se habló del inicio de la III Guerra Mundial. Las miles de horas de emisión y el incalculable número de páginas difundidos sobre esta fecha no garantizan en absoluto que la información fuera ni la más completa ni la mejor. Y la sensación de recibir información en estado puro, nada tiene que ver con la falta
41 Mª del Mar García Gordillo de manipulación. Informar es interpretar en distintos grados la realidad, e interpretar necesariamente implica procesar, manipular. Y en aquella fecha tardó poco en saltar la alarma cuando, por ejemplo, se echaron en falta las imágenes de los heridos y de las víctimas o cuando se acusó de antipatriótico a todo aquel que osara a alzar la más mínima crítica. En el mundo de los medios de comunicación, como en otros muchos, cantidad no es sinónimo de calidad. Menos cuando superados los primeros momentos de incertidumbre comienzan a definirse los objetivos políticos y militares que se van a derivar de aquella situación. Porque como señala Noam Chomsky, “ es muy típico de los principales medios de comunicación –y de la clase intelectual en generalestrechar filas en apoyo del poder en tiempos de crisis y tratar de movilizar a la población en pos de la misma causa”1. Es objeto de esta investigación el estudio de ciertos mecanismos utilizados por los medios impresos para lograr objetivos que trascienden lo meramente informativo y saltan al campo de lo político. En una situación excepcional como la del 11 de septiembre la unanimidad en el mensaje informativo ha sido apabullante y el uso de determinados recursos persuasivos y manipuladores para alcanzar determinados objetivos, también. En esta investigación nos vamos a centrar en perfilar cuáles han sido los medios utilizados por el diario El País, para hacer de George W. Bush, un presidente que prometía transitar por su presidencia con más pena que gloria, uno de los presidentes con más altas cotas de popularidad del país –sólo su padre George Bush le superó en décimas durante la Guerra del Golfo-. George W. Bush ha ejercido desde el 11 de septiembre de líder mundial, de salvador de la humanidad, de héroe. Para ello era imprescindible un elemento antagónico, un rival, un anti-héroe, y desde el primer momento surgió la figura de Osama Ben Laden. Un personaje cuyos sentimientos antiamericanos, y por extensión antioccidentales, están más que confirmados. La imagen que de ellos se ha proyectado en el diario El País para propiciar la definición de dichos roles, los mecanismos que se han utilizado, la información que se ha seleccionado, así como la jerarquización y tratamiento de la misma son determinantes. El estudio de estos elementos podrá ayudarnos a comprender por un lado si las estrategias diseñadas por los asesores de imagen de Bush han logrado sus objetivos y por otro, si los medios de comunicación se han convertido en meros transmisores de dichas estrategias sin ningún tipo de cuestionamiento o matización de las mismas, lo que finalmente puede servir de clave para la interpretación que de los mismos realizan sus receptores. 1CHOMSKY, Noam: 11/09/2001; Editorial RBA, Barcelona, 2001, p. 30.
42 Mecanismos de creación de héroes y anti-héroes para la opinión pública internacional en períodos de guerras EL 11 DE SEPTIEMBRE Y SU EXCEPCIONALIDAD El día 11 de septiembre, la sección de internacional del diario El País contaba con nueve páginas, una medida estándar para aquellos días en los que no sucede nada de especial relevancia, y ninguna noticia de tintes internacionales, algo poco habitual en este medio, trascendía a la portada, donde la noticia de mayor peso era que “La Iglesia creó en 1999 su sociedad de inversión en bolsa”, la noticia de apertura de sección, como otros muchos medios, la ocupaba el conflicto en Oriente Próximo entre israelíes y palestinos: “La UE intenta que Arafat y Peres se reúnan para atajar la ola de violencia”. Nada hacía presagiar que las 25 páginas del día 12 serían insuficientes para dar una dimensión aproximada de los acontecimientos que estaban por venir. Después, mediada la jornada en Europa y casi en sus primeros destellos en América comenzó lo que se denominó como “la primera guerra del siglo XXI”, “el peor ataque de la historia de EEUU”, “golpe a la civilización”, “Pearl Habor en Washington y Nueva York”,... Cuatro aviones habían sido secuestrados. El primero del que se tuvo noticia, un Boeing 767 de American Airlines, chocaba contra la Torre Norte, eran las 8,45 hora local. Cuando todos los informativos retransmitían la noticia del primer accidente, un segundo avión impactaba contra la Torre Sur, eran las 9.03 y se trataba un Boeing 767-300 de United Airlines con 56 pasajeros a bordo. El tercer avión se estrella contra el Pentágono (Washington) a las 9.432, era un Boeing 757200 de Amercian Airlines, llevaba 58 pasajeros. La sensación de inseguridad se extiende y se inician los rumores sobre otros posibles objetivos: la Casa Blanca, el Capitolio y otros edificios oficiales son desalojados. El cuarto avión se estrella a las 10.10 al sureste de Pittsburgh, en el Estado de Pensilvania, en una zona rural; era del mismo modelo del anterior y volaba con 38 pasajeros a bordo. Se tiene constancia de que fueron los propios pasajeros, tras conocer lo ocurrido, los que consiguen estrellar el avión tras provocar una rebelión a bordo. Poco después, se cierra el espacio aéreo en el país, se desmoronan las torres gemelas ante la mirada atónita de medio mundo y cunde el pánico. El presidente Bush se dirige a la nación. Son las 9.30. Después comienza un viaje sin destino, de Sarasota (Florida) a la base aérea de Barksdale (Luisiana), de ahí a la de Offutt (Nebraska) y finalmente a Washington. Entre tanto, nueva comparecencia a las 13.04 y una final a las 20.30: “Nunca olvidaremos este día. Lo prioritario ahora es atender a los heridos y asegurar la protección de los ciudadanos estadounidenses frente a posibles ataques... No distinguiremos entre terroristas y 2 Existen contradicciones sobre el choque de este tercer avión, al respecto puede consultarse el libro de Meyssan, Thierry: La Gran Impostura. Ningún avión se estrelló en el Pentágono; Editorial La Esfera, Madrid 2002, en el que el autor asegura que sólo un misil del ejército de Estados Unidos de América que emita un código amigo puede entrar en el espacio aéreo del Pentágono sin que se desencadene la descarga de constramisiles. Este atentado sólo puede haber sido cometido por militares norteamericanos contra otros militares norteamericanos, pág. 32.
43 Mª del Mar García Gordillo quienes les protegen”. La palabra guerra aún no había sido aprobada oficialmente para describir los atentados. El día siguiente sí. En boca del presidente: “Los atentados han sido un acto de guerra”. Lo excepcional de los ataques del 11 de septiembre está precisamente en los objetivos, Washington y Nueva York, en que por primera vez se cerrara el espacio aéreo de Estados Unidos, en el colapso de los mercados bursátiles, en que obligó a un presidente centrado en la política doméstica a declarar al país en guerra, y en que logró que el Congreso olvidara las distancias entre partidos a la hora de dotar de fondos y dar carta blanca al dirigente de la nación para reaccionar. Sin embargo algunas voces se han mostrado contrarias a los efectos reales de los ataques. En la revista Papeles, Alberto Piris afirmaba que “la espectacularidad de la acción, los objetivos elegidos y las repercusiones instantáneas en todo el mudo, contribuyeron a darle un relieve informativo y mediático que hizo olvidar su verdadera naturaleza: un ataque terrorista de magnitud hasta entonces insospechada. Todo lo demás que se ha querido atribuir a esta acción no tienen fundamento: una declaración de guerra contra la democracia, contra EEUU, contra Occidente; comienzo de una nueva era en las relaciones internacionales; revolución en los métodos de hacer la guerra, etc. Si las ciudades atacadas no hubieran sido Washington y Nueva York, nada de esta retórica hubiera visto la luz. Conviene tener esto presente, siempre que se quiera valorar con equidad la actual crisis internacional”3. Y en Chasqui, Miguel Sarmiento y Leonardo Ferreira, aseguran que “una vez que se vio que la tragedia no era un accidente, los noticieros comenzaron a corear el populista eslogan America under attack, lo que los llevó a confundir la devastación en Nueva York con Pearl Harbor y el temor de una tercera guerra mundial. Sin duda, la destrucción fue peor que la de la mañana del domingo 7 de diciembre de 1941, pero la situación estaba lejos de parecerse a la Segunda Guerra Mundial, aun cuando tuviese la potencialidad de generar un conflicto de grandes proporciones. Como en Pearl Harbor, el sentimiento de furia y de venganza, como también de vulnerabilidad se apoderó del país. En minutos, el apasionamiento hizo presa fácil de presentadores y reporteros que hasta ese momento promulgaban con fe el dogma de la objetividad”4. 3PIRIS, Alberto: “Las repercusiones internacionales de la crisis”, en Papeles de cuestiones internacionales, el impacto del 11 de septiembre. Nº 76, Invierno 2001-2002. Fundación Hogar del Empleado, Centro de Investigaciones para la paz, pág. 16. 4SARMIENTO, Miguel y FERRERIA, Leonardo: “Libertad verdadera: Autocensura y propaganda” en Chasqui, nº 76, diciembre 2001, pág. 7.
44 Mecanismos de creación de héroes y anti-héroes para la opinión pública internacional en períodos de guerras LA FIGURA DE GEORGE W. BUSH George Walker Bush es el mayor de los cinco hijos del ex presidente George Herbert Bush (1988-1992) y pocos hubieran apostado porque alcanzaría la más alta magistratura del país. A pesar de haber pasado por universidades del prestigio de Yale y Harvard su incultura y falta de interés y desconocimiento de temas de actualidad le hacían poco apto para el puesto. Criado en Tejas, donde fue dueño de un equipo de baloncesto e hizo una fortuna con el petróleo, resultó elegido gobernador de este Estado el 8 de noviembre de 1994, cargo en el que repetiría con un histórico e inesperado 60 por ciento cuatro años después. En las elecciones presidenciales más ajustadas de la historia, las del 7 de noviembre de 2000, y tras casi dos meses de recuento interminable de papeletas y de apelaciones a los tribunales, el republicano George W. Bush se impuso al demócrata Albert Gore convirtiéndose en el 43 presidente de los Estados Unidos. Pocos comulgaban con su credo conservador pero casi todos admiten que su trato humano y directo, su espontaneidad y su sentido del humor, le hacían a simple vista un candidato mucho más afable que un Al Gore demasiado celoso de su intimidad. En las distancias cortas, Bush, según la prensa, no daba la imagen del implacable ejecutor de Texas que tan impopular le había hecho en Europa. La mayoría de sus compatriotas le consideraban antes de las elecciones un tipo optimista y cordial. El vacío intelectual de Bush, aparte de alimentar bromas, nunca fue un factor decisivo en las encuestas. Durante los primeros meses de su mandato se rodeó de los más estrechos colaboradores de su padre y se empezó a intuir que bajo su batuta, Estados Unidos volvía al aislacionismo de antaño. Mostró poco entusiasmo por las conversaciones entre las dos Coreas, chocó con Rusia y con China y se empeñó en llevar a buen puerto su proyecto de Escudo Antimisiles, por no hablar de su negativa a cumplir con el Tratado de Kioto. Casi nadie esperaba demasiado de George W. Bush. El diario El País, tampoco. “George Bush aguantó el tipo mejor de lo esperado en su primer debate televisado con Al Gore... Pero el demócrata no logró abrumar a su rival republicano y despejar su camino hacia la Casa Blanca. Eso ya fue un buen resultado para Bush, que utilizó el recurso de presentarse como un hombre de la América profunda enfrentado a un político profesional de Washington”5. Con motivo del segundo debate el diario publicaba “Escuchar a Bush hablar de esas cosas sin equivocarse en los nombres y sin que la lengua se le trabara ya fue todo un acontecimiento. Pero aún más, el candidato republicano destiló un enfoque coherente del papel de EEUU en el mundo”6. 5El País, 5 octubre de 2000. 6El País, 13 octubre de 2000.
45 Mª del Mar García Gordillo Al Gore era el candidato favorito de El País, y de la comunidad internacional. En el editorial publicado dos días después de las elecciones, el 9 de noviembre de 2000, titulado Suspense, se destaca que el candidato demócrata consiguió al menos 20.000 votos más que el republicano y que puede presumir de haber sido el candidato que ha obtenido más votos en la historia de Estados Unidos. En un editorial en el que a Bush apenas si se le dedica una línea, el párrafo final reza así: “Un último elemento para la reflexión: el mismo día de gloria en que Bush puede ser proclamado presidente en su condición de gobernador de Tejas autorizará un nuevo ajusticiamiento, de un ciudadano mexicano. Gane quien gane, la pena de muerte sigue vigente”. Broche de un editorial que no viene sino a rematar la crónica publicada ese mismo día: “Bush, al que las televisiones proclamaron presidente para luego desdecirse, tampoco fue Ronald Regan. Las dudas sobre su inteligencia y experiencia le impidieron rematar la faena en las urnas. Al final, el gobernador de Tejas sólo consiguió apoyos sólidos en sectores electorales y Estados tradicionalmente conservadores”. Los errores del ya hoy presidente le valieron entonces otras muchas bromas: “Al Gore ha pedido a Bush que acepte un recuento manual de los votos. Bush le ha dicho que eso no sirve para nada porque no sabrá qué hacer cuando se le acaben los 10 dedos de las manos. Bush va a empezar a recibir informes sobre cuestiones de inteligencia. No tenemos ganador. El país está sumido en un estado de confusión. Debe ser el comienzo de la era Bush. Y una más está en un artículo de The New York Times: Cuando todos pensábamos que esto ya no podía ser más absurdo, Bush lleva al Tribunal Supremo de su papá los votos que le quiere dar su hermano. Bush está tan triste con lo que está pasando que ya no disfruta de las ejecuciones”7. En el diario en el que se afirma en un titular que “El verdadero sueño del gobernador de Tejas era ser presidente de la Liga Nacional de Béisbol”8, alta aspiración para el candidato que se perfilaba como ganador de los comicios, se sentencia que “Es hora de recordar que no da igual que haya ganado uno u otro. Los programas políticos de Bush y de Gore eran distintos, y más aún lo son sus talantes. Algunos rasgos de Bush resultan preocupantes. Así, en estos últimos días, mientras Clinton aplazaba seis meses la ejecución de un reo para dar tiempo a la justicia a volver a examinar el caso, Bush confirmaba, como Gobernador de Tejas, la enésima pena de muerte, y su hermano Jeb hacía otro tanto en Florida”9. Para 7El País, 6 diciembre de 2000. 8El País, 8 noviembre de 2000. 9El País, 14 diciembre de 2000.
46 Mecanismos de creación de héroes y anti-héroes para la opinión pública internacional en períodos de guerras añadir un día después que “Bush, que a lo largo de su vida ha mostrado un nulo interés por todo aquello que suceda fuera de EEUU, apenas rozaba tangencialmente las cuestiones internacionales en su campaña electoral”. Sin embargo, paradojas del destino, va a ser su política global y su capacidad para liderar una coalición internacional tras los ataques del 11 de septiembre la que le lleve a pasar a la historia no sólo de los Estados Unidos sino mundial. Es más según señala Jaime Ojeda10, muchos observadores han señalado el día 20 de septiembre, fecha del discurso de Bush ante el Congreso, como el primero de su presidencia. Todas las dudas sobre su personalidad quedaron disipadas por el “relámpago de su reacción, que ha dado a la nación entera una clara orientación, unánimemente aplaudida, ha abierto la puerta al retorno de su confianza y, todavía más importante, ha cortado las alas a cualquier actuación demagógica y patriotera”. Y todo esto aún exige una última reacción de Bush si, como señala Carlos Alonso Zaldívar11, “aspira a su reelección en 2004 deberá reformular sus planes y su perfil de actuación para comparecer ante el electorado como el presidente que supo hacer frente al mayor ataque sufrido en su territorio en toda su historia. Sin duda, Bush quiere ser un presidente de dos mandatos y no de uno, como le ocurrió a su padre, que ganó la guerra fría pero perdió la reelección y esa experiencia ha influido en su hijo, inclinándole a dar preferencia a las cuestiones internas (los votos están en casa) y a ocuparse sólo lo indispensable de las exteriores (fuera lo que hay son problemas). Tras los atentados esa política no tiene cabida. Para revalidar su mandato presidencial, Bush tendrá que llegar a las próximas elecciones con la reputación de quien supo dirigir la respuesta del país a esa agresión”. LA FIGURA DE OSAMA BEN LADEN El decimoséptimo vástago de los 52 hijos de Mohamed Bakr Ben Laden, un acaudalado magnate de la construcción, nació en la ciudad saudí de Yeda en 1957. Licenciado con matrícula de honor en Económicas por la Universidad del Rey Abdul Aziz, entra en contacto con la Hermandad Musulmana Palestina y con Mufaz al Hawi, uno de los cerebros intelectuales de los muyahidin afganos. Fruto de su colaboración, fue la puesta en marcha de una organización internacional cuyo objetivo era reclutar guerrilleros islámicos para combatir a los soviéticos en Afganistán. Durante la guerra contra la URSS empleó su dinero en la excavación de túneles, búnkers e, incluso, en el trazado de una carretera a través de las montañas 10 OJEDA, Jaime: “La transformación de Bush” en Política Exterior. 11 de septiembre y después. Enemigo difuso: no es el islam; ni Afganistán..., Vol. XV, Noviembre/Diciembre 2001, número 84, pág. 9. 11 ZALDÍVAR, Carlos Alonso: “No se equivoque” en Política Exterior. 11 de septiembre y después. Enemigo difuso: no es el islam; ni Afganistán..., Vol. XV, Noviembre/Diciembre 2001, número 84, págs. 55-56.
47 Mª del Mar García Gordillo que terminaba a sólo 24 kilómetros de Kabul. Se convirtió en un héroe, no sólo para los árabes; Occidente llegó a elogiar la valentía de los soldados que Ben Laden llevó a Afganistán (unos 9.000) a los que The New York Times llegó a llamar “luchadores por la libertad” y EEUU contribuyó a la resistencia afgana con tres billones de dólares distribuidos a través de la CIA. Casi finalizado el conflicto armado Ben Laden crea Al Qaeda (La Base) una organización cuya meta es la guerra santa islámica contra los judíos y los cruzados. La mayoría de sus miembros son veteranos de la guerra de Afganistán. El grupo tiene bases de operaciones en Argelia, Uzbekistán, Siria, Pakistán, Indonesia, Filipinas, Líbano, Irak, Kosovo, Chechenia, Cisjordania y Gaza. Enfrentado al Gobierno de Arabia Saudí por permitir la entrada de tropas Estadounidenses en Tierra Santa, se instala en Sudán. El Gobierno de Washington lo declarara el cerebro de la operación terrorista que causó seis muertos al estallar un coche bomba en los sótanos del World Trade Center de Nueva York en 1993. Un año después un avión de las líneas aéreas filipinas es bombardeado por guerrilleros de Ben Laden y en 1995 se le involucra en el intento de asesinato de Hosni Mubarak durante una visita del presidente egipcio a Etiopía. Ese mismo año mueren seis estadounidenses por un coche bomba en Riyad y en 1996 otros diecinueve lo hacen en un campamento militar en Dhahran (ambas en Arabia Saudí). Osama Ben Laden es invitado a dejar Sudán, por presiones de EEUU, y se traslada a Afganistán. Tras los atentados a las embajadas estadounidenses de Kenia y Tanzania en 1998, cuyo saldo asciende a 230 muertos y 5.500 heridos, el entonces presidente Bill Clinton además de bombardear Afganistán, calificó a Osama Ben Laden como “el enemigo público número uno”, aunque para entonces su nombre ya figuraba entre la lista de los diez criminales más buscados por el FBI. Antes de los atentados del 11 de septiembre aún volvió a actuar. En 2000 ataca al destructor estadounidense Cole, en el que mueren 17 soldados y 39 resultan heridos. Su fortuna, que asciende a unos 300 millones de dólares, ha servido para financiar campos de entrenamiento para terroristas en Sudán, Filipinas y Afganistán, y según el Departamento de Estado americano, para enviar tropas de guerrilleros fundamentalistas al Norte de África, Chechenia, Tayikistán e, incluso, Bosnia. Como señala el periodista Thierry Meyssan, en su libro La gran impostura: “La mañana del 11 de septiembre, cuando la CNN difundió las primeras imágenes de una de las torres del World Trade Center en llamas y cuando no se sabía todavía si se trataba de un accidente o de un atentado, los comentaristas de la cadena de información 24 horas evocaron la posible responsabilidad de Osama Ben Laden. Progresivamente esta hipótesis se impuso como la única explicación humanamente aceptable. Atentado de tal barbarie sólo podía ser obra de un monstruo, radicalmente ajeno al mundo civilizado, lleno de un odio irracional contra Occidente y cuyas manos ya estuvieran cubiertas de sangre. Este demente ya había sido identificado: era el enemigo público número uno de Estados Unidos: Osama Ben Laden. El rumor
54 Mecanismos de creación de héroes y anti-héroes para la opinión pública internacional en períodos de guerras reiteraciones de las estructuras sintácticas dan la sensación de adición, de suma, de relación de pruebas contra un acusado en un juicio. En realidad, desde la primera línea del primer texto del primer día después de los atentados, este diario ya ha decidido, siguiendo la tendencia lanzada desde Estados Unidos a toda la comunidad internacional, quien va a ser el receptor de la furia desatada por el 11 de septiembre. Además puede señalarse que durante los primeros días, debido a la falta de certeza oficial, que no oficiosa, sobre la autoría de los atentados, las noticias referentes explícitamente a Ben Laden se incluyen –porque no se obvianen páginas avanzadas, entre la séptima y la décima, de manera que aunque el millonario saudí aparece en todos los textos, sólo lo hace en los titulares de estas páginas. Con esta estrategia se consiguen dos cosas. En primer lugar George W. Bush, que siempre encabeza la sección de internacional, va cobrando poco a poco más relevancia y peso, primero se informa de las decisiones, las acciones, las investigaciones,... Después, de los supuestos instigadores que son receptores de toda esta actividad. Se va generando así la imagen de un agente activo y otro pasivo. En segundo lugar, puesto que aún no existen pruebas concluyentes contra Ben Laden, y no fue acusado oficialmente hasta pasados unos días, mediante la técnica propagandística de saturación de información se consigue que se descarten otras muchas hipótesis y que todas las miradas apunten a un mismo objetivo. De modo que aunque aún no es una realidad se llega a dar la sensación de que el saudí ya está imputado y condenado oficialmente. Que es culpable. Sin embargo y a pesar de todos estos indicios que apuntan a que en los textos se eleva intencionadamente la figura de Bush y hunde la de Ben Laden, el diario El País se enfrenta a contradicciones ideológicas de tipo editorial que quedan reflejadas en la información. El republicano George Bush nunca fue su candidato –el demócrata y letrado Al Gore despertaba muchas más simpatías en este periódico-su desdén hacia los temas internacionales insultaban a un medio que antepone esta sección a cualquier otra, y cada una de las rúbricas de sentencias de muerte que firmó como Gobernador de Tejas sirvieron para tantos otros editoriales en contra de este método de castigo. Durante la campaña electoral el periódico se mofó de los errores lingüísticos y léxicos del candidato, así como de su incultura general y tras su pírrica victoria, cuestionó la legitimidad de su designación como presidente. Pero dada la excepcionalidad de la situación y la amenaza de “Quien no esté conmigo, está contra mí”, el diario no tiene más remedio, o asume el deber, de seguir la corriente informativa internacional. Hecho por el cual se ve necesariamente reforzada la imagen de Bush, y se muestran numerosos esfuerzos por convertirlo en un héroe internacional. Pero cuando el medio considera que el objetivo está cumplido, afloran de nuevos los prejuicios del periódico hacia un personaje que no es de su agrado, lo que queda reflejado en muchos de los textos.
55 Mª del Mar García Gordillo Por otra parte, y para terminar esta primera panorámica sobre los textos, cabe señalar que es curioso que el mismo día en el que se inician los bombardeos de Estados Unidos sobre Afganistán se difunda por primera vez un vídeo de Ben Laden. El que ha sido agente pasivo desde el día de los atentados, revive con motivo del ataque militar. No se puede justificar una guerra contra alguien que no reacciona. Además para fomentar la dicotomía entre ambos personajes, el periódico muestra bajo el mismo formato y enfrentados los discursos de ambos. Por fin se escenifica abiertamente el enfrentamiento entre ambos personajes, y el saudí, en cualquier caso aparece en un plano posterior, primero habla Bush, después Ben Laden. El primero toma la iniciativa, el segundo responde. En cuanto a los textos que se refieren exclusivamente a George W. Bush, cabe destacar los siguientes: - 13/9/01: El Air Force One era un objetivo - 13/9/01: El día más largo de George W. Bush - 14/9/01: Bush: el factor humano - 15/9/01: La presidencia que empezó el martes - 18/9/01: Padre e hijo van a la guerra - 20/9/01: George W. Bush en estado puro - 22/9/01: La crisis refuerza a Bush ante líderes político y ciudadanos norteamericanos - 30/9/01: Bush reclama paciencia mientras los ciudadanos exigen una respuesta militar - 30/9/01: El GaBenete de guerra de Bush - 5/10/01: El Pentágono lanzará raciones de comida sobre Afganistán - 8/10/01: Nos apoya la voluntad colectiva del mundo En un primer momento, y dada la excepcionalidad de la situación, el primer recurso del que hace uso el medio para hacer una primera evaluación de las acciones de George W. Bush con algún criterio es a la comparación. “Franklin Roosevelt supo canalizar la ira provocada por el ataque japonés a Pearl Harbor; Jimmy Carter se hundió por la crisis de los rehenes en Irán, y Bill Clinton salvó una presidencia que naufragaba con su reacción tras el atentado de Oklahoma City”, avanzado el texto se lee “la reacción inicial no resultó prometedora. Bush desapareció demasiado tiempo durante la jornada del desastre”. Y más comparaciones. Tras calificar sus dos mensajes ante las cámaras de planos y ligeramente dubitativos, se asegura que “la alocución nocturna careció de la profundidad emotiva que le habrían conferido sus antecesores Ronald Reagan o Bill Clinton”. En su primer examen, según el texto, Bush suspende (13/9/01). Ese mismo día, bajo el titular de “El día más largo de George W.Bush” se presenta a un hombre, que a pesar de haber recibido la increíble noticia, de haber aterrizado en tres Estados y de haber dirigido tres discursos
56 Mecanismos de creación de héroes y anti-héroes para la opinión pública internacional en períodos de guerras a la Nación, que sin demasiado carisma se ha mostrado capaz de consultar sus reacciones y de mantener la compostura. Un hombre normal que duda en los momentos de crisis y que tiene el valor de no precipitarse en sus reacciones y no provocar el pánico en una población ya conmocionada, a la que apelando a sus sentimientos asegura: “Se ha puesto a prueba la determinación de nuestra gran nación. Pero que nadie se equivoque. Mostraremos al mundo que podemos pasar esta prueba. Que Dios os bendiga”. En esta ocasión, el mismo día pero siete páginas después Bush ya no suspende. En “Bush: el factor humano”, bajo un plano contrapicado del presidente hablando por teléfono en el que aparece engrandecido, seguro y firme en su postura, vuelve a compararse al dirigente con algunos de sus predecesores y se nos describe su personalidad. Es poco arrogante y sabedor de sus limitaciones “no temen que le hagan sombra y sabe delegar”. Es versátil: “debe mostrar emotividad y compasión hacia las víctimas; pero debe mostrarse duro y resuelto hacia los culpables”. Es humanamente torpe: “es muy malo leyendo discursos, pero eficaz improvisándolos” y “demuestra limitaciones de vocabulario y de sintaxis”. Tiene una fuerza de voluntad poco normal: “tendía al alcoholismo y dejó de beber a los cuarenta años”. Es precavido: “En su breve carrera política, nunca ha cometido un error de bulto debido a la impulsividad”. En cuanto a las comparaciones puede apreciarse una curiosa: “A diferencia de Jimmy Carter, que era un hombre inteligentísimo, Bush no corre el riesgo de ver un problema desde múltiples perspectivas, por lo que evita problemas”. Parece que se ha querido incluir una cuña irónica en un texto en el que cada uno de los defectos del presidente se han convertido en los potenciales valores de un líder carismático. El texto nos presenta a un hombre que, a pesar de su falta de experiencia, reúne todos los requisitos para salvar a EEUU y al planeta de la situación de crisis. Cuatro días después de los atentados parece que Bush ya ha demostrado sus valores y se publica un texto titulado “La presidencia que empezó el martes” y en el que el subtítulo reza: “Al principio, Bush sonó como un gobernador ante un desastre natural. Ahora, ha abrazado el papel de líder”. En este análisis, firmado por una publicación norteamericana TWP (The Washington Post), no por un periodista, se produce una insistente apelación a los sentimientos: “esta es la oportunidad de hacer un favor a las futuras generaciones uniéndonos y dando caza al terrorismo”, “replicó con los ojos bañados en lágrimas”, se hace uso del recurso propagandístico del haz como todos: al insistir en que los norteamericanos se han solidarizado con Bush aumentando su respaldo en 31 puntos en menos de una semana, lo que le hace pasar de ser uno de los presidentes con más bajos índices de popularidad a acercarse con el 86% al más alto de los índices jamás alcanzado por un presidente, su padre, con el 91% tras la guerra del Golfo. Además, se produce una evidente selección de las fuentes que fundamentan la noticia: cuando se trata de alabar a Bush siempre aparecen las fuentes con nombres propios, cuando se trata de sembrar la
57 Mª del Mar García Gordillo duda sobre su persona se utiliza un especulativo e inconcreto “aquellos”: “esta era la respuesta a aquellos que habían criticado sus apariciones”, “aquellos que tuvieron miedo de las primeras palabras y actos de Bush decían ayer estar mucho más tranquilos”. Además se apela a la autoridad: “varios expertos de distinto signo avalan el cambio experimentado por Bush”. ¿Qué signo?, ¿expertos en qué?, ¿sus nombres?... Además los calificativos aplicados al presidente de EEUU son cada vez más explícitos y denotan su determinación a acabar con la amenaza mundial: “impresionantemente combativo y emocional”, “tajante” “el comandante en jefe de lo que parece va a ser una larga batalla”, Se trata pues de un análisis elaborado para ensalzar la figura de un hombre que en pocos días se ha convertido en el que liderará una coalición mundial contra el terrorismo y que además atesora altísimos índices de popularidad. No obstante, el medio aún tiene sus dudas, o al menos, siendo rigurosos no quiere apartarse definitivamente de su línea informativa, así el 18 de septiembre presenta una fotonoticia compuesta por dos fotografía y titulada “Padre e hijo van a la guerra” en un juego de palabras que podría hacer dudar entre si ambos son los que dirigen esta guerra o, bien, que ya uno fue en su día y el otro está por hacerlo ahora. En la primera fotografía aparecen Bush padre con Dick Cheney y Colin Powell, sus hombres de confianza durante la Guerra del Golfo, en la segunda Bush hijo con los mismos personajes, las principales cabezas visibles en el Gabinete de crisis creado tras los atentados. Se da a entender que pese al cambio generacional en la presidencia, son los mismos los que mueven los hilos de la política norteamericana y que por tanto el conflicto que se inicia puede parecerse bastante al de Irak. También podría interpretarse que puesto que Bush hijo se ha rodeado de los mismos colaboradores de su padre, es éste el que sigue gobernando, aunque en la sombra. Golpe camuflado del medio a los avances carismáticos del presidente. El dirigente norteamericano sigue improvisando, dado lo precipitado de los acontecimientos, y, por tanto sigue cometiendo errores. En “Geroge W. Bush en estado puro”, se presenta una selección de éstos. Se menciona el revuelo internacional que provocó que Bush utilizara el término cruzada para calificar la lucha que emprendía contra el terrorismo. Término que tiene claras connotaciones religiosas, cristianas, y que enfadó a los países árabes, de los que precisamente buscaba apoyo. También se menciona que el presidente Jacques Chirac tuvo que enmendarle la plana por emplear en cuatro ocasiones consecutivas en su presencia el término guerra, cuando Francia había mostrado su preocupación por el lenguaje belicista utilizado por Estados Unidos. Sin embargo se desprende del análisis, debido también a las múltiples alabanzas que “Bush en estado puro” es bueno, es espontáneo, conecta con el pueblo y resulta convincente. Aunque no del todo: Bush es un presidente no especialmente informado (es un inculto); necesita un guión y además es mal orador y tiende a caer en descontroles sintácticos. A pesar de todo, el resultado final de
58 Mecanismos de creación de héroes y anti-héroes para la opinión pública internacional en períodos de guerras la lectura del análisis es positivo, se consigue hacer del dirigente estadounidense un personaje simpático, cercano al público y con dotes de mando. Pero como viene apuntándose, el medio presenta ciertas contradicciones que, aunque evidentes al observar los textos en su conjunto, resultan difíciles de apreciar en algunos otros. El día 22 de septiembre se publica en la página tres una crónica firmada por Enric González, titulada “La crisis refuerza a Bush ante líderes políticos y ciudadanos norteamericanos”. En la página en la que se realiza un resumen del discurso de Bush ante la sesión conjunta del Congreso y el Senado estadounidense, se incluye una fotografía de militares, con un pide de foto que reza: “Un marine llama por el móvil en un cuartel de Camp Lejene, Carolina del Norte, antes de partir al frente”, es un modo de no dar demasiado peso al presidente en un día en el que todo son elogios. En el texto se sigue la misma estrategia, mientras que en el subtítulo se afirma que “el presidente supo estar ‘a la altura’ en su discurso al Congreso” y en la crónica se relacionan declaraciones de congresistas y senadores de todas las tendencias políticas y todas son favorables al presidente. Sin embargo se produce un ataque sistemático contra Bush, ataque al enemigo, a través de una serie de perífrasis descalificativas: sin gran formación intelectual (inculto), poca experiencia política (inexperto), verbo trompicado (mal orador) y mirada temerosa (sumiso), tendencia a simplificar (simple) y a recurrir al populismo (populista) y presidente pese a tener menos votos que su rival demócrata (deslegitimado)... Además se presentan opiniones como hechos: “la apuesta de Bush es arriesgadísima. Todo su mandato se centra ahora en un combate internacional contra el terrorismo en el que los éxitos pueden ser escasos, y los tropiezos, abundantes”. Así, aunque del contenido de la crónica se desprende que Bush ha salido airoso del discurso más esperado desde los atentados, el texto no trasmite la misma impresión, la fotografía no acompaña y aunque en la entradilla queda clara la noticia, en el cuerpo se antepone todo lo negativo previo a lo bueno que hay en lo novedoso. Las dudas del medio con respecto al liderazgo de Bush vuelven a aflorar, como ya lo hicieron durante la campaña electoral. No obstante, el último día de septiembre se informa de los resultados de una encuesta sobre la reacción de Estados Unidos a los atentados realizada por The Washington Post. En resumen los estadounidenses reclaman la detención de Ben Laden, el derrocamiento del régimen talibán e incluso la intervención en Irak para derribar a Sadam Husein. Sin embargo, ante esta sed de venganza del pueblo americano, su presidente Bush reclama paciencia y calma. Se produce una clara selección de la información, porque interesa dar una imagen moderada de Bush, mientras sus compatriotas quieren casi un linchamiento de Ben Laden y todo aquello que tenga próximo, su presidente actúa con sentido común, como debe hacerlo un buen líder. Además, puesto que se habla de guerra y de respaldos de la opinión pública, se apunta al enemigo: aparte de Ben Laden, que ya está más que definido como enemigo a estas alturas, reaparece en escena el que fuera el Ben Laden de
59 Mª del Mar García Gordillo Bush padre, Sadam Husein, y por un motivo que no se nos explica un 72% de los encuestados desea que los resultados de la Operación Libertad Duradera sea la instalación de un nuevo régimen en Bagdad, ¿se habrá hecho una de esas preguntas inducidas o ha sido por generación espontánea que el 72% conviniera en lo mismo?. Se recurre también a la arenga militar: “la moral de victoria es alta...”, “Y la guerra no asusta... incluso si hubiera un gran número de bajas”. Pocos días después se produce un giro importante en el discurso de Bush, bajo un título que no recoge la esencia del contenido informativo, “El Pentágono lanzará raciones de comida sobre Afganistán”, se publica una crónica en la que el presidente de Estados Unidos expone al país y al mundo los beneficios de derrocar al régimen talibán y a Ben Laden y además añade que ésta no es una guerra contra los afganos, a los que quiere ayudar, sino contra el terrorismo. Para demostrarlo se lanzarán raciones de comida sobre el país, unas raciones pensadas para alimentar un día a una persona y que no ofenda sus costumbres religiosas. En esta ocasión el presidente norteamericano se ha erigido ya en líder de la contienda y pasa a hablar en primera persona del plural para implicar a todos: “Tenemos la oportunidad de defender la libertad...”, comienzan también a definirse los eslóganes de esta guerra: “No es una guerra de nuestro mundo contra su mundo; esta es una guerra para salvar al mundo”. Finalmente, en el discurso que Bush dirige a la nación el día del inicio de los bombardeos se aprecia no sólo que se ha conseguido generar la figura de un líder, sino cómo el mismo habla ya como tal. Por ejemplo, comienza su alocución a la nación en primera persona: “he dado órdenes”, y pasa después: “nos apoya”, “hemos llamado”... Asume, pues, la responsabilidad directa del inicio del conflicto como líder y máximo dirigente del país, y luego hace extensiva esa responsabilidad (fomenta el espíritu colectivo) pasando a utilizar la primera persona del plural. Además, se realiza una clara apelación a la emoción. El uso de frases cortas y bien seleccionadas está hecho para llegar a lo más profundo de las emociones: “Nos apoya la voluntad colectiva del mundo, “el pueblo de Afganistán conocerá la generosidad de América”, “EEUU es amigo del pueblo afgano”, “le pedimos mucho a los que visten nuestro uniforme”, “No vacilaremos, no descansaremos, no fallaremos. La paz y la libertad prevalecerán”. Bush, parece pretender con este breve y claro discurso satisfacer a los americanos y comunicarles los nuevos cambios, calmar a los afganos para que entiendan que el ataque no es contra ellos e intentar evitar, así, una crisis humanitaria. Bush se presenta ya como un líder indiscutible. En cuanto a los textos que se refieren exclusivamente a Osama Ben Laden, cabe destacar los siguientes: - 12/9/01: Ben Laden, el hombre que odia - 14/9/01: Powell designa a Ben Laden como principal sospechoso - 14/9/01: El enemigo en la sombra
60 Mecanismos de creación de héroes y anti-héroes para la opinión pública internacional en períodos de guerras - 16/9/01: Osama Ben Laden: “El hombre culpable sólo es feliz si recibe su castigo” - 17/9/01: Ben Laden afirma desde su escondite que no tiene nada que ver con los atentados - 28/9/01: La boda que ató los lazos de Ben Laden. - 29/9/01: El dinero de Ben Laden - 1/10/01: Tres años tras Ben Laden - 5/10/01: Blair relata que tres pilotos suicidas recibían órdenes de Ben Laden - 5/10/01: El sumario contra Ben Laden - 7/10/01: La red de Ben Laden, un diseño avanzado de empresa - 8/10/01: “El mundo se divide entre los creyentes y los infieles” Lo primero que hay que hacer notar sobre el millonario saudí es el primer titular en el que se nos presenta: “Ben Laden, el hombre que odia” (12/9/01), lo cual ya crea una imagen negativa del mismo a miles de lectores que posiblemente en una inmensa mayoría desconocían su existencia. Para crear una imagen negativa de un determinado personajes es necesario apuntarlo decididamente y sin dejar la más mínima sombra de duda desde el comienzo, y ese parece ser el objetivo de este periódico. Después en el texto se hace un recorrido por la vida del saudí y se enumeran cada uno de los atentados que se le imputan y el número de víctimas que causó cada uno de ellos. De manera que este personaje se consolida como un objeto de odio y, sobre todo, como un autor factible de los atentados. Además el relato está repleto de falacias argumentativas como este argumentum ad absurdum: “Su ideología, sus hombres, fogueados en acciones de combate, y el muy abundante dinero han permitido a Ben Laden financiar una oscura trama de grupos radicales que actúan contra intereses occidentales, preferentemente estadounidenses, allí donde tiene oportunidad”, donde las premisas aducidas para la afirmación no conducen a la conclusión: su ideología y sus expertos hombres nada tienen que ver con su capacidad financiera ni con su odio a Estados Unidos y Occidente, existen otras muchas razones que no están contenidas en esta simplificación. Con este texto se consigue definir un objeto de odio, alguien sobre el que canalizar la ira desatada por los atentados, el perfil de supuesto instigador de los atentados, dado que nadie se atribuyó los mismo, se incluye en la página 15, pero el mismo hecho de su inclusión ya es significativo, ahora el saudí ya es conocido. Dos días después, en un texto de poco más de media columna que se titula “Powell designa a Ben Laden como principal sospechoso”, se señala que el secretario de Estado ha apuntado al millonario saudí aunque ha confirmado que aún no tienen pruebas contundentes. Información que se encuentra en el primer párrafo de la columna, el resto de la misma está protagonizada por el presidente francés, Jacques Chirac, que asegura que cuando haya pruebas prestará apoyo incondicional a EEUU, y por el primer ministro, Lionel Jospin, quien, algo más precavido, insiste en que
61 Mª del Mar García Gordillo por tratarse de un acto de terrorismo no puede considerarse de guerra. Lo más curioso de este texto y motivo de que se incluya es este apartado, aunque no hable expresamente de la persona de Ben Laden, es que se utiliza una columna del periódico para titular en tono acusatorio lo que después se desvela como un simple comentario de pasillo que no da para más de un párrafo. De hecho parece que es preciso encontrar a un culpable y de una insinuación o comentario se construye una noticia que nada tiene que ver con el titular. Ese mismo día, el 14 de septiembre, se publica también “El enemigo en la sombra”, con una más que sugerente fotografía de Ben Laden en un contraluz que hace de su mirada casi la de un hombre diabólico con el raciocinio perdido y una sonrisa un tanto maquiavélica. Nuevamente se realiza un recorrido por la trayectoria del personaje sospechoso de haber ingeniado los atentados y por los grupos integristas islámicos que controla. Veladamente se acusa a Estados Unidos de haber financiado y potenciado la actividad de estos grupos y se siembra la duda sobre la posibilidad de que aún lo siga haciendo. Puesto que entre el titular y la fotografía se crea una especie de complicidad, todo parece indicar que se trata de un perfil de Ben Laden, sin embargo es un texto, un tanto especulativo, sobre los grupos integristas islámicos y los errores cometidos por los servicios de seguridad norteamericanos. Se recurre a la selección de información ya que en el primer párrafo se afirma implícitamente la autoría de Ben Laden e incluso se insinúa que “podría estar planeado acciones con armas químicas, biológicas e incluso nucleares”, en el segundo párrafo se afirma que “aunque las sospechas se centren en Ben Laden...”, si son sospechas no existen certidumbres. También se hace uso de la atribución tendenciosa: “muchos especialistas entienden que la red de Ben Laden tiene apoyo en el interior de los servicios secretos estadounidenses”. Y finalmente se recurre a la creación de estereotipos: primero se dice que el terrorismo de Ben Laden “combina las técnicas norteamericanas con el fanatismo de los desesperados de los campos de refugiados y los suburbios pobres del norte de África y Oriente Próximo” y en el siguiente párrafo se añade: “son informáticos, ingenieros, médicos y hasta pilotos de aviones”. Lo que puede llevarnos a pensar que los fanáticos también pueden ser cultos o bien que es mejor asociar primero la idea de fanatismo con refugiados y pobres para después dar a conocer lo que parece más factible: que el fanatismo es más cuestión de ideología que de clases sociales y formación. Por último, puede apreciarse que las fuentes utilizadas en este artículo respaldan únicamente aspectos secundarios de la información, pero no se incluyen fuentes contundentes que avalen las acusaciones formales que se vierten en el texto, por lo que éste resulta especulativo aunque logra el objetivo de reforzar la imagen de Ben Laden como cerebro de los ataques terroristas, ya que lo convierte en el enemigo en la sombra. Después encontramos el día 16 de septiembre una entrevista realizada a Ben Laden en julio de 1996 por Robert Fisk, periodistas del diario The Independent. Una de las pocas concedidas por el saudí y en la que señala entre otras coas que sus dos
62 Mecanismos de creación de héroes y anti-héroes para la opinión pública internacional en períodos de guerras objetivos vitales eran derrocar al régimen de Arabia Saudí ya que está engañando y empobreciendo a su pueblo y expulsar a los norteamericanos de su país. Ben Laden justifica en la entrevista los atentados de Riad y Jobar, que costaron la vida a 24 estadounidenses, pero no se los atribuye. En el texto se señala que el entrevistado se limpia los dientes con un palillo durante la entrevista, lo que es un gesto de mala educación en occidente. Además el encuentro se realiza de noche, al aire libre y con fuertes medidas de seguridad, lo que da la sensación de ser algo clandestino. De hecho no se menciona el lugar donde se realizó. A Ben Laden se le describe como un hombre culto, que utiliza la historia como base para sus argumentaciones, “o al menos la versión que él tiene de la misma”, por lo tanto no es un fanático cualquiera, está formado y tiene la capacidad de ejercer de líder. Se nos presenta a un hombre con las ideas claras. Después se recurre al uso de la presentación parcial de la verdad. La entrevista se titula: “El hombre culpable sólo es feliz si recibe su castigo”, lo que dada la coyuntura internacional del momento puede interpretarse como que Ben Laden ha argumentado que en realidad todas las víctimas de sus atentados recibieron lo que se merecían porque eran culpables, o que él será feliz cuando lo mate el ejército norteamericano porque es culpable. Mientras que realmente lo que hace es responder, en el último párrafo de la entrevista a la pregunta de “¿Seguirá cortando la cabeza a ladrones y asesinos, por ejemplo, en un Estado gobernado de acuerdo con la shaira?”, a lo que responde “Un hombre culpable sólo es feliz si recibe su justo castigo”. Además el periodista realiza bastantes apreciaciones intencionadamente subjetivas de las respuestas del entrevistado: “la respuesta de Ben Laden es poco convincente”, “puede que sea un disidente. Lo que no es, nunca, es moderado”. Lo que además es una falacia argumentativa, porque los disidentes no tiene por qué ser moderados y además es una forma eufemística de denominarlo extremista. Así se nos presenta a un hombre fanático, con las ideas y los objetivos muy claros y capaz de llevarlos a cabo sea como fuere. La publicación de una entrevista realizada cinco años atrás, tiene unos objetivos claros. Unos días más tarde, el 29 de septiembre se publica un reportaje titulado “El dinero de Ben Laden” en el que se describe la técnica del Hawala, un sistema de intercambio y movilidad de dinero ajeno al sistema bancario habitual y previo a éste y que además es utilizado por los emigrantes en Occidente para enviar dinero a sus países de origen. Se piensa, que éste es el sistema utilizado por Al Qaeda para financiar sus cédulas. También se habla de la fortuna personal de Ben Laden, de cómo la alimenta y las menguas que ha podido sufrir. También se especula con la posibilidad de que Ben Laden haya podido enriquecerse especulando en Bolsa con la información del 11 de septiembre. Si por algo se caracteriza este reportaje es por la selección de información. Se trata de un texto puramente especulativo. Está hecho a base de suposiciones no confirmadas y de rumores sobre cifras y formas de financiación. Se habla de una tupida red de empresas de la que no se menciona ni una sola de ellas, puesto que incluso se habla de que “las piezas son un enigma”.
63 Mª del Mar García Gordillo Además, ninguna de las fuentes está definida, ni confirman o aportan datos muy concretos de la información. La mayoría de los contenidos no se atribuyen a ninguna fuente. El autor del reportaje tampoco aparece definido (C.G.). El texto, que es mera especulación pero contribuye a afianzar la imagen negativa del millonario saudí. Ya iniciado el mes de octubre, el día 1, se publica “Tres años tras Ben Laden” en donde se relata las acciones que desde 1998, Washington ha seguido en Afganistán para intentar asesinar a Ben Laden, orden dada por Clinton después de que un equipo de abogados llegara a la conclusión de que Estados Unidos podía asesinarle sin incurrir en delito contra las leyes nacionales o internacionales. En esta noticia, que parece no tener otro objetivo que afianzar la imagen de un escurridizo terrorista, se recurre a la autoridad vaga, ya que no se definen las fuentes de una información basada en unos medios de comunicación que tampoco se mencionan. Es más, se habla de información filtrada por miembros del Gobierno de Clinton que no han desmentido miembros del Gobierno de Bush. Lo que es dar información de rumores que pueden esconder intereses no manifiestos, como el de generar una imagen concreta de Ben Laden, ya que han sido tres años y varios equipos de la CIA los que han intentado darle captura y no lo han logrado. Por lo tanto es más que escurridizo, lo que justificará ahora cualquier actuación para acabar con él. También se hace una clara selección de la información: se habla de asesinato de una persona como si se tratara de un juego, cuando es un delito. Ni siquiera se informa de que existe una ley de 1976, firmada por Gerald Ford y ratificada por Carter y Reagan que prohibe a los espías estadounidenses asesinar a personas en otros países. En esta noticia, por tanto, se da por justificado el hecho de que matar a Ben Laden es necesario y además está justificado desde hace mucho tiempo. A la vez se prepara a la opinión pública para soportar una campaña larga ya que han sido tres años y varios equipos de la CIA infiltrados en Afganistán los que lo han intentado sin éxito. Después, el día 5 de octubre se intenta demostrar en tres páginas las pruebas que existen contra Ben Laden. El encargado de hacerlo es el primer ministro británico: “Blair relata que tres pilotos suicidas recibían órdenes de Ben Laden” a lo que se añade “El sumario contra Ben Laden”, una doble página en la que se incluye un amplio extracto del documento de 21 páginas de las conclusiones de la investigación difundidas por el Reino Unido. Para dar una mayor sensación de no manipulación del documento, a pesar de tratarse de un extracto, se añade la dirección de internet en la que puede encontrarse íntegro y además se enumeran los artículos tal y como aparecen en el original. No obstante, en ningún lugar se indica qué es lo que se ha eliminado o dónde y además, la información incluida en el informe es redundante con la apuntada en la página anterior. Es decir, la información se da por duplicado, con lo que adquiere más peso. Nuevamente los recursos propagandísticos vuelven a aparecer. Como el terrorismo en ambiguo no puede ser